Categoría: Politica y Actualidad

  • SIP: América Latina desciende a su nivel más bajo en promedio de libertad de prensa

    Los países de América Latina descendieron a su nivel más bajo en el promedio de libertad global de libertad de prensa, anunció la SIP que este año centra sus preocupaciones en la seguridad de los periodistas y el aumento de ataques a instalaciones de medios y sus trabajadores.

    Por primera vez en cuatro años, el promedio global de libertad de prensa en América Latina descendió a su nivel más bajo, según un barómetro continental de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), divulgado el viernes.

    Los países experimentaron un descenso por debajo de los 50 puntos, en el Índice de Chapultepec, una medición de 100 variables de las libertades de prensa y expresión que elabora la SIP.

    Según el organismo, frecuentes amenazas a la vida y seguridad de los periodistas son las razones que más destacan.

    Una de las mayores preocupaciones de expuestas este año en la 79 Asamblea Anual de la SIP que concluye este domingo, es la seguridad de los periodistas y el aumento que han registrado de ataques a instalaciones de medios y a sus trabajadores.

    Según la SIP, la mayoría de estas amenazas tienden a generar autocensura, lo cual va en detrimento de la democracia y tala uno de los principales derechos ciudadanos, que es el de expresarse libremente.

    Andrea Miranda, directora de contenido Grupo Debate México, relata que los episodios de violencia se han recrudecido considerablemente.

    “Nos han puesto granadas en la redacción, nos han balaceado todas nuestras instalaciones. Hace un año ejecutaron a uno de nuestros principales columnistas”, expone.

    En esta edición la SIP también ha ahondado en temas como desinformación, el uso de la propaganda por parte de entes gubernamentales y la amenaza a los medios para generar autocensura.

    Además, se enfocan en el uso que hacen los entes gubernamentales de la ley para discriminar y restringir el trabajo de los medios, conocido como lawfare o guerra legal, por lo que la SIP hace un llamado de acción para fijar una estructura robusta que defienda a la prensa en el continente.

    Si bien Cuba, Venezuela y Nicaragua siguen ostentando la calificación de naciones sin libertades, Honduras, El Salvador y Bolivia acompañan ahora a Guatemala en la lista de países con alta restricción a la libertad de prensa.

    Además, República Dominicana, por primera vez, se ubica como el único territorio con plenas libertades, destronando a Canadá y Jamaica, cambios significativos con respecto a 2022.

    En esta área de protecciones y restricciones, sobresale el vínculo, no siempre armonioso, de los gobiernos con la prensa.

    Al respecto, para Marta Ramos Sosa, presidenta de la Comisión de Género de la SIP, la relación con los medios no tiene que ser una “de amistad ni de incondicionalidad”.

    “Al contrario, es una relación que permite tener una sociedad mucho más fuerte, mucho más informada, que permite gobiernos más transparentes y democracias más sólidas”, afirma.

  • Plan económico Panamá, ninguno

    En el título de este escrito digo que Panamá no tiene plan económico, basado en que debía ser más que obvio. Obvio porque desde el mismo instante en que un gobierno hace metástasis hacia el gigantismo, está demostrando con toda claridad que su plan es politiquero; que no tiene nada que ver con economía y… podía dejar allí este artículo, pero vayamos un poco más allá.

    Entrémosle al tema por el lado de lo que es economía, término, tristemente, poco conocido. Los griegos le llamaban “oikos” a la casa, y “nemo” a quien la administraba; de dónde salió el vocablo “okomos” o administrador de la casa. Visto así, debía ser obvio que la economía concierne a los asuntos del hogar y no de la ciudad; dado que la característica distintiva y esencial del ser humano es el concepto de la acción o acción humana; vale decir, lo que hacemos para sobrevivir en un mundo de escasez, o como me gusta decirlo: “cómo poner la paila con lo poco que nos entra”.

    De lo señalado salta o debe saltar a la mente que toda acción humana económica debe estar preñada de propósito. Así, cuando vamos al súper o al chinito, nuestro actuar o comprar está, como dije, preñado de propósito o, propósito económico; vale decir, de economizar. Y en el vocablo “economizar” o “economía” va el otro elemento vital de todo esto; que estamos hablando de ser ahorrativos, selectivos, eficientes en el uso del recurso pecuniario del que disponemos. Visto así… ¿es eso lo que hacen nuestros desgobiernos?

