Etiqueta: dinero

  • Nuevo reporte indica que el 25% de los Millenials más adinerados usan criptomonedas

    Millennials With Money, es el seguimiento al estudio realizado en 2016 sobre la relación de esta generación con el dinero y los servicios financieros; revisa estas dinámicas ahora que están empezando a acercarse a sus 40 años, empezando y consolidando familias y prestando más atención al crecimiento de su riqueza.

    Esta investigación se basa en una encuesta de 1,000 Millennials ricos (definida aquí como que tiene al menos $ 50K en activos de inversión o $ 100K en ingresos individuales o conjuntos) con grupos de comparación de Millennials no ricos y Gen Xers  (Generación  X) adinerados. Los Millennials son la generación más grande en los Estados Unidos, y representan más de un cuarto de la población viva del país. Son los más diversos y los más educados. Son los primeros ‘nativos digitales’. Han alcanzado la mayoría de edad en tiempos de gran prosperidad económica e incertidumbre económica. Y son increíblemente parecidos.

    Esta generación ha crecido, ha seguido acumulando riqueza y ahora está entrando en el corazón del mercado de servicios financieros. Como sucede cada vez que una nueva cohorte envejece en un mercado, las organizaciones que atienden ese mercado necesitarán ajustar sus suposiciones, comunicaciones e incluso sus operaciones. Millennials with Money en este estudio le da a la industria de servicios financieros una comprensión de cómo los miembros más ricos de esta generación se diferencian de sus predecesores de la Generación X y cómo es probable que cambien el panorama de los servicios financieros en general.

    El dinero significa más de lo que piensas. «A los Millennials les importan las experiencias. No les importa el dinero. Ellos sólo se preocupan de si mismos». Más de ocho de cada 10 millonarios ricos  se sienten financieramente exitosos. Es decir, a pesar de lo que hemos escuchado, la riqueza financiera es una de las principales características que conforman su definición de éxito en general.

    Ellos abrazan ansiosamente la irrupción.  Un 25 % de los millonarios ricos dice que están teniendo una posición o usando criptomoneda; otro 31 por ciento dice que está interesado en usarlas.

    Aunque el informe mostró que los millennials son más propensos a usar criptomoendas que cualquier otra generación; también reveló que son más escépticos con respecto a los servicios financieros.

    Son financieramente inteligentes, pero se estresan. Otro punto que resalta el estudio es que, si bien la mayoría de estos Millennials pudientes se sienten financieramente exitosos, el 54 por ciento de ellos dice que el pensar en dinero les hace sentirse “estresados y ansiosos“. Y cuando se trata de buscar asesoría financiera, el 23 por ciento ha buscado a «robo-advisors». Ellos son financieramente inteligentes pero aún están estresados. Si bien la mayoría se siente financieramente exitosa, muchos todavía luchan al tener que tomar decisiones financieras.

    Son mucho más escépticos. Más de tres cuartos dicen que comprar productos de servicios financieros los hace sentir inseguros y fuera de su alcance, y el 70 por ciento dice que las empresas de servicios financieros hacen que el proceso de compra sea innecesariamente confuso y frustrante. Asimismo, el 75% de los millennials participantes del estudio estaban preocupados de que los sistemas financieros mundiales sean hackeados en el futuro .

    Más preocupante es que el 77 por ciento cree que es solo una cuestión de tiempo antes de que el «mal comportamiento» de la industria financiera genere otra crisis económica como la del 2008, casi 20 puntos más que sus colegas no ricos y los Gen-Xers ricos que se encuestaron. El principal sentimiento que se desprende del informe es que, aunque los millennials están abiertos a aceptar soluciones más nuevas, como las criptomonedas, no tienen la misma confianza en los mercados financieros que las generaciones pasadas.

    A medida que crece una generación, las organizaciones que la sirven deben ajustar sus suposiciones, sus comunicaciones e incluso sus operaciones para satisfacer mejor sus expectativas. ¿Qué acciones pueden tomar las empresas de servicios financieros a partir de estas ideas para fortalecer su asociación con esta generación al ingresar al corazón del mercado?

    El estudio completo puede consultarse aquí.

  • Enseñe a sus hijos el valor del ahorro y la responsabilidad del manejo del dinero.

