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  • La ilusión del libre comercio

    El sistema comercial actual nunca fue libre; los aranceles de Trump simplemente cambian quién obtiene qué

    Cualquier cosa que el presidente Donald Trump haga suele provocar una reacción contraria al status quo. A principios de marzo el foco de atención se concentró en el comercio, ya que Trump pasó a la acción, aplicando aranceles de importación sobre el acero, el aluminio, las lavadoras y los paneles solares no solo de China sino también de otros países.

    La reacción violenta de los medios de comunicación populares y los políticos de los países afectados culpó a Trump por arruinar el hermoso sistema de “libre comercio” creado en torno a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y su predecesor, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT por sus siglas en inglés).

    Al igual que con cualquier cosa que Trump diga o haga, es importante dar un paso atrás y observar el contexto en el que está actuando desde una perspectiva más amplia.

    No libre

    La primera gran noticia es que (jamás) ni la OMC ni el GATT fueron “libres”. El libre comercio es el comercio sin intervención gubernamental.

    Si un país o industria puede producir y exportar mucho acero, sin recibir subsidio alguno ni aplicar aranceles de importación protectores, entonces le corresponde tener un porcentaje mayor del mercado global por ser el más competitivo. Esto sucede por utilizar los recursos locales de mano de obra y capital de la manera más productiva.

    Otro país puede ser el mejor productor de paneles solares, lo que lo convierte en el líder mundial en paneles solares. Los dos países pueden intercambiar acero y paneles solares y equilibrar su comercio, y cada país hace lo que mejor sabe hacer.

    Siempre y cuando, y con la condición previa de que no haya ninguna interferencia gubernamental en el mercado por el dinero en sí mismo. En otras palabras, si hubiera un estándar monetario global y sólido, entonces los excedentes comerciales de un país con superávit resultarían en entradas de dinero y salidas de bienes, elevando así el nivel de precios y haciendo las exportaciones naturalmente menos competitivas. En un país deficitario, el dinero saldría y las mercancías entrarían, bajando el nivel de precios y haciendo sus exportaciones más competitivas. Por lo tanto, no habría déficits persistentes como lo estamos viendo en Estados Unidos y el resto del mundo.

    Sin embargo, la OMC funciona según un sistema complejo de reglas y sanciones, opuesto a ser un sistema libre de intervención gubernamental, proporcionando a su vez un marco para que los gobiernos puedan microgestionar su comercio. La mala gestión de monedas fiduciarias mundiales y tipos de cambio flotantes, agravaron aún más los desequilibrios.

    Con cada tipo de intervención gubernamental en el mercado, ya sea a través de impuestos o aranceles y cuotas de importación, crea ganadores y perdedores. Estos ganadores y perdedores son diferentes en un sistema competitivo, en el cual por ejemplo: el mejor fabricante de acero que tiene el horno más limpio, que consume menos electricidad, sería el que más ventas realice.

    Ganadores y perdedores

    Los ganadores del dictamen de la intervención gubernamental son a menudo menos competitivos, por lo tanto necesitan la ayuda del Estado para sobrevivir. La industria siderúrgica china en su conjunto solo sigue existiendo debido a los subsidios masivos del gobierno, otorgados en forma de préstamos baratos, transferencias directas y electricidad subsidiada por el estado.

    Las empresas siderúrgicas estadounidenses no recibieron la misma ayuda y por lo tanto muchas tuvieron que retirarse. Ellos fueron los perdedores de este tipo de ejercicio del “libre comercio”, así como millones de trabajadores manufactureros estadounidenses que no podían competir con la mano de obra barata y los subsidios estatales masivos de China.

    Pero también hubo ganadores en el bando estadounidense. Las corporaciones multinacionales como General Motors y Caterpillar se beneficiaron de la exportación a China o de que se les permitiera instalarse en China y comenzar la producción en el país asiático. Este es especialmente el caso de las empresas tecnológicas como Apple, que a través de representantes o apoderados, producen la mayoría de sus aparatos tecnológicos en China, donde el arancel promedio es de un 10 por ciento, en comparación con el promedio del 3,5 por ciento de los Estados Unidos.

    Otro ganador de este desequilibrado libre comercio es el gobierno estadounidense, que podía vender gran parte de su deuda pública a China a través del ya mencionado sistema manipulado de divisas fiduciarias y tipos de cambio fijos y flotantes. Pero también el consumidor promedio estadounidense se benefició de precios de importación más baratos para adquirir sus miles de aparatos electrónicos y otros bienes.

    La lista de ganadores y perdedores sigue y sigue, y es diferente para cada arancel, cada regulación y cada manipulación del sistema de moneda fiduciario.

