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  • Reino Unido reconoce la propiedad de criptoactivos: pros y cons

    El reciente comunicado del gobierno del Reino Unido sobre la introducción del Proyecto de Ley de Propiedad de Activos Digitales marca un hito en la historia del derecho inglés al reconocer por primera vez los criptoactivos como propiedad personal. Esta medida no solo busca proteger a los propietarios de fraudes y estafas, sino que también posiciona a Reino Unido como líder en la carrera global de las criptomonedas. Sin embargo, este avance tiene profundas implicaciones desde la perspectiva de los derechos individuales, la descentralización y la filosofía liberal de Carl Menger sobre el origen del dinero.

    Carl Menger, uno de los fundadores de la Escuela Austriaca de Economía, explicó que el dinero no es una creación estatal, sino un fenómeno emergente que surge de la acción humana y de la búsqueda individual de eficiencia en los intercambios. Según Menger, el dinero se originó cuando ciertos bienes más líquidos y fácilmente intercambiables, como el oro o la plata, comenzaron a ser aceptados por todos en la sociedad debido a su utilidad y confianza. Esta perspectiva destaca la importancia de la propiedad privada y la descentralización en la creación y aceptación de lo que consideramos dinero.

    El reconocimiento legal de los criptoactivos como propiedad personal, como lo propone el Reino Unido, se alinea con la idea mengeriana de que el dinero y, por extensión, los activos de valor no deben estar sujetos al control estatal, sino a las decisiones individuales y al mercado. Esta medida representa un paso significativo hacia la protección de los derechos de propiedad en la era digital, donde las tecnologías descentralizadas han permitido a los individuos poseer y controlar sus activos sin la intermediación de entidades centralizadas.

    Sin embargo, la legalización y el reconocimiento formal de los criptoactivos también traen consigo desafíos. El Estado, que tradicionalmente ha buscado controlar y regular el dinero, ahora se enfrenta a un nuevo tipo de activo que desafía las estructuras tradicionales. Al reconocer legalmente las criptomonedas como propiedad personal, se introduce un nuevo nivel de control y vigilancia estatal que podría, en ciertos casos, contradecir los principios de la descentralización que definen a estas tecnologías.

    La protección legal de los activos digitales debe ser vista con cautela desde una perspectiva liberal, ya que aunque otorga seguridad jurídica a los propietarios, también abre la puerta a posibles regulaciones futuras que podrían socavar la libertad individual. Es un recordatorio de que la verdadera innovación del dinero descentralizado no reside únicamente en su valor de mercado, sino en la capacidad de los individuos para escapar del control y la manipulación estatal.

    Además, la introducción de una nueva categoría legal para los activos digitales como «cosas» de propiedad, diferente a las tradicionales «cosas en posesión» y «cosas en acción», puede ser visto como un reconocimiento de la evolución del concepto de propiedad en la era digital. Esto se alinea con el pensamiento de Menger, quien sostenía que el dinero y los bienes surgen y se desarrollan orgánicamente dentro del mercado, no por imposición legal, sino por la aceptación y el uso cotidiano de los individuos.

    En conclusión, la nueva legislación del Reino Unido para clarificar el estatus legal de los criptoactivos es un avance significativo en la protección de los derechos de propiedad en la era digital, reflejando principios clave de la descentralización y la autonomía individual. Sin embargo, es esencial mantener una vigilancia constante sobre cómo se implementan estas leyes para asegurar que no se desvíen del espíritu de libertad y control personal que define a los activos descentralizados. El reconocimiento legal no debe convertirse en una excusa para incrementar la vigilancia y el control sobre los individuos, sino en una reafirmación del derecho a la propiedad y la autodeterminación que Carl Menger defendió a lo largo de su obra.

  • Derechos Humanos Curvos

    Un buen ejemplo de la Bable, de lo difícil que es comunicarnos cuando usamos mal las palabras o, simplemente, no las entendemos, lo podemos encontrar en la frase “derechos humanos”; particularmente cuando conjugamos esa frase con la otra frase del “bien público”. Y es que día a día muchos van añadiendo más cosas que suponen ser derechos humanos; tal como derecho al seguro social, a las vacaciones, a un salario mínimo, a descuentos para viejos en restaurantes y tal, educación, agua y ¿por qué no? derecho a saltar y brincar en carnaval.

    El elemento clave de dónde emana el verdadero “derecho”, en contraste con lo que no es derecho; vale decir, lo que es curvo, lo encontramos en el vocablo “propio” o “propiedad”. Originalmente el término propio se refería a lo virtuoso; en otras palabras, a lo que destacaba por ser adecuado o porque cabía, encajaba y era compatible y moral. A ello también se le asocia el término “privado” o “privativo”, dando a entender que le queda vedado a los demás; tal como nuestro derecho a la vida es privado y nadie tiene derecho a arrebatarnos la vida.

