Etiqueta: políticas públicas

  • ¿Es virtuosa la homosexualidad?

    Hace pocos días, GCC Views publicó un artículo en el cual la agencia estatal de servicio postal noruego, presenta un video de un Santa gay; el cual se tornó viral. GCC Views no intentaba promover la homosexualidad sino informar acerca de la tendencia creciente de quienes se afanan en decir que es cosa buena, normal y sana. Simplemente buscamos la discusión crítica del tema. Y, tal vez uno de los enfoques críticos iniciales sería: ¿Qué hace una agencia estatal promoviendo la homosexualidad? ¿Acaso es esa una función gubernamental?

    La sexualidad, por su naturaleza, no es un deporte o actividad para deleitarnos sin atención a sus consecuencias más profundas. La cópula sexual entre hombre y mujer está fraguada en la naturaleza con fines de diversidad y sobrevivencia, que sin ello no existiríamos.
    El cambio de una reproducción asexual a una sexual ocurrió hace unos 541 millones de años durante la explosión Cámbrica, e hizo posible la evolución que trajo a los humanos a la cúspide de la creación animal. Fue una diferenciación que permitió y sigue permitiendo una adaptación de sobrevivencia y desarrollo. La atracción entre el macho y la hembra tuvo y tiene un propósito único y esencial, con lo cual no debemos interferir ni, mucho menos, jugar.

    Con la diferenciación de homíninos a homínidos, el cerebro tuvo que crecer para permitir nuestro desarrollo, limitado por el paso a través del canal de parto de las madres de la vida; lo cual tiene aspectos insoslayables; tal como la crianza y educación de la criatura, lo cual poco ocurre entre otras especies animales. Esta función unitiva de la pareja va de la mano con la reproductiva y son inseparables. Precisamente allí el intento tenebroso de la tendencia totalitaria de promover la homosexualidad, la educación estatal, y el convertirnos en semovientes. Es la destrucción del bienandar que nos encausa por tenebrosos caminos.

    Más aún, la práctica homosexual debilita la unión entre el padre y la madre y el sano desarrollo de los hijos. La práctica homosexual desatiende la razón e importancia de la naturaleza creativa y de la vida en general. Con lo dicho, no busco destruir a quienes se han ido por esos rumbos, sino busco dejar lo más claro posible el que el acto o cópula homosexual no es virtuoso.

    En fin, quienes buscan y promueven estas aberraciones son una gran minoría que, como lee la Carta de San Pablo a los romanos en su Capítulo 1, advierte de “las maldades e injusticias de aquellos que sofocan la verdad con el mal.” También señala San Pablo que las obras de la Creación están inscritas en ella para que la conozcamos. Y habla de aquellos que “creyéndose sabios, se volvieron necios.” “Se entregaron a la impureza y deshonraron sus propios cuerpos.”

    Y más aún, nos dijo San Pablo: “Los hombres, asimismo, dejan la relación natural con la mujer y se apasionan los unos por los otros; practican torpezas varones con varones, y así reciben en su propia persona el castigo merecido por su aberración.”

  • Las fortalezas del carácter son fundamentales si se quiere liderar un país hacia el desarrollo

    Crear un camino de la pobreza a la prosperidad es un objetivo para muchos líderes nacionales y el objetivo a menudo declarado de muchas organizaciones internacionales de desarrollo públicas y privadas. Pero para los muchos países del mundo cuyas poblaciones aún no han disfrutado de los frutos de la prosperidad, ¿qué se necesita para realizar esta ambición común? ¿Quién debería desempeñar qué papel?

    Durante los últimos catorce años, el Legatum Prosperity Index ha ofrecido una visión única de lo que impulsa el progreso en las naciones de todo el mundo. En este último informe del Legatum Institute, denominado  How Nations Succeed: Analyses of National Transformation, se busca dar una respuesta holística a este par de preguntas.

    La prosperidad implica mucho más que riqueza: va más allá de lo financiero a lo político, lo judicial y el bienestar y el carácter de una nación; se trata de crear un entorno en el que todas las personas puedan alcanzar su máximo potencial. Una nación es próspera cuando tiene instituciones sólidas y eficaces, una economía abierta y personas que están sanas, educadas y seguras. Estos principios básicos de la prosperidad son comunes a todas las naciones en desarrollo.

    Los países que se ubican en la mitad superior del Legatum Prosperity Index tienden a tener un conjunto de características discernibles. El nivel de conflicto es mínimo, o al menos contenido. Las libertades esenciales se respetan en su mayoría y los gobiernos son en su mayoría competentes y responsables. Las economías funcionan relativamente bien, con suficiente diversificación y productividad para mantener el empleo mayoritariamente asalariado y niveles de PIB per cápita superiores a $ 3500. Además, existen tasas relativamente bajas de mortalidad relacionada con la pobreza, mientras que los estándares de atención médica y educación son suficientes para satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de la población.

