Etiqueta: Desregulación

  • Irlanda, la única economía de la UE que creció a pesar del Covid. Les contamos su secreto.

    Irlanda fue la única economía de la Union Europea (UE) que creció en 2020, según las previsiones publicadas por el bloque europeo el jueves pasado. El producto interno bruto (PIB) se expandió un 3% en Irlanda en 2020, mientras que cayó un 6.3% en la UE globalmente y un 6.8% en la eurozona, dijo la Comisión Europea. Los países que tuvieron el menor impacto negativo en el PIB después de Irlanda en 2020 fueron Lituania (-0,9%), Polonia (-2,8%) y Estonia y Suecia (ambos -2,9%).

    La economía de Irlanda se vio particularmente apoyada por “exportaciones de empresas multinacionales especializadas en equipos médicos, productos farmacéuticos y servicios informáticos”, según la Comisión Europea. Sin embargo, el Estado sí registró una de las caídas más pronunciadas en las pernoctaciones en alojamientos turísticos, con una caída del 70% en comparación con el año anterior. Solo Malta y Grecia registraron caídas más pronunciadas.

    Se espera también que el bloqueo de diciembre / enero y el Brexit pesen sobre el crecimiento en Irlanda en el primer trimestre de 2021. El pronóstico es el primero en tener en cuenta los efectos del acuerdo comercial Brexit en la economía de la UE, estimando una pérdida de producción de alrededor del 0,5% del PIB para el bloque para fines de 2022. En comparación con una salida sin acuerdo, se reduce el impacto negativo para la UE en un tercio.

    Junto con las incertidumbres de la pandemia, también existen riesgos específicos para las perspectivas económicas de Irlanda, en particular «cambios en el entorno fiscal internacional y las actividades de las multinacionales registradas en Irlanda, que podrían cambiar el crecimiento del PIB en cualquier dirección», según el pronóstico.

    Se espera que la economía irlandesa crezca un 3,4% este año, por debajo del promedio de la UE de 3,7%, pero proveniente de un punto de partida más alto, y debería mantenerse estable en un 3,5% en 2022.

    Por otra parte, la economía de Alemania se contrajo en un 5% el año pasado, la de Francia en un 8,3% y la de Italia en un 8,8%. Grecia y España registraron caídas de dos dígitos del 10% y el 11%, respectivamente, los peores resultados de los 27 miembros de la UE.

    La economía de la eurozona de 19 miembros crecerá un 3,8% tanto en 2021 como en 2022, mientras que el bloque proyecta que la economía de la UE está en camino de un crecimiento del 3,7% en 2021 y del 3,9% en 2022. La UE espera que la economía del bloque regrese a los niveles de PIB previos a la pandemia en 2022, aunque las perspectivas serán diferentes en todo el bloque.

    Al presentar los resultados, Paolo Gentiloni, comisario europeo de Economía, dijo que Europa sigue en las garras de la pandemia del coronavirus. Las nuevas oleadas de infecciones y la aparición de variantes nuevas y más contagiosas han obligado a los países a reintroducir o endurecer las medidas de contención. Sin embargo, Gentiloni dijo que estas restricciones son comparativamente menos estrictas y más específicas que las observadas en la primavera cuando el virus golpeó por primera vez y la mayor parte de Europa quedó bloqueada.

    Bruselas espera que el despliegue de la vacuna, a pesar de su comienzo no tan positivo, se acelere en las próximas semanas y que las medidas de contención se relajen gradualmente durante el segundo trimestre de 2021, volviéndose marginales hacia finales de año.

    El Comisario advirtió que todavía existe un alto nivel de incertidumbre y que los beneficios económicos dependen de la evolución de la pandemia, especialmente de la propagación de mutaciones.»La pandemia podría dejar cicatrices económicas y sociales más profundas de lo que pensamos», agregó, mencionando el número de quiebras y desempleo de larga duración.

    Fuente: Comisión Europea
    Fuente: Comisión Europea

    Además, podrían afianzarse grandes divergencias entre países. Los países que dependen en gran medida de las industrias del turismo y el ocio podrían quedarse atrás de otros estados miembros de la UE que disfrutan de una economía más diversificada. Gentiloni comentó que el PIB de la UE en 2022 será un 4% más bajo que las cifras que había pronosticado Bruselas antes de la pandemia.

