Categoría: Cultura y Sociedad

  • Inmigración y Liberalismo: Una Perspectiva Reflexiva

    En un artículo reciente para ABC, Guy Sorman aborda el tema candente de la inmigración y el auge del populismo en Europa.

    En un mundo azotado por la desinformación y las interpretaciones sesgadas, la reciente cobertura de las elecciones parlamentarias en Países Bajos ha ilustrado cómo los titulares pueden distorsionar la realidad. La victoria aparente del partido de Wilders se ha presentado como un triunfo rotundo de la extrema derecha. No obstante, una mirada más detallada revela una situación matizada: 35 escaños de 150 no equivalen a un dominio absoluto ni a una señal de asunción del poder.

    ¿Por qué temer al partido de Wilders? La etiqueta de «extrema derecha» parece más una representación simplista. Sería más preciso definirlo como populista, una ideología que, ya sea de derecha o izquierda, niega la diversidad y busca la uniformidad cultural y nacionalista. Este populismo, arraigado en la hostilidad hacia la inmigración, ha ganado terreno en varios países europeos, planteando cuestionamientos sobre su compatibilidad con la democracia.

    Es crucial discernir que si bien los populistas pueden rechazar la diversidad, cuando acceden al poder, su actuación tiende a ser más moderada de lo que sus discursos proclaman. Esta moderación ha sido evidente en países como Italia, Suecia y Eslovaquia, aunque Hungría presenta un panorama más preocupante para la democracia.

    Resulta injusto demonizar a los populistas opuestos a la inmigración. Representan una parte significativa de la población y encarnan preocupaciones legítimas. Si bien es válido no compartir esas inquietudes, no se puede tachar de fascistas a todos los votantes que respaldan estos partidos. Es fundamental aceptar los resultados y analizarlos desde una perspectiva liberal.

    El paradigma liberal exige reconocer la dignidad de todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias, siempre y cuando respeten la Constitución. El aumento del voto populista en Europa es sintomático de una inquietud real. Podemos cuestionar a aquellos hombres blancos que temen la supuesta islamización de la sociedad, pero ¿podrían tener razón en sus temores? Desde una óptica liberal, comprender la naturaleza de esta migración es primordial.

    La migración no está exclusivamente compuesta por los más desfavorecidos, sino también por individuos emprendedores. Su arduo viaje hacia Europa merece compasión. A nivel demográfico, estos inmigrantes contrarrestan el envejecimiento de la población europea. Aportan mano de obra en sectores desatendidos por locales, aunque también se benefician de servicios públicos financiados por impuestos europeos.

    El debate migratorio carece de reflexión. Los populistas se oponen, pero ofrecen pocas soluciones realistas. Los demás partidos, a menudo, evitan abordar la problemática. ¿Existe una solución? Los principios liberales podrían proporcionar un camino viable.

    Los liberales abogan por dos enfoques en materia migratoria. Uno de ellos, planteado por economistas como Gary Becker, sugiere que los inmigrantes paguen una tasa de entrada, dado que acceden a un capital acumulado del que no han contribuido. Esta teoría, aunque no implementada, ilustra las implicaciones económicas de la migración.

    Otra alternativa, la «solución helvética», adoptada por Suiza hasta 2016, establecía cuotas anuales de inmigración basadas en las necesidades laborales. Esta propuesta, promovida por Daniel Cohn-Bendit, propone que la Eurocámara adopte cuotas periódicas de inmigración legal, legitimando así la inmigración bajo parámetros controlados.

    En lugar de temer una toma de poder de la extrema derecha o abrazar la inmigración sin restricciones, aboguemos por una solución realista, humana y aceptable para todas las partes involucradas. Los liberales tienen la responsabilidad de elevar su voz en este debate y ofrecer soluciones fundamentadas en los valores de dignidad, libertad y respeto.

    El texto original de Guy Sorman plantea una perspectiva desafiante y reflexiva sobre la inmigración, destacando la necesidad de soluciones pragmáticas en consonancia con los principios liberales. La inmigración, vista desde este prisma, se convierte en un tema complejo que requiere un análisis profundo y soluciones innovadoras para abordar sus múltiples facetas con humanidad y sensatez.

  • Un paseo desde la Navidad occidental hasta el Año Nuevo chino

    Con emoción hemos entrado en el mes más festivo del año: diciembre. Durante esta época, en Occidente mucha gente está inmersa en la alegría de la Navidad, lo que equivale, más allá del mero significado religioso, a disfrutar de la familia y los amigos. Esto no es muy distinto a lo que se vive en China, donde la gente también se prepara para la llegada del Año Nuevo chino.

    El Año Nuevo chino (también conocido como el 春节, “Festival de Primavera”) cae el primer día del primer mes del calendario lunar. Tradicionalmente, China utiliza dos calendarios al mismo tiempo: el calendario solar, que se utiliza para la producción agrícola, y el lunar.

    El primero, que depende del movimiento del sol, coincide completamente con el que utilizamos en Occidente (12 meses y 365 días al año). El calendario lunar, por su parte, depende del movimiento del satélite que le da nombre y se divide en 12 meses y 360 días al año para coincidir con las cuatro estaciones (con un mes bisiesto cada cuatro años). Este último es el que pone fecha a las fiestas.

    El próximo Festival de Primavera, según el calendario gregoriano, se celebrará el 10 de febrero de 2024. El año del conejo de agua dará entonces paso al año del dragón, el único animal mítico entre los doce signos del zodíaco, una criatura que simboliza poder, nobleza, honor, suerte y éxito.

    Igual que la Navidad “occidental” está repleta de fiestas hasta que llega el 31 de diciembre, China también celebra tres importantes festivos tradicionales hasta la llegada del Festival de Primavera: el Festival de Laba (腊八节), Xiaonian (小年) y la víspera del Año Nuevo chino (除夕).

    Festival de Laba (腊八节)

    La palabra Laba (腊八) significa “día 8 de diciembre”, por lo que este festival se celebra en esa fecha según el calendario lunar (18 de enero de 2024 en el calendario gregoriano).

    Un círculo blanco y negro en el que el blanco tiene un punto negro y viceversa, rodeado de ocho grupos de líneas con diferentes diseños.
    Imagen de una Tai Chi-Bagua.
    Meul/Wikimedia Commons, FAL

    La presencia del número ocho no es casual. Dicen que se originó en la tabla china de Tai Chi-Bagua (太极八卦图), que, según el Tai Chi, representa, junto al yin y el yang, los ocho fenómenos naturales que componen el mundo: cielo, tierra, trueno, viento, agua, fuego, montaña y luz. Se cree que estos fenómenos fueron dados por Dios y por eso el ocho es el número de la suerte para los chinos.

