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  • Los Orígenes de la Educación Gubernamental

    » El advenimiento e intrusión de la influencia gubernamental en la industria o servicio educativo también puede ser analizada o vista como el intento por “empresas” ineficaces de limitar la competitividad, cosa que es típica de todo poder central».

    Les dan a tragar a los niños información conscientemente concebida para producir servilismo al statu quo.

    *Es raro encontrar quienes sustenten que las escuelas gubernamentales son muy imperfectas; tal como se puede atestiguar a través de los resultados en exámenes, en la violencia que va en aumento y en la poca acogida que tienen los graduados en las plazas de trabajo. Y mientras tanto los mismos personajes de siempre siguen con la gastada excusa que es por falta de recursos, o que falta equiparar a los niños pobres con las ventajas que tienen los más afluentes. Otros que ya van aceptando la realidad del fracaso inherente del sistema central, comienzan a emigrar hacia peldaños intermedios, tales como los sistemas de vales dirigidos – “vouchers” – o las escuelas chárter, como medio de acabar con el monopolio político estatal. La realidad va por otro lado y tiene que ver con las equivocadas razones por las cuales la educación particular fue remplazada por la estatal, con todas las consecuencias no previstas de todo ello. Lástima que hoy día, frente a una abrumadora evidencia, todavía la mayoría no lo ve, o simplemente es asunto de inercia.

    El historiador Michael Kats relata como en los EE.UU., en dónde el padre del monopolio académico fue Horace Mann y John Dewey, el asunto jamás fue tan lindo como lo han pintado; ya que el propósito central del movimiento estaba orientado hacia un sistema de control social más efectivo, y su principal legado era el logro de una comunidad más sumisa a los edictos gubernamentales. Jamás fue un asunto ni de calidad ni mayor alfabetización como se ha querido hacer ver.

    La educación particular desplazada

    Antes de 1830 la educación era mayormente informal y asunto comunitario, en dónde las escuelas católicas y protestantes competían por los alumnos.¹ Era común que los gobiernos locales diesen una modesta ayuda a las escuelas, aunque la misma no fuese sistemática. Pero lo cierto es que no existía la concepción de una escuela gubernamental – hoy mal llamada “pública,” ya que la particular también está disponible al público igual que todo servicio o producto privado – ni en los EE.UU. ni en ninguna otra parte de mundo Occidental. La distinción entre escuela particular y gubernamental no comenzó a plasmarse sino hasta las “guerras escolares”² de los 1840s, cuando se dejaron de utilizar fondos públicos para las escuelas católicas.³

    ¿Qué fue lo que produjo el desplazamiento de la actividad académica particular al sistema central? Para quien estudia el período es imposible dejar de notar que la razón medular del cambio se debió al gran influjo de inmigrantes pobres protestantes. Entre 1821 y 1850 emigraron a los EE.UU. unos 2.5 millones de europeos, de los cuales un millón eran católicos irlandeses. Esto provocó movimientos “nativistas,”⁴ también conocidos en los EE.UU. como “Know Nothing,” que traduce literalmente a “No sabe nada.”⁵ Esto llevó a la quema de escuelas católicas así como otras formas de intolerancia.⁶ Muchos veían a los católicos como leales al Papa, lo cual llevó a un editor a escribir que “de las minorías romanista, entrenada por curas y monjas… salían la mayoría de los criminales.

    Claro está que el aumento de emigrantes católicos produjo un aumento en las escuelas católicas y muchos protestantes sintieron la necesidad de tomar acción para detener la prevalencia de este falso credo. No cabe duda que muchas de estos locales estarían predispuestos a respaldar la formación de escuelas gubernamentales de orientación protestante. El pripio Horace Mann se lamentaba de que “nunca había existido un gobierno cristiano en el mundo.”⁷ Afortunadamente el respeto hacia la tolerancia religiosa prevaleció sobre semejante movimiento que resultó políticamente inviable. Por ello fue que el control religioso fue astutamente disfrazado e instituido a través del sistema de educación estatal; y así fue que la educación centralizada llegó a constituirse en un importante institución socializante que remplazo a la iglesia americana nacional, tal como lo expuso Susan Rose.⁸

    La educación “no religiosa,” que fue elocuentemente descrita por Horace Mann, era una farsa, ya que en las escuelas se cantaban himnos protestantes, así como rezos, y se utilizaba la Biblia del Rey James. Así fue que en 1874 se formó el sistema parroquial católico como respuesta a la falta de neutralidad.

    Tal como ocurre con todo el que llega a depender del gobierno, los protestantes llegarían a lamentarse de la impía alianza entre el estado y la escuela; y así fue que a medida de que los estadounidense fueron aumentando su secularización, igual ocurrió con la educación gubernamental. Como reacción es ello los protestantes se sintieron compelidos a formar sus propias escuelas particulares para proteger a sus hijos de una educación humanista y agnóstica que comenzaron a recibir a manos del estado,⁹cuando sus antepasados no llegaron a ver los peligros inherentes a toda coerción democrática. No se dieron cuenta que llegaría el día en que la cómoda mayoría se encontrase dentro de la minoría oprimida.

    La escuela y el proteccionismo

    Aunque en el fondo la razón de la consolidación central de las escuelas tuvo un origen religioso, el advenimiento e intrusión de la influencia gubernamental en la industria o servicio educativo también puede ser analizada o vista como el intento por “empresas” ineficaces de limitar la competitividad, cosa que es típica de todo poder central. Tal llegó a ser que en Oregon la educación particular fue prohibida hasta que un fallo de la Corte Suprema en 1927 declaró que dicha prohibición era inconstitucional.¹⁰ El objetivo escondido en la estandarización curricular, así como la dotación económica centralizada, estaba impulsada por quienes prosperarían financieramente de ello. En particular eran los gremios sindicales, cuyos miembros se veían favorecidos con la exclusión de muchos jóvenes del mercado laboral, así como la clase media superior cuyos hijos podrían asistir a esas escuelas “gratuitas,” lo cual no era el caso de los hijos de familias pobres que tenían que poner la comida en la mesa. Así fue que las familias más humildes llegaron a subsidiar a las más pudientes; cosa que sigue igual hoy día en todas partes, y más aun en universidades estatales como la UP.

    Hoy día, pasados más de cien años de todo esto, pocos recuerdan como se inició todo y aunque se quejan amargamente de las deficiencias del sistema central, se oponen con furia a lo que llaman “privatización.” Esto es algo que debíamos estudiar, porque no tiene mayor base que la ignorancia y la envidia. En septiembre de este año – 2012 – vimos en Chicago a los sindicatos magisteriales en huelga exigiendo aumentos salariales en una municipalidad en banca rota; a pesar que el promedio salarial de estos “educadores” es de unos $75,000 al año, que está por encima de lo que reciben educadores en el sistema particular que los supera en rendimiento.

    Una de las mayores y peores consecuencias ha sido el alargamiento de la cadena de rendición de cuentas; ya que en el sistema particular es directo, mientras que en el estatal es sumamente indirecto y quinquenal, si acaso. Y digo que “si acaso” ya que a pesar de los cambios de liderazgo el problema sigue empeorando.

    ¿Qué es una conspiración?

    ¿Sería posible que las escuelas gubernamentales no se prestaran a ser instrumentos de adoctrinamiento? Por supuesto que se prestan ya que para llegar al contenido educativo se tiene que hacer a través de una decisión y escogencia consiente, en donde la neutralidad no es opción. Bajo semejante esquema, ¿cómo sería posible que la élite reinante no llegase a utilizar semejante instrumento como vehículo de sus valores? En el sistema educativo particular la oferta es naturalmente variada, más no así en el sistema estatal. ¿Qué ocurriría en una escuela estatal si un educador critica el sistema democrático o niega la primacía del tamborito sobre la danza indígena como cultura nacional? Y peor sería de un profesor que “tergiversa” la santificada historia de las relaciones entre EE.UU. y Panamá, por más que dicho profesor se mantuviese apegado a la realidad histórica; tal como ocurre con el Incidente de la Tajada de Sandía.

    El sistema educativo central también resultó como la herramienta perfecta para formar los trabajadores a la medida de las necesidades fabriles de la industria. El gran propósito no era el de formar personas con criterio propio, sino de conformarles con las necesidades del statu quo. Aun hoy día vemos a mucho que sostienen que la escuela existe para preparar a los alumnos para trabajar en el comercio y tal. En mi caso, llegué a entrevistar a un gran número de ingenieros agrónomos para una posición en nuestra empresa particular y cuando les preguntaba por qué no habían logrado empleo, todos me contestaban que era porque “no los habían contratado en el gobierno.” ¿Casualidad?

    Jamás debemos perder de vista que quienes controlan el monopolio educativo central, controla la orientación de las próximas generaciones.

