Etiqueta: gasto público

  • Caminos deprimentes

    Disculpen el escrito desalentador pero mejor que pongamos atención a los caminos que tomamos, a ver si evitamos la devastación. Me refiero a la actuación política demagógica y delictiva que ha permeado a la actividad bancaria y bursátil, predisponiendo a la misma población planetaria a una depresión económica sin igual. Todo el drama de crisis económica actual fue sembrado hace más de un siglo con la ideología de un supuesto progresismo que en realidad era y es regresismo; veamos.

    Desde el 2020 la reserva federal de los EE.UU. que había bajado los requerimientos de las reservas bancarias a cero por ciento; lo cual quería decir que los bancos dejaron de tener límite en cuanto a las reservas para hacer frente para apagar conatos de incendio económico y no dar lugar a conflagraciones mayores. El lado oscuro de semejante medida, cuya justificación la apodaron de incentivo a la inversión, es que con ello se da un gran aumento en la emisión de papel moneda; a tal grado que entre el 2020 y el 2021 dicho suministro aumentó en un 35%.

    Según parece, ya ni a los gobiernos ni a buena parte de la comunidad parece importarle el endeudamiento; pero… ¡vaya! si chillan con el aumento de los precios o, mejor dicho, la disminución del valor del dinero que mal llaman “inflación”. Los efectos de semejante estupidez colectiva son inimaginables y escapan a la gran mayoría; para muestra un diminuto botón: En casa ya no compramos posturas de gallina sino cosechamos las que nos dan las cuatro gallinitas que tenemos en el patio. Y ya no queremos las posturas del súper dado que no se comparan en sabor con las de casa. Moraleja: ¿qué creen que pasará con la industria avícola si esta tendencia sique en aumento?

    ¡Ah sí!, y como ñapa ya en nuestro patio no hay alacranes, culebras, cucarachas y otras sabandijas pues las hemos engullido. Es decir, nuestras gallinitas las convirtieron en deliciosas posturas.

    La crasa estupidez de la Fed fue la adopción de la política de ‘relajamiento cuantitativo’, o como me gusta apodarle, “relajo cuantitativo”, que consiste en, entre otras, crear dinero de la nada para, disque, incentivar y rescatar a los negocios malos o como les apodaban: “too big to fail”, que traduce a “muy grandes para dejar que quiebren”. ¡Qué lindo!, salvan a los grandotes y al rayo con los medianos y chiquitos. Las nubes tormentosas que ya acechan son el resultado directo de toda esta política demencial y corrupta.

    Quizá la mejor forma de entender lo que ocurre hoy es estudiando a la Gran Depresión estadounidense ocurrida entre 1929 y 1939, la cual tuvo efectos por todo el mundo. Si así fue entonces, imaginen como sería hoy día. Y es que las depresiones económicas siempre salen luego de un boom económico insostenible; en el caso presente, insostenible dado que fue artificial o artificioso. Existe una íntima relación entre las tasas de intereses y los ahorros, esos que son vitales. En períodos de sana actividad económica la gente ahorra y consume: restaurantes, ropa, viajes, etc.

    El chiste con el putrefacto intervencionismo central se da cuando el gobierno hace andar las imprentas del dólar y luego dan a ciertos bancos facilitando que estos presten a bajos intereses. Así, la gente siente que la economía y el país va viento en popa ya toda vela, cuando, en realidad lo que ocurre es que se están sembrando tempestades; tal como las sembró en Panamá Martinelli.

    En síntesis, los desastres económicos los siembra el intervencionismo central politiquero. Simplemente no entendemos que los gobiernos no están para que les demos las riendas del dinero.

  • El FMI es una verdadera vergüenza

    Una vez más el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorga facilidades al gobierno argentino que se caracteriza por endeudarse para luego instalarse en su condición de incumplidor serial. Siempre un explosivo para el próximo gobierno y así sucesivamente en una calesita macabra que se va cayendo a pedazos pero en todos los casos el derrumbe lo sufre la gente de a pie que sistemáticamente ve encogidas sus perspectivas.

    En un país en el que se vienen repitiendo medidas empobrecedoras con una monotonía exasperante no hay más remedio que reiterar las alarmas y sugerir medidas que reviertan los graves problemas que suscita el estatismo que venimos sufriendo desde hace largas décadas a contramano de valores alberdianos que hicieron de nuestro país la admiración del mundo hasta que irrumpió el siempre devastador estatismo.

    Nuestros gobiernos mendigan préstamos para financiar un aparato estatal elefantiásico que carcome todo vestigio de productividad en el contexto de cargas tributarias insoportables, déficit crónicos, inflaciones astronómicas, regulaciones asfixiantes, economía cerrada y mercado laboral anti-trabajo, y henos aquí que en una segunda ronda alardean con que no hay que “pagar con el hambre del pueblo” (que los mismos gobernantes provocan) sin percatarse que los acreedores no pretenden cobrase con hambrunas sino con dólares.

    Henry Hazlitt el economista estrella de Newsweek durante décadas y el célebre autor de La economía en una lección y del detallado y voluminoso análisis de la teoría keynesiana titulada Los errores de la nueva economía, escribió una columna el 11 de noviembre de 1963 que parece preparada para las instancias que corren. Se titulaba “Deshagan el FMI” donde explica que esa institución se estableció en reemplazo de la disciplina monetaria que establecía el patrón oro clásico al efecto, en su lugar, de dar rienda suelta a los procesos inflacionarios. Una vez establecidos los Acuerdos de Génova y Bruselas de los años 20 que permitieron abrir los grifos de la inflación a través de las bancas centrales, se instaló este “banco central de bancos centrales” que luego se transformó en prestamista de gobiernos fallidos. Hazlitt recuerda que “los padres de la entidad fueron Harry Dexter White por los Estados Unidos y Lord Keynes por Inglaterra. White sirvió como director ejecutivo del FMI quien en 1945 fue denunciado por el FBI como espía ruso lo cual fue ratificado por la Justicia en Estados Unidos […] Y Keynes -el mayor apóstol de la inflación de todos los tiempos- en el Parlamento británico el 23 de mayo de 1944 aseguró:”Si tengo alguna autoridad para decir en que es y que no es la esencia del patrón oro, diría que este plan es su exacto opuesto es decir el derrumbe de la moneda independiente del poder político”.

    En esta línea argumental es pertinente recordar que en su prólogo a la edición alemana de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, en 1936, en plena época nazi, Keynes escribió que “la teoría de la producción global que es la meta del presente libro, puede aplicarse mucho más fácilmente a las condiciones de un Estado totalitario que a la producción y distribución de un determinado volumen de bienes obtenido en condiciones de libre concurrencia”.