    Si bien estas son las características generales de los países que brindan prosperidad a sus ciudadanos, las preguntas que aborda este informe constituyen un elemento central de la política de desarrollo. Una mala formulación de políticas no solo cuesta valiosos recursos financieros y capital político; cuesta tiempo. Tiempo en el que más niños podrían asistir a la escuela, más mujeres podrían sobrevivir al parto y más personas pudieron ver sus propias aspiraciones realizadas. También, el diseño de la política tiene un impacto a largo plazo. Una investigación sobre la dependencia de caminos de la infraestructura romana ha demostrado que dos mil años después, la actividad económica sigue más densamente concentrada alrededor de donde se construyeron esos caminos.  Dicho de manera más simple: las decisiones que se tomen hoy tendrán un impacto en el desarrollo de las naciones durante siglos.

    Así como la prosperidad de las naciones ha evolucionado durante los últimos 60 años, también lo ha hecho nuestra comprensión de la naturaleza del desarrollo. En su libro de 1960, Stages of Economic Growth, Walt Rostow postuló que había cinco etapas distintas de economía y desarrollo institucional a través del cual transitan las naciones: sociedad tradicional, condiciones previas para el despegue, el despegue, la conducción hasta la madurez y la era de alto consumo masivo. Él también sugirió que era posible acelerar el ritmo al que los países avanzaban estas etapas con ayuda externa, es decir, la llamada cooperación internacional de países desarrollados a los menos desarrollados, a través de instituciones multilaterales, ONGs, etc. Pero como escribió Peter Bauer en su libro Dissent on Development, en una crítica específica a Rostow, ‘las sociedades no son aviones que despegan en un momento verificable para un destino específico y, a partir de entonces, sólo hay que esperar progresar sin interrupción. ‘

    Hay pocas razones para creer que el desarrollo es un proceso bien ordenado y un proceso predecible. De hecho, la mayor parte de la historia humana sugiere precisamente lo contrario. Los diversos campos de la investigación actual sobre lo que caracteriza, cataliza y sostiene a los procesos de desarrollo nacional son amplios y divergentes.

    Esto se ve aún más confuso por los patrones de crecimiento inconsistentes de las naciones en el pasado siglo. Está claro que el desarrollo no es un proceso lineal. Los países tienen buenos y malas décadas, y el progreso pasado no es garantía de éxito futuro. La literatura sobre desarrollo está repleta de ejemplos de países que fueron marcados para el éxito, pero cayeron en ciclos de violencia y pobreza, y viceversa.

    Para respaldar el análisis de este informe, los investigadores de Legatum tomaron un conjunto de países que, en 1960, habían sido identificados como subdesarrollados en términos tanto económicos como sociales y analizaron los patrones detrás de sus trayectorias de desarrollo contrastantes entre sí.

    En 1960, un nivel anual de PIB per cápita de $ 1,500 representaba a un país de rango medio. Asimismo, una esperanza de vida de 60 años representaba un país de nivel medio. En consecuencia, se utilizaron medidas para establecer el punto de referencia de 1960 para la prosperidad. Para que un país que comenzó por debajo de este umbral de 1960 sea un ejemplo de desarrollo exitoso, se incluyeron a aquellos cuya esperanza de vida ha aumentado desde entonces a más de 70 años, el PIB per cápita a más de $ 3500 y la tasa de crecimiento anual a más del 3,5%.

    De aproximadamente una docena de países que satisfacen estos criterios, se seleccionaron seis para el análisis en este informe: Botswana, Colombia, República Dominicana, Indonesia, Mauricio y Sri Lanka. Para contrastar estos ejemplos, se eligieron algunos ejemplos menos exitosos, donde el PIB per cápita actual es menos de $ 3500 y donde la tasa de crecimiento anual per cápita ha estado por debajo del 2%. Hubo muchos ejemplos de este tipo, de los cuales se eligieron cuatro con experiencias variadas: Kenia, Jordania, Nicaragua y Sierra Leona.

    Una característica notable de estas diferentes categorías de países es que todos los países que han tenido éxito ocupan posiciones superiores al puesto 80 en el Legatum Prosperity Index; y, en consecuencia, las naciones menos exitosas se ubican en la mitad inferior del Índice. La intención de los investigadores del Legatum ha sido en todo momento centrarse en lo que parece haber funcionado, así como en lo que no. En consecuencia, este informe no se centra ni en los mejores ni en los peores ejemplos de desarrollo nacional, sino más bien en aquellos que se han movido de más cerca de abajo a arriba de la mitad del Índice. Estas naciones muestran que el ‘éxito’ no se limita al crecimiento estratosférico de Corea del Sur o la madurez institucional de Suecia. Su experiencia en los últimos sesenta años –de desarrollo vacilante y poco glamoroso—ha sido el potencial para ofrecer la mejor guía a los encargados de formular políticas en aquellas naciones que siguen sumidas en la pobreza en la actualidad.

