Etiqueta: gasto público

  • Una economía en UCI en dos tiempos

    Una economía en UCI en dos tiempos: este artículo toma una radiografía de algunos resultados económicos que comienzan y terminan con un denominador común: el mismo Ministro de Economía en Panamá.

    El mismo nos dejó un legado financiero sano (2009) y recibió una herencia financiera enferma (2019) luego de transcurridos sólo 10 años. ¿Podrá repetir la hazaña? Parecería que el camino tomado no deja mucho entusiasmo por ahora.

    economía en UCI

    El PIB desde el año 2003 hasta el 2019 se mantuvo en crecimiento sostenido. Con ciertas altas y bajas, alcanzó un promedio de 10.51% anual, ubicándose como uno de los más altos de América y del mundo, a pesar de haber sufrido los efectos de la crisis económica mundial del 2008 y el ataque exterior indiscriminado de los Panama Papers.

    economía en UCI

    Sin embargo, estas oscilaciones en el crecimiento, se iban a manifestar crudamente a partir del primer trimestre del año 2020, cuando comienza la pandemia del COVID 19, que desata una feroz “guerra” para controlar, minimizar y tratar de neutralizar los efectos devastadores en la salud, que bajo una falsa dicotomía entre salud o economía, dejó a un lado esta última, con los resultados que veremos a continuación.

    En la “batalla sanitaria” que nos encontramos desde hace más de un año se logró, hasta ahora, pudiera decirse que por ahora, se ha logrado controlar al virus;  con un costo altísimo, no solo sopesado en vidas, sino  también a nivel social y económico, reflejado en las cuentas estatales como privadas, tal y como ocurre en cualquier guerra bélica.

    Tan solo viendo estos gráficos se puede apreciar que la “Guerra COVID 19” desencadenó otras nuevas batallas; la “Batalla Económica” y la “Batalla Social”, ya declaradas, pero que aún no son asumidas conscientemente como tal. La que me ocupa hoy, la batalla económica, ya se venía librando silenciosamente, pero se expuso con toda su crudeza en este escenario post Covid en la economía que comienza a despuntarse.

    El siguiente gráfico reseña desde el año 2003 a la fecha, estos cambios que se iban gestando, en especial, respecto al uso de  la herramienta del endeudamiento estatal . Dicho endeudamiento,  ahora se esgrime como la única posibilidad frente a los daños en la economía que se produjeron debido a las medidas de contención del virus tomadas por el gobierno,  que básicamente generaron un corte del flujo de caja real de la economía.

    A partir de aquí cabe analizar los resultados de cada periodo de gobierno, con la finalidad de observar el impacto de las políticas públicas ejecutadas en la utilización del endeudamiento como motor del crecimiento en una economía.

    En el período presidencial de Martín Torrijos (2004/2009), el actual Ministro de Economía recibe como herencia una deuda de $10,026 millones en el año 2004, en una gestión compartida con el periodo de M. Moscoso, teniendo un crecimiento de 15.08%  respecto al 2003.

    En esta gestión se logra estabilizar la deuda, congelándola alrededor de los $10,500 millones, pasando de un valor diferencial de $1,314 millones a -33 millones en el 2008, representando un aumento promedio anual de tan solo 1.84%. Es decir, congelar y rebajar deuda, no implicó sacrificar el crecimiento del país,  ya que el PIB aumentó a un promedio anual de 12.63%, pasando de $15,013 millones en el 2004 a $27,117 en el 2009.

    Esto significó una disminución sostenida de la Relación Deuda Vs. PIB, siendo de 0.668 en el año 2004 a 0.415 en el 2009, con un diferencial de 0.253. Dicho de otra manera, por cada dólar de crecimiento del PIB, logra ahorrar $0,25 dólares.

    Estos resultados ponen de manifiesto que las políticas publicas ejecutadas fueron de carácter austero aplicando una filosofía de crecimiento en base al ahorro.

    Este legado económico influyó positivamente para que Panamá alcanzara en el 2010 el Grado de Inversión BBB-, otorgada por Fitch Ratings y ratificada por Standard & Poors y Moody’s, asumiéndose que las Calificadoras de Riesgo establecieron una relación límite de 0.40.

    En el periodo R. Martinelli (2009/2014) la deuda pasó de $10,972 millones a $18,231 millones, aumentando $7,259 millones, a un promedio anual de 10.74% sufriendo una fuerte aceleración (en valor porcentual), con respecto al período anterior (8.9% mayor).

    Así mismo el PIB aumentó a un promedio anual de 13.04%, sufriendo una leve aceleración (en valor porcentual), con respecto al período anterior (0,41% mayor).

    En cuanto a la Relación Deuda Vs. PIB pasó de 0.415 en el año 2009 a 0.365 en el 2014, continuando con una disminución sostenida hasta llegar a 0.344 en el año 2013 marcando el punto de inflexión de mínima logrado en el periodo total analizado.

    Estos resultados contribuyeron a la sostenibilidad y afianzamiento del Grado de Inversión, aunque refleja un cambio filosófico en las políticas públicas ejecutadas, poniendo en evidencia que se pasó de un crecimiento de la economía en base al ahorro a un crecimiento en base al endeudamiento.

    En el periodo J. C. Varela (2014/2019) la deuda pasó de $18,231 millones a $31,018 millones, aumentando $12,787 millones, a un promedio anual de 11.32%, sufriendo una leve aceleración (en valor porcentual), con respecto al periodo anterior (0.6% mayor).

    Así mismo el PIB aumentó a un promedio anual de 6.02%, marcando una acentuada desaceleración (en valor porcentual), con respecto al periodo anterior (7.02% menor).

    En cuanto a la Relación Deuda Vs. PIB paso de 0.365 en el año 2014 a 0.464 en el 2019, continuando con un aumento sostenido iniciado en año 2014.

    Estos resultados muestran una continuidad en las políticas públicas ejecutadas, basadas en la filosofía de «crecimiento» en base al endeudamiento, con resultados deficientes y exacerbados dado que, por un lado, la deuda continuó en aumento, pero el crecimiento (PIB) sufrió una disminución porcentual progresiva y, por otro lado, pone en riesgo la Calificación de Grado de Inversión, dado que la tendencia en continuo aumento de la relación Deuda Vs. PIB sobrepasó el límite sostenido por las calificadoras (0,40) en el 2019 para la economía panameña.

    En el año 2019 se inicia el periodo de Laurentino Cortizo, en donde el Ministro de Economía recibe una herencia de $31,018 millones de deuda (2.8 veces más de lo que dejó 10 años antes), un PIB de $66,801 (2.4 veces de lo que dejó en el 2009) y una relación Deuda Vs. PIB creciente (habiéndola dejado con tendencia decreciente). A esta herencia con indicadores que presentan tendencias desfavorables, a los nueve meses de gestión se le suma la paralización económica como consecuencia de la “Guerra COVID 19” provocando el inicio de una “Batalla Económica” que apenas está comenzando.

    La “Batalla Sanitaria” dejó como consecuencia en el 2020 una abrupta caída del PIB de 20.75% en tan solo 9 meses, equivalente a $13,863 millones (valor mayor al PIB total del 2003). El año cierra con un valor absoluto de $52,938 millones, cifra similar al resultado del primer trimestre del 2015, o sea que retrocedió 5 años, situación que se mantendría proporcional en el 2021, si se diera la proyección de crecimiento pronosticada por el Banco Mundial de 9.0%.

    En cuanto a la deuda, el 2020 cerró en $36,960 millones, acusando un aumento porcentual de 19.15%, equivalente a una variación diferencial de $5,941 millones con respecto año anterior (sin pandemia). Esta situación también se mantendría en el 2021 al aumentar la deuda en $6,000 millones (según lo expresado por el Ministro de Economía en estos días), para llegar a los $42,961 millones.

    Además, en el 2020 la relación Deuda Vs. PIB creció abruptamente escalando de 0.464 (en el 2019) a 0.698, representando un diferencial de 0.234 y sobrepasando en 0,268 el límite sostenido por las calificadoras (0,40), pudiendo llegar a 0,745 en el 2021 de darse los pronósticos ya mencionados, sobrepasando el límite del Grado de Inversión por 0.345.