    En este contexto Hazlitt concluye que “la solución real consiste en desmantelar el Fondo Monetario Internacional […] ya que es una gigantesca máquina de inflación mundial” y más adelante subraya que “es realmente asombroso que este sistema fabricado en Breton Woods en 1944 es no solo tolerado sino considerado sacrosanto”.

    Por su parte el cuatro veces candidato a la presidencia en Estados Unidos y ex congresista Ron Paul en el Ron Paul Institute, el 24 de marzo de 2015, en una columna titulada “Eliminen, no reformen al FMI” reitera que esa institución es coactivamente financiada por los contribuyentes de distintos países para dar sustento a gobiernos corruptos y quebrados como consecuencia de aplicar medidas estatistas, y cuando están por renunciar o reconocer sus fracasos reciben carradas de dólares a tasas de interés menores a las de mercado y con repetidos períodos de refinanciación y perdones de diversa envergadura. A título de ejemplo muestra la financiación que recibía del FMI Saddam Hussein y al último apoyo escandaloso a Grecia.

    Al decir de economistas de la talla de Peter Bauer, Doug Bandow, Robert Barro, Karl Brunner, Ronald Vauvel y Raymond Mickesell esta institución sirve para financiar a gobernantes ineptos empujados por la realidad de sus desaciertos, en lugar de permitir que se reviertan sus fracasadas políticas estatistas reciben cuantiosos recursos del Fondo. Sostienen estos profesionales que ese ha sido el caso repetidamente en Argentina, México, Bolivia, República Dominicana, Haití, Indonesia, Irak, Pakistán, Tanzania, la ex Camboya, Filipinas, Ghana, Nigeria, Sri Lanka, Zambia, Uganda, Turquía, El Salvador, Egipto y Etiopía.

    En su visita a Buenos Aires, Yuri Yarim Agaev, enviado por Vladimir Bukouvsky -uno de los más destacados disidentes de la ex Unión Soviética junto con Alexander Solzhenistin- informó que luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza liberales rusos estuvieron a punto de acceder al gobierno “si no fuera por la apresurada irrupción del FMI que dotó de millones de dólares a miembros de la nomenclatura de donde finalmente surgió el actual gobierno”.

    Fue muy difundido el caso del general Mobutu Sese Seko que usurpó el poder en Zaire que fue el mayor receptor de ayuda por parte del FMI en relación a su población. El poder de Mobutu fue absoluto condenando a la gente a los suplicios más horripilantes en un contexto de saqueo permanente que permitió que ese sátrapa acumulara una fortuna de ocho mil millones de dólares de esa época.

    A lo consignado debe agregarse el jugoso ensayo de Anna Schwartz (la coautora con el premio Nobel en Economía Milton Friedman de la muy difundida historia monetaria estadounidense) titulado “Es tiempo de terminar con el FMI y el Departamento de Estabilización del Tesoro” y el libro de la doctora en economía por la Universidad de Oxford Dambisa Moyo titulado Cuando la ayuda es el problema, en donde se detallan innumerables casos patéticos de países que reciben cuantiosos recursos en medio de corrupciones alarmantes y dislates económicos fomentados por la ayuda que proviene coercitivamente de bolsillos ajenos.

    En el contexto de la deuda pública externa, es de interés recordar que cuando Thomas Jefferson siendo embajador en París recibió la flamante Constitución norteamericana escribió que “si hubiera podido agregar una cláusula adicional la concretaría en la prohibición al gobierno de contraer deuda” que como lo expresó otro premio Nobel de Economía, James M. Buchanan, “significa comprometer coactivamente patrimonios de futuras generaciones que ni siquiera han participado en el proceso electoral para elegir al gobierno que contrajo la deuda.”

    Entonces el Fondo Monetario Internacional alimenta a burócratas que son remunerados con honorarios colosales a costa de los contribuyentes para en definitiva incentivar el despilfarro y, por ende, el empobrecimiento de todos pero muy especialmente de los más vulnerables cuyos salarios se ven reducidos por el creciente estatismo.

    En este escenario, los gobiernos que se encuentren en serias dificultades por sus mayúsculos desaciertos tendrán dos opciones: rectificar sus errores abriendo el mercado y fortaleciendo marcos institucionales civilizados o, de lo contrario, continuar con los desatinos pero financiados por Corea del Norte, Cuba o similares…si es que allí encontraran dólares, pero no de parte de Washington y sus aliados. Entonces, el fondo del Fondo estriba en terminar cuanto antes con esta entidad que tanto daño ha causado y lo sigue haciendo.

    Recomiendo a los lectores interesados en este tema que consulten los muchos textos recopilados en el Ludwig von Mises Institute donde múltiples autores coinciden en base a muy diversas documentaciones que el FMI debe liquidarse a la brevedad para bien del mundo libre. En ese escenario, como queda dicho, las pesadas burocracias desaparecerían y la banca privada dirigirá sus recursos donde predominen marcos institucionales serios y, por ende, una economía exenta de estatismo crónico y de corrupciones alarmantes.

    En Britannica se lee que “El impacto de los préstamos del FMI ha sido ampliamente debatido. Oponentes al FMI argumentan que sus préstamos incentivan a que los estados miembros apliquen muy malas políticas económicas domésticas, sabiendo que si lo necesitan el FMI los sacarán del apuro. Esta red de contención, sostienen los críticos, demoran las necesarias reformas y crean dependencias de largo plazo. Los oponentes también apuntan que los rescates del FMI se extienden a la banca que ha realizado préstamos a insolventes, por ende los alientan a que aprueben inversiones aun más riesgosas.”

    Se podrá preguntar y repreguntar cómo es posible que el FMI insista en prestar una y otra vez a gobiernos espantosamente irresponsables pero debe advertirse que a diferencia de los que prestan asumiendo riesgos con recursos propios, los burócratas de esta entidad internacional lo hacen coactivamente con el fruto del trabajo ajeno y -vuelvo a remarcar- percibiendo ellos salarios monumentales. No es para hacer algo ad hominem sino al solo efecto ilustrativo pero es preciso subrayar que a esta altura necesitamos una política cristalina y no Kristalina.

  • Déficit gubernamental

    Como ya es endémico en mis escritos: un “déficit” es una deficiencia en cantidad o calidad o la inhabilidad o incapacidad de la capacidad funcional o, una desventaja; particularmente en nuestra aptitud de llevar a cabo negocios u operaciones públicas.

    Pero, en esta ocasión me aviento en el pantano de los déficits gubernamentales, por varios motivos: por un lado, porque pocos le prestamos bola, a pesar de ser tema de vital importancia para todos; o, porque apuntan bastante bien hacia lo peor de los gobiernos perdidos en corrupción. Tal vez es más fácil verlo cuando el déficit se da en la casa, la familia y no alcanza para poner la paila. Ya veremos cuando no alcanza para la ruma de subsidios; esos que poco o nada subsidian y sí predisponen al colapso.

