Etiqueta: bancos

  • Paypal solicita una patente para pagos criptográficos más rápidos

    PayPal, una de las plataformas de pago más importantes del mundo, ha desarrollado una patente para mejorar los tiempos de procesamiento de las transacciones. La patente fue publicada el 1 de marzo de 2018 por la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos. El título del documento presentado es ‘Sistema de transacción de moneda virtual acelerado’.

    La intención principal de este proyecto es reducir el tiempo de procesamiento de los pagos entre consumidores y vendedores. Esto sería muy importante para las transacciones que deben recibirse al instante en algunas tiendas. La patente pretende eliminar el volumen de espera para realizar un pedido en el sistema de plataforma. El sistema funciona separando las claves privadas del comprador y el vendedor.

    La patente presentada dice lo siguiente:

    «Los sistemas y métodos de la presente divulgación prácticamente eliminan la cantidad de tiempo que el beneficiario debe esperar para asegurarse de que recibirán un pago de moneda virtual en una transacción de moneda virtual transfiriendo al beneficiario claves privadas que se incluyen en monederos de moneda virtual que están asociados con cantidades predefinidas de moneda virtual que iguala el monto de pago identificado en las transacciones de moneda virtual.»

    Con esta patente, PayPal está haciendo que las transacciones de criptomonedas sean más eficientes fuera de blockchain. Las transacciones se realizarán directamente entre carteras secundarias que pertenecerán al vendedor y al comprador, y tendrán sus propias claves privadas.

    Por el momento, no hay una fecha clara para el lanzamiento o presentación del sistema al público. El sistema propuesto por PayPal es un desarrollo notable vinculado a la solución más importante para el problema de escalabilidad de Bitcoin, Lightning Network.

    PayPal es una plataforma no tan cerrada para las criptomonedas. De hecho, ha invertido varias veces en muchas plataformas diferentes de Bitcoin y se ha asociado con varios proveedores de pago de Bitcoin desde 2014, incluidos BitPay, GoCoin y Coinbase. Además, el fundador de PayPal, Peter Thiel, ha invertido fuertemente en Bitcoin como una forma de almacenar dinero. Más recientemente, a fines de febrero de 2018, el director financiero de PayPal, John Rainey, habló favorablemente de la posibilidad de que Bitcoin (BTC) se convierta en un método de pago popular ‘utilizado todos los días’.

    ¿Creará PayPal su propia criptomoneda como BTC o ETH? Ayer comentamos sobre Amazon y los movimientos y rumores sobre el Amazon coin, ¿será con esta publicación de Paypal que nos aproximamos a la próxima guerra de monedas? ¿y qué dicen los bancos tradicionales a todo esto?

  • Banca y riesgo sistémico

    Por Jaime Raul Molina, Colaboración para GCC Views

    El Gobierno Nacional está a punto de proponer la creación de un fondo de liquidez para el sistema bancario, según esta nota de La Prensa.

    En Panamá no tenemos ni banco central, prestamista de última instancia ni seguro de depósitos bancarios. Los expertos del Fondo Monetario Internacional llevan años viniendo a Panamá a decirnos las mil y una razones por las que no tener ninguna de estas cosas nos hace menos competitivos y nos expone a riesgos de colapsos bancarios como esos que los demás países, esos que tienen esas tres cosas supuestamente maravillosas para evitarlos, han tenido a montones en repetidas ocasiones.

    Ante la crisis financiera económica global que vivió el mundo desde la quiebra de Bear Sterns en 2007 y luego la quiebra de Lehman Brothers en 2008 que llevó al gobierno federal de los Estados Unidos de América a ordenar un recate billonario de la banca para evitar el colapso total del sistema y las corridas bancarias, el sistema financiero mundial sufrió de manera importante. En Europa se dieron quiebras de importantes bancos y otros actores financieros, y también tuvo el Banco Central Europeo (BCE) que actuar para evitar el colapso de la banca en Europa. Frente a todo esto, en Panamá no hubo ni una sola quiebra de bancos. El sistema bancario y financiero de Panamá evitó los colapsos bancarios, financieros y de gigantes del sector industrial o comercial, que tanto afectaron otros países.