    Según el Global Locations Trend de IBM, Irlanda llevaba hasta el 2017, siete años consecutivos ocupando el primer puesto a nivel mundial en cuanto a su capacidad de atraer proyectos de alto valor. Y en los últimos años sigue figurando entre los 3 primeros lugares globales.  Es un destino predilecto para la inversión extranjera directa, con una economía pequeña pero altamente globalizada, reforzada por un impuesto sobre sociedades del 12,5% (desde 2003) y acuerdos fiscales con 72 países.

    El informe de IBM también habla de la actividad inversora del futuro y el efecto transformador de la innovación disruptiva. Tecnologías como el Internet de las Cosas, macrodatos, analítica o la colaboración social a través del móvil — en su conjunto, “la cuarta revolución industrial” — traen una nueva ola de desarrollo digital que promete reinventar nuestra forma de trabajar, especialmente durante y post Pandemia.

    Irlanda está a la vanguardia de la revolución digital. Ya atrae a empresas que se dedican a las tecnologías más actuales, como robótica, inteligencia artificial o realidad virtual. La conectividad es un factor clave para que Irlanda llegue a convertirse en un líder en el mercado de los Centros de procesamiento de datos (CPD). El país cuenta con una gran conectividad internacional por cable y el lanzamiento del primer sistema directo por cable desde Irlanda a Francia (sin pasar por Reino Unido). Irlanda también tiene instalada una amplia red de fibra óptica y fibra obscura, con más expansión ya prevista.

    El gran atractivo de Irlanda reside en su estatus dentro de la UE, sus impuestos bajos, una población activa altamente cualificada y nativa en inglés, sus vínculos comerciales y experiencia contrastada con multinacionales, y un sólido marco legal y reglamentario que apuesta por favorecer los negocios. Por todo ello, a pesar del Covid, y luego las complicaciones por el Brexit, Irlanda continuó creciendo sin parar. Algo que no ocurre en Panamá, a pesar de haber estado tan cerca del modelo irlandés.

  • Al final, comunistas somos todos

    Según un principio metafísico, que ya conocían los griegos como Aristóteles, el mal no tiene existencia propia, es ausencia de bien. Como el color negro no existe, es ausencia de luz en tanto que la luz blanca es la sumatoria de todos. O sea, la luz blanca es la sumatoria de las ondas electromagnéticas de todos los colores mientras que el negro es ausencia de ondas y desaparece encendiendo una luz.

    Entonces, para eliminar el mal basta poner bien allí donde no hay, cuanto más, mejor, pero basta un poco para que el mal vaya desapareciendo. Corolario: si el mal no desparece es porque no estamos poniendo bien.

    El comunismo, en tanto violenta -policial, militar- represión de las personas, de su libertad, es un mal. Ergo, si no desapareció fue porque los “anticomunistas” -los “buenos”- al final no eran tan buenos. La guerra fría entre la URSS y Occidente y, finalmente, la misma URSS cayó cuando algunos actores supieron poner bien donde faltaba.

    A los cien años falleció George Schultz, exsecretario de Estado de EE.UU. al final de la Guerra Fría (1982-1989). Al cumplir cien años, The Wall Street Journal publicó un artículo de Paul Wolfowitz asegurando que “Su diplomacia permitió un final pacífico para la Guerra Fría”. Su vocación por la paz, el bien en contraposición con la violencia del comunismo caracterizó su carrera.

    “Si en un momento de peligro hubiera que escoger en quien depositar la seguridad de EE.UU. ese hombre sería George Shultz”, dijo Henry Kissinger, quedando claro que la paz es el arma eficiente para lograr la seguridad.

    ¿Por qué duró tanto el comunismo en Europa Central y persiste en algunas partes? Porque, ahora queda claro, Europa Occidental también era, y es, bastante comunista.

    Más allá de la discusión sobre la gravedad del Covid 19 o no, las personas en libertad, el mercado, podrían manejarlo con eficiencia. Pero al aparecer en Wuhan, el comunismo optó por su receta típica: reprimir como en la Plaza de Tiananmén. Y Occidente copió al comunismo: confinamientos y todo tipo de violentas restricciones a la libertad.

