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  • El papel de los bancos centrales y los tipos de interés explicado de manera sencilla

    La estabilidad en los precios es comúnmente aceptada como un elemento primordial para el funcionamiento adecuado de la economía. Por ello, el principal objetivo de la política monetaria es alcanzar dicha estabilidad. De eso se encargan los bancos centrales a través de la acción o inacción deliberada de determinadas operaciones que les permiten modificar la cantidad, la disponibilidad o el coste del dinero en la economía, que no es otro que el tipo de interés.

    Instrumentación y transmisión de la política monetaria

    Los bancos centrales instrumentan su política monetaria influyendo en el tipo de interés (generalmente a corto plazo) y la liquidez del sistema. Para ello disponen de diferentes instrumentos, entre los que destaca la oferta de créditos y depósitos al sector bancario.

    Por un lado, conceden a los bancos créditos (o financiación) a muy corto plazo, cobrándoles un determinado tipo de interés. A su vez, les ofrecen también depósitos en los que invertir sus excedentes, remunerando estos a una tasa determinada.

    Cuando la intención del banco central sea inyectar liquidez en el sistema financiero, buscará incrementar el volumen de créditos concedidos a la banca, para lo que reducirá el tipo de interés cobrado (es decir, abaratará el coste del crédito o del dinero).

    Por el contrario, cuando su intención sea drenar liquidez del sistema financiero, buscará aumentar el volumen de depósitos de los bancos en el banco central, elevando la tasa de interés con la que los remunera, para así reducir el excedente de liquidez del sistema bancario y evitar que este se traslade a la sociedad.

    El objetivo de los bancos centrales no es obtener beneficios en sus operaciones sino conseguir la estabilidad de los precios y, en última instancia, de la economía y del sistema financiero. Al igual que los bancos comerciales, los bancos centrales ofrecen a los depósitos que remuneran un tipo de interés diferente (más bajo) al que cobran por los créditos que dan.

    Por ejemplo, el 22 de marzo de 2023, los tipos oficiales del Banco Central Europeo (BCE) se fijaron como sigue:

    • Para financiación (crédito) a una semana en el 3,50 % (este es el tipo que mayormente se conoce como tipo oficial del dinero).
    • Para financiación a un día, en el 3,75 %.
    • Para depósitos a un día en el 3,00 %.

    Estos tipos de interés contrastan enormemente con los que el BCE fijó hace tan solo diez meses (el 27 de julio de 2022) en el 0,50 % y 0,75 % para financiación a una semana y un día respectivamente, y en el 0 % para el depósito diario. Y si nos vamos más atrás en el tiempo (septiembre de 2019), el tipo oficial de los depósitos diarios en el BCE llegó a estar incluso en negativo: -0,50 %.

    Estos tipos de interés, fijados por el BCE en sus operaciones de crédito y depósito y denominados tipos de interés oficiales, son muy relevantes en la economía porque, a partir de ellos, se forman los restantes tipos de interés.

    El euríbor, que es el interés al que se prestan dinero a corto plazo los bancos entre ellos mismos, suele situarse muy cerca de los tipos de interés oficiales.

    A su vez, los tipos de interés que cobran los bancos a sus clientes por los créditos están con frecuencia referenciados al euríbor.

    En función del riesgo que el banco perciba que tiene el cliente, sea este un hogar o una empresa, establecerá un diferencial mayor o menor sobre el euríbor (es lo que se llama prima de riesgo, que es uno de los componentes del tipo de interés).

    También a mayor plazo de vencimiento del crédito, mayor diferencial impondrá el banco, ya que, debido a la incertidumbre sobre el futuro, mayor riesgo de impago hay.

    Por el lado contrario, si el crédito tiene asociado un activo colateral que lo garantice (sería el caso de las hipotecas), menor será el diferencial por riesgo, pues en caso de impago el banco podrá cubrir este a través de la venta del activo colateral.

    La financiación de las empresas

    Las empresas, especialmente a partir de cierto tamaño, tienen una alternativa para financiarse –más allá de la solicitud de un crédito bancario– que los hogares no tienen y es la posibilidad de emitir deuda en los mercados (pagarés, bonos, etc.).

    Pero, como los bancos, el tipo de interés que necesitan ofrecer (en función de su nivel de riesgo) para conseguir inversores que adquieran los títulos de deuda que emitan, debe tener relación con los restantes tipos de interés vigentes en ese momento en la economía. Por ello se habla de primas de riesgo con relación a la deuda soberana de referencia.

    Por ejemplo, si una empresa tiene un riesgo elevado, debido al sector en el que opera o el nivel que ya tiene de deuda, y quiere emitir un bono a 10 años, deberá ofrecer un interés superior al que ofrecen los bonos del Estado de referencia a dicho plazo, ya que, de no ser así, los inversores preferirán adquirir estos últimos.

    ¿Cómo se establecen los tipos de interés de los bonos del Estado?

    Como en cualquier mercado, su precio es, en gran parte, el resultado de la oferta y la demanda. Si un Estado necesita emitir deuda pero tiene un déficit elevado que financiar o un riesgo político alto, habrá poco interés en adquirirla, debido al riesgo percibido. Por tanto, dicho Estado deberá emitir su deuda a un tipo de interés más alto para atraer a los inversores.

    Por el contrario, si el riesgo de un país se considera bajo porque su déficit está controlado y disfruta de una gran seguridad jurídica, podrá ofrecer una tasa de interés inferior al emitir su deuda. Este razonamiento, basado en el riesgo percibido, explica las diferentes tasas de interés que observamos en la deuda soberana emitida por distintos países, así como en la deuda corporativa.

