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  • No Hay que Temer a los Robots sino al Desgobierno

    No Hay que Temer a los Robots sino al Desgobierno

    El experto en mercados de capitales, Attila Rebak, acaba de publicar un artículo que anda por el mismo trillo que he tomado yo en torno a la llegada de IA los robots y tal. Y es que las veces que en alguna reunión familiar o de amistades cometo el error de abordar temas algo más robustos, en el sentido etimológico del vocablo “robusto” o “roble”; es decir, aquello que tiene más fibra, y abordo el tema de la Ai, los robots y tal, no falta quien o quienes entran en pánico, alegando que nos dejarán si trabajo. Lo curioso es que la etimología de “trabajo” viene de tripalium que era un aparejo de tortura compuesto por tres palos o tri-palium¸ relativo al sufrimiento o la carga, lo cual me lleva a preguntar: ¿por qué será que tantos defendemos la tortura?

    Bueno, veamos que de trabajos hay los que son tortura y otros, tal como el que yo tuve de piloto, no era sino el placer de andar como gallote paseando entre nubes. El asunto es que deberíamos celebrar la tecnología que no sólo haga los trabajos tortuosos, sino que ayude a reducir los costos de producción y otros más. En 1,900 en EE.UU. el 40% de la fuerza laboral estaba en el agro y mucho más en otros países, mientras que hoy en EE.UU. sólo entre 1.4 – 1.6%; con lo cual se abrió el camino para que nos dedicásemos a faenas más productivas que impulsaron el desarrollo humano.

    Lo importante en todo este tema de evolución tecnológica, sea relativo al trabajo, la mecánica, ciencia y tal, típicamente se nos escapa a casi todos. Me refiero al camino de la humanidad, el cual, quiera que no, tiene un destino. Podemos argüir o discutir ferozmente sobre el destino, pero… les aseguro que la respuesta la podemos ver cualquier noche, alejados de las luces de las ciudades, si miramos al firmamento. Nuestro destino lo podemos encontrar en el firmamento de nuestra imaginación.

    Lo ocurrido en el pasado no fue que los trabajos desaparecieron, sino que mutaron o emigraron hacia actividades más productivas que no sólo servían al trabajador sino al resto de la comunidad. Y es en este sentido que debemos ver el desarrollo de la IA, los robots y tal; lo cual, admito, no es fácil, ya que el reto está en divisar un mañana que nos deslumbra, tal como deslumbra mirar las estrellas en la noche e imaginar que para allá vamos.

    ¿Cuántos hoy entienden que el secreto de una economía robusta de desarrollo humano descansa sobre las capacidades productivas de cada persona? Como bien señala Attila Rebak, los que antes sacaban yuca y ñame del suelo hoy son médicos, enfermeras, pilotos y tal; y mañana serán… ¡vaya usted a saber! Y todo ello me regresa al desgobierno MEDUCA que se quedó varado en un pasado caduco en infértil.

    Pero lo más grave de todo este asunto lo tenemos en los gobiernos; si es que podemos llamarles así. En EE.UU., en Panamá o por todas partes, los gobiernos se han quedado en el lodazar del ayer caduco; y ello en tantas maneras que no alcanza para enfocarlo aquí. Tan sólo les señalo que en Panamá el sector formal languidece o se apachurra, mientras el informal aumenta; lo cual, en cierto sentido es bueno, pero no suficiente.

    En resumen, la AI es una máquina y punto; el tema es que hacemos los humanos con nuestras máquinas. Todas nuestras actividades requieren constante renovación, sea la educación, salud, transporte, y todo lo demás.

  • Sin Diversión no hay Educación

    En el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. … no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión.

    El MEDUCA no educa y, en este mundo de desarrollo exponencial seguir atados a un pasado disfuncional y obsoleto ¡es ¡una barbaridad! Es una tristísima realidad enquistada en un pasado de adoctrinamiento castrante sumido en el letargo de un ayer procaz. Esperanzadoramente ya surgen luces, tal como en EE.UU., en dónde el “microschooling” -microeducación- germina. Es un sistema que funciona asistido por la AI, y de aprendizaje personalizado y modelos flexibles capaces de adaptarse al mundo de cambios exponenciales; lo cual va dejando atrás la rigidez y corrupción burrocrática que nos infecta, como también a esas mazmorras supuestamente educativas dónde no brilla el sol del entusiasmo. ¿No se han fijado que los animales, incluyendo el humano, aprenden jugando?

