Etiqueta: Feliz Navidad

  • Feliz Navidad

    En esta época tan especial, cuando el espíritu navideño colorea nuestros días, en nombre de todo el equipo de Goethals Consulting, extendemos nuestros más cálidos saludos a cada uno de ustedes. La Navidad nos reúne en un abrazo fraternal, une nuestros corazones en una melodía de esperanza y renovación. Es el momento de reflexionar sobre el año que se va, valorar las experiencias compartidas y celebrar los lazos que nos unen.

    En este espíritu de generosidad y compañerismo, queremos obsequiarles un regalo especial: un poema escrito con amor y dedicación por nuestro querido presidente John Bennett N. Con este poema, Navidad y Redención, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023, culminamos con la serie de poemas del libro inédito aún de John, que comenzamos a publicar cada viernes desde el mes de Mayo. Que estas palabras sean un bálsamo para el alma y un recordatorio de la belleza que nos rodea en esta temporada de alegría.

    Que la luz de la Navidad ilumine sus hogares, trayendo consigo paz, amor y prosperidad. Que cada sonrisa sea un motivo para celebrar y cada encuentro un momento para compartir la felicidad.

    ¡ Feliz Navidad, Próspero Año nuevo, Felices fiestas a todos!

    Navidad y redención

    Una alegre meditación de la natividad en ese extraordinario y rústico pesebre.

    El Cirio Navideño

    Un discreto cirio

    en quieta noche de divino alumbramiento

    luce diminuta Palidez,

    casi temeroso de turbar con su tenue

    Fulgor el sueño del recién nacido. . .

    El tierno Redentor abre sus ojos,

    Y bosteza con lánguida somnolencia infantil.

    Sus tiernos ojos vacilan errantes en la rústica estancia

    Y por un instante se detienen al contemplar

    al pálido cirio.

    Una gutural risa pueril rompe el silencio,

    Y el cirio siente que su pequeño ardor no ha sido en vano.

  • Feliz Navidad y Próspero Año les desea Goethals Consulting.

    En estos días tan especiales, recordamos a Juan Pablo II y su particular visión sobre el tradicional «arbol de Navidad». Juan Pablo II fue el primer Papa en colocar un árbol de Navidad en el recinto abrazado por la columnata de Bernini en el Vaticano, iniciando la tradición en 1982. La Navidad en el Vaticano no siempre incluyó un árbol gigante erigido en medio de la Basílica de San Pedro pero que hoy ya es una tradición anual  que incluye donaciones del abeto procedente de diversos países y líderes de renombre, como el checo Vaclav Havel que lo llevó personalmente en 1999.

    Juan Pablo II amaba la Navidad, especialmente todas las tradiciones que venían de su tierra natal de Polonia. Un amigo de Juan Pablo II explica en el libro de Wlodzimierz Redzioch que «El Santo Padre estaba muy ansioso de que celebráramos las fiestas en un ambiente familiar, según las tradiciones polacas… Al Santo Padre le gustaba mucho el árbol de Navidad. «.

    «Debo decirles – confesaba – que yo personalmente, a pesar de tener unos cuantos años, espero impacientemente la llegada de la Navidad, momento en el cual, es traído a mis habitaciones este pequeño árbol. Todo ello lleva un enorme significado que trasciende las edades, tanto ancianos como niños reaccionan de la misma manera, si bien en distintos niveles de comprensión”.

    El Papa Karol Wojtyla explicó el mensaje de este símbolo durante el Ángelus del 19 de diciembre del 2004: que el árbol de Navidad era una costumbre muy antigua que exalta el valor de la vida, pues en el invierno las ramas siempre verdes se convierten en un signo de la vida que no muere.

    «En invierno, el abeto siempre verde se convierte en signo da la vida que no muere», aclaró dirigiéndose a los peregrinos que se encontraban junto al portal de belén en construcción que sería descubierto después de la misa del Gallo en Nochebuena.

    «Generalmente, en el árbol decorado y a sus pies se colocan los regalos de Navidad. El símbolo se hace elocuente también desde el punto de vista típicamente cristiano: recuerda al «árbol de la vida» (Cf. Génesis 2, 9), representación de Cristo, supremo don de Dios a la humanidad», indicó.

