Etiqueta: capitalismo

  • El socialismo es impracticable

    Ludwig Von Mises, dijo que el socialismo era la aplicación de los valores militares en la economía y un programa político económico impracticable. Para que un programa socialista funcione, se necesita una mano de obra muy bien motivada y disciplinada, determinación que debe extenderse a toda la sociedad. Una sociedad socialista es una máquina de gente haciendo su trabajo de manera correcta, dentro de su organización, la cual al mismo tiempo tiene que trabajar de manera perfecta con otras organizaciones, todo bajo la dirección de orquesta de un planificador. Que no debe equivocar ninguna nota. Que debe tener la melodía, o plan correcto y verificar que todos sus subalternos cumplan a cabalidad su parte del plan. El problema es que el margen para soportar los errores e inconsistencias del mundo real no existe en el socialismo. La planificación centralizada es demasiado compleja e interdependiente para ser resiliente, necesita información perfecta en tiempo real que no existe, y necesita tener decisiones correctas todo el tiempo, lo cual es imposible de garantizar, porque están tomadas por seres humanos falibles operando con informaciones imperfectas y que no tienen la piel en juego si las cosas salen mal. Un solo error o problema en la cadena y el error se hace sistémico y afecta a toda la cadena porque todo está demasiado interconectado y centralizado. Esto inicia un proceso en cascada que termina destruyendo a todo el sistema como le pasó a la Unión Soviética en los 1980s.

    En una economía capitalista, sobre todo en un capitalismo liberal donde la libre competencia está más o menos garantizada y no se creen oligopolios demasiado grandes para fallar, el sistema está mucho menos descentralizado, existen muchas redundancias más o menos independientes, que garantizan que un fallo o error en el sistema sea localizado, y si una parte el sistema fracasa, otras empresas similares llenen su hueco rápidamente. La anarquía y redundancia del capitalismo, que los socialistas ven como un gasto innecesario de recursos, en realidad es una de sus fortalezas, porque crea redundancias y resiliencias. En un sistema capitalista la propiedad privada garantiza que los actores económicos tengan la piel en juego si las cosas salen mal. En el socialismo hay un solo sistema, el estatal, y por lo tanto, si éste fracasa, fracasa todo el sistema. Si una fábrica de pan en un sistema socialista trabaja mal, la gente se queda sin pan. Si una fábrica de pan en un sistema capitalista trabaja mal, la gente le compra pan a la competencia. En un sistema capitalista el dueño del negocio que quiebra pierde su negocio, es su piel la que está en juego. En un sistema socialista, el burócrata que tomó una decisión mala busca un chivo expiatorio o una excusa ideológica.

    El otro gran problema del socialismo es la motivación. Adam Smith declaró que el interés propio, es el motor de una economía capitalista, los biólogos evolutivos hablan de un gen egoísta, que la principal función de los organismos vivientes es perpetuar y reproducir sus propios genes. Es cierto que en las especies sociales como los humanos, el interés colectivo y la solidaridad tribal hacen contrapeso a los intereses individuales, pero pensar que la propaganda, el adoctrinamiento ideológico y el temor al castigo pueden reemplazar al interés individual y el tener la piel en juego como motivo para la producción económica, es ilusorio. No se puede cambiar la naturaleza evolutiva del ser humano. El interés personal seguirá existiendo, solo que en el socialismo se va a canalizar por medios poco productivos, como la intriga, el arribismo político, la corrupción y el mercado negro. Y la mano de obra y la burocracia disciplinada y motivada del socialismo simplemente desaparece. El sistema se estanca, como le pasó a la URSS durante el período Breznev en los 1970s.

    Por todas estas razones, el socialismo, por lo menos al estilo soviético, resultó un programa político económico inaplicable. Necesita de gente perfectamente motivada, en una burocracia sin motivos de lucro o interés personal, tomando decisiones perfectas con información perfecta, sin la asistencia de un mercado redundante y resiliente, sin arriesgar nada si las cosas salen mal. Algo que es imposible de lograr en el mundo real.

