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  • El Mercado y el Gobierno en el Cuadrilátero

    El pugilato entre la libertad de mercado y el control gubernamental político es un tema muy poco abordado en los medios informativos, lo cual es sumamente lastimoso ya que en ello bien puede depender la pobreza o riqueza de una nación. Y, para entrarle al tema, examinemos lo que es y no es el orden; particularmente el orden social que trae progreso real. El reto está en saber lo que es el verdadero orden social y no el desorden imperante que se sufre en tantos países, incluyendo Panamá.

    El elemento clave del buen orden está en una sana interrelación entre las personas; más específicamente en la familia. El mal se presenta y crece cuando gobernantes soberbios pretenden imponer un orden social que no parte desde la base que es la familia, el barrio; en fin, de abajo para arriba y no al revés. Dictar a la población cómo deben actuar es promover el desorden; ya que en adelante la gente se convierte en marionetas de las castas… ¡Uy!, no quiero llamarles “gobernantes” ya que eso no es gobernar.

    ¿Crees que ordenar descuentos, salarios mínimos o tantas otras disposiciones legales de ley positiva? Es decir, la ley que te ordena a proceder como quieren los políticos, que es muy diferente a la ley negativa; vale decir, la ley que te prohíbe el verdadero desorden, tal como: matar, robar, golpear, orinar en media calle y tal.

    El reto es que sepamos distinguir qué clase de leyes producen un buen orden social y cuáles no. Cuando el restaurante quiebra por tantos descuentos a jubilados ¿acaso eso promueve buen orden y desarrollo? ¿Cómo pueden buenos empresarios dirigir la barca de su negocio cuando los politicastros le están metiendo la mano en el timón?

    Espero que ya vaya el lector dándose cuenta de lo difícil que es diferenciar entre el orden y el desorden. Henry Adams sentenció que “el caos era la ley de la naturaleza; y el orden era el sueño del hombre.” O… veamos el mundo, ¿crees que Dios lo creo todo ordenadito? No, lo creo para que nosotros lo ordenáramos. ¿Qué gracia habría sido una Creación en la cual todo estaba ordenadito desde el Palacio Celestial?

    Para mí existe orden cuando la gente puede intercambiar productos y servicios sin tener metido al politiquero. Pero cuando la ley te dice que el gobierno puede intervenir en toda empresa, tal como lo dice la constitución de Panamá, ¿crees ese ordenamiento es orden? Y regresando el “cuadrilátero” del título de este escrito, ¿te imaginas lo que sería el box si los políticos se meten al ring a dar órdenes a los boxeadores?

    Tristemente, los torcidos políticos y sus compinches disque empresarios son unos engreídos que creen tener la capacidad imponer orden social desde el Palacio de las Garzas. Bueno, tal vez sí, pero no con más gobierno sino con menos. Panamá podría funcionar de maravillas sin impuestos. ¡Claro!, para ello tendríamos que reducir en grande el aparato de desgobierno; limitándolo a lo que sí es gobierno.

    Un expresidente contrató a nuestra empresa de consultoría para hacer un programa de cálculo impositivo y, el programa demostró que podríamos bajar el impuesto corporativo a 10% y el de renta a 5%; y eso sin reducir el tamaño del aparato del desorden.

    Y lo más serio es que no imaginamos lo que trae la AI y la robótica. La AI y los robots sólo nos quitarán el trabajo mecánico, dejando a los humanos encargados de hacer lo que las máquinas no pueden. No fuimos creado para ser bestias de labranza, sino para cosas mucho más celestiales.

  • Labubu, el peluche viral que explica cómo nacen (y se evaporan) las tendencias

    Hace unas semanas, entré por curiosidad en una tienda Pop Mart en un centro comercial de Kuala Lumpur. No sabía que estaba a punto de presenciar una escena sociológicamente fascinante: adultos y adolescentes agitando cajas cerradas, intentando adivinar qué personaje les tocaría por el peso o la forma. Miraban vitrinas, susurraban nombres, comparaban modelos con la emoción de quien está a punto de jugarse algo más que un simple juguete. Todos buscaban lo mismo: un Labubu. Pero nadie sabía si conseguiría el que deseaba.

    Ese pequeño personaje con orejas puntiagudas y sonrisa afilada no era solo un juguete de vinilo. Era un símbolo. Un objeto de deseo. Y también, un caso perfecto para entender cómo funcionan las tendencias en el siglo XXI.

    De monstruo de nicho a estrella viral

    Labubu nació en 2015 de la mano del artista hongkonés Kasing Lung, como parte del universo The Monsters. Durante años fue una figura marginal, valorada por fans del art toy y el diseño asiático underground. Todo cambió cuando Pop Mart adquirió los derechos y lo transformó en fenómeno global: cientos de versiones, colaboraciones con marcas de lujo, ediciones limitadas y un sistema de venta en cajas cerradas (blind boxes) que no permiten ver cuál es su contenido, convirtió la compra de labubus en un pequeño ritual de azar y expectativas.

    El boom definitivo llegó cuando, en abril de 2025, la cantante tailandesa Lisa, con más de 100 milones de seguidores en Instagram y miembro del grupo femenino de k-pop Blackpink, colgó su foto en la red con varios labubus colgando de su bolso. Le siguieron Rihanna, Dua Lipa, se viralizó en TikTok y surgieron millones de fans en todo el mundo. Labubu pasó de nicho a viral. De novedad a moda. De objeto a fenómeno.

    Pero ¿cómo ocurre esto? ¿Cómo algo tan específico y raro se convierte en un objeto de deseo para millones de personas en todo el mundo?

    Cuando la innovación se comporta como la materia

    En mi tesis doctoral propuse una teoría interdisciplinar inspirada en la idea de modernidad líquida desarrollada por el filósofo polaco-británico Zygmunt Bauman y en el comportamiento de líquidos y gases, tanto en reposo como en movimiento (física de fluidos). Sugiero que la innovación es la materia de la que está hecha la moda. Y como toda materia, puede encontrarse en tres estados: sólido, líquido y gaseoso.