    Los bancos centrales también pueden ejercer influencia en los tipos de interés de la deuda publica a través de uno de los instrumentos de política monetaria de los que disponen: la compraventa de deuda pública en los mercados. Cuando quieren reducir las tasas de interés de la deuda emitida por los países, compran deuda de estos. Al contribuir a incrementar la demanda, no es necesaria una remuneración tan alta y el tipo de interés cae.

    En cambio, cuando quieren elevar las tasas de interés de la deuda, la venden. La oferta de un mayor volumen de deuda en el mercado hace que deba hacerse a un tipo de interés más elevado para acaparar el interés de un mayor numero de inversores.

    Como puede observarse, el impacto de las variaciones de la demanda y la oferta de deuda sobre el tipo de interés es inverso. Si la demanda de deuda aumenta, su tipo de interés se reduce al haber más interés por adquirirla; si la oferta de deuda se incrementa, su tipo de interés bajará para atraer más compradores.

    Así pues, a través de los dos mecanismos comentados, operaciones de crédito o depósito a corto plazo y compraventa de deuda pública, se produce la transmisión de la política monetaria orquestada por los bancos centrales al conjunto de los mercados, influyendo en el nivel de las tasas de interés.

    ¿Cómo influye el tipo de interés en la inflación?

    La inflación, o nivel general de precios, es consecuencia del equilibrio entre la oferta y la demanda de bienes y servicios. Si la demanda crece y la oferta permanece invariable, los precios suben. Si la oferta se ve reducida por cualquier razón y la demanda permanece constante, los precios suben también.

    Cuando los tipos de interés están bajos se potencia el crédito y, por tanto, la demanda de consumo, a la vez que el ahorro resulta menos interesante porque no se remunera. Por el contrario, cuando los tipos de interés están en niveles elevados, el crédito sale más caro, lo que desincentiva la demanda e incentiva el ahorro, al estar mejor remunerado. Este es el mecanismo a través del que los tipos de interés impactan en los precios, influyendo en la demanda de bienes y servicios.

    Es cierto que la inflación que se está experimentando en Europa desde finales de 2021 es, en gran parte, una inflación ocasionada por restricciones en la oferta provocadas por la política china de covid 0, que ha paralizado su producción, y la invasión rusa a Ucrania, que está generando una guerra geoestratégica con repercusiones en la oferta y en los precios de las materias primas y energéticas.

    Pero también es cierto que entre 2009 y 2021 los tipos de interés se situaron en torno al 1 %, llegando a ser incluso negativos en el periodo 2016-2021, como consecuencia de una política monetaria expansiva que buscaba fomentar el consumo para paliar los efectos de la crisis financiera primero y de la pandemia –de efectos económicos descomunales– después.

    Las altas tasas de inflación registradas en la eurozona en 2021 y 2022 (5 % y 9,2 % respectivamente, medidas por el IPCA o IPC armonizado), y que continúan en 2023, hicieron saltar las alarmas. Inició entonces un cambio radical en la política monetaria del BCE, que trata ahora de al menos no alimentar los procesos inflacionistas por el lado de la demanda.

    Los efectos de la subida de tipos

    La subida de la tasa de interés oficial del dinero (que a través de los mecanismos ya discutidos se traslada al mercado) frenará la inversión de las empresas en activos productivos debido al encarecimiento de los créditos. Esto, a su vez, generará una disminución en la demanda de materias primas y energéticas, ayudando a la contención de sus precios.

    Ciertamente, esta menor inversión tendrá repercusiones en la generación de puestos de trabajo, lo que reducirá el consumo de las familias, que también se verá desincentivado por el incremento del coste de los créditos. Todo ello, en conjunto, contribuirá a frenar la escalada de precios, a costa de ralentizar el crecimiento económico y la creación de empleo.

    Y los tipos de interés, ¿volverán a bajar o seguirán subiendo?

    Parece razonable esperar variaciones en los tipos de interés oficiales dependiendo del contexto económico. No obstante, también resulta coherente que estos se muevan en torno a cierto rango y que solo ante coyunturas muy adversas, y de forma temporal, se salgan de él. Esto es así porque, en última instancia, los tipos de interés oficiales, establecidos por las autoridades monetarias, suponen una intervención en el funcionamiento del libre mercado regulado por la oferta y la demanda. Por supuesto, dicha intervención está justificada para corregir los fallos del mercado y conseguir un equilibrio más eficiente que maximice el bienestar social.

    Para delimitar ese rango adecuado, debemos pensar que el tipo de interés es el precio de equilibrio entre la demanda y la oferta de dinero. Un préstamo de dinero debe tener un precio (el interés que el prestamista recibe) que debe compensarle por tres conceptos:

    1. El coste de oportunidad por prestar ese dinero, ya que mientras lo presta no puede usarlo.
    2. El coste de la inflación, ya que esperará que la capacidad adquisitiva de ese dinero, cuando se lo devuelvan, sea al menos la misma que cuando lo presta.
    3. El coste por el riesgo asumido, pues el hecho de prestarlo hace que pueda que no se lo devuelvan. Por ello, a mayor riesgo percibido en el prestatario, mayor prima de riesgo en el tipo de interés.

    En un mercado donde se intercambia un bien con un valor, el precio de dicho bien rara vez será cero. Y esto es lo que ha pasado en el mercado del dinero en la última década: el precio del dinero ha sido cero, o incluso negativo, debido (en parte) al contexto de baja inflación del que ha disfrutado Europa, pero también a la política monetaria expansiva, que hizo que el precio del dinero estuviera por debajo de su equilibrio natural. Esto puede justificarse en un periodo corto y bajo unas circunstancias extremadamente adversas, pero no durante un periodo tan largo.

