Etiqueta: corrupción

  • Por qué Persisten los tranques en Panamá?

    Los tranques viales en Panamá persisten por diseño y corrupción. En su momento tuve la oportunidad de presidir el Comité Intergremial de Tránsito y Transporte de la APEDE y luego la de publicar internacionalmente un ensayo intitulado “Qué Funciona para Cambiar el Comportamiento Vial?; ensayo que a más de 15 años me siguen llegando referencias internacionales sobre el mismo y que explica en buena parte la pregunta inicial.

    Los factores o elementos que entran en juego son muchos y variados, pero no tenemos que irnos tan profundo para tener una idea sobre las razones del problema; el cual, no estaría muy equivocado al decir que ha sido por diseño o desgreño. Veamos al menos cuatro elementos claves del problema:

    1. El diseño de la ciudad y sus vías;
    2. La administración y comportamiento de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) que, supuestamente, debe administrar las normas que rigen el comportamiento;
    3. la cultura de desorden que hemos sembrado, que va ligada a la corrupción de la ATTT.

    DISEÑO: En una de las reuniones de la comisión de la APEDE una participante se tomó el trabajo de hacer un estudio, sufragado por cuenta propia, en el cual se mostraban todas las incongruencias de los perfiles viales que eran de fácil adecuación pero que por razones que sólo podemos catalogar como desidia o tal, jamás se hicieron. De muestra estaba lo fácil y poco costoso de efectuar más uniones entre la Vía Porras y la Brasil.

    Años más tarde me tocó hacerle sugerencias a la exdirectora de la ATT,  de vías que podían ser de gran ayuda para descongestionar el norte de la Capital; consistente en una vía desde las casetas de Peaje del Corredor Norte sin pasar por la estación metro de San Isidro; y como estas ¿cuántas no habrá?.

    Más aún, a mucho menor costo de lo que fue el Metro, un verdadero metrobus, que incorporara rediseños viales rápidos. Pero, todo indica que en la construcción del Metro las prioridades estaban trastocadas; como se observa con el engaño de llamar “metrobus” a MiBus; el cual no es un metro bus o BRT (bus rapid transit – tránsito rápido por bus).

    Cultura de Desorden: La ATTT: Esta institución es totalmente corrupta e incapaz de cumplir con la misión encargada. Todos en Panamá saben y comentan que los agentes de policía se dedican a estafar a los conductores (coima), lo cual tiene fácil solución; y el hecho de que no se haga lo dice todo. Como también lo dice la cultura de manejo desordenado que existe y, el que los patrullas no circulen por falta de presupuesto para combustible. Y es que la única manera de administrar el comportamiento vial es patrullando y por eso se les conoce como “autos patrulla”. Sólo hay que ver el orden vial que había en la antigua Zona del Canal, que incluía a los diablos rojos.

    Hoy, al redactar este escrito de opinión, al abrir mis archivos del Comité Intergremial de Tránsito y Transporte de la APEDE, me encontré con un mar de estudios que constatan lo que he descrito: Evaluación a priori del TransMovil; Apertura del Sistema de Transporte Público en Panamá; la Guía de Planificación para el BRT y mucho más, en dónde queda muy claro que el desorden vial de hoy es por diseño y corrupción; a lo cual concluyo con el caso personal.

    Hace unos años me citaron por colisión y fuga, y cuando vi la citación la placa de vehículo que colisionó fue la de mi yate con remolque de 30 pies. Mi abogado me dijo: “te atiendo el caso pero te advierto te van a condenar porque los jueces de la ATTT los coimean». Así fue. Un día me llamó la directora de la ATTT para pedirme le preparara un plan de educación vial y aproveché para contarle. Me dijo que despediría a los jueces corruptos… la despidieron a ella. En apelación volvieron a condenarme. Consulté a mi vecino que presidía la CSJ y me contestó: “My Name is Panama”. Finalmente, me llamó una chica de la empresa de seguro para cobrarme los daños y le dije que siendo yo columnista de La Prensa y de la Estrella los iba a denunciar y esta me respondió: “Hay señor, soy nueva aquí y desconocía su caso…” ¡Jamás me volvieron a llamar!

  • Adiós a Mario Vargas Llosa

    La literatura hispanoamericana despide a una de sus figuras más ilustres. Mario Vargas Llosa, fallecido el 13 de abril de 2025 en Lima a los 89 años, deja un legado que trasciende las letras y se adentra en los dominios de la libertad, la política y la historia de América Latina. Premio Nobel de Literatura en 2010, y parte esencial del «boom» latinoamericano junto a García Márquez, Cortázar y Fuentes, Vargas Llosa dedicó su vida a explorar las tensiones entre el poder y la libertad, la moral y la corrupción, la historia y la ficción.

    Entre su prolífica obra, La fiesta del Chivo (2000) ocupa un lugar central. No solo por su calidad literaria y su profundidad psicológica, sino por la contundencia con la que retrata los mecanismos del totalitarismo. Ambientada en la República Dominicana bajo la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, la novela alterna tres líneas narrativas: el regreso de Urania Cabral, hija de un político trujillista que regresa del exilio; los últimos días de Trujillo antes de su asesinato; y la historia de los conspiradores que acabaron con su vida.

