Etiqueta: Venezuela

  • Blockchain permite a extranjeros en Chile enviar remesas a sus familiares en Venezuela, Colombia y Perú

    Venezolanos, peruanos y colombianos, la mayor población de extranjeros en Chile, están optando por las criptomonedas para remesas por su facilidad y bajos costos de comisiones.

    Algunas comunidades extranjeras en Chile están utilizando métodos alternativos como las criptomonedas para el envío de remesas a sus familiares fuera del país.

    Se estima que actualmente hay un total de 1.251.225 extranjeros en Chile, en su mayoría, provenientes de Venezuela, Perú, Haití y Colombia. Mientras que los venezolanos son la mayor comunidad extrajera en el país, con 400 mil personas, le siguen las comunidades de Perú con 223.923, Haití con 179.338 y Colombia con 146.582.

    Esta alta cifra de inmigrantes en Chile provoca un alto movimiento de envío divisas a otros países. En 2018 las remesas totales que salieron desde el país sureño ascendieron los USD $ 1.500 millones, según datos del Banco Central.

    En el desglose de envío por nación lideran Colombia y Perú, pero extrañamente, no aparece Venezuela. Pero el Banco Central solo refleja las operaciones realizadas a través de empresas de cambio formal, y los venezolanos parecen no utilizar estas vías. La razón: la actual hiperinflación del país caribeño ha obligado a los venezolanos a recurrir a mercados alternativos para el envío de remesas.

    Venezolanos recurren a métodos alternos

    Factores como el control cambiario y la hiperinflación en Venezuela hacen que no sea rentable para los venezolanos el envío de remesas por métodos tradicionales. Este hecho ha provocado el surgimiento de mercados paralelos o informales para el envío de remesas al país.

    En una entrevista reciente a Sergio Carrasco, director comercial de Quick Express, el experto explicó: Para los inmigrantes, el envío de remesas a Venezuela es un tema muy sensible, ya que la inflación allá crece día a día, por lo que poder enviar dinero a sus seres queridos de manera rápida y segura es sumamente importante. El poder adquisitivo de un monto determinado de bolívares disminuye diariamente, o sea, lo que se puede comprar en Venezuela con ese dinero, es menos de un día para otro.

    Quick Express: una opción para venezolanos

    En respuesta a esta problemática surge Quick Express, una solución Blockchain latinoamericana para el envío de remesas. Quick Express nació en febrero de este año y permite el envío inmediata a cuentas de remitentes de cualquier banco en Venezuela, buscando hacer además la transacción 100% segura.

    En opinión de Sergio Carrasco, los venezolanos son muy activos en la utilización de las criptomonedas para el envío de remesas. El servicio opera en Venezuela bajo la licencia de intercambio de criptoactivos de la SUNACRIP.

    Asimismo, son la única empresa de remesas a Venezuela inscrita en la Unidad de Análisis Financiero y un sistema formal con registro en el Banco Central, aseguró Carrasco.

    El flujo de envío de remesas de la agencia asciende los USD $8 millones. Actualmente Quick Express cuenta con unas 20 agencias en Santiago, y unas 20 mil personas han utilizado este mecanismo, explicó el director.

    Criptomonedas son opción para remesas

    En opinión de Agustín Feuerhake, Director y cofundador del intercambio criptográfico Buda.com, las remesas se están haciendo cada vez más relevantes para la economía de muchas familias latinoamericanas. En este contexto, el director destacó que las criptomonedas podrían tomar un papel importante en la actividad que actualmente ya realizan cientos de venezolanos.

    Las criptomonedas, que son un bien digital, pueden ser compradas en un país, transferido vía Internet y vendido en otro país, por lo que en la práctica termina siendo lo mismo que una remesa.

    El intercambio Buda.com se fundó en el 2015, y opera mercados de criptomonedas en Chile, Colombia, Perú y Argentina.

    Dado que las criptomonedas no están ancladas a un país, es difícil conocer el lugar desde donde se envían y el país de destino. Sin embargo, el alto número de operaciones y oferta criptográfica que manejan países como Venezuela y Colombia, hacen suponer que son las regiones que más están optando por esta alternativa.

    Peruanos también envían remesas

    Mientras tanto, la alta migración de peruanos a Chile también ha provocado que el país sureño destaque como el principal desde donde se reciben remesas.

    “Chile es un destino popular para remesas desde el Perú, pero son más las que viajan en sentido inverso, es decir, desde Chile hacia el Perú”, expresó el director.

    En cuanto al envío de remesas en criptomonedas por parte de la población peruana, destacó Feuerhake, «se trata de un nivel reducido«. No obstante, en opinión del director de Buda, a pesar de que actualmente los peruanos optan por las casas de cambio tradicionales, esto podría empezar a cambiar con el auge de las monedas digitales.

    Son solo algunos los que han explorado las nuevas alternativas pero es probable que esto empiece a cambiar. Los cambios de tipo exponencial comienzan imperceptibles, toman algunos años y luego se vuelven completamente universales.

    El uso de las monedas digitales como una solución actual para el envío de remesas por los migrantes latinoamericanos podría estar apenas a la vuelta de la esquina. En el subcontinente, Colombia, Venezuela y Perú destacan como los países con más transacciones criptográficas. Mientras que Chile y Argentina cuentan con la mayor adopción de cajeros automáticos de Bitcoin.

    En México, donde se asienta con fuerza el negocio multimillonario de las remesas provenientes de EE UU, el uso de las criptomonedas también se ha incrementado. En una entrevista reciente con El Economista, el cripto exchange más grande de México, Bitso, destacó que mueve alrededor de USD $66 millones en remesas con criptomonedas.

    Fuentes: Infogate, Gestión, La Tercera, The Clinic

    Versión de Hannah Estefanía Pérez / DiarioBitcoin

  • Un documental obligatorio para ver. EL Chavismo, la Peste del Siglo XXI

    Ayer vi “El Chavismo, la Peste del Siglo XXI”, cortesía de la Fundación Libertad que me invitó.

    El documental narra, con la presencia de personajes de la vida venezolana, y comentaristas internacionales cercanos al liberalismo y la socialdemocracia, el ascenso y destrucción del socialismo del SIGLO XXI. Las imbecilidades de la clase política venezolana del punto fijismo, la personalidad destructiva de Hugo Chávez y su entorno, el oportunismo de los cubanos, rusos, y chinos, la ignorancia del venezolano promedio que busca un vínculo emocional con los políticos en lugar de buscar un vínculo racional con sus políticas. El divorcio entre lo que los gobernantes dicen hacer y lo que realmente hacen. Todo se desemboca en un coctel explosivo.

