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  • Coldcard: la cerradura falló, no la propiedad

    Coldcard: la cerradura falló, no la propiedad

    El reciente incidente de Coldcard golpeó en uno de los lugares más sensibles del ecosistema Bitcoin: la confianza.

    Durante años, la autocustodia fue presentada como la respuesta más sólida frente al riesgo de exchanges, bancos, intermediarios y custodios capaces de congelar, perder o apropiarse de fondos ajenos. “Si no son tus claves, no son tus monedas” (Not your keys, not your coins) condensó una verdad esencial: quien controla las claves controla los bitcoin.

    Por eso, cuando una herramienta creada precisamente para proteger esas claves falla, el impacto psicológico es profundo. No se pierde solamente dinero. Se resquebraja la sensación de seguridad construida durante años.

    Pero conviene describir correctamente lo ocurrido.

    Coldcard no tenía depositados los bitcoin de sus usuarios. Tampoco un atacante tomó el control de una entidad centralizada desde la cual pudiera ordenar transferencias. El problema estuvo en la generación de determinadas semillas: algunas fueron creadas con una entropía insuficiente, es decir, con menos imprevisibilidad de la que los usuarios creían tener.

    Las palabras parecían aleatorias, pero podían haber sido seleccionadas dentro de un universo de combinaciones mucho más reducido. Un atacante que comprendiera el defecto podía reconstruir candidatos, derivar las direcciones correspondientes y compararlas con la información pública de la blockchain hasta encontrar coincidencias.

    Fue una falla gravísima. Para quienes perdieron sus ahorros, la distinción técnica no reduce el daño. Pero sí importa para comprender qué ocurrió y qué no ocurrió. No fue una refutación de Bitcoin ni una ruptura de su criptografía. Y menos aún, una demostración de que la autocustodia sea ficticia.

    Fue una cerradura defectuosa.

    Si fuerzan la cerradura de una casa, la casa no deja de ser propiedad de su dueño. Lo que falló fue el mecanismo utilizado para protegerla.

    Autocustodia no significa infalibilidad

    Parte de la confusión proviene de haber atribuido a la autocustodia una promesa que nunca podía cumplir: la eliminación absoluta del riesgo.

    Autocustodia significa que el propietario controla las claves y que ningún intermediario puede disponer legítimamente de sus fondos. No significa que el software sea perfecto, que el hardware no pueda fallar, que una semilla no pueda generarse incorrectamente ni que el usuario quede exento de cometer errores.

    La autocustodia no elimina la confianza. La redistribuye y la reduce.

    En lugar de confiar plenamente en un banco o en un exchange, confiamos parcialmente en un dispositivo, en un código, en un proceso de generación de claves, en nuestra capacidad para conservar un respaldo y en el protocolo que permite verificarlo todo.

    La diferencia sigue siendo decisiva: una hardware wallet no mantiene una promesa de pago contra nosotros. No administra una cuenta en nuestro nombre. No puede suspender unilateralmente una retirada porque cambió una regulación, recibió una orden gubernamental o se quedó sin liquidez.

    Pero ninguna herramienta creada por seres humanos puede prometer ausencia total de errores.

    Trezor está escrito por humanos. Ledger está escrito por humanos. Coldcard está escrito por humanos. Bitcoin Core también.

    La respuesta racional no es buscar una herramienta escrita por dioses incapaces de equivocarse. Es construir sistemas en los que el error de una sola persona, empresa o implementación no pueda destruirlo todo.

    La lección no es volver al custodio

    Después de una pérdida, el miedo empuja hacia soluciones aparentemente más simples: dejar los bitcoin en un exchange, comprar una participación en un ETF o confiar nuevamente en un tercero.

    Ese movimiento puede reducir ciertos riesgos técnicos, pero no elimina el riesgo. Lo traslada.

    Al delegar la custodia, aparecen nuevamente la contraparte, el congelamiento, la insolvencia, la intervención estatal, la vigilancia, las limitaciones de retirada y la dependencia de reglas que el usuario no controla.

    Por eso es peligroso convertir una vulnerabilidad concreta en propaganda contra toda la autocustodia. Quien no conoce las diferencias puede concluir que controlar sus propias claves es una fantasía y que la única opción razonable consiste en volver a intermediarios.

    Sería una conclusión equivocada y, además, una derrota cultural.

    La lección seria es más exigente: tener las claves es una condición necesaria, pero no suficiente. También importa cómo fueron generadas, dónde se almacenan, cómo se respaldan, qué dispositivo las utiliza y qué procedimiento existe para recuperarlas.

