Etiqueta: derechos humanos

  • Derechos Humanos Curvos

    Un buen ejemplo de la Bable, de lo difícil que es comunicarnos cuando usamos mal las palabras o, simplemente, no las entendemos, lo podemos encontrar en la frase “derechos humanos”; particularmente cuando conjugamos esa frase con la otra frase del “bien público”. Y es que día a día muchos van añadiendo más cosas que suponen ser derechos humanos; tal como derecho al seguro social, a las vacaciones, a un salario mínimo, a descuentos para viejos en restaurantes y tal, educación, agua y ¿por qué no? derecho a saltar y brincar en carnaval.

    El elemento clave de dónde emana el verdadero “derecho”, en contraste con lo que no es derecho; vale decir, lo que es curvo, lo encontramos en el vocablo “propio” o “propiedad”. Originalmente el término propio se refería a lo virtuoso; en otras palabras, a lo que destacaba por ser adecuado o porque cabía, encajaba y era compatible y moral. A ello también se le asocia el término “privado” o “privativo”, dando a entender que le queda vedado a los demás; tal como nuestro derecho a la vida es privado y nadie tiene derecho a arrebatarnos la vida.

    Así, el derecho fundamental existe sobre nuestro propio cuerpo y la vida que en él hay; y de dónde emanan los demás derechos fundamentales del pensamiento, palabra, tránsito, y el derecho a apropiarnos de las cosas del mundo que no pertenecen a otros; salvo dicho intercambio sea en conceso. El meollo de esto es que jamás debemos confundirlo con los derechos públicos. Los derechos humanos son derechos de propiedad y no más; más allá el asunto se vuelve nebuloso y se presta para el pillaje.

    El tema que entra en juego y atenta contra los derechos de propiedad, tal como en países comunistas en dónde tu cuerpo no es tuyo, es la tramoya redistributiva de algunas instituciones que aducen estar a favor de los derechos humanos. Por ejemplo, quienes hablan de “derecho de género” jamás demuestran que tal cosa sea real se puede llevar a la práctica; lo cual nos mete en la arena del costo-beneficio. Si creamos 10 nuevos géneros, ¿podremos crear 10 nuevos servicios higiénicos en cada establecimiento abierto al público?

    El elemento clave de los verdaderos derechos humanos, que son derechos de propiedad o derechos propios, es que son realmente universales y reales para todos. Más aún, estos derechos son los únicos que garantizan la supervivencia de la especie humana y de las demás que nos acompañan en esta nave sideral que llamamos “tierra”. Son derechos que no varían de acuerdo a intereses políticos y mucho menos si son politiqueros.

    Y algo más, los verdaderos y auténticos derechos de propiedad van por encima de los derechos democráticos; es decir, que no dan lugar a la tiranía de las mayorías, en cuanto a que la mayoría no puede enviar al exterminio a unos, tal como ocurrió en la era de Hitler o durante la revolución rusa. Así, veremos que resultan absurdos la mayoría de los subsidios y artimañas politiqueras que suponen ayudar a los necesitados cuando en realidad terminan haciendo lo contrario. Si lo dudan, no hay más que ver en Panamá lo que ya asoma con Mibus, el Metro, la CSS, Patacón, y mejor lo dejo allí para no causar pánico.

  • La orden de detención contra Putin dictada por la Corte Penal Internacional puede ser simbólica, pero debe ser el principio para que rinda cuentas

    Con motivo del noveno aniversario de la anexión ilegal de Crimea, el 18 de marzo el presidente ruso Vladimir Putin visitó la península ucraniana ocupada. Su visita se produjo un día después de que la Corte Penal Internacional de La Haya emitiera una orden de detención contra él.

