Etiqueta: caridad

  • ¿Qué es la Asistencia Social?

    Escribir enfocando temas como el de la pregunta del título de este escrito tiene sus altibajos; y comienzo por los bajos. Debido a que son temas poco o mal abordados en los medios tradicionales, una mitad de la población no los conoce o entiende y la otra… si acaso los entiende la desatiende. ¿Y por qué habrían de desatender temas tan importantes como el de la “asistencia social”? Por variedad de razones; pero quizá las más relevantes son: 1) criticar la asistencia social no es popular; 2) no saben qué hacer al respecto, particularmente en el ámbito politiquero y así se menea la tamborera.

    Pero, para entrarle al tema por la puerta principal, que sería la del verdadero significado de la frase “asistencia social”, se trata de “programas de ayuda económica o servicios para personas en necesidad.” Y, de salida, entramos en el laberinto de la realidad y del entendimiento; es decir: ¿cómo y por qué quedan tantos atrapados en necesidad de asistencia; y entonces viene la palabrita “social”. ¿Qué es eso de “asistencia social?”

    Para un político bien puede ser la oportunidad de subir y quedarse sembrado en puestos de disque “autoridad” que le redundan en gratificaciones $$$. Y digo “disque autoridad” ya que la verdadera “autoridad” resuelve y no usa su “autoridad” para pelechar. Y voy al meollo del asunto: Que la verdadera asistencia social debería apuntar a lograr que la gente no requiera asistencia social económica; y ello por muchas razones de peso:

    1. La verdadera asistencia social no debería ser un fin en sí misma, sino un medio temporal para empoderar a las personas y comunidades, fomentando su autosuficiencia.
    2. El verdadero asistencialismo no crea más dependencia y miseria; detrás de lo cual hay razones económicas, sociológicas y tal. Si lo haces mal, terminas creando una dependencia crónica.
    3. Cuando personas faltas de motivación logran supuestos subsidios, pierden el des superación, creando patrones intergeneracionales, con familias enteras estancadas en una cultura de servilismo.
    4. El villano es el clientelismo electoral; en dónde, por ejemplo, legisladores en vez de legislar facilitando el emprendimiento hacen lo contrario. Por algo en Panamá la formalidad va en picada y la informalidad en ascenso.
    5. El mal asistencialismo genera corrupción que desvía recursos productivos en actividades improductivas. No más hay que ver los millardos que se han descubierto en los EE.UU., de fondos de supuesto asistencialismo que han terminado enriqueciendo a malandrines y otros han ido aparar a Somalia.

    Estos son apenas unos apuntes de efectos terribles del mal asistencialismo, que promueva dependencia prolongada o permanente, erosionando la autoestima; y ni hablar que crea división de clases.

    La verdadera asistencia social no debe venir de arriba hacia abajo, no es un asunto gubernamental; es decir, de los políticos hacia Tío Pueblo, sino que quien verdaderamente está en posición de asistir es el “prójimo”; ese que estando “próximo” y conoce al necesitado le puede ayudar.

    Es terrible que los supuestos políticos crean que su función es andar confiscando y repartiendo para quedarse con el filete. Y el enorme problema y reto es ver cómo salimos de ese lodazal de maleantería política que lo hemos establecido como cosa buena.

    La parranda de llamados “subsidios” siempre tiende a ir en aumento, pero ya llegará el momento en que sea insostenible y quienes pagarán son nuestros hijos.

    En fin, más prueba que en Minnesota que han defraudado con el programa de “asistencia social” por más de $9 mil millones y viene mucho más; dinero que ha ido a bolsillos políticos y peor, a parar en grupos terroristas islámicos. Si allá llueva, por acá no escampa.

  • ¿Qué dice la filosofía sobre dar limosna?

    A veces, alguien nos pide una limosna. Y en ese instante, la duda aparece: ¿es realmente una ayuda o solo una manera de perpetuar el problema?

    En ocasiones nos encontramos con personas que nos piden una ayuda. En la calle o en algún lugar público solicitan educadamente, o incluso exigen, una contribución. Es posible que en estos casos nos surja la duda, con independencia del tono con el que se hace la petición o de quién procede, de si estamos haciendo lo correcto.

    ¿Empleará esta persona el dinero que le voy a dar para comer o para financiar el abuso de alcohol y otras sustancias? ¿Sería eso algo necesariamente malo? ¿Es posible que esta persona lleve en el bolsillo un teléfono de última generación que yo no me puedo permitir? ¿Me parece todo esto bien? ¿No sería mejor canalizar esta ayuda a través de una ONG especializada?

    Estos interrogantes remiten a una cuestión abordada por el pensamiento filosófico a lo largo de la historia. La filosofía no resuelve la cuestión (no es su función hacerlo), pero nos da pistas y razones para reflexionar críticamente sobre nuestro posicionamiento de cara a luchar contra las injusticias y las desigualdades sociales.

    La limosna en la Antigüedad

    En la República de Platón, título que denomina el estado ideal que propone el filósofo, no hay espacio para la mendicidad. Es un estado organizado y orientado a la eficacia donde quien pide limosna lo hace de una forma ilegítima:

    “Que no haya mendigos en nuestro Estado. Si alguno le ocurriese el mendigar y el procurarse con qué vivir a fuerza de limosnas, que los agoránomos le arrojen de la plaza pública, los astínomos de la ciudad, y los agrónomos de todo el territorio, a fin de que el país se vea completamente libre de esta especie de animales”.

    Tanto Platón como su discípulo Aristóteles pretenden organizar el estado mediante leyes que “den a cada cual lo que le corresponde”. Pero no debemos entender esto como una forma de redistribución de la riqueza, ni como una reivindicación de los derechos humanos tal y como hoy los entendemos. Es más bien una expresión de la idea conforme a la cual cada rol en la sociedad está marcado (normalmente desde el nacimiento hasta la muerte) de una forma rígida y, según el lugar que se ocupa en la sociedad, se tienen unos u otros privilegios.