    «El mensaje del árbol de Navidad es, por tanto, que la vida es «siempre verde» si se hace don –subrayó Juan Pablo II–: no tanto de cosas materiales, sino de sí mismo: en la amistad y en el afecto sincero, en la ayuda fraterna y en el perdón, en el tiempo compartido y en la escucha recíproca».

    Má de 40 años después, el árbol de Navidad sigue siendo una imagen poderosa en la Plaza de San Pedro, todo debido a un Papa nostálgico, queriendo celebrar la Navidad como lo hacía en su casa. Sentimiento que compartimos y seguimos repitiendo la misma historia muchos de nosotros.

    Más allá de la anécdota, lo importante es la tradición,  el mensaje, en palabras de  Benedicto XVI “al encender las luces del Nacimiento y del árbol de Navidad en nuestras casas, ¡que nuestro ánimo se abra a la verdadera luz espiritual traída a todos los hombres y mujeres de buena voluntad!

    Muchas felicidades de parte de todo el equipo de Goethals Consulting.

     

  • Una historia real de Navidad y los mejores deseos desde Goethals Consulting

    Vamos a contarles una historia, adecuada a la Navidad y teniendo como tema principal, las libertades y la cooperación pacífica y voluntaria, representadas en el Arbol de la República y el oscuro período por el que debieron atravesar los ciudadanos checos antes de poder disfrutar su libertad hoy día.

    Elegimos ese país porque pasó por diferentes sistemas políticos. A lo largo del siglo XX, el pueblo checo tuvo que enfrentarse a varios cambios políticos y sociales. Las miserias de los tiempos de posguerra, el bienestar de la Primera República, la vuelta a la pobreza tras la Gran Depresión y las duras reglas implantadas durante la ocupación nazi y el régimen comunista .

    La primera Navidad de la Checoslovaquia independiente (1918) se festejó con mucho entusiasmo, tanto por la libertad recién adquirida como por el fin de la Primera Guerra Mundial. Este bienestar dura poco tiempo, y este período da nacimiento a la solidaria tradición del árbol de Navidad de la República. El establecimiento de la tradición del árbol navideño de la República está relacionado con el escritor y periodista, Rudolf Těsnohlídek.

    Dos días antes de la Nochebuena, llegando a un bosque, donde quería cortar un árbol navideño, encontró a un bebé abandonado. Este chocante descubrimiento le afectó tanto, que decidió fundar una organización de caridad con el fin de ayudar a niños huérfanos. Dado que el bebé se hallaba debajo de un árbol, Těsnohlídek dio a la luz la idea de introducir en Checoslovaquia la tradición de los árboles de la buena voluntad, que el escritor conocía de Dinamarca. El proyecto realizado en Checoslovaquia se basó en la idea de poner debajo de los árboles una alcancía para recolectar dinero y destinarlo a ayudar a los niños abandonados. El primer árbol de Navidad de la República apareció en 1924 en una plaza de la ciudad de Brno, celebrándose como un gran evento. Participaron todas las personas importantes de la ciudad, e incluso se contó con la presencia de la niña salvada por el escritor. La primera recolecta gozó de mucho éxito y la idea llegó a gustarle tanto a la gente que el mismo año aparecieron árboles con alcancías en plazas de otras ciudades checas. A Praga y Bratislava llegaron el año siguiente, y así hasta que no quedó una ciudad que careciera de árbol navideño de la República.

    En 1939 el poder de los nazis bajo el mando de Adolf Hitler fue aumentando. El 15 de marzo de este año, el líder del Tercer Reich entró con sus tropas en lo que quedaba de Checoslovaquia, declarando al día siguiente el Protectorado de Bohemia y Moravia y asumiendo a la vez el mando al país.

    La ideología nazi no iba de mano con la religión cristiana, y de hecho sus representantes pretendían implantar la vuelta a las tradiciones profesadas por antiguos pueblos germánicos. Asimismo se prohibió la tradición caritativa del árbol navideño de la República, ya que según los nazis recordaba demasiado a la anterior República. En 1938 ya estaba prohibido que los niños celebrasen el nacimiento de Jesucristo en los colegios. Los nazis intentaban suprimir todas estas tradiciones. Sin embargo, eran conscientes de que resultaba imposible abolirlas del todo, así que más bien trataron de taparlas con la introducción de algunas tradiciones nuevas. Entonces, así el 21 de diciembre los nazis celebraban la fiesta del solsticio, y el 24 de diciembre, el día de la Nochebuena, se daba homenaje a personas fallecidas, siendo las luces de las velas navideñas interpretadas como las luces encendidas para recordar las víctimas que habían caído en la lucha por la Alemania nazi.

