Categoría: Cultura y Sociedad

  • Guy Sorman y su Análisis del Cambio Geopolítico: Un Nuevo Mapa Mundial en Gestación

    Guy Sorman, reconocido por sus agudas reflexiones geopolíticas, presenta un panorama en constante transformación, esculpido por la dinámica de las guerras, las coaliciones entre naciones y la diplomacia. En su análisis para ABC, Sorman destaca el surgimiento de un nuevo escenario geopolítico, una revelación que desafía la suposición de un fin de la historia tras el colapso de la Unión Soviética.

    El eje tradicional de confrontación entre Oriente y Occidente ha evolucionado hacia una nueva polaridad entre el Norte Global y el Sur Global, un cambio menos geográfico y más ideológico. Esta transición se consolidó durante el conflicto en Ucrania, donde potencias como Brasil, India y China mostraron reservas al condenar enérgicamente la expansión rusa, generando perplejidad en las democracias occidentales.

    Desde la perspectiva de Sorman, el Sur Global se perfila como una amalgama heterogénea, que abarca desde China hasta Brasil, donde se cuestiona el orden internacional forjado tras la Segunda Guerra Mundial. Esta visión lo considera como un legado colonial que perpetúa la hegemonía blanca y menosprecia las culturas locales.

    En este escenario, el Norte Global, históricamente alineado con Occidente y representado por Estados Unidos y la Unión Europea, defiende fervientemente los valores democráticos y la economía de mercado. Sorman enfatiza la importancia estratégica de la colaboración entre estas regiones para mantener la estabilidad económica, la diplomacia efectiva y la preservación de la paz mundial.

    A pesar de reconocer la necesidad de introspección en el Norte, comprendiendo las críticas del Sur Global respecto al legado colonial, Sorman defiende la efectividad y el progreso que los valores democráticos y la economía de mercado han brindado a las naciones que los han adoptado, comparándolos con aquellos que han optado por otras vías.

    La resistencia al orden internacional establecido, sostenida por las naciones del Sur Global, destaca un cambio significativo en el sistema geopolítico mundial. Esta confrontación ideológica redefine las alianzas y las narrativas históricas, desafiando la idea de una convergencia global hacia un modelo más democrático y liberal.

    En este contexto, Sorman insta a un análisis crítico en el Norte Global, una reflexión sobre las políticas y las percepciones que podrían haber perpetuado el legado colonial, pero también defiende la importancia de no abandonar los valores fundamentales que han demostrado su eficacia en la promoción del progreso y la estabilidad.

    Fuente: ABC | Autor: Guy Sorman

  • El mundo es un pañuelo

    El mundo es un pañuelo. Donde hay una red social podemos hablar de distancias. Y tal como funcionan hoy las redes sociales, las distancias se van acortando cada vez más.

    Chiquito de la Calzada no está tan lejos de Charlton Heston; de hecho están a distancia 2. Y quien les habla, está a distancia 5 de Stephen Hawking. Déjenme explicarme. Donde hay una red social podemos hablar de distancias. Y tal y como funcionan hoy las redes sociales, las distancias se van acortando cada vez más.

    De acuerdo, no he dicho qué es una red social. Intuitivamente, es un conjunto de personas (o entidades) relacionadas por un determinado criterio. Éste puede ser amistad, colaboración científica, o compartir el mismo grupo favorito de música.

    Medir las distancias

    Pensemos en Facebook, quizás la mayor red social actualmente. Sus usuarios (cerca de 3 000 millones en enero de 2023, según datos de DataReportal) están relacionados, como cabe imaginar, si son amigos.

    Ya tenemos la red social, con cientos de miles de personas que guardan relación entre sí. Pero volvamos a la distancia. Si José es amigo de María, entonces están a distancia 1. Por otra parte, si José no es amigo de Pilar pero Pilar es amiga de María, entonces José y Pilar están a distancia 2. Es decir, puedo encontrar un camino de amistad entre José y Pilar de longitud 2 (y no más corto).

    Pues ya lo tenemos: la distancia en Facebook entre Fulanito y Menganito será x si existe un camino de amistad entre ellos de longitud x y no hay ningún camino más corto entre ellos.