    A su vez, la innovación puede encontrarse en tres fases: novedad, tendencia y moda. Este paralelismo no es metafórico, sino estructural. Igual que el agua cambia de estado en función de la temperatura y la presión, las innovaciones también se transforman dependiendo del contexto social, cultural y económico.

    La novedad es el estado sólido: tiene forma, es densa, estática y circula entre pocos. De acuerdo a la teoría de difusión de las innovaciones –desarrollada a mediados de los sesenta del siglo pasado por el sociólogo estadounidense Everett Rogers–, esta etapa corresponde a los innovadores. Es una propuesta con gran valor simbólico pero sin difusión masiva.

    Cuando comienza a expandirse, se vuelve tendencia y se hace líquida: fluye, se adapta, conecta comunidades. En esta fase aparecen los early adopters. Es el momento en que la idea empieza a convertirse en conversación.

    Cuando alcanza el punto de fusión, traspasa un abismo (the chasm): la brecha crítica en el ciclo de adopción de un producto innovador. Sus primeros usuarios suelen ser visionarios, buscan las últimas innovaciones y asumen riesgos. En cambio, la mayoría temprana solo salta el abismo cuando ya la innovación ya ha sido probada y validada por otros.

    En la viralidad de las modas o la adopción de nuevas innovaciones, pasado el abismo hay un punto clave (tipping point) en el que el contagio ya
    es muy difícil de parar. Entra en el mainstream o mercado masivo y se transforma en moda: pasa al estado gaseoso, se masifica, pierde densidad, se vuelve omnipresente… hasta que se evapora.

    Sandra Bravo

    Este proceso es cíclico. Muchas innovaciones se quedan congeladas. Otras nunca se consolidan y no fluyen. Algunas se esfuman rápidamente, casi tan pronto como llegan. El deseo y la innovación, como la materia, necesitan condiciones para sostenerse.

    Quién decide qué deseamos (y por cuánto tiempo)

    Labubu ha pasado por todas esas fases. Empezó siendo una figura marginal (sólido), se volvió tendencia al cruzar nuevas audiencias (líquido) y alcanzó el estado gaseoso al viralizarse globalmente.

    Los labubus están en TikTok, adornando bolsos de lujo y en reportajes de prensa. Lo que comenzó siendo un símbolo de distinción se va convirtiendo en ruido visual. Una señal de que el ciclo se agota. Y que quizá esté a punto de empezar de nuevo.

    Pero las tendencias no cambian de estado por sí solas. Igual que el agua necesita temperatura y presión para transformarse, las modas también responden a estímulos externos. En este caso: marcas, algoritmos, consumidores e influencers.

    La temperatura cultural la generan las campañas, los lanzamientos, el contenido visual. La presión simbólica proviene del deseo colectivo: la comunidad que replica gestos, los fans que buscan el objeto, la ansiedad por pertenecer.

    Y además, existen fuerzas de empuje –como los influencers– que agitan el sistema desde dentro, validando tendencias y desplazando otras estéticas.

    Yo soy así

    Hoy, la visibilidad no depende tanto de lo que es, sino de cuántas veces puede ser compartido. Y así, emergen lo que yo llamo microidentidades líquidas: formas rápidas y flexibles de decir “yo soy así” en una cultura donde ese yo es mutable, compartido, estético y performativo.

    Como explica el sociólogo británico Anthony Giddens, la sociedad actual en la modernidad tardía el yo se convierte en un proyecto reflexivo, construido a partir de las imágenes, elecciones y narrativas disponibles.

    Y en un mundo que –en palabras del filósofo coreano y Premio Princesa de Asturias 2025 Byung-Chul Hanrecompensa la visibilidad y el rendimiento constante, cada tendencia se convierte en una máscara provisional. Un Labubu no es solo un objeto: representa pertenencia, afecto compartido, incluso un lenguaje generacional.

    En este ecosistema volátil somos cuerpos flotando en un fluido simbólico: nos empujamos, nos chocamos, cambiamos de forma… al ritmo del mercado.

    Del hype al vacío: flotar, saturarse, desaparecer

    El formato blind box añade, además, una dimensión emocional: no solo compramos un objeto, sino también la experiencia misma de desear, esperar, probar suerte. En una cultura saturada de predicción algorítmica, el azar introduce una chispa de misterio. Para el filósofo francés Roland Barthes, la moda es lenguaje antes que indumentaria. Hoy podríamos decir que ese lenguaje habla, sobre todo, en clave emocional.

    Las cajas cerradas no permiten ver qué labubu contienen, lo que añade emoción a la compra.
    Sandra Bravo

    Pero ese lenguaje también obedece a leyes físicas. El principio de Arquímedes dice que un cuerpo sumergido en un fluido desplaza un volumen equivalente. En moda ocurre lo mismo: cuando una tendencia entra con fuerza otra es empujada fuera. El mercado simbólico no es infinito. Solo flota lo que logra desplazar a otra estética. Los labubu, al popularizarse, reemplazaron a figuras kawaii anteriores como Molly o Sonny Angel.

    Y como todo gas, el hype tiende a disolverse. La sobreexposición agota el deseo. Surgen copias, se pierde el misterio, aparece la saturación. Y entonces el ciclo se reinicia: nuevas versiones, más presión, más temperatura.

    El misterio de lo que llega (y se va)

    Wang Ning, fundador y director general de Pop Mart, supo leer el punto exacto de fusión de estos objetos. En 2025, tras sumar 20 mil millones de dólares a su patrimonio gracias a la viralidad de Labubu, apareció en las listas como el 79º hombre más rico del mundo. Porque entender el cuándo, más que el qué, sigue siendo el verdadero poder.

    Este modelo de moda líquida no busca explicar caprichos estéticos, sino revelar el proceso por el que una innovación nace, se expande y termina por desvanecerse. Porque las tendencias, aunque parezcan imprevisibles, también tienen estructura. No flotan al azar: cambian de estado según la presión del deseo colectivo y la temperatura cultural que las rodea.