    Lo que Vargas Llosa logra en esta obra es más que una novela histórica. Es un testimonio feroz sobre cómo el poder absoluto degrada no solo a quienes lo ejercen, sino a toda una sociedad. El miedo, la obediencia ciega, la corrupción institucional y la degradación moral son los pilares de un régimen que, aunque caribeño y situado en los años 50 y 60, encuentra ecos inquietantes en nuestros días.

    La fiesta del Chivo no es solo una denuncia del autoritarismo, sino también una meditación sobre la memoria, el trauma y la complicidad. Urania, la protagonista, representa a toda una generación marcada por el silencio, la represión y el dolor heredado. Su regreso a Santo Domingo no es solo geográfico, sino emocional: es la confrontación con un pasado que todavía duele, y cuya huella persiste.

    En una época en la que resurgen liderazgos mesiánicos, discursos autoritarios y el desprecio por los límites institucionales, La fiesta del Chivo se vuelve urgente. Nos recuerda que los regímenes de fuerza no nacen de la nada: crecen con la indiferencia, se alimentan de la cobardía y prosperan en el terreno fértil del miedo.

    Vargas Llosa escribió esta novela cuando ya era un intelectual consolidado, defensor de la democracia liberal y crítico implacable de los populismos, de izquierda y de derecha. Su postura ideológica —controvertida para muchos— nunca contaminó la honestidad de su literatura, que no evita mostrar la miseria humana incluso en los personajes más idealizados.

    Hoy, al despedirlo, no solo lloramos al novelista que nos ofreció obras monumentales como Conversación en La Catedral o La ciudad y los perros. También nos despedimos del pensador que defendió, en cada línea, la libertad individual como principio innegociable.

    La obra de Mario Vargas Llosa seguirá viva mientras se lean sus libros, pero La fiesta del Chivo, en particular, debería permanecer como lectura obligatoria para todos aquellos que, en tiempos de crisis, buscan entender cómo nace y cómo se sostiene una tiranía. Porque la historia —como la literatura— está ahí no solo para ser recordada, sino para no ser repetida.

  • Znamkamarada: Cómo la Iniciativa Ciudadana en Chequia Derrotó la Corrupción

    La corrupción es un mal que afecta a numerosas sociedades, minando la confianza pública y desviando recursos que podrían destinarse al bienestar común. Sin embargo, existen ejemplos inspiradores de cómo la ciudadanía puede enfrentar y superar estas prácticas corruptas. Uno de estos casos es el evento checo conocido como Znamkamarada, que ofrece valiosas lecciones desde una perspectiva liberal sobre la importancia de la iniciativa privada y la participación ciudadana en la lucha contra la corrupción.

    Contexto y Surgimiento de Znamkamarada

    En 2020, el gobierno checo adjudicó un contrato para desarrollar un sistema de venta de viñetas electrónicas para autopistas, con un costo estimado en cientos de millones de coronas checas. Este monto fue ampliamente criticado por ser excesivo y por la falta de transparencia en el proceso de licitación. Ante esta situación, Tomáš Vondráček, CEO de la empresa WMC Grey, decidió tomar cartas en el asunto. A través de una iniciativa cívica, organizó un hackathon con el objetivo de desarrollar una alternativa al costoso proyecto gubernamental.

    El hackathon, denominado #znamkamarada, reunió a 200 profesionales de TI durante un fin de semana. En tan solo 48 horas, estos voluntarios lograron programar un e-shop funcional para el sistema de peaje de autopistas, demostrando que era posible crear una solución eficiente y económica sin incurrir en gastos exorbitantes.

    Lecciones desde una Perspectiva Liberal

    El caso de Znamkamarada ofrece varias lecciones valiosas desde una óptica liberal:

    1. Iniciativa Privada y Eficiencia: La capacidad de la sociedad civil y del sector privado para ofrecer soluciones más eficientes y menos costosas que las propuestas gubernamentales quedó demostrada. Este evento subraya la importancia de fomentar un entorno donde la iniciativa privada pueda prosperar y contribuir al bien común.
    2. Transparencia y Rendición de Cuentas: La falta de transparencia en el contrato original fue un catalizador para la acción ciudadana. La respuesta de la comunidad tecnológica evidenció la necesidad de procesos gubernamentales abiertos y responsables, donde las decisiones estén sujetas al escrutinio público.
    3. Participación Ciudadana Activa: Znamkamarada es un ejemplo de cómo los ciudadanos, cuando se organizan y participan activamente, pueden generar cambios significativos en la administración pública. Este tipo de participación es esencial para una sociedad libre y democrática.
    4. Limitación del Poder Gubernamental: El evento pone de relieve los peligros de otorgar demasiado poder y recursos al gobierno sin mecanismos adecuados de control. La intervención ciudadana sirvió como un contrapeso necesario, evitando el despilfarro de fondos públicos.

    Impacto y Consecuencias

    La repercusión de Znamkamarada fue significativa. La iniciativa no solo llevó a la cancelación del contrato original y a la dimisión del Ministro de Transporte, sino que también impulsó cambios en la legislación relacionada con las contrataciones de TI en el sector público checo. Además, revitalizó la creencia de que los ciudadanos tienen el poder de influir en las decisiones gubernamentales y promover una gestión pública más transparente y eficiente.