    Todo lo anterior nos debía conducir por un nuevo derrotero o idea de lo que es o debe ser un gobierno o un gobernar; veamos. La función básica y primordial de un gobierno no es económica; dado que la economía se refiere a los asuntos de la casa y de la persona y no de todo el país. La gobernanza debe estar enfocada en promover la libertad de pensamiento, palabra, tránsito y propiedad. ¡Pongan atención!, que en lo señalado no hay nada sobre economizar; a no ser que sea en el actuar del gobierno en las funciones señaladas. Y vuelvo a la carga: ¿Es eso lo que hacen nuestros desgobiernos?

    Como bien lo señaló Murray N. Rothbard en su obra “Man, Economy, and Sate” (El hombre, la economía y el estado): Lo que debemos descubrir acerca de la acción humana es que la misma sólo le es propia a la persona o individuo. Quien puede ahorrar son los ciudadanos. Los grupos, es decir, el estado o sus gobiernos, no pueden economizar por los ciudadanos. Otra cosa es el despilfarro gubernamental; y… ni hablar del pillaje.

    En resumen, la acción humana económica está referida a la persona y los propósitos de cada quien; ya que la acción implica una imagen de un fin que se persigue y ¡vaya usted a ver si los diputados y tal tienen el fin de cada ciudadano en su mente! Pedirles a los políticos y, particularmente a los torcidos, que se encarguen de lo económico es de tontos.

    Si los gobiernos y sus “autoridades” y funcionarios no puede siquiera cumplir con los encargos básicos de vida, libertades, tal como las de tránsito, cosa que hemos visto en estos días, y propiedad, ¿para qué les vamos a dejar que se encarguen de nuestra economía; es decir, que se birlen los dineros de sector productivo para hacer fiesta con lo ajeno. ¡Por favor!

  • El papel del liberalismo en la resolución del conflicto Israel-Palestina

    En medio del debate sobre el conflicto Israel-Palestina, Guy Sorman propone una perspectiva que integra el liberalismo en el análisis. Mientras muchos argumentan sobre la naturaleza territorial, nacional o religiosa del conflicto, Sorman sugiere que el liberalismo, una combinación de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel significativo en su resolución.

    Los palestinos, atrapados en un conflicto que ha perdurado por generaciones, nunca han tenido la oportunidad de experimentar la democracia liberal y la economía de mercado. Sus elecciones han sido manipuladas y sufre el control de regímenes autocráticos en los territorios palestinos. Estos regímenes han perdurado en gran parte debido a la asistencia internacional, proporcionada por la ONU y la UE. Esta ayuda ha aumentado a lo largo de los años, lo que ha permitido que una cleptocracia se mantenga en el poder, y solo migajas de esta ayuda llegan a la población.

    La ayuda internacional, sin cuestionar su uso, ha permitido que estas organizaciones operen en Gaza, siendo aliados objetivos de Hamás. El sistema político «iliberal» de los palestinos es en gran medida una consecuencia de esta ayuda internacional.

    En lo que respecta a la economía palestina, la ausencia de iniciativa empresarial se atribuye a la dependencia de las subvenciones. Aunque históricamente los palestinos fueron comerciantes exitosos en Oriente Próximo, esta capacidad ha sido destruida. En lugar de oportunidades empresariales, a los palestinos se les ofrecen empleos públicos financiados por la ONU o se les alienta a involucrarse en la violencia.

    La comparación con Israel es relevante, ya que Israel pasó de ser un país pobre y socialista a una economía de mercado abierta al mundo. Esta transición permitió a Israel convertirse en un actor fuerte en los mercados agrícolas mundiales y en la tecnología de la información.

    El análisis de Sorman no anula las explicaciones convencionales del conflicto, sino que las complementa. En lugar de centrarse únicamente en la lucha actual entre civilización y barbarie, Sorman propone un enfoque liberal que podría ofrecer un futuro realista y positivo. Sugerir una especie de comunidad económica en Oriente Próximo en lugar de la idolatría de un Estado palestino es una alternativa. La creación de un Estado palestino bajo el liderazgo de autócratas no sería beneficioso para los palestinos. La democracia liberal y la economía de mercado pueden ser la clave para un futuro pacífico.