    Así, el derecho fundamental existe sobre nuestro propio cuerpo y la vida que en él hay; y de dónde emanan los demás derechos fundamentales del pensamiento, palabra, tránsito, y el derecho a apropiarnos de las cosas del mundo que no pertenecen a otros; salvo dicho intercambio sea en conceso. El meollo de esto es que jamás debemos confundirlo con los derechos públicos. Los derechos humanos son derechos de propiedad y no más; más allá el asunto se vuelve nebuloso y se presta para el pillaje.

    El tema que entra en juego y atenta contra los derechos de propiedad, tal como en países comunistas en dónde tu cuerpo no es tuyo, es la tramoya redistributiva de algunas instituciones que aducen estar a favor de los derechos humanos. Por ejemplo, quienes hablan de “derecho de género” jamás demuestran que tal cosa sea real se puede llevar a la práctica; lo cual nos mete en la arena del costo-beneficio. Si creamos 10 nuevos géneros, ¿podremos crear 10 nuevos servicios higiénicos en cada establecimiento abierto al público?

    El elemento clave de los verdaderos derechos humanos, que son derechos de propiedad o derechos propios, es que son realmente universales y reales para todos. Más aún, estos derechos son los únicos que garantizan la supervivencia de la especie humana y de las demás que nos acompañan en esta nave sideral que llamamos “tierra”. Son derechos que no varían de acuerdo a intereses políticos y mucho menos si son politiqueros.

    Y algo más, los verdaderos y auténticos derechos de propiedad van por encima de los derechos democráticos; es decir, que no dan lugar a la tiranía de las mayorías, en cuanto a que la mayoría no puede enviar al exterminio a unos, tal como ocurrió en la era de Hitler o durante la revolución rusa. Así, veremos que resultan absurdos la mayoría de los subsidios y artimañas politiqueras que suponen ayudar a los necesitados cuando en realidad terminan haciendo lo contrario. Si lo dudan, no hay más que ver en Panamá lo que ya asoma con Mibus, el Metro, la CSS, Patacón, y mejor lo dejo allí para no causar pánico.

  • Derecho de los animales y situaciones límite

    Como es sabido, el derecho significa la facultad de disponer de lo propio, comenzando por el propio cuerpo, siguiendo con la expresión de los pensamientos de cada cual, completado con el uso de lo adquirido de modo legítimo. En este contexto, a todo derecho corresponde una obligación. Si una persona dice que gana mil en el mercado, hay la obligación universal de respetar ese ingreso. Pero si esa misma persona dijera que tiene “el derecho” de obtener dos mil aunque su salario es de mil, si se otorgara semejante “derecho” inexorablemente querría decir que se ha expropiado a otro en el fruto de su trabajo por la diferencia. Se trata entonces de un pseudo derecho pues para otorgarlo se ha lesionado el derecho de terceros.

    Vivimos la era de los pseudo derechos: “derecho a una vivienda adecuada”, “derecho a un salario suficiente”, “derecho a una motocicleta”, “derecho a tantos hidratos de carbono o vitaminas”, derechos que no solo se dan de bruces con la noción más elemental del derecho sino que perjudican a todos, muy especialmente a los más vulnerables al vivir en un clima de destrucción de marcos institucionales civilizados. Por eso es tan relevante la igualdad ante la ley donde todos tienen los mismos derechos, lo cual no ocurre allí donde se pretende la igualdad mediante la ley, es decir la guillotina horizontal que apunta a nivelar a todos lo cual aniquila la cooperación social vulnerando acuerdos entre las partes y destruye la noción del contrato que remite a derechos de propiedad.

    La asignación de derechos de propiedad resulta esencial para la supervivencia de la sociedad puesto que permite liberar energía creadora para usar del mejor modo posible los siempre escasos recursos. En este plano, todos para mejorar sus situaciones se ven obligados a mejorar la condición social de sus semejantes. El que acierta obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos lo cual va a contramano de los que se alían con el poder político de turno para explotar miserablemente a sus congéneres. Robar una bicicleta es un delito mucho menor a inyectar polución al ambiente pues el monóxido de carbono ataca los pulmones de los vecinos, del mismo modo que constituye un delito volcar ácido sulfúrico en el jardín del prójimo.

