Etiqueta: consumidor

  • Reduflación: Qué es, por qué ocurre y cómo afecta al consumidor

    En los últimos años, el término reduflación ha ganado protagonismo en los debates económicos y en las conversaciones cotidianas. Aunque para muchos puede sonar novedoso, describe un fenómeno que se ha vuelto cada vez más común: pagar lo mismo —o incluso más— por un producto que trae menos cantidad. Esta práctica, que suele pasar desapercibida, tiene implicaciones profundas en la economía doméstica y en la percepción de los precios por parte de los consumidores.

    ¿Qué es la reduflación?

    La reduflación es una estrategia utilizada por algunas empresas en contextos de inflación o aumento de costos. Consiste en reducir el tamaño, peso o cantidad de un producto sin modificar su precio, o bien aumentando el precio de forma menos evidente. En esencia, el consumidor paga lo mismo, pero recibe menos. Esta táctica permite a las compañías enfrentar el incremento en los costos de producción sin provocar un impacto tan visible como lo sería un aumento directo en el precio.

    Orígenes del concepto

    El término tiene sus raíces en la palabra inglesa shrinkflation (de shrink, encoger, y inflation, inflación). Surgió para describir un fenómeno observado especialmente a partir de la década de 1970, cuando varias economías enfrentaban presiones inflacionarias significativas. A medida que los costos subían, las empresas buscaban formas creativas de mantener sus márgenes sin alienar a los consumidores. Recortar cantidad —pero no precio— se convirtió en una solución discreta y eficaz.

    Con el tiempo, este fenómeno se ha globalizado, adoptando nombres distintos en diversos países hispanohablantes: reduflación, infladecimiento o inflación encubierta.

    Ejemplos comunes de reduflación

    La reduflación se presenta principalmente en productos de consumo masivo, especialmente aquellos en los que el consumidor no suele revisar con detalle el peso neto. Algunos ejemplos típicos incluyen:

    • Snacks y galletas: Una bolsa que antes contenía 200 gramos ahora trae 170 gramos, pero mantiene el mismo precio.
    • Productos de higiene personal: Champús o geles que reducen su contenido de 400 ml a 350 ml.
    • Chocolate y dulces: Barras que disminuyen unos gramos o cambian su forma para ocultar la reducción.
    • Cereales y alimentos en caja: Envases del mismo tamaño exterior pero con menor contenido interior gracias a un mayor “espacio de aire”.
    • Papel higiénico: Rollos con menos hojas o más delgadas.

    En muchos casos, el envase conserva dimensiones similares, por lo que la reducción es difícil de detectar a simple vista.

    Por qué ocurre la reduflación

    Las causas principales incluyen:

    1. Aumento en los índices de la inflación.
    2. Incremento en los costos logísticos, especialmente en transporte y energía.
    3. Presión competitiva: las empresas temen que subir precios cause pérdida de clientes.
    4. Estrategias de marketing que buscan mantener productos dentro de rangos psicológicos de precio.

    Impacto en el consumidor y el mercado

    Aunque legal, la reduflación puede generar una sensación de engaño. Contribuye a una inflación percibida mayor, ya que el consumidor nota que sus compras rinden menos pese a pagar lo mismo. Además, dificulta la comparación de precios entre productos y marcas.

    Cómo detectar la reduflación

    • Revisar el peso neto y compararlo con versiones anteriores.
    • Observar variaciones en el diseño del envase.
    • Comparar el precio por unidad de medida (por gramo o mililitro), información que muchos comercios ya exhiben.

    La inflación disfrazada, un deber detectarla

    La reduflación es una respuesta empresarial a la inflación y al aumento de costos, pero también representa un desafío para la transparencia y la confianza del consumidor. Con una mayor conciencia y hábitos de compra críticos, es posible reducir su impacto en la economía doméstica.

  • Valoraciones 5 estrellas: ¿podemos fiarnos de las reseñas?

    Cada vez compramos más habitualmente en internet. Cuando lo hacemos, muchas veces adquirimos un producto sin poder evaluar su calidad. Debido a ello, las reseñas han adquirido cada vez más importancia. Estas reseñas suelen ser una valoración (por ejemplo, de 1 a 5) que, en ocasiones, va acompañada de un texto e incluso fotos y vídeos en los cuales se puede observar el producto en funcionamiento.