    La evolución mediante errores

    Aquí aparece una idea profundamente ligada al orden espontáneo del que hablamos siempre los entusiastas de la Escuela Austríaca de Economía.

    La evolución no es un proceso limpio, lineal ni diseñado de antemano por una inteligencia superior. Es un proceso de variación, error, selección, aprendizaje y adaptación.

    En un orden espontáneo, nadie posee todo el conocimiento necesario para diseñar desde arriba la solución perfecta. Distintos desarrolladores prueban arquitecturas diferentes. Usuarios comparan herramientas. Investigadores revisan código. Atacantes descubren debilidades. Fabricantes corrigen errores. Nuevos proyectos incorporan las lecciones aprendidas.

    Ese proceso puede ser cruel porque el conocimiento no siempre llega antes que el daño. A veces una vulnerabilidad se descubre en una auditoría. Otras veces se descubre porque alguien pierde sus ahorros.

    Las pérdidas personales no deben romantizarse ni presentarse como un precio abstracto del progreso. Detrás de cada dirección vaciada puede haber años de trabajo, sacrificios, jubilaciones, proyectos familiares y seguridad futura.

    Pero tampoco debemos ignorar lo que el proceso descentralizado produce después del fracaso.

    Una vez identificado un defecto, el conocimiento deja de pertenecer únicamente a quien lo descubrió. Se difunde por toda la comunidad. Otros fabricantes revisan sus generadores aleatorios. Los usuarios aprenden qué significa entropía. Los desarrolladores incorporan pruebas adicionales. Se reconsidera la dependencia de una sola implementación. Se extienden prácticas como el uso de dados, semillas generadas independientemente, firmantes de distintos fabricantes y configuraciones multisig.

    El error localizado puede producir una mejora general.

    Ese es el orden espontáneo: millones de decisiones, advertencias, correcciones e innovaciones que nadie dirige desde un centro, pero que elevan gradualmente el estándar de todo el ecosistema.

    No avanza porque alguien diseñó el futuro perfecto. Avanza porque los errores dejan información y porque otros tienen libertad para aprender de ellos.

    No confundir diversificación con complejidad

    La reacción inmediata ante Coldcard puede ser repartir los fondos entre cinco wallets, tres dispositivos, dos teléfonos, placas metálicas y un multisig cuya recuperación nadie ha practicado.

    Eso también puede ser peligroso.

    La diversificación reduce el riesgo de un único fallo tecnológico, pero aumenta el riesgo humano. Cada nueva seed implica un nuevo respaldo, una nueva ubicación, un nuevo procedimiento y una nueva oportunidad de confusión.

    Una arquitectura simple y comprendida puede ser más segura que una estructura sofisticada que el propietario no sabe reconstruir.

    Para muchas personas, el paso razonable no será abandonar su hardware wallet actual ni construir de inmediato un sistema 3-de-5. Será conservar una parte en el dispositivo conocido y trasladar otra parte, lentamente, hacia una segunda arquitectura independiente.

    La idea central debería ser no confiar ciegamente en una sola herramienta, pero tampoco destruir una configuración conocida por pánico a un fallo hipotético.

    La seguridad debe crecer al mismo ritmo que el conocimiento del usuario.

    Cómo puede responder la comunidad

    Una comunidad que solo repite “debiste investigar mejor” después de una pérdida no está defendiendo la responsabilidad individual. Está confundiendo responsabilidad con abandono.

    La autocustodia implica asumir riesgos, pero una cultura de libertad no exige indiferencia frente a la desgracia ajena.

    Podrían desarrollarse varias respuestas comunitarias.

    La primera sería un fondo voluntario de asistencia para víctimas verificadas. No una garantía universal ni un rescate obligatorio, sino una estructura financiada mediante donaciones, aportes de empresas, desarrolladores, mineros y usuarios. Su objetivo no tendría que ser reembolsar automáticamente todas las pérdidas, algo probablemente imposible, sino ayudar en casos extremos, financiar análisis forense y sostener a personas que hayan perdido la totalidad de sus ahorros.