    Sorman plantea el ejemplo de cómo Francia y Alemania hicieron las paces a través del comercio después de siglos de guerras, y cómo la unión del carbón y el acero en 1950 marcó el inicio de la reconciliación que dio lugar a la Unión Europea. Los comerciantes lograron lo que diplomáticos y políticos no pudieron durante siglos.

    En resumen, el liberalismo, en forma de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel importante en la resolución del conflicto Israel-Palestina, según opinión de Guy Sorman en ABC la semana pasada, ofreciendo un camino hacia la paz y la prosperidad para ambas partes.

  • La cultura de la dádiva

    Mucho se habla de la importancia de “dar” pero muy poco acerca de cómo dar, ya que, como todo en esta vida, está el bienandar y el malandar o, tal vez podría decir, el “biendar” y el “maldar”. Escudriñemos un poco por estos senderos del actuar humano que tanto cacareamos y poco comprendemos. Y… ¡ha sí!, dádiva es la acción de dar gratuitamente. ¡jm!, el problemita es que “gratuito” también tiene sus vericuetos de entendimiento… ¡uf!

    “Vericueto”, es “un sitio difícil de acceder o transitar”, cosa muy cierta cuando hablamos de gratuito o de dádiva”, tal como ocurre con el engaño gubernamental de tantos “subsidios” que no subsidian. Y ello nos deja buscando el sentido del término “subsidio”: “sub”, lo que está por debajo y “sidium” del latín silla; es decir, la silla que está por debajo y nos sostiene. ¿Será cierto que los subsidios de la mafia política nos “sostiene”?

    Lo cierto es que ayudar y sostener al necesitado no es fácil. En la Biblia se habla de ayudar al prójimo; lastimosamente pocos recapacitan que el “prójimo” es aquel que está “próximo” o aquel que conocemos su realidad y necesidad y en virtud de ello mejor podemos ayudarle y ello no aplica al regalierno.

    Está el caso de mi empleada, persona humilde que almorzando con sus hijos, estos le cuentan que los hijos de la vecina no han comido, y mi empleada toma de su mesa y les manda comida. Como bien deben saber, esto no tiene ningún parecido a los llamados “subsidios” gubernamentales.

    Pero y hablando de subsidio o de lo que está por debajo; por debajo está el principio de la subsidiaridad: En la encíclica papal Centesimus Annus se nos advierte que “una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándola de sus competencias.”

    Y dicha encíclica abunda al decir que: “Al intervenir directamente y quitar responsabilidades a la sociedad, el estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos.”

    Hoy, en que Panamá se encuentra soliviantada por el tema minero es buen momento para reflexionar sobre estas cosas tan vitales para la sociedad o la asociación humana. Sí, el contrato minero es y es, pero por debajo de todo ello está el que históricamente hemos delegado a los gobiernos del estado lo indelegable; ya sea, los recursos del subsuelo, del aire, hídricos, marítimos y tal.

    ¿Acaso no hemos meditado acerca del inmenso error de haber encargado, no a los gobiernos, sino a la politiquería corrupta las cosas que son competencia de la población; me refiero al mercado, educación, minería, naturaleza, el aire, etc. Vuelvan a leer, más arriba, acerca de la subsidiaridad. Y, vayan meditando sobre el haber dado a la clase política la facultad de arrebatar los recursos económicos a los productivos para repartirlos alegremente entre los amigos del desgobierno.

    First Quantum es y es, sí, pero FQ no es el problema sino nosotros mismos que hemos, reitero, delegado lo indelegable a los pillos politiqueros; lo cual queda plasmado en ese decir: “robó pero le dio al pueblo”. Lo triste es que lo único que ha dado la corrupta clase política al pueblo han sido engaños y pobreza.