    Putin y su comisaria para la infancia, Maria Alekseyevna Lvova-Belova, se enfrentan a cargos relacionados con la supuesta deportación ilegal de niños ucranianos a Rusia. Por simbólica que pueda ser por ahora, la orden judicial señala una determinación contra la impunidad. Señala la enorme magnitud de los abusos cometidos por las fuerzas rusas y sus representantes, de los que Putin es el máximo responsable.

    La deportación a Rusia de niños ucranianos desde los territorios de Ucrania ocupados contraviene claramente la cuarta convención de Ginebra. Esta trata de la protección de los civiles durante la guerra, de la que Rusia es parte.

    Las violaciones de los derechos de los niños han sido documentadas con desgarradores detalles por la organización de derechos humanos Almenda, que hasta 2014 tenía su sede en Crimea y ha supervisado los abusos rusos contra los niños y otros grupos vulnerables desde entonces.

    Violaciones rusas del derecho internacional

    Los abusos rusos en Ucrania se extienden mucho más allá de la deportación de niños y mucho más allá de Crimea. Así lo ha documentado en dos informes la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sobre violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos en Ucrania. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre Ucrania también ha recopilado sus propias investigaciones. Los informes, de octubre de 2022 y marzo de 2023, dan una idea de la magnitud de los abusos sufridos por la población civil desde que Rusia se anexionó Crimea y ocupó partes del Donbás en 2014.

    Existen claras obligaciones para las potencias ocupantes en virtud del Reglamento de La Haya sobre la guerra terrestre (1907) y del cuarto convenio de Ginebra (1949), así como del primer protocolo adicional a los convenios de Ginebra (1977).

    Entre las violaciones cometidas por Rusia a lo largo de nueve años se incluye la de hacer permanentes, en lugar de temporales, los acuerdos de ocupación. Introdujeron el rublo ruso como moneda y cambiaron los planes de estudio y el idioma de las escuelas al ruso. Se han impuesto pasaportes rusos a la población y se ha reclutado a la fuerza a hombres para el ejército ruso.

    Las anexiones por parte de Rusia de Crimea en marzo de 2014 y de las regiones de Donetsk, Jersón, Luhansk y Zaporiya en septiembre de 2022 también son ilegales según el derecho internacional.

    También hay pruebas de que Rusia no ha satisfecho ni siquiera las necesidades básicas -alimentos, agua, electricidad, saneamiento y atención sanitaria- de los residentes que han permanecido allí, otro requisito del derecho internacional.

    Mientras tanto, ha habido informes de abusos directos contra civiles. Estos abusos van desde homicidios ilegítimos y secuestros hasta torturas, violencia sexual y deportaciones forzosas. Se han destruido propiedades públicas y privadas y se ha denegado a la población los derechos civiles y las libertades políticas básicas.

    La invasión a gran escala de febrero de 2022 intensificó aún más el sufrimiento de la población civil. Rusia hizo caso omiso de los principios de distinción, proporcionalidad y cautela al atacar zonas pobladas. Destruyeron infraestructuras civiles críticas y las denominadas “instalaciones que contienen materiales peligrosos”, como centrales nucleares.

    Desde febrero del año pasado, el trato a los prisioneros de guerra, protegidos por la tercera convención de Ginebra (1949), se ha añadido a la lista de violaciones rusas del derecho internacional. Esto ha incluido el maltrato sistemático a los prisioneros de guerra, incluida la tortura y la violencia sexual.

    ¿Puede Rusia rendir cuentas?

    Ucrania ha iniciado sus propios esfuerzos para exigir responsabilidades individuales a través de juicios nacionales por crímenes de guerra. Pero la orden de detención de la Corte Penal Internacional contra Putin indica un frente más amplio en la lucha contra la impunidad. El hecho de que Rusia se retirara en 2016 del estatuto de Roma que creó el tribunal no significa que el presidente ruso no pueda ser juzgado ante él.

    El expresidente serbio Slobodan Milošević fue acusado cuando aún ocupaba el cargo, en 1999. Tuvo que comparecer ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia entre 2002 y su muerte en 2006.