    El inmenso problema y peligro de los déficits gubernamentales es variado y enredado, a tal punto que muy pocos lo entienden y mucho menos nos interesamos por estudiar el asunto a más de decir cosas como: “el gobierno jamás quiebra”. Tal vez debemos examinar la definición de “quiebra”. Una simple definición de quiebra o bancarrota es la “insolvencia”; es decir, la incapacidad de pagar las deudas. ¡Jmmm!, ¿por qué estoy pensando en la CSS?

    Uno de los vicios, poco vistos en los déficits gubernamentales es que el gobierno que no puede pagar sus compromisos recurre a la emisión de bonos; es decir, a pedir prestado, endeudarse y a pagar intereses. Y… ¿quiénes compran esos bonos? Entre otros, los inversionistas que en vez de ahorrar e invertir en proyectos productivos se complacen en sacar ganancias de la pervertida administración gubernamental; con lo cual los déficits se hinchan y conducen a una contracción en el crecimiento económico.

    La deuda pública en Panamá, que hace 4 años andaba por un 37% del PIB hoy ya casi alcanza al 60% y, la gran pregunta: ¿ese aumento en el gasto deficitario nos ha traído ventajas o desventajas? Y, ni hablar lo que podría suceder si nos golpea una catástrofe nacional: un tsunami (Panamá es altamente susceptible a ello); también están el Barú, la Yeguada, Tisingal o tal, que podrían “emberracarse”; o que se produce un terremoto debajo del Canal y tal. Precisamente por estos motivos es que conviene un superávit y no un déficit. Claro ¡eso que le va importar a los zorros del momento!

    A todo ello, muy pocos ciudadanos se ponen a cavilar en las consecuencias que se dan en una economía en la cual el déficit central se desboca. En el caso de Panamá, que no emitimos papel moneda (¡gracias a Dios!) la inflación nos llega del norte. Sin embargo y como ya señalé, sí hay aspectos económicos negativos, directamente asociados a los déficits, que nos impactan. Uno de ellos es la merma en el ahorro y la inversión; lo cual produce serios impactos económicos a tío pueblo.

    En fin, y como bien lo señala Richard Rahan del Institute of Global Economic Growth: “No desesperéis. Cuando el gobierno fracasa, los emprendedores privados entrarán a llenar el vacío. La inflación y tal habrán destruido el valor de la deuda pública, permitiendo el surgimiento de un nuevo gobierno sin trapos colgando, tal como hemos podido observar en los antiguos países comunistas.” Y sí, pero mientras todo eso ocurre la gente sufrirá.

    Entonces, a ver cómo le cae todo eso a un pueblo al cual le inculcaron el odio a los “privado” e idealiza el centralismo, primo del comunismo. Es decir, no eligen al comunista pero sí a su cuate el centralista y de pezuña, precarista de lo ajeno. Bien pinta el gasto deficitario al ama oscura del politicastro.

  • Decálogo fiscal para cualquier país civilizado

    Luego de mencionar los diez puntos que a continuación se exponen, consigno los aspectos que estimo clave al efecto de proceder a una necesaria reforma fiscal que se ejemplifica con reducciones en el gasto público para permitir que se engrosen los bolsillos de la gente.

    Primero, la idea central por la que se cobran impuestos es la de financiar el gasto gubernamental que demanda la estricta y limitada función de proteger los derechos de las personas que habitan el suelo bajo esa jurisdicción estatal, por tanto los tributos no solo deben resultar lo más bajos posibles sino que no deben gravarse objetos imponibles fuera de esa jurisdicción, abandonando entonces el llamado principio de nacionalidad en materia tributaria debido a que el gobierno local no se ocupa de garantizar derechos de quienes están fuera de sus fronteras.

    Segundo, en un sistema republicano los ingresos fruto de los respectivos gravámenes no pueden ser menores a los egresos debido a la política de endeudamiento y financiamiento monetario. En este contexto la deuda pública externa debe estar prohibida ya que está reñida con la democracia pues compromete patrimonios de futuras generaciones que no han participado en el proceso electoral que eligió al gobernante que contrajo la deuda. En esta línea argumental, no es permisible establecer un correlato con lo que ocurre en los ámbitos privados donde tiene sentido la decisión voluntaria y libre de establecer plazos para contraer deudas y reembolsos. En este sentido, debe destacarse que constituye una contradicción en los términos la expresión “inversión pública”, puesto que la inversión es por su naturaleza un acto subjetivo que estima mayor valor en el futuro que en el presente por lo que el sujeto en cuestión se abstiene de consumir para ahorrar cuyo destino es la inversión. Por ende, en el presupuesto nacional los rubros de gastos deben dividirse en corrientes y en activos fijos pero nunca “inversión” que en ningún caso cabe cuando se recurre a la coerción. En esta misma línea argumental, la financiación vía procesos inflacionarios queda descartada puesto que una sociedad libre requiere la eliminación de la banca central y el curso forzoso.

    Tercero, los ratios como la participación de los aparatos estatales en la renta nacional o los tributos sobre el producto nacional bruto no deben apuntar a que crecimientos en la riqueza justifican incrementos en el gasto o en la recaudación. La presión fiscal debe consignarse en valores absolutos y cuando excede lo necesario resulta saludable la rebelión fiscal, tal como ocurrió en el origen de la revolución estadounidense como marca y límite a lo que el gobierno pude succionar de la población. Este enfoque de simplificación y unificación fiscal complementado con los puntos que siguen liberan a los llamados “expertos fiscales” para que se dediquen a actividades útiles.

    Cuarto, la curva Laffer muestra que a mediada que las tasas fiscales se incrementan aumenta la recaudación hasta que en un punto -debido al debilitamiento y fractura de la estructura productiva- la recaudación disminuye a medida que la presión impositiva se eleva. Esto hace aparecer como que hay un punto óptimo fiscal de máxima presión tributaria que permite una máxima recaudación, pero a lo que originalmente apuntaba Arthur Laffer con su curva (ya insinuada por Adam Smith en 1776) es el establecimiento de un punto de mínima presión fiscal necesario para cumplir con la antedicha misión gubernamental en una sociedad abierta.

    Quinto, no hay tal cosa como impuestos al consumo puesto que todos los gravámenes son al patrimonio: cuando se dice que se aplica un tributo al consumo es que se grava una empresa que vende productos clasificados como de consumo pero esa empresa se hace cargo del impuesto con su patrimonio, por tanto todos los impuestos afectan las tasas de inversión y, como consecuencia, reducen salarios e ingresos en términos reales ya que esa es la única causa que permite elevarlos al incrementarse el ritmo de capitalización.

