Etiqueta: periodismo

  • Julian Assange: Símbolo de la Libertad de Expresión, LIBRE!

    Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, es un nombre que ha resonado en el ámbito internacional durante más de una década. Su liberación reciente, bajo fianza y tras un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos, marca un hito en un largo y complicado conflicto legal que ha mantenido al mundo en vilo. Este evento no solo representa la resolución de un caso judicial prolongado, sino que también reaviva el debate sobre la libertad de expresión, la transparencia gubernamental y las amenazas a la libertad individual en la era digital.

    El Tribunal Superior de Londres concedió la libertad bajo fianza a Assange el 24 de junio de 2024, después de más de cinco años en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh. Este desenlace fue el resultado de una campaña global que involucró a defensores de la libertad de prensa, legisladores y organizaciones de derechos humanos, quienes presionaron para que se reconsiderara su caso. La libertad de Assange se logró tras llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el cual se declaró culpable de ciertos cargos a cambio de su liberación.

    Julian Assange es una figura controvertida pero fundamental en la lucha por la libertad de expresión. Desde la creación de WikiLeaks en 2006, su plataforma ha publicado millones de documentos clasificados que han revelado crímenes de guerra, corrupción gubernamental y abusos de los derechos humanos a nivel global. Las filtraciones más significativas de WikiLeaks, que incluyen los documentos del ejército estadounidense sobre las guerras en Irak y Afganistán, así como cables diplomáticos secretos, han expuesto la opacidad de los gobiernos y las acciones encubiertas que de otro modo permanecerían ocultas al público.

    Assange ha sido un defensor incansable de la transparencia y la rendición de cuentas, valores esenciales en cualquier sociedad democrática. Sin embargo, su trabajo también lo ha puesto en la mira de poderosos adversarios. La acusación de espionaje por parte del Gobierno de Estados Unidos y su posterior arresto en 2019, tras ser expulsado de la embajada de Ecuador en Londres, ilustran los riesgos inherentes a desafiar el statu quo y revelar verdades incómodas.

    La figura de Assange nos invita a reflexionar sobre las amenazas a la libertad individual y la libertad de expresión. En un mundo donde la información es poder, los gobiernos y las corporaciones a menudo intentan controlar y censurar el flujo de datos. Las acciones de Assange han subrayado la importancia de proteger a los denunciantes y a las organizaciones que exponen la verdad, pero también han destacado los peligros que enfrentan quienes se atreven a hablar en contra de las estructuras de poder establecidas.

    El caso de Assange también nos recuerda que las mayores amenazas para la libertad individual no siempre provienen de regímenes autoritarios o dictaduras, sino también de democracias que, en nombre de la seguridad nacional, cada vez con mayor frecuencia socavan los derechos fundamentales. La extradición y el procesamiento de Assange nos han indicado muy claramente lo que es un ataque directo a la libertad de prensa y una advertencia velada a otros periodistas y activistas si se atreven a desafiar la narrativa oficial.

    En términos de simbolismo, la figura de Assange es comparable a la de un mártir moderno por la libertad de información. Su lucha y su sacrificio nos han inspirado a defender los principios de transparencia y justicia. También ha planteado preguntas difíciles para defensores del llamado » contra terrorismo» sobre los límites de la libertad de expresión y el equilibrio entre la seguridad nacional y el derecho del público a saber.

    La liberación de Julian Assange es una victoria significativa para el mundo libre y un momento de reflexión para todos aquellos que valoran la libertad de expresión. Su caso subraya la importancia de proteger a aquellos que se atreven a revelar la verdad, incluso cuando enfrenta a fuerzas poderosas. En un mundo donde la información es ffrecuentemente manipulada y ocultada, la valentía de Assange para desafiar estas fuerzas nos recuerda que la verdadera libertad solo puede florecer en un entorno de transparencia y responsabilidad. La lucha por estos principios continúa, y Assange seguirá siendo un faro para quienes creemos en la libertad y el poder de la verdad.

  • Periodista de Hong Kong incomunicada y se teme detenida en Beijing

    La periodista del South China Morning Post, Minnie Chan, está desaparecida después de una misión en octubre.

    Minnie Chan, reportera principal del South China Morning Post, ha estado incomunicada desde que viajó a Beijing para cubrir un foro de seguridad regional en octubre, lo que generó una creciente preocupación de que haya sido detenida. Kyodo News informó el 30 de noviembre que Chan, un alto reportero de defensa y asuntos exteriores, había estado inalcanzable durante un mes.

    Chan es el primer periodista de Hong Kong que desaparece mientras trabajaba en China desde que el ex reportero del Straits Times , Ching Cheong, fue condenado a cinco años de prisión por «espionaje» en 2005, después de recopilar material sobre el difunto primer ministro derrocado Zhao Ziyang.

    El South China Morning Post , propiedad del gigante tecnológico chino Alibaba, respondió a una pregunta el viernes con una breve declaración de que Chan está «de vacaciones», que actualmente se encuentra a salvo, pero que ha pedido a la compañía que «respete su privacidad».

    «La seguridad de nuestros periodistas es de suma importancia y continuaremos manteniendo contacto y comunicación con la familia de Minnie Chan y brindándoles todo el apoyo que necesitan», dijo el periódico.

    Las repetidas llamadas a los familiares de Chan y a la editora en jefe del periódico, Tammy Tam, quedaron sin respuesta durante el horario de oficina el viernes.

    La libertad de prensa en Hong Kong ha caído en picada en medio de una continua represión de las críticas a las autoridades en virtud de una ley de seguridad nacional y leyes de sedición de la era colonial, y ahora más medios ofrecen contenido de China continental y propaganda respaldada por el Estado a espectadores y oyentes.

