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  • Tres escenarios tras el ataque de EE UU a Irán

    Tras titubear sobre si Estados Unidos entraría en la guerra de Israel contra Irán, el presidente Donald Trump finalmente tomó una decisión. En la madrugada del domingo, aviones de combate y submarinos estadounidenses atacaron tres instalaciones nucleares en Natanz, Isfahán y Fordow, donde los iraníes tienen una planta de enriquecimiento de uranio enterrada a unos 80 metros bajo una montaña.

    Estos ataques deben considerarse parte de una secuencia que comenzó con la guerra de Gaza tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, y que continuó con los ataques de Israel contra Hezbolá (el grupo militante respaldado por Irán en el Líbano) y la caída del régimen de Assad, respaldado por Irán, en Siria.

    Irán nunca ha estado tan débil como ahora. Y cuando Trump dijo que podría tardar dos semanas en decidir si bombardear Irán, es probable que los israelíes le presionaran para que actuara antes.

    Podemos suponer que hubo mucha presión israelí sobre Trump para que utilizara los proyectiles de munición masiva, los bunker buster de 13 600 kilogramos. «bunker buster», que solo Estados Unidos puede desplegar con sus bombarderos B2.

    ¿Qué puede ocurrir ahora? Hay varios escenarios posibles.

    Irán contraataca

    Los iraníes saben que no tienen la fuerza necesaria para enfrentarse a EE. UU. y que los estadounidenses pueden causar enormes daños a su país e incluso poner en peligro la estabilidad del régimen iraní.

    Esta es siempre la principal consideración del régimen clerical liderado por el líder supremo Alí Jamenei: todo lo demás es secundario.

    Para evaluar la posible reacción de Irán, podemos fijarnos en cómo respondió al asesinato del jefe de la Fuerza Quds, unidad de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica, Qassem Soleimani, en enero de 2020.

    Irán dijo que habría una gran reacción, pero lo único que hizo fue lanzar una lluvia de misiles contra dos bases estadounidenses en Irak, que no causó víctimas mortales ni daños significativos. Tras esa represalia simbólica, Irán declaró que el asunto estaba zanjado.

    Es probable que la reacción de Irán a los nuevos ataques siga esta línea. Probablemente no querrá entrar en una espiral de represalias lanzando ataques contra instalaciones estadounidenses en la región. Trump ha prometido responder con la fuerza:

    Irán, un matón de Oriente Medio, debe ahora hacer las paces. Si no lo hace, los futuros ataques serán mucho mayores y mucho más fáciles.

    Tampoco está claro cuánto tiempo podrá Irán continuar esta guerra. Depende en gran medida del número de misiles balísticos y lanzadores que le queden.

    Existen diversas estimaciones sobre cuántos misiles balísticos puede tener Irán en sus arsenales. Se creía que tenía unos 2 000 misiles capaces de alcanzar Israel al comienzo de la guerra. Algunas estimaciones afirman que Irán ha disparado 700 de ellos; otros hablan de unos 400. Sea cual sea la cifra, sus reservas están disminuyendo rápidamente.

    Israel también ha destruido aproximadamente un tercio de los lanzadores de misiles balísticos de Irán. Si consigue destruirlos todos, Irán tendría una capacidad muy limitada para contraatacar.

    Irán da marcha atrás

    Antes de que Estados Unidos se involucrara en el conflicto, Irán dijo que estaba dispuesto a negociar, pero que no lo haría mientras Israel siguiera atacando.

    Así pues, una posibilidad es que ahora se alcance algún tipo de compromiso, en el que Israel anuncie un alto el fuego e Irán y Estados Unidos acuerden reanudar las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán.

    El gran problema es que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que no confía en el proceso de negociación y que no quiere detener las acciones militares hasta que todas las instalaciones nucleares de Irán hayan sido completamente destruidas. También ha estado bombardeando las terminales petroleras y las instalaciones de gas para ejercer aún más presión sobre el régimen.

    Pero el régimen se ha mostrado increíblemente decidido a no perder prestigio. Sufrió una gran presión en diferentes momentos durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y nunca consideró rendirse hasta que un misil estadounidense derribó por error un avión de pasajeros iraní, matando a 290 personas.

    Irán aceptó entonces un alto el fuego negociado por la ONU. Pero la guerra entre Irán e Irak duró ocho años y causó aproximadamente un millón de muertos. Y cuando el entonces líder supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini, aceptó el alto el fuego, dijo que era «peor que beber veneno».

    Dado el estado de las capacidades militares de Irán, Jamenei, el actual líder supremo, podría rendirse simplemente para intentar preservar el régimen. Pero esto supondría un gran retroceso para él.

    El régimen es muy impopular, pero, según mi experiencia, el pueblo iraní es muy patriota, leal a su país, si no al régimen. Aunque es difícil evaluar la opinión en un país de 90 millones de habitantes, muchos iraníes no querrían que Estados Unidos o Israel les ordenaran nada y preferirían seguir luchando.

    Netanyahu ha dicho que quiere crear las condiciones para que el pueblo iraní se levante contra el régimen.

    Pero vale la pena tener en cuenta que lo contrario de la autocracia no es necesariamente la democracia. Podría ser el caos. Irán tiene una gran variedad de grupos étnicos y podría haber enormes desacuerdos sobre qué debería sustituir al régimen clerical en caso de que cayera.

    En esta etapa, es probable que el régimen logre mantenerse unido. E incluso si Jamenei falleciera repentinamente, el régimen probablemente podría reemplazarlo rápidamente.

    Aunque no sabemos quién será su probable sucesor, el régimen ha tenido mucho tiempo para planificarlo. Los altos cargos también saben que una lucha por la sucesión tras Jamenei pondría realmente en peligro al régimen.

    La implicación de EE. UU. es limitada

    Según la nueva encuesta de The Economist y YouGov, publicada el 17 de junio, el 60  % de los estadounidenses se oponía a unirse al conflicto entre Israel e Irán, con solo un 16 % a favor. Entre los republicanos, el 53 % se oponía a la acción militar.

    Por lo tanto, estos ataques no son una medida claramente popular entre los estadounidenses en este momento. Sin embargo, si se trata de un hecho aislado y logra poner fin rápidamente a la guerra, es probable que Trump reciba el aplauso de la mayoría de la población.

    Otra cuestión es si los 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 % de Irán han sido destruidos en el ataque estadounidense.

    Si no han sido destruidos, y dependiendo del daño causado a sus centrifugadoras, Irán podría reconstruir su programa nuclear con relativa rapidez. Y podría tener más incentivos para enriquecer aún más este uranio hasta alcanzar un 90 % de pureza, o un nivel apto para fabricar armas, con el fin de construir un dispositivo nuclear.The Conversation

    Ian Parmeter, Research Scholar, Middle East Studies, Australian National University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Más peligro nuclear hoy que en 1962?

    En 1962, el mundo se paralizó ante la Crisis de los Misiles en Cuba. Estados Unidos y la URSS, con John F. Kennedy y Nikita Jrushchov al mando, estuvieron a un paso real de la guerra nuclear. Y sin embargo, a último momento, se impuso la diplomacia, el miedo mutuo, la cordura: ambos líderes comprendieron que no habría vencedores si apretaban el botón.