    Siguiendo con la metafísica, el bien crece, como todo lo que tiene existencia, mientras que el mal no. El corolario es que, con el tiempo, el bien necesariamente ocupará el lugar del mal.

    Mientras China, prácticamente, ya ha levantado todas las restricciones logrando ser una de las pocas economías que crece, Europa Occidental insiste con confinamientos y todo tipo de violentas restricciones a las libertades. Y, mientras el líder chino habla de liberar el comercio internacional, EE.UU. con Trump hizo lo contrario.

    Pero no solo eso, impuso entre otros a Cuba un bloqueo que, en rigor, es contra los ciudadanos de EE.UU. a quienes se les prohíbe relacionarse con estos caribeños lo que ha servido para aislar más, dentro de la Isla Cárcel, a los cubanos.

    Pero, como a la larga el bien se expande, aunque lentamente, Cuba va hacia una sociedad menos represiva. En 2010, había 157.000 trabajadores por cuenta propia, en 2014 ya eran 478.000 y hoy superan los 600.000 (13% de la población activa). Y ahora se eliminará la actual lista que autoriza solo 127 actividades, dejando liberadas unas 2.000. Quedando excluidas, parcial o totalmente, 124 actividades consideradas “asuntos prioritarios o de seguridad nacional”, como la medicina, la educación, la defensa o la explotación de “recursos naturales”.

  • ¿Cuál es el secreto de las economías más innovadoras del mundo que lideran en Bloomberg?

    La investigación del cáncer, los viajes espaciales, las alternativas a la carne y las tecnologías inteligentes para el hogar se encuentran entre los principales avances de nuestro tiempo. Pero ¿qué países son líderes mundiales en investigación y desarrollo, actividad de patentes, densidad de alta tecnología y todo lo que conlleva el fomento de la innovación?

    Y más importante aún: ¿Qué condiciones cumplen estos países para estar liderando los rankings de innovación?  La principal es dejando a los emprendedores, creativos e innovadores, en libertad para que nos ofrezcan soluciones reales que mejoren nuestra calidad de vida. El gobierno, las autoridades legislativas y judiciales deben reconocer que la innovación  no puede ser guiada por decisiones que limiten o restrinjan la economía o los intercambios voluntarios en un mercado libre, mucho menos para proteger a sectores que al gozar de privilegios ofrecen un mal servicio, a altos costos y sin condiciones de calidad ni seguridad.

    El ranking de Bloomberg publicado la semana pasada muestra los países más innovadores por índice de valor. El proceso de clasificación comenzó con más de 200 economías hace ya muchos años, puntuadas en una escala de 0 a 100 en siete categorías igualmente ponderadas. Las naciones que no reportaron datos para al menos seis categorías fueron eliminadas, recortando la lista total a 111. Bloomberg publica las 60 principales economías del mundo en materia de innovación.

    Para el actual ranking, Corea del Sur ocupó el puesto más alto, después de que Alemania ganó el ranking en 2020. El país del este de Asia había estado al frente de la lista también de 2014 a 2019. Estados Unidos ocupó el puesto 11, perdió tres rangos en dos años y salió del top 10 por primera vez.

    Las clasificaciones de 2021 reflejan un mundo en el que la lucha contra Covid-19 ha puesto en primer plano la innovación, desde los intentos de los gobiernos para contener la pandemia, hasta la infraestructura digital que ha permitido que las economías la superen y la carrera para desarrollar vacunas que puedan o pretendan acabar con tal situación.

    La clasificación incluye factores como los gastos de investigación y desarrollo, el número de solicitudes de patentes nacionales y el número de empresas cotizantes públicas nacionales de alta tecnología. Corea del Sur obtuvo 90,49 de 100 puntos posibles, Holanda y Dinamarca fueron los países que más mejoraron entre los 10 primeros, subiendo cuatro y dos puestos, respectivamente.

    Las dos economías más grandes, Estados Unidos y China representan gran parte de la innovación mundial, y también están enfrascados en una batalla sobre áreas clave de política como los derechos de propiedad intelectual. La brecha entre ellos ha disminuido constantemente durante la vigencia del índice. Este año, ambos vieron caer sus rankings.