    Una fuente familiarizada con la situación dijo a RFA Cantonese que «otros partidos» están trabajando con las autoridades, en un intento de minimizar la reacción del público ante la desaparición de Chan.

    La Asociación de Periodistas de Hong Kong dijo en un comunicado en su sitio web que estaba «profundamente preocupada por la seguridad [de Chan]», y añadió que había solicitado más información al South China Morning Post.

    El presidente de la Asociación de Periodistas de Hong Kong, Ronson Chan, dijo que no había recibido más noticias de Chan cuando RFA Cantonese lo contactó el viernes.

    «Hay muchas cosas que quiero saber, pero todavía no hay noticias, nada específico», dijo. «Estamos muy preocupados por su situación y esperamos que todos puedan echarle una mano para que pueda regresar a casa y reunirse con su familia lo antes posible».

    Últimos puestos del ranking de libertad de prensa

    Dijo que tanto la sentencia de Ching Cheong como la desaparición de Chan resaltan los peligros de informar en China, que el año pasado ocupó el puesto 177 entre 180 en el índice global de libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras, con más de 100 periodistas actualmente tras las rejas.

    La última vez que se supo de Chan públicamente fue cuando informó sobre el Foro Xiangshan, que se celebró en Beijing del 29 al 31 de octubre. Su última publicación en Facebook fue el 11 de noviembre, donde publicó varias selfies, lo que llevó al experto en defensa Andrey Pinkov a preguntarle dónde estaba. Pinkov comentó en una publicación posterior de Facebook: «Ella es una persona muy educada. A menudo le paso contenido de Facebook a ella y a otros amigos que creo que es importante y ella siempre responde con un me gusta».

    «A ella no le ha gustado nada ni ha leído nada [que le he enviado] desde principios de noviembre», dijo. «Estoy empezando a pensar que esto es raro».

    «Leo su cobertura todo el tiempo, su cobertura no es política en absoluto, y el South China Morning Post es un periódico [de propiedad] china», escribió Pinkov, y agregó que Chan entrevista con frecuencia a figuras militares sobre los acontecimientos militares chinos.

    Los periodistas extranjeros que trabajan en China siguen enfrentándose a la interferencia del gobierno cuando intentan hacer su trabajo, en medio de una «moral maltrecha» vinculada a repetidas expulsiones de periodistas y problemas de visas, según un informe de marzo de 2023 del Club de Corresponsales Extranjeros de China, mientras que los ciudadanos chinos que trabajan Los medios de comunicación extranjeros también son frecuentemente acosados ​​y detenidos.

    Ojos vigilando

    Ching Cheong se negó a especular sobre los detalles de la situación de Chan. Pero dijo que ha habido un énfasis creciente en la «seguridad nacional» bajo el presidente Xi Jinping.

    «En tales circunstancias, los periodistas pueden ser fácilmente investigados por el Ministerio de Seguridad Nacional si no tienen cuidado», afirmó. «Hay personas que tienen la tarea especial de vigilar a todos los periodistas extranjeros».

    «Después de llegar a China, cada movimiento que haga estará bajo vigilancia», dijo Ching. «Los periodistas en China caminan sobre hielo fino: es muy peligroso.»

    Ching dijo que es poco probable que las autoridades de Hong Kong, que ahora están dedicadas a perseguir toda forma de disidencia, sean de mucha ayuda para Chan, si ella ha entrado en conflicto con las autoridades.

    «El gobierno ya no se atreve a dar un paso al frente y la sociedad civil ha sido derrotada. Si me sucediera lo mismo ahora, no recibiría el tipo de apoyo que recibí de Hong Kong en aquel entonces», afirmó.

    El politólogo independiente Chen Daoyin estuvo de acuerdo y añadió que cualquier tema que el gobierno considere delicado puede ser tratado como un asunto de «seguridad nacional».

    «Incluso apoderarse del gobierno mediante la divulgación de información antes que ellos parecerá un desafío a su autoridad y los hará sentir inseguros», dijo Chen.

    «Cuando el gobierno empieza a buscar seguridad absoluta, ninguna industria está a salvo», afirmó.

    El comentarista de actualidad de Hong Kong, To Yiu-ming, dijo que las recientes enmiendas a la Ley de Contraespionaje de China podrían significar que es probable que las autoridades chinas consideren más actividades como «espionaje», incluido el periodismo.

    «Puede que no sea esta periodista [acusada de] espionaje; puede que estén persiguiendo a quien le haya proporcionado información», dijo To. «Podría ser un funcionario, tal vez alguien de un grupo de expertos».

    Pero «en términos generales, incluso las actividades periodísticas normales se consideran a menudo como extracción de secretos oficiales y podrían caer dentro del ámbito de investigación de la Ley de Contraespionaje», afirmó.

    Cuando se le pidió información sobre Chan, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin, dijo en una conferencia de prensa regular en Beijing el viernes: «No estoy al tanto de eso».

    Traducido por Luisetta Mudie. Editado por Malcolm Foster. RFA

  • Inteligencia artificial y periodismo: ¿quién gana y quién pierde en las redacciones?

    El periodismo se transforma con la IA: 2023 vio la popularidad del robot ChatGPT de OpenAI, aunque su impacto se remonta a 2014.

    Una figura de aspecto impecable aparece en la pantalla para compartir las noticias de última hora. Todo normal. Solo que estamos ante un avatar generado por inteligencia artificial (IA), con voz propia y capaz de contar la actualidad en distintos idiomas. Entonces irrumpe el asombro y la efervescencia en redes sociales. Lisa, de Odisha TV, en India; Jia Jia, de Xinhua News, en China, Nat, en Grupo Fórmula, de México, o Clara, del Canal 44 de la Universidad de Guadalajara, son algunos ejemplos.

    Nat, la primera presentadora generada por IA en América Latina.

