Etiqueta: voluntarismo

  • Sin Libre Mercado Somos Esclavos

    Intentando promover el amor por la libertad, pues soy “libertófilo”, me pongo a explicar, a quienes se dejen, lo que es la libertad y, entre las explicaciones más fundamentales, abordo el “mercado” o mejor aún, el “libre mercado”, para distinguirlo del que tenemos en Panamá que de libre tiene poco. Pero, con inusitada frecuencia muchos me preguntan: “¿qué es eso del mercado?”, y, ni hablar cuando le meto lo de “libre”; con lo cual despierto a nuestra triste realidad que, en Panamá, desde Colón o antes, jamás hemos sido libres y, peor aún, que hemos cultivado y perfeccionado la esclavitud.

    Los humanos somos seres sociales; es decir, que vivimos en una interacción cooperativa que se logra por intermedio de una vinculación con otros humanos, comenzando por la familia nuclear y ascendiendo al vecindario y así hasta llegar al estado y sus gobiernos. De esa vinculación social depende nuestra sobrevivencia y desarrollo; de la interacción pacífica y productiva que llamamos “la división del trabajo”; en dónde las personas se especializan en algo y con ello intercambian bienes y servicios. En resumen, mercado es la plaza en dónde se dan los intercambios y esa “plaza” está por todas partes; desde la empleada en tu casa hasta COPA o el Canal de Panamá; aunque la ACP es harina de otro costal pues no es una empresa típica del mercado si no del estado.

    Pero, más allá de los bienes y servicios, no podemos dejar por fuera los intercambios de recursos, conocimientos, valores y hasta el amor y más; lo cual requiere dominio del arte de la comunicación; esa que no anda nada bien. Más aún, todo ello está relacionado a lo que llamamos “cultura” o aquello que cultivamos; que pueden ser cultivos sanos o malsanos.

    Todo lo anterior se logra por medio de relaciones personales y, también, por intermedio de sistemas más complejos que nos facilitan (ojalá) la convivencia; tal como debe ser la Constitución, que supone constituir nuestras interacciones sociales pacíficas y constructivas. Así, veamos que el mercado no sólo es un mecanismo económico sino uno de libertad; en dónde a cada quien corresponde decidir lo que va a producir, consumir o con quien lo intercambia, bajo qué condiciones y a qué precio. Es de esta manera que se fomenta la innovación, la eficiencia y la prosperidad, lo cual al hacerlo en busca del beneficio propio contribuye al bienestar general.

    Lastimosamente muchos creen que la libertad de mercado conlleva a que unos saquen ventaja de otros y, en ello, piden la intervención gubernamental (léase políticos) que evite el juega vivo. Lo que se les escapa a quienes piensan así es que sin libertad de intercambio todo el proceso social se viene abajo. Y sí, el gobierno está como árbitro del partido, pero jamás como jugador que patea los balones del intercambio. El gobierno está para evitar faltas y delitos pero, no para ser jugador en el partido.

    El peligro está en que a través de nuestra historia los vivarachos se dieron cuenta de que dominando la política y los puestos de autoridad, pueden hacerse ricos sin tener que competir en el mercado. Sin libertad para actuar perdemos la esencia de esa libertad que nos concedió el Creador; libertad, tanto para hacer el bien como el mal.

    Y es que sólo en libre intercambio es que ambas partes salen beneficiadas y no cuando los políticos intervienen bajo la suposición de que ellos son buenos árbitros. De allí emerge el error de creer que el intervencionismo estatal gubernamental beneficia a la sociedad. Sigamos con ese cuento a ver cómo nos va…

  • Zomia: la resistencia libertaria contra el Estado omnipresente

    En 2012, la Universidad de México (UNAM) destacó a Zomia como un “refugio para pueblos que se niegan a someterse al poder de un Estado” Hoy, más de una década después, este testimonio sigue resonando: Zomia no es un mero relicto antropológico, sino un faro libertario en un mundo donde el Estado, bajo cualquier bandera, busca expandirse.

    ¿Qué es Zomia?

    Zomia es una vasta región montañosa del Sudeste Asiático –más de 2.5 millones de km²– que abarca territorios de Vietnam, Laos, Tailandia, Birmania, suroeste de China e incluso zonas limítrofes con India, Pakistán y Afganistán. En estas tierras viven cerca de 100 millones de personas, agrupadas en diversos pueblos que han permanecido al margen del control estatal por milenios .

