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  • Cumbre Reguladora de la ASEAN 2019 Parte IV. Navegando por Belt & Road a través de información basada en datos

    El uso inteligente de los datos, la tecnología y las métricas son clave para mitigar los riesgos potenciales asociados con la Iniciativa Belt and Road (BRI), y para capitalizar las oportunidades de negocios que ofrecen estos proyectos de inversión.

    El tamaño, la escala y el alcance de la Iniciativa China Belt and Road (BRI) no tiene rival entre los proyectos de inversión a nivel mundial. «Hay casi 2,600 proyectos en los que participan representantes de más de 100 países, con cerca de US $3.7 billones en capital comprometido», dijo Sherry Madera, Directora de Asuntos de Asuntos de Gobierno y Industria.

    Sin embargo, a pesar de estas impresionantes cifras, el potencial de BRI a menudo se ve opacado por los riesgos asociados con él. Comúnmente, la iniciativa se describe como opaca además de como una empresa para promover la influencia china en el extranjero.

    Las opiniones entre la comunidad empresarial y financiera están divididas. En una encuesta realizada durante la Cumbre Reguladora de la ASEAN de 2019, los encuestados citaron tanto la idea de «fracaso» como «oportunidad» cuando se les pidió que expresaran sus opiniones sobre el BRI.

    Para navegar mejor las oportunidades y los riesgos de las inversiones de BRI presentes, las empresas deben obtener información más detallada sobre los diversos proyectos en la región, y las empresas y organizaciones participantes, informó Madera. Solo con esta información pueden las empresas tomar decisiones informadas sobre su participación en la iniciativa.

    A pesar de la suposición común de que los proyectos BRI involucran principalmente a empresas chinas, un análisis más detallado de las empresas activas en la iniciativa revela que muchas de éstas operan más allá del mercado chino.

    La participación internacional en BRI es generalizada. Según David Wijeratne, Socio de PwC, existen aperturas para tres tipos de entidades: multinacionales globales; PYMES locales e internacionales; y emprendedores. Dichos actores proporcionan bienes y servicios a los proyectos BRI directamente, o alternativamente, pueden ayudar a empresas que apoyan proyectos en áreas como la hospitalidad y el comercio minorista.

    La identificación de riesgos, agregó Wijeratne, requiere información micro y macro. Al hacer negocios con socios potenciales, las empresas deben considerar información como calificaciones crediticias, reputación, áreas de especialidad y posibles conflictos de intereses, entre otros.

    Para los bancos y las empresas de inversión, tres tendencias son notables, explicó Yaseen Anwar, Asesor Principal de la sucursal de Singapur del Banco Industrial y Comercial de China. Éstos incluyen:

    • El aumento de los préstamos para proyectos por parte de instituciones multilaterales, como el Banco Asiático de Desarrollo (ADB), el Banco Mundial y el Banco Asiático de Infraestructura e Inversión (AIIB), que están creando una demanda de asociaciones con financistas privados.
    • Mayor emisión de bonos verdes, ya sea como gestor o inversor, impulsado por la agenda ambiental de China.
    • El lanzamiento de políticas a favor de la infraestructura por parte de los gobiernos de Asia y África, que está generando interés en el financiamiento a largo plazo.

    Las compañías de seguros, asimismo, se están beneficiando. “Los proyectos BRI están entregando miles de millones de dólares en nuevas primas para las aseguradoras”, dijo entusiasmada Angela Kelly, Country Head, Singapur en Lloyds. Kelly agregó que las aseguradoras chinas proporcionan la mayoría de las políticas del proyecto, las firmas globales pueden respaldar a estas entidades mediante la transferencia de riesgos que de otra manera serían demasiado grandes para administrar solos, y brindar orientación sobre las mejores prácticas para operar en mercados desconocidos.

    Una tendencia creciente entre las empresas financieras a nivel mundial es la dependencia de entidades externas para la I+D y el soporte de TI. Cada vez más, las instituciones están externalizando estos servicios a los proveedores chinos, independientemente de dónde residan en el mundo.

    En el contexto de BRI, las compañías de tecnología chinas están mejor posicionadas para capitalizar nuevas aperturas, dijo Paul Landless, Socio de Clifford Chance. No solo ofrecen habilidades y experiencia que las empresas no suelen tener internamente, sino que también conocen las industrias en las que se centran los proyectos BRI, como la infraestructura y el desarrollo urbano. Dicho esto, las oportunidades para los proveedores internacionales de tecnología son todavía abundantes.

