Etiqueta: criminalización

  • Radios Piratas en el Reino Unido: Faros de Libertad

    En la década de los 60, las ondas radiales británicas estaban controladas principalmente por la BBC, conocida coloquialmente como «La Tía». Con una programación que ofrecía noticias, entretenimiento ligero y programas para niños, la explosión del Rock n’ Roll en Estados Unidos parecía ajena para el público británico. Sin embargo, todo cambió con la llegada de las radios piratas, una verdadera revolución en la industria de la radiodifusión.

    I. Los Orígenes: Los 60’s

    El movimiento de las radios piratas empezó con Radio Caroline en la década de los 60, liderada por Ronan O’Rahilly desde el barco Mi Amigo, ubicado en aguas internacionales para evitar las leyes británicas de radiodifusión. Pronto, otros barcos transformados en emisoras, como Radio Atlanta, Radio Scotland, Radio 390 y Radio London, se unieron para llevar la música de bandas como The Hollies y The Rolling Stones a casi 20 millones de británicos.

    Estos DJs se convirtieron en celebridades, a pesar de enfrentarse a desafíos como las tormentas invernales que obligaban a muchos a permanecer en los barcos durante semanas. A pesar de las dificultades, las radios piratas introdujeron la publicidad en la radiodifusión británica, un fenómeno novedoso en ese momento.

    El Proteccionismo a la BBC y la Intervención del Gobierno

    La BBC, financiada principalmente por una licencia obligatoria para los hogares que ven o graban programas de televisión, no transmitía anuncios comerciales y se basaba en un modelo de financiación único en su tipo. Sin embargo, con la llegada de las radios piratas, surgió una competencia que desafiaba el monopolio informativo y musical de la BBC.

    En 1967, el gobierno británico promulgó la Ley de Delitos de Radiodifusión Marítima, criminalizando el suministro de música, combustible y alimentos a los barcos de radiodifusión sin licencia. Un mes después, la BBC lanzó su primera estación de música comercial, con la que llegaron variados DJs de radios piratas. Esta acción marcó el comienzo del fin para las radios piratas, que enfrentaron una intensa persecución por parte del gobierno y los medios de comunicación tradicionales.

    II. La Explosión de los 80’s y 90’s

    A pesar de los obstáculos, las radios piratas experimentaron un renacimiento en las décadas de 1980 y 1990, especialmente en el ámbito de la música negra, soul, reggae y funk. Nombres como Horizon, Jazz Funk Music, Dread Broadcasting Corporation, LWR y Kiss FM se convirtieron en referentes de estos géneros musicales, llenando un vacío dejado por las emisoras tradicionales.

    Durante el auge de la música rave y acid house, las radios comerciales no se aventuraban en estos territorios, lo que llevó al surgimiento de emisoras piratas como Sunrise, Centreforce y Fantasy, que se dedicaban a difundir estos estilos musicales innovadores.

    El Legado y la Evolución

    A pesar de la persecución y la regulación gubernamental, las radios piratas dejaron un legado duradero en la escena musical británica. Gracias a emisoras como Rinse FM, el movimiento grime emergió como una fuerza cultural y musical única, proporcionando una plataforma para artistas como Dizzee Rascal, Wiley y Skepta.

    Hoy en día, el espíritu de las radios piratas vive en internet, con emisoras como Reprezent, Balamii y Radar Radio continuando la tradición de descubrir y promover nuevos talentos musicales. Estas emisoras han evolucionado más allá de la transmisión de música para convertirse en marcas reconocibles, colaborando con festivales y clubes nocturnos, y ofreciendo una plataforma para artistas emergentes.

    A pesar de los avances tecnológicos y la regulación gubernamental, el legado de las radios piratas perdura como un faro de libertad y diversidad cultural en el panorama musical británico. Su impacto sigue resonando en la escena musical actual, sirviendo como recordatorio de la importancia de desafiar las normas establecidas injustamente y buscar nuevas formas de expresión creativa. Les recomendamos una película sobre esta historia, que incluso pueden encontrar en español y en Youtube. 

  • Silk Road: El Experimento Anarco-Capitalista que Estremeció el Mundo Digital

    En la intersección de la tecnología blockchain, las criptomonedas y la libertad individual, surgió Silk Road, un experimento anarco-capitalista que desafió las normas establecidas. Esta historia real no solo cambió la narrativa en torno a Bitcoin, sino que también planteó preguntas éticas profundas sobre la libertad en el ciberespacio.