    En toda nuestra historia como república soberana, hemos estado libres de corridas masivas y de sistémicas bancarias y financieras. Esta relativa solidez de nuestro sistema bancario se debe entre otras cosas a la ausencia en Panamá de banco central, de un prestamista de última instancia, y de un seguro de depósitos.

    Riesgo sistémico y riesgo moral

    El Gobierno Nacional está a punto de proponer la creación de un fondo de liquidez para el sistema bancario, según esta nota de La Prensa.

    En Panamá no tenemos ni banco central, prestamista de última instancia ni seguro de depósitos bancarios. Los expertos del Fondo Monetario Internacional llevan años viniendo a Panamá a decirnos las mil y una razones por las que no tener ninguna de estas cosas nos hace menos competitivos y nos expone a riesgos de colapsos bancarios como esos que los demás países, esos que tienen esas tres cosas supuestamente maravillosas para evitarlos, han tenido a montones en repetidas ocasiones.

    Ante la crisis financiera económica global que vivió el mundo desde la quiebra de Bear Sterns en 2007 y luego la quiebra de Lehman Brothers en 2008 que llevó al gobierno federal de los Estados Unidos de América a ordenar un recate billonario de la banca para evitar el colapso total del sistema y las corridas bancarias, el sistema financiero mundial sufrió de manera importante. En Europa se dieron quiebras de importantes bancos y otros actores financieros, y también tuvo el Banco Central Europeo (BCE) que actuar para evitar el colapso de la banca en Europa. Frente a todo esto, en Panamá no hubo ni una sola quiebra de bancos. El sistema bancario y financiero de Panamá evitó los colapsos bancarios, financieros y de gigantes del sector industrial o comercial, que tanto afectaron otros países.

    En toda nuestra historia como república soberana, hemos estado libres de corridas masivas y de sistémicas bancarias y financieras. Esta relativa solidez de nuestro sistema bancario se debe entre otras cosas a la ausencia en Panamá de banco central, de un prestamista de última instancia, y de un seguro de depósitos.

    Prestamista de Última Instancia

    Bien, aterricemos: ¿qué tiene esto que ver con las crisis bancarias? Existen esquemas de regulación bancaria diseñados con el fin de reducir riesgo moral, pero que en realidad resultan en un aumento de éste. Una de ellas lo es el establecimiento de lo que se conoce como el Prestamista de Última Instancia(‘Lender of Last Resort’), que consiste en una institución cuya función es supuestamente la de ofrecer liquidez a bancos en situación de iliquidez considerada como temporal.

    El razonamiento detrás del establecimiento de un ente que cumpla dicho rol de Prestamista de Última Instancia, es que una situación de iliquidez de algunos bancos podría causar una huída o corrida sobre dichos bancos que, a su vez, podría provocar un pánico generalizado entre los depositantes, que los conduciría a retirar masivamente sus depósitos bancarios. En teoría esto, en un sistema de banca de reserva fraccional (recuerde que el banquero no ‘guarda’ vuestro dinero, sino que lo presta a plazos para obtener un retorno), puede hacer que la situación de falta de liquidez de un banco se convierta en una insolvencia generalizada de los bancos, con un consecuente colapso de todo el sistema de crédito, crucial para una economía moderna. El papel de Prestamista de Última Instancia está concebido para evitar este escenario.

    Sin embargo, en la vida real la existencia de un Prestamista de Última Instancia, contrario a su perseguido fin de reducir el riesgo sistémico, en realidad resulta en un aumento de este. Para entender por qué, es menester visualizar cómo opera un sistema bancario en el que no hay banco central ni por tanto Prestamista de Última Instancia.

    Banca Libre

    Un sistema de banca libre o ‘free banking’ es uno en que no hay banca central, los bancos compiten entre sí y hasta pueden emitir sus propios billetes de banco que circulan en calidad de papel moneda, y no hay prestamista de última instancia. En dicho sistema, los bancos no tienen una red de seguridad. Si prestan demasiado y no mantienen adecuadas reservas de liquidez para hacer frente a las demandas efectivo de sus depositantes, pueden caer en el temido estado de iliquidez que los obligue a financiarse a tasas más altas para poder cumplir sus obligaciones. Esto, en el mejor de los casos, reduce notablemente las utilidades del banco, y en el peor, puede llevarlo a la insolvencia y a la quiebra.

