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  • ¿Puede el cannabis combatir el Covid19?

    Un estudio hecho viral que identifica compuestos de cannabis que posiblemente previenen la infección con el virus que causa el covid-19, desató una tormenta de interés popular esta semana.

    El estudio fue dirigido por Richard van Breemen, investigador del Centro de Innovación de Cáñamo Global del Estado de Oregón en la Facultad de Farmacia y el Instituto Linus Pauling, en colaboración con científicos de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón. Van Breeman dijo que los cannabinoides estudiados son comunes y fácilmente disponibles.

    En ensayos de neutralización de virus de seguimiento, el ácido cannabigerólico o CBGA y el ácido cannabidiolico o CBDA, previnieron la infección de células epiteliales humanas por un pseudovirus que expresaba la proteína espiga del SARS-CoV-2 y previnieron la entrada de SARS-CoV-2 vivo en las células.

    “Estos ácidos cannabinoides abundan en el cáñamo y en muchos extractos de cáñamo”, dijo van Breemen. “No son sustancias controladas como el THC, el ingrediente psicoactivo de la marihuana, y tienen un buen perfil de seguridad en humanos”.

    Ambos ácidos CBGA Y CBDA, fueron igualmente efectivos contra la variante alfa B.1.1.7 y beta B.1.351. Biodisponibles por vía oral y con una larga historia de uso humano seguro, estos cannabinoides, aislados o en extractos de cáñamo, tienen el potencial de prevenir y tratar la infección por SARS-CoV-2, evitando que el coronavirus y sus «variantes emergentes» infecten las células renales humanas.

    Los compuestos lo hicieron al unirse «a la proteína espiga del SARS-CoV-2, bloqueando un paso crítico en el proceso que utiliza el virus para infectar a las personas», según el comunicado de prensa de la universidad del 10 de enero sobre la investigación. El trabajo ha llamado mucho la atención y dice que junto con las vacunas, “se necesitan agentes terapéuticos de molécula pequeña para tratar o prevenir infecciones por coronavirus».

    Los compuestos de cannabis se examinaron a través de una «espectrometría de masas de selección de afinidad», según el estudio. Esto se hizo “para identificar moléculas pequeñas (ciertos cannabinoides) que pueden interactuar con la proteína de punta del SARS-CoV” y “medir el efecto de estos compuestos, incluidos CBDA y CBGA, en la capacidad del SARS-CoV para infectar células cultivadas».

    Los investigadores escriben que la concentración de los compuestos necesarios para bloquear la infección es «alta, pero podría ser clínicamente alcanzable» , lo que obviamente no proporciona evidencia que respalde que fumar o ingerir productos de cannabis tenga el mismo efecto.

    “Cualquier parte del ciclo de infección y replicación es un objetivo potencial para la intervención antiviral, y la conexión del dominio de unión del receptor de la proteína espiga al receptor ACE2 de la superficie celular humana es un paso crítico en ese ciclo”, dijo van Breeman. “Eso significa que los inhibidores de la entrada celular, como los ácidos del cáñamo, podrían usarse para prevenir la infección por SARS-CoV-2 y también para acortar las infecciones al evitar que las partículas del virus infecten las células humanas. Se unen a las proteínas de pico para que esas proteínas no puedan unirse a la enzima ACE2, que abunda en la membrana externa de las células endoteliales en los pulmones y otros órganos”.

    Aunque se necesita más investigación, van Breemen señaló que el estudio muestra que los cannabinoides podrían convertirse en medicamentos para prevenir o tratar el covid-19. El investigador agregó que «aún podrían surgir variantes resistentes en medio del uso generalizado de cannabinoides, pero que la combinación de vacunación y tratamiento con CBDA/CBGA debería generar un entorno mucho más desafiante para el SARS-CoV-2».

  • El mes en el cual el mundo se detuvo. II parte.

    Sociedades cerradas vs sociedades abiertas

    Dos sociedades confucianas: China vs Corea del Sur. Una sociedad cerrada versus una sociedad abierta. Dos respuestas distintas. Una cuarentena draconiana versus dejar la sociedad relativamente abierta, confiando en los profesionales de la medicina, en los individuos, en la familias y en la comunidad para tomar decisiones correctas.

    Los políticos ahora tienen la piel en juego, y todos están tomando decisiones duras, quizás porque tienen miedo del pánico ciudadano y de que los acusen de que fallaron en actuar, porque raramente en la vida de un político, sus decisiones van a tener castigo, así que prefieren equivocarse del lado de la precaución. Ahora todos los políticos son oficiales de crédito de bancos porque tienen la piel en juego. Es casi una ley marcial, la gente se queda en su casa si o si, y los derechos de reunión y de libre tránsito de los ciudadanos son coartados.

    Es San Luis versus Filadelfia en 1918. San Luis tomó medidas draconianas de cuarentena, Filadelfia no lo hizo, quiso que la vida siguiera normal. Y al final tras miles de muertos, entre ellos servidores públicos, la sociedad cayó en la anarquía, con muertos apilados por las calles sin que nadie los recogiera. Por eso las medidas que tomaron tardíamente China, Italia y España, de prácticamente declarar una ley marcial son tan populares, cuando los políticos ven la barba de su vecino arder, ponen las suyas en remojo. Ahora todo el mundo quiere ser San Luis en 1918, con sus medidas de alejamiento social. Nadie quiere ser Filadelfia, con su “es otra simple gripe dejen que la vida siga normal”. Pero ¿hay alguna alternativa?

    Cuando la crisis estalló en China, todos los problemas de una sociedad cerrada de un solo partido, se vieron venir juntos. El virus andaba circulando desde noviembre, y cuando un médico se dio cuenta en diciembre que existía un virus con características similares al SARS, pero más contagioso, dando vueltas y lo mencionó en redes sociales, las autoridades chinas en lugar de premiar su alerta e investigar qué estaba pasando, detuvieron al médico, lo interrogaron, le hicieron eliminar sus post, y le hicieron firmar una retractación de los mismos. El médico moriría durante la epidemia. Era más importante mantener la reputación de infalibilidad del Estado Chino y del Partido Comunista, que alertar a la población. Cuando la pandemia estalló en Wuhan y en Hubei, se ocultó al mundo su gravedad, aunque el hecho de que China limitara la exportación de materiales médicos y los satélites detectaran la construcción de enormes hospitales de emergencia, le hicieron pensar a muchos que la crisis era más seria de lo previsto. Al final parece que China ha logrado controlar el brote en Wuhan y puede lograrlo pronto en Hubei, pero la crisis ahora es mundial y los estados, uno a uno parecen seguir el ejemplo Chino, de una cuarentena rigurosa y dejar que la economía se detenga por varios meses.