    Hoy, más de 60 años después, cabe preguntarse: ¿Los líderes actuales —Putin, Trump, Netanyahu, Jamenei— tienen la misma lucidez racional y sentido histórico que sus antecesores?

    ¿Qué ha cambiado?

    En la Guerra Fría:

    • Solo dos superpotencias nucleares marcaban el tablero: EE.UU. y la URSS.
    • Existían canales diplomáticos activos, incluso en el clímax del enfrentamiento.
    • El miedo era estructural: la doctrina de Destrucción Mutua Asegurada (MAD) actuaba como freno.

    Hoy:

    • Rusia amenaza con armas nucleares tácticas en Ucrania casi como parte de su retórica oficial.
    • EE.UU. bombardea instalaciones nucleares iraníes (Fordow, Natanz, Isfahán) abriendo un nuevo frente global.
    • Israel e Irán se han convertido en actores estratégicos con capacidad de arrastrar a las potencias a un conflicto regional con consecuencias globales.
    • Las plataformas digitales aceleran los impulsos, y los líderes toman decisiones bajo presión mediática constante —sin el mismo tiempo para la reflexión estratégica que tenían Kennedy o Jrushchov.

    ¿Jugaban Israel o Irán un rol como el actual en la Guerra Fría?

    No. Durante la Guerra Fría:

    • Israel era un actor militar relevante pero periférico, sin declarada capacidad nuclear hasta fines de los 60s.
    • Irán era un aliado estratégico de EE.UU. hasta la Revolución Islámica de 1979. No tenía ambiciones nucleares declaradas ni protagonismo militar regional como hoy.

    Hoy, ambos son nodos claves en el equilibrio de poder:

    • Israel, con un arsenal nuclear no declarado y doctrina de represalia inmediata.
    • Irán, decidido a desafiar la hegemonía regional y, tras los ataques, más expuesto que nunca a tomar decisiones extremas.

    ¿Qué hay del liderazgo?

    Kennedy tenía 45 años, estaba rodeado de asesores científicos, militares y diplomáticos que lo presionaban para atacar, pero él optó por el diálogo, el bloqueo y el intercambio secreto de misiles en Turquía por misiles soviéticos en Cuba.

    Trump hoy se jacta de haber ordenado bombardeos nucleares preventivos. Putin habla del “uso legítimo de lo nuclear” si Rusia se ve amenazada. La contención emocional parece haber cedido espacio al orgullo nacionalista.


    Entonces: ¿subestimamos o sobrestimamos el peligro?

    Puede que el miedo colectivo al hongo atómico haya disminuido —por distancia generacional—, pero los riesgos no son menores.
    Hoy hay más actores, menos tratados, y líderes más impredecibles.

    Einstein dijo:

    “No sé con qué armas se peleará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta será con palos y piedras.”

    ¿Estamos haciendo algo —como humanidad— para evitar que tenga razón?

  • Las guerras comerciales atentan contra el multilateralismo, alientan la volatilidad de los mercados y generan incertidumbre

    Trump escala posiciones en sus declaraciones de guerra comercial y recién ha empezado su segundo mandato. Ante la protesta del gobierno colombiano por las condiciones de deportación de sus ciudadanos, el 47º presidente estadounidense respondió con un furibundo anuncio de 25 % de aranceles (lo que obligó a Petro a echar atrás sus exigencias). Contra Canadá y México, sus vecinos y socios comerciales, acaba de firmar una subida arancelaria también del 25 %. ¿Las razones? Según Trump, el coladero que son sus fronteras para el paso de drogas e inmigrantes ilegales. A China le ha impuesto, por ahora, un 10 % arancelario. Pero la promesa electoral fue de un 60 %. Las guerras comerciales son, en el siglo XXI, uno de los instrumentos estratégicos más controvertidos en el ámbito de las relaciones internacionales.

    La economía, un factor geoestratégico

    Los aranceles han sido utilizados históricamente para proteger las industrias locales y equilibrar las balanzas comerciales. No obstante, su empleo actual va más allá de su propósito original.

    Estas políticas han transformado las dinámicas económicas globales, reconfigurando cadenas de suministro y mercados, e impactando profundamente en las estructuras geopolíticas, sociales y financieras.

    Competitividad y fortaleza tecnológica

    El uso contemporáneo de las guerras comerciales responde a una lógica más compleja y multifacética. En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, los aranceles impuestos por los últimos gobiernos han buscado tanto limitar la competitividad de China como preservar la supremacía tecnológica y económica estadounidense.

    Esta estrategia, sin embargo, no se limita a un enfrentamiento bilateral. Estados Unidos también ha impuesto barreras comerciales a socios tradicionales como la Unión Europea y Canadá. Así, las alianzas tradicionales se han convertido en secundarias frente al objetivo unilateral de maximizar beneficios.

    Esta política ha sido justificada bajo argumentos de seguridad nacional, un recurso legal que ha generado tensiones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que desafía los principios de no discriminación y multilateralismo que han sustentado el sistema comercial global desde mediados del siglo XX.

    Los impactos de estas políticas repercuten tanto en las relaciones entre gobiernos como, de manera directa, en los consumidores y productores.

    Aranceles y economía doméstica

    La implementación de aranceles sobre productos provenientes de China, como bienes tecnológicos y equipos manufacturados, ha hecho aumentar sus precios en mercados como el estadounidense.

    Como ocurre siempre que los bienes se encarecen, esto ha perjudicado especialmente a los sectores más vulnerables de la población, al exacerbar las desigualdades económicas y afectar a su poder adquisitivo.

    Muchas empresas, para mantener su competitividad, han optado por relocalizar sus operaciones en países como Vietnam, Malasia o México, lo que conlleva costes de transición y adaptación.

    Regionalización contra el proteccionismo

    A nivel global, las guerras comerciales han desencadenado un fenómeno de regionalización, con el surgimiento de instrumentos como el Acuerdo para la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), liderado por China y firmado por países de Asia y Oceanía, y el Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP), suscrito por países de las costas del Pacífico de Asia y Latinoamérica. Con estos acuerdos, los países firmantes buscan contrarrestar los efectos de las políticas proteccionistas estadounidenses.

    Desde 2019 Estados Unidos mantiene el bloqueo a la elección de nuevos miembros del Órgano de Apelación de la OMC. Esto ha debilitado su capacidad de resolver disputas y ha incrementado la incertidumbre y la posibilidad de que las tensiones comerciales se intensifiquen.

    Si bien la regionalización obliga a revisar la sostenibilidad del sistema multilateral de comercio, en este contexto de inestabilidad e incertidumbre los países buscan alternativas que les garanticen estabilidad económica. Aunque estas soluciones refuercen la fragmentación del comercio global.

    Guerra comercial y geopolítica

    El impacto de las guerras comerciales también se manifiesta en la esfera geopolítica. La rivalidad entre Estados Unidos y China, impulsada en parte por los aranceles y las restricciones tecnológicas, redefine las alianzas internacionales.

    Por un lado, países como Japón y Corea del Sur han estrechado lazos con Estados Unidos para contrarrestar la influencia china.

    Por otro, economías emergentes en América Latina, como México y Brasil, hacen frente a presiones para alinearse con uno de estos bloques, lo que limita su capacidad de maniobra y autonomía en el escenario global.

    En Europa, las tensiones con Estados Unidos han llevado a la Unión Europea a preparar nuevos aranceles y a fortalecer las regulaciones para proteger sus industrias estratégicas, como la automotriz y la tecnológica.