    Abrir una cuenta bancaria (que puede ir desde la tradicional a las neocuentas, desde las fisicas a las puramente móviles, desde las fiduciarias a las criptográficas) para su hijo es la mejor manera de enseñarles sobre finanzas. Será la primera vez que prueben la administración del dinero, pero sin el riesgo del adulto porque los padres retienen parte del control.

    Llegar a la edad adulta es una perspectiva emocionante para la mayoría de los jóvenes, pero no viene sin preocupaciones. Esto se debe a que, cuando cumplen 18 años, se ven repentinamente afectados por la independencia legal y financiera de la que a menudo no se sienten preparados. GCC sabe que desea hacer todo lo posible para ayudar a que la transición de su hijo a la autonomía sea lo más fácil posible. Permitirles que asuman la responsabilidad de su propio dinero desde una edad temprana es una excelente manera de ayudarlos a prepararse, brindándoles las habilidades y el conocimiento para tomar decisiones financieras sensatas como un adulto joven y luego por el resto de sus vidas.

    A continuación encontrará una guía paso a paso que puede usar para ayudar a su hijo a tomar buenas decisiones cuando se trata de dinero. Y también puede ser una buena referencia para el adulto que desee hacer un cambio en su vida y pasar del puro gasto/consumo, al ahorro, aún mínimo.

    Guía de GCC para tomar decisiones financieras inteligentes

    1. Discuta deseos y necesidades. Explique a su hijo la diferencia entre un deseo y una necesidad. Las necesidades tienden a incluir lo básico, como comida, refugio y ropa, y los deseos son todos los extras.

    2. Tenga conversaciones sobre cómo ahorrar. Hablar con sus hijos sobre asuntos relacionados con el dinero, como el presupuesto y la inversión, son un excelente punto de partida para este paso.

    3. Enséñeles a asignar sus ahorros. Anímelos a dividir su dinero como ahorros, gastos y para compartir. Este puede ser un buen momento para enseñarles sobre el interés. En pocas palabras, cuanto más ahorre, más intereses ganará y más dinero ganará.

    4. Establezca metas de ahorro. El ahorro puede ser difícil, pero una recompensa al final puede motivar a su hijo. Crear una meta de ahorro en conjunto le brinda a usted y a su hijo la oportunidad de hablar más sobre cómo ahorrar dinero.

    5. Abra una cuenta de ahorros en cualquier modalidad más arriba mencionada. Abrir una cuenta  es el último y más importante paso para asegurar su exitosa independencia financiera.

    Los padres no necesitan ser expertos en cómo administrar el dinero o invertirlo, pero pueden compartir sus propias lecciones. Los niños pueden ver cuando los padres están estresados ​​por las finanzas y también tienden a imitar el comportamiento financiero de los padres. Al darles ejemplos sencillos de cómo se cubren los gastos de la vida diaria y cómo se usan las tarjetas de crédito, los niños y jóvenes pueden comprender estos conceptos básicos de la administración del flujo de efectivo. Y hay un beneficio adicional: encontrar las palabras para explicar el tema del dinero a sus hijos puede ser un buen ímpetu para aprender más usted mismo. Nunca es tarde.

  • Hablamos con Saifedean Ammous de la dolarización, el patrón oro y el Bitcoin como moneda de futuro

    El ingeniero, economista y profesor Saifedean Ammous es toda una eminencia en el estudio del dinero. Desde hace años, sus publicaciones sobre el auge de la tecnología blockchain y del Bitcoin le han convertido en un gurú de cabecera para quienes consideran que estos nuevos desarrollos están llamados a cambiar de raíz el sistema financiero. GCC Views ha hablado con él con la mirada puesta en las lecciones que puede extraer Panamá a la hora de abrazar estas innovaciones.

    De igual modo que hubo un “patrón oro”, su nuevo libro plantea la existencia de un “patrón Bitcoin”. ¿Por qué?

     Porque creo que estamos ante un cambio de paradigma que está llamado a alterar de manera significativa la forma en que organizamos el dinero. Durante el último siglo, los sistemas monetarios han sido nacionalizados y centralizados. La planificación no es buena en ningún ámbito de la economía, de modo que tampoco lo puede ser en el caso de la moneda. De hecho, crisis como la que hemos sufrido en la última década nos recuerdan que el sistema actual tiende a la inestabilidad, la fragilidad, el exceso de deuda, etc.