    El mercado puede ser caótico, la mano invisible de Adam Smith es una analogía mala de una época cuando los intelectuales eran deístas. Más bien es como la teoría evolutiva de Darwin, un proceso caótico de prueba y errores, donde la extinción o el cierre de empresas es la prueba de que los genes en el primer caso o los memes en el segundo caso, no eran los correctos para sobrevivir en el ecosistema. Donde a la muerte de una especie o empresa, otra llena su lugar ecológico o la ecología misma cambia. Pero el mercado, esa anarquía de millones de personas comprando y vendiendo, abriendo y cerrando empresas, esa destrucción creativa, es la razón por la cual las economías de mercado liberales son tan resilientes.

    Y la palabra operativa es liberal… economía de mercado liberales o capitalismo liberal. Porque también existe otro tipo de capitalismo. El capitalismo de amigos o mercantilismo. En el cual también existen la propiedad privada, los empresarios y el mercado capitalista, pero el Estado se asegura que existan ganadores y perdedores fuera de las decisiones tomadas dentro del mercado. Como le sucede a los bancos tras la creación de los bancos centrales o a los complejos militares industriales. O en América Latina a casi todas las grandes empresas. Esto sistema implica una especie de planificación por proxy que crea oligopolios “demasiado grandes para fallar” donde la intervención estatal evita que los dueños de estas empresas tengan la piel en juego si las cosas salen mal. Como los rescates bancarios. Estos oligopolios tienen los mismos problemas que las grandes economías estatales, errores o malas planificaciones suelen afectar en cascada grandes partes de la economía y usualmente requieren de transferencias de recursos de sectores productivos de una economía a otros menos productivos pero políticamente más influyentes cuando la piel está en juego. Por eso la palabra operativa es capitalismo, pero capitalismo liberal.

  • El Día D y la división del mundo en dos bloques

    El 6 de Junio de 1944 los Aliados Occidentales, venciendo los temores de Churchill, heredados del desastre del Galípoli de 1915, lanzaron la invasión el Día D. Tropas de los Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá desembarcan en varias playas de la región de Normandía, en Francia, iniciando la campaña del Noroeste de Europa. Esta campaña no decidió la suerte de la Segunda Guerra Mundial en Europa. De hecho, Stalin llegó a arrepentirse de que su insistencia en un segundo frente se había cumplido.

    La razón es sencilla: la Unión Soviética, a costa de enormes bajas, y sacrificios, para mediados de 1944 estaba ganando la guerra a los alemanes. En Stalingrado había logrado echar a los alemanes del Cáucaso y recuperar amplios territorios. A mediados de 1943 había rechazado con éxito la contraofensiva alemana en Kursk, y había iniciado la lenta y larga contraofensiva estratégica que los llevaría dos años después a Berlín. La URSS estaba ganando. Para mediados de 1944 había roto el bloqueo a Leningrado, recuperado la Ucrania, y preparaba un golpe devastador al Grupo de Ejércitos Centro en Belarus. Los alemanes iban a perder la guerra. El gran ganador sería la Unión Soviética. Stalin obtendría ganancias territoriales e ideológicas en Europa. Además no se sabían la magnitud de los daños y pérdidas sufridas por la URSS. Los aliados occidentales pensaban que Stalin y Hitler podían volver a pactar como hicieron en 1939. Y Stalin pensaba que si con un golpe de estado sacaban a Hitler, los alemanes podían pactar con los aliados occidentales.

    El Día D inicia la campaña de Normandía, la cual se convierte, tras el éxito de la Operación Bragation en Belarus en julio de 1944, en una carrera hacia las fronteras alemanas y hacia Berlín.

    Stalin tenía las de ganar, el éxito de la operación Bragation literalmente le otorgó Europa oriental, además se podía dar el lujo de ordenar avances sin tomar en cuenta el número de bajas. En Yalta, los aliados occidentales tuvieron que aceptar el dominio de Stalin de Europa Oriental. En Yalta, la URSS, los Estados Unidos y el Reino Unido se repartieron Europa, sin preguntarles a los pueblos recién liberados si estaban de acuerdo con la repartición. Ese fue el inicio de la guerra fría.