    Y mientras los consumidores de contenidos periodísticos se maravillan, los periodistas se angustian y se preguntan si eventualmente los robots y los software de IA los terminarán desplazando, o incluso, si obstaculizará a los jóvenes periodistas que buscan una oportunidad en los medios de comunicación.

    Como en otras industrias, en los medios también hay temor a las posibles oleadas de despidos. Y la pregunta es natural: ¿quién gana y quién pierde con la IA en las redacciones de los periódicos y los noticiarios?

    Robots periodistas y herramientas de IA

    Aunque la IA ya era común en sotfware o aplicaciones de telefonía celular, aumentó su popularidad en 2023 con la aparición del robot conversacional ChatGPT, desarrollado por la empresa OpenAI.

    En el periodismo, ha ganado terreno desde que en 2014 el periódico Los Angeles Times utilizó el software Quakebot para elaborar historias sobre movimientos sísmicos. Una razón es que permite eficiencia y ahorro de tiempo y costos, gracias a la automatización de actividades rutinarias del proceso de producción de contenidos noticiosos, como la transcripción de audios, redacción de textos breves, resúmenes o envío de boletines, además de incrementar el potencial para la distribución personalizada y el análisis de audiencias.

    Los robots periodistas ya están entre nosotros, como Gabriele, utilizado por la agencia EFE. Y escriben con una sintaxis, coherencia y exposición de ideas que envidiarían algunos redactores experimentados. Otras herramientas, como Tableau, permiten organizar y analizar grandes bases de datos en poco tiempo. Estas fueron muy útiles en reportajes como el de los Papeles de Pandora.

    Sin embargo, estas herramientas tienen costo y están disponibles en plataformas ajenas a las empresas periodísticas. Por ello cada vez son más las agencias o medios que crean sus propias soluciones basadas en IA. Por ejemplo, la publicación automatizada de información cíclica, como pronósticos del clima (Jasper, de CBS, en Estados Unidos), resultados deportivos (Soccerbot, de Yonhap News en Corea o Heliograf en The Washington Post), y datos estadísticos (Ludwig, en Dagens Nyheter de Suecia). Bloomberg, Forbes, Associated Press o la BBC también han incorporado la IA a sus procesos.

    De forma personal, los periodistas ya exploran el uso de ChatGPT, que más bien es un modelo lingüístico. Pero hay que tener cuidado con su uso. El manual de Inteligencia artificial para periodistas, publicado por Prodigioso Volcán, especifica que ChatGPT “no puede comprobar una fuente en tiempo real, dudar de una información, aportar un enfoque interpretativo o hablar con personas que aporten distintas perspectivas”.

    ¿Quiénes deberían preocuparse por las probables olas de despido?

    Desde antes que la IA se popularizara, las empresas periodísticas ya han recurrido a recortes de costos y nóminas ante la crisis que sufren por el cambio de modelos de negocios. La Sociedad Interamericana de Prensa documentó que, en México, medios como TV Azteca, Grupo Expansión, Editorial Travesías, Crónica y Record anunciaron despidos, recortes de salarios o suspensiones temporales de circulación. En Brasil, al menos 21 medios regionales hicieron lo propio.

    Tomando en cuenta el impacto de la IA en el proceso de construcción de contenidos periodísticos, se vislumbra que quienes se desempeñan en eslabones que no otorgan valor agregado serán susceptibles de ser despedidos.

    Camarógrafos, community managers, editores web o personal de cabinas y estudios televisivos, tales como switchers, operadores de audio, floor managers o tituladores, podrían ser sustituidos por herramientas automatizadas.

    ¿Qué sentido tiene cubrir presencialmente una rueda de prensa, si la IA genera el texto a partir de la transmisión? ¿Por qué perder tiempo en transcripciones? ¿Para qué destinar personal a la publicación de resultados deportivos o indicadores financieros, si la IA puede hacerlo por nosotros?

    Incluso reporteros dedicados al diarismo o presentadores de noticias que se limitan a leer en un teleprompter podrían ser prescindibles. Si el periodista se enfoca en maquilar piezas elementales o en información únicamente para la vista o el oído, entonces “puede ser sustituido tanto por los robots como por los periodistas ciudadanos que no han pasado por una universidad y que obedecen a un instinto primario por la noticia”, tal y como lo refiere el Consultorio Ético de la Fundación Gabo.

    En lugar de temor, capacitación

    Aunque el panorama pareciera poco halagador, las herramientas de IA también permitirán a los periodistas de investigación ahorrar tiempo y dedicarlo a cuestiones más complejas para la construcción de contenidos exclusivos.

    Sobrevivirán en esta profesión quienes muestren habilidades para agregar profundidad y agudeza a los contenidos: “El periodismo que interpreta, que analiza y que estimula la participación ciudadana. Este periodismo no lo pueden hacer los robots ni los periodistas ciudadanos”.

    Autores como Juan Luis Manfredi y María José Ufarte son optimistas. Creen que con la transformación laboral propiciada por la IA, se vislumbra la aparición de nuevos géneros periodísticos y puestos que hoy ni siquiera imaginamos. A esto se suma que la participación humana, el olfato periodístico y la mirada inescrutable del editor siempre serán elementos intrínsecos de esta profesión.

    Por ello, es imperiosa la capacitación. Si bien, algunos colectivos han generado guías dirigidas a periodistas, las universidades e instituciones deben construir más y mejor oferta académica que no sólo se enfoque en el renglón técnico de la IA, sino en la reflexión ética sobre su utilización en el periodismo. Por ejemplo, se deben discutir los criterios para la utilización de resúmenes o imágenes generadas con estas herramientas y sus filtros; así como establecer pautas para que las presentadoras de noticias desarrolladas a través de esta tecnología, no reproduzcan estereotipos de género, así como incorporar la IA a los procesos de verificación de datos (consideraciones de las que nos ocuparemos en otros artículos).

