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  • Sullivan & Cromwell: cuando la IA alucina en la Corte

    Sullivan & Cromwell: cuando la IA alucina en la Corte


    En estos días, uno de los despachos de abogados más prestigiosos de Wall Street protagonizó uno de los errores más comentados en el mundo legal reciente. Sullivan & Cromwell se vio obligado a disculparse ante un juez federal tras presentar un escrito judicial que contenía alrededor de 40 citas incorrectas y otros errores causados por alucinaciones de inteligencia artificial.

    El incidente ocurrió en el marco de un caso de quiebra. El caso involucra la liquidación de Prince Global Holdings Limited, un conglomerado camboyano cuyos propietarios fueron acusados por el Departamento de Justicia de operar una red de estafas digitales. En ese contexto, Sullivan & Cromwell, que representa a los liquidadores de las entidades involucradas, presentó una moción de emergencia que citaba casos equivocados o inexistentes, números incorrectos y títulos de artículos inexactos.

    Andrew Dietderich, co-director del equipo de reestructuración global del despacho, tuvo que escribir una carta al Juez Martin Glenn del Tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Nueva York. El escrito de corrección del 18 de abril incluía una versión redactada del documento original marcando los errores, algunos de los cuales implicaban la corrección de oraciones enteras. El error no fue detectado internamente: las equivocaciones fueron identificadas por el equipo de abogados contrarios, del despacho Boies Schiller Flexner.

    Lo que hace este caso especialmente llamativo es que Sullivan & Cromwell es precisamente el despacho que asesora a OpenAI sobre el «despliegue seguro y ético» de la inteligencia artificial, una representación que la firma destaca en su propio sitio web. La ironía no pasó desapercibida en los círculos jurídicos.

    Un problema que crece en los tribunales

    Este episodio no es un caso aislado. Una base de datos administrada por el tecnólogo legal Damien Charlotin ha registrado más de 1.334 incidentes de alucinaciones de IA en escritos judiciales alrededor del mundo, incluyendo más de 900 en Estados Unidos, y la mayoría involucran citas fabricadas. Los jueces en varios de estos casos han comenzado a imponer sanciones económicas a los abogados responsables.

    El problema de fondo es que el despacho sí tenía políticas internas para el uso de IA, pero simplemente no se aplicaron. Según Dietderich, la firma mantiene políticas y requisitos de capacitación integrales que rigen el uso de herramientas de IA en el trabajo legal, y estas salvaguardas están diseñadas para prevenir exactamente este tipo de situación, pero no fueron seguidas en la preparación del escrito.

    Recomendaciones para prevenir este tipo de errores

    El caso de Sullivan & Cromwell ofrece lecciones concretas para cualquier profesional que use IA en entornos de alta responsabilidad:

    1. Verificar cada cita de forma independiente. Nunca asumir que una referencia generada por IA existe o es correcta. Toda cita legal debe comprobarse directamente en las bases de datos jurídicas oficiales como Westlaw o LexisNexis antes de incluirla en un documento.

    2. Separar quien redacta de quien revisa. El equipo que usa IA para redactar no debería ser el mismo que verifica el resultado. Una revisión cruzada por un abogado senior que no participó en la redacción reduce el riesgo de errores por familiaridad.

    3. Tratar la IA como un borrador, no como un producto final. Las herramientas de IA generativa son útiles para estructurar ideas, pero el contenido factual y las referencias legales deben ser responsabilidad humana.

    4. Documentar el uso de IA. Registrar qué herramientas se usaron, en qué partes del documento y quién realizó la revisión final crea trazabilidad y responsabilidad clara.

    5. Capacitación continua y cumplimiento real de las políticas. El problema de Sullivan & Cromwell no fue la ausencia de políticas, sino que estas no se cumplieron. Las políticas internas deben tener mecanismos de verificación, no solo existir en papel.

    La inteligencia artificial puede ser un aliado poderoso en el mundo legal, pero su uso sin supervisión rigurosa en contextos tan formales como los tribunales puede tener consecuencias reputacionales y legales graves. El caso de Sullivan & Cromwell lo deja en evidencia de la manera más pública posible.

  • El cuello de botella del mundo: quién manda de verdad en el estrecho de Ormuz

    El cuello de botella del mundo: quién manda de verdad en el estrecho de Ormuz

    El estrecho de Ormuz se sitúa geográficamente como la única vía de comunicación marítima entre el golfo Pérsico, al oeste, y el golfo de Omán y el mar Arábigo, al sureste. Este canal de escasa anchura divide la costa septentrional de la República Islámica de Irán de la península arábiga, delimitada particularmente por el territorio fragmentado omaní de Musandam y los Emiratos Árabes Unidos.

    Su trascendencia estratégica es innegable al ser cuello de botella por el que transita gran parte del crudo transportado por vía marítima a nivel mundial. Dada la dependencia energética del planeta de los combustibles fósiles, cualquier modificación en su tráfico afecta gravemente la estabilidad económica internacional.

    El paso inocente y en tránsito

    El meollo del problema jurídico radica en determinar qué derechos asisten a los buques extranjeros durante su travesía por estas aguas. Para ello, es indispensable diferenciar entre el régimen de paso inocente y el de paso en tránsito.

    Mientras el primero habilita al Estado ribereño para establecer regulaciones en aras de su seguridad y orden, el derecho de paso en tránsito garantiza libertades de navegación y sobrevuelo más amplias para un tránsito rápido e ininterrumpido que no puede ser suspendido unilateralmente.

    La interpretación de ambos conceptos es el centro de las tensiones en esta zona de gran inestabilidad.

    La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM) es el principal texto jurídico que rige los espacios marinos a escala mundial. Este acuerdo estipula la delimitación de zonas como el mar territorial, la zona económica exclusiva y la plataforma continental, prescribiendo asimismo reglas para la protección del medio marino.