    Como tal, este informe hace una contribución oportuna al debate en curso sobre la validez y eficacia de la ayuda. Es correcto cuestionar si el enfoque internacional actual de la ayuda está colaborando, o incluso obstaculizando, la capacidad de las personas, las comunidades y las naciones para desarrollar su potencial único. Incluso los defensores más comprometidos de la ayuda se verían obligados a admitir que los más de $ 1 billón de ayuda para el desarrollo entregados a las naciones africanas entre 1960 y 2010 no han logrado crear el nivel de prosperidad previsto por los donantes. En cambio, este informe arroja luz sobre una tendencia clara y convincente: la ayuda ha demostrado ser más eficaz cuando se orienta en apoyo de las prioridades de desarrollo de las propias naciones, en particular mediante el apoyo a los esfuerzos para crear capacidad no solo en sectores críticos como la salud y la educación, sino también para mejorar la calidad de la gobernanza, ya sea la administración o el poder judicial. Cuando se usa adecuadamente, la ayuda puede ayudar a reforzar el proceso de desarrollo, pero no sustituye a las naciones que están construyendo sus propios caminos desde la pobreza a la prosperidad.

    Esta comprensión conduce a una conclusión fundamental, una que se encuentra en el corazón del informe: en última instancia, las naciones deben desarrollarse por sí mismas. Esto coloca la responsabilidad del progreso en los propios líderes de los países en desarrollo. Sin embargo, esto requiere mucho más que perspicacia política y competencia administrativa. En especial, requiere que los líderes sean hombres y mujeres de visión y carácter, comprometidos a colocar el desarrollo a largo plazo de sus naciones por encima de los imperativos políticos a corto plazo.

    En resumen, requiere líderes virtuosos.

    Este informe deja en claro que dicho liderazgo puede marcar la diferencia. Entre el éxito y el fracaso, entre la pobreza y la prosperidad. La determinación de los líderes de hacer lo correcto ha demostrado ser fundamental para el desarrollo de los países más exitosos en este informe: garantizar la integridad del estado de derecho al someterse a él, haciendo cumplir un fallo judicial incluso contra el propio gobierno, establecer una transferencia de poder sin problemas al dejar el cargo voluntariamente y permitir un crecimiento económico sostenido enfrentando los intereses creados, resistiendo la tentación de favorecer a la propia tribu, que hacen que las naciones no sean competitivas, son el tipo de decisiones desinteresadas que fortalecen las instituciones y la confianza en el gobierno.

    Independientemente de sus desafíos y oportunidades, una nación no puede y no se desarrollará hasta que un cuadro de liderazgo interno esté preparado para asumir el manto de la reforma. Los líderes de los países más exitosos que se describen en el reporte, a su manera, han alineado estos desafíos y oportunidades con sus propios imperativos políticos internos. La formación de instituciones, la confianza y el fomento del crecimiento económico son, en última instancia, función de estos procesos internos.

    Las experiencias de estas naciones también sugieren que el desarrollo exitoso depende de algo más que la simple competencia ejecutiva de los líderes. También depende igualmente del carácter de los líderes. Su determinación de priorizar la prosperidad de su nación sobre la suya propia, de gobernar para unir en lugar de dividir, y de establecer una visión para su nación, es clave para la solidez de las instituciones que sustentan el contrato social.

    El proceso de desarrollo nacional puede ser un proceso complicado y, a menudo, no lineal. Las variadas experiencias de las naciones del estudio sirven para ilustrar la enorme complejidad de la prosperidad. Sus historias también ponen de relieve la naturaleza intrínsecamente holística e interrelacionada de la prosperidad: las mejoras aisladas en un área de la formulación de políticas pueden deshacerse fácilmente si se descuidan otras.

    Sin embargo, se requiere más investigación para determinar dónde pueden estar los umbrales de lo suficientemente bueno y la importancia relativa de estas diferentes áreas. Se ha observado que el liderazgo nacional importa; que el desarrollo es un proceso impulsado internamente de cambio de comportamiento masivo; que los presidentes y primeros ministros no son simplemente ejecutores de políticas, sino agentes de cambio ellos mismos; y que la naturaleza y la calidad del liderazgo están indeleblemente vinculadas a las experiencias del individuo. Debido a la naturaleza variable del liderazgo, es poco probable que el proceso de desarrollo se pueda determinar por completo. Queda demasiado sujeto a la personalidad, y a la pura suerte, para pretender que es posible predecir con certeza la trayectoria a largo plazo de una nación. No obstante, la adopción de una política mínima viable en las áreas clave del desarrollo probablemente resultará, en el transcurso de décadas, en un camino hacia la prosperidad.

    Los ejemplos de progreso contenidos en el estudio deberían proporcionar una fuente de inspiración para todos aquellos que están decididos a ver que las personas de todas las naciones alcancen su potencial único. La construcción de la prosperidad es inevitablemente una empresa abrumadora para las naciones de cualquier región y en cualquier momento de su historia. Sin embargo, este informe demuestra de manera convincente que no solo es posible, sino que está al alcance de todas y cada una de las naciones.

    La importancia de las ideas es la clave y motor de la prosperidad. Las ideas forjan líderes con carácter y fortaleza para conducir a los individuos de una nación hacia su desarrollo. Un líder que se presuma de tal diciendo que es pragmático, terminará en un rotundo fracaso, téngalo en cuenta para la próxima vez que vote.

    Informe completo PDF, descargar aquí

    Fuentes: Legatum Institute, Atlas Network.