    Nassim Taleb firma el prólogo de su libro. ¿Qué puntos de encuentro hay entre sus trabajos y el pensamiento del autor de El cisne negro?

     La clave para que la economía de mercado funcione es que el mercado pueda actuar en libertad y sin distorsiones. El problema es que el intervencionismo difumina responsabilidades, “rescata” a quienes lo hacen mal, castiga a quienes lo hacen bien… Por eso Taleb insiste tanto en que los actores económicos tienen que “jugarse algo” (en inglés, skin in the game). No solo comparto esta forma de ver las cosas, sino que considero que el “dinero blando” que domina en la actualidad es el causante de muchos de los males que describe Taleb. La expansión crediticia y la pirámide de deuda distorsionan el mercado y evitan que el mercado funcione correctamente. Un sistema monetario descentralizado, como el que introduce Bitcoin, cambia ese paradigma, puesto que supone el regreso al “dinero fuerte”.

    El oro fue, por mucho tiempo, el sistema predilecto de quienes defienden tesis similares a la suya.

     Creo que articular el sistema monetario alrededor del oro fue una gran conquista de la humanidad. El siglo XIX fue el siglo del oro y, por espacio de cien años, las guerras fueron escasas, la economía experimentó un fuerte crecimiento y los inventores y empresarios desarrollaron innovaciones que cambiaron para siempre nuestras vidas. Pero el éxito del oro favoreció su centralización, puesto que la naturaleza física de este y todo metal precioso exige una serie de servicios paralelos que, por economías de escala, terminan reduciendo la fragmentación de su mercado. Hay que asegurar el oro, custodiarlo, transportarlo, etc. Por esa vía, los gobiernos pudieron aumentar progresivamente su control sobre el sistema monetario, de modo que en el siglo XX se produjo un abandono paulatino de dicho estándar. Bitcoin ayuda a superar ese problema, por su naturaleza digital y su tecnología descentralizada. Por eso dejé de creer que el retorno al oro era necesario, porque Bitcoin y el blockchain han creado una alternativa superior.

    En países como Panamá no hay banco central. ¿Qué opinión le merece este tipo de arreglo?

     Bajo un sistema de este tipo, la moneda no está sujeta a los vaivenes políticos locales, lo cual es un cambio a mejor. Aunque no es el mismo sistema, también en Ecuador vemos que se ha polarizado la economía con resultados razonablemente buenos. Sin embargo, no es un sistema perfecto, porque las decisiones monetarias que se toman en Estados Unidos sí tienen implicaciones para la economía panameña. Por eso es importante apostar por un paradigma descentralizado como el que ofrece Bitcoin.

     Hay muchas criptomonedas, ¿solo Bitcoin responde a esa necesidad?

     La verdad es que la clave radica en su protocolo. Es neutral, nadie lo controla. Se apoya en una compleja estructura que asegura dicha estructura descentralizada. No en vano, ni siquiera sabemos quién es el nombre que se esconde detrás de Satoshi Nakamoto, el pseudónimo empleado por la persona que desarrolló el código que dio pie a la aparición de esta moneda. Estamos, pues, ante el producto de la acción humana. La innovación de un emprendedor, al servicio de millones de personas. Sin embargo, el problema con las demás criptomonedas es que han sido creadas por una u otra autoridad, de modo que no hablamos de sistemas neutrales y descentralizados, sino que estamos ante paradigmas monetarios en los que sí se puede identificar una fuente de poder. El mercado lo reflejará y, con el paso del tiempo, Bitcoin seguirá en pie pero muchas criptodivisas caerán.

    La privacidad es otro argumento poderoso para sumarse a la “revolución” de las criptomonedas.

     Los gobiernos quieren controlar cada una de nuestras operaciones y transacciones. Por eso es importante que Bitcoin ofrezca un mayor nivel de privacidad. Esto no significa que no deje huella, porque obviamente sí la deja. Pero sí es evidente que hablamos de una tecnología que permite frenar el continuo avance de los Estados sobre la privacidad de las personas.

    El volumen de transacciones registradas en Bitcoin superó en 2017 la barrera de los 100 millones anuales. ¿Se generalizará su uso? ¿O su avance se producirá de otro modo?

