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  • El intervencionismo central conlleva serias consecuencias

    Al grueso de la población poco les mueve las realidades económicas; sin embargo, ¡vaya ello si no le afectan! Es tan cómodo dejar que el rey se encargue de esos fastidios: “¡Economía!, ¿qué es eso? Para eso tenemos gobierno, y yo sigo con lo mío.” Luego, cuando lo económico se hace presente en nuestras vidas, las cosas cambian, aunque sigamos ignorando su razón y origen. Toda esa irresponsable delegación que venimos haciendo al gobierno, en cosas que realmente no son propias de una sana gobernanza, son fatales.

    Podemos decir que hay “intervención o intervencionismo económico central” cuando los gobiernos se inmiscuyen en la economía de los ciudadanos más allá de su constitucional función de velar por la vida, libertad y propiedad. Simplemente, el gobierno no debe inmiscuirse en la economía; lo cual nos lleva a reiterar la definición de economía. Son muchas las definiciones, pero las auténticas guardan la esencia del asunto, algo así como: “Es el arte de poner la paila con lo que nos entra.” En términos menos vulgares: “Es la administración frugal o ahorrativa del gasto o consumo del dinero y otros capitales.” Es la planificación prudente de la casa o familia. Entonces ¿dónde entran los politicastros en todo ello?

    La misma naturaleza humana responde a la necesidad de satisfacer deseos que son infinitos con recursos que son finitos. Pero ¡ojo!, que sólo son finitos en la medida de nuestra falta de visión de un mundo y universo infinito. Dicho eso, no hay caso que estamos limitados por nuestras propias limitaciones humanas, ya que el pastel es infinito y sólo hace falta ir descubriéndolo y ampliándolo; siempre y cuando los politicastros no se inmiscuyan.

    Los humanos tenemos dos vías de acceso a las cosas que deseamos: 1) Es fabricándolas nosotros mismos, o… 2) Mediante el intercambio o mercado; al cual debo añadir, mercado no intervenido, y menos por bribones de palacio. No obstante, la ruta de entrada de los interventores centrales va por la ruta de “te estamos cuidando” contra el robo, fraude y tal. Sí, eso es potable, hasta que quien roba y comete fraude es quien te cuida. ¡Uy!, ‘ ¿ y cómo nos protegemos contra eso? Pues, limitando el tamaño y función de los cuidadores. ¿Recuerdan también aquello de la “división de poderes”?

    Tristemente, una vez que hemos permitido o ayudado con la entrada de los bribones centrales en nuestras economías, el asunto se torna harto difícil de arreglar. Las tretas parecen ser infinitas: tal como aquello de una “economía mixta”. No sé por qué, pero me suena a “ménage a trois”. ¿Seremos tan ingenuos de pensar y creer que los gobiernos se meten en nuestras alcobas para colaborar con la coyunda reproductiva? Tristemente, sí somos ingenuos. Y ni hablar cundo nos dicen que están para “estimular” el asunto.

    Debemos ser más que ingenuos o descuidados para creer que la intervención de los politicastros van a ayudarnos económicamente, y ni hablar en la alcoba. ¡Ya, basta! No es más que el zorro justificando su presencia en el gallinero. Y entonces entra el estado completamente obeso y metiche… y se me acaban las palabras y el buen humor.

    Lo cierto, mis estimados lectores, consecuencias hay, y cada día están más próximas. Y aprovecho para reiterar lo que nos advirtió esa gringa nacida en Rusia, Ayn Rand, lo cual me lo recordó un amigo economista: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada: cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.”

  • Ciudad anarco-capitalista en Noruega ha adoptado City Coin como su moneda oficial

    Liberstad, una ciudad anarco-capitalista privada en Noruega, ha adoptado City Coin como su moneda oficial, según un comunicado de prensa publicado el 12 de febrero.

    Liberstad, la primera (y única) ciudad privada de Noruega, se encuentra en medio de una exuberante vegetación, lagos vírgenes y unas vistas dignas de Instagram. Fue fundada en 2015, como resultado del proyecto Libertania, administrado por la asociación sin fines de lucro Liberstad Drift Association. Liberstad comenzará a funcionar en 2020, y más de 120 personas ya han comprado parcelas allí. Los creadores de Liberstad afirman que no necesitan el permiso de Noruega para llevar a cabo este proyecto, pero esperan que el gobierno noruego sea positivo al proyecto y vea las posibilidades y beneficios que podrían surgir del experimento.

