Etiqueta: educacion

  • Los laberintos mágicos de la Creación y el abismo educativo

    Los laberintos mágicos de la Creación y el abismo educativo

    De niño, regresando a casa por la bajada de la Calle 50, desde donde hoy está el Soho Mall, que antes era la casa de mis primos Novey de la Guardia, bajando hacia la Vía Brasil, algo me hizo dar la vuelta y a caminar de espaldas, con la mirada fija en la ruta que dejaba atrás. En la loma, a la altura del edificio conocido como «el tornillo» o el F&F Tower, a casi 0.4 km, vi aparecer una fila de cinco autos, el último, un pequeño camión. Mi atención se clavó hipnotizada en ese último vehículo. A medida que la fila me iba pasando y el camión se aproximaba, un presentimiento o no sé qué, me hizo pegar una veloz carrera alejándome del borde de la vía. Al mirar atrás, el camión había perdido el control, patinando salvajemente sobre el punto exacto donde yo habría estado parado. Recuerdo perfectamente subir la loma anterior a mi casa, mirar al cielo y pensar con la inocencia de mis seis años: “Nadie lo va a creer”. Traigo a colación este episodio no por nostalgia, sino para abrir de golpe las compuertas de una inmensa y brutal realidad que nos fue legada en la mismísima Creación.

    Aquella premonición salvadora no fue una anomalía milagrosa; fue un destello del sistema de navegación avanzado y latente que llevamos dentro. La ciencia materialista lleva décadas balbuceando que el ser humano apenas utiliza una minúscula fracción de su capacidad neuronal cognitiva. Lo que no nos dicen es por qué. Hemos mantenido apagadas, por diseño del sistema, frecuencias de procesamiento analítico, capacidades matemáticas insólitas y genialidades artísticas dormidas que hoy nos parecen de ciencia ficción.

    Para poder aprovechar los laberintos mágicos e inimaginables que se abren en las espumas de los encantados mares de ese mañana que es hoy, debemos estar dispuestos a realizar cambios impensables. Y el primero de ellos exige demoler una estructura fósil: nuestra educación neandertal.

    Los ministerios de educación, los MEDUCA del mundo, deben quedar en el olvido. Estas instituciones no nacieron como herramientas de iluminación o de educación real, sino como fábricas de sumisión y servilismo, diseñadas para moldear súbditos obedientes a merced de los torcidos que deambulan entre nosotros buscando el control del poder político. El viejo paradigma te educa para el cubículo, para la repetición y para la dependencia estatal. Te entrena para ser un engranaje sumiso en una máquina que la Inteligencia Artificial ya desmantela.

    La IA nos abre realidades inimaginables; entre ellas, la educativa. Al asumir el trabajo mundano, repetitivo y cognitivo básico, la tecnología no viene a embrutecernos, sino a actuar como el gran catalizador que forzará el despertar de esas capacidades latentes de la mente humana. Nos devuelve el tiempo y nos quita la excusa. Ya no se trata de memorizar datos que un algoritmo procesa en milisegundos, sino de expandir la consciencia hacia el arte puro, la intuición hiperdimensional y la creación de valor real en el mundo del mañana.

    La transición, por supuesto, infundirá pánico en las mentes educadas bajo el viejo manual del arrabal y la dádiva. Ver caer los templos del gigantismo estatal y ver desaparecer la burrocracia que simulaba funciones productivas les parecerá el fin del mundo. Pero no es el fin, es el extraordinario momento en que se abrirán las puertas de mismo Paraíso.

    Mucho antes de lo imaginado miraremos atrás desde la cúspide de la Noosfera; y nos reiremos con benevolencia de nuestra incapacidad de acceder al mismo Universo con las llaves que nos fueron entregadas en la Creación.

    Nota: Ensayo 2/4: La Singularidad de la Noosfera

  • El Derecho a Elegir es Sagrado

    El Derecho a Elegir es Sagrado

    En los dos artículos anteriores sostuve que la educación pertenece primero a la familia y que los gobiernos, al apoderarse de su administración directa, violan el principio de subsidiariedad. También afirmé que el aprendizaje es, ante todo, un proceso emocional y relacional que los sistemas centralizados —capturados por sindicatos y cálculos políticos— violan por razones no edificantes. Hoy quiero mostrar por qué el derecho a elegir es sagrado cuando se trata de la educación de nuestros hijos, lo que revelan los números bien llevados y, sobre todo, lo que revelan las escuelas rancho que muchos quieren cerrar.

    Las cifras internacionales son elocuentes. En Estados Unidos, el porcentaje de estudiantes que alcanzan niveles sobresalientes en matemáticas ronda apenas el 8 %. En China esa proporción se eleva a cerca del 58 %. India, en varios de sus sectores urbanos y en las escuelas que operan con real exigencia, muestra también porcentajes muy superiores. No se trata de una diferencia menor: es un abismo que se traduce en capacidad de innovación y competitividad. Y ocurre mientras se gastan fortunas por alumno en sistemas que privilegian los intereses de grupos con intereses que no tienen que ver con el aprendizaje.

    Panamá no es ajena a esta realidad. Participé en un estudio financiado por la Embajada del Reino Unido en Panamá, dirigido por Martín Krause y en el que también intervino el investigador británico James Tooley, autor de The Beautiful Tree. Cuando presentamos los hallazgos en la Cámara de Comercio, el presidente de la entidad dijo con claridad: “Este estudio no debe quedar encerrado en estas cuatro paredes”. Lamentablemente, allí se quedó. En APEDE, cuando mostramos que en Panamá existían escuelas de bajo costo como las que Tooley había documentado en India, China y África —escuelas rancho de propiedad comunitaria o privada que educaban mejor que muchas oficiales—, un ex presidente de la asociación se levantó airado y exigió que se revelaran sus ubicaciones para proceder a su cierre.