    Pero no todos. Entre ser una sociedad cerrada como China, o ser una nueva Filadelfia, como muy pronto lo serán el México de López Obrador o la Nicaragua de Daniel Ortega, hay otras medidas y hay otros caminos; eso sí, siempre y cuando la sociedad sepa manejar el problema. Y los vecinos de China saben cómo lidiar con eso. Corea del Sur, Japón o Taiwán, saben los problemas de epidemias que presenta la peculiar combinación de clima, hábitos higiénicos y sanitarios, combinados con la censura estatal, que hacen de China un foco de epidemias muy peligroso. Y se han preparado por décadas para ello. Por eso han logrado luchar contra la pandemia, pero manteniendo en lo posible las sociedades abiertas y la vida económica activa.

    Corea de Sur es un caso importante, porque junto con China ha logrado reducir la pandemia, aunque de una manera radicalmente distinta.

    ¿Cómo lo hicieron?

    Bueno, como hemos dicho, ellos conocen a su vecino, así que se prepararon. Un tamizado masivo de la población mediante testeo, un seguimiento agresivo de los casos infectados para aislar a los infectados, uso masivo de mascarillas, no solo para el personal médico sino para todo el mundo, un país donde los negocios se abrogan a no dejar entrar a nadie sin mascarilla. Los derechos de propiedad en lugar de violarse, se potencian. Un local tiene derecho de echar a quien no se limpie o no use mascarilla sin miedo a ser llamado discriminador.

    El tamizado masivo se permite gracias a que los surcoreanos han desarrollado kits de pruebas rápidas y los producen en masa en su empresa privada, tienen puestos de control voluntario donde en 10 minutos tienen un resultado preliminar, tienen apps de celular para diagnóstico temprano, donde las personas pueden entrar a ver si cumplen con los síntomas. Los coreanos han sido educados para lavarse las manos, usar mascarillas, practicar el distanciamiento social.

    Sí se han tomado medidas restrictivas con los contagiados, como usar cámaras de televisión, ponerles brazaletes con GPS, vigilar los celulares, tarjetas de crédito, y transacciones bancarias de los infectados para asegurarse de que no incumplan la cuarentena.

    Los Coreanos del Sur, están dando cátedra sobre cómo luchar contra una pandemia tratando de defender la propiedad privada, la transparencia y libertad de expresión y la sociedad abierta.

    Su sistema de salud es mixto, con un componente público primario preventivo y uno privado secundario. El privado secundario ahora mismo está subsidiado con fondos de emergencia del gobierno, porque está claro que los seguros privados o el seguro estatal universal no son suficientes,  pero a diferencia de otros países como España, se han negado a establecer controles de precio o a requisar de hecho a la sanidad privada.

    Claro que a diferencia de España o Italia, los coreanos del sur sabían lo que se podía venir. Ahora el reto es preparar al mundo y a Panamá para luchar contra pandemias futuras, siendo menos China y más Corea del Sur. Esta vez nos agarró desprevenidos, en el futuro no habrá excusas.

  • ¿Cómo podría una sociedad libre hacer frente a una pandemia?

    ¿Cómo funcionaría la cuarentena en una sociedad libre y cómo se resolvería la falta de máscaras, respiradores, ventilación pulmonar, médicos..etc?

    Este es un momento en que vemos casi todos los días cómo el estado está fallando brutalmente en la lucha contra el COVID-19 (hoy, por ejemplo, el gobierno eslovaco ha prohibido a los laboratorios privados en Eslovaquia realizar pruebas de coronavirus, argumentando que son escasos, aunque ya tenemos más de 100,000). Lo mismo sucedió en la República Checa, donde el estado prohibió las pruebas en el prestigioso laboratorio privado de Sona Pekova, que desarrolló una prueba única para COVID-19 y se la proporcionó a todos los laboratorios de forma gratuita (afortunadamente ayer, Pekova finalmente obtuvo el permiso del estado para realizar las pruebas).

    La usurpación del monopolio para las pruebas de COVID-19 es una amenaza altamente irresponsable para toda la población en nuestra sociedad (en las pocas pruebas que hace el estado, se debe suponer que la cantidad real infectada en Eslovaquia y en la República Checa es de 10-100 veces mayor que las cifras confirmadas oficialmente). El mercado de prueba debe estar completamente abierto y desregulado, para que pueda probarse en cada esquina de la calle. Solo entonces habrá la mayor demanda de este servicio y millones de pruebas baratas fluirán a nuestros países, por lo que todos están dispuestos a pagar (el precio actual de la prueba es de 35 € y solo caerá si no estamos amenazados por la hiperinflación en las próximas semanas).

    Y después de estos obvios fallos cotidianos del estado, mucha gente se pone en contacto conmigo con las palabras “¡mira! Es bueno que tengamos un estado fuerte, porque en una sociedad libre no podríamos hacer frente a esta difícil situación”.

    En el siguiente artículo trataré de explicar cómo la cuarentena podría funcionar en una sociedad libre sin un estado, cómo una compañía podría hacer frente a la falta de máscaras, respiradores, ventilación pulmonar, médicos o las pruebas COVID-19. No estoy diciendo que funcionaría exactamente así, por supuesto que no lo sé y depende de una serie de circunstancias. Pero estoy convencido de que, gracias a la libre difusión de información y al libre mercado, podríamos hacer frente a la pandemia actual mejor de lo que lo hacemos ahora.

    ¿Cómo funcionaría la cuarentena en una sociedad libre?

    Si tuviera que pagar un seguro de salud real que refleje su salud, los lugares de riesgo que visita, las actividades de riesgo que realiza, su edad, la compañía de seguros de salud tiene el incentivo máximo para ser responsable y ella puede minimizar la probabilidad de pago de cualquier reclamo.

    Sin embargo, la mayoría de ustedes no pagan un seguro de salud «real»: pagan un impuesto de salud obligatorio que depende mucho de sus ingresos mensuales. Y su cantidad no refleja su comportamiento arriesgado.