    1. Anthony S. Bryk, Catholic Schools and the Common Good (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1993), p. 18

    2 Guerras escolares: Conatos de violencia por sentimiento anti-católico en la época de 1850 en los EE.UU., como resultado de la gran emigración de católicos germanos e irlandeses.

    3 Ibid., p.23.

    4 Nativismo: Una posición política que demanda un estatus favorable para ciertos habitantes establecidos en una nación en comparación con los reclamos de los advenedizos o emigrantes. Es la tendencia de disminuir el estatus legal de ciertos grupos étnicos culturales por considerarlos hostiles o alienígenas a la cultura local, como resultado de su falta de asimilación a la cultura local. El nativismo está asociado a la xenofobia.

    5 Know Nothing: Movimiento nativista estadounidense o facción política de los 1850, caracterizado por la xenofobia política, y el sentimiento anti-católico, que provocó trifulcas conocidas como “Las Guerras Escolares.”

    6 Mary A. Grant and Thomas C. Hunt, Catholic School Education in the United States (New York: Garland Publishing, Inc., 1992), p. 43

    7 Louis Filler, Horace Mann sobre la Crisis Educativa – Yellow Springs, Ohio: Antioch Press, 1965 – p. 29.

    8 Susan D. Rose, Keeping Them Out of the Hands of Satan (New York: Rousledge, Champion, and Hall, Inc., 1988), p. 29

    9 Ibid., p. 39

    10 See Btyk, p. 28

    *ADAPTACIÓN DE ESTUDIO EFECTUADO POR ROBERT P. MURPHY, ACADÉMICO DEL INSTITUTO LUDWIG VON MISES. MURPHY TAMBIÉN ES AUTOR DEL LIBRO “THE POLITICALLY INCORRECT GUIDE TO THE GREAT DEPRESSION.”

     

  • Revueltas varias: la clave es la educación

    Hemos observado episodios bochornosos de presidentes que avanzan al Parlamento con fuerzas militares para clausurarlo o amedrentarlo cuando no les gustan sus legislaciones. En ningún caso el asunto es agarrárselas con los legisladores ni con el Poder Judicial que las más de las veces quien encarna el Ejecutivo tiene inclinaciones peores que las que critica de los otros poderes. Incluso quienes con razón señalan las barrabasadas del Legislativo por promulgar normas incompatibles con el derecho, siempre el asunto estriba en comprender cabalmente que aquellos surgen directamente del sufragio popular y la Justicia indirectamente puesto que son propuestos por el Ejecutivo con aprobación parlamentaria. Si esto es así debemos centrar la atención en las causas del problema y no en sus consecuencias, por lo que la cuestión de fondo reside en lo que les ocurre en la cabeza a los ciudadanos, por tanto el tema de fondo reside en la educación.

    Este tema de la educación se pone de manifiesto en las urnas, luego no tiene sentido quejarse. Para tomar el toro por las astas es imperioso revisar toda la noción que habitualmente se tiene del proceso educativo, de lo contrario seguiremos apuntando a lados equivocados. Cuando se publican libros tipo El ocaso de la democracia de Anne Appelbaum y equivalentes en realidad no es el ocaso de la democracia sino su palmario incumplimiento para internarse el los caminos de la cleptocracia, es decir, en lugar de priorizar el aspecto medular de la democracia tal como apuntan los Giovanni Sartori de nuestra época en cuanto al respeto y la garantía de los derechos individuales se opta por borrar este valor esencial para reemplazarlo por el aspecto secundario, mecánico y accesorio de la democracia cual es el recuento de votos. Esta idea degradada conduciría a pensar que, por ejemplo, el asesino serial de Hitler era demócrata porque ganó con la primera minoría de los votos y así sucesivamente con otros dictadores que se mantienen en el poder asfixiando a los gobernados en sus derechos.

    El tema medular entonces es de educación. Días pasados expuse en el evento organizado por Atlas Network y el Centro de Estudios para el Desarrollo donde resumí el tema educativo en diez puntos. Primero, la educación está inserta en un proceso de prueba y error en un contexto evolutivo puesto que el conocimiento se traduce en corroboraciones provisorias sujetas a refutación. El conocimiento no es un puerto sino una navegación permanente ilustrada magníficamente por el lema de la Royal Society de Londres: nullius in verba, esto es, no hay palabras finales.

    Segundo, esto exige sistemas abiertos y competitivos en un clima contestatario y de espíritu crítico. Tercero, por lo dicho resulta una bofetada a la inteligencia el establecimiento de ministerios de Educación y Cultura que pretenden imponer estructuras curriculares. Cuarto, debemos dejar de lado la hipocresía de hablar de “educación pública” puesto que la privada es también para el público, ergo se trata de educación estatal, una palabreja que se intenta ocultar ya que es tan chocante como literatura estatal o periodismo estatal. Quinto, no se trata de sostener que todos los profesores de instituciones estatales se desempeñan mal, más aún los hay de gran dedicación y esmero (personalmente estaría escupiendo al cielo si dijera lo contrario puesto que fui profesor titular en cinco carreras de la Universidad de Buenos Aires: Ciencias Económicas, Derecho, Ingeniería, Sociología y en Filosofía y Letras y fui Director del Doctorado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata). El tema es de incentivos como nos han enseñado autores como Douglass North, Ronald Coase y Harold Demsetz. En otros términos la forma en que tomamos café y encendemos las luces no es la misma cuando pagamos las cuentas respecto a cuando obligamos a otros a hacerlo con el fruto de sus trabajos. La manera de administrar activos fijos y gastos corrientes es sustancialmente distinta en uno y otro caso.

    Sexto, por lo dicho es necesario vender todas las instituciones estatales de educación preferentemente al mismo claustro que las administran o incluso en un rapto de urgencias regalárselas, pero al momento siguiente todos los incentivos operarán en sentido distinto para la administración, la limpieza de los edificios, la sindicalización, el adoctrinamiento y demás asuntos.

    Séptimo, a los candidatos que tienen las condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes pero no cuentan con los ingresos suficientes como una medida de transición se les entregará vouchers para que apliquen de todas las privadas la que le resulte mejor. Esto quiere decir que se financia la demanda pero no la oferta con los problemas señalados. No se diga entonces que los de menores ingresos serán excluidos puesto que no es para nada el caso. Si se insistiera en mantener la educación en el área de las botas y la consiguiente politización es debido a otros intereses non sanctos. Es de interés prestar atención a los estudios que revelan el costo por año por graduado en instituciones estatales y las pruebas de rendimientos si estuvieran bien evaluadas y dieran bien es equivalente a zanahorias estatales de gran calidad evaluadas por verduleros experimentados, el asunto es percatarse que haría la gente libremente con el fruto de su trabajo, si es lo mismo no tiene sentido recurrir a la fuerza estatal para imponerlo.

    Octavo, debe resultar claro que la llamada igualdad de oportunidades es del todo incompatible con la igualdad ante la ley. Si juego al tenis con un profesional, para que me den igualdad de oportunidades habrá que encadenarle una pierna al contrincante con lo que se habrá afectado la igualdad ante la ley. La igualdad es ante la ley no mediante ella. En una sociedad libre todos tienen más oportunidades pero no iguales.

    Noveno, la educación no es un bien público puesto que no calza en los principios de no rivalidad y no exclusión. Además debe subrayarse que en los mal llamados sistemas “gratuitos” son los más pobres los que financian vía la contracción en sus salarios en términos reales debido a las disminuciones en las inversiones por parte de los contribuyentes de jure. Y décimo, las instituciones estatales de educación incurren en los mismos problemas de las mal llamadas “empresas estatales” ya que una empresa arriesga recursos propios y no a la fuerza con los de otros y dicho sea de paso en la actualidad las expresiones geográficas de “derecha” e “izquierda” son tan confusas y anodinas como aludir a lo que está arriba, abajo, atrás o adelante, sugiero se utilicen los términos más claros y precisos de estatista o liberal en distintos grados para definir ideas clave.

    En resumen nada se gana con despotricar contra los efectos si no se encaran las causas. Como he dicho antes por más que un gobierno pueda abrir las puertas para convertir a todos los habitantes en multimillonarios si continúa la politización de algo tan delicado como la educación, harán quienes salgan furiosos en manifestaciones eventualmente con el librito de Mao en la mano.

    No es que no hayan problemas en la educación privada, la perfección no está al alcance de los mortales, de lo que se trata es de abrir de par en par puertas y ventanas para que entre el mayor oxígeno posible y evitar que la capacitación de docentes se lleve a cabo en áreas estatales, todo a los efectos de lograr el mayor nivel de excelencia posible en competencia. Recién entonces dejaremos de endosar los problemas al Parlamento, al Judicial o al Ejecutivo puesto que se habrá sacado la educación del área de la violencia, con lo que los representantes gubernamentales estarán forzados a encaminarse en la dirección al respeto recíproco.