    Asimismo, al conocido villancico ´La Noche Silenciosa` le cambiaron el texto, adaptando la letra que en este caso celebraba a Adolf Hitler como el protector de la Alemania nazi. No obstante, cuantas mayores eran las pretensiones de implantar tradiciones nuevas por parte de los nazis, más fuerte el pueblo checo se apegaba a sus tradiciones navideñas de toda la vida, al igual que a su historia nacional, siendo entonces los libros sobre la historia checa unos de los regalos más populares para Navidad. Las típicas tradiciones checas se intentaban mantener también en las cárceles y campos de concentración, donde los presos llegaron a darse cuenta de la espiritualidad de estas fiestas como nunca en su vida.

    En mayo del 1945 llegó el fin de la Segunda Guerra Mundial y el ambiente de la primera Navidad de posguerra parecía repetirse, siendo similar al de la Primera República. El mismo año volvieron a aparecer los árboles navideños de la República, que los nazis habían prohibido ya al principio de la guerra. En las alcancías bajo el árbol se recolectaba dinero para niños que habían perdido a sus padres o sufrieron heridas tras el conflicto bélico. Un año tras el fin de la Segunda Guerra Mundial se celebraron comicios parlamentarios. El ganador fue el Partido Comunista Checoslovaco, con un 36% de los votos. Se trató de las primeras y únicas elecciones democráticas durante los siguientes más de cuarenta años, ya que poco después, en 1948 los comunistas llegaron al poder total tras la Revolución de Febrero. Checoslovaquia se fue sucesivamente integrando en el bloque soviético implantándose asimismo el estricto régimen comunista puesto en marcha por el líder soviético, Iósif Stalin.

    De modo parecido a los nazis, los comunistas tampoco admitían el mantenimiento de las tradiciones cristianas, ya que su ideología se basaba en un ateismo militante y consideraban la religión como una herramienta para dominar al pueblo por parte de las clases gobernantes.

    >Una alusión crítica a la religión apareció también en 1949 en el discurso de Navidad del entonces presidente, Antonín Zápotocký. En él comentó que el hecho de que Jesucristo naciera en un establo servía a la clase rica para dar a conocer a la clase trabajadora que ellos también pueden vivir en un establo. El presidente prosiguió señalando que el Niño Jesús ya se había hecho mayor, le había crecido la barba y había llegado a convertirse en Ded Moroz, el Abuelo Escarcha en español. Con esta figura del folclore ruso, cuyo fenómeno se pretendía imponer en la tradición navideña checa durante todo el régimen comunista, se intentó hacer sombra al tradicional Niño Jesús. Esta historia aparentemente ingenua, sin embargo, fue adquiriendo un aspecto propagandístico. De hecho, en ella el Abuelo Escarcha hizo durante este viaje una parada en la ciudad de Gori, situada en la actual Georgia, que fue el lugar del nacimiento del líder soviético, Iósif Stalin. Allí realizó un discurso elogioso hacia su persona. Sucesivamente partió al Kremlin, en Moscú, donde hizo una reverencia al cadáver embalsamado de Vladímir Ilich Lenin, el primer líder de la Unión Soviética.

    En Checoslovaquia siempre era el Niño Jesús el que traía los regalos navideños a los niños el día 24 de diciembre. Los representantes del régimen comunista pretendieron quitarle este privilegio, pasándoselo al Abuelo Escarcha. Esta figura aparecía en carteles, además a menudo retratada con productos que entonces eran casi imposible de comprar, una de las muestras de que los comunistas solían retratar la realidad social de forma diferente de lo que realmente era.