    Un ejemplo a seguir

    Znamkamarada es un testimonio del poder de la iniciativa privada y la participación ciudadana en la lucha contra la corrupción. Desde una perspectiva liberal, este evento destaca la importancia de limitar el poder gubernamental, promover la transparencia y fomentar un entorno donde los individuos y las organizaciones puedan contribuir activamente al bienestar de la sociedad. Es una lección inspiradora de cómo la acción colectiva puede superar la ineficiencia y la corrupción, construyendo una sociedad más justa y próspera. Sigamos esos buenos ejemplos y actuemos en nuestro entorno para demostrar que la iniciativa privada siempre será mejor y más eficiente que cualquier diseño gubernamental que por defecto, llama a la corrupción.

  • ¿Qué subsidian los carnavales?

    Les ruego se refieran a un estudio realizado en el 2006 por nuestra empresa[download id=»19850″ template=»title»] , hoy en estado de hibernación por, en su momento, haberse negado a pagar las coimas del caso en concursos internacionales ganados en licitaciones públicas. El estudio deja reclara la corrupción que representan los subsidios y que terminan empobreciendo a la población de en dimensiones y maneras que pocos imaginamos. Y, aunque en el título de este escrito hablo de carnavales el lector quedaría atónito al ver, como dije, la dimensión del perjuicio socioeconómico.

    No más para iniciar el tema, veamos lo que publicó la Estrella de Panamá en relación a los carnavales del 2024 https://www.laestrella.com.pa/economia/derrama-economica-de-carnaval-2024-podria-superar-los-300-millones-XN6078011 cuando advierten que el derroche de subsidio podría superar los 300 millones. El problemita, si leyeron el estudio que hicimos en Goethals en el 2006, es el de la mentira cuando llaman “subsidio” a lo que no subsidia; o cuando califican la noducación del MEDUCA como “gratuita”; que es como decir que un cáncer metastásico es gratis y beneficioso.

    El artículo de la Estrella dice que “economistas y la JD del Carnaval capitalino estiman esta cifra como parte del consumo que circula en la economía…” Como bien señala Murray Rothbard en su magistral obra El Hombre, Economía y el Estado, “todo el dinero nunca se “mueve” en una misteriosa “circulación”; es decir, que si no la mueves en un carnaval la moverás por otro lado y lo más probable de manera más provechosa. En otras palabras, en todo momento existe una suma dada de dineros productos en dispersión y es peligroso y engañoso andar con la tontería de hablar del dinero en circulación como si esto fuese algo productivo. Y también el otro engaño de una “velocidad de circulación”. En fin, ojo con los llamados “economistas”, particularmente los del gobierno cuyo trabajo es complacer al político…

    Y peor cuando el artículo de la Estrella habla de “derrama económica”, como si las fiestas del Rey Momo, dios de la sátira las burlas y la mofa. ¿Realmente creen que estas cosas son productivas? Bueno… tal vez sí, para los políticos bribones.

    También señala el artículo que las fiestas del Momo son económicamente importantes para hoteles, transporte, gasolineras; lo cual lleva a preguntar: ¿Si no se hace el carnaval habría una merma económica? Bueno, tal vez lo que se propone es ayudar las economías de sitios carnavaleros del interior. Pero… ¿no habrá mejores formas de ayudar?, tal como reducir la corrupción gubernamental, mejorar la educación, etc.?

    Y si en Panamá no llueve, en Brasil no escampa, cuando allá se celebran los carnavales con verdadero fervor y aporte politiquero. Y… curioso que sus carnavales originaron como festivales católicos conocidos como paradas “blocos”. Por supuesto que cuando se da una gran presión social para el jolgorio los politicastros estarán allí con los billetes de los impuestos ansiosos por satisfacer su clientela. El asunto es si realmente ello es productivo.

    En el fondo está la falacia económica de mercados que quedan distorsionados por la mano politiquera de maneras que no advertimos; como bien advierte la ley económica formulada por Bastiat, sobre “lo que se ve y lo que no se ve». Se distorsionan las señales del mercado que, a su vez, distorsionan las asignaciones y eficiencia del gasto. El error está en creer que los gobiernos y sus manipuladores políticos son duchos en las asignaciones económicas… ¡ja!

    En síntesis, estamos frente a la falacia de la gobernanza emprendedora o empresarial, craso error sembrado en nuestra corrupta constitución y diseminada en el «no a la privatización».

  • Repensando la Estrategia: La Inutilidad de la Guerra contra las Drogas

    Hace más de cincuenta años, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, declaró una guerra internacional contra las drogas. Sin embargo, tras décadas de políticas prohibicionistas, surge la inevitable pregunta: ¿ha sido esta guerra efectiva en su propósito declarado de reducir el consumo y el tráfico de drogas? Basándose en el análisis crítico de expertos como Juan Carlos Hidalgo, se hace evidente que la respuesta es un rotundo no.

    La historia nos ofrece una lección valiosa en forma de la Prohibición del alcohol en Estados Unidos en la década de 1920. Esta política resultó en un fracaso espectacular, generando un mercado negro lucrativo y violento, junto con un aumento significativo en la corrupción y la violencia. La Guerra contra las Drogas ha seguido un patrón similar, convirtiendo el tráfico de drogas en un negocio extremadamente lucrativo y alimentando la violencia en todo el mundo.

    El enfoque prohibicionista ha demostrado ser contraproducente en varios aspectos. Primero, ha contribuido al aumento del precio de las drogas ilegales, lo que ha generado márgenes de ganancia enormes para los cárteles del narcotráfico. Segundo, ha llevado a un aumento significativo en la violencia relacionada con las drogas, con miles de vidas perdidas cada año en países como México debido a la lucha entre cárteles y fuerzas de seguridad.