    Por tanto, no parece probable que el tipo de interés vuelva a los niveles de la última década sino más bien que siga elevándose progresivamente o que, en el mejor de los casos (si se produce una reducción drástica de la inflación, algo que parece poco probable) se estabilice en torno a su nivel actual. Debemos por tanto incorporar a nuestras expectativas, unas tasas de interés normalizadas más elevadas.The Conversation

    Laura Núñez, Directora del Observatorio del Ahorro Familiar de Fundación IE y Fundación Mutualidad Abogacía y Profesora de Finanzas, IE University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El Premio Nobel a Ben Bernanke es otro galardón a Milton Friedman

    Este 10 de octubre la Academia Sueca otorgó el premio Nóbel de economía 2022 a Ben S. Bernanke, Douglas W. Diamond y Philip H. Dybvig.

    En esta nota queremos hacer una evaluación de las contribuciones de Bernanke a la teoría de las crisis financieras y a su gestión para atender la crisis subprime de 2008.

    Lo cierto es que Bernanke se ha declarado en más de una oportunidad, como un alumno de Milton Friedman y Anna Schwartz en lo que refiere a su estudio de la gran depresión. En su libro Historia monetaria de los Estados Unidos, ambos autores explicaron que el error de la Reserva Federal estuvo en no evitar la contracción secundaria de dinero del período 1929-1933 provocando la pérdida de más de 10.000 bancos, la pérdida de actividad económica y la generación de un alto desempleo.

    En términos técnicos, o de la teoría cuantitativa del dinero (MV= Py), se trata de una contracción en el ingreso nominal MV, o más precisamente la caída en la Velocidad de circulación del dinero (V), lo que se corresponde con un aumento de la demanda de dinero (Md).

    En términos más coloquiales, una vez que inicia la crisis, las personas tienen incertidumbre y temores que los lleva a incrementar su demanda de dinero, su atesoramiento, a partir del cual reducen sus gastos e inversiones.

    Friedman y Schwartz recomendaban entonces, que en este caso particular, la autoridad monetaria debía incrementar la masa monetaria (M) en la misma proporción que bajaba V, para así evitar la deflación de precios, y con ello la caída de actividad y empleo.

    La medida, para este caso particular, tuvo un consenso amplio en la Academia, y fue Bernanke, en representación de la Fed, quien afirmó en 2002 que de ocurrir un escenario similar la autoridad monetaria no cometería el mismo error.

    En 2008, cuando Bernanke ya estaba al frente de la Fed, tomó aquellas lecciones de Friedman y Schwartz y aplicó una política de fuerte liquidez para contrarrestar el incremento en la demanda de dinero, consiguiendo así reducir el desequilibrio monetario que de otro modo hubiera repetido el temido escenario de los años 1930.

    Para una parte de la literatura que evaluó la crisis de 2008, Bernanke incluso fue más lejos, y con sus políticas oportunas de rescate de empresas y bancos “que eran demasiado grandes para caer”, evitó que el sistema financiero cayera como un efecto dominó, lo que en definitiva salvó también a la economía real.

    Pero hay otra parte de la literatura que señala que la intervención no fue benigna, que en lugar de políticas de redescuento la intervención debió aplicar operaciones de mercado abierto, y que los salvatajes a las empresas nos dejan con un “riesgo moral” que evita que aprendamos de nuestros errores. Más importante aún, la expansión de liquidez que inició en 2008 nos dejaba con una economía recuperada ya desde 2011, pero aun con tasas de interés cercanas a 0 % en el período 2008 a 2016, la economía americana no parecía reaccionar.

    En 2016 la Fed intentó subir las tasas de interés pero rápidamente observó que la economía americana era un castillo de naipes, con riesgo de recesión. Decidieron dar un paso atrás en esta medida, y más bien esperar que la recuperación fuera más vigorosa, y que la economía empezara a crecer. Las tasas de interés cercanas a 0 % no pudieron lograr en el período 2016-2020 que la economía rebotara, lo que habría escenarios similares a la economía japonesa, que tiene dificultades de crecimiento desde principios de los años 1990.

    Mi hipótesis es que la pandemia vino a tapar estos desequilibrios monetarios con una fuerte recesión, que dejó a la economía en un nuevo escenario similar al de 1930. Ya sin Bernanke, pero con el mismo manual, ante el temor y la incertidumbre que generó el covid-19, la Fed volvió a contrarrestar la caída de V con aumentos “nunca vistos” de M.

    La economía se recuperó sobre la base de estos estímulos, sumado a la flexibilización de las restricciones por cuarentenas, pero deja para adelante un nuevo escenario desafiante, en el que ni el propio Bernanke tiene claro cómo atender. La discusión hoy no incluye la expansión monetaria de 2008-2020, que fue muy extensa en tiempo, y muy profunda en cantidad de dinero. Por ello insisto que los efectos de la política de Bernanke quedaron ocultos en la pandemia. Hoy lo que abre una nueva literatura es la política de 2020-2021, pues ha dejado pequeño al ciclo anterior.

    La contracción monetaria que inició en la post pandemia intenta paliar los efectos inflacionarios que ya son visibles en todos los indicadores, pero si bien es posible que tenga éxito en ese cometido, también puede dejarnos con una nueva gran recesión similar a aquellas de 1987, 2001, 2008, 2020.

    En términos del economista argentino Guillermo Calvo estamos ante un nuevo Sudden Stop que provocará una nueva gran recesión. En términos de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek estamos ante las viejas lecciones de la teoría austriaca del ciclo económico.