    Otros ganadores en el índice de este año incluyen a India, que volvió al top 50 por primera vez desde 2016, y Uruguay, que se clasificó por primera vez en el área latinoamericana. Argentina y Chile estuvieron entre los países que más cayeron. Y Brasil continúa sin cambios.

    Panamá, a pesar de sus muchas ventajas, no figura en esta lista. Muy posiblemente pueda deberse a que se han estado tomando decisiones a partir de normas obsoletas que fueron aprobadas en contextos y realidades distintas. Disposiciones que han sido diseñadas a la medida de grupos de interés y regulaciones que carecen de contenido técnico, por ejemplo en aspectos como los costos de transacción que se han visto disminuidos especialmente en los últimos tiempos gracias a las innovaciones tecnológicas.

    Es decir, no se les ha dado importancia a las libertades económicas necesarias para impulsar el emprendimiento, el crecimiento económico y la prosperidad, que, de esta forma, se están viendo afectadas y restringidas por decisiones intervencionistas que buscan controlar y planificar la economía, incrementando la informalidad y el desempleo, y limitando las opciones que tenemos para satisfacer nuestras necesidades a bajos costos.

    El país debería estar actualizando su regulación, y en el mejor de los casos desregulando, para generar las condiciones que permitan aprovechar las oportunidades que pueden generarse post crisis del Covid 19. Por el contrario, con medidas regulatorias y prohibiciones de corte proteccionista se está limitando la libre iniciativa y cerrando las puertas a las innovaciones disruptivas que tienen el potencial de traer importantes fuentes de ingresos, especialmente para quienes por las regulaciones e impuestos tienen que vivir en la informalidad.

    En el 2015, el multimillonario capitalista de riesgo Jim Breyer, fundador y director ejecutivo de Breyer Capital y socio de Accel Partners, frente a la audiencia del Foro de Davos, sostuvo: El mejor antídoto contra el estancamiento es la innovación, la creación de productos y servicios que mejoran la vida, ya sea aire acondicionado, vacunas o mensajes de texto. Todos los países quieren fomentar una cultura de innovación, pero no es fácil de hacer. “He tenido decenas de reuniones a lo largo de los años con líderes de todo el mundo que me preguntaron cómo pueden construir su propio Silicon Valley”, dice Breyer y se responde: “Nunca funciona”.

    Porque simplemente, la innovación no puede estar nunca al arbitrio y capricho de funcionarios judiciales, legisladores y burócratas tratando de condensar y unificar la inteligencia dispersa en una sociedad, desde su pequeñez aislada de una oficina gris sin reto y responsabilidad alguna para crear valor en la misma o ser penalizado por ello.

  • Los gremios y el mercado

    Ahora hay un revuelo porque los empresarios, en una rara demostración de valor o más bien de desesperación, dijeron lo que nadie se atreve a decir, que la herencia maldita de los militares, donde 27 profesiones sólo pueden ser ejercidas por panameños, perjudica el desarrollo a corto, mediano y largo plazo del país.

    Predeciblemente los gremios profesionales salieron a defender su “derecho”, o más bien privilegio, (porque un derecho para serlo debe ser universal), de que el estado use la coacción para evitar que tengan que competir con los extranjeros. Si dedicaran la mitad de la energía que dedican al proteccionismo laboral a mejorar la calidad y competitividad de la educación panameña, no estaríamos en este problema. Porque no es cierto que las empresas panameñas discriminen a los panameños; la empresa Goethals Consulting hizo un estudio, donde se descubrió que el problema era el origen del título, no el pasaporte de la persona que figura en el diploma. En otras palabras, un profesional panameño educado en una universidad o instituto técnico de prestigio era lo más valioso, luego venia un extranjero educado de la misma manera, y al final, el panameño educado localmente. Ante la mediocridad educativa instaurada de manera populista por los militares, los militares tuvieron que poner leyes para proteger a los panameños de la competencia. Este es el origen de este problema.