    Yo mismo fui a verificarlo sobre el terreno. En Veracruz, al oeste del Canal, filmé escuelas particulares modestas que cobraban alrededor de 35 dólares mensuales. No tenían edificios monumentales ni banderas institucionales, pero tenían algo más valioso: dueños responsables, maestros comprometidos, padres juiciosos, cercanía a los hogares y, lograr mejor futuro para sus hijos. Los padres pagaban de su bolsillo lo que el Estado ofrecía “gratis”, porque sabían que muy a menudo lo gratis sale carísimo. El video sigue disponible y muestra, sin discursos, por qué esas familias elegían la escuela sencilla .

    Tooley documentó el mismo fenómeno en decenas de países: cuando los padres tienen la posibilidad real de elegir, y cuando existen proveedores independientes que responden directamente ante ellos, los niños aprenden más y mejor. La distancia importa, como la confianza en quien dirige la escuela, el vecindario y educadores que promueven amor por el conocimiento real y no por un adoctrinamiento; ni por edificios grandiosos que no tienen dueños que respondan por lo que venden.

    La solución está en devolver a las familias el poder de decidir. Si hay que ayudar, que no sea en mazmorras políticas sino a través de la acción ciudadana en sanos mercados sin burrocracia. Démosle los medios económicos para los padres contraten a su juicio.

    Libertad para que comunidades, agrupaciones y educadores funden y dirijan escuelas sin asfixia regulatoria. La verdadera manera en que el Estado puede proteger es supervisando y no avasallando con monopolios infectos de estatismo. Se pueden lograr resultados muy superiores con costos muy inferiores.

    Mi trayectoria de más de seis décadas —desde la escuela de vuelo de 1964, la Escuela de Aeronáutica Civil, el trabajo en APEDE, el estudio con Tooley y las visitas a las escuelas de Veracruz— me ha llevado siempre a la misma conclusión. La educación florece cuando la responsabilidad vuelve a quienes más quieren al niño: sus padres. Florece cuando el maestro se siente responsable ante ellos y no ante gobiernos de turno. Florece cuando la emoción del aprendizaje vuelve a ocupar el centro.

    Lástima que sean tantos que no ven o atienden la realidad en la existencia de las escuelas brujas, rancho, o como quieran llamarles. O peor, que si las señalamos las vayan a cerrar porque educan mejor que el NODUCA y eso no lo pueden permitir. Lo que se les escapa es que el derecho a elegir es sagrado y sin ello lo que tenemos es dictadura y pobreza.

    Nota: Ensayo 3/3

  • Sin Emoción no hay Educación

    Sin Emoción no hay Educación

    ¿Crees que en las escuelas MEDUCA (Ministerio de Educación) se aprende con emoción?

    En el artículo anterior sostuve que la educación corresponde primero a la familia y que el Estado, al asumir por intermedio de sus gobiernos la administración directa de las escuelas, viola el principio de subsidiariedad. Hoy quiero ir un paso más allá: al corazón mismo del acto de aprender.

    Curiosamente, la Madre Naturaleza ha sabido algo que se le olvidó a los humanos y es que las crías, incluyendo las humanas, aprenden jugando; y la pregunta es ¿por qué? Pues, porque divierte; es emocional en sentido sano; pues en el malsano también. Aún recuerdo el reglazo que me dio una profesora en el Javier. Y, curiosamente, desde primaria a secundaria saqué las peores notas, ya que no me agradaba estudiar.

    No fue hasta que mis padres me mandaron a una internado en los EE.UU. que se me prendió la mecha emotiva. Llegué unas semanas antes del inicio de clases y mis padres le dijeron al dueño de la inmensa escuela de madera, que nos pusieran a mi hermano y a mí a trabajar limpiando toda la escuela. Luego fui lavaplatos, mesero hasta llegar a ser el mesero jefe y el chef hasta me dejaba cocinar. Años más tarde tome curso de cocina.

    Graduado de secundaria estudié dos años para ser médico y nada. Pero, lo que me prendió la mecha de la emoción fue surcar los aires. En eso, logré una beca y me fui a estudiar aviación en la Fuerza Aérea del Brasil; pero mis años de mal aprendizaje también trabajaron en mi contra. Regresé a Panamá y mi padre me mandó a estudiar aviación a los EE.UU.; y es allí cuando comenzó el romance emotivo que me disparó por senderos mágicos que se me fueron abriendo en las lejanas tierras de aires encantados, como lo diría el poete tocayo John Keats.

    El resto de mi historia es de estudios impulsados por la emoción. Aviación, investigación de accidentes aéreos, música, poesía, pintura, pesca, buceo, cacería, escribir y hasta llorar. Y en ello me pregunto… ¿dónde y cómo se perdió la verdadera escuela, no sólo en Panamá sino por todos lados?; y he allí la razón que hoy les escribo.

    Los grandes sistemas centralizados han olvidado casi por completo la naturaleza del aprender. Se dedicaron a instalar estructuras burocráticas, reglamentos rígidos, escalafones automáticos y un interés que va más por la ruta de pérfidos caminos de horrible politiquería. El resultado ha sido un ambiente frío, desmotivador y, en demasiados casos, indulgente con la mediocridad o peor.

    Y, en todo ello aparecen los sindicatos magisteriales, entre otros; que responden ante intereses que poco o nada tienen que ver con educar sino con el clientelismo político. Las consecuencias son visibles y dolorosas. Se bajan los estándares para que nadie quede mal. Se debilita la disciplina porque sancionar o exigir se vuelve costoso políticamente. Se inflan las calificaciones. Se protege al docente incompetente o desmotivado con más firmeza que al estudiante que necesita ser desafiado.