    A lo que vamos: las redes sociales son más densas de lo que en principio podríamos pensar. Aquí, entendamos por densidad la distancia media entre dos miembros aleatorios de la red. Por ejemplo, si la distancia media entre los miembros de una red social es 5, estamos diciendo que si sumamos las distancias entre todas las parejas posibles de miembros de la red y dividimos entre dicho número de parejas, el resultado es 5. Puede haber parejas que estén a distancia 3, 7 o 50, pero la media es 5.

    Los seis grados de separación comienzan en un cuento

    Estas ideas sobre la cercanía entre los miembros de una red social aparecieron en el cuento Eslabones, del escritor húngaro Frigyes Karinthy, publicado en 1929. En el relato, uno de los protagonistas, para demostrar lo cercanos que están los habitantes de la Tierra entre sí, apuesta que es posible encontrar una cadena de amistad que le relacione con cualquier persona del mundo.

    Así nace la famosa teoría de los seis grados de separación, que trató de corroborarse mediante diferentes experimentos sociales.

    El más conocido es el que llevó a cabo Stanley Milgram en 1967, The small world problem. Quizás le suene lo de small world a la famosa atracción de los parques de atracciones Disney; y digo bien lo de suene, pues quien haya subido a la atracción se habrá quedado con el soniquete de la canción retumbando en su cabeza. Small world quiere decir, en esencia, que el mundo es un pañuelo.

    Las distancias se acortan

    Volviendo a Milgram, en su experimento pidió a varios habitantes del medio oeste estadounidense que hicieran llegar una carta a un cierto destinatario en Massachussets. Si no lo conocían directamente, debían mandarlo a algún conocido que pensaran que podía conocer al destinatario, pidiéndole a su vez que, si tampoco lo conocían, reenviara la carta con el mismo criterio.

    Como media, las cartas llegaron mediante cadenas de entre 5 y 6 personas. Ahí tenemos los seis grados de separación.

    La ciencia avanza, y las distancias se acortan. Facebook tiene una distancia media de 4,57 (de media, 3,57 amigos separan a cada par de usuarios), y esta distancia sigue disminuyendo.

    La distancia entre Chiquito de la calzada y Charlton Heston

    Por cierto, aún no he dicho por qué Chiquito de la Calzada y Charlton Heston están a distancia 2.

    Hay una curiosa web, llamada el Oráculo de Kevin Bacon, que calcula la distancia entre cualquier par de actores. El criterio por el que se relacionan no es la amistad, sino haber trabajado en una misma película.

    Chiquito de la Calzada y Charlton Heston nunca trabajaron en una misma película, pero Chiquito de la Calzada y Leslie Nielsen trabajaron juntos en Spanish Movie, y Leslie Nielsen y Charlton Heston lo hicieron en Counterpoint.

    La distancia entre matemáticos tiene nombre propio: el número Erdös

    Y termino con un último ejemplo. Paul Erdös (1913-1996) fue un prolífico matemático húngaro que publicó unos 1 500 artículos con más de 500 colaboradores. Era una especie de matemático eremita, que de pronto aparecía en casa de un colega y le pedía asilo por una temporada mientras trabajaban en cualquier problema.

    El número de Erdös de un matemático es la distancia que le separa de Erdös, ahora tomando como relación entre dos matemáticos tener una publicación común. Así, los 500 colaboradores de Erdös tienen número de Erdös 1, y a partir de los colaboradores de los colaboradores, vamos expandiendo la red. Por cierto que mi número de Erdös es 4. Y claro, esta red permite calcular la distancia entre cualquier par de matemáticos, de ahí que yo esté a distancia 5 de Stephen Hawking.

    Pues eso, que el mundo es un pañuelo.The Conversation

    Juan Ángel Aledo Sánchez, Catedrático de Universidad, Departamento de Matemáticas, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • «El destino de los judíos» según Guy Sorman

    En su artículo, «El destino de los judíos», publicado esta semana en el periódico español ABC, Guy Sorman aborda la complejidad de la identidad judía, destacando la persistencia de ataques antisemitas y explorando la singularidad del pueblo judío a lo largo de la historia. El autor, nacido de padres judíos que sobrevivieron al Holocausto, reflexiona sobre el miedo arraigado en la identidad judía y la falta de claridad en torno a la definición de lo que significa ser judío.

    El Miedo como Componente de la Identidad:

    Sorman introduce el miedo como una parte inherente de la identidad judía, vinculándolo a la historia milenaria del pueblo judío. Este miedo se manifiesta actualmente en los ataques antisemitas, alimentados por la confusión entre la diáspora judía y las acciones del Ejército israelí en conflictos como el de Gaza. La conexión entre el miedo y la identidad se presenta como un elemento constante a lo largo de la historia judía.