    Por otra parte, la propiedad permite que cada uno se dedique a sus actividades en un proceso que maximiza el bienestar. Antes he usado el ejemplo que esgrime el periodista John Stossel quien ilustra el asunto con un trozo de carne envuelto en celofán en la góndola del supermercado. Nos invita a cerrar los ojos e imaginar en regresión los pasos para llegar a ese producto. Los agrimensores calculando espacios en los campos, los alambrados y los postes (solo esto último demanda unos treinta años entre el sembrado, la tala, los transportes, los almacenamientos, las cartas de crédito, los aserraderos, la contratación de personal, los mercados inmobiliarios para adquirir terrenos etc etc), las cosechadoras, los fertilizantes, los plaguicidas, el ganado vacuno, los caballos, las riendas y monturas, los peones, las aguadas y bebederos, la manga, las viviendas, las gestiones bancarias y demás faenas. Cada uno hace lo suyo sin tener la menor idea de las infinitas etapas que llevan al bien final mencionado. Todos se intercambian vía el formidable proceso que marcan los precios como un sistema de información y coordinación hasta que irrumpen los megalómanos de siempre que dicen que “no se puede dejar las cosas a la anarquía del mercado” y por ende fijan precios (en verdad simples números puesto que los precios por definición reflejan estructuras valorativas de las partes, en cambio los números de marras solo exhiben los caprichos de los burócratas que en lugar de permitir la difusión de conocimiento concentran ignorancia). Con este estatismo enfermizo, finalmente no hay carne, ni celofán, nada en las góndolas y tienden a desaparecer los supermercados.

    Como es de conocimiento público, desde la Carta Magna de 1215 las constituciones son para limitar el poder político, sin embargo en la actualidad son en gran medida documentos que le otorgan carta blanca a los agentes del aparato estatal para que abusen de los derechos de los gobernados quienes en lugar de sentirse protegidos se sienten perseguidos y aplastados por un Leviatán desbocado.

    Hecha esta necesaria introducción veamos el caso de los supuestos “derechos” de los animales, un desatino puesto que no son sujetos de derecho: si un elefante destroza nuestro jardín no lo podemos llevar a tribunales para que responda ya que tampoco puede demandarse responsabilidad por el consiguiente respeto a los derechos de terceros. El ser humano es racional lo cual no quiere decir que no se equivoque ni que se abstenga de recurrir a silogismos contrarios a la lógica. Cuando los médicos de antaño colocaban sanguijuelas en el pecho de infartados no era que se trataba de irracionales sino que usaban el conocimiento disponible al momento. La ciencia pone de manifiesto un proceso de prueba y error en el contexto de refutaciones permanentes para progresar. Fuera de los actos reflejos, toda la conducta del ser humano que se sustenta en la elección, preferencia y opción por más que su proceder resulte disparatado a criterio de otros. El animal no racional no tiene libre albedrío, no actúa, solo reacciona frente a ciertos estímulos.

    Esto no quiere decir para nada que se considere adecuado el procedimiento que conduce al sufrimiento de ciertos especímenes del reino animal. Decimos ciertos especímenes puesto que si se es considerado con las bacterias la especie humana desaparecería, lo mismo puede decirse eventualmente con la cucarachas o las serpientes venenosas cerca de viviendas. Sin duda que resulta un espectáculo bochornoso el daño deliberado a perros o caballos solo para citar dos casos, incluso hoy día es muy provechoso y educativo observar a los modernos domadores con el cariño y cuidado que hacen su oficio abandonando por completo los métodos salvajes de domadores anteriores que les parecía un acto de coraje el pegarles rebencazos y clavando espuelas a los pobres animales.

    El punto aquí señalado consiste en subrayar el significado del derecho al efecto de no confundir conceptos. Es realmente llamativo que los que pretenden incrustar la idea del derecho en el campo animal son en general partidarios del homicidio en el seno materno, mal llamado aborto, con lo que se desconoce que desde el momento de la fecundación del óvulo hay un ser humano en acto, en potencia de muchas otras características con una carga genética única distinta de la de la madre y el padre. Es en verdad curioso que se pretenda implantar de contrabando “derechos” animales y se aniquile a seres humanos indefensos.

    Todo esto sin mencionar la matanza de animales para la alimentación como ganado vacuno, peces y equivalentes, lo cual no justifica el denominado “deporte de la caza” en el que el aniquilamiento es una diversión, del mismo modo que a nuestro juicio la corrida de toros pone de manifiesto una carnicería impropia de humanos.

    Finalmente, ahora vamos en una cápsula a las situaciones consideradas límite, denominadas en ingles “life boats situations” íntimamente vinculadas al tratamiento de los derechos de propiedad. Estas situaciones extremas se suelen presentar en el escenario de un naufragio donde hay menos botes salvavidas que posibles ocupantes. En este caso el capitán del barco como representante de los dueños de la embarcación decidirá quienes pueden usar y quienes no pueden usar los botes. Y si suponemos que el capitán muere en el naufragio el uso y disposición de los botes retrotrae al origen de la propiedad tal como lo expuso modernamente primero Robert Nozick y luego Israel Kirzner refinando la tesis de John Locke, es decir, los primeros ocupantes son los dueños de facto. Para un análisis detallado respecto a diversos andamiajes conceptuales y ángulos de estudio referidos a casos extremos, remito a mi ensayo titulado “David Miller and Life Boats Situations: a Note” originalmente publicado en Gulf Islands Review. A Journal of Ideas on Economic, Historical and Political Debate, Primer Cuatrimestre de 2010 que se reproduce en el post-scriptum de mi libro Maldita coyuntura (Buenos Aires, Grupo Unión, 2020).

