Mientras la industria cripto dirije su mirada hacia Estados Unidos y la Unión Europea —peleando por claridad regulatoria, acceso institucional y “mainstream adoption” en mercados desarrollados— la verdadera revolución silenciosa podría estar ocurriendo en ciudades tan dispersas entre sí como Buenos Aires, Lagos o Manila. La noticia de Cointelegraphplantea que el foco geográfico de discursos y productos cripto está equivocado: lo que está creciendo de verdad no es la especulación en el mercado avanzado en Wall Street, sino el uso cotidiano en economías vulnerables.
Adopción cripto como herramienta de supervivencia
El informe de Chainalysis, citado en el artículo, confirma que India lidera en adopción de cripto, seguida por Nigeria, Vietnam y Filipinas. Pero más relevante es el propósito con que esas sociedades acceden: no para especular, sino para protegerse de la inflación, mover remesas o evitar costos excesivos de intermediarios financieros tradicionales.
Argentina es un caso paradigmático: con inflaciones históricamente altas, muchos ciudadanos no compran Bitcoin para “hodlear”, sino que convierten sus pesos en stablecoins para conservar poder adquisitivo y pagar bienes básicos, alquileres o servicios. En Nigeria, la criptoacumulación y uso también apuntan a comercio transfronterizo y remesas, para esquivar los costos elevados de los sistemas tradicionales.
Estos usos no son marginales: representan la metamorfosis del cripto desde un activo especulativo hacia una infraestructura financiera alternativa —un reemplazo parcial del sistema bancario en zonas con altos costos, exclusión financiera o controles cambiarios rígidos.
¿Qué falla en la estrategia cripto occidental?
Mientras en EE. UU. y Europa las discusiones giran alrededor de ETFs, custodias institucionales, regulaciones y competencia normativa, ocurre que esos debates parecen casi irrelevantes para millones que necesitan una transacción cripto para enviar dinero al exterior, ahorrar frente a una devaluación diaria o simplificar pagos locales.
Si la industria cripto sigue diseñando productos para inversores institucionales y reguladores de Wall Street, puede seguir perdiendo terreno frente a proyectos más simples, móviles y orientados al uso real en mercados emergentes.
Datos que refrendan esta visión
En 2024, las remesas globales superaron los 685 mil millones de dólares, y reducir siquiera un 1 % de los costos de transferencia podría dejar miles de millones en manos de quienes los necesitan.
En países como Filipinas, ya más de un millón de comercios aceptan criptomonedas mediante billeteras móviles vinculadas.
Algunas jurisdicciones emergentes están reaccionando rápido: Nigeria ha lanzado un sandbox regulatorio para criptoactivos y otorgado nuevas licencias.
Este tipo de impulso regulatorio local puede ser más significativo para la adopción real que las luchas reglamentarias en foros occidentales.
Implicancias y riesgos
El redireccionamiento del “mercado cripto” hacia países emergentes no está exento de peligros. La volatilidad de las stablecoins locales, riesgos regulatorios impredecibles, controles cambiarios o cierres normativos abruptos pueden desincentivar proyectos sólidos. También existe el desafío de la educación financiera: muchos usuarios carecen de conocimiento técnico o de seguridad digital.
Sin embargo, la apuesta está clara: quien logre construir una infraestructura cripto simple, de bajo costo y accesible vía dispositivos móviles, estará entrando en el verdadero “mainstream” no del mercado rico, sino del mercado que necesita herramientas financieras alternativas, confiables y resilientes.
El error del ecosistema cripto occidental ha sido creer que la adopción masiva vendrá de los grandes mercados regulados. Pero lo que ya está sucediendo es mucho más profundo: en economías golpeadas por inflación, exclusión financiera o barreras del sistema tradicional, las criptomonedas no son un lujo especulativo sino una necesidad operativa.
El futuro del cripto no se escribirá en Wall Street: se está escribiendo, silenciosamente, en barrios de Buenos Aires, en iniciativas de Manila, en comercios de Lagos. Y los proyectos que lo entiendan serán los que definan la próxima frontera financiera.
Este mes, tras años de disputas y presiones legales sobre TikTok y su matriz china ByteDance, surge una posible solución que pretende resolver las preocupaciones de seguridad nacional de Estados Unidos sin llegar al extremo de un impedimento total de uso: un acuerdo en el que Oracle ejercerá un rol central en el control del algoritmo de recomendación («recommendation engine»), aunque no necesariamente adquiriendo el control total sobre él.
Lo que se propone
Básicamente, el plan contempla la creación de una entidad estadounidense que tenga la mayoría de participación en las operaciones de TikTok en EE.UU., con inversores como Oracle, Silver Lake y Andreessen Horowitz liderando ese consorcio. ByteDance mantendría una participación minoritaria. Además, se prevé que Oracle proporcione servicios de seguridad, gestione los datos de los usuarios estadounidenses y supervise el algoritmo para garantizar que no haya puertas traseras (backdoors) o influencias indebidas desde China.
También se menciona que se licenciaría el algoritmo, o se recrearía una versión del mismo bajo supervisión estadounidense, con un nuevo directorio mayoritariamente norteamericano.
Tensiones legales y críticas
Aunque parece un avance pragmático, hay varios retos y críticas que ponen en duda si esto realmente garantiza seguridad o si simplemente sirve para salvar las apariencias:
Control real vs. control nominal Aunque Oracle y otros inversores estadounidenses tendrían roles de supervisión, críticos advierten que mantener a ByteDance con alguna participación y preservar la licencia del algoritmo pueden significar que el «corazón» de TikTok permanezca bajo influencia china. Eso podría entrar en conflicto con leyes estadounidenses que exigen que aplicaciones con potencial de control extranjero no tengan ningún mecanismo que permita tal influencia.
Cumplimiento legislativo El Congreso estadounidense aprobó leyes que exigen que ByteDance divida su participación o transfiera completamente ciertas funciones críticas, especialmente la operación del algoritmo de recomendación, para evitar riesgos de propaganda, espionaje o manipulación de información. Cualquier acuerdo debe respetar esas leyes, o enfrentará desafío judicial.