  • La carrera de vacunación Covid-19. Quiénes van adelante

    Como resultado de los primeros esfuerzos  que se hicieron para asegurar candidatos a vacunarse, un rápido progreso de aprobación por parte de las autoridades y una infraestructura eficaz para la administración de las mismas, algunos gobiernos ya han avanzando en sus planificaciones para la vacunación masiva contra el Covid-19. El sitio web ‘Our World in Data‘ ha estado al tanto de los hitos y sus hallazgos muestran que Israel está liderando la carrera para alcanzar el umbral del 60-70 por ciento necesario para suprimir la propagación del Covid-19 entre la población en general.

    Hasta el 4 de enero, Israel administraba 14,14 dosis por cada 100 de sus ciudadanos, unos 1,25 millones en total. Esa es la tasa más alta de vacunación Covid-19 hasta ahora, considerablemente más que las 3,57 dosis por cada 100 habitantes de Bahrein, que ocupa el segundo lugar, y las 1,39 dosis por cada 100 ciudadanos del Reino Unido al 3 de enero. Sin embargo, las cosas podrían cambiar rápidamente en este último, dado que ha comenzado a administrar la vacuna menos costosa y flexible de la Universidad de Oxford / Astra Zeneca. En los Estados Unidos, la tasa de vacunación es de 1,28 inyecciones por cada 100 personas al 2 de enero.


    Sin embargo, Israel es el que marca el ritmo en este momento y el país comenzó a vacunar el 19 de diciembre, administrando alrededor de 150.000 por ciento desde entonces. Israel obtuvo una ventaja sobre otros países después de negociar desde el principio el suministro de la vacuna Pfizer / BioNTech. El lanzamiento ha demostrado ser un éxito debido al excelente sistema de salud del país y al entusiasmo de la población por la vacuna. El director general del Ministerio de Salud, Hezi Levy, dijo que la respuesta ha sido tan positiva que la velocidad de la campaña de vacunación tendrá que reducirse para conservar las existencias. El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que la velocidad y el éxito del programa pueden permitir que Israel salga de la pandemia ya en febrero.

    La velocidad a la que se desarrollaron las primeras vacunas COVID-19 fue extraordinaria.  La vacuna contra el sarampión se encontró con relativa rapidez: pasaron solo 10 años desde el descubrimiento del patógeno hasta el desarrollo de la primera vacuna. Pero para la fiebre tifoidea tomó más de un siglo, y para algunas enfermedades de las que conocemos los patógenos durante más de un siglo (como la malaria), todavía no hemos encontrado una vacuna eficaz.

    El desarrollo de una vacuna contra COVID-19 ha sido mucho más rápido que el desarrollo de cualquier otra vacuna. En menos de un año ya se han anunciado varias vacunas exitosas y se han aprobado para su uso en muchísimos países. La esperanza es que aún más fabricantes desarrollen vacunas contra el  COVID-19. Esto será importante porque eventualmente una gran parte de la población mundial necesitará o requerirá recibir una vacuna contra el COVID-19.

    El seguimiento de las tasas de vacunación contra COVID-19 es crucial para comprender la escala de protección contra el virus y cómo se distribuye en la población mundial. Una base de datos global y agregada sobre las tasas de vacunación contra COVID-19 es esencial para monitorear el progreso, pero lamentablemente aún no está disponible. Por lo tanto, las fuentes de datos se obtienen a partir de la información suministrada por los mismos gobiernos e instituciones involucradas en el suministro  e implementación de la misma, que son citadas en Our World in Data. De lo que estamos seguros, es que en Panamá, no se ha comenzado y posiblemente en 90 días se registren los primeros envíos.

  • Índice de flexibilidad laboral 2020: los responsables de las políticas deberán responder a las necesidades del mercado, sino el mercado lo hará por ellos

    Por tercer año consecutivo, el Instituto de Mercado Libre de Lituania y sus organizaciones asociadas presentan el Índice de Flexibilidad de Empleo 2020 que clasifica a un total de 41 países que son miembros de la Unión Europea (UE) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). )

    El índice muestra que los EE. UU., Japón, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Canadá e Irlanda ofrecen el mayor grado de libertad para negociar entre empleados y empleadores. Francia, Luxemburgo y México ocupan el puesto más bajo en términos de flexibilidad en el empleo de personas.

    El Índice de Flexibilidad en el Empleo 2020 también sugiere que los formuladores de políticas son reacios a responder a las necesidades cambiantes del mercado, ya que el análisis de los datos del Índice muestra poco o ningún cambio en las regulaciones nacionales durante el último año. Corresponde aclarar que este Índice fue realizado con data colectada obviamente antes de la Pandemia, la que viene a cambiar en forma drástica cualquier costumbre o indicador previo.

    Sin embargo, y a pesar de ello, este Índice muestra que los países líderes a nivel global, que disfrutan de mercados laborales relativamente flexibles,  se esfuerzan por continuar liberando cada vez más su mercado laboral y son los que cosechan los beneficios de la flexibilidad, mientras que aquellos por debajo del promedio parecen estancarse y no sólo en términos de liberalización del mercado laboral, sino en los resultados de productividad. Esta mayor o menor intervención estatal en el mercado laboral, se refleja también en la economía. La burocracia acompaña en general la tendencia ideológica errónea proteccionista, ya que a mayor intervención en el mercado, peores resultados demostrados.

