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  • En Davos, la cumbre woke, de Pedro Sánchez a Milei

    “Líderes mundiales de los ámbitos gubernamental, empresarial, de la sociedad civil y académico se reunirán… para… una acción colectiva audaz hace que esta reunión sea especialmente relevante”, reza el llamado al Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) 2026.
    “Colectiva” ciertamente se refiere a colectivismo y, definitivamente, no es casual. Ya hace unos años el conservador sitio online Breitbart describía al foro como “un colectivo de élites izquierdistas y sus compinches corporativos multinacionales que debaten sobre cómo configurar las agendas globales para dividir el botín”.

    En esta costosísima que reunión pagamos los ciudadanos con nuestros impuestos, entre el 19 y 23 de enero se encontrarán presidentes de empobrecidos países africanos, de oriente medio y de Latinoamérica además de occidentales. En total, cientos de líderes políticos, incluidos decenas de jefes de Estado.

    O sea, son muchos burócratas estatales los que concurren, de esos que se dedican a “regular” al mercado, a interferirlo coactivamente. Y los temas en la agenda son temas de cómo el Estado debe regular al mercado natural, cómo estos gobernantes deben coartar la libertad de las personas de acuerdo con el “sector privado” allí presente. Y, por cierto, nunca olvidan “cómo mejorar los sistemas de impuestos” porque de ellos viven.

    Ahora, este “sector privado” -que no es ni la millonésima del mercado- está conformado por empresarios al estilo de Bill Gates -que ha participado muchas veces- que ha amasado una fortuna exagerada gracias, precisamente, a privilegios otorgados por los burócratas presentes, como el “copyright” que es un monopolio intelectual impuesto coactivamente por el Estado. Otros, van a este foro para intentar evitar que los regulen o los perjudiquen, política errada en mi opinión.

    Y los discursos son incoherentes. Por su parte, los políticos latinoamericanos y africanos están preocupados por la pobreza que ellos mismos crean, por ejemplo, con abusivos impuestos que terminan pagando los más pobres ya que los empresarios los derivan subiendo precios, bajando salarios, etc.

    “Se prevé que la economía mundial, atrapada entre las tensiones comerciales y la incertidumbre política, crezca apenas un 3,1 % en 2026… el comercio… solo aumentará un 0,9 % en 2025… A pesar de que la inflación general se ha controlado gradualmente, la subyacente sigue siendo elevada y la ratio de deuda-PIB ha escalado hasta máximos históricos del 95 %”, reconoce el WEF.

    Y continúa “…el 22 % de los empleos actuales en todo el mundo cambiarán en los próximos cinco años, principalmente como consecuencia de la IA… Actualmente, 4500 millones de personas carecen de acceso a servicios sanitarios esenciales y el sector sufre un déficit de financiación de 10.500 millones de dólares anuales, lo que subraya la urgencia de inversiones en materia de salud”, afirma el WEF, aunque no dice que los que lograron esto son los mismos dirigentes que van a Davos a rasgarse las vestiduras.

    Y en esto no podía faltar la “inefable” persona de Pedro Sánchez que el año pasado, en nombre de la “libertad” de participación propuso en este foro que los burócratas de la UE controlen arbitrariamente las redes sociales y castiguen a los “díscolos”.

    En el otro extremo, Javier Milei llegó a afirmar que «foros como este han sido promotores de la agenda siniestra» de la izquierda woke. Y este año planea reafirmar sus críticas y mostrar su apoyo incondicional a Trump. Es decir, potencia y publicita, con su presencia y disertación, al WEF en el que, sin dudas, triunfa y se fortalece el discurso y las acciones woke.

    La posición realista es la de Elon Musk que, precisamente, se niega a participar por considerar que, en esta cumbre, diga lo que se diga en las alocuciones, en los hechos solo se puede favorecer al wokismo. De hecho, una de las aspiraciones del presidente argentino era la captación de inversiones y, desde su participación anterior, la inversión extranjera directa en su país ha sido negativa por causa de las empresas que se han ido. Claramente su viaje fue contraproducente desde que significó un gran gasto inútil.

    Es llamativo el que parte de la opinión pública tenga una imagen negativa del mercado natural cuando éste no es sino las personas, esa misma opinión pública que lo rechaza. El mercado natural, subrayo, es el conjunto de los seres humanos desde el punto de vista de la cooperación voluntaria, pacífica, espontánea entre las personas con el fin de vivir y mejorar.