    La segunda sería exigir responsabilidad económica a los fabricantes. Las empresas que venden seguridad como producto podrían constituir fondos de contingencia, contratar seguros específicos o comprometer parte de sus ingresos futuros a compensaciones cuando exista negligencia técnica comprobada. Ampliando este punto, podrían surgir mercados privados de aseguramiento para fallos de software, firmware o generación de claves. Aseguradoras independientes podrían evaluar dispositivos, cobrar primas según su nivel de riesgo y responder ante vulnerabilidades técnicas comprobadas, sin custodiar los fondos ni conocer las seeds. Incluso los fabricantes podrían aportar voluntariamente una parte de cada venta a fondos de compensación separados de la empresa. La prima, la cobertura y hasta la negativa a asegurar un producto se convertirían así en información valiosa para los usuarios; no sería una garantía de perfección, sino una señal económica de cuánto riesgo está dispuesto a respaldar con su propio capital quien afirma que una herramienta es segura.

    La tercera sería crear equipos abiertos de respuesta a incidentes. Investigadores, especialistas en privacidad, desarrolladores y analistas de blockchain podrían coordinarse para identificar rápidamente wallets afectadas, publicar instrucciones claras y evitar que el vacío informativo sea ocupado por estafadores.

    La cuarta sería ofrecer acompañamiento gratuito para migraciones. Después de un incidente, muchas pérdidas adicionales ocurren por el pánico: usuarios que introducen su seed en una página falsa, envían fondos a una dirección equivocada o destruyen respaldos antes de completar la migración. Talleres, documentación sencilla y sesiones comunitarias podrían reducir ese segundo daño.

    La quinta sería desarrollar un sello voluntario de prácticas mínimas para hardware wallets. No una licencia estatal ni una certificación que pretenda garantizar perfección, sino estándares abiertos sobre generación de entropía, compilaciones reproducibles, auditorías, divulgación responsable y pruebas de recuperación.

    Y, sobre todo, debería cambiar la cultura de comunicación.

    Los expertos con grandes audiencias tienen una responsabilidad especial. Deben advertir sin exagerar, explicar sin humillar y distinguir entre una vulnerabilidad concreta y una condena general de la autocustodia.

    El miedo atrae atención. La precisión construye confianza.

    Recuperar la confianza sin volver a la ingenuidad

    La respuesta no puede ser fingir que no ocurrió nada. Coldcard debe explicar, asumir responsabilidades y ofrecer toda la información posible. Los usuarios deben revisar procedimientos. Otros fabricantes deben auditar sus propios sistemas. Y la comunidad debe abandonar la comodidad de pensar que “open source” equivale automáticamente a “auditado y seguro”.

    Pero tampoco podemos permitir que una tragedia concreta destruya una de las innovaciones más importantes de Bitcoin: la posibilidad de poseer un activo digital sin pedir permiso y sin depender de la solvencia o benevolencia de un intermediario.

    La confianza futura no debe parecerse a la confianza anterior.

    Antes, muchos confiaban en una marca. Después de este incidente, deberíamos confiar más en procesos verificables, diversidad de implementaciones, pruebas de recuperación, respaldos independientes y conocimiento compartido. Eso es progreso.

    No consiste en regresar a la ingenuidad, sino en salir de ella con mejores herramientas.

    Las personas que perdieron sus ahorros merecen apoyo, respuestas y, cuando corresponda, reparación. No deben ser convertidas en simples ejemplos técnicos ni culpabilizadas por haber confiado en un producto cuya función esencial era generar y proteger claves seguras.

    Pero honrar esas pérdidas también exige aprender de ellas.

    Abandonar la autocustodia no devolverá los fondos perdidos. Solo devolverá el poder a los intermediarios. La respuesta más valiosa es construir una comunidad menos dogmática, más preparada y más solidaria; una comunidad capaz de reconocer que la libertad implica riesgos, pero también cooperación, responsabilidad y aprendizaje colectivo.

    Una herramienta falló. La libertad y la cooperación libre y voluntaria, no.

  • Comprar una propiedad con criptomonedas (sin venderlas)

    En el ecosistema cripto, cada vez más personas buscan formas inteligentes de usar sus activos sin venderlos. Una de las opciones más innovadoras y eficientes es comprar una propiedad usando criptomonedas como garantía, sin convertirlas en efectivo ni desprenderse de ellas.

    Sí, se puede. Y no solo es legal, sino que es una estrategia cada vez más común entre quienes buscan transformar sus ganancias digitales en patrimonio real y tangible.

    ¿Cómo funciona?

    Este mecanismo se basa en los préstamos colateralizados con criptomonedas. En lugar de vender tus activos (y pagar impuestos, comisiones y perder exposición al crecimiento futuro), los dejás en garantía en una plataforma que te otorga un préstamo en dólares o stablecoins.

