Etiqueta: calentamiento global

  • El fatal y falso ambientalismo

    No es difícil determinar la perversa naturaleza de una agrupación política; para ello sólo hay que poner atención a lo que dicen y hacen. No deja de sorprender que los EE.UU. se haya convertido en uno de los mejores ejemplos de dislocadas políticas de izquierda, caracterizadas por términos tales como: “ambientalismo, verde, progresismo, cambio o calentamiento climático», etc. El solo hecho de verlos empeñados en destruir la economía más pujante que haya existido lo deja claro. Una economía que surgió del respeto a las libertades humanas básicas, de propiedad del cuerpo, del pensamiento, palabra, libertad de tránsito y de los productos del ingenio y el trabajo.

    Uso el ejemplo de los EE.UU. como punto de referencia a lo que igual ocurre en nuestro patio. Tal es el “plan de reducción inflacionaria” (IRA) que, entre otras, propone adoptar a una “energía verde”, cuando, en realidad, los costos que ellos imponen son destructivos. Ya otros países, tal como España, han demostrado que obligar una transformación energética desde palacio y a destiempo sólo conduce al desastre, a costos aumentados y a la fuga de la industria.

    Casi todos, si no todos, los subsidios, esos que suenen a rumba para los idiotas, no convienen sino a los intereses bastardos. Si la actividad vale la pena, no requiere subsidio; a no ser que tenga otros propósitos. Fíjense en los negocios espaciales de Space X y los de Elon Musk, que están abaratando y mejorando de forma impresionante la exploración y la industria espacial.

    Los subsidios, ya sean para el medioambiente o el carnaval, siempre comienzan como cosa temporal que se vuelve eterna; en Panamá sobran los ejemplos. La cruda realidad es que reverdecer la economía por la ruta de las supuestas energías renovables no solo disparará los costos sino que destruirá el actual sistema económico que depende de ‘energía económica’.

    Mucho se cacarea acerca de los males de los combustibles fósiles pero poco o nada de lo positivo; de lo cual, por lo pronto, tiene más que la energía renovable. Por ejemplo, las capacidades de los combustibles fósiles en el enfriamiento, calentadores, irrigación y tal, neutralizan sus impactos de invernadero. En resumen, por ahora los combustibles fósiles son la mejor herramienta para el ambiente. Ni hablar que la inmensa mayoría de la humanidad carece de los medios para adoptar energías renovables; las cuales requerirán el uso de las fósiles.

    Es absurdo y ridículo creer que podemos hacer una transición a energías renovables por intermedio de normativas gubernamentales. No hay el espacio en este escrito de anotar todos los impactos negativos y demenciales de forzar una transición a destiempo. No más considerando la cantidad de cobre que se necesitaría, la Minera Panamá tendría que acabar con todo Panamá y aún así no logra nada. Pero de eso no hablan los ambientalistas. No hay suficientes minas en el planeta para los metales que requeriría lograr un cambio climático favorable; si es que entendemos lo que es favorable en cuanto al clima.

    Tampoco se habla de lo que serían las necesidades de recarga de las baterías de los vehículos eléctricos. Simplemente, no existe ni cerca la capacidad de generación eléctrica para la recarga de toso los vehículos; si es que fuese posible que todos los vehículos fuesen eléctricos.

    A fin de cuentas, todo el cacareo de irse por lo verde es como estar sentado en un restaurante dónde está prohibido fumar y en la mesa siguiente están sentados chinos, indios y tal fumando tremendos habanos.

    Y, para que la cuña azoque, ¿has considerado que el calentamiento global puede ser bueno para el agro y la alimentación de la humanidad?

  • La tulivieja y el cambio climático

    Tanto la tulivieja como el cambio climático atraen a quienes gustan de las fábulas o, digamos, la ficción. Hoy día no parece pasar un solo día sin que en algún medio los periodistas no estén generando su chin-chin con algún cuento climático. Pero, mientras los lectores y audiencias de TV se sientan embobados comiendo los cuentos de Tulivieja, nos vamos distrayendo de la realidad y de las cosas que sí importan; tal como la conservación de los suelos.

