Etiqueta: Venezuela

  • La Importancia de los Pelé del Mundo

    Cuando me refiero a los “Pelé” o Ronaldo del mundo, a lo que apunto es hacia esas personas que tienen talentos productivos y que logran desarrollarlos aportando al resto de la comunidad. Esta idea o enfoque me llegó al leer un artículo del 5 de enero ppd., de Andrés Ignacio Pozuelo en el sitio del Instituto Liberal en Cartago, Costa Rica, en el cual Pozuelo destaca el impacto socioeconómico de la migración del talento humano de Venezuela a causa de una ideología que yo describo como “diabólica” y propia del Anticristo.

    ¿Y por qué del “Anticristo”? Pues, porque los mensajes que nos trajo Jesús al mundo fueron los mensajes propios de la Naturaleza del Universo que es la del planeta. Hay diversas maneras de explicar y sacar a relucir el asunto, y una de ellas es señalando la diferencia entre la ley del hombre en comparación con la ley natural o de la naturaleza universal.

    La tendencia humana pérfida, para mí, es el elemento clave en ello; y la clave está en el vocablo “perfidia” cuya etimología está compuesta de dos pedazos: 1) es “per”, prefijo que tiene un sentido peyorativo o desfavorable que se refiere a lo que está más allá o que está en detrimento de, algo excesivo y destructivo; y 2) el sufijo “fides” que significa “fe”, “confianza”, “lealtad”. En otras palabras, la perfidia de no reconocer y tener fe en la Naturaleza de la Creación, y paso a ampliar lo señalado.

    Tomemos como ejemplo la Constitución de Panamá, la cual es ley creada no a partir de la naturaleza humana sino a partir de la naturaleza de la corrupta visión politiquera humana. El elemento clave aquí es que la ley no la debemos inventar sino descubrir. Por ejemplo, no hay que inventar el no matar, robar, fornicar, y tal. Pero, si nos vamos, por ejemplo, al Artículo 284 de nuestra Constitución, este establece que:

    El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para los siguientes fines… regular… tarifas… servicios… precios… eficacia… calidad… coordinar los servicios y la producción…” y añado yo que también podría el “Estado”, quien sea que se tal sujeto, entrar a las alcobas nupciales a regular la fecunda cópula.

    ¿Cree el lector que el 284 proviene de la Ley Natural, del Creador de Cielo y Tierra? Obviamente que no, el 284 se origina en la pérfida tendencia humana de revelarse contra el Creador de Cielo y Tierra.

    Hablo de “Pelé” y “Ronaldo” porque son ejemplos de personas que han logrado destacarse y ser productivos, igual que tantas otras personas de las cuales depende el bienestar de la población. ¿O cree el lector que el sano y próspero desarrollo de Venezuela saldría de las fauces sangrientas de un Chávez o un Podrido… eee… digo, Maduro?

    El problema fatal con los dictadores pérfidos es que es muy difícil dictar imbecilidades a una comunidad ilustrada; y, por tanto, así es que nacen constituciones como la que padecemos en Panamá o nacen instituciones como el NODUCA, que es un instrumento que asegura una población mansa a los intereses bastardos de terribles autoridades.

    Y lo peor es que cuando sale un presidente que no tiene el alma podrida, le resulta casi imposible enderezar el rumbo de las cosas debido a que ya gran parte de la estructura gubernamental está infectada de tanta perfidia; tal como está la fábrica de botellas, o instituciones como la ATTT que de autoridad sólo tiene el nombre. El presidente Mulino tendrá que convertirse en mago para sacar adelante a Panamá.

  • Tiranía, pasividad y el espejismo del salvador externo

    Los acontecimientos ocurridos entre el 2 y 3 de enero de 2026, en torno a la extracción de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, han generado una avalancha de interpretaciones, conjeturas y celebraciones apresuradas. Sin embargo, conviene hacer una aclaración básica: no somos analistas de inteligencia ni contamos con información privilegiada. Todo aquello que exceda lo oficialmente confirmado es, en el mejor de los casos, especulación. Y precisamente por eso resulta más productivo concentrarnos en lo que sí sabemos con certeza: cómo se construye una tiranía y cuál es el rol que juegan las sociedades en ese proceso.

    Una tiranía no aparece de un día para otro. No irrumpe como un rayo en cielo despejado. Se edifica lentamente, casi siempre con la complacencia —cuando no con el aplauso— de una ciudadanía que vota y luego se desentiende. Que delega su responsabilidad cívica en el acto electoral y se retira a la comodidad de la vida privada, mientras las instituciones se erosionan, la prensa es hostigada y el poder se vuelve cada vez más opaco y concentrado.

    La pasividad frente al nepotismo, la falta de rendición de cuentas, los discursos violentos contra el disidente y la degradación del debate público es el terreno fértil sobre el cual florece el autoritarismo. Especialmente grave es el silencio de las élites ilustradas: una población educada que calla, que se vuelve cínica o relativista, y que acepta atropellos porque el gobierno se autodefine “pro-mercado”, olvidando que el mercado sin derechos individuales es sólo un reparto de privilegios entre amigos del poder.

    Cuando el deterioro ya es evidente y algunos deciden levantarse, el desenlace suele ser trágico. Los pocos que resisten terminan convertidos en mártires, no sólo por la brutalidad del régimen, sino también por la cobardía de quienes eligieron no acompañar. El caso de Óscar Pérez, asesinado en 2018 tras rebelarse contra el régimen chavista, es un recordatorio incómodo de esa verdad.

    La historia ofrece advertencias claras. Thomas Jefferson lo expresó sin eufemismos: El árbol de la libertad debe ser vigorizado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos: es su fertilizante natural. Creer que la libertad se conserva por inercia es una ilusión peligrosa.

    En este contexto, la salida de Maduro del poder puede ser vista como una buena noticia, pero no debería celebrarse sin matices. El derecho internacional público, consensuado tras la Segunda Guerra Mundial, lleva tiempo siendo vulnerado, y normalizar su violación sólo porque el resultado nos resulta conveniente es un precedente preocupante. La excusa de criminalizar la droga, ha servido reiteradamente como ley-garrote: un instrumento legal flexible que permite intervenir donde, por otros medios, estaría vedado.

    Estados Unidos no actúa movido por un repentino fervor democrático. Tampoco por una necesidad energética inmediata. La clave está en la geopolítica: China ha ocupado, mediante financiamiento y préstamos, un espacio que Washington descuidó durante décadas en América Latina. El llamado “patio trasero” se convirtió en zona de disputa estratégica, y Venezuela es una pieza central en ese tablero.

    El problema de fondo, sin embargo, no es externo. Cada intervención extranjera refuerza el riesgo moral de sociedades que esperan un salvador cuando la situación se vuelve insostenible. Mientras exista la expectativa de que alguien más resolverá el problema, no habrá incentivos reales para construir ciudadanía responsable, límites al poder y cultura institucional.