    La dependencia de las empresas de tecnología también es un riesgo, agregó Landless. Es posible que las empresas dependan demasiado de un proveedor de servicios de nube o telecomunicaciones en particular, y cualquier volatilidad o desafíos comerciales que enfrenten estos proveedores pondrán en peligro las operaciones de las empresas que usan sus servicios. Las fricciones comerciales entre Estados Unidos y China también podrían interrumpir los proyectos que dependen de las tecnologías estadounidense y china.

    Para evaluar de manera sólida los posibles riesgos y recompensas presentados por BRI, las empresas deben acceder a datos oportunos, precisos y estandarizados sobre los proyectos relevantes de BRI y las partes interesadas. Los puntos de referencia también desempeñan un papel importante al permitir que las empresas evalúen cada proyecto de manera equitativa y objetiva. Sin estos indicadores en su lugar, las empresas no podrán evaluar adecuadamente la viabilidad de un proyecto y su verdadero perfil de riesgo.

  • China, una nueva era de riesgos y oportunidades.

    Una de las diferencias entre una persona liberal y una conservadora es cómo el cerebro procesa la información ante cosas nuevas. Un conservador tiende a ver primero los posibles riesgos, antes de ver las posibles ventajas y oportunidades. El conservador es naturalmente cauteloso. El liberal es naturalmente curioso. Diferencias válidas para explicar la visión sobre las relaciones de Panamá con China.

    Panamá por fin decide entablar relaciones comerciales con China, algo muy esperado, y el presidente chino pronto nos visitará. Esta nueva era de relaciones chino-panameñas tiene una serie de ventajas y desventajas para Panamá. Pero como liberal veo las oportunidades que son enormes, pero sin omitir los riesgos potenciales. Por eso vamos hacer un giño a los conservadores y mostrar los riesgos primero, ya que las oportunidades y ventajas se caen de su peso.

    Riesgos.

    1. Los chinos no han firmado el tratado de neutralidad, Panamá corre el riesgo de quedarse involucrada en una rivalidad comercial y militar entre los dos principales socios comerciales del Canal de Panamá. Por eso deben evitarse gestos que se ven involuntariamente como que Panamá quiere favorecer a una de las partes. En este caso hablamos de la embajada China a orillas del Canal.

    Esta rivalidad comercial militar entre los Estados Unidos y China es muy similar a la que tuvieron los Estados Unidos con el Reino Unido en el siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX. Recordemos que los Estados Unidos negoció el tratado Clayton Bulwer con los británicos, a mediados del siglo XIX donde de hecho éstos reconocían la prioridad norteamericana en Centroamérica y el Caribe, dando a los primeros derecho primordial sobre un canal en la región. Al final el hecho de ser aliados militares y las relaciones comerciales y culturales permitieron que la supremacía naval británica diera paso pacíficamente a la norteamericana durante la segunda guerra mundial; pero en otros casos las rivalidades navales han terminado mal. Como pasó con los alemanes contra los británicos o con los japoneses con los norteamericanos.  Panamá debe tener una diplomacia madura para evitar verse involucrada en una rivalidad similar. Y esto da más sentido a que Colombia entre en la OTAN. Un seguro de vida cercano a Panamá para los Norteamericanos.

    Por eso debemos evitar la deuda gobierno a gobierno entre China y Panamá, que los chinos pidan bases militares en pago o por avaricia o falta de visión les demos ventajas en temas de seguridad que hagan que las alarmas de los estadounidenses salten.

    2. Los chinos tienen fama de que no les tiembla la mano para pagar coimas, y sabemos por experiencia que a nuestros políticos, periodistas y líderes sindicales no les tiembla la voz para pedir coimas y luego la mano para cobrarlas.  Esto hace que si el público no se fija, son capaces de meternos en cualquier esquema de proyectos faraónicos que no son viables y que nos van a endeudar por generaciones y que los chinos van a cobrar en especie. El caso del tren es el más obvio. Un proyecto que no puede ser económicamente viable y que probablemente nos va a meter en deuda que tendremos que pagar cediendo de hecho soberanía a los chinos, como le ha pasado a Pakistan, Siri Lanka, las Maldivas, Venezuela y a Zambia. Todos se metieron en deudas impagables con China, y todos terminaron cediendo bases militares, puertos y concesiones mineras a los chinos a muy largo plazo. Por eso hay que tener mucho cuidado en los proyectos que impliquen que el Estado panameño contraiga deudas con China. Inversiones chinas, sí; ¿deudas del estado con China? No son una buena idea.

