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  • Coronavirus: el turismo internacional podría caer hasta un 80% este año

    «Es la peor crisis que el turismo internacional ha afrontado desde que hay registroses decir desde 1950« señalaron los expertos con sede en Madrid.

    • El turismo internacional se contrae un 22% en el primer trimestre y podría caer hasta un 60-80% en el conjunto del año.
    • 67 millones menos de turistas internacionales hasta marzo significan 80.000 millones de dólares de los EE.UU. en exportaciones perdidas.
    • La OMT ha esbozado tres posibles escenarios futuros dependiendo de cómo evolucione la crisis.

    La pandemia de COVID-19 ha provocado una caída del 22% en las llegadas de turistas internacionales durante el primer trimestre de 2020, como muestran los datos más recientes de la Organización Mundial del Turismo (OMT). Según el organismo especializado de las Naciones Unidas (OMT), la crisis podría llevar a un declive anual de entre el 60% y el 80% en comparación con las cifras de 2019. La caída pone en riesgo el medio de sustento de millones de personas y amenaza con deshacer el camino andado hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

    El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili, afirmó: «El mundo afronta una crisis sanitaria y económica sin precedentes. El turismo ha recibido un duro golpe, y son millones los puestos de trabajo que se encuentran en peligro en uno de los sectores de la economía que más mano de obra emplea».

    Los datos disponibles comunicados por los destinos apuntan a un declive del 22% en las llegadas durante los tres primeros meses del año, según el último Barómetro OMT del Turismo Mundial. Las llegadas en marzo registraron una caída abrupta del 57% tras el inicio del confinamiento en numerosos países, la introducción de restricciones de viaje y el cierre de aeropuertos y fronteras. Todo ello se traduce en una pérdida de 67 millones de llegadas internacionales y alrededor de 80.000 millones de dólares de los EE.UU. en ingresos (exportaciones del turismo).

    Aunque la región de Asia y el Pacífico es la que muestra el mayor impacto en términos relativos y absolutos (-33 millones de llegadas), el impacto en Europa, aunque menor en porcentaje, es bastante elevado en volumen (-22 millones).

    Escenarios del turismo internacional de 2020

    Las perspectivas para el año han sido corregidas a la baja varias veces desde que surgiera el brote y la incertidumbre continúa dominando. Los escenarios actuales apuntan a un posible declive de las llegadas de entre el 58% y el 78% para el año. Dependerá de la velocidad de la contención y de la duración de las restricciones de viaje y el cierre de las fronteras. Los siguientes escenarios para 2020 se basan en tres posibles fechas para la apertura gradual de las fronteras internacionales.

    • Escenario 1 (-58%) basado en la apertura gradual de las fronteras internacionales y la relajación de las restricciones de viaje a principios de julio
    • Escenario 2 (-70%) basado en la apertura gradual de las fronteras internacionales y la relajación de las restricciones de viaje a principios de septiembre
    • Escenario 3 (-78%) basado en la apertura gradual de las fronteras internacionales y la relajación de las restricciones de viaje solo a principios de diciembre.

     

    En estos tres escenarios, el impacto de la caída de la demanda de viajes internacionales podría traducirse en:

    • La pérdida de entre 850 y 1.100 millones de turistas internacionales
    • La pérdida de entre 910.000 millones y 1,2 billones de dólares de los EE.UU. en ingresos por exportaciones del turismo
    • Entre 100 y 120 millones de puestos de trabajo en empleo directo del turismo amenazados

    Esta es con mucho la peor crisis que el turismo internacional ha afrontado desde que hay registros (1950). El impacto se sentirá en diversos grados en las distintas regiones y en momentos superpuestos, siendo la región de Asia y el Pacífico la que se prevé que empezará a recuperarse antes.

    Los expertos ven la recuperación en 2021

    La demanda interna podría recuperarse antes que la demanda internacional según la encuesta del Grupo de Expertos de la OMT. La mayoría espera empezar a ver signos de recuperación en el último trimestre de 2020, pero sobre todo en 2021. Tomando como punto de partida crisis anteriores, los viajes de ocio, especialmente los viajes para visitar a amigos y familiares, podrían recuperarse más deprisa que los viajes de negocios.