    En el budismo existe una hermosa leyenda sobre el Festival de Laba. Según esta, cuando el Buda Sakyamuni era joven, observó cómo todos los seres vivos sufrían a través de las etapas de la vida: nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. Para buscar el verdadero significado de la existencia y la liberación tanto de la vida como de la muerte, abandonó su prosperidad y se hizo monje. Finalmente, se iluminó y se convirtió en Buda. Esto sucedió el 8 de diciembre del calendario lunar.

    Para conmemorar este día, los budistas comenzaron a cocinar gachas de Laba, un plato tradicional chino muy rico en nutrientes y de sabor dulce. Como sugiere el nombre, la gacha de Laba se elabora a partir de semillas de ocho tipos de plantas. Generalmente incluye arroz, mijo, judías rojas y negras, dátiles rojos, semillas de loto, maní, maíz y cebada.

    La medicina tradicional china cree que las semillas contienen la energía necesaria para el crecimiento de la vida, lo que convierte a este plato en uno muy beneficioso para la salud. Comerlo este día significa que se tendrá una vida dulce y saludable durante el nuevo año.

    Festivo de Xiaonian (小年)

    Xiaonian se traduce literalmente como “año pequeño”: el “año pequeño” que da paso al “año grande”, es decir, al Año Nuevo chino. El Xiaonian se suele celebrar el 23 de diciembre en el norte y el 24 en el sur (2 y 3 de febrero de 2024 respectivamente, según el calendario gregoriano), debido a la gran extensión de territorio que conforma el país oriental.

    Este día por la mañana, todos los hogares preparan comida tradicional para el Dios de la Cocina (el más importante de los dioses domésticos, que protege el hogar y la familia). Después de comer, el Dios de la Cocina regresa al Palacio Celestial (lugar donde viven las deidades en la mitología China) para informar al Emperador de Jade (Dios supremo) del comportamiento de la familia durante el año.

    Por ello, en la ceremonia de despedida del Dios de la Cocina se suele ver el siguiente verso: “上天言好事,下界降平安” (“Por favor, Dios de la Cocina, háblele bien de nosotros al Cielo, y tráiganos paz cuando vuelva a la Tierra”). Estas palabras expresan los buenos deseos de la gente para el próximo año.

    Tras esta ceremonia, también se lleva a cabo el sǎoshè (扫舍), la limpieza de las casas, fundamental antes de dar la bienvenida al nuevo año.

    Festivo de Chuxi (除夕)

    El “Festivo de Chuxi” en China equivale a la Nochevieja occidental. Durante esa noche, con una tradición de más de dos mil años, toda la familia se reúne para comer comida tradicional china, tomar té, charlar y recibir felizmente el nuevo año. Además, los padres suelen entregar a sus hijos sobres rojos con dinero (红包 hóng bāo o 压岁钱 yā suì qián, “dinero de la suerte”).

    Una niña china recibe de sus parientes adultos un sobre rojo.
    Los padres les dan sobres rojos con dinero a sus hijos para desearles buena suerte y salud.
    Maples Images/Shutterstock

    Esta tradición tiene su origen hace miles de años, cuando se utilizaban monedas de cobre. Estaban grabadas con patrones de animales de la buena suerte como dragones, fénix, tortugas, grullas y peces, así como expresiones chinas como 千秋万岁 (“longevidad”) o 天下太平 (“paz en el mundo”). Los padres se las daban a sus hijos deseándoles que reprimiesen los espíritus malignos, creciesen saludables y estuviesen seguros y felices el próximo año. Lo hacían en sobres o hilos rojos, el color del sol en el cielo y de las flores en la tierra.

    El rojo se ha consolidado como el color festivo tradicional de China. Las calles se vuelven carmesíes y se colocan carteles –tiras de papel con versos– del Festival de Primavera en las puertas y rejas de las ventanas. También se cuelgan linternas, entre otros accesorios decorativos –todos rojos–, para dar la bienvenida al nuevo año.

    En definitiva, a pesar de que la Navidad occidental y el Año Nuevo chino parecen fiestas muy diferentes, durante estas fechas damos importancia a lo mismo: la salud, la felicidad y la familia.

    ¡Les deseamos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!

    圣诞节快乐!新年快乐!The Conversation

    Anabel Mederos Cedrés, Personal investigador de lengua española, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Lili Wang, Profesora de lengua y cultura china, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y María-Teresa Cáceres-Lorenzo, Profesora e investigadora de la ULPGC, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Feliz Navidad

    En esta época tan especial, cuando el espíritu navideño colorea nuestros días, en nombre de todo el equipo de Goethals Consulting, extendemos nuestros más cálidos saludos a cada uno de ustedes. La Navidad nos reúne en un abrazo fraternal, une nuestros corazones en una melodía de esperanza y renovación. Es el momento de reflexionar sobre el año que se va, valorar las experiencias compartidas y celebrar los lazos que nos unen.

    En este espíritu de generosidad y compañerismo, queremos obsequiarles un regalo especial: un poema escrito con amor y dedicación por nuestro querido presidente John Bennett N. Con este poema, Navidad y Redención, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023, culminamos con la serie de poemas del libro inédito aún de John, que comenzamos a publicar cada viernes desde el mes de Mayo. Que estas palabras sean un bálsamo para el alma y un recordatorio de la belleza que nos rodea en esta temporada de alegría.

    Que la luz de la Navidad ilumine sus hogares, trayendo consigo paz, amor y prosperidad. Que cada sonrisa sea un motivo para celebrar y cada encuentro un momento para compartir la felicidad.

    ¡ Feliz Navidad, Próspero Año nuevo, Felices fiestas a todos!

    Navidad y redención

    Una alegre meditación de la natividad en ese extraordinario y rústico pesebre.

    El Cirio Navideño

    Un discreto cirio

    en quieta noche de divino alumbramiento

    luce diminuta Palidez,

    casi temeroso de turbar con su tenue

    Fulgor el sueño del recién nacido. . .

    El tierno Redentor abre sus ojos,

    Y bosteza con lánguida somnolencia infantil.

    Sus tiernos ojos vacilan errantes en la rústica estancia

    Y por un instante se detienen al contemplar

    al pálido cirio.

    Una gutural risa pueril rompe el silencio,

    Y el cirio siente que su pequeño ardor no ha sido en vano.

  • Los límites de la asociación Rusia-China que dicen no tener ninguno

    En los últimos años, la relación China-Rusia se ha profundizado a medida que las dos naciones han buscado un nuevo orden mundial contra su rival común, Estados Unidos. Sin embargo, desde que comenzó la guerra, China ha evitado brindar ayuda militar directa a Rusia.

    Tres semanas antes de que los tanques rusos entraran en Ucrania el año pasado, el presidente Vladimir Putin viajó a Beijing para la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno organizada por el presidente chino Xi Jinping, un evento rechazado por los líderes occidentales.

