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  • Estos son los primeros elegidos y los aliados que rodearán a Donald Trump en la Casa Blanca

    WASHINGTON, EEUU — Donald Trump regresará a la Casa Blanca acompañado de un equipo de amigos y ayudantes de toda la vida, así como de nuevos y sonados aliados.

    El presidente republicano electo apenas ha empezado a nombrar a las figuras clave de su gobierno, pero en las últimas semanas ha conservado una serie de colaboradores internos y externos a la campaña que se unieron a él en el escenario a primera hora del miércoles cuando declaró la victoria.

    A continuación, un vistazo a algunas figuras clave en la órbita de Trump mientras se prepara una vez más para ocupar la Casa Blanca.

    Susie Wiles, jefa de gabinete

    Por segunda vez, Trump ha ganado la Casa Blanca con una mujer al frente de su campaña. Wiles, que se incorporó pronto a su campaña para 2024, fue su directora de campaña y fue nombrada el jueves nueva jefa de gabinete. Se le atribuye el mérito de haber sido una fuerza firme y silenciosa detrás de la tercera campaña de Trump a la Casa Blanca, dirigiendo una operación muy disciplinada y, en última instancia, ganadora.

    Wiles ha sido nombrada como la jefa de gabinete del republicano.

    La asesora principal Susie Wiles escucha al hoy presidente electo Donald Trump, la noche de las elecciones en el Centro de Convenciones del Condado de Palm Beach en West Palm Beach, Florida, EE. UU., el 6 de noviembre de 2024. REUTERS/Brian Snyder.
    La asesora principal Susie Wiles escucha al hoy presidente electo Donald Trump, la noche de las elecciones en el Centro de Convenciones del Condado de Palm Beach en West Palm Beach, Florida, EE. UU., el 6 de noviembre de 2024. REUTERS/Brian Snyder.

    Wiles es una veterana estratega republicana afincada en Florida que dirigió la campaña de Trump en el estado en 2016 y 2020. Antes de eso, dirigió la campaña de 2010 de Rick Scott para gobernador de Florida y sirvió brevemente como gerente de la campaña presidencial de 2012 del exgobernador de Utah Jon Huntsman.

    Wiles es hija de Pat Summerall, fallecido jugador de la NFL que se convirtió en locutor.

    Tom Homan, el «zar de la frontera»

    El mandatario electo anunció el domingo por la noche que Homan, exdirector en funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) de su primera administración, se encargará de las fronteras del país.

    Trump hizo de la represión de las personas que se encuentran ilegalmente en el país un elemento central de su campaña, prometiendo deportaciones masivas.

    Homan afirmó el lunes que daría prioridad a deportar a los inmigrantes que se encuentren ilegalmente en Estados Unidos y que supongan una amenaza para la seguridad, así como a los que trabajen en centros de trabajo.

    En un post en su plataforma Truth Social, el republicano dijo que Homan estará «a cargo de las fronteras de nuestra nación (‘El Zar de la frontera’), incluyendo, pero no limitado a, la Frontera Sur, la Frontera Norte, toda la Seguridad Marítima y de Aviación», además de responsabilizarse de la deportación de inmigrantes que están ilegalmente en el país.

    Elise Stefanik, embajadora ante la ONU

    Trump anunció el lunes que Stefanik, congresista republicana y firme partidaria del gobernante electo, sería su embajadora ante Naciones Unidas.

    Stefanik, de 40 años, representante federal por el estado de Nueva York y presidenta de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, asumió un puesto de liderazgo en la Cámara de Representantes en 2021, cuando fue elegida para sustituir a la entonces representante Liz Cheney, destituida por criticar las falsas afirmaciones de Trump sobre fraude electoral.

    «Me siento honrado de nominar a la presidenta Elise Stefanik para servir en mi gabinete como embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas», dijo Trump en un comunicado. «Elise es una luchadora increíblemente fuerte, dura e inteligente de America First».

    Stefanik llegará a la ONU tras las audaces promesas de Trump de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania y a la guerra de Israel en Gaza.

    Lee Zeldin, Agencia de Protección Ambiental

    El presidente electo anunció también que nombrará al excongresista Lee Zeldin para dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés).

    «Zeldin garantizará que se tomen decisiones desreguladoras justas y rápidas para liberar el poder de las empresas estadounidenses y, al mismo tiempo, mantener los más altos estándares medioambientales, incluido el aire y el agua más limpios del planeta», dijo Trump en una publicación en su plataforma de redes sociales Truth Social.

    Trump probablemente tratará de revertir muchas normas administradas por la EPA sobre la quema de combustibles fósiles, incluida una que frena las emisiones de carbono de las centrales eléctricas y otra que reduce drásticamente dichas emisiones de los vehículos.

    «Restableceremos el dominio energético de EEUU, revitalizaremos nuestra industria automovilística para que vuelvan los empleos estadounidenses y haremos de EEUU el líder mundial de la inteligencia artificial», dijo Zeldin en la plataforma de redes sociales X, utilizando el acrónimo de inteligencia artificial.

    Marco Rubio, secretario de Estado, según el NYT

    Marco Rubio, senador estadounidense por Florida y candidato presidencial republicano en 2016, habría sido nombrado por Trump como secretario de Estado, según el New York Times.

    De ser así, este político nacido en Florida, de 53 años, se convertiría en el primer latino en ocupar el cargo de máximo diplomático de Estados Unidos una vez que el presidente republicano electo asuma el cargo en enero.