    Irán niega el derecho del mar

    El valor estratégico del tratado radica en promover la paz y la utilización equitativa de los recursos oceánicos. Aun así, su eficacia se ve condicionada por el hecho de que no todos los Estados lo han ratificado plenamente. Esta falta de adhesión universal, como es el caso de Irán, representa un pilar básico para el análisis de las tensiones marítimas internacionales.

    El derecho de paso inocente constituye una de las instituciones más significativas del régimen jurídico de los espacios marinos, pues busca armonizar la libertad de navegación con la seguridad estatal. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el concepto de paso se define como la navegación por el mar territorial con el propósito de atravesarlo sin penetrar en aguas interiores, o bien para dirigirse hacia ellas o salir de las mismas. Para que dicho tránsito sea legítimo, la norma internacional indica que este debe ser necesariamente rápido e ininterrumpido.

    El principio básico que califica la condición de inocencia es que el paso no resulte, bajo ninguna circunstancia, perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado ribereño. En ejercicio de su soberanía, el Estado costero está capacitado para promulgar leyes y reglamentos que regulen este derecho, especialmente en materias relacionadas con la seguridad marítima, la prevención de infracciones pesqueras y la preservación del medio ambiente.

    De igual forma, el ribereño puede exigir a los buques extranjeros el cumplimiento de dispositivos de separación del tráfico o el uso de vías marítimas designadas.

    Además, el ordenamiento jurídico faculta al Estado para suspender temporalmente el paso inocente en áreas específicas de su mar territorial cuando dicha medida resulte esencial para proteger su seguridad, como en el caso de ejercicios con armas, siempre que medie una publicación formal previa.

    En segundo lugar, el régimen de paso en tránsito constituye la norma fundamental aplicable a los estrechos utilizados para la navegación internacional que comunican una parte de la alta mar o de una zona económica exclusiva con otra área de igual naturaleza.

    Este sistema jurídico especial nace como una necesidad imperativa para facilitar y asegurar las comunicaciones globales en puntos geográficos estratégicos. A diferencia del paso inocente, como ya se explicó más arriba, el derecho de paso en tránsito faculta a todos los buques y aeronaves a ejercer las libertades de navegación y sobrevuelo con el fin exclusivo de un tránsito rápido e ininterrumpido.

    Una de las particularidades decisivas del régimen iraní es su carácter absoluto, pues la Convención prescribe de forma tajante que no habrá suspensión alguna de este derecho por parte de los Estados ribereños. Esta protección jurídica es considerablemente superior a la del paso inocente ordinario por el mar territorial.

    Por lo tanto, el control del Estado ribereño es menor y queda limitado a la promulgación de leyes sobre seguridad de la navegación, prevención de la contaminación y control aduanero que no pueden, bajo ninguna circunstancia, denegar o menoscabar el ejercicio efectivo del tránsito.

    En definitiva, este régimen jurídico prioriza la libertad de las comunicaciones internacionales sobre las prerrogativas soberanas de carácter local.

    Libertad de navegación

    El estrecho de Ormuz se clasifica jurídicamente como un estrecho internacional al conectar el golfo Pérsico con el mar Arábigo. En este contexto, el ordenamiento jurídico aplicable es el derecho de paso en tránsito, caracterizado por libertades de navegación y sobrevuelo que no admiten suspensión.

    A pesar de ello, la República Islámica de Irán, al no haber ratificado plenamente la Convención y ser un objetor persistente, defiende en la práctica y en su legislación interna limitaciones similares al paso inocente. Teherán sostiene la facultad de exigir autorizaciones previas, oponiéndose al automatismo del tránsito.

    Este choque entre la norma convencional y las pretensiones soberanas origina serias fricciones jurídicas y políticas que comprometen la estabilidad operativa en esta región estratégica. Además, las declaraciones de Donald Trump y las órdenes dirigidas al bloqueo del estrecho por parte de las fuerzas navales de las que dispone en la zona no contribuyen a rebajar la tensión y ponen de manifiesto el clima de inestabilidad existente.

    La problemática en el Estrecho de Ormuz emana de interpretaciones contradictorias y de la falta de ratificación de la CNUDM por actores estratégicos, quienes dan prioridad a derechos soberanos frente al automatismo del tránsito.

    El derecho y los estrechos internacionales

    En definitiva, la posición del Estado persa no es una simple negación del derecho del mar: acepta las normas consuetudinarias que refuerzan su soberanía, mientras rechaza todas aquellas que limitan su control sobre el estrecho invocando su condición de objetor persistente.

    Por otro lado, la comunidad internacional opera de tal forma que el derecho de tránsito en estrechos internacionales es vinculante para todos. La práctica estatal contemporánea revela una posición casi uniforme: los estrechos estratégicos como Ormuz no pueden quedar a discreción unilateral del Estado ribereño.

    En esta línea, el derecho internacional trabaja menos como un sistema formal cerrado y más como un acuerdo estratégico que trata de garantizar la continuidad de la navegación global.

    Julián Santana Silva, Profesor Asociado del área de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Bitcoin y la Amenaza Cuántica: Adam Back Habla Sin Rodeos

    Bitcoin y la Amenaza Cuántica: Adam Back Habla Sin Rodeos


    Hay pocas voces en el ecosistema Bitcoin que merezcan tanta atención como la de Adam Back. Criptógrafo de carrera, inventor de Hashcash —el sistema de prueba de trabajo que Satoshi Nakamoto citó directamente en el whitepaper de Bitcoin—, y CEO de Blockstream, Back es una de esas figuras que no necesita exagerar para ser escuchado. Cuando habla, lo hace con la frialdad calculada de quien lleva décadas pensando en estos problemas antes de que se convirtieran en titulares.