    En una declaración conjunta de 5.300 palabras emitida el mismo día, Xi y Putin dijeron que su amistad “no tenía límites”, declaración que provocó una ola de malestar en Occidente. Señaló que las dos principales potencias autoritarias del mundo estaban haciendo causa común.

    Beijing también fue la primera visita de Putin al extranjero fuera de la ex Unión Soviética en octubre desde que la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto en su contra por crímenes de guerra en Ucrania.

    En los últimos años, la relación China-Rusia se ha profundizado a medida que las dos naciones han buscado un nuevo orden mundial contra su rival común, Estados Unidos. Sin embargo, desde que comenzó la guerra, China ha evitado brindar ayuda militar directa a Rusia.

    Los vínculos bilaterales entre las dos potencias son más complejos y llenos de matices de lo que parece. La asociación de Moscú con China tiene un pasado largo e histórico que es anterior al ascenso del Partido Comunista Chino al poder en Beijing hace siete décadas.

    Chiang Fang-liang, nacida en Bielorrusia, posa con su marido, el ex presidente de Taiwán, Chiang Ching-kuo, el 15 de marzo de 1985. Crédito: AFP

     

    La novia soviética del Kuomintang

    A primera hora de la tarde del 15 de diciembre de 2004, Chiang Fang-liang, viuda del ex presidente taiwanés Chiang Ching-kuo, murió de insuficiencia respiratoria y cardíaca en un hospital de Taipei a los 88 años. Había vivido una vida tranquila y solitaria como miembro de la primera familia de Taiwán. Su marido y sus tres hijos pasaron delante de ella.

    Nacida como Faina Vakhreva en el Imperio Ruso, era miembro de la Liga Juvenil Comunista de la Unión Soviética y conoció a su futuro marido cuando ambos trabajaban en una fábrica en Siberia. Se casaron en 1935.

    Unos años antes, el padre de Chiang, el generalísimo Chiang Kai-shek, llevó al partido nacionalista chino Kuomintang al poder en China continental. Sin embargo, en 1949, la victoria de los comunistas obligó a la familia Chiang y a su gobierno a retirarse a la isla de Taiwán, donde vivió y murió Fang-liang.

    La Unión Soviética, y luego Rusia, han tenido poco contacto con Taiwán, pero la conexión rusa de la familia Chiang sirvió como recordatorio de cuánta influencia alguna vez tuvieron los soviéticos sobre la política a través del Estrecho de Taiwán.

    Chiang Ching-kuo llegó a la URSS a los 15 años y pasó allí 12 años. Abrazó la vida de un marxista soviético, e incluso adoptó un nombre ruso –Nikolai Vladimirovich– en honor a Vladimir Ilich Lenin, el primer líder de la URSS.

    El Kuomintang, fundado en 1912 por Sun Yat-sen, recibió durante mucho tiempo apoyo y ayuda de la Unión Soviética. Sin embargo, durante la Guerra Civil China (1927-1949) los soviéticos apoyaron a los comunistas que derrotaron a los nacionalistas y establecieron la República Popular China.

    Se ve a Chiang Fang-liang con su esposo, el ex presidente de Taiwán, Chiang Ching-kuo, y sus hijos en una foto sin fecha. Crédito: AFP/KMT

    En sus memorias “Mis días en la Rusia soviética”, Chiang Ching-kuo recordó su época como “completamente aislado de China, ni siquiera le permitieron enviar una carta”, y esos largos años fueron “los más difíciles” de su vida. Todas sus solicitudes de regresar al continente fueron rechazadas por las autoridades, según los historiadores rusos Alexander Larin y Alexander Lukin, ya que Chiang estaba prácticamente rehén de las órdenes de Lenin. Sucesor como líder soviético, Joseph Stalin.

    A Chiang y su pequeña familia se les permitió abandonar la URSS en 1937, cuando en China el Kuomintang y los comunistas formaron una nueva alianza para luchar contra una invasión japonesa que presagiaba la Segunda Guerra Mundial. Fue una salida afortunada para ellos, ya que el país soviético atravesaba un período de represión política extrema conocido como la Gran Purga, durante el cual cientos de miles de oponentes políticos de Stalin fueron destituidos y eliminados.

    Desde entonces hasta sus últimos días, la esposa rusa de Chiang nunca volvió a poner un pie en su patria.

    Los años en la Unión Soviética llevaron a Chiang Ching-kuo “a examinar el socialismo con una mirada más crítica y contribuyeron a su evolución hacia el anticomunismo”, argumentaron Larin y Lukin, quienes dijeron que el fracaso del sistema económico soviético influyó. en la transición de Taiwán hacia las reformas de mercado bajo el gobierno de Chiang durante la década de 1970.

    Y no sólo en Taiwán, “finalmente, los comunistas chinos en China continental llegaron a la misma conclusión” sobre el modelo económico soviético, según los autores rusos.

    «Deng Xiaoping, el arquitecto de las reformas económicas de China continental, fue compañero de clase de Chiang… y tuvo una experiencia similar, aunque mucho más corta, en la URSS», escribieron.

    Buenos vecinos

    Desde la década de 1960 hasta la de 1990, la relación entre China y la URSS estuvo marcada por turbulencias, incluido un conflicto fronterizo de siete meses en 1969. La China de Mao Zedong condenó a Moscú por “traicionar al comunismo”, mientras que la Unión Soviética retiró toda la ayuda económica a Beijing.

    Sólo se calentó después de que Mikhail Gorbachev se convirtiera en secretario general del Partido Comunista de la URSS e iniciara la reforma política y social llamada perestroika. Después de la disolución de la Unión Soviética, China reconoció a la Federación de Rusia como su sucesora legal el 24 de diciembre de 1991. Moscú y Beijing firmaron un Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa diez años después, allanando el camino para un nuevo capítulo en su asociación especial. .

    Rusia China
    El líder soviético Mikhail Gorbachev [derecha] hace un gesto mientras habla con el líder chino Deng Xiaoping durante una reunión en 1989 en Beijing. Crédito: Boris Yurchenko/AP

    Una declaración conjunta en el vigésimo aniversario del tratado en 2021 dijo que las relaciones ruso-chinas “han alcanzado el nivel más alto de su historia”. .”

    «Las relaciones ruso-chinas se basan en la igualdad, la profunda confianza mutua, el compromiso con el derecho internacional, el apoyo en la defensa de los intereses fundamentales de cada uno, los principios de soberanía e integridad territorial», dijo.

    Oficialmente, los lazos entre China y Rusia se describen como una “asociación integral e interacción estratégica en la nueva era”, según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

    China ha sido el mayor socio comercial de Rusia desde 2010, con un comercio bidireccional que alcanzó los 140.700 millones de dólares en 2021 y los 134.100 millones de dólares en los primeros siete meses de 2023. El objetivo es 200.000 millones de dólares o más en 2023.