    Los alumnos más capaces se aburren y se desconectan; los que tienen mayores dificultades no reciben la exigencia paciente y personalizada que realmente los sacaría adelante. Los padres, que deberían ser los principales interlocutores, son relegados a un papel secundario o meramente formal y quedan delegando a centralismo corrupto aquello que es indelegable.

    Más aún, hoy día que nos encontramos en la antesala del mañana ya tenemos a mano las herramientas para convertir a todos los estudiantes en genios; pero, triste y horriblemente, los mantenemos presos en las mazmorras del NODUCA. Como bien decía la letra del grupo Pink Floyd en su canción “Another Brick in the Wall” –otro ladrillo en la pared.

    En el próximo y último artículo de esta serie examinaré las cifras que confirman este diagnóstico —el escaso porcentaje de estudiantes destacados en matemáticas en Estados Unidos frente a los de China o India— y las lecciones concretas que nos ofrece el trabajo de James Tooley en The Beautiful Tree. Porque los números, cuando se miran con honestidad, también tienen algo que decir sobre la emoción y la libertad.

    Nota: Ensayo 2/3

  • Escuela Privada de Barrio

    Escuela Privada de Barrio

    Recuerdo con claridad aquellos años de 1964 en que fundé una escuela de vuelo en Paitilla y me convertí en instructor de tierra y de vuelo. Enseñaba navegación, aerodinámica, meteorología, mecánica y regulaciones y tal. En 1968 me nombraron jefe de Seguridad Aérea en el Ministerio de Gobierno; y luego de 5 años realicé que sin educación no habría seguridad aérea y con la fundamental ayuda de la OACI – Organización de Aviación Civil Internacional – creamos la EAC – Escuela de Aeronáutica Civil, para entrenar pilotos, controladores de tránsito, oficiales de operaciones, electrónica; y pasé 5 años en su dirección y dando clases en aulas. Esa experiencia, sumada a mi posterior trabajo en el Comité de Educación de APEDE y a los ensayos y el libro que escribí sobre el tema, me ha dejado una convicción profunda: la educación no es, en primer lugar, asunto del Estado y menos de sus gobiernos.

    La educación corresponde primordialmente a la familia. Los padres son los primeros y naturales educadores de sus hijos. Ellos conocen el temperamento, las fortalezas y las debilidades de cada niño; ellos transmiten valores, cultura, lengua y visión del mundo y, ante todo amor. Esta verdad elemental ha sido oscurecida por décadas quienes buscan adoctrinar y no educar; y en el centralismo violan el sagrado principio de subsidiariedad —aquel que sostiene que una autoridad superior no debe asumir funciones que las personas, las familias y las asociaciones intermedias pueden cumplir por sí mismas.

    Se tuercen las palabras hablando de “educación pública”, ya que toda educación es pública; formando los ciudadanos del mañana que sostienen la sociedad humana. Lo “público” es el monopolio estatal, hecho con aviesos fines de control y no de evolución social. Es un decadente centralismo que busca satisfacer intereses sindicales y hasta de saqueo.

    Pocos recuerdan cuándo y por qué se centralizó la educación. En el siglo XIX y comienzos del XX se argumentó que solo el Estado podía garantizar igualdad de oportunidades, cohesión social y eficiencia. Se prometió que la escuela estatal eliminaría las diferencias de origen, forjaría una identidad común y elevaría el nivel general de conocimientos. Esas promesas jamás se cumplieron del todo. Las desigualdades persisten, la cohesión social es hoy más frágil que nunca y los resultados académicos resultan mediocres en relación al sobrecosto. En los EE.UU. a principios del siglo XX, luego de 5 años de centralización no hubo mejoría en cantidad o calidad; pero sí se dio un aumento en los salarios de los funcionarios educadores.

    ¿Cuál es, entonces, el papel legítimo del Estado a través de sus gobiernos? No es ser dueño de la escuela y menos dirigirla. Su función propia es más limitada y más respetuosa de la subsidiariedad. Proteger contra fraudes y no ser quien lidera los fraudes; luego de lo cual no hay nadie que le ponga el cascabel a los gatos. Traspasar esos límites debilita a la familia y a las iniciativas independientes que históricamente han educado con mayor dedicación y mejores resultados.

    Mi propia trayectoria me lo ha confirmado. Las EAC la cerró el gobierno para usar el costoso edificio con simuladores de torres de control y más, para oficinas gubernamentales. Hoy los aviadores se educan en escuelas privadas alejadas del mundo burocrático y peor. La experiencia posterior, escribiendo y reflexionando sobre estos temas, solo ha reforzado la conclusión: devolver la educación a su lugar natural —la familia y las comunidades voluntarias— no es nostalgia ni ideología; es simple realismo.

    Mientras sigamos aceptando como normal que el gobierno administre la formación de las nuevas generaciones, seguiremos cosechando los mismos frutos mediocres. La responsabilidad primera no es del Estado. Es de los padres. Recuperar esa evidencia es el punto de partida indispensable para cualquier reforma seria.

    En el próximo artículo examinaré una dimensión aún más olvidada: el carácter esencialmente emocional del verdadero aprendizaje y cómo los sistemas centralizados, capturados por sindicatos e intereses políticos han burlado el elemento fundamental del aprender… ¡la emoción!; ese que sentí desde los 8 años cuando aprendí a tocar la guitarra.

    Ensayo 1/3

  • El orfanato de Asunción que enseña Bitcoin a niños vulnerables

    El orfanato de Asunción que enseña Bitcoin a niños vulnerables


    En Asunción, Paraguay, en un orfanato, está ocurriendo algo con Bitcoin que probablemente todavía no terminamos de dimensionar del todo.