    En sus recientes apariciones públicas —desde la Paris Blockchain Week hasta el evento «Satoshi Spritz» en Turín— Back abordó uno de los debates más candentes del momento: la computación cuántica y su eventual impacto sobre Bitcoin. Y su mensaje fue claro, mesurado y, para quienes están acostumbrados al apocalipticismo mediático, refrescantemente honesto.

    El pánico cuántico es prematuro, pero la preparación es urgente

    Back fue contundente al señalar que los ordenadores cuánticos actuales están todavía muy lejos de representar una amenaza real para la criptografía de Bitcoin. «El mayor cálculo que han realizado es factorizar 21 en 7 por 3», afirmó, subrayando que los sistemas cuánticos de hoy carecen de corrección de errores completa y apenas han demostrado computaciones triviales.

    Sin embargo, Back estima que esa ventana de seguridad podría cerrarse en aproximadamente 20 años, y que los ordenadores cuánticos actuales son «menos potentes que una calculadora de cinco dólares». Pero precisamente porque el tiempo existe, no hay excusa para la complacencia.

    Blockstream Research ya publicó en diciembre de 2025 un paper proponiendo un esquema de firmas basado en hash como reemplazo cuántico-seguro para los algoritmos ECDSA y Schnorr actualmente utilizados en Bitcoin. La estrategia de Back es la del ingeniero: anticiparse con elegancia, no reaccionar con el agua al cuello.

    El misterio de Satoshi podría resolverse

    Quizás el punto más fascinante de las declaraciones de Back es la posibilidad de que la migración cuántica revele uno de los mayores enigmas de la historia financiera moderna.

    Back explicó que una futura migración post-cuántica podría clarificar cuántas monedas vinculadas a Satoshi Nakamoto son realmente accesibles, ya que cualquier titular que quiera proteger sus fondos vulnerables necesitaría moverlos a un nuevo formato de dirección. «Esta migración al formato de dirección post-cuántica puede decirnos cuántas de esas monedas Satoshi todavía tiene», señaló Back, añadiendo que al creador se le atribuyen entre 500.000 y un millón de BTC.

    Back dijo que le sorprendería ver a Nakamoto salir de la oscuridad para mover esos fondos. Si las monedas permanecen inmóviles tras la migración, la comunidad podría razonablemente considerarlas perdidas para siempre — un cierre simbólico, y quizás liberador, de uno de los capítulos más enigmáticos de la historia tecnológica.

    El verdadero riesgo es político, no tecnológico

    Aquí es donde la historia se pone realmente interesante para los libertarios. Dentro de la propia comunidad Bitcoin ha surgido una propuesta controvertida: el BIP-361, impulsado por el desarrollador Jameson Lopp y cinco investigadores, que plantea congelar los bitcoins considerados vulnerables, incluyendo los 81.900 millones de dólares en fondos dormidos atribuidos a Satoshi. La reacción fue inmediata y feroz. El desarrollador Mark Erhardt calificó la propuesta de «autoritaria y confiscatoria», mientras Phil Geiger resumió el absurdo en una frase: «Tenemos que robarle el dinero a la gente para evitar que se lo roben».

    Este es el núcleo del debate. La amenaza cuántica no es solo un problema de ingeniería; es una prueba de los valores fundamentales del ecosistema. ¿Cederá Bitcoin ante la presión colectivista de «protegernos a todos» sacrificando la soberanía individual? ¿O mantendrá su promesa original de que nadie —ningún gobierno, ningún desarrollador, ninguna mayoría— puede disponer del dinero de otro?

    Back, fiel a su filosofía cypherpunk, apuesta por soluciones opcionales, graduales y consensuadas. La arquitectura Taproot de Bitcoin ya permite integrar esquemas de firma alternativos sin afectar a quienes no deseen cambiar. Eso es diseño libertario en estado puro: la libertad de protegerse sin obligar a nadie.

    Bitcoin ha sobrevivido ataques regulatorios, colapsos de exchanges y guerras de bloques. La computación cuántica será otro capítulo. El verdadero desafío no es técnico — es mantener el alma del protocolo intacta.


    Fuentes: Cointelegraph, Bitcoin Magazine, Paris Blockchain Week 2026

  • La Escuela del Mañana: Humanos + IA

    La Escuela del Mañana: Humanos + IA

    Me hago eco de los comentarios de Elon Musk respecto a lo que él llama una “suposición rota”. Nada más en su primer comentario, cuando señala lo absurdo de creer:

    Que todos los estudiantes aprendan lo mismo; al mismo ritmo; en el mismo orden; al mismo tiempo…”

    es otra reiteración de ese dicho que se pasea por todas partes pero que todos ignoran:

    la demencia está en hacer la misma cosa esperando diferentes resultados.”

    Tristemente esto hacemos, entre muchas otras actividades del gobierno, con el MEDUCA; en otras palabras, ‘vivimos en el engaño’. Creer en un sistema educativo que funciona como una fábrica de autos es “ñame”. Ello fue diseñado por los centralistas estatales como medio para controlar las masas y no para educarlas. Esto se dio durante la economía de líneas de ensamble; una realidad caduca. La educación o aprendizaje, funciona mediante la “lógica”; palabra que origina del griego “logos” o palabra, razonamiento y tal. Nuestro MEDUCA no pasa de ser un conglomerado de centros de adoctrinamiento.

    Nuevamente Musk señala, y lo digo en paráfrasis:

    El que un estudiante que domina el álgebra en dos semanas luego debe sentarse por 8 semanas adicionales porque así lo dispone el NODUCA es absurdo. Mientras que aquel que no logra entender el álgebra, el NODUCA lo deja tirado en la cuneta del retraso.