    Rusia es el segundo mayor proveedor de petróleo de China, después de Arabia Saudita, con 86,3 millones de toneladas vendidas en 2022. China también compró 68,1 millones de toneladas de carbón a Rusia el año pasado.

    Y China es uno de los mayores inversores extranjeros en Rusia. El jefe del gobierno ruso, Mikhail Mishutin, dijo al líder chino Xi Jinping durante una visita en mayo que actualmente hay 79 proyectos conjuntos en ambos países por un total de más de 165 mil millones de dólares.

    «Rusia está interesada en una China estable y próspera, y China está interesada en una Rusia fuerte y exitosa», decían documentos oficiales de ambas partes.

    La bandera china se exhibe en el stand ruso durante la Exposición Internacional de Importaciones de China en Shanghai, el 6 de noviembre de 2018. Foto: Ng Han Guan/AP

     

    Pero dejando de lado los intereses económicos mutuos, las “percepciones de amenazas compartidas” son el núcleo de sus relaciones bilaterales, según Ian Storey, académico del ISEAS – Instituto Yusof Ishak en Singapur.

    «Moscú y Beijing consideran que la primacía de Estados Unidos es contraria a sus intereses nacionales y una amenaza a la supervivencia del régimen», dijo Storey. En su opinión, los dirigentes ruso y chino creen que Estados Unidos está aplicando una estrategia de contención contra ellos y está “decidido a derrocar sus sistemas políticos autoritarios orquestando ‘revoluciones de color’”.

    ¿Alianza o no?

    En respuesta, Moscú y Beijing han estado impulsando su cooperación militar, lo que plantea dudas sobre si equivale a una especie de alianza militar.

    En 2020, le preguntaron a Putin en una reunión si tal alianza era concebible. Respondió que tanto Rusia como China “siempre han creído que nuestras relaciones han alcanzado tal nivel de cooperación y confianza que no es necesario”.

    «Hemos logrado un alto nivel de cooperación en la industria de defensa; no me refiero sólo al intercambio o la compra y venta de productos militares, sino al intercambio de tecnologías, que quizás sea lo más importante», dijo Putin.

    Banderas nacionales de Rusia, China y Mongolia ondean en vehículos blindados durante los ejercicios militares Vostok 2018 en Siberia Oriental, Rusia, el 13 de septiembre de 2018. Crédito: Sergei Grits/AP

     

    Los analistas dicen que las disparidades de poder entre ellos pueden impedir la formación de una alianza.

    Alexander Gabuev, un experto ruso del grupo de expertos Carnegie Endowment, escribió que “si para Rusia, bajo las sanciones de Occidente, China se está convirtiendo en un socio cada vez más importante que sería difícil de reemplazar”. Pero añadió que para Beijing, “Moscú podría ser suplantada fácilmente, ya que la mayor parte de lo que suministra a China podría comprarse en otros lugares”.

    “Además, las sanciones de Estados Unidos y la UE están haciendo que Rusia dependa gradualmente de China para obtener tecnología civil estratégica, como los sistemas 5G”, dijo el experto ruso, refiriéndose a un tipo de red de Internet móvil de alta velocidad.

    «Moscú y Beijing son muy conscientes de que sus intereses no siempre coinciden», dijo Gabuev. «Ninguna de las partes quiere correr el riesgo de verse arrastrada a un conflicto importante por los intereses de su socio».

    Sin embargo, la declaración conjunta sobre el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa de 2021 decía: “Si bien no son una alianza militar y política, como las formadas durante la Guerra Fría, las relaciones ruso-chinas exceden esta forma de interacción interestatal. «

    Incluso sin una alianza formal, la cooperación militar y técnico-militar entre los dos países se ha fortalecido en los últimos años, aunque los límites de esa cooperación se han vuelto evidentes desde la invasión rusa de Ucrania.

    Rusia China
    El presidente de China, Xi Jinping, le hace un gesto al presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante una ceremonia de bienvenida antes de una conferencia en Shanghai en 2014. Crédito: Carlos Barria/Pool AP

     

    Visitantes frecuentes

    Putin y Xi se han reunido la friolera de 42 veces en los últimos 10 años.

    Putin ha visitado China 22 veces, más a menudo que cualquier otro líder mundial. Por su parte, Xi ha visitado Rusia nueve veces, más que cualquier otro país. La última vez que Xi estuvo en Moscú fue en marzo, en su primer viaje al extranjero desde que fue reelegido para un inusual tercer mandato.

    Un año antes de eso y justo antes de que Moscú invadiera Ucrania, Xi y Putin anunciaron la “amistad sin límites” entre los dos países. No habría “áreas prohibidas” de cooperación bilateral.

    Pero desde que comenzó la guerra de Ucrania en febrero de 2022, China casi no ha brindado apoyo material a la campaña militar de Rusia.

    Sin embargo, Beijing ha apoyado retóricamente a Moscú, haciéndose eco de su descripción de la invasión como una “operación militar especial”, provocada por la expansión de la OTAN. China también se abstuvo de una resolución de la ONU que condenaba la acción de Rusia.

    A principios de este año, Beijing publicó una “Posición sobre la solución política de la crisis de Ucrania” de 12 puntos, que se dice tiene como objetivo mediar en una paz. El documento no condena la agresión de Rusia contra Ucrania ni considera la retirada de Rusia como una condición previa para la paz, y no ha logrado ningún éxito tangible.

    Vassily Kashin, un experto ruso en el ejército chino, dijo que no había señales de que China quisiera cambiar su posición de larga data de no armar a Rusia durante la guerra de Ucrania.

    Estados Unidos ha advertido a China de severas sanciones si suministra armas a Rusia.

    «Si China ve que perderá más que ganar con algunas acciones para apoyar a Rusia, tales acciones nunca se toman», dijo Kashin. «Esta es la razón por la que China se ha abstenido de vender armas a Rusia, incluso a pesar del hecho de que las armas chinas probablemente cambiarían completamente las reglas del juego en el campo de batalla de Ucrania».

    Las tropas chinas se mantienen firmes durante los ejercicios militares Vostok 2018 en Siberia Oriental, Rusia, en 2018. Crédito: Sergei Grits/AP

     

    Compañeros de cama

    Si bien se mantiene indeciso sobre la guerra y reclama imparcialidad, Beijing parece estar en una posición única para beneficiarse del vacío en el mercado mundial de armas dejado por Rusia, que tiene que desviar su producción de armas al campo de batalla.

    “Desde que el Kremlin invadió Ucrania en febrero de 2022, cada vez menos países estarán interesados ​​en comprar equipos rusos”, afirmó Ian Storey del ISEAS – Instituto Yusof Ishak, que ha estudiado los vínculos militares entre Rusia y China durante muchos años.