  • Datos personales: lineamientos éticos para su tratamiento

    Estamos viviendo una era digital, de la sobresaturación de la información, donde nuestros datos personales ya no son nuestros datos, sino que reposan en inmensas bases de datos centralizadas, públicas y privadas, que alimentan los distintos fines para los que fueron creadas y en la cual el poseedor de los datos jamás ha participado.

    Por la misma razón, la mayor parte de las personas se siente violentada en su vida privada cuando le aparecen anuncios no solicitados, o peor, cuando le rechazan en un puesto laboral debido a sus ideas expuestas en una red incluso «cerrada», o, para ser cortos y concisos, cuando sus datos se vuelven contra usted.

    Imagine ahora una sociedad con una vida digital completamente privada en la que su privacidad no esté armada contra usted solo para venderle más cosas. Imagine una sociedad en la que los datos se utilicen para el bien y el valor se distribuya de manera justa.

    Para sentar una base por donde comenzar, Fair Data Society,  una iniciativa sin ánimo de lucro, está reinventando la economía de los datos y creando una capa de datos justa y descentralizada (DAO). Fair Data Society reconoce la privacidad en línea como un derecho humano básico y una base para el progreso de todos.

    Independientemente del desarrollo, al que pueden unirse en este link, sus principios son o deberían ser, la base para cualquier iniciativa donde la privacidad de la data es el bien a proteger. Partiendo de la directiva básica, que tus datos eres tú, estos principios son:

    Principio 1 / 10
    Propiedad
    Todos los datos relacionados con un individuo forman parte de su yo digital. Así como las organizaciones no pueden poseer personas reales, tampoco pueden poseer el yo digital de los demás. Solo los individuos pueden poseer estos datos, mientras que las organizaciones solo pueden tener acceso a los datos si un individuo se los proporciona. Los datos sobre un individuo no se pueden registrar, solo se puede acceder a ellos según las necesidades, lo que permite su uso sin apropiación.

    Principio 2 / 10
    Datos Cero
    La privacidad y la no recopilación de datos personales deben ser los principales valores predeterminados en todos los contextos de altos volúmenes de producción de datos. Si la recopilación de datos personales es absolutamente necesaria, debe ser mínima y solo para el alcance necesario para realizar la función prevista.

    Principio 3 / 10
    Control
    Los derechos a los datos creados sobre o por un individuo son solo suyos. El individuo controla el contexto en el que se producen y procesan sus datos y cómo se activa ese contexto.

    Principio 4 / 10
    Acceso Consensuado
    Solo se puede acceder a los datos del individuo sobre la base del consentimiento. El uso posterior y el intercambio de datos solo se pueden realizar con un consentimiento explícito e informado, basado en propósitos claramente establecidos de cómo, por qué, dónde y durante cuánto tiempo se utilizarán y almacenarán los datos personales. El consentimiento debe tener la opción de ser tan fácil de revocar como de dar, sin ninguna coerción para darlo en primer lugar.

    Principio 5 / 10
    Beneficio económico y valor razonable
    Los datos son un producto directo del trabajo de un individuo y, como tales, tienen un valor económico directo. Su propietario debe ser compensado de manera justa por el uso de este valor, si el individuo decide vender sus datos. El monto de la compensación se basa en un libre acuerdo de ambas partes y un sistema de precios transparente y comparable que no busca explotar a la otra parte. Esto crea beneficios para todos los involucrados en el proceso. Reconocer los datos como trabajo también es un requisito previo para una influencia equilibrada (ver principio 7).

    Principio 6 / 10
    Bien social
    Las organizaciones minimizan el intercambio de datos personales en función de la necesidad de saber y maximizan el bien social a través del intercambio y la monetización de datos anónimos, que no se pueden vincular con el individuo. Persiguen un conjunto de objetivos de desarrollo sostenible establecidos por la ONU, como proporcionar nuevos flujos de ingresos para reducir la pobreza, proporcionar innovación industrial e infraestructura, por ejemplo, mediante la creación de nuevos mercados de datos o crear nuevos empleos decentes y crecimiento económico respondiendo a nuevas demandas, etc.

    Principio 7 / 10
    Influencia equilibrada
    Las organizaciones permiten la libertad de asociaciones digitales dentro de los ecosistemas de las organizaciones y reconocen asociaciones externas. También reconocen a estas asociaciones como contrapartes legítimas al negociar las reglas de uso de los datos personales de los miembros de las asociaciones. De esta manera, permiten condiciones en las que se pueden crear contrapesos a la concentración de poder sobre los datos personales.