    Lastimosamente en el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. Hoy, quien pone alguito de atención podrá ver que no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión. Lo recuerdo muy bien pues aunque en kínder y primer grado sobresalí; pero en adelante hasta tercer año en un internado en EE.UU., jamás abrí un libro.

    La neurociencia confirma que se aprende bajo fascinación y no bajo presión; ya que ello activa circuitos de dopamina que potencian la memoria retentiva. ¿Quién, por ejemplo, olvida su primer beso de amor? Y… yo aún recuerdo el reglazo que me obsequió una odiosa maestra en quinto grado pero no la lección.

    Luego, en el internado al cual llegué temprano, me pusieron a limpiar todo el edificio; después llegué a ser lavaplatos, mesero y jefe de cocina; lo cual me ganó simpatías y la mejor comida. Aprendí deportes, llegando a ser capitán de baloncesto, beis y futbol; y aún recuerdo el deleite de todo ello. Ni hablar cuando fui a la escuela de aviación y aprendí a surcar las nubes, a sortear tormentas y a ser el estudiante que logró dar diez vueltas de barrena en un J-3.

    Hoy, que veo las cosas que saben hacer mis nietos, quienes pasaron la mayor parte de su educación en casa a cargo de su madre, me quedo maravillado. Creer que los niños encerrados en una mazmorra puedan avanzar al unísono es estupidez; diseñada para resolver la necesidad del centralismo y no de la educación. Y ni hablar de los ‘exámenes’ y las calificaciones que deberían ser para ubicar y no para castrar a los lerdos y aburrir a los adelantados.

    Hoy, no tiene sentido el loro… digo, “maestro”, cancaneando libros obsoletos. Como me cuenta Grok: “un estudio de McKinsey (2023) estima que el aprendizaje personalizado puede aumentar el rendimiento en un 30 % en matemáticas y lectura”. Y, ni hablar que en Panamá el 70% del presupuesto MEDUCA, o tal vez debo decir NODUCA, se pierde en salarios y costos administrativos de escuelas vandalizadas y mal cuidadas debido a que no tienen dueños.

    La barbaridad es que se dice que la solución está en más $$$, pero cuando se consignan, el rendimiento disminuye; ya que es como rociar un incendio con gasolina. Y es que gobernar y educar sólo conjugan el yugo de la ignorancia pues no son compatibles. Los gobiernos del estado pueden promover la educación más no operarla. Creer que el NODUCA pueda administrar semejante mamut es barbaridad; lo que si puede es sumirse a la Cosa Nostra. A diferencia, la descentralización reduce costos y da a los padres el sagrado derecho a escoger y a involucrarse en el futuro de sus hijos y de la patria.

  • La Familia o la Cosa Nostra

    La Cosa Nostra o Mafia Siciliana tienen bastante en común con algunos gobiernos que se constituyen no a través de un voto democrático limpio y transparente sino una votación prostituida mediante variados mecanismos de engaño y adoctrinamiento. Y no, “prostituido” no sólo se refiere al mercado sexual sino a lo que se corrompe o rebaja.

    A través de la historia humana el poder gubernamental ha sido como la miel, que atrae moscas; lo cual digo en plural. Moscas que se congregan en familias o agrupaciones que se toman el poder a través del poder, el chantaje, violencia, la ley prostituida y el oscurantismo engañoso. Y una de las herramientas favoritas la tenemos en el adoctrinamiento; tal como cuando los gobiernos se toman para sí la educación, esa que nos es una legítima función gubernamental, pero que sirve de maravillas para la Cosa Nostra, tal como el MEDUCA y vayamos a eso.