    La industria de defensa de China podría beneficiarse. Seis de las 15 empresas de defensa más grandes del mundo son ahora de China, según una lista compilada por Defense News, un sitio web centrado en la industria de la defensa.

    «Muchos sistemas chinos sofisticados se derivan de sus homólogos rusos, y los sistemas de defensa aérea de mediano y largo alcance se encuentran entre las capacidades más buscadas por los clientes de Rusia», dijo Defense News.

    Ian Chong, politólogo de la Universidad Nacional de Singapur, dijo que existe un debate sobre los cálculos estratégicos de China.

    “Algunos afirman que Beijing quiere un socio menor en Rusia que pueda distraer a Estados Unidos y sus aliados y al mismo tiempo proporcionar energía y minerales clave. Otros ven una Rusia débil como un potencial pasivo para China”, dijo Chong.

    Cualquiera que sea la afirmación que resulte cierta, parece que los papeles en la cita entre Moscú y Beijing ahora se han invertido.

    Es posible que Putin quiera leer un memorando de una reunión en la Casa Blanca en junio de 1980, donde el entonces presidente estadounidense. El embajador en la URSS, Thomas J. Watson, Jr., dijo al presidente Jimmy Carter que, en su opinión, “los chinos tienen tendencia a saltar de cama en cama”, advirtiéndole sobre la propensión de Beijing al cálculo estratégico y político.

    El presidente ruso Vladimir Putin [centro, derecha] y el presidente chino Xi Jinping se dan la mano durante su reunión en el Gran Palacio del Kremlin en Moscú, el 22 de marzo de 2013. Crédito: Alexander Zemlianichenko/Pool vía AP< a i=1>Editado por Mat Pennington y Jim Snyder
  • Razones para retrasar el uso del móvil: la ruptura del proceso de socialización

    En anteriores entregas, analizamos por qué conviene retrasar el uso de los móviles y tabletas en menores para evitar que pierdan su capacidad de atención y que queden atrapados en mecanismos que están diseñados para generar adicción. Completamos esta trilogía con un elemento perturbador: el impacto de las nuevas tecnologías utilizadas por los menores en su proceso de socialización, es decir, en el proceso por el que van adquiriendo conocimientos, competencias, destrezas y habilidades para desenvolverse en el mundo adulto.

    La socialización: un camino largo

    El camino a la socialización empieza desde la cuna. Los niños van aprendiendo los usos y costumbres del entorno en el que viven, descubren cómo manejar objetos, mantienen conversaciones, resuelven problemas y solucionan conflictos.

    La mayor parte de este aprendizaje procede de los dos agentes fundamentales que participan en su desarrollo: la familia y la escuela. Pero no son las únicas fuentes de conocimiento a las que se enfrentan los niños y adolescentes.

    También tienen la realidad en la que conviven y el contenido que les ofrecen los medios de comunicación. Ese contenido, inabarcable, diverso, sin filtrar, lo tienen a su alcance en cualquier momento, en cualquier lugar, encerrado en un dispositivo que cabe en la palma de su mano. Son las consecuencias del llamado entorno multipantalla que se ha consolidado en prácticamente todos los hogares: por cada miembro de la familia, un móvil.

    Aprendizajes controlados

    ¿Por qué es tan importante tener en cuenta el riesgo que entraña esta ventana al mundo que supone la tecnología? En el proceso de crecimiento de los menores que los lleva desde la infancia hasta la vida adulta, unos aprendizajes se producen por ensayo y error, otros por imitación de lo que ven en su entorno, y algunos por las indicaciones dadas por sus adultos de referencia en el hogar o en el centro educativo.

    Los menores se mueven en entornos normalmente protegidos y vigilados por adultos que procuran su bien. Funcionan como una suerte de burbuja en la que no aparecen muchos de los problemas que jalonan la vida de los adultos. Eso que en los hogares se llamaba “cosas de mayores”.

    Una entrada paulatina en el mundo adulto

    Esta burbuja protectora no era totalmente estanca antes de la llegada de los móviles. En el mundo analógico, los medios de comunicación, a través de la información y el entretenimiento, funcionaban como válvulas que permitían una entrada controlada de contenidos que, si bien no estaban preparados para los niños, suponían una buena ocasión para que los adultos ayudaran a trasladar el mensaje de qué es lo correcto y lo incorrecto.

    Así funcionaba el tradicional proceso de socialización mediática en un mundo con muy pocas pantallas, previo a la explosión tecnológica. Los niños y adolescentes iban comprendiendo, junto a sus padres, a través de las historias que les llegaban por la televisión y el cine, cómo afrontar diversas situaciones del mundo adulto y cómo desarrollar su pensamiento crítico para estar preparados para la toma de decisiones en situaciones complejas.

    Era un proceso paulatino (la entrada de información del exterior no era masiva), controlado (los adultos decidían cuándo se usaba la pantalla y para qué) e interpretado correctamente (padres y profesores pueden indicar qué está bien y qué está mal de eso que aparece en pantalla).

    Sin burbuja protectora

    Con los teléfonos móviles, la burbuja protectora ha saltado por los aires. El proceso de socialización mediática se ha desvirtuado por el inmenso volumen de contenido no descodificado. Niños y adolescentes se enfrentan solos a un torrente de información, sin un adulto que les ayude a comprenderla, puesto que no están a su lado cuando les están llegando los numerosos mensajes que no son capaces de interpretar.

    La consecuencia es que los menores, incapaces de determinar una escala de valores clara, dudan constantemente de qué es lo correcto y lo incorrecto, y sustituyen el necesario pensamiento crítico por un peligroso relativismo que tiende a validar la opción más viralizada, la que acumula más “me gusta”, aunque no sea la más justa ni la moralmente adecuada.

    Encerrados en su habitación, consumiendo horas y horas de contenido audiovisual sin filtrar, sin contacto con los adultos de referencia que les pueden ayudar a entender lo que están viendo, las redes los bombardean con mensajes audiovisuales sin filtrar. Puede que no sean malos, puede que simplemente no tengan el tono adecuado, quizá abusan del humor y la ironía y no son fáciles de entender. Puede que sean realmente perniciosos, pero ellos no lo saben o, si lo saben, desconocen la trascendencia.

    Sin adultos al lado para interpretarlos, el proceso de socialización mediática se produce incorrectamente. Por eso es tan importante educar en el criterio, para que sepan elegir qué ver y qué no ver, y tengan la confianza de preguntar.

    ¿A qué edad hay que dar un móvil?

    Si sumamos algunos de los riesgos más peligrosos para los menores, como la salud mental, el peligro de adicción, el problema del déficit de atención y la pérdida del proceso de socialización mediática, es evidente el beneficio de retrasar el momento en que les entregamos un teléfono inteligente.

