Etiqueta: igualdad ante la ley

  • Entre tantas, un quinteto de mujeres ejemplares

    Lo primero es decir que para evaluar la inteligencia y los talentos de una persona es irrelevante el sexo y con mucho mayor razón para garantizar sus derechos. Lamentablemente esto no ocurrió en parte de la historia donde machos acomplejados tenían sojuzgadas a las mujeres, un crimen que puede ponerse a la altura del espanto de la esclavitud.

    Hoy día un mal llamado feminismo opera contra la mujer al pretender el establecimiento de cupos laborales, académicos y políticos lo cual constituye una bofetada a la mujer, al tiempo que introducen marxismo por doquier y todo tipo de afrentas a la feminidad.

    Habiendo dicho esto resumo mi homenaje a las mujeres destacando cinco figuras extraordinarias. De más está decir que en un espacio breve como el de una nota periodística ni en ningún otro texto cabría la enumeración de tantas y tantas mujeres extraordinarias, algunas conocidas por la opinión pública y las más desconocidas pero que llevan a cabo en muy diversas ocupaciones faenas admirables. Más aún muchas veces se pone en evidencia la mayor capacidad de la mujer respecto del hombre debido a su sensibilidad más aguda. Vamos entonces a nuestra muestra por cierto sumamente minúscula de los cinco casos anunciados.

    Primera, la pionera del auténtico feminismo o en otros términos la liberación de la mujer de la antedicha esclavitud encubierta, Mary Wollstonecraft que murió al dar a luz a Mary Godwin, la autora de Frankenstein que contrajo nupcias con Percy Shelley (el del poema “Power, like a desolating pestilente/ Pollutes whate`er it touches”). Aquella extraordinaria precursora escribió en 1792 A Vindication of the Rights of Women, libro en el que se leen párrafos que contienen los siguientes pensamientos: “¿Quién ha decretado que el hombre es el único juez cuando la mujer comparte con él el don de la razón? Este es el tipo de argumentación que utilizan los tiranos pusilánimes de toda especie, ya sean reyes o padres de familia común […] Pero si las mujeres deben ser excluidas sin tener voz ni participación en los derechos naturales de la humanidad, demostrad primero, para así refutar la acusación de injusticia y falta de lógica, que ellas están desprovistas de inteligencia […] Deseo sinceramente que desaparezca de la sociedad la diferencia entre los sexos, salvo cuando se trate de relaciones amorosas […] ¿Acaso se demuestra que el alma tiene un sexo? […] Tanto la novela como la música o la galantería tienden a hacer a las mujeres unas criaturas de la sensación; de este modo, su carácter se forma en el molde de la estupidez […] que revelan un grado de imbecilidad que degrada a cualquier criatura racional […] No deseo que tengan poder sobre los hombres sino sobre sí mismas a pesar de que los hombres a través de sus escritos han intentado con mayor tesón domesticar a la mujeres”.

    Segunda, la gran Sophie Scholl, una biografía corta pero muy intensa. Tengo en mi biblioteca una fotografía en recuerdo a esta valerosa antinazi que fue ejecutada sin dar tiempo a otra instancia judicial en un clima de farsa criminal instaurado por los sicarios de Hitler y sin posibilidad de contactar abogados. Su persistente y valiente acción en defensa de las libertades individuales, tanto en universidades como en otros lugares públicos y asambleas fueron las causas para este asesinato con visos de juicio. En mi casa en parte del año conservo rosas blancas al efecto de recordar el célebre emblema de su movimiento denominado La Rosa Blanca. Proclamaba a los cuatro vientos que en una sociedad libre “debe dejarse a la persona que siga su camino sin violentar el de los demás”. La mataron cuando tenía veintidós años, una estudiante universitaria que aglutinaba a sus condiscípulos de las aulas y a todos en muy diversos espacios, distribuyendo material de lectura basado en la libertad y consecuentemente en contra de las tiranías que sostenía “degradan y empobrecen moral y materialmente al ser humano”. La emoción me embarga cuando la rememoro.