    Del mismo modo, el hecho de que Ucrania no sea signataria del Estatuto de Roma es irrelevante en este caso, ya que el país ha ejercido dos veces su prerrogativa de aceptar la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. En 2015 concedió al tribunal un derecho de duración indefinida para investigar posibles crímenes cometidos en territorio ucraniano después del 20 de febrero de 2014.

    Otra opción es procesar a los dirigentes rusos específicamente por el crimen de agresión contra Ucrania ante un tribunal especial, creado como mecanismo internacional híbrido para complementar a la Corte Penal Internacional y los procedimientos judiciales internos ucranianos.

    Otros organismos especializados también pueden conocer de casos contra Rusia. El Consejo de Aviación de la ONU acordó hacerlo el 17 de marzo en el contexto del derribo en 2014 del vuelo MH17 sobre Donbás.

    También existe el principio de jurisdicción universal. Esto permite a los Estados procesar por crímenes de guerra a personas que no sean nacionales de sus países. Alemania, Suiza y otros países europeos han recurrido a este mecanismo para enjuiciar crímenes de guerra cometidos en la guerra civil siria desde 2011.

    Más allá de la rendición de cuentas

    Pero la rendición de cuentas por sí sola ni siquiera empezará a abordar el sufrimiento de los ucranianos. Ayudar a los ciudadanos a hacer frente al trauma que han experimentado significa crear una respuesta local, culturalmente adecuada, para que las víctimas y los supervivientes se organicen, identifiquen y defiendan sus necesidades específicas. Habrá que apoyar a las mujeres y a los hogares dirigidos por mujeres. En última instancia, será necesaria la búsqueda de la verdad a nivel local para que las personas puedan volver a convivir de forma segura.

    Este tipo de justicia reparadora será un complemento esencial de la justicia retributiva. Ya hay un gran número de víctimas y supervivientes de los abusos rusos en los territorios controlados por Ucrania y en los recientemente liberados. Trabajar con estas personas es esencial por su propio bien, pero también para mejorar constantemente los esfuerzos de justicia restaurativa a medida que Ucrania libera más territorios.

    Dar a conocer el apoyo internacional a las medidas restaurativas es una señal tan importante para el pueblo de Ucrania como la lucha contra la impunidad de Putin y otros criminales de guerra rusos. Es una señal de compromiso, no sólo con la victoria ucraniana, sino también con la justicia posterior.The Conversation

    Stefan Wolff, Professor of International Security, University of Birmingham

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Nobel de la Paz reconoce los derechos humanos frente a las agresiones de Putin y sus acólitos

    En el 70º cumpleaños de Vladimir Putin, el comité del premio Nobel ha reconocido la labor de tres activistas que luchan contra el mandatario ruso y contra los regímenes pro-Putin.

    El Nobel de la Paz ha recaído en el activista bielorruso encarcelado Ales Bialiatski, en la organización rusa de derechos humanos Memorial y en el Centro de Libertades Civiles de Ucrania. Los tres ganadores han sido reconocidos por el comité como ejemplos de “derechos humanos, democracia y coexistencia pacífica”.

    Cabe destacar que el comité ha premiado a un activista encarcelado por el principal aliado de Putin, a un grupo de derechos humanos ruso que Putin ha intentado cerrar y a un grupo de derechos humanos ucraniano que está documentando los crímenes de guerra rusos.

    El bielorruso Ales Bialiatski está actualmente encarcelado por su activismo. Fue uno de los primeros activistas por la democracia en Bielorrusia en la década de 1980, y nunca ha perdido su compromiso ni su activismo para promover la democracia y el desarrollo pacífico en Bielorrusia.

    A medida que Bielorrusia se deslizaba hacia la dictadura, el activismo de Bialiatski se hizo menos aceptable para el régimen del presidente Alexander Lukashenko. Bialiatski es la cuarta persona a la que se le concede el Nobel de la Paz estando detenida, y el comité del Nobel ha pedido que se le libere para poder recoger su premio en persona en Oslo.