    Mientras gran parte del sistema educativo mundial continúa formando alumnos para estructuras económicas del siglo XX, un pequeño hogar de niños vulnerables está enseñando a sus adolescentes herramientas monetarias y tecnológicas que podrían definir buena parte del siglo XXI.

    Y no sucede en Silicon Valley, ni en una universidad de élite, ni en un colegio privado de 40.000 dólares al año.

    Sucede en la Fundación Virgen de Guadalupe. Allí, junto a iniciativas como Escuelita Bitcoin y miembros de la comunidad bitcoin paraguaya, adolescentes en situación de vulnerabilidad están aprendiendo autocustodia, Lightning Network, wallets, pagos digitales, ahorro, programación y educación financiera práctica.

    A simple vista, alguien podría pensar: “Bueno, están enseñando criptomonedas”.

    Pero lo que realmente ocurre es muchísimo más profundo, porque estos chicos no están siendo introducidos únicamente a un activo financiero: están siendo expuestos tempranamente a una nueva arquitectura de propiedad, soberanía económica y coordinación voluntaria digital global.

    Y ahí aparece lo verdaderamente revolucionario del caso.

    Históricamente, las grandes innovaciones financieras siempre llegaron primero a las élites:
    bancos, universidades prestigiosas, fondos de inversión, círculos tecnológicos privilegiados.

    Los sectores vulnerables, en cambio, casi siempre llegaron tarde, sin acceso, sin capital cultural, sin herramientas técnicas y muchas veces sin posibilidad de proteger patrimonio propio.

    En Paraguay parece estar ocurriendo exactamente lo contrario.

    Según Revista PLUS, el programa educativo lleva aproximadamente un año y medio y ya capacitó a unos 20 adolescentes, varios de los cuales comenzaron posteriormente a enseñar esos conocimientos a otras personas.

    Y esto sí constituye una anomalía histórica. Al menos la historia que regularmente nos enseña que las oportunidades se dan generalmente en entornos más elitistas o que cuentan con mejores herramientas educativas; y porque además, mientras muchos colegios tradicionales siguen enseñando contenidos industriales diseñados para economías analógicas y burocráticas, estos adolescentes vulnerables aprenden:

    • cómo custodiar valor,
    • cómo operar en redes descentralizadas,
    • cómo recibir pagos globales,
    • cómo ahorrar fuera de sistemas inflacionarios,
    • cómo interactuar con infraestructura digital abierta.
    • la importancia de la propiedad privada y su relación con la soberanía financiera

    No es solamente tecnología. Es alfabetización económica de avanzada.

    Y además hay algo todavía más poderoso: la dimensión psicológica.

    Muchos de estos jóvenes provienen de contextos donde la dependencia institucional ha marcado buena parte de sus vidas. Sin embargo, Bitcoin introduce exactamente la lógica opuesta: responsabilidad individual, verificación, autonomía y autocustodia. La carga simbólica es enorme.

    Una tecnología creada precisamente para reducir dependencia institucional termina siendo enseñada en un hogar de niños vulnerables latinoamericanos. Es casi poético.

    El propio ecosistema alrededor de la fundación muestra que no se trata simplemente de “teoría”. En eventos como elBitcoin Pizza Day organizado junto a Bitcoin Paraguay y Escuelita Bitcoin, los chicos cocinan pizzas, realizan actividades y reciben pagos en BTC mediante Lightning Network, utilizando esos recursos para mejoras reales en la infraestructura del hogar.

    Además, distintas publicaciones de la fundación muestran talleres sobre wallets y herramientas prácticas de uso cotidiano de Bitcoin.

    Quizá por primera vez en mucho tiempo, un grupo de chicos sin grandes privilegios materiales está adquiriendo antes que gran parte de las élites tradicionales una ventaja comparativa potencialmente gigantesca.

    Un adolescente que hoy aprende Lightning Network no solo aprende a enviar dinero. También aprende a participar de una economía global sin fronteras.

    Eso puede significar mañana:

    • trabajo remoto,
    • microemprendimientos digitales,
    • programación,
    • educación online,
    • inserción internacional,
    • ahorro soberano.
    • ser un individuo libre y responsable

    Mientras muchos sistemas educativos siguen formando empleados para estructuras viejas, estos chicos podrían estar siendo preparados para infraestructuras futuras. Y para ordenar su vida como mejor le parezca. Esto es lo que los libertarios llamamos «educación en libertad».

    Y tal vez allí resida lo más extraordinario de todo: un orfanato latinoamericano podría estar ofreciendo, en ciertos aspectos, una educación más alineada con el futuro que muchas escuelas privadas del primer mundo.

    No porque tenga más dinero, sino porque entendió antes hacia dónde se mueve el mundo. Y porque decenas de entusiastas y emprendedores del ecosistema Bitcoin decidieron hacer algo cada vez más raro: poner tiempo, conocimiento y dinero honesto donde ponen su discurso. Gracias a esa colaboración libre y voluntaria, chicos que nacieron con menos oportunidades podrían terminar accediendo antes que gran parte del mundo a las herramientas económicas y tecnológicas que los harán libres y dueños de su futuro.

    Si desean contribuir con este proyecto maravilloso, aquí les dejamos cómo hacerlo.

  • Educado

    Educado

    ¿Alguna vez alguien te preguntó por el significado de “educado”? No es una pregunta común y mucho menos común es recibir una respuesta educada. Diccionarios como el de la Real Academia Española lo devienen así: “Que tiene buena educación o urbanidad”; lo cual, apenas es una pista somera e incipiente del significado y alcance de este trascendental vocablo. Sobre “educación”, lo único que dice la RAE es: “Acción y efecto de educar☹”

    La palabra “educado” en su origen significa

    “criar, alimentar o nutrir”

    y “educar” origina en

    “sacar fuera, extraer o conducir hacia afuera”;

    por lo cual yo diría que se trata de sacar de nuestro interior el potencial que tenemos; que requiere instrucción y guía de lo latente en nuestro interior. Es crianza, formación, transmisión de conocimientos, con miras a desarrollar potencialidades que corresponden primordialmente al núcleo de la familia y que no corresponde delegar a los gobiernos del Estado.