    Estoy asegurado en una compañía de seguros de salud «real» (IMG Global), en el que tuve que describir en detalle mi afección médica, incluidas todas las predisposiciones genéticas. Y debido a que quería un descuento de ellos, también tuve que declarar que no los exigiría en los EE. UU., Canadá, Singapur o Hong Kong, donde los costos médicos de cualquier tratamiento son muy altos y que no realizaré ningún deporte riesgoso. Por supuesto, puedo romper esta regla o no decirles toda la verdad sobre mi estado de salud, pero cuando se enteran o descubren que mentí, no solo no recibo ningún pago del seguro si algo me sucede, sino que cancelan mi contrato. Y después de eso, es muy posible que incluso sus competidores no me aseguren. De vez en cuando recibo un correo electrónico de mi aseguradora de salud privada que indica que hay una situación de riesgo en algún lugar y no me aconsejan que viaje allí. Por supuesto, todavía puedo ir allí bajo mi propia responsabilidad, pero en este caso, no se reembolsarán los costos médicos en este país. También puedo adherirme a cláusulas para deportes de riesgo y reembolso en los EE. UU., Canadá, Singapur o Hong Kong, pero mi seguro será significativamente más caro. Así que no me importa.

    En una sociedad libre en la que estallaría una cuarentena, parecería que todos los clientes de seguros de salud serían contactados de inmediato y se les pediría que estuvieran en cuarentena, de lo contrario, aumentarían drásticamente la probabilidad de infección, no solo para ellos sino para todos los clientes de seguros de salud. Por lo tanto, aumenta significativamente la probabilidad de reclamos de seguros para el tratamiento de sus miles de clientes.

    Por lo tanto, garantizar la cuarentena (y su control) para sus clientes, en una situación de pandemia, es una pregunta literalmente existencial para una compañía de seguros de salud.

    Por lo tanto, las compañías de seguros de salud en una sociedad libre tendrían un gran incentivo para establecer sus propias cuarentenas para sus clientes, o para encontrar medios técnicos efectivos para monitorear el cumplimiento de la cuarentena domiciliaria de sus clientes. Cualquier violación de la cuarentena sería severamente castigada, cancelando el contrato con el cliente, porque sería de alto riesgo y amenazaría automáticamente a todos sus otros clientes y, por lo tanto, a sus negocios.

    Es posible que la cuarentena en una sociedad libre se imponga de una manera «más dura» que a través de las compañías de seguros de salud. Por ejemplo, directamente por agencias de seguridad privadas que lo considerarían un delito (violación de NAP) si un cliente de una agencia de seguridad infectara a otro cliente de otra agencia de seguridad (esto podría clasificarse como «daño físico»). En este caso, el objetivo de todas las agencias de seguridad sería minimizar cualquier desembolso de compensación a la contraparte (y, en última instancia, maximizar su beneficio). El resultado podría ser una cuarentena dura para todos sus clientes. Por supuesto, también habría un riesgo de que sus clientes pudieran juzgarlo por la pérdida de ganancias y la cuarentena demasiado dura y excesiva, por lo tanto, se requeriría que las agencias de seguridad hicieran un análisis en profundidad de la efectividad de cualquier cuarentena establecida. Lo que también significaría que no obligarían a las personas a poner en cuarentena si no fuera realmente necesario. De hecho, un gobierno puede permitirse imponer cualquier medida severa que a menudo no tiene ningún sentido. Debido a que es «para el interés público y la protección de la población», fácilmente «barre la mesa» de cualquier acción por parte de empresas o personas para quienes la cuarentena era innecesaria e ineficaz y destruyó sus negocios.

    Aquí, podría argumentar que esto es fácil de decir, porque a las personas ricas no les importa que una compañía de seguros de salud cancele un contrato con ellos, ya que incluso las operaciones más exigentes las pueden pagar en efectivo con su propio dinero y no necesitan una compañía de seguros de salud. Y me gustaría señalar en este momento que las personas ricas ya pueden violar la actual cuarentena obligatoria impuesta por el estado, ya que la multa por su violación es actualmente de 1650 €, que, por supuesto, cualquier hombre rico puede pagar fácilmente, incluso repetidamente. Por lo tanto, las personas con riesgo irresponsable, como vemos, pueden existir en cualquier sistema. Sin embargo, en una sociedad libre, en el futuro, ninguna compañía de seguros de salud en el mercado tendrá que asegurar a esa persona, porque ha puesto en grave peligro la salud de todos sus clientes (y, por lo tanto, de sus negocios).

    Así como las personas a nivel individual ahora son conscientes de la gravedad de la situación actual y se mantienen unidas (y no se ven amenazadas innecesariamente), probablemente se mantendrían juntas de manera muy similar en una sociedad libre y no se pondrían en peligro. Por ejemplo, usar máscaras solo es obligatorio en el transporte público, pero la mayoría de las personas en las calles de las ciudades ya usan máscaras, y esto se debe a su responsabilidad individual, no porque el estado lo haya ordenado. Del mismo modo, una condena individual de personas que no cumplen con los estándares de higiene esperados ya funciona (ayer en la calle, personas al azar comenzaron a gritarle a mi amiga, quien se puso un velo mientras hablaba por teléfono).

    ¿Cómo podría una sociedad libre hacer frente a la falta de máscaras, respiradores, ventilación pulmonar, médicos…etc?

    Tener una falta aguda de máscaras, respiradores u otras necesidades médicas durante la pandemia actual no significa que el mercado libre o el capitalismo hayan fallado. Todo lo contrario: el capitalismo no fracasó en absoluto en este caso (como mucha gente piensa y pide regulaciones estatales), sino que funcionó bien y creó un incentivo claro para que muchas personas nuevas comenzaran a producir y vender de inmediato necesidades médicas de protección (decenas si no cientos de empresas en Eslovaquia y la República Checa han cambiado a la producción de máscaras, incluso las producimos en nuestra Polis Paralela).

    La falta de productos y servicios en caso de un desastre puede ocurrir en cualquier empresa, incluso en el mercado al 100%, no es de extrañar que no siempre haya cosas milagrosas disponibles bajo ninguna circunstancia. Simplemente, los desastres están cambiando drásticamente la demanda actual del mercado en la sociedad, lo que resulta en una falta de algo sólo a corto plazo.

    Pero es precisamente un mercado libre que, en esta difícil situación, puede reaccionar de manera más rápida y flexible y devolver a la normalidad la situación de deficiencia.

    Sin embargo, esto requiere a corto plazo «precios sobrevalorados» de las cosas que tienen más demanda. Actúan como señales claras del mercado para que los emprendedores produzcan y entreguen productos y servicios mucho más que antes, y también significa que emprendedores completamente diferentes se concentren en lo que actualmente es la mayor demanda, y también para la gente común, comprender la «escasez» de sus máscaras o respiradores y evitar desperdiciarlos innecesariamente durante las primeras semanas de la pandemia (a menos que haya más). Después de un tiempo relativamente corto, el mercado estará saturado con la cantidad de bienes faltantes, y habrá una serie de nuevas empresas competidoras, lo que resultará en una caída de los precios, probablemente incluso por debajo del precio anterior a la crisis.