    El Surgimiento de Silk Road:
    En 2011, Ross Ulbricht lanzó Silk Road (SR), una plataforma en la dark web que permitía a los usuarios comerciar bienes y servicios de manera anónima, utilizando exclusivamente Bitcoin para las transacciones. Con una visión utópica de un mercado libre y descentralizado, Silk Road rápidamente se convirtió en un símbolo del poder disruptivo de la tecnología blockchain.

    Impacto en la Percepción de Bitcoin y Blockchain:
    Sin embargo, este experimento anarco-capitalista tuvo consecuencias significativas para la percepción pública de Bitcoin y la tecnología blockchain. Al asociarse con transacciones criminalizadas como ilegales y actividades del mercado negro, SR contribuyó a la creencia errónea de que las criptomonedas eran herramientas exclusivas para actividades ilícitas.

    Caída de Silk Road y Lecciones Aprendidas:
    La historia de SR llegó a su fin en 2013 cuando las autoridades llevaron a cabo una operación que culminó en el cierre del mercado y la detención de Ross Ulbricht, el joven cerebro detrás de Silk Road. Este evento dramático puso de manifiesto la necesidad de abordar los aspectos éticos y regulatorios en la intersección de la tecnología y la libertad individual.

    Ross Ulbricht, el cerebro detrás de Silk Road, fue arrestado y en 2015 fue condenado por cargos relacionados con conspiración, fraude informático y lavado de dinero. Fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, lo que subraya las consecuencias legales severas que pueden enfrentar aquellos que osaron desafiar el status quo, ejercer la libertad sin cortapisas y  aprovechar la tecnología para actividades que no generan víctimas, pero  aún así, son criminalizadas.

    Conclusión:
    A pesar de su impacto negativo inicial, Silk Road dejó un legado que va más allá de la delincuencia cibernética. Esta historia real destaca la necesidad de encontrar un equilibrio entre la innovación tecnológica y la responsabilidad individual. Mientras avanzamos en la era de las criptomonedas y la tecnología blockchain, debemos aprender de experiencias como Silk Road para forjar un futuro donde estas herramientas puedan ser utilizadas para el ejercicio responsable de nuestra libertad. Silk Road fue un experimento fallido en el anarco-capitalismo digital, pero su legado perdura en las conversaciones sobre la regulación, la privacidad y la ética en la era de las criptomonedas y la tecnología blockchain. La clave reside en cómo la sociedad y las autoridades reguladoras abordan estas herramientas para garantizar un equilibrio adecuado entre la libertad individual y la responsabilidad frente al colectivo legislador. La condena de Ross Ulbricht destaca las consecuencias significativas que pueden surgir cuando se utiliza la tecnología de manera absolutamente libre sin darnos cuenta que vivimos bajo el azote legal del Gran Hermano, apenas pocos años despues de 1984, donde lo situara el gran George Orwell.

  • Criminalizar conductas para generar pseudoproblemas para justificar la burocracia

    Criminalizar conductas que no dañan a terceros, solo generan pseudoproblemas  que contribuyen a mantener al político que luego debe resolverlos.

    En mi diario vagabundear por todo el mundo, me he dado cuenta que los políticos en diferentes países ven diferentes cuestiones como un problema, pero cuál es un problema en un país, en otro no lo es. Y viceversa.

    Este  «problema » fabricado es generalmente sólo una herramienta de la agenda del político, ya sea populista  de izquierda, nacionalista, religiosa o de otra índole. Algo de lo que «protegen» a sus votantes y así resaltan su «importancia e irreemplazabilidad».

    Por lo tanto, me referiré a estos  «problemas » como «pseudo problemas».

    Los verdaderos problemas son aquellos que afectan por igual a todos los ciudadanos de todos los países del mundo como la violencia, los robos, etc.

    En Eslovaquia,  la marihuana «destruye la vida» de los ciudadanos, mientras que en la mitad de los EE. UU. o los Países Bajos, nadie tiene un problema con ello.

    En la India, el gobierno va a prohibir el Bitcoin porque es «muy peligroso y se utiliza para el blanqueo de dinero», pero Salvador acaba de legalizarlo como una moneda más de curso oficial del estado («curso legal «).