    Ello es así dado que en virtud de los cambios tecnológicos y demográficos, el mercado laboral global se está volviendo más dinámico y diverso. Es evidente la creciente necesidad de más flexibilidad: la movilidad de los trabajadores está aumentando, al igual que la capacidad de elegir trabajos que coincidan con las habilidades e intereses de los trabajadores. Una mayor flexibilidad en las relaciones laborales permitiría a los actores del mercado adaptarse a esos cambios de manera más eficiente. Y si esto era una realidad antes de la Pandemia, se convierte en mandatorio ahora mismo.

    “Los encargados de la formulación de políticas en los países con clasificaciones más bajas, podrían considerar la posibilidad de revisar las regulaciones, con el fin de garantizar una mayor flexibilidad y atractivo para las inversiones locales y extranjeras”, dice Karolina Mickutė, investigadora líder del Index en el Instituto Lituano de Libre Mercado.

    El estudio sugiere que los cambios en los mercados laborales están igual ocurriendo más rápido de lo que las leyes pueden reflejar.

    “Las formas de empleo están cambiando y los trabajadores se están volviendo más móviles. Como observa la Comisión Europea, éstos crean la necesidad de una mayor flexibilidad de las regulaciones. Las leyes laborales no deben atascarse en tiempos de desaceleración económica. La flexibilidad se vuelve particularmente importante. Desafortunadamente, las regulaciones extremadamente rígidas se justifican en el terreno de la protección de los trabajadores, pero pueden tener el efecto contrario, de reducir la competitividad económica y las inversiones. Si queremos más empleos, salarios más altos, mejores condiciones de trabajo y más poder de negociación para los empleados, necesitamos inversiones y negocios”, señala Edita Maslauskaitė, Presidenta interina del Instituto de Libre Mercado de Lituania.

    El Índice de Flexibilidad de Empleo 2020 se produce en colaboración con grupos de expertos independientes en Bulgaria, la República Checa, Estonia, Polonia y Eslovaquia con base en la metodología y los datos del Banco Mundial de 2019. Los países se clasifican comparando las regulaciones de contratación y tiempo de trabajo, las reglas de la indemnización, regulaciones  y los costos de la misma.

    Analizando el Índice, podemos ver que los países citados siempre como modelos a seguir, son precisamente aquellos que más flexibles son a la hora de contratar, mantener y despedir empleados. En los primeros diez lugares de la tabla figuran Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Reino Unido, Canadá, Irlanda, Dinamarca, República Checa, Bulgaria y Suiza. Una curiosidad es que Noruega, ocupando el puesto 15, en años previos ostentaba puestos más bajos (21). Ello explica que el país ha venido realizando reformas sutiles, pero pro mercado, desregulando, para seguir captando inversiones que les generan puestos laborales. El mismo caso parece ser el de Lituania o Australia o Nueva Zelanda con el puesto 3 de flexibilidad laboral.

    Ahora bien, todos los medidos en este Índice son los países que son considerados desarrollados o más ricos. En esa tabla sólo figuran de América Latina, Chile, con una posición por debajo de la media (25 de 41) y México con muy baja performance (al igual que Francia), sobre el final de la tabla. Y si ellos están así, ahora podrán imaginar cómo estaría hipotéticamente Panamá en esa lista: muy malos resultados.

    El problema con Panamá es que los resultados que refleja en los rankings latinoamericanos (el segundo puesto luego de Bolivia), sobre productividad laboral, señala que la rigidez es especialmente sobre los denominados costos de cierre, por la razón que fuere y los denominados beneficios laborales, ambas situaciones combinadas, es decir, Panamá ha conquistado lo mejor de los mundos.  Esos sobrecostos prácticamente no existen en el mercado laboral de la OCDE más los US.

    Por ejemplo, el costo de cierre mexicano podría considerarse alto (en números promedio, 10 meses/indemnización por contratos de 10 años de antigüedad), Panamá más o menos igual.  Pero indemnización no es lo mismo que sobrecosto debido a la regulación de protección. La indemnización funciona contra el despido con o sin causa, el sobrecosto  regulatorio de protección es muchísimo mayor en el caso panameño (antigüedad, vacaciones, décimo tercer mes, preavisos, seguro educativo). Sin embargo, mientras México otorga 6 días por año trabajado de vacaciones (tomadas luego de concluirse el primer período) incrementándose 3 días por cada ciertos años de antigüedad, en Panamá se deben pagar 30 días de vacaciones apenas concluido el mes 11 de contrato (art.54).  En República Checa, una de las regulaciones más rígidas en despido, aunque no por ley, el tiempo de vacaciones es bastante parecido al panameño por ejemplo, aunque se otorgan por período vencido anual (un mes anual por cada 12 meses efectivamente trabajados); pero la indemnización por despido en Chequia es sólo de mes y medio salarial. Y no existen los llamados sobrecostos regulatorios como el panameño con décimo tercer mes, o situaciones como antigüedad y demás cláusulas de protección al trabajador.