    Sucede que la idea se ha deformado hasta contrariar su verdadero sentido. Y en esto sin dudas colabora el WEF, que está de moda, y se presenta como “promercado” cuando no lo es, confundiendo al público. En primer lugar, como dije, el mercado está compuesto por 7500 millones de personas -la población mundial- y los “líderes” llegados a Davos no llegan ni a 4000, ni la millonésima parte.

    Y esto sucede aun cuando el Foro abiertamente propone más estatismo: “Ante el aumento de los riesgos geopolíticos, es previsible que estas intervenciones estatales se intensifiquen. Debemos prepararnos para la era de la resiliencia ’inducida por el Estado’».

    Todos los postulados del WEF son irracionales. A ver. Una hipótesis científica necesita de tres condiciones necesarias mínimas, pero no suficientes. ¿Cuál es la condición suficiente? No existe, porque en la ciencia nada es definitivamente -absolutamente- verdadero jamás. Solo tenemos postulados que utilizamos en tanto sean útiles y cumplan con las esas tres condiciones necesarias.

    Primero, no debe contradecir principios básicos, dicho de modo elemental, no puede decirse que lo malo es bueno. Segundo, debe tener una demostración lógica simple y razonable y, tercero, debe quedar corroborado por datos empíricos independientes y reiterados.

    Tomemos por caso la recaudación impositiva que es la sangre de los Estados y, por ende, del WEF. Primero, la presión fiscal -necesariamente coactiva- no puede ser buena porque contradice un principio básico: la violencia siempre destruye. Segundo (y explico el primero), al contrario del mercado, donde las personas pagan por aquello que les conviene -y se produce la eficiencia porque cada parte recibe lo que mejor le viene- el Estado fuerza a pagar, utilizando su monopolio de la violencia, aunque lo que se ofrece no convenga.

    Y tercero, donde la presión fiscal -conformada por impuestos, más inflación y endeudamiento estatal que quitan recursos al sector privado- es más alta, los datos empíricos muestran que menor es el desarrollo, porque el Estado malgasta los recursos al evitar la eficiencia que se produce cuando cada persona tiene la posibilidad de utilizar voluntariamente sus recursos en lo que conviene.

  • El progresismo regresivo

    El progresismo regresivo

    El mal nombrado movimiento progresivo, progresismo o “progre” surge a partir de personas que se rebelan contra la misma naturaleza creativa o Divina; naturaleza que, ante todo, respeta la libertad o albedrío humano propio de la auténtica subsidiaridad. Pero allí yace el problema, en que pocos entienden lo que es la “auténtica subsidiaridad”.

    Subsidiario es enseñar a pescar y no a regalar pescado; o un tanto más profundo: es no hacer por una persona de jerarquía inferior lo que esta puede y debe hacer por cuenta propia so pena de ser anulada. También: deja que sean tus hijos quienes monten la bici.

    En contraposición, el progresismo es la fatal y pérfida tendencia humana de controlar al prójimo como quien arrea un hato de ganado; lo cual vimos con vivida realidad y horror en las encerronas y las máscaras del COVID. ¡Lo peor!, fue dejamos arrear o que disfruten ser arreados y alimentados con paja. Imagínense que ni el propio Creador optó por negarnos el derecho de albedrío.

    “Albedrío” viene del latín arbitrium, arbitrio o voluntad y autonomía o, ser árbitro de lo que es propio o propiedad nuestra. Es arrogancia fatal creer que unos tengan la capacidad o derecho de dictar a otros aquello que es propio del otro. Es el mal de nuestros politiqueros corruptos que no gobiernan sino dictan a partir de leyes prostituidas; ya sea porque creen que ellos saben mejor o peor, por razones de pillaje.

    Es vital ver y entender que la riqueza y prosperidad humana está dispersa en cada ser humano que actúa en real libertad, sin vejar a otros. Hablo de: de la libertad de pensamiento y palabra, de la división del trabajo; del derecho al libre emprendimiento; del derecho de propiedad del fruto de nuestro trabajo; y del gobierno justo y limitado.

    Los progres o el progresismo manipulan nuestros sentidos de muchas maneras; particularmente de los menos preparados, a los que les inculcan que el capitalismo es un fracaso, lo mismo que el laissez faire que es el dejar hacer. Una vez que la persona se traga ese cuento, viene la intervención fatal. Es el Chapulín Estado que viene al rescate de los ignorantes e incautos. Peor cuando vemos que los gobiernos crean MEDUCAs diseñados para domesticar a la población.

    Tal vez una de las características más mórbidas del intervencionismo se ha visto a través del eugenismo, ese que promueve la reproducción entre los “más aptos” y la desalienta entre los “no aptos”. Lo vimos con claridad en la Alemania nazi y en Panamá también nos visitó y… quien no lo sepa que investigue.