    Sexto, todos los impuestos deberían eliminarse con excepción del impuesto al valor agregado con la máxima base imponible al efecto de aprovechar el sistema de impuestos a cargo e impuestos a favor que permite ese gravamen con lo que se ahorran controles en un contexto donde no deben operar exenciones fiscales que siempre significan que otros deben hacerse cargo de la diferencia con lo que se dejan de lado no solo las dobles imposiciones sino que no se aplican impuestos directos -los que gravan la manifestación directa de la capacidad contributiva- que obligan a preguntas e inquisiciones insolentes sobre el origen y destino de los recursos por parte de los agentes de recaudación.

    Séptimo, el referido impuesto se traducirá en alícuota proporcional ya que todos los progresivos implican regresividad puesto que los contribuyentes de jure contraen sus inversiones con lo que, como queda dicho, reducen salarios e ingresos en términos reales. Este es el motivo por el que las constituciones liberales prohibieron los gravámenes progresivos y también los directos. Además, la progresividad altera las posiciones patrimoniales relativas, es decir, contradice las posiciones patrimoniales que había establecido la gente con sus compras y abstenciones de comprar en el supermercado y afines con lo que hay derroche de capital lo cual agudiza la antes referida baja en los salarios e ingresos de la población. También la progresividad bloquea la indispensable movilidad social en el asenso y descenso en la pirámide patrimonial.

    Octavo, en materia fiscal es indispensable contar con un sistema federal para no solo descentralizar el poder sino para establecer competencia entre las provincias y municipios puesto que en este esquema los gobernadores e intendentes administran sus recaudaciones locales al efecto de que los pobladores no se muden a otra jurisdicción y para atraer inversiones, lo cual tiende a la prudencia en materia del gasto, y la coparticipación al gobierno central debiera ser exclusivamente para atender a la justicia federal, las relaciones exteriores y la defensa.

    Noveno, la denominada redistribución de ingresos llevada a cabo por los aparatos estatales no es función gubernamental puesto que la distribución queda en manos de la gente que pone de relieve con sus preferencias y necesidades en los procesos de mercado lo cual hace que los comerciantes que atienden esas necesidades y preferencias obtienen ganancias y los que yerran en ese objetivo incurren en quebrantos, lo cual excluye toda posibilidad de empresarios prebendarios que se alían con el poder de turno para obtener privilegios que en toda ocasión atentan contra el bienestar de sus semejantes.

    Y décimo, la eliminación de todas las cargas arancelarias y no arancelarias que siempre obligan a desembolsar mayor erogación por unidad de producto con lo que el nivel de vida de los locales empeora, en lugar de liberar recursos humanos y materiales para atender otras necesidades. Esto significa no limitar el comercio libre a zonas de integración regional sino la integración al mundo en un contexto donde se acepte que el monopolio legal constituye una seria amenaza para la población y el dumping destructivo es el realizado compulsivamente con los recursos de terceros, por ejemplo, a través de las “empresas estatales” deficitarias.

    Como anunciamos al comienzo, aquí refiero sumariamente algunos ejemplos de reducción en la dimensión del aparato estatal a los que he dedicado mayores espacios en otras oportunidades, en este caso para poder aplicar el decálogo que antecede.

    En primer lugar, la importancia vital de abrir el proceso educativo a la competencia sin la existencia de ministerios de educación o de cultura que se arroguen la facultad de dictaminar sobre estructuras curriculares y exento de instituciones estatales que inexorablemente perjudican a los más pobres que se hacen cargo de los costos debido a la contracción de inversiones por parte de los contribuyentes de jure.

    Es imperioso eliminar todas las embajadas puesto que a diferencia de lo que tenía lugar en la época de las carretas, las comunicaciones y teleconferencias de la actualidad hacen que resulten del todo superfluas las lujosas mansiones, los pasaportes diplomáticos y los nutridos séquitos del caso.

    Debe contarse con mercados laborales libres sin las concepciones fascistas de representaciones coactivas y “agentes de retención” que echan mano al fruto del trabajo ajeno al efecto de liberar recursos humanos y materiales al introducirse innovaciones tecnológicas que incentivan a los empresarios a sacar partida de nuevos arbitrajes para lo cual requieren capacitaciones en los nuevos destinos.

    No tiene sentido mantener a las mal llamadas “empresas estatales” puesto que en toda circunstancia implica asignar los siempre escasos recursos en áreas que no son prioritarias para la gente y si se constituyen en las que demanda la población resulta superflua la intervención con el consiguiente ahorro en gastos administrativos en un contexto donde no cabe la impostura de jugar al empresario que siempre es arriesgando fondos propios, todo lo cual naturalmente empeora si la “empresa” en cuestión arroja déficit.

    En el Poder Ejecutivo habría que eliminar todos los ministerios y convertirlos en secretarias de relaciones exteriores, defensa, interior y una vinculada a las finanzas públicas, todas trabajando en la casa de gobierno al efecto de poder vender los inmuebles que hasta el momento albergaban esas y otras muchas reparticiones que habría que borrar del organigrama.

    En el ámbito del Poder Legislativo se debería reducir drásticamente la representación en diputados y contar con un senador por jurisdicción provincial, y en ambas cámaras que todos trabajen tiempo parcial con severas limitaciones temporales para legislar lo cual significa restringirse al estudio y promulgación del presupuesto y a la estricta protección a los derechos de las personas.

    Es urgente reformar el mal llamado “sistema de seguridad social” -en verdad sistema de inseguridad antisocial- que para cualquiera que haya explorado algo de análisis actuarial se percata de que el sistema de reparto obligatorio estafa a los pensionados que han aportado durante su vida activa para recibir montos inaceptables. Hay quienes sostienen la insensatez de que si los aparatos estatales no obligan a prever para la vejez el titular no lo hará, sin tener en cuenta los ejemplos de inmigrantes paupérrimos que llegaban a costas desconocidas y ahorraban de sus trabajos para adquirir departamentitos y terrenitos que luego fueron esquilmados por demagogos que instauraron el referido sistema vergonzoso. Por otra parte, si fuera cierta la irresponsabilidad mencionada, habría que destacar una estructura policial para asegurarse que el pensionado no dilapide su ingreso. El fruto del trabajo ajeno es sagrado y cada uno debería darle el destino que considere mejor.

    En la jurisdicción de la Justicia debería fortalecerse el sistema de árbitros privados sin ninguna limitación para generar procesos abiertos y competitivos en el descubrimiento del derecho y no como resultado del diseño y la ingeniería social. En cuanto a las cárceles, deberían privatizarse, en cuyo contexto el delincuente trabaja para resarcir a la víctima y para financiar su alojamiento y no dejar desamparada a las víctimas y además imponer cargas fiscales a toda la sociedad para mantener criminales.