    El Centro de Libertades Civiles ucraniano comenzó a identificar y documentar posibles pruebas de crímenes de guerra rusos en febrero de 2022, cuando comenzó la invasión. Estos esfuerzos serán importantes en caso de que la Corte Penal Internacional pueda acusar a Rusia de crímenes de guerra. El Centro ha sido reconocido por el comité del Nobel por trabajar para “fortalecer la sociedad civil ucraniana y presionar a las autoridades para que Ucrania sea una democracia de pleno derecho”.

    El tercer galardonado es la organización rusa de derechos humanos Memorial, ilegalizada en Rusia en 2021. Memorial fue cofundada por Andrei Sájarov, el físico y premio Nobel de la Paz, durante la época de Gorbachov, con el objetivo de sacar a la luz la magnitud del terror y la persecución durante el periodo de Stalin en el poder.

    La organización publica documentos históricos previamente ocultos e historias personales de quienes fueron enviados a los gulags de Joseph Stalin, los campos de prisioneros rusos. Estas historias se volvieron incómodas para el régimen de Putin cuando empezaron a tener paralelismos con su progresiva represión.

    En los últimos años, el Kremlin ha intentado perseguir y encarcelar a los activistas de Memorial y cerrar sus oficinas en Moscú. Por una infeliz ironía, la concesión del premio Nobel de este año coincide con una comparecencia en el tribunal de Moscú de los activistas de Memorial para tratar de anular la incautación de su oficina.

    El comité del premio de la Paz dijo que había tenido en cuenta el riesgo que suponía para los galardonados la concesión de estos premios. En el caso de Bialiatski, en particular, ya que se encuentra en prisión, el comité dijo que esperaba que el premio le levantara la moral y no tuviera consecuencias negativas para él.

    La portavoz del comité, Berit Reiss-Andersen, dijo: “A través de sus constantes esfuerzos en favor de los valores humanos, el antimilitarismo y los principios del derecho, los galardonados de este año han revitalizado y honrado la visión de Alfred Nobel de la paz y la fraternidad entre las naciones, una visión muy necesaria en el mundo actual.”

    La historia del Nobel

    El premio Nobel de la paz pretende reconocer a la persona o personas que “más hayan hecho por la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y promoción de los congresos de paz”. Desde su creación en 1901, se han concedido 137 premios de la paz.

    Las candidaturas a este premio proceden de jefes de Estado, políticos, ganadores anteriores y académicos. Este año ha habido 343 candidaturas, la segunda cantidad más alta de la historia del premio.

    La historia del premio de la paz ha sido en ocasiones controvertida. En particular, los premios otorgados al presidente Barack Obama en 2009, en medio de las ejecuciones extrajudiciales cometidas por drones estadounidenses, y al secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger y al político vietnamita Le Duc Tho en 1973 por negociar la paz en Camboya cuando el conflicto aún estaba en curso, han suscitado críticas. La ganadora de 1991, Aung San Suu Kyi, tuvo que defender posteriormente a su país de las acusaciones de genocidio, lo que la aleja del espíritu y el propósito del premio de la paz.

    Este año, el comité se ha mantenido alejado de los favoritos de las casas de apuestas, el presidente ucraniano Volodímir Zelensky y el activista político ruso encarcelado Alexei Navalny. En su lugar, han optado por activistas de derechos humanos de larga trayectoria que se han enfrentado a los poderosos para llevar a cabo un trabajo difícil.

    El premio Nobel de la Paz de 2022 ofrece un atisbo de esperanza para reafirmar las normas en torno a la coexistencia pacífica y los derechos humanos universalizados.The Conversation

    Robert M. Dover, Professor of Intelligence and National Security, University of Hull

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Periodistas estadounidenses en riesgo de arresto por cubrir protestas

    Las detenciones de periodistas en Estados Unidos comienzan a ser un problema continuo, según organizaciones de libertad de prensa. Para algunos comunicadores, el arresto resulta en acciones legales.