    Esto es inhumano, o tal vez “meduquiano”; y me consta, pues yo, que en primer grado del Javier la maestra le dijo a mi madre que era aventajado, ya en el cuarto fracasé y tuve que repetir el año. Así fue hasta que mis padres me mandaron al tercer año de secundaria a una escuela en USA, en la cual al par de meses quedé en el cuadro de honor. ¿Cómo rayos fue posible?, veamos…

    Nuevamente Musk advierte que el asunto está en dejar que cada quien ande al ritmo de su capacidad o interés. Y en esa palabrita de “interés” o, diría yo, emoción, está la magia. Mi verdadera escuela comenzó cuando salí de la escuela al mundo real y entré en actividades emocionantes; tal como andar entre nubes esquivando tormentas y conociendo a mi hermosa Panamá.

    Hoy, que tenemos la increíble herramienta de la IA a mano, seguimos atados al MEDUCA caduco. El profesor IA no predica a un rebaño de estudiantes, sino le sirve a cada estudiante por separado, siguiendo su interés y su ritmo. No lo califica con fracasos en el boletín, como me ocurría a mí, haciéndome creer que yo era retrasado mental. La IA percibe al instante por dónde andas flojo y te ayuda en eso; y no espera al final del semestre cuando ya el daño está hecho.

    Y nuevamente Musk resalta algo fundamental y esencial:

    la IA no tiene que obligar al niño a jugar video juegos.

    Entonces, el secreto está en captar el interés del estudiante, joven o viejo como yo, que aun soy estudiante. Por ejemplo, hoy, ya entrado en mis ochenta y tantos, escribo este artículo porque me emociona. Mi recompensa está en la emoción y las ganas de cambiar la caduca mentalidad “meduquiana”.

    Musk advierte que ya las universidades no son tan necesarias. Los estudiantes podrían aprender en un par de años y seguir aprendiendo en la escuela de la vida. La licenciatura no garantiza nada… ¿Cuándo fue que examinaste el diploma de tu médico?

    A fin de cuentas, la gran pregunta que debemos hacernos es: ¿hasta cuándo vamos a seguir engañando y estafando a toda nuestra juventud, y condenándolos a una vida de ignorancia y desespero?

  • Islandia te paga 50.000 dólares por ser el peor fotógrafo del mundo

    Islandia te paga 50.000 dólares por ser el peor fotógrafo del mundo


    Hay destinos en el mundo que perdonan todo: la mala luz, el pulso tembloroso, el dedo en el objetivo, el horizonte torcido. Islandia, al parecer, es uno de ellos. Tanto, que su aerolínea nacional, Icelandair, acaba de lanzar una de las campañas de turismo más originales y divertidas de los últimos años: busca activamente al peor fotógrafo del planeta, le paga un viaje de diez días con todos los gastos cubiertos y, encima, le entrega 50.000 dólares por sus imágenes.

    No es una broma de abril. Es una oferta de trabajo real, publicada en la web oficial de la aerolínea y en el portal dedicado reallybadphotographer, y las solicitudes están abiertas hasta el 30 de abril de 2026.

    La lógica detrás del disparate

    El anuncio, redactado al estilo de un clasificado de empleo de los años ochenta, dice textualmente: «SE BUSCA: FOTÓGRAFO MUY MALO. Viaje pagado a Islandia. Aproximadamente 10 días. Alojamiento y vuelos incluidos. Imprescindible no tener ninguna habilidad fotográfica…»

    Detrás de la broma hay una estrategia de marketing muy calculada. Gísli S. Brynjólfsson, Director Global de Marketing de Icelandair, lo explica sin rodeos: el equipo de la aerolínea detectó en grupos de enfoque que muchos viajeros potenciales consideraban las imágenes de Islandia «demasiado bonitas para ser reales», como si estuvieran retocadas digitalmente. La respuesta de la aerolínea fue radical: demostrar que el país vende solo, independientemente de quien sostenga la cámara.

    «Nos cansamos de ver imágenes pulidas y mejoradas digitalmente que no capturan la magia real de nuestro país», declaró Brynjólfsson al anunciar la campaña. «Decidimos dar la vuelta al guión y buscar a personas que fotografíen sin disculpas de forma horrible, pero que aun así adoren capturar cada momento.»

    Un perfil de candidato muy concreto

    El candidato ideal, según los propios términos de Icelandair, es alguien que no entiende de composición, desconoce qué es el balance de blancos, jamás ha cobrado un céntimo por una foto y, sobre todo, no tiene el menor interés en mejorar. La aerolínea busca a esa persona que dispara principalmente con el móvil, suele llevarse una decepción al revisar sus fotos… pero de vez en cuando se sorprende gratamente cuando alguna sale medianamente bien.

    Los requisitos prácticos son mínimos: tener al menos 21 años, pasaporte en vigor, disponibilidad para viajar a Islandia, Reino Unido y Estados Unidos, y no tener inconveniente en aparecer en vídeos y fotografías. Eso sí, hay que estar en forma para actividades al aire libre e, imprescindiblemente, no ser fotógrafo profesional ni aspirante a serlo.

    El premio: diez días de ensueño nórdico en junio

    El ganador viajará a Islandia en junio de 2026, durante la llamada temporada del Sol de Medianoche, cuando el país disfruta de hasta 24 horas de luz natural, los caminos de las tierras altas se abren al tráfico y los paisajes volcánicos alcanzan su máximo esplendor. El paquete incluye vuelos, alojamiento, transporte interno y toda la logística cubierta. Además, las fotografías «malas» podrían terminar en una campaña publicitaria global, con sus imágenes circulando en vallas de Nueva York o Londres.

    La remuneración total asciende a 50.000 dólares, que cubren la participación, la cesión de los derechos de imagen y cualquier gasto adicional no contemplado en el paquete base.

    Una apuesta por la autenticidad

    La campaña conecta con una tendencia que está transformando el turismo global: el rechazo progresivo a la fotografía de viaje hiperperfeccionada que inunda Instagram. Los viajeros, cada vez más, buscan inspiración auténtica, no postales digitales. Icelandair lo ha entendido y ha convertido esa tendencia en un argumento de venta brillante: si hasta el peor fotógrafo del mundo vuelve con imágenes increíbles, imagine lo que usted puede conseguir.