    En los años cincuenta se fue implantando en Checoslovaquia un duro régimen que perseguía a todos los oponentes al comunismo, al igual que a los creyentes y representantes de la Iglesia. Incluso se prohibía cantar villancicos que recordaran el nacimiento de Jesucristo y las estrellas de Belén fueron sustituidas por las soviéticas. Otra de las tradiciones que los comunistas pretendieron limitar durante su mando fue la Misa de Gallo, a la que se solía acudir a medianoche de la Nochebuena. En los años ’50, los funcionarios comunistas estaban muy atentos en quién se dirigía a las iglesias, así que mucha gente prefería no acudir, temiendo convertirse en personas inconvenientes al régimen. En la década siguiente, la asistencia a las misas ya era más tolerada. Sin embargo, aún así los representantes del régimen establecieron la hora de la Misa de Gallo al mediodía o por la tarde, justificándolo con la excusa de que lo hacían por la seguridad de los ciudadanos, que así no tenían que andar por las calles en plena noche.

    En 1968 llegó a Checoslovaquia la época de una parcial liberación del rígido régimen comunista: la llamada Primavera de Praga. Con ella volvieron a las plazas de las ciudades checas los árboles navideños de la República que en los años 50 habían vuelto a desaparecer por estar demasiado vinculados a la religión. Sin embargo, en la década siguiente la tradición volvió a ser celebrada, esta vez relacionada con un proyecto caritativo lanzado por la organización Aldeas Infantiles SOS. Pero la Primavera de Praga fracasó y tras la invasión soviética de 1968 se implantó una renovación de la ortodoxia comunista bajo el nombre de normalización. La tradición de los árboles de Navidad, que se había renovado tantas veces en su historia, no llegó a mantenerse durante mucho tiempo en estas nuevas condiciones políticas, ya que el origen austríaco de la organización Aldeas Infantiles SOS era inadmisible para el régimen comunista, que se negaba a adoptar tradiciones occidentales. Además su aspecto caritativo estaba relacionado con el cristianismo, lo que también resultaba incómodo.

    El objetivo de este proyecto consistía en facilitar a los huérfanos la oportunidad de poder crecer en un ambiente familiar. Sin embargo, entonces los representantes del régimen comunista anunciaron que el nivel del sistema socialista era tan avanzado que no necesitaba adoptar nada propio de la sociedad capitalista.

    Un mes antes de la Navidad de 1989, una serie de acontecimientos dio lugar a la Revolución de Terciopelo, que acabó con el régimen comunista en Checoslovaquia. Para muchos fueron las fiestas más felices de su vida, ya que gracias a la apertura de la frontera, los que se habían marchado al exilio durante el régimen comunista pudieron volver a pasar las fiestas en su tierra natal, al igual que los presos políticos con sus familias.

    Como todas las Navidades, esta vez la gente también se comportó de forma muy solidaria con los demás. Los estudiantes organizaron una ayuda humanitaria destinada a Rumania, donde la caída del comunismo vino acompañada de violencia y depresión económica. Asimismo, los árboles navideños de la República volvieron a las plazas de las ciudades checas.

    Entre los regalos más populares de ese año destacaban libros y música que estuvieron prohibidas durante el régimen. El día de la Nochebuena las iglesias estuvieron repletas y la Misa de Gallo fue transmitida en directo por la Televisión y la Radiodifusión Checas. Y además de villancicos, también se cantó el himno nacional.

    Todo ello demuestra que pese a los intentos que surgieron durante todo el siglo XX de suprimir y ensombrecer las tradiciones navideñas, el pueblo checo no se dejó manipular. Las tradiciones paganas germánicas promovidas por los nazis nunca se adoptaron, al igual que el Abuelo Escarcha jamás llegó a sustituir al Niño Jesús. Triunfó la Libertad.

    Desde Goethals Consulting, GCCViews e ISA Panama, les deseamos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo.

    Fuente: Pavlína Kourová y Petr Koura, autores de la publicación ´La Navidad Checa desde la Primera República hasta la Revolución de Terciopelo`. Radio Praga.

  • ‘Feliz Navidad’: el primer mensaje de texto del mundo se vendió como NFT por $121.000.

    Ayer 21 de diciembre, se subastó el primer SMS del mundo, un mensaje de 14 caracteres con un simple «Feliz Navidad» que se ofreció en forma de token digital certificado único, un NFT y cuyas ganancias se destinarán al ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. Vodafone dijo que este será el primer NFT de la compañía.