    En el seno de cada familia tendrán que plantearse cómo es cada niño, si tiene tendencia a “engancharse” fácilmente a las pantallas, si tiene suficiente sentido crítico, si su voluntad es fuerte y organiza bien su tiempo, si tiene habitualmente a adultos alrededor que le van a ayudar a interpretar el mundo, si mantiene una relación fluida con ellos para preguntar aquello que no ha comprendido, y, sobre todo, si el beneficio que aporta tener el móvil será significativo para el menor.

    Pero esto es un debate que daría para otro artículo.The Conversation

    María Solano Altaba, Profesora de la Facultad de Humanidades y CC. Comunicación Universidad CEU San Pablo, Universidad CEU San Pablo y Ignacio Blanco-Alfonso, Catedrático de Periodismo de la Universidad CEU San Pablo (Madrid, España), Universidad CEU San Pablo

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El académico y el político

    La diferencia entre el académico y el político radica en los roles y enfoques que cada uno asume en la sociedad. Ambos pueden coexistir, pero sus funciones y prioridades suelen divergir, generando tensiones entre la pureza de las ideas y las necesidades pragmáticas de la política.

    El Académico:

    El académico se dedica al estudio, investigación y desarrollo de ideas y teorías. Su objetivo principal es profundizar en el conocimiento, descubrir verdades y aportar a la comprensión de diferentes campos del saber. En su búsqueda, no está limitado por agendas políticas ni por la necesidad de agradar a una audiencia específica. Su compromiso radica en la objetividad, el rigor intelectual y la búsqueda de la verdad.

    El académico suele trabajar en un entorno académico o de investigación, donde la libertad de pensamiento y la exploración de ideas son fundamentales. Su impacto suele medirse por la calidad y originalidad de sus investigaciones, publicaciones y contribuciones al conocimiento en su área.

    El Político:

    Por otro lado, el político está orientado hacia la acción y la representación de intereses. Su enfoque está en la toma de decisiones, la gestión de recursos, la legislación y la representación de la voluntad popular. El político necesita considerar opiniones diversas y trabajar para conciliar intereses en beneficio de la comunidad a la que representa. Esto puede implicar compromisos y negociaciones que distan de las ideas puras.

    El político tiene que enfrentar la realidad pragmática de la política: la necesidad de construir alianzas, negociar con oponentes y, en ocasiones, sacrificar ciertos principios para lograr avances tangibles. Esta dinámica puede llevar a una aparente discrepancia entre las ideas originales y las acciones políticas.

    Compatibilidad y Tensiones:

    Si bien algunos académicos incursionan en la política, la transición no es siempre sencilla. La política requiere habilidades de negociación y adaptación que pueden alejarse del enfoque más académico y teórico. A menudo, los políticos deben comunicar ideas complejas de manera accesible para un público general, lo que a veces implica simplificar conceptos.

    Las tensiones entre la pureza de las ideas y las necesidades pragmáticas pueden generar conflictos internos. Algunos políticos luchan por mantener su integridad intelectual, tratando de equilibrar la efectividad política con la fidelidad a sus principios. Otros pueden adaptar sus discursos y acciones para adaptarse mejor al panorama político, abandonando en cierta medida algunas ideas en pos de la viabilidad política.

    Conclusiones:

    En última instancia, ser un académico y un político implica diferentes enfoques y prioridades, aunque no son mutuamente excluyentes. La compatibilidad depende de la capacidad del individuo para adaptarse y equilibrar las demandas y compromisos inherentes a cada rol. Algunos pueden lograr un equilibrio entre ambos mundos, mientras que para otros, la distancia entre las ideas puras y la realidad política puede resultar insalvable. La Argentina de Milei está poniendo a prueba estas tensiones. Veremos con el tiempo si ha logrado resolverlas y en todo caso, quién se ha impuesto, si la política sobre el académico o termina siendo un extraño y caso único disruptivo dentro del mundo político.

  • «Winning» de Jack Welch: Estrategias para Triunfar en el Mundo Empresarial

    En el universo empresarial, alcanzar el éxito no es solo una meta, sino un conjunto de estrategias, decisiones y prácticas que moldean el camino hacia la excelencia. Hoy les recomendamos por si no lo han leído aún, el libro «Winning», de Jack Welch, el legendario ex CEO de General Electric, quien comparte sus ideas, experiencias y principios clave que ha cultivado a lo largo de su carrera para alcanzar el éxito en el mundo de los negocios.

    Liderazgo Eficaz y Transparencia

    Welch coloca el liderazgo en el centro de su enfoque. Para él, un líder efectivo es aquel que inspira, motiva y guía a su equipo hacia metas claras y alcanzables. Pero, más allá de las habilidades de liderazgo, Welch enfatiza la importancia de la transparencia en la gestión. La honestidad y la apertura son fundamentales para construir una cultura empresarial sólida y confiable.

    La Importancia de los Equipos Eficaces

    El libro destaca la necesidad de formar equipos sólidos y eficientes. Welch enfatiza que no se trata solo de contratar a individuos talentosos, sino de crear un entorno donde la colaboración y el trabajo en equipo sean prioridades. Estos equipos bien cohesionados son fundamentales para lograr resultados excepcionales en cualquier organización.

    Toma de Decisiones Ágil y Precisa

    Welch aboga por la toma de decisiones ágil y rápida. En un entorno empresarial dinámico, la indecisión puede ser costosa. Propone la idea de tomar decisiones informadas, basadas en datos y experiencias, pero sin caer en la parálisis por análisis. La agilidad en la toma de decisiones es esencial para mantener la competitividad en un mundo en constante cambio.

    Adaptación al Cambio y la Innovación Constante

    El autor resalta la necesidad de adaptarse al cambio constante en el mundo empresarial. Las empresas que se aferran al status quo corren el riesgo de quedarse obsoletas. Welch promueve una cultura organizativa que fomente la innovación, la creatividad y la disposición para abrazar nuevas ideas y tecnologías.

    Gestión del Talento y la Cultura Corporativa

    La gestión del talento es otro aspecto crucial según Welch. Identificar, nutrir y retener talento es esencial para el crecimiento y el éxito sostenible de cualquier organización. Asimismo, sostiene que una cultura corporativa sólida, basada en valores claros y una visión compartida, es fundamental para el desarrollo a largo plazo de una empresa.

    El enfoque de Welch en «Winning» no es solo teórico; está respaldado por décadas de experiencia en la cima de una de las corporaciones más influyentes del mundo. A través de sus principios y consejos, Welch proporciona una hoja de ruta para líderes y empresarios que buscan no solo triunfar, sino sobresalir en un entorno empresarial altamente competitivo.