    De acuerdo a los indicadores del PIB y la Deuda, la situación no cambiaría sustancialmente para el año 2021, aunque sí se agravaría- aún más- y llegaría a niveles insostenibles para mantener el Grado de Inversión actual.

    Por otra parte, los Ingresos Corrientes percibidos por el Gobierno Central se mantuvieron en crecimiento sostenido desde el 2003 hasta el 2013 (durante 10 años). En el año 2014 (gestión compartida entre el Gobierno de R. Martinelli y J. C. Varela) se produjo una disminución significativa  de los ingresos de 7.86%, equivalentes a $591 millones, para cerrar el año en $6,927 millones.

    Desde este punto, retoma en alza, tardando 2 años (2016) para equiparar en valor absoluto el máximo logrado en el 2013 que fue de $7,517, para alcanza otro pico máximo de recaudación en el 2018 con $9,011 millones.

    En el año 2019 (sin pandemia) en una gestión compartida entre J. C. Varela y N. Cortizo, los Ingresos disminuyen significativamente un 8.34% (casi medio punto más que la caída del 2014) seguido de una nueva abrupta caída de 19.77% en el 2020, año de la pandemia (un 11.91% más que la caída del 2014) equivalente a $1,633 millones (cifra casi similar al total de ingresos percibidos en el 2003), para lograr cerrar el año con un valor de $6,626 millones.

    Los Ingresos Corrientes en el 2020 se retrotraen en valor absoluto a la cifra alcanzada a mediados del año 2014 (o sea 6 años de retroceso).

    Si se compara la experiencia del 2014, en donde se perdieron 2 años, para recuperarse de una caída de 7.86%, en el caso de repetirse la historia, recuperar la caída del 2019/20 de 28.11%, llevaría por lo menos 7 años, o sea que en el 2027 se equipararía (a valor constante) con la cifra pico del año 2018 (en esta estimación no se contempla la inflación).

    Según lo estimado por el Ministro de Economía, los Ingresos Corrientes en el 2021 podrían aumentar a $7,489 millones logrando una recuperación de 13.02%, con lo que se equipararía a lo percibido en el 2016, achicando la brecha en un año (o sea 5 años). De acuerdo a ello, se debería suponer que los Gastos corrientes también se tendrían que retrotraer al año 2016 para estar en una situación similar, pero como se verá a continuación los gastos solo se retrotraerían al valor de 2019 (esto no se ve nada bien).

    En cuanto a los Gastos Corrientes efectuados por el Gobierno Central desde el 2003 hasta el 2019 se mantuvieron con una tendencia al alza, con ciertas altas y bajas, alcanzando un crecimiento promedio de 9.25% anual.

    Para el periodo 2014 al 2019 el Gasto aumentó en promedio un 9.84%, pasando de $5,737 millones a $9,091 millones, representando un diferencial de $3,354 millones.

    Y respecto al año 2020 los Gastos disminuyeron significativamente un 12.09%, equivalente a $1,099 millones con respecto al año anterior, para cerrar en $7,992 millones, cifra similar a los Gastos Corrientes efectuados a inicios del 2018.

    Según lo estimado por el Ministro de Economía, los Gastos Corrientes en el 2021 podrían aumentar a $8,833 millones lo que implica una cifra cercana al pico del 2019 (año pre pandemia).

    Al considerar la relación de Gastos Corrientes Vs. Ingresos Corrientes durante 8 años (periodo 2010 al 2018 se mantuvo por debajo del punto de equilibrio (por cada dólar ingresado se gastó menos de 1 dólar).

    En el 2019 (año sin pandemia) la relación pasó a ser de 1,10, (por cada dólar ingresado se gastó $1,10), sobrepasando el punto de equilibrio en un 10,0% y aumentando un 20.02% respecto al año anterior. Es decir, que se pasó del superávit al déficit.

    En el 2020 (año de pandemia), la relación continúa en aumento (9,58% más) pasando a ser de 1,21 (por cada dólar ingresado se gastó $1,21), sobrepasando aún más el punto de equilibrio en un 21% (por cada dólar ingresado se gastó $1,21), quedando a un nivel superior del pico alcanzado en el 2009.

    Según los Ingresos Corrientes y Gastos Corrientes previstos por el ministro para el 2021, la relación daría como resultado 1.18, por lo que indicaría que la situación no cambiaría sustancialmente. Cabe aclarar que este diferencial (Ingresos Corrientes menos Gastos Corrientes) se refiere al flujo de caja generado en Operaciones. Por lo tanto, sólo a ese renglón puedo estimar el déficit o superávit correspondiente.

    Sector privado, su endeudamiento.

    En cuanto al Sector Privado, la deuda reflejada por los saldos de créditos locales del Sistema Bancario, reflejan un continuo crecimiento desde el año 2003 al 2019 a un promedio anual de 10.45%, disminuyendo levemente en el 2020 en 1.66%, reflejando las consecuencias de las restricciones impuestas en la “Batalla Sanitaria”.

    El año 2020 cerró con un saldo de $54,292 millones, superando en $1,354 millones al alicaído PIB y en $17,332 millones a la Deuda del Sector Público. Si la Deuda Pública asusta, la Deuda Privada con los Bancos asusta mucho más, eso sin contar los otros tipos de deudas que mantienen los privados.

    Al comparar los saldos del 2010 y los del 2020, de los cuatro principales sectores que aglutinan alrededor del 86% del saldo total, se observa a nivel general que este porcentaje no varió sustancialmente en los últimos 10 años. A nivel especifico, la composición del saldo destinado al Comercio sufrió una caída de 7.1%, pasando de 26.6% en el 2010 a 19.5% en el 2020, mientras que el Hipotecario subió un 5.7% pasando del 27.5 al 33.2%, al igual que el Consumo Personal lo hizo en un 1.6% pasando de 21.2% al 22.8% y la Construcción que pasó de 10.2% al 10.7% incrementándose 0.5%. El resto de los sectores en conjunto disminuyó su saldo en 0.7% pasando de 14.6% al 13.9%.

    Si se asocian los sectores con cierto grado de dependencia, la Construcción creció casi el doble que las Hipotecas, mientras que el Consumo Personal casi se quintuplicó frente al Comercio. Y  creció 2,4  veces en los últimos 10 años, o sea, un diferencial de $7,162 millones más respecto a los iniciales $ 5,207 millones en el 2010. El problema con este gasto (consumo personal) es que el mismo, mayormente, no tiene un activo que lo respalde, es un gasto de una sola vez sin generación de activo alguno.  En otras palabras, en el caso de endeudarse para la compra de una propiedad (hipotecario), siempre existirá esa propiedad o inversión. Un gasto efectuado con tarjeta de crédito, normalmente, es de un solo uso y se extingue al momento sin generar activo alguno.

    Una alerta muy importante que surge a raíz de este análisis, es que generalmente, el crédito personal está respaldado por el trabajo (la ficha de la CSS que se solicita por ejemplo); al haberse al menos duplicado la tasa de desocupación según diversas estimaciones, quiere decir que posiblemente la mitad de los saldos de los créditos al consumo, personales, tengan dificultades para ser honrados, a menos que hubiera suficiente capacidad de ahorro que no estarían demostrando los números a priori.

    Posiblemente, tomando en cuenta esta situación, se explique que el sector bancario, que siempre toma recaudos para mantener mas o menos estable la salud del sistema mediante la provisión de fondos para préstamos (incobrables por ejemplo), haya ido en constante aumento en los últimos años. La provisión  es un buen indicador para observar el nivel de confianza e incertidumbre en el fiel cumplimiento de las obligaciones crediticias asumidas.

    Desde el 2003 al 2015 las provisiones fluctuaron entre un valor mínimo de $404 millones a un máximo de $642 millones, marcando una franja de oscilación de $238 millones. En el 2016 comienzan a subir desde $662 millones a $2,033 millones marcando un diferencial de $1,371 millones.

    Esto refleja que durante 12 años el Sistema Bancario se mantuvo medianamente estable hasta el 2015.  En el año 2016 y 2017 comienza a mostrar cierto grado de endurecimiento puesto de manifiesto al provisionar $282 millones más que en el 2015. Endurecimiento que se acentúa en el 2018 y 2019 al provisionar $623 millones más que en el 2017 (más del doble que los dos años anteriores) para llegar al 2020 provisionando $638 millones (en un solo año superó la cantidad de los dos años anteriores juntos).