    El verdadero reto para las marcas no es detectar lo nuevo, sino saber en qué punto del ciclo está. ¿Es aún salgo sólido y marginal, con alto riesgo de desvanecerse sin haber trascendido? ¿Está ya en fase líquida, ganando tracción? ¿O ya es gas, omnipresente pero a punto de evaporarse?

    labubu
    ¿En qué punto del ciclo nos encontramos? ¿La fiebre de los labubus ha alcanzado ya el punto de saturación y tiende hacia la evaporación?
    Sandra Bravo

    Para los consumidores, su posición en esa curva depende de cuánto riesgo están dispuestos a asumir. Hay quienes adoptan lo que luego será moda incluso antes de que tenga nombre. Otros esperan a que sea seguro, validado, casi obligatorio. Y, en medio, fluyen millones de microidentidades que se encienden y se apagan como una llama.

    Labubu no es la excepción. Es un caso perfecto: nació como rareza, fluyó como tendencia y explotó como moda. Hoy flota por todas partes. Pero también puede que pronto empiece a disiparse.The Conversation

    Sandra Bravo Durán, Socióloga y Doctora en Creatividad Aplicada, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Rerum Novarum y el mercado.

    ¿Nuestra constitución y nuestros gobiernos cumplen con los preceptos emanados de Rerum Novarum y Centécimus Annus?

    Como bien decía Tres Patines: “Ni con la izquierda ni la derecha sino todo lo contrario” con lo cual quiero referirme o enfocar las diferencias que existen entre el comunismo el socialismo y el capitalismo y para abordar la forma disparatada en que tantos usan estos términos, tal como ocurre cuando hablamos de “capitalismo salvaje” o de “ultra derecha” y tal, lo cual es como hablar de un “perro gato”. Hay perros y gatos, pero no perrogatos. ¿Cuál es el trillo de semejante disparate arriero?

    En la vida hay bienandar y malandar lo mismo que hay capitalismo y totalitarismo: el primero es gobierno limitado a controlar el malandar y promover el bienandar; mientras que el intervencionismo presupone corregir los errores u horrores del capitalismo, en lo cual fallan aparatosamente. Sí, el capitalismo en cierto sentido es salvaje; porque la vida es salvaje. Pero… ¿no han notado que el socialismo es mucho más salvaje?

    Bien dijo Sócrates: “Sólo sé que no sé nada”. Y es que pocas cosas son más aterradoras que asomarse sobre el muro de la ignorancia y avistar el Universo; o… tal vez es fascinante. El reto es ver cómo los humanos logramos mayor desarrollo y menos pobreza; tanto económica como espiritual. Se equivocan si creen que sea con el comunismo, socialismo u otras variantes de totalitarismo e intervencionismo; tal como el que tenemos enquistado en la constitución panameña y en nuestro corrupto gobernar.

    Al respecto de lo que vengo apuntando, el 13 de mayo del 1891 el pontífice León XIII expuso la Encíclica Papal Rerum Novarum, latín por “de las cosas nuevas”; en dónde abordaba las consecuencias de la Revolución Industrial y el surgimiento y diferencias entre el socialismo el liberalismo y la “justicia social”, tan mal usada y entendida en nuestra constitución. Pero, curioso que el recién electo Papa, Robert Provost, haya elegido el nombre de León XIV… ¿Tendrá algo que ver con Rerum Novarum y con Centécimus Annus? Pongamos atención:

    • Los gobiernos del estado deben contribuir al logro de los sanos objetivos del trabajador, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, mediante la creación de condiciones favorables para el libre ejercicio de la actividad económica…

    Pero debe hacerlo respetando otro principio fundamental de la propiedad privada:

    • La propiedad privada es un derecho natural del hombre, y ejercer ese derecho, especialmente como miembros de la sociedad, no sólo es lícito, sino absolutamente necesario.” Rerum Novarum

    Y es que como también se deja claro en Rerum Novarum:

    • Los límites deben ser determinados por la naturaleza de la ocasión que exige la intervención de la ley, siendo el principio que la ley no debe emprender más ni proceder más allá de lo requerido para remediar el mal o eliminar el daño.

    Y también nos recuerda Rerum Novarum que:

    • Pero no son pocos los imbuidos de principios perversos y ávidos de cambios revolucionarios, cuyo principal propósito es sembrar el desorden e incitar a sus semejantes a actos de violencia. La autoridad de la ley debería intervenir para frenar a estos agitadores, para evitar que las clases trabajadoras sean engañadas por sus maniobras y para proteger a los legítimos propietarios del expolio.

    Y termino citando a Juan Pablo II en Centécimus Annus:

    • Una comunidad de orden superior no debe interferir en la vida interna de una comunidad de orden inferior, privándola de sus funciones, sino que debe sostenerla en caso de necesidad y ayudar a coordinar su actividad con las actividades del resto de la sociedad, siempre en vista del bien común.”

    ¿Nuestra constitución y nuestros gobiernos cumplen con estos preceptos? El actual gobierno lo intenta, pero… el malandar que traemos a cuestas es inmenso.

  • El Estado y el Mercado

    Nuevamente y a riesgo de ser cansón, a fin de explicarme con mayor claridad, les reitero que el “estado” somos todos los que vivimos en una república supuestamente democrática. Hago énfasis en ello ya que lo común es ver la cantidad de personas a todos los niveles que hablan y escriben del “estado” para referirse al gobierno. ¡No!, el gobierno no es el estado y el estado no es el gobierno. Por lo señalado es que suelo hablar de “los gobiernos del estado”; para dar a entender que el pueblo en constitución ha creado los organismos gubernamentales a los cuales delega la función de cumplir con lo dispuesto en constitución; es decir, aquello que nos constituye; que, lastimosamente, en Panamá no tenemos ya que lo que tenemos y llamamos “constitución” no es tal cosa, ya que lo que constituye en la corrupción.