    Además, la guerra contra las drogas ha tenido efectos devastadores en la calidad y seguridad de las drogas disponibles en el mercado negro. La falta de regulación y control ha llevado a un aumento en las muertes relacionadas con el consumo de drogas adulteradas o mal dosificadas. A su vez, la militarización de la lucha contra las drogas ha dado lugar a una violación de los derechos civiles y a un aumento alarmante de los arrestos y encarcelamientos, especialmente en comunidades minoritarias.

    Los costos económicos y sociales de la guerra contra las drogas son enormes, y recaen desproporcionadamente en países en desarrollo como los de América Latina. La corrupción, la violencia y la inestabilidad institucional asociadas con el narcotráfico han creado serios desafíos para la gobernabilidad y el desarrollo en la región.

    Ante este panorama sombrío, es hora de considerar alternativas al enfoque prohibicionista. La despenalización y la legalización de las drogas se presentan como opciones viables que podrían reducir el poder de los cárteles del narcotráfico y desviar los recursos hacia la prevención y el tratamiento de la adicción.

    Países como Portugal han experimentado resultados prometedores con la despenalización, que ha llevado a una disminución en las tasas de consumo y muertes por sobredosis. Un estudio de Glenn Greenwald publicado por el Cato Institute encontró que la despenalización «no había tenido efectos adversos en las tasas de consumo de drogas», las cuales «en muchas ocasiones se encuentran ahora entre las más bajas de la Unión Europea». Asimismo, constató que había caído el número de encarcelamientos por cuestiones relacionadas con el narcotráfico había disminuido. En cuanto al número de muertes por sobredosis, ha experimentado una caída «espectacular».

    Es evidente que la guerra contra las drogas ha sido un fracaso costoso y contraproducente. Es hora de repensar nuestra estrategia y explorar enfoques más efectivos y humanos para abordar el complejo problema de las drogas en nuestra sociedad.

     

  • Desafíos Persistentes: Análisis del Índice de Percepción de la Corrupción 2023 en las Américas

    Enfrentando serios desafíos en la lucha contra la corrupción, las Américas han revelado resultados preocupantes en el Índice de Percepción de la Corrupción 2023 (IPC). Dos tercios de los países de la región obtuvieron una puntuación inferior a 50 sobre 100, subrayando la necesidad urgente de abordar la persistente corrupción que afecta al continente.

    Estado de la Región: Dos Pasos Adelante, Uno Atrás

    En la última década, solo Guyana y República Dominicana han mejorado sus puntuaciones en el IPC, destacando la falta general de progreso en la región. Canadá y Uruguay lideran la tabla regional, mientras que Venezuela, Haití y Nicaragua registran los puntajes más bajos, caracterizados por impunidad y falta de independencia judicial.

    Falta de Independencia Judicial: Un Obstáculo Fundamental

    La carencia de independencia en el Poder Judicial emerge como uno de los principales desafíos en la región. Este fenómeno socava el estado de derecho, promoviendo la impunidad de los poderosos y criminales en detrimento de las personas y el bien común.

    Retos Regionales: América Latina y el Caribe en la Encrucijada

    En América Latina y el Caribe, la falta de transparencia y autonomía en el Poder Judicial facilita la corrupción y la indebida influencia de élites políticas y económicas. En países como Brasil, México y Honduras, la destitución y nombramiento opacos de jueces y fiscales debilita aún más la independencia judicial, perpetuando la injusticia y favoreciendo la impunidad.

    Países en Mejora: República Dominicana al Frente

    Aunque pocos, hay casos de mejoras significativas. República Dominicana ha fortalecido la independencia de su Poder Judicial y Procuraduría General, logrando avances notables en la investigación de casos de gran corrupción. Estados Unidos, a pesar de desafíos éticos, mantiene un sistema judicial funcional.

    Pesos y Contrapesos Débiles: Brasil en Retroceso

    Brasil muestra retrocesos notables, con la participación de figuras clave de la Operación Lava Jato en el gobierno, generando dudas sobre la independencia judicial. La cooptación extrema en países como Nicaragua, Guatemala y El Salvador pone en peligro la democracia y utiliza el Poder Judicial como herramienta política.

    Desafíos a Superar: Guatemala y Chile en el Radar

    Guatemala, tras una caída de 10 puntos desde 2012, enfrenta el desafío de desarticular redes de corrupción que han cooptado al Estado. Chile, a pesar de sus instituciones fuertes, debe abordar la disminución de su puntaje y reforzar medidas contra la corrupción, especialmente en casos de alto impacto.

    Y Panamá? 

    Sigue la caída, ha descendido un punto más desde el 2022.

    corrupción

    Hacia un Futuro Más Justo: Fortalecimiento del Poder Judicial

    Para enfrentar la corrupción, la región necesita urgentemente un Poder Judicial más sólido e independiente. Transparencia en los nombramientos, mayor cooperación internacional y garantías para jueces y fiscales honestos son fundamentales. El fortalecimiento del Poder Judicial será clave para sociedades justas, orientadas hacia una sociedad abierta y libres de corrupción e impunidad en las Américas.