    Para terminar, aplicando términos sanitarios, tan de moda en estos tiempos: esta radiografía da algunos indicios, entre otro tantos, del estado de gravedad en que se encuentra la economía y, por ende, la amenaza que recaerá en la situación social al sufrir las consecuencias. Esta situación amerita una urgente internación directa en la unidad de cuidados intensivos (UCI). El resultado dependerá si se afronta la enfermedad con el diagnóstico correcto y del tipo de tratamiento que se le dé. Lo que queda claro, que ni el sector privado ni mucho menos el sector público, tienen comodidad ni capacidad para seguir endeudándose. Ese no es el camino, tal como quedó demostrado en el primer tiempo, cuando la base del crecimiento fue el ahorro y no la deuda.

  • Gobiernos y «regaliernos»

    Antes que nada, definamos términos: “Gobierno” es una institución a la cual un pueblo le encomienda la autoridad de ejercer ciertas normas de conducta social. Sugiero que no busquen la definición en diccionarios ya que estos, más que nada, nos presentan el uso que hoy damos a las palabras y no, necesariamente, su auténtico sentido. Por ejemplo, hoy día son muchos los gobiernos que se apartan de las normas constitucionales de su población, gobernando de forma discrecional y, hasta discriminatoria. De allí, que me he tomado la libertad de acuñar el nuevo vocablo “regalierno”; neologismo por “gobierno regalón” o del confisca, parte y reparte, para quedarse con la mejor parte.

    Veamos que la invención “regalierno” no es tan alocada ya que en el diccionario de la RAE encontrarán el término “regalero”, en desuso que se refiere al: “Empleado que en los sitios reales tenía el cuidado de llevar las frutas o flores al rey y demás personas a quienes acostumbraba regalárselas.” Tal vez podría igual llamarse “agentes de coima o coimeros”.

    En nuestro patio, la política la hemos convertido en instrumento de vileza y no de corrección. Recuerdo un diputado que luego de ser electo dijo: “Bueno, ahora tengo que recuperar los $300,000 que invertí para ser electo”; pero no habló nada del lucro que pretendía lograr. Ello me trae a mente el Anillo del Poder de Tolkien, el cual no es un simple cuento de ficción, pues encierra profundas verdades de nuestra existencia. Es la brutal fascinación que ejerce el Anillo que abre los portales a la venta de toda clase de favores. Y por sus propias palabras los podemos conocer. Hemos escuchado a uno y otro presidente panameño que sin pena alguna declaran que “si unos reciben es porque otros ofrecen”; cosa que los pintan de cuerpo y alma. Es como el pedófilo que dice: “Es que la menor se me ofreció”. ¡por supuesto! que ofertas sobrarán; lo triste es hacerse policía para recibir y aceptar regalías. Semejante actuar fomenta el aumento de las ofertas.

    Si le das la oportunidad a un enamorado del Anillo del Poder, le pasará igualito que a  Sméagol en la oda del Tolkien, quien se convierte en el desfigurado Gollum. A su vez, vemos a ministros que se asemejan a los Nazgûl – literalmente “espectro del Anillo”. Y la sombra de Mordor no sólo oscurece la tierra en Panamá sino en tantos otros países; hasta en los EE.UU., cuna de la libertad. El término regalierno no me vino así no más, sino que lo plagié del nuevo vocablo del inglés “giverment” que está en boga en los EE.UU. entre liberales clásicos.

    La genial Ayn Rand (1905-1982), novelita ruso-americana, filósofa, dramaturga y guionista, desarrolló el sistema conocido como el “objetivismo”, formuló la pregunta: ¿Por qué los humanos requieren una institución de gobierno? Su filosófica respuesta fue: Dado que la mente humana constituye su herramienta básica para sobrevivir, la forma de lograr conocimiento para guiar sus acciones es la libertad para pensar y para actuar en conformidad con su raciocinio y juicio. Pero el hombre no vive sino en sociedad, de la cual deriva enormes beneficios en intercambios de pensamientos y de bienes y servicios; todo lo que es conducente a la sobrevivencia, siempre que se den las condiciones propicias para ello.

    A través de generaciones el ser humano ha ido derramando conocimientos que enriquecen a la sociedad. Y el otro elemento fundamental, no sólo del relevo de conocimiento sino del aumento del potencial de desarrollo, nos ha llegado a través de la división del trabajo. Desafortunadamente, todos esos mecanismos de desarrollo y progreso se van perdiendo en la medida en que se pierde la libertad y la seguridad; y para ello es que se han constituido los gobiernos, para coadyuvar en aquello que es propio de cada quien.

    De lo expuesto bien podemos inferir que la función esencial de un gobierno es la protección de la propiedad, comenzando por la de nuestros cuerpos, seguido por nuestras facultades de pensamiento, palabra, tránsito y apropiación sin violación. De allí también podemos inferir de que la única legislación que corresponde a un gobierno es en el ámbito descrito. El gobierno no debe dictar sino estar al servicio de los ciudadanos en fiel acatamiento a la sana ley.

  • El impacto de COVID-19 en los regímenes de IVA/ITBMs

    La pandemia y los bloqueos resultantes implementados en diversos grados en muchos países en un intento por reducir el impacto económico del COVID-19, han hecho que, como en crisis anteriores, como la de 2008-2009, los ingresos gubernamentales de casi todos los impuestos, incluido el IVA (en Panamá ITBMS) , hayan disminuido al mismo tiempo que la mayoría de los gobiernos han ampliado los gastos en un intento de compensar el impacto del bloqueo pandémico. El impacto esta vez es considerablemente más severo, por varias razones:

    Primero, el nivel real de consumo ha disminuido (aunque la participación del consumo en el PIB puede haber aumentado ya que la inversión probablemente haya disminuido aún más). En segundo lugar, debido a que cuando las personas reducen el consumo tienden a gastar relativamente más en alimentos y otras necesidades, que en muchos países se gravan menos, el impacto en los ingresos del IVA puede ser proporcionalmente mayor. En tercer lugar, el impacto sobre los ingresos del IVA es especialmente marcado en los muchos países de bajos ingresos en los que una gran parte del IVA se recauda en el límite, debido a la fuerte caída del comercio y especialmente del turismo. Por último, bastantes países han reducido deliberadamente los ingresos del IVA temporalmente como parte de sus intentos de mantener a  las empresas a flote frente a la drástica caída de la demanda.

    Hay que tener en cuenta además, que entre los países de la OCDE con IVA, el 21% de los ingresos provienen solo de ese impuesto.

    Entre los 19 países de la Eurozona, los ingresos por IVA disminuyeron significativamente en los primeros tres trimestres de 2020. En el segundo y tercer trimestre de 2020, los ingresos por IVA fueron un 14% y 6% más bajos respectivamente que en el mismo trimestre de 2019.

    Varios países implementaron cambios temporales en la tasa de IVA debido a COVID-19. Los recortes de la tasa del IVA sobre los bienes y servicios vendidos por industrias particularmente afectadas por las consecuencias económicas de la pandemia, como el sector hotelero, fueron los más comunes. Dos países de la UE adoptaron un enfoque más amplio: Alemania redujo su tasa de IVA estándar del 19% al 16% y su tasa de IVA reducida del 7% al 5% del 1 de julio al 31 de diciembre de 2020. Irlanda redujo su tasa de IVA estándar del 23% a 21% desde el 1 de septiembre de 2020 al 28 de febrero de 2021.

    Otra medida relativamente común implementada por varios países, entre otros, Brasil, Chipre, Grecia, Italia, Suecia y el Reino Unido, es la posibilidad de que las empresas difieran el pago del IVA. El objetivo principal de esta medida es inyectar liquidez a la economía para ayudar también a las empresas. Se espera que esta medida afecte los ingresos de los gobiernos nacionales en el corto plazo, pero eventualmente permitirá que esos gobiernos recauden el impuesto adeudado en el futuro. Otros países proporcionaron exenciones específicas o tarifas reducidas selectivas para alojamiento o actividades culturales, como República Checa, Reino Unido y Noruega.

    Pero el IVA es una política débil para proporcionar beneficios específicos. Incluso antes de la pandemia, muchos sistemas de IVA no eran óptimos. En la UE, se condonó el 15,84% de los ingresos por IVA debido a reducciones de tipos y determinadas exenciones.