    Para presentar candidatura hay que acceder a la web de Icelandair responder seis preguntas sobre las propias (nulas) habilidades fotográficas y, opcionalmente, grabar un vídeo de 60 segundos explicando por qué la propia torpeza con la cámara merece este reconocimiento histórico.

    El plazo cierra el 30 de abril. Si tu galería del móvil es un cementerio de fotos borrosas, dedos en primer plano y horizontes imposibles, quizás ha llegado tu momento.


    Más información y candidaturas: reallybadphotographer.com y en icelandair.com

  • El camino al infierno digital está empedrado de buenas intenciones

    El camino al infierno digital está empedrado de buenas intenciones


    Hoy, Ursula von der Leyen ha presentado ante las cámaras con toda la solemnidad que el cargo permite, la nueva aplicación europea de verificación de edad. El anuncio es impecable en su retórica: proteger a los niños, acabar con los depredadores en línea, devolverle la inocencia a la infancia digital. «Los padres deben educar a sus hijos, no las plataformas», proclamó la presidenta de la Comisión Europea, con una frase que, en su superficie, suena casi libertaria. Casi.

    Porque lo que von der Leyen no mencionó en su alocución es la paradoja fundamental que entraña toda esta arquitectura: para que los padres protejan a sus hijos sin que lo hagan las plataformas, la Unión Europea ha construido una plataforma estatal que lo hará por todos.

    Los hechos, primero

    La aplicación funciona de manera aparentemente sencilla: el usuario la descarga, la configura con su pasaporte o documento nacional de identidad, y a partir de ese momento puede «demostrar su edad» ante cualquier servicio digital. Von der Leyen asegura que es anónima, de código abierto y que ha sido probada en siete países, entre ellos España, Francia, Grecia, Italia, Dinamarca y Chipre. El sistema se enmarca dentro de un proyecto mucho mayor: la Cartera Europea de Identidad Digital, regulada por el reglamento eIDAS2, que deberá estar operativa para todos los ciudadanos europeos antes de finales de 2026.

    El diagnóstico que mueve a Bruselas no carece de fundamento empírico: uno de cada seis menores sufre acoso en internet, los algoritmos de las plataformas están diseñados para generar adicción, y en 2023 se registraron más de 36 millones de denuncias de abuso sexual infantil en línea. Son números que hielan la sangre. Son números que, políticamente, hacen imposible cualquier objeción sin parecer cómplice del horror.

    Y aquí comienza el problema.

    Hayek tenía razón: las buenas intenciones no garantizan buenos resultados

    Friedrich Hayek advirtió en «Camino de servidumbre» que los regímenes que más daño han causado a la libertad no arrancaron con manifiestos totalitarios, sino con programas de bienestar social llenos de compasión genuina. La intención no es el resultado. El instrumento no es neutral. Y el Estado que hoy vigila a los menores es el mismo Estado que mañana vigila a todos.

    Preguntémonos lo que von der Leyen no preguntó en su rueda de prensa: ¿qué ocurre cuando cada ciudadano europeo debe identificarse con su pasaporte o DNI para acceder a servicios digitales? ¿Qué base de datos almacena esas verificaciones? ¿Quién audita al auditor? La presidenta afirma que la app es «completamente anónima» y que los usuarios no revelarán información personal más allá de su edad. Pero eso es técnicamente imposible: para verificar que alguien tiene 18 años, el sistema tiene que saber en algún momento quién es esa persona. El anonimato criptográfico que promete Bruselas puede existir en teoría; en la práctica regulatoria y política, las excepciones siempre aparecen.

    La infraestructura del control no se desmonta

    El argumento más grave no es lo que esta aplicación hace hoy, sino lo que hace posible mañana. Una infraestructura de identificación digital universal, vinculada a documentos de identidad nacionales y desplegada en todos los dispositivos del continente, es exactamente el tipo de herramienta que cualquier gobierno futuro —democrático o no— necesitaría para rastrear, filtrar y controlar el acceso de sus ciudadanos a la información.

    Varias leyes similares en Estados Unidos —en Arkansas, Utah o Texas— ya han sido impugnadas judicialmente por invadir la privacidad. El Online Safety Act británico enfrenta críticas similares. No son objeciones tecnicistas: son defensas de un principio cardinal que la Europa de hoy parece haber olvidado, el de que la carga de la prueba recae sobre quien quiere vigilar, no sobre quien quiere ser libre.

    El monopolio de la tutela

    Hay algo más, menos técnico y más filosófico, que debería inquietarnos. Cuando el Estado asume la función de proteger a los niños en internet de manera sistemática y obligatoria, no está complementando a los padres: los está sustituyendo. No como excepción sino como norma. La responsabilidad parental, que es irreductiblemente individual y contextual, se convierte en un trámite burocrático que se delega en una app diseñada en Bruselas.

    Los libertarios no negamos que internet presenta riesgos reales para los menores. Lo que negamos es la conclusión de que la respuesta óptima sea construir una infraestructura de identificación masiva gestionada por instituciones que no rinden cuentas ante ningún hogar concreto, ante ningún padre o madre específicos, sino ante la abstracción difusa de «la sociedad europea».

    La alternativa no es la indiferencia. Son herramientas voluntarias, competencia entre soluciones privadas, educación digital real en las aulas, y responsabilidad contractual directa de las plataformas ante sus usuarios. Todo eso es más difícil de anunciar en una rueda de prensa con una aplicación reluciente. Pero es también lo que preserva la libertad cuando cambia el gobierno.