    Es una pena que en este premio la Academia Sueca no haya incluido a los economistas Lawrence H. White y George Selgin, como expertos modernos en esta literatura, quienes podrían contribuir a evitar que el mundo siga siendo convulsionado con malas políticas monetarias.

    El autor, Adrián Ravier,  es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. 

    Este artículo fue publicado originalmente en Punto de Vista Económico el 11 de octubre de 2022.

  • Cómo afectan los anuncios de política monetaria a la incertidumbre en los mercados financieros

    En los mercados financieros existen instrumentos que permiten extraer información sobre las expectativas que tienen los inversores con relación al comportamiento futuro de ciertas variables económico financieras.

    Dentro de esta categoría destacan los índices de volatilidad. Un índice de volatilidad mide la incertidumbre del mercado respecto a la evolución en el corto plazo (30 días siguientes) de diversas variables. Estas pueden ser un índice bursátil, el rendimiento de los bonos del Estado o el precio del crudo, entre otras. Por lo tanto, una subida en estos índices de volatilidad significa mayor incertidumbre en el mercado de renta variable, en el mercado de renta fija o en el mercado de materias primas.

    El índice de volatilidad de referencia en los mercados financieros internacionales es el VIX, que mide la incertidumbre asociada al índice Standard & Poor’s 500 (S&P 500) y sirve de barómetro para medir el miedo de los inversores.

    Históricamente, el VIX ha alcanzado valores máximos en respuesta a grandes eventos de distinta naturaleza, como el ataque terrorista a las torres gemelas de Nueva York en septiembre de 2001, la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008 o el estallido de la pandemia de la covid-19 en marzo de 2020.

    Evolución temporal del índice VIX, resaltando algunas de las principales crisis recientes.
    Fuente: elaboración propia a partir de datos de investing.com

    Tras años en los que la política monetaria convencional del Banco Central Europeo y la Reserva Federal se había caracterizado por tipos de interés anclados en el 0 %, se suceden las noticias sobre la reacción de los mercados financieros (las bolsas, el mercado de deuda, la prima de riesgo…) ante las decisiones de subidas de tipos de interés a uno y a otro lado del Atlántico.

    El efecto esperado de los anuncios de política monetaria sobre la incertidumbre de los inversores

    A diferencia de los grandes e inesperados eventos que se asocian con un incremento de la incertidumbre en los mercados, los anuncios de política monetaria son anuncios programados. Es decir, se conoce con anterioridad la fecha en la que se reúnen las autoridades competentes para la toma de decisiones de política monetaria.

    Este aspecto es importante para entender el impacto de los anuncios de política monetaria sobre la incertidumbre de los inversores. Ederington and Lee, en su artículo The creation and resolution of market uncertainty: The impact of information releases on implied volatility (Journal of Financial and Quantitative Analysis, 1996) ofrecen una hipótesis sobre el efecto esperado de los anuncios programados en la incertidumbre de los mercados.

    En concreto, los autores pronostican una caída en el nivel de incertidumbre asociado a una cierta variable inmediatamente después de anuncios programados que tienen un fuerte impacto en el precio de dicha variable.

    El razonamiento es el siguiente:

    Los índices de volatilidad miden cada día la volatilidad media esperada del precio de una variable a lo largo de los siguientes 30 días. Si los inversores observan que, tras determinados anuncios programados importantes, los precios de una cierta variable sufren una fuerte oscilación (es decir, experimentan una gran volatilidad), dicho comportamiento anticipado hará que la volatilidad esperada media a 30 días sea mayor antes del anuncio que después.

    Esto es así porque, tras el anuncio, la estimación de la volatilidad esperada ya no incluye el día del anuncio asociado con una volatilidad especialmente elevada. En definitiva, los autores pronostican una resolución de incertidumbre después de anuncios programados relevantes.

    Respuesta de la incertidumbre en los mercados según el contenido del anuncio

    Si analizamos la reacción del VIX tras los anuncios de política monetaria de la Reserva Federal desde la primera subida de tipos de interés, en marzo de 2022, hasta la última, a finales de julio, la tasa de variación media entre el día anterior y el día del anuncio ha sido del -0,10 %. Este dato implica que los recientes anuncios de la Reserva Federal han contribuido a resolver la incertidumbre o el miedo de los inversores.

    Variaciones provocadas en el VIX por los anuncios de cambios en los tipos de interés hechos por la Reserva Federal estadounidense en 2022.
    Fuente: elaboración propia a partir de datos de la Fed y CBOE

    Cabría preguntarse ahora, ¿cuál fue el sentido de la respuesta de los mercados entre marzo de 2020 y marzo de 2022, cuando no hubo cambios en los tipos de interés?

    En este caso, el VIX también experimentó, de media, una caída tras los anuncios (-0,04 %), aunque estos no variasen las condiciones vigentes. Por lo tanto, la hipótesis de resolución de incertidumbre en los mercados parece haberse cumplido en ambas etapas, independientemente de la decisión anunciada.

    La estrategia de comunicación de las decisiones de política monetaria

    Ahora bien, ¿por qué la incertidumbre de los inversores ha disminuido más, de media, en la etapa de anuncios de subidas de tipos de interés que en la etapa previa de ausencia de cambios en los tipos de interés?

    La hipótesis de resolución de incertidumbre pronostica al respecto que la magnitud de la disminución de la incertidumbre en un cierto mercado será mayor cuanto mayor sea el impacto del anuncio sobre dicho mercado. Es decir, cuanta más volatilidad se observe tras el anuncio.

    En la volatilidad que reflejan las acciones (en este caso el S&P 500) tras los anuncios de política monetaria juega un papel muy importante la información que las autoridades monetarias hacen pública sobre el curso esperado de la política monetaria en el futuro próximo. O sea, la forward guidance.