    La Continuidad del Pueblo Judío:

    Sorman destaca el enigma de la supervivencia del pueblo judío a través de los siglos, incluso cuando otras tribus y civilizaciones han desaparecido. Claude Lévi-Strauss señala que el Holocausto podría haber erradicado a los judíos, lo que plantea interrogantes sobre las razones detrás de la continuidad del pueblo judío. Sorman sugiere que la supervivencia judía es un misterio aún sin resolver.

    La Identidad Judía como Concepto Difuso:

    El autor cuestiona la definición de lo que significa ser judío, explorando dimensiones culturales, étnicas y religiosas. Destaca la diversidad dentro de la comunidad judía, señalando que la Biblia, a menudo vista como un vínculo unificador, es fuente de disputas en lugar de unidad. Sorman también aborda la dificultad de definir la judaicidad, lo que lleva a la tesis de Jean-Paul Sartre de que el judío existe solo en relación con el antisemita. «Puesto que el ser judío se presenta como algo sin definir, el filósofo Jean-Paul Sartre dedujo de ello que el judío solo existía como tal en la medida en que hubiera antisemitas. El antisemita sería quien hace al judío, una tesis fascinante, pero absurda. Hay antisemitas que nunca han conocido a un judío, y tampoco es necesario que un judío conozca a un antisemita para sentirse judío. En última instancia, ¿qué nos une? Sin duda el vago sentimiento de una experiencia compartida siglo tras siglo y cuyo conocimiento intentamos transmitir. Ser judío no es pertenecer a una religión singular o a una raza singular o a una civilización singular, sino sentirse heredero de una historia larga e incomprensible.»

    La Incomprensibilidad del Judaísmo y el Antisemitismo:

    Sorman sugiere que la incomprensibilidad del judaísmo puede ser la raíz del antisemitismo y de la perplejidad de los no judíos hacia los judíos. A pesar de que las sociedades occidentales han otorgado derechos a los judíos, persiste un sentimiento de culpa o hostilidad. El conflicto en Gaza sirve como ejemplo de la doble moral en las expectativas occidentales hacia Israel en comparación con otras situaciones de conflicto.

    Dimensión Metafísica y el Rol de Dios:

    El autor concluye su artículo con una anécdota que destaca la dimensión metafísica del destino judío. Sorman sugiere que la eternidad del Estado de Israel es menos segura que la del pueblo judío y plantea la intervención divina como factor determinante. La mención de Dios genera reacciones diversas, ilustrando la complejidad de abordar la identidad judía desde una perspectiva metafísica.

    En resumen, el texto de Guy Sorman proporciona una reflexión profunda sobre la identidad judía, el antisemitismo, la diversidad dentro de la comunidad judía y la relación entre la continuidad del pueblo judío y la intervención divina. Su enfoque histórico y filosófico invita a la reflexión sobre la complejidad de definir y comprender la judaicidad en el contexto de la historia y la contemporaneidad.

  • SIP: América Latina desciende a su nivel más bajo en promedio de libertad de prensa

    Los países de América Latina descendieron a su nivel más bajo en el promedio de libertad global de libertad de prensa, anunció la SIP que este año centra sus preocupaciones en la seguridad de los periodistas y el aumento de ataques a instalaciones de medios y sus trabajadores.

    Por primera vez en cuatro años, el promedio global de libertad de prensa en América Latina descendió a su nivel más bajo, según un barómetro continental de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), divulgado el viernes.

    Los países experimentaron un descenso por debajo de los 50 puntos, en el Índice de Chapultepec, una medición de 100 variables de las libertades de prensa y expresión que elabora la SIP.

    Según el organismo, frecuentes amenazas a la vida y seguridad de los periodistas son las razones que más destacan.

    Una de las mayores preocupaciones de expuestas este año en la 79 Asamblea Anual de la SIP que concluye este domingo, es la seguridad de los periodistas y el aumento que han registrado de ataques a instalaciones de medios y a sus trabajadores.

    Según la SIP, la mayoría de estas amenazas tienden a generar autocensura, lo cual va en detrimento de la democracia y tala uno de los principales derechos ciudadanos, que es el de expresarse libremente.