    En el pensamiento estoico, hoy en día tan de moda, se abandona esa mirada hacia el exterior, hacia la ciudad, y se vuelve hacia el interior de la persona. No se pone el énfasis tanto en la organización de la polis como en la virtud individual, la razón autónoma y, por supuesto, el estoicismo (el mantenerse imperturbable frente a las adversidades). Esto articula el pensamiento de Marco Aurelio o Séneca, por otro lado dos de las personas más ricas y poderosas del Imperio romano.

    Pero incluso Epícteto, que había sufrido la condición de esclavo, plantea la pobreza y las adversidades en términos de búsqueda de la dignidad y la serenidad de forma autónoma. Quizá por esto hoy en día el estoicismo esté siendo planteado como una filosofía acorde a nuestros tiempos y defendida por posicionamientos filosóficos y políticas económicas cercanas al individualismo más radical. Ambos piden que las personas acepten su condición sin tomar demasiado en consideración los factores sociales que condicionan la situación de pobreza.

    La mendicidad según el cristianismo

    Con la aparición del cristianismo se dignifica la pobreza, al menos desde el punto de vista formal. Jesús nace pobre y reivindica esa condición para él y sus seguidores. La caridad se convierte en uno de los pilares de la sociedad, y las personas que mendigan se transforman en objetos de caridad sobre los que se puede practicar la virtud de la limosna.

    La caridad en la Edad Media estaba institucionalizada y asociada a prácticas cristianas. Las personas que no podían trabajar debido a discapacidades, enfermedades o vejez tenían derecho a mendigar, y esta práctica era vista como un mecanismo legítimo. Hasta tal punto es así que en el siglo XIII aparecen las órdenes mendicantes que pretenden renovar a la Iglesia a través de la limosna.

    Un anciano sostiene a una niña y ambos piden ante una mujer que les da limosna.
    Belisario pidiendo limosna, de Jacques-Louis David, en el que retrata al antiguo héroe del Imperio bizantino mendigando.
    Wikimedia Commons

    Francisco de Asís o Domingo de Guzmán fundarán órdenes basadas en el servicio a los pobres, que se mantienen con su trabajo y practicando la mendicidad. El enfrentamiento entre los teólogos que defendían la pobreza de Cristo (principalmente el franciscano Guillermo de Ockam) frente a los del papa Juan XXII, que sostenían que tanto Jesús como los apóstoles habían tenido posesiones legítimamente, creará un conflicto que Umberto Eco reflejará magistralmente en la novela El nombre de la rosa.

    En la Edad Media también aparecen cofradías que organizaban la mendicidad, especialmente para personas ciegas o con otras discapacidades. Estas corporaciones gestionaban las limosnas de forma colectiva para asegurar una distribución justa entre sus miembros.

    Por su parte, el islam establece como uno de sus cinco pilares el zakat, que se considera un deber religioso obligatorio para quienes poseen bienes suficientes. Tiene como objetivo purificar la riqueza del creyente y garantizar que una parte de ella beneficie a los necesitados, promoviendo así lo que llamaríamos hoy la equidad social. No hay que confundir esta obligación con la “limosna” voluntaria, la sadaqa, que puede darse de forma independiente.

    Más allá del Medievo

    En el siglo XVI, Juan Luis Vives es el primer pensador en escribir un tratado sobre la pobreza (De subventione pauperum). Propone sistemas de socorro y “seguridad” social ligados fundamentalmente a la atención a las personas que han tenido la desgracia (que equipara a una enfermedad) de caer en la pobreza. En definitiva, considera que la solución consiste en facilitar trabajo, actividad y también recursos económicos a las personas necesitadas.

    Y en el siglo XIX, dos pensadores abordarán el tema desde diferentes perspectivas pero alcanzando la misma conclusión.

    De acuerdo con Max Weber, la ética protestante es uno de los principales motores del surgimiento del capitalismo. Según esa doctrina, la riqueza se convertirá en un signo de que se es una persona llamada a la salvación. Así, la pobreza y la mendicidad se estigmatizan y pasan a ser planteadas como un problema social a resolver por la modernidad. Las leyes regulaban que solo podían pedir limosna quienes demostraran ser incapaces de trabajar.

    La propia Contrarreforma católica del siglo XVII había reducido el prestigio de la pobreza como ideal y prohibido la mendicidad a quienes no fueran “inválidos, viejos o enfermos”.

    Por otro lado, Karl Marx opina que los mendigos pertenecen al “lumpen” (lumpenproletariat), no tienen conciencia de clase obrera y muchas veces actúan como aliados involuntarios del estado burgués. En el planteamiento de estado marxista no hay espacio para una clase subproletaria. El estado es responsable de la organización del trabajo y de la redistribución de la riqueza, por lo que la mendicidad no debería existir.

    Una mujer le da dinero a un niño pequeño que pide.
    La limosna, de Joaquín Sorolla.
    Red Digital de Colecciones de museos de España (Museo Sorolla)

    Su contemporáneo, Stuart Mill, una cara amable de la filosofía utilitarista, considera positivo en su obra Principios de economía política diseñar políticas sociales que generen oportunidades para todo el mundo. Cree que la pobreza engendra pobreza y que las ayudas son útiles para fomentar la prosperidad de la sociedad en general.

    En definitiva, la filosofía aborda la cuestión planteada desde muy diversos puntos de vista. No está en condiciones de ofrecer una solución definitiva, pero propone enfoques y argumentos con los que construir una visión crítica y argumentada, abierta al diálogo racional. Esto último es muy necesario cuando se abordan cuestiones políticas difíciles y controvertidas, que muchas veces requieren de soluciones complejas para problemas multidimensionales.The Conversation

    Manuel García Ortiz, Licenciado en Filosofía. Doctorando en Derecho. Especializado en Bioética y Derecho de la Discapacidad, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • La cultura de la dádiva

    Mucho se habla de la importancia de “dar” pero muy poco acerca de cómo dar, ya que, como todo en esta vida, está el bienandar y el malandar o, tal vez podría decir, el “biendar” y el “maldar”. Escudriñemos un poco por estos senderos del actuar humano que tanto cacareamos y poco comprendemos. Y… ¡ha sí!, dádiva es la acción de dar gratuitamente. ¡jm!, el problemita es que “gratuito” también tiene sus vericuetos de entendimiento… ¡uf!