    Rubio lleva mucho tiempo implicado en asuntos exteriores en el Senado, sobre todo en lo que respecta a América Latina, y tiene sólidas relaciones en todo el partido. En el pasado ha abogado por una política exterior enérgica con respecto a los enemigos geopolíticos de Estados Unidos, como China, Irán y Cuba. En los últimos años ha suavizado algunas de sus posturas para alinearse más estrechamente con las opiniones de Trump

    Michael Waltz, asesor de seguridad, según AP

    El representante federal Michael Waltz, un oficial retirado de la Guardia Nacional del Ejército y veterano de guerra, sería el asesor de seguridad nacional de Trump, según Associated Press.

    Este movimiento pondría a Waltz de cara a una serie de crisis de seguridad nacional, que van desde el actual esfuerzo para proporcionar armas a Ucrania y las crecientes preocupaciones sobre la alianza entre Rusia y Corea del Norte hasta los conflictos en Medio Oriente y la búsqueda de un alto al fuego entre Israel y Hamás y Hezbollah.

    Otros importantes aliados de Trump son:

    Elon Musk, empresario y simpatizante

    Una de las figuras más poderosas en la órbita de Trump estos días es Musk, el multimillonario jefe del fabricante de automóviles Tesla y de la compañía de cohetes SpaceX.

    Musk compró Twitter en 2022 y lo transformó en X, impulsando las voces conservadoras y de extrema derecha en la plataforma. Tras haber apoyado en su día al presidente Barack Obama, Musk se ha pasado a la derecha y se ha convertido en una voz destacada entre los conservadores en EEUU.

    Apoyó a Trump después de que el republicano sobreviviera a un intento de asesinato en julio y destinó más de 119 millones de dólares a respaldar la campaña de Trump, incluido un sorteo de un millón de dólares al día entre los votantes de Pensilvania.

    Trump elogia a Musk con frecuencia y cuenta a las multitudes su asombro al ver aterrizar cohetes de SpaceX. Trump ha dicho que dará a Musk, un importante contratista del gobierno, un papel en su gobierno dirigiendo una comisión de eficiencia para auditar todo el gobierno federal.

    John Paulson, posible secretario del Tesoro

    Paulson, multimillonario gestor de fondos de cobertura y gran donante de Trump, es otro de los principales aspirantes a secretario del Tesoro. El veterano financiero ha dicho a sus socios que estaría interesado en el puesto.

    Paulson, partidario desde hace tiempo de los recortes fiscales y la desregulación, tiene un perfil muy similar al de otros posibles miembros del equipo económico de Trump. Ha apoyado públicamente los aranceles específicos como herramienta para garantizar la seguridad nacional de Estados Unidos y combatir las prácticas comerciales desleales en el extranjero.

    En abril, Paulson organizó un acto de recaudación de fondos en el que recolectó más de 50 millones de dólares para el expresidente.

    Otros posibles contendientes al cargo frente al Tesoro son Scott Bessent, Larry Kudlow y Robert Lighthizer, según apunta Reuters.

    Lara Trump, nuera y aliada política

    Tanto en los negocios como en el gobierno, Trump siempre ha mantenido a familiares en puestos clave. Si la proximidad física es un signo de poder, cabe señalar que la persona que estaba a la derecha de Trump en su fiesta de la victoria era Lara Trump.

    Está casada con el hijo mediano del expresidente, Eric, y desde la primavera es la persona elegida por Donald Trump para ocupar la copresidencia del Comité Nacional Republicano.

    Lara Trump, copresidenta del Comité Nacional Republicano, habla ante el candidato presidencial republicano y expresidente Donald Trump en un acto de campaña, el lunes 4 de noviembre de 2024, en Reading, Pensilvania. (Foto AP/Chris Szagola).
    Lara Trump, copresidenta del Comité Nacional Republicano, habla ante el candidato presidencial republicano y expresidente Donald Trump en un acto de campaña, el lunes 4 de noviembre de 2024, en Reading, Pensilvania. (Foto AP/Chris Szagola).

    Lara Trump, exproductora de televisión, fue una destacada colaboradora de su suegro y se planteó su propia campaña en 2022, sopesando una candidatura al Senado en su estado natal de Carolina del Norte, antes de decidir no presentarse.

    En el Comité Nacional Republicano, ha sido una defensora del expresidente preparada para la televisión y encargada de impulsar la recaudación de fondos, ampliar el alcance a los votantes y la iniciativa de “integridad electoral” del partido. También se ha dedicado a su faceta de cantante y ha publicado varias canciones, a veces de contenido político.

    Dana White, presidente de la UFC

    White es el presidente de la Ultimate Fighting Championship y amigo de Trump desde hace mucho tiempo. Su relación se remonta a 2001, cuando White organizó un combate de la UFC en el antiguo casino-hotel Trump Taj Mahal del republicano en Atlantic City, Nueva Jersey.

    Trump ha aparecido en combates de la UFC a lo largo de los años con White, especialmente en su campaña de 2024, cuando buscaba atraer a los votantes masculinos más jóvenes.

    White, a su vez, ha tenido papeles de orador en las convenciones republicanas de 2016, 2020 y 2024 y apareció en el escenario en la fiesta de la victoria de Trump el miércoles, incluso hablando brevemente a la multitud.

    Linda McMahon, amiga de vieja data

    McMahon, que es la otra copresidenta del equipo de transición del presidente electo, es amiga de Trump desde hace mucho tiempo.

    Ella y su marido, Vince, fundaron World Wrestling Entertainment, convirtiendo la organización en una potencia. Trump participó en algunos eventos de la WWE a lo largo de los años, y McMahon fue uno de sus benefactores más generosos en su campaña de 2016. Trump la contrató para dirigir la Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa de Estados Unidos durante su primer mandato. Se marchó para trabajar en su campaña de reelección y pasó los años transcurridos desde que él dejó el cargo como una de las líderes del America First Policy Institute elaborando estrategias para otro mandato de Trump.