    Andrea Miranda, directora de contenido Grupo Debate México, relata que los episodios de violencia se han recrudecido considerablemente.

    “Nos han puesto granadas en la redacción, nos han balaceado todas nuestras instalaciones. Hace un año ejecutaron a uno de nuestros principales columnistas”, expone.

    En esta edición la SIP también ha ahondado en temas como desinformación, el uso de la propaganda por parte de entes gubernamentales y la amenaza a los medios para generar autocensura.

    Además, se enfocan en el uso que hacen los entes gubernamentales de la ley para discriminar y restringir el trabajo de los medios, conocido como lawfare o guerra legal, por lo que la SIP hace un llamado de acción para fijar una estructura robusta que defienda a la prensa en el continente.

    Si bien Cuba, Venezuela y Nicaragua siguen ostentando la calificación de naciones sin libertades, Honduras, El Salvador y Bolivia acompañan ahora a Guatemala en la lista de países con alta restricción a la libertad de prensa.

    Además, República Dominicana, por primera vez, se ubica como el único territorio con plenas libertades, destronando a Canadá y Jamaica, cambios significativos con respecto a 2022.

    En esta área de protecciones y restricciones, sobresale el vínculo, no siempre armonioso, de los gobiernos con la prensa.

    Al respecto, para Marta Ramos Sosa, presidenta de la Comisión de Género de la SIP, la relación con los medios no tiene que ser una “de amistad ni de incondicionalidad”.

    “Al contrario, es una relación que permite tener una sociedad mucho más fuerte, mucho más informada, que permite gobiernos más transparentes y democracias más sólidas”, afirma.

  • El papel del liberalismo en la resolución del conflicto Israel-Palestina

    En medio del debate sobre el conflicto Israel-Palestina, Guy Sorman propone una perspectiva que integra el liberalismo en el análisis. Mientras muchos argumentan sobre la naturaleza territorial, nacional o religiosa del conflicto, Sorman sugiere que el liberalismo, una combinación de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel significativo en su resolución.

    Los palestinos, atrapados en un conflicto que ha perdurado por generaciones, nunca han tenido la oportunidad de experimentar la democracia liberal y la economía de mercado. Sus elecciones han sido manipuladas y sufre el control de regímenes autocráticos en los territorios palestinos. Estos regímenes han perdurado en gran parte debido a la asistencia internacional, proporcionada por la ONU y la UE. Esta ayuda ha aumentado a lo largo de los años, lo que ha permitido que una cleptocracia se mantenga en el poder, y solo migajas de esta ayuda llegan a la población.

    La ayuda internacional, sin cuestionar su uso, ha permitido que estas organizaciones operen en Gaza, siendo aliados objetivos de Hamás. El sistema político «iliberal» de los palestinos es en gran medida una consecuencia de esta ayuda internacional.

    En lo que respecta a la economía palestina, la ausencia de iniciativa empresarial se atribuye a la dependencia de las subvenciones. Aunque históricamente los palestinos fueron comerciantes exitosos en Oriente Próximo, esta capacidad ha sido destruida. En lugar de oportunidades empresariales, a los palestinos se les ofrecen empleos públicos financiados por la ONU o se les alienta a involucrarse en la violencia.

    La comparación con Israel es relevante, ya que Israel pasó de ser un país pobre y socialista a una economía de mercado abierta al mundo. Esta transición permitió a Israel convertirse en un actor fuerte en los mercados agrícolas mundiales y en la tecnología de la información.

    El análisis de Sorman no anula las explicaciones convencionales del conflicto, sino que las complementa. En lugar de centrarse únicamente en la lucha actual entre civilización y barbarie, Sorman propone un enfoque liberal que podría ofrecer un futuro realista y positivo. Sugerir una especie de comunidad económica en Oriente Próximo en lugar de la idolatría de un Estado palestino es una alternativa. La creación de un Estado palestino bajo el liderazgo de autócratas no sería beneficioso para los palestinos. La democracia liberal y la economía de mercado pueden ser la clave para un futuro pacífico.

    Sorman plantea el ejemplo de cómo Francia y Alemania hicieron las paces a través del comercio después de siglos de guerras, y cómo la unión del carbón y el acero en 1950 marcó el inicio de la reconciliación que dio lugar a la Unión Europea. Los comerciantes lograron lo que diplomáticos y políticos no pudieron durante siglos.