    Por último, el cambio es imperioso entonces es indispensable sacarse de encima las telarañas del espíritu conservador en cuanto a estar anclado en el statu quo y las falacias del ad populum en cuanto a que si todos lo hacen está bien y si nadie lo hace está mal con lo que no hubiéramos salido del taparrabos y el garrote pues todo lo demás era nuevo y hasta el momento no ensayado. El asunto es argumentar y no quedarse estancado en lo que fue en el pasado. Como ha señalado Aldus Huxley no en vano la posición opuesta conculca toda posibilidad de establecer climas que dan principal cabida al desarrollo individual, de allí es que el nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano lo primero que abolieron fue el método individualista de Montessori. El liberalismo es un peligro para los tiranos, como también apunta Huxley “Si la meta es la libertad entonces hay que enseñar el arte de ser libre para que cada cual se gobierne a sí mismo”.

  • El pensamiento lateral es imprescindible

    Hay infinidad de autores que han tratado este tema desde tiempo inmemorial, pero hay dos que se destacan nítidamente en nuestra época: Edward de Bono -egresado en medicina y psicología de Oxford y Cambridge- con su propuesta tan fértil de lo que bautizó como “pensamiento lateral” y Rollo May con sus consideraciones sobre “el coraje de crear”.

    Una de las premisas fundamentales en el proceso educativo consiste en enseñar a pensar lo cual requiere transmitir la necesidad del espíritu crítico, en no dar nada por sentado y cuestionarlo todo, masticarlo, digerirlo y luego arribar a las propias conclusiones a sabiendas que el conocimiento tiene la característica de la provisionalidad sujeta a refutaciones.

    Esto nada tiene que ver con el relativismo puesto que una proposición verdadera es aquella en la que hay una correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado. Las cosas son independientemente de las opiniones, ese es el sentido de los departamentos de investigaciones en las casas de estudio, si todo fuera relativo nada habría que investigar ya que todo sería cuestión de gustos y por otra parte el relativismo hace relativa la afirmación de su propia tesis. El conocimiento demanda un difícil y constante peregrinaje con distintos matices de luces y sombras al efecto de reducir nuestra ignorancia.

    El enemigo de esta línea argumental es la memorización y el repetir como loro lo que dice el supuesto profesor. En clase resulta vital el intercambio con alumnos en el contexto de reiteradas invitaciones a mirar el asunto abordado desde diversos ángulos y perspectivas. El primer día de mis clases repito un latiguillo que me da mucho resultado en el transcurso del semestre: si lo que digo no resulta claro, interrúmpanme, si no están de acuerdo, discutan, pero si les parece que soy claro y están en principio de acuerdo hagan de abogado del diablo pues esto ayuda mucho a clarificar temas que cuando se presentan pueden aparecer razonables pero cuando comienza el debate resulta que se pone de manifiesto que había que pulir distintos aspectos del asunto.

    Por otra parte, es de especial relevancia destacar que cada persona es única e irrepetible en la historia de la humanidad de modo que resulta esencial estimular las potencialidades de cada cual y nunca pretender el pensamiento único ni buscar promedios intelectuales para lo cual se necesitan climas de libertad, es decir, de respeto recíproco. Todas las concepciones totalitarias naturalmente conspiran contra el conocimiento, además de hacerlo contra la decencia.

    Hay infinidad de autores que han tratado este tema desde tiempo inmemorial, pero hay dos que se destacan nítidamente en nuestra época: Edward de Bono -egresado en medicina y psicología de Oxford y Cambridge- con su propuesta tan fértil de lo que bautizó como “pensamiento lateral” y Rollo May con sus consideraciones sobre “el coraje de crear”.

    Seguramente hay amplia aceptación de estos postulados formulados de la manera en la que lo hacemos pero cuando se concretan propuestas que en lugar de comprender como dice el citado Edward de Bono que no resulta fértil seguir escarbado en el mismo pozo en lugar de emprender la faena en otro lugar donde se encuentra la solución, resulta que las telarañas mentales empujan a la rutina de mantenerse en el mismo pozo debido al espíritu conservador. Un espíritu que no se refiere al respeto por la vida, la libertad y la propiedad sino que se encadena al statu quo incapacitado de explorar otras propuestas porque se asientan en la falacia ad populum, es decir si todos lo hacen está bien y si nadie lo hace está mal. Con este criterio cavernario nuestros ancestros no hubieran pasado del taparrabos y el garrote porque el primero que pretendió usar el arco y la flecha era nuevo y por ende inaceptable.

    Probemos este razonamiento con el tema educativo. Otra vez aquí prácticamente todos acordarán que la educación es un tema crucial pero cuando vamos a lo concreto resulta que se anquilosan en lo de siempre con lo cual se torna muy difícil avanzar. Pero antes de entrar en este tema consignamos una nota al pie de carácter general muy deseducativo y es la mala práctica de pseudo empresarios que viven del privilegio en alianza con el poder de turno que todo lo contaminan y desfiguran completamente la idea del empresario como servidor del prójimo en un mercado libre puesto que si dan en la tecla ganan y si yerran incurren en quebrantos, al contrario de los fantoches que viven de la cópula con los gobiernos y, por tanto, sus patrimonios proceden del atraco a sus semejantes.

    Veamos ahora a esta vaca sagrada de nuestra época denominada “educación pública”. De entrada señalamos un error semántico: la educación privada es también para el público de modo que aquella denominación no define nada, se trata en verdad de educación estatal, pero se pretende ocultar esta etiqueta pues se revela en tan desafortunada como arte estatal, periodismo estatal o la literatura estatal por lo que se apunta a disfrazarla con lo de educación pública.

    Pero lo primero es entender que el proceso educativo requiere de puertas y ventanas abiertas para recibir la mayor dosis de oxígeno posible en un contexto competitivo donde las auditorías cruzadas operen con el mayor rigor al efecto de lograr la excelencia académica. En este contexto resulta un insulto a la inteligencia la pretensión de imponer estructuras curriculares desde el vértice del poder vía ministerios de educación o cultura.

    Lo segundo que deriva de lo anterior es aceptar que el proceso educativo -siempre en un contexto evolutivo de prueba y error donde nadie tiene la precisa para abrir cauce a las corroboraciones siempre provisorias abiertas a refutaciones- debe ser ajeno a la fuerza, es decir a las botas, en otros términos ajeno a la politización y consiguientes riesgos de adoctrinamiento.

    Entonces, independientemente de lo que haya ocurrido en otros momentos de la historia rodeada de otras situaciones y recorridos, es del caso prestar debida atención al tema de incentivos. No es necesariamente un problema de malos profesores en el ámbito estatal, es problema estriba en incentivos de los administradores del fruto del trabajo ajeno: no es lo mismo como se toma café o se encienden las luces cuando uno paga las cuentas respecto a cómo se procede cuando se obliga a otros a pagarlas. Personalmente estaría escupiendo al cielo si dijera que se trata de malos profesores puesto que sin perjuicio que mis dos doctorados proceden de universidades privadas, fui titular en la UBA en Ciencias Económicas, Derecho, Ingeniería, Sociología y en Filosofía y Letras, además de haber sido director del Departamento de Doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Plata.

    Como han explicado, entre otros, autores como Ronald Coase, Douglass North y Harlod Demsetz, el asunto es de incentivos para manejar lo propio alejado de lo que en ciencias políticas se conoce como “la tragedia de los comunes”, a saber, lo que es de todos no es de nadie con el consiguiente despilfarro de los siempre escasos recursos lo cual perjudica a toda la comunidad pero muy especialmente a los más vulnerables. Estos últimos en definitiva se hacen cargo vía sus salarios por aplicar concepciones de voracidad fiscal que apuntan a un segmento pero debido a la retracción de las inversiones terminan por flagelar a los más necesitados. Incluso a pesar de los estudios alarmantes del costo por año por graduado en instituciones estatales frecuentemente se observa que se limitan a gastos corrientes eludiendo el aspecto central de la inmovilización de capital (sin mencionar las frecuentes paralizaciones por movimientos sindicales ni la mugre y pegatinas de aulas y pasillos). En este plano medir “rendimientos” resulta irrelevante puesto que no toma en cuenta las alternativas de lo que hubiera hecho la gente si hubiera podido disponer libremente del fruto de sus trabajos.

    Entonces una medida de fondo en el campo educativo consiste en desprenderse de todas las instituciones estatales ya sea entregando sin cargo al mismo claustro que al momento las administran o vendiéndoselas a precios sumamente accesibles con lo que las inmovilizaciones de activos fijos y la administración de gastos corrientes serán de características sustancialmente distintas por las razones que dejamos registradas, las que erróneamente pretenden refutarse con el argumento de “los bienes públicos” sin percatarse que el terreno que analizamos no calzan los principios medulares de no rivalidad y de no exclusión.