    Principio 8 / 10
    Transparencia y responsabilidad
    Las organizaciones que acceden y procesan datos personales brindan información clara, comprensible y explicable sobre cómo, por qué, dónde y durante cuánto tiempo los usan y almacenan. El individuo debe comprender los riesgos, así como las consecuencias sociales, éticas y sociales del procesamiento de datos.

    Principio 9 / 10
    Ética por diseño
    Las organizaciones diseñan sus sistemas (IT) en torno a un tratamiento ético de todos los datos personales; la ética no puede ser una idea de último momento. Estos sistemas están orientados a la privacidad, son interoperables, accesibles y seguros. Proporcionan una experiencia agradable para los usuarios finales con controles de privacidad claramente visibles y fáciles de usar. Dichos sistemas garantizan el mismo nivel de tratamiento para todos los que entran en contacto, independientemente de su origen geográfico o entorno legal.

    Principio 10 / 10
    Apertura e Interoperabilidad
    El código abierto debe ser el ideal perseguido en tantos casos como sea posible al lanzar un nuevo software. El software de código abierto mejora la seguridad del código y mantiene a los editores honestos sobre lo que realmente hace su código. El software de código abierto aumenta la responsabilidad, la transparencia, la interoperabilidad del sistema, la tasa de progreso y la proporción de personas que pueden beneficiarse de los nuevos desarrollos.

  • La tragedia de las comarcas

    La comarca Ngöbe Buglé fue diseñada siguiendo el modelo de la comarca Guna Yala, pero con una enorme diferencia: los Gnobes no son Gunas, su cultura y forma de organización social son distintas. El Congreso General Guna trabaja como un cuasi estado. El problema de Guna Yala es que no son una región autónoma dentro de Panamá, pero tienen todo para serlo. Por lo menos los Gunas tienen una organización política clara, mientras que los Gnobes no pasan del caciquismo.

    Entonces la comarca Ngöbe Buglé pasa a tener todos los problemas de la comarca Guna, como la falta de una delimitación clara a nivel constitucional y de legislación, de dónde comienzan las leyes panameñas y dónde las de la comarca, y el limitar los derechos de propiedad a lo interno de la comarca para evitar colonos. A esto, la comarca Gnobe añade el problema que la organización política no es clara y no pasa de un caciquismo literal. El resultado es que la comarca Ngöbe Buglé es una demostración a nivel humano de la tragedia de los comunes. Lo que es de todos, no es de nadie, y lo que es de nadie los políticos lo asignan. No tienen propiedad privada con titularidad de manera individual dentro de la comarca, porque está prohibida, viviendo los indígenas en una especie de “comunismo primitivo”, o más bien, sin adornos ni alegorías, en un “latifundio de estado”. Donde la comarca es una región autónoma del Estado con propiedad colectiva estatal, que es usufructuada de manera consuetudinaria por los indígenas, pero a la hora de la verdad, cuando se necesite una explotación minera como Cerro Colorado, o hidroeléctrica, los políticos del gobierno central lo asignan a terceros fuera de la comarca, sin importar mucho la opinión de los indígenas; los cuales solo reciben promesas de escuelas o agua potable, y sí muchos perdigones si salen a protestar a la Panamericana en San Félix.

    Las comarcas deprimen mucho los indicadores socioeconómicos de Panamá; en PIB per cápita, en pobreza extrema, en distribución del ingreso, en salubridad, escolaridad, en educación. Y la comarca Ngöbe Buglé es la más problemática de todas. La idea de una comarca como una especie de reservorio biológico humano, de una reserva zoológica humana, de un museo viviente, donde nos limpiamos la conciencia por el trato dado a los indígenas por 500 años diciendo, “métanse en ese hueco y no salgan de allí jamás”, son un fracaso. Los Gunas tienen otros problemas distintos, pero por lo menos cuentan con una organización política clara; los Emberá Wounan son pocos pero por estar cerca de la zona canalera, pueden beneficiarse del turismo y explotarlo. El tema es que el grupo más numeroso es el más pobre y el menos organizado, con caciques que parecen más interesados en explotar personalmente su capacidad de conseguir votos para los partidos grandes, que ayudar a su comunidad. Y esa miseria se vio reflejada en el asesinato ritual de 7 personas en el Terrón. Donde la ignorancia, el fanatismo, la ausencia de Estado en su expresión más básica, el monopolio de la violencia, se combinaron para crear una tragedia. Tragedia que se va a seguir repitiendo en el futuro de alguna manera u otra en cuanto no cambie la situación de la comarca.