Auditoría, auditoría y más auditoría Una parte esencial del acuerdo será asegurarse de que el código fuente del algoritmo pueda ser auditado, que Oracle tenga visibilidad y capacidad para supervisar actualizaciones, y que no existan backdoors ocultas que permitan acceso no autorizado.
Riesgo de complacencia política o interpretativa Algunos legisladores advierten que el gobierno podría interpretar de forma laxa los términos del acuerdo, permitiendo licencias o concesiones que en la práctica mantengan control extranjero encubierto. También está la presión de lograr un arreglo rápido para evitar el ban de TikTok mientras se obtienen ventajas políticas.
Impactos potenciales
Usuarios y privacidad: Si bien se promete mayor protección de datos, el control algorítmico significa que se tiene que asegurar que los datos de usuarios no sean accesibles por partes no autorizadas. Las jurisdicciones tienen estándares distintos, y el riesgo está en que, aunque los servidores estén en EE.UU., quien codifica o mantiene el algoritmo (o lo licencia) pueda tener influencia externa.
Innovación tecnológica: Podría forzar a ByteDance a separar funciones, lo que podría generar versiones distintas del algoritmo para EE.UU. vs resto del mundo, con costos técnicos, de mantenimiento y coherencia de servicio.
Precedente regulatorio: Este caso podría establecer una norma de cómo los gobiernos abordan riesgos de seguridad nacional relacionados con algoritmos, propiedad intelectual, licencias y derechos de autor, así como la soberanía tecnológica.
Puntos críticos
El acuerdo con Oracle puede verse como un compromiso posiblemente necesario para evitar un baneo, pero no necesariamente una solución limpia. La clave será que los documentos legales sean claros, que los términos aseguren vigilancia continua, transparencia, auditorías independientes, y que los intereses de seguridad nacional prevalezcan sobre presiones políticas. Si todo eso falla, podríamos terminar con un esquema de control externo disfrazado, que no resuelva los problemas reales que motivaron la regulación.
En definitiva: este posible trato podría ser un paso hacia un mejor equilibrio entre seguridad, soberanía tecnológica y protección de derechos, pero solo si se implementa de forma robusta, clara y responsable. Lo que podría marcar la diferencia no es solo lo que se acuerde, sino cómo se vigile que se cumpla.
En este mes, el debate sobre el Reglamento para Prevenir y Combatir el Abuso Sexual Infantil (conocido como Chat Control) ha entrado en una fase decisiva dentro de la Unión Europea. El proyecto normativo plantea un dilema clásico: ¿cómo garantizar seguridad infantil sin desmantelar el cifrado y derechos fundamentales de privacidad? El resultado de este debate marcará la arquitectura regulatoria de las comunicaciones digitales en Europa y, potencialmente, a nivel global.
1. Marco legal europeo
El Chat Control debe interpretarse a la luz de:
Carta de Derechos Fundamentales de la UE: artículos 7 (respeto de la vida privada y familiar) y 8 (protección de datos personales).
Reglamento General de Protección de Datos (GDPR): establece principios de proporcionalidad, minimización de datos y finalidad. Un escaneo masivo previo al cifrado difícilmente cumpliría con la exigencia de “minimización” ni con la noción de consentimiento libre e informado.
Jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE: fallos como Digital Rights Ireland y La Quadrature du Net han declarado ilegales medidas de vigilancia generalizada sin criterios de necesidad y proporcionalidad estrictas.
Desde esta óptica, varios juristas sostienen que el client-side scanning propuesto constituye una forma de intervención generalizada, incompatible con la doctrina del TJUE.
2. Implicaciones técnicas
Client-side scanning (CSS): obliga a introducir software en el dispositivo del usuario capaz de escanear imágenes, videos y mensajes antes del cifrado de extremo a extremo. Esto introduce una vulnerabilidad sistémica: cualquier “puerta” creada para detectar CSAM puede ser reutilizada para otros fines (espionaje político, censura).
Falsos positivos: estudios de 2024–2025 estiman que los algoritmos de detección de CSAM, especialmente los entrenados para identificar contenido “nuevo”, presentan tasas de error que podrían sobrecargar a las autoridades con reportes irrelevantes y, al mismo tiempo, criminalizar erróneamente a usuarios inocentes.
Impacto en servicios cifrados: plataformas como Signal y WhatsApp han advertido que implementar CSS equivale a romper el end-to-end encryption en su núcleo, lo que dañaría la confianza global en sus servicios.
3. Gobernanza y soberanía tecnológica
Si se aprueba, el reglamento afectará no solo a empresas europeas sino a proveedores globales que operen en territorio de la UE. Esto plantea dudas sobre:
Soberanía digital: ¿deben empresas no europeas aceptar introducir software de escaneo en todos sus clientes europeos?
Extrateritorialidad: ¿puede la UE exigir a proveedores de terceros países adoptar estándares que debiliten su cifrado universal?
Competitividad: desarrolladores europeos de mensajería segura podrían enfrentar desventajas frente a proyectos descentralizados, más difíciles de regular.
4. Web3 como respuesta estructural
El auge de protocolos descentralizados y sistemas basados en blockchain ofrece una vía de “privacidad por diseño”:
Cifrado end-to-end nativo, con llaves bajo custodia exclusiva del usuario.
Resiliencia regulatoria: al no depender de servidores centralizados, resulta más difícil imponer escaneos obligatorios.
Riesgos asociados: la descentralización no elimina abusos; plantea nuevos retos de gobernanza, trazabilidad y responsabilidad legal.
5. Escenarios previstos
Político: Alemania es el actor clave. Si respalda la propuesta, se alcanzaría la mayoría calificada en el Consejo. Sin su apoyo, el reglamento podría estancarse.
Judicial: incluso si se aprueba, se anticipan demandas de inconstitucionalidad ante el TJUE.
Tecnológico: podría acelerar la fuga de usuarios hacia soluciones Web3 o apps descentralizadas con foco en privacidad.