    Es de trascendental importancia que en esta transición todos los que teniendo las condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes, en adición a las becas existentes en el ámbito privado se les otorguen vouchers, es decir, créditos educativos para que puedan aplicar a la entidad privada de su agrado y elección. En otras palabras, en lugar de financiar la oferta con todos los problemas de incentivos se financie la demanda, pero no se diga que esta propuesta desconoce a los que no pueden hacerse cargo de las matrículas y las cuotas respectivas, en verdad la sola argumentación para no cambiar el sistema sería el deseo de politizar y adoctrinar.

    Desde luego que en este cuadro se situación las carreras y estudios que necesiten acreditación será realizada también por auditorías en competencia tal como ocurría originalmente en buena parte del continente europeo y especialmente durante el período colonial en tierras estadounidenses tal como lo relata detalladamente Andrew J. Coluson en su formidable historia de la educación privada en ausencia del aparato estatal en muy distintos lugares y época en su tratado titulado Market Education. The Unknown History.

    He aquí una prueba del indispensable pensamiento lateral que somete a un examen riguroso a las mentes que dicen ser abiertas y libres de prejucios que debe ser complementado por la nutrida bibliografía hoy disponible que apunta a deshacerse de enquilosamientos tradicionales como son los casos, por ejemplo de Thomas Sowell refierido al otrora baluarde del mundo libre Inside American Education o , en la misma línea argumental, de Alan Charles Kors y Harvey Silvergate una investigación detallada titulada The Sahadow University. The Betrayal of Liberty on American´s Campuses y finalmente para limitarnos a mencionar lo más relevante, el notable trabajo de James Tooley Education Without the State. Son muchos los que alardean de tener una mente abierta pero resulta que cuando se pone a prueba nos encontramos que de las cejas para arriba está clausurado con un pesado candado reiterando lo de siempre, en este caso sin argumentos y sin aceptar una apertura competitiva dando lugar a posibilidades de nuevos paradigmas en el contexto del indispensable juicio crítico, en cambio aferrados a la administración y enseñanza de aparatos estatales.

    Cuanto más abierto y competitivo el sistema mayores son las posibilidades de zafar del adoctrinamiento puesto que detectar esa cerrazón ahuyenta clientes, por eso el hecho de estar impregnados de lo estatal sea de modo directo o indirecto vía la capacitación de profesores necesariamente conduce a la aparición de fulanos y fulanas que irrumpen en marchas agresivas blandiendo en las manos el librito de Mao y similares, por más que la situación brinde la posibilidad de que literalmente todos sean multimillonarios. El tema no es del bolsillo sino de las neuronas. Y nuevamente no se trata de la sandez de contar con “un buen ministro de educación” ya que no hay tal cosa: cualquier política que se imponga desde el poder en materia educativa estará mal ya que el aire distintivo, fresco y renovado es lo que se necesita para escapar de la trampa del igualitarismo de la guillotina horizontal.

  • La emoción como motor de la educación

    Hoy, en el desayuno con mi hijo Jorge Alberto y nuestra cocinera Carlita, Jorge Alberto, que es profesor de música en una en una escuela de secundaria de orientación artística, al mencionar la vital importancia de la emoción como instrumento sine qua non en el aprendizaje, me trajo a mente un simple momento de esa misma mañana en la cual, al salir al portal trasero de nuestra casa, me impactó, emocionalmente, la vista, a punto que saqué el celular y tomé la foto que les comparto. Y… ¿qué tiene que ver esta foto con el tema de la enseñanza en una escuela secundaria? La respuesta simple es… ¡TODO!, dado que sin emoción el aprendizaje se atrofia.

    Pero… ¿de qué clase de emoción estamos hablando? ¿Acaso de dar brincos y expresiones de asombro, júbilo o terror? Pues no, hablo de esa emoción que te llama la atención, que te detiene por un momento, que te induce a tomar una foto, a dar un abrazo o un beso, a decirle a tu hijo o hija, ¡qué bien amor!, o a tu esposa que su guiso fue un deleite al paladar; y… ni hablar su hermosa presencia y compañía. En fin, estamos hablando de una infinidad de formas que toman las emociones, a punto que las mismas tengan mayor oportunidad de quedar grabadas en nuestras mentes y nos induzcan a seguir los caminos del bienandar.

    El problemita es que las emociones de las cuales hablo no son fenómenos que pueden ser fácilmente suscitados o reproducidos mediante la educación centralizada. Se trata de momentos íntimos y fugaces en nuestras vidas. Se trata de la forma en que cada quien ve al mundo y las cosas que nos motivan y mueven los sentimientos. Y, ¡definitivamente!, no es algo que se puede reproducir en los MEDUCA o NODUCA de rancios centralismos, con los cuales hemos intentado vanamente de masificar la educación.

    La verdadera educación es como las aves del jardín, de la selva o del mar; esas que revolotean en caprichoso andar, en busca de quien sabe qué. Igual es el aprendizaje que se oculta en los sitios más inesperados y que nos invita a encontrarla en los parajes inimaginables de nuestras mentes. Para uno será el canto de un ave, y para otros será una fórmula matemática o el primer llanto de un bebé en su alumbramiento.

    Definitivamente que la educación no es cosa que se empaqueta al vacío en un frasco hermético gubernamental. La educación o, mejor dicho, el aprender, es algo que, como ya dije, anda suelto y esquivo en el mundo; y no hay mejor forma de perseguirlo que en la casa, en familia, en el barrio y en dónde sea que prosperen las flores de conocimiento. Pero, les aseguro que no en los MEDUCA del mundo.

    De hecho, ya la educación se afana por romper los claustros encierros estancos en que la hemos apresado. Esas mazmorras que ya se revientan ante la naturaleza de un mundo o universo en dónde la constante es el cambio y la diversidad y no la falsa igualdad y los pérfidos vericuetos de rancias ideologías políticas.

  • Educación en libertad: el potenciador de la persona como centro del progreso

    La gobernanza en la educación no puede ser distante, ni centralizada.

    Cuando tratamos de conectar los conceptos de progreso económico y social con la persona como centro y protagonista de ese proceso, observamos que diversos conceptos se hacen presentes inmediatamente:

    •  En primer lugar la idea que el desarrollo dinámico y vigoroso de Panamá sólo puede pensarse en un esquema de integración al mundo que implica un desafío de productividad y competitividad claro. La autarquía es impensable.
    • Para poder competir es imprescindible incorporar tecnología y contar con gente en las empresas y en la sociedad preparadas para poder elegir la tecnología adecuada y poder usarla.
    •  Para contar con esta capacitación en la población, es imprescindible que la educación desde los primeros años de formación sea la adecuada.
    •  Por otra parte, se tiene la percepción de que la educación en Panamá no es de la calidad que se espera o exigen los nuevos desafíos.
    • Por último se suma la necesidad de reducir los niveles de pobreza y mejorar las tasas de capitalización para generar riqueza, traducido en más y mejores empleos para todos.

    Esta enumeración plantea varios desafíos a la sociedad panameña y sus responsables de política en particular. La respuesta a tales desafíos viene de la mano de marcos institucionales adecuados, en los cuales la educación definitivamente contribuye a lograr procesos de crecimiento económico y social, con mejores niveles de equidad (que no igualdad), y más estables en el mediano plazo. Tanto que puede afirmarse que la educación apoyada en la libertad de enseñanza es el basamento esencial del progreso y la riqueza y que los pueblos con poca educación están destinados a la miseria y el fracaso.

    El capital humano de un país se define básicamente por el nivel de educación acumulado en su población a través del tiempo. Diversas investigaciones muestran la relación que existe entre educación y desarrollo económico y social de los países, de tal manera que el conocimiento incorporado en las personas se convierte en un insumo estratégico para quienes gustan hablar de la competitivdad del país.

    Vistos estos fenómenos, resulta crucial entonces no sólo preocuparse por el acumulado de educación en la población sino también su distribución y junto con ésto no cualquier formación sino aquélla de calidad proporcionada desde los primeros años de escolaridad.

    Sin embargo, parecería por todas las discusiones públicas que se han venido sosteniendo por años, que el problema se reduce a qué porcentaje del PIB se invierte en el renglón contable de la Administración Pública. Aparentemente el 6 % sería el número mesurable a partir del cual la educación debería brillar. Cabe notar que para el año 2009, Panamá sí alcanzaba dicho ansiado porcentaje.