    Dicho esto, las comarcas tienen algo positivo, que es el evitar la deforestación que es endémica de las áreas fuera de la comarca, donde la cultura de potreros amenaza tanto la selva tropical como la cuenca de las hidroeléctricas y del propio canal de Panamá. Así que la solución es buscar un balance entre preservar la cultura indígena de cada etnia, pero integrarlas al mundo globalizado. Porque aunque no sea políticamente correcto decirlo, lo cierto es que el éxito económico tiene raíces culturales. Una cultura de agricultores pre feudales o de cazadores recolectores, no puede tener los mismos valores de una cultura basada en comercio, la ciencia y la técnica. En algunas cosas los indígenas tendrán que aprender a adaptarse.  Como en su momento lo hicieron los indígenas Seminoles de la Florida. Que convirtieron su reserva en una especie de corporación cooperativa a lo interno, pero en una empresa multinacional a lo externo, y hoy son más ricos que muchos norteamericanos blancos.

    Para lograr eso, tendrían que hacerse en Panamá varias cosas. Todas ellas implican romper con el modelo unitario de Estado heredados de la constitución colombiana de 1886.

    Primero, crear una figura jurídica que permita a las comarcas funcionar como cooperativas a lo interno, con derechos de propiedad definidos para los habitantes de la comarca dentro de esa cooperativa o régimen de propiedad horizontal. La figura de las corporaciones de desarrollo indígena que existen en otros países, debe traerse a Panamá.

    Segundo, dar a las comarcas la última palabra como propietarias del subsuelo de las explotaciones mineras dentro de las mismas, y que las regalías de estas explotaciones vayan principalmente a las comarcas. Lo mismo se debe hacer con las explotaciones hidrográficas.

    Tercero, educación. La educación debe ser bilingüe o trilingüe. Por un lado debemos reconocer que los idiomas indígenas son idiomas, no dialectos, aunque frecuentemente la traducción de la Biblia a estos idiomas por los evangélicos, contribuye a fijar un dialecto tradicional como dialecto estándar. Ese dialecto estándar debe ser la base del sistema educativo, eso sí, combinado con el español y de ser posible con el inglés, para asegurar la inserción del indígena en el mundo, sin perder su identidad, pero dispuesto a interactuar con la cultura nacional y la universal. Y con fuerza en las ciencias. Si realmente el indígena vive más apegado a la naturaleza, debería ser muy apto para las ciencias naturales.

    Pero está claro que dejar las cosas como están no ayuda a nadie, no ayuda a los indígenas, y no ayuda a Panamá.

  • ¿Qué es la propiedad privada?

    Hay pocas expresiones comúnmente usadas que sean tan mal entendidas como la frase “propiedad privada” (PP); y, a riesgo de simple y cansón lloveré sobre mojado. Y es que la importancia de entender lo que es y lo que implica la PP es primordial; es decir, aquello que viene delante de todo, lo principal, originario, primitivo y esencial, sin lo cual la misma Creación pierde rumbo y sentido. “Privado” es aquello personal de cada individuo, tal como su mismo cuerpo, pensamiento y derecho de transitar, sin el cual no podría mantener la vida. Dicho de otra manera: Es privado porque no puedes privar a la persona de ello… de su misma vida.

    El término “mercado” se refiere a la acción humana que no debe ser dirigida por el estado. La gente está dispuesta a ofrecer, comprar y vender bienes y servicios de su pertenencia; cada quien según sus particulares condiciones y a riesgo de no ser aceptado por un comprador. Si no entendemos y respetamos los derechos de propiedad, el mercado deja de ser un encuentro libre y voluntario entre las partes, que en adelante se verán obligados a interactuar en función del criterio de burócratas gubernamentales.

    También hay propiedad en los atributos de las personas, tal como la inteligencia, talento, voz, belleza y tal, los cuales no quedan sujetas al dominio público estatal. Los problemas comienzan cuando comenzamos a hablar de una “propiedad colectiva” a la vez que vamos negando los derechos a la propiedad del individuo. Semejante distorsión de la naturaleza humana nos coloca en un ambiente irreal o sintético en el cual las personas ya no piensan y calculan por cuenta propia sino en atención a mandatos coercitivos centrales.

    Los socialistas y comunistas sostienen que los medios de producción son propios de la comunidad y no de cada quien, como también puede ser de un grupo de personas. Algunos dicen que Marx y otros comunistas no niegan derechos de propiedad de cosas como la casa, la ropa, el auto y tal; sino a los medios de producción. Y no de toda producción sino de aquella que esclaviza al trabajador. El problema con semejante enfoque está en la dificultad para definir los medios de producción, tales como la inteligencia, la capacidad creativa, dedicación, don de mando o de organizar el trabajo de otros y tal.

    Pero la misma naturaleza va mucho más allá en estos temas, tal como bien lo señalara en su momento San Pablo Magno explicando que se trata de una realidad antropológica fundamental. Que la producción provechosa no es la del simple trabajo sino la de un trabajo dirigido con finalidad y astucia provechosa para todos. Y el problema es que son pocos los que tienen la capacidad creativa y organizativa.