El Chat Control, tal como está planteado, tensiona la relación entre seguridad y privacidad en el corazón del derecho europeo. Desde la perspectiva jurídica, enfrenta serios obstáculos de compatibilidad con la Carta de Derechos Fundamentales y con el GDPR. Desde lo técnico, socava el principio mismo del cifrado. Y desde lo político, podría ser el catalizador que acelere la migración hacia una Web3 más centrada en el control individual de los datos.
Entonces, la pregunta no es solo si la UE aprobará el reglamento, sino si sus ciudadanos —y las empresas tecnológicas— lo aceptarán como legítimo. La respuesta podría redibujar la frontera entre vigilancia estatal y privacidad digital en la próxima década.
En los primeros días de septiembre de 2025, Nepal vivió una explosión de ira popular, especialmente entre la juventud, que estalló por la corrupción y medidas autoritarias como la prohibición de redes sociales. Estas protestas, lideradas por la llamada “Generación Z”, dejaron al menos 51 muertos, miles de heridos, edificios públicos incendiados y el fin del gobierno de Khadga Prasad Sharma Oli. En su lugar, se nombró a Sushila Karki como primera ministra interina, con la promesa de nuevas elecciones.
Qué desencadenó el estallido
El detonador inmediato fue la prohibición del acceso a 26 plataformas de redes sociales, que el gobierno justificó con la necesidad de controlar la desinformación, las cuentas falsas y discursos de odio. Pero para muchos ciudadanos, en especial jóvenes, esa medida fue la gota que colmó el vaso: la expresión digital es central para su vida, su socialización y su activismo.
Más allá del cierre digital, lo que sostuvo la protesta fue el profundo malestar acumulado: corrupción sistémica, nepotismo, desigualdad económica, desempleo juvenil (que en algunos reportes supera el 20 %) y una clase política percibida como privilegiada e impune.
Reacción institucional y consecuencias inmediatas
Ante la presión, el gobierno dio marcha atrás con la prohibición de redes sociales, el primer ministro renunció, se disolvió el parlamento y se fijaron nuevas elecciones para marzo de 2026.
Se designó a Sushila Karki, expresidenta del Tribunal Supremo de Nepal, como primera ministra interina. Su perfil es visto como más creíble, independiente y firme en temas de anticorrupción.
Análisis desde una perspectiva liberal
Los principios liberales —gobierno limitado, rendición de cuentas, respeto a las libertades individuales, transparencia, libre expresión— se ven claramente invocados en lo que reclamaban los manifestantes. Estas protestas son, en muchos sentidos, una demanda liberal de mayor responsabilidad del Estado hacia los ciudadanos. Cuando un gobierno censura redes sociales, concentra poder, permite corrupción impune, o no garantiza oportunidades económicas, vulnera directamente esos principios liberales.
El desempleo juvenil alto refleja una falla en permitir que los individuos se desarrollen y prosperen, otro punto clave para el liberalismo: no se trata solo de expresarse, sino de tener un entorno donde la iniciativa individual tiene valor, donde no todo depende del favor del Estado. El acceso y la libertad de expresión digital tiene una dimensión de libertad individual; prohibir redes sociales es un ataque al derecho de los ciudadanos de informar, organizarse, expresarse, prácticas fundamentales según teorías liberales clásicas y contemporáneas.
La corrupción y el nepotismo funcionan como aranceles ocultos sobre la iniciativa privada. Cuando los políticos acumulan privilegios o agrandan su influencia a través de las instituciones públicas, se reduce la competencia, se desincentiva el mérito, y se vuelven barreras arbitrarias para quienes no formen parte de esas redes.
Riesgos y desafíos
Un reto importante es que la mera remoción de líderes no basta. Si no hay una reforma institucional profunda —poder judicial independiente, control de corrupción, transparencia en contratación pública, fin de la impunidad—, se corre el riesgo de que nuevos líderes reproduzcan los mismos vicios. Otro riesgo es que en el intento de restaurar el orden, se justifiquen medidas autoritarias en nombre de la estabilidad, lo que socavaría exactamente lo que los manifestantes exigen: libertad, dignidad, poder ciudadano.
Lo sucedido en Nepal no es solo una revuelta política más; es una expresión de los principios liberales de demanda de responsabilidad, gobierno limitado, transparencia, libertad de expresión y oportunidades individuales. Para quienes valoran esas ideas, estas protestas son una llamada clara: la legitimidad del Estado depende ya no solo de elecciones, sino de cómo ese gobierno se comporta cada día.
El caso de Nepal ofrece ejemplos útiles para cualquier país: la censura digital puede ser tan incendiaria como la inflación en otras latitudes, la impunidad genera explosiones sociales, y la juventud puede ser el motor de la renovación liberal si encuentra canales democráticos, institucionales y reales de participación.
La reunión de la FED, o mejor expresado, del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) del 16-17 de septiembre de 2025 llega en un momento económico delicado en los Estados Unidos. Por un lado, la inflación persiste por encima del objetivo del 2 %, sobre todo en sus componentes núcleo, mientras que por otro, el mercado laboral empieza a mostrar signos de debilitamiento. Esto pone al banco central en la encrucijada de su doble mandato: estabilidad de precios y pleno empleo.
Contexto inmediato
Los datos más recientes indican que en agosto hubo un crecimiento de precios sorprendentemente alto: la inflación general y la inflación núcleo (Core CPI) han escalado, contrariando algunas expectativas de que se moderarían.
Al mismo tiempo, la creación de empleo se ha mostrado más floja: en agosto los empleos agregados fueron limitados, con algunas revisiones a la baja de meses previos.
Finalmente, las expectativas de los mercados favorecen que la Fed esté preparando un recorte de tasa, pero la magnitud es tema de debate. Las probabilidades apuntan a una reducción de 0,25 puntos porcentuales (25 basis points) en la tasa de interés de los fondos federales, que llevaría el rango a aproximadamente 4 %-4,25 %.