    Howard Lutnick, consejero financiero

    Lutnick, consejero delegado de la firma de servicios financieros Cantor Fitzgerald, es el copresidente del equipo de transición de Trump que ayuda a encontrar el equipo que trabajará en el próximo gobierno.

    Lutnick ha hecho donaciones tanto a demócratas como a republicanos en el pasado, apareció una vez en el reality show de Trump en la NBC, “The Apprentice”, y se ha convertido en parte del círculo íntimo del presidente electo. Compartió escenario con Trump en actos en los últimos días de su campaña, incluido el mitin en el Madison Square Garden.

    Fue criticado en los últimos días de la campaña por una entrevista con la CNN en la que repitió las críticas desacreditadas de Robert F. Kennedy Jr. sobre las vacunas.

    Boris Epshteyn, voz clave en lo jurídico

    Epshteyn es un abogado que ha estado coordinando con los diversos equipos legales de Trump y un antiguo ayudante de Trump que fue un sustituto clave en su campaña de 2016. Epshteyn trabajó brevemente como asesor en la Casa Blanca de Trump y como analista político televisivo para Sinclair Broadcast Group. Después de que Trump se negara a aceptar su derrota en 2020, Epshteyn trabajó con el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani en iniciativas para anular el resultado. Fue acusado de llevar a cabo un plan con Giuliani para presentar electores falsos para Trump en Arizona y obstruir la certificación de los resultados por parte del Congreso. Se ha declarado inocente de nueve cargos de delito grave en Arizona relacionados con el caso.

    Epshteyn también ha aparecido al lado de Trump durante sus comparecencias ante los tribunales.

    Stephen Miller, asesor político

    Miller ocupará el cargo de director adjunto de gabinete para políticas en el nuevo gobierno de Trump. Fue asesor principal en el primer mandato de Trump y ha sido una figura central en muchas de las decisiones políticas del expresidente, en particular en su medida de separar a miles de familias migrantes como programa de disuasión en 2018. Miller ayudó a elaborar muchos de los discursos y planes de línea dura de Trump en materia de inmigración.

    Desde que Trump dejó el cargo, Miller ha sido presidente de America First Legal, una organización de exasesores de Trump concebida como una versión conservadora de la Unión Americana de Libertades Civiles, que ha desafiado al gobierno de Biden, empresas de medios de comunicación, universidades y otros sobre temas como la libertad de expresión y religión y la seguridad nacional.

    Se espera que asuma un papel destacado en la ofensiva de Trump contra la inmigración ilegal y prometió la mayor operación de deportación de la historia de Estados Unidos.

    Robert F. Kennedy Jr., el disidente

    Kennedy, activista antivacunas y ecologista, es un vástago del Partido Demócrata cuyo ascenso en la órbita de Trump fue una de las sorpresas de la campaña presidencial de 2024.

    Kennedy entró en la contienda como candidato demócrata, abandonó el partido para presentarse como independiente antes de abandonar su candidatura, y luego apoyó a Trump con la promesa de influir en la política de salud de un futuro gobierno.

    En las últimas semanas, ha hablado de asumir el control del Departamento de Agricultura de Estados Unidos o de obtener el poder para “reorganizar” las agencias sanitarias federales. Ha dicho que Trump, al asumir el cargo, presionaría a los sistemas locales de abastecimiento de agua para que eliminaran el flúor del agua potable –uno de los grandes logros de la salud pública del siglo pasado– y le permitiría investigar la seguridad de las vacunas, sobre las que lleva tiempo promoviendo teorías desacreditadas.

    Brooke Rollins, asesora y amiga

    Rollins es otra asociada de larga data que es vista como una posible contratación en el gobierno entrante. Es la antigua jefa de política interior de Trump y ha sido presidenta y consejera delegada del America First Policy Institute.

    America First Policy pasó desapercibida en comparación con la Heritage Foundation, que dirigió el Proyecto 2025, atacado con frecuencia por los demócratas ante el enfado de la campaña de Trump, que insistió en que el Proyecto 2025 y Heritage no hablaban en su nombre.

    Rollins trabajó anteriormente como asesora del exgobernador de Texas Rick Perry y dirigió la Texas Public Policy Foundation, un instituto de investigación conservador.

    [Con información de The Associated Press y Reuters]

  • Ross Ulbricht y la Promesa de Trump: liberación día 1

    El conteo de votos de las elecciones presidenciales de Estados Unidos está marcando un momento crucial, ya que Donald Trump, el exmandatario que busca regresar a la Casa Blanca, se perfila como el posible ganador. Si este resultado se confirma, su retorno al poder vendría acompañado de promesas que han capturado la atención de muchos, incluida una muy significativa: el perdón presidencial para Ross Ulbricht.

    Las Facultades Presidenciales del Perdón

    En Estados Unidos, el presidente tiene la autoridad constitucional para otorgar indultos y conmutaciones de sentencias, tal como se establece en el Artículo II, Sección 2 de la Constitución. Este poder es amplio y permite al presidente perdonar delitos federales o reducir las penas impuestas, sin necesidad de aprobación del Congreso ni de ningún otro órgano del gobierno.

    El uso de este poder ha sido objeto de debate a lo largo de la historia, a menudo visto como un mecanismo para corregir errores judiciales o mitigar sentencias excesivas. La promesa de Donald Trump de conmutar la sentencia de Ross Ulbricht el primer día de su presidencia (en enero de 2025, cuando oficialmente asumiría el cargo) es un ejemplo poderoso de este potencial para restaurar la justicia.

    ¿Quién es Ross Ulbricht y por qué importa su caso?