    Tercera, la intrépida periodista Anna Politkovskaya, también vilipendiada por ser mujer y asesinada en un ascensor por denunciar la corrupción, los fraudes y el espíritu mafioso de la Rusia después de salir del infierno comunista. Nació en Nueva York, hija de diplomáticos rusos ante las Naciones Unidas, estudió en los Estados Unidos para luego vivir en la tierra de sus ancestros, donde se graduó en la carrera de periodismo en la Universidad de Moscú y allí tuvo su primera confrontación seria al presentar su tesis sobre Marina Tsvetaeva, la poetisa condenada por el régimen estalinista. En Moscú, con un grupo de amigos fundó un diario, la Novaya Gazeta, con la idea de competir nada menos que con Pravda, el periódico oficial que paradójicamente significa “verdad”. Desde ese nuevo periódico denunció permanentemente la corrupción y los atropellos del gobierno de Putin en todos los frentes. Como sucede en esos sistemas, fue reiteradamente amenazada de muerte y advertida de los serios peligros que corría incluso por amigos periodistas de Occidente, como el director de The Guardian de Londres. Esto ocurría en un contexto donde, según el Grupo Helsinki, solamente en Moscú durante los gobiernos de Putin, fueron asesinados por los sicarios una cantidad inaudita de periodistas que se animaron a hablar de las atrocidades del sistema. A pesar de todo, la extraordinaria periodista de marras proseguía con sus denuncias en sus valientes artículos de investigación. Consignó que el fundamento de su actitud era: “Si alguien cree que puede vivir una vida confortable en base a pronósticos optimistas, allá ellos, es la forma más fácil pero también constituye la pena de muerte para nuestros nietos” (este pensamiento hay que refrescarlo también en otros lares). Randon House de Nueva York publicó su impresionante y muy ilustrativo diario bajo el título de A Russian Diary. A Journalist’s Final Account for Life, Corruption and Death in Putin’s Russia. Salman Rushdie escribe: “Como toda buena investigadora periodística, Anna Politkovskaya presentó verdades que reescribieron los cuentos oficiales. La continuaremos leyendo y aprendiendo de ella a través de los años”. Antes de eso publicó un libro con una notable investigación cuyo título en la versión castellana es La Rusia de Putin (Barcelona, Debate) donde documenta muy acabadamente los reiterados atropellos y las iniquidades llevadas a cabo por los hampones de Putin y los desaguisados y la miseria que debe sufrir el común de la gente.

    Cuarta, Isabel Paterson cuya voluminosa obra de 1943 sigue siendo un himno al respeto recíproco titulada The God of the Machine donde expone los principios del liberalismo clásico de modo magistral. Lejos de dogmatismos sectarios y abierta al conocimiento como corroboración provisoria al estilo de Karl Popper. En ese libro resume su visión como que la función vital del ser humano no consiste en esperar permisos, todos deben ser respetados en sus propósitos” por lo que destaca muy especialmente en el capítulo veintiuno la importancia de contar con sistemas educativos libres y competitivos sin mandones que intenten imponer estructuras curriculares para así lograr la mayor dosis de excelencia académica posible. Este capítulo fue publicado también como separata.

    Paterson estuvo muy cerca de Leonard E. Read, a quien ayudó junto con el filósofo John Chamberlin en su inicio a fundar el primer think tank liberal de la segunda posguerra y con quien participó activamente en consignar las notas originales de la Mont Pelerin Society (la Academia Internacional de la Libertad al decir de Friedrich Hayek). Personajes como Ayn Rand ponderaron reiteradamente las múltiples novelas publicadas por Paterson, como sus éxitos editoriales titulados Never Ask the End y The Golden Vanity.