    La realidad es que el hecho de asignar contribuciones financieras importantes para educación, es una condición necesaria pero no suficiente para resolver los problemas existentes. Y la sociedad lo intuye. En efecto, dichos problemas o bien persisten o se superan con un ritmo demasiado lento. El país enfrenta la situación siguiente:

    • Baja calidad del servicio ofrecido desde los primeros años de la enseñanza. Calidad se define como conocimientos adquiridos en cada etapa de formación. Son menores que los previstos.
    • Acceso no universal a la educación media y fracaso en el intento por permanecer aún en el primario hasta cumplir con los años de escolaridad previstos como obligatorios. Alto nivel de fracaso escolar: repitencia y abandono temprano.
    • Fracaso elevado en el intento de ingresar a los estudios superiores universitarios y fracaso en el intento de permanencia y graduación.
    • Incluso estos dos puntos pueden verse como falta de calidad en la educación por cuanto el fracaso responde a las limitaciones de formación en la etapa previa de tal modo que impide abordar las exigencias que se presentan en los niveles superiores de la educación. La educación es acumulativa.
    • Los fracasos se concentran entre la población más pobre por diferentes razones entre las que podemos mencionar la urgencia por incorporarse al trabajo en edades tempranas e imposibilidad que tienen las familias de ofrecer ayudas especiales a los hijos ante la evidencia de dificultades particulares de aprendizaje.

    Entonces, qué hacer?

    En primer lugar se requiere definir políticas públicas que den las señales correctas o proporcionen los incentivos apropiados para que el sistema educativo en sí mismo funcione con mecanismos permanentes de superación de las falencias y las limitaciones.

    La experiencia internacional indica que aún cuando muchos de los países muestran índices de calidad y rendimiento mejores que los que observamos en nuestros países, no por ello abandonan su aspiración de mejora. Por esta razón encaran reformas o están en curso de implementarlas, tendiendo, en todos los casos, a introducir reglas de comportamiento, tanto para las instituciones como para los estudiantes, que los conduzca a hacerse responsables de los logros educativos, buenos o malos, que obtienen. Puede decirse que tratan de introducir mecanismos de competencia entre instituciones, reconociendo tácitamente que es una herramienta sumamente apropiada para lograr mejoras. Estas políticas pueden resumirse en las siguientes:

    Gestión y control del sistema:

    •  Todo aquello que está sucediendo en el sistema educativo, en particular el proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser controlado y auditado rigurosamente y con precisión. Evaluación de la calidad de los resultados realizada externamente al sistema y con publicación de sus resultados, sólo así los padres, alumnos y la sociedad tienen la información adecuada para demandar apropiadamente por un servicio como el país reclama.
    • Un segundo instrumento es el financiamiento de las instituciones educativas públicas. En este sentido se observan cambios sustanciales en los países cuyos sistemas educativos funcionan bien. El concepto de gratuidad necesita ser desarrollado a efectos de considerar que el financiamiento educativo debe ser proporcional a las necesidades de las personas, superando los esquemas de financiamiento igualitario en pro de sistemas equitativos.
    • Los recursos se otorgan en función del logro de objetivos educacionales cuantificables, o del número de alumnos que cada escuela logra captar, voucher o cheque educativo, el que puede diseñarse de manera tan completa como para permitir diferenciaciones sobre la base de atender el nivel socio-económico de los alumnos, premiar la obtención de buenos resultados absolutos y hasta premiar el progreso en la obtención de saberes.
    • Como puede observarse los mecanismos, tanto de control del sistema como de financiamiento mencionados, conducen a que la responsabilidad de los directivos de las instituciones educativas se evidencia con toda claridad. Por consiguiente, para que puedan asumir cabalmente esta responsabilidad es necesario que cuenten con la autonomía necesaria para gestionar las instituciones que dirigen, particularmente en lo que respecta a la gestión del personal docente y reglas bajo las cuales funcionará la institución.
    • La diversidad está presente en todas las escuelas y aulas, sin embargo se sigue enseñando como si todos los alumnos fuesen iguales, esto explica muchas dificultades de aprendizaje y participación que afectan mayormente a las poblaciones cuyo capital cultural es diferente al predominante en las escuelas. La adaptabilidad de la enseñanza puede ser favorecida mediante procesos que conduzcan a la autonomía de las escuelas, distritos, provincias y regiones para diversificar y enriquecer el currículo y para la construcción de proyectos educativos pertinentes a su realidad.

    Cómo hacerlo? Educación y subsidiariedad

    Al hablar de la provisión pública de educación, una de las primeras cuestiones por definir, si no la primera, es en qué nivel de gobierno debe llevarse la administración de los colegios. Por ello, el tema de la descentralización es ineludible en el debate educativo, pero también es ineludible, y aún más importante, entender cómo el principio de subsidiariedad debe definir las responsabilidades en la provisión de una educación de calidad.

    Entendemos por subsidiariedad en la gobernanza que aquellos temas que afectan y pueden resolverse en un nivel inferior de gobierno, no sean gestionados por un nivel superior, así por ejemplo, que los problemas que sólo afectan a los municipios sean responsabilidad de cada municipio y no del gobierno central.

    En la educación también surge la interrogante sobre qué nivel de gobierno debe gestionar el tema. Sin duda alguna, la educación es un tema nacional, pero en tanto al acceso y provisión de servicios educativos, es ante todo un tema comunitario, familiar e individual. Esto quiere decir, que el cómo y el qué se enseña, si se quiere una educación de calidad que ataje lo que de ella requieren las personas, debe contar con la participación y control de los padres, primeros responsables en el proceso educativo.

    La gobernanza en la educación no puede ser distante, ni centralizada. El presidente y el ministro de la cartera no pueden saber qué desean los padres de cada una de las comunidades del país para la educación de sus hijos, porque sencillamente no pueden recibir regularmente la retroalimentación de éstos. Si hay un nivel de gobierno que por proximidad puede recoger e incorporar la opinión de los padres –que a fin de cuentas representan a los consumidores del sistema, en tanto acudientes de los estudiantes– es el del gobierno local.

    Las reformas al sistema educativo que sugerimos representan un reto de gobernanza para los gobiernos locales, que deben asumir nuevas responsabilidades en la gestión de nuestra enseñanza pública. Es entonces la subsidiariedad en la gobernanza el gran reto político para el futuro de la educación en Panamá.

    Actualización del estudio del año 2009: LA PERSONA COMO GENERADORA DE RIQUEZA. Análisis y caracterización del sistema educativo panameño. Estudio realizado bajo la dirección de María Echart , con la colaboración de Ramón Barreiro, Irene Giménez y la asistencia de Omar Sanabria para la firma Goethals Consulting.

  • ¿Puede la inteligencia artificial predecir la nota de un alumno sin necesidad de examen?

    Dado que tenemos un sistema que predice la nota que obtendrá un alumno en el examen con un margen de error razonable, ¿podemos utilizar la predicción como nota final, y nos olvidamos del examen?

    La inteligencia artificial y el análisis de datos tienen impacto en nuestras vidas a prácticamente todos los niveles. El contexto educativo no es una excepción. Así surge lo que llamamos Learning Analytics, una disciplina de investigación que trata de aplicar el análisis de datos para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

    Entre otros muchos tipos de estudios, son varias las iniciativas de investigación que trabajan con algoritmos predictivos cada vez más sofisticados que buscan anticipar factores como el riesgo de abandono de un alumno o incluso la calificación que éste pudiera obtener.

    Programar para predecir

    Los primeros trabajos enfocados a la predicción de notas se basaban en la aplicación de una serie de reglas preestablecidas sobre un conjunto de hechos relativamente simple. Más recientemente, sin embargo, los trabajos propuestos analizan todo el registro de interacción de un alumno con su plataforma educativa y utilizan complejas redes neuronales para lograr esa predicción de nota. De hecho, se obtienen resultados realmente sorprendentes.

    Por ejemplo, en el trabajo presentado por Alonso-Misol et al. se compara el rendimiento de diferentes algoritmos, obteniendo una precisión del 96 % a la hora de predecir la nota de un examen. Eso quiere decir que, en 96 de cada 100 alumnos, el humano pone una nota muy cercana a la que el algoritmo dijo que iba a poner.

    Se trata de una disciplina relativamente reciente. Es de esperar que los resultados sean cada vez mejores por lo que en algún momento se podría plantear la siguiente pregunta: dado que tenemos un sistema que predice la nota que obtendrá un alumno en el examen con un margen de error razonable, ¿podemos utilizar la predicción como nota final, y nos olvidamos del examen?

    Un deseo utópico

    Suena tentador, los exámenes son la actividad más odiada por los alumnos. Tampoco gozan de gran simpatía entre el profesorado ya que la calificación es una tarea realmente costosa. A buen seguro, ambos colectivos aplaudirían el fin de los exámenes. Sin embargo, la realidad es bien diferente y es muy probable que la predicción, ahora exitosa, sólo produzca números sin sentido si el examen desaparece.