    El proceso suele ser así:

    1. Depositás tus criptomonedas como colateral en una plataforma segura (centralizada como Nexo o Ledn, o descentralizada como Aave).
    2. Recibís un préstamo en dólares o USDC, equivalente a entre el 30 % y el 60 % del valor de tus criptos.
    3. Usás esos fondos para comprar un inmueble, como cualquier comprador tradicional.
    4. Pagás el préstamo más los intereses. Al finalizar, recuperás tus criptoactivos intactos.

     

    Ejemplo práctico: de Bitcoin a ladrillos

    Imaginemos el caso de Ana, una inversora que compró Bitcoin en 2020. Hoy su cartera vale USD 100,000 y quiere comprar un departamento de USD 60,000 en Uruguay.

    Pero no quiere vender sus BTC. ¿Por qué?

    • Cree que el valor seguirá aumentando.
    • No quiere pagar impuestos por ganancias de capital.
    • Prefiere seguir dentro del ecosistema cripto.

    Entonces:

    • Ana deja sus BTC como garantía en Ledn, que le presta USD 50,000 en una cuenta bancaria o en USDC.
    • Con un ahorro adicional, completa la compra del inmueble.
    • A lo largo del año, paga su préstamo con un interés del 12.4 % APR.
    • Una vez saldado, recupera sus BTC, que pueden valer incluso más que antes.

    Así, transforma su inversión digital en ladrillos sin vender ni pagar impuestos por la venta.

    Plataformas más conocidas (pero hay muchas más)

    • 🔹 Nexo: préstamos en fiat o stablecoins desde 2.9 % APR, LTV hasta 50 %, con devolución flexible.
    • 🔹 Ledn: ofrece préstamos respaldados por BTC desde montos pequeños, con desembolso rápido y sin revisión crediticia.

    Ambas plataformas trabajan con altos estándares de seguridad y custodios como BitGo. Es clave revisar auditorías y condiciones antes de operar.

    Ventajas

    • Mantenés tu exposición al crecimiento del precio cripto.
    • Evitás vender y tributar por ganancias de capital.
    • Convertís un activo volátil en patrimonio estable sin renunciar al primero.
    • Es más rápido y flexible que un crédito hipotecario tradicional.

    Riesgos a considerar

    • Si el valor de tus cripto cae demasiado, la plataforma puede liquidar tu garantía automáticamente para cubrir el préstamo.
    • Nunca conviene pedir el máximo préstamo posible. Dejá margen de seguridad.
    • Algunas plataformas no operan en todos los países, y existen diferencias regulatorias y fiscales. Asesorarse siempre es clave.

    Lo que se viene

    Comprar una propiedad usando tus criptomonedas sin venderlas ya no es ciencia ficción. Es una estrategia real, legal y cada vez más común, que permite pasar del mundo digital al real sin abandonar tus convicciones financieras.

    Como toda herramienta poderosa, exige conocimiento, gestión del riesgo y sentido común. Pero bien aplicada, puede ser la forma más inteligente de hacer que tu inversión en cripto construya cimientos sólidos.

  • ¿Qué es la tokenización y por qué es relevante para la industria inmobiliaria? 

    La tokenización se refiere al proceso de digitalizar valores y representarlos como tokens en la cadena de bloques. Los tipos más comunes de valores que se tokenizan ahora mismo son los instrumentos de deuda y capital de las empresas, como los bonos.

    Una vez que el valor se ha digitalizado y se ha presentado en forma de un token en la Blockchain, el valor se puede administrar de una manera bastante similar a bitcoin y otras criptomonedas (los valores tokenizados también se denominan tokens de seguridad, acciones digitales y activos digitales). Esto tiene implicaciones de gran alcance, como la capacidad de almacenar acciones y bonos en formato digital en su propia computadora o dispositivo móvil y la capacidad de intercambiarlos de forma peer-to-peer directamente con la contraparte.

    Blockchain es la primera tecnología que resuelve el problema fundamental del doble gasto, donde se hace imposible gastar una moneda digital más de una vez. Por lo tanto, las personas pueden guardar sus criptomonedas en sus propias billeteras digitales en sus computadoras o dispositivos móviles sin depender de un banco u otra autoridad central para salvaguardarlas.

    ¿Por qué importa esto? La digitalización de monedas y activos también los ha hecho programables. Por ello también es posible que se desarrollen modelos de negocios financieros que sean autónomos y que no se vean obstaculizados, ralentizados o antieconómicos a través de la integración y la participación de los bancos; los contratos inteligentes se ejecutan solos y con la condición siempre de que se cumplan las reglas establecidas previamente.