    Chávez se lanzó desde el principio a un proyecto golpista en un país que desde 1830 hasta el punto fijo, solo había sido gobernado directamente o tras bambalinas por militares, y donde había resentimiento institucional porque los militares habían perdido en manos de los políticos civiles el control de la sociedad que habían tenido desde 1830 hasta 1958, donde se inauguró una era de bipartidismo entre socialcristianos, El COPEI y socialdemócratas, los ADECO.

    Durante este período de gobiernos civiles democráticos, se cometieron varios errores garrafales. El Populismo petrolero, que hizo al país creerse que era más rico y democrático de lo que realmente era. El resultado es que entre los empresarios se instauró el rentismo mercantilista, en el pueblo el rentismo clientelista y en los políticos la corrupción. El país se imaginó que el boom petrolero de los sesentas iba a durar para siempre. Y la clase política aparte de esto desarrollaría dos errores garrafales que harían peor las cosas. La primera, la reelección, que impediría relevos generacionales. La segunda el personalismo a ultranza, donde los odios personales les impide tomar medidas por el bien de país. Por ejemplo, tras un sangriento golpe de estado fallido por el cual Hugo Chávez debió haber sido encarcelado con la pena máxima y erradicado de la vida política. En su lugar, Rafael Caldera, por odio a Carlos Andrés Perez, no solo lo liberó, sino que le permitió correr para presidente y ganar las elecciones. El enorme carisma de Chávez no oculta que era una persona obsesionada por el poder, dispuesta a decirles a las personas lo que le convenía y querían oír en el momento, que tenía un menjurje ideológico en el cerebro, mezcla de pindin marxismo, cristianismo, animismo, y todos los resentimientos de la sociedad latinoamericana. EL resultado solo podía ser destrucción.

    Claro que mientras el precio del petróleo fue alto, su socialismo de commodities pareció funcionar. Se hicieron programas sociales, se subsidiaron movimientos afines por todo el mundo, se compraron billones de dólares en armas rusas, mientras se cerraban medios, expropiaban empresas, se erosionaban las libertades democráticas, y el estado de derecho. Luego pasaron tres cosas, los estudiantes se alzaron, y el precio del petróleo empezó a caer, y Chávez se murió de Cáncer, dejando el muerto a Maduro. Y por supuesto, está el narcotráfico.

    Cuando veas a Venezuela arder, pon tus barbas panameñas en remojo.

    No somos inmunes a los males de la Venezuela del período de 40 años entre 1958 y 1998. Háganle al país un favor, aquí les dejamos  el documental en YouTube, mírenlo y compártanlo.

  • Dash Text brinda esperanza para la ayuda humanitaria en Venezuela

    Contra un panorama tan desolador, la criptomoneda en Venezuela ha sido un salvavidas para muchos. El volumen de LocalBitcoins ha mostrado un aumento increíble en su uso para proteger el patrimonio y hacer pagos. Bitcoin puede ser algo volátil, pero no cuando se compara con una moneda nacional devaluada en un 95% de un día para otro y con una tasa de inflación de más de 1.000.000%.

    Entre las criptomonedas más conocidas en Venezuela se encuentran Bitcoin, Petro y Dash. Pero Petro está dirigido por las mismas personas que están causando la crisis. Bitcoin por su parte, ha supuesto una buena opción para muchos, pero las transacciones pueden ser lentas, cuando se tiene que esperar incluso 10 minutos para la confirmación; en Venezuela, el precio de lo que compraste ya pudo haber cambiado.

    Pero justo cuando las criptomonedas ofrecían un rayo de esperanza, las luces se apagaron. Los apagones por todo el país dejaron a muchos incapaces de completar sus transacciones. Dash Text, una solución que permite a las personas enviar pagos por mensaje de texto, fue el único método de pago que se mantuvo operativo sin necesidad de Internet.

    Dash ha tenido resultados notables en Venezuela con una continua adopción de su servicio de pago también en los comercios locales, pero el proyecto sabía que tenía que hacer más. El fundador y director técnico de la compañía, Lorenzo Rey, comentó: “Hay aproximadamente 30 millones de personas en Venezuela y al menos 32 millones de teléfonos móviles activados según las estadísticas de 2014. Como se puede ver, la gran barrera son los teléfonos inteligentes, no los teléfonos móviles. Básicamente, todas las personas que viven en un área urbana en Venezuela tienen algún tipo de teléfono móvil».

    Ahora, Dash está intensificando sus esfuerzos en el país y su equipo está lanzando un programa de caridad, Dash Charity, que puede ser el primer sistema de caridad distribuido. Funciona mediante la distribución instantánea y uniforme de las donaciones a las carteras telefónicas de los destinatarios finales. Estos se utilizan para comprar alimentos y otras necesidades.

    El programa piloto se está ejecutando actualmente en una escuela en el país. Aquí, muchos de los estudiantes se quedan sin comer porque no pueden costearlo. Dash Charity permite que cualquier persona en cualquier parte del mundo les permita comprar alimentos al instante. Elimina el problema de intermediarios con organizaciones benéficas en los que hay que confiar en los trabajadores sin fines de lucro para obtener los fondos para el destinatario final.

    Dash acaba de concluir satisfactoriamente el proyecto piloto con 50 estudiantes, y lo quiere exportar a toda Venezuela. La clave está en las pequeñas transacciones, procesables por un sistema operativo normal, que no necesita grandes infraestructuras como bitcoin, eso facilita su uso. Actualmente, Dash es aceptada en 2.570 tiendas en el país, desde restaurantes de multinacionales como Subway, hasta comedores escolares.

    La tecnología todavía está en necesidad de escalar. Actualmente, el programa Dash Charity puede proporcionar comidas, pero los montos de transacción son pequeños. “Queremos escalar nuestra tecnología para poder recibir donaciones más grandes también para que un gran donante pueda enviar una gran cantidad y distribuirla automáticamente entre miles de personas en diferentes comunidades. Hay muchas aplicaciones para este sistema, y ​​cambia completamente la forma de hacer donativos. Estamos muy emocionados de ampliarlo, queremos llegar no solo a las escuelas, sino a los hospitales y otras instituciones, así como a las comunidades segregadas para que puedan recibir donaciones», dice Rey.