  • Caminos deprimentes

    Disculpen el escrito desalentador pero mejor que pongamos atención a los caminos que tomamos, a ver si evitamos la devastación. Me refiero a la actuación política demagógica y delictiva que ha permeado a la actividad bancaria y bursátil, predisponiendo a la misma población planetaria a una depresión económica sin igual. Todo el drama de crisis económica actual fue sembrado hace más de un siglo con la ideología de un supuesto progresismo que en realidad era y es regresismo; veamos.

    Desde el 2020 la reserva federal de los EE.UU. que había bajado los requerimientos de las reservas bancarias a cero por ciento; lo cual quería decir que los bancos dejaron de tener límite en cuanto a las reservas para hacer frente para apagar conatos de incendio económico y no dar lugar a conflagraciones mayores. El lado oscuro de semejante medida, cuya justificación la apodaron de incentivo a la inversión, es que con ello se da un gran aumento en la emisión de papel moneda; a tal grado que entre el 2020 y el 2021 dicho suministro aumentó en un 35%.

    Según parece, ya ni a los gobiernos ni a buena parte de la comunidad parece importarle el endeudamiento; pero… ¡vaya! si chillan con el aumento de los precios o, mejor dicho, la disminución del valor del dinero que mal llaman “inflación”. Los efectos de semejante estupidez colectiva son inimaginables y escapan a la gran mayoría; para muestra un diminuto botón: En casa ya no compramos posturas de gallina sino cosechamos las que nos dan las cuatro gallinitas que tenemos en el patio. Y ya no queremos las posturas del súper dado que no se comparan en sabor con las de casa. Moraleja: ¿qué creen que pasará con la industria avícola si esta tendencia sique en aumento?

    ¡Ah sí!, y como ñapa ya en nuestro patio no hay alacranes, culebras, cucarachas y otras sabandijas pues las hemos engullido. Es decir, nuestras gallinitas las convirtieron en deliciosas posturas.

    La crasa estupidez de la Fed fue la adopción de la política de ‘relajamiento cuantitativo’, o como me gusta apodarle, “relajo cuantitativo”, que consiste en, entre otras, crear dinero de la nada para, disque, incentivar y rescatar a los negocios malos o como les apodaban: “too big to fail”, que traduce a “muy grandes para dejar que quiebren”. ¡Qué lindo!, salvan a los grandotes y al rayo con los medianos y chiquitos. Las nubes tormentosas que ya acechan son el resultado directo de toda esta política demencial y corrupta.

    Quizá la mejor forma de entender lo que ocurre hoy es estudiando a la Gran Depresión estadounidense ocurrida entre 1929 y 1939, la cual tuvo efectos por todo el mundo. Si así fue entonces, imaginen como sería hoy día. Y es que las depresiones económicas siempre salen luego de un boom económico insostenible; en el caso presente, insostenible dado que fue artificial o artificioso. Existe una íntima relación entre las tasas de intereses y los ahorros, esos que son vitales. En períodos de sana actividad económica la gente ahorra y consume: restaurantes, ropa, viajes, etc.

    El chiste con el putrefacto intervencionismo central se da cuando el gobierno hace andar las imprentas del dólar y luego dan a ciertos bancos facilitando que estos presten a bajos intereses. Así, la gente siente que la economía y el país va viento en popa ya toda vela, cuando, en realidad lo que ocurre es que se están sembrando tempestades; tal como las sembró en Panamá Martinelli.

    En síntesis, los desastres económicos los siembra el intervencionismo central politiquero. Simplemente no entendemos que los gobiernos no están para que les demos las riendas del dinero.

  • Putin y los oligarcas: poder económico y poder político en el Kremlin

    Qué papel jugarán los oligarcas rusos si se produce el colapso económico en Rusia por las sanciones occidentales aplicadas ante la guerra a Ucrania.

    El 24 de febrero pasado Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, se reunió con representantes de los círculos empresariales rusos. Precisamente el mismo día en que Moscú inició su agresión militar a Ucrania.

    La reunión estaba prevista de antemano, y, como no podía ser de otra manera, Putin hizo alusión en ella a las inevitables consecuencias económicas de la guerra que acababa de iniciar.

    En este encuentro el marco jerárquico aparecía tan claro como en la espantosa sesión del Consejo de Seguridad Nacional ruso donde, días antes, Putin había humillado al jefe del servicio de inteligencia exterior (SVR por sus siglas en ruso).

    Esta vez la ceremonia no brindó anécdotas tan memorables, pero mostró quiénes son los oligarcas, actores clave para entender tanto la estructura económica de la Rusia actual como su historia más inmediata. En ese sentido, cabe destacar dos cosas:

    1. Que la relación entre poder político y poder económico rusos no siempre tuvo la jerarquía que se mostraba en la ceremonia.
    2. Que en ese encuentro no estaban todos los que suelen caer dentro de esa inquietante denominación.

    Por tanto, se imponen dos preguntas: ¿quiénes fueron y quiénes son los llamados oligarcas?

    Oligarca, el concepto

    Antes de nada, cabe aclarar qué se entiende por oligarca y por qué no hablamos simplemente de empresarios. La palabra oligarquía nos remite a los regímenes políticos de la antigua Grecia, donde solo una fracción de los ciudadanos tenía derechos políticos. En el contexto de nuestro orden político liberal democrático, hablar de oligarquía irremediablemente remite a la idea de la captura ilegítima del orden político por parte de una élite no electa. Y de hecho, eso es lo que hicieron los oligarcas rusos en el contexto del brutal colapso económico de la URSS y del convulso nacimiento de la Federación Rusa.