    La sensación respecto a la recuperación de los viajes internacionales es más positiva en África y Oriente Medio donde la mayoría de los expertos pronostica la recuperación en 2020. Los expertos de las Américas son los menos optimistas y están menos dispuestos a creer en la recuperación en 2020, mientras que en Europa y Asia la perspectiva es mixta, siendo la mitad los expertos que esperan que la recuperación comience este año.

    En un comunicado anterior, la OMT diseñó un Plan dividido en tres partes, para apoyar la industria del turismo, a saber:

    Gestionar la Crisis y mitigar el impacto:

    1. Incentivar la retención de puestos de trabajo, mantener el empleo por cuenta propia y proteger a los grupos más vulnerables
    2. Apoyar la liquidez de las empresas
    3. Revisar los impuestos, tasas, gravámenes y normativas que afectan al transporte y al turismo
    4. Garantizar la protección del consumidor y la confianza
    5. Promover el desarrollo de capacidades, en particular, de capacidades digitales
    6. Incluir el turismo en paquetes de emergencia económica nacionales, regionales y mundiales
    7. Crear mecanismos y estrategias de gestión de crisis

    Suministrar estímulos y acelerar la recuperación:

    1. Proporcionar estímulos financieros para la inversión y las operaciones en el sector del turismo.
    2. Revisar los impuestos, las tasas y las normativas que afectan a los viajes y al turismo
    3. Avanzar en la facilitación de los viajes
    4. Promover la creación de nuevos puestos de trabajo y el desarrollo de capacidades, especialmente digitales
    5. Integrar la sostenibilidad ambiental en los paquetes de estímulo y recuperación
    6. Comprender el mercado y actuar con rapidez para restablecer la confianza y estimular la demanda
    7. Fomentar el marketing, los eventos y las reuniones
    8. Invertir en alianzas
    9. Integrar el turismo en los programas nacionales, regionales e internacionales de recuperación y en la asistencia para el desarrollo

    Prepararse para el mañana

    1. Diversificar los mercados, los productos y los servicios
    2.  Invertir en los sistemas de inteligencia de mercados y la transformación digital
    3. Fortalecer la gobernanza del turismo a todos los niveles
    4. Prepararse para la crisis, reforzar la resiliencia y velar por que el turismo forme parte de los mecanismos y sistemas nacionales de emergencia
    5. Invertir en capital humano y desarrollo del talento
    6. Situar el turismo sostenible en un lugar destacado de las agendas nacionales
    7. Efectuar la transición a la economía circular e incorporar los ODS

    Fuente: OMT

  • Las exenciones fiscales asiáticas están aumentan la ambición corporativa por ESG

    Una nueva investigación de East & Partners muestra que el panorama del financiamiento ambiental, social y de gobierno (ESG) en Asia está ganando terreno en el contexto de políticas gubernamentales de apoyo, como los incentivos fiscales y la creciente presión de los clientes para obtener un financiamiento responsable. Un ejemplo de ello es el préstamo verde de S $ 1.200mn ($ 870m) recientemente obtenido por Frasers Property, con sede en Singapur, el último de una serie de acuerdos de préstamos verdes en la región.

    Para la mayoría de los tesoreros corporativos, la inversión se ve normalmente en términos de horizonte a corto plazo. Con la mayoría de las empresas en una posición de deuda neta, los tesoreros con efectivo disponible tienden a invertir en depósitos bancarios a corto plazo o en fondos del mercado monetario (FMM). Al final, lo que pretenden es obtener efectivo y mantener el capital, lo que exige un perfil de inversión conservador.

    La inversión ética o sostenible, a menudo ha sido vista como un aspecto excluído de las restricciones tradicionales de tesorería, cuya misión es asegurarse que la empresa tenga, en un momento dado, suficiente dinero para implementar la estrategia empresarial.

    A nivel mundial, según la investigación realizada por East & Partners para HSBC sobre financiación sostenible y ESG Investing en la primera mitad de 2018, cerca de dos tercios de los inversores ya han integrado los factores ESG en sus procesos de inversión.