    Ya hay numerosos estudios que demuestran la relación entre estas reseñas y las ventas de productos. Los productos mejor valorados venden más y a mayor precio. Ante esta situación, una cuestión fundamental es si podemos fiarnos de esas valoraciones. A medida que su importancia es cada vez mayor, han surgido distintos esquemas y modelos para intentar escorar las valoraciones de forma artificial.

    Inicialmente, alrededor del año 2010, el modelo consistía en introducir valoraciones falsas, positivas o negativas. Las positivas se hacían por parte de la misma empresa, mientras que las negativas, por parte de sus competidores. Este esquema fue resuelto parcialmente por algunas plataformas permitiendo que solo pudieran valorar aquellos usuarios que hubieran comprado el producto. Así, TripAdvisor permite que cualquiera valore un hotel, mientras que Booking.com solo permite que aquellos que han reservado en su plataforma puedan valorar. Google, al igual que TripAdvisor, no exige prueba fehaciente de haber experimentado un servicio para permitir poner una valoración del mismo.

    Presionar a los clientes para que valoren

    Posteriormente, el sistema se sofisticó ligeramente. Así, las empresas incitaban a los consumidores que sabían que estaban satisfechos a que pusieran una valoración. Como mecanismo no se puede considerar que sea fraudulento, ya que solo se busca incentivar a determinados perfiles de clientes a valorar.

    A su vez, en los últimos años asistimos a modelos mucho más agresivos y sistemáticos, perfectamente dirigidos y con campañas orquestadas a lograr un gran número de valoraciones en uno u otro sentido. Especialmente famoso resultó el caso de marcas chinas bien reconocidas en Europa: Amazon descubrió que sus buenas valoraciones se debían a granjas de servidores que generaban las valoraciones de forma automatizada. Muchos de estos productos han sido expulsados de Amazon, que ha prohibido su venta.

    Por otro lado, en un artículo publicado en 2020 sobre Airbnb explicábamos que, cuando hay contacto directo entre comprador y vendedor (por ejemplo, en Airbnb), el tema es aún más complejo. Para evitar perjudicar a la persona que nos ha alojado en su domicilio, tendemos a autocensurarnos y a tener especial cuidado con lo que decimos.

    Nuevos modelos

    Adicionalmente, en los últimos tiempos han comenzados a aparecer nuevos sistemas para forzar una buena valoración. Por ejemplo, carteles para poner en la nevera de propiedades que se alquilan en Airbnb. En estos carteles se deja claro al huésped que la valoración debe ser perfecta, de 5 estrellas. Cualquier otra valoración indicaría que la estancia ha sido poco menos que un desastre.

    Hace poco tiempo tuvimos constancia de un sistema mucho más sutil aún y que afecta a una de las plataformas que había siempre presumido de ser inmune a este tipo de críticas, Booking.com. Al poco de hacer el check-out, el cliente recibe la solicitud de Booking.com para que valore su estancia. Una vez que la hace, y antes de publicarla, Booking.com avisa al hotel.

    Si la valoración no es perfecta, hay casos en los que el hotel se pone en contacto con el cliente mostrando un aparente interés sincero por aquello que pueda haber ido mal solicitándole que, por favor, cambie la valoración. En concreto, un mensaje recibido por un cliente que reservó usando Booking.com es el siguiente:

    Buenos días, (NOMBRE DEL CLIENTE). Soy la recepcionista del (NOMBRE DEL ALOJAMIENTO). Hemos recibido su valoración por Booking.

    ¿Pasó algo malo durante su estancia?

    A lo mejor fue un error, pero la nota final es un 8 (😭). Esta evaluación no refleja todo el trabajo que hacemos a diario.

    Y la nota que hemos recibido perjudica mucho a todo el equipo.

    Si usted es tan amable y puede modificar o eliminar su puntuación (🙏). Por favor. Perdón por molestarle y gracias.