    El estado y el mercado somos todos o, más bien dicho, el mercado es lo que hacemos todos cuando intercambiamos bienes y servicios en comunión de supervivencia. Mi nieto compraba pastillas en el súper y las revendía en la escuela a una pequeña ganancia; eso es mercado, igual que todo el resto de la actividad mercantil; incluyendo la parte que los gobiernos han invadido.

    Pero son muchos los que vilipendian al mercado. ¿Qué hay detrás de ello? Detrás de ello hay una variedad de razones tétricas; comenzando por el hecho de que quienes controlan los gobiernos del estado buscan acaparar la mayor cantidad de poder y fortuna posible, y, a tal fin, inculcan de maneras trapicheras en la población la errada creencia de que lo que hacen favorece el pueblo. ¡Qué ingenuidad! Y obvio que el pueblo necesitado se lo traga. Me refiero al ‘estado profundo’; es decir, el monstruo en que se convierten los gobiernos cuando la comunidad no los mantiene encadenados a una sana constitución; que como dije, no tenemos. Más aún, bien podemos decir que en Panamá no hay constitución sino prostitución.

    El mercado, por su naturaleza, sólo crece, florece y fructifica en una sociedad que goza de libertad; libertad para poder salir adelante en un mundo de carencias. No existe gobierno que pueda coordinar tamaña y compleja actividad, pero eso es exactamente lo que tantos intentan hacer; pero no como su objetivo primordial sino luego de que se llenan los bolsillos, lo cual es como la pedofilia, que el padre o el cura usa su posición y poder para satisfacer sus más bajos instintos, aunque en ello prostituya a sus dependientes.

    Los pederastas gubernamentales que viven ebrios de poder los vimos en su gloria durante el COVID, nombrando “expertos” que desde sus púlpitos de grandeza recomendaron encerrar a toda la jauría pueblerina disque para salvarnos. También hasta para puyarnos con agujas hasta por la viña de los ojos. Detrás de todo ello estaba y está el estado profundo que se alimenta de la población; en su afán rechaza la libertad.

    En resumen, hablo de la hiper centralización gubernamental; que en Panamá desde la misma constitución se entromete en nuestras vidas y el mercado cuando en artículos como el 284 dice que el estado puede intervenir en toda empresa en función de un interés social que por ningún lado queda definido.

    Pero, tristemente, el proceso centralista o socialista, contrario al mercado, es destructivo de la sociedad productiva al quitar a unos y luego entregar miserias a otros. Vean no más el caso de la hija de Hugo Chávez cuya fortuna se calcula en $4,197,000,000 -cuatro mil, ciento noventa y siete millones, mientras gran parte del pueblo se dio a la fuga y el resto yace en la miseria.

  • Planificación estatal vs. proceso de mercado

    Resulta muy relevante percatarse del orden que presenta la libertad y el desorden a que conduce la prepotencia de los megalómanos del aparato estatal. En este contexto antes he citado al periodista John Stossel que ilustra magníficamente la idea con un trozo de carne envuelto en celofán en la góndola de un supermercado. Stossel nos invita a cerrar los ojos e imaginarnos todos los procesos en regresión desde los agrimensores calculando espacios en los campos, los alambrados, los postes, los fertilizantes, los plaguicidas, los tractores, las cosechadoras, los caballos, las riendas y monturas, los peones en medio de cartas de crédito, bancos, transportes y las fábricas para construir esos medios de transporte, etc, etc. Hay cientos de miles de personas cooperando entre sí solo interesadas en lo que hacen en el spot pero vía el mecanismo de precios coordinan sus actividades que a veces como nos dice Michael Polanyi ni siquiera las pueden explicitar puesto que se trata de “conocimiento tácito” y, sin embargo contribuyen a formar un proceso de información dispersa y fraccionada que permite lograr objetivos de producción.

    Pero luego enfatiza Stossel arriban los planificadores de sociedades que dicen que no puede dejarse las cosas a la anarquía del mercado e intervienen con precios controlados y otras sandeces, lo cual conduce a que desaparezca el celofán, el trozo de carne, la góndola y eventualmente el supermercado. Es lo que el premio Nobel en economía Friedrich Hayek ha bautizado como “la arrogancia fatal”. Y tengamos en cuenta que el mercado no es un lugar ni una cosa, el mercado somos todos, el sacerdote cuando compra su sotana, cuanto tomamos un taxi, cuando adquirimos ropa, medicamentos o lectura, el cirujano cuando opera, el verdulero cuando vende, el que opera con un celular y así sucesivamente.

    Es alarmante la ignorancia supina que ponen de manifiesto aquellos que la emprenden contra el mercado sin percatarse que la emprenden contra la gente pues, como queda dicho, de eso se trata. Al vociferar que debe contradecirse el mercado se está diciendo que hay que contradecir las preferencias de la gente en pos de los caprichos de quienes se ubican en el trono del poder político que en lugar de dar paso a información fraccionada y dispersa optan por la concentración de ignorancia con los resultados nefastos y caóticos por todos conocidos.

    Afortunadamente han existido y existen autores notables que enriquecen la tradición de pensamiento liberal, principalmente desde la Roma republicana del derecho, el common law, la Escolástica Tardía o Escuela de Salamanca, Grotius, Richard Hooker, Pufendorf, Sidney y Locke, la Escuela Escocesa, la siempre fértil e inspiradora Escuela Austríaca, la rama del Public Choice y tantos pensadores de fuste que alimentan al liberalismo, constantemente en ebullición y que en toda ocasión tiene presente que el conocimiento es provisorio sujeto a refutación según la valiosa mirada popperiana.

    Nullius in verba -el lema de la Royal Society de Londres que tantas veces cito- puede tomarse como un magnífico resumen de la perspectiva liberal, no hay palabras finales, lo cual no significa adherir al relativismo epistemológico, ni cultural, ni hermenéutico ni ético ya que la verdad -el correlato entre el juicio y lo juzgado- es independiente de las respectivas opiniones, de lo contrario no solo habría la contradicción de que suscribir el relativismo convierte esa misma aseveración en relativa, sino que nada habría que investigar en la ciencia la cual se transformaría en un sinsentido.