    El tema es que, muchos gobiernos han optado por utilizar el IVA como una herramienta para proporcionar desgravaciones fiscales para el consumo en varios sectores durante la pandemia, pero a largo plazo, el IVA no debería utilizarse como una herramienta de desgravación. Es probable que las devoluciones del IVA o el gasto directo para los hogares de menores ingresos sean más específicos y beneficiosos. Para que el IVA continúe siendo una fuente importante de ingresos en el futuro, los responsables de la formulación de políticas deberán invertir en la reforma de los sistemas del IVA para cerrar las brechas de manera que mejoren la eficiencia general de los sistemas tributarios.

    Una primera prioridad es apoyar la inversión privada y mejorar la productividad con reducciones de las tasas impositivas corporativas y personales. Se ha descubierto que los impuestos más perjudiciales para la economía son los impuestos comerciales que distorsionan la inversión, la estructura de capital y el financiamiento. Las ganancias de capital sobre las realizaciones también hacen que el capital quede atrapado en inversiones menos productivas, y los inversores desconfían de reemplazar sus activos por otros de mejor rendimiento. En algunos países, los elevados tipos impositivos y las numerosas preferencias han creado una complejidad y un aumento indebidos de la evasión fiscal en la economía sumergida.

    La principal recomendación de algunos expertos, entre ellos la Tax Foundation,  es depender de menos impuestos distorsionantes, reducir las distorsiones existentes y garantizar que la política fiscal no dificulte el crecimiento y el ajuste económico necesarios para que las personas vuelvan a trabajar. La sostenibilidad fiscal es posible sin aumentos de impuestos, pero los nuevos impuestos pueden ser útiles para financiar nuevos gastos donde la red de seguridad social es inadecuada.

    Cualquier predicción está cargada de incertidumbre, especialmente después de esta recesión relacionada con la pandemia que ha causado un inusual shock de oferta en la economía. En todo caso, los gobiernos deberían estar dispuestos a ajustar los planes a medida que evoluciona la economía post-Covid. Panamá  debería  prestar atención a cualquier tentación de incrementar el  ITBMs, por las mismas razones esgrimidas por la Tax Foundation y al final, por el mismo sentido común.

    Fuente: Tax Foundation

  • La legitimidad de los impuestos

    Al considerar si los impuestos son legítimos debemos comenzar por señalar que lo serían solamente en su justa medida. El impuesto no duele tanto cuando sabemos que esos fondos no sólo son bien usados, sino que no son exagerados. Al respecto, algunos ya hemos efectuado estudios en los cuales se demuestra que se podría gobernar en Panamá con 10% corporativo y 5% en la renta; y eso sin desarticular el estado megalodón actual. Si reducimos el gobierno a su mínimo común denominador, tal vez el asunto sería algo como 3% corporativo y 1% renta, o menos.

    Sé que a muchos no les gustará que sugiera la privatización del 80% de las actividades del gobierno; o, simplemente, su eliminación, de manera que sean los ciudadanos que resuelvan lo suyo. Con semejantes ahorros el dinero sobraría y estaría en manos de los ciudadanos y no de los politicastros. Tristemente, hoy día tenemos poquísimos políticos y muchos politicastros que por falta u omisión apadrinan el estado megalodón y corrupto.

    Como están las cosas, los impuestos no son más que un chueco sistema de redistribución que distribuye muy mal o peor: 1¢ para ti, 99¢ para la Cosa Nostra. Por ejemplo, en el caso de los funcionarios públicos, aunque estos pagan impuestos, estos salen de los impuestos que pagan los ciudadanos “contribuyentes”; palabrita engañosa. Y ni hablar de los políticos electos, particularmente los legisladores, que pueden decidir cuanto, cuándo y cómo.

    Lo otra es eso de una “democracia representativa…” ¡Uy!, ¿a quién están representando? No sé tú, pero yo ♪♫ no me siento muy bien representado. ¿Pueden las autoridades políticas representarnos efectivamente? La realidad muestra que no, lo cual ha quedado más que patente en la costumbre de la mentira. O peor, de una población tan carcomida que dicen cosas como: “Robó, pero le dio al pueblo”. Sí, les dio pobreza y aun así claman por más de lo mismo, pues no conocen la realidad de su pobreza.

    Y la realidad es que los políticos electos podrían ser efectivos en su mandato básico, que es velar por la vida, la libertad y la propiedad. Pero si ni eso pueden o quieren hacer bien; ¡para qué demonios les pedimos más!, si con ello les estamos dando licencia para matar. Matar de hambre, miseria o tristeza.

    A fin del cuento lo que elegimos no son sino oligarquías que retozan en los laureles de una representación bastarda; lo cual, no sería en una gobernanza de justa medida, pero es que la medida está lejos de ser justa. Y lo más triste es que ya la población está tan adicta a la politiquería asquerosa que disfruta los nauseabundos olores de los detritos depositados por los desgobiernos. Ello, como en el caso de la CSS, no deja otra opción que el colapso. A ver si luego de ello sabremos corregir rumbos.

     

  • Tomar deuda para pagar deuda, una espiral negativa hacia el abismo.

    Días pasados me llegó, como a todos ustedes supongo, el video del enfrentamiento en la Asamblea entre una diputada y el Ministro de Economía panameño. Sin entrar en consideración sobre los errores conceptuales de la representante del pueblo al preguntar, y en lo que quizás muchos se quedaron, en la discusión, me voy a centrar en sólo un par de respuestas del Ministro Héctor Alexander.

    En dichas respuestas, se dijo, palabras más, palabras menos, lo siguiente: “Por la parte del financiamiento… voy a dar un pasito atrás para contestar esa pregunta; para un país como Panamá que no está ahorrando casi, las inversiones tradicionalmente, parte de ellas se financian con préstamo, y yo preveo que, en el futuro, en la medida que no tengamos ahorros suficientes para financiar todas las inversiones públicas, realmente yo creo que esa práctica, seguirá.”. “La otra parte de los préstamos que se tienen que hacer es, mientras Panamá no tenga la capacidad de poder pagar con sus propios recursos, lo que es la parte que tiene que ver con el refinanciamiento, bueno lo va a tener que pedir prestado, y es una verdad…”“…por ejemplo; el otro año hay 2,000 millones de dólares que vencen en deuda que va a ver que hacerle frente. Del 2020 al 2024 creo que hay como un tercio de la deuda total de los 30,000 millones va a estar venciendo. Entonces la pregunta es ¿cómo se le puede hacer frente a eso si usted no pide prestado para pagarla?, sino tiene que entonces estar seguro que esos 10,000 millones salen de los ahorros del gobierno básicamente. Y yo tengo que ser sincero que no veo que eso pueda ser posible. Así que realmente entonces, incluso como lo veo para el próximo año, 2,000 millones de dólares el gobierno no va a poder sacar 2,000 millones para bajar la deuda el próximo año realmente.”

    Todo lo expresado por el Ministro tiene una crudeza y sinceridad que lastimosamente no la hubo en los últimos 10 años. Son realidades que deberemos afrontar y que si no hubiera sido por el Covid, probablemente hubiéramos seguido gastando alegremente sin medir consecuencias. Si algo aprendimos con el virus es que el ahorro y no el gasto es la base de la fortuna; si hubiéramos sido prudentes con el gasto y hubiéramos tenido ahorros, la situación no sería tan mala como la estamos padeciendo ahora mismo.

    ¿Y cómo podemos enfrentar los próximos meses ante esta coyuntura? Tengo la respuesta, pero primero déjenme comentarles una anécdota  que debe dispararles una respuesta honesta de parte de ustedes.

    Resulta que un padre de familia recibe un día una tarjeta de crédito con un límite acorde a su salario y comienza a utilizarla sin demasiados contratiempos. Al tiempo, otro banco, que revisa su historial salarial y de crédito, decide enviarle otra tarjeta, pero esta vez, con un límite bastante más generoso respecto al salario. De pronto, este padre de familia, comienza a hacer regalos a sus hijos, luego compra materiales para embellecer la casa, su esposa le dice que no está segura, pero este entusiasta padre le dice que en realidad es una buena inversión, porque así eleva su valuación. Y luego se tienta en seguir comprando más cosas en cuotas varias en el tiempo.