  • Nuestro enemigo el gobierno

    Los organismos estatales, es decir, los gobiernos del estado, no son empresas cuyo éxito económico depende de la calidad y del precio del producto que venden, sino de los engaños que pregonan y de su capacidad de robar al segmento productivo de la población. Y no sólo se trata de falsas promesas sino de su capacidad de adoctrinar a una crédula población. Visto así, bien puedo concluir que el gobierno, los gobiernos, desde el momento que rebasan sus funciones y debida dimensión, se vuelven organismos mafiosos que viven del pillaje de la población a la cual dicen servir; es decir, son organismos parasitarios.

    Lo peor es que como los mafiosos gubernamentales saben que su período es corto, estos se esmeran por los grandes y desmedidos proyectos de los cuales pueden sacar tajadas más grandotas; tal como es el caso del Metro de Panamá que es un mamotreto y fiel representación del desgobierno. A ver si me explico.

    La ciudad de Panamá bien podía, a una fracción del costo, resolver sus necesidades de transporte urbano con un auténtico sistema de metrobus, tal como lo hizo Bogotá y no con el mamotreto de Mi Bus que falsamente llaman “metrobus”.

    En USA al metrobus le apodan BRT, o “bus rapid transit”, que traduce a ‘transporte rápido por bus’. Es lo que también llaman un “metro de superficie”, dado que tiene todas las características de un metro soterrado: vías dedicadas, estaciones fijas, boletería por adelantado, horario, capacidad de dar servicio a casi toda la ciudad, etc.; todo lo cual se traduce en transporte rápido con buses. ¿Es eso lo que nos dieron con el Metro y Mi Bus?

    Lo señalado es apenas un atisbo al mamotreto empobrecedor que son nuestras instituciones gubernamentales. Es más, dudo haya una sola autoridad de gobierno en Panamá que sepa lo que es gobernar. Y, si la hay, la excepción confirma la regla.

    Es imposible advertir y entender el sistema feudal que padecemos en Panamá si no sabemos para qué es un gobierno. Ciertamente que los gobiernos no deber gallineros para alimentar zorros. Uno de los que bien lo sintetiza es el candidato a presidente de Argentina Javier Milei: La función gubernamental es velar por la libertad de la persona y de su propiedad. ¡Meto!, pero muy pocos saben lo que es propio de la persona humana.

    En cuanto al sistema empresarial, en buena o gran medida, es parte de la trama de corrupción; ya que quien no entra en la jugada lo aplastan. Y a los que se someten les permiten participar de los banquetes de arroz con pollo. Esta tendencia de dominación no sólo existe en los países sino que ha emigrado a los organismos de política internacional que buscan conformar un estado mundial o gobernación mundial.

    Decir que en Panamá practicamos el capitalismo es ignorancia o embuste. El capital no prospera en gallineros de dónde los zorros alimentan a las gallinas para luego engullírselas. En un sistema capitalista los servicios de agua, luz, escuela, seguridad social, transporte y mucho más no lo manejan los zorros de gallinero sino los ciudadanos a través del mercado.

    Menos mal que ya asoma un destello de luz al final del sombrío túnel de la corrupción centralizada. Ya, ante la magnitud del descaro de corrupción gubernamental la dormida población comienza a despertar; aunque todavía falta mucho por aprender antes de que logremos la capacidad de mudarnos a un sistema de verdadera libertad ciudadana; en la cual cada persona, familia, barrio, ciudad, aprenda a caminar su propio camino y no el camino de los zorros del gallinero.

  • Vuelven las guerras de religión: Un análisis de Guy Sorman

    En su artículo titulado «Vuelven las guerras de religión», publicado en ABC el 16 de octubre de 2023, el autor y analista Guy Sorman plantea una inquietante preocupación sobre el resurgimiento de los conflictos motivados por la religión en todo el mundo. Sorman argumenta que la religión ha vuelto a ocupar un lugar central en numerosos enfrentamientos contemporáneos, lo que desafía la noción de que estos conflictos se deben principalmente a factores ideológicos, nacionalistas o étnicos. Este análisis arroja luz sobre la importancia de comprender la dimensión religiosa en la geopolítica actual y sus implicaciones en la búsqueda de soluciones a los conflictos.