    Y quinta, Victoria Ocampo, no hay escritor hispanoparlante ni lector serio de ese mundo que no tenga conciencia del inmenso agradecimiento que se le debe a la editorial y a la revista Sur, que es lo mismo que decir Victoria Ocampo puesto que ella las sufragaba para beneficio de las letras y la cultura universales. Nació a fines del siglo diecinueve, épocas que en Buenos Aires se pretendía cargar a las criaturas con los nombres de buena parte de su árbol genealógico y del santoral: se llamaba Ramona Victoria Epifanía Rufina. Ella reunió en sus salones a intelectuales como Otega y Gasset, Octavio Paz, Paul Valéry, Albert Camus, Victor Massuh, Eduardo Mallea, Aldous Huxley, Alfonso Reyes, Borges, Bioy Casares, Alicia Jurado, Igor Stravinsky, Carl Jung y Julián Marías.

    Siempre estuvo del lado de quienes aclaman la libertad como un valor supremo. Sufrió persecución y cárcel durante la dictadura peronista por sus manifestaciones claramente liberales (“En la cárcel -escribe- uno tenía al fin la sensación de que tocaba fondo”). Los nacionalistas de la época intentaron por todos los medios sabotear sus tareas, incluso, en 1933, la Curia Metropolitana la declaró persona non grata porque “Tagore y Krishnamurti, dos enemigos de la Iglesia, son amigos suyos”.

    Hay quienes -los más- aseguran que el arte nada tiene que ver con la moralidad o inmoralidad, es simplemente arte y debe juzgarse como tal sin apreciaciones éticas, solo estéticas. Sin embargo, los hay que sostienen lo contrario. En línea con T. S. Elliot y Giovanni Papini, Victoria escribe que “el arte de bien elegir y de bien disponer las palabras, indispensable en el dominio de la literatura, es, a mi juicio, un medio no un fin” y agrega “no veo en realidad por qué cuando leo poesía, como cuando leo teología, un tratado de moral, un drama, una novela, lo que sea, tendría que dejar a la entrada -cuál paraguas en un museo- una parte importante de mí misma, a fin de mejor entregarme a las delicias de la lectura”. Más aún Ocampo ilustra el punto con el correlato del amor: “La atracción física sola (si es que puede existir sin mezcla) es simple apetito. Pero esta atracción, acompañada por las que atañen al corazón, a la inteligencia, al espíritu, es una pasión de otro orden y de otra calidad. En materia de literatura, como en materia de amor, ciertas disociaciones son fatalmente empobrecedoras”.

    En momentos de escribir estas líneas en buena parte del mundo hay una crisis mayúscula de valores, parecería que en gran medida se ha perdido el sentido de dignidad y la autoestima y se ha abdicado en favor de los mandones de turno, pero en homenaje al quinteto descrito brevemente en esta nota en sus luchas por la libertad, la dignidad y la cultura, metas que no debemos cejar en la trifulca cotidiana, porque como ha escrito Benedetto Croce “la libertad es la forjadora eterna de la historia” ya que “es el ideal moral de la humanidad” y por eso “el dar por muerta la libertad vale tanto como dar por muerta la vida”.

  • ¿Es perversa la desigualdad?

    Para reducir la desigualdad vía el apparatchik se requiere violencia. Y los resultados siempre han sido Venezuelas o Cubas. Los rusos asesinaron millones para lograr igualdad sin saber que sería en la pobreza.

    Si la igualdad fuese una virtud Dios no habría creado un mundo desigual; lo cual nos deja cavilando acerca de la sensatez o insensatez de dictaminar la igualdad por la vía coercitiva gubernamental. ¿Cuántos jugadores de basquetbol pueden igualarse con Michael Jordan? Es fatal arrogancia pensar que se puede dictar igualdad por intermedio de la ley del hombre; lo cual se torna evidente cuando vemos a tantos que entienden la “igualdad” como “igualdad de resultados” y creer que se puede lograr repartiendo lo que otros producen. Vale decir, confunden igualdad de oportunidades y trato ante la ley con igualdad de resultados.