    En palabras de Rey:  “La revolución de criptografía está ocurriendo y la evidencia habla por sí sola, y Venezuela es el país con la mayor probabilidad de escalar la criptografía a niveles más cercanos a los mercados fiduciarios. Estamos trabajando para que eso suceda».

     

  • Panamá después de Maduro


    Unos turistas me preguntaban por qué las prostitutas en Panamá son colombianas, venezolanas y cubanas. La respuesta es sencilla. Son países con mujeres atractivas que han cometido serios errores históricos en su economía. Y Panamá ha sabido aprovecharse de ello, y no solo en el mundo de la prostitución. Los errores de las dirigencias de Colombia y Venezuela han sido la ganancia de Panamá. Maduro puede que se vaya, en un mes, en un año, o en 10 pero tarde o temprano se va. Y no sabemos el escenario que puede ser una Venezuela post maduro. Puede ser tipo Rumania, donde el Chavismo y los militares controlan el Estado, aunque dejando que la oposición pueda compartir el poder; puede ser como Irak, el gobierno totalmente en manos de la oposición y los remanentes del chavismo en la guerrilla. O peor, tipo Libia, en la cual el país queda en manos de facciones armadas por un buen rato.

    El problema es que aunque no nos guste y lo neguemos, Panamá se ha beneficiado enormemente de los errores del chavismo tardío y del madurismo.

    Dependiendo qué pase en la Venezuela post Maduro y cuánto dure el período de transición, en algún momento la comunidad venezolana que vive en Panamá va a querer regresar a su país. Algunos lo harán inmediatamente, otros de manera gradual, dependiendo de cómo sea la Venezuela post Maduro. Muchas personas piensan que los venezolanos son inmigrantes y que no van a regresar, pero ellos son más bien exiliados y refugiados, eso explica sus problemas de adaptación, y es muy probable que solo aquellos que tengan negocios muy prósperos en Panamá no quieran regresar a su tierra.

    Este regreso gradual de los venezolanos a su tierra va a tener un efecto en la economía panameña. Los panameños nos hemos creado una reputación de xenofóbicos y legalmente a los venezolanos que tienen hijos en Panamá, se les cierran muchas puertas en las carreras profesionales, muchos de ellos ya están en edad universitaria, sus opciones son nacionalizarse o irse a un tercer país. Probablemente muchos decidan regresar a su país. Otros profesionales venezolanos están subempleados, odontólogas trabajando de vendedoras, abogados manejando restaurantes, contadoras de meseras y el proteccionismo laboral del panameño, del que el gobierno Panameñista es fiel defensor, hace duro que esos profesionales puedan desempeñar las carreras para las cuales se prepararon, así que la opción va a ser nacionalizarse o regresar a su país tarde o temprano. Si esta opción está abierta lo van a hacer.

    Hasta los empresarios venezolanos exitosos saben que Venezuela tiene un mercado potencial mucho más grande que el panameño. Así que muchos regresarán a su país o vivirán a caballo entre Panamá y Venezuela.

    Ahora bien, ¿qué efecto puede tener esto con respecto a la economía Panameña? Veamos.

    1. El mercado inmobiliario se va a deprimir más.

    La sobre oferta de los últimos años, la subida de las tasas de intereses hipotecarios, de por sí hacen que los precios de las viviendas caigan, y se vendan menos. Los precios de las viviendas deben bajar. Si muchos venezolanos quieren regresar a su país, probablemente vendan sus viviendas con pérdidas pero que igual les permiten comprar bienes en la deprimida Venezuela a bajo costo. Esto va a poner muchas viviendas a bajo costo en el mercado. Quien posea a ahorros se va beneficiar enormemente, pero está claro que la sobre oferta de viviendas va a hacer que los precios caigan y va a bajar la industria de la construcción de nuevas viviendas destinadas a grupos altos o medios. Lo mismo le va a suceder a los alquileres de habitaciones o cuartos o de locales comerciales.

    1. Las escuelas privadas van a sufrir.

    Muchas escuelas y universidades privadas estaban en rojo, y la emigración venezolana permitió que sus hijos sacaran del rojo a estas escuelas y universidades, las cuales poco a poco pueden volver al rojo si no encuentran nuevos clientes.

    1. Los depósitos se van a retirar.

    Poco a poco el dinero de muchos depósitos bancarios regresará a Venezuela. El bolívar siempre ha sido inestable; inclusive antes de Chávez, la inflación promedio era del 30% anual lo que hacía necesario tener depósitos en divisas en el extranjero si se quería ahorrar a largo plazo, así que los depósitos no regresarán a Venezuela en masa, pero el estado de depresión de la economía venezolana será tal que quien tenga ahorros en el extranjero podrá usarlos para adquirir bienes raíces baratos en Venezuela. Así que los depósitos pueden bajar de todas maneras.

    En general, todo el sector privado se beneficia de la inmigración venezolana. Es cierto que aumentan la competencia por trabajos o negocios, pero por otro lado un inmigrante necesita alimentar a sus hijos, educarlos, pagar hospedaje o comprar casa, comprar ropa, alimentos, muebles; en otras palabras, probablemente ocupe un puesto de trabajo pero crea muchos más en otros lugares.

    Ahora el regreso de estas personas y sus dineros hacia sus países va a tener un efecto negativo en la economía nacional si no buscamos una fuente de ingresos alternativa. Y por lo que veo eso queda para el próximo gobierno.

  • Cuba en el continente después del Vizconde de Bragelonne

    A 60 años de la jornada “gloriosa” del 1º de enero de 1959, cuando a Cuba le llegó la noche, creo que sigue existiendo una confusión peligrosa respecto a las razones que determinaron por qué  hizo irrupción Isis, cuando esperábamos a Horus. No creo que nadie pueda ofenderse si me refiero a lo que podría considerar la visión casi universal de lo que era Cuba en 1958. Según la “sabiduría ortodoxa”, que tiene mucho de “doxa” y poco de “ortho”, Cuba era el burdel de Estados Unidos. Allí pululaban los gángsters y la mafia americana que, con George Raft a la cabeza, controlaba gran parte de lo que se suponía era un garito universal. Según la propaganda de izquierda, con esa máquina de la mentira en nombre de la virtud, el presidente Fulgencio Batista y Zaldívar había matado a unos 20.000 idealistas, seguidores del Quijote del Plata, el “Che” Guevara.