    En primer término, un cuaderno de notas en el pupitre de una clase en la que los alumnos escriben (probablemente un examen).
    No se pueden predecir los resultados de los exámenes sin exámenes previos de referencia.
    Yustinus Tjiuwanda / Unsplash

     

    Esto es así por el modo en el que funcionan los sistemas predictivos que se apoyan en técnicas de aprendizaje supervisado. En esencia, el principio de funcionamiento es el siguiente: se analizan datos del curso presente y se comparan con datos de cursos pasados. Si en cursos pasados existe un patrón de actividad que se pueda relacionar con la obtención de una determinada calificación, entonces se predecirá que los alumnos que en el presente curso tienen ese patrón tendrán esa calificación. Dicho de otra forma: es muy probable que un alumno obtenga una calificación similar a la que obtuvieron los alumnos que tuvieron una interacción con la plataforma similar a la suya.

    Así, los sistemas predictivos tendrán éxito en la medida en que el curso que está siendo analizado tenga un funcionamiento equivalente a ediciones previas del mismo curso.

    Para entender esto adecuadamente, imaginemos un curso de un mes en el que los alumnos tienen que entregar una actividad el viernes de cada semana. Habrá alumnos que sólo generen actividad el viernes, para realizar la entrega. Habrá otros alumnos que generarán actividad durante toda la semana, con más intensidad el viernes. Lo que parece que está claro es que será un patrón de actividad semanal.

    Imaginemos ahora que entra un nuevo profesor y decide que las actividades correspondientes a las cuatro semanas se entregan todas al final del mes. A buen seguro, el patrón de actividad de los alumnos cambiará e incluso habrá alumnos que no entren al curso hasta la última semana. Este cambio en la metodología docente hará que deje de tener sentido la comparativa entre el curso actual y los cursos previos. Como resultado, los sistemas predictivos perderán todo su potencial.

    Algo similar ocurriría al eliminar el examen. A pesar de que existen alumnos que tienen una fuerte motivación intrínseca para seguir adelante con su aprendizaje, la motivación extrínseca que impone un examen es el principal factor motivante para seguir con la actividad en el curso. Dicho de otra forma: sin examen, los alumnos trabajarían menos en el curso y con un patrón de trabajo muy diferente. Los sistemas predictivos, por tanto, perderían su valor.

    Otras posibilidades de evaluación

    Si queremos (quisiéramos) eliminar el examen, entonces debemos pensar en todo el catálogo de actividades alternativas descrito en este otro artículo. En cualquier caso, lo llamemos “examen”, “rúbrica”, “portfolio”, o de cualquier otra manera, la actividad de los alumnos está muy modulada por las fechas de entrega de las actividades que cuentan para la nota.

    El objetivo de los sistemas predictivos para la calificación de los alumnos es, principalmente, el de detectar alumnos en riesgo de abandono para ofrecerles un apoyo adecuado. También son útiles para anticipar los recursos que se vayan a necesitar. Entre los objetivos de los sistemas predictivos de calificación no está, sin embargo, la eliminación del examen final.The Conversation

    Luis de la Fuente Valentín, Profesor del Máster Universitario en Análisis y Visualización de Datos Masivos, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Hay que ayudar a los escolares a hacer los deberes en casa?

    La investigación sobre la ayuda directa de los padres con los deberes apunta a que es contraproducente y asociada a un peor rendimiento académico.

    El título del tutorial en Youtube suena perfecto: “Raíz cuadrada superfácil”. “Sí, este vídeo quizás nos sirva”, pensamos. Nuestra hija de 12 años debe entregar para mañana tres problemas sobre raíces cuadradas. Venimos agotados del trabajo, pero sentimos que debemos ayudarla. Es esto lo que hacen las madres, los padres y adultos implicados, ¿no?

    Es difícil acordarse de cómo se hace una raíz cuadrada después de tantos años sin hacerlo, pero seguro que con este tutorial lo refrescaremos lo suficiente. Así mañana su profesor le pondrá el visto bueno, nuestra hija estará más contenta y será el primer ladrillo de un futuro académico prometedor.

    Pero antes de dar al play deberíamos pensarlo mejor. Quizá sea algo contraintuitivo, pero olvidarnos de ese vídeo y de ayudar a nuestra hija puede ser lo mejor para su rendimiento y motivación.

    A mayor control, peor rendimiento

    La investigación sobre la ayuda directa de los padres con los deberes apunta a que es contraproducente. En concreto, controlar la tarea y verificar los resultados de los deberes se asocia a un peor rendimiento académico.

    Los jóvenes que realizan los deberes por sí mismos aprenden a planificarse y autorregularse. Sienten que ellos son los artífices de sus éxitos, se sienten más autónomos y responsables, y esto es clave para sentirse motivado y continuar en el futuro haciendo sus deberes.

    Esto no quiere decir que como madres o padres no tengamos ningún papel. Hay modos de implicarnos en la educación de nuestros hijos que mejoran de modo significativo su aprendizaje.

    Las creencias sobre nuestros hijos

    Los hijos perciben la realidad en gran medida a través de los ojos de sus padres. Aquellos niños cuyos padres creen que pueden tener éxito, tienen efectivamente más éxito.

    Así, si mi madre está segura de que acabaré aprendiendo con éxito a hacer raíces cuadradas, aunque ahora aún no sepa ni por dónde empezar, me seguiré esforzando, porque si ella lo cree significa que puedo hacerlo.

    Las altas expectativas deben estar dirigidas hacia el dominio de nuevas habilidades o de conocimientos y no a las notas. El éxito es aprender algo nuevo, no es sacar un notable o un sobresaliente.

    En el rendimiento y la motivación de los niños influyen también otras actitudes y creencias de sus progenitores o adultos que los acompañan, como el estilo comunicativo que tengan o las creencias que les transmitan a través de sus actos.

    Las creencias sobre la educación

    Un padre que lee un libro delante de su hijo está enviándole el mensaje de que la lectura forma parte de la vida y que puede ser fuente de aprendizaje y entretenimiento.

    Las madres y padres que se interesan por el aprendizaje, la cultura y la ciencia transmiten a sus hijos el valor de que el aprendizaje es relevante.

    Además, las investigaciones han encontrado que los padres que menosprecian el sistema de enseñanza tienen hijos con una menor motivación hacia el estudio y peor rendimiento académico.

    Un hombre ayudando a un niño a hacer deberes escolares.
    Shutterstock / goodluz

    El estilo comunicativo

    Hablar con nuestros hijos sobre los logros y aprendizajes que van adquiriendo fomenta su capacidad reflexiva y ayuda a poner en valor lo que hacen. Al tener una comunicación fluida con ellos sobre qué se les resiste y las dificultades que tienen con respecto a profesores y compañeros, creamos una vía de comunicación que mejora la confianza en ellos mismos.

    En cambio, si basamos la comunicación en aspectos sobre las notas, fechas de entrega o comparaciones con otros niños, ya sean más o menos exitosos, es más probable que su rendimiento y motivación empeoren.

    Crear un contexto adecuado

    Podemos ayudar a nuestras hijas a hacer las raíces cuadradas sin tener que hablar sobre las raíces cuadradas.

    Favorezcamos que tengan un entorno adecuado donde hacer los deberes.

    Asegurémonos de que tienen todos los materiales que necesitan, y que no tienen distracciones que puedan hacer que pierdan la concentración. Ayudémosles a que piensen qué precisan para la tarea y a que reflexionen sobre qué les ayuda y qué no a hacer los deberes o a estudiar.

    Enriquecer el aprendizaje

    Mostrar interés sobre los contenidos que están viendo en clase y hacer actividades relacionadas enriquece el aprendizaje y le da un sentido. No busquemos evaluar lo que saben nuestros hijos, simplemente dejémonos llevar y mostremos una mente abierta a aprender con ellos y a disfrutar.

    Antes de los 6 años, podemos leer cuentos con ellos, sin presionarlos a que lean, sino simplemente compartiendo un espacio lúdico relacionado con la lectura, que permita que la vean como una actividad motivadora.

    Si en primaria están estudiando los dinosaurios, podemos acudir al museo a ver a estos reptiles gigantes, aprender juntos y permitirles a ellos que sean los que nos enseñen a nosotros lo que han aprendido en la escuela.

    En la adolescencia, podemos tratar de fomentar el diálogo sobre lo que sucede en el mundo y sobre lo que estudian, preguntándoles su opinión sobre aspectos históricos o científicos.

    Debemos intentar no juzgarles y permitirles que argumenten o contraargumenten. Aunque no estemos de acuerdo con sus ideas, la evolución vendrá de la reflexión, no de la imposición.

    Dificultades persistentes con los deberes

    Algunos niños y niñas pueden tener dificultades persistentes con los deberes. El primer paso es ver qué sucede: ¿hay alguna limitación cognitiva o psicológica? ¿Son demasiado difíciles los deberes para su etapa evolutiva? ¿Es el entorno de estudio adecuado?