    Incertidumbre y volatilidad

    Si bien la fijación de aranceles puede ofrecer a los países que los aplican beneficios inmediatos en términos de ingresos fiscales o influencia política, sus costos sociales y económicos pueden ser enormes.

    Las guerras comerciales afectan a los flujos de bienes y servicios, pero también a la estabilidad financiera.

    Las tensiones comerciales aumentan la volatilidad de los mercados bursátiles, afectan las decisiones de inversión y debilitan las perspectivas de crecimiento económico global.

    La incertidumbre generada por el proteccionismo obliga a las empresas a adaptarse a un entorno cambiante e impredecible. Las guerras comerciales han evidenciado la fragilidad de las cadenas de suministro globales, la importancia de diversificar fuentes de producción y la necesidad de fortalecer instituciones multilaterales que promuevan un comercio justo y equitativo.

    ¿Qué hacer?

    La solución va más allá de eliminar aranceles o revertir políticas proteccionistas: se necesita un enfoque más estratégico y resiliente. Esto implica fomentar la cooperación internacional para abordar las tensiones comerciales, reformar los mecanismos de resolución de disputas de la OMC y promover la relocalización de cadenas de suministro hacia regiones más estables.

    Los países que aplican aranceles también deben considerar el impacto de esta medida en las familias. El aumento de los precios debe obligar a tomar medidas que mitiguen el aumento de las desigualdades sociales y protejan a los sectores más vulnerables.

    Las guerras comerciales del siglo XXI reflejan un equilibrio complejo entre la protección de los intereses nacionales y la preservación de la estabilidad global. La clave para avanzar radica en adoptar un enfoque basado en la cooperación y la sostenibilidad que, además de los beneficios económicos inmediatos, también tome en cuenta el bienestar colectivo y la cohesión internacional a medio y largo plazo.The Conversation

    Armando Alvares Garcia Júnior, PDI. Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • La Espeluznante Realidad de la Deuda Estadounidense: ¿Hacia un Colapso Financiero sin Precedentes?

    El creciente peso de la deuda estadounidense ha suscitado una alarma generalizada entre economistas y expertos, que advierten sobre las graves implicaciones de una crisis de deuda soberana. La cifra astronómica de más de USD $175 billones en pasivos, una cifra astronómica que incluye pasivos por seguridad social y Medicare, revelada en el reciente Informe Financiero del Gobierno de los Estados Unidos de febrero de 2024, ha encendido las alarmas sobre el futuro financiero del país.

    La realidad es desalentadora: Estados Unidos enfrenta una montaña de deuda que amenaza con sumirlo en un colapso financiero de proporciones catastróficas. La situación se complica aún más por el hecho de que el gobierno federal solo pudo recaudar USD $1,86 billones el año pasado, una cantidad que queda muy por debajo de lo necesario para hacer frente a sus compromisos financieros.

    El analista financiero Brent Donnelly plantea una perspectiva sombría al sugerir que el gobierno podría verse tentado a confiscar activos privados, incluidos los USD $177 billones en activos de hogares y organizaciones sin fines de lucro, como una medida desesperada para tratar de pagar la deuda. Sin embargo, esta cifra incluye todo lo que poseen los estadounidenses, desde fondos de cobertura hasta fideicomisos personales. La realidad es que la cifra recaudada de USD $1,86 billones el año pasado, es una cifra ya inflada por el gasto deficitario.

    Además, el dólar ha perdido alrededor del 25% de su valor real desde 2020. Si se liquidaran los activos privados o si ocurriera una crisis financiera, el valor de esos USD $177 billones se desplomaría. Esta acción tendría repercusiones devastadoras en la economía y en la confianza pública.

    deuda estadounidense

    Las promesas incumplibles del gobierno estadounidense, que incluyen generosos beneficios de seguridad social y Medicare, representan un lastre cada vez más insostenible para las finanzas públicas. Además, las obligaciones del país hacia sus aliados extranjeros y acreedores nacionales e internacionales plantean desafíos adicionales que podrían minar la confianza en el dólar y en la economía estadounidense.

    En un intento por cumplir estas promesas, el gobierno podría verse obligado a tomar medidas extremas, como aumentar masivamente los impuestos o recortar drásticamente los servicios públicos. Tales acciones solo intensificarían la crisis económica y social, erosionando aún más la confianza en las instituciones públicas y socavando la cohesión social.

    El futuro de la economía global pende de un hilo mientras Estados Unidos enfrenta su creciente montaña de deuda. La incertidumbre económica y política plantea interrogantes sobre el camino a seguir y las decisiones que se tomarán en los próximos años. En este contexto, las criptomonedas y la tecnología blockchain podrían surgir como refugios de valor ante la incertidumbre de la deuda estadounidense, mientras que la inteligencia artificial continúa avanzando como una herramienta potencial para transformar industrias y economías enteras.

    La situación actual plantea desafíos monumentales y plantea la urgente necesidad de abordar la crisis de la deuda de manera eficaz y sostenible. El futuro de Estados Unidos y de la economía global depende de las decisiones que se tomen en los próximos años y de la capacidad de la nación para superar estos desafíos con determinación. Y en caso que así no lo hicieren, estar preparados para cualquier eventualidad cubriendo nuestro trabajo y ahorro frente a los desatinos del gobierno y bancos centrales.

  • Los lazos de China con Cuba y su creciente presencia en América Latina suscitan inquietud en Washington

    Los líderes de Washington y Pekín están presionando para volver a encauzar las relaciones entre Estados Unidos y China. Por este motivo, el secretario de Estado estadounidense Antony Blinken se reunió con el Presidente Xi Jinping en China en junio de 2023 para reabrir las vías de comunicación entre ambos países.

    Pero el trabajo para estabilizar las cuestiones de seguridad, un punto de discordia desde hace mucho tiempo, puede tener un horizonte más largo.

    De hecho, la decisión del ejército estadounidense de derribar un presunto globo espía chino que había estado sobrevolando el país en febrero de 2023 desbarató el viaje diplomático que Blinken tenía previsto realizar al gigante asiático a principios de año.

    Ahora hay noticias de que China ha hecho tratos con Cuba para instalar una estación de escuchas electrónicas en la isla, a sólo 90 millas de Florida –algo que funcionarios del gobierno cubano han negado– y para construir una instalación de entrenamiento militar allí. Estos movimientos reflejan los esfuerzos de China por aumentar su influencia en América Latina y el Caribe.

    Un funcionario de la administración Biden dijo en junio que el espionaje de China desde Cuba es un problema continuo que precede al tiempo del presidente en el cargo y que la inteligencia estadounidense sabía que China había mejorado las instalaciones de espionaje existentes en Cuba en 2019.

    Un globo espía iluminado vuela en el cielo nocturno cerca de edificios iluminados y sobre una sección de arena de una playa cercana al océano.
    Un presunto globo espía chino sobrevuela Myrtle Beach, Carolina del Sur, el 4 de febrero de 2023, antes de que el ejército estadounidense lo derribara.
    Peter Zay/Anadolu Agency via Getty Images

    Como investigador de las relaciones entre China y América Latina y exfuncionario del gobierno de Estados Unidos, he visto de primera mano la creciente influencia de China en América Latina y el Caribe y me preocupan sus implicaciones de largo alcance para la seguridad nacional de Estados Unidos.