    En lugar de criticar las formas arbitrarias de distribución de la pauta publicitaria por parte de un organismo oficial, habría que cerrarlo y tercerizar lo que el Gobierno considere pertinente anunciar o hacerlo a través de conferencias de prensa.

    Asimismo, las oficinas estatales de construcción de estadísticas habría que sustituirlas por entidades privadas en un contexto de auditorias cruzadas y competitivas para asegurarse la calidad de las mismas según sean los requerimientos de la población.

    Como tantas veces he escrito, es necesario reafirmar que el voto es un derecho y no una obligación en el contexto de la eliminación de las llamadas listas sábanas y equivalentes para sustituir por procedimientos compatibles con el sistema republicano para que resulte claro que el proceso electoral es el aspecto formal de la democracia y su aspecto sustancial es la protección de los derechos individuales.

    Por último en este resumen telegráfico, junto con la arriba mencionada prohibición de contraer deuda pública, es imperioso subrayar la también referida necesidad de liquidar la banca central ya que cualquiera de los tres caminos que elija para operar, sea expandiendo la base monetaria, contrayéndola o dejándola inamovible, en cualquiera de las tres variantes estará necesariamente distorsionando los precios, que son los únicos indicadores para asignar recursos eficientemente con lo que la población se empobrece. Como queda consignado, es indispensable que la gente pueda elegir los activos monetarios que sean de su preferencia sin la imposición del curso forzoso. En la medida en que se vayan adoptando estas políticas pueden irse introduciendo reformas fiscales compatibles con un sistema genuinamente republicano sin interferencias de un Leviatán desbocado que aniquila las libertades individuales tan ponderadas por todos los grandes maestros de la ciencia jurídica y la economía.

  • Brasil lanza una red blockchain gubernamental para rastrear los gastos públicos

    Brasil está aprovechando la naturaleza descentralizada de la tecnología blockchain, apuntando a combatir la corrupción en el gasto público. Este es el esfuerzo más amplio realizado hasta la fecha en el país para integrar la tecnología blockchain en la administración pública.

    Este pasado lunes, la Red Brasileña de Blockchain (RBB) fue lanzada formalmente por la oficina nacional de auditoría (TCU) de Brasil y el banco de desarrollo de Brasil (BNDES) para ponerla a disposición de otros organismos del sector público y brindar así servicios gubernamentales eficientes a los ciudadanos. Aunque inicialmente la cadena de bloques se utilizará para prevenir el fraude y la corrupción en el sector público, las organizaciones tienen en mente ideas innovadoras, incluido el potencial para interactuar con los ciudadanos en el metaverso.

    La naturaleza incorruptible de la tecnología blockchain es un arma de doble filo para muchos funcionarios y políticos, ya que facilita la exposición inmediata de cualquier tipo de corrupción, malversación de fondos o actividades ilegales que TCU quiere prevenir.

    Esto es parte de los esfuerzos más amplios del país para integrar la tecnología blockchain en la administración pública para un flujo de trabajo más eficiente y transparente. Esto va más allá de regular las criptomonedas desde un punto de vista financiero, que también es el foco de atención de muchos legisladores del país.

    Este lanzamiento, que también contó con la asistencia del Tribunal de Cuentas de la Unión, sirve para convocar a más instituciones a adherirse a este proyecto, que pretende tener listas sus primeras aplicaciones para 2023.

    La presidenta del TCU de la Uniam, Ana Arraes, afirmó que la iniciativa de utilizar la tecnología blockchain fue impulsada durante el segundo semestre de 2019. Agregó además que ésta ha llegado a lo más alto de las discusiones gubernamentales por sus beneficios durante el proceso de auditoría de datos públicos. Arraes también agregó que “el uso de la tecnología blockchain es ampliamente discutido porque permite una mayor protección, transparencia e integridad en el almacenamiento de información en bases de datos públicas para permitir la auditabilidad de los datos colocados”.

    El gerente del Área de Tecnología de la Información de BNDES, Joao Alexandre Lopes, señaló que una vez que el proyecto esté finalizado y oficializado, será el primer paso para una mayor adopción de blockchain en otras iniciativas que beneficiarán al público.

    En América Latina, el uso de la tecnología blockchain dentro de las instituciones públicas se ha propuesto en reiteradas ocasiones y ya se ha implementado en países como Colombia, Perú y Argentina, donde los ciudadanos pueden auditar algunas actividades estatales.

    A fines de 2021, Colombia anunció el desarrollo de un proyecto piloto con tecnología blockchain para combatir la corrupción que tuvo una duración aproximada de 3 meses. Sin embargo, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MINTIC) no ha publicado información oficial sobre el avance o estado actual del proyecto.

    Asimismo, Perú está utilizando la tecnología blockchain como parte de un proyecto para mejorar la trazabilidad de los contratos públicos lanzada en 2019. Perú se unió a LACChain para formar una red blockchain enfocada en servir como campo de pruebas para el desarrollo de modelos de identidad digital (ID) y soluciones de trazabilidad en las que confiar. Posteriormente, las empresas crearán aplicaciones con tecnología blockchain para ayudarlas a ser más eficientes o resolver problemas en su entorno.

  • La banca central necesariamente se equivoca

    Se ha dicho que la autoridad monetaria se establece para preservar el valor del poder adquisitivo de la unidad monetaria, pues ninguna banca central ha hecho semejante cosa.

    La llamada autoridad monetaria es el fetiche de nuestra época; si expande la base monetaria, si la contrae o si la deja inalterada siempre altera los precios relativos. Téngase en cuenta que los precios son los únicos indicadores para saber dónde asignar y dónde no asignar los siempre escasos recursos. Mal guiar factores productivos inexorablemente se traduce en derroche de capital lo cual, a su turno, significa menores salarios e ingresos en términos reales puesto que las tasas de capitalización constituyen la única causa de mayor riqueza y, por ende, mitiga y revierte la pobreza.

    El premio Nobel en economía Friedrich Hayek ha escrito que la humanidad ha demorado doscientos años en percatarse del peligro y la inconveniencia de atar la religión al poder político, es de esperar que no nos demoremos otro tanto en darnos cuenta del daño inmenso de atar la moneda al gobierno. En el origen del proceso evolutivo de la moneda la gente abandonó el cambio directo o trueque porque se dio cuanta del embrollo que significaba encontrar alguien que quisiera lo que uno posee, que al mismo tiempo contara con un bien o servicio que uno desea y, sobre todo, al tipo de cambio aceptable para ambas partes. Desde luego que resultaba muy complicado el obtener un trozo de pan para el experto en tocar la flauta, puesto que es poco probable que el panadero aceptara entregar su bien a cambio de una lección de flauta, y así sucesivamente se presentaban las más variadas complicaciones.