    Mi madre construyó una casa de suelo cemento en las faldas del cerro Gaital, en el Valle de Antón y por años no tuvimos ningún problema en cuanto a que el terreno loma arriba era escarpado; hasta que otra persona lo compró para hacer una casa y derribó todos los árboles y removió todas las grandes rocas de su terreno, creando una gran extensión de nada con grama. Un día se desmandó tremenda lluvia y los torrentes de agua que bajaron del Gaital llenaron toda nuestra casa de tierra. A la larga fue bueno, ya que nos llenó el terreno de una excelente y fértil tierra superficial. La moraleja es que no debemos promover la aceleración de la escorrentía de las lluvias ya que no sólo se lleva el suelo superficial, sino que el agua ya no percola al suelo y se produce un efecto de desertificación.

    En países asiáticos los agricultores aprendieron a cultivar arroz en laderas; para lo cual creaban hileras de montículos que desaceleraban la escorrentía permitiendo la percolación del agua. De hecho, hasta los indígenas panameños antes de la llegada de los españoles usaban este sistema, junto con zanjas con peces; es decir, conocían la acuicultura, uno de los secretos de la fertilidad o ciclo de la caca y la descomposición.

    En Panamá hemos desnudado ¾ de la selva del país creando desiertos llenos de caca de vacas cuyo mayor pasatiempo es emitir metano por sus tubos de escapes intestinales; peos metánicos. Lo que se nos escapa es que el eslabón entre las actividades humanas, el carbón y el clima es el agua; ya que el suelo desnudo retiene menos agua y produce desertificación y disminución de la fertilidad y, con todo ello, más CO2 en la atmósfera. Ni hablar que la escorrentía se lleva todos los fertilizantes, pesticidas y otros contaminantes a los ríos y al mar.

    A todo ello, los llamados progres, zurdos empedernidos, luego de la caída del Muro de Berlín, vieron en todo ello la oportunidad de oro para convertir el cambio climático en su dogma de fe; el cuento de la tulivieja, para reclutar a millones de incautos distraídos. Dicho en términos simples: los combustibles fósiles son esenciales, ya que nos permitirán efectuar la migración hacia otras fuentes de energía limpia y económica; poniendo énfasis en “económica”.

    Tristemente, tantos mal llamados “ambientalistas” distraen de los verdaderos mecanismos de mayordomía planetaria. El secreto del agro está en el suelo, ese que apodamos “tierra”; el material del cual vinimos y al cual regresamos al fin del camino.

  • Cambio climático o lunático

    Hoy que leo en las noticias el gabinete aprueba la creación de un viceministerio del Cambio Climático, mi tristeza por mi patria dio un salto cuántico. ¿Hasta dónde vamos a llevar la farsa del cambio climático?; que no pasaría de ser otra estrategia ideal para ordeñar la vaquita estatal.

    ¡Por supuesto que hay cambio climático! La bufonada es que siempre lo hubo y lo habrá. El cambio está en todo. No hay nada que no cambie. El mismo universo está en cambio perpetuo. Ahora, cuando escucho a una “autoridad” hablar de la necesidad de un “marco regulatorio”, me pregunto: ¿¡De veras!?, ¿que piensan regular el clima planetario?. Siento un inmenso deseo de regresar a las cuevas.

    Luego hablan de la “reducción de gases de efecto invernadero…” y mi espanto crece. ¡Van a regular los peos! Mil dólares de multa para quien suelte uno en la calle. Y me disculpan por mi forma de decir las cosas, pero todo esto rompe el ridiculómetro. Si me dijesen que van a ponerle más atención a la deforestación, a la contaminación de ríos y tal, es otra cosa.