    A través del tiempo el vocablo “educar” lo hemos ido asociando a la escuela y, en especial a la “superior”, que no me parece que ello es verdadera garantía para llegar a ser educado; particularmente cuando veo a tantos licenciados maleducados. Lo que señalo nos deja con el reto de entender cómo hemos de educar a nuestros hijos. Pero, si ni siquiera entendemos significado del término, el asunto anda mal.

    La gran y trágica desviación en el proceso educativo de nuestros hijos nació cuando los glotones del poder gubernamental lograron convencer a las masas que los gobiernos eran el mejor instrumento para educar; ese que hoy llamamos, erradamente, MEDUCA. El problema es que gobernar y educar no “conjugan”; término que significa…

    “unir o juntar bajo el mismo yugo”.

    Al yugo de los gobiernos estatales desbocados cuyo interés no es, necesariamente, educar a la población; ya que una población educada no votaría por gobernantes podridos, tal como ha ocurrido en nuestra hermosa Panamá desde la llegada de Cristobal.

    Fue un error garrafal haber centralizado los centros educativos bajo la egida de las corruptas mafias políticas; las cuales, para facilitar la inmensa tarea procuraron estandarizar los currículos que ensañar a todos como si todos fuesen igualitos. ¡Craso error!” u “horror”; ya que los aventajados se aburrían y los desaventajados languidecían en la oscuridad, lo cual me consta ya que yo ocupé los últimos puestos durante mi primaria y parte de la secundaria. Ello era y sigue siendo el embuste del igualitarismo, como si los humanos fuésemos igualitos todos. La igualdad sólo se logra en la pobreza, tanto económica, cultural y educativa; lo cual le encanta a los zorros del gallinero.

    La otra palabra interesante es “inteligente”, que se refiere a quien ve y entiende las cosas como en realidad son y no como las pintan en las escuelas NODUCA. Tal es el lastimoso caso cuando llamamos “verano” al invierno, e “invierno” al verano; y también nos enseñaron que en Panamá no hay ni otoño ni primavera; lo cual es una barbaridad. Ahorita en Panamá, el 20 de abril, si te paras a las 12 mediodía al sol y miras a tus pies, verás que no tienes sobra debajo de ti; ya que el sol estará en su cénit a los 9° de latitud norte en que está Panamá. Los términos verano, otoño, invierno y primavera son términos astronómicos y no de si llueve o no llueve.

    Y… ¿cómo no ver la primavera, en estos días?: en el canto de la choroteca, la cas-cas, capisucia, primavera o ‘mirlo’. Esta ave que anuncia a todo trino sus amores. ¿Y cómo no ver el reverdecer, las flores, cocuyos, abejas y la algarabía de la época de cría… los huevos de iguana? Educado es conocer el mundo.

  • ¿Por qué la universidad celebra a Santo Tomás de Aquino cada 28 de enero?

    ¿Por qué la universidad celebra a Santo Tomás de Aquino cada 28 de enero?

    A finales de enero muchas universidades celebran un acto solemne dedicado a un maestro medieval, Santo Tomás de Aquino, referente del saber desde el siglo XIII. Su figura contribuyó a sentar las bases de la docencia y de la investigación universitaria.

    París: formación y método

    Tomás de Aquino llegó a la Universidad de París hacia 1245, un centro que se había consolidado como uno de los focos intelectuales más dinámicos de Europa. Allí accedió al grado de bachiller bíblico, centrado en la lectura y comentario de la Sagrada Escritura, y más tarde alcanzó el grado de bachiller sentenciario.

    Ilustración medieval de una reunión de médicos en una universidad.
    Reunión de médicos en la Universidad de París, de Étienne Colaud, del manuscrito Chants royaux.
    Biblioteca Nacional, París / Gallica

    Tomás de Aquino asimiló el método escolástico característico de la universidad medieval, que integraba la lectura y el comentario de textos, el planteamiento argumentado de problemas teóricos y el debate entre maestros y estudiantes. Su pensamiento tuvo un papel decisivo en la integración del aristotelismo en la universidad medieval. Al mismo tiempo, articuló una relación ordenada entre razón y fe orientada a la búsqueda de la verdad y la Iglesia Católica le consideró doctor angélico, doctor común y doctor de la humanidad.

    Sus obras Summa theologiae y Summa contra gentiles circularon en las universidades europeas y se incorporaron a la enseñanza reglada. Estos textos contribuyeron a fijar criterios rigurosos de argumentación y método para la comunidad científica.

    El reconocimiento universitario

    Durante la década de 1250 la Universidad de París atravesó una crisis institucional de gran alcance. En 1253 los maestros seculares interrumpieron de forma colectiva la enseñanza, como respuesta a un conflicto con las órdenes mendicantes de los dominicos y los franciscanos por el acceso a las cátedras. El enfrentamiento cuestionó el estatuto académico de estas órdenes y derivó en su exclusión temporal de la universidad. Entre los afectados se encontraba Tomás de Aquino. El conflicto se resolvió tras la intervención del papa Alejandro IV mediante la bula Quasi lignum vitae, que les autorizaba a continuar con sus escuelas públicas y a acceder a las cátedras de la universidad.