    Tan lejos, tan cerca

    La base de espionaje y las instalaciones de entrenamiento militar que China planea construir en Cuba estarían situadas cerca de la estación naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo, sede de varias instalaciones militares estadounidenses como el Mando Sur de EE.UU. en Miami y el Mando Central de EE.UU. y el Mando de Operaciones Especiales de EE.UU. ambos en Tampa.

    La instalación permitiría a los agentes de inteligencia chinos interceptar mejor la información militar sensible transmitida entre los mandos estadounidenses, seguir la pista de altos dirigentes diplomáticos y militares en sus desplazamientos por la región, vigilar los movimientos de buques navales y comerciales y obtener detalles sobre ejercicios, conferencias y entrenamientos militares de Estados Unidos con varios países de América Latina y el Caribe.

    La instalación también podría reforzar el uso que hace China de las redes de telecomunicaciones para espiar a los ciudadanos estadounidenses.

    Las autoridades estadounidenses sospechan desde hace tiempo que las empresas de telecomunicaciones chinas Huawei y ZTE instalan servidores y equipos de red en todo el mundo, incluida Cuba, para ayudar al gobierno chino a recopilar información confidencial sobre dirigentes gubernamentales locales y ciudadanos particulares.

    Empresas chinas como China Harbor Engineering Company han construido docenas de proyectos de puertos de aguas profundas en países de América Latina y el Caribe, donde las agencias de inteligencia chinas podrían rastrear los movimientos de buques comerciales o navales estadounidenses en torno a importantes rutas marítimas como el Canal de Panamá. Eso podría ayudar a China a comprender dónde restringir las rutas marítimas estadounidenses durante un posible conflicto militar.

    Un hombre con camisa azul claro de cuello abierto, lee en un micrófono desde una hoja de papel.
    El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossio, rechazó los informes de prensa estadounidenses sobre una base de espionaje china planeada allí durante una conferencia de prensa el 8 de junio de 2023.
    Yamil Lage/AFP via Getty Images

    Las empresas chinas también han construido u operan 12 instalaciones de investigación espacial en Sudamérica que pueden utilizarse para la investigación espacial legítima. Pero funcionarios estadounidenses y de otros países han expresado su preocupación por la posibilidad de que estas mismas instalaciones se empleen para espiar satélites estadounidenses e interceptar información sensible.

    La policía china ilegal

    Las fuerzas policiales chinas también tienen una presencia cada vez mayor. En abril de 2023, el FBI detuvo a dos ciudadanos chinos por dirigir presuntamente una comisaría ilegal en el barrio chino de Nueva York. Según The New York Times, los arrestados acosaban supuestamente a disidentes chinos que vivían en Estados Unidos.

    China presuntamente gestiona 100 de estos puestos policiales en todo el mundo. Catorce de ellos se encuentran en ocho países de América Latina y el Caribe.

    Además, el país asiático ha intensificado su compromiso con las fuerzas del orden en América Latina y el Caribe, donando chalecos antibalas, cascos y vehículos a las fuerzas de seguridad locales. En paralelo, agentes de las fuerzas del orden latinoamericanas y caribeñas han viajado a China para recibir formación.

    China
    China
    El FBI sospecha que el gobierno chino utilizó este edificio de Chinatown, en Nueva York, como comisaría secreta para intimidar a los disidentes que vivían en Estados Unidos.
    Spencer Platt/Getty Images

    La participación de China en actividades policiales en estos países erosiona la posición de Estados Unidos como socio preferente de la región en materia de seguridad.

    El largo viaje del fentanilo

    Mientras tanto, una importante fuente de conflicto entre Estados Unidos y China es el suministro de la droga fentanilo. En abril de 2023, la administración Biden declaró el fentanilo una amenaza emergente para la seguridad nacional.

    La cadena mundial de suministro de fentanilo suele terminar en las calles de Estados Unidos, pero comienza en varios laboratorios de empresas farmacéuticas en China. Los departamentos estadounidenses del Tesoro y de Justicia han sancionado o acusado a varias empresas y particulares chinos por vender a sabiendas precursores de fentanilo a operativos de cárteles mexicanos, que luego producen el mortal fentanilo y lo venden a los toxicómanos estadounidenses.

    La conexión China–Cuba es sólo un ejemplo de cómo el gobierno chino y las empresas chinas llevan décadas expandiendo su influencia a las puertas de Estados Unidos. No sólo a través del comercio y la inversión, sino también mediante actividades de espionaje, militares, policiales y de narcotráfico.

    Estas actividades afectarán en gran medida a la seguridad nacional de Estados Unidos en los próximos años.The Conversation

    Leland Lazarus, Associate Director of National Security, Florida International University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Estados Unidos se viene latinoamericanizando

    La degradación conceptual que ha penetrado en algunos de los máximos referentes políticos de los Estados Unidos le da la espalda a una larga tradición que produjo la revolución más constructiva a favor de los derechos individuales de la historia de la humanidad.

    En otra oportunidad he recurrido a lo que ahora apunto en el título de esta nota para describir lo que viene sucediendo en el otrora baluarte del mundo libre. Esta vez, como una muestra más del declive estadounidense que viene operando desde hace un tiempo, una de las manifestaciones recientes y más contundentes tuvo lugar en la sala de prensa en la Casa Blanca a raíz de una expresión de Jen Psaki, la vocera presidencial de Joe Biden. Respondiendo a una pregunta periodística afirmó que “los precios suben debido a la codicia de empresarios”. Una conclusión alarmante por su insensatez, digna de republiquetas africanas o las peor ubicadas de la región latinoamericana.

    ¿Cómo es posible que en Estados Unidos puede deslizarse una tropelía de esa magnitud nada menos que en el centro del poder gubernamental y con el natural aval de las autoridades del caso? Este desbarranque mayúsculo sólo puede tener lugar debido a una degradación conceptual de características exponenciales que han penetrado en mentes de un modo sumamente peligroso para la supervivencia de la sociedad libre a contracorriente de los sólidos valores y principios de los Padres Fundadores de esa nación.

    En su momento destacamos con enorme preocupación el persistente incremento del gasto público, el déficit y el endeudamiento generado por el anterior presidente Donald Trump. También subrayamos su desgraciado e inaceptable rol en el rechazo de los resultados electorales según normas por él aceptadas en la contienda y certificadas por los cincuenta estados, sesenta y un jueces federales y locales (ocho de los cuales designados por el propio Trump) y por su vicepresidente Mike Pence. Luego el sucesor Joe Biden se decide por acentuar los antes mencionados guarismos de gasto, déficit y deuda junto con expansiones adicionales en la base monetaria lo cual se traduce en la inflación mayor de los últimos treinta y nueve años.

    En mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos detallo la referida declinación en materia de relaciones exteriores, de varios aspectos en la Justicia, de la educación, de la economía, el federalismo, los problemas con las drogas alucinógenas para usos no medicinales, las trabas migratorias, las fuerzas paramilitares y los servicios de inteligencia, el terrorismo, la estructura fiscal y en general los límites al poder. Cierro aquella obra con un pensamiento de Ronald Reagan con la advertencia que “Usted y yo tenemos un rendez-vous con el destino. Preservar esto para nuestros hijos, la última esperanza del hombre en la tierra, o sentenciarlos al primer paso hacia mil años de oscuridad. Si fracasamos, por lo menos que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan decir que hemos justificado nuestro paso por aquí. Que hicimos todo lo que podía hacerse”.