    Si bien existen profundas diferencias entre las principales economías de la región, los estándares de gobierno corporativo son más bajos que en las economías más desarrolladas. La transparencia financiera y la diversidad de género en las empresas tienden a ser más bajas, mientras que países como China, India, Indonesia y Tailandia tienen graves problemas de contaminación.

    A pesar de que estos aspectos tienden a estar muy por debajo en la lista de prioridades de los inversores, los cambios en esta tendencia son inminentes. La proporción de activos gestionados de forma sostenible crecerá significativamente más rápido en Asia durante el próximo año, un 22% en términos interanuales.

    Este aumento en la demanda ha sido impulsado principalmente por resultados comerciales que incluyen rendimientos financieros atractivos e incentivos fiscales, lo que demuestra que el mercado es sostenible. Casi nueve de cada diez emisores en Asia no vieron ninguna barrera para aumentar su financiamiento de ESG, en comparación con el promedio mundial de 66.6%. Esto da una imagen optimista para las empresas que planean recaudar fondos más sostenibles a corto plazo.

    En comparación con los productos tradicionales, los emisores calificaron el desempeño reputacional del financiamiento de ESG en 1.98 (en una escala de 1 a 5, donde 1 es mejor y 5 es peor), como vemos, significativamente mejor que otros enfoques de financiamiento. Este beneficio de reputación también se ha reflejado en una mayor demanda del producto y una mejor participación de los accionistas.

    Parece que los emisores están dandose cuenta de que los rendimientos financieros de los productos ESG son al menos tan atractivos como los instrumentos tradicionales.

  • El senador estatal de California Hertzberg avanza en la tecnología de Blockchain y en la legislación bancaria de cannabis

    El senador Bob Hertzberg (D – Van Nuys), representante del 18 ° Distrito Senatorial de California, avanzó con dos proyectos legislativos clave la semana pasada en las áreas del crecimiento emergente de la tecnología blockchain para corporaciones y finanzas del cannabis.

    La SB 838 permitiría el uso de la tecnología blockchain para crear un método más seguro para emitir y transferir certificados de acciones corporativas, mientras que la SB 930 ayudaría a las instituciones financieras a realizar transacciones con seguridad con negocios de cannabis con licencia. El senador Hertzberg presentó la SB 838 ante el Comité de Banca e Instituciones Financieras del Senado, mientras que la SB 930 tendrá su primera audiencia en ese Comité y enfrentará una votación en el Comité de Gobierno y Finanzas del Senado esta semana.

    La SB 838 permitiría a las corporaciones usar ‘tecnología blockchain o una o más redes distribuidas’ para registrar y mantener: 1) Nombres y direcciones de todos los accionistas registrados ; 2)Número de acciones registradas en cada nombre y 3) Todas las emisiones y transferencias de acciones.

    El mundo que nos rodea está cambiando, y el gobierno debe adaptarse a estos tiempos de rápida evolución. California necesita continuar con nuestro legado de abrazar tecnologías nuevas y en desarrollo, especialmente aquellas como blockchain, que se está adoptando en todo el mundo y presenta un alto nivel de seguridad que es resistente a la piratería.  Sen. Bob Hertzberg.

    Si bien el proyecto de ley del Senador Hertzberg es único y se dirige a funciones específicas dentro de los servicios financieros, California se uniría a otros estados del oeste que también están adoptando la tecnología blockchain. El proyecto de blockchain de Arizona se convirtió recientemente en ley, validando los datos almacenados y compartidos entre las corporaciones en Blockchain. Mientras tanto, Colorado y Wyoming también han avanzado, al igual que la pionera Delaware.  La SB 838 será presentada al Comité Judicial del Senado en mayo.