    Porque está claro que había comunistas que deseaban que sus países occidentales se incorporaran al paraíso socialista. Y por supuesto, los polacos y checos, vieron como su sueño de elecciones libres y gobiernos democráticos se esfumaba. Por un poco más de 40 años  tendrían que sufrir el oprobio de gobiernos comunistas, gústeles o no a la gente. El problema principal fue Alemania.

    Alemania quedó ocupada en cuatro zonas. Tres occidentales, manejadas por potencias occidentales y una oriental, ocupada por los soviéticos. Poco a poco, mientras que en occidente se imponía un régimen liberal democrático y capitalista, en la zona soviética se impondría un régimen comunista. La división de Alemania y el posterior Muro de Berlín confirmaban que en Europa, con la cortina de hierro desde el Báltico hasta el Adriático, Occidente había caído. Sin embargo, el sueño de Stalin de eliminar la República Federal Alemana y expulsar a los anglosajones al Canal de la Mancha nunca pudo cumplirse. Tras 40 años el comunismo europeo colapsó.

    Pero todo eso no hubiera sido posible si los norteamericanos, británicos y canadienses no hubieran triunfado en el asalto anfibio más grande de la historia que liberó a Francia, Bélgica, Holanda y la parte occidental de Alemania antes que los soviéticos lo hicieran. Los desafortunados Europeos del Este tuvieron que soportar 40 años de una dictadura un poco más benigna que la nazi fascista con los atrasos políticos y económicos que esto significó, pero eventualmente también se liberaron del comunismo, que no pudo ser hegemónico como soñaba Stalin.

    Por eso el Día D siempre deberá ser recordado, por el mundo libre que hoy gozamos.

  • Bolsonaro: “La Bolsa Sona”

    “Barcelona es bona si la bolsa sona, si la bolsa no sona, Barcelona no es bona”

    La aparición de Bolsonaro ha traído de nuevo a la palestra una discusión ética y política respecto a la izquierda y la derecha. Al respecto voy a insistir en que es un tema trascendente y a mi juicio Bolsonaro lo pone de manifiesto. En primer término dícese que Bolsonaro es de extrema derecha, y una vez más me pregunto que significa es calificación o descalificación.

    Todo parecería indicar que Bolsonaro pretende reinstaurar en Brazil el sistema político económico que cambió la historia del mundo, y trajo por primera vez en la historia la libertad y la creación de riqueza. Por tanto pareciera a partir de sus declaraciones que pretende liberar al Brazil del sistema de izquierda imperante que destruyó la economía y que también planteo la problemática de la libertad. Y no olvidemos eliminar la corrupción.

    En razón de esa actitud que considero una virtud, también se ha opuesto a la dictadura de Maduro en Venezuela y tampoco ha ignorado la prevaleciente en Cuba por casi sesenta años. Este último hecho parece ser ignorado en el resto del llamado mundo Occidental. Fue así que Obama firmó un acuerdo con Raúl Castro y los europeos continúan invirtiendo en las playas de Cuba.

    Es un hecho notorio que aparezca en América Latina una personalidad que como Bolsonaro pretende reconocer públicamente el fracaso económico del socialismo y su lamentable éxito político. Insisto pues en que la demagogia está presente en el mundo occidental vía el socialismo y la evidente confusión prevaleciente entre los derechos individuales y los derechos humanos. Hecho al que me he referido en anteriores oportunidades. Pero otra vez voy a insistir en la presente falacia de la igualdad como principio en que se basa la reducción de la pobreza, cuando la historia ha demostrado lo contrario.

    Cuando los derechos son del pueblo, nadie tiene derecho, y es la razón de ser de la instauración del poder absoluto. Y permítanme citar de nuevo a Alexander Hamilton que escribió: “Una peligrosa ambición subyace bajo la especiosa máscara del celo por los derechos del pueblo”. Pero Marx está presente en Occidente vía Eduard Bernstein que en discusión con Lenin dijo: “Al socialismo se puede llegar democráticamente y sin revolución”. Creo que lamentablemente tuvo razón, y a los hechos me remito.