    Desafortunadamente, los intentos del estado de regular el precio máximo al que se pueden vender estos artículos muy demandados tienen el efecto completamente opuesto: bloquean las señales del mercado y, en última instancia, hacen que los clientes pierdan los productos faltantes, incluso si están dispuestos a pagar por ellos. Lo que lamentablemente es la situación actual con máscaras y respiradores.

    Cuando hay una crisis y algo es escaso, la demanda aumentará automáticamente y, por lo tanto, el precio y la oferta. Cuando un estado introduce un ‘precio tope’, el resultado es una escasez de bienes.

    Cuando el estado falla, el mercado negro comienza a funcionar perfectamente (tanto los geles desinfectantes como los respiradores FFP3 se venden en el mercado descentralizado OpenBazaar). Se crea la «mafia respiratoria» que, como las drogas, satisface las necesidades humanas. Y, al igual que las compañías farmacéuticas, el estado está comenzando a librar una guerra peligrosa; como resultado, los respiradores caros ya no podrán llegar a nadie.

    Para una explicación de si la venta de material médico caro es moral por parte de los traficantes en el mercado negro, vea mi último artículo (en checo)  COVID-19 y sus consecuencias inesperadas y absurdas en la sociedad, específicamente el punto 8, o el video INESS ¿Cuánto cuesta un respirador?

    Tengo una gran admiración por todos los médicos apasionados que, debido a su creencia médica más profunda y a su sincero compromiso con el juramento hipocrático, están luchando activamente contra COVID-19. Desafortunadamente, son pocos, y lleva años entrenar a nuevos médicos. ¿Qué hay de eso? Numerosos estudiantes que se gradúan de la escuela de medicina o de la escuela secundaria de medicina también pueden ayudar en esta situación de crisis. Quizás solo se necesite motivarlos más. En cuanto a los expertos, seguramente hay médicos dispuestos a ayudar a combatir la pandemia en países como China, donde los hospitales cierran después de una pandemia. Desafortunadamente, el background médico no es suficiente para comprar un boleto solo a Eslovaquia y venir a ayudarnos. También debe desarrollar un medicamento y una vacuna para COVID-19 lo antes posible. Y, por supuesto, ordenar tanta ventilación pulmonar como sea posible. Y todo esto tiene que ser pagado.

    En un mercado libre, tanto las compañías de seguros de vida como las de salud tienen un claro incentivo económico: minimizar las grandes reclamaciones para reembolsar el tratamiento costoso a sus pacientes (y aún tienen clientes que pagan porque los clientes incapacitados o muertos no pagan nada), así como retrasar los pagos del seguro de vida. Esto se logrará principalmente mediante una prevención importante (motivación económica para construir cuarentenas funcionales para aislar a sus clientes), invirtiendo en tratamientos de última generación (tremenda motivación económica para buscar una vacuna COVID-19) y salvando a sus clientes (solicitando suficiente ventilación pulmonar, ordenar a los mejores médicos para una pandemia mundial).

    El estado ya no puede ayudar en esto y sus intervenciones solo empeoran las cosas.

    Conclusión

    La falta de respiradores, máscaras, pruebas COVID-19, médicos o ventilación pulmonar no es una falla del mercado libre que requeriría cualquier intervención estatal. Es el resultado de un desastre inesperado que puede ocurrir en cualquier sociedad. Y es el mercado libre el que puede resolverlo de manera rápida y mejor. Por lo tanto, no nos interpongamos en su camino. Y no apoyemos a los políticos que hacen esto mediante la introducción de prácticas totalitarias.

  • La crisis del coronavirus: creación de grandes oportunidades

    Sabemos que la pandemia de coronavirus es una seria preocupación mundial y el esfuerzo para detener su propagación ha tenido impactos de gran alcance tanto en la economía mundial como en las comunidades locales.

    Pero no todo son malas noticias, sabemos que cuando hay una crisis, también surgen oportunidades. Mientras unos sectores se estancan, otros prosperan. Una crisis normalmente elimina las condiciones de frontera y produce aceleradores de innovación. Este es el caso de las compañías de tecnología más grandes, las cuales se están manteniendo estables, incluso están aumentando sus ingresos.

    La pandemia, ha profundizado la dependencia de las compañías, de los servicios de empresas destacadas de la industria tecnológica, al tiempo que acelera las tendencias que ya los estaban beneficiando. Las empresas ya están volcando sus propios centros de datos en las plataformas de almacenamiento en la nube más potentes como las que ofrece Amazon, Microsoft y Google, y es probable que ese cambio se acelere, ya que millones de empleados se ven obligados a trabajar desde casa, lo que ejerce una gran presión sobre las infraestructuras tecnológicas corporativas.

    Microsoft también ha promovido agresivamente una nueva herramienta de colaboración y mensajería empresarial: Microsoft Teams. La semana pasada, Microsoft anunció que Teams había crecido un 37% en una semana, con más 44 millones de nuevos usuarios diarios, y un total de 900 millones de reuniones y minutos de llamadas en los equipos todos los días.

    Amazon por su parte, está contratando a 100,000 trabajadores de almacén extra para satisfacer la creciente demanda de pedidos en línea. Hasta ahora, Amazon había tenido un gran desafío para hacer que los clientes confiaran en ellos para la compra de comestibles. Pero ahora esto está cambiando, los compradores, reacios a ir a la tienda, recurren al gigante del comercio electrónico para obtener una variedad más amplia de productos y medicamentos de venta libre.

    Otras aplicaciones de entrega de productos como Instacart, Walmart Grocery y Shipt, también están presentando números récord de descargas diarias. Instacart planea contratar a 300,000 trabajadores en los próximos 3 meses, más del doble de los que tiene actualmente.

    El tráfico de Facebook también ha explotado, ya que muchas personas recurren a él en busca de noticias en tiempos de crisis y para distraerse. Las llamadas de voz a través del servicio de mensajería WhatsApp de Facebook se han duplicado en volumen. La aplicación Messenger de Facebook ha tenido un crecimiento similar, y otras herramientas de comunicación como Zoom ahora son esenciales.

    Las descargas de la aplicación Netflix, plataforma de televisión online, han aumentado un 66% en Italia y un 35% en España en esta crisis. En los Estados Unidos, un 9%. Netflix y servicios de streaming similares, han reducido las ventas de taquilla para películas en los últimos años. Ahora, a medida que las salas de cine cierran, Netflix y YouTube están ganando una nueva audiencia.