    El libro «Winning» es una lectura inspiradora y práctica que desafía a los lectores a repensar sus enfoques, adoptar nuevas perspectivas y aplicar estrategias innovadoras para alcanzar el éxito. Su legado como líder visionario y su capacidad para transformar empresas hacen de este libro una guía invaluable para aquellos que buscan triunfar en el mundo empresarial.

    En conclusión, «Winning» no solo ofrece una visión detallada de las complejidades empresariales, sino que también proporciona una visión práctica y motivadora sobre cómo liderar, innovar y alcanzar el éxito en un mundo empresarial en constante evolución.

  • Cómo afectó la pandemia al desarrollo del lenguaje de los más pequeños

    Las interacciones sociales que ocurren durante los primeros meses de vida son fundamentales para que los bebés aprendan a comunicarse y desarrollen el lenguaje. El contacto físico, la mirada, la sonrisa y las primeras “conversaciones” cara a cara son los pilares sobre los que se construye nuestro conocimiento del mundo social. Las limitaciones en las relaciones sociales derivadas de la pandemia de covid-19 alteraron estas interacciones tempranas. Nos relacionamos menos y con menos gente. Tuvimos que renunciar a aspectos tan importantes en la relación como el contacto físico o la posibilidad de compartir objetos.

    Las primeras interacciones de los niños nacidos en pandemia han sido tan diferentes que es inevitable plantearse su impacto en el desarrollo temprano.

    Nuestro equipo ha investigado el desarrollo del lenguaje de los niños y niñas nacidos durante la pandemia y ha comprobado que es más lento que el de los nacidos antes de la misma.

    Vocabulario y morfosintaxis

    En el estudio, analizamos el desarrollo tanto del vocabulario como de la morfosintaxis, es decir, de la capacidad de producir frases cada vez más complejas. Participaron 153 niños y niñas de entre 18 y 31 meses. Comparamos los datos de dos grupos igualados en edad, en el nivel educativo de las madres y pertenecientes a escuelas infantiles de características similares.

    El grupo PRE estaba compuesto por niños y niñas nacidos y evaluados antes de la pandemia, mientras que el grupo POST estaba formado por niños y niñas nacidos entre octubre de 2019 y diciembre de 2020, es decir, muy pocos meses antes del estallido de la pandemia o ya durante la misma.

    Los resultados mostraron que los niños nacidos durante la pandemia utilizaban menos palabras distintas, es decir, tenían vocabularios más reducidos que los nacidos antes de la misma. Del mismo modo, los niños nacidos antes de la pandemia eran capaces de utilizar frases más complejas, es decir, con más palabras y con estructuras más elaboradas.

    Mientras que, como era de esperar, la media de los niños y niñas del grupo PRE se situaba en torno al percentil 50, la media grupal del grupo POST apenas llegaba al percentil 40 tanto en el vocabulario como en la complejidad de las frases.

    Limitación de estímulos lingüísticos

    Debido a las restricciones derivadas de la pandemia, los niños y niñas del grupo POST tuvieron limitaciones en sus relaciones sociales y contextos de interacción que posiblemente han impactado en su desarrollo lingüístico.

    Además, los estímulos lingüísticos recibidos se vieron afectados tanto en la variedad y frecuencia de las interacciones sociales como por el uso de mascarillas. Las mascarillas dificultan la comprensión e impiden aprovechar la información visual a la hora de aprender el lenguaje. El conjunto de estas circunstancias ha podido provocar un desarrollo más lento del lenguaje en este grupo.

    Estos hallazgos ponen de manifiesto la enorme importancia de las interacciones sociales tempranas y el claro efecto del contexto en el desarrollo de los bebés.

    En un desarrollo típico, los niños van aprendiendo primero unas pocas palabras y progresivamente van aumentando su vocabulario. Después empiezan a unir dos palabras, y de este modo van aprendiendo cómo pueden combinarse las palabras para expresar significados cada vez más complejos.

    Este proceso tiene lugar a través de interacciones variadas y significativas con los demás: aprendemos a hablar porque hablan con nosotros y porque lo que decimos produce un efecto en los otros.

    Riesgo para los más vulnerables

    Es previsible que los efectos de la pandemia en el desarrollo del lenguaje se vayan compensando a medida que pase el tiempo en un contexto ya normalizado. Sin embargo, esta situación ha supuesto un factor de riesgo añadido para los niños y niñas más vulnerables: aquellos que tienen condiciones biológicas o sociales que incrementan la probabilidad de que tengan dificultades en su desarrollo.

    Diversos estudios han mostrado que, en general los efectos de la crisis de la covid-19 han sido especialmente patentes entre los colectivos más vulnerables. Existe evidencia de que los nacidos durante la pandemia presentan un desarrollo más lento, por lo que es preciso no dejar atrás a los niños y niñas con mayor probabilidad de desarrollo atípico. Tenemos la obligación de detectar de la manera más temprana posible cualquier situación de riesgo. Solo así podremos evitar “efectos en cascada” en el desarrollo posterior.

    Si la detección temprana ya era fundamental, después de la pandemia resulta imprescindible. Aunque la crisis de la covid-19 nos parece algo del pasado, sus efectos en la salud mental de la población en general y en el desarrollo de los niños y niñas en particular siguen siendo una realidad que debemos atender.The Conversation

    Eva Murillo Sanz, Departamento de Psicología Básica. Coordinadora del Máster en Especialización en Desarrollo Comunicativo y Lingüístico en a Etapa de 0 a 6 años, Universidad Autónoma de Madrid; Irene Rujas Pascual, Profesora Ayudante Doctora. Facultad de Psicología, Universidad Complutense de Madrid; Marta Casla Soler, Profesora del dpto. Psicología Evolutiva y de la Educación. Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Madrid y Miguel Lázaro, Profesor de la Facultad de Psicología. Logopeda y lingüista. Especialista en trastornos del lenguaje oral y escrito, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Populismo: cómo reconocerlo.

    El populismo es un fenómeno político complejo que ha sido objeto de estudio y debate por académicos, politólogos y escritores a lo largo de la historia. Su naturaleza multifacética lo convierte en un tema intrigante y polémico, ya que su definición y manifestaciones pueden variar significativamente según el contexto cultural, socioeconómico y político.

    En esencia, el populismo se caracteriza por la movilización de las masas en contra de una élite percibida como corrupta, privilegiada o distante de las necesidades del pueblo. Este término ha sido explorado por numerosos autores, entre ellos, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, quienes, en su libro «Hegemonía y Estrategia Socialista: Hacia una Radicalización de la Democracia», analizan cómo el populismo puede ser una herramienta para la reconfiguración del orden político.

    Laclau y Mouffe argumentan que el populismo construye identidades políticas al dividir el espacio social entre «el pueblo» y «la élite», creando un discurso antagonista que busca unificar demandas y deseos diversos bajo un liderazgo carismático. Ejemplos recientes incluyen líderes como Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia, quienes se presentaron como representantes del pueblo contra supuestas élites corruptas.