    Luego hablan de “proteger el planeta”. Eso sí me anima, si es que están hablando de combatir la ñamería y el desbocamiento de gobiernos que se meten en todo lo que no deben, mientras descuidan lo que sí deben. En Panamá, por ejemplo, no pueden siquiera tapar los cráteres en las calles o lidiar con las tuberías del “vital líquido”, pero… ¡eso sí!, vamos a lidiar con el clima planetario. ¡Esto es un circo!; pero uno de mala calidad.

    Y al final del artículo que leo en la prensa, la joya de “conseguir financiamiento climático con tasas más bajas…” Ya tienen al país endeudado hasta la coronilla y quieren endeudarlo hasta la curumba del Barú.

    Oración al Señor: Dios mío ayúdanos a evadir las políticas públicas que limitan nuestras posibilidades y hacen más difícil la vida, particularmente para los que menos tienen. Ilumina a quienes hablan de la apocalíptica crisis climática y líbranos de caer en las manos de politicastros que buscan nuevas formas de asaltar el erario de todos; a tal punto de que están dispuestos a endeudar a la nación para cambiar el clima que siempre ha cambiado y seguirá cambiando. Y, Señor, ayúdanos a entender, de una vez y por todas, que el mayor peligro para la humanidad nos llega por la vía de los gobiernos excedidos en tamaño y alcance que se van metiendo hasta en nuestras letrinas.

    En resumen, tal vez en un futuro no tan distante la humanidad, si nos dejamos del relajo, pueda llegar a hacer cosas extraordinarias. Pero, ahorita no tenemos la capacidad de regular el clima y de meter en horma a países que no se van a dejar meter en horma y seguirán echándose peos y más peos, sonoros, gaseosos, y nauseabundos. Que hay muchas cosas en que invertir que ayudarían mucho más a todos.

  • Siembra de nubes en China: la técnica que ayudará a combatir la sequía y los contaminantes.

    El gobierno chino utilizó la siembra de nubes para reducir la contaminación y aumentar el índice de calidad del aire de la ciudad capital de Beijing.

    Es natural pensar que el clima es algo sobre lo que los humanos no tenemos control, pero el hecho es que los científicos han buscado durante décadas técnicas de modificación del clima que les permiten hacer que llueva y reducir el nivel de partículas en el aire, aliviando los efectos del cambio climático, algo que resonaría en muchas ciudades, asoladas por la contaminación.

    La siembra de nubes ha existido desde la década de 1940 y más de 50 países de todo el mundo la han probado, pero a medida que el calentamiento global ha empeorado en los últimos años, la práctica ha adquirido una renovada popularidad. Estados como Idaho, Wyoming y Oregon en EE.UU., o Los Emiratos Árabes han tenido éxito en las prácticas de siembra de nubes.

    Según varias fuentes, esta técnica, puede ayudar con todo, desde eliminar los contaminantes del aire hasta prevenir el granizo, reducir los rayos y ahuyentar la niebla, además de, por supuesto, aumentar la posibilidad de lluvia o nevada.

    La siembra de nubes es una técnica que funciona mediante un proceso de rociado de algunos productos químicos, generalmente partículas de yoduro de plata (AgI), algo de líquido refrigerante, hielo seco y gas propano incoloro. Eso tiene el efecto de estimular la condensación de las nubes, lo que hace que las gotas de agua se agrupen, aumentando así la posibilidad de precipitación y al mismo tiempo, de despejar acto seguido las nubes del cielo, razón por la cual esta técnica también se conoce como ‘blue-skying’. El gobierno afirmó que «esparcir el material desde arriba de la nube produce mejores resultados que hacerlo desde abajo». Los aviones o cohetes disparados desde el suelo pueden servir para introducir los productos químicos necesarios para catalizar la lluvia.