    Un año después, Tomás de Aquino recibió la licencia para enseñar Teología (licentia docendi), lo que le otorgó plena legitimidad académica. El inicio público de su magisterio en Sagrada Escritura quedó marcado por la lección inaugural de 1256 en París, con el discurso conocido como Rigans montes. Para esa ocasión eligió el versículo del Salmo 103: “Rigans montes de superioribus suis; de fructu operum tuorum satiabitur terra” (“Regando los montes desde arriba, la tierra se saciará del fruto de tus obras”).

    Esta imagen ofrece una clave para comprender el orden del saber. La doctrina procede de lo alto y llega a la comunidad académica a través de quienes han recibido autoridad para enseñar. El doctor transmite un conocimiento que exige método, precisión y responsabilidad en el uso de la palabra. En esta figura se reconoce un modelo de rigor académico, servicio a la verdad y continuidad de la tradición universitaria.

    La autoridad que la universidad reconoció a Tomás de Aquino se vio reforzada más tarde por el reconocimiento eclesial. El papa Juan XXII lo canonizó el 18 de julio de 1323 con la bula Redemptionem misit. Más tarde, Pío V lo proclamó doctor de la Iglesia (1567).

    La memoria material de Tomás de Aquino se vincula a la abadía de Fossanova (en el centro de Italia), lugar donde murió en 1274. Allí permaneció su cuerpo durante casi un siglo, depositado en un sarcófago que hoy se conserva como testimonio histórico.

    Una fecha cambiante

    Su conmemoración litúrgica se fijó en un primer momento el 7 de marzo, fecha de su muerte. Esta elección planteó dificultades, ya que coincidía con frecuencia con la Cuaresma, periodo en el que se restringían los actos públicos y las ceremonias académicas.

    La situación cambió cuando el papa Urbano V ordenó el traslado de las reliquias de Tomás de Aquino a Toulouse, en Francia. La recepción tuvo lugar el 28 de enero de 1369 en el convento de los Jacobinos, antiguo convento de la Orden de los Predicadores, donde se conservan en la actualidad.

    Altar y relicario de santo Tomás de Aquino en la Iglesia de los Jacobinos en Toulouse (Francia).
    Altar y relicario de santo Tomás de Aquino en la iglesia de los Jacobinos en Toulouse (Francia).
    Didier Descouens/Wikimedia Commons, CC BY-SA

    Entre los siglos XIV y XV, las universidades europeas adoptaron esta fecha como marco adecuado para ceremonias institucionales. No obstante, la configuración definitiva de la festividad se produjo en el siglo XX. Este proceso se inscribe en la reforma del calendario litúrgico posterior al Concilio Vaticano II. En 1969, el papa Pablo VI promulgó la carta apostólica Mysterii Paschalis, en la que se estableció el criterio de mantener en el calendario común solo aquellas celebraciones consideradas de valor universal para la Iglesia.

    Así, la conmemoración religiosa de Tomás de Aquino quedó fijada el 28 de enero, una decisión que proporcionó un marco litúrgico estable.

    Difusión europea y continuidad institucional

    La memoria de Tomás de Aquino recibió un respaldo institucional cuando León XIII publicó Aeterni Patris (1879). Esta encíclica consideró su pensamiento como eje fundamental de la enseñanza superior frente a las corrientes materialistas de su tiempo. Un año después, el breve Cum hoc sit (1880) lo declaró patrono de las universidades y escuelas católicas.

    Con estas disposiciones, León XIII presentó a Tomás de Aquino como referente intelectual para la investigación y la enseñanza superior. En España, una Real Orden publicada en 1922 reconoció la festividad de Santo Tomás de Aquino como Fiesta del Estudiante.

    Pintura con un religioso en el medio que sostiene un libro.
    El triunfo de santo Tomás de Aquino, de Benozzo Gozzoli.
    GrandPalaisRmn (musée du Louvre) / Hervé Lewandowski

    De esta manera, se aseguró su continuidad como acto institucional en el sistema universitario. La celebración se difundió junto con el modelo parisino por universidades de toda Europa. Fuera de este continente, el arraigo es también significativo en Filipinas.

    Solemnidad y simbolismo académico

    La festividad de Santo Tomás se asocia desde la Edad Media a la figura del doctor universitario y en el acto se hace visible la dimensión pública de la autoridad intelectual. La ceremonia se acompaña de cantos solemnes, y los signos externos –la toga, el birrete, el libro y el anillo– refuerzan su significado. En conjunto, poseen un valor institucional y una continuidad de la tradición universitaria.

    La pervivencia de esta celebración responde a la continuidad de un modelo de universidad más que a una lógica confesional. En centros que mantienen una relación con el calendario litúrgico romano, Tomás de Aquino se integra en los actos solemnes del curso académico. En otros contextos, formados en tradiciones anglicanas o protestantes, es un referente intelectual de la comunidad científica. Esta diversidad de enfoques permite entender cómo su legado se ha asumido de distintas maneras en la transmisión del saber a lo largo de la historia. En su figura, la comunidad científica reconoce un modelo de rigor intelectual y de estudio orientado a la búsqueda de la verdad.

    Por este motivo, celebramos cada 28 de enero al maestro que otorgó a la razón un estatuto de autoridad universitaria y que definió la investigación como una responsabilidad institucional.The Conversation

    Anna Peirats, Catedrática de Humanidades, Universidad Católica de Valencia y Francisco Javier Arteaga Moreno, Profesor de Estadística, Universidad Católica de Valencia

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El Mal de la Infraestructura es el Mal del Inframundo Político

    El término “infraestructura” nos llega del francés de por allá por 1875, que se refería a las estructuras que “infra”, es decir, lo que está por debajo; que en su momento particularmente referido a la ingeniería ferroviaria, al subgrado o base debajo de los polines y rieles. Hoy día el término “infraestructura” tiene varias acepciones, pero en este escrito es el conjunto de elementos, dotaciones o servicios para el buen funcionamiento de un país, ciudad u organización. En ello, mi escrito apunta a la causa de los graves problemas de los proyectos de infraestructuras gubernamentales que suelen fallar por una combinación de complejos factores y paso a apuntar algunos.