    Al menos 57 periodistas fueron detenidos en Estados Unidos en 2021, casi todos en dos ciudades donde cubrían protestas.

    Si bien el número es menor que el récord de 142 arrestos de periodistas en 2020, el Rastreador de Libertad de Prensa de EE. UU., una coalición de grupos que defienden la libertad de expresión y que documenta presuntas violaciones contra los medios de comunicación, entre ellos la CPJ, apunta que los casos comienzan a ser un problema continuo.

    “Salimos de un año tan significativo por las violaciones a la libertad de prensa, pero eso no significa que hayan bajado. Lo que significa es que es sistémico y que continúa; no se detienen simplemente el 1 de enero”, dijo a la Voz de América Kirstin McCudden, editora gerente del Rastreador de Libertad de Prensa.

    En la mayoría de los casos, los reporteros son liberados rápidamente por la policía. Pero a menudo ven obstaculizada su labor cuando el cuerpo policial usa una táctica conocida como “kettling”, en la que los agentes rodean a los reporteros para confinarlos.

    McCudden hizo énfasis en que incluso la detención temporal puede afectar los informes.

    “Cuando a los periodistas se les impide hacer su trabajo —la capacidad de informar— porque han sido alejados de la escena o mantenidos alejados de alguna manera durante la detención o rodeados y no se les permite seguir grabando, afectan su capacidad para contar la historia, para hacer lo que tienen derecho a hacer, que es estar ahí para difundir noticias”, dijo McCudden.

    Según el organismo, la mayoría de esta situaciones tuvieron lugar en 2021 en Los Ángeles, California, donde se registraron 22 casos de reporteros de medios detenidos, y en Brooklyn Center, Minnesota, con 21.

    La mayoría de las detenciones en Los Ángeles ocurrieron en marzo durante las protestas de Echo Park, cuando la policía cerró un campamento donde vivían unas 200 personas sin hogar.

    En Brooklyn Center, 21 periodistas fueron detenidos durante tres días en el mes de abril mientras cubrían protestas por la muerte de Daunte Wright, un hombre de origen afroestadounidense baleado por la policía durante una parada de tráfico. Wright murió a unas 10 millas de donde George Floyd fue asesinado por un oficial de policía en Minneapolis en 2020.

    En su defensa frente a las denuncias de supuestos atropellos contra la prensa, la Patrulla Estatal de Minnesota emitió un comunicado diciendo que su labor no se había dirigido a los medios de comunicación y que respetaba «los derechos de los medios de cubrir las actividades de protesta».

    La Patrulla agregó que luego de recibir comentarios y una orden judicial temporal, a los agentes se les «prohibió hacer cumplir las órdenes generales de dispersión contra la prensa».

    Ni el Departamento de Policía de Los Ángeles ni el Departamento de Policía de Brooklyn Center respondieron a solicitudes de comentarios de la VOA.

    Con el aumento de los arrestos, algunas organizaciones de medios y funcionarios estatales están buscando formas de mejorar las relaciones.

    Curso de entrenamiento para policías

    Este año, el Capítulo de Georgia de la Sociedad de Periodistas Profesionales se asoció con el Centro de Capacitación Pública de Georgia para desarrollar un curso en línea que ofrece orientación a los agentes sobre cómo reducir las interacciones con la prensa durante eventos como protestas.

    El curso también busca educar a los periodistas sobre cómo mantener límites apropiados mientras ejercen sus derechos como miembros de la prensa.

    Julie Moos, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Periodismo del Club de Prensa, dijo que aunque los periodistas reciben capacitación sobre cómo cubrir protestas de manera segura, seguir los protocolos no siempre evita que sean detenidos o acosados.