    El término oligarca tiene una doble dimensión. Por una parte, podemos hablar de la captura de determinados sectores económicos por parte de una serie de empresarios, gracias a sus conexiones políticas. Por la otra, también puede tratarse de un abuso de su poder económico para ejercer influencia política. Lo cierto es que, juntas, ambas dimensiones llevan a una simbiosis perversa: el saqueo de recursos conlleva influencia política. Y a su vez, tal influencia propicia un saqueo aún mayor.

    Mijaíl Jodorkovski, antiguo dueño de la petrolera Yukos, tras los barrotes durante el juicio por fraude y evasión de impuestos el 28 de marzo de 2005. Shutterstock / kojoku

    Los oligarcas de la caída del Soviet

    El trampolín político de muchos de los futuros oligarcas, como el ahora disidente Mijaíl Jodorkovski, fueron las propias estructuras de la ya moribunda URSS. Para la empobrecida ciudadanía rusa esto conllevaba una dolorosa ironía: ¡quienes disfrutaron de posiciones de poder o privilegio durante el régimen comunista eran quienes iban a medrar en el nuevo capitalismo! Boris Berezovski, eminencia gris de la inmensamente corrupta administración de Boris Yeltsin (presidente de la Federación Rusa en la década de los 90), ejemplifica el poder que muchos de ellos llegaron a adquirir.

    El episodio más escandaloso de esta perversa simbiosis llegó con las elecciones presidenciales de 1996. Frente a un pujante candidato del Partido Comunista, Guenady Ziuganov, aupado por el hartazgo de gran parte del electorado, Yeltsin tenía que asegurarse la reelección. Así, se ideó un lucrativo esquema: una serie de magnates ofrecieron préstamos al Estado. Tales préstamos se garantizaron con bienes estatales, hipotecados por si el Estado no podía devolver el dinero. Obviamente, el dinero no se pudo devolver. Así, ingentes sectores económicos acabaron en manos de ricos oligarcas a precio de saldo. Los oligarcas que se iban a beneficiar cumplieron su parte del trato. Los medios de comunicación controlados por ellos dieron la debida cobertura mediática a Yeltsin, quien salió reelegido.

    Esta fue, a grandes trazos, la génesis del brutal capitalismo de la nueva Rusia. Pero entonces, llegó un tal Vladimir Putin a la presidencia en el año 2000. Y trajo dos cambios de calado.

    Las fuerzas del orden y el poder del dinero

    En primer lugar, Putin, forjado en la convulsa política local del San Petersburgo de los años 90 y recomendado por Berezovski como un sucesor maleable, demostró más personalidad de la esperada. Fue aupado a la presidencia como defensor contra la amenaza terrorista y, una vez en el poder, marcó el territorio. Los oligarcas recibieron el siguiente mensaje: “Quédense ustedes con lo robado y disfrútenlo. Eso sí, dejen de robar y paguen sus impuestos. Pero sobre todo, por su propio bien, no se metan en política” (parafraseo libre por parte del autor).

    Un policía junto a un joven con un cartel que reza ¡Berezovski, estamos contigo! durante una manifestación el 3 de marzo de 2007 en San Petersburgo. Wikimedia Commons / Fontanka.ru, CC BY

    Berezovski y Vladimir Gusinsky no terminaron de entender el mensaje. Perdieron sus medios de comunicación y acabaron en el exilio. Otros magnates, como Mijaíl Jodorkovsky, lo entendieron aún peor. Jodorkovski pasó 10 años en la cárcel mientras los fieles a Putin se repartían su emporio.

    Y es aquí donde entra el segundo cambio: el nacimiento de una nueva clase de oligarcas, a los que Daniel Treisman ha definido como silovarcas.

    En Rusia se identifica como silovikis a todos aquellos con un pasado en el ejército, en los servicios secretos o en la policía. Por expresarlo de una forma algo más pedestre, podríamos definirlos como “agentes del orden”. Este perfil políticoburócrata empezó a cobrar relevancia de la mano de Vladimir Putin. Se trata de estrechos colaboradores del régimen que provienen del círculo más íntimo de Putin y, en su mayoría, provienen de los sectores del orden público. Un ejemplo es Igor Sechin, quien, a través de la empresa Rosneft, absorbió a la petrolera Yukos, que en su momento perteneció a Jodorkovsky.

    oligarcas
    Oleg Deripaska, presidente de la compañía rusa de aluminio RUSAL.Shutterstock / Alexey Smyshlyaev

    A principios del siglo XXI estaba naciendo, pues, una nueva generación de oligarcas rusos que ha amasado enormes fortunas y representa uno de los grandes puntales de la élite en la que se apoya Putin. Y que, en paralelo, conviven con los oligarcas de los años 90, como Oleg Deripaska, nacidos de la caída de la URSS y que han sabido entender el nuevo consenso que Putin propuso al llegar al poder.