    Lo que puede leerse como conquista de derechos, en realidad es una barrera muy alta en riesgos empresariales, que podían superarse con resignación en los tiempos que fueron creados por ley y bajo mercados protegidos. Pero hoy día, con la fuerte movilización laboral, trabajos remotos, tecnología aplicable y mercados altamente competitivos, esas conquistas le juegan en contra por ejemplo, a la secretaria que es reemplazada fácilmente por una operadora automática telefónica, al diseñador gráfico que debe competir con un mundo de diseñadores que se ofrecen en Upwork; a los obreros que deben competir con máquinas de impresión 3D concreteras; o como el mismo gobierno ha implementado, esas plataformas llamadas Rosa o similares, que demuestran a cabalidad que no se necesitan operadoras humanas para resolver un problema incluso complejo como un diagnóstico previo.

    Y tal como el mismo gobierno ha hecho, lo mismo hacen las inversiones, sean locales o extranjeras; eligen la eficiencia de jurisdicciones donde su exposición al riesgo sea menor. Porque si la empresa requiere reconvertirse, leyes flexibles le ayudarán rápidamente a ello; lo mismo si debe cerrar porque su lectura del mercado fue mala o porque una situación imprevisible, como el Covid 19, lo hacen cerrar, debe poder mantener aún sus recursos para volver a aventurarse en otro emprendimiento y así seguir generando empresas y plazas de empleo. Con el actual Código Laboral, esa situación es imposible hoy día y lo veremos muy pronto en las calles si no se hace nada para emparcharlo con la rapidez que se necesita ahora mismo y mientras tanto ir por una reforma integral.

    Concluyendo, el Índice presentado muestra que los países que generan más empleo (y formal), bienestar y calidad de vida para sus ciudadanos, son los que poseen condiciones laborales flexibles. Y que incluso aquellos que poseen buenos indicadores, se esfuerzan más para seguir siendo atractivos a la inversión. Con la Pandemia, si se quiere ser atractivo para la inversión, local o extranjera, compitiendo globalmente por esos escasos recursos, se deberán hacer obligadamente las reformas, y cuanto antes se hagan, mejor, antes de quedarnos sin inversiones y sin empleos.

  • Una solución rápida para la crisis del desempleo temporal en Panamá

    Existe una gran cantidad de trabajadores cuyos contratos han sido suspendidos por un tiempo determinado, en virtud de la orden de cierre de sus empleadores, como consecuencia de la emergencia nacional, producto del CORAVID 19 y reglamentado por el Decreto Ejecutivo Nro.500 del 19 de Marzo de 2020.

    Por otro lado, empresas exceptuadas del cierre obligatorio, muy en especial los supermercados y empresas de logística, están necesitadas de trabajadores adicionales para hacerle frente a la gran demanda de negocio y suplir a los trabajadores vulnerables que, muy posiblemente, se encuentren bajo alguna de las medidas permitidas para no trabajar.

    La solución diseñada que les presento, junto a la firma Morgan & Morgan, se basa en que las empresas necesitadas de personal, pueden contratar mediante acuerdos temporales, cuyo fin podría ser la conclusión de la emergencia nacional y orden de reabrir negocios, a trabajadores que se encuentran bajo el esquema de suspensión de contratos, sin percibir ingresos algunos.

    El Ministerio de Trabajo puede reglamentar esta opción que conlleva los siguientes beneficios:

    1. El trabajador suspendido sin salario, comenzará a recibir el pago por sus servicios, ya sea en efectivo o mediante sistema de vales alimenticios o cualquier otro permitido por la ley.
    2. La empresa con necesidad de contratar personal, se asegura de poder prestar el servicio eficientemente y con la seguridad de que al término de la emergencia, los contratos temporales se dan por terminados.
    3. Podría regularse el pago de beneficios económicos al finalizar cada contrato temporal.
    4. Recomiendo que los trabajadores temporales contratados sean incluidos en la planilla de la empresa contratante y declarados en el SIPE, para seguridad tanto del trabajador como de la empresa, sobre todo, en caso de un riesgo profesional.
    5. El Estado podría ahorrarse el apoyo solidario que está ofreciendo a las personas que quedan sin ingresos, ya que los trabajadores suspendidos pero contratados por un tercero estarían percibiendo ingresos.

    Operativamente, la solución presentada funcionaría de la siguiente forma: Una cadena de supermercados, que se encuentra en grave necesidad de personal temporal, se contacta con una o varias empresas que se encuentran cerradas en virtud de la orden emitida por la autoridad, con el finalidad de que ésta o éstas le faciliten nombre de trabajadores que tienen afinidad con la operación que se requiere, de manera que se les contrate temporalmente, conscientes ambos de que al final de la emergencia volverán a laborar con su  empleador suspendido, y como beneficio comenzarán a recibir salarios, lo que no están percibiendo en este momento.

    Lo importante de la reglamentación es que se estimule a las empresas a este proceso, asegurando la legalidad de la contratación temporal, sin que constituya un riesgo económico para la contratante, y la seguridad para el contratado.

    Cabe destacar que esta  Reglamentación estaría encuadrada dentro de lo previsto por el art 199 del Código Laboral de la Repúbica de Panamá.