    Venezuela es una advertencia. La tragedia que vive hoy comenzó con decisiones complacientes, toleradas por una mayoría que confundió procedimientos con democracia y votos con libertad. Así se construyó a tiranía chavista. Ojalá esta experiencia sirva como lección para el resto de la región. Madurar como sociedad implica abandonar la lógica del amo benevolente y asumir, de una vez, que la libertad no se delega ni se importa: se defiende todos los días.

  • Venezuela, Cuba y Nicaragua ante su mayor crisis: ¿se derrumbarán los autoritarismos del Caribe?

    Los regímenes de Venezuela, Nicaragua y Cuba han sobrevivido a todo tipo de sanciones, crisis económicas y presiones sociales a lo largo de la historia. Aunque cada uno tiene su propia dinámica, están interconectados por alianzas políticas, económicas y de seguridad que refuerzan su resistencia. La incógnita es si este modelo se derrumba o encuentra nuevas formas de supervivencia.

    Estos países, dominados por el desorden institucional, han sido evaluados como territorios sin democracia ni libertades civiles. En el Democracy Index 2024, de la Economist Intelligence Unit (EIU), aparecen clasificados como regímenes autoritarios, en los niveles más bajos del ranking global.

    El Rule of Law Index señala que Cuba permanece asfixiada por un partido único, sin pluralismo político, y que Nicaragua se caracteriza por una justicia partisana, persecución a la oposición y concentración de poder en el Ejecutivo.

    En conjunto, estos regímenes encarnan violaciones sistemáticas de derechos humanos, ausencia de garantías democráticas y un Estado de derecho reducido a escombros. Al entrelazarse, proyectan una advertencia para la región sobre el declive del ideal democrático.

    El ocaso de la liga autoritaria

    Durante años, Venezuela sostuvo a Cuba y Nicaragua con petróleo subsidiado y acuerdos de cooperación que amortiguaron el colapso de sistemas inviables. Cuba ha sido soporte estratégico del poder venezolano, controlando seguridad e inteligencia, esfuerzo ahora concentrado a mantener la servidumbre sobre su propio pueblo, a un paso de la rebelión.

    Nicaragua sirvió de aliado y palanca internacional mientras el sandinismo simulaba su naturaleza de régimen forajido. Esta interdependencia ha tejido un bloque que reproduce el mismo patrón: represión de la disidencia, manipulación electoral, proscripción de prensa y medios de comunicación libres.

    Por otra parte, los indicadores del Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2024 de la CEPAL revelan una vulnerabilidad económica inédita. El cierre de 2025 marca la mayor debilidad común en dos décadas: Cuba proyecta una caída del PIB de -1,5 % en 2025 y un crecimiento ínfimo de 0,1 % en 2026, acompañado de crisis energética y colapso del turismo.

    En Venezuela se vive una inflación desbordada y la zozobra de un pueblo privado de servicios básicos, que sobrevive con pensiones y salarios inferiores a un dólar mensual.

    Entre apoyos dudosos y confrontación directa

    Rusia y China han sido pilares externos del autoritarismo latinoamericano, aunque con enfoques distintos. Moscú ofrece respaldo militar y diplomático, limitado hoy por las sanciones y el desgaste económico de la guerra en Ucrania. Pekín privilegia un apoyo pragmático mediante inversiones estratégicas que permite la captura de recursos y mercados.

    Estados Unidos, por su parte, manifiesta su confrontación con un masivo despliegue militar y operaciones de seguridad en el Caribe, bajo la bandera de la lucha contra el narcotráfico. Ante Nicaragua, impone sanciones contra sus funcionarios y acrecienta denuncias de violaciones de derechos humanos.

    La depauperación extrema del pueblo cubano hace insostenible la narrativa que justifica el fracaso comunista como consecuencia del embargo impuesto desde 1962.

    El detonante regional

    En Venezuela, la crisis humanitaria, el colapso económico y la migración masiva hacen insostenible la situación. El conflicto trasciende las fronteras nacionales y se proyecta en el plano global.

    En este contexto, resulta claro que Estados Unidos no depende del petróleo venezolano para sostener su economía ni su seguridad energética: con una producción cercana a 13,6 millones de barriles diarios en 2025, se mantiene como uno de los mayores productores mundiales. En contraste, Venezuela apenas alcanza entre 956 000 y 1 132 000 barriles diarios, una caída dramática frente a los más de 3 millones que producía en los años noventa.

    La infraestructura petrolera venezolana está devastada: refinerías deterioradas y una capacidad de extracción reducida convierten a la industria en un símbolo de decadencia, más que en un activo estratégico. Entonces, las acciones de Estados Unidos no se explican como disputa por el control del petróleo venezolano.

    Escenarios bajo otra lógica

    Se detecta el interés del presidente estadounidense, Donald Trump, por activar una crisis internacional monitorizada, una narrativa de seguridad nacional que se proyecta en lo interno y sirve de justificación para medidas de dudosa constitucionalidad.

    Las elecciones al Congreso se celebrarán el 3 de noviembre de 2026, con la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 cargos de gobernador, una posibilidad de desequilibrio político que Trump quiere bloquear. Partiendo de una deriva autoritaria de esa administración y un cambio de política exterior que no tiene retroceso, se plantean varias posibilidades:

    • Ruptura inminente: el desconocimiento de los resultados electorales cerró la vía negociada. La juramentación de Nicolás Maduro el pasado 10 de enero abrió un proceso de quiebre que pudo haberse contenido con una transición política. La presión norteamericana, mediante ataques selectivos contra infraestructuras vinculadas al narcotráfico, podría precipitar un derrumbe del régimen, con una primera fase marcada por la anarquía y la violencia. Luego, se instalaría un gobierno amparado por la legitimidad de las elecciones presidenciales que tuvieron lugar el 28 de julio de 2024.
    • Transición militar-constituyente: la falta de credibilidad de los negociadores dificulta un acuerdo. Nicaragua y Cuba enfrentarían presiones internas similares. Bajo un momento constituyente, factores militares podrían asumir el control y, con apoyo externo, canalizar una fuerza constituyente hacia una restauración democrática.
    • Continuidad autoritaria: la ausencia de consenso de los factores políticos y la eventual neutralización de Estados Unidos permitiría la supervivencia de los autoritarismos. Se consolidarían alianzas regionales y se intensificaría la represión interna para mantener el poder –panorama improbable considerando el interés de la administración Trump por justificar su dinámica con la crisis caribeña–.

    Transición incierta, coste seguro

    La definición depende de una combinación de factores. La interconexión entre Venezuela, Nicaragua y Cuba convierte cualquier ruptura en un fenómeno regional. El papel de Estados Unidos, Rusia y China es decisivo: sin un acuerdo entre ellos, la transición será altamente conflictiva.