    La “anarquía por diseño”

    El antropólogo James C. Scott, en The Art of Not Being Governed (2009), explica cómo estos pueblos han cultivado deliberadamente formas de vida que los hacen poco absorbibles por los Estados centralizados: movilidad constante, agricultura migratoria, estructuras sociales horizontales, identidades fluidas, religiosidad itinerante, cultura oral. Scott lo llama “barbarie por diseño”: elementos culturales que, lejos de ser “primitivos”, son perfectamente funcionales para mantener la libertad individual frente al Estado.

    Desde una óptica libertaria, esto representa una respuesta activa a la coerción institucional. En lugar de esperar una revolución, la estrategia es simple: evitar el control estatal.

    Lecciones libertarias para el mundo moderno

    1. Subsidiariedad efectiva: Zomia demuestra que las comunidades pueden autoorganizarse sin necesidad de intervención estatal. Su éxito reside en soluciones locales, sin burocracias.
    2. Resistencia silenciosa y descentralización: Scott resalta cómo estos pueblos practican infrapolítica, es decir, formas cotidianas de resistencia, sin grandes rebeliones, pero con impacto real. Esa es la verdadera contracultura, algo que libertarios valoran como acción directa sin coletazos violentos.
    3. Cultura como herramienta de libertad: Zomia es una cultura de resistencia. Lo que los convierte en símbolos no es la revuelta armada, sino su decisión cotidiana de no ser “gobernados”. Su forma de vida es un testimonio de que existen modos alternativos de convivencia.
    4. Una advertencia para el Estado moderno: en un mundo que siente el impulso de digitalizar, censurar y regular cada aspecto de la vida, Zomia nos recuerda que cuando el Estado crece demasiado, la gente encuentra formas de escapar. No solo huyen geográficamente, sino que utilizan la descentralización tecnológica, criptomonedas, educación libre, comunidades digitales.

    ¿Sigue Zomia siendo relevante en 2025?

    Sí. Las formas modernas de poder –vigilancia masiva, control de datos, intervención educativa– son la nueva frontera. Inspirarse en Zomia implica:

    • Favorecer comunidades locales abiertas, móviles y autónomas.
    • Reconocer que la descentralización no es solo técnica, también es cultural y social.
    • Rechazar sistemas educativos, sanitarios o financieros impuestos por el Estado, y avanzar hacia modelos voluntarios, cooperativos o basados en vouchers.

    ¿Es posible replicar Zomia fuera de Asia?

    No se trata de huir a las montañas. Más bien, se trata de construir espacios donde la autoridad sea reducida, temporal y delegada. Comunidades rurales autogestionadas, barrios que se organizan sin Estado, redes de voluntarios, iniciativas ciudadanas de transparencia. Todo esto ya existe como semilla de un mundo pos-estatal.

    Zomia es más que una curiosidad histórica: es un modelo práctico de libertad. Más allá del academicismo, esta región nos habla del poder del individuo y de la comunidad cuando se niegan a dejar su destino en manos de una autoridad central.

    Para la perspectiva libertaria actual, Zomia no es lejana o exótica: es la biblia viva de la no-sumisión, demostrando que, donde el Estado impone su presencia, florecen formas de vida alternativas. Ahí radica su verdadera lección: la libertad no siempre se conquista, a veces simplemente se elige.

  • Feliz Año Nuevo desde Goethals Consulting

    Cada vez que llega el año nuevo, nos gusta recordar una cita de Ralph Waldo Emerson: «Cada día es un nuevo comienzo. Trata cada mañana como si fuera una nueva oportunidad, una oportunidad para comenzar de nuevo y hacer las cosas de manera diferente».

    Esta cita nos recuerda que, a pesar de los altibajos y desafíos que podamos haber enfrentado durante el año anterior, aunque pudo haber sido difícil, siempre hay oportunidades para comenzar de nuevo y hacer las cosas de manera diferente. No importa lo que haya pasado en el pasado, siempre hay una oportunidad de avanzar y encontrar la felicidad.