    Está a unas pocas horas en coche de la ciudad de Kristiansand, y el pueblo más cercano se llama Bjelland. Liberstad ofrece a sus ciudadanos parcelas de tierra, sobre las cuales los ciudadanos tienen libertad de disposición total, limitados por 6 reglas de convivencia estipuladas previamente. Los precios de las parcelas de tierra oscilan entre $ 9400 y $ 47,100 al cambio de Bitcoin a dólar; las medidas de las parcelas son de 1000 y 5000 metros cuadrados, respectivamente. Los valores se entregan en criptomoneda, por las razones que examinaremos a continuación. El gobierno de Liberstad es … un no gobierno. Los valores filosóficos y constitucionales de esta ciudad privada se basan en aquellos defendidos por los economistas y filósofos morales austriacos del siglo XX, como Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y Murray Rothbard. El objetivo expreso de Liberstad es un experimento para proporcionar los clásicos servicios gubernamentales pero sin un gobierno central.

    Otro aspecto importante de la organización de esta sociedad es el hecho de que todos los activos y actividades derivadas del gobierno son mal vistos: la moneda fiduciaria, por ejemplo, la ven como un instrumento para endeudar a la población del gobierno emisor. Como tal, el Norwegian Kroner (corona noruega, la moneda oficial) y otros instrumentos de este tipo no se aceptan como intercambio o como resguardo de valor en Liberstad. El mercado libre de Liberstad es un experimento aislado de la economía austríaca basado en el principio de no agresión que rodea a Liberstad.

    El objetivo de este experimento es ver los efectos de una economía de libre mercado en una escala local y pequeña: ¿los temores de los gobiernos modernos serán verdaderos o la presión del mercado terminará brindando soluciones a los problemas comunes de la cohabitación humana? ‍ El mercado Liberstad funciona con 6 reglas, y una de las propuestas de valor en el mercado es proporcionar una criptomoneda (City Coin) que reducirá los costos de transacción en el mercado. Como las reglas del mercado no permiten la representación de los precios en moneda fiduciaria, esto puede de hecho ser un paso útil en el experimento.

    Asimismo, busca evitar el pago de impuestos en favor de que los servicios de uso común sean financiados por el sector privado. Respecto a la ideología que inspiró el proyecto, John Toralf Holmesland, jefe de Liberstad Drift AS, comentó: “Queremos una sociedad donde las personas decidan por sí mismas y puedan vivir juntas sin las autoridades gubernamentales. Queremos una sociedad sin coacción gubernamental, chantaje, vigilancia o violencia innecesaria “.

    La ciudad ahora ha adoptado la criptomoneda City Coin como único medio de intercambio en el mercado de Liberstad; las monedas fiduciarias nacionales fueron prohibidas. Sin embargo, no es la primera vez que la ciudad permite el uso de criptomonedas, ya que las parcelas de la misma ya fueron vendidas en Bitcoins.

    Respecto a las características de la criptomoneda, City Coin está basada en City Chain, una plataforma inteligente que permite el diseño, la implementación y el uso de servicios de próxima generación para ciudades inteligentes y sus habitantes.

    También es importante señalar que City Coin utiliza un algoritmo de consenso de prueba de participación (PoS) en el que se seleccionan los validadores de bloque en función del número de tokens que un nodo determinado ha colocado en su Wallet, recompensando a los interesados ​​con tokens.

    Mientras que las ciudades dependen actualmente de servicios públicos operados por entidades gubernamentales, City Chain brinda a las ciudades existentes y emergentes, como Liberstad, la oportunidad de construir y ofrecer servicios realizados de manera privada, interna y voluntaria”, afirma el comunicado.


    Los promotores del proyecto dicen que si el gobierno noruego se opone al mismo, lo tomarán como una señal de que no quieren saber si una sociedad más libre puede brindarles a los ciudadanos una mejor calidad de vida y bienestar, y que no quieren averiguarlo tampoco. No están interesados ​​en averiguar si las finanzas de los gobiernos están mejor atendidas por este sistema,  el interés en este proyecto es querer averiguar si todas las personas en una sociedad están mejor servidas con una economía basada en la escuela austriaca que en teoría proporciona un mejor desarrollo, más empleos y una mejor economía para sus ciudadanos . El objetivo es probar que es posible un sistema de cooperación voluntaria que proporciona todos los servicios requeridos, como escuelas, seguridad, servicios de salud, etc. con mayor calidad y menor costo, y al mismo tiempo que aumenta la libertad, la prosperidad y la calidad de vida de todos los seres humanos.