    Lo cierto es que la crisis actual no se vincula con la seguridad energética, sino que está determinada con la política interna estadounidense y la estrategia de Trump. Lo que considero inexorable es que el precio de esta guerra de autoritarismos lo seguirá pagando, en última instancia, el pueblo venezolano.The Conversation

    Tulio Alberto Álvarez-Ramos, Profesor/Investigador Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello. Jefe de Cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • 5 escenarios para una salida en Venezuela.

    Originalmente escrito el 6 de Febrero de 2019, reponemos el mismo dado que la crisis en Venezuela nos regresa al mismo lugar.

    La crisis Venezolana, que se venía gestando desde el 2008 cuando cualquiera con dos dedos de frente sabía que el sistema chavista era económicamente insostenible si caían los precios del petróleo, ahora ha entrado en su etapa final. Maduro y su círculo interior están bajo una creciente presión para que dejen el poder. Y por ahora Maduro no está dando la menor intención de dejarlo. Pero esto no puede durar eternamente, y eventualmente la crisis va a terminar de alguna manera. Estas son cinco de las maneras como puede terminar la crisis venezolana.

    1.-Venezuela de terciopelo. En Checoeslovaquia, Hungría y en Polonia, el comunismo se vino abajo como un castillo de naipes, en Polonia tomó diez años, en Hungría diez meses, en Checoeslovaquia tomó diez semanas, y en Alemania Oriental diez días. Una vez los militares, y por esto entendemos los militares soviéticos, dijeron “no vamos a intervenir”, el mundo entero se vino abajo para los comunistas. La transición fue rápida y casi sin violencia. Ayudó el hecho de que el comunismo en estos países fue impuesto desde afuera por los tanques soviéticos al final de la Segunda Guerra Mundial y como se demostró en Hungría en 1956, en Checoeslovaquia en 1968 y en Polonia en 1981, solo la fuerza del terror y la amenaza de intervención militar soviética mantenían a los comunistas en el poder. Una vez los soviéticos les sacaron la tabla, el sistema se vino abajo totalmente. Mientras tanto, la burocracia y los militares locales fingían ser comunistas, sabiendo que todo era vivir en la mentira, mientras que la sociedad civil formaba redes de solidaridad (como el sindicato) con la ayuda de intelectuales y las iglesias. Estas “ciudades paralelas” donde la verdad reinaba virtualmente, permitieron una transición pacífica una vez la amenaza de la violencia soviética dejó de existir y en pocos años se barrió con los rasgos impuestos desde arriba de un Estado Comunista. Eso no va a pasar en Venezuela, el Chavismo tuvo raíces populares en la sociedad venezolana y nunca perdió una elección mientras Chávez estuvo vivo. El proyecto Chavista tiene suficiente apoyo como para tratar de sostenerse mediante la violencia aun teniendo una amenaza externa y hay suficientes chavistas creyentes en las fuerzas armadas y la burocracia estatal. Esto nos deja las siguientes salidas.

    2.-Venezuela como nueva Rumania. A diferencia de otros países de Europa Oriental, los comunistas ganaron las elecciones de 1946, derrocando a la monarquía y siguiendo la fórmula de la vía democrática al socialismo, una vez que ganaron democráticamente las elecciones y llegaron al poder, eliminaron a toda la oposición y establecieron la Republica Popular sin molestos partidos “burgueses”. Tras la muerte de los dos presidentes comunistas anteriores, Nicolau Ceceascu asume el poder en 1967. Gobierna de una manera estrambóticamente dictatorial aún para un líder comunista que incluía un extravagante culto a la personalidad y medidas salvajemente represivas que recordaban a la época estalinista soviética. Pero en 1989 la marea estaba cambiando. Uno tras otro los partidos comunistas de Europa Oriental caían. Y viendo que los iban a barrer tarde o temprano, los militares y los miembros del partido comunista Rumano decidieron que si eran ellos quienes desmontaban el comunismo y no la sociedad civil, podrían mantener cuotas de poder y privilegios en la sociedad futura. Así que ellos mismos se ingeniaron un golpe de estado contra la familia Ceceascu que culminó en el fusilamiento del dictador y su esposa. Este escenario se repitió en la Unión Soviética donde los jefes regionales de los partidos comunistas, la KGB y los militares se privatizaron bienes estatales a sí mismos y se convirtieron en la nueva oligarquía.  Este escenario es muy viable en Venezuela, con sectores de los militares bolivarianos, los empresarios boliburgueses y el chavismo decidiendo que para salvar el chavismo a largo plazo es mejor sacrificar a Maduro, a Diosdado Cabello y al resto de los llamados 7 del circulo interno de Maduro; no necesariamente matándolos como en Rumania, porque pueden encarcelarlos o exiliarlos, y una vez sacados a estos del poder, negociar en términos favorables con la oposición. Lo cual permitiría al Chavismo mantener una cuota de poder y derechos de veto sobre cualquier gobierno futuro de “escuálidos”. Venezuela sería una democracia controlada por los militares al estilo Honduras, y las reformas profundas que requiere la economía venezolana se verían atrasadas como ha pasado en Rumania o en la antigua URSS. Los venezolanos seguirían emigrando. Este escenario por ahora es el más viable por lo menos para mí.

    3.-Venezuela como un remake de Panamá e Irak. Para evitar el escenario rumano otra alternativa sería que los norteamericanos intervengan en toda la regla, invadan el país y disuelvan a las fuerzas armadas bolivarianas, instalando al nuevo gobierno que llame a una Asamblea Nacional Constituyente y a nuevas elecciones. Esto no va a pasar, por lo menos con Donald Trump. Hay pocas razones para que Trump pueda justificar políticamente una invasión a gran escala. Donald Trump ha sido muy crítico de las aventuras militares de los Bush y los Clinton. Quiere sacar sus tropas de Irak, prefirió dejar Siria en manos de Assad y los rusos, quiere que Europa gaste más en defensa, y quiere ver cómo se va de Afganistán. Meterse de lleno en Venezuela no hace sentido para él, él no va a arriesgar vidas norteamericanas si los venezolanos de oposición no están dispuestos a arriesgar las suyas. Maduro es un problema para sus vecinos por los refugiados y sus simpatías por grupos de extrema izquierda pero no para los Estados Unidos. Invadir Venezuela no es invadir Panamá. Es un país mucho más grande con treinta millones de habitantes. Necesitaría decenas de miles de soldados, probablemente más de 150,000. Y muchos venezolanos nacionalistas, chavistas, de extrema izquierda podrían aliarse con la guerrilla colombiana disidente para plantearles una guerra de guerrillas por años. Por más que muchos venezolanos sueñan con esto, dudo que Trump vaya en esa dirección.

