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Cuidado con la trampa de la deuda china

Un viejo dicho chino dice que si le prestas dinero a los pobres serán tus esclavos para siempre. Sri Lanka, Paquistán, Montenegro, las Islas Maldivas, Djibouti y Venezuela son países que han caído en la trampa de la deuda china. La trampa de la deuda china funciona de esta manera.

China presta dinero para proyectos económicos poco viables, a gobiernos que no tienen crédito de la banca occidental porque son proyectos poco viables económicamente hablando. Estos préstamos, como son muy arriesgados son contratados a intereses elevados. Luego cuando el gobierno falla, China pide concesiones portuarias que pueden tener algún uso militar y comercial a cambio con condiciones ventajosas. Este ha sido el modus operandi en estos países. Es una manera mucho más agresiva de hacer las cosas que lo que hacen las potencias occidentales a través del FMI y el Banco Mundial. Por lo menos los occidentales disimulan y no piden concesiones territoriales y navales. Solo políticas y económicas. China no tiene paciencia para esto. Le sobra el dinero y está ansiosa de ser una potencia. Es hacer más o menos lo que hacían Francia e Inglaterra en el siglo XIX. Solo que China por ahora no invade a los deudores.

Panamá, de la mano del afortunadamente gobierno saliente, se ha lanzado de manera poco transparente a ofrecer cosas a los chinos y a pedirle cosas a los chinos. Una de las megaobras que más llama la atención es el ferrocarril, que típicamente el gobierno actual, estatista a morirse quiere que sea estatal, no privado y financiado con préstamos de China. Panamá tiene que saber una cosa, los Chinos son comerciantes natos, y los cuentos chinos se pagan caro. Mucho cuidado con estas ofertas brujas. Veamos los casos en los cuales quienes creen en cuentos chinos han terminado en la esclavitud del deudor y el control chino de partes estratégicas del país.

La iniciativa de la cinta y el camino de China (Belt and Road) busca recrear la ruta de la Seda de China a Europa, por tierra a través del Asia Central y Rusia al estilo de Marco Polo o por mar vía el Canal de Suez y el Cabo de Hornos. El problema es el método, muchos de los países necesitan dinero para hacer su parte de la ruta, sean carreteras o sean puertos; China presta el dinero, pero con intereses garantizados bastante elevados. Y cuando los países no pueden pagar, los chinos piden cesión de territorio a 99 años o bases militares.

China está jugando a un ajedrez naval. Salvo en el caso de Montenegro, Paquistán, Sri Lanka y las Maldivas son lugares estratégicos con respecto a la India. Un rival militar potencial de la India y con la cual China tiene conflictos. La invasión del Tibet y las aventuras chinas en estos países tienen como objeto rodear militarmente a la India a largo plazo. La presencia China en Djibouti tiene como objeto bloquear la presencia de militares de la OTAN en el cuerno de África. La presencia China en Nicaragua, Panamá y Venezuela puede servirles para controlar el sur del Caribe y poder mover recursos de Sudamérica sin interferencia norteamericana. Esto explica la entrada de Colombia en la OTAN y trae augurios pésimos para la neutralizad del Canal, algo que nuestro gobierno parece querer ignorar olímpicamente. Una cosa es que los puertos estén manejados por empresas chinas civiles y la otra es que se ceda al gobierno chino territorio para poner una embajada a orillas del Canal. Este es un patrón que se ha seguido en varios otros países. Y todavía no nos han prestado plata.

Caso Sri Lanka. En el 2010 los Chinos prestaron 1.5 millardos para hacer un puerto, que no tuvo éxito, así que los chinos obtuvieron una concesión por leasing por 99 años. Esto no tiene a los indios muy felices. Pese al supuesto uso civil de los puertos.

Caso Pakistán. Este le debe China 6 mil millones de dólares, China le cobró un interés elevado garantizado por el gobierno paquistaní. Pakistán le pagó en parte con un puerto de aguas profundas y una base militar. Ahora China rodea a la India por el Occidente y por el Sur.

Caso Las Maldivas. Una deuda que llega al 100 del GDP, y que eventualmente China quedará por cobrar en dinero, o en tierras, cerca de la India.

Caso Montenegro. Una autopista a ninguna parte. Que ha endeudado a Montenegro y que todavía no puede pagar sin endeudarse más. La deuda vs PIB de Montenegro llega al 80%. Todavía no sabemos que pedirá China.

Caso Djibouti. Los chinos tomaron el control de un puerto de Contenedores, cerca del acceso a las bases navales de la OTAN. En la entrada del Mar Rojo donde está el canal de Suez.