    Si este proyecto puede mostrar que una sociedad funciona mejor con un mercado libre, en el futuro puede ampliarse a una escala mayor y dar esperanza para una sociedad y un futuro más libres y pacíficos. Nada mejor que si Liberstad  o los demás proyectos existentes de cooperación voluntaria en progreso, pueden contribuir a una mayor libertad, mejor calidad de vida y una mejor economía para todos.

  • Crisis por diseño

    Si hay algo que gusta a los politicastros es la palabra o la idea de una “crisis”, ya que esa es la clave secreta que invoca a los Chapulines gubernamentales. Debemos tener presente que la máxima para todo mal político es, “jamás dejes pasar las oportunidades de una buena crisis”; o… ‘si no hay “crisis,” se inventa. Es así, ya que en un mundo sin crisis no existirían los políticos y menos los politicastros. Dicho eso, ¿qué se entiende o qué supone ser una crisis económica?

    Precisamente ayer, en el diario La Prensa, un economista se hace y contesta la incógnita de si en Panamá estamos en crisis económica. Y de salida el buen economista nos advierte que “está vedado por ética, emitir opciones sobre disciplinas ajenas a la nuestra”. Si ello es así, entonces voy a violar dicha ética; pues creo que sería terrible si dejamos a los economistas las discusiones económicas; pues ellos son los que más las han enredado; particularmente aquellos que se venden al mejor postor del gobierno de turno para santificar barbaridad como controles de precios, subsidios, planillas desbocadas y mucho más. A diferencia, los ingenuos legos en la materia solemos cometer la falta “ética” de advertir sus estupideces.

    Nos cuenta el profesor Christopher Lingle, quien ha visitado en múltiples ocasiones a Panamá, en donde ha dado charlas en la materia, que el uso del termino “crisis” debería ser vedado en toda discusión económica seria. Pero, como también señala Lingle, esta es una tarea quijotesca, ya que el termino se ha vuelto vicio; utilizado hasta por la IMF y el resto de organismos internacionales. El problema con este término comodín es que dice todo y no dice nada. Es como decir que existe una crisis de salud en una persona que tuvo un síncope. ¡Ajá! ¿Y? Todos salen en pánico pidiendo la ambulancia gubernamental. Sin embargo, todos esos genios económicos gubernamentales no vieron venir el tsunami del 2007-2008. ¿Estaban distraídos o…?

    Al pan, pan, y al vino, vino. Si en Panamá hemos entrado en un bajón económico, pues definámoslo correctamente; ¿o es que los economistas no pueden porque no saben? Si algo, las llamadas “crisis económicas” no son sino fenómenos producto del intervencionismo estatal castrante. Y, en todo caso, el término “crisis” es una muletilla de los socialistas para adelantar su teoría de que el capitalismo de libre mercado es inherentemente inestable. La politiquería es la que produce inestabilidad.

    Si los mercados compuestos por una diversidad de actores independientes que jamás discuten entre sí cómo llevarán a cabo sus planes, ¿de dónde sacamos que la mayoría se equivocaría en sus estrategias económicas? Ello sólo ocurriría bajo sistemas muy distorsionados por el intervencionismo central, que impone toda clase de normas que no tienen mayor sentido. Y es aquí de dónde salen los problemas que predisponen los bajones en la actividad económica, ya que es típico que esas políticas normativas del sector económico respondan más a intereses clientelistas que a la realidad del mercado.

    Así, veremos que las expansiones crediticias son la fuente primaria de inestabilidad económica. Y tengamos presente que existen muchas formas de intervención económica en los mercados, tal como el cacareo de un auge que no es tal sino el producto de un gobierno derramando inmensas cantidades de dinero confiscado, para redireccionarlo en malas inversiones, o peor, dar falsas señales. Y esas malas señales se convierten en malas inversiones. Igual, tirar grandes cantidades de liquidez en un mercado, es como regar combustible en un fuego.

    La realidad económica es que los mercados emergentes están estabilizando las economías de los países. Y si hay problemas en países específicos, los mismos no son el producto del libre mercado, sino de mercados intervenidos. Tal es el caso de esas empresas gubernamentales que invaden el ámbito económico que corresponde al sector privado. ¿Acaso me van a decir que, si el sector privado no es capaz de satisfacer demandas, las empresas politiqueras sí serán capaces? La realidad es otra; y es que todas esas empresas centrales no son más que el producto del desordenado apetito de los politicastros y su clientes, que sólo pueden prosperar económicamente en ámbitos estancos como los legislativos.

  • El cliente siempre tiene razón, el consumidor es soberano.