    El artículo de Sorman comienza destacando la perspectiva de grupos como Hamás, que consideran a los judíos como enemigos incluso más allá de los israelíes. Para el autor, las masacres contra civiles llevadas a cabo por estos grupos no son simplemente actos de guerra, sino pogromos antisemitas comparables a los perpetrados en Rusia, Ucrania y la Alemania nazi. Sorman sostiene que los fanatismos religiosos están resurgiendo en diferentes partes del mundo y que es fundamental incorporar esta dimensión en el análisis de los conflictos actuales y futuros.

    El análisis de Sorman nos lleva a través de una serie de ejemplos que resaltan cómo la religión está en el centro de numerosos conflictos contemporáneos. Desde las tensiones en el Sahel africano, donde las guerras enfrentan a musulmanes y animistas que en muchos casos se han convertido al cristianismo, hasta el Oriente Próximo, donde las divisiones religiosas entre chiíes y suníes prevalecen sobre las fronteras nacionales.

    El autor también examina Asia, donde la religión desempeña un papel destacado en la política de China. Además, señala que el cristianismo se ha convertido en una forma de resistencia contra el totalitarismo comunista en este país. En Corea, la religión sigue siendo un marcador distintivo entre el sur, esencialmente cristiano y budista, y el norte, que continúa la tradición confuciana bajo la apariencia de una ideología comunista. Sorman incluso hace un viaje hacia Latinoamérica, donde destaca cómo la progresiva sustitución de la influencia católica por parte de iglesias evangélicas ha influido en cambios políticos importantes, como la elección de Jair Bolsonaro en Brasil.

    Estados Unidos es un caso excepcional en la civilización occidental, ya que sigue siendo una nación donde la religión desempeña un papel masivo. Sorman señala que ir a la iglesia o al templo los domingos es una forma de expresar pertenencia a una comunidad social. Sin embargo, el autor destaca que este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos, ya que las iglesias evangélicas también han influido en la política de Sudamérica. Como ejemplo, menciona que muchas de las personas que asaltaron el Capitolio en enero de 2021 se identificaban como «nacionalistas cristianos».

    El análisis de Sorman concluye que, aunque reconciliar naciones es un desafío, reconciliar religiones es aún más complicado. Sin embargo, el autor destaca que todas las religiones tienen dos caras: una fanática y otra pacífica. Los creyentes tienen la libertad de elegir entre el bien y el mal. Sorman sugiere que tener en cuenta el factor religioso es esencial para comprender mejor los conflictos contemporáneos y puede contribuir a encontrar soluciones que busquen la paz en un mundo donde las guerras de religión parecen estar resurgiendo.

    En un momento en el que la geopolítica global se encuentra en constante evolución y los conflictos pueden tener múltiples causas, el análisis de Sorman nos recuerda que la religión sigue siendo un factor poderoso que influye en la toma de decisiones y en la forma en que las personas y las naciones se relacionan entre sí. Este llamado a la reflexión sobre la importancia de entender la dimensión religiosa en los conflictos actuales es relevante y puede ayudarnos a abordar de manera más efectiva los desafíos de un mundo cada vez más interconectado y diverso.

  • El cuento del bien común

    El cuento del bien común

    Las mayores injusticias típicamente vienen en envolturas de un bien común o de justicia social completamente torcidas de la realidad. Sí ¡claro que hay bien común y justicia social!, el problema está en darse cuenta si el hongo es comestible o venenoso. Es el caso de lo que algunos en EE.UU. llaman “liberal” cuando en realidad estos no creen en la libertad; o que estos se hacen pasar por demócratas o progresivos, cuando no son ni uno ni otro.

    Por otro lado están aquellos que dicen defender los intereses de las minorías arguyendo que estas también tienen su verdad y su justicia. Es lo que vemos en las calles de ciertas grandes ciudades en los EE.UU. en las cuales las autoridades locales han decidido proteger los “derechos” de los criminales; alegando que estos no tienen la culpa de sus desmanes. La culpa es de la sociedad; y si seguimos esa pendiente resbaladiza pronto estarán metiendo en cárcel a los probos que osan defenderse de los ímprobos. ¡Uy!, disculpen, que eso ya está ocurriendo.

    Otro enfoque del asunto argumenta que el libre mercado favorece a los ricos y deja varados en la pobreza a los pobres. El inmenso o imposible reto, según los progres, está en encontrar un sistema socio económico que flote a todas las embarcaciones; pero eso sí, que dicho sistema no sea de libre mercado, ya que este sólo logra flotar a los yates de lujo.