    Los gremios no son muy amigos del mercado; de hecho, su origen es medieval y precede al capitalismo liberal. Usan el derecho liberal a la libre asociación, para garantizarse idealmente estándares mínimos adecuados que mantengan el buen nombre de la profesión o darse apoyo mutuo. Lo que no está mal. Los médicos panameños por ejemplo, mantienen una cooperativa ejemplar. El problema es que este apoyo mutuo a veces va contra los estándares profesionales que deben defender. En Panamá es muy difícil que un médico declare contra otro. O que a un abogado maleante lo sancionen. Y ese proteccionismo mutuo los hace trabajar como cárteles, limitando la oferta de servicios y la competencia, de profesionales extranjeros o la cantidad de graduandos de las universidades, para mantener los precios de sus servicios altos. Todo eso a expensas de sus clientes , claro está.

    Pero aparte del proteccionismo laboral, hay otro método que usan los gremios profesionales para elevar el costo al público de sus servicios; y es la asimetría de información en los precios.

    Imagínate que quieras comprar algo. Bueno, cotizas en varios lugares y comparas precios, si es comida en un restaurante, miras la carta, y sabes cuánto cuestan las cosas y qué puedes pagarte.

    Los gremios evitan esta información para los clientes de dos maneras. Primero, fijan precios mínimos, que hacen valer contra la ética el cobrar más abajo del precio mínimo. Y segundo, impiden que los profesionales liberales publiquen cartas de servicios con precios fijos, lo cual hace más costoso, en tiempo y dinero, para el posible cliente averiguar cuánto le saldrían los honorarios por servicio, recurriendo a la consulta personal de boca en boca. Ésta situación sale mucho más cara que simplemente ver catálogos de precios. Es una asimetría de información en perjuicio del consumidor o cliente.

    En los Estados Unidos, el senador Ted Cruz se está cansado de este sistema. Correctamente dice que esta práctica, de médicos y aseguradoras, impide un verdadero libre mercado en el sistema de salud. Y está promoviendo un proyecto de ley que obliga a las empresas proveedoras de servicios de salud a hacer público sus precios por los servicios médicos que no sean de urgencia. De esa manera, los clientes y las aseguradoras, podrán saber a qué servicios médicos acudir. Y se crea competencia de precios en las mismas. Algo similar existe en Suecia, donde el estado lleva un catálogo de servicios médicos con sus precios. El sistema público de seguro de salud sueco, tiene una carta de precios como seguro público, y que está puesto a consideración de las aseguradoras privadas. De esta manera, los médicos, pacientes y aseguradoras tienen claro cuánto cuestan los servicios médicos y cuánto están dispuestos a pagar. La información sobre los costos de salud deja de ser asimétrica. Así, el paciente puede calcular qué servicios médicos que no sean de urgencia se puede costear y los aseguradores a qué hospitales, clínicas o médicos privados acudir. Es como ir a un restaurante y saber los precios de antemano versus que te sorprendan con la cuenta, como es común en la medicina privada.

    Según Ted Cruz, uno de los problemas de la medicina norteamericana es que no hay verdadera competencia de precios y por lo tanto no hay libre mercado. Y tiene algo de razón. Veamos en qué queda esta iniciativa, pero es claro que los gremios, al actuar como carteles o sea, para limitar la oferta y mantener precios, no ayudan a un mercado público eficiente.

  • Los trabajos se crean en las empresas no en el gobierno

    En La Prensa del 14 de enero de 2020 sale a relucir una vez más esa tendencia de ver a la sociedad como un hato de ganado que debe ser harreado por los iluminados burócratas estatales. El titular que me movió a escribir al respecto lee: “Nuevas plazas de empleo para jóvenes, un desafío en la estrategia del Gobierno.” Según parece, son muchos a quienes les cuesta entender que la función propia del gobierno no está en hacer sino en ver que se haga sin trampas. Es así ya que cuando el gobierno se toma la tarea de hacer, deja de ser juez para convertirse en parte; pero una parte chambona, y peor, que no rinde cuentas ante nadie.

    La influencia gubernamental para ayudar en la creación de plazas de trabajo o de desempleo va de la mano con el fiel cumplimiento del buen mandato constitucional que le sea delegado por la comunidad. Y digo “que le sea delegado”, ya que mucho hemos prostituido la ley a partir de la misma constitución. Y el buen mandato, según dice nuestra constitución tiene el “…fin supremo de fortalecer la Nación y garantizar la libertad…” Lástima que luego se va diluyendo y extraviando en incoherencias. Y mucho peor, que en la práctica eluden constantemente ese mandato fundamental.