    Tecnología blockchain para detectar falsas valoraciones

    En resumen, cada vez empieza a ser más complicado fiarse de las valoraciones online. Ante esta situación, la tecnología blockchain podría ayudar a resolver algunos de los problemas mencionados anteriormente, tal y como explicamos en un estudio publicado recientemente, Fighting fake reviews with blockchain-enabled consumer-generated reviews.

    Con el sistema que proponemos en el artículo, sería relativamente sencillo detectar gran parte de los problemas anteriormente citados. Por ejemplo, seguiría siendo posible modificar una valoración, pero en el blockchain quedarían ambas valoraciones, la original y la modificada.

    Estadísticamente, se podrían detectar patrones anómalos en las valoraciones y, sobre todo, la base de datos de valoraciones no estaría en manos de ninguna empresa con intereses en las valoraciones, sino que serían independientes y disponibles para distintas iniciativas que se pudieran desarrollar en torno a las mismas.

    En todo caso, lo que cada vez queda más claro es que cualquier tecnología o modelo que imaginemos estará siempre supeditada a la imaginación humana, que siempre será capaz de encontrar nuevas formas de engañar al sistema que se diseñe.The Conversation

    Jacques Bulchand Gidumal, Profesor de Emprendimiento y Turismo Digital, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Chau cookies, hola FLoC, el algoritmo más invasivo que usará Google a partir de 2022

    Las «cookies» de terceros, hasta ahora, rastreaban mientras navegaba por la web, construían un perfil de cada usuario al recopilar datos sobre su historial de navegación y vincularlo a un identificador que se adjunta a su nombre. Pero en 2022, Google Chrome dejará de usarlas. Este movimiento podría cambiar la industria de la publicidad y las publicaciones a nivel mundial, y tiene importantes implicaciones para su privacidad.

    Podría decirse que el área más grande que tendrá un impacto en la eliminación de las cookies de terceros, es la publicidad basada en intereses. Y es aquí donde Google propone un sistema llamado aprendizaje federado de cohortes, o FLoC para abreviar. FLoC se basa en el aprendizaje automático. Esto permitirá a cualquier navegador, estudiar de forma anónima cómo navegan los usuarios y luego agruparlos en ‘cohortes’.

    Google lo describía así en enero de 2021, cuando anunció su lanzamiento: «Se basa en la idea de aglutinar grandes grupos de personas con intereses similares. Por un lado, este concepto oculta al individuo «entre la multitud». Por otro, lleva a cabo un procesamiento en el dispositivo del usuario, con el fin de que el historial de una persona en la web no salga del navegador». FLoC coloca a Chrome por tanto, en el centro del proceso publicitario.

    En marzo de 2021, Chrome comenzó a probar FLoC en el mundo real, y silenciosamente puso el sistema a trabajar en millones de navegadores web. Google afirma que el sistema es 95% más efectivo que las cookies de terceros.

    «Comenzamos con la idea de que grupos de personas con intereses comunes podrían reemplazar los identificadores individuales», escribe Chetna Bindra de Google. «Estos grupos (o «cohortes») se generan a través de algoritmos (que es el bit de «aprendizaje federado»), y se le colocará en uno diferente cada semana; los anunciantes solo podrán ver su ID. Cualquier cohorte que sea demasiado pequeño se agrupará hasta que tenga al menos varios miles de usuarios, para dificultar la identificación de usuarios individuales».

    La compañía presume de privacidad con este movimiento, porque analiza como grupo y no como usuario único, pero lo que consigue Google con FloC es recopilar más información de la que se recoge actualmente a través de las cookies, es por eso que está causando una gran polémica. Un gran volumen de datos sobre nuestras preferencias y costumbres que Google puede usar para que los anunciantes acierten más aún con lo que van a mostrarnos.

    Los críticos afirman que es muy necesario alejarse de las cookies de terceros, pero estos cambios de Google podrían reforzar todavía más su posición dominante. Ahora no serían las webs de forma independiente sino que sería Google como un «todo» encargado de controlar lo que haces y con la recompensa de recibir «publicidad relevante» y que te interese.