    Otro enfoque notable sobre el populismo proviene del politólogo italiano Giovanni Sartori, quien en su libro «La política: lógica y método en las ciencias sociales» señala cómo el populismo puede desestabilizar la democracia al polarizar la sociedad y debilitar las instituciones. La polarización se evidencia en la retórica populista que tiende a simplificar problemas complejos, prometiendo soluciones sencillas y a menudo utópicas.

    El populismo puede tomar formas variadas en diferentes partes del mundo. Por ejemplo, en Europa, partidos como el Movimiento 5 Estrellas en Italia o el UKIP en el Reino Unido han utilizado discursos populistas antiestablishment, capitalizando el descontento público hacia las élites políticas y económicas. En América Latina, figuras como Andrés Manuel López Obrador en México han adoptado estrategias populistas apelando a las bases sociales más desfavorecidas.

    Sin embargo, el populismo no se limita a una región en particular. Donald Trump en Estados Unidos también empleó un discurso populista que apelaba a los «olvidados» y prometía restaurar la grandeza de América, utilizando un lenguaje que enfrentaba a «la gente común» contra «el establishment».

    Es fundamental reconocer que el populismo no es exclusivamente negativo ni positivo. Puede ser una herramienta para dar voz a sectores marginados y desatendidos, pero su tendencia a simplificar problemas complejos y a menudo su manipulación emocional pueden socavar la estabilidad democrática.

    En resumen, si bien el populismo puede manifestarse de diversas maneras,  hay algunas características principales que suelen identificarse:

    1. Líder carismático: El populismo a menudo gira en torno a un líder carismático que encarna las aspiraciones y demandas del «pueblo». Este líder suele presentarse como la única solución a los problemas del país, generando una fuerte identificación emocional con sus seguidores.
    2. Discurso antiélite: Una de las bases del populismo es la crítica a una élite percibida como distante, corrupta o privilegiada, a menudo culpándola de los males del país. Este discurso busca crear una dicotomía entre «el pueblo» y «la élite», promoviendo la idea de que solo el líder populista puede representar y proteger los intereses del primero.
    3. Simplificación de problemas complejos: Los líderes populistas tienden a simplificar problemas complejos, presentando soluciones aparentemente directas y simples a desafíos que tienen raíces profundas y multifacéticas. Este enfoque puede generar expectativas poco realistas entre sus seguidores.
    4. Apelación a las emociones: El populismo se apoya en las emociones de la gente, recurriendo a discursos apasionados y emotivos que buscan conectar con las preocupaciones y esperanzas del público. Este enfoque emocional puede generar una fuerte lealtad entre los seguidores del líder populista.
    5. Maniqueísmo político: El discurso populista tiende a dividir el espacio político en términos simples de bien contra mal, pueblo contra élite, lo cual puede polarizar la sociedad y dificultar el diálogo constructivo entre diferentes sectores.

    Desde la obra de Laclau y Mouffe hasta las reflexiones de Sartori, se evidencia la necesidad de comprender sus matices y consecuencias en la política contemporánea. Su impacto sigue siendo objeto de análisis y debate, ya que el populismo continúa moldeando el panorama político global.

  • Feliz día de las madres

    Seguramente muchos recordarán a Laura Ingalls, de la famosa serie La casita de la pradera o La Familia Ingalls. Resulta que fue la mamá de esa gran precursora libertaria Rose Wilder Lane, junto a Ayn Rand e Isabel Patterson. La historia de Laura y Rose nos recuerda que las relaciones entre madres e hijas pueden ser intrincadas y desafiantes, pero también pueden dar origen a algo excepcional. Es una narrativa que nos insta a reflexionar sobre las complejidades de la colaboración y el amor familiar, aun en medio de pensamientos divergentes.

    El libro «Pioneer Girl: The Annotated Autobiography» revela la tensa relación madre-hija detrás de «Little House on the Prairie». Laura Ingalls Wilder y su hija Rose Wilder Lane colaboraron en la serie de libros icónicos, pero su relación fue una montaña rusa de conflictos y colaboraciones. Aunque los libros son famosos por sus descripciones de la vida pionera en el Oeste, la dinámica entre Laura y Rose, plagada de dificultades, desafíos creativos y una común visión política, estuvo intrínsecamente entrelazada con la creación de esta obra literaria icónica.

    La colaboración entre Laura y Rose, aunque fundamental en la creación de la serie, no se reconoce en los libros. Sin embargo, su influencia es evidente. Laura compartió su relato autobiográfico en 1930 bajo el título «Pioneer Girl», pero fue Rose quien lo transformó, llevándolo a la ficción y adaptándolo para el público infantil.

    La dinámica madre-hija se refleja en los márgenes del libro, con Rose imponiendo cambios y Laura cediendo ante las demandas de su hija. Rose, reconocida como autora, veía los esfuerzos de su madre como modestos. A pesar de esto, la carrera de Rose declinaba, y encontró en el material de su madre una fuente nueva y rica para su propia ficción.

    La reconciliación entre madre e hija llegó con el éxito del primer libro, «La Casita de la Pradera».

    «Pioneer Girl» revela cómo la creación de la serie «Little House» fue un producto de la colaboración y negociación constante entre madre e hija. Rose, una autora exitosa en su propio derecho, se embarcó en la adaptación de las experiencias de su madre en la infancia para convertirlas en historias atractivas para los jóvenes lectores. Esta transformación se hizo a costa de modificaciones significativas en la narrativa original de Laura, con Rose tomando el control creativo de manera decisiva, incluyendo fuertes mensajes detrás de estos relatos, que sugieren una ideología política anti-gobierno y una exaltación de la autosuficiencia familiar.

    La influencia política de Laura y Rose añadieron profundidad a la serie, convirtiéndola en algo más que historias sobre la vida en el Oeste. La colaboración entre ambas, aunque tumultuosa, dio lugar a una obra literaria icónica liberal que ha dejado una marca indeleble en la literatura y en la relación entre madre e hija.

    Cuando Laura ya estaba anciana, escribe una Carta a los niños, en 1947, que en forma de consejo de mamá entrada en años y experiencia deja como legado. Una de sus frases la tomamos hoy para homenajear a todas esas madres que hacen para sus hijos el mejor mundo posible. Feliz día para todas aquellas madres!

    «La forma en que vivimos y sus escuelas son muy diferentes ahora, por lo que muchos cambios han hecho que la vida y el aprendizaje sean más fáciles. Pero las cosas reales no han cambiado. Todavía es mejor ser honesto y veraz; aprovechar al máximo lo que tenemos; a ser feliz con los placeres sencillos y a ser alegre y tener valor cuando las cosas van mal.» Laura Ingalls Wilder.