    Para ser lo más transparente posible sobre el sentido futuro de sus decisiones de política monetaria, la Reserva Federal va informando sobre la senda prevista de los tipos de interés tanto en los comunicados que emite inmediatamente después de las reuniones, como en las posteriores conferencias de prensa.

    En este sentido, en la etapa de tipos de interés anclados en el 0 % la información suministrada por la autoridad monetaria anticipaba de manera recurrente la ausencia de cambios en un futuro cercano.

    En cambio, en la reunión de la Reserva Federal del 26 de enero de 2022 se anunció el cambio de viraje en su política monetaria:

    “With inflation well above 2 percent and a strong labor market, the Committee expects it will soon be appropriate to raise the target range for the federal funds rate”.

    En sucesivas reuniones a lo largo de 2022 la autoridad monetaria estadounidense ha ido anunciando futuras subidas de tipos de interés ofreciendo, en algunos casos, información sobre la magnitud de la subida.

    Sirva de ejemplo la reunión del 15 de junio de 2022, en la que se anunció una subida de tipos del 0,75 %, algo que no se veía desde 1994. En la conferencia de prensa posterior al comunicado emitido por la Fed, su presidente, Jerome Powell, anunció que en la siguiente reunión la subida podría ser de 50 o 75 puntos básicos.

    Este anuncio hizo aumentar significativamente la volatilidad en las bolsas.

    Los nuevos interrogantes

    Es probable que ahora los inversores estén anticipando una mayor volatilidad en las bolsas como consecuencia del componente inesperado, o sorpresa, de los anuncios sobre el curso actual y futuro de la política monetaria. Esto explicaría que, tras los comunicados de la Reserva Federal, la incertidumbre sea menor en esta nueva etapa de política monetaria restrictiva.

    ¿Cabe esperar que la Reserva Federal siga anunciando nuevas subidas en los tipos de interés? ¿Lo hará en la cuantía que los agentes económicos esperan? ¿Cuál será el componente sorpresa de la información revelada sobre el curso futuro de la política monetaria? De la respuesta a estas preguntas dependerá, en gran parte, el nivel de resolución de incertidumbre en los mercados.The Conversation

    Raquel López García, Profesora Contratado Doctor Interino, Departamento de Análisis Económico y Finanzas, Universidad de Castilla-La Mancha y Francisco Jareño Cebrián, Catedrático de Universidad, Área de Economía Financiera, Departamento de Análisis Económico y Finanzas, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Bank of America advierte que se avecina un “shock de recesión” económica

    En una nota financiera, Michael Hartnett, estratega del Bank of America habló a los clientes de un oscuro panorama en Estados Unidos con shock de recesión económica.

    El estratega jefe de inversiones de Bank of America (BoFA), Michael Hartnett, explicó el jueves pasado en una nota financiera semanal a los clientes del banco que la economía estadounidense podría entrar en recesión.

    La nota del estratega de BoFA detalló además que las criptomonedas podrían superar a los bonos y las acciones.

    Específicamente, el analista advirtió que la economía de EE. UU. podría sentir importantes impactos económicos. En los últimos tiempos, la inflación en los Estados Unidos se ha disparado y la Reserva Federal (FED) ha sentido la necesidad de intervenir. El 16 de marzo, la Reserva Federal de EE. UU. elevó la tasa bancaria de referencia por primera vez desde 2018, y el banco central espera seis aumentos más este año. La agencia Reuters publicó que Harnett advierte que la situación macroeconómica está empeorando.

    Ya se venía habando de una recesión inminente en todo el mundo, y ahora es éste importante banco de EE. UU. el que ha emitido su propio pronóstico nefasto para la economía mundial.

    Ha pasado más de un mes desde que Rusia invadió Ucrania, lo que provocó consecuencias imprevistas y prolongadas para la economía mundial. Combinado con un problema de inflación que ya estaba disparando los precios de prácticamente todos los productos básicos, las instituciones globales han comenzado a hacer sonar las alarmas de que estamos al borde de una recesión anticipada desde hace mucho tiempo. Hartnett advirtió: “El ‘shock inflacionario’ empeora, el ‘shock de tasas’ acaba de comenzar, el ‘shock de recesión’ se acerca”.

    Hacia una recesión

    El analista de Bank of America advierte que «la inflación siempre precede a las recesiones» y que las políticas monetarias más estrictas que se implementan para controlar el aumento de los precios hacen que sea muy probable un «shock de recesión».

    La inflación ha sido la pesadilla de la economía estadounidense durante meses, y las tasas han alcanzado nuevos máximos desde que comenzó la guerra. La tasa de inflación anual saltó al 7,9% en febrero, la más alta en cuatro décadas.

    Las declaraciones del analista de BoFA siguen a los mercados de bonos de EE. UU. que también indican que se pronostica una recesión económica.

    Las tasas de interés más altas han llevado a una inversión de la llamada curva de rendimiento , lo que significa que los rendimientos a corto plazo se han vuelto repentinamente mucho más atractivos que los tradicionalmente más altos a largo plazo. Un aumento en los rendimientos a corto plazo es un indicador de que los inversores creen que el futuro inmediato del mercado es mejor que la perspectiva a largo plazo.

    Los analistas de BofA dicen que esta inversión es una señal de que se acerca una recesión. “Las curvas de rendimiento siempre se inclinan cuando comienzan las recesiones”, dice el informe.

    Esto tuvo lugar la semana pasada cuando se invirtió el diferencial entre los rendimientos del Tesoro a 2 y 10 años, lo que confirma lo anterior,  que la situación de la economía de EE. UU.está muy difícil.