    Una de las peores cosas que puede hacer quien vende un bien o servicio es insultar a los consumidores cuando estos no están satisfechos con su producto. Si se quiere seguir vendiéndoles, claro está. El consumidor es soberano, la oferta es validada colectivamente por su demanda.

    Una lección que Disney está aprendiendo ahora mismo. Parece mentira, el monstruo capitalista Disney no puede entender esta lección. En Hollywood hay una moda que surge del movimiento por la corrección política de los noventas. Las estudiantes de los noventas son las ejecutivas de hoy. Se pensaba que había que corregir el uso ofensivo y discriminatorio del lenguaje, porque la filosofía posestructuralista había develado las micro agresiones existentes detrás del lenguaje cotidiano.

    A este movimiento se suma el más antiguo que data de los años sesenta de la discriminación positiva. O sea, de demandar cuotas para las mujeres y grupos discriminados históricamente. En especial los afroamericanos. El resultado es lo contrario del whitewashing de Hollywood, el vicio de Hollywood de blanquear personajes que no eran blancos europeos en sus películas. Ahora se busca lo contrario, incluir personajes negros y/o femeninos en el cine. Disney es uno de los principales impulsores de esta corriente. Quizás por las acusaciones de racismo contra su fundador. La nueva Disney, administrada por personas de origen hebreo, busca todo lo contrario al racismo, aunque a veces parece que lo intenta muy duro, a expensas de sus intereses comerciales.

    Uno de los problemas de la discriminación positiva, es que sigue siendo una discriminación. O sea, los avances de las mujeres y grupos minoritarios se logran a expensas de discriminar a los hombres y grupos mayoritarios, o sea, a los hombres blancos. Esto ha creado una reacción negativa, que se refleja en la consigna “no nos reemplazarán” de la alt right. Lo más sano sería crear “puestos de trabajo” o en el caso del cine personajes para las mujeres y minorías, en lugar de hacer reasignaciones de sexo o de biotipo a personajes ya existentes, pero bueno, es la manera más perezosa de hacerlo, reemplazar a los hombres blancos por mujeres y minorías. Y por supuesto esperar el rechazo de estos.

    Star Wars, la Guerra de las Galaxias es una franquicia que cautivó la imaginación de los fanáticos de la ciencia ficción desde sus inicios en los 70s. Estos en su mayoría eran del sexo masculino, y blancos o mestizos. George Lucas lo sabía. Cuando George Lucas vende Lucasfilm a Disney por 4 mil millones de dólares, Disney cambia la estrategia. Quiere expandir su mercado de hombres de mediana edad, blancos o mestizos a hombres negros y mujeres. El problema no es la diversidad, sino cómo se haga.

    La franquicia Rápidos y Furiosos debe su popularidad mundial a su diversidad, la cual no parece forzada. En cambio Disney parece querer forzar la diversidad, creando caracteres femeninos que todo los saben y todo lo pueden, las llamadas Mary Sues, y por ser demasiado perfectos son demasiado aburridos e innecesariamente debilitando o destruyendo los caracteres masculinos, como se hizo con Luke Skaywalker o con Poe Dameron en El Ultimo Jedi. El resultado es que se ha alienado la fanaticada masculina de la franquicia Star Wars a expensas de un público femenino y afroamericano que sin embargo no ha llegado. Los señalamientos de virtud pueden granjear la simpatía de ciertos críticos, pero no van a llenar las salas de cine. Y Lucasfilm, ahora subsidiaria de Disney, comete el error craso, que no cometería Marvel, otra subsidiaria de Disney. Ponerse a pelear con los fans.

    Mientras que Kevin Feige de Marvel, mantiene una comunicación constante con los fans de Marvel, Kathleen Kennedy prefirió la confrontación. Si no gustó la película es porque se es un racista, o un misógino o un reaccionario de la alt right. Es cierto que algunos críticos de la película son todo eso, pero no la mayoría. Lo único que se logró fue alienar a los fanáticos duros de la Guerra de las Galaxias sin lograr atraer a los nuevos fanáticos de color o femeninos que no son señaladores de virtud profesionales. Insultar a los clientes más fieles no tiene sentido, pero pareciera que el señalamiento de virtud tiene supremacía sobre el hacer dinero. No en vano esto ha puesto nerviosos a los accionistas de Disney y les ha hecho perder valor a sus acciones.

    Atender al cliente es importante, sobre todo cuando se opera una franquicia, o sea un negocio que tiene que cumplir ciertos estándares de marca de manera que sus clientes sepan que esperar.

    En el cine comercial esto es tan válido como para un Mc Donald. Es la lección que Disney está aprendiendo ahora que está perdiendo dinero con Solo.