    Estamos a tiempo, pues más allá de romanticismos o distopías, todavía desconocemos el máximo potencial de estas herramientas. Aún no hemos asistido a su verdadera explosión.The Conversation

    Julio Alejandro Ríos Gutiérrez, Periodismo, Medios Digitales, Comunicación, Transparencia, Combate a la Corrupción y temas de actualidad., Universidad de Guadalajara

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Watergate: cuando el periodismo salvó la democracia

    Watergate cambió para siempre a la sociedad moderna, a los periodistas y al ideal que esta profesión debe tener.

    Decía el gran sociólogo Herbert Gans en 1960 que las noticias no son más que el ejercicio del poder sobre la interpretación de la realidad. Cuando se contemplaba en aquellos tiempos el trabajo de los periodistas se tenía certeza de que el servilismo al poder era la nota dominante de la tarea de los trabajadores en los periódicos, las emisoras de radio y las cadenas de televisión y que, como otra socióloga –Gaye Tuchman– decía con acierto, las noticias eran todas “novedades sin cambio”.

    Durante siglos ya, el periodismo ha podido ser, y sigue siendo, una simple costra de conocimiento común dominado por los intereses de las fuentes que proporcionan la mayoría de los datos: las fuentes del poder.

    Sabemos muy bien, porque lo vemos hoy en día, que el oficio periodístico, como el propio ser humano, puede degradarse hasta los más bajos instintos. La prueba del mal periodismo la tenemos, desgraciadamente, ante nuestros ojos todos los días porque esta profesión es una de las pocas que está sometida a vigilancia pública constante –lo cual es bueno y es malo a la vez–.

    Los periodistas hacen su trabajo ante los ojos y oídos de sus lectores, oyentes o espectadores y eso les hace particularmente vulnerables y débiles. Sin embargo, el periodismo también puede elevarse hasta constituir un ejemplo para la sociedad. El comportamiento ejemplar de algunos periodistas en medios como la prensa, la televisión o la radio los convierte en modelos de honestidad y de ejercicio de democracia. Y esto es lo que ocurrió en Watergate. Aquel caso cambió para siempre a la sociedad moderna, a los periodistas y al ideal que esta profesión debe tener.

    Fontaneros y micrófonos

    watergate
    watergate
    Foto aérea del complejo de oficinas Watergate de Washington D. C., sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos.
    Wikimedia Commons / Indutiomarus

    El 17 de junio de 1972 –se cumplen ahora los 50 años– unos ladrones que habían entrado en la sede del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington fueron detenidos. Se trataba de “fontaneros”, espías y delincuentes al servicio del gobierno de Richard Nixon, entonces presidente de los Estados Unidos. La misión de estos gángsters a sueldo de Nixon era comprobar que los micrófonos que espiaban al partido rival seguían funcionando correctamente. Nixon dedicaba muchísimo dinero público a contratar espías y sabotear a los opositores demócratas. Usaba y controlaba miles de dólares de donantes al partido y dedicaba los servicios de inteligencia gubernamentales a espiar, malversar y manipular toda la maquinaria del estado norteamericano.

    Todo esto, como vemos, es más que actual y nos parece de lo más corriente en 2022: tramas similares como Cambridge Analytica y Gürtel o Pegasus son casos muy similares de nuestros días en los que políticos y gobiernos juegan sucio igual que Nixon lo hizo en Watergate. ¿Qué fue distinto, entonces, en Watergate? ¿Por qué fue tan importante?

    Cuando el asunto del robo en la sede demócrata llegó a The Washington Post, el equipo directivo de este periódico tomó una decisión fundamental: seguir el caso. Continuar la pista de aquel asunto y de su trama de intereses y dinero era una apuesta complicada, porque iba a ser muy difícil demostrar el espionaje del presidente del Gobierno, a pesar de que era claro. Como hoy en tantos casos, la certeza era total, pero demostrarlo era difícil. Sin embargo, dos periodistas de investigación, uno más veterano y otro más joven, llamados Carl Bernstein y Bob Woodward, recibieron el encargo de profundizar en el asunto, de modo que su trabajo hizo crecer el interés por el tema en los lectores.

    Bernstein y Woodward: periodismo ejemplar

    Carta de dimisión de Richard Nixon como presidente de los Estados Unidos fechada el 9 de agosto de 1974.
    Wikimedia Commons / U.S. National Archives

    La calidad del seguimiento de Bernstein y Woodward se acompañó del interés de otros medios, formando tal espiral de atención pública en prensa, radio y televisión, que finalmente en 1974 el presidente Richard Nixon dimitió por el caso Watergate.

    Los dos periodistas de investigación consiguieron probar que Nixon tenía una red de corrupción y malversación de fondos que afectaba al departamento de Justicia, al FBI y a los jueces de la Corte Suprema, con los que el presidente intentó además encubrir los hechos y esconder lo ocurrido.

    El asunto cobró un inmenso interés en los medios de comunicación norteamericanos, que en las vistas orales del proceso ante la Corte Suprema seguían masivamente en televisión la revelación de las pruebas contra Nixon y las artimañas del presidente para grabar a sus rivales y hacer dimitir a sus funcionarios honestos. A pesar de haber sido reelegido en medio del proceso, finalmente el presidente dimitió porque perdió toda autoridad moral y respaldo en sus propias filas.

    Después de haber negado durante treinta años ser el confidente de los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein, en 2005 confesó que había sido él el denunciante sin rostro del Escándalo Watergate, Deep Throat (Garganta Profunda).
    Wikimedia Commons / United States Congress

    Watergate fue el primer gran caso moderno en el que los medios de comunicación tuvieron la capacidad de generar atención hacia la corrupción política del más poderoso gobierno del mundo. Los periodistas de investigación siguieron durante meses y meses las filtraciones y las pruebas de sus fuentes –la famosa “garganta Profunda” que desde círculos cercanos al poder proporcionó las pistas a los dos periodistas, en un oscuro parking de la ciudad–.