    ¿A quién corresponde la educación de los hijos, a la familia a la Cosa Nostra? Ni siquiera cuando no es Cosa Nostra un gobierno debe crear MEDUCAs. Y veamos que si tantos gobiernos que hemos conocido en nuestro patio pocos han sabido gobernar. ¿por qué piensas que sabrán educar? De hecho, el MEDUCA no sirve para educar, pero sí para adoctrinamiento de pobreza. El elemento o fin central de la educación es ayudar al niño en su camino hacia la independencia; la cual se da al sexto grado o los 12 o 13 años, cuando los niños y niñas ya son adultos… ¿o es que crees que un ser humano que ya puede reproducirse no es un adulto?

    Si luego de esa edad los tratamos como niñitos, seguirán siendo niñitos; y así lo consideran los hebreos que celebran el “Bar Mitzvá”. Así, lo lógico y sensato es que sean los padres que estén encargados en la educación de sus hijos y, si van a buscar ayuda para ese fin, no debemos inducirlos y menos obligarlos a que sea un MEDUCA; que es un ente político o peor, un ente de la Cosa Nostra.

    En algunos países que por diversas razones no han logrado buen desarrollo social; la evidencia apunta hacia los porcentajes natalidad fuera de la familia nuclear, fuera del matrimonio. Aún en estos casos el o los MEDUCA no son la solución, pues en ello no hay atajos. Lo esencial es respetar el ‘derecho paterno a escoger’, pues sin ello no sólo los niños no maduran sino tampoco los padres.

    Es iluso o ingenuo pensar que los gobiernos del estado por intermedio de MEDUCA se preocuparán por la personalidad independiente de sus víctimas… eee alumnos. ¿De verás crees que el MEDUCA sirve para crear emprendimiento; cuando sus “educadores” no son sino funcionarios sindicalizados que se afanan más en cierres de calles?

    Sin libertad no se puede desarrollar la persona. De hecho, sin emoción no hay educación y aprendizaje y vaya usted a ver si en el MEDUCA hay emoción. Busquen la canción de Pink Floyd intitulada “We are not Brick on a Wall” -no somos ladrillos en una pared. Más aún, la educación y la violencia no conjugan; pero… vayan a ver que los gobiernos son entes de violencia y compulsión. No más con la palabra “impuestos” deberíamos ver esto.

    Y, ni hablar que los gobiernos del estado imponen uniformes o uniformidad y no personalidad libre que rechaza a la Cosa Nostra. Este es el caso del colectivismo socialista que no gusta de la libertad. De hecho, ello ocurre con los currículos que típicamente tienden a la uniformidad; y vaya usted a ver si la riqueza la encontraremos uniformemente distribuida en el mundo.

  • El misterio de la economía

    Si en Panamá o en EE.UU. hay problemas económicos que afectan a muchos, particularmente a los que menos entienden de economía o de gobierno, de leyes, emprendimiento, etc., en buenísima medida se lo debemos a los que supuestamente sí deberían dominar estos temas pero que por diversas razones o no los dominan o que por razones pervertidas optan por seguir los caminos vacunos o lemúridos de la mente. Para ilustrar lo que señalo les voy a trasladar a una realidad que se está dando actualmente en Gringolandia con dos legisladores que “legislan” en partidos diferentes, Republicano y Demócrata. El caso lo presenta Tyler Turman, del Instituto Acton, quien se especializa en estudios de ciencia política y economía.

    Resulta que los dos legisladores de partidos-partidos dejaron de estar partidos para proponer una ley que aumentaría el salario mínimo de $7.25 la hora a $15 la hora, conjuntamente con aumentos futuros atendiendo efectos inflacionarios. El argumento central de estos legisconfusos gira en torno a los problemas inflacionarios, tema que lleva el asunto por otros recovecos que no voy a seguir ahora; sólo para señalar que la inflación es uno de los mayores o el mayor relajo de pervertidos legisladores y políticos. En resumen, la propuesta legislativa es alocada y destructiva; pero como suele ocurrir con la economía, está lo que se ve, que es muy poco, y lo que no se ve, que es muchísimo.