    También es de gran relevancia entender que el ser humano no se limita a kilos de protoplasma sino que posee estados de conciencia, mente o psique por lo que tiene sentido la libertad, sin la cual no habría tal cosa como proposiciones verdaderas o falsas, ideas autogeneradas, la posibilidad de revisar los propios juicios, la responsabilidad individual, la racionalidad, la argumentación y la moral.

    Los aportes de liberales, especialmente en el campo de la economía y el derecho han sido notables pero hay un aspecto que podría reconocerse como el corazón mismo del espíritu liberal que consiste en los procesos evolutivos debidos a las faenas de millones de personas que operan cada uno en su minúsculo campo de acción cuyas interacciones producen resultados extraordinarios que no son consecuencia de ninguna acción individual puesto que el conocimiento está fraccionado y es disperso.

    En otros términos, la ilimitada soberbia de planificadores hace que no se percaten de la concentración de ignorancia que generan al intentar controlar y dirigir vidas y haciendas ajenas. Uno de los efectos de esta arrogancia supina deriva de que al distorsionar los precios relativos, afectan los únicos indicadores con que cuenta el mercado para operar y, a su vez, desdibuja la contabilidad y la evaluación de proyectos que inexorablemente se traduce en consumo de capital y, por ende, en la disminución de salarios e ingresos en términos reales. Y como apunta Thomas Sowell, el tema no estriba en contar con ordenadores con gran capacidad de memoria puesto que la información no está disponible ex ante la correspondiente acción.

    Lorenzo Infantino –el célebre profesor de metodología en Roma y muy eficaz difusor de la tradición de la Escuela Austríaca- expone el antedicho corazón del espíritu liberal y lo desmenuza con una pluma excepcional y un provechoso andamiaje conceptual (para beneficio de los hispanoparlantes, con la ayuda de la magistral traducción de Juan Marcos de la Fuente). Las obras más conocidas de Infantino son Ignorancia y libertad, Orden sin plan y la suculenta Individualismo, mercado e historia de las ideas. Libros a la altura de los jugosos escritos del excelente jurista Bruno Leoni que pone de manifiesto que el derecho es un proceso de descubrimiento y no de diseño o ingeniería social y de los trabajos del muy prolífico, original y sofisticado Anthony de Jasay quien, entre otras cosas, se ocupa de contradecir los esquemas inherentes a los bienes públicos, free riders, asimetría de la información y el dilema del prisionero.

    Tiene sus bemoles la pretensión de hacer justicia a un autor en una nota periodística, pero de todos modos transcribo algunos de los pensamientos de Infantino como una telegráfica introducción que a vuelapluma pretende ofrecer un pantallazo de la raíz y del tronco central de la noble tradición liberal.

    Explica de modo sumamente didáctico los errores de apreciación a que conduce el apartarse del individualismo metodológico e insistir en hipóstasis que no permiten ver la conducta de las personas y ocultarlas tras bultos que no tienen vida propia como “la sociedad”, “la gente” y afirmaciones tragicómicas como “la nación quiere” o “el pueblo demanda”.

    Desarrolla la idea de Benjamin Constant de la libertad en los antiguos y en los modernos, al efecto de diferenciar la simple participación de las personas en el acto electoral y similares respecto de la santidad de las autonomías individuales a través de ejemplos históricos de gran relevancia. Infantino se basa y en gran medida desarrolla las intuiciones de Mandeville y Adam Smith en los dos libros mencionados de aquél autor.

    Asimismo, el autor de marras se detiene a explicar los peligros de la razón constructivista (el abuso de la razón) para apoyarse en la razón crítica. Muestra, entre otras, las tremendas falencias y desaciertos de Comte , Hegel y Marx en la construcción de los aparatos estatales totalitarios, al tiempo que alude a la falsificación de la democracia (en verdad, cleptocracia). En este último sentido, dado que el antes referido Hayek sostiene en las primeras doce líneas de la edición original de su Law, Legislation and Liberty que hasta el momento los esfuerzos del liberalismo para ponerle bridas al Leviatán han resultado en un completo fracaso, entonces se hace necesario introducir nuevos límites al poder y no esperar con los brazos cruzados la completa demolición de la libertad y la democracia en una carrera desenfrenada hacia el suicido colectivo.

    En este sentido, como ya he escrito en otras oportunidades, para hacer trabajar las neuronas y salirnos de lo convencional, al efecto de limitar el poder hay que prestarle atención a las sugerencia del propio Hayek para el Legislativo, de Leoni para el Judicial y aplicar la receta de Montesquieu para el Ejecutivo, es decir, que el método del sorteo “está en la índole de la democracia”. Mirado de cerca esto último hace que los incentivos sobre cuya importancia enfatizan Coase, Demsetz y North trabajen en dirección a que se establezcan límites estrictos para proteger las vidas, propiedades y libertades de cada uno ya que cualquiera puede gobernar. Además habría que repasar los argumentos de Randolph y Gerry en la asamblea constituyente estadounidense en favor del Triunvirato.

    Infantino recorre los temas esenciales que giran en torno a los daños que produce la presunción del conocimiento de los megalómanos que arremeten contra los derechos individuales alegando pseudo derechos o aspiraciones de deseos que de contrabando se pretenden aplicar vía la guillotina horizontal bajo la destructiva manía del igualitarismo.

    Lamentablemente, como ha subrayado Hayek, los fenómenos complejos de las ciencias sociales son contraintuitivos, debe escarbarse en distintas direcciones de la historia, la filosofía, la economía y el derecho para llegar a conclusiones acertadas, como decía el decimonónico Bastiat hurgar en “lo que se ve y lo que no se ve”.