    “Vericueto”, es “un sitio difícil de acceder o transitar”, cosa muy cierta cuando hablamos de gratuito o de dádiva”, tal como ocurre con el engaño gubernamental de tantos “subsidios” que no subsidian. Y ello nos deja buscando el sentido del término “subsidio”: “sub”, lo que está por debajo y “sidium” del latín silla; es decir, la silla que está por debajo y nos sostiene. ¿Será cierto que los subsidios de la mafia política nos “sostiene”?

    Lo cierto es que ayudar y sostener al necesitado no es fácil. En la Biblia se habla de ayudar al prójimo; lastimosamente pocos recapacitan que el “prójimo” es aquel que está “próximo” o aquel que conocemos su realidad y necesidad y en virtud de ello mejor podemos ayudarle y ello no aplica al regalierno.

    Está el caso de mi empleada, persona humilde que almorzando con sus hijos, estos le cuentan que los hijos de la vecina no han comido, y mi empleada toma de su mesa y les manda comida. Como bien deben saber, esto no tiene ningún parecido a los llamados “subsidios” gubernamentales.

    Pero y hablando de subsidio o de lo que está por debajo; por debajo está el principio de la subsidiaridad: En la encíclica papal Centesimus Annus se nos advierte que “una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándola de sus competencias.”

    Y dicha encíclica abunda al decir que: “Al intervenir directamente y quitar responsabilidades a la sociedad, el estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos.”

    Hoy, en que Panamá se encuentra soliviantada por el tema minero es buen momento para reflexionar sobre estas cosas tan vitales para la sociedad o la asociación humana. Sí, el contrato minero es y es, pero por debajo de todo ello está el que históricamente hemos delegado a los gobiernos del estado lo indelegable; ya sea, los recursos del subsuelo, del aire, hídricos, marítimos y tal.

    ¿Acaso no hemos meditado acerca del inmenso error de haber encargado, no a los gobiernos, sino a la politiquería corrupta las cosas que son competencia de la población; me refiero al mercado, educación, minería, naturaleza, el aire, etc. Vuelvan a leer, más arriba, acerca de la subsidiaridad. Y, vayan meditando sobre el haber dado a la clase política la facultad de arrebatar los recursos económicos a los productivos para repartirlos alegremente entre los amigos del desgobierno.

    First Quantum es y es, sí, pero FQ no es el problema sino nosotros mismos que hemos, reitero, delegado lo indelegable a los pillos politiqueros; lo cual queda plasmado en ese decir: “robó pero le dio al pueblo”. Lo triste es que lo único que ha dado la corrupta clase política al pueblo han sido engaños y pobreza.

  • El bochorno de la cobardía moral

    Estamos ante una encrucijada gigante. Hay quienes piensan que pueden circunscribirse a sus asuntos personales puesto que el respeto a lo suyo vendrá automáticamente o, en todo caso, son otros a los que les cabe la responsabilidad por cuidar y defender la libertad de cada uno. No se percatan de la responsabilidad moral de cada cual para contribuir a que exista tal cosa como la sociedad libre. Nada está garantizado. Como ha insistido Thomas Jefferson, “el precio de la libertad es la eterna vigilancia”. Es muy legítimo y necesario que cada uno se dedique a sus menesteres pero éstos no pueden sobrevivir si no se estudian los fundamentos del respeto recíproco y si no se difunden. No basta con ser una buena persona que atiende los quehaceres domésticos y laborales. Nada subsiste si no se defienden los valores del antedicho respeto recíproco desde la perspectiva ética, jurídica, histórica y económica.

    Se sabe que es más reconfortante dedicarse a la vida pacífica en la familia y en el trabajo, pero nuevamente reiteramos que no es posible evitar el inmenso riesgo que se atropellen esos derechos si no se vela por ellos. No es suficiente con no fornicar, no robar y no matar. Alexis de Tocqueville consignó que el problema básico irrumpe en las sociedades en las que ha habido gran progreso moral y material y se da eso por sentado. Se requiere -se demanda- un esfuerzo constante. No se trata de abandonar las faenas en las que uno está, se trata de destinar una parte aunque más no sea pequeña para que aquellas faenas puedan continuar de modo pacífico.

    Hay muchas maneras de proceder en este sentido, la más eficaz es la cátedra, el libro, el ensayo y el artículo pero en modo alguno esto se agota en estas actividades para los que no tengan posibilidad de acceder. Por ejemplo, una forma muy fértil consiste en los ateneos de lectura donde se reúnen en casa de familia cuatro o cinco personas para debatir un buen libro: por turno uno expone y el resto debate. Esto tiene inmenso efecto multiplicador en las familias, en las reuniones sociales y en los ámbitos de trabajo. No tiene sentido sostener que uno no está preparado para esas cuestiones, nadie nace con la preparación, todos deben hacer esfuerzos para capacitarse. Es muy cómodo alegar que otros tienen la vocación por defender los principios de la sociedad libre, a todos les atrae mucho más dedicarse a ganar dinero y aplicarlo a los placeres de la vida armoniosa y gratificante, pero a todos les compete la mencionada responsabilidad. No puede esperarse a que la invasión de los bárbaros destruya todo. Cuando no quede nada en pie será tarde para los lamentos.

    Como se ha dicho, el asunto no es preocuparse sino ocuparse y no valen las exclamaciones y las críticas de sobremesa para luego de haber engullido alimentos dedicarse a los intereses personales cortoplacistas. El abandono de las aludidas responsabilidades indelegables conduce indefectiblemente al desastre. En verdad el darle la espalda a esta misión inherente a la civilización es nada menos que cobardía moral.

    No se trata de actuar como si estuviéramos en una inmensa platea mirando al escenario donde supuestamente estarían los que deben ocuparse, se trata de contribuir a sostener la conducta civilizada, lo contrario es una buena receta para que se desplome el teatro. No puede pretenderse ser free-riders de otros (garroneros en criollo) por más que en general se trate de muy buenas personas que creen en la libertad.