    En algunos ámbitos ha penetrado en suelo estadounidense la idea atrabiliaria que los precios dependen de la voluntad empresaria en lugar de percatarse que si fuera así no habría techo alguno en los precios puesto que todo comerciante intenta embolsarse con lo máximo que pueda del mismo modo que todos los que trabajan desean ser retribuidos con los mayores salarios. Si fuera así el vendedor de caramelos colocaría su producto a un millón de dólares la unidad pero las cosas no son ni remotamente de ese modo, hay algo que se conoce como la ley de la oferta y la demanda por una parte, y por otra cuando la llamada autoridad monetaria expande la cantidad de dinero el poder adquisitivo se derrite puesto que hay más billetes persiguiendo la cantidad de bienes y servicios disponibles.

    No es una treta que de resultado en mentes medianamente despiertas el endosar la responsabilidad de los procesos inflacionarios a los comerciantes con la idea de desviar la atención de los manotazos gubernamentales que imponen esa carga tributaria no legislada que conocemos con el nombre de inflación para no recurrir a la verdadera expresión que es una estafa legal en el contexto del abuso de poder.

    Como lo han señalado una y otra vez economistas de renombre, la inflación es consecuencia de la expansión en la cantidad de dinero que imponen las bancas centrales y las llamadas “expectativas” nada tiene que ver puesto que si un comerciante eleva los precios más allá de lo que absorbe la demanda simplemente verá contraerse sus ventas. Para que tenga lugar el aumento de precios más allá de las condiciones de mercado, es indispensable que sean convalidados por expansión de moneda.

    El efecto central del daño inflacionario es que distorsiona los precios relativos, esto es desdibuja las únicas señales con que cuenta el mercado para guiar a los operadores económicos respecto al uso de los siempre escasos factores de producción e inducir al despilfarro que al consumir capital hace que los salarios e ingresos en términos reales se contraigan.

    En el caso de la conferencia de prensa a la que aludimos en este artículo también se dijo que la inflación “significa el aumento general de precios” lo cual no es correcto ya que si fuera de ese modo no habría problema con la inflación en cuanto a que no se produciría el desequilibrio entre precios e ingresos puesto que todos los precios galoparían al mismo ritmo y tengamos en cuenta que los salarios también son precios. En ese caso una inflación del treinta por ciento anual, mensual o semanal no provocaría el antes mencionado desequilibro. Habría eso si eventualmente que transportar el dinero en carretillas, habría que corregir las columnas en los libros de contabilidad y modificar los dígitos en las calculadoras, pero como queda dicho la distorsión precios-salarios no tendría lugar. El problema central entonces con la inflación monetaria es la desfiguración de los precios relativos.

    El rol del empresario en una sociedad libre se circunscribe a que para mejorar su situación patrimonial no tiene más remedio que ofrecer bienes y servicios que demandan sus congéneres: si acierta en las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y si yerra incurre en quebrantos. El cuadro de resultados hace de guía para la utilización de los fondos disponibles al efecto de otorgarle el mejor uso posible dadas las circunstancias imperantes.

    Por otro lado, los prebendarios que operan en alianza con el poder de turno en base a privilegios y mercados cautivos son la máxima expresión de la explotación a sus semejantes y lo contrario de lo que significa un empresario en una sociedad abierta.

    En resumen, la codicia que hay que combatir con toda la fuerza de la ley es la que llevan a cabo funcionarios con el fruto del trabajo ajeno. Como ha señalado Thomas Sowell “no entiendo cómo se condena el uso y la disposición de lo propio como un acto de codicia y se exculpa el echar mano coactivamente a los recursos de otros en nombre de la denominada justicia social”. Por último, en este sentido Freidrich Hayek explica que “el adjetivo social unido a cualquier sustantivo lo convierte en su antónimo: derechos sociales, constitucionalismo social, economía social y justicia social” puesto que esto último solo puede tener dos acepciones: o es una redundancia ya que la justicia no puede ser vegetal o mineral o significa sacarles a unos lo que les pertenece para entregarlo a otros lo cual contradice la definición clásica de justicia en cuanto a “dar a cada uno lo suyo”.

    Hoy aparece un peligro adicional en Estados Unidos además de lo antes señalado sobre el marcado deterioro de guarismos clave que incluyen una inflación creciente y es el denunciado en CNN por el ex comandante general Paul Eaton que se concreta en la constante presión a integrantes de las Fuerzas Armadas por parte de ciertos líderes políticos que acompañan la antes mencionada idea atrabiliaria del fraude electoral en al última contienda, lo cual -concluye el mencionado general también en nombre de otros camaradas de armas- pone en grave riesgo la continuidad institucional de la república. Afortunadamente hay destacados miembros del Partido Republicano como el anterior candidato a la presidencia y actual Senador Mitt Romney y distinguidos colegas que condenan enfáticamente la posición alimentada por Trump y el intento por desconocer el último resultado electoral sin atender las antedichas certificaciones.

    Para bien del mundo libre, hacemos votos para que merced a los múltiples y muy meritorios esfuerzos que se llevan a cabo en muy diversas fundaciones privadas y equivalentes para rectificar el rumbo en Estados Unidos puedan producirse resultados acorde, de lo contrario la libertad corre riesgos grandes. Muchos son los que advierten acerca de este declive pronunciado pero se destacan David Stockman y Ron Paul con sus libros y reiteradas apariciones en televisión con reflexiones muy atinadas y documentaciones sumamente detalladas, junto a valiosos consejos para apartarse de la degradación en su país en varios frentes por darle la espalda a lo mejor de la tradición estadounidense que produjo la revolución más constructiva a favor de los derechos individuales en lo que va de la historia de la humanidad.

  • China y EE.UU.: la pugna por ganar presencia en América Latina

    Las dos potencias mundiales se fijan en América Latina para incrementar sus inversiones a largo plazo.

    Por Antoni Belchi

    La nueva administración de Estados Unidos ha tenido el primer acercamiento con el gobierno de Beijing. El miércoles, Joe Biden mantuvo una llamada con su homólogo Xi Jinping donde aprovechó para trasladar su preocupación por las violaciones a los derechos humanos y las medidas económicas “injustas y coercitivas”que a su parecer, se están llevando a cabo desde el país asiático.

    El gobierno de Estados Unidos quiere mantener un acercamiento con China pero “con paciencia”, según dio a conocer la secretaria de Prensa de la Casa Blanca Jen Psaki. Lo que muchos se preguntan ahora es si esos contactos entre ambos gobiernos tendrán un impacto en América Latina, teniendo en cuenta que ambas potencias tienen una fuerte presencia en muchos países de la región.

    En los últimos tiempos, la inteligencia estadounidense ha informado de los movimientos que Beijing ha estado haciendo en esta parte del continente, una estrategia geopolítica para ganar más influencia en la región a través de la tecnología y el comercio de bienes.

    Algunos expertos en política internacional consultados por la Voz de América coinciden al afirmar que, durante mucho tiempo, la Casa Blanca, sin importar el color político, no ha tenido una política exterior “clara y fuerte” hacia América Latina y ha priorizado otras regiones del mundo.