    En resumen, el liberalismo, en forma de democracia liberal y economía de mercado, podría desempeñar un papel importante en la resolución del conflicto Israel-Palestina, según opinión de Guy Sorman en ABC la semana pasada, ofreciendo un camino hacia la paz y la prosperidad para ambas partes.

  • ¿Qué hace exactamente un director de orquesta?

    En los últimos tiempos están proliferando las películas sobre la figura de los directores de orquesta. A principios de este año pudimos ver Tar, basada en la figura de Marin Alsop, y próximamente se estrenarán Divertimento –sobre la creación de la orquesta del mismo nombre por su directora, Zahia Ziouani– y Maestro, biopic del carismático Leonard Bernstein.

    Un hombre delante de un atril con batuta salta enérgicamente.
    Retrato de Leonard Bernstein, Carnegie Hall, Nueva York, entre 1946 y 1948.
    Library of Congress/Wikimedia Commons

    En ellas se advierte el halo de misterio que acompaña a esta figura, que ya en 1836 Schumann denominó “un mal necesario”. Porque ¿qué hace realmente un director de orquesta?

    A simple vista, el personaje sube a un podio y gesticula de forma más o menos histriónica ante un grupo de músicos que conocen a la perfección las partituras que deben interpretar. Paradójicamente, además, es el único miembro que carece de instrumento, y no emite sonido alguno por sí mismo en toda la ejecución. Sin embargo es quien recibe la mayor parte de la ovación del público. ¿Cuál es la aportación de un director a la calidad del resultado sonoro de una orquesta?

    Nos centraremos en dos funciones básicas: el liderazgo técnico y el expresivo.

    Marcar el ritmo

    Si nos fijamos bien en la gestualidad del director durante un concierto notaremos ya una de estas funciones, que es marcar el ritmo de la obra.

    Las referencias más tempranas de esta necesidad en la cultura occidental se encuentran en tratados de música del siglo XVI, donde se recomienda que cantantes e instrumentistas se guíen golpeando con la mano o el pie. Ahora bien, las primeras formaciones orquestales de carácter sinfónico durante el siglo XVIII –la época del denominado clasicismo musical representada por compositores como Haydn o Mozart– aún poseían tres características que hacían innecesaria la existencia de una figura de dirección.

    En primer lugar, el número de músicos era pequeño, lo que facilitaba su coordinación. Además, el ritmo se mantenía muy estable a lo largo de las piezas, de manera que resultaba sencillo mantenerlo sin una guía externa. Por último, los músicos tocaban de manera prácticamente continua de principio a fin. Por ello, solía ser el propio compositor (a menudo tocando el clavecín o el violín) quien proporcionaba las indicaciones básicas de entrada y finalización a la orquesta.

    Dibujo del interior de una iglesia en donde una orquesta toca a las órdenes de un director mientras el público atiende.
    Misa en conmemoración de Santa Cecilia en la iglesia de Saint-Eustache de París dirigida por Charles Lamoureux (1834-1899).
    Bibliothèque nationale de France

    El primer tercio del siglo XIX, marcado en la cultura occidental por la figura de Beethoven (1770-1827), puso de manifiesto la necesidad de una dirección orquestal. Su obra supuso un salto cualitativo en cuanto a la complejidad de las composiciones. El tamaño de las orquestas se incrementó notablemente, y los instrumentos comenzaron a alternarse en orquestaciones sofisticadas.

    Todo esto generó la necesidad de organizar ensayos formales previos a las representaciones, liderados a menudo por el propio compositor. Si pensamos que una orquesta sinfónica cuenta con un mínimo de ochenta miembros es fácil comprender que se necesita una figura que imponga un criterio único en lo que respecta a sincronizar tanto las entradas de los músicos como el ritmo y el tempo general de las obras. Mientras que los músicos cuentan solamente con sus partes respectivas (partituras que incluyen solamente los compases que deben interpretar), el director es el único que dispone de la partitura completa, el único que tiene la visión de conjunto de la obra.

    Voz única

    La posibilidad de representar la obra de un compositor sin su presencia, que se materializó al consolidarse un mercado internacional de editores musicales, nos conduce a la segunda función básica de un director, la expresiva.