    El precio de la seguridad perfecta

    Von der Leyen dijo hoy que «ya no hay excusas» para que las plataformas no verifiquen la edad. Es una frase que debería hacernos temblar. Cuando un poder ejecutivo supranacional declara que ya no hay excusas para cumplir sus mandatos, está diciendo también que ya no habrá espacio para la desobediencia civil, para la privacidad técnica, para el anonimato legítimo.

    Los niños merecen protección. Los ciudadanos adultos merecen privacidad. Y ambas cosas, en una sociedad libre, no deberían estar reñidas. El problema de la propuesta europea no es su objetivo, sino su método: construir la mayor infraestructura de identificación digital de la historia del continente para resolver un problema que requería, ante todo, más educación y más responsabilidad parental real.

    El infierno, decía Hayek, no lo construyen los malvados. Lo construyen los bienintencionados que están seguros de tener razón.

  • Origen y Naturaleza del Estado y Sus Gobiernos

    Origen y Naturaleza del Estado y Sus Gobiernos

    El Estado, con mayúscula, se refiere a la comunidad organizada políticamente para constituir su seguridad, tanto interna como externa. “Estado» no es sinónimo de gobierno sino el pueblo que en su unión crea la entidad gubernamental con presidente, parlamento y un organismo que administre lo constituido. Desafortunadamente poca importancia se le ha dado al conocimiento y origen del Estado y de sus gobiernos, ya sea en los centros educativos o en medios informáticos y me pregunto si ello no sería a propósito de mantener el control del pueblo por medio de la ignorancia; ya que si no conoces que es estado y gobierno poco te darás cuenta de los abusos y manipulaciones viciosas.

    El Estado nace cuando una comunidad de personas se organiza para crear los medios que le den una seguridad que les permita dedicarse a sus actividades económicas; es decir, el trabajo para sobrevivir en un mercado productivo. El estado y sus gobiernos están para evitar la anarquía. La triste realidad es que mientras la mayoría de las personas escogen vivir por medio de su creatividad y el trabajo, otros escogen hacerlo robando al productivo. Y mucho más triste cuando los gobiernos del Estado son secuestrados por los ladrones.

    Aristóteles veía al Estado o la polis (la ciudad Estado) en la naturaleza del humano como ser social y político. Pero en ello Aristóteles destacaba que el Estado emergía a partir de la base de la sociedad, que es la familia, la villa, el pueblo y la ciudad; todo con miras a permitir el sustento y mejoramiento de la población, siempre orientado hacia lo virtuoso y el desarrollo o florecimiento. El problema surge cuando invertimos este orden y los gobiernos dictan a la población como deben actuar; ya que en tal situación el pueblo es el ganado y los gobernantes los vaqueros hacendados.

    Algunos pensadores Albert Jay Nock, advertían sobre el poder excedido y escribió libros con títulos como “La Criminalidad y el Estado” y “Nuestro Enemigo, el Estado”. Para Nock el Estado era la encarnación de los medios políticos, que en la historia no surgió por la vía de la cooperación sino de la conquista y la barbarie; y, cambiar de una gobernanza dictatorial y abusiva a una limitada y subsidiaria ha sido tan difícil que aún no es lo típico.

    El problema ocurre cuando el organismo estatal interrumpe o altera la organización y cooperación voluntaria y va metiendo normas compulsorias como los impuestos exagerados, los controles de precio y tantas otras leyes metiches. Y mucho peor cuando los gobiernos invaden actividades propias de la población, como la educación, agua, transporte, etc.; ya que ello viola groseramente el principio de subsidiaridad y favorece la rapiña.

    El enredo comienza cuando le damos al Estado y a sus gobiernos la fuerza de la coerción; la cual bien usada, de manera limitada y en contra del criminal, es bueno; pero por el mismo camino se presta para el surgimiento de los gobiernos de rapiña. Todo ello lo vemos con el surgimiento de la burrocracia, los compinches, y grupos de intereses, El interés típico del político panameño es egoísta y si no lo vemos en el desgobierno a nuestro alrededor, que el Señor nos ampare.

    En fin, darles poder a una clase gobernante viciosa es abrir las puertas a la corrupción y, desafortunadamente una población que no entiendes estas cosas fácilmente usará el mayor poder que tiene, el voto, no para limitar el poder desbocado sino para facilitarlo bajo la equivocada idea de que el gobernante ladrón derramará algunas migajas de sus mesas de banquete.

  • Hungría, Trump y señales de cambio.

    Hungría, Trump y señales de cambio.

    La caída de Orbán que siguió medio planeta (pocos países han concentrado tanta atención como esta vez) no es solo una derrota electoral en Hungría. Es una señal más de cambio de época que estamos viviendo, y se están acumulando tan rápido que apenas nos da tiempo a analizarlas.

    Trump pierde en todos los frentes diplomáticos abiertos y el mundo ya se reorganiza sin pedirle permiso. Ucrania resiste y al resistir ha reconfigurado Europa más de lo que nadie esperaba. Irán, lejos de colapsar, hoy le marca el ritmo de la negociación y le dice a Trump que hay otros ejes posibles. Los Emiratos Árabes, sin hacer ruido, tejen alianzas que ya no pasan por Washington ni por Bruselas. Y China, que observa en silencio, sabe que cualquier cierre del Estrecho de Ormuz que Trump amenaza hoy, le golpea a ella más que a nadie: es su petróleo, son sus rutas, es su economía la que depende de ese paso. Trump amenazando a Irán, le hace un daño imposible de no ser contestado, a su propio rival estratégico. La geopolítica rara vez es tan irónica.

    Netanyahu convenció a Trump de que atacar Irán era la jugada maestra. Ahora Trump bombardea, presiona, amenaza Ormuz y no encuentra la salida digna. No hay victoria clara, no hay negociación limpia, no hay día después o plan B pensado ( sí, ok…puede, pero por ahora no aparece). Netanyahu sigue hacia adelante porque no puede retroceder. Trump lo sigue porque tampoco puede. Dos líderes atrapados en una escalada que ninguno de los dos sabe cómo terminar. Y mientras tanto, el Líbano sangra y por cada bombardeo cosecha simpatías que antes no tenía. No estarían logrando el objetivo.