    La SB 930 crea una licencia de un banco chárter estatal con estatuto limitado que sería administrada y regulada por el Departamento de Supervisión Comercial. Los bancos financiados con fondos privados que reciben este estatuto podrían emitir cheques a los titulares de las cuentas para ser utilizados para: 1) Pagar impuestos y tasas estatales y locales; 2) Pagar a los vendedores de California por los bienes y servicios proporcionados al negocio del cannabis; 3)Pagar el alquiler y 4) Comprar estado y bonos locales y otros instrumentos de deuda

    El Departamento de Finanzas estima que California recaudará $ 600 millones en impuestos al cannabis el próximo año. Al menos la mayoría.  Según el comunicado de prensa del Sen. Hertzberg sobre la SB 930, las empresas de cannabis enfrentan riesgos de seguridad debido al volumen de efectivo que poseen, ya que estos ‘negocios llegan a las oficinas gubernamentales con bolsas de dinero para cumplir con sus obligaciones tributarias’.

    Todos coinciden en que debe haber una mejor manera para que las compañías de cannabis hagan negocios. Simplemente no pueden y no deberían tener que seguir administrando sus negocios como  operaciones del mercado negro. Hemos observado un gran interés y hemos recibido aportes de partes interesadas de todo el estado, y estoy seguro de que lo lograremos.  Sen. Bob Hertzberg.

    El senador Hertzberg no solo presentó los proyectos de ley, sino que también está educando a sus pares sobre Blockchain, señalando que 11 de los Fintech 50 de Forbes para 2018 dependen de Blockchain o están de alguna manera comprometidos con las criptomonedas. Explicó que hay una ‘multitud’ de otros casos de uso para la cadena de bloques más allá de las criptomonedas «volátiles» y existen aplicaciones sugeridas, como el voto y los títulos de propiedad.

    Tal vez la ley recién presentada podría allanar el camino para que las empresas accedan a blockchain como el proyecto Quorum de JPMorgan, que se dice que está en Blockchain para un acceso más amplio. El Senador Hertzberg ofrece más ejemplos locales, como UCLA y Berkeley, que han desarrollado laboratorios para promover la innovación dentro de las comunidades de blockchain y criptomonedas.

    Según el sitio web del Senador Hertzberg, que representa a casi 1 millón de residentes del Valle de San Fernando, está comprometido a analizar los grandes desafíos que enfrenta California, «decidido a trabajar en el gobierno para la próxima generación, no para las próximas elecciones».

  • ¿Qué sigue pasando con el Canal?

    En junio del 2017 al observar el Estado de Resultados (EERR) 2016 publicados en El Faro N°.208 y su comparativo con el año anterior (2015) me surgió la pregunta ¿Qué está pasando con el Canal?. Con tan solo tres meses de operaciones de las nuevas esclusas, al realizar en aquel momento un análisis horizontal y vertical de los EERR se vislumbraban algunas señales de alertas, tales como: una caída de 114 millones de Balboas en el total de ingresos (-4.4%) y un aumento de 68 millones de Balboas en el total de gastos (+5.48), para cerrar con un diferencial decreciente (-5.54) en la relación entre Utilidad Neta versus Ingresos o margen de “ganancias”.

    Ahora, al analizar el Estado de Resultados 2017 publicado en la revista informativa del Canal de Panama de marzo de 2018 (El Faro N°.117) y al hacer el mismo ejercicio para un periodo que contempla la operación a pleno del Canal Ampliado me pregunto: ¿Qué sigue pasando con el Canal?

    Los ingresos por peajes y otros servicios de transito representan el 94.88% de los ingresos totales, quedando con una variación porcentual en alza del 14.5% con respecto al año 2016. A su vez, los ingresos por venta de energía eléctrica, agua y misceláneos, cuyo peso en el ingreso total es del restante 5.12%, presentaron un alza de 22.38%. De esta manera ambos ítems mantuvieron prácticamente su proporcionalidad. Por ende, desde la perspectiva de los ingresos tenemos la grata noticia que aumentó un 14.88%, alcanzando los 369 millones de Balboas más que el periodo anterior, el cual había cerrado con 114 millones de Balboas menos (-4.4%) que el año 2015. Haber revertido aquel resultado negativo es todo un logro, pero: ¿realmente este resultado es satisfactorio?