    Para dar respuesta a estas cuestiones es importante hablar con nuestros hijos sin juzgarles y sin reñirles, mostrándonos tranquilos, abiertos, comprensivos y en actitud de ayuda. Hablar con sus profesores es el segundo paso.

    En ocasiones, también puede ser preciso contactar con un psicólogo o psicopedagogo que pueda hacer una evaluación de las necesidades e indicarnos cómo debemos actuar. Una vez detectada la causa, es más fácil ponerle solución.The Conversation

    Mónica Rodríguez Enríquez, Profesora Asociada, Doctora en Psicología, Universidade de Vigo

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Los estudiantes saben buscar en internet, pero ¿saben encontrar lo que necesitan?

    En la era de Internet discernir entre la calidad y lo mediocre e, incluso, identificar noticias falsas. se convierte en un verdadero reto-

    “Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber”.

    Metafísica de Aristóteles, libro primero, capítulo I.

    Vivimos en la era de la información. Pero esta abundancia de información es un arma de doble filo: viene acompañada de grandes niveles de desinformación y sobreinformación. Discernir entre lo bueno y lo malo cada vez se hace más complicado. En ocasiones, es una actividad semejante a encontrar una aguja en un pajar.

    No siempre es fácil discernir si la información disponible en la web es veraz y fiable. Para los estudiantes de primaria y secundaria es una cuestión especialmente difícil y, en ocasiones, hasta los estudios previos al doctorado no se sabe bien de dónde extraer información relevante y fiable.

    Los tiempos de las enciclopedias físicas

    Hace unos años el proceso era muy diferente. Cuentan algunos colegas cómo iban a fotocopiar artículos, revistas, libros, a los que sólo tenían acceso en la biblioteca de la universidad en la que realizaban sus estudios. En la actualidad, tenemos todo en nuestros dispositivos electrónicos, a golpe de clic. Solo necesitamos teclear en nuestro navegador Google o Wikipedia y encontramos un mar de datos e información.

    En la era de internet se torna complicado discernir entre la calidad y lo mediocre e, incluso, identificar noticias falsas. Esto se convierte en un verdadero reto para los estudiantes a los que se encarga investigar determinado tema para un trabajo o exposición en clase.

    No basta con saber usar Google

    Buscar información en internet conlleva más esfuerzo del que parece: no solo es una cuestión de saber usar un motor de búsqueda. La información está disponible en la red, en los libros, diarios, revistas, blogs, podcasts, redes sociales, periódicos digitales, grandes pensadores, charlas TED, personas de nuestro entorno, asociaciones, empresas… Millones de datos y conocimiento por todos lados y de todos los tipos.

    Es con la experiencia, con las horas y horas de búsqueda y lectura de la información extraída, cuando vamos adquiriendo esta habilidad de distinguir entre lo bueno y lo malo; de eliminar la paja y quedarnos con la aguja. Ahí reside nuestra obligación como docentes: transmitir este conocimiento a los alumnos.

    Los trucos básicos

    Existen ciertas estrategias metodológicas que permiten la búsqueda de información, su evaluación y selección, como por ejemplo:

    1. Preguntarnos qué información concreta es la que necesitamos y para qué.
    2. Uso de palabras clave. Esta palabra clave hace que se ejecute el motor de búsqueda, rastreando la información que hay en la red según los parámetros específicos del buscador utilizado, dando resultados distintos dependiendo de qué palabras usemos.Para su elección, podemos seguir una serie de consejos como el uso del asterisco * para reemplazar un conjunto indeterminado de caracteres. Por ejemplo, renovable* incluirá la búsqueda no solo de la palabra renovable, sino también renovables, u otras palabras cuya raíz sea renovable.También se puede usar el asterisco como adjetivo en la búsqueda. Por ejemplo: “Tecnologías renovables más * de los últimos años”. Buscará las tecnologías renovables más demandadas, más usadas, etc. El uso exclusivo de minúsculas y sin acentos también es recomendable.
    3. Comparar la información proporcionada con otros buscadores.
    4. Analizar las citas y las referencias de la información encontrada es una buena práctica y muy aconsejable si detectamos insuficiencias o excesiva información con respecto a nuestras necesidades. También es posible ampliar o reducir el rango de búsqueda mediante el uso de distintas palabras clave y uso del * como indicaba en el punto 2.
    5. Verificar la calidad de las fuentes bibliográficas se torna imprescindible.

    Búsqueda en la etapa universitaria

    Si nos centramos en el alumnado universitario pregraduado, este ha de estar familiarizado en la búsqueda de información fiable con fines académicos. Pero, aunque el 93,2 % de la población de 16-74 años ha usado internet en los tres últimos meses, en las aulas es habitual observar cómo los alumnos no suelen saber encontrar la información pertinente.

    La información académica también se encuentra en todas partes. Ya no solo disponemos de los servicios de la biblioteca universitaria en su catálogo digital, sino que tenemos a nuestra disposición grandes repositorios bibliográficos como Scopus, Web of Science y Google Académico, entre otros.

    Sin embargo, existen técnicas que nos ayudan a manejar grandes cantidades de datos provenientes de fuentes fiables para nuestras investigaciones.

    Una aplicación posible

    Cuando manejamos una gran cantidad de datos, la aplicación de un análisis bibliométrico se hace necesaria. El análisis bibliométrico es una ciencia que utiliza métodos estadísticos y matemáticos para analizar la literatura científica en profundidad.

    Pero, ¿cómo realizar un análisis bibliométrico? Propongo para ello el uso de un software llamado VOSviewer por parte de docentes e investigadores para realizar sus revisiones.

    VOSviewer permite la realización, visualización y exploración de mapas de coocurrencia, una interconexión colectiva de términos basada en su presencia conjunta dentro de una unidad de texto.

    Con esta herramienta se crea un mapa basado en una red sobre publicaciones científicas, aunque también es posible crear esa red sobre revistas científicas, investigaciones, países o palabras clave.

    Para ello, se extrae información de Scopus, como la mayor base de datos de referencias bibliográficas sobre el tema a investigar, exportamos la documentación y la introducimos en el VOSviewer para realizar el mapa de coocurrencia.


    Mapa de coocurrencia de palabras clave en el campo de estudio de las energías renovables mediante modelización econométrica.
    Author provided

    En la figura se representa un caso real, un mapa que analiza 1 329 palabras clave en artículos científicos que estudian el desarrollo de las energías renovables a través de un análisis econométrico. Se identifican 5 grupos (clústeres) por colores vinculados a las tres grandes preguntas del marco estratégico de la Unión Europea, facilitando la toma de decisiones.

    Enseñar desde la infancia

    Para encontrar la información deseada en internet en la etapa universitaria es clave el uso de bases de datos especializadas y apoyarse en el análisis bibliométrico para realizar estudios más exhaustivos y rigurosos.

    Pero la enseñanza del proceso de búsqueda de información en internet es fundamental y ha de realizarse en todos los niveles de estudio. Se trata de un eslabón básico para construir una sociedad informada y capaz de cuestionarse, razonar y pensar sobre cualquier ámbito.The Conversation

    Consoli Quintana Rojo, Doctora en Economía y Empresa. Profesora e investigadora del área de Economía Aplicada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Ciudad Real, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Educación estatal, la vaca sagrada de nuestro tiempo

    No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión. Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    Hay justificadas quejas por la politización y el consiguiente adoctrinamiento en instituciones de enseñanza y, sin embargo, se acepta que los aparatos estatales impongan criterios curriculares en esos centros, sean estatales o privados, que en este último caso están privados de independencia.

    La característica medular de la educación estriba en un proceso de prueba y error en un contexto evolutivo. Nadie debiera tener la facultad de imponer estructuras curriculares puesto que de ese modo se cierran las puertas y ventanas de un sistema que requiere el máximo oxígeno en un proceso competitivo en el que se establecen auditorías cruzadas para lograr los mayores niveles de excelencia. Uno de los pilares de cualquier educación que se precie de tal consiste en fomentar el pensamiento independiente y en la capacidad de cuestionar el statu quo y despejar telarañas mentales, lo cual pretendemos hacer en esta nota periodística. Los aparatos de la fuerza debieran ser ajenos a la educación. No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión.

    Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    No se trata de sostener en modo alguno que en las instituciones estatales no hay excelentes profesores y profesoras. Por otra parte, no sería consistente con mi propia trayectoria fuera de ámbitos universitarios privados si pensara que toda la enseñanza estatal es deficiente ya que también me he desempeñado en universidades estatales. No se trata de refutar el hecho de lo mucho y bueno aprendido en entidades gubernamentales de enseñanza merced a las esforzadas y meritorias tareas de maestras y maestros. Salvando las distancias, tampoco es el caso de discutir en nuestro medio la faena formidable de Sarmiento en un territorio virgen, aun con las críticas por haber desplazado la enseñanza privada debido a la «gratuidad» de su propuesta (recordemos al pasar que nada es gratis).