    Esperamos que este próximo año traiga más libertad, paz y voluntarismo a todos los rincones del mundo, especialmente a Ucrania, que ha sido golpeada por la invasión, la guerra y la violencia este año que está terminando.

    Aunque el año pasado fue difícil para muchas personas debido a la pandemia de COVID-19 y otros problemas globales, hay razones para tener esperanza en el futuro. La humanidad ha superado grandes desafíos a lo largo de la historia y estamos seguros de que podemos hacerlo de nuevo.

    Desde GCC hacemos votos para que este próximo año veamos un mayor voluntarismo y cooperación entre las personas de todo el mundo para abordar los desafíos  que enfrentamos. La responsabilidad individual es clave para el éxito de cualquier sociedad, y esperamos que cada uno de nosotros asumamos nuestra responsabilidad para construir un mundo mejor para nuestros hijos, nuestra familia. Si todos trabajamos haciendo cada uno su parte,  hacemos mucho por un mundo más justo y pacífico y podemos lograr un futuro más brillante para todos. Es importante recordar que somos capaces de hacer una diferencia positiva en el mundo a través de nuestras acciones y decisiones cotidianas.

    Como la historia de una pequeña semilla de mostaza: Una vez, un hombre plantó una pequeña semilla de mostaza en su jardín y se sorprendió al ver que, poco a poco, comenzó a crecer hasta convertirse en un grandísimo árbol. La historia nos enseña que, aunque algo pueda comenzar pequeño, con esperanza y determinación, puede crecer y convertirse en algo grande y maravilloso.

    Aunque el año que termina quizás fue difícil para muchos de nosotros, estamos seguros de que el año nuevo nos traerá nuevas oportunidades y desafíos. Mantengamos la esperanza y hagamos lo mejor para enfrentar lo que venga con determinación y optimismo. ¡Que este año sea uno lleno de amor, paz , salud y libertad para todos!

     

  • Voluntarismo rígido: Por qué las vacunas deben ser voluntarias

    Mi evolución de opinión de por qué las drogas deben ser legalizadas y las vacunas deben ser voluntarias.

    Hasta mis 18 años, estaba estrictamente en contra de las drogas. Probé la primera cerveza y hierba de verdad solo cuando llegué a la universidad. Consciente de todas las consecuencias negativas de las drogas, no entendía en absoluto por qué las personas consumen drogas.

    Consideraba que su criminalización era correcta, y pensaba que el estado se tomaba este problema en serio y estaba tratando de erradicar las drogas de nuestra sociedad.

    Al tiempo, comencé a reunirme con diferentes personas que tomaban diversas drogas. A menudo fueron artistas, intelectuales, empresarios exitosos, personalidades bastante sólidas quienes cambiaron el mundo de manera significativa.

    Me dí cuenta de que todas estas personas en mi país correrían el riesgo de ser criminalizadas. Si se encuentran en el lugar equivocado en el momento equivocado con las sustancias equivocadas, pueden encontrarse fácilmente en la cárcel o tener serios problemas con la ley. Conocí a varias personas excelentes que recibieron una penalización del estado por posesión de drogas. Me pareció increíblemente injusto.

    Empecé a darme cuenta de que la solución a este problema podría ser la despenalización. Las personas no pueden ser procesadas por lo que hacen con sus cuerpos y lo que ponen en ellos.

    Comencé a interesarme por varias drogas, sus efectos nocivos y contraindicaciones, y a pensar en qué drogas son peligrosas y deben seguir prohibidas. Por el contrario, en aquellas que no son tan peligrosas y podrían despenalizarse.

    Mientras tanto, obtuve más información sobre la guerra larga y completamente infructuosa contra las drogas en prácticamente todos los estados. Lo cual no solo no se puede ganar, sino que constantemente trae más y nuevas víctimas inocentes.

    Vi un video de Milton Friedman que explica que hay una sociedad mejor en la que la gente sufre una sobredosis voluntariamente que una sociedad en la que una gran cantidad de personas inocentes muere involuntariamente como parte de la guerra por ‘daños colaterales’ contra las drogas y las bandas de narcotraficantes .

    Me di cuenta de que cualquier medicamento, sin que el estado pudiera hacer nada al respecto, podía pedirse en los criptomercados y pagarse mediante criptomonedas. Y como criptoanarquista, sé que técnicamente no es posible prohibirlo.