    4.-Venezuela como Serbia y Libia. Trump puede usar la fuerza militar contra Maduro sin tener que invadir por tierra. El poderío aéreo de los Estados Unidos, sea en forma de aviones que pueden volar desde Florida, Luisiana, y Puerto Rico, o de portaaviones, en forma de misiles crucero lanzados desde submarinos, destructores o aviones, y la tecnología de drones (aviones robots armados) permite lanzar ataques masivos contra los cuales los Sujois 30, los viejos F 16A y los misiles S 300 no van a poder hacer mucho. Un ataque masivo contra las defensas aéreas de Venezuela y los puestos de comando y control de las Fuerzas Armadas Bolivarianas sembraría el caos en unos días. Luego, vendrían los drones. En este ambiente de caos, sería fácil para unidades levantarse en armas y declararse enemigas del gobierno, sin necesidad de un mando centralizado. Los norteamericanos podrían bombardear puentes y caminos para evitar que las unidades leales a Maduro se organicen. Y mandar drones a cazar los líderes leales a Maduro uno por uno. Algo que han demostrado que se puede hacer en el Medio Oriente. El escenario quedaría planteado para una guerra civil donde un bando tiene el apoyo logístico y aéreo de los norteamericanos. Esto desintegraría a las Fuerzas Armadas Bolivarianas desde dentro y haría cualquier intento de guerrilla ser visto como aliado de la dictadura a toda costa quitándole apoyo popular. La oposición no tendría que negociar esta vez con todas las fuerzas armadas, sino con aquellas que fueron sus aliadas así que tendría más espacio para gobernar a sus anchas. El intangible es cuántos elementos de las Fuerzas Armadas Venezolanas están dispuestos rebelarse en este escenario y si están dispuestos a buscar la unidad una vez terminada la intervención militar. En Serbia, los bombardeos duraron unas semanas, y tras sacar a Milosevic poco a poco se regresó a la estabilidad. En Libia las distintas facciones anti Gadafi se embarcaron en una guerra civil entre las mismas y el país quedó sumido en el caos por años. Pero esta opción es bastante viable y muy posible de que pase si Maduro se desespera y decide usar la fuerza contra la oposición.

    5.-Venezuela como Siria. Que se quede Maduro. Esa es otra opción y de seguro es la que más le gusta a los chavistas. Total, si Fidel, Franco y muchos otros murieron en sus camas, y Assad logró desafiar la tempestad en Siria, por lo menos por ahora, Maduro puede quedarse. Hay un problema con esto. Maduro se ha vuelto irritante para sus vecinos. Su apoyo a grupos políticos de extrema izquierda en la región no ha pasado desapercibido, su incompetencia económica es manifiesta y no existe ninguna garantía de que los venezolanos tengan un futuro mejor mientras él y sus aliados estén ocupando Miraflores. Su uso del recurso de la Asamblea Constituyente como método para perpetuarse en el poder sienta un pésimo precedente para la región, el hecho de que por lo menos dos integrantes de su círculo cero, estén involucrados en acusaciones serias de narcotráfico hacia los Estados Unidos y Europa, la posibilidad de una hambruna masiva enviando a millones de refugiados a los países de la región, y la negativa de Maduro y el chavismo a aceptar que parte importante del problema son sus propias políticas económicas, hacen que Maduro sea un personaje molesto para la región. Mientras que Fidel Castro una vez terminada la guerra fría se convirtió en un garante de estabilidad en Cuba y Franco hizo lo mismo en España, Maduro es fuente de inestabilidad. Además, ya los Estados Unidos y la Unión Europea han tirado su sombrero a Guaidó y no se pueden echar para atrás. Como lo han hecho la mayoría de los países latinoamericanos salvo los “bolivarianos” de siempre y México. Es poco lo que China y Rusia pueden hacer, y sospechamos que estos dos países están más interesados en que un gobierno post Maduro les garantice sus negocios en Venezuela que en sostener a Maduro. Cuando sea el momento correcto lo soltarán también. No van a tratar de sostenerlo como Putin hizo con Assad. Maduro la tiene cuesta arriba de ahora en adelante. Hay demasiado en juego como para permitir que se quede.

    En conclusión, un escenario tipo Rumania, donde los militares y políticos chavistas conservarían cuotas de poder sacrificando a Maduro y a sus aliados y negociando con la oposición o una salida tipo Serbia y Libia, donde Maduro opta por reprimir a la oposición y recibe una respuesta militar a gran escala de los Estados Unidos, son los dos escenarios más posibles ahora mismo. Y estos van a ser los que veremos en los próximos meses y años. Esperamos que no corra mucha sangre y que sea rápido.

     

     

  • Por qué la victoria de Maduro en Venezuela no convence a casi nadie

    El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se mantiene en el poder tras las reñidas elecciones del domingo 28 de julio. Maduro había prometido ganar por cualquier medio necesario y eso es exactamente lo que parece haber hecho.

    A pesar de que varios sondeos preelectorales apuntaban a una victoria aplastante de la oposición, el Consejo Nacional Electoral, controlado por el gobierno, declaró vencedor a Maduro con el 51,2 % de los votos, un resultado que, al parecer, se produjo tras el recuento del 80 % de los sufragios. Edmundo González, el candidato tras el que se había unido oficialmente la mayor parte de la oposición, obtuvo un 44,2 %.

    La comunidad internacional ha expresado sus dudas sobre el resultado. El presidente de Chile, Gabriel Boric, se dirigió a las redes sociales para decir que le resulta «difícil de creer», y Perú ha retirado a su embajador en Caracas alegando una «violación de la voluntad popular». Pero Maduro se muestra desafiante y habla de «triunfo de la paz y la estabilidad».

    La líder de la oposición popular, María Corina Machado, a quien se había prohibido presentarse a las elecciones, dijo que un recuento paralelo había revelado que González había quedado en primer lugar, al obtener el 70 % de los votos.

    «Hemos ganado y todo el mundo lo sabe… No sólo les hemos derrotado política y moralmente, les hemos derrotado con votos».

    No hubo llamamientos a protestas callejeras, pero en su lugar Machado pidió a las familias que se unieran a los observadores de los colegios electorales como parte de una «vigilia de celebración cívica».

    Las elecciones estuvieron plagadas de estrategias para reprimir a los votantes. El sábado, por ejemplo, Venezuela cerró su frontera con Colombia para impedir que muchos de los 2,8 millones de venezolanos que ahora viven allí tras haber huido del régimen regresaran a su país y ejercieran su derecho cívico.

    Sin embargo, la participación fue alta. Los informes en las redes sociales mostraban largas colas de votantes formándose incluso antes de que abrieran los colegios electorales. Algunos empezaron a hacer cola el sábado por la noche para aprovechar lo que consideraban la mejor oportunidad para derrocar el régimen represivo de Maduro.