    A través de la educación de los fundamentos de los valores y principios de la sociedad abierta se corre el eje del debate para que, en esta instancia del proceso de evolución cultural, los políticos se vean obligados a recurrir a la articulación de discursos distintos, mientras se llevan a cabo debates que apuntan en otras direcciones al efecto de preservar de una mejor manera las aludidas autonomías individuales y escapar de la antiutopía orwelliana del gran hermano y, peor aún, a la de Huxley -sobre todo en la versión revisitada- donde las personas piden ser esclavizadas.

    Tal vez podamos poner en una cápsula el pensamiento de Infantino con una frase de su autoría: “Cuando renunciamos a las instituciones de la libertad y nos entregamos a la presunta omnisciencia de alguien, cubre su totalidad la escala de la degradación y la bestialidad”.

  • Odio al mercado

    Hace buenos años camino a casa escuché en la radio a un ciudadano que se refería a algo de dijo un tal John Bennett por la TV, acerca del libre mercado. La crítica del ciudadano era que en un libre mercado los más ricos siempre llevaban ventaja; lo cual es cierto, pero lo que obviamente no entendía el ciudadano es que la manera de nivelar el campo de juego no es por intermedio de los zorros del gallinero estatal. Y, sí, el gobierno existe para evitar los crímenes y abusos; lástima que ese mandado lo tuercen al punto de que son los gobiernos que se vuelven abusadores.

    Se trata de una crítica basada en la falsa premisa de que quitando al que más tiene se ayuda al que menos tiene. O, visto con otro enfoque: se trata de una crítica más existencial que ética; lo cual se derrama al campo del vacío cuando la persona no encuentra sentido a su vida.

    Es en el campo del ‘dejar hacer’ o “laissez faire” o mercado, que nos topamos con el rechazo de quienes no saben hacer. Y, lo que debíamos enfocar es la mejor manera de enseñar a hacer; lo cual no se logra por intermedio de más instituciones estatales, esas que no dejan hacer. Es el caso del padre que no deja al hijo montar la bici. ¿Cómo va el pobre a salir del pozo de la pobreza sin las herramientas del caso? Lo cual, definitivamente no sería por medio de la intervención gubernamental en MEDUCA y mucho más.

    La pervertida Constitución panameña en su preámbulo inicia llamando a la defensa de la libertad; para luego contradecirse con “peros” y la intromisión gubernamental en materias que no son propias de la buena gobernanza. Fue durante la Dictadura lo que los milicos querían,  ya que habían logrado el poder de las armas, pero no el económico.

    Y sí, el mercado libre es una jungla que al internarnos en ella nos lanza inmensos retos; pero así es la vida y la solución no es intervención castrense ni castrante. No se aprende a ser buen cazador si por delante va un politicastro ladrón disque abriendo camino con machete ajeno. Para ser exitoso hay que ser productivo y rara vez veremos instituciones gubernamentales productivas.

    El “éxito” de la mayoría de funcionarios gubernamentales se basa en su habilidad en complacer favores políticos; lo cual muy poco o nada tiene que ver con favorecer al ciudadano. En la buena ferretería, el éxito, aquel del cliente que regresa, depende del buen servicio del dueño y sus vendedores; lo cual me consta habiendo trabajado como vendedor en Novey por mucho tiempo. Lo curioso y triste es que, por un lado, los ciudadanos vean al gobierno como un ente cuasi divino, una Santa Claus, mientras, al mismo tiempo dicen que nada lo hacen bien; es una contradicción fatal.

    Se logra buena economía cuando valoramos acertadamente las funciones económicas, tanto de parte del estado como de los ciudadanos. Pero, cuando nuestras valorizaciones son irreales, tal como creer que Papachú estado o tal o cual político ladrón es la solución, ciertamente vamos para Patacón.

    Cuando la mayor parte de una población no cree en, ni practica la unión conyugal y deja en manos de ladrones la esposa o cosa pública; nada raro el desastre. Quien cree ciegamente que los gobiernos pueden, saben y quieren educar a sus hijos, va por el camino del mal. En fin, no podemos ser morales cuando no somos libres para decidir lo que está bien o mal.

    Algunos asumen que hay tanta gente pervertida a punto que se requiere un hombre fuerte que ¡MANDE! El problemita es que si en verdad son tantos los perversos y elegimos a un perverso al puesto de MANDAMÁS, entonces vamos “patrás”.

  • Caída en el precio de Bitcoin podría estar llegando a su fin, señala PlanB

    Según indica PlanB, la caída vista en el precio de Bitcoin estos últimos días refleja la salida de inversionistas con menos experiencia, por lo que podría venir una fase de acumulación entre compradores y operadores más diestros. Sin embargo, la lectura no va de la mano con el pesimismo vigente en el mercado.

    El popular analista de mercados reconocido por su modelo S2F, PlanB, señaló que las recientes movidas del mercado y el flujo de Bitcoin entre compradores y vendedores podría estar apuntando a una posible recuperación tras los efectos de la caída del exchange FTX.

    ¿Toca fondo la caída de Bitcoin?

    Así lo indica PlanB en un análisis recopilado por el medio Zycrypto.com, en el cual señalan que el desplome visto en los precios de Bitcoin y su llegada a los USD $15.890 por unidad, de la mano con la caída que llevó a Ethereum bajo los USD $1.120 en las últimas horas es un claro indicador de una ola de ventas en el mercado. Sin embargo, para el analista esto no necesariamente representa una mala señal.

    En el caso concreto de Bitcoin, la tesis de PlanB apunta a que esto podría representar que la principal criptomoneda se acerca a lo que define como “tocar fondo”, por lo que la moneda digital podría estar próxima a una gran recuperación tras la salida de inversionistas menos expertos abrumados por la caída en los precios.

    Al respecto, PlanB comenta: La mayoría de los BTC vendidos este mes se comprarán a un nivel más alto… Las manos más débiles históricamente… se han ido, esto es bueno para Bitcoin.