    A cantidad de familias les cuesta poner la paila, educar a los hijos y tal; y el gran reto es entender el problema y conocer cómo mejor enfrentarlo. En cortito, lo fácil de ver es que entrar el salario, pero, lastimosamente pocos se fijan más allá de ello. En cortito, los jaleos económicos cada día tienen más que ver con desgobiernos que dificultan el emprendimiento formal; ¿o es que no se han dado cuenta que el informal se ha disparado? Quienes sí lo advierten algo mejor son los del sector de emprendimiento formal que deben lidiar con la burrocracia. No más miren a los trabajadores de Bocas que se presentan a la “empresa” a seguir trabajando… ¿cuál empresa? Pensarán que “la empresa” serán los bananos y los edificios.

    Tanto en EE.UU. como en Panamá la mayoría ha apostado a más gobierno como vía de solución de sus problemas; lo cual es patético ya que el desorden fue creado por los gobiernos, si es que podemos llamarles tal. Frente a ello la propuesta de aumentar el salario mínimo colisiona con una realidad económica fundamental; y es que a mayor precio menor consumo. ¿Cuántos no dirán: “no había pensado en eso”?. El problema está en la inmensa ignorancia o peor, la deshonestidad de haber creado salarios mínimos; esos que, por un tiempo, aventajan a los más dotado y condenan al desempleo a los menos aventajados. Son leyes que prohíben trabajar a los menos dotados… ¡absurdo!

    Esos jóvenes que al salir de las mazmorras MEDUCA sin saber leer, escribir, sumar o restar, les estará prohibido trabajar. Es la receta perfecta para el aumento de la informalidad. Y para los más dotados el asunto tampoco se pinta bien, pues los robots vienen y para ellos no hay salario mínimo. Y más allá están los consumidores que tendrán que pagar más por lo mismo, lo cual los llevará a consumir menos.

    En resumen, el aumento de salario mínimo sólo nos conduce al desastre económico; y ni hablar, más gobierno tipo MEDUCA. Lo que sí nos puede ayudar a sacar el fango económico es que los gobiernos se dediquen a ser gobiernos y no mafias metidas en los gallineros hartando posturas y gallinas.

  • La Terrible Educación Pública

    Hace años escribí un libro intitulado “¿Educación Gubernamental o Particular?” en dónde expuse el grave error de delegar la educación a una institución de gobierno que engaña al llamarle “educación pública” a lo que es un monopolio gubernamental. Pero, lastimosamente, el error queda plasmado en la misma Constitución que por un lado establece los monopolios oficiales, para luego en su artículo 295 prohibir todo aquello que “tienda a restringir efectos de monopolio en perjuicio del público; y… ¡vaya si la actividad del MEDUCA no es perjudicial al interés público. Y, el mismo hecho de que no lo veamos y entendamos lo dice todo.

    Lastimosamente y, como bien lo señaló el poeta Sam Walter Foss en su poema “El Sendero de la Vaca”, los humanos somos dados a seguir los caminos vacunos de la mente. ¿Es que no advertimos los terribles resultados de la “noducación del MEDUCA; ese que NODUCA”? Lo mismo ocurre en los EE.UU., en dónde cada día hay más padres de familia que se dan cuenta el inmenso error de haber delegado a los gobiernos aquello que nos es gobernar; pero…. ¡vaya si no se presta para adoctrinar y controlar a una gran masa de funcionarios gubernamentales que hacen las veces de educadores. Algunos lo serán, pero…

    ¿Realmente crees que los funcionarios del NODUCA se esmeran por enseñar a sus víctimas el arte del emprendimiento?; cuando sus centros monopólicos, aunque no eduquen jamás quiebran; y cuando las víctimas de su monopolio no son “clientes”. Por lo menos los comunistas no andan con engaños y no dejan duda cuando declaran que tus hijos no son tus hijos pues estos pertenecen al dios estado.

    Y… cuando quieres un buen producto, sea una estufa, refrigerador, auto y tal ¿acaso los vas a buscar al gobierno? ¡Ajá!, pero si buscas una buena educación vas al MEDUCA que NODUCA. ¡Eso es absurdo! Con las montañas del despilfarro del NODUCA, podríamos enviar a todos los niños del país a escuelas privadas, en dónde no sólo serían “clientes” sino que si lo les gusta el producto educativo que compran, pueden ir a otro negocio educativo. Pero muchos dicen que no se debe comerciar la educación, lo cual es curioso porque no parece molestar que se comercie la salud, el agua, el transporte, el gas licuado, etc.