    No se puede “fortalecer la nación” confiscando fondos al sector productivo para crecer el sector centralizado bajo la baladí presunción de que el gobierno podrá hacer aquello que no logran hacer los ciudadanos; que en el caso que nos ocupa es la creación de plazas de trabajo.

    Lastimosamente, desde los dictados keynesianos se alega que con más intervención estatal se pueden mejorar economías flacas. Es menester separar la función gubernamental de seguridad, de velador por la libertad y la justicia y la función de constructor de infraestructuras civiles . Hacer más carreteras y contratar a más policías no aumenta el empleo productivo; ese que sólo viene a través de las empresas ciudadanas, que pueden beneficiarse de esa infraestructura, pero el asunto como todo, es definir cuál es beneficiosa y cuál se hace para otros beneficios no tan santos.

    Si a estas alturas todavía no vemos el error de creer que vamos a prosperar lanzando toneladas de dinero del sector contribuyente en obras gubernamentales, ello significa que no lo haremos. Particularmente hoy que sufrimos la resaca o goma de la parranda, endeudamiento, coimas y corrupción. Y es que en la medida en que le restas dinero al ciudadano contribuyente, mengua la inversión productiva, con lo cual terminamos desacelerando la actividad comercial. Los impuestos tienen su lugar y función, pero comedidamente. ¿O será que usted es uno de los que creen que el gobierno puede dar mejor uso al dinero suyo?

    La resta económica al sector corporativo, sector que apenas representa una pequeña parte de los ingresos estatales, producirá una disminución en la actividad económica y en las plazas de trabajo. Lo mismo que volcarse a pedir prestado para financiar obras que a menudo se desvían en corrupción.

    Por otro lado, cuando el gobierno gasta dinero cacareando sus obras y alegando que estas producen trabajos, los ciudadanos se van con el cuento y pierden vista de la verdadera naturaleza de una economía de mercado. Estudios en los EE.UU. han demostrado que el producto de supuestos estímulos y subsidios terminan deteriorando la economía. ¿Y qué mayor prueba del poder del dinero en manos ciudadanos que el aumento de la economía estadounidense con la baja de los impuestos del gobierno actual?

    Obvio que una nación necesita gobierno y funcionarios públicos; el asunto está en buen culantro, pero no tanto. La proposición keynesiana de que los gobiernos pueden cebar la bomba de la economía a punta de dinero de los contribuyentes no tiene sentido. Preguntemos a Laffit Pincay acerca del secreto de ganar las carreras de caballo… ¡afloja las riendas al caballo!

  • Senderos de libertad

    Una realidad perturbadora es que los movimientos liberadores siempre han sido, son y serán movimientos minoritarios. Más siniestro y preocupante es que la ideología democrática, entendida y aplicada llanamente como una mayoría de votos, vienen preñada por el mal de la dictadura de las mayorías. Es así ya que, como dije al inicio, si sólo una minoría logra buena comprensión acerca de las responsabilidades implícitas en un verdadero proceso liberador, una dictadura de mayorías termina usando el sufragio como herramienta para satisfacer apetitos desbocados y subyugar a las minorías.

    Sólo a manera de ejemplo, en Panamá y otros países vemos que las mayorías exigen que sus gobiernos se constituyan en maquinarias de subsidios supuestamente benefactores. Poco o de nada sirve que a través de toda la historia humana semejantes sistemas terminen en monumentales fracasos económicos y sociales. Para ponerlo en un contexto más fácil de asimilar, es como darle a un salón de niños todas las golosinas que pidan, sin contrapesos. Semejante anarquía concedida o permitida a imberbes terminará en desgracia.

    La realidad objetiva del mundo es que el mismo no produce una mayoría de personas dotadas del entendimiento y de la voluntad de estudiar, perseguir y trabajar de manera sostenida en defensa de los derechos fundamentales connaturales del ser humano.