    No me preocupa tanto el número de transacciones. Ahora mismo son 300.000 diarias, creo que puede multiplicarse hasta tres millones en los próximos años. Más relevante aún es el valor de esas transacciones, que en mi opinión irá a más. También pienso que el mercado de transacciones vinculadas al Bitcoin va a explotar de forma exponencial. No me preocupa tanto el pago bidireccional, sino la capacidad del Bitcoin para engrasar un nuevo sistema de pagos, con más y más personas anclándose directa o indirectamente al Bitcoin, como en su día ocurría bajo el patrón oro.

  • Del fondo de liquidez al fondo del riesgo moral

    Desde el 2010 el Fondo Monetario Internacional, un castillo de economistas neoclásicos y neo keynesianos que no logran dar un mensaje coherente, ha estado presionando amablemente a Panamá para que se cree un fondo de liquidez. La excusa dada por el señor Fernando Delgado, representante del FMI para Panamá, es que los países sin moneda propia deben disponer de un fondo de liquidez, ya que en caso de una crisis de liquidez, no existe un Banco Central que sirva de prestamista de último recurso, y el gobierno de Panamá no puede respaldar a los bancos con sus propios fondos, porque éstos están limitados por el presupuesto[i].

    Frank de Lima, entonces viceministro aplaudió esta propuesta, pero otras personas veían con razón que un fondo estatal de liquidez permite que los bancos flexibilicen los préstamos, porque ahora saben que tienen una red de seguridad que antes no existía en caso de que los préstamos se compliquen. Ahora los bancos podrán cargarle sus malos negocios y sus activos tóxicos al estado, lo cual hace que las ganancias sigan siendo privadas, pero las pérdidas y malos negocios de los bancos sean ahora públicas. ¿Qué puede salir mal? Bueno, pregúntenle a los Europeos y Norteamericanos, que salvo Islandia, eligieron hacer un rescate financiero de los malos negocios de miles de bancos, con el resultado de que la gran recesión lleva en muchos países casi una década, y se gastaron miles de millones de recursos de los contribuyentes en rescates de bancos que hicieron malos negocios; es más, negocios fraudulentos, mientras que los ciudadanos de a pie, que le deben dinero a los bancos son lanzados de sus viviendas por no pago, los banqueros que hicieron sus préstamos irresponsables o fraudulentos, sabiendo que no los iban a pagar, siguen en sus puestos y no han visto el interior de un juzgado. La pregunta que nadie hizo al FMI es por qué el gobierno tiene el deber de rescatar a los bancos en problemas en lugar de dejarlos quebrar y punto.

    El gobierno aceptó la propuesta del FMI y se lanzó con los banqueros a crear un fondo de liquidez. En el 2013 se lanzan los primeros anuncios del fondo de liquidez[ii] .Aunque se anunció que el fondo no cubriría casos de insolvencia o malos manejos. Sin embargo, terminó el gobierno de Ricardo Martinelli y el Fondo de Liquidez no se hizo efectivo.

    En el 2016 el FMI vuelve a la carga. Valerie Cerra, su representante regional, vuelve a insistir en el Fondo de Liquidez[iii]. El Superintendente de Bancos de Panamá, Ricardo Fernández y el presidente del Capital Bank, Moisés Cohen, anunciaron estar de acuerdo, pero mientras para Fernández el fondo debería hacerse con aporte de las partes, que incluyen los bancos y el FMI, Cohen más bien parece querer que el mecanismo se implemente de la manera más rápida posible, dice al ser preguntado por la Estrella y esto parece inferir un fondo con dineros públicos.[iv]

    El trabajo siguió, aunque la idea de Cohen de tener en fondo de liquidez listo ya en el 2016 no se materializó, el gobierno, en junio del 2017 acaba de anunciar que tiene listo el mecanismo de un Fondo de Liquidez [v]. El Superintendente Fernández, anunció que las intervenciones del Balboa Bank y del Banco Universal hacían clara la necesidad de un fondo de liquidez, porque éste daría al regulador más opciones durante una reorganización o liquidación de un banco.

    Según Fernández, se trata de una solución para hacerle frente a una situación de pérdida de una corresponsalía bancaria o en un contexto de crisis económica o situación coyuntural negativa, en el que un banco necesita liquidez temporalmente para tratar de buscar una solución simple con un fondeo básico. La idea sería darle acceso a un fondo de liquidez mínimo que le permita por un tiempo corto encontrar una solución y seguir en marcha.