    Fue el primer ejemplo de la capacidad del periodismo de investigación para derrotar al fraude y a la mentira. A partir de este ejemplo, los periodistas y los medios de medio mundo tuvieron un modelo de cómo trabajar.

    The truth, no matter how bad, is never as dangerous as a lie in the long run (La verdad, por mala que sea, nunca es tan peligrosa como una mentira a largo plazo) es la frase de Ben Bradlee, director de The Washington Post durante el caso Watergate, que preside la redacción del periódico.
    Shutterstock / Nicole Glass Photography

    La validación de las fuentes

    La triple validación de la información de las fuentes se convirtió en un protocolo periodístico: desde entonces, los periodistas saben que los datos de una fuente hay que contrastarlos con otras dos. La resistencia a las presiones sobre el propio periódico fue un modelo de integridad en el trabajo. Y aunque hubo momentos muy difíciles, la constancia y la diligencia de The Washington Post se convirtieron en la mejor defensa de la democracia y el respeto a sus valores para todo el mundo.

    Watergate no ha sido ni el primero ni el único de los casos célebres en que el periodismo se convierte en el ojo público que vigila por nuestros derechos y libertades.

    Esta profesión, a la vista de todos, existe para defender nuestros sistemas de libertad y de respeto a la verdad y protegernos del desastre. Hoy, más que ayer, recordar Watergate es volver a defender nuestro futuro.The Conversation

    Eva Aladro Vico, Profesora Titular de Teoría de la Información, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Periodistas estadounidenses en riesgo de arresto por cubrir protestas

    Las detenciones de periodistas en Estados Unidos comienzan a ser un problema continuo, según organizaciones de libertad de prensa. Para algunos comunicadores, el arresto resulta en acciones legales.

    Al menos 57 periodistas fueron detenidos en Estados Unidos en 2021, casi todos en dos ciudades donde cubrían protestas.

    Si bien el número es menor que el récord de 142 arrestos de periodistas en 2020, el Rastreador de Libertad de Prensa de EE. UU., una coalición de grupos que defienden la libertad de expresión y que documenta presuntas violaciones contra los medios de comunicación, entre ellos la CPJ, apunta que los casos comienzan a ser un problema continuo.

    “Salimos de un año tan significativo por las violaciones a la libertad de prensa, pero eso no significa que hayan bajado. Lo que significa es que es sistémico y que continúa; no se detienen simplemente el 1 de enero”, dijo a la Voz de América Kirstin McCudden, editora gerente del Rastreador de Libertad de Prensa.

    En la mayoría de los casos, los reporteros son liberados rápidamente por la policía. Pero a menudo ven obstaculizada su labor cuando el cuerpo policial usa una táctica conocida como “kettling”, en la que los agentes rodean a los reporteros para confinarlos.

    McCudden hizo énfasis en que incluso la detención temporal puede afectar los informes.

    “Cuando a los periodistas se les impide hacer su trabajo —la capacidad de informar— porque han sido alejados de la escena o mantenidos alejados de alguna manera durante la detención o rodeados y no se les permite seguir grabando, afectan su capacidad para contar la historia, para hacer lo que tienen derecho a hacer, que es estar ahí para difundir noticias”, dijo McCudden.

    Según el organismo, la mayoría de esta situaciones tuvieron lugar en 2021 en Los Ángeles, California, donde se registraron 22 casos de reporteros de medios detenidos, y en Brooklyn Center, Minnesota, con 21.

    La mayoría de las detenciones en Los Ángeles ocurrieron en marzo durante las protestas de Echo Park, cuando la policía cerró un campamento donde vivían unas 200 personas sin hogar.

    En Brooklyn Center, 21 periodistas fueron detenidos durante tres días en el mes de abril mientras cubrían protestas por la muerte de Daunte Wright, un hombre de origen afroestadounidense baleado por la policía durante una parada de tráfico. Wright murió a unas 10 millas de donde George Floyd fue asesinado por un oficial de policía en Minneapolis en 2020.

    En su defensa frente a las denuncias de supuestos atropellos contra la prensa, la Patrulla Estatal de Minnesota emitió un comunicado diciendo que su labor no se había dirigido a los medios de comunicación y que respetaba «los derechos de los medios de cubrir las actividades de protesta».

    La Patrulla agregó que luego de recibir comentarios y una orden judicial temporal, a los agentes se les «prohibió hacer cumplir las órdenes generales de dispersión contra la prensa».

    Ni el Departamento de Policía de Los Ángeles ni el Departamento de Policía de Brooklyn Center respondieron a solicitudes de comentarios de la VOA.

    Con el aumento de los arrestos, algunas organizaciones de medios y funcionarios estatales están buscando formas de mejorar las relaciones.

    Curso de entrenamiento para policías

    Este año, el Capítulo de Georgia de la Sociedad de Periodistas Profesionales se asoció con el Centro de Capacitación Pública de Georgia para desarrollar un curso en línea que ofrece orientación a los agentes sobre cómo reducir las interacciones con la prensa durante eventos como protestas.

    El curso también busca educar a los periodistas sobre cómo mantener límites apropiados mientras ejercen sus derechos como miembros de la prensa.

    Julie Moos, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Periodismo del Club de Prensa, dijo que aunque los periodistas reciben capacitación sobre cómo cubrir protestas de manera segura, seguir los protocolos no siempre evita que sean detenidos o acosados.