    Los tokens no fungibles, o NFT, son un tipo de activo digital que ha ganado popularidad este año, y las obras de arte de NFT se venden por millones de dólares. Comercializados desde alrededor de 2017, estos objetos digitales, que abarcan imágenes, videos, música y texto, existen en blockchain.

    El texto de felicitación navideña, fue enviado el 3 de diciembre de 1992 por Neil Papworth. Papworth, que estaba trabajando en el desarrollo de un servicio de mensajes cortos para el gigante móvil Vodafone, creó el SMS desde su base en Newbury, Berkshire. El texto fue recibido con éxito por un director de la compañía, Richard Jarvis, en su teléfono Orbitel 901 de 2 kg (4 libras), similar a un teléfono de escritorio pero inalámbrico y con asa.

    No fue hasta el año siguiente cuando se lanzó el primer teléfono celular capaz de enviar y recibir mensajes de texto con un límite de 160 caracteres, fabricado por Nokia, donde se introdujo una función de SMS con un «bip» distintivo para señalar un mensaje entrante. En 1999, siete años después, los mensajes de texto finalmente pudieron intercambiarse en múltiples redes, lo que los impulsó a alcanzar una popularidad mayor que nunca.

    El comprador, cuya identidad no fue revelada es un canadiense involucrado en el sector tecnológico y pagó 107.000€ por el NFT. El comprador del NFT obtendrá un certificado que garantiza la autenticidad y unicidad del NFT firmado por el CEO de Vodafone Group, Nick Read. Aparte de esto, una réplica detallada del protocolo de comunicación original creado por Vodafone, que documenta el envío / recepción del primer SMS del mundo, junto con la réplica del protocolo de comunicación original como archivos TXT (versiones codificadas / no codificadas) y como archivos PDF (versiones codificadas / no codificadas) también serán proporcionados al comprador por la empresa.

    La subasta en línea se llevó a cabo en París por Aguttes, la primera casa de subastas independiente en Francia. El comprador pagará con la criptomoneda Ether. «La venta de bienes intangibles no es legal en Francia, por lo que la casa de subastas ha empaquetado el mensaje de texto en un marco digital, mostrando el código y el protocolo de comunicación», dijo Maximilien Aguttes, fundador de la casa de subastas.

    Este movimiento de acuñar el primer SMS del mundo es otro ejemplo de la capacidad de NFT para tokenizar y preservar digitalmente la historia. Esta no es la primera vez que este tipo de recopilación digital entra en la memoria digital. Recientemente, un NFT de la primera edición de Wikipedia se vendió en una subasta por $750,000.

    “El primer libro impreso, la primera llamada telefónica, el primer correo electrónico: todos estos inventos han cambiado nuestras vidas y nuestra comunicación en el mundo. Este primer mensaje de texto recibido en 1992 es un testimonio histórico del progreso humano y tecnológico; estamos encantados de poder apoyar la venta de este hito histórico por esta causa» concluyó Aguttes.

  • Aún en la guerra, lo correcto prevalece frente a la obediencia debida. ¡Feliz navidad!

    Deseándoles a todos una hermosa Navidad, les regalamos esta historia verídica de paz y reconciliación, donde resalta el individuo y sus valores, donde prevalece su conciencia ética frente a la obediencia debida. Esta historia sucedió en la Navidad de 1944, durante la II Guerra Mundial.

    «El suceso ocurrió en nochebuena, durante la Batalla de las Ardenas. Dos jóvenes norteamericanos deambulaban desorientados por el tupido bosque de Hurtgen en la frontera germanobelga al haber perdido contacto con sus tropas. Uno de los dos presentaba graves heridas , por lo que no podían continuar caminando por aquel terreno cubierto de nieve. Desesperados, se arriesgaron a llegar hasta la puerta de una casa solitaria en busca de ayuda, pese a encontrarse esta en el lado alemán.

    La dueña de la casa, al contemplar el soldado herido, no lo dudó un momento y se ofreció a ayudarles. Les hizo entrar y una vez que el joven fue atendido de sus heridas, les invitó a compartir con su familia la cena de navidad. En la casa se encontraban un niño de 12 años,Fritz Vincken, su hijo, preparando junto a ella la cena, consistente en un suculento asado. Sorprendidos por esta hospitalidad, los norteamericanos aceptaron compartir la cena y pasar la noche en la casa.