    La “riqueza” no se puede redistribuir. La riqueza es aquello que es rico o sabroso, tal como la felicidad, inteligencia, el buen ánimo y tal. Decir que el dinero es riqueza conduce a la pobreza; aquella en la cual a pesar de tener muchos billetes te sientes miserable. El “problemita” es que si un político dice estas cosas la gente no vota por él.

    Más allá, delegar al gobierno, con sus diputados y tal, para que estos creen aquello que ni Papá Dios dispuso hacer, es mucho más que absurdo; es pecaminoso y creador de pobreza. Si prestásemos atención al mundo que nos rodea veríamos que la naturaleza es más que aleccionadora. Veríamos que Papá Dios está en su creación. Veríamos que la prosperidad hace mancuerna con la desigualdad. Fácil es crear igualdad de pobreza. Igualdad de riqueza no es nada fácil.

    El dinero mal nacido crea pobreza, más no así cuando es bien habido. Los pérfidamente ricos son minoría y quien no lo ve es pobre de entendimiento. A través de la historia ilustres personajes han destacado que el progreso siempre fue acompañado por una desigualdad. Mucho peor es creer que se puede distribuir riqueza de inteligencia por intermedio de los NODUCAs del mundo.

    Para reducir la desigualdad vía el apparatchik se requiere violencia. Y los resultados siempre han sido Venezuelas o Cubas. Los rusos asesinaron millones para lograr igualdad sin saber que sería en la pobreza. Lo peor es que no lograron eliminar a los ricachones corruptos; esos como Putin, que van al frente del pérfido desfile. Sin embargo, países como Suecia y Dinamarca, que tanto cacarean como “igualitarios,” están entre los que tienen mayor libertad económica en el mundo.

    El “laissez faire” o dejar hacer, sigue siendo la voz de la razón; no como en Panamá, en dónde cada día los gobiernos metiches crean pobreza. Cuando la igualdad resulta de la coerción la misma es inmoral. La otra confusión es llamar “derecho humano” a lo torcido.

    El mercado no nos hace iguales pero sin él todos seríamos mucho más iguales, en la pobreza, esa que era la realidad en la historia humana hasta que fuimos adoptando la división del trabajo a través del mercado; pero no el intervenido por politicastros. Más allá, si ponemos atención, veríamos que decretar salarios mínimos, vacaciones y otros llamados “derechos laborales” producen votos pero no riqueza. Es así ya que semejante intervencionismo no nace en la nobleza de espíritu sino en la pobreza de bastardos intereses sindicales.

    En resumen, la izquierda ama la igualdad de resultados o redistribución que sólo se puede lograr a través de una coerción gubernamental. Pero el intervencionismo centralizado sólo crea más desigualdad; dado que los gobernantes controladores son más iguales en su caudal económico, que los gobernados en su pobreza económica. Simplemente, el atajo intervencionista, ése que sólo se da por intermedio de torcidas autoridades, siempre conducirá a una igualdad en la pobreza.

  • El impuesto de sucesiones y la realeza británica

    Presuntamente, todos los niños de la escuela estadounidense aprenden sobre el Boston Tea Party y otros eventos que culminaron con la independencia de los Estados Unidos del gobierno del rey Jorge III. Piense en ello como la primera revuelta fiscal de Estados Unidos. Pero esa no es la única historia interesante sobre los impuestos y la realeza inglesa.

    Escribí tanto en 2017 como en 2020 que el príncipe Harry y Meghan Markle (ahora el duque y la duquesa de Sussex) sufrirían algunas consecuencias fiscales adversas al residir en los Estados Unidos.

    La reciente muerte de la reina Isabel II nos brinda otra oportunidad para comentar sobre la política fiscal. Parece que la familia real tiene algunas preferencias fiscales muy buenas.

    Para algunos antecedentes, Jyoti Mann informó sobre el tema para el Business Insider.