Posibles escenarios
Recorte moderado (-25 pb) + discurso moderado (“dovish”) Este parece ser el escenario base más probable. La Fed bajaría la tasa un cuarto de punto, acompañado de señales de que seguirá vigilando de cerca la inflación, pero admitiendo que el desempeño del empleo refuerza la necesidad de alivio monetario. Esto podría calmar expectativas, aliviar mercados financieros, pero sin comprometer que nuevas subidas podrían reactivarse si los precios vuelven a acelerarse.
Recorte mayor (-50 pb) sorpresa Una posibilidad menos probable pero presente en algunos análisis: un recorte de medio punto. Este escenario requeriría que los datos recientes de inflación empiecen a mostrar un descenso claro, y que el mercado laboral esté bastante deteriorado. Ello podría generar alivio inmediato en mercados, pero con riesgos elevados en términos de inflación futura y dependencia de los estímulos.
Mantener tasa sin cambios Este escenario se vuelve plausible si nuevos reportes muestran que la inflación se mantiene alta o sube, o si el riesgo de presiones externas (aranceles, precios de energía, etc.) empeora. En ese caso, la Fed podría “esperar más evidencias”, posponiendo un recorte para posteriores reuniones. Aunque los mercados lo verían como decepcionante, podría interpretarse como prudencia ante riesgos.
Lo que observará el mercado
Las proyecciones trimestrales del FOMC serán clave: cuántos cortes de tasa esperan los miembros para lo que resta del año. Si la mediana apunta a varios recortes, fortalecerá expectativas de menor costo de crédito.
El comunicado y conferencia de prensa del presidente de la Fed, Jerome Powell: el tono, el énfasis que ponga sobre el balance riesgo-inflación vs. riesgo empleo, si menciona factores externos como los aranceles o problemas en la cadena de suministro.
Cómo reacciona el mercado de bonos y las expectativas de inflación futura (mercados de swaps, breakevens) tras las señales de la Fed. Un recorte “dovish” podría bajar los rendimientos de largo plazo, mientras que un comunicado que alerte inflación puede generar el efecto contrario.
Riesgos y tensiones
Si la Fed recorta demasiado pronto o con demasiado optimismo, corre el riesgo de tener una inflación persistente, lo que erosionaría la credibilidad monetaria.
Si espera demasiado, el deterioro laboral podría profundizarse, lo que podría llevar a desempleo mayor, menor confianza de consumidores e inversores; los mercados podrían reaccionar negativamente si sienten que la Fed ha sido insensible al deterioro económico.
Las presiones políticas también son intensas: administración de Trump ha pedido recortes más agresivos, lo que pone al Fed en una posición incómoda entre independencia y expectativas públicas.
La reunión de septiembre 2025 parece perfilarse como el punto de inflexión para la Fed: un recorte moderado de tasas parece casi seguro, pero mucho dependerá de cómo presenten el panorama futuro. ¿Se inclinarán por un enfoque cauteloso, advirtiendo de riesgos inflacionarios, o darán esperanzas de una serie de recortes antes de fin de año? Este turno podría definir la confianza que los agentes económicos depositan en la capacidad de la Fed para manejar su doble mandato sin sacrificar uno por otro.
Evolución de inflación y desempleo en EE.UU. (jul 2024 – sep 2025)
Aquí se muestra la dinámica que enmarca las decisiones de la Fed: la inflación descendiendo lentamente, pero aún por encima del objetivo del 2%, y el desempleo con una tendencia al alza.
Panamá bajo la sombra de la Fed
La reunión de septiembre de 2025 no solo traza el rumbo de la economía estadounidense, sino también de aquellos países cuya realidad financiera depende directamente del dólar. Panamá es, quizás, el ejemplo más claro: sin banco central propio ni moneda nacional, su política monetaria es, en la práctica, la política de la Fed.
Un ciclo de tasas altas en EE.UU. implica para Panamá un crédito más caro, menor flujo de capitales hacia sectores productivos y un freno en la inversión, especialmente en construcción, logística y servicios financieros. Si, por el contrario, la Fed comienza a recortar tasas, Panamá experimentará un alivio casi inmediato en sus costos de financiamiento y un impulso en la actividad económica interna.
Lo que para otros países puede mitigarse con decisiones locales de política monetaria, en Panamá se transforma en un ejercicio de adaptación: solo le queda fortalecer su política fiscal, apuntalar la transparencia y diversificar su base productiva para reducir la dependencia de los vaivenes externos.
Las decisiones de la Fed no son un dato externo para Panamá: son «su política monetaria real», y comprenderlo es clave para anticipar escenarios y diseñar respuestas más inteligentes frente a un entorno global incierto.
El crecimiento explosivo de los stablecoins —criptomonedas vinculadas a monedas fiat o activos reales para reducir volatilidad— ha encendido las alarmas de los reguladores globales. En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra (BoE) ha propuesto imponer límites a la propiedad de stablecoins sistémicos: entre £10,000 y £20,000 por individuo, y aproximadamente £10 millones para empresas.
¿Por qué estos límites?
El Banco de Inglaterra justifica la medida ante preocupaciones de estabilidad financiera: si muchas personas o compañías transfieren depósitos bancarios hacia stablecoins, podría debilitarse la capacidad de los bancos para otorgar crédito, mantener liquidez y sostener la confianza en el sistema financiero formal. También menciona el riesgo de flujos masivos de salida de recursos, sobre todo si un stablecoin crece rápido hasta volverse un sistema de pagos ampliamente usado.
El BoE ha señalado que estos topes son potencialmente “transicionales”, diseñados para mitigar riesgos mientras se desarrollan marcos regulatorios más robustos.
Reacciones desde el sector cripto
La oposición ha sido fuerte:
Practicidad vs. imposibilidad operativa: Simon Jennings (UK Cryptoasset Business Council) afirma que imponer estos límites será extremadamente difícil de vigilar y aplicar, considerando la naturaleza descentralizada, el uso de múltiples billeteras, exchanges y jurisdicciones internacionales.