    Cripto al rescate 

    La nota de Hartnett a los inversores dice además que las materias primas, el efectivo y las criptomonedas “podrían superar a los bonos y las acciones”. La nota del BoFA señala que durante las últimas diez semanas, los fondos de acciones de mercados emergentes vieron mejores desempeños en el mercado al igual que los vehículos de deuda.

    Según la perspectiva reciente de BoFA, el banco espera que la Reserva Federal eleve la tasa de referencia en 50 puntos básicos durante la próxima reunión. Además, las tasas hipotecarias alcanzaron el 5% en abril. BoFA también ha rebajado nueve acciones de transporte esta semana, después de citar el “deterioro de la demanda”.

    Vale señalar que no es el único analista en hacer recientemente una comparación entre las cripto y el mercado accionario. Mike McGlone, analista de Bloomberg, señaló el mismo día que las criptomonedas están ‘saliendo adelante’ en la marea menguante de la inflación y el bajo mercado de valores. Además, dijo de Bitcoin cotiza tres veces la volatilidad de Nasdaq ahora.

    Bank of America y las cripto

    Vale señalar que durante los últimos meses, Bank of America ha hablado mucho sobre las criptomonedas. En febrero, por ejemplo, un analista señaló que Bitcoin debe verse más como un activo de riesgo que como una cobertura a la inflación, dada su volatilidad. Además, un analista del banco dijo en enero que la capitalización de mercado del token de la plataforma de contrato inteligente Solana podría quitarle participación de mercado al líder actual Ethereum y podría convertirse en la “visa” del ecosistema cripto. Antes, en diciembre, el banco habló de que las criptomonedas serían las monedas del metaverso. En julio del año pasado, el banco creó un equipo para investigar las criptomonedas.

    Con información de Reuters, DiarioBitcoin, Bank of America.

  • Christine Lagarde, presidente del Banco Central Europeo, pronostica una recesión de entre el 5 y el 12% para la zona del euro este año

    Entrevista a Christine Lagarde, presidenta del BCE, realizada por Dominique Seux, Federico Fubini, Thomas Hanke y Carlos Segovia y publicada el 19 de mayo de 2020 en la Web del Banco Central Europeo.

    Emmanuel Macron y Angela Merkel proponen un fondo europeo de recuperación de 500.000 millones de euros. ¿Le parece suficiente para que el BCE no tenga que hacer el esfuerzo solo?

    Las propuestas de la iniciativa franco-alemana son ambiciosas, concretas y bienvenidas. Allanan el camino para una emisión de deuda a largo plazo de la Comisión Europea y, sobre todo, permiten la asignación de una importante ayuda presupuestaria directa a los Estados más afectados por la crisis. Esto demuestra el espíritu de solidaridad y responsabilidad mencionado por la Canciller la semana pasada. No puede haber un fortalecimiento de la solidaridad financiera sin una mayor coordinación de las decisiones a nivel europeo.

    ¿Los países europeos están saliendo gradualmente de la fase de contención. ¿Cuál es el impacto económico en la zona euro?

    Estamos ante un ‘shock’ considerable y desconocido en tiempos de paz. Debemos afrontarlo con determinación para ayudar a nuestras economías a recuperarse lo antes posible y evitar una crisis social. Nuestros escenarios consideran una recesión de entre el 5 y el 12% para la zona del euro este año, con un escenario central del 8%. Revisaremos nuestras proyecciones el 4 de junio, pero en el peor de los casos, anticipamos una caída del 15% del producto interior bruto sólo en el segundo trimestre. En realidad, es difícil evaluar el efecto del desconfinamiento en cada país, especialmente si tenemos que incluir la hipótesis de una segunda ola de la epidemia en otoño. Hay un factor que parece probable: si hay una segunda ola, su impacto económico debería ser menos grave, ya que la experiencia está dando sus frutos.

    En esta crisis, ¿cuál es el papel del BCE? Según los Tratados, no incluye el crecimiento y el empleo en su mandato…

    La estabilidad de los precios está en el centro de nuestro mandato, con una inflación inferior, pero cercana, al 2%. En circunstancias como las actuales, cuando la inflación -y las expectativas de inflación- están muy por debajo de nuestro objetivo y la economía está en profunda recesión, el BCE debe aplicar una política monetaria tan acomodaticia como sea necesario para estabilizar tanto la inflación como la economía. Debemos intervenir siempre que haya un riesgo de endurecimiento de las condiciones financieras. Y debemos asegurarnos de que la política monetaria se transmita a todos los países de la zona del euro, en todos los sectores. Este es el propósito de nuestro instrumento extraordinario, el programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP).

    ¿Merecen ayuda todos los países en los que parece que la política monetaria no está produciendo los efectos deseados?

    Por supuesto que la merecen. La transmisión de la política monetaria es tan importante como la propia política monetaria.

    La crisis financiera de 2012 y después la crisis de la deuda de 2015 en Grecia amenazaron el futuro del propio euro. La crisis económica de hoy es mucho más fuerte. ¿Existe el riesgo de que la eurozona se rompa?

    No. La situación no es para nada la misma. Esta vez no se trata de una crisis financiera e inmobiliaria que se ha extendido a toda la economía, ni de una crisis en la que un país se ha puesto al margen del resto al haber aplicado una mala política económica. Es un golpe simétrico, que afecta a todas las economías al mismo tiempo. Para proteger la salud de los europeos, los responsables políticos han decidido cerrar parcialmente sus economías. Por consiguiente, es importante que todos los países vuelvan a arrancar en buenas condiciones utilizando todos los instrumentos disponibles.

    ¿El riesgo de ruptura del euro es por lo tanto cero?