    Oligarquía y sanciones económicas

    Llegados a este punto se impone la pregunta sobre qué papel jugará la oligarquía rusa si se produce el colapso económico por las sanciones occidentales en respuesta a la guerra contra Ucrania. Porque Putin les ofrecía poder económico a cambio de su primacía política. ¿Qué ocurrirá si, además de ceder políticamente, los oligarcas se arruinan? Pues, no lo perdamos de vista, las sanciones persiguen un impacto generalizado a la economía rusa. Afectan, sobre todo, a la ciudadanía rusa. Pero también, aunque tengan más margen, a prácticamente todo el empresariado ruso.

    Habrá que ver qué capacidad de resistencia política tiene el régimen de Vladimir Putin. Por lo pronto, dos son los factores que habrá que tener en cuenta para el futuro inmediato.

    • La reacción de la ciudadaníaTras la anexión de Crimea, en 2014, los rusos se mostraron orgullosos pero ahora no parecen mostrar tanto entusiasmo. Las protestas por la guerra no han sido masivas y, si había potencial para que fuesen a más, la mordaza gubernamental ha logrado, por el momento al menos, amedrentar a otros ciudadanos.Putin se labró su aureola de poder poniendo orden tras el caos cleptocrático de los 90. Sin embargo, gracias a las filtraciones de Alexei Navalni, muchos ciudadanos pueden abrigar sospechas sobre el tren de vida del círculo cercano a Putin, si no de él mismo. Queda saber si la caída en la calidad de vida se combinará con un resentimiento latente entre los ciudadanos rusos.
    • La reacción de la propia oligarquíaEn los primeros días tras el comienzo de la invasión se hicieron escuchar algunas voces de oligarcas en contra del ataque a Ucrania. Pero hay que pensar fríamente en las consecuencias de sanciones prolongadas.Muchos querrían creer que, tarde o temprano, una población indignada saldrá a la calle y agrietará a una élite igualmente insatisfecha. Sin embargo, una situación económica crítica puede llevar a muchos oligarcas a depender aún más del patronazgo del Kremlin, y a afianzar así su control político. Aunque Putin haya roto su parte del contrato al supeditar el éxito económico a un trágico aventurerismo geopolítico.

    Los oligarcas que se enriquecieron en los 90 aspiraron a controlar la política rusa pero se vieron obligados a subordinarse a Putin. Los que lo hicieron, junto con los recién llegados, demostraron estar para quedarse. Sin embargo, no sabemos si esta guerra les llevará a una mayor irrelevancia política o si serán un puntal clave en un cambio de rumbo. Los próximos meses, o incluso años, responderán a un par de preguntas que omitimos al principio: ¿quiénes serán los nuevos oligarcas y de dónde sacarán sus nuevas fortunas?The Conversation

    Eric Pardo, Profesor de Relaciones Internacionales, Universidad de Deusto

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Nuestro corrupto gobernar

    Alguno dijo por allí: “El problema no está en los gobernantes sino en quienes los eligen para gobernar”. Sí, y el problema tiene profundas y larguísimas raíces, ancladas en un pasado en el cual la hoy Panamá y entonces Castilla de Oro, no era más que la finca del rey de España, quien no mandó a Cristóbal Colón a asentar nuevas tierras de libertad sino a buscar tesoros para saciar las ingentes necesidades de Su Majestad.

    De hecho, en las carabelas de Colón sólo viajaron hombres; es decir, no venían a quedarse. Muy diferente fue con los colonos ingleses que llegaron a los hoy EE.UU. con sus familias, escapando la tiranía de su rey. Allá se desarrolló una sociedad que dio luz a una constitución única en la historia humana; una constitución que consagró el derecho a la vida, la libertad y la propiedad. Y cuando hablo de “propiedad” no me refiero sólo a bienes materiales, sino a la propiedad de nuestro cuerpo y de sus facultades de pensamiento, palabra, tránsito y apropiación no violenta.

    A diferencia de los EE.UU., en la finca del rey, conocida como Castilla de Oro, los súbditos no tenían libertad para comerciar sino con anuencia y licencia del rey; dado que no era lícito comerciar dentro de la finca del soberano a menos que éste, a través de sus Pedrarias, diesen las licencias que hoy llamamos “cupo” y tal. El comercio entre quienes no tenían licencia, era una actividad “informal”, tolerada por las “autoridades” a cargo de gobernar. Poco ha cambiado desde entonces; con ya cerca del 60% de la actividad económica en Panamá informal y el resto más o menos en la formal. Pero, adonde voy es al análisis del grado de desorden que vemos en nuestro medio.

    Hoy, sentado cerca de la puerta cochera de consultorios médicos esperando que mi hija me pasara a recoger, le comenté al seguridad el escándalo de cláxones en la calle; y como para hacer énfasis, llegó un sujeto y se estacionó en la puerta cochera y comenzó a sonar su claxon, fututo, pito, bocina. ¿Qué clase de ser humano se comporta así? Y no era el primero que hacía lo mismo. El conserje salió a indicarle que la puerta cochera era para recoger y no estacionarse y que por favor no pitara ya que, entre otras, estaba en área hospitalaria. Ello dio lugar a insultos, gritos y tal; mientras afuera las bocinas sobaban el desespero de desconsiderados conductores.

    De regreso a casa, mi hija conduciendo, le fui mostrando y comentando las razones del desorden. En síntesis, un desorden orquestado por la corruptela e incompetencia de las “autoridades del tránsito” encargadas de gobernar. Duele llamarles “autoridad”. Y, por casualidad, en esos momentos le respondía un chat a quien en un tiempo estuvo a cargo en la Dirección el Tránsito, y fue despedida porque intentó mejorar las cosas.