Desventaja competitiva: Tom Duff Gordon de Coinbase destaca que ningún otro país importante ha adoptado un régimen de limitación de propiedad de stablecoins. Las reglas podrían perjudicar a ahorristas, al «City» londinense como centro financiero global, y a la libra esterlina.
Inconsistencia regulatoria: miembros de la industria como Riccardo Tordera-Ricchi señalan que no hay límites equivalentes para el efectivo ni para las cuentas bancarias tradicionales, lo cual parece generar arbitrariedad en el tratamiento legal.
Datos del mercado y comparativas internacionales
El mercado global de stablecoins anda cerca de US$280-300 mil millones.
Tether (USDT) y Circle (USDC) dominan ese mercado, juntos controlando alrededor del 80 % del total.
En Europa, la regulación MiCA (Markets in Crypto-Assets) ya está en vigor para ciertos aspectos, enfocándose en reservas, gobernanza, transparencia, requisitos para emisores de stablecoins, etc., pero sin imponer límites de propiedad individual como los que propone el BoE.
En Reino Unido, la FCA (Financial Conduct Authority) viene preparando reglas que regulen a los emisores de stablecoins calificados (“qualifying stablecoins”) como instrumentos parecidos al dinero, más que como productos de inversión, y contempla obligaciones de redención con valor par al fiat, así como estándares de respaldo, gobernanza y custodia.
Los riesgos del enfoque restrictivo
Implementar los límites podría provocar varios efectos secundarios no deseados:
Expulsión (“flight”) de empresas: compañías podrían trasladar operaciones a jurisdicciones con marcos regulatorios más flexibles, disminuyendo inversión, innovación y puestos de trabajo en Reino Unido.
Reducción en adopción de pagos digitales eficientes: stablecoins tienen potencial para agilizar pagos transfronterizos, reducir costos, y ofrecer alternativas al sistema bancario tradicional; límites rígidos podrían retardar esos beneficios.
Desigualdad regulatoria: tratar diferente al usuario de stablecoins frente al que usa efectivo o depósito bancario podría percibirse como injusto, y generar litigios o conflictos regulatorios.
Obstáculos técnicos y de supervisión: la imposibilidad práctica de saber cuántos stablecoins posee alguien si se utilizan múltiples plataformas, wallets anónimos o fuera de la jurisdicción. Establecer sistemas de identificación digital robustos tiene costos elevados.
Hacia dónde va esto
El BoE tiene programada una consulta pública que permitirá recibir feedback sobre las propuestas. Dependiendo de las respuestas de la industria, y de la presión política y económica, los límites podrían revisarse, ajustarse o incluso descartarse si se demuestra que los riesgos reglamentarios y económicos superan los beneficios.
El reto para el Reino Unido será equilibrar:
la protección financiera y la estabilidad, frente a
la necesidad de innovación, competitividad internacional, eficiencia de pagos, y adopción tecnológica.
Cómo este debate se resuelva definirá si Reino Unido sigue siendo líder en finanzas digitales o si comienza a perder terreno ante EE. UU., la UE y otras regiones que ya tienen marcos regulatorios más avanzados o con mayor claridad.
«En un mundo obsesionado con la disrupción tecnológica, la etnografía nos recuerda que la disrupción más poderosa puede venir de algo profundamente humano: comprender al otro.»
En un mercado saturado de productos y servicios que compiten por la atención del consumidor, las empresas más exitosas no son necesariamente aquellas que tienen un mejor producto, sino las que comprenden mejor a los usuarios.
Para alcanzar este conocimiento, la etnografía se incorpora al mundo empresarial convertida en un recurso esencial para la innovación.
¿Qué es la etnografía y por qué usarla en los negocios?
Tradicionalmente asociada a la antropología, la etnografía es la observación de las personas en su entorno cotidiano para entender sus comportamientos, valores, creencias y emociones.
En lugar de estudiar comunidades remotas, ahora los etnógrafos investigan en supermercados, cafeterías, oficinas, redes sociales e incluso sesiones de videojuegos. Esta mirada profunda permite descubrir patrones que se hacen invisibles a los métodos cuantitativos de investigación.
Por ejemplo, mientras una encuesta puede determinar que a los consumidores les gusta el café artesanal, la etnografía revela por qué: ¿por el ritual?, ¿por la sensación de comunidad?, ¿por una búsqueda de autenticidad? Esa diferencia es clave para diseñar experiencias y estrategias centradas en el cliente.
Etnografía e ideas de negocio
Cuando hablamos de empresas solemos pensar en modelos de negocio, validación de ideas y tecnología. Sin embargo, la comprensión etnográfica puede ser el primer paso para detectar necesidades reales y resolver problemas que aún no han sido abordados por el mercado. Es decir, la etnografía no solo ayuda a vender mejor, sino a emprender mejor.
Un buen ejemplo es la reinvención de los cepillos de dientes infantiles. En 1996, una consultora de innovación llevó a cabo investigaciones de campo para la compañía de cuidado bucal Oral-B. El objetivo era determinar por qué a los niños no les gustaba cepillarse los dientes. La observación in situ les permitió ver que, debido a su escasa destreza manual, los niños sostenían el cepillo con el puño y no entre los dedos, por lo que los mangos delgados eran incómodos de agarrar para sus pequeñas manos, algo que ninguna encuesta había identificado.
Gracias a este hallazgo la empresa desarrolló el Squish Gripper, un cepillo infantil con un mango ancho y de textura blanda. El producto fue un éxito de ventas durante 18 meses y transformó el estándar de los cepillos infantiles
El consumidor como sujeto, no como objeto
Uno de los errores más comunes en el diseño de productos es tratar a los consumidores como estadísticas. La etnografía propone lo contrario: convertirlos en protagonistas. Esta perspectiva permite cocrear soluciones junto con los usuarios, no solo para ellos. De ahí su enorme potencial para el marketing y el desarrollo de productos.
Observación participante: pasar tiempo en el entorno de los usuarios, sin intervenir, solo observando cómo interactúan con un determinado producto o servicio.