    Pero, llevemos el tema a la Constitución, si es que podemos llamar “constitución” a lo que tenemos; la misma comienza diciendo que la función del gobierno es velar por la libertad. ¿Acaso hay libertad cuando los más pobres no tienen otra que colocar a sus hijos en la perversión MEDUCA? Ideal sería que fuesen los padres que decidan no sólo la escuela de sus hijos sino el currículo y tal. ¿Somos libres cuando no podemos escoger la escuela y lo que se enseña? Y ¿de dónde creen que sale el “no a la privatización”? que es tan popular con el pueblo. No sólo de dónde sale sino lo que quieren decir con ello.

    Y aquello que tantos llaman “igualdad” en realidad es igualdad en la ignorancia y en la pobreza, ya que eso es lo que buscan los malos políticos; al ciudadanos sumiso, servil e ignorante. Si no cerramos el MEDUCA seguiremos los caminos lemúridos de la mente.

    En fin, para quienes realmente les interese la dignidad humana, el progreso y el desarrollo de la persona en una sociedad verdaderamente libre; elegir si deben ser los padres o los políticos los que deciden no sólo es elemental sino fundamental. Si realmente amamos a nuestros hijos deberíamos tener el coraje de cerrar el NODUCA.

  • El oxímoron de la educación política

    La palabra “oxímoron” es una combinación epigramática de palabras de sentido incongruente tal como “cruelmente bondadoso”. Y, el “epigrama” es una frase breve e ingeniosa típicamente satírica; algo así como llamar MEDUCA al NODUCA. El título de este escrito, que habla del oxímoron de una educación eminentemente influenciada por la politiquería, responde a lo imperioso de destacar que la política, particularmente la de arrabal que nos infecta, no conjuga con educar.

    Todos menos los despistados saben que el MEDUCA lo que menos hace es educar. Ello me hace recordar la ministro de educación que se pasó en la APEDE una hora explicando lo mal que andaba la educación gubernamental, pero jamás dijo cómo pensaba resolver el problema a más de decir que planeaba construir muchos nuevos centros de embrutecimiento gubernamental. Habló de aumento en el costo de la educación MEDUCA y de la mengua en resultados. Pero, la incógnita es: ¿Por qué es poco probable que el sistema de educación centralizada siga en deterioro, destruyendo la vida de miles de jóvenes panameños?

    El problema con la mal llamada “educación pública” es que no es sino gubernamental y, por tanto, política. Tengamos presente que toda la actividad del mercado, incluyendo la educación privada es pública. Que con eso de “pública y privada” lo que buscan es crear una Babel de división clasista para domesticar al pueblo.

    Si los gobiernos nada hacen bien, por qué rayos le delegamos la educación de nuestro mayor tesoro? Bueno, algunas cosas sí hacen bien, tal como complacer a los sindicatos magisteriales, dado que los gobiernos dependen de sus votos y no de la calidad del producto vomitan.
    A diferencia de la escuela gubernamental, la privada o de mercado, no depende tanto de la politiquería sino del patrocinio del consumidor; aunque, estas también han sido, en buena medida, prostituidas por el desgobierno y su politiquería. Pero el asunto es más complejo, ya que si el consumidor no está bien educado y no posee buena cultura, todo se “complica”. Visto así, la solución debía ser obvia: que una buena reforma educativa sería el traspaso del control de la educación desde el suplidor político al consumidor; y, tal como están las cosas, el único sistema que podría hacer acercarse a eso sería un sistema de vales o “váuchers”. El cambio no sería mágico, pero eventualmente iría mejorando en la medida en que sean los clientes los que decidan el producto que compran y no los políticos y sindicatos los rabos que meneen al perro.

    Lastimosamente, el sistema de váucher no es mágico o una panacea, dado que el mismo sigue infectado de Estado o gobierno, debido a que el dinero de los váuchers sale de los fondos que los gobiernos roban a los contribuyentes de manera ‘impositiva’ para entonces mal usar dichos recursos.