    Europa está siendo «amenazada por los inmigrantes», sin embargo en Panamá, casi toda la economía está basada en ellos.

    Los cigarrillos mentolados «son un peligro» para la UE y deben prohibirse, pero se puede comprarlos en todas partes de América Latina.

    Escribo sobre esto porque son estos «pseudo temas» los que crean una gran cantidad de crímenes sin víctimas en un país dado, gracias a los cuales personas inocentes terminan en la cárcel.

    Los políticos van cumpliendo su agenda de «protectores» y nuestra libertad está cada vez más restringida.

    La peor parte es que la mayoría de las personas en un país dado no se pueden dar cuenta lo suficientemente bien  sobre qué es un «pseudo problema», ya que no tienen idea de que hay muchos otros países en los que el «pseudoproblema» no existe. Por eso defienden la existencia de instituciones estatales para luchar contra estos «pseudo problemas» y no tienen ningún problema en cambio con sus conciudadanos por ejercer algún «pseudoproblema», con criminalizarlos y enviarlos a prisión.

    La Polícia Slovenskej republiky es un hermoso ejemplo de institución para luchar contra los pseudoproblemas, criminalizando a personas inocentes, que defienden constantemente el sentido de la existencia con su activismo intenso contra los «pseudoproblemas».

    En definitiva, funciona de la siguiente manera:

    1. Políticos identifican cualquier pseudoproblema en la sociedad (como las drogas, Bitcoin, inmigrantes, cigarrillos mentolados, etc,..) que encaja en su agenda política.

    2. Prohíben este pseudoproblema. Al hacerlo, automáticamente crean una gran cantidad de personas que de repente violan la ley.

    3. Crearán instituciones estatales para luchar contra un determinado  pseudoproblema.

    4. Crearán una peligrosa ilusión social de que este pseudoproblema es un verdadero problema: ¡hay un gran número de personas que demuestran violar la ley!

    5. Comenzarán a amenazar con que este problema será aún más grave cuando dejen de luchar contra él.

    6. Hay muchas personas que violan la ley y eso es una clara evidencia de que las instituciones estatales necesitan un presupuesto más grande para luchar contra el pseudoproblema.

    7. Todavía hay mucha gente que viola la ley, por lo que el presupuesto para luchar contra el pseudo problema ¡necesita aumentar aún más!

    8. El hecho de que tengamos muchas instituciones con un gran presupuesto para luchar contra los pseudo problemas es una evidencia clara de que ¡éste es un problema realmente serio!

    ¿Se imaginan cómo sería la seguridad en nuestros países sin estas instituciones, en la que no debería haber nadie para luchar contra estos «pseudoproblemas ′′?.

  • La nueva trampa fiscal: los umbrales para sustentar la evasión fiscal.

    El gobierno, tras las presiones externas, sobre todo las del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea, busca penalizar la evasión fiscal. Como el clamor de penalizar la evasión fiscal no sale de la sociedad panameña sino de presiones externas, el gobierno ha tenido que hacer una maroma política para hacer la ley más potable. Penalizar la evasión fiscal por encima de los 300 mil dólares. O sea para los evasores que ganen más de un millón de dólares al año.

    Algo similar se hizo con el contrabando, penalizándolo hasta cierto nivel, pero por debajo de este nivel la evasión fiscal y el contrabando siguen siendo faltas administrativas. En el 2015 el contrabando fue penalizado, siempre y cuando la cuantía del contrabando sea mayor de los 500 mil dólares. Ahora se busca penalizar la figura de la evasión fiscal por umbrales similares. Nótese que en ambos casos se debe más a presiones externas ya que el gobierno no ha hecho todo lo que pudo para mejorar la recaudación tributaria sin tener que penalizar la evasión. Las presiones externas se deben a que si la evasión es delito en Panamá, los fiscales extranjeros podrán pedir a sus colegas panameños que se investigue penalmente a los que usan a Panamá para evadir impuestos en sus países.