    3. China teóricamente es un país comunista, donde no existe propiedad privada de los medios de producción. Pero claro que existe de hecho empresa privada y las empresas chinas compiten ferozmente entre ellas y tienen emprendedores e inversionistas como Jack Ma. Pero legalmente son empresas estatales aunque de hecho son empresas privadas con dueños. El problema de este capitalismo de estado es que legalmente significaría que Panamá tiene que permitir ahora que estados extranjeros tengan propiedad sobre la tierra y sobre empresas en Panamá. Además este sistema de facto hace muy difícil saber quiénes están detrás de muchas empresas chinas. En algunos casos, las empresas son propiedad del ejército chino, lo que crea problemas con los norteamericanos en materia de seguridad. Un ejemplo clásico, el tema de Huawei.

    4. Los chinos no tienen ningún compromiso con la democracia y no les importa con quién hacen negocios mientras los negocios se hagan. Los chinos están para hacer negocios, no para exportar modelos políticos y económicos como los norteamericanos o los rusos durante la guerra fría. Los norteamericanos que no son santos, han apoyado dictaduras en nuestra historia, pero han dejado de apoyarlas cuando les han creado problemas de imagen o la opinión pública de su países se les ha puesto en contra. A los chinos esto no les importa. El caso de Venezuela es un ejemplo. Mientras Maduro les dé lo que quieran, harán negocios con Maduro, o con Duterte o con quien sea.

    5. China es notoria por sus variables controles de calidad, de protección ambiental y laboral, y probablemente presionará a Panamá para que relaje sus estándares en estas materias.

    Pero están las oportunidades indudables de tener negocios con China.

    1. China es de hecho la segunda economía del mundo y nuestro segundo mayor usuario del Canal, es muy posible que en los próximos diez años pase a ser el primero. Simplemente no podemos seguir ignorando a la quinta parte de la población de la tierra, a la tierra de origen de la comunidad inmigrante más grande de Panamá, con una historia de más de 150 años. Se calcula que más o menos 2% de la población de Panamá o más, es de origen chino. Los chinos han sido pioneros en muchas prácticas comerciales por más de dos mil años. Empresas como AliBaba son pioneras en el comercio electrónico. La iniciativa de una nueva Ruta de la Seda es importante y Panamá no puede darse el lujo de quedarse afuera.

    2. China puede servirnos como una fuente de apoyo contra las presiones de la OCDE y la Unión Europea. Cuando el presidente chino habla de reforzar la concertación y coordinación en la ONU y la OMC, en defensa común del sistema multilateral del comercio y en promoción de una economía abierta mundial, es claro que tenemos un aliado, como Hong Kong, bajo el paraguas chino, ha logrado resistir las presiones de la OCDE para desmantelar su estructura de servicios. Eso sí, para esto necesitamos un presidente y una cancillería que estén a la altura de esta misión, algo que no tenderemos de seguro por los próximos 7 meses.

    3. China brinda oportunidades para la exportación, aunque los chinos son notoriamente proteccionistas en muchas cosas, y oportunidades para la inversión, aunque está el problema de la propiedad real de las inversiones. Está claro que Panamá tiene ahora un problema que nos impulsa a tratar con China. Antes la Zona Libre era la re exportadora de China por excelencia. Ahora los países prefieren comprar directamente a China. Para poder revertir esta tendencia, tenemos que hablar con China y poner centros de distribución de empresas chinas acá.

    En fin, los riesgos de la nueva era chino-panameñas son específicos, pero las oportunidades son abiertas y amplias. Son riesgos que se pueden controlar, porque las oportunidades son mucho más variadas. Tantas que no pueden enumerarse. Así que por ahora, el abrir el camino con China, tantas veces atrasado, es uno de los pocos logros del gobierno de Juan Carlos Varela.

  • Cuentos Chinos, el caso de Zambia

    Ahora que esta de moda que los gobiernos irresponsables y gastadores se endeuden con los chinos porque ya no pueden endeudarse con los banqueros con el aval del Fondo Monetario Internacional, será bueno que veamos el ejemplo de otros países como Paquistán, Siri Lanka, Somalia, las Maldivas, y Venezuela para darnos cuenta que endeudarse con China es aún peor que endeudarse con los socios del FMI. El FMI nos va a pedir por ejemplo que penalicemos la evasión fiscal, pero los Chinos nos van a pedir la soberanía que tanto nos ha costado.

    El caso de Zambia es típico. El país contrajo deudas tan grandes que no puede pagar, por lo que está cediendo la titularidad de sus infraestructuras de transporte y energía, sus canales de televisión y el poder sobre la minería a empresas chinas como garantía de pago.