    Y mientras todo esto ocurre, Trump ataca al Papa. Al Papa !!. Cuando un poder político siente que necesita enfrentarse a la autoridad moral más simbólica del planeta, algo le está fallando por dentro.

    En ese contexto, Orbán cae. El gran laboratorio de la democracia iliberal cierra tras 16 años. Putin pierde su caballo de Troya en la UE. La «internacional iliberal» (Trump, Milei, Vox, Salvini, etc) apostó por él. Todos perdieron. Y lo perdieron con el 79% de participación, la más alta desde la caída del comunismo. Eso es un voto de hartazgo, sobre todo moral. 16 años en los que Hungría se empobreció en todos los indicadores reales: economía, sanidad, educación, libertad de prensa, independencia judicial. 16 años pagando el precio de un hombre que construyó un régimen a su medida y llamó a eso libertad.

    Libertad. Esa palabra que hoy se usa como escudo marketinero para cubrir cualquier cosa. También en Argentina, donde los indicadores reales, no los imaginados, no los del relato oficial, siguen escondidos en un «Excel» creativo, mientras el discurso sube de volumen, insultos y ofensas al periodismo. No hace falta esperar 16 años ni llegar al fondo para cambiar de rumbo. Hungría tardó lo que tardó. El tema es que no debería hacer falta tanto tiempo ni tanto deterioro para corregir, rectificar y poder enderezar lo que se está haciendo mal.

    Porque lo más extraordinario de hoy no es que Orbán haya caído. Es cómo cayó: en las urnas, sin violencia, con votos. En la historia, en general, los grandes cambios casi siempre llegan con sangre, tiros y sufrimiento. Hungría hoy nos dice que existe otra forma, menos frecuente, pero existe. Ojalá no se necesitara tanto tiempo ni tanta angustia.

    Los ciclos se agotan. En Hungría, en el tablero de los aranceles, en Medio Oriente, en cada país donde el relato tapa los hechos reales. Y cuando se agotan, se agotan de golpe; por las buenas, como en Budapest anoche, o por las malas. Pero se terminan. Siempre se terminan. La pregunta, para cada país, para cada líder, pero sobre todo para cada uno de nosotros, es cuánto se está dispuesto a perder antes de decidir que ya es suficiente.

    Porque al final del día, la salvación no tiene nombre de dirigente ni cara de político. Viene de otra parte. Viene de cada persona que decide que sus derechos no son negociables, que la libertad no es una palabra de campaña, que la dignidad no se canjea por relato. Así de simple. Así de extraordinario.

    Tenemos que ejercer en serio nuestros derechos fundamentales. Cada uno y todos los días. Antes de que cueste más defenderlos que haberlos cuidado a tiempo. Porque la alternativa ya la describió Thomas Sowell hace décadas: que otros decidan por nosotros y que al hacerlo mal, no les quepa responsabilidad alguna. Que se vayan a casa, con su pensión, sus nuevas propiedades, con su impunidad, y que la factura la paguemos nosotros, incluso con la vida. Eso tiene un nombre. Y no es libertad.

  • Educado

    Educado

    ¿Alguna vez alguien te preguntó por el significado de “educado”? No es una pregunta común y mucho menos común es recibir una respuesta educada. Diccionarios como el de la Real Academia Española lo devienen así: “Que tiene buena educación o urbanidad”; lo cual, apenas es una pista somera e incipiente del significado y alcance de este trascendental vocablo. Sobre “educación”, lo único que dice la RAE es: “Acción y efecto de educar☹”

    La palabra “educado” en su origen significa

    criar, alimentar o nutrir”

    y “educar” origina en

    sacar fuera, extraer o conducir hacia afuera”;

    por lo cual yo diría que se trata de sacar de nuestro interior el potencial que tenemos; que requiere instrucción y guía de lo latente en nuestro interior. Es crianza, formación, transmisión de conocimientos, con miras a desarrollar potencialidades que corresponden primordialmente al núcleo de la familia y que no corresponde delegar a los gobiernos del Estado.

    A través del tiempo el vocablo “educar” lo hemos ido asociando a la escuela y, en especial a la “superior”, que no me parece que ello es verdadera garantía para llegar a ser educado; particularmente cuando veo a tantos licenciados maleducados. Lo que señalo nos deja con el reto de entender cómo hemos de educar a nuestros hijos. Pero, si ni siquiera entendemos significado del término, el asunto anda mal.

    La gran y trágica desviación en el proceso educativo de nuestros hijos nació cuando los glotones del poder gubernamental lograron convencer a las masas que los gobiernos eran el mejor instrumento para educar; ese que hoy llamamos, erradamente, MEDUCA. El problema es que gobernar y educar no “conjugan”; término que significa…

    unir o juntar bajo el mismo yugo”.

    Al yugo de los gobiernos estatales desbocados cuyo interés no es, necesariamente, educar a la población; ya que una población educada no votaría por gobernantes podridos, tal como ha ocurrido en nuestra hermosa Panamá desde la llegada de Cristobal.

    Fue un error garrafal haber centralizado los centros educativos bajo la egida de las corruptas mafias políticas; las cuales, para facilitar la inmensa tarea procuraron estandarizar los currículos que ensañar a todos como si todos fuesen igualitos. ¡Craso error!” u “horror”; ya que los aventajados se aburrían y los desaventajados languidecían en la oscuridad, lo cual me consta ya que yo ocupé los últimos puestos durante mi primaria y parte de la secundaria. Ello era y sigue siendo el embuste del igualitarismo, como si los humanos fuésemos igualitos todos. La igualdad sólo se logra en la pobreza, tanto económica, cultural y educativa; lo cual le encanta a los zorros del gallinero.