    Vi el video de Ron Paul, Por qué debería legalizarse la heroína, y me di cuenta de que, dentro del marco de la libertad, debemos respetar cualquier relación comercial bidireccional, incluida la relación entre un traficante de drogas y un consumidor.

    Además de los consumidores, también conocí a algunos traficantes de drogas y me di cuenta de que no son personas menos honestas que los vendedores ordinarios de alcohol o tabaco. Al igual que los vendedores de alcohol o tabaco, solo satisfacen los deseos humanos y sus clientes pagan sus servicios en formas voluntarias acordadas entre sí (lo que no se puede decir, por ejemplo, sobre los servicios que nos brindan los políticos).

    Con la diferencia de que enfrentan hasta varios años de prisión por brindar estos servicios «voluntarios».

    La última fase de mi desarrollo en la percepción de las drogas fue la fase en la que arribé alrededor de mis 30 años, precedida por una fase de aproximadamente dos años de minarquismo y una intensa reflexión sobre cómo podría ser una sociedad justa y libre que respete la libertad de las personas y las opciones voluntarias.

    De repente dejé de pensar en qué medicamentos son muy dañinos, cuáles son menos dañinos, cuáles necesitan ser despenalizados y cuáles solo se pueden autorizar con receta médica. Estas consideraciones empezaron a parecerme completamente absurdas.

    Me di cuenta de que nadie en el mundo tiene derecho a intervenir por la fuerza en los cuerpos de los adultos y decidir qué se pueden poner los adultos en él o no. Si el estado no criminaliza a las personas que se perforan los ojos, ¿por qué debería criminalizar a las personas que se ponen heroína en las venas?

    A pesar de que existe una fuerte adicción a la heroína, aplicar la violencia y criminalizar a las personas que la toman, es como patear a tu propio hijo, que se ha perdido durante unos días y se ha encontrado de nuevo debido a su estupidez.

    Criminalizar a las personas que voluntariamente satisfacen los deseos de otras personas (sexo, drogas, …) y que se amenazan principalmente a sí mismas, es solo una demostración pública y dolorosa de su incompetencia y locura.

    No entiendo por qué el votante promedio, que ha estado inmerso en el alcohol toda su vida, debería de alguna manera decidir sobre la criminalización de personas a menudo mucho más inteligentes (consumidores y distribuidores) que tienen  relaciones comerciales voluntarias.

    Me dijeron que mi visión liberal de las drogas cambiaría drásticamente cuando tuviera hijos.

    Ya tengo dos y nada ha cambiado.

    Así como les explicaré que no tomen alcohol, también les explicaré que no tomen otras drogas. O si alguna vez se encuentran en tal situación, permítales usar su razón y actuar de la manera más responsable posible. Tienen un solo cuerpo y una vida larga con un cuerpo sano es mejor que una corta con uno enfermo.

    Todos mis argumentos hasta ahora sobre por qué las drogas deben ser despenalizadas y legalizadas se han reducido a dos:

    Por qué es necesario despenalizar las drogas:

    Todos tienen pleno derecho a su propio cuerpo y, por lo tanto, tienen la máxima libertad para disponer en él.

    Por qué es necesario legalizar las drogas:

    Se deben respetar todas las relaciones mutuamente voluntarias (comerciales y de otro tipo), siempre que no se violen los derechos de los demás. La guerra estatal contra las drogas nunca ha funcionado históricamente.

    Me he dado cuenta de que el argumento estatista «las drogas no se pueden legalizar, porque quién se hará cargo de todos esos drogadictos y sus sobredosis», y a su vez «el Estado y nuestro servicio sanitario pagarán por ello», es erróneo, porque el error está en el sistema de salud colectivista y en los seguros que no tienen en cuenta si alguien es adicto a los medicamentos o no, y el costo de tratarlos externaliza involuntariamente a todos los demás asegurados o contribuyentes.

    Alguien puede argumentar que las drogas rompen familias y, por lo tanto, debe haber cierta responsabilidad social. Bien, las familias también son aplastadas masivamente por el alcohol, los juegos de azar, la intolerancia religiosa y, lo que es más importante, por el hecho de que las parejas ya no pueden ser satisfechas sexualmente o de otra manera. La cuestión  es de hasta qué punto el Estado debería ser responsable por esto y prohibirnos a todos nosotros hacer todas estas cosas por dinero.