    La cadena de televisión ZNBC ahora pertenece a China. Zambia debe a China proyectos de construcción que le cuestan el 15% del presupuesto. Los chinos pueden decomisar activos si no se cumplen con los pagos. La deuda publica de Zambia pasa del 54% del PIB. Al final muchos países Europeos han suspendido los créditos y ayudas a Zambia porque sospechan que pueden ser usadas para pagar deudas.

    El partido de oposición de Zambia ha logrado victorias, el PF ha hecho suyo el discurso anti chino.

    Sin embargo en el gobierno se enamoró también del dinero chino. Ahora existen los rumores de que el Aeropuerto Internacional, un canal de televisión y la compañía eléctrica están en la mira del gobierno Chino. El gobierno niega estos rumores. China ha invertido mas de dos mill millones de dólares en Zambia, en minería, vivienda, servicios y agricultura. El Fondo Monetario advierte que el país se encuentra en riesgo de sufrir un estrés por la deuda. Sin embargo el gobierno lo niega.

    Según el gobierno se trata de una campaña para romper la amistad de Zambia con el gobierno chino usando el tema del Colonialismo como excusa. Que el espectro de la deuda se usa como excusa para crear miedo a un nuevo colonialismo. Y que los que practicaron el colonialismo antes no tienen derecho a criticar a los chinos.

    Chinese President Xi Jinping (2nd R) poses for photos with Zambian President Edgar Lungu (2nd L) at a welcome ceremony in Beijing, capital of China, March 30, 2015. (Xinhua/Rao Aimin)

    Los críticos dicen que los chinos tienen todo el derecho del mundo a invertir en Zambia, como cualquier otro inversor extranjero, pero que los acuerdos con el gobierno tienen que ser conocidos y transparentes.

    Los chinos dicen que sus objetivos no son coloniales, que China nunca ha sido ni será un país colonialista. Pero está claro que hay algo anormal. Un prestamista normal presta el dinero y luego se sienta a esperar que se le pague con intereses; no le dicen cómo se deben operar sus negocios o en qué debe trabajar para que se le pague, y los chinos hacen precisamente esto. Toman las decisiones financieras críticas en las empresas a las que les prestaron. O piden concesiones territoriales estratégicas.

    Y es aquí donde está la precaución para Panamá. No se trata de ser paranoicos con los chinos, sino mas bien precavidos. China tiene sus intereses y en el caso de Panamá tenemos los nuestros. Los chinos nunca han sido colonialistas en el pasado, esto no implica que no puedan serlo en el futuro.

    Cuando alguien ofrece dinero con términos demasiado ventajosos, para proyectos dudosos económicamente hablando, podemos decir que podemos caer en una trampa.

    Como ciudadanos debemos exigir al gobierno transparencia en las relaciones con el gobierno chino y con cualquier otro gobierno. Y en el tema de los terrenos de la embajada, ya empezamos mal, cediendo un puesto estratégico en la entrada del Canal a un país que no se ha comprometido a respetar la neutralidad del mismo.

     

  • Cuidado con la trampa de la deuda china

    Un viejo dicho chino dice que si le prestas dinero a los pobres serán tus esclavos para siempre. Sri Lanka, Paquistán, Montenegro, las Islas Maldivas, Djibouti y Venezuela son países que han caído en la trampa de la deuda china. La trampa de la deuda china funciona de esta manera.

    China presta dinero para proyectos económicos poco viables, a gobiernos que no tienen crédito de la banca occidental porque son proyectos poco viables económicamente hablando. Estos préstamos, como son muy arriesgados son contratados a intereses elevados. Luego cuando el gobierno falla, China pide concesiones portuarias que pueden tener algún uso militar y comercial a cambio con condiciones ventajosas. Este ha sido el modus operandi en estos países. Es una manera mucho más agresiva de hacer las cosas que lo que hacen las potencias occidentales a través del FMI y el Banco Mundial. Por lo menos los occidentales disimulan y no piden concesiones territoriales y navales. Solo políticas y económicas. China no tiene paciencia para esto. Le sobra el dinero y está ansiosa de ser una potencia. Es hacer más o menos lo que hacían Francia e Inglaterra en el siglo XIX. Solo que China por ahora no invade a los deudores.

    Panamá, de la mano del afortunadamente gobierno saliente, se ha lanzado de manera poco transparente a ofrecer cosas a los chinos y a pedirle cosas a los chinos. Una de las megaobras que más llama la atención es el ferrocarril, que típicamente el gobierno actual, estatista a morirse quiere que sea estatal, no privado y financiado con préstamos de China. Panamá tiene que saber una cosa, los Chinos son comerciantes natos, y los cuentos chinos se pagan caro. Mucho cuidado con estas ofertas brujas. Veamos los casos en los cuales quienes creen en cuentos chinos han terminado en la esclavitud del deudor y el control chino de partes estratégicas del país.