    China y América Latina: los antecedentes

    Jeremy Martin, vicepresidente del Instituto de las Américas y especializado en las relaciones entre China, Estados Unidos y América Latina, dijo en declaraciones a la VOA que el gigante asiático cada vez tiene más incidencia en la región sur del continente americano gracias, en parte, a las estrategias impulsadas por Xi Jinping en los últimos tiempos.

    “China es muy importante en el mercado de exportaciones y relaciones comerciales entre países latinoamericanos, como Brasil, Argentina o Chile”, explicó.

    Una de las claves de esas sólidas relaciones está en que China ofrece “una gran demanda de productos agrícolas y de materia prima” procedentes de esos países de América Latina.

    La intensificación de esas relaciones ya ha tenido sus efectos. “En los últimos años, China ha jugado un papel muy importante y ha estado ganando terreno a Estados Unidos”, alerta Martin.

    La financiación en América Latina, la clave del éxito de China

    China ha incrementado su presencia en la región a través de la exportación de productos e implantando tecnología, como la red 5G que está desarrollando en algunas zonas.

    “Los esfuerzos de China en América Latina tienen que ver con intereses geopolíticos pero también por un interés de financiamiento”, analiza Martin sobre el creciente interés que ha mostrado el gobierno de Xi Jinping en los últimos años.

    Esa parte, la de la estrategia para conseguir financiamiento por parte de las economías latinoamericanas, “provocó una gran preocupación” al gobierno del expresidente Donald Trump, una inquietud que también comparte Joe Biden.

    “Ha habido una enorme cantidad de préstamos que han llegado a los países de América Latina por el Banco de Desarrollo de China (CDB por sus siglas en inglés) y por entes del gobierno de China que están financiando proyectos en esa región”, expuso señalando que eso le ha permitido avanzar en términos geopolíticos en la región.

    Estados Unidos: esfuerzo bipartidista para recuperar terreno en el hemisferio

    Muchos analistas señalan que países como China, Irán o Rusia han aprovechado que Estados Unidos había fijado sus intereses en política exterior en otros lugares y no en América Latina para avanzar “geopolíticamente” en esta región.

    “Desde el punto de vista latinoamericano, la queja siempre ha sido la misma: Que Estados Unidos no ha prestado suficiente atención a la región. Y es verdad, las últimas administraciones estadounidenses no han prestado atención necesaria a la región”, comenta.

    Ante este escenario, recuerda Martin, se han impulsado varias iniciativas bipartidistas para hacer frente a los movimientos que China ha liderado en la región. “Lo importante es que hay un acuerdo bipartidista, algo que necesitamos para enfrentar a las inversiones chinas en la región y cómo disminuir la importancia del mercado y la producción chinos en América Latina”, agrega al respecto.

    Biden ya ejerció de “enviado especial” en América Latina en el pasado

    El experto consultado por la VOA señaló que Joe Biden, ya en su época de vicepresidente junto a Barack Obama, “fungió como enviado especial de Estados Unidos en América Latina” impulsando políticas para incentivar las relaciones comerciales entre la potencia norteamericana y las naciones del sur del hemisferio occidental.

    “Es importante tener en cuenta eso ahora que está en el poder porque tiene mucha experiencia y mucho interés en confrontar los problemas de la violencia y el narcotráfico en Centroamérica, las violaciones de derechos humanos, etc.”, sostuvo.

    El presidente de Estados Unidos dijo en una entrevista con CBS que las relaciones entre ambas potencias se traducirán en una “extrema competencia”, especialmente en el terreno económico, aunque su propósito es evitar el “conflicto” entre ambos gobiernos.

    China sigue anunciando inversiones en Latinoamérica

    La Casa Blanca se enfrenta a un reto “complicado” teniendo en cuenta la fuerza que tiene ahora el gobierno de Xi Jinping. Un reciente informe, al que ha tenido acceso la VOA,  firmado por Margaret Myers, directora del programa de Asia y América Latina de Diálogo Interamericano, y el asesor Ricardo Barrios, lo pone de manifiesto.

    Beijing ya ha anunciado una inversión de 600 millones para desarrollar varios proyectos de infraestructuras en México. “México se encuentra entre los países de América Latina y el Caribe que tienen alianzas estratégicas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de China”, remarca el texto.

    La mejora de las relaciones entre China y México, dicen los analistas, “se interpretaría como un gesto intencionado, aunque nebuloso, que resaltaría el interés de China en tener una mayor participación” en ese país.

    Llamado de atención a Estados Unidos

    Pero también, consideran, sería un llamado de atención a la Casa Blanca por parte de China ya que dejaría en evidencia su intención de fortalecer lazos con países aliados de Estados Unidos.

    “Cualquier mejora del estatus diplomático de México también sería una señal clara para Estados Unidos de que China está comprometida a fortalecer sus lazos en la región, incluso con los socios más cercanos a Estados Unidos”, subrayan.

    Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela son otras de las naciones con las que el gobierno chino mantienen fuertes relaciones comerciales y de inversión.

  • Por qué la china Huawei es una amenaza a la seguridad nacional para Estados Unidos

    La detención en Canadá de Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei y directora financiera de la compañía, provocó un nuevo foco de conflicto entre Estados Unidos y China.

    Si bien no se revelaron los cargos en su contra, se conoció que el arresto se efectúo a instancias de Washington, debido a que la Casa Blanca cree que la empresa violó las sanciones a Irán.

    Por su parte, Pekín exigió la liberación inmediata de la ejecutiva y calificó la detención como una «violación a los derechos humanos».

    Huawei, que con el 15% del mercado global es el segundo mayor productor de celulares del mundo, ha sido objeto de prohibiciones en varios países occidentales porque temen que Pekín obligue a la compañía a revelar secretos industriales y otra información confidencial que podría poner en riesgo la seguridad nacional.

    Países como Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia han bloqueado al gigante por razones de seguridad. Mientras que otros como Canadá, Alemania, Japón y Corea del Sur han puesto a la firma bajo evaluación.

    Huawei, por su parte, defiende su independencia, negó las acusaciones e insistió en que es una empresa privada.

    Pero Estados Unidos argumenta que Huawei representa un riesgo para la seguridad nacional por los vínculos de su fundador Ren Zhengfei con la armada china, ya que fue un ex oficial del Ejército Popular de Liberación.

    Además, la Casa Blanca está preocupada por el rápido crecimiento en el mercado de infraestructura de red celular: es el mayor proveedor de equipos de telecomunicaciones del mundo. Las acusaciones de espionaje desde China a Estados Unidos se han alimentado con investigaciones de Bloomberg, rumores de un hackeo al teléfono del presidente Trump y respuestas ácidas desde altas esferas del gobierno chino.

    Así como China ocupa un lugar cada vez más preponderante en el escenario mundial, lo mismo le ocurre al gigante tecnológico. Con 178 mil empleados a nivel mundial, y 16 laboratorios de investigación repartidos en el planeta, está detrás de Samsung como una de las marcas que más smartphones vende. Además, es una de las empresas que más ha innovado en la expansión de la nueva red 5G, y ofrece tecnología de redes a más de 100 países en el globo. Por esta posición privilegiada en la industria, lograda en 30 años de existencia, esta multinacional con base en Shenzhen ha estrechado su relación con el gobierno chino, y servido de catapulta a otras marcas chinas que han logrado extender su mercado.