    En el sitio web de Čierna Labuť se publicó una entrevista con Riš Ďuran sobre la vacunación , que cree que la vacunación debería ser un asunto o acuerdo de relaciones voluntarias (en la mitad de los países de la UE, la vacunación no es y nunca ha sido obligatoria y no tienen ningún problema con ella).

    En una página de Facebook  hubo una reacción muy negativa a su artículo. No soy médico, químico ni biólogo. No puedo juzgar en qué casos Rišo se equivocó y en cuáles no. Pero como voluntarista, ni siquiera necesito saberlo.

    Sé que obligar a un adulto bajo amenaza de violencia a hacer algo, es inmoral. Incluso en una situación en la que podría poner en grave peligro su propia vida.

    «¡Pero esto no es una amenaza para la vida adulta! ¡Pero puede poner en peligro la vida de niños inocentes que solo pagarán por la estupidez de sus padres! ¡Hace apenas un mes, un niño de 1,5 años murió de polio en Alemania solo porque no estaba vacunado!» son los variados argumentos.

    Desafortunadamente (y afortunadamente al mismo tiempo) la salud del niño está completamente en manos de los padres. Los padres deciden no solo su vacunación, sino qué tan saludable comerá, cuánto se moverá, qué educación recibirá, lo que puede afectar drásticamente su vida posterior, etc.

    La salud y la vida de un niño posiblemente dependen mucho más de una dieta adecuada que de si está o no vacunado. ¿Obligaremos a los padres a darles a sus hijos únicamente «alimentos saludables» certificados por el estado? ¿Es la «comida sana» realmente saludable para todos los niños? (Esto también es ambiguo respecto a la vacunación).

    Una gran cantidad de niños son víctimas de sus padres, que beben o son violentos, lo que hace sufrir mucho a sus hijos inocentes. ¿Lanzaremos un programa estatal para insultar y espiar a tales padres con el fin de criminalizarlos en la próxima interacción negativa con sus hijos?. ¿Por qué no?.

    ¿Hasta qué punto sigue siendo admisible la intervención estatal en cualquier toma de decisiones por parte de los padres y hasta qué punto ya no lo es?

    «Sin embargo, el hecho de que el estado no pueda obligar a los padres a comer adecuadamente a sus hijos no significa que no deba obligarlos a la vacunación obligatoria. (porque técnicamente es mucho más fácil). ¡Pensamos en nuestros hijos y sabemos cómo protegerlos mejor!», otro común argumento en defensa de la coerción estatal.

    Aquí es necesario enfatizar el efecto puramente psicológico de la vacunación obligatoria (y la coerción estatal), que a menudo se olvida.

    En mi opinión, la propagación de cualquier conspiración contra la vacunación se ve claramente favorecida por el hecho de que es obligatoria e involuntaria, lo que muchas personas perciben en sí mismas como una conspiración estatal. Y sobre esa base, en principio, no permitirán que sus hijos sean vacunados.

    Creo que muchas más madres en el Blue Horse aprobarían las vacunas para sus hijos si fueran voluntarias y se comercializaran como algo que su hijo realmente necesita y que protegerá a su hijo. Si algo ya es obligatorio, entonces ya no necesita ningún marketing positivo. Y crea automáticamente solo espacio innecesario para conspiraciones. En la mitad de los países de la UE donde la vacunación o las jornadas de vacunación son voluntarias, el número de personas vacunadas es igual o mayor que en los países donde es obligatoria. Porque el marketing positivo se utiliza para las vacunas y la gente lo ve como lo correcto para sus hijos. Y los demás tienen una opción para decidir.

    Como voluntarista rígido, creo que la vacunación o las vacunas deberían ser voluntarias. Como todo en nuestras vidas.

    En este caso, estoy de acuerdo con Riš. Soy muy consciente de que una persona que no cambia de opinión se estanca de la misma manera.

    Por lo tanto, me pregunto si alguna vez dejaré de ser un voluntarista rígido y comenzaré a aprobar el uso de la violencia estatal en «ciertas» circunstancias.

    Nota: este paper fue originalmente escrito en Agosto de 2016.