    La emigración masiva de la última década dificulta la comparación con elecciones anteriores. Sin embargo, 9,3 millones de venezolanos –alrededor del 42 % de las personas con derecho a voto– habían depositado su voto a la una de la tarde. Y a medida que se acercaba la hora de cierre de los colegios electorales, las colas seguían siendo largas, con estimaciones de hasta cuatro horas de espera.

    En un país en el que la grave crisis económica y las innumerables violaciones de los derechos humanos han hecho caer en picado el apoyo al régimen en los últimos años, una participación tan alta habría beneficiado a la oposición. Así pues, el resultado anunciado por el consejo electoral de Maduro no convence.

    Sospechas de fraude

    La oposición ha denunciado numerosas irregularidades. Algunos colegios electorales abrieron tarde, y los críticos con Maduro afirman que no se les permitió ver muchos de los recuentos de votos para confirmar los resultados.

    La ley permite a los partidos enviar observadores al recuento de votos de cada colegio electoral para asegurarse de que los resultados coinciden con los anunciados por el consejo electoral nacional. Pero la oposición afirma que a sus testigos sólo se les permitió recoger recuentos en el 30 % de los centros de votación, y que estos resultados mostraban una clara victoria de la oposición.

    Los centros de votación en Venezuela son electrónicos, lo que hace que el proceso electoral sea muy eficaz. Pero hubo un retraso de seis horas entre el cierre de las urnas y el anuncio oficial de los resultados.

    El régimen achacó el retraso a un ciberataque destinado a «impedir la publicación de los resultados». Maduro declaró que «sufrimos un hackeo mayor del sistema electoral. Sabemos qué país está detrás, pero no lo voy a mencionar». No dio más información.

    Pero su declaración ha servido de poco para convencer a la comunidad internacional. Los gobiernos de ocho países de la región, entre ellos Chile, Uruguay y Costa Rica, han rechazado el resultado oficial y exigen un recuento de votos justo y transparente.

    Algunos jefes de Estado fueron más contundentes que otros. El presidente argentino, Javier Milei, escribió en X: «Maduro. Dictador. Fuera». Y este le respondió: «Le digo a Milei, no aguantas más de un round contra mí, insecto cobarde, traidor de la patria».

    EE UU y la UE también han expresado sus dudas sobre la transparencia del proceso. El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, dijo que su país tiene «serias preocupaciones de que el resultado anunciado no refleje la voluntad ni los votos del pueblo venezolano».

    Colombia, que comparte frontera con Venezuela, ha sido más discreta en su respuesta, y ha pedido un «recuento de todos los votos para despejar cualquier duda sobre el resultado».

    El presidente de Colombia, Gustavo Petro, está actuando con mucha cautela para no poner en peligro las negociaciones en curso con los grupos armados transnacionales, con las que espera lograr la «paz total» en el país tras décadas de conflicto.

    Sólo cinco países han felicitado a Maduro por su victoria, y todos ellos apoyan desde hace tiempo a su régimen. Entre ellos se encuentran el principal acreedor de Venezuela, China, Rusia y los estados autoritarios de Nicaragua, Bolivia y Cuba.

    Unida tras un único candidato, la oposición venezolana apostó por la fuerza del voto de protesta para reducir la probabilidad de que Maduro escenificara un encubrimiento. Pero ahora tendrá que considerar su estrategia, y animar a la comunidad internacional a mantener su presión sobre Maduro debe formar parte clave de la misma.

    Tras el anuncio de los resultados, González prometió continuar la lucha: «No descansaremos hasta que se respete la voluntad del pueblo venezolano».

    Un nuevo amanecer en Caracas está a punto de comenzar, y con él otro día impredecible.The Conversation

    Nicolas Forsans, Professor of Management and Co-director of the Centre for Latin American & Caribbean Studies, University of Essex

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Transiciones de la Dictadura a la Democracia: Lecciones y Desafíos

    Las transiciones de dictadura a democracia han sido fenómenos complejos y variados a lo largo de la historia, con distintos factores influyendo en cada caso. Mientras algunos países lograron transiciones relativamente pacíficas a través de reformas y elecciones, otros enfrentaron resistencias significativas de los regímenes autoritarios y sus bases de apoyo. Este artículo examina varios ejemplos históricos y evalúa las razones por las cuales algunas dictaduras logran mantenerse en el poder, incluso bajo la apariencia de elecciones libres y transparentes.

    Ejemplos de Transiciones Exitosas

    Chile:
    En 1988, bajo la dictadura de Augusto Pinochet, se realizó un plebiscito para decidir si Pinochet continuaría en el poder. La campaña del «No», que abogaba por el fin del régimen, ganó con el 55% de los votos. Aunque Pinochet aceptó el resultado, miembros de su régimen participaron en las subsecuentes elecciones democráticas. Esta transición fue impulsada tanto por la presión interna como por la internacional, y culminó con la elección de Patricio Aylwin en 1990.

    España:
    Tras la muerte de Francisco Franco en 1975, el Rey Juan Carlos I y el político Adolfo Suárez lideraron la transición desde un régimen autoritario a una democracia. Las primeras elecciones democráticas en 1977 y la aprobación de la Constitución en 1978 marcaron el inicio de una nueva era democrática. La decisión de reformar desde dentro, promovida por los mismos líderes que habían sido parte del régimen, fue clave para una transición pacífica.

    Sudáfrica:
    El fin del apartheid en Sudáfrica se logró mediante un proceso de negociaciones entre el régimen de F.W. de Klerk y el Congreso Nacional Africano (ANC) liderado por Nelson Mandela. Las elecciones multirraciales de 1994, las primeras en la historia del país, resultaron en la elección de Mandela como presidente, marcando el fin del régimen segregacionista.

    Polonia:
    El movimiento Solidaridad, liderado por Lech Wałęsa, jugó un papel crucial en la transición de Polonia del comunismo a la democracia. Las elecciones de 1989, resultado de las negociaciones entre el régimen comunista y Solidaridad, llevaron a la formación de un gobierno democrático, con Wałęsa como presidente en 1990.

    Cuando las Dictaduras se Mantienen en el Poder

    A pesar de estos ejemplos de éxito, no todas las dictaduras que celebran elecciones pierden el poder.  El caso reciente es el de Venezuela, donde Nicolás Maduro ha «ganado» sucesivas elecciones a pesar de las críticas nacionales e internacionales sobre la legitimidad de dichos comicios.

    Factores de Sostenimiento:
    1. Control del Aparato Estatal:
    Las dictaduras suelen mantener un control férreo sobre las instituciones del Estado, incluyendo el sistema electoral, los medios de comunicación y las fuerzas de seguridad. Esto les permite manipular el proceso electoral para garantizar su permanencia en el poder.

    2. Base de Apoyo:
    Aunque una parte significativa de la población puede estar en contra del régimen, las dictaduras suelen contar con una base de apoyo leal que tiene mucho que perder con la llegada de un gobierno democrático. Estos sectores pueden incluir miembros de las fuerzas armadas, funcionarios públicos, empresarios beneficiados por el régimen y otros grupos que temen perder sus privilegios.