    Teóricamente, tener el control de la tecnología que está en el centro de las más importantes redes de comunicación le permitiría espiar o de interferir comunicaciones en cualquier eventual conflicto, especialmente en un contexto en que cada vez más productos funcionan a través de Internet.

    A Estados Unidos le preocupa especialmente una norma aprobada en 2017 por la Agencia Nacional China de Inteligencia que establece que las empresas deben «apoyar, cooperar y colaborar con el trabajo de inteligencia nacional».

    Después de la aprobación de esa normativa, EE.UU., Australia y Nueva Zelanda prohibieron a sus firmas locales que utilizaran Huawei para proveer la tecnología que permite el uso de las redes 5G.

    Son tres miembros del grupo que comparte información de inteligencia llamado «Los 5 ojos». El cuarto país del grupo es Canadá, que actualmente está revisando su relación con la empresa.

    Y Reino Unido hasta ahora no ha tomado ninguna determinación contra la empresa, aunque le ha solicitado que arregle problemas que representan «nuevos riesgos» para la red.

    En tanto que Huawei se presenta como una firma privada cuyos dueños son sus empleados y que no tiene vínculos con el gobierno chino, más allá de sus obligaciones impositivas.

    La compañía también asegura que entre sus prioridades está la seguridad de sus productos y que parte de la hostilidad de la que ha sido víctima se debe a que la empresa es vista como una amenaza desde un punto de vista comercial.

    En el pasado, el propio gobierno chino ha declarado que el bloqueo de los productos de Huawei se debe a «prácticas proteccionistas y discriminatorias».

    El nuevo episodio de hostilidad contra la firma se produce en medio de la guerra comercial entre Washington y Pekín, con el presidente Donald Trump acusando a China de prácticas comerciales injustas y de facilitar el robo de propiedad intelectual a las empresas estadounidenses.

    Por otro lado, en la medida que varios países planean introducir simultáneamente las redes de comunicación 5G, el escenario se ha vuelto más competitivo para las empresas que intentan adjudicarse contratos.

    «Hay una guerra de normas» tras bambalinas, dice Emily Taylor, del centro de estudios británico Chatham House.

    «Creo que la ventaja comercial de definir normas que favorecen a tus proveedores tecnológicos locales, también es algo que está en juego», completa la ejecutiva a BBC Mundo.

    Japón también prohibirá el uso gubernamental de dispositivos de telecomunicaciones fabricados por los gigantes chinos Huawei y ZTE debido a las preocupaciones sobre ciberseguridad, según informaciones aparecidas este viernes.

    La decisión podría aplicarse a partir del lunes, y llegaría después de que Estados Unidos solicitara a sus aliados que eviten los productos fabricados por esas dos compañías debido a los temores de que sirven para llevar a cabo ciberataques, indica Yomiuri Shimbun, citando fuentes gubernamentales no identificadas.

    Los productos japoneses que usen partes fabricadas por algunas de estas dos empresas chinas también quedarán excluidos del uso gubernamental.

    Según Yomiuri Shumbun, el gobierno no prevé citar directamente a las compañías para evitar el enfado de China.

    Al ser preguntado sobre estas informaciones, el portavoz gubernamental Yoshihide Suga no quiso hacer comentarios y dijo que Japón «coopera estrechamente con Estados Unidos» en cuestiones de ciberseguridad.

    Los asequibles teléfonos inteligentes de Huawei han logrado una fuerte incursión en el mundo desarrollado, pero la empresa se ha enfrentado a varios reveses en grandes economías occidentales debido a las preocupaciones sobre la seguridad.

    Fuente: IproUP

  • China, una nueva era de riesgos y oportunidades.

    Una de las diferencias entre una persona liberal y una conservadora es cómo el cerebro procesa la información ante cosas nuevas. Un conservador tiende a ver primero los posibles riesgos, antes de ver las posibles ventajas y oportunidades. El conservador es naturalmente cauteloso. El liberal es naturalmente curioso. Diferencias válidas para explicar la visión sobre las relaciones de Panamá con China.

    Panamá por fin decide entablar relaciones comerciales con China, algo muy esperado, y el presidente chino pronto nos visitará. Esta nueva era de relaciones chino-panameñas tiene una serie de ventajas y desventajas para Panamá. Pero como liberal veo las oportunidades que son enormes, pero sin omitir los riesgos potenciales. Por eso vamos hacer un giño a los conservadores y mostrar los riesgos primero, ya que las oportunidades y ventajas se caen de su peso.

    Riesgos.

    1. Los chinos no han firmado el tratado de neutralidad, Panamá corre el riesgo de quedarse involucrada en una rivalidad comercial y militar entre los dos principales socios comerciales del Canal de Panamá. Por eso deben evitarse gestos que se ven involuntariamente como que Panamá quiere favorecer a una de las partes. En este caso hablamos de la embajada China a orillas del Canal.

    Esta rivalidad comercial militar entre los Estados Unidos y China es muy similar a la que tuvieron los Estados Unidos con el Reino Unido en el siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX. Recordemos que los Estados Unidos negoció el tratado Clayton Bulwer con los británicos, a mediados del siglo XIX donde de hecho éstos reconocían la prioridad norteamericana en Centroamérica y el Caribe, dando a los primeros derecho primordial sobre un canal en la región. Al final el hecho de ser aliados militares y las relaciones comerciales y culturales permitieron que la supremacía naval británica diera paso pacíficamente a la norteamericana durante la segunda guerra mundial; pero en otros casos las rivalidades navales han terminado mal. Como pasó con los alemanes contra los británicos o con los japoneses con los norteamericanos.  Panamá debe tener una diplomacia madura para evitar verse involucrada en una rivalidad similar. Y esto da más sentido a que Colombia entre en la OTAN. Un seguro de vida cercano a Panamá para los Norteamericanos.

    Por eso debemos evitar la deuda gobierno a gobierno entre China y Panamá, que los chinos pidan bases militares en pago o por avaricia o falta de visión les demos ventajas en temas de seguridad que hagan que las alarmas de los estadounidenses salten.

    2. Los chinos tienen fama de que no les tiembla la mano para pagar coimas, y sabemos por experiencia que a nuestros políticos, periodistas y líderes sindicales no les tiembla la voz para pedir coimas y luego la mano para cobrarlas.  Esto hace que si el público no se fija, son capaces de meternos en cualquier esquema de proyectos faraónicos que no son viables y que nos van a endeudar por generaciones y que los chinos van a cobrar en especie. El caso del tren es el más obvio. Un proyecto que no puede ser económicamente viable y que probablemente nos va a meter en deuda que tendremos que pagar cediendo de hecho soberanía a los chinos, como le ha pasado a Pakistan, Siri Lanka, las Maldivas, Venezuela y a Zambia. Todos se metieron en deudas impagables con China, y todos terminaron cediendo bases militares, puertos y concesiones mineras a los chinos a muy largo plazo. Por eso hay que tener mucho cuidado en los proyectos que impliquen que el Estado panameño contraiga deudas con China. Inversiones chinas, sí; ¿deudas del estado con China? No son una buena idea.