    A pesar del desarrollo que fue experimentando paulatinamente la notación musical para que un autor pudiera transmitir instrucciones sobre el carácter que quería imprimir a los diferentes pasajes de sus piezas, lo cierto es que dicha notación no alcanza en absoluto a precisar la intención que se persigue con la obra. Y es en esta limitación donde reside la infinita gama de interpretaciones de una misma pieza, y donde la dirección de orquesta cobra toda su relevancia.

    Algunos ejemplos ilustran este punto. Gustav Mahler, uno de los compositores más prolijos en anotaciones en las partituras por ser también director de orquesta, señala en un pasaje de su Segunda Sinfonía que “los trombones, violines y violas deben tocar sólo si es necesario para evitar que el coro se desinfle”, dejando así a criterio del director la decisión final. Otras indicaciones tales como “con máximo poder” o “imperceptible, un poco más agitado” dan una idea de las múltiples lecturas que pueden realizarse sobre el carácter de una obra.

    Desde este margen de libertad interpretativa de la partitura, el director elabora su propio modelo mental de cómo debe ser ejecutada una determinada pieza, generándose así versiones personales que pueden llegar a ser muy distintas. Podemos comprobar fácilmente estas diferencias escuchando los primeros compases de la Obertura Coriolano de Beethoven en las versiones de Karajan, Fürtwangler o Savall.

    La Obertura Coriolano dirigida por Karajan con la Berliner Philharmoniker en enero de 1975.

    Líder de grupo

    El siguiente paso para el director consiste en persuadir a un colectivo de decenas o cientos de músicos de que coordinen sus respectivas ejecuciones con esa misma intención expresiva.

    Esta labor requiere de un notable liderazgo, entendido como la capacidad de motivar al colectivo a seguir sus indicaciones interpretativas, incluyendo no solo el tempo sino también la intensidad relativa de cada solista o grupo instrumental, los fraseos o los múltiples matices que terminan dotando de un determinado color a la música.

    Dicho liderazgo se ha ejercido hasta hace poco tiempo, como en tantos otros campos de actividad, a través del poder jerárquico y las actitudes autoritarias. Así, son múltiples las anécdotas de directores como el irascible Toscanini que insultaba frecuentemente a la orquesta, el divo von Karajan que dirigía con los ojos cerrados y apenas hablaba con los músicos o el elegante Claudio Abbado, suave y educado en sus formas pero conocido por susurrar al director artístico al finalizar los ensayos los nombres de los músicos a los que quería fuera de sus conciertos.

    Hoy día los músicos cuentan con más voz en las instituciones, existe una mayor diversidad de todo tipo en las orquestas y ello exige un liderazgo más cercano, abierto y persuasivo.

    El venezolano Gustavo Dudamel, que dirigirá próximamente la Filarmónica de Nueva York, Kirill Petrenko, al frente de la Filarmónica de Berlín, o el jovencísimo Klaus Makkela, recientemente nombrado director titular de la Royal Concertgebouw holandesa, son magníficos ejemplos de directores de orquesta que aportan valor, dejan huella y son capaces de crear un entorno en el que los músicos de la orquesta se sienten estimulados, crecen artísticamente y están motivados para llevar las obras de música a sus estándares más altos.The Conversation

    Cristina Simón, Master en Musicología por la Universidad de La Rioja y Profesora de Comportamiento Organizacional en IE University, IE University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Viernes de poemas: De la libido

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «De la libido», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Del eros

    El impulso sexual es central en la humanidad y en la naturaleza en general. Más aún, es vital. Es el deseo vehemente de la vida por la vida; pero como tantas cosas de pasiones exaltadas, son muy difíciles de apaciguar y muy fáciles de desbocar, y así vivimos en un constante pugilato entre lo que sentimos y el recato del bienandar. De la Libido es una anotación del vaivén de las mareas de nuestras pasiones.

    De la libido

    Por fin

    He roto las sensuales cadenas

    Que me unían a ti,

    Oh despiadada diosa del placer.

     

    Tú que estás sólo en ti misma,

    En el ciego sobrevivir de la especie.

    Más pudo mi templanza

    Que el sutil veneno de tu zagas tentación.

     

    Ahora,

    No se desmorona mi compostura,

    Ante cualquier maniquí

    De tu usura.

     

    De hecho,

    Puedo asegurar

    Que he ingresado al mundo

    De hombres cabales.

     

    Que no me doblego

    Como manso borrego

    Ante el cenagoso cortejo

    De banales incontinencias.