    En una versión sobresimplificada y telegráfica, así es como la gente decidió recurrir al cambio indirecto, es decir, llevar a cabo las transacciones vía una mercancía considerada de aceptación general debido a sus usos no monetarios (industriales, para comestibles etc.). Este fenómeno en la jerga moderna se conoce como el teorema de la regresión monetaria. En este cuadro de situación se usó el tabaco en la Virginia colonial, el cacao en Centroamérica, el hierro en África, las sedas en India, el ganado en Grecia y otros bienes, lo cual facilitó el comercio. En esta especie de competencia monetaria tuvieron éxito generalizado el oro y la plata debido a sus destacadas propiedades de homogeneidad, fraccionabilidad y durabilidad.

    Luego, para facilitar la calidad y peso del metal, se optó por la acuñación y más adelante, para brindar mayor seguridad y comodidad, se abrieron casas de depósito que entregaban recibos denominados billetes, y los emisores se conocieron como bancos. Pero en medio de este proceso los gobiernos siempre tentados de echar mano a nuevos canales de financiación impusieron primero la acuñación estatal y luego el monopolio de la convertibilidad también a través del Estado. Si prestamos atención a la historia monetaria observaremos que en esa instancia se sucedieron interrupciones en la convertibilidad hasta que en líneas generales finalmente irrumpió la banca central.

    Los Acuerdos de Bruselas y Génova del los años 20 acordaron eliminar el metal aurífero como respaldo de la moneda y sustituirlo por el dólar y la libra (este signo monetario a poco andar quedó sin efecto) con una ratio convencional dólar-oro pero con la estipulación implícita de no reclamar el oro a Fort Knox, situación que quedó expuesta cuando Jacques Rueff desde el gobierno francés deliberadamente para poner al descubierto la trampa reclamó el oro, desde luego sin éxito. De todos modos, el nuevo sistema permitió expansiones monetarias por parte de Estados Unidos lo cual a su vez generaba reservas para la banca central extranjera que les permitía emitir dinero local. Esto condujo al boom previo a la crisis del 29 que arrastró al planeta a una debacle sin precedentes y a nuevas medidas por todos conocidas hasta nuestros días donde estamos inmersos en la banca central, con el apoyo logístico de instituciones nefastas como el FMI que financian gobiernos fallidos con recursos detraídos coactivamente a contribuyentes de distintos países.

  • Gasto público panameño: su evolución en los últimos 20 años

    Una de las herramientas con que cuenta el estado para ejecutar sus planes de gobierno, es el gasto. Los recursos que sostienen el gasto provienen básicamente de dos fuentes de fondos; los aportes de los ciudadanos, recaudados a través del cobro de impuestos y tasas, y la toma de créditos, tanto internos como externos, los cuales se encuentran condicionados por la capacidad productiva.

    Este artículo presenta y relaciona el comportamiento histórico del gasto neto del sector público y la capacidad de producción total de bienes y servicios, medido en el PIB de Panamá, durante los últimos 23 años, destacando los respectivos períodos presidenciales.

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    Desde el año 1999 al 2021 el gasto (Gráfico 1.a) se ha venido incrementado año tras año, a excepción del 2001 y 2005, acumulando una diferencia de B/.22,214 millones, a un ritmo más o menos acelerado, dependiendo de las características de la gestión de gobierno realizada en cada periodo presidencial (Grafico 1.b).

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    Considerando períodos completos de presidencias, se puede clasificar como la gestión con menor gasto a la de M. Moscoso, que inició (1999) con B/.4,585 millones y terminó (2004) con B/.7,022 millones, dando como resultado un incremento de B/.2,437 millones.

    Le sigue, en segundo lugar, la gestión de M. Torrijos (2004-2009) con un aumento del gasto de B/.3,254 millones, representando una diferencia porcentual con la anterior de 33.5%.

    En tercer lugar, se encuentra la gestión de J.C. Varela (2014-2019) con un incremento de B/.4,935 millones, en donde se produjo el aumento más acelerado con una diferencia porcentual de 51.7%.

    Finalmente, R. Martinelli concluyó su periodo presidencial con un incremento de B/.6,466 millones, siendo su diferencia porcentual de 31.1%, representando un ritmo menor con la anterior de 2.4%.

    Teniendo en cuenta que a la gestión actual del presidente Cortizo le falta el cierre de tres períodos anuales (2022-2024), se observa que inició (2019) con un gasto de B/.21,677 millones, cifra que aumentó a B/.26,799 al cierre preliminar del año 2021, representando un incremento diferencial de B/.5,122 millones. Si se proyecta, en un escenario optimista, su gasto a futuro (2024), podría sufrir un incremento diferencial cercano al doble del actual, al alcanzar un gasto de B/.30,000 millones.

    En lo que respecta al producto interno bruto (Grafico 2.a), se incrementó en B./47,268 a un ritmo mas o menos acelerado, dependiendo de las características de la gestión de gobierno realizada en cada período presidencial (Grafico 2.b).

    El crecimiento fue interrumpido en el 2020, en donde se sufrió una abrupta caída del 19.26%, atribuible a las medidas tomadas para combatir la pandemia, las cuales condujeron a un importante cierre de la economía productiva privada del país. En el 2021 se retoma el crecimiento para llegar a los B/.59.224 millones, valor que retrocede a lo generado a fines del 2017. Dicho de otra forma, se han perdido más de 4 años de productividad.

    Haciendo un ejercicio de futurología proyectando valores, a mediados del 2023 se alcanzaría al PIB del 2019, para recién en el año 2027 alcanzar un valor semejante al que se hubiera logrado si no se hubiera sufrido el retroceso del 2020.

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    Al clasificar las gestiones presidenciales bajo este indicador, se ubica a la de R. Martinelli (2009-2014) con el mayor incremento, que ascendió a B/.22,805 millones.

    Seguido por la gestión de J.C. Varela (2014-2019) con un aumento de B/.16,879 millones, la de M. Torrijos (2004-2009) con B/.12,105 millones y la de M. Moscoso (1999-2004) con B/.3,057 millones.

    Durante la gestión actual, se observa que inició su periodo (2019) con B/.66,801 millones para descender a un valor preliminar de B/.59,224 millones en el año 2021, representando una caída de B./7,577 millones, quedándole tres cierres anuales para remontar este valor.

    Teniendo en vista los datos expuestos, hasta aquí, se puede afirmar que Panamá se encuentra inmersa en una profunda crisis económica, que repercute en lo social, al sufrir un importante aumento del gasto del gobierno central y una abrupta caída de la productividad expresada por el PIB.