    Cuando estaban ya todos sentados a la mesa, alguien llamó a la puerta. La dueña abrió y se encontró con cuatro soldados alemanes que, al parecer, habían seguido la pista de sangre dejada en la nieve por el soldado estadounidense.

    Esperando que fuera la misma mujer la que confesase la presencia de los soldados enemigos, esperaron unos segundos, pero al no obtener una confesión espontánea gritaron «¿Quién está ahí dentro?, mientras lanzaban miradas de odio hacia el interior de la casa.

    American soldiers in the Ardennes Forest

    La dueña no se dejó impresionar y respondió desafiante: «Americanos». Los alemanes empuñaron sus armas, dispuestos a irrumpir en la estancia, cuando ella les dijo con calma: «Vosotros podríais ser mis hijos, y los que están aquí dentro también».»Uno de ellos está herido -continuó- y están cansados y hambrientos, como vosotros, así que entrad, pero esta noche nadie tiene que pensar en matar».

    Sin duda el espíritu navideño ayudó a que los soldados germanos accediesen a la petición de la mujer. Bajando sus armas entraron en el comedor y, cruzando miradas de mutua desconfianza fueron sentándose junto a los norteamericanos, que tan solo unos segundos antes pensaban que había llegado su hora. Poco a poco las prevenciones se fueron disipando y la cena acabó discurriendo por unos impensables cauces de compañerismo . Al final todos entonaron canciones navideñas reeditándose así las muestras espontáneas de confraternización entre enemigos que se dieron en la navidad de 1914 durante la primera guerra mundial.

    A la mañana siguiente, aquella amistad surgida durante la cena no se había esfumado con la llegada del nuevo día; los soldados alemanes indicaron a los norteamericanos como llegar hasta sus propias líneas.

    Fritz y sus padres sobrevivieron a la guerra. Su madre y su padre fallecieron en los años sesenta. Él por entonces ya estaba casado y al poco se trasladó a Hawai, donde abrió una pastelería, llamada “Fritz European Bakery” en Kapalama, un barrio en Honolulu. Durante años intentó localizar cualquiera de los soldados alemanes o estadounidenses sin suerte, con la esperanza de corroborar la historia y ver cómo les había ido. El presidente Reagan se enteró de su historia, haciendo referencia a ella en un discurso que dio en 1985 en Alemania, como ejemplo de paz y reconciliación.

    Fritz vincken and ralph blank

    Pero no fue hasta que un famoso programa de la televisión americana, “Misterios sin Resolver” emitió un programa con la historia en 1995, que se descubrió que un hombre que vivía en una residencia de ancianos en Frederick, estado de Maryland, había contado la misma historia durante años. Fritz voló a Frederick en enero de 1996 y conoció a Ralph Blank, uno de los soldados estadounidenses: sorprendentemente, conservaba todavía la brújula y el mapa de Alemania!!
    Ralph le dijo: “Tu madre salvó mi vida”. Fritz confesaría después que aquella reunión había sido el punto culminante de su vida: “Ahora puedo morir en paz. El coraje de mi madre no será olvidado y muestra la fuerza de la buena voluntad”.

    Fritz Vincken murió el 8 de diciembre de 2002, Fritz Vincken logró entrar en contacto con uno de los estadounidenses, pero no consiguió encontrar a ninguno de los alemanes. Murió en el 8 de diciembre de 2002, casi 58 años después del día de la tregua navideña, y 16 días antes del 57 aniversario de la noche que “Dios vino a cenar”, agradecido de que su madre consiguiera el reconocimiento que se merecía.

    Incluso para los ejércitos, cada uno creyendo que están luchando por la más noble de las causas, hay siempre un visión más amplia: los soldados en esta historia no eran culpables de traición o carentes de devoción a su causa; simplemente tenían la sabiduría para reconocer que en ese momento estaba ocurriendo algo más grande que la propia guerra y extendiendo la batalla a aquella pequeña cabaña no iba a cambiar su resultado. 
    Felicidades y que la Paz reine en sus hogares es el deseo de todos en Goethals Consulting, GCCViews, Widening the Pathways to Open Society e ISA Panamá.
    Fuente: Historias asombrosas de la segunda guerra mundial, Jesus Hernandez