    Comentaba la exdirectora de los desórdenes viales en Panamá Norte y el caso de la estación del Metro en San Isidro, la cual ya lleva unos 3 años terminada su modificación y no la ponen a funcionar: «Nadie sabe la razón ni las autoridades las dan». Mi contestación fue simple: “El propósito de esas mejoras era resolver el tránsito $ y no el vial.

    En fin, cualquier persona algo versada en el manejo del tránsito vial puede conocer y mejorar notablemente el asunto; pero, no interesa, ya que la política y los políticos no están para eso, sino recoger el oro y regresar a España.

  • Creadores y depredadores

    Todos somos propietarios de nuestras vidas y de la vasija que la contiene, es decir, nuestro cuerpo; con lo cual surge la gran pregunta de si nuestro cuerpo es cosa contenida dentro de la vasija conocida como “cuerpo humano”. Pero dejemos eso allí ya que a dónde los quiero llevar hoy es a la definición o entendimiento de la diferencia del humano creador del bien y el depredador de miseria. Comencemos preguntándonos ¿cómo se mide la sana creatividad humana? Podría ser a través de una obra de arte, una sinfonía o, tal vez, su capacidad de producir riqueza y bienestar no sólo personal sino social. Las vacas, por ejemplo, se pasan la vida pastando y abonando la tierra con heno digerido; lo cual, de cierta manera es creativo, ya que enriquece el suelo y da vida a las plantas y árboles, cosa que hace inconscientemente.

    Por su parte, los humanos, para mantener el cuerpo que sustenta la vida también se apropian de las cosas del mundo, tal como la vaca se apropia de los pastos. Pero allí termina la analogía, ya que los humanos vamos mucho más allá y no sólo nos apropiamos de vegetales, animales, insectos y otras fuentes nutrientes, sino que sembramos, cosechamos y también fabricamos herramientas y una inmensa o infinita gama de elementos que no sólo enriquecen la vida personal sino también la comunal. Y por “enriquecimiento” me refiero no sólo a la creación de cosas materiales sino inmateriales, tal como la música y, quizá hasta la risa y el amor.

    Y, al hablar de enriquecimiento, muchos, inmediatamente habrán pensado en el dinero. Pero, el dinero sólo es una de tantas representaciones de aquello que es “rico” o “sabroso”; tal como es rica la comida, la música, el arte cosas del mundo que hacemos nuestras. El dinero sólo es una forma que inventamos los humanos para ahorrar riquezas, ya sean físicas o abstractas. Como no podemos ahorrar lo pescado, vendemos lo que producimos de más, creando ahorro.

    Pero, el humano, como ser social que es, a través de la división del trabajo logra no sólo satisfacer sus propias necesidades, sino que va creando condiciones propicias para intercambios enriquecedores; llamémosle “mercado”. A todo ello, no perdamos de vista el que algunos se dedican a vilipendiar los términos: riqueza, mercado, enriquecimiento y otros en un afán ideológico contrario a la libertad comercial y en favor de un sistema centralizado que, supuestamente, subsana las deficiencias del mercado; argumentando que el mercado favorece a unos y perjudica a otros menos creativos.

    Y aunque sea cierto que unos son más capaces o productivos que otros. El problema es que el sistema centralizado que proponen es muchísimo más imperfecto que el mercado y destructivo de la libertad creativa. En tal sentido, acusan a unos de acaparar inmensas fortunas. Pero ¿acaso es mala la capacidad de ser más creativo y productivo? Quienes así piensan no entienden que los llamados “ricos” apenas usan una minúscula porción de su caudal para satisfacer sus necesidades personales; mientras que mucho más del 90% favorece a la sociedad en maneras que poco llegamos a ver o hasta comprender.

    No existe ni gobierno ni gobernante que pueda superar la capacidad productiva de todas esas personas o ciudadanos que son capaces de producir mucho más que cualquier gobierno. Más aún, los gobiernos no son medio de producción, sino que están para proteger los medios productivos. En este sentido es vital identificar y separar al creativo productivo del creativo depredador. El mundo está repleto de depredadores y la función de gobierno no es la de ser uno más de ellos.

    Son tantas las formas en que se da la depredación y una de las principales es a través de la prostitución del dinero papel; ese que ansían controlar los malos gobernantes para poder reproducirlo a su antojo en imprentas gubernamentales. Esto lo señaló el jesuita Juan de Mariana (1536 – 1624) en su obra, “De monetae mutatione”; o degradación de la moneda, perversidad que persiste hasta este día. Mariana fue denunciado por hacer alusiones a los ministros que modificaron el peso del oro moneda para financiar los gastos estatales que a menudo eran ímprobos.

    Semejante vileza no sólo produce una dislocación de los recursos productivos, tanto humanos como materiales, sino que conduce a males inflacionarios y malas inversiones. Y más aún, resulta en un promotor del sistema fiscal confiscatorio en oposición a la auténtica economía de dejar hacer. Cuando quien infla se hace llamar “autoridad”, se pone en movimiento una decadencia moral generalizada y clientelista.

    Luego de todo ello, se evapora la creación productiva y floree la depredación, dando lugar a ideologías de falso socialismo que presumen correcciones de arriba hacia abajo, negando hasta la misma propiedad de nuestros cuerpos que en adelante pasan a ser propiedad del estado.