    El banquero privado en dicho sistema, entonces, tiene un fuerte incentivo a actuar con suma prudencia tanto en sus reservas líquidas, como en cuanto a los riesgos crediticios que asume en los préstamos que otorga. Si yerra y comienzar a tener que financiarse con otros bancos para poder cumplir sus obligaciones frente a sus depositantes, la mera noticia en el mercado puede crear desconfianza en los depositantes y éstos irán a retirar sus dineros depositados en dicho banco, creando una posible huída bancaria que lo llevaría a la insolvencia y consecuente quiebra.

    En este sistema, como opera en Panamá, si un banco tiene una situación temporal de falta de liquidez, puede acudir al mercado interbancario a obtener préstamos a corto plazo para solventar esa falta de liquidez. Existen muchas maneras en las que un banco puede hacer esto de manera efectiva y eficiente. Lo importante será la calidad de sus activos, que será lo que mirarán los demás bancos para decidir si le otorgan la facilidad crediticia. Recordemos que falta de liquidez no es lo mismo que falta de solvencia. Un banco puede tener una excelente cartera de activos en razón de su solvencia, y aún así pasar por una situación temporal de falta de liquidez. Si este es el caso, el banco no debe tener problema en obtener financiamiento rápido en el mercado interbancario. Al contrario, los demás bancos estarán muy gustosos en otorgar dicho financiamiento. A fin de cuentas, esa es la esencia del crédito bancario, otorgar liquidez hoy a cambio de un retorno en forma de interés.

    Cosa distinta sería si lo que enfrenta el banco no es ya meramente un problema de falta de liquidez sino de insolvencia. La insolvencia se refiere a la incapacidad de un banco para cubrir sus obligaciones debido a que el valor de sus activos es superado por su pasivo. Dado que el crédito es asunto de confianza, puede bastar que haya dudas razonables sobre la solvencia de un banco para que los demás bancos lo consideren insolvente para todos los efectos prácticos. Pero para efectos prácticos lo que importa es que los bancos no prestan a un banco que consideran insolvente, pero sí están siempre más que dispuestos a prestarle a un banco al que consideran solvente aunque falto de liquidez. La diferencia, por tanto, entre insolvencia e iliquidez, es crucial.

    La ilusión de seguridad conduce a la asunción de cada vez mayores riesgos

    Como vimos, en un sistema de banca libre, una situación de falta temporal de liquidez de un banco es algo que se resuelve de manera rápida y efectiva en el mercado. No requiere intervención alguna del estado. La esencia del negocio bancario es precisamente otorgar liquidez a los que la necesitan, por lo que prestar a un banco que la requiere en un momento dado no es esencialmente distinto a prestarle a cualquier otro negocio. En todo caso, es más fácil para los banqueros evaluar ese riesgo porque es exactamente su misma línea de negocio. Y como los banqueros están arriesgando los activos de sus bancos sabiendo que no cuentan con una red de seguridad, actúan con prudencia al evaluar los riesgos que asumen al prestar a otros bancos.

    Pero cuando se instaura un Prestamista de Última Instancia, se traslada el riesgo a un ente público (el Banco Central). Se crea la falsa sensación de que los depósitos bancarios están más seguros porque el Gobierno no dejará jamás quebrar al Banco Central (quien asume así, en última instancia, los riesgos crediticios de todo el sistema). El banquero ahora no tiene tan fuerte incentivo a ser conservador en el otorgamiento de créditos, pues confía en que de llegar a surgir un problema de iliquidez, el Banco Central saldrá en su ayuda inmediata, para proteger al sistema bancario. El depositante, por razones similares (aunado a la existencia de un seguro de depósitos, también respaldado por el Estado, que le garantiza que en caso de quiebra del banco en que mantiene sus depósitos, éstos le serán reembolsados hasta un monto máximo predeterminado), ya no tiene tanto incentivo a monitorear la solidez del banco en que mantiene sus depósitos.