    «Los periodistas, como hemos visto con demasiada frecuencia, pueden hacer todo bien y aún así ser detenidos, arrestados, maltratados por las fuerzas del orden público o por otros en el curso de su trabajo», explicó Moos a la Voz de América.

    Algunos periodistas enfrentan cargos

    Para algunos periodistas, el arresto resulta en acciones legales.

    Al menos ocho comunicadores en EE. UU. enfrentan cargos penales por arrestos anteriores, incluida la reportera de radio April Ehrlich, quien fue nombrada uno de los 10 casos de libertad de prensa más urgentes de One Free Press Coalition.

    Ehrlich, cuyo nombre legal es Fonseca, fue arrestada en septiembre de 2020 mientras cubría los desalojos de decenas de personas sin vivienda que acampaban en un parque de Medford, Oregon. Ha sido acusada de allanamiento de morada, interferir con un agente y resistirse al arresto, cargos que podrían llevar a más de un año de prisión y hasta 7.500 dólares en multas.

    El abogado de la periodista ha dicho anteriormente que Ehrlich tiene la intención de declararse inocente y de impugnar el cargo.

    El juicio está programado para marzo de 2022.

    El riesgo de arresto o asalto mientras se cubren protestas es un problema global para los medios, según la UNESCO. Los datos de 65 países durante un período de cinco años, de 2015 a 2020, encontraron que los periodistas enfrentaron cierto nivel de riesgo al cubrir manifestaciones y mítines.

    “Desafortunadamente, vemos la libertad de prensa amenazada en todo el mundo y cada vez más en este país [Estados Unidos]”, dijo Moos.

  • ¿Derecho humano o demagogia politiquera?

    Definitivamente que para lograr mejor entendimiento de las cosas hace falta visitarlas constantemente. Lo curioso es que cuando ya creemos que entendemos algún tema, la realidad del mundo nos pone en jaque al demostrarnos que no, que aún nos falta mucho por aprender. Tal es el caso de los derechos humanos, que día a día vemos a tantos que pretenden que la manta se estire más para arropar como “derecho” cosas que no lo son.

    A los demagogos del mundo les resulta fácil y “provechoso” declarar con fervor religioso que la atención de salud es un derecho humano, dado que lo contrario suena inhumano, y, en cierto sentido tienen razón; “suena inhumano”. Es como el agua, en dónde todos tenemos derecho al acceso, pero no a que te lo lleven potabilizado a casa de manera gratuita. Pero… gratuita no es.

    Entonces ¿qué hemos de entender por “derecho humano”. En el caso de los cuidados de salud deberíamos comenzar por definirlos y veremos que de inmediato el asunto se complica y ya no es sólo asunto de definir lo que es derecho humano sino… ¿qué entendemos por “cuidado de salud”?

    En realidad, el problema es como el cuento de los tres amigos que en medio de un viaje llegan a una posada y piden cuarto. El posadero les alquila el cuarto por $30 y les dice que vayan que les manda las maletas con el botones. Ya con los huéspedes camino al cuarto, el posadero cambia de parecer respecto al precio, pues quiere que los clientes vuelvan en un futuro, y decide descontarles $5 de los $30. El hospedero da al botones los $5 para que los reparta a los huéspedes. Camino a llevar las maletas y los $5, el botones, no ve cómo repartir 5 entre 3, decide quedarse con $2 y dar a cada huésped $1. Ahora lo interesante. Si los 3 pagaron $30 y a cada uno les devolvieron $1, quiere decir que cada uno pagó $9. 9×3=27… más los dos que se tomó el botones suman 29. ¿Dónde quedó el $1 que falta para los $30?

    Saque usted cuentas, pero la moraleja que nos queda es que siempre nos encontramos con quienes enredan hasta lo que parece imposible de enredar. El asunto está en cómo planteamos las cosas y en el planteamiento sembramos la falsedad.