    Veamos qué pasó con los gastos. Si bien los gastos de transporte y viáticos, junto a los de provisión para insumos marítimos y obsolescencia de inventario disminuyeron, el resto de los ítems sufrieron un aumento que varía entre el 12.63% al 40.22%, por lo que el gasto total cerró con un alza del 20.95% representado un incremento de 276 millones de Balboas, casi 4 veces más de lo que aumentó en el periodo anterior (68 millones de balboas) con relación al año 2015 (5.48%). Si nos alegrábamos por el aumento de los ingresos, ahora hay que preocuparse, ya que el aumento en los gastos es altamente significativo, sobrepasando en una vez y media al porcentual de aumento de los ingresos, pero: ¿Qué tan preocupante es este resultado?

    Por su parte, los Costos Financieros pasaron de 2 millones de Balboas en el periodo 2016 a más de 60 millones, lo que representa un aumento altamente significativo que impacta en detrimento de los ingresos.

    En definitiva, la Utilidad Neta alcanzó los 1,198 millones de Balboas representando un aumento de 3.02% (35 millones de Balboas) con respecto al año 2016, el cual había cerrado con una disminución de 14.51% (-197 millones de Balboas) con relación al año 2015.

    En vista de todo lo anterior y a manera de conclusiones, encuentro algunas respuestas a las preguntas planteadas.

    • El nivel de aumento de los ingresos no es satisfactorio, ya que se ve desdibujado por el importante aumento del Gasto y los Costos Financieros.
    • El nivel de aumento de los Gastos y los Costos Financieros son altamente preocupantes, quedando en evidencia esta aseveración en el comportamiento de la Utilidad Neta, que mostró un “crecimiento” de 3.02%, muy por debajo del tan aplaudido “crecimiento” del PIB.

    Pero no solo estas respuestas ingratas mantienen mi estado de incertidumbre, sino que aumenta al ver la relación entre Utilidad Neta versus Ingresos o dicho de otra manera “el margen de ganancia” que se perfila con una tendencia a la baja continua en los últimos cuatro periodos, cerrando en el 2017 con un margen menor (-8.4%) al logrado en el 2014, cuando el Canal operaba solamente con sus exclusas originales.

    Este panorama me conduce a más preguntas sobre la institución insigne de Panamá, que solo los hechos y resultados futuros podrán dar respuesta cierta: ¿Sigue siendo eficiente como lo era antaño? ¿Realmente se espera “triplicar progresivamente en 10 años los aportes que entrega al Tesoro Nacional” tal como se prometió hace un año? ¿Se habrán sobreestimado las expectativas? ¿La visión de crecimiento se definió sobre las bases correctas? ¿Se estará empeñando el futuro de Panamá? ¿Habrá que ajustar  expectativas y proyecciones?

    Por el momento todo indica que hay que mantenerse monitoreando la situación. ¿Qué seguirá pasando con el Canal?

     

  • Banca y riesgo sistémico

    Por Jaime Raul Molina, Colaboración para GCC Views

    El Gobierno Nacional está a punto de proponer la creación de un fondo de liquidez para el sistema bancario, según esta nota de La Prensa.

    En Panamá no tenemos ni banco central, prestamista de última instancia ni seguro de depósitos bancarios. Los expertos del Fondo Monetario Internacional llevan años viniendo a Panamá a decirnos las mil y una razones por las que no tener ninguna de estas cosas nos hace menos competitivos y nos expone a riesgos de colapsos bancarios como esos que los demás países, esos que tienen esas tres cosas supuestamente maravillosas para evitarlos, han tenido a montones en repetidas ocasiones.

    Ante la crisis financiera económica global que vivió el mundo desde la quiebra de Bear Sterns en 2007 y luego la quiebra de Lehman Brothers en 2008 que llevó al gobierno federal de los Estados Unidos de América a ordenar un recate billonario de la banca para evitar el colapso total del sistema y las corridas bancarias, el sistema financiero mundial sufrió de manera importante. En Europa se dieron quiebras de importantes bancos y otros actores financieros, y también tuvo el Banco Central Europeo (BCE) que actuar para evitar el colapso de la banca en Europa. Frente a todo esto, en Panamá no hubo ni una sola quiebra de bancos. El sistema bancario y financiero de Panamá evitó los colapsos bancarios, financieros y de gigantes del sector industrial o comercial, que tanto afectaron otros países.