    Tanto el banquero como el depositante han así trasladado el riesgo de iliquidez, insolvencia y quiebra por riesgos crediticios, a un tercero que es el Banco Central, es decir, al Estado. Pero el Estado en realidad no tiene bolsillos propios, no genera riqueza, sólo la que recauda de sus ciudadanos. Así, al trasladar el riesgo crediticio de todos los bancos en el sistema al Estado, estamos creando la ilusión de reducción de riesgo, cuando en realidad lo hemos aumentado por razón del ahora aumentado riesgo moral, antes aludido. Como dijo Herbert Spencer, el resultado de blindar a las personas de los efectos de sus propias tonterías, es que el mundo se llena de tontos.
    La instauración de un Prestamista de Última Instancia altera esencialmente la situación de riesgo. Para emplear la expresión de Nassim Nicholas Taleb (autor de The Black Swan y otros), la creación de este fondo de liquidez que está por proponer el Gobierno Nacional hace que los banqueros dejen de tener piel en el juego (skin in the game). Como de forma brillante explica en sus distintas obras el Sr. Taleb, cuando los sistemas financieros (y otros sistemas donde se asumen riesgos de otras clases) permiten que se separe la asunción de riesgos de la exposición a dichos riesgos, es decir, cuando quienes van al casino quedan blindados de los resultados de sus apuestas, el desastre es solo cosa de tiempo. Pues eso es lo que es el Prestamista de Última Instancia para bancos.

    Debemos advertir los peligros de la iatrogénesis. Iatrogénesis es vocablo originado del griego y significa “provocado por el médico o sanador”. Se refiere la iatrogénesis y la iatrogenia en general al fenómeno del daño que causa en el paciente la intervención del supuesto a sanar. Es lo que en lenguaje coloquial se expresa diciendo que la cura puede ser peor que la enfermedad. En el caso del estudiado fenómeno del aumento de riesgo sistémico causado por las intervenciones llamadas a reducir dicho riesgo como la creación de banco central, prestamista de última instancia y seguro de depósitos, estamos ante un caso de iatrogénesis o cura peor que la enfermedad. El sistema panameño ha funcionado sin banca central ni prestamista de última instancia por más de cien años, y nuestro centro bancario ha salido airoso de crisis financieras mundiales recientes, sostengo, precisamente porque aquí los banqueros tienen su piel expuesta al juego. Lo que propone el gobierno es protegerles esa piel, blindarlos de cualquier quemadura por meter las manos en aguas muy calientes. El resultado, me temo, será que eventualmente nos quemaremos los depositantes, los contribuyentes o ambos, como ha sucedido con los rescates bancarios en EUA y países de Europa en años recientes.

    Conclusión: Panamá debe mantener su modelo

    Panamá, afortunadamente, no tiene un Banco Central. Panamá ha estado exento en toda su historia republicana, de los episodios de colapsos financieros, hiperinflación y huídas bancarias a las que han estado expuestos prácticamente todos los demás países de América Latina, y muchos países de otras latitudes. Entre las principales razones (aunque se trata de algo multifactorial), está que no tenemos un Prestamista de Última Instancia, ni seguro de depósitos, ni Banco Central. La pretensión de crear el llamado fondo de liquidez es sumamente preocupante por varias razones. En primer lugar, por lo antes expresado en sentido de que muy contrario a lo que se pretende, los prestamistas de última instancia aumentan el riesgo sistémico precisamente porque blindan a los que asumen riesgos, de los efectos de esos riesgos (sin piel en el juego -no skin in the game– como diría Taleb). En segundo lugar, constituirá la semilla de la instauración de un futuro banco central, ya que a la primera crisis bancaria -y no dude que los riesgos generados por la ausencia de piel en el juego que traerá este prestamista de última instancia– los banqueros clamarán por la instauración de un banco central. Me dirán que eso no es posible porque la Constitución no lo permite. Los que así piensan no han aprendido una fundamental lección de la Historia, que consiste en que en situaciones de graves crisis sociales/económicas/políticas, lo que hasta ese momento es impensable tiende a convertirse no solo en posible sino en cosa aclamada por las masas. Estamos advertidos.