  • Siempre es mejor actuar en libertad (cuando salgamos de la cuarentena)

    En medio de la pandemia, la tentación gubernamental es la de conculcar libertades a fin de superar la crisis pandémica. Lástima que a eso hemos llegado; que cuando, más que nunca, necesitamos el aporte de todos los ciudadanos, no quede otra que meterlos presos a todos, ya que no saben respetar ni el distanciamiento social requerido.

    Muchos creen que libertad y libertinaje son sinónimos. Libertinaje o libertino se refiere a aquellos que no entienden de límites. En tanto que sólo somos libres para obrar el bien, y no el mal. Visto así, ¿crees que sólo la autoridad central es capaz de obrar en bien y no el resto o buena parte de la ciudadanía? El gran reto de una buena autoridad es saber gobernar sin vulnerar libertades. O, en todo caso, lo menos posible.

    Exagerando, una manera efectiva de evitar accidentes de tránsito es prohibiendo todo el tránsito. ¡Uy! ¿No habrá otra y mejor forma de lograrlo? A juzgar por la actuación de nuestra ATTT uno diría que no. Llegamos a ello mediante la endémica práctica del desgobierno que venimos padeciendo. Ahora, cuando necesitamos el aporte de una ciudadanía, que actúen conmensuradamente, tal como el mantener un distanciamiento social, nos encontramos con que la gente no lo hace, no lo entiende o no le importa. Ahora estamos presos en nuestro camino de servidumbre.

    Un jurista comentó que nuestra constitución es letra muerta. Que no importa lo que diga, las autoridades hacen lo que les viene en ganas. Más aún, gran parte de la constitución es incumplible… ¡no la puedes llevar a la práctica!

    En semejante escenario, con buena medida de anomia, no queda otra que el autoritarismo. El problema es que ello disminuye y va dejando por fuera al ciudadano, lo cual es una ¡barbaridad! Ahora, si las acciones de la autoridad fracasan, ¿quién es responsable?

    En Corea del Norte dictan hasta como vestirse y como peinarse. En Panamá casi todos hemos quedado presos en casa, con lo cual se supone el problema desaparecerá. El tema es que la autoridad central jamás tendrá a mano todas las variables de información de lo que acontece en el país, y menos en el mundo.

    ¿Sabes por qué los alemanes prefirieron no invadir a Suiza durante la II Guerra M? Por que allí todos los ciudadanos estaban armados hasta los dientes y el costo de tomarse ese país era impensable. Pero en Panamá hemos “desarmado” a la población, dejándola sin recursos ante las pandemias. En contraposición, sí tenemos un ejemplo bastante bueno, el de los Vecinos Vigilantes, el cual, mal que bien, funciona.

    Los panameños haríamos bien en movernos hacia una sociedad descentralizada y libre, en dónde los politicastros del mundo no tendrían manera de someternos en servidumbre. Para ello existen tres correcciones de rumbo, apenas salgamos de la cuarentena,  que nos permitirían llegar a buen destino. 1) Reducir los impuestos a no más del 10%, o menos. 2) Eliminar todos los impedimentos de libertad impuestos en la ley laboral, y 3) “Desburrocratizar el gobierno, tanto en lo que no le corresponde como en tamaño. Esa estrategia de salida es la correcta, apostando por la libertad.

  • ¿Desigualdad o envidia?

    Cuando el sacrificio de Abel fue respetado por Dios y el suyo no, Caín asesinó a su hermano. Fue un asesinato de envidia (Génesis 4:3-8). Más aún, el mismo Jesucristo fue asesinado por los líderes religiosos de su día por razones de envidia. Como bien reza el proverbio 14:30, “El corazón sano es vida para el cuerpo, pero la envidia es putrefacción hasta los huesos.” Ser tentado por la envidia no es pecado, sino el permitir que semejante pasión supure y se torne destructiva. Una definición interesante del término “envidia” es la de “tristeza por el bien ajeno.” Típicamente el envidioso no se afana en mejorar su posición sino en desmejorar a quien posee lo que el envidioso desordenadamente anhela.

    ¿Alguna vez has notado lo poco que se escribe o aborda el tema de la envidia en los medios y entre la gente? ¿Te has preguntado por qué un tema humano tan fundamental no se aborda más a menudo?

    La envidia es un impulso que se anida en nuestros corazones, y que surge desde el momento en que nuestro entorno social nos lleva a la comparación. Comparar no es malo, lo malo está en anidar resentimientos y empollar los demonios que se constituyen en la fuente de otras perversiones; como la gula, pereza, avaricia, la soberbia y la ira.

    La envidia es comparación que nos impulsa a aspirar por aquello que otros poseen y que deseamos. En otras palabras, como todo en la vida, las cosas, bien usadas pueden conducir al bien y mal usadas son destructivas. Así, desde el momento en que ves en el vecino aquello que ansías para ti. puede comenzar el proceso de comparación y cuestionamiento.

    Compartir sanamente es bueno. Pero ¿qué ocurre cuando se pretende lo inalcanzable; tal como sería la búsqueda de la belleza física del vecino o la vecina? En tal situación y anidando una envidia destructiva, se ansía y hasta procura la destrucción de lo ajeno e inalcanzable. Ello, típicamente, termina con la destrucción propia; tal como en Venezuela.