    Parte del problema o de la carencia de mística libertadora tiene que ver con las limitaciones de comunicación humana. Sin embargo, en estos momentos nos encontramos en la antesala de la singularidad; es decir, de un momento de inflexión que nos trasladará a una nueva dimensión de comunicación que, a su vez, se traduce en conocimiento y desarrollos tecnológicos. Como bien lo visualizaban personajes tales como Teilhard de Chardin, la nueva era del conocimiento o “noosfera”; que sucede a la biósfera (etapa biológica), que a su vez sucedió a la etapa de la litosfera (etapa mineral) planetaria. Así, vemos que el ser humano surge de los minerales de la tierra que le permiten la transformación biológica; luego de lo cuan estamos pasando a la nueva etapa del conocimiento o noosfera.

    Una de las características del conocimiento es la de una comunicación más ágil, que permea y permite un entendimiento comúnmente sin intermediaciones. Esta realidad ya emerge en la sociedad, en la cual va produciendo cambios fenomenales que muy pocos advierten. Como bien lo ilustró el presidente del Salvador en su presentación ante el consejo de las UN, quien al inicio se tomó un selfie ante el asombro de todos; luego de lo cual anunció o sentenció que la distribución cibernética del selfie lograría ser visto por una audiencia inmensamente superior a la que vería la filmación de una conferencia de la UN, llevada a cabo con costos alucinantes.

    Pero mucho más allá, la noosfera permitir una evolución liberal o libertadora al dar bypass a las restricciones impuestas por los conmutadores del conocimiento. Me refiero a todos esas instancias de intermediación entre humanos, que tiende a demorar y hasta trastocar las realidades. Son esos diarios de papel que terminan siendo usados como envolturas o elementos de limpieza.

    Sin embargo, la evolución tecnológica de la comunicación, así como todos los descubrimientos tecnológicos en general, van produciendo otros cambios contundentes que igual tienen que ver con el bypass a interruptores. En tal sentido tenemos los monopolios del licenciamiento gubernamental, los cuales perderán todo sentido ante una comunicación que no requiere intermediación. Es el caso de esos diplomas que sólo servirán como adornos en las paredes.

    Y aún más allá, el mismo comercio fluirá entre quienes comercian sin detenerse en estancos aposentos de intermediación política. Y los políticos se irán a pastar junto a las carretas y esos caballos que alguna vez derramaron estiércoles en las vías de comunicación vial.

    La naturaleza que nos fue legada en la Creación es, en su esencia, liberadora. Hemos recibido un don de albedrío que dada nuestra imperfección hemos abusado; pero, sin ello no podríamos viajar a las estrellas y heredar el mismo Universo.

  • El rentismo y la inflación legislativa

    Los honorables diputados quieren trabajar; ya saben que no pueden demorarse dos meses en montar una comisión. Ya saben que los negocios de las partidas circuitales están parados y, de reiniciarse, lo harán bajo la lupa del ciudadano. Así que tienen que justificar sus salarios, los de su personal y los de sus recomendados en el gobierno central y entidades autónomas. Por esa razón las comisiones ya están listas, en lugar de demorarse los dos meses en constituirse como era la costumbre.

    Ahora los honorables diputados tienen que asistir y trabajar; y por lo menos eso es lo que están haciendo. En los tres primeros meses del nuevo gobierno se han presentado más de 200 proyectos de Ley… El problema es que los mismos reflejan una tendencia a una expansión sin precedente del poder regulatorio del estado sobre los particulares. Los proyectos tendientes a desregular y agilizar los trámites son la minoría. Ojalá todos los proyectos fueran como el presentado por el Diputado Raúl Hernández con la intención de revitalizar las Sociedades de Responsabilidad Limitada, para favorecer el emprendimiento y de paso, crear un sistema de sociedades que permita aminorar el efecto sobre los emprendimientos comerciales, al que las presiones de la OCDE y el GAFI sobre las sociedades anónimas han llevado a aumentar sus costos, especialmente el de los agentes residentes.