    Hasta ahora, los rivales de Google han creado herramientas para evitar que FLoC funcione; sitios web destacados como DuckDuckGo, Brave y Vivaldi, han dicho que no participarán en la prueba de FLoC. La Comisión Europea por su parte, está investigando si deshacerse de las cookies de terceros, y del plan FLoC de Google, que podría ser una práctica anticompetitiva.  Por el momento las pruebas no se están haciendo en Europa debido a la protección de datos en la UE (GDPR).

    El 8 de enero, la Autoridad de Mercados y Competencia (CMA) del Reino Unido anunció que llevaría a cabo una revisión de la zona de pruebas de privacidad, junto con el regulador de protección de datos del país. La investigación está analizando el impacto general del nuevo sistema en la industria publicitaria. Si bien esa revisión no tiene fecha de finalización, una revisión anterior de la publicidad digital describió algunas posibles preocupaciones. «Esas propuestas también convertirán a Chrome (o los navegadores Chromium) en el cuello de botella clave para la tecnología publicitaria», dijo la CMA en julio de 2020 . «Por lo tanto, es probable que la posición de Google en el centro del ecosistema de tecnología publicitaria se mantenga».

    La propuesta de Google para los defensores de la privacidad es que un mundo con FLoC (y otros elementos del “entorno limitado de la privacidad”) será mejor que el mundo que tenemos hoy, donde los corredores de datos y los gigantes de la tecnología publicitaria rastrean y perfilan con impunidad. Pero ese encuadre se basa en una premisa falsa de que tenemos que elegir entre «seguimiento antiguo» y «seguimiento nuevo». No es una u otra, en lugar de reinventar la rueda de seguimiento, deberíamos imaginar un mundo mejor sin los innumerables problemas de los anuncios dirigidos.

  • Entre el empresario y el consumidor

    Son tantos quienes creen y dicen que las empresas y, en particular, las más grandes, sacan ventaja a su presidiaria clientela!. Semejante desacierto debería producir inmensa pena. Indudable que existen pecadores de más si, a fin de cuentas, apenas somos frágiles humanos; pero… ese no es el tema de fondo. No es el pecado el que debe marcar nuestra comprensión sino el entendimiento y el rechazo de malos caminos.

    Entonces, y teniendo lo señalado en mente: es muy cierto que en esta vida hay quienes ven mejor, entienden mejor y, ante todo, están dotados de una caldera interna que les impulsa a la acción productiva. Esta realidad, por un lado, es una bendición puesto que constituye el motor del progreso; pero… por otro lado, también es el manantial de la envidia y de odios, pues son muchos los que sienten que fueron abandonados por la misma Creación. Ello fue plasmado en el Segundo Capítulo del Génesis hace más de 3,000 años, en la narrativa en la cual la envidia de Caín al ver que el Señor favoreció más la oferta de Abel fue tal que asesinó a su propio hermano; lo cual condujo a su destierro de la presencia del Señor.

    La historia de Caín y Abel puede ser enfocada de diversas maneras, pero hoy quiero enfocarla desde la perspectiva del empresario productivo y aquellos competidores y consumidores que, al sentirse disminuidos en comparación, entran en cólera; cólera que, en vez de moverles a ser más competitivos, les mueve a hacerle daño al productivo. Y, a tal efecto, me enfoco, no en el empresario malsano, sino en esa mayoría sana que siente orgullo de su creativa labor, y busca la satisfacción de su cliente, a sabiendas que ello le conviene tanto a él como productor, como al cliente como consumidor.

    Son tantos los que vilipendian al empresario exitoso porque este se vuelve rico, a pesar de que el mismo sirve a muchos y en muchos sentidos. Y, a fin de cuentas, ¿qué importa que el empresario productivo se vuelva millardario si el consumidor y la misma sociedad se torna billonaria. Quien vende la computadora se gana, digamos, $500, pero… ¿cuánto ganan quienes la compran? ¿Acaso eso no cuenta? Al final del día, el progreso humano depende del más creativo y productivo; y eso debemos celebrarlo y cuidarlo como se cuida a la gallinita de los huevos de oro. El asesinato de Abel no sólo afectó a Caín sino a toda su familia y más allá.