     

    Ahora cuando miro

    Lo hago con altura,

    Con admiración pura

    Y recatada compostura.

     

    Al doblado escote soslayo,

    Ante sayas voladas retiro,

    El dulce coqueteo evito,

    Las blusas ceñidas rechazo.

     

    Soy,

    En fin,

    Un perfecto caballero

    De hidalguía completa.

     

    Mi único temor,

    Admito,

    Es, ¿qué hacer mañana,

    Cuando me levante de la cama?

    Juan Alejo.

  • Vuelven las guerras de religión: Un análisis de Guy Sorman

    En su artículo titulado «Vuelven las guerras de religión», publicado en ABC el 16 de octubre de 2023, el autor y analista Guy Sorman plantea una inquietante preocupación sobre el resurgimiento de los conflictos motivados por la religión en todo el mundo. Sorman argumenta que la religión ha vuelto a ocupar un lugar central en numerosos enfrentamientos contemporáneos, lo que desafía la noción de que estos conflictos se deben principalmente a factores ideológicos, nacionalistas o étnicos. Este análisis arroja luz sobre la importancia de comprender la dimensión religiosa en la geopolítica actual y sus implicaciones en la búsqueda de soluciones a los conflictos.

    El artículo de Sorman comienza destacando la perspectiva de grupos como Hamás, que consideran a los judíos como enemigos incluso más allá de los israelíes. Para el autor, las masacres contra civiles llevadas a cabo por estos grupos no son simplemente actos de guerra, sino pogromos antisemitas comparables a los perpetrados en Rusia, Ucrania y la Alemania nazi. Sorman sostiene que los fanatismos religiosos están resurgiendo en diferentes partes del mundo y que es fundamental incorporar esta dimensión en el análisis de los conflictos actuales y futuros.

    El análisis de Sorman nos lleva a través de una serie de ejemplos que resaltan cómo la religión está en el centro de numerosos conflictos contemporáneos. Desde las tensiones en el Sahel africano, donde las guerras enfrentan a musulmanes y animistas que en muchos casos se han convertido al cristianismo, hasta el Oriente Próximo, donde las divisiones religiosas entre chiíes y suníes prevalecen sobre las fronteras nacionales.

    El autor también examina Asia, donde la religión desempeña un papel destacado en la política de China. Además, señala que el cristianismo se ha convertido en una forma de resistencia contra el totalitarismo comunista en este país. En Corea, la religión sigue siendo un marcador distintivo entre el sur, esencialmente cristiano y budista, y el norte, que continúa la tradición confuciana bajo la apariencia de una ideología comunista. Sorman incluso hace un viaje hacia Latinoamérica, donde destaca cómo la progresiva sustitución de la influencia católica por parte de iglesias evangélicas ha influido en cambios políticos importantes, como la elección de Jair Bolsonaro en Brasil.

    Estados Unidos es un caso excepcional en la civilización occidental, ya que sigue siendo una nación donde la religión desempeña un papel masivo. Sorman señala que ir a la iglesia o al templo los domingos es una forma de expresar pertenencia a una comunidad social. Sin embargo, el autor destaca que este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos, ya que las iglesias evangélicas también han influido en la política de Sudamérica. Como ejemplo, menciona que muchas de las personas que asaltaron el Capitolio en enero de 2021 se identificaban como «nacionalistas cristianos».

    El análisis de Sorman concluye que, aunque reconciliar naciones es un desafío, reconciliar religiones es aún más complicado. Sin embargo, el autor destaca que todas las religiones tienen dos caras: una fanática y otra pacífica. Los creyentes tienen la libertad de elegir entre el bien y el mal. Sorman sugiere que tener en cuenta el factor religioso es esencial para comprender mejor los conflictos contemporáneos y puede contribuir a encontrar soluciones que busquen la paz en un mundo donde las guerras de religión parecen estar resurgiendo.

    En un momento en el que la geopolítica global se encuentra en constante evolución y los conflictos pueden tener múltiples causas, el análisis de Sorman nos recuerda que la religión sigue siendo un factor poderoso que influye en la toma de decisiones y en la forma en que las personas y las naciones se relacionan entre sí. Este llamado a la reflexión sobre la importancia de entender la dimensión religiosa en los conflictos actuales es relevante y puede ayudarnos a abordar de manera más efectiva los desafíos de un mundo cada vez más interconectado y diverso.