    No menos importante era la imagen de que Cuba era el paradigma de la mala distribución de la riqueza en América, donde se confirmaba el dictum de Marx de que los ricos eran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Y por supuesto imperaba el racismo más absoluto, donde los “negros” no tenían cabida en una sociedad a la que habían contribuido con su música y su ritmo. Por supuesto, en medio de la confusión resonaba igualmente la corrupción del gobierno de Batista, que podría decir tristemente que no la había inventado él. Esto, que he llamado la “sabiduría ortodoxa”, reinaba igualmente en el Departamento de Estado de Estados Unidos en manos de Roy Rubbotton y Sol Linowitz. Al respecto, el embajador en La Habana, Earl T. Smith, intentaba infructuosamente transmitir la realidad imperante en el denominado “Movimiento 26 de Julio”, pero como dice el refrán “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Así, en tiempos de la administración conservadora de IKE (I don’t like), Estados Unidos le quitó el apoyo a Batista y Ikesenhower le pidió a Batista que se fuera y dejara entrar a Fiel en La Habana.

    En su libro El Cuarto Piso, Earl T. Smith escribió: “Si pudiera conseguir un jurado de doce personas imparciales, estaría dispuesto a apostar cien mil dólares a que puedo convencer a todos los miembros del jurado antes de 24 horas de que el movimiento de Castro está infiltrado y dominado por los comunistas.” Decididamente, los políticos americanos habían pasado a desconocer a los dictadores de izquierda y Castro fue la primera oportunidad de esa política. Yo no voy a dejar de reconocer que la historia política de Cuba, a partir de la independencia de 1902, cuando Estados Unidos terminó la primera intervención, deja mucho que desear. También sería falaz intentar desconocer que había burdeles en La Habana, pero en cuanto al juego, podría decir que en el casino de Mar del Plata hay ciertamente más ruletas que las que hubo en todos los casinos de La Habana.

    Tampoco voy a decir que en Cuba todo el mundo era rico y que no había ricos y pobres o que los negros ocupaban en la sociedad el mismo lugar que los blancos. Pero sí voy a decir que nada de eso puede explicar ni la aparición de Fidel Castro, ni su larga permanencia. Y desconocer esta fea realidad es una nueva amenaza que se cierne sobre el continente, independientemente del eventual deceso de Castro, que fue seguido por Raúl hasta la fecha. Todo el mundo parece ignorar que el 4 de septiembre en 1933, en medio de la crisis económica mundial, algunos suboficiales al mando del sargento taquígrafo Fulgencio Batista dieron un golpe de estado a la plana mayor del ejército. Este golpe institucional, que rápidamente convirtió a los sargentos en generales y llevó a Batista al poder desde el campamento de Columbia hasta su elección como presidente constitucional (fraudulento) en 1940, fue en su momento aprobado y apoyado por la clase política cubana. Entre ellos, estaba precisamente el denominado Directorio Revolucionario: Carlos Prío Socarrás, Grau San Martín, Carlos Saladrigas, como el periodista Sergio Carbo, etc. Como escribiera alguna vez, los revolucionarios le habían concedido el poder a los sargentos.

    Batista llegó al poder con ciertas tendencias comunistas, influenciado por Mella. Pero en aquel entonces, aun cuando la Enmienda Platt, que autorizaba la intervención americana para imponer el orden y defender la propiedad privada no había sido derogada, Roosevelt se negaba a intervenir. No obstante tan pronto se produjo el golpe militar, Roosevelt envió a La Habana al acorazado Mississippi, el crucero Richmond y dos destructores. Batista parece que percibió el mensaje anticomunista enviado desde Washington y optó por los dólares, pues parece descreía de los rublos. En esa misma línea se encontraban los sargentos, ya generales, cuando se dio la segunda oportunidad y los Estados Unidos habían tomado en serio la derogación de la Enmienda Platt.

    Cuando más adelante los mismos sargentos-generales se dieron cuenta de que Estados Unidos le había quitado el apoyo a Batista, decidieron “acomodarse” con el régimen que viniese. Tanto más cuando los revolucionarios habían logrado traumatizar la vida cotidiana y la gente ya pensaba que cualquier cosa era mejor que Batista. Algunos datos históricos dan cuenta de la corrupción política que entonces imperaba en la isla de los sargentos. En primer lugar, se votaban los presupuestos para la lucha en la Sierra Maestra y los políticos los dividían con los militares. En consecuencia, mandaban al frente algunos hombres casi desarmados, que finalmente engrosaban las filas de las guerrillas.

    En Santiago de Cuba, se encontraba la base militar más importante después de la de Columbia, en La Habana. Fidel Castro fue a dialogar con el jefe de dicha base, y éste le rindió sus 5.000 hombres frente a menos de 300 guerrilleros, a cambio de su nominación como jefe del próximo “ejército revolucionario”. Por supuesto, los sargentos les vendían las armas a los revolucionarios, total daba lo mismo, viniese quien viniese la Isla “era de corcho y siempre flotaría”. El dicho popular daría cuenta de esta actitud: “aquí lo que hay es que no morirse, el muerto al hoyo y el vivo al pollo.”

    Poco antes de la caída, el “Che” Guevara atravesó con una columna de 200 hombres la provincia de Camaguey para dirigirse a la Sierra del Escambray, en las Villas. Camaguey es decididamente la pampa cubana, pero nadie lo vio pasar. Consecuencia, los sargentos le devolvieron el poder a los revolucionarios y Batista, conciente de esta realidad, escapaba con su séquito el 31 de diciembre de 1958, dejando a Cuba en la anarquía total.

    La explicación anterior es de la mayor importancia, los militares sargentos es la variable explicatoria del advenimiento de la noche. Todos los otros elementos no son más que causales adicionales secundarias, ya que Cuba, a pesar de la corrupción política, disfrutaba de un nivel de vida muy superior al resto de América Latina, con Argentina incluida. Corrupción e ignorancia asolaban a la tierra de Martí, pero en ello no era demasiado diferente del resto de América Latina, cuyos fracasos políticos sucesivos se sufren todavía. Y el relativo éxito económico de Cuba se debía fundamentalmente a que la corrupción política no había llegado al plano de lo ideológico y el sistema capitalista -con las deficiencias del caso- definía la relación económica con Estados Unidos, que era sustantiva.