    Claman el rechazo a una desigualdad que les aflige pero que no logran definir. La misma naturaleza es desigual, pero no podemos decir que sea perversa. Lo que hacemos frente a esas realidades es lo que puede ser positivo o patológico. Por ejemplo, aumentar impuestos bajo la falsa premisa de que con ello lograremos equiparar desigualdades no sólo es llevarse a engaño, sino que probablemente nos llevará al desfiladero.

    Recién, al enterarnos de que Panamá va adelante en los índices del peor rendimiento educativo, salen los sabiondos a culpar la desigualdad socioeconómica. El problema no es, en sí, la desigualdad, sino los resultados de nefastas políticas. La solución está en adoptar sanas políticas y no aquellas que sólo procuran venganza por algún mal real o imaginado.

    El gobierno estatal sólo puede ser instrumento de equiparación a través de la tutela de la vida, la libertad y la propiedad. Pretender equiparación mediante la manipulación de lo que es propio de cada quien, sólo conduce a mayor desigualdad. Más aún, hoy día que las computadoras, los teléfonos móviles y la tecnología van permitiendo que hasta los más pobres logren acceso a las mejores bibliotecas y al conocimiento en general, se abren posibilidades insospechadas.

    El mayor peligro no está en que algunos logren ventajas bien habidas, sino a que la envidia nos lleve a votar por políticas que reducen nuestro sagrado derecho de escoger y a ser libres; que es el único camino que conduce a la auténtica riqueza.

  • Redistribución de la riqueza?

    Me llamó la atención un comentario de Ana Matilde Gómez que fue replicado en Facebook y comentado, pero desde un enfoque limitado. “¿Hacia dónde se está yendo toda la riqueza que genera el país, qué es lo que está pasando en Panamá que nuestro modelo económico no ha podido hacer una redistribución de riqueza?” El comentario se presta a interpretación y merece mayor profundidad si es que hemos de nadar en él. ¿Qué significa eso de “redistribución de riqueza”? O ¿a qué ‘modelo’ económico se refiere? En todo caso, por regla, la riqueza no se redistribuye; se crea, particularmente cuando se trata de riqueza espiritual. Pero, intentemos enfocar el asunto por otros lados.

    Comencemos por ‘riqueza’. ¿De qué riqueza estamos hablando? Algunos dirán que se trata de abundancia de bienes materiales, tal como propiedades inmuebles, dinero, joyas, prendas y tal.

    También se suele medir la riqueza de capitales. La etimología del término “capital” proviene del latín “capitalis” o cabeza, que es donde reside la inteligencia; cosa que es muy difícil de redistribuir, tal como lo demuestra el MEDUCA.

    Pero el término “capital” o capitales tiene mayores sentidos, tal como vemos en el cristianismo cuando se habla de ‘los pecados capitales’; que son vicios que dan lugar a la comisión de otros vicios. Son pecados capitales la soberbia, pereza, lujuria, avaricia, gula, ira, y la envidia. Entonces, bien podemos asegurar que quien no peca en lo capital posee una gran riqueza; aquella que conduce a la felicidad.

    Pero, cuando Ana Matilde habla de “nuestro modelo económico”, el asunto se pone interesante y también se presta a la interpretación. La palabra “modelo” o arquetipo, se refiere a un ideal que sirve para ser reproducido reiteradamente. Por ejemplo, cuando un fabricante de aviones saca un modelo nuevo, se le otorga un certificado de tipo, de manera que todos los aviones que luego se produzcan tendrán una certificación de vuelo en virtud de ser iguales al modelo. Por tanto, dudo que lo que tenemos en Panamá sea un ‘modelo’; a menos que sea tétrico.

    Se supone que nuestro “modelo económico” nace en nuestra Constitución; la cual está lejos de ser modelo; comenzando por su Título X el cual creo fue redactado para un film de Cantinflas. Y de ser modelo, lo es socialista tirando a comunista.

    Pero, buscando lo positivo el comentario de Ana Matilde, con aquello de “redistribuir la riqueza” (repartirla); creo que no lo dijo en el sentido de como lo hacen sus colegas diputados con las partidas circuitales, contratos y tal. La única forma de redistribuir riqueza material, ya que las otras no se pueden redistribuir, es a través de un “modelo” de “libre mercado”; en donde la riqueza se crea y se permuta en forma voluntaria, en donde ambas partes salen beneficiadas.

    Más allá, y como bien citó el abogado Raúl Eduardo Molina a Ayn Rand: “Quien reclama el “derecho” a “redistribuir” la riqueza producida por otros, está reclamando el “derecho” a tratar a los seres humanos como esclavos”.

    La única forma en que el estado, sus gobiernos y autoridades pueden contribuir con una mejor “repartición” de riqueza es si se apegan al mandato de tutelar la vida, libertad y propiedad. Si ni eso pueden hacer nuestros democráticos políticos ¿para que el resto de la pollera? Si queremos mejor distribución de riqueza, pongamos mucha más atención a la justicia y dejemos el relajo de la corrupción.