    Sí, y recuerdo que el euro es irreversible, está consagrado en los Tratados.

    Los diferenciales de los tipos de interés de las deudas de los países del sur de Europa son mayores que a principios de marzo, a pesar de las medidas que ha tomado: ¿está satisfecha?

    Insisto: es nuestro papel asegurar la correcta transmisión de la política monetaria en todos los países de la zona del euro. Seguiremos actuando sin pestañear. Desde que el BCE anunció el 18 de marzo el PEPP, el diferencial italiano (frente al tipo a 10 años del Bund alemán) ha disminuido considerablemente. También ha bajado la prima de riesgo de España y la de Portugal.

    ¿Cómo valora la reacción de los responsables políticos ante la crisis? En 2012, el «whatever it takes» de su predecesor se produjo después, y no antes, de que los gobiernos europeos contrajeran compromisos…

    A nivel nacional, los Gobiernos han tomado medidas para afrontar el desafío. Entre las ayudas directas a los hogares, las moratorias y los avales al sector privado, han puesto sobre la mesa el equivalente a 20 puntos del PIB de la zona del euro. Eso es mucho. Por su parte, la Comisión Europea ha eliminado las limitaciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y ha desbloqueado los mecanismos de ayuda estatal: esto era esencial. Pero hay un límite a todo esto: el esfuerzo ha sido demasiado asimétrico. Dependiendo del país, varía entre el 2% y el 40% del PIB, si añadimos las ayudas directas y los avales. Los países económicamente más débiles, que en algunos casos son los más afectados por el virus, no tienen el margen de maniobra presupuestario para hacer el esfuerzo necesario para que sus economías vuelvan a ponerse en pie. Por consiguiente, la solución es un plan de estímulo fiscal europeo rápido y sólido para restablecer la simetría entre los países a medida que salen de la crisis. Claramente, este plan debe proporcionar más ayuda a los países que más la necesitan. Proporcionar esta ayuda colectiva interesa a todos los Estados miembros.

    ¿Qué espera del Consejo Europeo?

    El Consejo tiene una inmensa responsabilidad y estar a la altura de la gravedad del daño económico y del sufrimiento social. ¿Qué se ha hecho hasta ahora? 540.000 millones de euros ya están potencialmente disponibles, entre lo que proviene del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE): los avales adicionales a las empresas (centradas en las pymes) prometidas por el Banco Europeo de Inversiones; y el plan SURE de la Comisión Europea para cofinanciar el trabajo a tiempo parcial, que debería ponerse en marcha a partir de junio. Las líneas de crédito del MEDE no son como los programas de rescate del pasado. Son ofertas de préstamos equivalentes a hasta el 2% del PIB de cada Estado, a tipos muy bajos y con condiciones mínimas. Basta con que el solicitante demuestre que los fondos se destinan a gastos sanitarios directos e indirectos para combatir la pandemia. Este paquete de medidas de apoyo es bienvenido, pero es claramente insuficiente para hacer revivir la economía de la zona euro.

    ¿A cuánto debe ascender?

    Estimamos que el total de las necesidades de financiación adicional de los Estados, generadas por esta crisis, sólo para el año 2020, se sitúa entre 1 y un 1,5 billones de euros. Algunos alcanzarán fácilmente las cantidades necesarias, mientras que otros van a necesitar la solidaridad financiera comunitaria. Su tamaño y composición dependerán de la ambición de los jefes de Estado o de Gobierno, guiados por Charles Michel y Ursula von der Leyen. Este plan europeo de recuperación, que espero sea rápido y masivo, también tendrá que centrarse en la inversión en bienes públicos de interés común, aquellos que es mejor financiar juntos que solos, porque eso es más eficaz. Incluyo aquí la seguridad sanitaria, la transición hacia una economía más ecológica, más digital y más protectora de la biodiversidad.

    Si el Consejo Europeo no crea un fondo de recuperación suficiente, ¿pueden los países más vulnerables contar aún con el programa de rescate del BCE (OMT) y bajo qué condiciones?

    El programa OMT sigue siendo un instrumento importante en la caja de herramientas europea, pero fue diseñado para la crisis de 2011-2012, que es muy diferente a ésta. No creo que sea el instrumento más adecuado para hacer frente a las consecuencias económicas de la crisis sanitaria creada por Covid-19. Hoy en día y ante tal choque sistémico, es el PEPP, nuestro programa de compra de valores públicos y privados de 750.000 millones de euros, el más apropiado.

    Su importe fue calculado en marzo, cuando teníamos una idea aún imprecisa de la recesión. Si sus previsiones cambian en junio, ¿será éste el momento de revisarlo al alza?

    Sobre este tema, hemos sido y somos muy claros: no dudaremos en ajustar el tamaño, duración y composición del PEPP tanto como sea necesario. Utilizaremos toda la flexibilidad necesaria dentro de nuestro mandato. No tenemos ningún obstáculo psicológico.

    La situación presupuestaria de Italia, España y Francia era difícil incluso antes de la crisis. ¿No le da escalofríos su situación actual? ¿Se debería abandonar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento?

    La prioridad hoy en día es ayudar a las economías a recuperarse. Los Estados gastan y las deudas aumentan en consecuencia, y la relación deuda/PIB subirá porque estamos en recesión. Todos los países del mundo están viendo aumentar sus niveles de deuda: según las previsiones del FMI, la deuda de los Estados Unidos alcanzará más del 130% del PIB a finales de 2020, mientras que la zonadel euro estará por debajo del 100%. Hablo de una media, por supuesto, porque hay diferencias entre los países de la zona del euro. Pero para evaluar la sostenibilidad de la deuda, no debemos centrarnos en el nivel de la deuda con respecto al PIB. Hay que tener en cuenta el nivel de crecimiento y los tipos de interés vigentes. Estos dos factores son decisivos.