    El sistema de mercado, con todas sus imperfecciones, más que nada de parte de grupos de poder político que lo trastocan en busca, no del bien común sino del común bien del pillaje, es el único sistema que ha permitido adelantes extraordinarios en la humanidad y que están allí a plena vista, para quienes tienen vista o quieren ver.

    El enredo del bien común mal entendido se da cuando en nombre del mismo se pisotean los derechos inalienables de la persona humana; es decir, que no podemos vejar a unos porque conviene a muchos. Y ni hablar que el mentado “bien común” es uno de los mayores comodines jamás inventados. Es, entre otras tantas, la justificación de procaces malandros políticos para quitar a ricos para dar a pobres.

    O el argumento de que un supuesto bien común, tal como la encerrona del COVID o las máscaras, eran tal y favorecían semejante bestialidad que ha causado estragos económicos y de otra naturaleza.

    Es como ayer que no podía entrar a ver al médico si no me ponía máscara; pero, apenas entré el médico me quitó la máscara. ¿Y por que me hacen ponerme la máscara, pregunté? Porque el ministerio de salud lo manda; es decir, el bien común imponiéndose sobre el sentido común.

    El verdadero y auténtico bien común es bueno para todos; tal como amar al prójimo; tristemente, hay muchos que no saben amar. Y típico es que muchos vean el bien común como bienes materiales, tal como el salario o e dinero; que debe haber un salario mínimo y el dinero debe ser redistribuido por los zorros del gallinero.

  • El Horror de Hamas y el Precio del Populismo: Un Análisis por Yuval Noah Harari

    El reconocido autor y profesor de Historia, Yuval Noah Harari, ofrece un análisis profundo en un artículo aparecido originalmente en el periódico ABC  sobre la actual crisis en Israel, enfocándose en un factor clave: el populismo. Mientras Israel enfrenta una situación sin precedentes, Harari explora cómo las decisiones políticas y la figura de líderes populistas han contribuido a esta calamidad y plantea preguntas importantes sobre su impacto y las lecciones para otras democracias del mundo.

    Un Desastre sin Precedentes

    Harari comienza señalando que el presente conflicto no puede compararse con la guerra de Yom Kippur de 1973. A diferencia de entonces, en esta ocasión se enfrenta a un enemigo que ha perpetrado atrocidades similares a algunas de las horas más oscuras del pueblo judío. Se ha recordado la masacre de aldeanos judíos a manos de los Einsatzgruppen nazis durante el Holocausto y los pogromos en el Imperio ruso. La escala de violencia y brutalidad es estremecedora.

    Impacto Personal

    Harari comparte su experiencia personal, ya que tiene familiares y amigos en las comunidades de Be’eri y Kfar Aza, dos zonas fuertemente afectadas. Hamás mantuvo un control cruel sobre estas áreas, y sus terroristas llevaron a cabo una masacre sistemática. Este relato personal agrega una dimensión humana a la tragedia.

    Un Estado Impotente

    El artículo se pregunta cómo Israel, fundado para evitar que los judíos se convirtieran en víctimas indefensas, terminó en medio de una crisis tan devastadora. Además, se cuestiona por qué Israel no pudo detener la masacre en tiempo y forma. A pesar de la historia del Holocausto, la nación judía se encontró en una situación de impotencia durante este conflicto.

    El Precio del Populismo

    La explicación principal para la disfunción de Israel, según Harari, es el populismo. Atribuye la responsabilidad a años de gobierno bajo un liderazgo populista, en particular, el mandato de Benjamín Netanyahu. Aunque reconocido como un experto en relaciones públicas, Harari lo califica como un primer ministro incompetente. Señala que Netanyahu priorizó sus intereses personales por encima del bienestar nacional y contribuyó a dividir a la nación.

    La coalición gubernamental formada por Netanyahu se describe como una alianza de fanáticos mesiánicos y oportunistas que han pasado por alto los problemas de Israel y se han centrado en acumular poder. Harari critica cómo han adoptado políticas divisivas y teorías conspirativas, al tiempo que demonizan a las élites. Señala que a pesar de las advertencias sobre el peligro que esto representaba para Israel, Netanyahu se negó a recibir a quienes lo alertaron, lo que llevó a una calamidad.