    En Panamá como en los EE.UU. y tantos otros lares, se ha dado el fenómeno de una coyunda infernal entre lo que Javier Milei llama “empresaurios” que están años de luz de los empresarios. El empresaurio hace alianza con los politicastros gubernamentales en la creación de normativas que les dan ventajas sobre sus competidores.

    Un ejemplo patético, entre tantos que se dan hoy día en los EE.UU., es el de una normativa cada vez más compleja que deja por fuera al pequeño productor, favoreciendo al grandote que es amigote del legislador malhechor. O, tal vez el caso de la Minera con los politicastros del patio.

    Lo que poco vemos es que la calidad y seguridad está mejor servida a través de una variedad de medios y no sólo los centralizados en la casa de los zorros.

    En fin, nada es más productivo que la libre competencia en la cual todos actúan en la búsqueda de lo suyo que resulta ser lo de todos.

  • Los Socialistas y Progres en Panamá: cómo identificarlos

    Según el diccionario de la Real academia Española de la Lengua, el Socialismo es un  sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales y la distribución de los bienes.

    Según Winston Churchill, el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, y la prédica de la envidia, cuya virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria.

    Según Ayn Rand, no hay diferencia entre el comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final. Mientras el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo lo hace mediante el voto.  Es la misma diferencia entre asesinato y suicidio.

    Se ha afirmado que el vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes, pero que la virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de la miseria.

    Y finalmente, el Fascismo, nazismo, comunismo y socialismo, son solo variaciones superficiales del mismo tema monstruoso del colectivismo.

    En Panamá, tenemos distintos tipos de progres/socialistas:  1) Los marxistas declarados y confesos; 2) Los marxistas de closet , que son los que apoyan todo lo que dicen los marxistas pero que supuestamente no lo son, son los que apoyan a los marxistas que electoralmente niegan serlo, para una vez que estos lleguen al poder y crean desastres económicos y sociales puedan decir que les mintieron o que esa persona no aplicó adecuadamente el marxismo y fingir ignorancia o candidez ej Cuba, Venezuela o Nicaragua, que siempre encuentran algo positivo que decir de estas dictaduras fracasadas y asesinas  y 3) Los progres y socialistas, que a veces apoyan públicamente a los marxistas y a veces no lo hacen, pero que sistemáticamente apoyan todas las estrategias del marxismo cultural (formas de infiltrar el marxismo en la sociedad , cuyas tácticas son mayormente las sugeridas por Antonio Gramsci , un comunista italiano de principios de siglo) que fue la estrategia sugerida por el foro de Sao Paulo, reunión de comunistas realizada a principios de los noventas,  para solventar la crisis que surgió para ellos cuando el comunismo implosionó en la Unión Soviética, a finales de los años ochenta del siglo que acaba de pasar.

    Estos son los que sistemáticamente también critican al capitalismo como salvaje o que supuestamente son los únicos que pueden humanizarlo con sus ideas marxistas disfrazadas.

    Son también los que califican (muy convenientemente) a todos los que no están de acuerdo con sus ideas, como fascistas, neoliberales, ultraderecha, insensibles, malvados, etc. etc.

    Usan el bullying intelectual y la culpa como elemento para censurar y someter a los que piensan distinto;  y proponen limitaciones abiertas o solapadas a la libertad de expresión, basados en que supuestamente lo que dicen aquellos que tienen opiniones distintas incitan al odio, cuando en realidad lo dicho por ellos incitan frecuentemente al odio de clases y demeritan e insultan a los que no se alinean con sus ideas.

    En muchos casos tienen conexiones con medios de comunicación y difunden sus ideas socialistas bajo distintas modalidades de marxismo cultural y quieren convencer a la ciudadanía de que sus ideas son las más justas y correctas y aun populares cuando no representan sino a muy pocas personas, pero muy mediáticas, con la capacidad de repetir sus ideas frecuentemente y atacar a los que tienen ideas contrarias a las suyas. “Los tontos útiles o compañeros de viaje”, como les designaba Lenin, que se dejan manipular por su buen corazón.

    Finalmente es bueno estar claros que el socialismo nunca ha logrado nada más que traer miseria luto y dolor, especialmente a las personas pobres y necesitadas de aquellos países donde se implementó; que no es la solución de nada y que su única probada habilidad es repartir y regalar cosas o privilegios por votos y cuando se han asentado realmente en el poder, nunca más están dispuestos a perderlo, aunque eso traiga muerte y destrucción a sus compatriotas.