    3. Represión y Coerción:
    El uso de la represión y la coerción contra opositores y votantes puede disuadir la participación democrática y mantener el control del poder. La intimidación, el encarcelamiento de líderes opositores y la violencia estatal son herramientas comunes.

    4. Manipulación Económica:
    Regímenes como el de Maduro en Venezuela utilizan los recursos del Estado para comprar lealtades, ofreciendo beneficios económicos a ciertos sectores de la población a cambio de apoyo político.

    Las transiciones de dictadura a democracia son procesos complejos y multifacéticos. Mientras que algunos países han logrado estas transiciones de manera pacífica a través de elecciones y reformas internas, otros han visto cómo las dictaduras se perpetúan en el poder a pesar de celebrar comicios. El control del aparato estatal, una base de apoyo beneficiada por el régimen, la represión y la manipulación económica son factores clave que permiten a estas dictaduras mantenerse. Los recientes eventos en Venezuela subrayan la dificultad de superar estos obstáculos, incluso cuando existe un amplio deseo de cambio entre la población.

    Parecería que sólo por medios no pacíficos o por decisiones propias o enfrentamientos dentro del mismo grupo en el poder puede recuperarse la democracia liberal.  Sólo hay que repasar la historia y comprobar el triste hecho que señaló Thomas Jefferson en la original Declaración de Independencia: “El árbol de la libertad debe regarse de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos. Esta constituye su abono natural”.

  • Wakalandia quiere llevar a Venezuela al metaverso

    Wakalandia es más que una venta de NFT: es un proyecto de 3 empresas venezolanas para llevar a Venezuela al metaverso. Allí todos los usuarios serán libres y coloridas guacamayas.

    Los venezolanos están desperdigados por el mundo: hay más de 6 millones de migrantes nacidos en ese país suramericano viviendo en los cinco continentes. Aunque la gran mayoría están alejados de sus familiares y amigos, no se olvidan de su nación y de su identidad. Para ellos, un grupo de creativos creó un proyecto muy especial: Wakalandia, cuya idea es nada más y nada menos que llevar a Venezuela al metaverso.

    Wakalandia fue creada en conjunto por el escritor Nacho Palacios, el ilustrador Leo Nieves, ambos de Meollo Criollo y Crack, y Carlos Hulett, fundador de VivoPlay, quienes desarrollaron el proyecto que inicia con una colección exclusiva de 10.000 tokens no fungibles (NFT) de guacamayas, que son todos únicos, diferentes, aleatoriamente generados al combinar más de 200 atributos distintos, entre plumajes, colas, ojos, picos, sombreros, camisas, accesorios, objetos y fondos.

    Estos NFT se comenzarán a vender muy pronto a través de una white list donde es posible inscribirse para garantizar un cupo en la preventa, que se estima será en algunas semanas. El precio aún no está determinado.

    Pero, en definitiva, estos NFT son solo el comienzo de una idea mucho más grande y bonita, que busca unir a la diáspora venezolana en su propio espacio en el universo virtual.

    Símil de Venezuela en el metaverso

    DiarioBitcoin habló en exclusiva con Carlos Hulett, desarrollador de la plataforma del proyecto. Explica que las tres empresas (Meollo Criollo, Crack y ViVo Play) se unieron para hacer el proyecto buscando crear un contenido centrado en la comunidad venezolana.

    —Nacho y yo somos amigos de muchos años, pero no habíamos hecho cosas juntos, Meollo estaba más dedicado a hacer tiras cómicas y libros para niños como la serie ¿Dónde está Venezuela?, y yo tenía una carrera audiovisual. Pero ambos nos hemos centrado en llevar contenido venezolano a los venezolanos, y eso queríamos hacer con esto: conectar a los venezolanos en el mundo con la venezolanidad, con sus raíces.

    Hulett reconoce ser un fan de la tecnología Blockchain, mucho más que en su uso en las criptomonedas. Cree que ayuda muchísimo a la industria del contenido.

    “Así surge idea de Wakalandia: es un símil de la Venezuela que queremos, la Venezuela que esperamos, la Venezuela en el metaverso”.

    Y estos NFT serán los representantes virtuales de sus dueños: “Son 10.000 wakas volando en el metaverso que reflejan a los venezolanos que se sienten orgullosos de volar en el mundo”, dice Hulett y añade: Cada NFT como una cédula de identidad bien bonita. Es un avatar para que le digas al mundo que eres venezolano.

    Etapas del proyecto

    Como dijimos, el proyecto arranca con la venta de NFT que servirá como base para financiar las otras partes del proyecto: una serie de dibujos animados, protagonizada por las propias guacamayas, una productora audiovisual descentralizada (DAO) y el metaverso en sí mismo.

    Para esto último comprarán un terreno en un metaverso (aún no han decidido en cuál), el cual tendrá un pabellón que será lugar de reunión para los venezolanos donde quiera que estén. Allí, en la virtualidad, tendrán una especie de ciudad: Habrá un anfiteatro para conciertos de artistas reconocidos o nuevos, una galería para hacer exposiciones virtuales artistas nacionales, una sala de cine para presentar las producciones audiovisuales creadas por la compañía o por otras. Además, quieren crear una experiencia inmersiva que le pueda permitir a un usuario, por ejemplo, visitar en el universo virtual el Salto Ángel o los Médanos de Coro o contactar a familiares y amigos que también hacen vida en el metaverso.

    Para ayudar en la promoción se han ido sumando influyentes venezolanos como el cantante Horacio Blanco, la periodista Valentina Quintero, el deportista Daniel Dhers, la actriz Daniela Alvarado, entre otros, quienes ya tienen una imagen de guacamaya que los representa, según sus personalidades y oficios.

    “Queremos que se entienda que más allá de lo financiero, este proyecto tiene un propósito mayor: generar comunidad”, dice Hulett.

    Entrevista de MRTabuas/ DiarioBitcoin

  • ¿Cómo está el sector petrolero de Venezuela ahora que EEUU le abre una ventana?

    La empresa petrolera Chevron podrá negociar cara a cara con el gobierno de Venezuela, que aspira a casi triplicar su actual cuota de producción.

    El alivio de algunas sanciones económicas contra el sector petrolero del Estado venezolano, por parte de la Casa Blanca, pone bajo el foco global a una industria millonaria en reservas de crudo, pero empobrecida en sus números recientes por un múltiple abanico de dificultades.

    El pulmón de Venezuela

    La industria petrolera es la quintaesencia de la economía venezolana desde el llamado reventón del primer pozo de crudo, en diciembre de 1922, en el estado occidental de Zulia, a 700 kilómetros de la capital, Caracas. El Barroso II, como se le conoció en todo el mundo, se mantuvo regurgitando petróleo por 10 días.