    Los problemas de los cuidados de salud se atascan en el lodazal de lo irreal cuando el estado y sus gobiernos se quedan sin plata para pagar el engaño. La pretensión, por ejemplo, ¿de darle cuidado de salud a quienes viven en zonas remotas, sin caer en aquello de la escogencia de ganadores y perdedores? Si estás más cerquita tienes más derecho humano; y así la cosa va perdiendo sentido.

    Los auténticos derechos humanos son naturales y tienen tres componentes: el derecho a existir, a vivir libre, y el derecho a la propiedad; tres cosas que no te las da nadie, sino que nadie tiene derecho a quitarlas. Cosa muy diferente es el agua o derecho de salud, que supone que otro está obligado a proveer.

    Más allá, sí podemos presuponer que, en la medida de lo posible, tecnológica y económicamente, el conjunto social debe procurar los medios y políticas para promover mayor atención de salud asequible. Sin embargo, ¿qué decir de nuestra supuesta CSS, que no es más que una empresa privada intervenida y prostituida por los politicastros? esa que cada día se acerca más al colapso final.

    Todo ello es una inmoralidad de confiscación, parte y reparte. De engaño de politicastros demagogos que se aprovechan de la mentalidad de semovientes que van conformando una dictadura de las mayorías. Es decir que… es derecho porque si lo niegas te aplastamos acusándote de inhumano; sin importar que sea irreal.

  • Víctima de la Masacre de Plaza Tiananmen: ‘El régimen chino no ha cambiado’

    NUEVA YORK – “¿Por qué hubo una orden para empezar a matar?”, preguntó sin rodeos Fang Zheng.

    Su simple pregunta, entre una inmensa cantidad de otras preguntas relacionadas, no ha obtenido respuesta desde hace casi 30 años. Pero Zheng –una víctima convertida en activista, cuyas piernas fueron aplastadas por un tanque durante la masacre de la Plaza Tiananmen– todavía sigue luchando por la verdad.

    El baño de sangre del 4 de junio de 1989, llevado a cabo por órdenes del Partido Comunista Chino (PCCh), se cobró la vida de una multitud de estudiantes chinos que protestaban por una reforma democrática. El régimen sigue negando cualquier implicación, y en China la búsqueda en Internet sobre el incidente o cualquier tema relacionado continúa estando censurada.

    El PCCh había presionado a Zheng, que ahora tiene 55 años, para que dijera que resultó herido por un accidente de tráfico, pero él se negó a hacerlo. La historia de Zheng trae de recuerdo la imagen de la foto de la masacre reconocida en todo el mundo como el “Hombre del tanque”.

    La búsqueda de la “verdad” por parte de Zheng tiene tres niveles de significado, en primer lugar que los altos funcionarios del PCCh admitan y asuman su responsabilidad de lo ocurrido. En segundo lugar, que el pueblo chino se entere de los hechos, el cual ha sido arrancado de las páginas de los libros de historia. Y por último, que el PCCh dé a conocer todos los detalles de lo sucedido, incluyendo el número de muertos.

    En una entrevista con La Gran Época antes de su discurso en el Foro de Oslo por la Libertad de 2018, Zheng, ahora en una silla de ruedas, afirmó que el PCCh no ha cambiado desde la masacre.

    Fang Zheng, de 55 años, cuyas piernas fueron arrolladas por un tanque durante la masacre de Tiananmen en 1989, se prepara para hablar en el Foro de Oslo por la Libertad en Nueva York, el 17 de septiembre de 2018. (Bowen Xiao/La Gran Época)

    “Lo que el PCCh está haciendo hoy es solo una continuación de lo que sucedió hace 30 años. Aunque sus líderes cambiaron de Deng a Jiang, de Hu a Xi, sus principios e ideología no han cambiado”, declaró en la conferencia mundial anual de defensores de los derechos humanos.