    En toda nuestra historia como república soberana, hemos estado libres de corridas masivas y de sistémicas bancarias y financieras. Esta relativa solidez de nuestro sistema bancario se debe entre otras cosas a la ausencia en Panamá de banco central, de un prestamista de última instancia, y de un seguro de depósitos.

    Riesgo sistémico y riesgo moral

    El Gobierno Nacional está a punto de proponer la creación de un fondo de liquidez para el sistema bancario, según esta nota de La Prensa.

    En Panamá no tenemos ni banco central, prestamista de última instancia ni seguro de depósitos bancarios. Los expertos del Fondo Monetario Internacional llevan años viniendo a Panamá a decirnos las mil y una razones por las que no tener ninguna de estas cosas nos hace menos competitivos y nos expone a riesgos de colapsos bancarios como esos que los demás países, esos que tienen esas tres cosas supuestamente maravillosas para evitarlos, han tenido a montones en repetidas ocasiones.

    Ante la crisis financiera económica global que vivió el mundo desde la quiebra de Bear Sterns en 2007 y luego la quiebra de Lehman Brothers en 2008 que llevó al gobierno federal de los Estados Unidos de América a ordenar un recate billonario de la banca para evitar el colapso total del sistema y las corridas bancarias, el sistema financiero mundial sufrió de manera importante. En Europa se dieron quiebras de importantes bancos y otros actores financieros, y también tuvo el Banco Central Europeo (BCE) que actuar para evitar el colapso de la banca en Europa. Frente a todo esto, en Panamá no hubo ni una sola quiebra de bancos. El sistema bancario y financiero de Panamá evitó los colapsos bancarios, financieros y de gigantes del sector industrial o comercial, que tanto afectaron otros países.

    En toda nuestra historia como república soberana, hemos estado libres de corridas masivas y de sistémicas bancarias y financieras. Esta relativa solidez de nuestro sistema bancario se debe entre otras cosas a la ausencia en Panamá de banco central, de un prestamista de última instancia, y de un seguro de depósitos.

    Prestamista de Última Instancia

    Bien, aterricemos: ¿qué tiene esto que ver con las crisis bancarias? Existen esquemas de regulación bancaria diseñados con el fin de reducir riesgo moral, pero que en realidad resultan en un aumento de éste. Una de ellas lo es el establecimiento de lo que se conoce como el Prestamista de Última Instancia(‘Lender of Last Resort’), que consiste en una institución cuya función es supuestamente la de ofrecer liquidez a bancos en situación de iliquidez considerada como temporal.

    El razonamiento detrás del establecimiento de un ente que cumpla dicho rol de Prestamista de Última Instancia, es que una situación de iliquidez de algunos bancos podría causar una huída o corrida sobre dichos bancos que, a su vez, podría provocar un pánico generalizado entre los depositantes, que los conduciría a retirar masivamente sus depósitos bancarios. En teoría esto, en un sistema de banca de reserva fraccional (recuerde que el banquero no ‘guarda’ vuestro dinero, sino que lo presta a plazos para obtener un retorno), puede hacer que la situación de falta de liquidez de un banco se convierta en una insolvencia generalizada de los bancos, con un consecuente colapso de todo el sistema de crédito, crucial para una economía moderna. El papel de Prestamista de Última Instancia está concebido para evitar este escenario.

    Sin embargo, en la vida real la existencia de un Prestamista de Última Instancia, contrario a su perseguido fin de reducir el riesgo sistémico, en realidad resulta en un aumento de este. Para entender por qué, es menester visualizar cómo opera un sistema bancario en el que no hay banco central ni por tanto Prestamista de Última Instancia.

    Banca Libre

    Un sistema de banca libre o ‘free banking’ es uno en que no hay banca central, los bancos compiten entre sí y hasta pueden emitir sus propios billetes de banco que circulan en calidad de papel moneda, y no hay prestamista de última instancia. En dicho sistema, los bancos no tienen una red de seguridad. Si prestan demasiado y no mantienen adecuadas reservas de liquidez para hacer frente a las demandas efectivo de sus depositantes, pueden caer en el temido estado de iliquidez que los obligue a financiarse a tasas más altas para poder cumplir sus obligaciones. Esto, en el mejor de los casos, reduce notablemente las utilidades del banco, y en el peor, puede llevarlo a la insolvencia y a la quiebra.