    Al respecto escribió Fareed Zakaria en su artículo en Foreign Affairs: “Populism on the March”. Allí en primer lugar reconoció que Occidente está en problema y seguidamente escribió definiendo al populismo: “¿Qué es populismo? El significa cosas diferentes para diferentes grupos, pero todas las versiones comparten un recelo de una hostilidad hacia las élites, corrientes políticas e instituciones establecidas. Históricamente el populismo ha tenido variantes de izquierda y de derecha y las dos están hoy floreciendo”.

    Al respecto vale recordar hoy las palabras de León XIII en su encíclica Rerum Novarum en 1891: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales, los altos y los bajos; afánanse en verdad por ello los socialistas; pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual su ingenio, ni la salud ni las fuerzas. Y a la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna. La cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad”. Creo que había aceptado la mano invisible de Adam Smith. No puedo menos que reconocer la sabiduría de estas palabras y que hoy lamentablemente son ignoradas por el Papa Francisco.

    Volviendo a Bolsonaro ahora surge en The Economist otra confusión al respecto, por llamarlo un peligroso populista con algunas buenas ideas. No me cabe la menor duda que esa observación entraña otra confusión en el ámbito de las calificaciones en la filosofía política. El populismo lo describió Aristóteles como la democracia destructora de la república en función de la demagogia. Y advirtió: “Tengan cuidado que los pobres siempre van a ser más que los ricos”.

    Por otra parte como dije en el artículo citado de Foreign Affairs se reconoció la existencia del populismo de izquierda, socialismo y de derecha nacionalismo. La imperancia del primero trasmitida en el aumento del gasto público determinó la caída en la tasa de crecimiento de la Unión Europea. A partir de la crisis del 2008 el único país europeo que creció fue Alemania un 7% en el período. Hoy parece que tampoco crece. Por otra parte el populismo de derecha representado por Maurice Le Pen en Francia constituye una amenaza a la permanencia de la Unión Europea.

    Aparentemente Bolsonaro en defensa aparente de los principios que cambiaron al mundo parece popular. El es favorable a la reducción del gasto público y el déficit fiscal, a eliminar la corrupción, a la liberación del comercio y adoptar acuerdos bilaterales además del Mercosur, y por supuesto el respeto por la propiedad privada. A esa política propuesta se le ha denominado extrema derecha y The Economist populismo.

    Creo que lo importante es destacar las propuestas políticas y económicas que pretenden recuperar la economía breasileña, que se encuentra defenestrada por los gobiernos de izquierda prevalecientes en los últimos 20 años, con Lula da Silva a la cabeza, hoy preso por corrupción política.

    Bien venido Bolsonaro quien ya según la reciente información ha logrado que “sone la Bolsa de Brazil”. Nada mejor puede esperarse políticamente que la política correcta sea popular y haga posible rescatar los principios reconocidos en el Rule of Law, bajo las ideas de Locke, Hume y Adam Smith desarrollados por lo Founding Fathers en Estados Unidos. Esa es la inversa de la popularidad en que se basan los gobiernos de izquierda fundados en la demagogia del populismo de izquierda y de derecha.

    Perdón de nuevo por la multiplicidad de citas. Me parece importante hacerlo pues las ideas de la libertad que yo defiendo afortunadamente no son mías. Si hubiesen sido mías estaríamos viviendo en la Edad Media. Y esta aclaración no la hago por modestia. Yo no tengo ese defecto.

  • Las Kardashian y los emprendedores modernos.

    Es fácil ver a las Kardashian como ejemplo de la superficialidad, banalidad y vulgaridad de la cultura popular norteamericana que se exporta al mundo. Kim, la que empezó la moda, lo hizo mediante un video porno y la fetichización de los raperos afroamericanos. Luego vino un reality show, un reality tv que es el tipo de televisión que apela al mínimo común denominador, porque no necesita “actores” y los “guionistas”, que dicen que no tienen pero los tienen, escriben más bien situaciones y no escenas o diálogos. Pero se hicieron millonarias.