    Y ello nos lleva a la tokenización, y por qué es relevante para el sector inmobiliario. Hay varias razones. Las propiedades inmobiliarias se pueden convertir en tokens y, por lo general, se hace de dos formas. O el capital social de la empresa propietaria de la propiedad está tokenizado o los préstamos proporcionados por los inversores para financiar la propiedad están tokenizados. En el primer caso, cada token se refiere a una acción con pagos regulares de dividendos. En el segundo caso, cada token se refiere a una nota de préstamo en poder del inversor que proporcionó una fracción del préstamo. La nota de préstamo da derecho al inversor a pagos de intereses regulares. La acción digital además da derecho al inversionista a una participación en una ganancia potencial cuando se vende la propiedad.

    La tokenización de bienes raíces se refiere en general al proceso de representar intereses en activos inmobiliarios en una cadena de bloques o un libro mayor distribuido en forma de token, cuya propiedad se puede transferir a través del protocolo Blockchain. En esencia, la tokenización de bienes raíces facilita la compra y venta de intereses inmobiliarios, lo que agrega liquidez al mercado al tiempo que aumenta la transparencia y la seguridad, y reduce los costos y el riesgo en comparación con los valores inmobiliarios privados tradicionales.

    Los bienes raíces representan la clase de activo individual más grande que puede ser tokenizada. Los bienes raíces globales rondan los $ 228 billones y solo el 7% de esto está disponible para los inversores minoristas. Solo el 3% de la población mundial ha invertido en bienes raíces, pero más del 80% considera que los bienes raíces son una buena inversión, especialmente en tiempos de alta inflación, como sucede ahora mismo. Hoy en día no existe un comercio eficiente con activos inmobiliarios y una mayor liquidez podría incrementar el mercado existente.

    La industria inmobiliaria está plagada de procesos lentos, costosos, engorrosos y basados ​​en papel relacionados con la financiación y la gestión de proyectos. La financiación a menudo la realiza un banco y unos pocos inversores de confianza capaces de cumplir. Los inversores están atrapados durante varios años y no existe una forma fácil o económica de vender acciones de antemano.

    La tokenización de activos inmobiliarios resuelve todos los problemas anteriores. Si bien existen diferentes formas de tokenización de bienes raíces, el enfoque de este artículo está en la tokenización de intereses en fondos de bienes raíces o sindicaciones de activos individuales. En una sindicación típica de bienes raíces, los inversores compran acciones en una sociedad de responsabilidad limitada o sociedad limitada que posee una propiedad subyacente. En este contexto, la tokenización se refiere a la representación de dichos intereses de acciones comunes en forma de tokens que los inversores pueden custodiar directamente y comercializar o utilizar como garantía en contratos inteligentes.

    La mayoría de los procesos relacionados con la financiación y la gestión continua se pueden digitalizar e incluso automatizar. Debido a los procesos más eficientes, es posible administrar miles de inversores en un solo proyecto y, por lo tanto, reducir el tamaño mínimo del ticket a $ 1,000 o incluso $ 100. Esto le da al desarrollador inmobiliario acceso a nuevos tipos de inversores y nuevas fuentes de capital;  la financiación de proyectos inmobiliarios debería ser más fácil y menos costosa. Los inversores minoristas pueden obtener ahora acceso a inversiones inmobiliarias. Los inversores inmobiliarios ahora pueden diversificar sus carteras de una manera similar al método que han utilizado los grandes inversores  durante muchísimos años.

    Tener activos inmobiliarios en forma de token permite el comercio de igual a igual con liquidaciones instantáneas. Los inversores inmobiliarios podrán negociar sus acciones digitales o notas de préstamo directamente entre sí de forma segura. Dado que la única forma en que un valor puede existir en forma digital fuera de un banco es como un token en la cadena de bloques, esta es la primera vez que es posible el comercio directo entre individuos. Solo funciona con tecnología blockchain.

    La tokenización de bienes raíces permite a los desarrolladores reducir el costo de financiamiento y administración continua, apuntar a nuevos tipos de inversionistas, financiar nuevos proyectos más fácilmente y aumentar la liquidez de los activos. Un contrato programable podría establecer que el token de seguridad esté vinculado a una lista blanca: esto significa que solo se pueden procesar transacciones que cumplan con los requisitos establecidos, por ejemplo que  sólo los inversores que se hayan identificado a través de AML / KYC podrán invertir, mantener o intercambiar el token de seguridad correspondiente.