    Los vecinos que lo miran, en secreto murmuran sobre su espectacular crecimiento, que seguro en el trabajo lo han ascendido. Y así las cosas, un día se da cuenta que las tarjetas están al tope y ya no logra con su salario (que por cierto, le han aumentado, pero no tanto como pensaba) llegar a pagar el mínimo requerido por su banco. Entonces se da cuenta que aún tiene algún saldo disponible en la otra tarjeta y corre al ATM más cercano para retirar en efectivo el disponible para ir al otro banco y pagar con ese efectivo el mínimo que debe. Por cada vez que hace esta transacción, los gastos financieros se le siguen incrementando y llega un momento que alcanza al límite de la otra tarjeta.

    Ya a esta altura, desesperado, sin lograr un nuevo préstamo del banco, acude a su empresa, que le da un respiro por un par de meses, pero entonces, el descuento directo del cheque quincenal, no lo deja llegar a hacer frente a los gastos normales de la casa y peor aún, los hijos que no quieren disminuir sus mesadas y la esposa no quiere disminuir sus salidas al cine, este señor  ingresa en un umbral de conductas que terminan rayando en lo incorrecto: no devuelve el dinero que le pidió prestado a un familiar, deja de pagar la luz, cuando le cortan el celular va y compra un chip prepago, intenta falsificar billetes..en fin, al final se queda sin trabajo porque llegó un virus a su comunidad. El cuento es que resultó que el señor no había progresado, sino que le dieron un crédito fácil y se dedicó a consumir. Eso es lo que dicen que se debe hacer quienes promueven a “el consumo” como la forma de generar riqueza en el país.

    Del otro lado, están quienes promueven la austeridad y ahorro, para que esta postergación del consumo a futuro genere, a quienes quieren hacer inversiones sostenibles, el suficiente crédito disponible y barato. Y para quienes no hagan inversiones, la suficiente tranquilidad de tener un respaldo el día que la situación lo amerite, como ahora mismo.

    En términos muy generales, tiene sentido endeudarse, la llamada deuda buena, para adquirir bienes o servicios que aumentan su valor con el paso del tiempo, de forma que en el futuro valdrán más que su precio inicial más el costo de su financiamiento  (la hipoteca para su hogar, por ejemplo). O para generar ingresos, como para un negocio nuevo o que reducen los gastos durante la vida del préstamo por importes que superan los costos de la deuda (cuando el pago del préstamo es menor al ingreso que genera el bien). Esto es lo que normalmente se denominan inversiones. En el caso del gobierno, deberían ser en salud, educación, seguridad, justicia, carreteras, como se acepta normalmente.

    Deuda «mala» en cambio es aquella que  incluye todas las que se contraen para adquirir bienes o servicios que no necesitamos o que no podemos permitirnos (por ejemplo, joyas o carteras de marcas de moda, abonos a gimnasios). Una práctica muy mala es utilizar préstamos de consumo cuyos plazos de repago son superiores a la vida del producto financiado. Esto es algo que muchas personas caen en la tentación cuando viajan, toman deuda de plazos a muchos años para pagar unas vacaciones que se consumen enseguida.  Para  estos gastos es mejor  ahorrar hasta poder pagarlos en efectivo, aunque use su tarjeta para hacerlo. En el caso del gobierno, todo el resto de actividades que le corresponden al sector privado, planilla, asesores, oficinas que no generan valor y sólo agregan burocracia que encima, son las responsables de la corrupción.

    La respuesta honesta que les solicité al inicio es ¿en qué situación consideran que el padre de familia habría actuado como un buen padre y qué debería haber hecho con las tarjetas?

    La respuesta que se den es la misma que deberían exigirle al Ministro y gobierno para que ejecuten. En mi caso, les diré, estamos como ese señor de la anécdota, solicitando deuda para pagar deuda y la única opción posible es el recorte del inmenso gasto público y generar suficiente ahorro para afrontar los pagos sucesivos que se vienen.

  • La realidad pandémica que no se vé.

    Nuevamente regreso a meditar acerca de las observaciones y advertencias de Frédéric Bastiat cuando habló sobre «lo que se ve y lo que no se ve». Obviamente que el pánico ante el novedoso “bicho” (virus) provocó una reacción de espanto; algo así como cuando sientes que algo te camina sobre el pie descalzo y al mirar ves que es un escorpión. En ese momento no meditas: Que si es venenoso o que no está allí para picarte sino porque tu pie estaba en su ruta y tal. Reacción sensata… si quieres minimizar la posibilidad de que sea venenoso y que te pique, deja que siga su rumbo. Pero no, reaccionas con espanto, tiras una patada y el bicho sale volando y cae sobre tu esposa, que se cae y se rompe la cabeza, o lo que sea.

    De forma análoga, pocos se han detenido a vislumbrar los efectos del cierre denominado cuarentena total a corto, mediano y largo plazo; y, si lo hiciesen, tal vez verían que la patada (cierre total) fue lo peor que pudimos hacer. Hemos causado una brutal interrupción de la cadena de suministros que nos está llevando a una recesión con consecuencias aún no vislumbradas. Y todo ello en medio de graves situaciones económicas y endémicas que vienen de arrastre, tal como lo de la CSS, el NODUCA, planilla gubernamental desmedida y, en síntesis, un sistema más diseñado para la destrucción de riqueza que para su creación. Y, también, lo que no se ve es cuan frágil es nuestro sistema económico y el estándar de vida al cual se ha apegado parte de la población.

    Se habla de un desempleo que puede ascender al 20%, lo cual significa que en muchos sitios del país sea mucho más alto que eso. En la mañana escuchaba noticias acerca de la siempre fatal Mesa Tripartita y me pregunto qué engendro saldrá de allí. Ojalá en esta ocasión mi pesimismo esté completamente errado. Pero, lo que necesitamos es soltar las riendas al corcel productivo y me cuesta ver no sólo que el sector laboral lo entienda o quiera entender, sino que lo mismo aplique al empresarial y gubernamental.

    Se habrá puesto el lector a imaginar la cantidad de empresas que estaban mal y, simplemente, no lograrán volver a levantarse. Y todas las que estaban tablas y ahora irán a pérdida y probablemente a quiebra. Ya hasta el sempiterno obtuso gobierno despierta a la realidad de no poder soportar la brutal planilla y ayer sale que no cubrirán a 10,000 vacantes disponibles. Parece que no eran tan imprescindibles.  Y, aunque por un lado los felicito, por otro siento congoja por las penurias que nos condujeron a colocar a todos esos panameños en semejante dilema. Mi esperanza es que muchos logren juntarse al sistema productivo y no pensar acceder en otro momento al destructivo estatal.

    El otro “no se ve” es cuán largo será el descalabro económico. No olvidemos de que una verdadera recuperación no sólo debe superar al COVID sino al virus de la corrupción endémica gubernamental; esa que, a su vez, ha propiciado una corrupción empresarial.

    A todo esto, ahorita para capear el virulento temporal y sus efectos económicos, el gobierno está endeudando hasta los que aún no han pensado en nacer. ¿Realmente estamos seguros de que manejamos bien el asunto del escorpión sobre el pie? Y, a todo ello con un sistema político y gubernamental amañado a un ayer caduco y empobrecedor. Sí, yo sé que habrán buenas intenciones, pero lo que se requiere va muchos más allá de intenciones. Se requieren cambios brutalmente impopulares, tales como los que se atrevió a hacer el presidente Pérez. Ya veremos…

  • Tercer análisis de los Estados Financieros del Canal de Panamá.

    Disclaimer: 1.- soy tan apasionado por las matemáticas como aislado de las pasiones que generan sus análisis y resultados. 2.- este análisis está hecho para que pueda ser comprendido tanto por un lego como por un experto.

    Comienzo este nuevo análisis financiero haciendo un poco de memoria: en junio del 2017 al observar el Estado de Resultado 2016 publicados en El Faro N°.208 y su comparativo con el año anterior (2015) me surgió la pregunta “¿Qué está pasando con el Canal? con tan solo tres meses de operaciones de las nuevas esclusas…” al realizar en aquel momento un análisis horizontal y vertical de los Estados donde se vislumbraban algunas señales de alertas.