    Resulta paradójico en verdad que se diga que la suficiente difusión de las buenas ideas es el único camino para retomar uno de cordura y, sin embargo, se concluye que es altamente inconveniente pretender expresarlas ante el público. Parecería que estamos frente a un callejón sin salida, pero, mirado de cerca, este derrotismo es solo aparente.

    Ortega escribe en el prólogo para franceses de Rebelión de las masas: “Mi trabajo es oscura labor subterránea de minero. La misión del intelectual es, en cierto modo, opuesta a la del político. La obra intelectual aspira, con frecuencia en vano, a aclarar un poco las cosas, mientras que el político suele, por el contrario, consistir en confundirlas más de lo que estaban” y en el cuerpo del libro precisa que en el hombre masa “no hay protagonistas, hay coro” y en el apartado titulado “El mayor peligro, el Estado” concluye que “el resultado de esta tendencia será fatal. La espontaneidad social quedará violentada una vez y otra por la intervención del Estado; ninguna nueva simiente podrá fructificar. La sociedad tendrá que vivir para el Estado; el hombre, para la máquina del Gobierno”.

    Por su parte, Le Bon en La psicología de las multitudes afirma que “las transformaciones importantes en que se opera realmente un cambio de civilización, son aquellas realizadas en las ideas” pero que, al mismo tiempo, “poco aptas para el razonamiento, las multitudes son, por el contrario, muy aptas para la acción” y, en general, “solo tienen poder para destruir” puesto que “cuando el edificio de una civilización está ya carcomido, las muchedumbres son siempre las que determinan el hundimiento” ya que “en las muchedumbres lo que se acumula no es el talento sino la estupidez”.

    Entonces, ¿cómo enfrentar la disyuntiva?. Los problemas sociales se resuelven si se entienden y comparten las ideas y los fundamentos de la sociedad abierta pero frente a las multitudes la respuesta no solo es negativa porque la agitación presente en ellas no permite digerir aquellas ideas, sino que necesariamente el discurso dirigido a esas audiencias demanda buscar el mínimo común denominador lo cual baja al sótano de las pasiones. Como explica Ortega en la obra referida, “el hombre-masa ve en el Estado un poder anónimo y como él se siente a sí mismo anónimo -vulgo- cree que el Estado es cosa suya” y lo mismo señala Friedrich Hayek en Camino de servidumbre en el capítulo titulado “Por qué los peores se ponen a la cabeza”.

    Desde luego que, como hemos apuntado en otras ocasiones, la paradoja no se resuelve repitiendo los mismos procedimientos puesto que naturalmente los resultados serán idénticos. El asunto es despejar telarañas mentales y proponer otros caminos para consolidar la democracia y no permitir que degenere en cleptocracias como viene ocurriendo de un largo tiempo a esta parte. La perfección no está al alcance de los mortales, de lo que se trata en esta instancia del proceso es minimizar los desbordes del Leviatán.

    Hay quienes en vista de este panorama la emprenden irresponsablemente contra la democracia sin percatarse que en esta etapa cultural la alternativa a la democracia es la dictadura con lo que la prepotencia se arroga un papel avasallador y se liquidan las pocas garantías a los derechos que quedan en pie. Confunden el ideal democrático cuyo eje central es el respeto de las mayorías por el derecho de las minorías, con lo que viene ocurriendo situación que nada tiene que ver con la democracia sino más bien con dictaduras electas.

    Y para fortalecer las ideas lo último que se necesita es un líder puesto que, precisamente, cada uno debe liderarse a sí mismo lo cual es completamente distinto de contar con ejemplos, es decir referentes que es muy diferente por la emulación a que invitan no solo en el terreno de las ideas sino en todos los aspectos de la vida (esto a pesar de los múltiples cursos sobre liderazgo que en el sentido de mandar y dirigir están fuera de lugar, incluso en el mundo de los negocios donde se ha comprendido el valor de la dispersión del conocimiento y el daño que hace el énfasis del verticalismo.)

    El núcleo de las ideas es siempre iniciado por una minoría. Albert Jay Nock escribió un ensayo en 1937 reproducido en castellano en Buenos Aires (Libertas, Año xv, octubre de 1998, No. 29) titulado La tarea de Isaías (“Isaiah´s Job”). En ese trabajo subraya la faena encargada al mencionado profeta bíblico de centrar su atención en influir sobre la reducida reserva moral (remnant en inglés): “De no habernos dejado Yahvéh un residuo minúsculo, como Sodoma seríamos, a Gomorra nos pareceríamos”. A partir de lo consignado, Nock elabora sobre lo decisivo del remnant al efecto de modificar el clima de ideas y conductas y lo inconducente de consumir energías con multitudes. Concentrarse en ser personas íntegras y honestas intelectuales en lugar de los timoratas que tienen pánico de ir contra la corriente aun a sabiendas que lo “políticamente correcto” se encamina a una trampa fatal. Necesitan el aplauso, de lo contrario tienen la sensación de la inexistencia. Borges escribió sobre aquellos que se ufanan por aparecer como alguien “para que no se descubra su condición de nadie.”

    Hay incluso quienes podrían ofrecer contribuciones de valor si fueran capaces de ponerse los pantalones y enfrentar lo que ocurre con argumentos sólidos y no con mentiras a medias, pero sucumben a la tentación de seguir lo que en general es aceptado. No se percatan de la inmensa gratificación de opinar de acuerdo a la conciencia y de la fenomenal retribución cuando aunque sea un alumno, un oyente o un lector dice que lo escuchado o leído le abrió nuevos horizontes y le cambió la vida. Prefieren seguir en la calesita donde en el fondo son despreciados por una y otra tradición de pensamiento puesto que es evidente su renuncia a ser personas íntegras que puedan mirarse al espejo con objetividad.