    De ser las hijas de uno de los abogados de OJ Simpson pasaron a ser íconos que eran famosas por ser famosas. Hijastras del medallista olímpico del Decatlón, Bruce Jenner, el cual inicia una “transición”, para dejar de ser Bruce y pasar a ser Catlyn, han reemplazado a las verdaderas actrices de cine y a las músicas como ícono de la moda para millones de adolescentes en el mundo. Sus dos medias hermanas, hijas de su padrastro/madrasta Bruce/Catlyn Jenner, al principio renuentes a ser lanzadas a la fama por el reality show han sabido capitalizar también. Kendall Jenner es ahora la modelo mejor pagada del mundo y está entre las diez celebridades mejor pagadas. Y Kylie Jenner está rumbo a ser la billonaria más joven del mundo probablemente justo después de cumplir sus 21 años.

    ¿Y cómo lo hace Kyle, una chica que es una madre jovencísima y que además vive en casa de su madre? Capitalizando la fama de la Kardashians, Kylie lanzó una línea de cosméticos con un set de 29 dólares de lápiz labial y delineador hace dos años. Hoy su compañía vale según Forbes, alrededor de 800 millones de dólares. Kylie Jenner es dueña del 100% de las acciones. Súmenle a eso sus endosos publicitarios, y la chica vale 900 millones de dólares, después de pagar los impuestos. Comparativamente su media hermana Kim se estima que tiene 350 millones de dólares, y ella fue la que inició todo. A este ritmo llegará a los mil millones de dólares antes de los 22, rompiendo el record de Mark Zuckerberg a los 23 o Evan Spiegel más tarde en sus veintes.

    Y es oportuno mencionar al dueño de Facebook y al de Snapchat porque ambos han creado los instrumentos del secreto de la riqueza de Kylie Jenner, las redes sociales.

    Son las redes sociales, las que permiten que en un país maravilloso como los Estados Unidos jóvenes de familias privilegiadas, por su acceso a la educación o los medios más que por ser muy ricas, puedan iniciar negocios millonarios desde las cocinas de sus casas. YouTube, Facebook, Twitter, Snapchat, Instagram, permiten a Kylie Jenner convertir a los fans de las Kardashian en clientes.

    El verdadero negocio de las hermanas Kardashian/Jenner es crear gustos y modas mediante las redes sociales. Para ser una empresa que vale 800 millones de dólares, Kylie Jenner solo emplea siete empleados a tiempo completo y cinco a tiempo parcial. La manufactura y empaquetado se la deja a otra empresa mediante el outsourcing.  Ventas y entregas, se lo deja a una compañía de ventas por internet. ¿Finanzas y relaciones públicas? La matriarca de las Kardashian/Jenner se las maneja a todas sus hijas, a cambio de una comisión del 10%. Esto hace que el staff de la empresa de Kylie Cosmetics sea muy ligero y maximiza las ganancias.

    Jenner hace post todas las horas en Instagram donde sus seguidores pasan los cien millones mostrando ella misma sus distintos productos mediante selfies. Y esto se repite en Twitter, Snapchat y otras redes sociales.

    Hasta cierto punto, lo que hace es similar a lo que hizo Donald Trump, con sus llamadas a programas de televisión y sus twitters incendiarios. Trump empezó en el negocio de bienes raíces pero pasó al negocio de ser famoso por ser famoso de la Reality Tv. Tanto Trump como Jenner han demostrado cómo se puede usar la fama televisiva para ganar votos y dinero. Trump logró vencer a los políticos con maquinarias establecidas, Jenner a las grandes firmas de cosméticos neoyorquinas y parisienses.

    Y no es la única, varias otras nuevas billonarias que pasaron los mil millones de dólares lo han hecho de la misma manera, redes sociales y cosméticos vendidos por Internet. De hecho las ventas en tiendan físicas si bien han sido un éxito, no producen las mismas ganancias que dejan las ventas por Internet, así que el esfuerzo principal va por las ventas online.

    La matriarca Kris Jenner siempre insistió en una familia donde no existen ambiciones de tener carreras universitarias, en que sus hijas e hijos tengan emprendimientos. Kim está metida en los juegos para celulares, Rob en las medias, Kendall es modelo y Kylie también lo era.