    Esto dio lugar a que un año después, “al ver el Estado de Resultados 2017 publicado en la revista informativa del Canal de Panamá de marzo de 2018 (El Faro N°.117) y al hacer el mismo ejercicio para un período que contempla la operación a pleno del Canal Ampliado…” me preguntara: “¿Qué sigue pasando con el Canal?”, ya que surgieron respuestas que mantuvieron mi estado de incertidumbre, “…al ver la relación entre Utilidad Neta versus Ingresos, o dicho de otra manera, el margen de ganancia que se perfila con una tendencia a la baja continua en los últimos cuatro períodos, cerrando en el 2017 con un margen menor (-8.4%) al logrado en el 2014, cuando el canal operaba solamente con sus exclusas originales”. Este panorama me conducía “…a más preguntas sobre la Institución insigne de Panamá, que solo los hechos y resultado futuros podrán dar respuesta cierta…” quedando planteada una nueva pregunta: “¿Qué seguirá pasando con el Canal?”

    Voy a tomar en cuenta que, por un lado,  la sostenibilidad en el tiempo de las empresas depende, en buena medida, de su capacidad de adaptación para afrontar los cambios presentados por factores externos que hacen a su negocio en un mundo dinámico en continua evolución (camarón que se duerme se lo lleva la corriente); ello las obliga a innovar para mantenerse competitivas con un estado de rentabilidad más o menos estable dentro de márgenes aceptables. Este supuesto entiendo que es el que fue lo que dio inicio al análisis de alternativas para determinar la viabilidad del proyecto de ampliación, una evaluación desde el punto de vista del Costo Promedio Ponderado del Capital (WACC), utilizado para valorar un proyecto de inversión, o el Valor Económico Agregado (EVA) para determinar el beneficio económico que permite apreciar la creación de valor.

    Por otro lado, en la puesta en marcha de este tipo de proyecto, existe un periodo inicial en donde se pone a prueba lo proyectado y la experiencia, aprendiendo de los errores y aciertos, conocido como curva de aprendizaje, como así también un efecto de Ramp Up dado por el aumento en la producción antes de los aumentos previstos por la demanda que comprende el desarrollo de servicio o producto y la utilización a máxima capacidad caracterizado por la experimentación y mejora. La duración de estos periodos depende del tipo de industria o negocio, la planificación y la capacidad de reacción de la organización, sufriendo los productos logrados altibajos y fluctuaciones hasta que logran estabilizarse.

    Supongo que éstas eran las respuestas al momento de la publicación de aquellos artículos, por supuesto que con la correspondiente sustentación informativa. Ahora, habiendo transcurrido el cierre de tres períodos fiscales de operación del Canal ampliado, se puede comenzar a visualizar cual sería la tendencia que presentan los números de los Estados de Resultados. Ver gráfico considerando los tres últimos periodos (2013/2015) de funcionamiento del Canal Original al 100%.

                                                                                              Períodos de Operación Exclusiva del Canal Original

    A continuación, la correlación con el periodo 2016 que refleja los resultados compartidos de la operación con una participación de 9 meses del Canal Original (75%) y de 3 meses (25%) de las nuevas esclusas del Canal Ampliado.

    Período Compartido de Operación del Canal Original y las Nuevas Esclusas

    Este último gráfico, concluye  con los Estados de Resultados de los tres primeros períodos cerrados al 30 de septiembre (2017/2019) de funcionamiento del Canal Ampliado al 100%.

    Períodos de Operación Exclusiva del Canal Ampliado

    Desde la perspectiva de los ingresos, la tendencia entre los años 2013 al 2019 es de crecimiento, a pesar que en el año 2016 los resultados compartidos de la operación (gráfico en gris) presentó una disminución de 4.9% respecto al año anterior.

    En lo correspondiente a los resultados de la operación exclusiva del Canal Original entre el año 2013 al 2015 la variación porcentual aumentó 8.3%, lo que representa una tendencia creciente, que acompaña (gráfica en celeste) a la del período completo analizado (2013/2019).

    En cuanto a la operación exclusiva del Canal Ampliado entre el año 2017 al 2019 la variación porcentual aumentó 12.4%, dando una tendencia creciente superior (gráfica en verde) a la del período completo.

    En valores absolutos, los ingresos alcanzados por el Canal Original se encuentran por debajo del nivel medio de los últimos siete años, ya que este nivel fue elevado por la operación del Canal Ampliado, presentando una tendencia de crecimiento más acelerada que la del Canal Original y la de los últimos siete años.

    En primera instancia, esta es una muy buena noticia para comenzar.

    Desde el punto de vista de los gastos, la tendencia entre los años 2013 al 2019 también es de crecimiento, acentuada por los resultados del año 2015 y 2017.

    En lo correspondiente a los resultados de la operación exclusiva del Canal Original entre el año 2013 al 2015 la variación porcentual aumentó 46.9%, lo que representa una tendencia creciente levemente superior (gráfica en celeste) a la del período completo analizado (2013/2019), impulsada por el aumento que se produjo en el año 2015.

    En cuanto a la operación exclusiva del Canal Ampliado entre el año 2017 al 2019 la variación porcentual aumentó 10.7%, dando una tendencia creciente inferior (gráfica en verde) a la del período completo.

    En valores absolutos, el comportamiento de los gastos es similar al de los ingresos, aunque en éste caso, la tendencia de crecimiento del gasto en la operación del Canal Ampliado muestra una significativa desaceleración con respecto a la del Canal Original y la de los últimos siete años.

    En segunda instancia, otra buena noticia.

    Ahora veamos qué sucede cuando combinamos los resultados de los ingresos y los egresos.

    Al restarle a los Ingresos Totales los Egresos Totales obtenemos la utilidad neta del periodo en valores absolutos, lo que nos da una tendencia de crecimiento al considerar los años 2013 al 2019, a pesar de la caída sufrida en los años 2016 y 2017, que dio lugar a diversos cuestionamientos y opiniones del análisis publicado en el 2018.

    En lo correspondiente a los resultados de la operación exclusiva del Canal Original entre el año 2013 al 2015 la variación porcentual de la utilidad neta aumento 11.9%, lo que representa una tendencia creciente superior (gráfica en celeste) a la del período completo analizado (2013/2019).

    Entre el período 2015 y 2017 la variación porcentual de la utilidad neta disminuyó 11.5%, cayendo en valor absoluto por debajo de la alcanzada en el año 2013 e insinuando una tendencia de decrecimiento, que por suerte fue revertida en el 2018.

    En cuanto a la operación exclusiva del Canal Ampliado entre el año 2017 al 2019 la variación porcentual de la utilidad neta aumentó 23.4%, dando una tendencia creciente significativamente superior (gráfica en verde) a la del período completo.

    En valores absolutos, la utilidad neta de los años 2017 y 2018 del Canal Ampliado se asemeja a la alcanzada por el Canal Original en los años 2013 y 2014, con un aumento en el 2019, que la ubica por encima de la lograda en el 2015 y la media del período completo analizado (2013/2019).

    En términos generales, la Utilidad Neta en valores absolutos de los tres últimos años de funcionamiento del Canal Original al 100% (B/. 3,899), es levemente inferior (B/. 149) a la alcanzada en los tres primeros años de funcionamiento del Canal Ampliado al 100% (B/. 4,048), con una tendencia de crecimiento más acelerada, por lo que insinúa una proyección de mayor prosperidad, ubicándose por encima del Canal Original a partir del 2020, siempre y cuando las condiciones se mantengan estables.

    En tercera instancia, continúan las buenas noticias.

    Cuando se divide el Gasto entre los Ingresos, obtenemos la relación entre estos dos valores que sirve como un Indicador de Gestión para medir la Eficiencia Operacional. Cabe destacar que cuanto menor es el resultado, mayor es la eficiencia de la gestión.

    Aquí se puede observar que la eficiencia del Canal Original (gráfico celeste) sufrió una fuerte disminución (12.6%) en el año 2015 con respecto al 2014, cuando sus dos antecesores  se mantenían con una leve variación (1%) en detrimento de la eficiencia.

    En cuanto al año 2016 en donde se compartió la operación entre el Canal Original y el Ampliado (gráfica Gris) la eficiencia también disminuyó en un menor grado (5.2%) con respecto al 2015, manteniéndose un leve mejoramiento de la eficiencia (alrededor del 0.5%) durante los tres primeros años de operación del Canal Ampliado (gráfica verde).