    Esto plantea al gobierno varios problemas: el primer problema es que como el proyecto no tiene apoyo local, sino que se debe por presiones extranjeras, tiene un costo político cuando nos aproximamos a un año electoral. Obviamente si los diputados buscan réditos políticos, no va a ser penalizando la evasión fiscal. El gobierno por lo tanto, por ahora busca presentarlo como un tema de que es solo para las personas que ganan más de un millón de dólares. Pero esto presenta varias aristas. Una de ellas es que las personas que ganan más de un millón de dólares pueden pagar abogados y contadores para crear estructuras que les permitan eludir impuestos, o sea, tomar medidas legales que no son delito para pagar la menor cantidad de impuestos posibles. Así que dudamos de la efectividad para castigar a los evasores que menciona el proyecto.

    El segundo problema es de arquitectura jurídica y va a llevar a aplicar tarde o temprano la norma que penaliza la evasión fiscal a todo el mundo.

    Estamos hablando de las figuras de error de prohibición y de error de tipo.

    En la teoría finalista del delito, el error de prohibición recae sobre el carácter y la entidad del injusto del actor. En el caso de la evasión fiscal, el injusto recae sobre la capacidad una empresa de hacer lo que debe hacer, maximizar utilidades, así que lo más razonable para cualquier empresario serio es que busque maneras de bajar los impuestos, dentro de la legalidad, al mínimo legalmente requerido.

    El problema es que la Dirección General de Ingresos puede tener otra opinión sobre las actividades realizadas para pagar impuestos, y esta opinión puede ser malintencionada, como ya lo demostró un ex director de la DGI y como lo ha demostrado el IRS norteamericano. Las autoridades fiscales pueden y son de hecho usadas para perseguir a enemigos políticos. Lo cual nos lleva a una situación donde el imputado puede que honestamente crea que no ha hecho nada malo, pero las autoridades fiscales creen que sí, y éstas son las que de hecho califican el tipo penal. El que se verifique o no un tipo penal depende ahora de las autoridades administrativas. Aquí tenemos un problema de error de prohibición. Y un delito sin víctimas claras. Porque se trata de una persona que toma medidas para salvaguardar su propio patrimonio, pero que es obligada a desprenderse del mismo bajo presión de una autoridad política, y que es penalizado por no querer hacerlo. Obviamente este desprendimiento forzado es en nombre del bien común y la cosa pública, porque si no lo fuera así, sería llamado robo.

    Pero contamos con un precedente funesto, y es que la tendencia a hacer al estado más pesado, y más brutal sobre la vida cotidiana de las personas ya llegó a Panamá. Uno de los grandes triunfos de la Ilustración en el Siglo XVIII fue la eliminación de la cárcel por deudas; ahora se hace cada vez más legalista que las deudas con el estado se paguen con cárcel.

    Lo que nos lleva al error de tipo y su solución no es buena. Cabe preguntarnos por qué la evasión fiscal se convierte en delito más arriba de los 300 mil o el contrabando más arriba de los 500 mil. Un candidato de un partido de izquierdas, de esos que Nietzsche llamó, las “tarántulas de la igualdad” o los “buscadores de justicia/vengativos encubiertos” se podrá preguntar, ¿por qué 300 mil es delito y 299, 999.99 es falta administrativa? ¿Qué diferencia hace un centavo sobre si un hecho es un delito o una falta? La solución clara va a ser extender el tipo penal a todas las conductas similares, independientemente de la cuantía. Cuando ya se tiene un pie adentro, mejor se mete todo el cuerpo.

    Total, cuando se tipifica el robo no se especifica la cuantía. Así que una vez penalizada la evasión fiscal, el umbral mágico de los 300 mil dólares se va a ir erosionando gradualmente hasta hacerse universal.

    Al final, hasta no declarar una entrada de 100 dólares va a estar penalizado. Y todos viviremos con un contador y un abogado tributario en el fast dial del teléfono.

    Una vez tipificada deficientemente la evasión penal, la solución de estos errores de tipicidad es expandir el tipo penal y hacerlo universal eliminando la cuantía. Después de todo, hablamos de un tipo penal y no de un proceso civil. Este va a ser el resultado final.

    Por esto, el endulzarnos con que la norma no se nos va a aplicar a todos los mortales, es sólo una medida temporal política, ya que el tipo penal estaría en el Código y solo quedaría el solucionar el tema de la cuantía… Y lo más probable es que sea para bajarla. Sólo es cuestión de tiempo.

    Esto es lo que está en juego al final.