    Una Llamada a la Reflexión

    Harari concluye su artículo instando a Israel y al mundo a prestar atención a las lecciones que se pueden aprender de esta tragedia. Recuerda que, aunque el pasado no se puede cambiar, Israel aún puede revertir la situación. Alienta a los israelíes a responsabilizar a su Gobierno y a abandonar las tendencias populistas y mesiánicas. Sugiere que es hora de trabajar en la construcción de una democracia sólida y la paz.

    En resumen, el artículo de Yuval Noah Harari arroja luz sobre el horror del conflicto actual y destaca cómo el populismo ha contribuido a la situación en Israel. Su llamado a la reflexión no se limita a su país, sino que resuena como una advertencia global sobre los peligros de la polarización y el liderazgo irresponsable en las democracias modernas.

  • Subsidios gubernamentales: Un Análisis Crítico sobre su Efecto en la Economía y la Sociedad

    Los subsidios gubernamentales son un tema de discusión recurrente en el ámbito económico y político. A través de los años, se han justificado como herramientas para estimular la economía, apoyar a sectores vulnerables y promover el bienestar social. Sin embargo, un artículo escrito en 2006 por John Bennett cuestiona la efectividad y las consecuencias de estos subsidios, destacando las siguientes ideas clave.

    Subsidios: ¿Ayuda o Distorsión?

    Bennett comienza abordando la esencia de los subsidios. Estos son concesiones económicas otorgadas por el gobierno a ciertos grupos o individuos con el propósito de reducir los precios de los bienes de consumo final. La pregunta fundamental que plantea es si los subsidios realmente cumplen su objetivo. Según el autor, en muchos casos la respuesta es negativa.

    Los subsidios pueden generar distorsiones en la economía al distanciar a la sociedad de la comprensión de los verdaderos costos de producción y la competitividad. Además, fomentan la dependencia en lugar de la solidaridad, lo que va en contra del principio de subsidiaridad. La subsidiaridad defiende que una entidad superior no debe interferir en las actividades de una entidad inferior, a menos que sea absolutamente necesario para el bien común. Los subsidios, al contrario, a menudo provocan una falta de responsabilidad en la sociedad.

    Consecuencias Económicas y Sociales

    Bennett destaca varios problemas económicos y sociales asociados con los subsidios. En primer lugar, los subsidios pueden prolongar la existencia de empresas ineficientes a costa de las eficientes, lo que afecta la capacidad del mercado para adaptarse a las cambiantes realidades económicas. Esto conduce a un perjuicio para los consumidores, ya que se restringe su capacidad de elección y se generan distorsiones en los precios.

    Además, el autor argumenta que los subsidios crean castas y fomentan la politiquería en lugar de la eficiencia. Al otorgar subsidios, se premian hábitos ineficientes y se castigan los buenos. Además, los subsidios a los pobres pueden tener un efecto negativo al quitarles el incentivo para buscar soluciones por sí mismos, lo que genera más pobreza y crea un círculo vicioso.

    El Rol de la Libertad y la Subsidiariedad

    Bennett aboga por un enfoque basado en la libertad y la subsidiaridad como alternativa a los subsidios gubernamentales. La subsidiaridad sostiene que la sociedad florece mejor cuando diferentes organizaciones sociales tienen distintas funciones y no interfieren en exceso en las actividades de las entidades inferiores. La libertad, según el autor, es inherente a las instituciones humanas, incluyendo la política, la economía y la cultura moral.

    Un enfoque basado en la subsidiariedad y la libertad permite que las personas busquen soluciones por sí mismas y promueve la solidaridad. Bennett argumenta que la intervención del gobierno a menudo socava el imperio de la ley, un principio fundamental para una sociedad democrática.

    Conclusión

    El artículo de John Bennett ofrece una perspectiva crítica sobre los subsidios gubernamentales y destaca sus efectos negativos en la economía y la sociedad. Plantea la importancia de la subsidiaridad y la libertad como enfoques alternativos que promueven la responsabilidad individual y la solidaridad. Aunque escrito en 2006, las ideas presentadas siguen siendo relevantes en los debates actuales sobre políticas públicas y subsidios.