    Recuerdo estar sentado con trabajadores que sostenían que nuestra empresa no pertenecía sino a todos nuestros empleados. Algo así como: Al darte empleo te estoy concediendo parte de la empresa que yo financié. Pero… ¿que ocurriría si los propietarios abandonan la empresa y la dejan en manos de quienes alegan ser sus dueños? ¿O será que mantendrán a los dueños como esclavos?

    Todo lo anterior nos lleva al estudio de la catalactica o cataxia que es la ciencia de los intercambios comerciales. De cómo el libre mercado logra las relaciones de intercambio y los precios. Es el análisis de los precios tal como son y no como algunos politicastros demagogos quieren que sean, porque ello se traduce en votos.

    Hoy día que va en aumento la tendencia de abolir la institución de la propiedad privada a través de limitaciones impuestas en ley, tal como las de control de precios y salarios mínimos, sorprenden los resultados de pobres economías. No debía ser difícil de entender los fenómenos que se producen al restar control a los propietarios de las empresas y dárselo a demagogos.

    En síntesis, en una economía o sociedad de libre mercado, los propietarios del capital, grandes y chicos, pueden disfrutar del producto de su ingenio y esfuerzo riesgoso en la medida en que ello se traduce en la satisfacción del consumidor. En fin, la propiedad sólo se convierte en valioso activo cuando es empleada en beneficio del consumidor y no en beneficio de burócratas o sindicalistas interesados.

  • El tribunal de Internet de China usará blockchain para proteger los derechos de autor de escritos en línea.

    En China, un tribunal de Internet ha recurrido a blockchain para proteger los derechos de autor de los escritores en línea. Según informes, China ha establecido tres tribunales de Internet en Hangzhou, Pekín y Guangzhou. Estos tribunales tienen la intención expresa de gestionar los casos relacionados con internet y permitir que los demandantes presenten sus quejas en línea. Por ejemplo, la piratería es un problema importante para ellos y hasta ahora, crear un sólido registro de autoría había sido un desafío. Blockchain es una tecnología ideal para ayudar a estos cronistas a mantener la propiedad sobre su trabajo, y también podría ayudar a reducir el proceso legal involucrado en la aplicación de la ley de propiedad intelectual.

    De acuerdo con un informe publicado en China.org.cn, la tecnología Blockchain será el proceso integral para el trabajo en línea y podrá ser utilizado por los escritores como prueba en los tribunales. Anteriormente, los escritores tenían que basarse en capturas de pantalla y contenido descargado como evidencia, y solía ser difícil obtener reconocimiento legal, ya que no se consideraba una prueba lo suficientemente creíble porque podía falsificarse fácilmente, dijo a la prensa Wang Jiangqiao, un juez de la corte de Internet.

    El sitio web oficial de Hangzhou Internet Court dice que “se comporta como una ‘incubadora’ para la gobernanza espacial de Internet, un ‘campo de prueba’ para las reglas judiciales de Internet, un ‘líder’ para disputas diversificadas de Internet y un ‘primer motor’ para la transformación de pruebas.”

    Hangzhou es el hogar de muchos, si no la mayoría, de escritores en línea en China, y de 107 escritores en línea «famosos» en el distrito Binjiang de la ciudad, que trabajan en una especie de «pueblo de escritores». La noticia podría ser un alivio para los 800 millones de usuarios de Internet del país y otros negocios en línea que han dado lugar al aumento en el número de disputas relacionadas con Internet.

    Wang Jiangqiao, un juez de la Corte de Internet, dijo que ya que «la cadena de bloqueo garantiza que los datos no pueden ser manipulados [con] todas las huellas […] digitales almacenadas en el sistema de cadena de bloqueo judicial […], tiene un efecto legal», señalando específicamente la capacidad de rastrear «autoría, tiempo de creación, contenido y evidencia de infracción».

    La declaración de Jiangqiao está muy en línea con la Corte Suprema de China, ya que a principios de septiembre, aprobó una sentencia que blockchain puede autenticar legalmente la evidencia de pruebas.

    Al parecer, una startup rusa también está trabajando en una red de derechos de autor basada en blockchain en Uzbekistán. El proyecto comenzará digitalizando las patentes y almacenándolas en la cadena antes de pasar también a la protección de la propiedad intelectual.

    El uso de blockchain para contrastar la piratería en los medios en línea no es nuevo, pero en un país como China, que ha sido un duro oponente de esta tecnología, es un gran paso. A diferencia de muchas otras naciones que se acercan a blockchain con cautela , los tribunales chinos han bendecido el uso de blockchain en numerosas funciones legales.