    Esto se está convirtiendo lentamente en realidad post pandemia. Se están eliminando algunas de las últimas barreras para la adopción. El conocimiento y la comodidad con las criptomonedas se están generalizando. Las plataformas de software se están volviendo más fáciles de usar hasta el punto en que se requieren pocos conocimientos de criptografía. Las plataformas que están hechas a medida para la tokenización de bienes raíces, como las de marca blanca digitas shares que son cada vez mejores. Los pioneros entre los desarrolladores inmobiliarios están tomando medidas para convertirse en empresarios en su región o segmento de mercado local. Todas las diferentes piezas del rompecabezas en el nuevo ecosistema de tokenización están encajando lentamente en su lugar.

    Si usted o su empresa está interesado en evaluar este tipo de industria, en cómo sacar provecho en la Blockchain y entrar de lleno al Siglo XXI con su empresa, no dude en consultarnos. Hemos sido pioneros en el tema, seguimos educando y podemos asesorarlo con los más altos estándares de calidad, prudencia y confiabilidad. Solicite su cita online hoy mismo aquí o al tel +507 302-2862.

  • ¿Qué y para qué es la economía?

    Mi definición lega de la economía es: “Cómo poner la paila con lo poco que ganamos.” Buenos economistas señalan que economía es economizar; es decir, evitar el gasto innecesario y mucho más el malgasto que ocurre cuando los gobiernos exceden las tareas y mandatos que les ha sido encomendadas. Otra definición de economía es: “La administración de la casa”; y esta definición la tergiversamos cuando hablamos de “la administración del país”, dado que el país y la casa no son lo mismo. El país no se administra, se administra la gestión del gobierno y no la vida y economía de los ciudadanos; lo cual sería caer en el socialismo o peor.

    El tema economía es complejo y fácilmente derrama el alcance de un escrito como este. Pero es importante dar un pantallazo que pocas veces o jamás vemos. Por ejemplo, el gobierno de Panamá se ha tomado la administración del transporte, incluyendo carreteras y tal. ¿Corresponde eso al gobierno? ¿Está siendo administrado de buena forma económica y social?

    Ya señalé que economía es ahorrar, ya que sin ahorros no hay inversión, emprendimiento y desarrollo. Pero la economía también es la búsqueda de satisfacer nuestras necesidades; y vuelve la pregunta: ¿Satisfacemos nuestras necesidades de transporte, salud, educación y tal dejando que el aparato politiquero se encargue? Luego vemos que los encargados salen a decir que la solución es confiscar para repartir; para lo cual quitan al rico (léase productivo) para dar al pobre (léase improductivo). Pero, pocos nos preguntamos por qué uno es rico y el otro pobre. Digámoslo crudamente: “Rico es el industrioso y pobre improductivo. Y, ¿de dónde el improductivo? Pues, de las escuelas gubernamentales y de la corruptela politiquera que mantiene al pueblo burlado y drogado en ignorancia y desgobierno.

    La “industria” es del “industrioso”; y una de los sentidos de este término, que se ha perdido, es el de “hábil” o “ingenioso”. U… ocupado, diligente, que se toma el tiempo y el trabajo para lograr metas. La economía y la industria se ocupan del futuro, de prever lo que viene y tener no sólo mecanismos, sino reservas. El problema es que todas estas cosas requieren autodeterminación y no arreo central.

    La realidad es que las necesidades humanas van cambiando con el tiempo. El mundo que conocí de joven es muy diferente al de hoy. Recuerdo a los 9 años de edad tomaba solo el bus en San Felipe para ir a mi casa en Juan Franco; hoy Obarrio. A los niños de hoy no les dejan salir a jugar al patio. Algo parecido ocurre en la industria en general. Ya los salarios no los determina la productividad sino las maquinaciones sindicales y politiqueras; y ello no nos conduce a un mundo futuro más próspero sino todo lo contrario. Ese mundo caduco nos está llevando a un colapso apocalíptico. Tal vez no queda otra.

    El elemento vital que anda descarriado es la libertad. Libertad para pensar, hablar, transitar, usar o no máscaras o vacunarse. Y para ser propietarios del producto de nuestro ingenio. El problema surge cuando unos producen y otros quieren tener quitando al productivo mediante el juega vivo politiquero de subsidios y tal. Y ni hablar de los asaltos rutinarios al erario.

    Lo que produce el ingenioso y productivo es de su propiedad; lo cual no es el caso en Cuba o Venezuela, en dónde la propiedad ha sido abolida. En conclusión: Una sana economía requiere una diversidad que emana del aporte de todos y cada uno. Y, un sistema que no promueva la participación o competencia sana y libre, no tiene futuro.