    Incluso Apple, con cientos de tiendas cerradas en todo el mundo, parece que saldrá airosa de la crisis. Muchas de sus fábricas están casi de vuelta a la normalidad. La gente gasta más tiempo y dinero en sus servicios digitales. La semana pasada, Apple incluso lanzó una línea de nuevos dispositivos. En las últimas 2 semanas en EE.UU., los ingresos de Apple y Android App Store han aumentado entre un 14 y un 20%.

    Por tanto, vemos que, cuando la economía finalmente mejore, las grandes compañías tecnológicas podrían emerger mucho más fuertes, siendo beneficiadas de los cambios en los hábitos de consumo, y a pesar de más de 1 año de críticas por parte de legisladores, reguladores y competidores en EE.UU. antes de que la pandemia azotara, es probable que las compañías más grandes terminen este año con grandes números.

    Pero ¿y qué hay de las chicas, de las emergentes, de los que no son tecnológicos como el chichero o del restaurant? Pues bien, ellos son parte de la cadena, el chichero venderá su refresco al acalorado programador o el pequeño emprendedor tecnológico podrá brindar sus servicios a las grandes y el restaurant será quien brinde el almuerzo a estos dos mientras sellan su acuerdo comercial.

  • Siempre es mejor actuar en libertad (cuando salgamos de la cuarentena)

    En medio de la pandemia, la tentación gubernamental es la de conculcar libertades a fin de superar la crisis pandémica. Lástima que a eso hemos llegado; que cuando, más que nunca, necesitamos el aporte de todos los ciudadanos, no quede otra que meterlos presos a todos, ya que no saben respetar ni el distanciamiento social requerido.

    Muchos creen que libertad y libertinaje son sinónimos. Libertinaje o libertino se refiere a aquellos que no entienden de límites. En tanto que sólo somos libres para obrar el bien, y no el mal. Visto así, ¿crees que sólo la autoridad central es capaz de obrar en bien y no el resto o buena parte de la ciudadanía? El gran reto de una buena autoridad es saber gobernar sin vulnerar libertades. O, en todo caso, lo menos posible.

    Exagerando, una manera efectiva de evitar accidentes de tránsito es prohibiendo todo el tránsito. ¡Uy! ¿No habrá otra y mejor forma de lograrlo? A juzgar por la actuación de nuestra ATTT uno diría que no. Llegamos a ello mediante la endémica práctica del desgobierno que venimos padeciendo. Ahora, cuando necesitamos el aporte de una ciudadanía, que actúen conmensuradamente, tal como el mantener un distanciamiento social, nos encontramos con que la gente no lo hace, no lo entiende o no le importa. Ahora estamos presos en nuestro camino de servidumbre.

    Un jurista comentó que nuestra constitución es letra muerta. Que no importa lo que diga, las autoridades hacen lo que les viene en ganas. Más aún, gran parte de la constitución es incumplible… ¡no la puedes llevar a la práctica!

    En semejante escenario, con buena medida de anomia, no queda otra que el autoritarismo. El problema es que ello disminuye y va dejando por fuera al ciudadano, lo cual es una ¡barbaridad! Ahora, si las acciones de la autoridad fracasan, ¿quién es responsable?

    En Corea del Norte dictan hasta como vestirse y como peinarse. En Panamá casi todos hemos quedado presos en casa, con lo cual se supone el problema desaparecerá. El tema es que la autoridad central jamás tendrá a mano todas las variables de información de lo que acontece en el país, y menos en el mundo.

    ¿Sabes por qué los alemanes prefirieron no invadir a Suiza durante la II Guerra M? Por que allí todos los ciudadanos estaban armados hasta los dientes y el costo de tomarse ese país era impensable. Pero en Panamá hemos “desarmado” a la población, dejándola sin recursos ante las pandemias. En contraposición, sí tenemos un ejemplo bastante bueno, el de los Vecinos Vigilantes, el cual, mal que bien, funciona.

    Los panameños haríamos bien en movernos hacia una sociedad descentralizada y libre, en dónde los politicastros del mundo no tendrían manera de someternos en servidumbre. Para ello existen tres correcciones de rumbo, apenas salgamos de la cuarentena,  que nos permitirían llegar a buen destino. 1) Reducir los impuestos a no más del 10%, o menos. 2) Eliminar todos los impedimentos de libertad impuestos en la ley laboral, y 3) “Desburrocratizar el gobierno, tanto en lo que no le corresponde como en tamaño. Esa estrategia de salida es la correcta, apostando por la libertad.

  • Contra la Pandemia Económica, emprender en tiempos de crisis

    Como en toda batalla, hay vencedores y vencidos, y en la que nos encontramos hoy en día contra el COVID-19 seguro que saldremos victoriosos.

    Pero también existen efectos colaterales negativos, que en este caso están generando serias amenazas fundamentadas en las medidas que están implementando los gobiernos y la sociedad en general, que afectan a nivel económico a los países y por ende para sus habitantes y empresas, conllevando a diferentes niveles de crisis según el estado de debilidad en que nos encontremos.

    Para contrarrestar estos efectos negativos, los gobiernos y la sociedad deberán promover e implementar medidas que generen oportunidades dirigidas a los emprendedores (empresas e individuos) para que puedan plantear e implementar estrategias, tácticas y acciones fundadas en sus fortalezas para sobrellevar y salir de un potencial estado de crisis pos COVID-19.

    Visto desde el punto de vista de un FODA (herramienta esencial para la planificación) las Oportunidades  y las Amenazas forman parte de los Factores Externos en donde las compañías e individuos no tienen injerencia, más que aceptarlos y ver cómo pueden reaccionar, considerando sus Fortalezas y Debilidades que forman parte de los Factores Internos que son propios y particulares de cada uno de ellos y que dependen directamente de sus decisiones.

    Dicho esto, voy a plantear un cuadro de situación hipotético con algunos de factores reales que ya se están evidenciando (en azul) y otros ideales (en rojo) que deberían adoptarse para facilitar la solución de la crisis pos COVID-19.

    Planteamiento FODA

    Hasta hoy, este cuadro reafirma, con los factores que se vienen manifestando (en azul), el modelo negativo de punto de equilibrio, que presenté en mi artículo anterior (Camino a una Pandemia Económica).

    Pero no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante.

    Si se dieran los factores ideales (en rojo) y fuéramos lo suficientemente audaces y honestos para jugar conjugando las Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, podríamos transformar fácilmente ese modelo negativo en uno positivo.