    Enfoque de Trump

    Volviendo a Trump y sus aranceles, es natural que quiera cambiar la configuración de los ganadores y perdedores en un sistema ya profundamente manipulado. El presidente Trump es un nacionalista económico y su meta es beneficiar a la industria de Estados Unidos y al empleo doméstico. Todas las políticas, desde la inmigración hasta la regulación y la fiscalidad, refleja esta filosofía.

    Por lo tanto, al aumentar los aranceles sobre determinados productos, está seleccionando a los ganadores nacionales que deberían poder ampliar la producción ante la menor competencia internacional y contratar a más trabajadores locales.

    En un verdadero sistema de libre comercio, esto tendría desventajas a largo plazo, porque los trabajadores y las empresas estadounidenses aplicarían sus esfuerzos en algo que las empresas y los trabajadores extranjeros podrían hacerlo mejor.

    Sin embargo, en el régimen comercial actual, cumple la función de nivelar el campo de juego para los productores nacionales y al mismo tiempo hacer la vida más incómoda no solo para las empresas estadounidenses que operan en China, sino también en Europa y Canadá.

    Y viene con todas las consecuencias no intencionadas que conlleva cualquier tipo de intervención gubernamental, probablemente incluso precios más altos para los bienes de consumo doméstico.

    Sin embargo, si los ciudadanos que están ahora mismo quejandose hubieran estado realmente interesados en el libre comercio y no solo en recolectar sus propios beneficios, tendrían que haber pedido hace mucho tiempo a China que reduzca sus aranceles promedio y a la Unión Europea que pusiera fin a sus subvenciones masivas a productos agrícolas europeos.

    Desafortunadamente para ellos, el libre comercio es una calle de una sola dirección que conduce a Estados Unidos y no están contentos que Trump haya puesto la señal de detención.

    Por Valentin Schmid- La Gran Época

  • La Union Europea prepara un marco regulatorio común para las Fintech según un documento de trabajo

    La Unión Europea propondrá un proyecto de ley sobre crowdfunding y forjará estándares tecnológicos de blockchain comunes para ayudar al florecimiento del sector europeo de tecnología financiera, según un documento de la UE visto por Reuters el lunes.

    La Comisión Europea publicará sus planes, tal vez esta semana, ya que busca alentar a Fintech, un sector que promete crecimiento y empleos en el futuro.

    La partida de Gran Bretaña, un importante centro de Fintech, del bloque el próximo año, ha presionado a Bruselas para que intensifique los esfuerzos para alentar a las firmas de fintech a establecerse en la Unión Europea.

    Los planes de la UE incluyen una propuesta para un sistema de licencias común al bloque para plataformas de crowdfunding que permita a los inversores financiar nuevas empresas.

    “Un marco de la UE ofrecería un pasaporte europeo y, al mismo tiempo, garantizaría una gestión adecuada de las plataformas y la protección de los proveedores de fondos”, dijo el borrador del documento.

    Evitaría el mosaico de enfoques regulatorios al que se enfrentan actualmente las firmas de ‘fintech’, añadió.

    «Pero el caso de una amplia acción regulatoria y reformas para fintech en esta etapa es limitado», según el documento. En cambio, muchas de las medidas involucran a los reguladores y a la industria trabajando en conjunto.

    Se evaluará cómo mejorar la resiliencia de las firmas de Fintech a la piratería, junto con cuantificar los costos y beneficios de una ‘prueba de amenaza cibernética’ para los principales participantes del mercado y las infraestructuras dentro de todo el sector financiero de la UE, según el documento.

    El ejecutivo de la UE revisará las reglas financieras existentes para ver si son adecuadas para las criptomonedas y las ofertas iniciales de monedas (ICO).

    El jefe de servicios financieros del bloque, Valdis Dombrovskis, dijo la semana pasada que la UE estaba lista para regular las criptomonedas si fuera necesario.

    La UE también impulsará los esfuerzos para forjar estándares comunes para la tecnología blockchain que apuntala las criptomonedas, que se considera tienen un futuro en los servicios de pago y negociación de valores.

    “Un mercado ‘fintech’ para toda la UE no alcanzará su máximo potencial sin el desarrollo de estándares abiertos que hagan posible la interoperabilidad, simplifiquen el intercambio de datos entre los actores del mercado y faciliten la competencia”, dice el documento.

    La Comisión presentará un proyecto antes del último trimestre de 2018 para “sandboxes” regulatorios o espacios de pruebas de entorno controlado que algunos supervisores nacionales ya ofrecen a las firmas de ‘fintech’ para probar nuevas aplicaciones en clientes reales.

    El plan contendría las mejores prácticas y directrices para establecer centros de innovación. Solo 13 de los 28 miembros del bloque han establecido zonas de pruebas  (Sandbox) ya que algunos organismos de control nacional dicen que no son parte de sus competencias establecerlos.