    Lo señalado nos debería conducir a ver que los problemas sociales no los debemos achacar al empresario en general, sino a las malas políticas públicas; esas, que por un lado promueven y premian a malos empresarios y disminuyen a los buenos. Es más que triste ver como la envida nos ciega, al punto de que atacamos lo que es bueno, y votamos y apoyamos al politicastro que tanto daño causa.

    Llevando todo lo anterior a la práctica, el empresariado, el chinito del barrio, el salón de belleza, lavandería, súper y toda la cadena productiva y distributiva es la que debemos enfocar; y no cegarnos de odio contra quienes han sabido, honestamente, lograr una riqueza económica. Como tampoco debemos perder de vista de que la riqueza económica no es sinónimo de la riqueza espiritual y de la felicidad; pues sobran los millonarios infelices.

    Las sociedades más felices y prósperas son aquellas que navegan por encima de las envidias y los odios. Y, cuando vemos que estas perversidades campean entre nosotros, debemos caer en cuenta de que nos estamos causando graves daños. Celebremos al buen empresario, lo mismo que al buen consumidor.

  • Conozca la nueva genética del consumidor centroamericano

    Conozca la nueva genética del consumidor centroamericano

    La pandemia cambió el mundo tal y como lo conocíamos. Nuestros hábitos de consumo, los criterios en la decisión de compra, nuestro día a día en el hogar, todo mutó y nos presenta ahora un panorama diferente en la nueva genética del consumidor centroamericano.

    Esta es parte de la información que contiene el estudio realizado por UNIMER, en toda la región centroamericana, denominado Consumidor Mutante, el cual incluye a seis países (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá), tres mediciones on line y casi 10.800 centroamericanos consultados durante el mes de octubre. La distribución de esta muestra es:

    Este mega estudio responde a la necesidad de contar con información confiable de nuestra región para tomar decisiones acertadas en medio de tanta incertidumbre generada por la crisis sanitaria y una oportunidad estratégica para que las empresas entiendan y acompañen la transformación del consumidor generando una ventaja competitiva.

     Un consumidor entendido integralmente

    Uno de los datos más fuertes que nos arroja el estudio es que un 79% de los centroamericanos redujo sus ingresos a causa de la pandemia, esto en diferentes escalas de afectación: severa, moderada y sin afectación.

    Porcentaje de centroamericanos que redujeron su ingreso a consecuencia de la pandemia:

    Además, de acuerdo con el estudio, un 38% de los consultados no tenía ahorros al iniciar la pandemia y un 67% de los que tenían algo ahorrado ya agotaron todo lo que tenían en reserva, pues los mismos eran suficientes para unos 30 días. Además, en un 48% de los hogares, solo una persona está aportando ingresos.

    Porcentaje de centroamericanos sin ahorros al iniciar la pandemia:

    La construcción de Consumidor Mutante tomó en cuenta así, a un equipo interdisciplinario de UNIMER, para ofrecer un instrumento robusto y completo que camina por áreas temáticas como bienestar y educación, familia y finanzas, consumo y canales de compra, perspectivas del consumo a futuro, turismo nacional e internacional y uso de tecnología.

    El consumidor como lo conocíamos ya no existe

    En el contexto actual el estudio indica que el 95% de los centroamericanos busca marcas más económicas para suplir sus necesidades y que ha sacrificado el consumo de varias categorías, disminuyendo su volumen o sustituyéndolo por productos más económicos. Sin embargo, el impacto económico dio lugar a muchos otros fenómenos y cambios con diferencias importantes entre los países de la región.

    La rutina cambió y con ello la relación con las marcas y categorías

    Un 37% de los jefes del hogar hacen teletrabajo y un 17% compró muebles para poder trabajar mejor. El día a día en los hogares también mutó: Pasamos a convertir la casa en oficina, centro de estudios y hogar, todo a la misma vez, con impacto en las rutinas y también en la inversión de mejores equipos, mobiliario y servicio de internet.

    El consumo de plataformas o productos relacionados con diversión como YouTube o Netflix también reflejó un incremento como parte del cambio en la dinámica de la actividad familiar, así como el incremento de compras en línea, uso de apps u otras alternativas para comprar diferentes productos. Actualmente, el 51% de los centroamericanos paga sus servicios en línea.