    Llegado Fidel a La Habana, el 7 de enero de 1959, se convirtió rápidamente en el poder detrás del trono y el país se gobernaba por televisión a través de los invariablemente interminables discursos del “Comandante”. Las prevenciones de Smith fueron corroboradas en el primer discurso de Castro a su llegada a La Habana, después de haber hecho (a lo Mao Tse Tung) una gran marcha desde Oriente. Allí, por si había alguna duda, dijo y yo lo recuerdo, pues tuve la oportunidad de oírlo personalmente: “Nosotros estamos aquí no por el Pentágono, sino en contra del Pentágono” y dicho y hecho expulsó a la misión militar americana en la isla. No obstante, Estados Unidos todavía durante el gobierno de Eisenhower, decidió contemporizar con el régimen y mandó un nuevo embajador, el Sr. Bonsal. Castro, ni lento ni perezoso, lo hizo esperar seis horas, de plantón, antes de recibirlo finalmente en el palacio de gobierno.

    Todavía se piensa que Castro apeló a la Unión Soviética porque los Estados Unidos no lo apoyaban. Lo último que quería Fidel Castro era un acuerdo con Estados Unidos, aun cuando durante algún tiempo escondiera sus verdaderos designios, y decía que su revolución no era roja sino verde oliva. La sabiduría popular bautizó a su revolución de “melón”: verde por fuera y roja por dentro. Castro había llegado bajo el eslogan de restaurar la Constitución de 1940. Mis reservas respecto de dicha Constitución me las guardo por el momento, pero la misma disponía el llamado a elecciones, a lo que Castro respondió “para qué”. La realidad es que de haber habido elecciones en aquel momento, Castro podría haber obtenido más del 90% de los votos, con el mío en contra, desde luego.

    Pero la institucionalidad no era su objetivo y efectivamente el presidente Urrutia pasó a la historia con el apelativo de “cuchara” (ni pincha, ni corta). Al fin, al poco tiempo, Castro por televisión cambió la Constitución o el sistema presidencialista por uno supuestamente parlamentario, en el cual él sustituía a Miro Cardona como Primer Ministro, pero con facultades extraordinarias. Las decisiones en dirección al autoritarismo se sucedieron a pesar de que por algún tiempo la clase dirigente política, empresaria  y periodista seguía “esperanzada” contemplando la llegada de la revolución como una alborada. En este sentido, debo citar algunas palabras del “mea culpa” de Miguel Ángel Quevedo (el director de Bohemia), antes de suicidarse: “Para que los que puedan aprendan la lección… para que la prensa no sea más eco de la calle, sino un faro de orientación para esa calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación o de un destierro. Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyos frutos hemos visto que no podían ser más amargos.”

    Ya en 1961, los hechos eran evidentes y el rumbo estaba decidido cuando el propio Fidel Castro reconociera públicamente que toda su vida había sido marxista-leninista. La política americana intentó un cambio y finalmente se planeó la fracasada invasión de la Bahía de Cochinos. Pero el Diablo metió la cola, y en las elecciones de 1960 ganó John Fitzgerald Kennedy, cuya visión del mundo se oponía ya a la tradicional de las instituciones americanas. Así, en su discurso famoso en América Latina, que según tengo entendido proviene de las palabras de Mussolini, dijo: “no preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país.” Con esas palabras revertía la doctrina de los Founding Fathers, según la cual la razón de ser del gobierno es la defensa de los derechos individuales (rule of law) y no la razón de Estado. Este período fue gráficamente calificado por Paul Jhonson con el sugestivo título de El intento de suicidio americano.

    El resultado de la incursión de “Camelot” en la Casa Blanca fue la traición de Bahía de Cochinos y, dos años más tarde, lo que he denominado el intercambio de misiles por caimanes. Así, se decidió el destino deplorable y siniestro de Cuba y la Nueva Frontera había extendido la frontera soviética al continente. La guerrilla entrenada y financiada en La Habana asolaba al continente, pero allí, a diferencia de Cuba, los “ideales” del resentimiento guevarista fueron derrotados. Los actos de terrorismo se multiplicaron, particularmente a partir del año 1973, pero hoy sólo se recuerda el “terrorismo de Estado”, que mal que nos pese nos salvó al menos por algún tiempo del destino manifiesto comunista. Por supuesto que en esta observación me llamarán torturador, pues la izquierda se ha adueñado de la ética política.

    Lamentablemente Estados Unidos sigue ignorando lo que ha sido el principio de los Founding Fathers respecto a la viabilidad de la democracia. Ese principio es el temor a la opresión de las mayorías en ausencia del rule of law, es decir, los límites al poder político y el respeto a los derechos individuales. Así, el sufragio universal ha dado rienda suelta a la demagogia en nombre de la democracia, Babeuf está de vuelta en “Occidente” y la conspiración de los iguales encuentra su legitimidad en la desigual distribución de la riqueza.

    Al olvidar aquel principio, la política americana hacia nuestro continente parte de un supuesto falso que es que el sufragio universal per se y consecuentemente  la ausencia de militares en los gobiernos demostraría la vigencia de los valores de la libertad. Ignora, así, que en la mayor parte de nuestros países se desconoce la esencia misma del rule of law y peor aun, que en ellos el antiyanquismo determina la victoria en las urnas.

    Al mismo tiempo, la política seguida con Cuba ignora el principio de Maquiavelo respecto a que el que no va a usar la daga no debe mostrar la empuñadura. Ese principio fue seguido por Teddy Roosevelt cuando dijera “speak soft and carry a big stick”. Pues bien, el embargo y así como las expresiones respecto a la falta de libertad en Cuba constituyen la antítesis de los anteriores principios y de hecho convirtieron a Fidel Castro en el David que ha vencido al Goliat del imperialismo. Esta realidad empaña la imagen real de Estados Unidos en el continente y yo diría que en el mundo. Se olvida, entonces, que la libertad que se disfruta en Occidente se ha debido, indudablemente, a la presencia de Estados Unidos en el mundo.

    La revolución cubana hoy no es el mayor peligro en el continente, pero su persistencia es un símbolo del antiimperialismo prevaleciente, tras el cual se esconde la presencia del marxismo en América, aun después de la caída del Muro de Berlín. Es indudable que el peligro cruzó el Caribe y se trasladó a la República Bolivariana. Así, vemos los pasos sucesivos de Chávez, seguidos por Maduro que continúa  sin prisa pero sin pausa la evolución de la revolución cubana. El enfrentamiento con Colombia trasciende lo nacional y es, en el fondo, expresión de la lucha ideológica de la cual Maduro es hoy la mano derecha de Raúl y en acuerdo con Obama.