    Lo antes señalado vino acompañado de otra reflexión, en la que el analista señala que los niveles actuales son una buena oportunidad para hodlers y compradores con más experiencia, quienes ahora podrían hacer compras de forma razonable, estableciendo las bases para una próxima corrida alcista en el caso de Bitcoin.

    Según indica el modelo S2F de PlanB, el estado actual plantea una posible desviación para el precio real de Bitcoin, la cual es aún más pronunciada de lo visto en otros momentos de su historia. Esto lleva al analista a pensar que la próxima corrida alcista pueda llevar a BTC por encima de los USD $78.000 en el mejor de los casos.

    Período de mucha incertidumbre en el mercado

    Los comentarios realizados por PlanB contrastan fuertemente con otras lecturas realizadas por diversos analistas, quienes en este momento se inclinan por una lectura mucho más pesimista pensando en el corto plazo.

    Uno de estos es el analista de CryptoQuant, Venture Founder, quien estima que Bitcoin aún tiene más espacio para caer y situarse por debajo de los USD $14.300, esto a razón de que no se percibe una caída en la presión de venta en los momentos actuales: En el ciclo de 2018, Bitcoin tocó fondo con un 30% de descuento sobre el precio realizado. El descuento más cercano en este ciclo ha sido del 16%, un descuento del 30% al precio de ahora podría llevar a BTC a los USD $14.300, y no estamos tan lejos de esa marca.

    Aunque las lecturas siguen divididas, de momento lo que se puede ver es que el precio de Bitcoin se cotiza en unos USD $15.753 por unidad, cifra que representa una caída del 4% en las últimas 24 horas. A la par de esto, el volumen de operaciones comerciales se ha intensificado a lo largo de la jornada, capitalizando un incremento del 88% y moviendo un USD $36.973 millones a través de los principales exchanges.

  • CEO de Binance, el más rico en cripto, no está preocupado por la caída de las mismas

    Changpeng Zhao, el hombre más rico en cripto, dice que no está preocupado porque las criptomonedas muestran un “comportamiento normal del mercado”.

    En medio de tanto vocero negativo, que considera que la caída actual de las criptomonedas representa el colapso del ecosistema cripto, el CEO de Binance, Changpeng Zhao , considerado este año como la persona más rica del mundo cripto, parece relajado y sin temores de perder su inmensa fortuna.

    En entrevista con Bloomberg Market ayer, CZ (como prefiere ser conocido) destacó que las fluctuaciones son comunes tanto para las criptomonedas como para las acciones como parte del comportamiento del mercado y proyectó que existe la probabilidad de más mercados bajistas en el futuro.

    “Es normal que los mercados suban y bajen. Vemos esto en los mercados de valores también. Netflix también ha bajado un 70%. Es parte de un comportamiento normal del mercado <…> Este no es el primer ciclo bajista por el que atraviesa Binance. Este será mi tercero personal”, dijo.

    Además, en este panorama, reveló que su exchange ya estaba preparado para la situación al reservar fondos.

    Según el CEO, a pesar de la corrección del mercado, las exigencias de los usuarios se han mantenido altas, de ahí la necesidad de estar preparados. Señaló que Binance se beneficiará, especialmente con otras compañías que despiden personal, una situación que ha ampliado el grupo de talentos. Vale señalar que Binance ha sido de las pocas grandes compañías cripto que no ha anunciado despidos, ya lo hicieron hace pocos días Coinbase, Crypto.com y Gemini, entre otras.

    Sobre la baja actual y las responsabilidades de Terra, Zhao señaló que la caída de Terra es parte de la eliminación del sector cripto que viene con un mercado bajista. Vale señalar que en mayo reconoció las pérdidas personales que tuvo con Terra, informando que poseía USD $1,6 millones en LUNA, que se redujeron a USD $2.200.

    Afirmó que tales incidentes probablemente afectarían a más personas porque la mayoría ingresó al sector cripto durante el ciclo alcista sin saber cómo administrar los riesgos operativos. Zhao reconoció que las pérdidas derivadas del accidente de Terra fueron significativas.

    ¿Qué pasó con Forbes y Twitter, sus otras inversiones?

    CZ también comentó que el acuerdo de Binance Holdings Ltd. para invertir USD $ 200 millones en Forbes está “cambiando” después de que el acuerdo del editor para salir a bolsa a través del llamado SPAC fracasara.

    En la entrevista con Bloomberg, Zhao reiteró que Binance todavía quiere hacer la inversión, aunque no dio detalles sobre cómo cambiarían los términos.

    Además, habló del compromiso que hizo de invertir en Twitter, luego de que el CEO de Tesla, Elon Musk, dijera que quería comprar la red social por USD $44 mil millones (aunque luego insinuó la paralización de la negociación, con severas críticas a la red). En ese momento, Binance se comprometió a contribuir con alrededor de USD $ 500 millones a la compra de Twitter Inc.

    “El acuerdo de Twitter, no sé qué está pasando allí, pero todavía esperamos que se cumpla”, agregó Zhao. “Él (se refiere a Musk) está liderando, nosotros lo estamos siguiendo. Si se cumple con el trato, entonces estamos comprometidos, si no lo hace, nos vamos”.

    Cuando se le preguntó si estaba decepcionado por la aparente falta de apetito de Musk por completar la compra, CZ respondió: “Para ser honesto, un poco, sí, esperábamos contribuir a Twitter de alguna manera”.

    Información: Bloomberg, Finbold, DiarioBitcoin,

  • De COVID, economía y vulnerables

    Vale la pena destacar y comentar el mensaje de la presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas -APEDE 20 de agosto- sobre la urgente necesidad de liberar la paralización económica, Elisa Suárez de Gómez; quien pide y destaca que “luego de mucha insistencia, que se haya iniciado el proceso de reapertura de la economía y la flexibilidad de la movilidad de los ciudadanos». Sin embargo, a la presidente de la APEDE le parece que al proceso de reapertura le falta celeridad; considerando que van cinco meses de estancamiento, a lo cual yo agrego, “y acumulación del peligroso daño socioeconómico”.