    «Los periodistas, como hemos visto con demasiada frecuencia, pueden hacer todo bien y aún así ser detenidos, arrestados, maltratados por las fuerzas del orden público o por otros en el curso de su trabajo», explicó Moos a la Voz de América.

    Algunos periodistas enfrentan cargos

    Para algunos periodistas, el arresto resulta en acciones legales.

    Al menos ocho comunicadores en EE. UU. enfrentan cargos penales por arrestos anteriores, incluida la reportera de radio April Ehrlich, quien fue nombrada uno de los 10 casos de libertad de prensa más urgentes de One Free Press Coalition.

    Ehrlich, cuyo nombre legal es Fonseca, fue arrestada en septiembre de 2020 mientras cubría los desalojos de decenas de personas sin vivienda que acampaban en un parque de Medford, Oregon. Ha sido acusada de allanamiento de morada, interferir con un agente y resistirse al arresto, cargos que podrían llevar a más de un año de prisión y hasta 7.500 dólares en multas.

    El abogado de la periodista ha dicho anteriormente que Ehrlich tiene la intención de declararse inocente y de impugnar el cargo.

    El juicio está programado para marzo de 2022.

    El riesgo de arresto o asalto mientras se cubren protestas es un problema global para los medios, según la UNESCO. Los datos de 65 países durante un período de cinco años, de 2015 a 2020, encontraron que los periodistas enfrentaron cierto nivel de riesgo al cubrir manifestaciones y mítines.

    “Desafortunadamente, vemos la libertad de prensa amenazada en todo el mundo y cada vez más en este país [Estados Unidos]”, dijo Moos.

  • Talibanes excluyeron de los medios estatales a periodistas mujeres

    Desde que ingresaron a Kabul el domingo pasado, los talibanes han tomado el control de las agencias gubernamentales, incluidos los medios estatales.

    Al menos dos mujeres periodistas que trabajan para una emisora estatal en Afganistán han dicho que los talibanes no les permiten trabajar.

    Desde que ingresaron a Kabul el domingo pasado, los talibanes han tomado el control de las agencias gubernamentales, incluidos los medios estatales.

    Cuando los periodistas de la Radio Televisión Afganistán (RTA) llegaron al trabajo, a algunas mujeres se les dijo que no podían entrar al edificio.

    En un video publicado en línea, la presentadora de noticias de la RTA, Shabnam Khan Dawran, dijo que a sus colegas varones se les permitió ingresar al edificio, pero que a ella se le negó la entrada.

    “No se me permitió (entrar) a pesar de tener mi tarjeta de oficina. Los empleados varones con tarjetas de oficina pudieron ingresar a la oficina, pero me dijeron que no podía continuar con mi deber porque el sistema (gobierno) ha cambiado», dijo Dawran, quien ha trabajado en periodismo durante seis años.

    Otra presentadora de la RTA, Khadija Amin, dijo a la empresa privada TOLONews que no se le permitió ingresar a su oficina el martes y que otras colegas también fueron rechazados más tarde.

    Amin dijo que hablaron con el nuevo director designado por los talibanes, quien les dijo que el grupo pronto tomaría una decisión sobre si pueden trabajar.

    Añadió que los talibanes han cambiado los programas de la RTA y «no hay presentadoras».

    Una periodista que solía trabajar para RTA dijo que está preocupada por sus antiguos colegas.

    “Desafortunadamente, volvemos a la era de los talibanes. Estoy muy preocupado por la seguridad de mis compañeros”, dijo a la VOA el periodista, que pidió no ser identificado.

    En su primera conferencia de prensa desde que tomaron el poder, los talibanes dijeron que los derechos de las mujeres serían respetados bajo la Shariah, o ley islámica. El portavoz del grupo también dijo que los medios de comunicación podrían informar libremente siempre que fueran justos y promovieran la unidad nacional.

    Pero muchos periodistas y organizaciones de derechos de los medios son cautelosos. La emisora ​​pública alemana Deutsche Welle (DW) dijo que los combatientes talibanes mataron a uno de los familiares de sus periodistas esta semana mientras buscaban al reportero.

    El asesinato «es inconcebiblemente trágico y testimonia el grave peligro en el que se encuentran todos nuestros empleados y sus familias en Afganistán», dijo el jueves por la noche el director general de DW, Peter Limbourg, según Reuters.

    Los talibanes no han comentado públicamente sobre el ataque contra la familia del periodista de DW o sobre el bloqueo de las mujeres periodistas en los medios estatales. Dijeron anteriormente que los periodistas son libres de trabajar en medios de propiedad privada, pero que los talibanes administrarán medios de propiedad estatal.

    Cambio de programación

    RTA tiene docenas de canales de radio y televisión y opera en Kabul y 32 provincias.

    Pero cuando los talibanes tomaron el poder, cambiaron los nombres de las estaciones a Shariat Ghag (Voice of Shariah), el nombre de la única estación de radio que existía bajo el gobierno del grupo en la década de 1990.

    Un periodista independiente de Helmand dijo a la VOA que los talibanes reemplazaron el canal local RTA por Shariat Ghag Radio el viernes y que la estación está principalmente «cubriendo las noticias y actividades de los talibanes».

    Dijo que los talibanes les dijeron a los empleados de la estación provincial estatal que «transmitieran según sus instrucciones».

    La emisora ​​ya no cuenta con presentadoras ni voces femeninas, según la periodista, a quien no se nombra por razones de seguridad.

    Las mujeres periodistas de estaciones de propiedad privada han seguido transmitiendo. El martes, una presentadora de TOLONews entrevistó a un funcionario talibán, en una medida que muchos consideraron sin precedentes.

    La Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, pidió el viernes que se garantice la libertad de expresión y la seguridad de los periodistas en Afganistán.

    «Nadie debe tener miedo de decir lo que piensa en esta coyuntura crítica, y la seguridad de todos los periodistas, incluidas las mujeres, debe estar especialmente garantizada», dijo Azoulay en un comunicado.