    En tanto que los militares argentinos que con sus errores y excesos ganaron la guerra subversiva, son presa del fanatismo por los derechos humanos y se ignora paladinamente la violación pertinaz de los mismos en Cuba.  Existe hoy una preocupación en el mundo por la situación de Venezuela, pero se sigue ignorando la dictadura cubana. No obstante con respecto a Venezuela se persiste en la necesidad del diálogo con Maduro y se teme la invasión americana y así igualmente se olvida que la libertad en Santo Domingo se debió a que Johnson envió los marines y en Panamá a la preocupación americana por el canal

    Es evidente que la lucha ideológica permanece en el mundo legitimada ahora en algunos países por el sufragio universal. Por favor no ignoremos los crímenes de Fidel Castro a su llegada la Habana con la colaboración del Che Guevara como jefe de la prisión política de la Cabaña trasladada después al Castillo del Príncipe. Y recordemos las palabras de Martí: “Ver cometer un crimen en calma es cometerlo”. Y el hambre en Cuba no se debió al embargo americano sino a la decisión de Fidel Castro de nacionalizar toda la propiedad privada a su llegada a La Habana. No olvidemos que a 90 millas de la Florida pervive el régimen más criminal que América Latina padeciera y que ahora se intenta imponer en Venezuela.

  • La Enfermedad Holandesa y su Cura Noruega.

    Tener un recurso natural valioso es una maldición. Los países pueden de hecho volverse locos, imaginarse que son ricos y terminar pobres. El caso más reciente es Venezuela. Un país se imagina rico, expande los gastos sociales a niveles que generan dependencia, expande el gasto público corriente en planilla, se lanza a hacer inversiones no viables, deja de controlar la corrupción porque donde el dinero parece sobrar no vale la pena gastar esfuerzos controlándola.

    Donde hay una fuente de ingresos tan grande, las personas aspiran a trabajar en esa industria, dejando sin talento a otras industrias, los políticos se dedican a ver cómo hacen que el estado viva de esta industria así que descuidan el marco institucional que hace que otras industrias prosperen. Y como el estado tienen una fuente de ingresos que viene de una sola industria, no tiene que preocuparse por el bienestar de las demás industrias y de paso por el bienestar del resto de la sociedad. Los países que tienen economías extractivas generalmente no son democráticos. La calidad de las instituciones democráticas se debilita. Eso le pasó a Venezuela, a la naciente democracia Rusa, a las monarquías teocráticas de Arabia. Y todas las economías extractivas tienen un problema serio cuando los precios internacionales del producto maravilloso fluctúan. Y todo el sistema se viene abajo.

    La enfermedad holandesa es un mal económico real, el hecho de que en todo el debate sobre Venezuela no se mencione, refleja lo alejado que están nuestros medios del pensamiento económico moderno. Consiste en que en una economía que tiene una desproporcionada fuente de ingresos extranjeros, usualmente mediante la explotación de un solo recurso natural, ve como el sector manufacturero o la agricultura decaen comparativamente.  Aunque la enfermedad holandesa también puede ser provocada por la ayuda extranjera o por un aumento de la inversión extranjera directa.

    La explotación de un recurso como el petróleo en el caso de Venezuela, hace que los recursos humanos se concentren en esa área, así como la atención de los políticos; y esto lleva a una des-industrialización de las industrias manufactureras o agro-industriales. Al final sale más barato importar cosas que producirlas. Y cuando los precios del petróleo caen, todo se viene abajo. Eso sin contar cómo las expropiaciones, los controles de precios y salarios agravaron aún más la decadencia de estos sectores versus el recurso natural favorecido.

    La enfermedad holandesa afectó a otros países vecinos como Gran Bretaña y Noruega. Sólo Noruega se libró de la enfermedad Holandesa. ¿Cómo lo hizo?

    Muy sencillo…. “capitalismo de estado”. Noruega tiene una empresa mixta de petróleo, de mayoría de acciones estatales pero Noruega se puso un tope a la producción de petróleo por año, para evitar que durante una bonanza el petróleo se sobre-produzca y luego cuando el precio caiga, la economía no encuentre los recursos del petróleo a la cual se acostumbró. Noruega creó un enorme fondo soberano de ahorros con las ganancias del petróleo, en lugar de inyectarlas directamente a la economía como hicieron casi todos los países. Este fondo soberano, en lugar de estar en un banco ganando intereses bajísimos, se invierte en acciones en todo el mundo. Noruega ejerce, al igual que China, un capitalismo de estado.

    Y esa es la lección que Panamá debería aprender para lidiar con los problemas de qué hacer con los fondos de la ACP y con las jubilaciones de la gente. En 1967 Noruega estableció un Fondo de Pensiones globales, a la cual van a parar los ingresos de las participaciones accionaria de las empresas estatales, los impuestos de las empresas privadas y las licencias de exploración. Aunque se llama fondo de pensiones, los fondos de los mismos no provienen de pensiones, pero su disposición sí.

    A cada ciudadano noruego le toca proporcionalmente un porcentaje de los ingresos producidos por el rendimiento de las inversiones e intereses de este fondo en materia de pensiones como si fueran un ahorro personal por ciudadano. Cada ciudadano noruego tiene 192 mil dólares en el fondo. Claro que una porción importante del fondo es ahorro nacional, del cual solo se puede sacar para el presupuesto del gobierno un pequeño porcentaje en emergencias mediante actos del parlamento.

    El 40% del fondo se invierte en el mercado internacional de valores. El fondo Noruego es uno de los mayores holdings accionistas del mundo, y el mayor de Europa. Tiene la capacidad de influir en gobiernos corporativos como Facebook o Google. Al mismo tiempo Noruega estableció un Fondo de Pensiones Noruego distinto. Este funciona como un fondo de seguros nacional. Y solo invierte dentro de Noruega.

    Esta política Noruega tiene tres grandes ventajas.

    1. Previene la enfermedad holandesa, evitando que los fondos de una bonanza del petróleo distorsionen la economía. Se evita ser otra Venezuela.
    2. Hace a los ciudadanos conscientes de que el recurso natural es suyo. En lugar de recibir subsidios clientelistas del gobierno, los aportes de los recursos naturales llegan a cada ciudadano en forma de dividendos.
    3. Da un respaldo financiero a la soberanía nacional resguardándolo de los vaivenes del mercado internacional.

    Panamá debe considerar algo así con respecto al Canal de Panamá en lugar de hacerlo nuestra PDVSA.