    Aunque el mal de las infraestructuras gubernamentales es variado y extenso, para mí el principal comienza o se da cuando los gobiernos del estado se toman para sí actividades de infraestructura que no debería, ya que no son propias de gobierno o la gobernanza; y una de ellas es la educación; tema sobre el cual escribí un libro intitulado “Educación ¿Estatal o Particular? ¿Cree el lector que “¿educar” es “gobernar?”; y disculpen que ponga tantas comillas, pero la respuesta de la pregunta va ligada al verdadero sentido de las palabras.

    Entre las causas más comunes, basadas en estudios y análisis globales:

    • Sobrecostos y subestimación presupuestaria — Los costos reales suelen superar en un 20-50% (o más) los estimados iniciales debido a riesgos no previstos, inflación o cambios en el alcance.
    • Retrasos en ejecución — Causados por problemas en expropiaciones, permisos ambientales, burocracia excesiva o lentitud administrativa.
    • Mala planificación y objetivos poco claros — Alcance mal definido, falta de estudios de viabilidad realistas o alineación insuficiente con necesidades reales.
    • Corrupción y opacidad — En licitaciones, adjudicaciones o ejecución, lo que genera elefantes blancos o proyectos abandonados.
    • Falta de recursos o restricciones irrazonables — Insuficiencia de financiamiento, personal calificado o tiempo adecuado.
    • Gestión deficiente de riesgos — No anticipar impactos ambientales, sociales, políticos o técnicos.
    • Falta de liderazgo y comunicación — Entre “stakeholders” (interesados), contratistas y gobiernos, lo que provoca descoordinación.

    Y lo grave es que cuando todo lo anterior es producto de los gobiernos metidos en dónde no deben meterse; es decir, en actividades que no son gobernar, entonces el problema lo sufren todos los ciudadanos. Pero si la mayoría de las actividades de infraestructura provienen del sector privado, fracasarán algunas empresas, pero quien paga el pato no es toda la nación.

    En el caso anterior está el caso del desarrollo de los ferrocarriles en los EE.UU., o el Ferrocarril de Panamá, que fueron tremendos éxitos en costos y operación. Pero la terminal aérea de Tocumen en la década de los 70 que originalmente fue cotizada en 21 millones terminó costando más de 80. Y ni hablar del Metro de Panamá que costó entre $120-137 millones el kilómetro en comparación al metro de Bogotá que estuvo entre $5 y 10 millones el kilómetro. Y lo que más me disgusta es que cuando señalo estas cifras, me contestan sandeces tales como: “Bueno, Bennett, es que las calles de Panamá son muy angostas…” ¡Por favor! Al precio de Metro podríamos haber cambiado todas las calles.

    Lo cierto es que las infraestructuras gubernamentales se aíslan de retroalimentación, disciplina y rendición de cuentas. Los gobiernos y sus politicastros no ven al mundo con gafas de cálculos económicos que es típico de obras carentes que no nacen de intercambios voluntarios sino de torcidas ambiciones. Son como el NODUCA que como todos somos dueños, nadie lo cuida. Como decía Heraclio: “La mayoría de personas viven dormidas aún cuando despiertan”.

  • Milton Hershey: por un 2026 con más empresarios como él.

    Hay historias empresariales que incomodan al relato dominante. No porque sean perfectas, sino porque demuestran que otra relación entre capital y sociedad es posible sin pasar por el Estado. La de Milton Hershey es una de ellas.

    En una época —finales del siglo XIX y comienzos del XX— marcada por monopolios protegidos, aranceles, concesiones y connivencia política, Hershey eligió un camino distinto: crear valor real, competir en el mercado, y luego devolver a la sociedad no vía impuestos ni prebendas, sino mediante propiedad privada organizada con fines educativos.

    Su mayor legado no es el chocolate. Es el Milton Hershey School Trust.

    El gesto radical: donar la propiedad, no el excedente

    En 1918, Milton Hershey tomó una decisión que aún hoy resulta subversiva: entregó el control económico de su empresa a un fideicomiso educativo destinado a sostener una escuela para niños huérfanos y vulnerables. No fue filantropía cosmética. No fue “responsabilidad social empresaria”. No fue deducción fiscal oportunista.

    Fue algo mucho más profundo: una renuncia voluntaria al control del capital para garantizar una misión concreta, sin intermediación política.

    Desde una perspectiva libertaria, este punto es crucial:

    • Hershey no pidió subsidios ni impuestos reducidos.

    • No reclamó privilegios regulatorios para su escuela.

    • No delegó la educación en el Estado.

    • No esperó el rediseño de la sociedad desde arriba.

    Simplemente dijo: “Esto es mío. Y con esto voy a financiar educación, de forma privada, permanente y autónoma.”

    El Trust como antítesis del capitalismo prebendario

    El capitalismo prebendario —el que hoy se fomenta desde sistemas políticos capturados— funciona al revés:

    • Empresas que no compiten, sino que hacen lobby.

    • Fortunas que no crean valor, sino que capturan rentas.

    • “Filantropía” que depende del favor estatal.

    • Educación convertida en instrumento ideológico.

    El Trust de Hershey rompe ese esquema.

    El fideicomiso:

    • No depende del presupuesto público.

    • No está sujeto a ciclos electorales.

    • No responde a sindicatos estatales ni burócratas.

    • Vive o muere según la buena administración del capital.