    Ross Ulbricht, conocido como el creador de Silk Road, una plataforma pionera en la darknet que permitía el comercio anónimo utilizando Bitcoin, fue arrestado en 2013 y sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Su juicio y condena han sido altamente polémicos, generando críticas sobre la severidad del castigo y las irregularidades en el proceso judicial.

    Como defensores de Ulbricht sostenemos que, si bien Silk Road permitió transacciones de sustancias ilícitas según la ley positiva, lo cierto es que fue el primer mercado libre de acuerdos libres y voluntarios que no hacían daño a nadie y la sentencia fue absolutamente desproporcionada y no tomó en cuenta el potencial de redención.

    ¿Qué implicaría la liberación de Ross Ulbricht?

    Un perdón presidencial o una conmutación de la sentencia permitiría que Ross Ulbricht recupere su libertad después de más de 11 años en prisión. Este sería un hito importante no solo para su familia y seguidores, que han luchado incansablemente por su causa, sino también para la conversación más amplia sobre la reforma del sistema judicial y las penas por delitos relacionados con las drogas, las criptomonedas y el comercio digital. En fin, sobre la intromisión del estado en acuerdos libres y voluntarios, cimiento del libre mercado.

    La liberación de Ulbricht marcaría un precedente importante en la aplicación de la justicia para crímenes cibernéticos y sería vista como un acto de reconciliación hacia todos quienes argumentamos que las tecnologías descentralizadas deben ser tratadas con un enfoque más equitativo y visionario. Además, el regreso de Ulbricht a la sociedad podrá permitirle contribuir positivamente con sus conocimientos y experiencias, inspirando debates sobre libertad y justicia.

    La Importancia de que Trump Cumpla su Promesa

    Si Donald Trump logra la presidencia, será crucial que mantenga su compromiso de liberar a Ross Ulbricht el día 1. El cumplimiento de esta promesa será visto como un acto de justicia para quienes aún no perdemos la fe en ella y como una muestra de que el sistema político puede corregir errores, incluso cuando estos afectan a figuras controvertidas.

    Además, la liberación de Ulbricht será un mensaje poderoso sobre la importancia de la clemencia y la humanidad en la aplicación de la ley, especialmente en un mundo donde las innovaciones tecnológicas desafían las normas legales tradicionales. Como Ulbricht expresó en su reciente tuit, después de más de una década tras las rejas, la posibilidad de una segunda oportunidad es un rayo de esperanza nacido del apoyo incansable de la comunidad.

    Un Momento de Alegría y Esperanza

    Pensar en Ross Ulbricht volviendo a vivir en libertad es motivo de alegría para quienes somos sus seguidores, quienes creen que nunca debió perderla. La esperanza de que un hombre condenado a pasar el resto de su vida en prisión pueda reintegrarse en la sociedad es profundamente conmovedora. Y ahora, con la promesa de Trump de devolverle esa libertad, la comunidad espera con ansias el día en que se haga justicia.

    «Last night, Donald Trump pledged to commute my sentence on day 1, if reelected,» escribió Ross. «Thank you. Thank you. Thank you. After 11 years in prison, it is hard to express how I feel at this moment. It is thanks to your undying support that I may get a second chance.»

    La historia de Ross Ulbricht ha sido una lucha por justicia y libertad, y si la promesa se materializa, marcará un nuevo capítulo lleno de esperanza y posibilidades. #FreeRossDay1

  • ¿Qué pasa si Harris y Trump empatan en el Colegio Electoral?

    En las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el sistema del Colegio Electoral, aunque complicado y a menudo criticado, desempeña un papel crucial en la selección del presidente. Este sistema ha sido un pilar del proceso electoral estadounidense desde la fundación del país, y es visto por algunos como un freno al populismo y una forma de garantizar que todos los estados tengan peso en la elección, no solo las áreas más pobladas.

    El funcionamiento del Colegio Electoral

    A diferencia de muchos países donde el presidente se elige directamente por el voto popular, en Estados Unidos el proceso electoral se canaliza a través del Colegio Electoral. Este sistema asigna a cada estado un número de votos electorales basado en su población. Los 538 votos electorales totales se reparten entre los 50 estados y el Distrito de Columbia, de manera que el candidato que logre al menos 270 de estos votos se convierte en presidente.

    Cada estado, excepto Nebraska y Maine, otorga todos sus votos electorales al candidato que gane la mayoría en ese estado, un sistema llamado «winner-takes-all» (el ganador se lleva todo). Así, quien gane en estados altamente poblados como California o Texas obtiene una ventaja significativa, pero cada estado tiene su propio peso relativo en el resultado final. Esto significa que un candidato puede perder el voto popular a nivel nacional, pero aún ganar la presidencia si obtiene suficientes votos electorales, como ha sucedido en varias ocasiones, la más reciente en 2016 con Donald Trump.

    El Colegio Electoral como freno al populismo

    El Colegio Electoral fue diseñado originalmente por los Padres Fundadores como una salvaguarda frente a la posible influencia del populismo o de una concentración excesiva de poder en las regiones más pobladas. El sistema busca equilibrar los intereses de estados pequeños y grandes, asegurando que los candidatos no solo se centren en los estados con mayor población, sino que también presten atención a las preocupaciones de las áreas menos densamente pobladas.

    Esto crea un mapa electoral que da importancia a los «swing states» o estados bisagra, donde el resultado es incierto y puede inclinar la balanza hacia uno u otro candidato. Esta estructura también dificulta que un candidato basado únicamente en el populismo de grandes áreas urbanas pueda arrasar sin considerar los intereses de las áreas rurales o menos pobladas, lo que contribuye a moderar el discurso político.

    ¿Qué ocurre en caso de empate?