    En término general, la tendencia del período completo analizado (2013/2019) se encuentra en ascenso, lo que representa una pérdida de eficiencia en la gestión operacional del Canal.

    En lo que respecta al Canal Original, el promedio de sus tres últimos años (2013/2016) es de 39.2% y el del Canal Ampliado en sus primeros tres años (2017/2019) es de 55.5%, por lo que se puede interpretar como que la gestión operacional del Canal Ampliado es menos eficiente que la del Canal Original en un 16.3%. Dicho de otra manera, por cada Balboa de ingreso, el Canal Original gastaba B/.0.39, ahora,el Canal Ampliado gasta B/.0.55.

    Lamentablemente en esta cuarta instancia los resultados no son tan buenos, aunque cabe la esperanza que la tendencia favorable presentada en los últimos tres años continúe, para acercarse más al nivel medio.

    Al dividir la Utilidad Neta entre los Ingresos y lo multiplicamos por 100 ,obtenemos un indicador de rentabilidad, como lo es el Margen Neto de Utilidad.

    En este punto se puede observar que el Canal Original (gráfico celeste) tuvo un margen neto de utilidad promedio en sus tres últimos años (2013/2016) de 50.9%, ubicándose año tras año por encima del nivel medio.

    En el 2016, cuando se compartió la operación entre el Canal Original y el Ampliado (gráfica Gris) cae por debajo de la media a 46.8% (-0.6). Esta caída se acentúa en el 2017 cayendo a 42.0% (-5.4% del nivel medio) aunque la tendencia negativa se revierte en los dos años subsiguientes, marcando una tendencia creciente más acelerada (gráfica verde) que la lograda en los últimos tres años del Canal Original, terminando a 0.9% por debajo de la media, promediando un 44.0% en sus primeros tres años (2017/2019).

    De aquí se desprende que el Canal Original fue un 6.9% más rentable de lo que es actualmente el Canal Ampliado.

    Expresado de otra manera, por cada Balboa de ingreso en Canal Original quedaban de Utilidad Neta B/.0.51, ahora con el Canal Ampliado quedan B/.0.44.

    En esta quinta instancia se repite otra noticia no tan buena, aunque también existe la esperanza que la tendencia favorable presentada en los últimos tres años continúe, para acercarse más al nivel medio y superarlo.

    De acuerdo a lo expuesto se puede concluir que, en términos de valores absolutos, el Canal de Panamá está entrando en “régimen”, atravesando una etapa de estabilización, mejorando las fuentes de fondos (los ingresos) y el uso de fondos (los egresos), habiendo alcanzado una utilidad neta en el año 2018 semejante a la del 2015, siendo superada en el 2019 con una tendencia positiva que augura un buen año 2020.

    Ahora bien, cuando se analiza el comportamiento del Indicador de Gestión, más allá de tratarse del canal original o ampliado, sino estudiado como una sola Organización que presenta Estados Financieros únicos, la Eficiencia Operacional ha sufrido un detrimento considerable entre el período 2015 y 2017, que aparentemente fue controlado en el 2018 y 2019, mejorando levemente, aunque la brecha es considerable para alcanzar el nivel medio, quedando mucho trabajo y esfuerzo por hacer.

    En cuando al Indicador de Rentabilidad, el Margen Neto de Utilidad de la Institución disminuyó considerablemente entre el 2016 y 2017 observándose un leve repunte en el 2018 y uno mayor en el 2019, quedando poco margen para alcanzar el nivel medio, con lo que se podría pronosticar que el próximo año se podría lograr llegar a lo que sería una primera meta, para alcanzar una segunda, equipararse y superar a la histórica.

    En definitiva, el estado de incertidumbre que tenía inicialmente, por un lado se atenúa, al analizar los nuevos resultados, ya que se observa un cierto control de los factores internos, aunque queda mucho trabajo y esfuerzo por hacer para alcanzar niveles institucionales históricos; y por otro lado no desaparece, dado que existen factores coyunturales externos que no se pueden controlar directamente.

    Por ahora, puedo sostener en base a los números expuestos, que el Canal Ampliado con sus viejas y nuevas esclusas funcionando, es menos eficiente y menos rentable que el Canal Original operando solamente con sus viejas esclusas; claro que este hecho puede cambiar en los próximos años si se continúan maximizando los ingresos y minimizando los egresos.

    A continuación, les dejo los resultados de otros Indicadores Financieros para que ustedes saquen sus propias conclusiones.

    Indicadores de Solvencia:

    (Pasivo / Patrimonio)

    (Pasivo / Activo)

    (Pasivo Corriente / Pasivo Total)

     

    Indicadores de Liquidez

    (Activo Corriente / Pasivo Corriente)

    (Activo Corriente – Pasivo Corriente)

    Otro Indicador de Gestión

    (Ingresos / Activo)

    Este panorama me conduciría a cerrar este capitulo igual que en el 2018: “Por el momento todo indica que hay que ponerle el ojo para que no nos agarre fuera de base”.  Sin embargo, quiero poner mi cuota de optimismo y no sólo centrarme en los fríos números y esperar otro año más, para que los indicadores sigan mejorando.

  • La planilla como botín político

    Panamá no tiene estado de derecho y eso, definitivamente, perjudica nuestra institucionalidad; sin embargo, ello tiene ciertas ventajas, porque es mejor una institucionalidad incierta como la que tenemos que una mala institucionalidad. Tener una planilla de mandarines inamovibles que cobran sin trabajar como en ciertos países o en ciertas instituciones de nuestro país como la Caja del Seguro Social, no es bueno para la sociedad.

    En Panamá la planilla es vista descaradamente como un botín político. Se pagan las campañas nombrado a los activistas de los partidos en el Estado, independientemente de su competencia. Los salarios en el Estado para muchos profesionales son mucho mejores de los que ganarían en la empresa privada, trabajando mucho menos. Eso ha creado toda una clase media aspiracional que vive de ver a quien conocen y a quien se pegan para estar en el gobierno. Y a un gobierno en el cual hay un exceso de funcionarios con salarios muy elevados para sus calificaciones y utilidad real. Esto ha hecho que pese a la supuesta austeridad, la planilla siga y siga aumentando de nuevo gobierno en nuevo gobierno.

    Por otro lado, esta falta de vincular el salario a la capacidad y liberar a las personas de cualquier responsabilidad por su desempeño en el cargo, ya que lo que importa es su desempeño en la campaña, también hace que los funcionarios sean incompetentes en sus cargos o peor, corruptos; y esto afecta a todos los ciudadanos que dependen del buen desempeño de la administración pública.

    Por otro lado, tenemos ciertas ventajas. Una sociedad con una administración pública demasiado estable, con funcionarios nombrados por exámenes de oposiciones, como el la China de los Emperadores con sus mandarines confucianos o países como España o Francia donde se debe superar las oposiciones para entrar en la administración pública o graduarse en las Altas Escuelas, trae también sus problemas. Una sociedad en la cual los trabajos mejores pagados no son los más productivos, sino los trabajos en la administración pública, que se financian de los impuestos y tasas que pagan las personas productivas, no es una sociedad sana. Porque significa que las personas van a dedicar sus mejores esfuerzos no para emprender, no a producir bienes y servicios, sino para colocarse en un puesto donde se vive de lo que otros producen. Y es una mentira que un grupo cada vez más pequeño y sobrecargado de personas que pagan impuestos va a poder mantener una mayoría de funcionarios.

    Sencillamente como notó Bastiat, el Estado es la ficción de que todo el mundo puede vivir de los demás. No sé si todo el mundo puede vivir de los demás, pero los funcionarios, brinden servicios necesarios como la seguridad, justica, salubridad o no, viven de los impuestos que paga la gente productiva. Por lo tanto, su número debe ser limitado.

    En ese aspecto el buen gobierno debería seriamente pensar en revivir el programa de retiro voluntario de funcionarios del gobierno de Guillermo Endara. Porque tras las dos administraciones pasadas, el gasto público y la planilla se ha disparado. En su lugar, parece que primero tiene que seguir la tendencia a seguir nombrando y nombrando, para pagar deudas políticas a un partido que ha estado 10 años fuera de la planilla, con el riesgo de que llegue un momento en que el presupuesto del estado sea solo planilla y las inversiones tengan que financiarse con deuda. La tendencia parece ser ésa, austeridad solo en inversiones y servicios, en planilla no tanto. Esperamos que sea una tendencia pasajera.