    A esta altura de los acontecimientos, se trata de revisar el fondo del asunto y no para circunscribirlo al caso argentino, sino para formular un análisis global que cabe a todas las instituciones estatales de educación en todas las latitudes. No es un asunto de mala voluntad, sino de independencia y de incentivos puesto que no es lo mismo cuando uno paga las cuentas que cuando fuerza a otros a pagarlas.

    Las acreditaciones, en los casos en que se requieren, serían realizadas, tal como sucedía originalmente, a través de academias e instituciones privadas que, en el proceso, además, sirven también de auditorías cruzadas y en competencia por la calidad de los programas.

    Por otra parte, es menester contemplar las características únicas de cada uno de los que aplican para la educación formal, que incluso lo son de un modo multidimensional en la misma persona, por lo que se requiere un proceso dinámico y cambiante.

    Debe comprenderse que todos pagamos impuestos, especialmente los más pobres, que pueden no haber visto nunca un formulario fiscal. Esto es así porque aquellos que son contribuyentes de jure reducen sus inversiones, lo cual, a su turno, disminuye salarios e ingresos en términos reales, una secuencia que tiene lugar debido a que las tasas de capitalización constituyen la única explicación por la que se eleva el nivel de vida.

    Más aún, si tomamos en cuenta el concepto de utilidad marginal resulta claro que una unidad monetaria –a pesar de que no son posibles las comparaciones intersubjetivas de utilidad ni tampoco pueden referirse a números cardinales– en general no es lo mismo para una persona pobre que para una persona rica. En el primer caso, manteniendo los demás factores constantes, el efecto negativo del tributo será mayor, lo cual hace que el impacto impositivo recaiga en definitiva con mayor peso en los más pobres como consecuencia de la antedicha contracción en las inversiones.

    Desde otra perspectiva, los costos por estudiante en las entidades estatales de educación son habitualmente más elevados que en instituciones privadas, por la misma razón que opera «la tragedia de los comunes» en cuanto a incentivos que hacen que las mal llamadas «empresas estatales» sean ineficientes. Por ende, debieran venderse las instituciones estatales de enseñanza, por ejemplo, a los mismos encargados de los respectivos claustros con todas las facilidades del caso. Y en la transición, para financiar a los que no cuentan con ingresos suficientes, pero tienen condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes, se ha sugerido el sistema de vouchers en repetidas ocasiones. Este sistema exhibe un non sequitr: esto significa que de la premisa de que otras personas debieran ser forzadas a financiar la educación de terceros no se sigue que deban existir instituciones estatales de educación, ya que el voucher (subsidios a la demanda) permite que el candidato en cuestión elija la entidad privada que prefiera.

    Se ha dicho repetidamente que la educación es un bien público, pero esta afirmación no resiste un análisis técnico ya que no calza en los principios de no rivalidad y no exclusión propios de los bienes públicos.

    También se ha dicho una y otra vez que la educación estatal debe incorporarse porque le da sustento a la idea de la «igualdad de oportunidades». Esta figura, prima facie parece atractiva pero es del todo incompatible y mutuamente excluyente con la igualdad ante la ley. El liberalismo y la sociedad abierta promueven que la gente disponga de mayores oportunidades, no iguales, debido a que las personas son distintas. La igualdad es ante la ley, no mediante ella.

    Se argumenta que los niños debieran contar con un minimum de enseñanza tal como el aprendizaje de la lectura y la escritura, pero si los padres de familia consideran que eso es importante, es eso a lo que se le otorgará prioridad tal como ha ocurrido a través de la historia por medio de pagos directos o por medio de becas. Es muy cierto que la educación es fundamental, pero más importante aún es el estar bien alimentado y ninguna persona de sentido común, a esta altura, propondrá que la producción de alimentos esté en manos del Estado, porque la hambruna es segura.

    Si prestamos atención a los escritos de historiadores, comprobaremos que, comenzando con Atenas, la Roma de la República antes del Imperio, el mundo árabe en España y en el comienzo de las colonias estadounidenses no había interferencia estatal en materia educativa. Cualquiera podía instalar un colegio y competir para atraer alumnos a muy diferentes precios y condiciones, lo cual produjo como resultado la mejor educación del mundo de entonces. Debido a que el control gubernamental poco a poco se fue apropiando de la educación, desde el siglo XVII se instaló el primer sistema estatal en Alemania y en Francia. Ya en el siglo XVIII la mayor parte de Europa estuvo bajo la influencia de este sistema (excepto Bélgica, que lo impuso en 1920).

    Por último, destaco que, en una sociedad abierta, cuando se estima que padres lesionan derechos de sus hijos sea en materia educativa, alimentaria o física, quienes detectan esas conductas pueden actuar como subrogantes ante la Justicia.

  • ¿El aprendizaje remoto es el futuro?

    La educación en el hogar alguna vez se consideró la opción hippie excéntrica para la educación temprana. Ahora, con los niños participando en el aprendizaje remoto, y los padres a solo un grito de distancia, los aspectos de la educación en el hogar se han infiltrado en la vida cotidiana de los padres de todo el mundo. Edtech (tecnología aplicada a la educación) ha estado en auge en los últimos meses.

    Sin embargo, esta modalidad ha demostrado que la dificultad para enseñar en casa es la falta de herramientas para el aprendizaje remoto. Las aulas de Zoom no funcionan del todo. La educación temprana, por ejemplo, se basa en técnicas de gestión del aula como aplaudir. No se traducen bien a plataformas de video de uso general.

    Una startup llamada Top Hat está resolviendo este problema. Top Hat proporciona una plataforma de transmisión de video para educadores e incluye funciones de participación como encuestas y cuestionarios para mantener a los estudiantes enfocados.

    Las startups de Edtech como Top Hat han visto cómo las inversiones sobre ellas han llovido. Quizlet, una empresa emergente de tarjetas de vocabulario, ahora es «unicornio», la compañía de libros de texto digital Top Hat está encontrando aumentos sin precedentes en el uso y el éxito de los estudiantes. Edsights recaudó casi $ 2 millones de inversores de alto perfil. Los inversores están tan seguros de que la educación en el hogar podría convertirse en una tendencia que simplemente invirtieron $ 3.7 millones en Primer, lo que crea una ‘infraestructura completa’ para ayudar a los padres a comenzar la educación en casa sin fricciones.

    Top Hat y Primer no son los únicos, tampoco:

    Zigazoo, una aplicación para estudiantes de K-8, invita a los usuarios a publicar videos en respuesta a un aviso diario de una variedad de categorías. Zak Ringelstein, cofundador de Zigazoo, describe la aplicación como un ‘TikTok para niños’. Los primeros usuarios son los hijos de Ringlestein. Él dice que observó cómo ellos se desconectaban del estudio cuando solo se quedaban mirando las pantallas, lo que lo llevó a concluir que la interacción es clave en el aprendizaje. La aplicación es para niños desde preescolar hasta secundaria, e invita a los usuarios a publicar videos cortos en respuesta a las indicaciones basadas en proyectos. Los ejercicios podrían parecerse a experimentos científicos, como construir un volcán de bicarbonato de sodio o recrear el sistema solar a partir de elementos domésticos, y los padres controlan la aplicación.Lingumi

    Lingumi ayuda a niños de 2 a 6 años a aprender inglés. La aplicación utiliza tecnología de escucha de voz para escuchar a los niños hablar, lo que permite a los educadores y a los padres evaluar su progreso en la pronunciación y la fluidez.

    Make Music Count ayuda a los estudiantes a aprender matemáticas a través de la música, usando un piano digital. Cada ecuación resuelta corresponde a una tecla del teclado, y una vez que se resuelven todas las ecuaciones, las teclas se alinean y se reproducen con canciones populares.

    Todavía estamos en los primeros días de la tecnología de aprendizaje remoto. Los enfoques del aprendizaje digital todavía son algo escépticos: estamos haciendo lo mismo que hicimos en el aula, pero poniéndolo en línea, porque todavía estamos sacudiendo viejos hábitos y descubriendo lo que es posible en línea.

    Pero las nuevas empresas que se construyen en el ciberespacio vienen a solucionar esos problemas, como la interacción y todas las herramientas necesarias para mantener la atención de los niños, sostener el interés y fomentar su espíritu crítico. Aún estamos en estadías tempranas, pero ya el mercado comienza a resolver y potenciar las herramientas tecnológicas. Mientras tanto, son bienvenidas por padres y educadores, que buscan cualquier ayuda que puedan obtener en estos momentos Covid y los que vendrán posterior al mismo.