    En Navidad la gente comprará regalos, pero en menor cantidad con el fin de cuidar el presupuesto, un 56% comprará menos obsequios y un 57% afirma que visitará centros comerciales solamente si es necesario, lo cual representa una oportunidad para los comercios para atraer tráfico.

    Porcentaje de centroamericanos que comprará menos regalos:

    Con el análisis de Beatriz Zumbado de Inteligencia de Negocios, Claudia Chúa, Economista y Estrategia de negocios y Guido Romeo, Psicólogo e investigador, se hará un abordaje integral con los datos principales del mega estudio para comprender al nuevo consumidor y afinar las estrategias para lo que resta del 2020 y el año próximo. Este lanzamiento se hará oficialmente el jueves 3 de diciembre a las 9 a. m. hora de Centroamérica / 10 am hora de Panamá, de manera virtual

    Puedes registrarte en el enlace: https://unimer.clickmeeting.com/consumidor-mutante/register

  • Donde la comida rápida no ha funcionado.

    Vietnam pese a las expectativas, no está funcionado para los McDonald y los Burger Kings

    En China, Corea y Japón las franquicias de comida rápida son un éxito como en casi todo el mundo, pero en Vietnam no han funcionado bien. La razón es rara pero interesante para un emprendedor. La comida callejera vietnamita es barata y buena. Esto le ha quitado negocios a las franquicias.

    KFC ha logrado un éxito modesto porque se ha tomado el trabajo de mejorar sus productos, bajar precios y ofrecer platos vietnamitas.

    En Vietnam la gente compra, además, comida en menús para compartir, no busca un plato individual, sino que buscan una serie de platillos para compartir un poco entre varios.

    Pero lo que llama la atención es la comida vietnamita. Y sencillamente las franquicias no pueden competir en precio ni en calidad con la comida callejera vietnamita.

    Pizza Hut debió retirarse de Argentina en los 90s porque le atribuyeron al gusto de la pizza, demasiado suave para el paladar latino, el rechazo a la cadena. Lo mismo sucedió con Dunkin Donuts , que leyeron erróneamente que el argentino podría cambiar su tradicional medialuna por su dona tan diseñada al gusto americano.

    Otro grande fallo comercial es el de Starbucks en Australia. Starbucks ha tenido que cerrar la mayoría de sus tiendan en Australia, el error principal es que abrieron demasiados locales muy rápido, y perdieron el exotismo de una cafetería. Y Australia tiene una cultura del café muy competitiva, debido a la inmigración de italianos, así que se apoya más al café tradicional y Starbucks vende el café más como experiencia; además tiene productos muy azucarados que no gustan en Australia. El no tratar de adaptar su café a los gustos australianos, y no respetar su cultura del café, les resultó un fracaso. Al final tuvieron que tomar socios australianos para desarrollar su producto esta vez mas adaptado al mercado australiano. Y buscando a los turistas, más familiares con Starbucks. Pero el principal problema sigue siendo uno de costos versus calidad, donde los cafés locales son mejores.

    Y ésta es la lección para el mercado de las franquicias, las franquicias tienen la ventaja de que tienen productos comunes en todos los países; cuando uno llega a un restaurante de cierta marca sabe qué esperar, pero al mismo tiempo, tienen que hacer ciertas adaptaciones para el mercado local.

    Y esto es lo que en muchos casos no se hace.

    La moraleja es que hasta las todopoderosas franquicias norteamericanas cometen errores de mercadeo serios. Y muchas veces lo hacen por mera arrogancia. Esperan que el consumidor mundial sea como el consumidor norteamericano, y no siempre es así. Hasta Ronald McDonald comete errores.

  • El cliente siempre tiene razón, el consumidor es soberano.

    Una de las peores cosas que puede hacer quien vende un bien o servicio es insultar a los consumidores cuando estos no están satisfechos con su producto. Si se quiere seguir vendiéndoles, claro está. El consumidor es soberano, la oferta es validada colectivamente por su demanda.

    Una lección que Disney está aprendiendo ahora mismo. Parece mentira, el monstruo capitalista Disney no puede entender esta lección. En Hollywood hay una moda que surge del movimiento por la corrección política de los noventas. Las estudiantes de los noventas son las ejecutivas de hoy. Se pensaba que había que corregir el uso ofensivo y discriminatorio del lenguaje, porque la filosofía posestructuralista había develado las micro agresiones existentes detrás del lenguaje cotidiano.