  • La cordura regresa al MEF

    Héctor Alexander tiene una taréa titánica. 10 años de ministros de economía de tendencia panameñista y dos presidentes botarates han dejado a las finanzas en un estado lamentable.

    Por ahora el nuevo ministro tiene el reto de volver a sanear las finanzas públicas, como lo estaban cuando dejó el puesto. Y ya hay indicios que demuestran que se busca algo de seriedad en el manejo de las finanzas públicas. Para empezar, hay voluntad de pagar las deudas del estado con sus suplidores. En otras palabras, los gobiernos anteriores tenían la mala costumbre de ordenar proyectos de obras públicas, para luego demorar el pago indefinidamente, agilizándolo a cambio de una rebaja o del pago de “comisiones” a intermediarios, usualmente operadores políticos en una orgía de corrupción.  Para hacer esto se han tenido que emitir bonos por dos mil millones de dólares. La mayor emisión de bonos de Panamá, la demanda llegó a alcanzar 5 veces lo que Panamá emitió.

    Con esto se espera terminar 8 años de déficits presupuestarios, pagarle lo que el estado debe a los suplidores y poner a andar obras de mantenimiento de infraestructura. Si bien no soy muy amigo de la deuda pública, a veces hay que endeudarse para sanear las finanzas hasta tomar medidas más permanentes. Esperemos que esta sea la intención del actual gobierno, y por ahora no dudamos de la buena intención.

    Otra medida saludable es detener la circulación de balboas. El balboa, hasta que Ricardo Martinelli llegó, había sido una moneda ficticia con paridad al dólar. Y sólo circulaba en forma de moneda fraccionaria en pequeñas cantidades. El problema de la acuñación de balboas en masa, primero por RIcardo Martinelli y luego por Juan Carlos Varela, es la cantidad de unidades monetarias; y de hecho, Varela planeaba acuñar cientos de unidades monetarias, por lo que ya no solo el Balboa es una moneda ficticia para propósitos monetarios, sino que empezaba poco a poco a comportarse como una moneda real, poco deseable, porque a diferencia de los dólares, no son convertibles en el extranjero a otra monedas, son incómodas de portar, no existe una política de cambio oficial ni un Banco Central. No la aceptan la mayoría de las máquinas, que solo aceptan dólares. Las pingües ganancias en señoreaje y los ahorros de transporte de dólares viejos no justifican todos estos inconvenientes. La ley de Gresham empezaba a aplicarse en Panamá, la moneda mala desplaza en el uso corriente a la moneda buena. Los billetes de un dólar empezaban a escasear, y habían personas que empezaban a vender billetes de un dólar a 1.25 monedas de balboa, una devaluación de hecho. Amazon y Pay Pal empezaron a cobrar en balboas y le adjudicaron un valor real de 0,95 balboas por dólar.

    Todas las molestias citadas no justifican la existencia de las monedas de un balboa, pero todavía, Varela pensaba emitir monedas de 5 y 10 balboas. Unos irresponsables totales y completos, el ex presidente y su equipo de trabajo. ¿Se imaginan el efecto que hubiesen tenido estas sobre los cajeros automáticos?  ¿Cuál hubiera sido la postura del Fondo Monetario Internacional? Existe una razón por la cual los chinos inventaron el papel moneda. Existe una razón por la cual existen políticas de emisión monetaria y de cambio. Panamá en 1904 tomó la decisión correcta de no tener Banco Central y moneda de curso forzoso. Las medidas de Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela iban en la dirección contraria. El ministro Alexander sabe que se estaba llevando la no política monetaria de Panamá por caminos muy peligrosos y ha decidido suspender el experimento.

    Y también ha dado mensajes muy claros sobre la contención del gasto público y la necesidad de fomentar el ahorro para luego poder invertir lo ahorrado, en un giro radical contra el populismo y el despilfarro que se sostienen sobre la falsa creencia de que el gasto es el que estimula la economía.

    Todavía no queda claro sobre qué va a pasar con los impuestos, por ahora no hay aumentos ni moratorias fiscales;  ni qué va a pasar con el Seguro Social. Pero es un buen comienzo y hay que aplaudirlo.

  • ¿Austeridad o aumento de impuestos?

    El nuevo gobierno se encuentra con una realidad económica poco envidiable. Los dos gobiernos anteriores endeudaron al país probablemente hasta más allá de los 30 mil millones de dólares si tenemos en cuenta todas las deudas del sector público y los “llave en mano”. El nuevo gobierno se topa con que los gobiernos anteriores jugaron a dejar el tema del programa de Invalidez, Vejez y Muerte al siguiente gobierno por 10 años y ya ahora no se puede postergar más la reforma; se encuentra que hay que reformar la educación , la salubridad y la seguridad. Quiere pagarle a los proveedores y usar el programa Manos a la Obra para reactivar la economía. Pero no hay dinero. A Laurentino Cortizo le quedan pocas opciones, puede pedir prestado, seguro de que las calificadoras y los bancos nos van a seguir prestando hasta que estemos como Grecia.

    Las otras opciones son, subir impuestos e inflar la moneda. Por ahora no podemos inflar la moneda,  aunque la existencia de los «martinellis» y su extensión empieza a preocupar; de hecho ya vemos como ciertos servicios empiezan a cambiar los balboas a 0.95 balboas por un dólar americano. Por primera vez el balboa es algo real así como la inflación monetaria gracias a que Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela no entienden que acuñar moneda por señoreaje es emitir moneda. No hay barreras mágicas entre acuñar monedas metálicas o imprimir papel moneda. Estamos acuñando balboas, esperemos que el gobierno entrante pare esta locura.

    Lo que queda entonces, si no se puede endeudar más o devaluar más nuestros ahorros y salarios, es subir impuestos o cortar gastos.

    Algunos proponen subir impuestos, total esa es la moda en los USA y en Europa. El problema es que subir impuestos, como si estuviéramos en los Estados Unidos o Escandinavia no va a funcionar. Mientras las personas vean a personajes como ciertos diputados del partido del gobierno en la Asamblea, la gente se seguirá preguntando si realmente vale la pena subir los impuestos solo para ver que la mayor recaudación, de haberla, se perderá en corrupción, subsidios clientelistas, planillas, contratos de alquileres a amiguetes. En otras palabras, es dudoso que los panameños estén dispuestos a pagar más impuestos, mientras vean que el dinero de los mismos no se destina al bien común sino a alimentar un monstruo burocrático, de corrupción, impunidad, clientelismo, populismo, y demagogia.

    En consecuencia, para poder justificar políticamente un alza de impuestos, la gente tiene que ver el resultado de esos impuestos. Los europeos pagan impuestos altos, porque están viendo que realmente se obtiene un beneficio colectivo de estos impuestos. Los norteamericanos que ven como parte de estos impuestos termina en subsidios clientelistas y en operativos militares de dudosas intensiones, están un poco menos dispuestos a pagar impuestos. Los latinoamericanos todavía más. Cuando vemos que tenemos un estado que no vale los impuestos que pagamos por él, y además es caro y complicado pagar impuestos, tratamos de eludirlos y usar ese dinero en cosas más productivas.

    En otras palabras, no nos gusta seguir engordando al monstruo. Y tenemos razón.

    Laurentino Cortizo debe empezar por cortar la grasa y matar al monstruo, racionalizando el gasto público. Luego podremos hablar de sacrificios. La gente no quiere que en una recesión económica le saquen un centavo más de sus ingresos en impuestos, y que se los quieran subir mientras siguen robando a manos llenas y los ladrones siguen impunes, es un insulto doble. El gobierno tiene que pensar en controlar los gastos en planilla y subsidios, y no solo los subsidios populistas a los pobres sino los subsidios mercantilistas a los empresarios. El gobierno debe pensar en retomar las privatizaciones, como la de los correos, la del IDAAN y aunque se opongan las personas más ricas de Panamá, la de los Aeropuertos Internacional de Tocumen, Rio Hato, David, y Panamá Pacifico, haciéndolo de manera separada para que puedan competir entre si. En otras palabras, el gobierno no debe hablar de subir impuestos, si antes no corta gastos, vende activos, y suprime la corrupción y la impunidad. Esperemos que siga este camino.