     

  • Bitcoin se dispara en Venezuela, 7 millones de dólares se transan por día

    Alrededor de 7 millones de dólares en Bitcoin (BTC) cambian de manos en Venezuela diariamente tan solo en una casa de cambio peer-to-peer: Localbitcoin.

    Los volúmenes en varios países de América Latina han aumentado, incluyendo México, Argentina, Chile y Colombia. Sin embargo, el aumento en Venezuela es llamativo si consideramos que a mediados de 2018 prácticamente no había mucho movimiento de BTC.

    Empezando en julio de 2018, los volúmenes de trading de Bitcoin se dispararon, especialmente en los últimos dos meses.

    En un cifra histórica, LocalBitcoin Venezuela registró más de 48 mil millones de bolívares en compras de bitcoin en lo que va del mes de enero. Esto equivale a un total de 6323 monedas hasta ahora. Si bien en diciembre pasado se compraron más unidades, el precio en bolívares era hasta 7 veces más bajo que en la actualidad.

    Se comprobó además, que luego del 23 de enero, las compras en bitcoin llegaron a casi 16 mil millones de bolívares. Aunque es la cifra más alta de la historia en cuanto a moneda nacional se refiere, es la segunda si se convierte en unidades de criptomonedas adquiridas. En la última semana del mes de diciembre se adquirieron 1974 bitcoins, en la semana del 26 de enero solo fueron 1806.

    Todo esto se debe a la devaluación del bolívar frente al criptoactivo. A finales del año, un bitcoin valía 3 millones de bolívares, mientras que ahora cuesta 9.5 millones de bolívares, según registros de VeneBloc.

    Lo que en un momento parecía circunstancial, ahora se ve como una avalancha en lo que alguna vez fue el país más rico de la región, en medio del catastrófico colapso económico que atraviesa.

    Tras un hundimiento del mercado del petróleo de Arabia Saudita por las medidas económicas de los Estados Unidos en respuesta a la invasión de Crimea, muchos países dependientes del petróleo sufrieron un golpe económico muy duro, pero ninguno como Venezuela.

    Esto llevó a los venezolanos a ver a las criptomonedas como una salida hacia la hiperinflación, especialmente a través de la minería debido a los bajos costos de energía eléctrica.

    Posteriormente, incluso el gobierno de Venezuela anunció la emisión de su propia criptomoneda, el Petro (PTR), para sortear las sanciones económicas impuestas por el gobierno norteamericano y supuestamente reimpulsar la economía, algo que, evidentemente, no ha sucedido ni sucederá.

    Ahora, los venezolanos deben recurrir a transar con criptomonedas para resguardarse contra el alza insostenible y desconmensurada de los precios de productos y servicios en la nación caribeña.

    Reacción a la crisis

    El precio del bitcoin en bolívares ha subido después de cada momento de gran tensión en el país. El primer gran cambio, por ejemplo, se registró el 6 de enero. En 24 horas subió hasta medio millón de bolívares. Un día antes, Juan Guaidó fue nombrado presidente de la Asamblea Nacional.

    La segunda gran variación se produjo el 11 de enero, cuando cotizó bsS 9.611.006. Horas antes, el 10 de este mes, valía casi 900 mil bolívares menos. Ese último día, Nicolás Maduro acudió a la sede del Tribunal Supremo de Justicia para tomar la presidencia de la República.

    Sin embargo, el bitcoin llegó a su pico más alto luego de una decisión económica. Fue el 15 de enero, cuando entró en vigencia el nuevo salario mínimo en Venezuela anunciado por Maduro. En esa fecha, el criptoactivo superó por primera vezlos 10 millones de bolívares.

    El 24 de enero el país amaneció seguramente con la incertidumbre más grande de la década: Venezuela pasó a tener dos presidentes. El día 23 gran parte de la población venezolana, así como un importante sector de la comunidad internacional, reconoció a Juan Guaidó como presidente Encargado de la República. Otro sector, con apoyo de Rusia y China, ratificaron como mandatario a Nicolás Maduro. A partir de entonces, el precio del bitcoin en bolívares no ha hecho más que subir.

    Así, el 22 de enero el valor de la moneda digital era de bsS 7.268.736, y para el 26 de enero estaba en bsS 10.120.792. Esto representa un incremento de 2.852.056 bolívares. Es decir, 39% más.

    Una vez más, el Bitcoin funge como un mecanismo confiable incluso en medio de los colapsos económicos de las naciones más precarias. La única certeza parece ser que mientras mayor sea la incertidumbre del país, mayor será el precio del bitcoin y más compras se registrarán en el país.

     

  • China es la llave para Venezuela

    Con el perdón de mis amigos chavistas, Hugo Chávez y Nicolás Maduro van a pasar a la historia como dos de los gobernantes más irresponsables en toda la historia latinoamericana, tras haber malgastado el boom económico más importante de la historia de Venezuela, han dejado un país en hiperinflación, súper endeudado, al borde de una guerra civil y que pronto va a ver cómo sus recursos naturales más preciados, como el petróleo y el oro, quedan en manos de potencias extranjeras.

    Porque ese boom, lejos de usarlo para modernizar la economía venezolana, lo usaron para sufragar gastos sociales de manera clientelista e insostenible. En lugar de modernizar la sobreprotegida y mercantilista industria venezolana, se dedicaron a ahogarla con controles de precios y salarios y regulaciones, así que es poco lo que pueden recaudar en impuestos del sector privado. Hugo Chávez puso todos sus huevos en el sector estatal financiado por el petróleo. Y se gastó todos sus ingresos en gastos sociales, no se ahorró, no se reinvirtió ni siquiera en la empresa petrolera estatal venezolana, PDVSA, lo que hace el petróleo venezolano cada vez más difícil de extraer y refinar.

    Hugo Chávez es el resultado final del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez y el madurismo es el corolario del Chavismo. Venezuela es un país que imaginó su riqueza. Y ahora esa riqueza extractiva imaginaria puede quedar en manos extranjeras. Lo cual irónicamente puede ser una bendición para Venezuela a largo plazo. Porque haber tenido una economía extractiva basada en petróleo, y en menor medida en otros minerales le hizo mucho daño a la democracia venezolana. Simplemente dieron al estado, a los políticos y a sus socios en la empresa privada, un peso desproporcionado en la economía venezolana en perjuicio del contribuyente ordinario. Permiten a los gobiernos llevar a cabo políticas antieconómicas en perjuicio del desarrollo del resto de la economía y permiten imaginarse que siguen siendo ricos sólo porque los precios de la commodities están altos.