    El Colegio Electoral, sin embargo, no está exento de complicaciones. Al estar compuesto por 538 votos (un número par), existe la posibilidad, aunque remota, de que los candidatos empaten a 269 votos cada uno. Si esto sucediera, la Constitución de Estados Unidos prevé un procedimiento para resolver el empate, como se detalla en la Duodécima Enmienda.

    En este escenario, la elección del presidente recaería en la Cámara de Representantes, donde cada delegación estatal —no cada representante individual— tendría un voto. Como hay 50 estados, se necesitarían 26 votos para ganar la presidencia. La distribución actual de las delegaciones estatales en la Cámara de Representantes favorece a los republicanos, que controlan 26 delegaciones frente a las 22 de los demócratas, con dos delegaciones empatadas.

    Por otro lado, el Senado elegiría al vicepresidente, donde cada uno de los 100 senadores tiene un voto. Dado que el Senado actualmente tiene una ligera mayoría demócrata, aunque está sujeto a cambios en las elecciones legislativas que se celebran el mismo día que las presidenciales, existe la posibilidad de que el presidente y el vicepresidente pertenezcan a partidos diferentes si se da un empate en el Colegio Electoral.

    Posibles escenarios de empate en las elecciones de 2024

    En las elecciones de 2024, los candidatos principales, Kamala Harris por el Partido Demócrata y Donald Trump por el Partido Republicano, se enfrentan en una contienda que algunos analistas ven como ajustada. En caso de un empate a 269 votos, la elección del presidente dependería de la Cámara de Representantes. Actualmente, los republicanos tienen ventaja en las delegaciones estatales, lo que daría a Trump una mayor probabilidad de ser elegido presidente en un escenario de empate.

    Sin embargo, para que se produzca un empate, se tendría que dar una combinación de resultados electoralmente muy ajustados. Estados clave como Míchigan, Pensilvania y Wisconsin podrían inclinarse hacia uno u otro candidato, y en el caso de Nebraska y Maine, que reparten sus votos por distritos, el resultado de un solo distrito podría marcar la diferencia.

    Consecuencias de un empate

    Si se produjera un empate y, como resultado, la Cámara de Representantes eligiera a Trump y el Senado a Kamala Harris como vicepresidenta, el país se enfrentaría a un escenario de gobierno dividido. Esto podría llevar a una situación inédita en la historia de Estados Unidos, con un presidente y una vicepresidenta de partidos políticos opuestos, algo que podría complicar la gobernabilidad y aumentar la polarización política.

    Aunque este escenario es improbable, el simple hecho de que sea posible subraya las particularidades del sistema electoral estadounidense. El Colegio Electoral, aunque criticado por algunos como anticuado o injusto, sigue siendo el mecanismo clave para elegir al presidente y garantizar que los intereses de todos los estados, grandes o pequeños, sean tenidos en cuenta.

  • El Presidente de Estados Unidos: Líder Nacional o Presidente del Mundo?

    Guy Sorman, en su artículo «¿Qué presidente del mundo?», ofrece una reflexión sobre la importancia de las elecciones presidenciales en Estados Unidos no solo para los ciudadanos estadounidenses, sino también para el resto del mundo. Sorman subraya que el presidente de Estados Unidos ejerce un poder significativo a nivel global, más allá de sus competencias nacionales, lo que convierte estas elecciones en un asunto de relevancia internacional.

    El autor señala que, aunque el presidente estadounidense está limitado por múltiples contrapoderes internos —como el Congreso, la Justicia, los estados federados y el Ejército— su influencia en política exterior es mucho mayor. Esto se debe a que el presidente tiene un control más directo sobre la diplomacia y las decisiones militares. En momentos de crisis internacional, el presidente es el único que puede tomar decisiones rápidas y unilaterales, lo que destaca su rol como líder del mundo libre.

    Sorman analiza las posibles consecuencias de una victoria de Donald Trump o Kamala Harris en las elecciones de 2024. Resalta que, mientras Harris probablemente seguiría una política exterior continuista con la de Joe Biden, centrada en la defensa de la democracia y los intereses occidentales, Trump podría llevar a EE.UU. hacia un aislamiento que pondría en riesgo la estabilidad de alianzas clave como la OTAN y podría fomentar las ambiciones expansionistas de China y Rusia. En este contexto, la elección del presidente estadounidense tiene implicaciones directas para países como Ucrania, Israel y Taiwán, así como para la seguridad de Europa.

    En definitiva, Sorman sugiere que aunque los votantes europeos no participen directamente en estas elecciones, sus vidas y la estabilidad de sus naciones están profundamente conectadas con el resultado. Por lo tanto, es inevitable que el presidente de Estados Unidos sea visto como un «presidente del mundo», cuyo mandato influye en el orden global.

    Este análisis subraya la paradoja de que una elección que es, en principio, un asunto interno de Estados Unidos, tiene repercusiones que trascienden fronteras y afectan a millones de personas en todo el mundo. La influencia de la presidencia estadounidense sigue siendo única en el escenario internacional, y aunque esta hegemonía no está exenta de críticas, Sorman concluye que, dadas las alternativas, la mayoría preferiría que el «amo del mundo» siga estando en Washington en lugar de en Pekín o Moscú.

  • Las próximas elecciones presidenciales estadounidenses

    Con gran dolor consigno que prefiero que gane las elecciones presidenciales en el otrora baluarte del mundo libre Kamala Harris que Donald Trump pues me inclino por una estatista al descubierto que uno camuflado, aunque en este último caso el candidato de marras parece inepto en materia política ya que no se percata de su ubicación en el espectro en el que se desenvuelve en temas nacionales e internacionales.