    El banquero privado en dicho sistema, entonces, tiene un fuerte incentivo a actuar con suma prudencia tanto en sus reservas líquidas, como en cuanto a los riesgos crediticios que asume en los préstamos que otorga. Si yerra y comienzar a tener que financiarse con otros bancos para poder cumplir sus obligaciones frente a sus depositantes, la mera noticia en el mercado puede crear desconfianza en los depositantes y éstos irán a retirar sus dineros depositados en dicho banco, creando una posible huída bancaria que lo llevaría a la insolvencia y consecuente quiebra.

    En este sistema, como opera en Panamá, si un banco tiene una situación temporal de falta de liquidez, puede acudir al mercado interbancario a obtener préstamos a corto plazo para solventar esa falta de liquidez. Existen muchas maneras en las que un banco puede hacer esto de manera efectiva y eficiente. Lo importante será la calidad de sus activos, que será lo que mirarán los demás bancos para decidir si le otorgan la facilidad crediticia. Recordemos que falta de liquidez no es lo mismo que falta de solvencia. Un banco puede tener una excelente cartera de activos en razón de su solvencia, y aún así pasar por una situación temporal de falta de liquidez. Si este es el caso, el banco no debe tener problema en obtener financiamiento rápido en el mercado interbancario. Al contrario, los demás bancos estarán muy gustosos en otorgar dicho financiamiento. A fin de cuentas, esa es la esencia del crédito bancario, otorgar liquidez hoy a cambio de un retorno en forma de interés.

    Cosa distinta sería si lo que enfrenta el banco no es ya meramente un problema de falta de liquidez sino de insolvencia. La insolvencia se refiere a la incapacidad de un banco para cubrir sus obligaciones debido a que el valor de sus activos es superado por su pasivo. Dado que el crédito es asunto de confianza, puede bastar que haya dudas razonables sobre la solvencia de un banco para que los demás bancos lo consideren insolvente para todos los efectos prácticos. Pero para efectos prácticos lo que importa es que los bancos no prestan a un banco que consideran insolvente, pero sí están siempre más que dispuestos a prestarle a un banco al que consideran solvente aunque falto de liquidez. La diferencia, por tanto, entre insolvencia e iliquidez, es crucial.

    La ilusión de seguridad conduce a la asunción de cada vez mayores riesgos

    Como vimos, en un sistema de banca libre, una situación de falta temporal de liquidez de un banco es algo que se resuelve de manera rápida y efectiva en el mercado. No requiere intervención alguna del estado. La esencia del negocio bancario es precisamente otorgar liquidez a los que la necesitan, por lo que prestar a un banco que la requiere en un momento dado no es esencialmente distinto a prestarle a cualquier otro negocio. En todo caso, es más fácil para los banqueros evaluar ese riesgo porque es exactamente su misma línea de negocio. Y como los banqueros están arriesgando los activos de sus bancos sabiendo que no cuentan con una red de seguridad, actúan con prudencia al evaluar los riesgos que asumen al prestar a otros bancos.

    Pero cuando se instaura un Prestamista de Última Instancia, se traslada el riesgo a un ente público (el Banco Central). Se crea la falsa sensación de que los depósitos bancarios están más seguros porque el Gobierno no dejará jamás quebrar al Banco Central (quien asume así, en última instancia, los riesgos crediticios de todo el sistema). El banquero ahora no tiene tan fuerte incentivo a ser conservador en el otorgamiento de créditos, pues confía en que de llegar a surgir un problema de iliquidez, el Banco Central saldrá en su ayuda inmediata, para proteger al sistema bancario. El depositante, por razones similares (aunado a la existencia de un seguro de depósitos, también respaldado por el Estado, que le garantiza que en caso de quiebra del banco en que mantiene sus depósitos, éstos le serán reembolsados hasta un monto máximo predeterminado), ya no tiene tanto incentivo a monitorear la solidez del banco en que mantiene sus depósitos.