    Creo que esta crisis es una buena oportunidad para modernizar las modalidades del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que ahora está suspendido. En el pasado se han hecho propuestas innovadoras, incluso por parte del FMI, que deberían ser examinadas de nuevo. Se debe medir su relevancia y eficacia. Creo que los términos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento tendrán que ser revisados y simplificados antes de pensar en restablecerlo, una vez que hayamos salido de esta crisis.

    ¿Qué opina de la idea de los coronabonos como forma de mutualizar la deuda?

    Lo importante es que todos los países europeos se den cuenta de lo interdependientes que son: una cadena de fabricación de automóviles alemana puede pararse porque no hay piezas de repuesto italianas, españolas o francesas. La integración comercial dentro de la zona del euro es tan fuerte hoy en día que es obvio que a todos los países, especialmente a los más fuertes, les interesa que los más débiles se recuperen. De lo contrario, todos salen perdiendo.

    Si el plan de recuperación europeo combina las subvenciones comunitarias y los préstamos a muy largo plazo, con tipos de interés bajos, destinados principalmente a los países que más los necesitan, habremos dado un gran paso adelante en la solidaridad financiera europea.

    ¿Qué considera préstamos a muy largo plazo? ¿10, 30, 50 años?

    En el caso del fondo europeo de recuperación, el plazo de vencimiento de los préstamos debería ser de unos 10 años como mínimo, pero es evidente que unos plazos más largos ayudarían a repartir los costes de la crisis a lo largo del tiempo. El BCE, por su parte, está comprando valores con vencimientos muy largos, hasta 30 años.

    ¿Qué es lo que realmente está en juego en la decisión del Tribunal Constitucional de Karlsruhe? ¿Su independencia, la primacía del derecho europeo o la actitud de Alemania hacia la UE – o el propio euro?

    Hemos tomado buena nota de esta decisión. El BCE está sujeto a la legislación europea, rinde cuentas ante los miembros del Parlamento Europeo y, en última instancia, responde ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En diciembre de 2018, el TJCE dictaminó sin lugar a dudas que las compras de títulos del Estado por parte del BCE (programa PSPP) cumplen plenamente con su mandato y la legislación europea.

    ¿Pero no es esto un serio desafío al orden jurídico europeo? Europa se construyó en base al estado de derecho …

    Europa es una arquitectura del derecho; la Unión Europea está construida sobre un orden jurídico muy claro. Y la independencia del BCE, garantizada por los Tratados, es un pilar del pensamiento monetario alemán. Esto es lo que le da al BCE la fuerza para cumplir su mandato.

    ¿Puede usted, a pesar de esta decisión, seguir utilizando sus programas de recompra de deuda?

    Sí, el fallo del propio Tribunal Constitucional alemán es explícito: dice que el programa PEPP decidido en el contexto de la pandemia no se ve afectado por este fallo. No temo ni por el programa frente a la pandemia (PEPP) ni por el programa anterior, que se refiere a las compras de deuda a partir de 2015 (PSPP). Ya digo que el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas dictaminó que estaba en conformidad con los Tratados en diciembre de 2018. Nos mantenemos firmes en la búsqueda de nuestro objetivo de estabilidad de precios.

    ¿No teme que surjan dudas en los mercados financieros y que esto limite la eficacia de su política?

    El PEPP es un programa de compras selectivas y limitadas en el tiempo y responde a circunstancias excepcionales. Las demás instituciones europeas también han tomado medidas excepcionales en esta crisis.

    ¿La legitimidad del PEPP está asegurada por la excepcionalidad del momento?

    Está absolutamente justificado por esta conmoción excepcional.

    ¿Pero cómo va a posicionarse el Bundesbank y participar – o no – en los programas del BCE bajo estas condiciones?

    De acuerdo con el Tratado, todos los bancos centrales nacionales deben participar plenamente en las decisiones y en la ejecución de la política monetaria de la zona del euro.

    ¿El Bundesbank tiene libertad de criterio?

    Cada banco central nacional de la zona del euro es independiente y no puede aceptar instrucciones de los gobiernos. Esto está establecido en los Tratados.

    ¿Pero cuál es el papel del BCE en este conflicto?

    Mi convicción es clara. El BCE recibió un mandato de los Estados miembros de la UE cuando redactaron y ratificaron el Tratado. El BCE está sujeto a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Seguiremos siendo responsables ante el Parlamento Europeo y explicaremos nuestras decisiones a los ciudadanos europeos.

    En los próximos años, ¿cómo podrán los países más endeudados deshacerse de las deudas contraídas por el virus? ¿Serán canceladas, alargadas, reducidas?

    La solución es generar un crecimiento sólido y sostenible que, con el tiempo, permita amortizar la carga de la deuda y permita que nuestras economías se desarrollen de forma armoniosa para satisfacer las aspiraciones de nuestros ciudadanos.

    Entre algunos economistas, la idea de la deuda perpetua ha tenido cierto éxito intelectual.

    Es, en efecto, un debate… intelectual

    Estuvo en Washington a la cabeza del FMI, volvió a Europa hace unos meses, ¿qué le sorprende?

    Volví a Europa con las mismas convicciones: nuestros modelos de crecimiento deben evolucionar, profundamente, para anticipar y frenar el cambio climático; la desigualdad es un peligro; la globalización debe ser más respetuosa con el ser humano. Desde este punto de vista, Europa tiene valores fundamentales y preciosos que inspiran al resto del mundo y que nosotros debemos defender.

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