    Y no es cuestión de alardear de sapiencia, todos somos muy ignorantes y a medida que indagamos y estudiamos confirmamos nuestro formidable desconocimiento. Se trata de decencia y sinceridad y, sobre todo, de enfatizar en la imperiosa necesidad del respeto recíproco. Si estuviéramos abarrotados de certezas la libertad no tendría sentido.

    Por otro lado, si nos quejamos de los acontecimientos, cualquiera éstos sean, el modo de corregir el rumbo es desde el costado intelectual, en el debate de ideas y en la educación. Como se ha señalado en incontables oportunidades, los socialismos son en general más honestos que supuestos liberales en cuanto a que los primeros se mantienen firmes en sus ideales, mientras que los segundos suelen retroceder entregando valores a sabiendas de su veracidad, muchas veces a cambio de prebendas inaceptables por parte del poder político o simplemente en la esperanza de contar con la simpatía de las mayorías conquistadas por aquellos socialistas debido a su perseverancia.

    Ya he puesto de manifiesto en otra ocasión que la obsesión por “vender mejor las ideas para tener más llegada a las masas” es una tarea condenada al fracaso, principalmente por dos razones. La primera queda resumida en la preocupación de Nock en el contexto de “la tarea de Isaías”. El segundo motivo radica en que en la venta propiamente dicha no es necesario detenerse a explicar el proceso productivo para que el consumidor adquiera el producto. Es más que suficiente si entienden las ventajas de su uso. Cuando se vende una bicicleta o un automóvil, el vendedor no le explica al público todos los cientos de miles de procesos involucrados en la producción del respectivo bien, centra su atención en los servicios que le brindará el producto al consumidor potencial. Sin embargo, en el terreno de las ideas no se trata solo de enunciarlas sino que es necesario exponer todo el hilo argumental desde su raíz (el proceso de producción) que conduce a esta o aquella conclusión. Por eso resulta más lenta y trabajosa la faena intelectual. Solo un fanático acepta una idea sin la argumentación que conduce a lo propuesto. Además, los socialismos tienen la ventaja sobre el liberalismo que van a lo sentimental con frases cortas sin indagar las últimas consecuencias de lo dicho (como enfatizaba Hayek, “la economía es contraintuitiva” y como señalaba Bastiat “es necesario analizar lo que se ve y lo que no se ve”).

    Por eso es que el aludido hombre-masa siempre demanda razonamientos escasos, apuntar al común denominador en la articulación del discurso y absorbe efectismos varios. Por eso la importancia del remnant que, a su vez, genera un efecto multiplicador que finalmente (subrayo finalmente, no al comienzo equivocando las prioridades y los tiempos) llega a la gente en general que a esa altura toma el asunto como “obvio”. Para esto las minorías que abren camino a las ideas deben ser apoyados y alimentados por todas las personas responsables. Y si la idea no llega a cuajar debido a la descomposición reinante, no quita la bondad del testimonio, son semillas que siempre fructifican en espíritus atentos aunque por el momento no puedan abrirse paso.

    Tal como ha escrito Juan Bautista Alberdi en 1841 donde vaticinó lo que sería su largo esfuerzo de prédica que comenzó en 1836 con su tesis doctoral que se negó a jurarla por el tirano Rosas y que culminó en la Constitución liberal argentina de 1853/60: “Siendo la acción la traducción de las ideas, los hechos van bien cuando las ideas caminan bien: necesitamos pues hacer un cambio de las actuales ideas” (Obras completas, tomo II, p. 134).

    En resumen, debe dejarse de lado la comodidad y poner manos a la obra. No estaríamos en la situación en la que estamos si todos los que se dicen partidarios de la libertad contribuyeran a estudiar y difundir sus fundamentos. Estimo que es pertinente para ilustrar cómo es que nunca se desperdician las contribuciones bienhechoras de las personas íntegras -aún operando en soledad- lo apuntado por la Madre Teresa de Calcuta cuando le dijeron que su tarea era de poca monta puesto que “es solo una gota de agua en el océano” a lo que respondió “efectivamente, pero el océano no sería el mismo sin esa gota”.

  • De abandonado en un contenedor de basura a empresario millonario: la historia de superación de Freddie Figgers

    Tenía horas de nacido cuando su madre biológica lo abandonó en un contenedor de basura. Ella era adicta a las drogas y no podía cuidar de él. Cuando lo descubrieron, la policía llamó al servicio para menores y fue trasladado a un hogar de acogida. La pareja que lo acogió, Nathan y Betty Figgers, vivían en las cercanías de Quincy, Florida, y ya tenían una hija. Habían acogido a más de 100 niños durante sus vidas, pero él fue uno de los dos únicos que adoptaron.

    En la escuela primaria, dijo Freddie Figgers, otros niños lo intimidaban y lo llamaban «bebé de la basura» cuando se enteraban de su historia. “Es un área rural, así que después de que sucedió, todos se enteraron”, dijo Figgers, ahora de 30 años. “Mis padres me dijeron la verdad sobre lo que sucedió cuando fui creciendo. Lo pensé mucho cuando era niño, y tengo que decir que fue vergonzoso cuando era más joven».

    Su vida llegó a un punto de inflexión a los 9 años cuando su padre, pagó $ 25 por una computadora Macintosh averiada en una tienda de segunda mano. Nathan Figgers, que trabajaba en mantenimiento en la Universidad Estatal de Florida, llevó la computadora a casa y la colocó sobre la mesa de la cocina para que su hijo pudiera jugar con ella.

    Figgers la desarmó y volvió a armar varias veces. Se dio cuenta de que podía encenderlo cuando instaló algunos componentes que encontró en una vieja radio que pertenecía a su padre. «Todavía lo tengo», dijo Figgers de esa primera computadora. «Es lo que despertó mi interés en la tecnología».

    Se había vuelto tan bueno, que cuando tenía 13 años, la ciudad de Quincy lo contrató para ayudar a reparar sus computadoras. Solo 2 años después, fundó su primera empresa, Figgers Computers, reparando computadoras en la sala de sus padres y ayudando a los clientes a almacenar sus datos en los servidores que él mismo había creado.