    Kris ha sabido usar los escándalos mediáticos para lanzar las carreras de sus hijas y usar los contactos que tiene para que las cosas pasen. Creando un impero a través de sus hijas e hijos.

    La nueva moda de ser famoso por ser famoso ahora sirve de base de negocios sólidos pero estos no son duraderos, la fama pasa de moda y es probable que las Kardashian tengan que diversificarse en negocios que dependan menos de su fama personal cuando sus fanáticas envejezcan.

    Pero por ahora, Kylie Jenner sigue los pasos que Bill Gates y Mark Zuckerberg iniciaron, de cómo tener más de mil millones de dólares antes de los 30 años, empezando desde el garaje, o el estudio o la cocina de su casa.

    Lecciones:

    1. Los costos inicio fueron bajos: 250,000 dólares gracias al outsourcing.
    2. Como el capital inicial fue bajo, Kylie Jenner pudo mantener el 100 por ciento de las acciones en su poder.
    3. El outsourcing permite mantener los costos operativos bajos.
    4. Las redes sociales permiten enormes oportunidades a quienes saben usar sus posibilidades.
    5. Los milenials y los zoomers que entienden estas tecnologías pueden ser la generación más rica de la historia.
    6. Con las redes sociales se puede estar en todos lados desde la cocina de la casa, a un país exótico sin dejar de trabajar.
    7. Con la tecnología de Internet, se necesita menos gente para fabricar y vender productos a nivel mundial.
    8. Con el aumento de la productividad aumenta la riqueza.
    9. La disparidad puede ser producto de la tecnología, simplemente los que iniciaron una práctica o mercado se van a beneficiar inicialmente de manera desproporcionada, y esto no es malo.
    10. Eventualmente cuando la novedad se acaba y aumenta la competencia esta se va a balancear sin necesidad de medidas fiscales punitivas.

    Mientras esto pasa, Kylie y sus hermanas tienen su gran momento. Ya no podemos acusarlas solo de ser famosas por ser famosas.

  • Igualdad, Pobreza y Libertad

    El último discurso del presidente argentino, Mauricio Macri,  valoró fundamentalmente el haber logrado una reducción en el nivel de pobreza en el año 2017, que según los datos pertinentes se habría reducido del 28% al 25%. Y asimismo repitió que su propuesta de política nacional es el de reducir la pobreza a cero, lo que manifestó como el proyecto pincipal de su política. Lo que no explicó es cuál es la política a seguir para lograr ese objetivo.

    Al respecto voy a comenzar refiriéndome a algunas consideraciones de Ayn Rand que estimo trascendentes ante el mundo en que vivimos, en el cual la izquierda ha monopolizado la ética en nombre de la supuesta igualdad y los derechos del pueblo. Olvidando que cuando los derechos son del pueblo ni Ud. ni yo tenemos derechos. Ya debemos de saber que los derechos del pueblo son la retórica izquierdista para lograr el poder absoluto violando los derechos individuales.

    Y así dice Ayn Rand: “El principio básico del altruismo es que el hombre no tiene derecho a vivir por su propio motivo, y que su servicio a los demás es la única justificación de su existencia”. Esperemos, entonces, que el proyecto de Macri no esté basado en el altruismo. Ya con el pensamiento de Kant al respecto de que la búsqueda de la felicidad es deshonesta pues se hace por interés y no por deber, determinó el principio básico del Iluminismo que creara el totalitarismo europeo, como la racionalización del despotismo. Por supuesto que doy por sentado que Macri no pretende un proyecto de esa naturaleza, pero es imprescindible determinar cuáles son los principios en que basa el logro de la eliminación de la pobreza.

    Entonces voy a insistir en el pensamiento de Ayn Rand al respecto del capitalismo: “Comparado con los siglos de hambre pre capitalista, las condiciones de vida de los pobres en los primeros años del capitalismo fue la primera oportunidad que los pobres tuvieron de sobrevivir”.

    En virtud de esa realidad surge la descalificación de Marx del capitalismo como la explotación del hombre por el hombre, que constituye el desconocimiento del sistema que cambió la historia del mundo y que fuera el Rule of Law, cuyo principio fundamental es el respeto por los derechos individuales “a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la propia felicidad”. Y asimismo el reconocimiento de la naturaleza humana para decidir la necesidad de limitar el poder político, pues como reconoció John Locke: “Los monarcas también son hombres”.