    En el Gráfico 3.a se puede observar la relación porcentual, desde el año 1999 hasta el 2021, del gasto efectuado por el gobierno versus la productividad del país (PIB) y en el Grafico 3.b se presenta el porcentaje diferencial acumulado en cada período presidencial.

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    Este último gráfico supone un resumen del comportamiento del gasto y su peso sobre el PIB en los últimos 23 años, que nos lleva a la siguiente conclusión: en manejo de gasto, hay algunos períodos que salen mejor parados y otros no tanto. Eso es independientemente de la opinión sobre el gasto que cada uno pueda sostener. Y tampoco dice mucho sobre la calidad del gasto, que no es lo analizado en este caso.

    Por el lado de los que lograron bajar la relación gasto/PIB, o el peso del gasto sobre la productividad del país, claramente el primer lugar es la gestión de M. Torrijos (2004-2009).

    En su gestión, se logró disminuirla en un 8.9%, manteniendo los valores anuales de esa relación (gasto/PIB) en el orden del 35%, como resultado de haber controlado el nivel del gasto, principalmente en sus tres primeros años de gobierno. Al mantener sostenido el crecimiento del PIB, el cual se ubicó por encima del 10% en el 2005, 2006 y 2007, se absorbió el incremento del gasto.

    Le sigue la gestión de R. Martinelli (2009-2014) con una disminución del 4.4%, manteniendo la relación alrededor del 37%. Ello se debió porque a pesar de que realizó un fuerte aumento del gasto éste mismo fue acompañado en igual medida por el PIB.

    Luego la gestión de J. C. Varela (2014-2019) disminuyó el 1.1%, debido a un crecimiento proporcional del gasto en relación al PIB.

    Por el lado de quienes salen mal respecto a la gestión del gasto, aumentando el peso sobre el PIB, está la administración de M. Moscoso (1999-2004), que registró un incremento de 8.4%, debido a un ritmo lento de crecimiento del PIB, acompañado de un gasto más acelerado.

    Finalmente, en la gestión actual (2019-2021), la relación entre el gasto y el PIB presenta un fuerte aumento en el 2020, pasando de 32,4% al 44.5%, debido a la fuerte caída del PIB (19.3%) y aumento del gasto. Esta relación porcentual se logró contener en el 2021 al cerrar con una incidencia de 45%; sin embargo, a pesar de haberse logrado aumentar el PIB (9.8%) el fuerte crecimiento del gasto (11.5%) no logró mejorar esa relación.

    Curiosamente, el período mejor puntuado y el peor, van de la mano del mismo ministro de Economía, y si bien la pandemia del Covid es un hecho que no puede desconocerse, también cabe recordar que en el 2008 también hubo otra crisis financiera global, la más grave post 1929.

    En el siguiente cuadro se resume el posicionamiento de las gestiones presidenciales realizada según cada indicador:

    Lamentablemente estos resultados confirman la afirmación de que se necesita revisar y controlar el gasto público si no se quiere empeorar la situación. Quedan por delante años muy duros y todo depende del rumbo que tome el gobierno en sus tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) para suavizarlos y queda en evidencia que no sólo es controlar el gasto, sino también crear un ambiente favorable para la producción. Estos dos son factores claves, entre otros, para lograr un crecimiento sostenible.

  • ¿Es virtuosa la homosexualidad?

    Hace pocos días, GCC Views publicó un artículo en el cual la agencia estatal de servicio postal noruego, presenta un video de un Santa gay; el cual se tornó viral. GCC Views no intentaba promover la homosexualidad sino informar acerca de la tendencia creciente de quienes se afanan en decir que es cosa buena, normal y sana. Simplemente buscamos la discusión crítica del tema. Y, tal vez uno de los enfoques críticos iniciales sería: ¿Qué hace una agencia estatal promoviendo la homosexualidad? ¿Acaso es esa una función gubernamental?

    La sexualidad, por su naturaleza, no es un deporte o actividad para deleitarnos sin atención a sus consecuencias más profundas. La cópula sexual entre hombre y mujer está fraguada en la naturaleza con fines de diversidad y sobrevivencia, que sin ello no existiríamos.
    El cambio de una reproducción asexual a una sexual ocurrió hace unos 541 millones de años durante la explosión Cámbrica, e hizo posible la evolución que trajo a los humanos a la cúspide de la creación animal. Fue una diferenciación que permitió y sigue permitiendo una adaptación de sobrevivencia y desarrollo. La atracción entre el macho y la hembra tuvo y tiene un propósito único y esencial, con lo cual no debemos interferir ni, mucho menos, jugar.

    Con la diferenciación de homíninos a homínidos, el cerebro tuvo que crecer para permitir nuestro desarrollo, limitado por el paso a través del canal de parto de las madres de la vida; lo cual tiene aspectos insoslayables; tal como la crianza y educación de la criatura, lo cual poco ocurre entre otras especies animales. Esta función unitiva de la pareja va de la mano con la reproductiva y son inseparables. Precisamente allí el intento tenebroso de la tendencia totalitaria de promover la homosexualidad, la educación estatal, y el convertirnos en semovientes. Es la destrucción del bienandar que nos encausa por tenebrosos caminos.

    Más aún, la práctica homosexual debilita la unión entre el padre y la madre y el sano desarrollo de los hijos. La práctica homosexual desatiende la razón e importancia de la naturaleza creativa y de la vida en general. Con lo dicho, no busco destruir a quienes se han ido por esos rumbos, sino busco dejar lo más claro posible el que el acto o cópula homosexual no es virtuoso.

    En fin, quienes buscan y promueven estas aberraciones son una gran minoría que, como lee la Carta de San Pablo a los romanos en su Capítulo 1, advierte de “las maldades e injusticias de aquellos que sofocan la verdad con el mal.” También señala San Pablo que las obras de la Creación están inscritas en ella para que la conozcamos. Y habla de aquellos que “creyéndose sabios, se volvieron necios.” “Se entregaron a la impureza y deshonraron sus propios cuerpos.”

    Y más aún, nos dijo San Pablo: “Los hombres, asimismo, dejan la relación natural con la mujer y se apasionan los unos por los otros; practican torpezas varones con varones, y así reciben en su propia persona el castigo merecido por su aberración.”

  • Jefe de la Fed admite que inflación en EE. UU. es una amenaza «persistente»

    Una ola de aumentos de precios que ha complicado la recuperación de Estados Unidos en plena pandemia puede durar más de lo anticipado, según el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que advirtió este martes sobre la amenaza de una «inflación alta y persistente» en el país.