Diarios de usuario: pedir a las personas que registren durante unos días sus experiencias, frustraciones o emociones respecto a una necesidad específica.
Entrevistas etnográficas: conversaciones abiertas en espacios cotidianos, sin guiones rígidos, para permitir que surjan necesidades o deseos inesperados.
Mapeo de experiencias: crear recorridos visuales del cliente desde que detecta una necesidad hasta que interactúa con el producto.
Etnografía digital
Los estudios etnográficos en el espacio digital permiten analizar cómo son las relaciones en línea. Por ejemplo, el área de marketing de una empresa puede analizar cómo los consumidores utilizan las plataformas digitales para compartir experiencias y expresar inquietudes. A través de la etnografía digital (o netnografía) se pueden observar las conversaciones, los hashtag y los memes que circulan en las redes para identificar temas recurrentes y tendencias de mercado.
Esta metodología permite captar no solo lo que los usuarios dicen explícitamente, sino también los significados implícitos y las dinámicas sociales que influyen en su comportamiento. Con esta información, las empresas pueden diseñar programas de apoyo más adecuados y promover una comunicación más efectiva con su comunidad.
La empatía como motor de innovación
En un mundo obsesionado con la disrupción tecnológica, la etnografía nos recuerda que la disrupción más poderosa puede venir de algo profundamente humano: comprender al otro.
En lugar de adivinar qué necesita el cliente, la etnografía invita, primero, a escuchar y observar, para luego desarrollar propuestas innovadoras desde la empatía y la comprensión.
En su artículo “Cómo dispararse en el pie”, publicado originalmente en el ABC español, el economista y ensayista Guy Sorman ofrece una advertencia urgente, una lección liberal para distraídos: las naciones que levantan barreras proteccionistas sin medir consecuencias solo cosechan miseria y estancamiento. El autor recurre a la larga tradición liberal —desde la Escuela de Salamanca hasta Adam Smith— para recordar los fundamentos del crecimiento sostenible: leyes estables, Estado modesto y eficiente, moneda confiable, libertad empresarial y comercio sin restricciones.
1. Orden decretado frente a orden espontáneo
Sorman contrapone el orden decretado —resultado de utopías económicas forzadas por el poder político— con el orden espontáneo, surgido del genio creativo de la sociedad y la interacción libre. El primero deriva en declive económico y represión (comunismo, fascismo); el segundo, en prosperidad compartida —el verdadero legado del capitalismo real.
2. Proteccionismo como autolesión
El corazón del ensayo reflexiona sobre el proteccionismo contemporáneo, ejemplificado en decisiones recientes de Estados Unidos (Trump). Sorman lo compara con pegarse un tiro en el pie: el cierre de fronteras no solo encarece productos e infla precios para consumidores, sino que erosiona las relaciones comerciales y la estabilidad institucional.
3. Reglas impredecibles: el enemigo del desarrollo
Sorman retoma la idea del economista francés Raymond Barre: es preferible una política económica mala pero duradera, que una buena pero efímera. La imprevisibilidad —como cambios arbitrarios en aranceles o instituciones— destruye confianza e inversiones. Según Sorman, esto está ocurriendo hoy en EE.UU., con efectos globales.
4. Negar la realidad: autodestrucción institucional
La crítica de Sorman se torna aún más mordaz cuando describe la negación de realidades objetivas: desempleo creciente, encuestas independientes, políticas insostenibles, o el intento de destituir autoridades estadísticas o monetarias para ocultar la realidad. Romper “el termómetro” no cura la fiebre: solo adormece la percepción del dolor, lo cual es peligroso en lo político .
5. ¿Quién detendrá el suicidio nacional?
Cierra su artículo con una apelación: ante la auto-aniquilación de una gran nación, ¿habrá rescate liberal? Sorman cree que no vendrá de EE.UU., sino de Europa: una Europa unida, coherente y valiente capaz de imponer valores liberales frente a la deriva suicida.
Perspectiva complementaria: más allá de Sorman
Reglas claras y Estado limitado: El énfasis en reglas claras y permanentes no es nuevo: Friedrich Hayek argumentaba que solo un Estado neutral y limitado puede proteger la libertad y el orden espontáneo.
Costos ocultos del proteccionismo: No solo afecta precios; crea mercados cerrados, innovación retrasada y clientelismos locales que se perpetúan sin competencia.
La ilusión de la soberanía económica: La idea de «independencia productiva» ignora que pocos países tienen todos los recursos y capacidades tecnológicas en su territorio. El intercambio permite especialización y acceso a bienes superiores.
Europa como baluarte liberal: La propuesta de Sorman gana fuerza si consideramos el proyecto europeo histórico: construcción de instituciones supranacionales (UE), acuerdos de libre comercio y defensa del régimen liberal como contrapeso al populismo y al autoritarismo.
Guy Sorman, con lúcido análisis, nos advierte contra la ineptitud moderna de olvidar los fundamentos liberales: mercados abiertos, reglas duraderas y reconocimiento de la realidad. Su metáfora del tiro en el pie es desafiante: la economía moderna requiere humildad, prudencia y confianza institucional. Sin ese andamiaje, incluso las democracias más sólidas corren el riesgo de dispararse, lenta pero inexorablemente, hacia su propia implosión.
Hace unas semanas, entré por curiosidad en una tienda Pop Mart en un centro comercial de Kuala Lumpur. No sabía que estaba a punto de presenciar una escena sociológicamente fascinante: adultos y adolescentes agitando cajas cerradas, intentando adivinar qué personaje les tocaría por el peso o la forma. Miraban vitrinas, susurraban nombres, comparaban modelos con la emoción de quien está a punto de jugarse algo más que un simple juguete. Todos buscaban lo mismo: un Labubu. Pero nadie sabía si conseguiría el que deseaba.
Ese pequeño personaje con orejas puntiagudas y sonrisa afilada no era solo un juguete de vinilo. Era un símbolo. Un objeto de deseo. Y también, un caso perfecto para entender cómo funcionan las tendencias en el siglo XXI.