    Aún durante los booms económicos venezolanos, todos los gobiernos de Venezuela, los adecos, los copeyanos, los chavistas, mantuvieron gastos económicos deficitarios, o sea que nunca lograron que el estado venezolano gastara lo que recibía en ingresos y siempre mantuvieron déficits que tapaban con deuda externa e imprimiendo dinero. El gran pecado del chavismo fue básicamente exagerar esta tendencia durante el boom económico y mantenerla luego que el boom terminó, lo que ha provocado dos cosas. La primera es una hiperinflación, producto de tratar de cubrir déficits fiscales a punta de imprimir dinero y la segunda, un aumento de la deuda externa con bancos de inversión de alto riesgo como Goldman Sachs que ha comprado bonos venezolanos y con países como China y Rusia cuyos bancos estatales hacen préstamos políticos que saben que el deudor irresponsable es muy probable que no pueda pagarles la deuda en el futuro, pero que no importa realmente, porque en realidad lo que les interesa es ejecutar la garantía o esclavizar al deudor.

    Goldman Sachs por ejemplo, sabe que es dudoso que pueda cobrar todos los préstamos de alto riesgo que le ha hecho a Venezuela, país que los ha usado más que todo para pagar gastos corrientes y no para hacer inversiones, pero eso realmente no es lo que les importa. Goldman Sachs calcula que con las elevadas tasas de interés de los bonos venezolanos que son de alto riesgo puede tener ganancias en unos tres años aunque la deuda no se pague, y por supuesto puede irse contra las refinerías que cuenta PDVSA en los Estados Unidos y el Caribe como garantía. Los rusos que vendieron cuantiosas armas a crédito como semiobsoletos tanques T 72B1 y modernos cazas Sujoi 30, obuses 2S19, misiles S 300 y vehículos blindados de transporte de tropas. Además se gestionó la fabricación bajo licencia del AK 103 en Venezuela. O sea que se usó la deuda rusa para comprar equipo militar a Rusia, con garantía en el oro venezolano, tanto las reservas del Banco Central como las posibles explotaciones mineras futuras. Una deuda que Rusia no piensa condonar.

    Con China básicamente se ha contraído una deuda todavía más grande que muchos calculan en 50 mil millones de dólares. Los chinos básicamente están sufragando el costo de mantener el gobierno venezolano funcionando. Crucialmente permiten que los militares y funcionarios de seguridad del estado reciban su cheque y sus alimentos a tiempo. Pero todo el que ha lidiado con chinos sabe dos cosas, la primera es que a los chinos no les gusta dar fiado. Así que van a pedir alguna garantía. La segunda es que los chinos suelen usar la servidumbre personal como pago de deudas. Es una de las maneras como las mafias chinas financian el tráfico de personas. Te hacen el favor de financiarte, pero a cambio de eso vas a tener que trabajar para ellos para pagar la deuda. Y más o menos eso es lo que van a hacer los chinos con Venezuela. Van por el petróleo. Esa es la garantía de sus préstamos. Para crecer la economía china necesita recursos, y el petróleo es el más importante por ahora. China quiere petróleo de todos lados porque a diferencia de Rusia y los Estados Unidos no tienen petróleo propio así que lo van a conseguir como puedan. Y Venezuela de una manera u otra ha comprometido la producción futura de petróleo con China así como los yacimientos sin explotar.

    Es poco lo que la oposición venezolana puede hacer. Fuera de Venezuela la gente ve el conflicto venezolano como una pelea entre la izquierda y la derecha cuando en realidad es una pelea entre socialdemócratas keynesianos versus el populismo marxista del chavismo. Ninguno de los dos grupos cuestiona los fundamentos extractivos de la economía venezolana. Solo cuestionan su distribución y los métodos. Por ejemplo, los políticos opositores al chavismo se oponen en su mayoría a la dolarización y a la eliminación del Banco Central de Venezuela (BCV) pese a que éste nunca controló la inflación ni antes ni después de Chávez. Pero el pueblo venezolano está dolarizando de facto porque no le queda otra. Y el hecho de que el oro del BCV y otras reservas terminen en manos de Rusia y demás acreedores, hace que el BCV sea muy débil en el futuro. Lo mismo pasará con el modelo extractivo financiando una política de substitución de importaciones. Con el petróleo comprometido con China y con la oposición necesitando el apoyo de China, que es la única que tiene el poder suave de echar a Maduro y sus secuaces del poder, es probable que la oposición venezolana o el chavismo, terminen aceptando el control de facto de China sobre el petróleo venezolano. Así que Venezuela debe dejar hacer que su economía dependa solo del petróleo por fin. Sólo los chinos tienen la habilidad para decidir si el gobierno de Maduro puede o no pagar su planilla. Los chinos son los que tienen que decidir si Maduro se va o se queda. Sin el apoyo de los Chinos, Maduro cae.

    Está claro que el petróleo es la clave del juego en Venezuela para China. Y a diferencia de Putin, que no tiene poder suave en Venezuela, y está demasiado lejos para ejercer el poder militar, o de Trump que tiene el poder militar y poder suave pero está limitado políticamente para ejercerlo, los Chinos no tienen poder militar, están demasiado lejos, pero tienen poder suave para hacer que Maduro se vaya o por lo menos, para decidir si queda un rato más.

    ¿Y eso cómo afecta a Panamá? Pues de una manera muy sencilla, ese petróleo venezolano que los chinos ambicionan tiene que pasar por el Canal de Panamá. La pregunta es si los chinos quieren jugar a respetar la democracia y el dominio norteamericano de facto en la región o bien quieren desafiar militarmente a los Estados Unidos y tener gobiernos títeres manejados por deudas como el de Maduro. Es algo que los panameños tenemos que empezar a pensar mientras nuestra Cancillería duerme y establece relaciones diplomáticas con un país que se rehúsa a firmar el Tratado de Neutralidad del Canal, les ofrece una embajada a orillas del Canal cuya neutralidad no han garantizado y parecen muy deseosos de caer en la trampa de la deuda china con un proyecto de tren que económicamente no es sustentable, que va a tener que ser subsidiado eternamente y que lo más probable que a cambio del préstamo, Panamá vaya a tener que comprar un tren chino, que será construido por empresas chinas con empleados chinos y que Panamá va a pagar capital más intereses a China por eso. Ojo con los nuevos Phillipe Buneau Varilla, que a diferencia del coronel francés, éstos son panameños.