    «El rey Carlos III… pasó medio siglo convirtiendo su patrimonio real en una cartera de miles de millones de dólares y uno de los generadores de dinero más lucrativos en el negocio de la familia real. …Durante la última década, reunió un gran equipo de gerentes profesionales que aumentaron el valor y las ganancias de su cartera en aproximadamente un 50 por ciento. … Las tenencias del conglomerado están valoradas en aproximadamente $ 1.4 mil millones, en comparación con alrededor de $ 949 millones en la cartera privada de la difunta reina. Estas dos propiedades representan una pequeña fracción de la fortuna estimada de $ 28 mil millones de la familia real. …El crecimiento de las arcas de la familia real y la riqueza personal del rey Carlos durante la última década se produjo en un momento en que Gran Bretaña enfrentaba profundos recortes presupuestarios de austeridad. …el Ducado de Cornualles… ha financiado sus gastos privados y oficiales, y ha financiado a William, el heredero al trono, y a Kate, la esposa de William. Lo ha hecho sin pagar impuestos de sociedades como la mayoría de las empresas en Gran Bretaña están obligadas a hacerlo, y sin publicar detalles sobre dónde invierte su dinero el patrimonio. …documentos financieros filtrados conocidos como Paradise Papers revelaron que el patrimonio del ducado de Charles había invertido millones en compañías extraterritoriales, incluida una empresa registrada en las Bermudas».

    Antes de continuar, no puedo resistirme a hacer dos comentarios. Primero, el Reino Unido no ha “enfrentado una profunda austeridad” o “recortes presupuestarios”. Lo más que se puede decir es que el gasto “solo” creció al ritmo de la inflación cuando David Cameron y Theresa May estaban al mando. En segundo lugar, no es de interés periodístico que la familia real utilice las llamadas sociedades offshore. Probablemente sea seguro decir que el 99 % de las personas con inversiones transfronterizas (incluidas personas como usted y yo con cuentas IRA y 401(k)) se benefician de algún tipo de interacción financiera con jurisdicciones neutrales en materia fiscal, como las Bermudas y las Islas Caimán.

    Ahora examinemos una historia para el New York Times de Jane Bradley y Euan Ward sobre las preferencias fiscales.

    «El rey Carlos no tendrá que pagar el impuesto de sucesiones sobre el patrimonio del Ducado de Lancaster que heredó de la reina debido a una regla que permite que los activos se transfieran de un soberano a otro. Carlos heredó automáticamente el patrimonio, la principal fuente de ingresos del monarca… El nuevo rey evitará el impuesto a la herencia sobre el patrimonio valorado en más de 750 millones de dólares debido a una regla introducida por el gobierno del Reino Unido en 1993 para evitar que los bienes de la familia real se eliminen si dos monarcas iban a morir en un corto período de tiempo… La cláusula significa que, para ayudar a proteger sus activos, los miembros de la familia real no tienen que pagar el impuesto del 40% sobre propiedades valoradas en más de £325,000 ($377,000) que los no- residentes reales del Reino Unido sí. …La Reina comenzó a pagar voluntariamente el impuesto sobre la renta y las ganancias de capital sobre el patrimonio en 1993 y Charles puede decidir hacer lo mismo».

    Centrémonos específicamente en el impuesto de sucesiones.

    ¿Es injusto que la familia real se beneficie de una buena política fiscal (como la exención del impuesto sobre sucesiones) cuando otros residentes del Reino Unido no reciben el mismo trato? La respuesta es sí, por supuesto.

    Pero la forma correcta de lidiar con esa inequidad es que el Reino Unido elimine su impuesto a las sucesiones, no que lo extienda a reyes, reinas y príncipes.

    Sin embargo, centrémonos en un pasaje del artículo que merece mucha atención. Se nos dice que la exención del impuesto sobre sucesiones fue diseñada para “protegerse contra la destrucción de los bienes de la familia real si dos monarcas murieran en un corto período de tiempo”.

    Técnicamente, los activos no serían eliminados. Pero ese escenario resultaría en una pérdida de casi el 65 por ciento de la riqueza de la familia.