  • Privacidad Mental e Inteligencia Artificial: La Encrucijada Ética de Meta

    En un mundo donde la frontera entre la ciencia ficción y la realidad se desdibuja cada vez más, Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, ha dado un paso audaz al presentar su última creación: una aplicación basada en inteligencia artificial (IA) que convierte las imágenes mentales en representaciones visuales reales. Este emocionante avance plantea preguntas profundas sobre el potencial de la IA para leer y decodificar la mente humana, así como desafíos éticos significativos relacionados con la «privacidad mental».

    La aplicación, conocida como Image Decoder, utiliza una combinación de técnicas innovadoras. En primer lugar, se aprovecha de la magnetoencefalografía (MEG), un método de escaneo cerebral no invasivo que mide la actividad eléctrica en el cerebro con una precisión extraordinaria. La MEG es capaz de capturar miles de mediciones por segundo, lo que proporciona una visión detallada de cómo las imágenes son percibidas y procesadas en la mente de un individuo. Luego, la IA entra en juego para traducir estas mediciones en representaciones visuales.

    Un aspecto destacable de este avance es su capacidad para funcionar en tiempo real, lo que significa que los investigadores pueden observar lo que una persona está viendo o imaginando en el momento en que ocurre, sin necesidad de estar físicamente presentes en la misma ubicación. Este potencial se demostró en una demostración en X (anteriormente Twitter), donde los investigadores pudieron decodificar la actividad cerebral generada por MEG y mostrar lo que una persona estaba mirando en ese mismo instante.

    El éxito de Image Decoder se basa en gran medida en el uso de DINOv2, un modelo de aprendizaje autosupervisado que fue entrenado con más de 60,000 resultados de MEG anteriores de pacientes. Aunque el sistema aún no es perfecto y enfrenta limitaciones técnicas, ha alcanzado niveles de precisión del 70% en los casos de mayor rendimiento, lo que representa un avance significativo en la recuperación y recreación precisa de imágenes basadas en datos MEG.

    El potencial de esta tecnología es inmenso. Meta sugiere que Image Decoder podría proporcionar una «voz» a personas que han perdido la capacidad de hablar debido a lesiones cerebrales. Además, abre la puerta a la posibilidad de que la IA pueda realizar funciones basadas en pensamientos, lo que podría revolucionar la forma en que interactuamos con la tecnología en el futuro.

    Sin embargo, existen desafíos significativos en el horizonte. La precisión de la decodificación disminuye cuando las personas son instruidas a imaginar representaciones en lugar de simplemente observar objetos físicos. Esto sugiere que el sistema todavía tiene limitaciones técnicas que deben abordarse antes de que pueda alcanzar su máximo potencial.

    Además, la tecnología plantea cuestiones éticas fundamentales, en particular la «privacidad mental». La capacidad de acceder y decodificar las imágenes y pensamientos de una persona plantea preocupaciones sobre la invasión de la privacidad y la propiedad de datos. En un momento en que la recopilación de datos y la privacidad en línea son temas candentes, este avance podría generar una discusión aún más intensa sobre quién tiene acceso a nuestros pensamientos y cómo se utilizan.

    Las preocupaciones éticas no son infundadas. Ya hemos sido testigos de casos en los que las gigantes tecnológicas como Amazon y Meta han utilizado datos de usuarios sin su consentimiento para mejorar sus modelos de IA. La idea de que ahora puedan acceder a nuestros pensamientos abre un nuevo territorio en términos de privacidad mental y seguridad de datos.

    Este no es el único avance en el campo de la IA y la neurotecnología que plantea cuestiones importantes. Un estudio de la Universidad de California en Berkeley demostró recientemente que la IA puede recrear música escaneando la actividad cerebral de las personas. Aunque estos desarrollos tienen el potencial de cambiar la vida de personas con discapacidades físicas y ofrecer soluciones innovadoras, también plantean cuestiones profundas sobre los límites éticos de la tecnología.

    En última instancia, la capacidad de la IA para leer la mente y convertir pensamientos en imágenes representa una revolución potencial en la relación entre la humanidad y la tecnología. Si bien ofrece un mundo de posibilidades, también plantea una serie de preguntas inquietantes que requerirán una atención cuidadosa y una regulación ética rigurosa para garantizar que se utilice de manera responsable y en beneficio de la sociedad en su conjunto.