    La otra palabra interesante es “inteligente”, que se refiere a quien ve y entiende las cosas como en realidad son y no como las pintan en las escuelas NODUCA. Tal es el lastimoso caso cuando llamamos “verano” al invierno, e “invierno” al verano; y también nos enseñaron que en Panamá no hay ni otoño ni primavera; lo cual es una barbaridad. Ahorita en Panamá, el 20 de abril, si te paras a las 12 mediodía al sol y miras a tus pies, verás que no tienes sobra debajo de ti; ya que el sol estará en su cénit a los 9° de latitud norte en que está Panamá. Los términos verano, otoño, invierno y primavera son términos astronómicos y no de si llueve o no llueve.

    Y… ¿cómo no ver la primavera, en estos días?: en el canto de la choroteca, la cas-cas, capisucia, primavera o ‘mirlo’. Esta ave que anuncia a todo trino sus amores. ¿Y cómo no ver el reverdecer, las flores, cocuyos, abejas y la algarabía de la época de cría… los huevos de iguana? Educado es conocer el mundo.

  • Bitcoin en el Estrecho de Ormuz: cuando el dinero deja de pedir permiso

    Bitcoin en el Estrecho de Ormuz: cuando el dinero deja de pedir permiso

    La reciente decisión de Irán de exigir el pago de peajes en Bitcoin para transitar el Estrecho de Ormuz no es simplemente una curiosidad geopolítica: es un acontecimiento histórico. Por primera vez, un Estado está utilizando un sistema monetario descentralizado como infraestructura de liquidación en un punto crítico del comercio global. Y eso, guste o no, cambia las reglas del juego.

    Segúnmúltiples reportes recientes, Irán ha comenzado a exigir pagos en criptomonedas a petroleros que atraviesan este paso estratégico (por donde fluye alrededor del 20% del petróleo mundial) con tarifas que pueden llegar hasta millones de dólares o, en algunos casos, alrededor de 1 dólar por barril transportado. El objetivo declarado es controlar el tránsito durante un frágil alto el fuego, pero el objetivo real es mucho más profundo: escapar del sistema financiero internacional dominado por Occidente.

    Bitcoin como arma de soberanía

    Desde una perspectiva libertaria, esto confirma lo que muchos llevamos años defendiendo: Bitcoin no es una inversión, es una herramienta de soberanía. Es dinero sin permiso. Y cuando un Estado sancionado como Irán lo adopta para cobrar peajes, está reconociendo implícitamente que el sistema fiat, especialmente el dólar, no es neutral, sino político.

    Irán no puede confiar en SWIFT ni en bancos occidentales sin exponerse a bloqueos o confiscaciones. Bitcoin, en cambio, permite recibir pagos de forma directa, global y resistente a la censura. Como señalan analistas, las transacciones en cripto “complican la interceptación o congelación de pagos en tiempo real”. Es decir: exactamente lo que Bitcoin fue diseñado, ser resistente a la censura.

    El fin práctico del monopolio monetario

    Este movimiento también ataca el corazón del sistema del petrodólar. Durante décadas, el comercio energético global ha estado denominado en dólares, lo que ha otorgado a Estados Unidos un poder desproporcionado sobre la economía mundial. Pero si un chokepoint como Ormuz empieza a aceptar Bitcoin, se abre la puerta a un comercio energético parcialmente desdolarizado.

    No estamos hablando de una adopción ideológica. Irán no es libertario. Es un régimen autoritario que simplemente está utilizando la mejor herramienta disponible para sobrevivir a sanciones. Pero precisamente ahí está la lección: Bitcoin no necesita aprobación moral. Funciona porque es útil.

    Y cuando incluso los Estados más hostiles al libre mercado lo utilizan, queda claro que el dinero descentralizado ha cruzado el Rubicón.

    De la teoría a la infraestructura real

    Hasta ahora, muchos críticos decían que Bitcoin no tenía “uso real” más allá de la especulación. Ese argumento acaba de morir. Aquí vemos Bitcoin integrado en una infraestructura física crítica: rutas marítimas, comercio de petróleo, logística global.

    El proceso descrito, es decir el registro previo del cargamento, cálculo del peaje y pago rápido en Bitcoin antes de cruzar, convierte a la red en una capa de liquidación para comercio internacional en tiempo real. Esto no es teoría. Es infraestructura.

    El lado incómodo: coerción y libertad

    Ahora bien, un análisis honesto debe reconocer la tensión moral: este uso de Bitcoin no es voluntario. Es coercitivo. Los barcos pagan porque no tienen alternativa.

    Pero esto no es un fallo de Bitcoin, sino una prueba de su neutralidad. El mismo protocolo que empodera a individuos frente a gobiernos también puede ser utilizado por gobiernos frente a otros actores. Bitcoin no discrimina; simplemente ofrece un sistema monetario incorruptible.

    Desde una óptica libertaria, la solución no es rechazar Bitcoin, sino expandir su adopción para que todos tengan acceso a esta herramienta de soberanía (y no por los Estados convenientemente).

    El mundo ya cambió

    Lo que está ocurriendo en el Estrecho de Ormuz y el Bitcoin es un anticipo del futuro: un mundo donde el dinero ya no está completamente controlado por bancos centrales ni imperios financieros.

    Bitcoin ha pasado de ser un experimento cypherpunk a convertirse en una pieza funcional de la geopolítica global. Y cuando el comercio de petróleo, la columna vertebral de la economía mundial, empieza a tocar la red, estamos ante un cambio de paradigma. Claro, no es la forma que hubiéramos deseado, pero sí señala una dirección. No es el fin del sistema fiat… todavía. Pero es el principio del fin de su monopolio.

    Y como libertarios, eso es exactamente lo que llevábamos esperando.