    Trump durante su gestión incrementó el gasto público, el déficit fiscal y la deuda estatal. Tuvo la indecencia de no reconocer el triunfo de su adversario en las últimas elecciones, a pesar que fue certificado por los 50 estados, por 61 jueces federales y locales (8 de los cuales fueron sugeridos por Trump) y su propio Vicepresidente, Mike Pence. Sus manifestaciones con motivo del ataque al Capitolio fueron bochornosas; como reporta la Association PressThe New York Times y el Washington Post el Presidente expresó reiteradamente en lugares públicos en esos días críticos respecto a los revoltosos: “They were there with love in their hearts. It was a beautiful day” (Estaban allí con amor en sus corazones. Fue un día hermoso), lo cual se desdijo más adelante en vista de la categórica condena inicial de colegas republicanos liderados por el Senador Lindsay Graham y del público en general. Del mismo modo que se retractó respecto del aborto a pesar de haber reiterado que era partidario del pro choice desde su célebre declaración inicial el 24 de octubre de 1999 en NBC News (“Meet the Press”) hasta que más adelante sus asesores le recomendaron condenar el aborto debido a la posición de sus seguidores potenciales con especial referencia destacados representantes del Tea Party.

    Trump es proteccionista, nacionalista y xenófobo que la emprende contra los inmigrantes y con ribetes peligrosos como cuando frente al enfrentamiento de dos grupos en Charlottesville donde todos los partidarios de una de las partes enfrentadas portaban estandartes nazis, frente a lo cual el entonces Presidente declaró ante las cámaras de CNN: “Very fine people on both sides” (Buena gente de los dos lados).

    Sé que hay personas de buena voluntad preocupadas por el avance del aparato estatal estadounidense que consideran que es mejor apoyarlo a Trump pues el gobierno de Biden y lo que proyecta su eventual sucesora es una calamidad. Esto último es del todo correcto pero no puede decirse con rigor que con los antecedentes referidos de Trump se enfrentará al tamaño del gobierno federal con el agravante que como queda dicho el disfraz -tal vez inconsciente- presenta un frente de mayor peligro y debilita las defensas y anticuerpos. Sin duda que como he marcado tantas veces una cosa es la academia que siempre apunta al óptimo y otra la política, un terreno en el que se hace lo que las limitaciones de las circunstancias permiten, en este caso en cuanto a relaciones exteriores y equivalentes al efecto de eventualmente inclinarse por uno u otro candidato.

    Es verdaderamente triste lo que viene ocurriendo en ese magnífico país en el que estudié dos años de mi colegio secundario, luego asistí a seminarios producto de una beca y he visitado en reiteradas ocasiones. Tengo muy buenos amigos estadounidenses y me constan las inmensas reservas morales con que cuenta esa nación las cuales constituyen una formidable esperanza para rectificar el rumbo.

    En mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos detallo a través de quinientas páginas el declive que viene operando, en abierto contraste con los extraordinarios consejos de los Padres Fundadores. Me parece oportuno limitarme esta vez a reproducir los epígrafes que estampé para abrir cada uno de sus doce capítulos que ilustran el contenido del libro. Lo hago en el mismo orden cronológico con que aparece en mi trabajo, De Thomas Paine (1776): “La sociedad en todos sus estadios es una bendición, pero el gobierno aun en su mejor estado constituye un mal necesario y en su peor estado un mal intolerable”. De George Madison (1788): “Hemos oído de la impía doctrina del Viejo Mundo por la que la gente era hecha para el rey y no el rey para la gente. ¿Se revivirá la misma doctrina en el Nuevo bajo otra forma, que por la sólida felicidad de la gente debe sacrificarse a las visiones de aquellas instituciones políticas bajo una forma diferente?”.

    De Thomas Jefferson (1782): “Un despotismo electo no fue el gobierno por el que luchamos”. De George Washington (1795): “Mi ardiente deseo es y siempre ha sido cumplir estrictamente con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a los Estados Unidos fuera de toda conexión política con otros países.” De Benjamin Franklin (1759): “Aquellos que renuncian a libertades esenciales para obtener seguridad temporaria, no merecen ni libertad ni seguridad.” De John Marshall (1819): “El poder de establecer impuestos, es el poder de destruir.” De Pelatiah Webster (1779): “La libertad de comercio y la libertad irrestricta del sujeto para disponer o usar de su propiedad como le plazca, es absolutamente necesaria para la prosperidad de todas las comunidades y para la felicidad de todos los individuos que las integran.” Inscripción en la Estatua de la Libertad (Emma Lazarus, 1883) que reproducimos en el idioma en que está inscripto: “Give me your tiered, your poor, Your huddled masses yearing to breath free, The wretched refuse of your teeming shore, Send these, the homless, the tempest.toss´d to me, I lift my lamp reside the Golden door”. De James Bovard (2003): “De la misma manera que a los políticos raramente se los hace responsables por sus mentiras, a los gobiernos raramente se los hace responsables por sus matanzas.”

    De Milton Friedman (2000): “Como nación hemos sido responsables por el asesinato de literalmente cientos de miles de personas en nuestro país y en el extranjero por pelear un a guerra antinarcóticos que nunca debió haber comenzado y que solo puede ganarse, si eso fuera posible, convirtiendo a los Estados Unidos en un estado policial.” De Etienne de La Boetie (1576): “Son, pues, los propios pueblos los que se dejan, o mejor dicho, se hacen encadenar ya que con solo dejar de servir romperían sus cadenas”. De Ralph Waldo Emerson (1844): “Es moral aquel cuya meta o motivo puede convertirse en norma universal.”