    Desgraciadamente la mayoría de los trámites legislativos están en otra dirección. La de aumentar regulaciones y con ella aumentar costos (y burocracia y al final corrupción). Lo vemos en varias tendencias. En la cruzada xenofóbica de cierta diputada contra los extranjeros, cuyo objetivo final es encarecer los trámites migratorios y reinstaurar el dominio de los abogados sobre los trámites migratorios cuando la tendencia mundial es que éstos se hagan sin abogado. Lo vemos en los intentos del gremio de los taxistas, el producto de un lucrativo negocio de los políticos que es la venta de cupos expedidos por la ATTT, de regular a Uber fuera del mercado de las personas que pagan en efectivo, y seguramente después del mercado en general, ya que son competencia de los taxistas en general y de los taxis de turismo en especial. El resultado, seguramente, será fortalecer el gremio de los taxistas a expensas del ciudadano panameño que necesita un transporte selectivo más seguro, cómodo y confiable que el que los taxistas deseen ofrecer; y demorará la introducción de nuevas tecnologías al transporte público, aumentando una imposible y costosa dependencia del automóvil privado. Luego tenemos la propuesta de un diputado de obligar a la empresa privada a tener los cajeros llenos a todas horas para evitar que haya filas. Eso sin importar que probablemente la razón por las cuales ciertos negocios no pueden llenar todas las cajas aún en horas pico es económica y una ley así al final cargaría estas cajas vacías al consumidor y tendría como efecto la reducción de las cajas disponibles en los negocios. Seguramente el diputado se ufanará de crear empleos, a costa de encarecerle la vida a todos.

    Luego tenemos el tema de los mensajeros en moto. A la xenofobia anti inmigrante se une el querer aplicar legislaciones imposibles en un clásico problema del huevo y la gallina. Existen servicios de transporte de alimentos, con entrega a domicilio de restaurantes, pero para muchos es muy caro tener mensajeros para entregas, así que surgen plataformas como Uber eats y Apetito 24 o Glovo, que hacen entrega de alimentos a domicilio. Esto ha disparado las opciones de comprar comida a domicilio que antes dominaban unas cuantas franquicias de comida rápida. Como a los panameños no les gusta andar en moto, y mucho menos como trabajadores independientes porque consideran esto un trabajo peligroso, así que en un patrón típico de los movimientos migratorios a nivel mundial, los extranjeros típicamente agarran los trabajos que los nacionales no desean, como ser mensajero en moto. Y acá viene el problema.. el MINSA desea que los mensajeros en moto ahora tengan carnet de salud, pero para tener un carnet de salud, necesitan un contrato de trabajo, que no van tener porque la mayoría de los mensajeros en moto son trabajadores independientes; estos trabajadores trabajan por comisión y no son asalariados, por lo tanto, no pueden sacar el permiso de trabajo que les pide el MINSA y por último, el mercado ha premiado a estas soluciones solicitando cada vez más sus servicios y por eso funciona; la solución es cambiar la reglamentación pero el tema es si los diputados quieren. Hay unos que quieren, presentando proyectos para regular el trabajo domiciliario, pero los sindicatos que no quieren trabajos independientes pagados por trabajo realizado y no asalariados pagados por hora, se oponen.

    El principal problema de la actual inflación legislativa no es que los diputados trabajen, sino que para quién trabajan. ¿Trabajan para el público en general y su derecho a elegir un transporte efectivo o para el gremio de los taxistas?. ¿Trabajan para los arrendadores de espacio de oficinas y los sindicatos o trabajan para las personas que deciden usar plataformas tecnológicas para trabajar de manera independiente y para los panameños que adquieren más opciones a domicilio de esta manera? ¿Trabajan para crear puestos de inspectores estatales a expensas del consumidor de los negocios particulares? ¿Trabajan para los gremios de abogados o para tener una política migratoria y de emprendimientos saludable?

    Muchos liberales piensan que el socialismo es el principal problema y enemigo del liberalismo; es cierto que con Hugo Chávez el socialismo es un problema porque los socialistas latinoamericanos no aprendieron nada de la Unión Soviética y de Cuba y esperan repetir el modelo. Pero en América Latina el principal enemigo del liberalismo ha sido el mercantilismo, capitalismo prebendario o capitalismo de amigos. Este es el que ha impedido que el liberalismo se afiance en la región y ha dado al capitalismo una mala imagen que aprovechan los socialistas. El usar al estado para crear y extraer rentas de otros a expensas del libre mercado y del bienestar común. Y ésta búsqueda de creación de rentas es a la que apuntan muchos de los actuales diputados en su gobiernito.