    No obstante, los váuchers, como todo, pueden ser prostituidos; ya que cuando los sindicatos magisteriales ven que no pueden evitar la preferencia de los váuchers por parte de los consumidores, estos hallarán la manera de proteger su privilegiada posición contra la competencia de la educación privada o de mercado. Los sindicatos aborrecen la libre competencia del mercado.

    La triste realidad es que siempre que la educación sea financiada y controlada por la mafia política, sea con o sin váuchers, dicha mafia hallará la manera de que el sistema sirva sus corruptos propósitos. Así, los padres de las más de 800 escuelas privadas en Panamá, que son para ricos, podrían quedar pagando doble; una para váuchers que sólo serían para escuelas MEDUCA y otra para la escuela privada.

  • Del adoctrinamiento a la educación

    Escribí y publiqué un libro intitulado “Educación ¿estatal o particular?” y con el pasar del tiempo cada día veo que los caminos chuecos son difíciles de enderezar; y, cada vez me recuerdan el poema que nos legó nuestro padre, Irving H. Bennett, del autor Sam Walter Foss, intitulado El Sendero de la Vaca, el cual traduje al castellano y publiqué con algunos comentarios y que voy a volver a publicarlo a la par de este escrito de hoy sobre el sendero del adoctrinamiento educativo que destruye a nuestra sociedad.

    El periodista y académico israelí Eliezer Ben-Yehuda, quien arribó a Jerusalén en 1881 y dedicó su vida a crear 17 volúmenes de un diccionario hebrero, nos legó un vital mensaje acerca de la importancia del idioma en la educación y la cultura. Hoy, que veo con inmensa tristeza un Panamá en el cual los graduados de secundaria no saben leer ni escribir, recaigo sobre las razones de algo tan absurdamente brutal que es la educación centralizada en gobiernos corruptos hasta sus médulas.

    En el artículo de Paula Jacobs que me motivó a una vez más abordar el tema de la educación, mayormente enfocado a través del idioma, Jacobs destaca el que la juventud israelí de hoy, apenas un 13% entiende las palabras del alfabeto hebreo. ¿Qué porcentaje en Panamá entiende las palabras del castellano?: cuando en nuestro país llamamos “invierno” al verano e “verano al invierno”; y, peor aún, nos enseñan que sólo tenemos 2 estaciones, con lo cual nos roban las primaveras y los otoños.

    Pero, mucho más allá de las aulas del NODUCA panameño, vemos la triste situación de los diccionarios de nuestro idioma. La RAE, por ejemplo, dedica 78 palabras para dar significado al vocablo “etimología”, mientras que el Merriam-Webster le dedica 329 palabras y 3 artículos que abordan el término. Y… hoy que toda Latinoamérica se está mudando a los EE.UU. ¿qué será de nuestro idioma? Y mucho peor, de nuestra capacidad de comunicarnos y entendernos.

    Luego, en un artículo de Paula Jacobs, nos cuenta el caso de Elana Simon casada don esposo judío y con un padre afrodescendiente, que viviendo en Brooklyn no logra encontrar una escuela que llene los cometidos de la familia. Buscaban un ambiente inclusivo, que no sólo abordara la oración sino la comunicación. Entender lo que leen o las palabras que escuchan en canciones. Finalmente encontraron una escuela en la cual las maestras lograban enseñar de manera entretenida, que es el secreto de la educación; es decir, la emoción.

    También cuenta Jacobs que en las escuelas públicas en los EE.UU. está prohibido preguntar a los alumnos acerca de su religión. Nooo, eso es tabú. Y, por otro lado, está la gran importancia de dominar dos o más idiomas dado lo que ello abona en un sentido cognitivo junto con beneficios sociales; lo cual me consta, dado que fui bilingüe desde mi infancia. ¡Ha sí!, y antes que se me pase, por muchos años me dediqué a la docencia, habiendo fundado dos escuelas, una privada y otra gubernamental conjuntamente con el PNUD y la OACI.

    Y reiterando el tema del lenguaje, de entender las palabras desde su origen; ninguna sociedad puede avanzar sanamente si no logran la capacidad de comunicación y entendimiento que ello lleva implícito.