    El gobierno chino ha sido un defensor entusiasta de esta tecnología, gastando miles de millones de dólares en esfuerzos para proteger las regiones agrícolas o mejorar eventos importantes, incluidos los Juegos Olímpicos de 2008, reduciendo el smog y evitando la lluvia. Asimismo, este 1 de julio, el Partido Comunista de China celebró su centenario con importantes festividades que incluyeron a decenas de miles de personas en una ceremonia en la Plaza de Tiananmen. Los investigadores encontraron que la lluvia artificial redujo los contaminantes PM2.5 del aire en más de dos tercios y cambió el índice de calidad del aire de moderado a bueno, según el índice de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud. Pero para combatir la contaminación, dicen los funcionarios chinos, la siembra de nubes se complementa con el cierre de industrias contaminantes y otras prácticas.

    Aunque el enfoque principal de la modificación del clima de Beijing parece ser interno, los expertos advirtieron que existe la posibilidad de un impacto más allá de las fronteras del país. En diciembre de 2020, el gobierno chino afirmó que «para 2035, la modificación del clima de China debería llegar a un nivel avanzado mundial en términos de operación, tecnologías y servicios» y que el «área total de operación de lluvia artificial (nevadas) llegar más allá de los 5,5 millones de kilómetros cuadrados, y para la supresión del granizo debería ir más allá de los 580.000 kilómetros cuadrados».

  • El cuco del cambio climático

    “Cuco” o, ser muy cuco se refiere al comportamiento audaz y astuto de quienes buscan obtener ventaja ladina a costillas del prójimo. También está el ave “cuco” que pone sus huevos en nido ajeno para que otras aves les críen a sus pichones; algo así como tantos hoy día que favorecen el confisca-parte y reparte o que alegremente mandan a sus hijos a las mazmorras de NODUCA para que, tal vez, los eduquen. Así, los politicastros de este mundo usan el cuco del cambio climático para adelantar políticas que no podrían adelantar si no es a través del engaño.

    ¡Por supuesto! que hay cambio climático, siempre lo hubo, ya que el cambio es la constante universal. El truco del cuco está en causar alarma y hasta miedo o pánico, para lograr respaldo a sus desvariadas políticas centralistas. Pero, si lo que quieren decir es que el cambio climático es androgénico; es decir, causado por la contaminación que producimos los humanos, pues digan eso y entonces podemos entrar a considerar y discutir el asunto por dónde corresponde.

    Se vuelve obvia la intención ladina, esa que busca crear terror para arrear al ganado a sus corrales, cuando quienes suponen ser “autoridades” hablan con lenguas bifurcadas. En el planeta siempre han existido toda clase de eventos catastróficos; tales como pandemias más letales que el COVID, eventos de verdadero terrorismo, las armas nucleares, guerras, armas biológicas, volcanes, impactos estelares, plagas agrícolas, etc.

    La película “The Sum of all Fears” con Ben Affleck y Morgan Freeman giró en torno al caso del robo de una bomba atómica que fue activada en una ciudad. La posibilidad eruptiva de un mega volcán, tal como el de Yellowstone, es posible; tal como ocurrió en 1790 con el volcán islándico que acabó con la mayor parte de la población de esa isla; y que luego causó tal oscuridad sobre Europa lo cual produjo graves daños a la agricultura. Una explosión de Yellowstone podría causar una hambruna mundial.

    Si embargo, poco nos hablan nuestras supuestas autoridades de peligros reales que se están potenciando a causa de sus atroces políticas y corrupción. El que Panamá tenga la deuda más alta de la región debía producir pánico; pero la ignorancia es éxtasis. Y ¡por supuesto! que casi toda la población ignora si esos gastos o, mal llamadas “inversiones”, fueron productivas. Ya pronto veremos los terribles efectos de los encierros covidosos impuesto a los panameños, supuestamente para paliar la plaga.

    Despertemos y no nos dejemos embobar por pérfidos politicastros que venden engaños. El político de hoy que nos habla de cambio climático es un cuco que, en vez de enfocarse y enfocarnos hacia los problemas de la deforestación, o la basura, que bien se podría resolver, está dando claras evidencias de ser cuco y no estadista.