    Elisa Suárez inclusive habla de “garantizar la estabilidad social”; llamado que debe llevarnos a la reflexión. Como dijo un comentarista estadounidense en estos días: “Tendemos a olvidar lo frágil que es la paz social.” ¿Acaso la historia no lo advierte con regularidad?

    Más allá, Suárez habla de “la necesidad de reducir los niveles de burocracia…” esa que yo suelo llamar “burrocracia”. Si tan sólo los panameños supiésemos el daño que causa a todos esa complicación y lentitud excesiva en la realización de las gestiones gubernamentales, particularmente en las que depende la administración de un estado. Peor aún, es que gran parte de la ciudadanía celebra la burrocracia y desdeña el emprendimiento y la ejecución.

    Suárez también se refiere a la “digitalización” que está caracterizando ese “nuevo normal” en que estamos entrando. Pero va más allá y señala con gran tino al decir: “Lo que no podemos es digitalizar lo que no sirve.” Detrás de esta advertencia hay mucho que no se dice y que deberíamos entender. Y es que el malandar del estado profundo y su cuarto poder ha caminado tanto por oscuros pasillos que ya no puede encontrar la salida. Son tantos los que creen que un nuevo presidente puede sacarnos adelante y cambiar la corrupción. ¡Es ingenuo! Si la ciudadanía no toma conciencia y exige la reducción del estado exagerado, no queda otra salida más que las muy tristes del colapso.

    Sin embargo, y la vida está llena de “sin embargos”, debo discrepar con un comentario que hizo Suárez al sentenciar que “…todo el apoyo a los más vulnerables empieza por la generación de ingresos fiscales…”; lo cual debo rechazar enérgicamente, dado que, precisamente, la vulnerabilidad de los vulnerables ha sido creada por el gobierno exagerado, desviado y corruptor. A diferencia de la actividad productiva liderada por inversionistas y ejecutivos por todo el país, lo único que puede hacer el estado para coadyuvar y abrir escapes a la vulnerabilidad, es circunscribir su actividad a lo que es propio de la gobernanza; y lo que vemos en Panamá está años luz de ello. Es el estado que ha creado la vulnerabilidad y dar más fondos fiscales sería contribuir a semejante crimen.

    Felicito a la presidente de la APEDE por sus enfoques iniciales y también cuando termina haciendo llamado a la libertad de empresa. El problema es que esa libertad de empresa resulta ser igual y opuesta al tamaño e intervencionismo estatal.

  • Apple alcanza los 2 billones de dólares en valoración de mercado, superando a Amazon y Microsoft

    Cotizando a un precio de $468.09 y con 4.276 millones de acciones en circulación, Apple Inc. se convirtió la semana pasada en la primera corporación estadounidense cotizando en bolsa en ser valorada en más de 2 billones de dólares, superando a gigantes como Microsoft y Amazon; un hito importante que destaca la capacidad del fabricante de iPhone para prosperar en la era posterior a Steve Jobs. Solo la compañía de petróleo y gas de Arabia Saudita Saudi Aramco, consiguió dicha hazaña en diciembre del año pasado.

    A pesar de que la pandemia paralizó las cadenas de suministro globales y perjudicó a los consumidores, Apple ha logrado seguir produciendo y vendiendo productos, impresionando a Wall Street y demostrando que su negocio es resistente a cualquier circunstancia adversa.

    El gigante tecnológico ha incrementado en un 60% su valor en lo que va de año, una ganancia de más de $740 mil millones y su capitalización de mercado alcanzó el nivel de $1 billón por primera vez en agosto de 2018. Los inversores esperan también un aumento en las ventas a medida que los clientes de Apple se actualicen a 5G, el último estándar inalámbrico que se espera que se incluya en los nuevos iPhones.

    Pero la verdadera razón de su éxito radica en la integración vertical a través de su tecnología. Los inversores han comenzado a ver el negocio de Apple no tanto como fabricante de hardware sino como una empresa de software, enfocándose más en sus servicios que en las ventas de iPhone y dispositivos, como lo indica la relación precio-ganancias de la compañía, que ahora está por encima de los 33 PE (Price-Earnings Ratio) y aumenta rápidamente. Microsoft cotiza en una proporción de 36 PE, y la proporción de Amazon actualmente es de más de 123.

    Apple comenzó a reorientar la atención de los inversores en su negocio de servicios en 2015, cuando el crecimiento del iPhone se desaceleró por primera vez. Su definición de servicios incluye: compras de iTunes, tarifas de App Store, Apple Music, licencias, garantías de AppleCare en hardware e ingresos de Apple Pay. Además, en los últimos dos años, Apple ha comenzado a lanzar nuevos servicios de suscripción para impulsar el negocio, como Apple News +, un paquete de revistas digitales, y Apple TV +, competidor de Netflix y Disney + . El año pasado, Apple también presentó Apple Card, una asociación de tarjetas de crédito con Goldman Sachs integrada en el software del iPhone.

    El negocio de servicios de Apple todavía tiene la mitad del tamaño de su negocio de iPhone y depende en gran medida de él; muchos de los servicios de Apple, como sus garantías AppleCare o App Store, están dirigidos directamente a su base existente de 1.500 millones de dispositivos, no al mercado más grande de Usuarios de Android o Windows.

    Pero hay otros factores detrás del ascenso de Apple; los inversores buscan refugios seguros que ofrezcan posibilidad de crecimiento. Apple también es un gran comprador de sus propias acciones, y autorizó un aumento de $50 mil millones en el programa de recompra de acciones de la compañía en 2020, luego de los topes de $75 mil millones en 2019 y $100 mil millones en 2018.

    Apple ha estado a la vanguardia de un grupo de grandes empresas tecnológicas que se están apoderando cada vez más de nuestra vida cotidiana y del mercado de valores. El grupo de cinco, que también incluye a Amazon, Microsoft, Facebook y la matriz de Google, Alphabet, representa casi una cuarta parte del valor total del S&P 500.