    Después de construir su propia base de datos en la nube, decidió saltarse la universidad. “No recomendaría mi camino a todo el mundo”, dijo Figgers. «Pero funcionó para mí. Cuando tenía 17 años, tenía 150 clientes que necesitaban sitios web y almacenamiento para sus archivos. Seguí construyendo desde ahí».

    Su gran oportunidad llegó varios años después, en 2012, cuando a los 23 años vendió un programa de rastreo GPS a una empresa no revelada en Kansas por 2,2 millones de dólares.

    El padre de Figgers había desarrollado Alzheimer y con frecuencia se alejaba cuando estaba confundido. “Creé un dispositivo que podía insertar en su zapato que me permitiría rastrearlo, además de hablar con él a través de su zapato”, dijo Figgers.

    Nathan Figgers murió en 2014, poco después de que Freddie comenzara Figgers Communications (y desarrollara 80 programas de software personalizados) con el dinero que había ganado con su tecnología de «zapatos inteligentes». “Fue difícil verlo declinar, es algo que nunca se olvida”, dijo Freddie Figgers. “Siempre he estado muy agradecido con él y mi mamá. Me enseñaron a no dejar que mis circunstancias definieran quién era yo. He estado en situaciones difíciles y las he superado con apoyo».

    Figgers, que ahora vive en Parkland, Florida, es el fundador de Figgers Wireless, una empresa de telecomunicaciones privada que fue tasada en 2017 con un valor de más de 62 millones de dólares. Esto convirtió al joven en el único perteneciente a una minoría en Estados Unidos que tiene su propia compañía.

    También dirige la Fundación Figgers, que realiza donaciones a una variedad de causas, incluidos los esfuerzos de socorro después de desastres naturales, becas universitarias para estudiantes de secundaria y asistencia con útiles escolares para maestros con problemas de efectivo.

    «Todos los niños necesitan ese apoyo y tengo la intención de brindarlo cuando y donde pueda. Mi mentor era un anciano que carecía de educación pero tenía sabiduría. Por cada problema que tenía, él tenía una historia de vida que me ayudaba a superar la situación. Era el hombre más inteligente que conocía. Esa persona era mi padre, Nathan Figgers. Finalmente, quiero que todos los que me conocen cambien porque ven lo que es posible. Lo mejor que puede hacer un ser humano es influir en otro”, dijo Figgers.

    Aunque Figgers tiene un negocio consolidado de teléfonos inteligentes y planes de datos, dijo que todavía le apasiona combinar la tecnología con la atención médica y la seguridad y desarrolló también un medidor de glucosa en sangre inalámbrico para personas con diabetes que permite a los pacientes descargar y compartir los niveles de glucosa a través de la tecnología Bluetooth. Y está trabajando en un proyecto similar a su tecnología de “zapatos inteligentes” para ayudar a las familias a mantenerse en contacto con sus seres queridos que se encuentran sin hogar.

    “Ese podría ser yo en las calles, podría haber estado sin hogar o muerto si no me hubieran encontrado en el contenedor de basura después de mi nacimiento”, dijo. “Mis padres me adoptaron y me dieron amor y un futuro”, dijo. «Hicieron todo lo posible para hacer del mundo un lugar mejor, y ahora eso es todo lo que quiero hacer también».

    Casado con Natlie Figgers, abogada, Figgers afirmó estar ahora atrapado en la alegría de criar a su primera hija, Rose, de 2 años. “Estoy en un lugar feliz en mi vida, es importante para mí tenerlo”, dijo. “Soy solo una persona, pero creo que si puedo tener un impacto en una sola persona, se puede multiplicar. Quiero que mi hija crezca sabiendo eso. Quiero dejar un legado que marque la diferencia en la vida de todos los niños, incluidos los del sistema de cuidado de crianza. Quiero darles oportunidades a los niños de diferentes circunstancias y mostrarles a otros niños y niñas negros que pueden hacer lo que yo he hecho y más. El hecho de que haya luchado no significa que no pueda tener éxito ”, concluyó Figgers.

  • El ocaso de la familia

    La persona, es decir, el ser humano, pensante y actuante es, ante todo, un ser social; en otras palabras, un ser que vive en asociación a otros seres, lo cual llamamos “sociedad”. Esta es la base de nuestra civilización; vale decir, la acción y efecto de civilizar, que es mejorar la formación y comportamiento de la gente, elevando su cultura. Entonces, más allá de la persona está el núcleo familiar, la comunidad inmediata, la fraternidad, la iglesia, los negocios, y así; todo lo cual constituye el estado. El problema surge cuando los gobiernos se prostituyen y traicionan al estado, tras lo cual dejan de servir a la comunidad y comienza a servir a lo que se llama el “estado profundo”.

    En nuestra amada Panamá, el estado profundo tuvo su origen antes y después de la llegada de Cristóbal Colón. Mucho habremos cacareado las bondades de la libertad mientras levantábamos falsos ídolos que la burlaban; y, a través de la historia perfeccionamos la burla. Hoy, sólo los más miopes no tienen la capacidad de advertir la monstruosa insensatez de la corrupta politiquería.

    Pero, lo siniestro de todo lo señalado va mucho más allá; ya que, para poder afianzar al estado profundo, hace falta ir destruyendo las mismas fundaciones de la persona, de su familia y del resto de la sociedad. Y la manera en que se ha ido dando esta diabólica violación ha sido mediante la absorción de una porción cada vez mayor de los recursos, funciones, y autoridad moral de otras instituciones. En Panamá hoy día lo vemos en ese “no a la privatización” que se eleva como plegaria al mismo Satanás. Luego, sólo queda el totalitarismo.

    Son muchos y diversos los mecanismos de la dominación; pero los más sediciosos son aquellos orientados a la destrucción de la familia, lo cual comienza desde la supuesta educación en la infancia y en algunos países se está extendiendo al cuidado de los ancianos en casas de retiro; actividades que histórica y socialmente han pertenecido al ámbito de la familia. Es la amputación del núcleo familiar, lo cual termina en atrofia.