    La UNESCO agregó que el progreso de los últimos 20 años «no debe deshacerse y, en particular, que las mujeres periodistas deben poder continuar con su trabajo crucial».

    [Esta historia se originó en la división afgana de VOA.]

  • Restricciones a los medios en pandemia han limitado el acceso a la información

    Por Maria Elena Little Endara

    Las medidas de emergencia introducidas durante la pandemia de coronavirus dieron como resultado un aumento en los arrestos por ‘noticias falsas’, a los periodistas se les negó el acceso a reuniones informativas o funcionarios de salud y se bloquearon sitios web de noticias, alegan expertos en derechos de los medios.

    Un año después de que la Organización Mundial de la Salud declarara una pandemia mundial, los periodistas de varios países todavía sienten el impacto de las leyes y regulaciones mientras los gobiernos buscan controlar la narrativa o silenciar los informes críticos.

    Los grupos de derechos de los medios sostienen que las restricciones han negado a los ciudadanos el acceso a noticias e información.

    ‘La pandemia presenta una grave amenaza para la libertad de prensa, en un momento en que la difusión de información real y fáctica es vital para la vida de las personas’, dijo a la VOA Amy Slipowitz, directora de investigación del informe anual ‘Freedom in the World’ de Freedom House. ‘Los periodistas han sido objeto de arrestos, violencia e intimidación, y los gobiernos han ejercido control sobre el contenido’.

    En su informe de 2020, “Democracy under Lockdown”, Freedom House descubrió que 91 de 192 países impusieron algún tipo de restricción a los medios como parte de su respuesta oficial a la pandemia.

    Se introdujeron leyes y medidas para tratar de proteger y promover la seguridad, pero en varios países las regulaciones se utilizaron para restringir o acosar a los medios de comunicación.

    El Instituto de Prensa Internacional (IPI) con sede en Viena descubrió que las medidas de emergencia a menudo incluían disposiciones destinadas a combatir las ‘noticias falsas’ que se utilizaban para encarcelar o limitar la libertad de expresión.

    “Algunos gobiernos, especialmente los autoritarios, aparentemente creen que la crisis de salud requiere limitar la libertad de prensa y la libertad de expresión. La verdad es lo contrario: la crisis de salud ha hecho que la libertad de prensa sea más importante que nunca ”, dijo a la VOA Scott Griffen, subdirector del IPI.

    “El tremendo impacto y los cambios que hemos visto en tantas partes de nuestra sociedad hacen que sea esencial que se permita al periodismo desempeñar su función de guardián”, dijo Griffen.

    Todavía se están introduciendo nuevas regulaciones un año después de la pandemia. Malasia a principios de este mes utilizó poderes ampliados en virtud de las leyes de emergencia para imponer penas más duras por lo que el gobierno considera noticias falsas, incluidas penas de cárcel de hasta tres años.

    Esas leyes ‘pretenden combatir la desinformación pero, en muchos casos, en realidad tratan de reprimir el discurso crítico’, dijo Griffen.

    La pandemia ha dado a los regímenes autoritarios licencia para tomar medidas enérgicas contra la disidencia y los críticos, dijo el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) con sede en Nueva York.

    «Los países con antecedentes deficientes en materia de libertad de prensa como China, Egipto y Turquía están ciertamente a la vanguardia cuando se trata de países que han hecho todo lo posible por acabar con el periodismo», dijo a la VOA Courtney Radsch, directora de defensa del CPJ.

    Las autoridades tomaron represalias contra los reporteros solo por hacer su trabajo y crearon condiciones que hicieron que la cobertura fuera «casi imposible», dijo Radsch, y agregó: «[Estos países] lideran el mundo en el encarcelamiento de periodistas, utilizan las leyes de salud pública o de emergencia como armas y ponen a periodistas encarcelados en riesgo mortal «.

    En su censo de 2020 de periodistas encarcelados a nivel mundial, el grupo de libertad de prensa registró un récord de 274 tras las rejas, incluidos varios arrestados por su cobertura de la pandemia. Al menos dos murieron por COVID-19, encontró el CPJ.

    El CPJ se encuentra entre los medios de comunicación y los grupos de derechos humanos que han pedido a los gobiernos que liberen a periodistas y presos políticos de los encierros o custodias carcelarias, debido a los mayores riesgos para la salud del COVID-19.

    «Nos gustaría ver a todos los periodistas liberados de prisión, donde el coronavirus podría equivaler a una sentencia de muerte», dijo Radsch, y agregó que el CPJ también aboga por «la revocación de la legislación opresiva y la puesta en marcha de salvaguardias para los periodistas que están en la primera línea de la pandemia «.

    Datos de la Pandemia

    Durante el año pasado, el IPI rastreó más de 600 violaciones a la libertad de prensa relacionadas con COVID 19, incluidos arrestos por acusaciones de noticias falsas, bloqueo de sitios web y periodistas restringidos de asistir a conferencias de prensa o hablar con funcionarios de salud.

    «Las acciones del gobierno chino para tomar medidas enérgicas contra los periodistas ciudadanos que estuvieron entre los primeros en informar sobre el virus y advertir sobre su impacto no pueden olvidarse», dijo Griffen. «[Pero] varios otros países se han destacado en términos de su respuesta de mano dura al escrutinio periodístico».

    India, con 84 casos de periodistas llevados para interrogarlos o acusados ​​por la cobertura relacionada con COVID, encabezó el rastreador de libertad de prensa del IPI, pero Griffen dijo que Rusia también amplió las leyes de «noticias falsas» para apuntar a los informes críticos y Zimbabwe se destacó con uno de los peores índices en África, con varios arrestos, incluido el periodista de investigación Hopewell Chin’ono.