De monstruo de nicho a estrella viral
Labubu nació en 2015 de la mano del artista hongkonés Kasing Lung, como parte del universo The Monsters. Durante años fue una figura marginal, valorada por fans del art toy y el diseño asiático underground. Todo cambió cuando Pop Mart adquirió los derechos y lo transformó en fenómeno global: cientos de versiones, colaboraciones con marcas de lujo, ediciones limitadas y un sistema de venta en cajas cerradas (blind boxes) que no permiten ver cuál es su contenido, convirtió la compra de labubus en un pequeño ritual de azar y expectativas.
El boom definitivo llegó cuando, en abril de 2025, la cantante tailandesa Lisa, con más de 100 milones de seguidores en Instagram y miembro del grupo femenino de k-pop Blackpink, colgó su foto en la red con varios labubus colgando de su bolso. Le siguieron Rihanna, Dua Lipa, se viralizó en TikTok y surgieron millones de fans en todo el mundo. Labubu pasó de nicho a viral. De novedad a moda. De objeto a fenómeno.
Pero ¿cómo ocurre esto? ¿Cómo algo tan específico y raro se convierte en un objeto de deseo para millones de personas en todo el mundo?
Cuando la innovación se comporta como la materia
En mi tesis doctoral propuse una teoría interdisciplinar inspirada en la idea de modernidad líquida desarrollada por el filósofo polaco-británico Zygmunt Bauman y en el comportamiento de líquidos y gases, tanto en reposo como en movimiento (física de fluidos). Sugiero que la innovación es la materia de la que está hecha la moda. Y como toda materia, puede encontrarse en tres estados: sólido, líquido y gaseoso.
A su vez, la innovación puede encontrarse en tres fases: novedad, tendencia y moda. Este paralelismo no es metafórico, sino estructural. Igual que el agua cambia de estado en función de la temperatura y la presión, las innovaciones también se transforman dependiendo del contexto social, cultural y económico.
La novedad es el estado sólido: tiene forma, es densa, estática y circula entre pocos. De acuerdo a la teoría de difusión de las innovaciones –desarrollada a mediados de los sesenta del siglo pasado por el sociólogo estadounidense Everett Rogers–, esta etapa corresponde a los innovadores. Es una propuesta con gran valor simbólico pero sin difusión masiva.
Cuando comienza a expandirse, se vuelve tendencia y se hace líquida: fluye, se adapta, conecta comunidades. En esta fase aparecen los early adopters. Es el momento en que la idea empieza a convertirse en conversación.
Cuando alcanza el punto de fusión, traspasa un abismo (the chasm): la brecha crítica en el ciclo de adopción de un producto innovador. Sus primeros usuarios suelen ser visionarios, buscan las últimas innovaciones y asumen riesgos. En cambio, la mayoría temprana solo salta el abismo cuando ya la innovación ya ha sido probada y validada por otros.
En la viralidad de las modas o la adopción de nuevas innovaciones, pasado el abismo hay un punto clave (tipping point) en el que el contagio ya es muy difícil de parar. Entra en el mainstream o mercado masivo y se transforma en moda: pasa al estado gaseoso, se masifica, pierde densidad, se vuelve omnipresente… hasta que se evapora.
Sandra Bravo
Este proceso es cíclico. Muchas innovaciones se quedan congeladas. Otras nunca se consolidan y no fluyen. Algunas se esfuman rápidamente, casi tan pronto como llegan. El deseo y la innovación, como la materia, necesitan condiciones para sostenerse.
Quién decide qué deseamos (y por cuánto tiempo)
Labubu ha pasado por todas esas fases. Empezó siendo una figura marginal (sólido), se volvió tendencia al cruzar nuevas audiencias (líquido) y alcanzó el estado gaseoso al viralizarse globalmente.
Los labubus están en TikTok, adornando bolsos de lujo y en reportajes de prensa. Lo que comenzó siendo un símbolo de distinción se va convirtiendo en ruido visual. Una señal de que el ciclo se agota. Y que quizá esté a punto de empezar de nuevo.
Pero las tendencias no cambian de estado por sí solas. Igual que el agua necesita temperatura y presión para transformarse, las modas también responden a estímulos externos. En este caso: marcas, algoritmos, consumidores e influencers.
La temperatura cultural la generan las campañas, los lanzamientos, el contenido visual. La presión simbólica proviene del deseo colectivo: la comunidad que replica gestos, los fans que buscan el objeto, la ansiedad por pertenecer.
Y además, existen fuerzas de empuje –como los influencers– que agitan el sistema desde dentro, validando tendencias y desplazando otras estéticas.
Yo soy así
Hoy, la visibilidad no depende tanto de lo que es, sino de cuántas veces puede ser compartido. Y así, emergen lo que yo llamo microidentidades líquidas: formas rápidas y flexibles de decir “yo soy así” en una cultura donde ese yo es mutable, compartido, estético y performativo.
Y en un mundo que –en palabras del filósofo coreano y Premio Princesa de Asturias 2025 Byung-Chul Han– recompensa la visibilidad y el rendimiento constante, cada tendencia se convierte en una máscara provisional. Un Labubu no es solo un objeto: representa pertenencia, afecto compartido, incluso un lenguaje generacional.
En este ecosistema volátil somos cuerpos flotando en un fluido simbólico: nos empujamos, nos chocamos, cambiamos de forma… al ritmo del mercado.
Del hype al vacío: flotar, saturarse, desaparecer
El formato blind box añade, además, una dimensión emocional: no solo compramos un objeto, sino también la experiencia misma de desear, esperar, probar suerte. En una cultura saturada de predicción algorítmica, el azar introduce una chispa de misterio. Para el filósofo francés Roland Barthes, la moda es lenguaje antes que indumentaria. Hoy podríamos decir que ese lenguaje habla, sobre todo, en clave emocional.