  • El Origen y la Ideología Extremista de Hamas

    Hamas, el Movimiento de Resistencia Islámica, es un grupo palestino conocido por su ideología extremista y su historial de violencia contra Israel. Fundado en 1987 durante la Primera Intifada, Hamas ha mantenido su objetivo de destruir Israel. Este artículo explora el controvertido origen del grupo y su ideología, que busca la aniquilación de sus vecinos, y cómo ha evolucionado a lo largo de las décadas.

    Origen en la Primera Intifada

    El origen de Hamas se remonta a la Primera Intifada, un levantamiento palestino en respuesta a la ocupación israelí en los Territorios Palestinos. Fue fundado como un movimiento radical que rechazaba la ocupación y abogaba por la resistencia armada. En su Carta Fundacional, Hamas declaró: «Israel existirá hasta que el Islam lo destruya.»

    Raíces en los Hermanos Musulmanes

    Hamas tiene vínculos con los Hermanos Musulmanes, un movimiento islamista fundado en 1928. Aunque las opiniones varían sobre el momento exacto de su origen, es claro que Hamas se desarrolló en el contexto del activismo político islámico y la lucha por la recuperación de Palestina histórica.

    Líderes Influyentes

    Ahmed Yassin, un clérigo tetrapléjico, desempeñó un papel crucial en la formación de Hamas. Desde su primera comunicación, Hamas se destacó por su postura amenazante y su apoyo a la resistencia. Yassin también había estado involucrado en actividades islámicas y filantrópicas antes de liderar Hamas, y esto le permitió ganarse la confianza de la sociedad.

    Evolución hacia la Violencia

    Hamas inicialmente cooperó con Israel, que lo veía como un contrapeso al grupo Fatah dentro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Sin embargo, Hamas pronto se distanció de la OLP, considerándola demasiado moderada. El grupo buscó la implantación de un Estado islámico y utilizó la violencia como medio para lograr sus objetivos. Sus Brigadas Qassam han perpetrado numerosos ataques con kamikazes y ataques convencionales.

    Ideología Extremista

    La Carta Fundacional de Hamas, emitida en 1988, expresa su ideología extremista. Entre sus puntos clave, la Carta rechaza soluciones pacíficas y conferencias internacionales, abogando por la Yihad. También hace afirmaciones antisemitas, acusando a los judíos de controlar los medios y promover la corrupción.

    La Carta Fundacional incluye puntos violentos como:

    Artículo 22: «Los judíos se esforzaron por amasar una grande y sustantiva riqueza material, que dedicaron a la realización de su sueño. Con su dinero tomaron el control de los medios de comunicación del mundo, las agencias de noticias, la prensa, las empresas editoriales, las emisoras de radio y otros. Con su dinero atizaron revoluciones en distintas partes del mundo para alcanzar sus fines. Estuvieron detrás de la Revolución Francesa, de la revolución comunista y de la mayoría de las revoluciones de las que hemos sabido».

    Artículo 28: «Los judíos buscan socavar las sociedades, destruir los valores, corromper las conciencias, deteriorar el carácter y aniquilar el islam. Están detrás del comercio de drogas y el alcoholismo en todas sus formas para facilitar su control y expansión».

    Artículo 32: «Los planes sionistas no tienen fin y, después de Palestina, desearán la expansión desde el Nilo hasta el Éufrates. Después de asimilar la zona en la que hayan plantado las manos pensarán en seguir expandiéndose, y así sucesivamente».

    Desafíos Internacionales

    Hamas es considerado una organización terrorista por varios países, incluyendo Estados Unidos y la Unión Europea. No ha aceptado demandas clave de la comunidad internacional, como el reconocimiento de Israel y el abandono de la violencia terrorista. A pesar de esto, algunos países y grupos árabes lo ven como un movimiento legítimo de resistencia.

    Conclusión

    El origen y la ideología de Hamas son controvertidos y han llevado a décadas de conflicto en Oriente Medio. Su postura radical y su historial de violencia han complicado los esfuerzos de paz y han llevado a la clasificación internacional de Hamas como organización terrorista. La resolución de este conflicto sigue siendo un desafío complejo en la región.