    En adelante, ya el ciudadano pierde confianza en su propia habilidad de velar por sus hijos y sus viejos y recurre al dios estado para que lo subsidie; situación que tiene la perniciosa cualidad de ir en aumento hasta convertirse en un “derecho”. El derecho de ser subsidiado, pero con aquello que no subsidia sino lleva a servir a los inescrupulosos.

    El cuidado de los niños fue política estatal en Rusia, la cual, ahora en el 2020 va apareciendo en los EE.UU. Ya el cuidado de los niños pasa al estado, el cual cuida a su estilo y a sus propósitos. Y, por supuesto, que los centristas aman cada encargo que se les hace; encargos que acrecientan su razón de ser y existencia parasitaria. Pero queda la pregunta: ¿En dónde son mejor utilizados los recursos económicos, en las manos del ciudadano o en las de los politicastros? Y peor, en adelante ya la sociedad pierde su capacidad de ser caritativa. Y peor aún, considerando que el estado jamás podrá ser caritativo, cualidad que es sólo personal.

    A fin de cuentas, la mayor parte de los fondos de la “noducación” se quedan enredados entre las patas del caballo. Y es que la burocracia es costosa y mucho más si es burrocracia. Luego, a fin del camino, el ocaso de la familia es el ocaso de la sociedad y la ruta al colapso; lo cual ocurrirá si no despertamos.

    Y, como bien dijo Peter Schiff acerca del gobierno: “El gasto gubernamental es análogo a una transfusión de sangre del brazo derecho al izquierdo, con manguerillas llenas de orificios que derraman la mayor parte de la sangre.”

  • Una Navidad distinta: done a caridad con criptomonedas

    Coinbase permite donaciones de caridad criptográficas para esta Navidad con DustAid

    Como sabemos, la comunidad de criptomonedas es notablemente conocida por su filantropía. Pues bien, esta semana, la plataforma de intercambio de criptomonedas con sede en San Francisco, Coinbase ha anunciado una asociación con la organización de caridad impulsada por cripto DustAid, organización que facilita las donaciones de criptomonedas para apoyar proyectos de caridad de todo el mundo a medida que se acerca la Navidad, en este caso a tres organizaciones benéficas que luchan por diferentes causas.

    En virtud de la asociación, los titulares de criptomonedas podrán transmitir un poco de alegría navideña a ‘The Liddle Edi Foundation’, ONG que apoya a las comunidades rurales en Rumania; Space for Giants, una organización de conservación internacional que protege los grandes paisajes de vida silvestre que los elefantes de África necesitan para sobrevivir y prosperar; y el NSPCC, Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Niños, que trabaja en la protección infantil en el Reino Unido y las Islas del Canal. Los objetivos de recolección son 3,000, 10,000 y 4,000 libras respectivamente. Las donaciones se realizarán a través de la plataforma de Comercio de Coinbase, que permite a los comerciantes aceptar pagos de criptomonedas.

    El objetivo de DustAid, según el director gerente, Duncan Murray, es «hacer que las donaciones sean un acto simple, fácil y transparente de nuestra vida cotidiana», y afirmó que la organización cree que la tecnología blockchain puede ayudar a las organizaciones benéficas a impactar positivamente a las personas en todo el mundo. «Estamos realmente orgullosos de trabajar con organizaciones líderes como Coinbase y NSPCC para hacer que todo suceda y ayudar a que los niños sean escuchados esta Navidad».

    Asimismo, la unidad de caridad de Fidelity, Fidelity Charitable, reveló a principios de este año que recibió más de $100 millones en donaciones de criptomonedas desde que comenzó a aceptarlas en 2015. Solo en 2017, cuando el mercado estaba en auge a nuevos máximos históricos, la organización recibió $69 millones en criptomonedas.

    Un partidario anónimo de BTC creó también el año pasado una organización benéfica de bitcoin llamada Pineapple Fund, que donó más de 5,100 BTC, por un valor de $ 55 millones, a varios proyectos, incluida la Free Software Foundation, la Electronic Frontier Foundation y The Water Project.

    Louise Corden, productora digital líder de NSPCC, destaca cómo la organización está encontrando formas nuevas e innovadoras de facilitar las donaciones de caridad. «La recaudación de fondos de criptomonedas muestra cómo el NSPCC explora continuamente nuevas formas de permitir que las personas donen a organizaciones benéficas y contribuyan a nuestra lucha por todos los niños. Estamos realmente agradecidos por el respaldo que hemos recibido de DustAid y Coinbase, y ahora esperamos que los usuarios de criptomonedas vayan a sus plataformas para hacer una donación navideña a Childline», agregó.

    Zeeshan Feroz, CEO de Coinbase en el Reino Unido, ve esta asociación como parte de la criptomoneda que crea un sistema financiero abierto, que «toma su forma de muchas maneras diferentes y, a su vez, también beneficia a las personas de manera diferente».

  • Las criptomonedas contribuyen a salvar la selva amazónica

    Ayer 4 de septiembre, una organización con sede en Estados Unidos se acercó a la comunidad cripto y blockchain para apoyar a la lucha contra la deforestación y los incendios forestales iniciados en Brasil. Rainforest Foundation US, con sede en Nueva York, es una ONG sin fines de lucro que opera en América Central y del Sur y se considera el guardián de la selva tropical, sus animales y comunidades.

    Agosto fue un mes crítico para el planeta. El mundo observó cómo los miles de incendios devastadores consumían la selva amazónica, que es responsable de producir el 20% del oxígeno mundial. Los informes sugieren que estos fueron los incendios más intensos en casi una década, tan intensos que la ciudad de São Paulo se sumió en la oscuridad en el medio del día debido al fuerte humo que salía del bosque, que ardía más de 2.700 km de distancia.

    A raíz de este desastre natural, Rainforest Foundation está trabajando para preservar la Amazonía con ‘The Giving Block’, que se compromete a construir una red que unifique a las organizaciones sin fines de lucro con los mejores jugadores de la industria de las criptomonedas. La publicación en el sitio web de la fundación dice:  «Estamos trabajando con The Giving Block para formar una coalición de patrocinadores de cifrado; donantes y socios de medios que ayudarán a detener esta devastación».