Caso Venezuela. El gobierno, sin dinero e imprimiendo dinero del aire, recurre cada vez más a dar en garantía sus recursos mineros y petroleros a China a cambio de préstamos que los Chinos saben que no podrán pagar.

Malasia iba por el mismo camino, hasta que un cambio de gobierno de votantes molestos por la influencia china suspendió dos tercios de los contratos chinos, pidiendo la cancelación de los proyectos. El proyecto más familiar es el ferrocarril financiado por un banco estatal Chino. Un ferrocarril que costaba más de lo publicado y que iba a meter a Malasia en un serio problema de deuda. Esto nos debe encender varias luces amarillas de cautela. Porque a nosotros también nos han ofrecido un tren………..

Soy un creyente en que Panamá debe tener relaciones cordiales con el país más poblado de la Tierra y la segunda economía del mundo, pero los panameños tenemos la tendencia de ser como esas mujeres que se divorcian de un marido abusivo para caer en las manos de otro marido abusivo. Salimos de Madrid para caer en Bogotá, de Bogotá para caer en Washington y ahora queremos salir de Washington para caer en las manos de Beijing. Lo ideal es aprender a ser independientes.

El problema es que tenemos una administración totalmente autista, inmune a las opiniones y omisiones del mundo exterior hasta que éstas no conlleven amenazas directas contra las personas que tienen el poder, sólo en ese caso reconsideran o reculan.

Ya metimos la pata con la embajada, ahora toca mirar con lupa lo del tren.

About the author

Ricardo Soto

Ricardo Soto Barrios, abogado, especialista en políticas públicas, egresado de la Universidad Santa María la Antigua. Políticamente liberal, ha participado en muchos proyectos donde se analizan las políticas públicas de Panamá desde un punto de vista liberal y se proponen alternativas. Ha trabajado en la Policía Nacional de Panamá, el Ministerio de Gobierno, y AMPYME, además de ejercer la práctica privada.

1 Comment

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  • Si hay algo que queda en claro respecto al comentario expresado, puesto que ante todo carece de representar una exposición peregrina y con el debido cuidado analítico, comentaremos lo siguiente:
    Rememorando (para su información), el asunto controversial sobre la deuda soberana externa se remonta a la pasada década de los 60’s (ALPRO). Su estreno apareció de la mano de una política financiera bajo el manto de la titánica lucha por la hegemonía mundial (Guerra Fría). En aquel entonces las naciones que destacaron por su puesta práctica o acreedoras intransigentes fueron: las naciones dominantes, junto al imperialismo yanqui. De menos, todo lo expresado ahora acerca de la deuda soberana, aquellas ilustres acreedoras la enarbolaron a su máxima expresión: neocolonialismo. En aquel momento la bipolaridad: Bm – FMI reconoció sobre el problema que representaban los créditos atados (tied aid) y cuyo desenlace concluyó envuelto en una gran debacle inaugural: estanflación (stagnation), de cuyo cuño nació el neoliberalismo (fiat lux).

    Todo cuanto se ha comentado acerca de la “trampa de la deuda china”, antes que nada, primero fue obra insigne de aquellos agrestes años: la carrera del endeudamiento externo del Tercer Mundo y su crisis de insolvencia (1982). Partiendo entonces acerca de este ilustre antecedente, entretanto que ha pasado completamente soslayado por su comentarista con esclarecido dolo, ahora señalando a la política de endeudamiento que financia la RPDC, donde no deja de repetir lo que antaño conmemoraron para inauguración el imperalismo yanqui y las naciones dominantes. la mayor diferencia acerca del soez comentario vertido tras la clara intención de perjudicar la expansión china, es que financia obras de infraestructura demasiado onerosa on elevados intereses (sin dejar de estar bajo control hoy por las calificadoras de riesgo) y “no rentables”. Preciswamente, lo que identificó la crisis de la insolvencia financiera de la década de los ochenta y de la cual el ilustre general Torrijos hizo fiesta de semejantes créditos onerosos, endeudando a Panamá de modo estratosférico. Pero ninguna de todas estas magistrales cosas han sido señaladas por nuestro buen comentarista. A lo más que se le ocurrió recordar fue: “salimos de Madrid para caer en Bogotá, de Bogotá para caer en Washington y ahora queremos salir de Washington para caer en las manos de Beijing”.
    De manera, que para ocultamiento de su inclinación proimperialista y de dominación colonizado por el mismo después de haberle impuesto una barbara y descapitalización colonialista militar al Istmo por un siglo saca a relucir un dizque sentimiento patriótico Naturalmente, contra China pero sin mencionar al imperilaismo yanqui. un viejo adagio popular nos recuerda: Dios mio, cuídame de mis amigos, puesto que de mis enemigos yo me sé cuidar.

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