    Sin embargo y he aquí el peligro, este sería un fondo , en principio, de liquidez, no de solvencia, pero Fernández aclaró que también se estaría trabajando hacia un fondo mayor, de riesgo sistémico, pero para más adelante . Esto que muchos ven como una promesa, en realidad es una amenaza.

    A mediados de agosto del 2017, la Superintendencia de Bancos anuncia que el diseño ya está listo. Parece que la postura de que el Fondo funcione con dineros públicos, socializando las pérdidas de los Bancos ganó, ya que el Banco Nacional sería el que aportaría el fondo de liquidez, aunque se deja la puerta abierta para la participación de otros bancos, algo que dudamos que ocurra. Una vez esté el estado aportando al fondo de liquidez no va a haber incentivos para que los bancos privados arriesguen fondos propios para crear un fondo de liquidez privados. ¿Por qué tendrían que hacerlo, cuando pueden socializar sus riesgos con fondos públicos?

    El Banco Nacional está claro en que se socializa en el riesgo. Los bancos privados usan activos para acceder a la facilidad del crédito, y si el banco repaga, se regresa el activo. Por supuesto, si el banco no paga, el activo pasa al Banco Nacional. Esto crea incentivos para que los bancos privados puedan descargar sus activos tóxicos en el Estado Panameño. ¿Qué banco privado querría participar en un fondo de liquidez como prestamista después de esto? Mejor que los activos tóxicos terminen en manos del Estado, verdad? Y conociendo la probada incorruptibilidad de los funcionarios de los bancos estatales, tantas veces demostrada durante el gobierno militar o durante la administración de Ricardo Martinelli, estamos seguros que estos funcionarios van a hacer lo posible para impedir que los bancos privados terminen descargando activos tóxicos en el Banco Nacional, ¿o nos equivocamos?

    Lo peor de todo es que se pretende ir más allá en el futuro, hacia un fondo de insolvencia, lo cual sería el fin de la banca responsable en Panamá. Si un fondo de liquidez, sobre todo si fuera privado, sería aceptable, un fondo de insolvencia sería un estímulo a que los bancos sean mucho más arriesgados prestando dinero. Lejos de evitar el riesgo sistémico, lo fomenta. Cuando un equilibrista sabe que tiene una red de seguridad debajo de él, tiende a ser más arriesgado que cuando no la tiene. Haría ciertos trucos que no se atrevería a hacer de no tenerla.

    Cuando un grupo de bancos tienen un fondo de insolvencia debajo de ellos, tienden a hacer negocios que no harían si este fondo no existiera. En el sistema actual, si un banco es irresponsable y anda en la cuerda floja, al caer, cae el solo. Pero en el sistema planeado, ya no es un solo banco, sino un montón que confiando en la red de seguridad, andan en la cuerda floja, y al caer tantos a la vez, la red de seguridad no va a soportarlos, y va a ceder. ¿Por qué? Porque el prestamista de último recurso elimina el riesgo moral de hacer negocios irresponsables.

    Panamá no tiene moneda propia ni Banco Central para tratar de inventarse una red nueva de la nada. Iríamos por el camino de la Gran Recesión del 2008.

    El sistema panameño ha funcionado muy bien, a pesar, o más bien debido a que no tenemos prestamistas de último recurso que eliminen el riesgo moral y socialicen las pérdidas. Cuando un banco cae, cae él solito, por sus malos manejos o por su oportunismo, pero no caen varios a la vez. El sistema ha resistido la dictadura militar, la invasión de 1989, las crisis del 2002 y del 2008, la quiebra de varios bancos, los Panama Papers, la Lista Clinton. El sistema bancario panameño ha demostrado ser bastante resiliente. Un fondo de liquidez privado no sería mala idea si fuera privado y voluntario; ¿pero estatal?, vamos, lo peor de Panamá como país es su estado. Un estado congelado en los 1970s. Todo lo que pueda salir mal, va a salir mal.

    [i] FMI le propone a Panamá crear fondo de liquidez.
    [ii] Panamá hace cambios en el proyecto de liquidez de la banca.
    [iii] FMI insta a Panamá a crear fondo para el rescate de bancos.
    [iv] Superintendencia sugiera la creación de fondo para riesgo sistémico.
    [v] Regulador Bancario prepara modificación a la ley y fondo de liquidez.