    Se calcula que las ganancias por explotación petrolera han representado desde entonces entre 90% y 95% del Producto Interno Bruto de Venezuela.

    El expresidente Hugo Chávez y también su sucesor, Nicolás Maduro, aunque en menor medida, hicieron votos para que el país dejara de ser “rentista” o dependiente de sus cuotas de crudo y, además, que la economía nacional se diversificara en otras industrias. Ese hito nunca llegó, sin embargo.

    Venezuela, de hecho, vivió dos grandes momentos recientes por el alza mundial de los precios de los barriles de crudo. Los economistas los llaman booms petroleros, por las tarifas de más de 100 dólares por cada barril: entre 2004 y 2008; y, luego, entre 2011 y 2014. Según investigaciones del economista y director de la firma Capital Market Finance, Jesús Casique, el gobierno obtuvo ganancias de 290.968 millones de dólares en aquel primer boom.

    Cerca de los 700.000 barriles

    La producción petrolera se ha desplomado durante el mandato del presidente Nicolás Maduro. El oficialismo suele culpar de ello a las sanciones económicas de Estados Unidos contra su industria prima, pero cifras oficiales dan cuenta de un descenso paulatino de la producción mucho antes de que el expresidente Donald Trump anunciara sus medidas en ese sector, entre 2019 y 2020.

    Venezuela producía 2,5 millones de barriles de petróleo al día en 2013, cuando Maduro ascendió al poder. Poco a poco, esos números fueron cayendo mientras el país se sumía en una crisis económica ajena a las sanciones: en 2016, bajó a 2,2 millones de barriles al día, en promedio; en 2017, a 1,9 millones; en 2018, a 1,4; y en 2019, ya sancionado, la nación produjo 878 millones de barriles.

    Expertos petroleros advierten que la crisis en la industria petrolera previa a las sanciones extranjeras se concretó por falta de mantenimiento de los sitios de operaciones, la corrupción gerencial, el incremento de la nómina de PDVSA y la ausencia de mano de obra calificada en los campos y las direcciones oficiales.

    El peor año de producción fue 2020, cuando rondó los 527.000 barriles. Dos años luego, la cooperación de Rusia e Irán para evadir sanciones en el mercado financiero y reactivar moderadamente los campos petroleros han permitido a Venezuela escalar su producción hasta cerca de los 700.000 barriles por día.

    El país suramericano produjo en abril pasado 775.000 barriles por día, es decir, 47.000 más que el mes anterior, de acuerdo con los reportes del gobierno de Maduro a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

    Venezuela es la meca de las reservas petroleras probadas del mundo. Su subsuelo tiene 303.000 millones de barriles de crudo, en promedio, según un informe energético publicado en 2010 por la agencia de inteligencia de Estados Unidos. Solo Arabia Saudita (260.000 millones) y Canadá (170.000 millones) se le acercan en esa categoría.

    ¿Rumbo a dos millones?

    El presidente Maduro ha reiterado su meta de producir dos millones de barriles al día, una cuota similar a la de hace cuatro años. El país tendría que triplicar en solo meses su cuota de extracción y exportación de barriles de petróleo, lo que expertos independientes del sector consideran imposible e ilusorio.

    “Este año vamos a dos millones de barriles diarios llueva, truene o relampaguee. Este año recuperamos la producción petrolera de la mano de la clase obrera”, indicó en marzo el mandatario venezolano durante un acto oficial.

    Su gobierno reportó cerca del día de Navidad, en diciembre de 2021, que había llegado al “hito” de producir un millón de barriles, pero los informes oficiales no reflejaron luego esos números. Economistas indicaron que ello se debe a que el gobierno quizás haya alcanzado la cifra en un día o momento específico.

    Reparaciones necesarias

    Venezuela aspira a incrementar su bombeo de crudo en medio de un veto internacional a la energía del segundo productor de petróleo del mundo, Rusia, por su incursión armada en Ucrania. El reto es, sin embargo, cómo producir lo suficiente para países como Estados Unidos si su parque refinador está operando al 10%, se preguntó en marzo el economista Rafael Quiroz.

    Irán anunció la semana pasada la firma de un acuerdo con Venezuela por 110 millones de euros (115,7 millones de dólares) para que su Compañía Nacional Petrolera de Ingeniería y Construcción ayudase a PDVSA poner en óptima marcha su refinería El Palito, una de las más grandes del país suramericano.

    De acuerdo con el vocero de una matriz de la compañía petrolera iraní, El Palito solo opera al 50% de su capacidad, de 140.000 barriles de crudo por día.

    La meta con Chevron

    La administración estadounidense del hoy expresidente Donald Trump ordenó en abril de 2020 a Chevron “cesar gradualmente” sus actividades petroleras y reducirlas a un mero “mantenimiento” de sus activos. También, le prohibió establecer negociaciones directas con la empresa estatal venezolana.

    Chevron es la única gran compañía petrolera de Estados Unidos presente en Venezuela. El especialista en economía y petróleo, Antonio De La Cruz, explicó en marzo pasado a la VOA que Chevron produce entre 120.000 y 130.000 barriles de petróleo mediante una figura conocida como empresa mixta, en la cual el Estado venezolano tiene mayoría. La aspiración de la compañía norteamericana es poder producir 400.000 barriles de crudo al día y sumar una cuota similar producida por PDVSA para comercializarlo fuera del país, dijo.

    Dos puntos clave para llegar a esa cuota de 800.000 explotados y comercializados por Chevron, anticipó De La Cruz, son la flexibilización de las sanciones del gobierno de Joe Biden y una modificación legal en Venezuela que permita a Chevron tener mayoría de acciones en esas empresas mixtas.

    Son temas que, desde esta semana, la compañía estadounidense podrá tratar cara a cara con el antes vetado gobierno venezolano.

  • Furor por los videojuegos como fuente de ingresos ante los precarios salarios venezolanos

    Los videojuegos son un gran negocio del que cada vez se benefician más personas. En Venezuela, ser video-jugador se ha convertido en una alternativa muy atractiva, debido a los bajos salarios del país.

    En Venezuela, los videojuegos se han abierto campo como fuente de ingresos, en medio de la profunda crisis económica que atraviesa la nación. Dependiendo del talento y las horas que se inviertan, los usuarios más destacados pueden generar, al menos 200 dólares mensuales, en un país con los salarios más precarios del continente.

    Desde su celular, sin pagar transporte público ni gasolina para el auto, Leonardo Torres, diseñador gráfico de 24 años, ha encontrado en su afición una alternativa rentable para cubrir sus gastos.

    «Los videojuegos son una opción que, desde tu casa, puedes generar dinero, relativamente sencillo. Debes dedicarle tiempo, pero puedes generar mucho dinero, un promedio entre 200 y 500 dólares al mes, dependiendo del videojuego», explica Torres, quien desde los 12 años es fanático de este pasatiempo.