  • El desentendido bien común

    Algo que caracteriza a los relativistas, esos que dicen ser progresivos, cuando en realidad son regresivos, es el apoderarse de lo que ellos llaman el “bien común” que, en realidad es fiel reflejo de su tergiversación del mundo; vale decir, que aquello que alegan ser bien común es más bien mal común; y paso a explayarme. Recién, el papa Francisco elogió a los gobiernos que decretaron claustros domiciliarios, aduciendo que con ello ponían en primera plana el “bienestar de su gente”. Me cuesta muchísimo creer que valiéndose de una pseudociencia para destruir economías y vidas se atiende el bienestar; pues, como bien señalara en su momento Frédéric Bastiat: Las leyes paren no sólo efectos inmediatos sino una multiplicidad de efectos posteriores; y ya veremos si esos claustros pseudocientíficos resultan en bienestar. ¿No fue Omar Torrijos quien habló de las luces cortas y las largas?; las primeras las tiene la mayoría, más no así las segundas.

    Bastiat también abordó la relación entre la libertad y la fraternidad: “Me resulta imposible separar la palabra fraternidad de la palabra “voluntaria”; pues no entiendo cómo se puede hacer valer la fraternidad sin destruir la libertad. Y más aún, sin pisotear la justicia.

    Cuando el político, desde su cómodo despacho, se ve enfrentado a las disparidades sociales y económicas, si es que no es politicastro, sentirá el deseo de corregir esa “injusticia”; pero, para ello debe antes preguntarse cómo fue que llegamos a tal situación. Debía ser obvio que la clase política no puede separarse de culpas y, desdichadamente, son demasiados los que eligen remedios por la vía del autoritarismo, la planificación y otras herramientas legales y politiqueras; con lo cual terminan perpetuando lo que pretenden corregir. ¿No sería mucho más conducente adoptar un sistema de real justicia que sea compatible con la responsabilidad de cada quien, sin la cual no hay camino de superación verdad?

    Por más fuerza que pueda tener una ley, esta jamás podrá dar leche como si fuese ubre de vaca lechera. Quitando a unos por la vía coercitiva no ayuda a otros a ser productivos. Y ser productivo es el verdadero camino progresivo. Como suelo decir, los impuestos, en su justa medida, son buenos. Pero cuando el impuesto se usa para comprar votos, ello conduce a lo que se conoce como una dictadura de mayorías. Y esa clase de mayoría, la que no paga impuestos, tenderá a ser parasitaria; lo cual no guarda relación con un bien común.

    Y vuelvo a citar en paráfrasis a Bastiat: La vida es nuestro el regalo creativo que incluye a todas las virtudes – la vida física, intelectual y moral. Pero el don de la vida va de la mano con la responsabilidad de desarrollarla y perfeccionarla. Para tal fin, también fuimos dotados de maravillosas facultades, que en medio de ilimitados recursos naturales debemos aprovechar sanamente. Si ello no podemos cumplir nuestro destino.

    Nuestra vida y sus facultades requieren el don de la persona, de la libertad, de aquello que es propio de cada quien, pues sin ello dejamos de ser humanos. Artificiosos politicastros intentarán desviarnos del buen camino, pero los regalos del Creador siempre serán superiores; y después de las tempestades, el cielo amanecerá en claridad. Es así ya que no existe ley terrenal que supera a la ley de la misma Creación.

    La vida, la libertad y la propiedad no existen en virtud de leyes nacidas en turbulentos laberintos legislativos. Al contrario, fueron la vida, la libertad y la propiedad las que dieron lugar a las leyes del hombre. Y cuando los hombres nos apartamos de la ley universal, no hay cabida para un “bien común”.

  • Blockchain en India: un paso hacia el desarrollo.

    La tecnología Blockchain no sólo está irrumpiendo con fuerza en el mundo desarrollado, aquí tenemos un vivo ejemplo del primer proyecto de blockchain a gran escala en la India, donde sus agricultores están creando los registros de sus tierras totalmente digitalizados.

    Este es el caso de Guntur, un distrito en la India donde se ha conseguido que 24,000 agricultores de 22 pueblos intercambien sus activos con el gobierno por este medio, debido a que el recién formado Estado de la India está en proceso de recolectar 217 kilómetros cuadrados, más de 53,000 acres, de tierras de cultivo para construir Amaravati, su proyecto de ciudad capital.