    La Fed redujo la tasa de interés de referencia a cero en el inicio de la pandemia, y su director Jerome Powell ha dicho que no aumentarán las tasas hasta que termine el programa de compra de bonos. Durante meses, el titular de la Fed (banco central) ha calificado de «transitoria» la explosión de la inflación, argumentando atascos en la cadena de suministro y la escasez de bienes y trabajadores. Sin embargo, este martes dijo ante la Comisión Bancaria del Senado que es hora de «retirar» ese término.

    El indicador de precios de referencia del banco central registró un aumento del 5% en los 12 meses que terminaron en octubre, muy por encima del objetivo del 2% de la Fed.

    «Claramente, el riesgo de una inflación más persistente ha aumentado», dijo Powell a los legisladores.

    Pero dijo que la Fed «utilizará sus herramientas para asegurarse de que la inflación más alta no se afiance».

    La Fed ya ha empezado a retirar sus medidas de estímulo puestas en marcha para amortiguar el golpe de la pandemia en la economía, pero Powell, a quien el presidente Joe Biden había nominado la semana pasada para un segundo periodo al frente del banco central, había mostrado previamente paciencia respecto a subir las tasas de interés, argumentado que los problemas de suministro se resolverían en los próximos meses.

    Sin embargo, en esta audiencia sugirió que se podría acelerar el ritmo de la retirada de las compras mensuales de activos. Eso significaría que la Fed estaría en condiciones de subir antes de lo esperado el tipo de interés de referencia.

    Escalada de la tasa interés

    En su última reunión, la Reserva Federal decidió comenzar a reducir sus compras mensuales de bonos, lo que al ritmo actual acabarían a mediados de 2022.

    No obstante, desde entonces los datos han mostrado «presiones inflacionarias elevadas, una rápida mejora en muchos de indicadores del mercado laboral» y «fuerte gasto», que indica un «crecimiento importante en los próximos meses», indicó Powell.

    Es por ello que es «apropiado, desde mi perspectiva, considerar terminar la disminución de las compras de nuestros activos… quizá unos meses antes».

    La Fed redujo la tasa de préstamos de referencia a cero en el inicio de la pandemia, y Powell ha dicho que no aumentarán las tasas hasta que termine el programa de compra de bonos.

    Un grupo creciente de funcionarios de la Reserva Federal ha apoyado públicamente poner fin más rápidamente las compras de bonos, con uno o dos aumentos en la tasa el próximo año, mientras que algunos economistas privados están abogando por tres incrementos.

    A nivel mundial, Powell ha reconocido que los banqueros centrales no tomaron en cuenta en sus predicciones el impacto que tendría en los precios los cuellos de botella de la cadena de suplementos.

    Estos inconvenientes globales han causado escasez en una variedad de productos, mientras que la demanda acumulada de bienes también contribuyó al estallido de los precios.

  • El gasto de planilla gubernamental necesita los aportes de tres canales para pagarse

    Es desconcertante ver que tantos critiquen el gasto gubernamental excedido y desviado, y la crítica no llega ni a primera base. Pero hoy, como ya parece ser todos los días, me encuentro que, de lo desconcertante hemos pasado a lo delirante, tanto en Panamá como allende. En particular me llamó la atención un artículo de James Bovard publicado por el Instituto Mises, en el cual el autor señala que a pesar de que la gran mayoría reconoce que el gasto desmedido es inmensamente perjudicial; ¡de pronto!, para el gobierno de Biden en USA, lo considera como el camino al progreso y la salvación. ¿De veras?

    Creer que derramando papelitos verdes podemos prosperar es clara señal de demencia o, de algo peor. En el caso de Biden, Bovard nos dice que este presidente declaro: “Tenemos que gastar estos dineros para asegurar el crecimiento económico, sin entrar en consideraciones de cuanto esto ayudara a la gente.” ¿Entendiste? Yo no. Allá lo llaman, “estímulo federal”; acá en nuestro patio una funcionaria de alto rango me dijo que era “welfare”, que traduce a bienestar social. Curioso que en tantos casos el bienestar lleva nombre y apellido.

    Uno de los problemas grandotes es lo difícil que es repartir tanto dinero o lo que sea a través de un aparato gubernamental que no es bueno ni para tapar baches en las calles. En Venezuela vimos el caso de buques llenos de comida, la cual se pudrió en los muelles porque Chávez no lograba repartirlo. Pero seguro que sus amiguitos sí lograron llenar alacenas.

    Tanto en USA como en nuestro patio, las autoridades jamás aceptarán que esos “estimulos” se deben al fracaso de los encierros que han destruido la economía y empobrecido a media humanidad; a punto que ya el COVID dejó de ser el problema principal. Ni hablar que en el proceso pisotearon las libertades ciudadanas y convencieron a medio país de que ellos, “las autoridades” eran la salvación; cuando en realidad son la perdición. En Panamá el sector informal, que antes andaba por el 40%, ahora anda por el 65% o más. Lo único bueno es que muchos están comenzando a copiarse de los asiáticos, que hace mucho estaban claritos en cuanto a eso de ser “empresarios”; o, mejor dicho, “emprendedores”. Y, a todo esto, ni entremos a ver lo de la educación; que, si antes andaba mal, ahora, simplemente, ¡no anda!

    Por otro lado, muchos se volvieron adictos a los “estímulos”; aunque nadie alertó acerca de lo que se estaba “estimulando”. Y, a todo ello, olvidado quedaron las advertencias de ilustres antepasados; tal como el economista Warren Nutter quien advirtió: “Mientras más se toma el gobierno, menos sobrevive la democracia.” Jefferson: “La dependencia es buena herramienta para los designios de ambiciones políticas. Plutarco, en los últimos días del Imperio Romano: “En esos tiempos los subsidios habían corrompido al pueblo, y la mayoría aprendió a comerciar con sus votos.” Montesquieu: “No se puede ser magnánimo sin una gran extorsión: para lo cual hace falta subvertir al estado. Hayek: “El concepto de que el estado debe ser guiado por la opinión de la mayoría tiene sentido solamente si esas opiniones fuesen independientes del gobierno.” En fin, todo cuanto anima al pueblo a ver a los políticos como salvadores, hace peligrar la libertad.

    A fin del día, el “regalierno” (gobierno regalón) nos llevará al desastre. La ley no sólo ha sido prostituida, sino que es tan extensa que ni los conocedores la conocen. El gasto gubernamental es cada vez más insostenible. La Prensa de hoy por Roberto González – 5/8/2021 nos informa que se contemplan $6,233 millones para la planilla estatal del 2022. Y ¡es sólo la planilla!, esa que se está pagando con préstamos. El Canal aportó $1800 al gobierno. Quiere decir que para el año 2022 necesitaremos un poco más de 3 «Canales de Panamá» para pagar solamente la planilla. No sé si el loco soy yo o si hay otros “locos” por allí.