  • Crónica de Aspinwall

    Los problemas que enfrenta la ciudad de Colón y su gente, hoy día, no pueden ser abordados sin incluir su interesantísima y accidentada historia; iniciando con la razón por la cual se ubicó la terminal caribeña del Ferrocarril,  en el sitio conocido como Isla Manzanillo, pasaje de mi libro inédito intitulado “El Verdugo de Panamá”; y cito el pasaje del libro:

    “No es fácil lograr un verdadero sentido de la magnitud y las dificultades que se presentaron en la fase inicial de la construcción del Ferrocarril. El primer gran escollo, el cual devendría en extraordinarios costos, tanto económicos como humanos, vino por intermedio de un tal George Law, cuya acción dio por terminadas las disyuntivas en cuanto a dónde ubicar la base e inicio del Ferrocarril, cuando este adquirió los derechos de tierras ideales para tal propósito, para así obligar a los accionistas iniciales a darle una gran participación en la Empresa. Pero los directores se negaron a tal chantaje y utilizando un viejo mapa, plagado de errores cartográficos acerca del tipo de terreno, drenajes y vegetación, descubrieron un promontorio identificado como “Isla Manzanillo”, como a una milla al este de Navy Bay; sitio en dónde encomendaron a John C. Trautwine y a George M. Totten, la ubicación de la terminal norte.”

    Así, vemos como los problemas actuales de la ciudad de Colón, cuyo nombre original era Aspinwall, tienen su origen, dado que la ciudad se desarrolla en un sitio nada propicio. Y no es que fuese imposible, sino sumamente costoso, en muchos sentidos. Comencemos por señalar que el área de Manzanillo no era más que unas 263 hectáreas de ciénega, rodeada por formaciones coralinas, manglares, lagartos, mosquitos, chitras y otras especies vampíricas. En síntesis, Colón trae una herencia de serios problemas para un desarrollo urbano; entre ellos los de drenajes sépticos, en un sitio con poca elevación respecto al nivel del mar.

    Pasando rápidamente al presente, comencemos considerando el dicho: “una perversa política económica es maravillosa politiquería”. Es el problema que se presenta con la búsqueda de los votos en el ámbito del inquilinato; lo cual también está vinculado a la deleznable política de la torcida redistribución de la riqueza. Bueno es el libre comercio. Mala es la política infectada por controles politiqueros. Todo ello también está ligado a los esquemas de control de precios; los cuales destruyen las señales que requieren los comerciantes y fabricantes para la determinación de precios inmobiliarios y sano desarrollo económico.

    Y quizá el mejor ejemplo, o el más fácil de explicar y entender, es el caso conocido como “Hambruna Irlandesa” del Siglo XIX, que devino en la muerte por inanición de más de un millón de personas en Irlanda. En su momento acusaron a los irlandeses de ser vagos; igual que hoy acusamos a los colonenses. Pero la realidad jamás es tan simple; y detrás de todo ello estaba la peluda mano del intervencionismo gubernamental, que tomó control sobre las tierras en dónde se cosechaba la papa, de la cual dependía mayormente la alimentación del pueblo.

    Con el tiempo y el abuso de la tierra, los precios fueron aumentando, hasta que el gobierno paladín entró en escena. Así, los dueños de tierra fueron perdiendo los derechos de propiedad sobre sus tierras. Igual en Colón, en las áreas con mayores problemas, nadie es dueño de su casa; y lo que no es de nadie, nadie lo cuida. Es también el caso de La Tragedia de los Comunes en Inglaterra.

    En Irlanda, los agricultores se fueron volviendo nómadas en su propia tierra. En Colón, a medida que se deterioran y clausuran las casas deterioradas, o colapsan, los inquilinos igual se convierten en nómadas.

    Frente a estas realidades, los políticos jamás recurrirán a un comercio libre; dado que ello les deja por fuera, lo cual es inaceptable para ellos. Libre mercado, en el caso de Colón, por ejemplo, sería titular toda la propiedad a sus inquilinos, para que ellos mismos decidan si la mantienen o la venden. En vez de ello, vemos a gobiernos que toman el problema como responsabilidad de estado y salen al “rescate” de los colonenses. ¿Será cierto que tengan la capacidad de resolver?

    Por su parte, los colonenses “exigen” que el gobierno vaya a “resolverles” sus problemas; lo cual me lleva a preguntar: ¿Y no es este el caso de ‘ataja por un lado y crea carencias por otro’? ¿No es este un esquema de redistribución de riqueza? Y, de serlo, ¿ése es un verdadero camino de salida? ¿No será como el trecho de ciénaga cerca de Monkey Hill?. Durante la construcción del Ferrocarril, existía una ciénaga tan profunda que se tragaba toda la piedra de relleno; y, eventualmente, hasta los vagones de tren que allí zambullían.

    ¡Ya basta de politiquería! Tengamos el coraje de enfrentar realidades.