    Tanto el banquero como el depositante han así trasladado el riesgo de iliquidez, insolvencia y quiebra por riesgos crediticios, a un tercero que es el Banco Central, es decir, al Estado. Pero el Estado en realidad no tiene bolsillos propios, no genera riqueza, sólo la que recauda de sus ciudadanos. Así, al trasladar el riesgo crediticio de todos los bancos en el sistema al Estado, estamos creando la ilusión de reducción de riesgo, cuando en realidad lo hemos aumentado por razón del ahora aumentado riesgo moral, antes aludido. Como dijo Herbert Spencer, el resultado de blindar a las personas de los efectos de sus propias tonterías, es que el mundo se llena de tontos.
    La instauración de un Prestamista de Última Instancia altera esencialmente la situación de riesgo. Para emplear la expresión de Nassim Nicholas Taleb (autor de The Black Swan y otros), la creación de este fondo de liquidez que está por proponer el Gobierno Nacional hace que los banqueros dejen de tener piel en el juego (skin in the game). Como de forma brillante explica en sus distintas obras el Sr. Taleb, cuando los sistemas financieros (y otros sistemas donde se asumen riesgos de otras clases) permiten que se separe la asunción de riesgos de la exposición a dichos riesgos, es decir, cuando quienes van al casino quedan blindados de los resultados de sus apuestas, el desastre es solo cosa de tiempo. Pues eso es lo que es el Prestamista de Última Instancia para bancos.

    Debemos advertir los peligros de la iatrogénesis. Iatrogénesis es vocablo originado del griego y significa “provocado por el médico o sanador”. Se refiere la iatrogénesis y la iatrogenia en general al fenómeno del daño que causa en el paciente la intervención del supuesto a sanar. Es lo que en lenguaje coloquial se expresa diciendo que la cura puede ser peor que la enfermedad. En el caso del estudiado fenómeno del aumento de riesgo sistémico causado por las intervenciones llamadas a reducir dicho riesgo como la creación de banco central, prestamista de última instancia y seguro de depósitos, estamos ante un caso de iatrogénesis o cura peor que la enfermedad. El sistema panameño ha funcionado sin banca central ni prestamista de última instancia por más de cien años, y nuestro centro bancario ha salido airoso de crisis financieras mundiales recientes, sostengo, precisamente porque aquí los banqueros tienen su piel expuesta al juego. Lo que propone el gobierno es protegerles esa piel, blindarlos de cualquier quemadura por meter las manos en aguas muy calientes. El resultado, me temo, será que eventualmente nos quemaremos los depositantes, los contribuyentes o ambos, como ha sucedido con los rescates bancarios en EUA y países de Europa en años recientes.

    Conclusión: Panamá debe mantener su modelo

    Panamá, afortunadamente, no tiene un Banco Central. Panamá ha estado exento en toda su historia republicana, de los episodios de colapsos financieros, hiperinflación y huídas bancarias a las que han estado expuestos prácticamente todos los demás países de América Latina, y muchos países de otras latitudes. Entre las principales razones (aunque se trata de algo multifactorial), está que no tenemos un Prestamista de Última Instancia, ni seguro de depósitos, ni Banco Central. La pretensión de crear el llamado fondo de liquidez es sumamente preocupante por varias razones. En primer lugar, por lo antes expresado en sentido de que muy contrario a lo que se pretende, los prestamistas de última instancia aumentan el riesgo sistémico precisamente porque blindan a los que asumen riesgos, de los efectos de esos riesgos (sin piel en el juego -no skin in the game– como diría Taleb). En segundo lugar, constituirá la semilla de la instauración de un futuro banco central, ya que a la primera crisis bancaria -y no dude que los riesgos generados por la ausencia de piel en el juego que traerá este prestamista de última instancia– los banqueros clamarán por la instauración de un banco central. Me dirán que eso no es posible porque la Constitución no lo permite. Los que así piensan no han aprendido una fundamental lección de la Historia, que consiste en que en situaciones de graves crisis sociales/económicas/políticas, lo que hasta ese momento es impensable tiende a convertirse no solo en posible sino en cosa aclamada por las masas. Estamos advertidos.