    La fundación explicó además que la razón por la que estaban llegando a la comunidad criptográfica es porque son parte de él. En 2014, comenzaron a trabajar en su propia criptomoneda llamada «BitSeeds», que era cripto híbrido PoW/PoS y Bitseeds estaba en un punto listado en Bittrex.

    A pesar de su fracaso, la fundación siguió explorando blockchain y el espacio criptográfico y ahora están en medio de desarrollar un piloto de transparencia de blockchain con Regen Network, que permite a los donantes rastrear el trabajo de la fundación en la selva amazónica y recompensar a las comunidades locales que están protegiendo su bosques con cripto. Rainforest Foundation está aceptando donaciones en varias criptomonedas, incluidas Bitcoin (BTC), Ether (ETH), Litecoin (LTC), Bitcoin Cash (BCH), entre otras.

    La base está en la investigación del uso de contratos inteligentes para parar la tala ilegal, el tráfico de tierras y proteger a los bosques de la extracción de oro. Suzanne Pelletier, directora ejecutiva de Rainforest Foundation, dijo que la terrible situación en la selva tropical brasileña los ha empujado a encontrar soluciones innovadoras, por lo que se están aventurando en la comunidad de cifrado. Ella añadió: «Los negocios como siempre nos han llevado a este punto. La filantropía, como siempre, no nos sacará. Necesitamos soluciones innovadoras, y nadie es más innovador que los usuarios de criptomonedas».

    La caridad en el espacio criptográfico está creciendo significativamente. Uno de los mayores actos de filantropía fue presenciado cuando la majestuosa catedral de Notre Dame en París, se vio envuelta en llamas. Y para reconstruir el monumento medieval, el intercambio de cifrado Binance, inició un exitoso programa de donación.

    Más recientemente, a raíz del huracán Dorian, la empresa de blockchain PO8 con sede en Bahamas, está uniendo a la comunidad de criptomonedas y blockchain para brindar alivio a las víctimas del huracán.

  • Dash Text brinda esperanza para la ayuda humanitaria en Venezuela

    Contra un panorama tan desolador, la criptomoneda en Venezuela ha sido un salvavidas para muchos. El volumen de LocalBitcoins ha mostrado un aumento increíble en su uso para proteger el patrimonio y hacer pagos. Bitcoin puede ser algo volátil, pero no cuando se compara con una moneda nacional devaluada en un 95% de un día para otro y con una tasa de inflación de más de 1.000.000%.

    Entre las criptomonedas más conocidas en Venezuela se encuentran Bitcoin, Petro y Dash. Pero Petro está dirigido por las mismas personas que están causando la crisis. Bitcoin por su parte, ha supuesto una buena opción para muchos, pero las transacciones pueden ser lentas, cuando se tiene que esperar incluso 10 minutos para la confirmación; en Venezuela, el precio de lo que compraste ya pudo haber cambiado.

    Pero justo cuando las criptomonedas ofrecían un rayo de esperanza, las luces se apagaron. Los apagones por todo el país dejaron a muchos incapaces de completar sus transacciones. Dash Text, una solución que permite a las personas enviar pagos por mensaje de texto, fue el único método de pago que se mantuvo operativo sin necesidad de Internet.

    Dash ha tenido resultados notables en Venezuela con una continua adopción de su servicio de pago también en los comercios locales, pero el proyecto sabía que tenía que hacer más. El fundador y director técnico de la compañía, Lorenzo Rey, comentó: “Hay aproximadamente 30 millones de personas en Venezuela y al menos 32 millones de teléfonos móviles activados según las estadísticas de 2014. Como se puede ver, la gran barrera son los teléfonos inteligentes, no los teléfonos móviles. Básicamente, todas las personas que viven en un área urbana en Venezuela tienen algún tipo de teléfono móvil».

    Ahora, Dash está intensificando sus esfuerzos en el país y su equipo está lanzando un programa de caridad, Dash Charity, que puede ser el primer sistema de caridad distribuido. Funciona mediante la distribución instantánea y uniforme de las donaciones a las carteras telefónicas de los destinatarios finales. Estos se utilizan para comprar alimentos y otras necesidades.

    El programa piloto se está ejecutando actualmente en una escuela en el país. Aquí, muchos de los estudiantes se quedan sin comer porque no pueden costearlo. Dash Charity permite que cualquier persona en cualquier parte del mundo les permita comprar alimentos al instante. Elimina el problema de intermediarios con organizaciones benéficas en los que hay que confiar en los trabajadores sin fines de lucro para obtener los fondos para el destinatario final.

    Dash acaba de concluir satisfactoriamente el proyecto piloto con 50 estudiantes, y lo quiere exportar a toda Venezuela. La clave está en las pequeñas transacciones, procesables por un sistema operativo normal, que no necesita grandes infraestructuras como bitcoin, eso facilita su uso. Actualmente, Dash es aceptada en 2.570 tiendas en el país, desde restaurantes de multinacionales como Subway, hasta comedores escolares.

    La tecnología todavía está en necesidad de escalar. Actualmente, el programa Dash Charity puede proporcionar comidas, pero los montos de transacción son pequeños. “Queremos escalar nuestra tecnología para poder recibir donaciones más grandes también para que un gran donante pueda enviar una gran cantidad y distribuirla automáticamente entre miles de personas en diferentes comunidades. Hay muchas aplicaciones para este sistema, y ​​cambia completamente la forma de hacer donativos. Estamos muy emocionados de ampliarlo, queremos llegar no solo a las escuelas, sino a los hospitales y otras instituciones, así como a las comunidades segregadas para que puedan recibir donaciones», dice Rey.

    En palabras de Rey:  “La revolución de criptografía está ocurriendo y la evidencia habla por sí sola, y Venezuela es el país con la mayor probabilidad de escalar la criptografía a niveles más cercanos a los mercados fiduciarios. Estamos trabajando para que eso suceda».