    El Rule of Law es un sistema ético político y al respecto me voy a volver a referir al Locke que dijo: “Lo que importa no es la Ley, sino que ley” Y al respecto Hayek se refirió claramente cuando escribió: No es lo mismo una ley que regula el tránsito, que una que ordena donde tenemos que ir”.

    El respeto al derecho a la búsqueda de la propia felicidad es como reconociera Locke el principio fundamental de la libertad. Así fue reconocido por Adam Smith en su visión de la llamada mano invisible conforme a la cual el individuo beneficia más a la sociedad en la persecución de su propio interés que aquellos que pretenden actuar por el bien público. Y al respecto Vaclav Ravel dijo: “La riqueza de las naciones depende  de la libertad de sus habitantes, no de la fertilidad de sus tierras”.

    Por todo lo dicho anteriormente es indudable que la eliminación de la pobreza requiere la implementación del sistema que crea riqueza, y que no se basa en la generosidad del gobierno. Ya debiéramos saber que hay una correlación inversa entre e nivel del gasto público y la tasa de crecimiento económico. Por tanto la conditio sine qua non del propósito de Macri de la eliminación de la pobreza requiere la reducción del gasto público.

    El otro factor que afecta la posibilidad del crecimiento económico es la tendencia socialista a la búsqueda de la igualdad. Como bien dijera Karl Popper: “Me percaté que en la búsqueda de la igualdad se perdía la libertad, y después no había igualdad entre los no libres”. Pero al respecto vale recordar las sabias palabras del Papa León XIII que en 1891 escribió la encíclica Rerum Novarum donde dijo: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales los altos y los bajos. Afánanse en verdad, por ella los socialistas; pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud, ni las fuerzas; y la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna. La cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad”. Como vemos León XIII había aceptado la mano invisible de Adam Smith y hoy lamentablemente el Papa Francisco parece no haber leído la Rumrum Novaran.

    Hoy a mi juicio seguimos en una confusión prístina a la que se ha añadido la situación de China. La China bajo un gobierno supuestamente comunista crece a tasas inconmensurables y ha pasado a ser la segunda economía mundial. Y en ese proceso ha logrado sacar a 300 millones chinos de la pobreza. Esa situación aparentemente nos deja perplejos ante el hecho de que la Unión Europea democráticamente prácticamente no crece hace más de diez años.
    Yo me permito concluir al respecto que la China es hoy más capitalista que la Unión Europea, que se encuentra en manos del socialismo democrático. O sea Marx, Eduard Bernstein mediante. Según la última información al respecto el gasto público en China alcanza al 31% del PBI en tanto que el promedio en la Unión Europea alcanza al 47,5% del PBI Y en Francia al 56% del PBI. Otro dato importante al respecto es que el 40% de la inversión extranjera va a la China. Por ello no puedo menos que concluir que desde el autoritarismo de Xi Jimping se respetan los derechos de propiedad y de la búsqueda de la felicidad.

    Entonces volviendo a la situación de Macri insisto que lo que crea la pobreza no es la desigualdad tal como lo reconoció Margaret Thatcher en Inglaterra, sino la falta de creación de riqueza. Y esta depende del derecho de propiedad que está siendo violado fácticamente por el incremento inusitado del nivel del gasto público. Y recordemos Churchill cuando escribió: “El socialismo es una filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia. Su virtud inteligente es el reparto igualitario de la miseria”.

    Decididamente Macri no está en esa era, y por ello uno de sus aportes fundamentales al cambio ha sido la restauración de la seguridad jurídica y el restablecimiento de la confianza en Argentina en el orden externo. Por ello la oposición tradicional argentina lo ataca por estar de parte de los ricos. Y la realidad es que son los ricos ante la seguridad jurídica los que generan riqueza. Cuando por el contrario. en nombre de los pobres se violan los derechos de propiedad, se genera más pobreza y la única riqueza es la que queda en las manos de los que la reparten.