    Para bien del mundo libre es de esperar una pronta reacción en dirección a la libertad. Literalmente, nos va la vida en esto. En cuanto al Partido Republicano en términos modernos es de desear que retome los valores y principios de los Barry Goldwater, Ronald Reagan, Ron Paul (que advierte en varios videos en YouTube acerca de los peligros que presenta Trump) y Mitt Romney (quien en su condición de Senador promovió juicio político a Trump). Mi padre los conoció personalmente a los dos primeros y en mi caso puede intercambiar mails con los dos últimos. El premio Nobel en Economía, el gran Vernon L. Smith, es también muy crítico de las políticas que implementó Trump y las que promete ejecutar vinculadas a su arrogante estatismo siempre inmoral y empobrecedor.

  • Blockchain se utilizará en West Virginia para las elecciones en 2020

    West Virginia, quien hizo historia como el primer estado de EE. UU. en utilizar blockchain para votar desde el extranjero en las midterm elections en 2018 a través de un smartphone, planea usar la misma tecnología para las elecciones presidenciales de 2020. Si bien el primer proyecto piloto se limitó a los votantes militares radicados en el extranjero, las elecciones de 2020 podrían ver la implementación de la tecnología blockchain en todo el estado.

    Donald Kersey, director de elecciones de la Oficina del Secretario de West Virginia, que también se desempeña como asesor legal, afirmó: “En Estados Unidos, tenemos un gobierno democrático. Las personas que nos representan, que hacen nuestras leyes, son elegidas por el pueblo. Y una gran parte de nuestra comunidad en Estados Unidos es nuestro ejército”, dijo Kersey.

    En un esfuerzo por aumentar el número de votantes en el extranjero, incluido el personal militar y los expatriados civiles, Kersey cree que una aplicación de blockchain móvil simple, segura y fácil de usar es la respuesta, ya que es mejor que enviar boletas de votación a través de un solo servidor y es más fácil y rápido que el correo ordinario. Para ello, en 2018, West Virginia usó una startup de blockchain móvil llamada Voatz.

    De acuerdo con una encuesta realizada por el Programa Federal de Asistencia al Voto (FVAP), solo el 7% de un total de 3 millones de votantes viviendo en el extranjero, participaron en las elecciones presidenciales de 2016 que llevaron al presidente Donald Trump al poder, en comparación con más del 50% que votó en el país, lo que demuestra que muchas personas no participan debido a los inconvenientes de votar desde el extranjero vía correo ordinario. Kersey comentó que entre los votos emitidos en el extranjero en las elecciones de mitad de período, 144 personas votaron con la aplicación, y más de 200 votantes adicionales descargaron la aplicación durante las mismas.

    El estado de West Virginia no había anticipado este nivel de interés, ya que no había una educación específica ni una campaña de marketing sólida. «Esa es una tasa de respuesta realmente buena para que alguien use una nueva tecnología», agregó Kersey. “En última instancia, el plan es hacerlo de nuevo en la elección presidencial. Nos encantaría que esto se convirtiera en el método de votación de West Virginia».

    Por tanto, para 2020, tanto el personal militar como los civiles expatriados aprovecharán la alternativa de voto de blockchain. Kersey reveló que:  «Blockchain es más seguro porque no hay un solo punto de falla. Tienes una gran cantidad de nodos que están almacenando los datos. También está altamente encriptado». El estado permitió a la aplicación escanear el dispositivo en busca de malware (lo cual es una preocupación de privacidad), si detecta una carpeta comprometida o cualquier tipo de error, la aplicación evitará que se abra la boleta.

    A pesar del potencial de la tecnología, Kersey es consciente que no va a ser tan fácil reemplazar la votación de las urnas en el corto plazo, ya que los políticos tenderán a mantenerse al margen, debido a los problemas del federalismo además de que ir al lugar de votación representa una importante tradición estadounidense, una que necesitará más que una sola elección para sobrescribir. Sin embargo, ese proceso de cambio podría comenzar el 3 de noviembre de 2020, durante las próximas elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

  • Las realidades económicas del socialismo democrático

    Alguien tiene que pagarlo

    Es increíble cuánto puede cambiar en 25 años la plataforma de un partido político.

    El 27 de enero de 1996, el entonces presidente de EE. UU., Bill Clinton, proclamó que la “era del gobierno grande se terminó, pero no podemos volver a un tiempo donde dejábamos a nuestros ciudadanos librados a su suerte”. Y agregó: “Así que por lo tanto […] le pedí al Congreso que se me una para realizar los recortes que acordamos. Démosle al pueblo estadounidense el presupuesto balanceado que se merece, con un modesto recorte de impuestos y menores tasas de interés y una esperanza más brillante por el futuro que nos traerá”.

    Comparemos el mensaje de Clinton con los favoritos demócratas socialistas de hoy, Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. El programa emblema de Sanders es “Medicare para todos”, un plan que pone toda la responsabilidad del gasto para la atención médica de Estados Unidos sobre el presupuesto federal. Como lo explicó Sanders: “Ha llegado también el tiempo de decir que necesitamos expandir Medicare para cubrir a cada hombre, mujer y niño con un programa de atención médica nacional de pagador único”.

    Fiel al estilo, Ocasio-Cortez apoyó recientemente varios otros favoritos de Sanders, como la expansión de los beneficios por seguridad social, 12 semanas de licencia familiar, educación universitaria gratuita junto con un rescate financiero para las deudas de préstamos a los estudiantes, un programa de trabajos garantizados y grandes proyectos de infraestructura.

    Puede sonar ridículo, pero esta visión de expandir masivamente al gobierno apela indudablemente a muchos votantes demócratas, la mayoría de los cuales dicen que prefieren el socialismo al capitalismo. El Partido Demócrata de los 90 es tan diferente al que hoy aspira a tomar el país, que necesitaríamos miles de palabras para cubrir el asunto. Pero un área donde es fácil ver la diferencia es en el gasto.