  • Del fondo de liquidez al fondo del riesgo moral

    Desde el 2010 el Fondo Monetario Internacional, un castillo de economistas neoclásicos y neo keynesianos que no logran dar un mensaje coherente, ha estado presionando amablemente a Panamá para que se cree un fondo de liquidez. La excusa dada por el señor Fernando Delgado, representante del FMI para Panamá, es que los países sin moneda propia deben disponer de un fondo de liquidez, ya que en caso de una crisis de liquidez, no existe un Banco Central que sirva de prestamista de último recurso, y el gobierno de Panamá no puede respaldar a los bancos con sus propios fondos, porque éstos están limitados por el presupuesto[i].

    Frank de Lima, entonces viceministro aplaudió esta propuesta, pero otras personas veían con razón que un fondo estatal de liquidez permite que los bancos flexibilicen los préstamos, porque ahora saben que tienen una red de seguridad que antes no existía en caso de que los préstamos se compliquen. Ahora los bancos podrán cargarle sus malos negocios y sus activos tóxicos al estado, lo cual hace que las ganancias sigan siendo privadas, pero las pérdidas y malos negocios de los bancos sean ahora públicas. ¿Qué puede salir mal? Bueno, pregúntenle a los Europeos y Norteamericanos, que salvo Islandia, eligieron hacer un rescate financiero de los malos negocios de miles de bancos, con el resultado de que la gran recesión lleva en muchos países casi una década, y se gastaron miles de millones de recursos de los contribuyentes en rescates de bancos que hicieron malos negocios; es más, negocios fraudulentos, mientras que los ciudadanos de a pie, que le deben dinero a los bancos son lanzados de sus viviendas por no pago, los banqueros que hicieron sus préstamos irresponsables o fraudulentos, sabiendo que no los iban a pagar, siguen en sus puestos y no han visto el interior de un juzgado. La pregunta que nadie hizo al FMI es por qué el gobierno tiene el deber de rescatar a los bancos en problemas en lugar de dejarlos quebrar y punto.

    El gobierno aceptó la propuesta del FMI y se lanzó con los banqueros a crear un fondo de liquidez. En el 2013 se lanzan los primeros anuncios del fondo de liquidez[ii] .Aunque se anunció que el fondo no cubriría casos de insolvencia o malos manejos. Sin embargo, terminó el gobierno de Ricardo Martinelli y el Fondo de Liquidez no se hizo efectivo.

    En el 2016 el FMI vuelve a la carga. Valerie Cerra, su representante regional, vuelve a insistir en el Fondo de Liquidez[iii]. El Superintendente de Bancos de Panamá, Ricardo Fernández y el presidente del Capital Bank, Moisés Cohen, anunciaron estar de acuerdo, pero mientras para Fernández el fondo debería hacerse con aporte de las partes, que incluyen los bancos y el FMI, Cohen más bien parece querer que el mecanismo se implemente de la manera más rápida posible, dice al ser preguntado por la Estrella y esto parece inferir un fondo con dineros públicos.[iv]

    El trabajo siguió, aunque la idea de Cohen de tener en fondo de liquidez listo ya en el 2016 no se materializó, el gobierno, en junio del 2017 acaba de anunciar que tiene listo el mecanismo de un Fondo de Liquidez [v]. El Superintendente Fernández, anunció que las intervenciones del Balboa Bank y del Banco Universal hacían clara la necesidad de un fondo de liquidez, porque éste daría al regulador más opciones durante una reorganización o liquidación de un banco.

    Según Fernández, se trata de una solución para hacerle frente a una situación de pérdida de una corresponsalía bancaria o en un contexto de crisis económica o situación coyuntural negativa, en el que un banco necesita liquidez temporalmente para tratar de buscar una solución simple con un fondeo básico. La idea sería darle acceso a un fondo de liquidez mínimo que le permita por un tiempo corto encontrar una solución y seguir en marcha.

    Sin embargo y he aquí el peligro, este sería un fondo , en principio, de liquidez, no de solvencia, pero Fernández aclaró que también se estaría trabajando hacia un fondo mayor, de riesgo sistémico, pero para más adelante . Esto que muchos ven como una promesa, en realidad es una amenaza.