    Modelo de Punto de Equilibrio

    Todo esto se trata de, utilizando las enseñanzas de Sun Tzu, mitigar las amenazas, minimizando las debilidades, aprovechando las oportunidades para maximizar las fortalezas, tomando decisiones combinadas de ataque y/o repliegue acertadas, para salir victoriosos de la eventual batalla contra la “Pandemia Económica”.

    El dato esperanzador es que las mayores empresas globales nacieron en plenas crisis. A finales del siglo XIX el mundo estaba cambiando aceleradamente y en 1890, en absoluta incertidumbre, nació General Electric, la General Motors en 1908 o IBM en 1911, y sobrevivieron a dos enormes crisis mundiales: la primera guerra mundial y la gran depresión de 1929.

    La posguerra dio paso a un tenso período de entreguerras, en cuyo marco nacieron Hewlett-Packard en 1939, y McDonald’s. Tras la Segunda Guerra Mundial el mundo se partió en dos bloques, generando la mayor crisis global denominada guerra fría, e igual nació  en 1953 Burger King; en 1962, entre la crisis de los misiles y una carrera espacial sin precedentes,  nació Walmart. Luego llegó la guerra de los seis días, que disparó los precios del petróleo en 1967, o a la década de los 70, con la primera crisis del petróleo, o a la de los 80, con la segunda crisis del petróleo. Y nacieron Starbucks en 1970, Microsoft en 1975, Apple en 1976, la CNN en 1980,  la MTV en 1981, Adobe en 1982.

    Ni las guerras del Golfo ni una creciente escasez de capital en todo el mundo impidieron el nacimiento en 1995 de gigantes hoy día como Yahoo!, Amazon, MSN o eBay. En 1997, con la crisis financiera asiática golpeando al mundo, nació Google. Con el ataque terrorista a las Torres Gemelas  el mundo parecía derrumbarse también. Pero ni la crisis posterior ni el miedo tecnológico infundado por el “efecto 2000” evitaron que en 2001 naciera Wikipedia,  Sony-Ericsson o el iPod.

    Tampoco la guerra de Irak, ni la gripe aviar (algo similar al Coronavirus actual) o los ataques terroristas en Reino Unido y España, impidieron que en el  2003 nacieran LinkedIn y WordPress, un año después Facebook y, en 2005, YouTube. Twitter en 2006, el  iPhoney Zynga, ambos en 2007, a pesar de muchas advertencias de académicos sobre la crisis en ciernes que se avecinaba (incluso Nassim Taleb prendía las alertas con su Cisne Negro). Luego llegaron, con la crisis financiera en auge, Spotify o Grupon en el 2008. En 2009, Forsquare y en 2010, el iPad.

    Va a ser duro el camino a recorrer, pero la historia nos demuestra que innumerables compañías como las citadas, surgieron de las cenizas en tiempos de crisis, pero atención, así también hay innumerables ejemplos de compañías que han desaparecido en tiempos de bonanzas (el caso más reciente de Forever 21). Todo depende de crear un entorno próspero y de nuestras propias decisiones.

    Para ello es indispensable poner en práctica el sentido común (que a veces es el menos común de los sentidos) estudiando y aprendiendo de las experiencias pasadas y reconociendo la realidad del presente para poder proyectarse hacia el futuro.

  • Ganadores y perdedores

    Estamos en el pico de la crisis. Aún no es momento de balances. Sin embargo, a juzgar por las acciones que se están tomando, ya podemos tener una previsualización de cómo será el cuadro. Porque el Coronavirus va a traer ganadores y perdedores.

    Ganan

    • Los Keynesianos, a corto plazo, porque ahora los bancos centrales, de países que ya estaban endeudados y con la carga fiscal al tope, van a emitir moneda. A largo plazo, esto va a traer inflación. Pero ahora hay que subsidiar, rescatar, pagar, comprar y mantener a toda costa la situación, así que el gasto público se disparará.
    • Los Reguladores, que ahora van a pasar por encima de las normas y van a expandir su poder.
    • Los Proteccionistas, que ahora van a cuestionar qué fármacos y equipos médicos vitales sean fabricados en China, que es curiosamente el país donde se originan las epidemias serias, poniendo en riesgo la cadena de suministros en un momento clave.
    • Los Xenofóbicos. Ahora cerrar fronteras y restringir el movimiento de personas parece buena idea.
    • La economía digital. ¿Seguro que Estonia estará lockdown? Perfecto, es normal para ellos! Ahora los pagos digitales, las compras a domicilio, el teletrabajo, las teleconferencias, las aulas virtuales, están demostrado su valor. Panamá por 10 años arrastró los pies en el tema y ahora vemos su importancia.

    Perdedores

    • China, por más heroico que haya sido su combate a la epidemia, la gente no se va a olvidar fácilmente sus laxas regulaciones ambientales y su falta de transparencia que hicieron las crisis peores.
    • El populismo como técnica de gobierno. Tanto a la derecha como a la izquierda, Trump, Bolsonaro, Nicolás Maduro, Lopez Obrador, Daniel Ortega, Nicolás Maduro, Pedro Sanchez con Pablo Iglesias, el movimiento de las 5 estrellas de Italia, Nicolas Maduro, todos los populistas menos Bukele de El Salvador, se han caracterizado por haber desechado las advertencias de que la crisis venía dura, y que era mejor prepararse para lo que venía. Algunos de hecho hicieron lo contrario organizado actos multitudinarios y masivos. Ahora los tecnócratas aburridos son los que están quedando mejor.
    • El liberalismo en general. Los estados han tenido que restringir libertades, intervenir economías, cerrar fronteras, expandir el gasto. Es 1930 de nuevo.
    • Los derechos de los animales. No solo mascotas abandonadas a su suerte, sino, peor, ahora la pregunta es, ¿“pruebas de laboratorio en animales”?, pues todas las que quieran!
    •  Las aerolíneas, el turismo y los hoteles. El virus viaja, y para que no viaje estas actividades han sido suprimidas mundialmente.
    • La economía mundial, es depresión lo que estamos viviendo. Peor que una guerra.
  • Ahora la protección de los DATOS es responsabilidad de todos

    En el mundo DIGITAL existe un solo objetivo de los cibercriminales, y es apropiarse de sus datos. Y la razón es muy sencilla, porque una vez que se apoderan de sus datos, pueden hacer lo siguiente:

    • Manipular y/o Sobornar.
    • Destruir su Reputación.
    • Destruir su Empresa.