    La iniciativa de la cinta y el camino de China (Belt and Road) busca recrear la ruta de la Seda de China a Europa, por tierra a través del Asia Central y Rusia al estilo de Marco Polo o por mar vía el Canal de Suez y el Cabo de Hornos. El problema es el método, muchos de los países necesitan dinero para hacer su parte de la ruta, sean carreteras o sean puertos; China presta el dinero, pero con intereses garantizados bastante elevados. Y cuando los países no pueden pagar, los chinos piden cesión de territorio a 99 años o bases militares.

    China está jugando a un ajedrez naval. Salvo en el caso de Montenegro, Paquistán, Sri Lanka y las Maldivas son lugares estratégicos con respecto a la India. Un rival militar potencial de la India y con la cual China tiene conflictos. La invasión del Tibet y las aventuras chinas en estos países tienen como objeto rodear militarmente a la India a largo plazo. La presencia China en Djibouti tiene como objeto bloquear la presencia de militares de la OTAN en el cuerno de África. La presencia China en Nicaragua, Panamá y Venezuela puede servirles para controlar el sur del Caribe y poder mover recursos de Sudamérica sin interferencia norteamericana. Esto explica la entrada de Colombia en la OTAN y trae augurios pésimos para la neutralizad del Canal, algo que nuestro gobierno parece querer ignorar olímpicamente. Una cosa es que los puertos estén manejados por empresas chinas civiles y la otra es que se ceda al gobierno chino territorio para poner una embajada a orillas del Canal. Este es un patrón que se ha seguido en varios otros países. Y todavía no nos han prestado plata.

    Caso Sri Lanka. En el 2010 los Chinos prestaron 1.5 millardos para hacer un puerto, que no tuvo éxito, así que los chinos obtuvieron una concesión por leasing por 99 años. Esto no tiene a los indios muy felices. Pese al supuesto uso civil de los puertos.

    Caso Pakistán. Este le debe China 6 mil millones de dólares, China le cobró un interés elevado garantizado por el gobierno paquistaní. Pakistán le pagó en parte con un puerto de aguas profundas y una base militar. Ahora China rodea a la India por el Occidente y por el Sur.

    Caso Las Maldivas. Una deuda que llega al 100 del GDP, y que eventualmente China quedará por cobrar en dinero, o en tierras, cerca de la India.

    Caso Montenegro. Una autopista a ninguna parte. Que ha endeudado a Montenegro y que todavía no puede pagar sin endeudarse más. La deuda vs PIB de Montenegro llega al 80%. Todavía no sabemos que pedirá China.

    Caso Djibouti. Los chinos tomaron el control de un puerto de Contenedores, cerca del acceso a las bases navales de la OTAN. En la entrada del Mar Rojo donde está el canal de Suez.

    Caso Venezuela. El gobierno, sin dinero e imprimiendo dinero del aire, recurre cada vez más a dar en garantía sus recursos mineros y petroleros a China a cambio de préstamos que los Chinos saben que no podrán pagar.

    Malasia iba por el mismo camino, hasta que un cambio de gobierno de votantes molestos por la influencia china suspendió dos tercios de los contratos chinos, pidiendo la cancelación de los proyectos. El proyecto más familiar es el ferrocarril financiado por un banco estatal Chino. Un ferrocarril que costaba más de lo publicado y que iba a meter a Malasia en un serio problema de deuda. Esto nos debe encender varias luces amarillas de cautela. Porque a nosotros también nos han ofrecido un tren………..

    Soy un creyente en que Panamá debe tener relaciones cordiales con el país más poblado de la Tierra y la segunda economía del mundo, pero los panameños tenemos la tendencia de ser como esas mujeres que se divorcian de un marido abusivo para caer en las manos de otro marido abusivo. Salimos de Madrid para caer en Bogotá, de Bogotá para caer en Washington y ahora queremos salir de Washington para caer en las manos de Beijing. Lo ideal es aprender a ser independientes.

    El problema es que tenemos una administración totalmente autista, inmune a las opiniones y omisiones del mundo exterior hasta que éstas no conlleven amenazas directas contra las personas que tienen el poder, sólo en ese caso reconsideran o reculan.

    Ya metimos la pata con la embajada, ahora toca mirar con lupa lo del tren.