    Dijo que lo único que cambió fueron los métodos que utiliza el PCCh para controlar a la gente, agregando que este persigue a todo aquello que no se alinea con sus propios intereses. Como ejemplo, contó que sería imposible que alguien escribiera algo relacionado con el 4 de junio en WeChat (la aplicación de mensajería más popular de China), ya que las autoridades rastrearían y filtrarían sus comentarios.

    “También usan tecnología similar para poner a la gente bajo vigilancia. Siguen los comentarios de todos en Internet y luego los utilizan como evidencia de actividades ilegales y los arrestan”, agregó Zheng. “La tecnología moderna se convierte en una herramienta útil para que el PCCh reprima a la gente, […] la hace incapaz de hablar. Este es el estado actual de China”.

    “Muchos chinos, especialmente los jóvenes, todavía no saben de la masacre. Hay dos razones detrás de esto, una es el control del PCCh, así que a menos que ellos busquen [la información], no lo sabrán. Además, el ambiente es de mucha presión, la gente está acostumbrada a autocensurarse porque tiene miedo de meterse en problemas. Si sabes la verdad, esto ya de por sí podría ser un ‘crimen’”.

    Un recuerdo patente

    Hace tres décadas, Zheng era solo uno de los muchos estudiantes en la abarrotada Plaza Tiananmen que pedían libertad, democracia y el fin de la corrupción del régimen chino. También recuerda que estaban saliendo pacíficamente de la plaza hasta que la atmósfera dio un giro drástico.

    “De repente fuimos atacados por tanques del Ejército Popular de Liberación [del PCCh] que vinieron por detrás. […] Mucha gente murió allí cuando fueron arrollados por los tanques. Así fue como perdí mis piernas”.

    Fang Zheng, de 55 años, cuyas piernas fueron arrolladas por un tanque durante la masacre de Tiananmen en 1989, se prepara para hablar en el Foro de Oslo por la Libertad en Nueva York, el 17 de septiembre de 2018. (Bowen Xiao/La Gran Época)

    “No tenemos idea de cuánta gente murió. […] ¿Quién dio la orden? ¿Por qué dar la orden? Esto también es algo que estamos preguntando y todavía estamos buscando una respuesta porque el PCCh no permite que la gente hable de este tema en absoluto”.

    Aunque existen estimaciones contradictorias sobre el número de muertos, un cable diplomático británico secreto que fue filtrado el año pasado alegó que al menos 10.000 personas fueron asesinadas durante la masacre de la Plaza Tiananmen, citando una fuente del régimen comunista chino.

    Mientras los estudiantes estaban evacuando el área, fueron sorprendidos con un ataque con gas. Durante el caos, una estudiante se desmayó por la conmoción y Zheng la recogió. Mientras la ayudaba, un tanque se acercó rápidamente y Zheng solo tuvo tiempo de empujarla fuera del peligro.

    Zheng fue arrastrado varios metros por el tanque, que le aplastó las dos piernas. Más tarde fue enviado al hospital y sometido a una doble amputación. También tuvo que enfrentar constantes investigaciones por parte de agentes que lo acusaban de ser violento y de haber provocado el ataque.

    A pesar de tal persecución, Zheng continuó diciendo su verdad y luchando contra el relato del gobierno de que él y sus compañeros manifestantes habían desencadenado el ataque.

    Zheng también pidió que la estudiante testificara a su favor, pero ella se rehusó y negó haber estado con él, para así evitarse problemas con el PCCh.

    Atleta antes y después de su lesión, Zheng se convirtió en campeón nacional de lanzamiento de disco para discapacitados. Pero pronto se le negó la posibilidad de participar en grandes eventos porque el PCCh temía que dijera la verdad. Ahora vive en el Área de la Bahía de San Francisco, EE.UU, y continúa abogando por la verdad sobre la Masacre de Tiananmen y el régimen comunista chino.

    Por Bowen Xiao – La Gran Época.