    Escribiendo este artículo me vienen a la mente los siguientes refranes:

    • “Ojo que no ve, Corazón que no siente”
    • “Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”
    • “No se teme lo que no se ve”

    Abramos los ojos un poco para ver nuestra realidad:

    El más reciente informe publicado en la plataforma Fortinet Threat Intelligence Insider Latin America, herramienta que recopila y analiza miles de incidentes de ciberseguridad a nivel global, arrojó el siguiente informe:

    América Latina y el Caribe registraron 85 mil millones de intentos de ciberataques en el 2019. Mientras  que Panamá tuvo más de 3.9 mil millones de intentos de ciberataques durante ese mismo período.

    Lo anterior se traduce en alrededor de 11 millones de intentos por día, la mayoría de los cuales siguen la tendencia de Latinoamérica y están especialmente diseñados para entrar en redes bancarias, obtener información financiera y robar dinero.

    Ustedes que leen este artículo, ¿cuáles son las probabilidades de que esto les ocurra?, como vemos en las estadísticas, cada vez más se aumentan estas probabilidades y al parecer nuestra región se ha hecho muy atractiva para estos cibercriminales.

    Entre las amenazas más detectadas durante el 2019, se encuentran dos ataques dirigidos específicamente al sector bancario: DoublePulsar y Emotet. DoublePulsar es un ataque tipo “backdoor” que ha sido utilizado por el ransomware WannaCry y en intrusiones a bancos de la región en 2018.

    Decir que «esto a mí no me pasará», es lo mismo que decir, «no voy a comprar un seguro de auto porque jamás sufriré un accidente», verdad que todos ustedes cuentan con un seguro contra accidentes de auto, ¿cierto?

    Aunque la mayoría de las empresas considera innecesario invertir en una consultoría con los expertos en ciberseguridad,  ésta puede ser la clave para resguardar la información sensitiva ante los ataques de los cibercriminales que cada vez son más sofisticados y casi imperceptibles.

    En el último año, nueve de cada 10 bancos en la región sufrieron ataques cibernéticos, según datos de la Organización de los Estados Americanos (OEA), lo que deja en evidencia que transitamos por una línea muy delgada que nos separa de la lista de ser víctimas de los cibercriminales.

    Para concluir, les pregunto, ¿qué podemos aprender de la crisis del CORONAVIRUS (Covid-19)?, estamos seguros que en algún momento llegará el pico máximo y por esta razón  nuestras autoridades con los recursos que tienen, y nosotros mismos nos estamos resguardando en cuarentena. El tema, entonces,  no es si va a explotar, el tema es cuándo y qué tan preparados estemos para atenderlo. Lo mismo sucede con un ataque, sobre todo ahora con un riesgo más agregado, que es el teletrabajo y el factor humano, que casi siempre es el más desatendido.

    Una de las principales enseñanzas que nos dejan las crisis es que siempre vamos a afrontar una. Lo ideal es que nos encuentre lo mejor preparados y acercarnos a empresas especializadas que cuenten con la experiencia para orientar y pensar cómo lo haría un atacante, con la finalidad de tratar de adelantarse a sus siguientes pasos para que el impacto sea el menor posible.

    Me ha tocado lidiar con uno de los mayores hackeos de la historia; no estoy indemne, pero sí muchísimo mejor preparado que quien no haya estado en semejante situación de crisis. Y hoy me rodeo de los más importantes hackers éticos, con los cuales trabajamos para organizar y poner a salvo su más importante activo, la data, que desde el próximo año, será responsabilidad de los principales ejecutivos de cualquier organización.

    Si desea conocer más sobre hacking ético, no dude en consultarnos. Este asesoramiento es gratuito, online y en tiempo real, por un máximo de 50 minutos por sesión. Las sesiones son en idioma inglés.

    Para concretar su cita, escríbanos a info@goethalsconsulting.com o llamar al 302-2862 / 6679-2750 / 6676-9280.

  • Estrategia de Salida

    La pandemia nos ha agarrado desprevenidos y ahora no nos queda otra que emprender el camino hacia la cuarentena absoluta. Por 15 días, prorrogables. O sea, sin plan B si el plan A, la cuarentena, no funciona. Porque la cuarentena tiene sus problemas, por ejemplo en Italia, parece que esta semana, la infección debe llegar a su pico, pero luego viene la recaída si no se suspenden todas las medidas.

    China pudo imponer una cuarentena estricta por dos meses porque fue sólo una región de China. El resto de China tomo medidas más leves y subsidió a la economía de Wuhan y Hubei. Eso no va a pasar con Panamá, nadie nos va a subsidiar. Por lo tanto, una vez frenemos la velocidad de expansión de la pandemia, toca encontrar alguna estrategia de salida, aún sin haber terminado los contagios y sin haber terminado la epidemia, o sea, poner a andar la economía con la epidemia aún sin haber sido extinguida. Una estrategia de salida.

    No somos un país confuciano, con gente inteligente, dispuesta a cumplir su misión. Una población homogénea trabajando con un equipo, el juega vivo, el que poco me importa, ahora nos pasarán la factura. Sin embargo hay maneras de mantener la economía andando en medio de una pandemia, y es el camino tomado por los vecinos de China, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong Kong, Japón. Sí, no somos asiáticos confucianos, pero tenemos que aprender o morir, sea de COVID 19 o de hambre, a ser un poco como ellos.

    Una estrategia de salida debe pasar por fomentar el trabajo en casa, y las ventas a domicilio, disminuir el tamaño del estado, mandando para su casa a los empleados públicos no esenciales aún con sueldos suspendidos. El Estado está en modo de guerra y solo los funcionarios esenciales para luchar contra la epidemia, los de seguridad, salubridad, quizás los maestros, pero no es posible que se hable de sacrificios y que la gente se quede en sus casas sin sueldo de sus empresas privadas o sin sus ganancias del día a día de sus negocios informales, mientras los empleados públicos se gastan los impuestos que ya no van a ingresar, trabajando medio día con salarios completos. ¡Con qué moral pueden los diputados exigir que los bancos, o sea los ahorristas, absorban las pérdidas de los pagos a préstamos que no van a recibir, si los propios diputados no están dispuesto a bajarse su salario!. Ni eliminar sin sueldo a las decenas de asesores.

    Panamá tiene un estado sobredimensionado y caro que ahora es un lujo; es el momento de entrar en economía de guerra y enfocar el gasto en sus funciones esenciales: seguridad, salubridad, relaciones exteriores. En lo que nos saque de la pandemia. Cortar subsidios, que ahora son un lujo, y ver qué se hace con la Asamblea Nacional, un Órgano más caro que por ahora es un estorbo, con diputados que de hecho están más para crear corridas bancarias y conatos de saqueos, que otra cosa.