    Adiós austeridad fiscal

    Una limitación de este ejercicio es que no estamos comparando manzanas con manzanas, porque los números de Clinton son cifras del gasto real, mientras que las de Sanders/Ocasio-Cortez son meramente aspiraciones. Clinton hizo su campaña prometiendo que el gobierno se haría cargo de la cobertura médica, pero no lo consiguió. Eso significa que un puntaje de su propuesta de campaña habría sido peor que los números reales. Es, no obstante, informativo.

    Durante sus dos mandatos en el Salón Oval, Clinton redujo el gasto del gobierno al 17,6 por ciento del PBI en el año fiscal 2001, desde un 20,3 por ciento en el año fiscal 1994. El gasto ajustado por inflación creció un 12,7 por ciento en ocho años—creció un 22,9 por ciento con Reagan y un 100 por ciento con Bush. Gracias a una economía creciente y un Congreso republicano un tanto responsable fiscalmente, el presupuesto de Clinton quedó equilibrado al final de su segundo mandato.

    Ahora bien, los socialistas democráticos nunca hablan sobre cuánto costará su plan. Sin embargo, algunos intelectuales se han ofrecido como voluntarios para hacerles el trabajo. Mi colega Charles Blahous escribió un formidable artículo que puntúa la propuesta de “Medicare para todos” de Sanders. Suponiendo realizable cada una de las optimistas suposiciones de Sanders, él encuentra que el plan costaría, como mínimo, la impresionante cifra de 32,6 billones de dólares en 10 años y agregaría un 12,7 por ciento del PBI al gasto federal para el 2031.

    Más indiscutible es el dramático impacto que tal plan tendría en la oferta y calidad de la atención médica en el país si Sanders obtuviera el recorte del 40 por ciento al reembolso a los proveedores de coberturas privadas que su plan requiere. El plan es tan malo que incluso el Washington Post publicó una editorial en contra.

    Decenas de billones

    Brian Riedl del Manhattan Institute ha contabilizado todo el plan: universidad gratuita, atención médica pagada y demás. Él encuentra que el plan de ensueño de Sanders/Ocasio-Cortez aumentaría el gasto federal en USD 42,5 billones en la próxima década. Y eso es además de los USD 12,4 billones adicionales que se proyecta que el gobierno federal aumente sin que haya ningún nuevo plan socialista en el mismo período.

    La proporción de la deuda respecto al PBI se dispararía al 239 por ciento en 2028 y casi al 500 por ciento en 2048—eso es tres veces más que las proyecciones actuales de la Oficina de Presupuesto del Congreso. El gasto como porcentaje del PBI superaría el 40 por ciento del PBI —más del doble del promedio desde 1965— y alcanzaría el 50 por ciento para el 2048. En otras palabras, Sanders y Ocasio-Cortez hacen que Clinton parezca el economista liberal Murray Rothbard.

    Ellos también hacen que el expresidente Barack Obama parezca Ronald Reagan. Riedl calcula cuántos impuestos adicionales se requerirían para convertir el sueño socialista en realidad. Él supone, generosamente, que el plan democrático socialista recortaría el gasto proyectado de USD 42,5 billones a USD 34 billones.

    Pero pagar incluso los USD 34 billones requeriría una tasa impositiva del 100 por ciento a todas las ganancias corporativas y un 100 por ciento a todos los ingresos salariales por encima de los USD 92.000 para solteros o USD 150.000 para los casados. Incluso este nuevo nivel de impuestos no pagaría ni un centavo de la acumulación de deuda proyectada actualmente, esto simplemente “financiaría” los nuevos sueños socialistas.

    Y todo lo anterior supone de manera no realista que los estadounidenses no van a cambiar su comportamiento cuando los impuestos se vuelvan confiscatorios. Datos de la oferta de trabajo agregada, como la diferencia en horas trabajadas entre países con diferentes niveles impositivos, sugieren que la gente, de hecho, sí cambia su comportamiento cuando la tasa impositiva es mayor y reduce su producción.

    El premio Nobel Ed Prescott, en su famoso artículo de 2004, “¿Por qué los estadounidenses trabajan mucho más que los europeos?” muestra que los trabajadores pasan considerablemente más horas trabajando cuando las tasas impositivas en sus ingresos son menores. Así que, básicamente, con el tiempo, la gente reduce la cantidad de horas que trabaja, el crecimiento económico se desacelera y se recauda menos dinero. Como muestra el trabajo de Prescott, el efecto es incluso más fuerte a medida que crece la asistencia social del gobierno.

    Y luego está el largo plazo. En relación al objetivo de Obama de subir drásticamente la tasa impositiva máxima durante su presidencia, la investigación económica muestra otro punto interesante: impuestos más altos no disuaden de trabajar a la gente rica, pero esas altas tasas aminoran los incentivos de los jóvenes a invertir en educación y en carreras que mejorarían sus posibilidades de volverse la gente rica del mañana. Estas consecuencias económicas negativas obviamente reducen las chances de un crecimiento económico robusto.

    En definitiva, ninguno de nosotros puede pagar los costos reales del presupuesto del sueño democrático socialista. Y estos son solo los costos financieros. No dice nada sobre paralizar la innovación, el emprendurismo y el trabajo bajo tal plan. Es increíble cuánto puede cambiar en 25 años la ideología de un partido político.

    Veronique de Rugy es una investigadora en el Centro Mercatus de la Universidad George Mason y senior fellow en el Instituto Americano de Investigación Económica. Este artículo fue publicado con anterioridad en AIER.org