    Según el Observatorio Venezolano de Finanzas, el salario mensual promedio en la nación petrolera, en el ámbito privado, ronda entre los 50 y 70 dólares, mientras, en la administración pública, no supera los 4 dólares.

    Es este factor el que, a juicio de Torres, ha disparado el furor por los videojuegos, no solo en jóvenes, sino también en algunos adultos, que prefieren quedarse en casa luchando por monedas, dragones o armas digitales que se pueden vender a otros jugadores que viven en el exterior. Pero, para ganarlas se necesita talento y entre 8 y 10 horas frente al computador.

    «Hay personas adineradas que pueden gastar 1.000, 5.000, 10.000 dólares con tal de tener un artículo exclusivo que otras personas no tengan», indica Torres.

    Según la página de estadísticas de videojuegos PlayCounter, Venezuela es el segundo país del mundo, después de Filipinas, con más usuarios de Axie Infinity, basado en la cría y enfrentamiento de mascotas digitales. Esos animales virtuales son activos criptográficos únicos e irrepetibles, que pueden ser vendidos a otros jugadores. Aunque para entrar se necesita una inversión cercana a los 1.200 dólares, hay quienes ofrecen lo que se conoce como «becas».

    «Las becas son como ayudas donde tú le das la cuenta [del videojuego] a una persona para que te la trabaje y se les paga de 20 a 50 por ciento, al mes, de lo que produce la cuenta», explica Torres.

    Para Luis Bastardo, de 23 años, los videojuegos son una distracción adicional a su labor como fotógrafo, pero sabe que algunos de sus compañeros encuentran en la Playstation un aporte a su presupuesto.

    «Si sé, por muchos casos, que puede llegar a ser el único ingreso de mucha gente, y por ejemplo, aquí en Venezuela, puedes vivir tranquilamente de jugar 6 a 8 partidos a la semana por un mes».

    Participa en torneos de fútbol en línea, donde se disputan premios de alrededor de 1.500 dólares por equipo. Cuenta que, cuando un jugador se destaca, otros competidores pueden sacar dinero de su bolsillo para incluirlo en su oncena.

    «Por ejemplo, si yo quiero a un delantero que es muy bueno, entonces yo le voy a ofrecer 200 dólares al mes y, cada vez que meta dos goles por partido, yo le voy a dar un incentivo por eso», detalla Bastardo.

    El psiquiatra Luis Madrid advierte que estar más de cuatro horas frente a la pantalla puede generar adicción y aislamiento social.

    «Aproximadamente, un 12 por ciento de los adictos a videojuegos, son personas que viven de eso, que tienen beneficios económicos». Pero también hay consecuencias para la salud; «dolores físicos, dolores articulares, dolores de cabeza, problemas de sueño», alerta el especialista.

    Sin embargo, como en la vida real en Venezuela, los video-jugadores también se enfrentan a las fallas en el servicio de Internet y a los cortes de luz, que pueden hacerles perder la partida virtual.

  • ¿Realmente las sanciones económicas ayudan a tumbar dictaduras?

    El mes pasado se cumplieron 30 años de la invasión que derrocó a Manuel Antonio Noriega en Panamá y dejó una herida abierta, como conmemorar los muertos de la invasión. Las cientos de víctimas inocentes cuyo único delito fue estar en el lugar equivocado en el peor momento y los que murieron peleando por una Patria definida por los que reprimieron a un Pueblo, luego de robarse dos elecciones.

    Los que vivimos esa época, recordamos cómo la invasión fue el final de una película en cámara lenta… donde desde 1987, Noriega y el PRD tomaban las peores decisiones cada vez que tenían la oportunidad, y los gringos hacían lo mismo por su lado, hasta meterse en el callejón sin salida donde la única opción era la militar. Porque antes hubo muchas opciones, pero el camino se fue cerrando en un baile letal de dos partes. Y uno de los cierres fue la toma de sanciones económicas por parte de los Estados Unidos.

    Porque el Panamá que salía periódicamente a las calles en 1987, en 1988 estuvo curiosamente silencioso, aún durante el olvidado intento de golpe del 16 de Marzo de 1988. Las calles estuvieron desiertas… Las sanciones económicas impuestas en la segunda mitad de 1987, hicieron que la economía decayera tanto que muchos jóvenes al final, emigraron; que la gente pensara menos en protestar y más en ver como conservaban su trabajo y pagaban la renta. Las sanciones desactivaron a la calle. Los negocios privados se enfriaron así que la gente pasó a depender más aún de los cheques del gobierno.  Bueno, las sanciones no provocaron en 1941 que Japón abandonara China, sino que atacara a los Estados Unidos. Las sanciones comerciales no derribaron al gobierno comunista de Cuba. Las sanciones comerciales en Venezuela han más bien desactivado la calle, no han acelerado la caída de Maduro, que ahora puede usar la comida para ganar obediencias. Las sanciones comerciales han radicalizado y escalado más a Irán.


    Un periodista gringo entrevista a una joven universitaria en Irán. Está sorprendido por el amigable tratamiento que le da la gente de Irán. La joven le dice al periodista “las peleas las arman los gobiernos, no la gente”. Esto es cierto. Y en países donde hay algún nivel de economía privada, no dependiente del Estado, nada perjudica más a una dictadura de que la economía no dependa de ellos, que florezca, porque eso le da independencia a los ciudadanos frente al poder. Nada ayuda más a una dictadura que hacer que la gente dependa del estado para vivir y pensar. Por eso las sanciones que limitan al turismo ayudan a las dictaduras, porque fortalecen el dominio de las narrativas de las dictaduras. Cuando hay contacto persona a persona, es más improbable que el monopolio del estado sobre lo que pasa afuera de sus fronteras se mantenga. Lo mismo pasa con el comercio. Hayek lo dijo en su momento, “donde no pasan las mercancías, terminan pasando las balas”. El comercio mata dos pájaros de un tiro, permite que la gente viva de sus propios medios y permite que la gente tenga contacto con otras personas.

    Por lo tanto, las sanciones hechas de manera general, ayudan a las dictaduras. Últimamente se está dando una modalidad más limitada, las sanciones focalizadas en los líderes, y empresas estatales. Lo hemos visto en el caso de Rusia, Venezuela, Cuba e Irán. El problema es que aún así, en las dictaduras la mayoría de las empresas son estatales, el peso del estado en la economía suele tener consecuencias políticas. Una de las razones por las cuales los países petroleros suelen ser dictaduras.

    Así que las sanciones estatales terminan afectado a toda la economía.

    Por lo tanto, la herramienta de sanciones económicas, suelen apuntalar a los dictadores, no a  derribarlos. Además les permiten usar el nacionalismo como arma. Y eso lo vimos muy bien en 1988 en Panamá.