    El plan es convertir a Amaravati en una ciudad inteligente de vanguardia, completa con una ruta local que la conecta a Vijayawada, la gran ciudad más cercana, a 40 km.
    Por ello, Nara Chandrababu Naidu, Andhra Pradesh, su primer ministro decidió usar blockchain para evitar los registros mal conservados en papel, expuestos a daños, deterioro y alteración.

    Pero la realidad es que incluso los registros de tierras digitales son vulnerables a la manipulación por parte de las autoridades gubernamentales y los estafadores. Tanto es así que la distorsión creada por la corrupción a gran escala y la ineficiencia en los mercados de tierras de la India ha reducido un 1,3% el PIB del país cada año, según la consultora McKinsey.

    En teoría, blockchain puede almacenar documentos de tierras en una red segura y a prueba de alteraciones, reduciendo las intervenciones humanas y agregando más transparencia. Los datos se solidifican y el historial de transacciones de una propiedad es completamente rastreable. Esto tiene el potencial de reducir y casi evitar, el fraude de propiedad. Pero a diferencia de bitcoin, la cadena de bloques utilizada por la agencia gubernamental a cargo de dar forma a Amaravati es privada, por lo que, a pesar de la promesa en el papel, algunos terratenientes locales y los agricultores siguen convencidos de que aún no se han escapado la burocracia y la corrupción.

    Mapa de trama Blockchain. (APCRDA)

    Para almacenar esta información usando criptografía, el gobierno trabajó estrechamente con Zebi, un proveedor de soluciones basado en blockchain con un equipo de 30 miembros graduados del Instituto de Tecnología de Massachusetts y la Universidad de Oxford. Para marzo de este año, la compañía movió 83,000 registros a la base de datos. Esto tomó solo algunas semanas, costando solo Rs5 por registro. Una vez registrados, los datos no pueden ser alterados retroactivamente; todas las modificaciones posteriores se registran. Solo unos pocos altos funcionarios como el comisionado y el director de TI pueden acceder a la base de datos, y eso también, solo después del otorgamiento de varios permisos.

    La información también es accesible para todos los propietarios en línea a través del sitio web o la aplicación “MyAmaravati”, donde pueden iniciar sesión de forma segura con su número de Aadhaar. Por suerte, la alfabetización digital en las aldeas de Amaravati es alta, con al menos un familiar habituado al uso de teléfonos móviles e Internet.

    Los datos en blockchain también sirven como prueba indiscutible en casos de disputas sobre la propiedad, incluso después de la reurbanización.

    Blockchain también ahorra dinero: anteriormente, los agricultores tenían que pagarle a un escritor de documentos 5000 rupias o más para preparar los documentos de registro. Ahora, el gobierno está facilitando documentos generados por el sistema a un costo cero. Los documentos marcados con código QR que provienen de la cadena de bloques se envían directamente al registrador de tierras en el momento de la designación del titular de la parcela.

    Ahora bien, ¿podemos confiar 100% en este sistema habiendo una oficina gubernamental de por medio en la que se necesita confiar para transferir la propiedad?
    Por supuesto, ayuda en el caso de que un registro se pierda, se manipule o se dañe en un desastre natural, pero hace poco para frenar la manipulación por parte de los encargados de los datos que se transfieren.

    La firma sueca Chromaway que corre en Blockchain presentó un demo para el gobierno de Andhra Pradesh con datos de registro de tierra entre agosto y octubre del año pasado, almacenando información del título en la primera base de datos del consorcio mundial Postchain, pionera de la compañía en donde una base de datos en línea y blockchain trabajan en conjunto.

    Blockchain, por tanto, pondrá fin a la mayoría de las dudas relacionadas con la tierra y aumentará la responsabilidad. Realmente ninguna tecnología podría de momento, abstraer completamente la responsabilidad de los usuarios y administradores de un sistema, pero indiscutiblemente se va a aumentar la transparencia y las garantías de integridad de registro de la propiedad a través de blockchain, y es un gran paso.

    Y una vez que se construya Amaravati, blockchain podría ir más allá de abordar los problemas de propiedad, permitiendo que las personas garanticen la propiedad, obtengan préstamos y realicen inversiones. Cualquier actividad, aprobaciones de construcción de edificios, derechos de transferencia pagados en una propiedad, etc., se registrará y será permanente.

    Este podría ser un gran ejemplo para inspirar a otros países en vías de desarrollo a utilizar esta tecnología para mitigar problemas de corrupción, falta de transparencia y desigualdad. Esperemos que así sea.