    3. China teóricamente es un país comunista, donde no existe propiedad privada de los medios de producción. Pero claro que existe de hecho empresa privada y las empresas chinas compiten ferozmente entre ellas y tienen emprendedores e inversionistas como Jack Ma. Pero legalmente son empresas estatales aunque de hecho son empresas privadas con dueños. El problema de este capitalismo de estado es que legalmente significaría que Panamá tiene que permitir ahora que estados extranjeros tengan propiedad sobre la tierra y sobre empresas en Panamá. Además este sistema de facto hace muy difícil saber quiénes están detrás de muchas empresas chinas. En algunos casos, las empresas son propiedad del ejército chino, lo que crea problemas con los norteamericanos en materia de seguridad. Un ejemplo clásico, el tema de Huawei.

    4. Los chinos no tienen ningún compromiso con la democracia y no les importa con quién hacen negocios mientras los negocios se hagan. Los chinos están para hacer negocios, no para exportar modelos políticos y económicos como los norteamericanos o los rusos durante la guerra fría. Los norteamericanos que no son santos, han apoyado dictaduras en nuestra historia, pero han dejado de apoyarlas cuando les han creado problemas de imagen o la opinión pública de su países se les ha puesto en contra. A los chinos esto no les importa. El caso de Venezuela es un ejemplo. Mientras Maduro les dé lo que quieran, harán negocios con Maduro, o con Duterte o con quien sea.

    5. China es notoria por sus variables controles de calidad, de protección ambiental y laboral, y probablemente presionará a Panamá para que relaje sus estándares en estas materias.

    Pero están las oportunidades indudables de tener negocios con China.

    1. China es de hecho la segunda economía del mundo y nuestro segundo mayor usuario del Canal, es muy posible que en los próximos diez años pase a ser el primero. Simplemente no podemos seguir ignorando a la quinta parte de la población de la tierra, a la tierra de origen de la comunidad inmigrante más grande de Panamá, con una historia de más de 150 años. Se calcula que más o menos 2% de la población de Panamá o más, es de origen chino. Los chinos han sido pioneros en muchas prácticas comerciales por más de dos mil años. Empresas como AliBaba son pioneras en el comercio electrónico. La iniciativa de una nueva Ruta de la Seda es importante y Panamá no puede darse el lujo de quedarse afuera.

    2. China puede servirnos como una fuente de apoyo contra las presiones de la OCDE y la Unión Europea. Cuando el presidente chino habla de reforzar la concertación y coordinación en la ONU y la OMC, en defensa común del sistema multilateral del comercio y en promoción de una economía abierta mundial, es claro que tenemos un aliado, como Hong Kong, bajo el paraguas chino, ha logrado resistir las presiones de la OCDE para desmantelar su estructura de servicios. Eso sí, para esto necesitamos un presidente y una cancillería que estén a la altura de esta misión, algo que no tenderemos de seguro por los próximos 7 meses.

    3. China brinda oportunidades para la exportación, aunque los chinos son notoriamente proteccionistas en muchas cosas, y oportunidades para la inversión, aunque está el problema de la propiedad real de las inversiones. Está claro que Panamá tiene ahora un problema que nos impulsa a tratar con China. Antes la Zona Libre era la re exportadora de China por excelencia. Ahora los países prefieren comprar directamente a China. Para poder revertir esta tendencia, tenemos que hablar con China y poner centros de distribución de empresas chinas acá.

    En fin, los riesgos de la nueva era chino-panameñas son específicos, pero las oportunidades son abiertas y amplias. Son riesgos que se pueden controlar, porque las oportunidades son mucho más variadas. Tantas que no pueden enumerarse. Así que por ahora, el abrir el camino con China, tantas veces atrasado, es uno de los pocos logros del gobierno de Juan Carlos Varela.

  • Los productores de soja en medio de la guerra comercial.

    Los cultivadores de soja de EEUU, que están comenzando a cosechar su producto para el año que viene, saben que posiblemente tendrán que almacenar parte de su cosecha de la semilla oleaginosa para que enfrentar la gran guerra comercial con China.

    China impuso aranceles sobre los frijoles estadounidenses en represalia a las medidas de la administración Trump, y los compradores de la nación asiática están recurriendo a otras fuentes de suministro. Sin una solución rápida, los flujos comerciales globales de soja pueden cambiar irreversiblemente, excluyendo parte de los productos estadounidenses.

    Los últimos datos federales, muestran que las ventas de soja estadounidense a China han disminuido en un 94% con respecto a la cosecha del año pasado. La esperanza es que los precios suban antes de que el producto se eche a perder.

    El presidente Trump ha visto en los aranceles la herramienta para llevar a cabo los cambios en las relaciones económicas con China y otros socios comerciales con la idea de impulsar la industria estadounidense del acero o la fabricación de automóviles, que ha ido perdiendo terreno frente a sus rivales extranjeros. Pero eso tiene un alto costo para algunas industrias, como la agricultura, que ha prosperado en la era de la globalización gracias a la exportación de productos a mercados extranjeros.

    En 2017, la soja fue la mayor exportación agrícola de Estados Unidos a China, que representa alrededor del 60% del comercio mundial de productos básicos. El país consumió 110 millones de toneladas de soja en ese año, y el 87% de esos frijoles fueron importados, esto en gran parte para sostener su industria ganadera, ya que los granos se trituran para su uso en la alimentación animal.

    Después de China, los países de la UE son el segundo mayor comprador de soja procedente de EEUU, por lo que ante la posible pérdida del mercado chino, el desafío para los EEUU es encontrar suficiente demanda en Europa y en otras partes del mundo para absorber su producción de soja. La UE ha comprado tradicionalmente más a Brasil que a EEUU, aunque la brecha ha comenzado a cerrarse en los últimos años.

    En cuanto a China, ha dejado claro que ya está buscando satisfacer sus necesidades de soja en otras partes del mundo, y su proveedor clave a nivel mundial es Brasil, que se ha convertido en un importante productor en los últimos años, superando incluso a los EEUU. Pero también hay factores estacionales a considerar porque la temporada pico de Brasil tiende a ser más temprano en el año, mientras que la temporada en los EEUU es de otoño a invierno, por lo que es poco probable que Brasil por sí solo pueda satisfacer la demanda china. Algunas naciones que cultivan soja, como Canadá, están enviando sus propios frijoles a China a precios altos y luego compran frijoles estadounidenses a precios más bajos para satisfacer la demanda interna.

    Algunos analistas predicen que China se verá obligada a comprar más frijoles estadounidenses después de que agote estas fuentes, otros tienen la esperanza de que China y Estados Unidos alcancen un acuerdo para eliminar los aranceles, pero esperar conlleva riesgos, la soja puede echarse a perder. «Desafortunadamente, la esperanza es un plan de marketing terrible», dijo Nancy Johnson, directora ejecutiva de la Asociación de Productores de Soja en Dakota.

    El gobierno de Trump dijo en agosto de este año que distribuiría $3.6 mil millones a los agricultores de soja para compensar la caída en los precios del mercado. Sin embargo, la tasa de subsidio de 82.5 centavos por bushel cubre menos de la mitad de las pérdidas que enfrentan los agricultores en el país a los precios actuales del mercado.

    Los agricultores por su parte están planteandose diverisificar sus cosechas y plantar la mitad de los acres de soja y en su lugar, dedicar más tierra al maíz, y también al trigo por primera vez en dos décadas, y quizás a cultivos especiales como guisantes y frijoles negros, que requieren más trabajo y equipo especializado, pero que también tienen precios más altos en el mercado.

    En fin, la idea es encontrar un balance y no tener tantas pérdidas en medio de una guerra en el que el sector agricola está saliendo muy perjudicado.