    El acceso limitado a la información y el bloqueo de sitios web fueron los mayores problemas en América Latina, donde Venezuela fue el país más restrictivo, y el IPI documentó 66 violaciones.

    Slipowitz, de Freedom House, dijo que las políticas restrictivas dirigidas a los medios de comunicación «se sintieron más agudamente en las democracias en lucha y en los estados altamente represivos».

    FILE - A pro-democracy activist holds placards with the picture of Chinese citizen journalist Zhang Zhan outside the Chinese central government's liaison office, in Hong Kong, Dec. 28, 2020

    Los casos que se destacaron para ella incluyeron a China en diciembre que sentenció a la periodista ciudadana Zhang Zhan a cuatro años de prisión por sus reportajes desde Wuhan, y Egipto expulsando a una reportera del medio británico The Guardian, debido a la cobertura crítica de la respuesta del gobierno a la pandemia.

    Los grupos de derechos humanos esperan señales de que las leyes represivas introducidas como parte de las medidas de emergencia serán revocadas.

    “El IPI dijo desde el principio que cualquier restricción o interferencia con los derechos de los periodistas debía ser proporcionada, necesaria y limitada en el tiempo”, dijo Griffen. «Nos preocupa que se mantengan las nuevas formas de injerencia en la libertad de expresión introducidas durante la pandemia».

  • Cómo Google está cambiando el modelo de negocio del periodismo tradicional

    Google pagará a redactores para crear contenido de alta calidad en Google News, en una próxima iniciativa que describe como una «experiencia de noticias». El gigante tecnológico dijo que el servicio es parte de una iniciativa para apoyar mejor a los editores y, sin duda, es el resultado de un esfuerzo por defenderse de las críticas de que está dañando los sitios de noticias. También podría confirmar los rumores de principios de este año de que Google planeaba lanzar un servicio de noticias muy parecido a Apple News +.

    Hasta ahora, Google ha firmado acuerdos con editores en Australia, Alemania y Brasil. «Este programa ayudará a los editores participantes a monetizar su contenido a través de una experiencia de narración mejorada que permite a las personas profundizar en historias más complejas, mantenerse informadas y exponerse a un mundo de diferentes temas e intereses», escribió el vicepresidente de Google Brad Bender en una publicación de su blog.

    Con esta iniciativa, Google pagará a los editores para darles a los lectores acceso libre a artículos que son pagos en sitios que ofrecen servicios de noticias por suscripción. «Esto permitirá que los editores de noticias pagas aumenten su audiencia y abran una oportunidad para que las personas lean contenido que normalmente no verían», escribió Google.

    «Hoy, anunciamos un programa de licencias para pagar a los editores por contenido de alta calidad para una nueva experiencia de noticias que se lanzará a finales de este año. Este programa ayudará a los editores participantes a monetizar su contenido a través de una experiencia de narración mejorada que permite a las personas profundizar en historias más complejas, mantenerse informadas y exponerse a un mundo de diferentes temas e intereses. Comenzaremos con editores en varios países de todo el mundo, y pronto habrá más», señala el comunicado.

    El servicio se iniciará primero en los sitios de Noticias de Google. En cuanto a los editores específicos, se comunicó que se habían suscripto acuerdos con Spiegel Group en Alemania, InQueensland e InDaily en Australia y Diarios Associados en Brasil. «Con las noticias locales bajo presión, encontrar nuevos canales y nuevas audiencias para nuestro contenido premium, en entornos seguros y seleccionados, es una alta prioridad», dijo el director gerente de InDaily, Paul Hamra.

    Esto puede ser una gran noticia para los redactores, dependiendo los términos, claro está: aquellos con marcas más débiles y flujo de ingresos menos diversificados, probablemente recibirán cualquier ayuda adicional que Google quiera ofrecer. Y es que el gigante de Internet envía usuarios a sitios de noticias más de 24.000 millones de veces al mes. Una cifra nada despreciable e imposible de resistirla.

    Google ha sido criticado por no pagar a las empresas de noticias cuando muestra fragmentos de noticias y otro contenido en sus páginas de búsqueda, especialmente en Europa. Francia recientemente ordenó a Google que negocie con los editores sobre dichos pagos, mientras que Google sostiene que no vende ni búsquedas ni clics.

    Google ha dicho que está invirtiendo en grupos de noticias y explorando nuevas formas de trabajar con los editores, y esta nueva iniciativa parece ser un nuevo paso en esa dirección. A raíz de la pandemia de COVID-19, la compañía también ha proporcionado fondos a 5.300 sitios de noticias locales a través del Fondo de Ayuda de Emergencia de Periodismo de $ 15 millones, exenciones de tarifas de servicio y campañas de publicidad.

    Sin embargo, los editores y particularmente los sitios de noticias locales alrededor del mundo continúan cerrando a tasas sin precedentes, privando a los ciudadanos de recursos de información invaluables. Algunos de los cierres recientes se deben a la pandemia, pero a largo plazo, Facebook y Google en particular, se quedarán dominando el mercado mundial de noticias, desde que han estado recibiendo ingresos por publicidad que anteriormente solían ir a los servicios locales de noticias diarias y semanales.

    «Es cierto que la propuesta de Google parece apoyar a las editoriales al otorgar licencias de contenido», aseguró un representante de Axel Springer. «Sin embargo, al mirarla de cerca, tiene el potencial de restringir la diversidad de los medios, ya que Google mantendrá el control sobre los editores con los que se suscriben acuerdos. Una empresa que es claramente dominante, con una cuota de mercado de casi el 98% en la búsqueda móvil en Alemania, no debería tener ese poder».

    Google no reveló otros detalles sobre la forma que tomará el nuevo servicio, pero prometió que darán más información «en los próximos meses».