    Los puntos claves para una estrategia de salida es hacer que la empresa privada vuelva a funcionar cuanto antes.

    Para eso se necesita, aparte de una ayuda fiscal, que la gente pueda salir a trabajar.

    Por lo tanto, mientras dure la cuarentena debemos apuntar a ser como Corea del Sur.

    1. Abrir empresas privadas.
    2. Testeo masivo de la población. Sin excepciones, tenemos que saber quién puede ir a trabajar y quién no.
    3. Política de información clara, tipo SMS masivos para saber quién esta contagiado, a quién quieren interrogar los investigadores del MINSA; quién no y qué medidas ha tomado el gobierno, no poniendo toques de queda por sorpresa. La información es vital.
    4. Vigilancia electrónica de los infectados, instalar cámaras termales con inteligencia artificial en el metro, paradas de buses, aeropuertos y puertos. Brazaletes con GPS a los infectados, vigilancia de sus teléfonos móviles, cuentas bancarias, y tarjetas de crédito y débito. Uso de drones en casos extremos.
    5. Mascarillas, mascarillas, mascarillas. Por ahora dejen las N 95 para los médicos y personal de salud o seguridad, eventualmente para todo el mundo. La gente tiene que salir a trabajar, pero tiene que dejar sus fluidos respiratorios apartados. El distanciamiento social funciona así, pero permite que las oficinas puedan funcionar. No se puede hacer distanciamiento social en el metro o en autobús, o en un taxi. En Asia los asiáticos prefirieron mascarillas para todo el mundo, y que la gente salga a trabajar, los europeos prefirieron no recomendar el uso de mascarillas, por razones más culturales que científicas, y bueno ahora tienen a todo el mundo en casa. Encerrados sin trabajar ni producir.

    ¿Quién tiene razón? ¿Quiénes van a salir mejor librados de esta crisis? Panamá debe ir pensando en un plan B. En una estrategia de salida.

  • Forzado por el COVID-19, el Teletrabajo se recibió con grandes aplausos por todos los panameños

    El presidente de la República, Laurentino Cortizo Cohen, sancionó el pasado 14 de febrero, la Ley 76 que regula el teletrabajo en Panamá.

    A través de la norma se establece y regula el teletrabajo en el territorio nacional con el objetivo de generar un mayor número de plazas de empleos, y poner a Panamá acorde con los avances tecnológicos.

    La nueva legislación señala que los empleados podrán usar la tecnología para trabajar a distancia durante algunos días o jornadas específicas, amparados por reglas claras. Esta modalidad de trabajo busca que los trabajadores produzcan más y en menos tiempo.

    La ley establece que el trabajador tendrá todos los derechos y obligaciones inherentes al trabajador establecidos en el Código de Trabajo, así como también derecho al reconocimiento por la Caja de Seguro Social de los riesgos profesionales ocurridos durante la prestación del servicio en modalidad del teletrabajo, siempre que el teletrabajador sufra alguna enfermedad a causa del trabajo realizado para el empleador durante la vigencia de la relación laboral.

    En lo particular y como panameño me sonrío al escribir este artículo y la razón es que por primera vez veo que nuestros gobernantes están un paso adelante aprobando e impulsando leyes con una visión clara del  porvenir tecnológico.  La ley 81 de Protección de los Datos Personales, sobre la cual ya hemos escrito varios artículos  es otra visión clara hacia dónde vamos.  Al parecer la visión 2020 está dando resultado  en este primer trimestre y esperemos que siga así a lo largo del año.

    Para que exista La Transformación Digital se requiere de leyes que la apoyen.

    Ahora compartiré con ustedes un pequeño resumen de lo que deben tener en cuenta para la implementación eficaz del teletrabajo, pero antes quiero decirles que esta modalidad de trabajo está siendo cada día más utilizada en muchos países por sus beneficios en productividad, rentabilidad y calidad de vida de las personas. Y ahora con el CORONAVIRUS cae como anillo al dedo.  ¿Está su Organización preparada para implementar esta modalidad de trabajo?

    A continuación algunos puntos clave que se deben tener en cuenta:

    TECNOLOGÍA:

    • Calidad de los Enlaces, es decir, un buen ancho de banda que garantice la buena conexión de cada empleado con las aplicaciones corporativas.
    • Conexión segura, en ningún momento se puede sacrificar la seguridad por eso se recomienda un VPN.
    • Múltiples servicios como Telefonía IP, Videoconferencia, Trabajo colaborativo y los servicios o aplicaciones Corporativas que usan habitualmente.

    GOBIERNO Y GESTIÓN:

    • La gobernanza corporativa: Se basa en el sistema de control interno implementado. El reto aquí consiste en ágilmente ajustarlo a la realidad del teletrabajo.
    • La gestión del Negocio: Está basada en las reglas del negocio incluidas en los procesos de negocio implementados. El teletrabajo trae nuevos riesgos que deben ser rápidamente analizados y atendidos.
    • La gestión de los servicios digitales, requiere de ajustes importantes en el manejo de:
      1. La disponibilidad de los servicios.
      2. La capacidad de los servicios.
      3. Los incidentes de seguridad.
      4. El monitoreo de los servicios.

    CULTURA:

     El 85%  de éxito de esta forma de trabajo está en los siguientes tres elementos:

    • Actitud personal:  La cual se expresa a través de la disposición que muestran las personas a realizar el trabajo, sea en su rol de trabajador o líder de un equipo de trabajo.
    • Hábitos de trabajo: Ha llegado el momento de desaprende para poder aprender, hacer las cosas de manera diferente y esto no solo incluye al empleado sino también al empleador.
    • Estilo Gerencial: Es la forma particular que el equipo gerencial toma decisiones, evalúa los resultados, genera y mantiene las relaciones internas y con el entorno, asigna prioridades, premia y castiga.

    Y para concluir les doy los tres factores importante para el éxito:

    • Que las personas crean que la Organización se ha movido hacia algo nuevo que le conviene a todos.
    • Que se sientan en todo momento acompañadas.
    • Que hay aperturas a cambios importantes como puede ser el tratar de manera diferente el error y la negligencia.

    Todo lo anterior va a elevar el nivel de confianza reinante en la cultura y va a mejorar también el clima organizacional.

    Si tienen algún comentario me gustaría que lo compartan y con gusto podemos ampliar cualquier detalle.