Las cajas cerradas no permiten ver qué labubu contienen, lo que añade emoción a la compra. Sandra Bravo
Pero ese lenguaje también obedece a leyes físicas. El principio de Arquímedes dice que un cuerpo sumergido en un fluido desplaza un volumen equivalente. En moda ocurre lo mismo: cuando una tendencia entra con fuerza otra es empujada fuera. El mercado simbólico no es infinito. Solo flota lo que logra desplazar a otra estética. Los labubu, al popularizarse, reemplazaron a figuras kawaii anteriores como Molly o Sonny Angel.
Y como todo gas, el hype tiende a disolverse. La sobreexposición agota el deseo. Surgen copias, se pierde el misterio, aparece la saturación. Y entonces el ciclo se reinicia: nuevas versiones, más presión, más temperatura.
El misterio de lo que llega (y se va)
Wang Ning, fundador y director general de Pop Mart, supo leer el punto exacto de fusión de estos objetos. En 2025, tras sumar 20 mil millones de dólares a su patrimonio gracias a la viralidad de Labubu, apareció en las listas como el 79º hombre más rico del mundo. Porque entender el cuándo, más que el qué, sigue siendo el verdadero poder.
Este modelo de moda líquida no busca explicar caprichos estéticos, sino revelar el proceso por el que una innovación nace, se expande y termina por desvanecerse. Porque las tendencias, aunque parezcan imprevisibles, también tienen estructura. No flotan al azar: cambian de estado según la presión del deseo colectivo y la temperatura cultural que las rodea.
El verdadero reto para las marcas no es detectar lo nuevo, sino saber en qué punto del ciclo está. ¿Es aún salgo sólido y marginal, con alto riesgo de desvanecerse sin haber trascendido? ¿Está ya en fase líquida, ganando tracción? ¿O ya es gas, omnipresente pero a punto de evaporarse?
¿En qué punto del ciclo nos encontramos? ¿La fiebre de los labubus ha alcanzado ya el punto de saturación y tiende hacia la evaporación? Sandra Bravo
Para los consumidores, su posición en esa curva depende de cuánto riesgo están dispuestos a asumir. Hay quienes adoptan lo que luego será moda incluso antes de que tenga nombre. Otros esperan a que sea seguro, validado, casi obligatorio. Y, en medio, fluyen millones de microidentidades que se encienden y se apagan como una llama.
Labubu no es la excepción. Es un caso perfecto: nació como rareza, fluyó como tendencia y explotó como moda. Hoy flota por todas partes. Pero también puede que pronto empiece a disiparse.
Con el inicio del nuevo ciclo escolar, los docentes enfrentan uno de los desafíos más importantes de los últimos años: integrar la inteligencia artificial (IA) en el aula sin perder el foco en la enseñanza. Según Cointelegraph, los profesores ya están adoptando nuevas estrategias para “hacer que los estudiantes sigan aprendiendo en la medida en que la tecnología esté cada vez más presente”.
1. Del pánico al cambio de mentalidad
El debate inicial, cargado de temor sobre si la IA reemplazaría a los docentes, ha dado paso a una visión más pragmática: la IA como aliada. Muchos maestros ahora utilizan herramientas como ChatGPT para generar cuestionarios, adaptar contenidos, planificar clases o automatizar rúbricas de evaluación. La IA permite liberar tiempo valioso y dedicarlo a lo que realmente importa: la interacción, el acompañamiento pedagógico y la creatividad docente.
2. Ahorro de tiempo y mayor calidad educativa
Estudios indican que la IA puede ahorrar hasta el 85 % del tiempo dedicado a diseñar evaluaciones. Una investigación brasileña con más de 13 000 docentes mostró que, mientras antes elaborar una sola pregunta podía llevar horas, ahora lleva solo segundos gracias a plataformas como Maieutics.ai. Este tiempo adicional permite a los profesores desarrollar contenidos más detallados, innovar en sus aulas y cuidar mejor la relación con los alumnos.
3. Más del 75 % de los docentes planea usar IA este curso
Una encuesta de Kahoot! a más de 1 100 profesores en España revela que más del 75 % planea incorporar IA en este ciclo escolar para preparar contenidos (37 %), aprendizaje virtual (18 %) y gamificación (17 %). Además, los docentes destacan mayores motivación e interés por parte del alumnado, mejor comprensión del contenido y una comunicación más efectiva.
4. Formación docente: el gran desafío
Sin embargo, la integración de la tecnología no está exenta de obstáculos. Solo el 12 % de los profesores ha recibido formación formal en IA, y muchos consideran necesario un uso supervisado y guiado de estas herramientas. Se requieren políticas públicas robustas y planes de capacitación que permitan a los maestros utilizar la IA con criterio pedagógico y ético.
5. Hacia una educación ética, inclusiva y personalizada
La IA tiene un enorme potencial para personalizar el aprendizaje. Plataformas adaptativas pueden ajustar contenidos al ritmo, intereses y nivel de cada estudiante, promoviendo una educación más efectivamente inclusiva. También se observan esfuerzos globales por integrar la IA de manera ética y solvente: en América Latina, iniciativas como la de la OEI y ProFuturo buscan garantizar acceso equitativo y responsable.
6. Universidades, IA y acompañamiento pedagógico
No solo en primaria y secundaria se está innovando: Khan Academy ha lanzado Khanmigo, un asistente de enseñanza potenciado por OpenAI. Su función no es reemplazar al docente, sino potenciar la personalización, motivación y responsabilidad en el aprendizaje, incluso como herramienta de acceso para quienes menos recursos tienen.
7. Mantener lo humano como eje central
La implementación de IA debe respetar el valor de lo humano: empatía, mentoría, pensamiento crítico y emociones siguen siendo irremplazables. La IA puede encargarse de lo repetitivo, pero no de lo humano .
La IA está transformando la educación, pero su éxito depende del diseño: necesita docentes capacitados, entornos éticos y políticas públicas que prioricen la equidad y el pensamiento crítico. No se trata de reemplazar, sino de amplificar lo mejor de la enseñanza: la creatividad, la conexión y la excelencia pedagógica.