    En fin, nuestro inmenso error fue haber delegado la educación de nuestros hijos al centralismo; a esa desorganización gubernamental corroída totalmente e incapaz de cumplir con semejante encargo. La solución es simple… descentralizar, por no usar el odiado vocablo de “privatizar”. Dicho simple: en el NODUCA no existe la riqueza de la desigualdad; y, si no entiendes eso, olvida lo que acabas de leer.

  • Resolvamos la educación cerrando el NODUCA

    Suena drástico el título del escrito, ¿no?. Pero, ¿acaso no es mucho más drástico o pérfido el fracaso del NODUCA? Dicho lo anterior, de inmediato surgen interrogantes, tal como el inmenso jaleo de cerrar el NODUCA. ¡Por supuesto!, si es que nos propusiésemos a hacerlo a raja tabla, lo cual no es la idea. La idea sería dar a las familias el sagrado derecho a elegir y que ellas decidan a qué escuelas y currículos se arriman. Si la mayoría escoge enviarlos a escuelas privadas, ¿cuál sería el problema? ¿Acaso debemos oponernos a las preferencias de cada quién?

    El tema de fondo gira en torno a si la educación debe o puede ser gratuita y obligatoria. El otro tema que va de la mano con ello es el problema económico que se les presenta a los pobres; el cual no debe ser problema, ya que la educación privada sería mucho más económica que el desastre del NODUCA. Nos han lavado el cerebro con la creencia de que, si no metemos a nuestros hijos en las mazmorras del NODUCA, no hay solución, lo cual es completamente falso. Es como el zorro que dice a las gallinas que el mejor gallinero es la guarida del zorro.

    Y el asunto va mucho más allá, ya que día a día vamos encontrando nuevas formas de educar, que no implican encerrar a los jóvenes en prisiones con educadores que son funcionarios públicos. Improbable que un funcionario gubernamental enseñe comercio, economía y empresarialismo.

    Pero, el tema de fondo va por otro lado, y tiene que ver con el balance de poder que debe existir entre el pueblo y el gobierno; es decir, que el gobierno jamás debía quedar por encima del pueblo. A través de la mayor parte de la historia humana el poder sobre los hijos estuvo en la familia, en la iglesia, organizaciones fraternales, caritativas, la educación privada, el deporte, la música y tal. Hoy día que los gobiernos se quieren tomar los centros de cultura y tal, deberíamos estar horrorizados, ya que el estado no sirve para nada de eso.

    ¿Acaso es sano que el aparato gubernamental se tome la educación, salud, agua, los días de fiestas, y quien sabe qué más? ¿No es ello totalitarismo y camino de servidumbre? Pegamos el grito al cielo cuando una empresa se toma buena parte del mercado, pero no cuando es el estado que lo hace. ¿Qué sentido tiene eso? ¿Por qué cree usted que cada día son más los que buscan que el estado los mantenga?

    ¿Sabes lo que es el ‘cálculo económico’?. Es la pretensión de ceder al estado nuestra planificación económica. Algo así como lo que hicieron los países comunistas, lo cual les llevó y lleva al colapso económico. A quien corresponde la economía es a los particulares y no al estado. Hasta nuestra mala constitución lo dice, aunque luego se contradice.

    Cuando quien se equivoca en lo económico es el estado, todos salimos lastimados, lo cual no es así cuando es la comunidad la que maneja sus propias finanzas; en cual caso algunos se equivocarán, pero no todos.

    Por su parte, las escuelas o negocios privados educativos deben operar en términos de una satisfacción del cliente; no sólo en cuanto al costo sino también al producto. Pero ese no es el caso con el NODUCA, que les importa poco si malgastan sin educar. Las decisiones del NODUCA son políticas y no económicas, lo cual no les duele a los funcionarios y a las autoridades, cuyos intereses suelen andar por otros caminos.

    Si las actividades del pueblo no son voluntarias y privadas, ¿entonces qué son? Son coercitivas y politiqueras. En tal sistema no hay preferencias del consumidor sino del politiquero y quedamos ante un monopolio central en dónde el bravo de la película es el funcionario que rinde pleitesía ante los gamonales del sindicalismo magisterial.