    Es educación financiada por mercado, sostenida por propiedad privada y blindada frente al populismo. Para un libertario, esto no es una anécdota moral: es arquitectura institucional.

    Educación sin Estado (y sin resentimiento)

    La Milton Hershey School no nació como un experimento ideológico, sino como una solución concreta: formar personas capaces de valerse por sí mismas.El foco no era la igualdad forzada, sino la movilidad real. No la victimización, sino la responsabilidad personal. No el adoctrinamiento, sino el oficio, la disciplina y la dignidad del trabajo.

    Hershey entendió algo que hoy parece olvidado: la educación no necesita ser estatal para ser inclusiva, necesita ser sostenible, exigente y honesta.

    Un empresario, no un redentor

    Desde el punto de vista libertario, hay algo aún más valioso: Hershey nunca quiso ser un salvador social. No escribió manifiestos.
    No intentó “reformar el sistema”. No pidió que otros siguieran su ejemplo por ley.

    Actuó como empresario: Creó riqueza. Asumió riesgos. Compitió. Ganó. Y luego decidió libremente qué hacer con lo suyo.

    Ese es el orden correcto.

    Todo lo demás —impuestos forzados, redistribución política, filantropía obligatoria— es una inversión moral del proceso.

    Por un 2026 con más Milton Hershey y menos empresarios prebendarios

    Cerrar 2025 recordando a Milton Hershey es recordar que:

    • El capital no es el problema, sino su captura.

    • La desigualdad no se corrige destruyendo riqueza, sino creándola y usándola con inteligencia.

    • La educación florece cuando está protegida de la política.

    • El empresario auténtico no vive del Estado, vive del cliente.

    Hershey no fue un santo. Tampoco fue perfecto. Pero entendió algo esencial que hoy escasea: el verdadero legado no se vota, no se subsidia, no se decreta. Se construye.

    Desde Goethals Consulting, cerramos 2025 con ese deseo: que el talento vuelva a ser premiado, que volvamos a confiar en la libertad, no porque sea perfecta, sino porque es humana, y que el éxito deje de pedir perdón. Porque cuando el capital es libre y responsable, no necesita redención. Necesita propósito. Por un 2026 con más historias como la del gran empresario Milton Hershey.

  • Sin Diversión no hay Educación

    En el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. … no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión.

    El MEDUCA no educa y, en este mundo de desarrollo exponencial seguir atados a un pasado disfuncional y obsoleto ¡es ¡una barbaridad! Es una tristísima realidad enquistada en un pasado de adoctrinamiento castrante sumido en el letargo de un ayer procaz. Esperanzadoramente ya surgen luces, tal como en EE.UU., en dónde el “microschooling” -microeducación- germina. Es un sistema que funciona asistido por la AI, y de aprendizaje personalizado y modelos flexibles capaces de adaptarse al mundo de cambios exponenciales; lo cual va dejando atrás la rigidez y corrupción burrocrática que nos infecta, como también a esas mazmorras supuestamente educativas dónde no brilla el sol del entusiasmo. ¿No se han fijado que los animales, incluyendo el humano, aprenden jugando?

    Lastimosamente en el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. Hoy, quien pone alguito de atención podrá ver que no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión. Lo recuerdo muy bien pues aunque en kínder y primer grado sobresalí; pero en adelante hasta tercer año en un internado en EE.UU., jamás abrí un libro.

    La neurociencia confirma que se aprende bajo fascinación y no bajo presión; ya que ello activa circuitos de dopamina que potencian la memoria retentiva. ¿Quién, por ejemplo, olvida su primer beso de amor? Y… yo aún recuerdo el reglazo que me obsequió una odiosa maestra en quinto grado pero no la lección.

    Luego, en el internado al cual llegué temprano, me pusieron a limpiar todo el edificio; después llegué a ser lavaplatos, mesero y jefe de cocina; lo cual me ganó simpatías y la mejor comida. Aprendí deportes, llegando a ser capitán de baloncesto, beis y futbol; y aún recuerdo el deleite de todo ello. Ni hablar cuando fui a la escuela de aviación y aprendí a surcar las nubes, a sortear tormentas y a ser el estudiante que logró dar diez vueltas de barrena en un J-3.

    Hoy, que veo las cosas que saben hacer mis nietos, quienes pasaron la mayor parte de su educación en casa a cargo de su madre, me quedo maravillado. Creer que los niños encerrados en una mazmorra puedan avanzar al unísono es estupidez; diseñada para resolver la necesidad del centralismo y no de la educación. Y ni hablar de los ‘exámenes’ y las calificaciones que deberían ser para ubicar y no para castrar a los lerdos y aburrir a los adelantados.

    Hoy, no tiene sentido el loro… digo, “maestro”, cancaneando libros obsoletos. Como me cuenta Grok: “un estudio de McKinsey (2023) estima que el aprendizaje personalizado puede aumentar el rendimiento en un 30 % en matemáticas y lectura”. Y, ni hablar que en Panamá el 70% del presupuesto MEDUCA, o tal vez debo decir NODUCA, se pierde en salarios y costos administrativos de escuelas vandalizadas y mal cuidadas debido a que no tienen dueños.

    La barbaridad es que se dice que la solución está en más $$$, pero cuando se consignan, el rendimiento disminuye; ya que es como rociar un incendio con gasolina. Y es que gobernar y educar sólo conjugan el yugo de la ignorancia pues no son compatibles. Los gobiernos del estado pueden promover la educación más no operarla. Creer que el NODUCA pueda administrar semejante mamut es barbaridad; lo que si puede es sumirse a la Cosa Nostra. A diferencia, la descentralización reduce costos y da a los padres el sagrado derecho a escoger y a involucrarse en el futuro de sus hijos y de la patria.