    No espero que nadie derrame muchas lágrimas por la difícil situación de la realeza británica.

    En cambio, quiero que todos piensen en inversores, empresarios y dueños de negocios en el Reino Unido. ¿Está bien que pierdan el 65 por ciento de su dinero simplemente porque hay dos muertes “en un corto período de tiempo”?

    La respuesta es no. El impuesto de sucesiones es un impuesto malvado y destructivo. Eso es cierto para la realeza.

    Y, a pesar del análisis predeciblemente malo de la OCDE, también es cierto para nosotros, los campesinos.

  • La solidaridad desvirtuada

    El término “solidaridad” es muy interesante y tiene variedad de usos y sentidos. Pero, como ocurre con tantas cosas buenas y útiles, todo se puede pervertir y “malusar”. El vocablo “solidaridad” le ha venido a pelo a los socio-comunistas en su desesperada avalancha hacia el totalitarismo; ya que dicha palabra es altisonante y el comodín perfecto.

    El uso y sentido del término de marras me llama la atención debido a la creciente tendencia hacia el llamado “socialismo”; en particular, a que, la cuna del mayor experimento de libertad en el mundo, los EE.UU., parece estar girando hacia la izquierda y desdeñando la libertad de mercado, bajo el baladí argumento de la “solidaridad”. El término se usa típicamente para dar a entender que tal o cual acción o comportamiento es dadivoso o de buena intención.

    El sentido que da la iglesia católica a la solidaridad es una ayuda desinteresada que se da a la persona en necesidad, desamparada o minusválida. Pero para que esa asistencia sea auténtica y efectiva, la misma debe cumplir cuatro condiciones: 1) Quien da es el dueño de lo que se da; 2) Lo que se da debe tener valor para quien lo da; 3) Lo que se da debe tener valor para quien lo recibe, y; 4) La ayuda debe evitar la creación de dependencia endémica.

    En la práctica, el concepto de “solidaridad”, que algunos lo entienden como “igualdad”, ha quedado desvirtuado por el abuso del discurso politiquero que anda en la búsqueda de aquello que está lejos de ser solidario; vale decir, en búsqueda del clientelismo o servilismo patológico.

    La verdadera solidaridad es una característica de una elevada sociedad humana que actúa por amor al prójimo y no por coacción gubernamental centralizada e interesada. Es algo como lo que ocurre en una familia sana, en dónde el necesitado no tiene que mendigar ya que su gente le conoce y le da una asistencia basada en el amor.

    Visto desde otro ángulo, la solidaridad no es cosa que se puede masificar y entregar al estado para que la administre; tal como vemos que se pretende en tantos estados, a través de esquemas impositivos y tal. El ser humano ve y siente a su prójimo; es decir, a quien está “próximo” o allí mismo, en dónde le vemos, palpamos, y que nos mueve a darle asistencia.

    La función del estado en todo ello debe apuntar, antes que nada, a no estorbar o entorpecer el mecanismo social; ese que nace en la unión de la familia, del barrio y así va impregnado a toda la comunidad. No es cosa que decanta desde lo alto, sino que asciende tal como asciende la savia por efecto osmótico, desde las raíces hasta lo más alto del árbol.

    A partir de lo señalado, debemos advertir que la verdadera solidaridad no requiere inmensos esquemas de redistribución conducidos por interesados politicastros. Y, en cuanto a la “igualdad”, sólo vale destacar que todos debemos ser iguales ante la ley. Otra cosa muy diferente y sin sentido es pretender que todos somos iguales en otros aspectos. Más aún ¡viva la diferencia!, que en la diversidad está la riqueza.

    Cuando vemos que se pretende vender una “solidaridad” impuesta, es hora de estar en alerta. La solidaridad no es cosa que se delega a los políticos; ya que, si los ciudadanos carecen de ese sentido de hermandad, no hay político ni gobierno que pueda reemplazarlo. La verdadera fuerza solidaria nace y se manifiesta a través de toda una población que conoce y participa de lo que le es propio.