    A mediados de agosto del 2017, la Superintendencia de Bancos anuncia que el diseño ya está listo. Parece que la postura de que el Fondo funcione con dineros públicos, socializando las pérdidas de los Bancos ganó, ya que el Banco Nacional sería el que aportaría el fondo de liquidez, aunque se deja la puerta abierta para la participación de otros bancos, algo que dudamos que ocurra. Una vez esté el estado aportando al fondo de liquidez no va a haber incentivos para que los bancos privados arriesguen fondos propios para crear un fondo de liquidez privados. ¿Por qué tendrían que hacerlo, cuando pueden socializar sus riesgos con fondos públicos?

    El Banco Nacional está claro en que se socializa en el riesgo. Los bancos privados usan activos para acceder a la facilidad del crédito, y si el banco repaga, se regresa el activo. Por supuesto, si el banco no paga, el activo pasa al Banco Nacional. Esto crea incentivos para que los bancos privados puedan descargar sus activos tóxicos en el Estado Panameño. ¿Qué banco privado querría participar en un fondo de liquidez como prestamista después de esto? Mejor que los activos tóxicos terminen en manos del Estado, verdad? Y conociendo la probada incorruptibilidad de los funcionarios de los bancos estatales, tantas veces demostrada durante el gobierno militar o durante la administración de Ricardo Martinelli, estamos seguros que estos funcionarios van a hacer lo posible para impedir que los bancos privados terminen descargando activos tóxicos en el Banco Nacional, ¿o nos equivocamos?

    Lo peor de todo es que se pretende ir más allá en el futuro, hacia un fondo de insolvencia, lo cual sería el fin de la banca responsable en Panamá. Si un fondo de liquidez, sobre todo si fuera privado, sería aceptable, un fondo de insolvencia sería un estímulo a que los bancos sean mucho más arriesgados prestando dinero. Lejos de evitar el riesgo sistémico, lo fomenta. Cuando un equilibrista sabe que tiene una red de seguridad debajo de él, tiende a ser más arriesgado que cuando no la tiene. Haría ciertos trucos que no se atrevería a hacer de no tenerla.

    Cuando un grupo de bancos tienen un fondo de insolvencia debajo de ellos, tienden a hacer negocios que no harían si este fondo no existiera. En el sistema actual, si un banco es irresponsable y anda en la cuerda floja, al caer, cae el solo. Pero en el sistema planeado, ya no es un solo banco, sino un montón que confiando en la red de seguridad, andan en la cuerda floja, y al caer tantos a la vez, la red de seguridad no va a soportarlos, y va a ceder. ¿Por qué? Porque el prestamista de último recurso elimina el riesgo moral de hacer negocios irresponsables.

    Panamá no tiene moneda propia ni Banco Central para tratar de inventarse una red nueva de la nada. Iríamos por el camino de la Gran Recesión del 2008.

    El sistema panameño ha funcionado muy bien, a pesar, o más bien debido a que no tenemos prestamistas de último recurso que eliminen el riesgo moral y socialicen las pérdidas. Cuando un banco cae, cae él solito, por sus malos manejos o por su oportunismo, pero no caen varios a la vez. El sistema ha resistido la dictadura militar, la invasión de 1989, las crisis del 2002 y del 2008, la quiebra de varios bancos, los Panama Papers, la Lista Clinton. El sistema bancario panameño ha demostrado ser bastante resiliente. Un fondo de liquidez privado no sería mala idea si fuera privado y voluntario; ¿pero estatal?, vamos, lo peor de Panamá como país es su estado. Un estado congelado en los 1970s. Todo lo que pueda salir mal, va a salir mal.

    [i] FMI le propone a Panamá crear fondo de liquidez.
    [ii] Panamá hace cambios en el proyecto de liquidez de la banca.
    [iii] FMI insta a Panamá a crear fondo para el rescate de bancos.
    [iv] Superintendencia sugiera la creación de fondo para riesgo sistémico.
    [v] Regulador Bancario prepara modificación a la ley y fondo de liquidez.