    A este movimiento se suma el más antiguo que data de los años sesenta de la discriminación positiva. O sea, de demandar cuotas para las mujeres y grupos discriminados históricamente. En especial los afroamericanos. El resultado es lo contrario del whitewashing de Hollywood, el vicio de Hollywood de blanquear personajes que no eran blancos europeos en sus películas. Ahora se busca lo contrario, incluir personajes negros y/o femeninos en el cine. Disney es uno de los principales impulsores de esta corriente. Quizás por las acusaciones de racismo contra su fundador. La nueva Disney, administrada por personas de origen hebreo, busca todo lo contrario al racismo, aunque a veces parece que lo intenta muy duro, a expensas de sus intereses comerciales.

    Uno de los problemas de la discriminación positiva, es que sigue siendo una discriminación. O sea, los avances de las mujeres y grupos minoritarios se logran a expensas de discriminar a los hombres y grupos mayoritarios, o sea, a los hombres blancos. Esto ha creado una reacción negativa, que se refleja en la consigna “no nos reemplazarán” de la alt right. Lo más sano sería crear “puestos de trabajo” o en el caso del cine personajes para las mujeres y minorías, en lugar de hacer reasignaciones de sexo o de biotipo a personajes ya existentes, pero bueno, es la manera más perezosa de hacerlo, reemplazar a los hombres blancos por mujeres y minorías. Y por supuesto esperar el rechazo de estos.

    Star Wars, la Guerra de las Galaxias es una franquicia que cautivó la imaginación de los fanáticos de la ciencia ficción desde sus inicios en los 70s. Estos en su mayoría eran del sexo masculino, y blancos o mestizos. George Lucas lo sabía. Cuando George Lucas vende Lucasfilm a Disney por 4 mil millones de dólares, Disney cambia la estrategia. Quiere expandir su mercado de hombres de mediana edad, blancos o mestizos a hombres negros y mujeres. El problema no es la diversidad, sino cómo se haga.

    La franquicia Rápidos y Furiosos debe su popularidad mundial a su diversidad, la cual no parece forzada. En cambio Disney parece querer forzar la diversidad, creando caracteres femeninos que todo los saben y todo lo pueden, las llamadas Mary Sues, y por ser demasiado perfectos son demasiado aburridos e innecesariamente debilitando o destruyendo los caracteres masculinos, como se hizo con Luke Skaywalker o con Poe Dameron en El Ultimo Jedi. El resultado es que se ha alienado la fanaticada masculina de la franquicia Star Wars a expensas de un público femenino y afroamericano que sin embargo no ha llegado. Los señalamientos de virtud pueden granjear la simpatía de ciertos críticos, pero no van a llenar las salas de cine. Y Lucasfilm, ahora subsidiaria de Disney, comete el error craso, que no cometería Marvel, otra subsidiaria de Disney. Ponerse a pelear con los fans.

    Mientras que Kevin Feige de Marvel, mantiene una comunicación constante con los fans de Marvel, Kathleen Kennedy prefirió la confrontación. Si no gustó la película es porque se es un racista, o un misógino o un reaccionario de la alt right. Es cierto que algunos críticos de la película son todo eso, pero no la mayoría. Lo único que se logró fue alienar a los fanáticos duros de la Guerra de las Galaxias sin lograr atraer a los nuevos fanáticos de color o femeninos que no son señaladores de virtud profesionales. Insultar a los clientes más fieles no tiene sentido, pero pareciera que el señalamiento de virtud tiene supremacía sobre el hacer dinero. No en vano esto ha puesto nerviosos a los accionistas de Disney y les ha hecho perder valor a sus acciones.

    Atender al cliente es importante, sobre todo cuando se opera una franquicia, o sea un negocio que tiene que cumplir ciertos estándares de marca de manera que sus clientes sepan que esperar.

    En el cine comercial esto es tan válido como para un Mc Donald. Es la lección que Disney está aprendiendo ahora que está perdiendo dinero con Solo.