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  • Wall Street quiere dinero digital, pero no quiere perder el control

    Wall Street quiere dinero digital, pero no quiere perder el control

    Durante años, una parte importante del sistema financiero tradicional presentó a las criptomonedas como una amenaza. Demasiado volátiles, demasiado opacas, demasiado difíciles de controlar. Hoy la discusión ha cambiado; los bancos ya no parecen preguntarse si utilizarán blockchain. La verdadera pregunta empieza a ser cómo utilizarla sin renunciar al poder que ejercen sobre el dinero. Y la última prueba realizada por U.S. Bancorp ofrece una imagen extraordinariamente clara de ese futuro posible del dinero digital.

    El banco estadounidense ensayó una transferencia internacional utilizando USBDC, su propio dólar tokenizado, sobre la blockchain pública Stellar. La operación demostró que un gran banco puede emitir dinero digital, transferirlo internacionalmente y liquidarlo sobre infraestructura blockchain.

    Hasta aquí, innovación financiera.

    Pero el experimento incluyó algo bastante más interesante ya que U.S. Bancorp probó cuatro funciones esenciales: emitir, transferir, congelar y recuperar los fondos. O en inglés: minting, transfer, freezing, clawback. Esas cuatro palabras contienen buena parte del debate que tendremos sobre el dinero durante los próximos años.

    Blockchain no significa libertad

    Uno de los errores más frecuentes en la conversación sobre criptomonedas consiste en confundir tecnología con estructura institucional. Una moneda puede funcionar sobre blockchain y seguir estando completamente centralizada. Es decir, puede liquidarse las veinticuatro horas del día, cruzar fronteras en segundos, utilizar contratos inteligentes, integrarse con mercados financieros tokenizados y al mismo tiempo, puede conservar un emisor con capacidad para decidir quién puede utilizarla, congelarla o incluso recuperar unilateralmente los fondos.

    Eso es exactamente lo que diferencia a una stablecoin bancaria de Bitcoin. Bitcoin fue diseñado para eliminar precisamente esa figura, por eso no existe un departamento de Bitcoin capaz de llamar a una transacción y decir: “deténgala”. No existe un administrador central con una llave maestra o una autoridad que pueda revertir unilateralmente una operación porque considera que el propietario no debería realizarla.

    Si una persona controla sus claves privadas, controla sus bitcoins. Ésa es simultáneamente una enorme ventaja y una enorme responsabilidad ya que si pierde las claves, pierde los fondos o si alguien consigue robarlas, no existe servicio de atención al cliente.

    Pero esa irreversibilidad no es un defecto accidental; es consecuencia de una de las propiedades fundamentales de Bitcoin: la ausencia de un tercero con autoridad superior sobre el dinero.

    La stablecoin bancaria propone otra cosa

    USBDC representa una filosofía diferente; el usuario puede poseer y transferir el activo, pero existe también un emisor que mantiene determinadas capacidades administrativas. Eso no convierte automáticamente al sistema en malo.

    La posibilidad de congelar fondos puede resultar extraordinariamente útil ante una estafa, un robo o un error operativo. También permite cumplir órdenes judiciales o recuperar activos obtenidos ilícitamente.

    Para muchas personas, esas características son precisamente una ventaja.

    El problema aparece cuando olvidamos que la facultad tecnológica que permite congelar dinero robado es exactamente la misma que permite congelar dinero legítimo. La tecnología no distingue moralmente entre ambas situaciones. Alguien debe tomar la decisión y quien tenga esa capacidad posee poder sobre la propiedad de otro.

    Ésta es la cuestión que desde una perspectiva liberal debería preocuparnos mucho más que la velocidad de la transacción o el nombre de la blockchain utilizada.

    El dinero programable tiene dos caras

    La tokenización promete enormes mejoras: pagos internacionales más baratos, liquidación inmediata, mercados funcionando durante todo el día, menos intermediarios operativos, automatización de contratos, mayor competencia.

    Todo eso puede ser profundamente beneficioso.

    El problema comienza cuando la programabilidad deja de ser una herramienta utilizada voluntariamente por el propietario del dinero y pasa a convertirse en una facultad ejercida por el emisor.

    Existe una diferencia enorme entre programar mi dinero para que libere automáticamente un pago cuando recibo una mercancía y que otra persona pueda programar las condiciones bajo las cuales yo puedo utilizarlo.

    En el primer caso existe libertad contractual, en el segundo existe control. La tecnología es exactamente la misma, la gran diferencia es institucional.

    Wall Street ya entendió blockchain

    Y ésta es quizás la evolución más interesante del ecosistema cripto en 2026.

    Los bancos están entrando rápidamente en stablecoins, tokenización e infraestructura blockchain. Grandes instituciones internacionales trabajan en monedas digitales privadas; gestoras de activos tokenizan fondos; Bolsas y cámaras de compensación experimentan con registros distribuidos; Fintechs buscan licencias bancarias mientras desarrollan sus propias stablecoins. La batalla original entre “bancos” y “crypto” empieza a resultar demasiado simple, ya los bancos no están necesariamente intentando destruir la tecnología: están aprendiendo a utilizarla.

    La pregunta ahora será qué parte de la arquitectura cripto adoptarán y qué parte rechazarán. Todo indica que quieren: blockchain, liquidación instantánea, tokenización,programabilidad, mercados 24/7.

    Pero no necesariamente quieren: anonimato, resistencia a la censura, autocustodia completa, eliminación del intermediario.

    Dicho de otro modo: quieren la eficiencia de crypto sin renunciar al control institucional del sistema bancario tradicional.

    Y allí comienza la verdadera competencia

    Esto no debería llevarnos a rechazar las stablecoins bancarias. Al contrario. Desde una perspectiva liberal, la posibilidad de que múltiples formas de dinero digital compitan entre sí puede ser extraordinariamente positiva: Bitcoin, USDT, USDC, Stablecoins bancarias, Depósitos tokenizados, Dinero electrónico, Efectivo.

    Cuantas más alternativas existan, mayor capacidad tendrá el individuo para elegir qué combinación de seguridad, privacidad, estabilidad y descentralización prefiere. El problema aparecería si la regulación termina determinando que sólo pueden competir aquellas formas de dinero compatibles con las necesidades del sistema financiero establecido; porque entonces podríamos acabar con muchas monedas diferentes pero prácticamente el mismo modelo de control detrás de todas ellas. Competencia de marcas, no necesariamente competencia monetaria.

    Bitcoin sigue siendo el experimento radical

    Todo esto ayuda también a comprender algo que a veces se pierde en la conversación cotidiana sobre Bitcoin. Bitcoin no fue creado simplemente para facilitar pagos digitales; los pagos digitales ya existían. Tampoco fue diseñado sólo para mover dinero rápidamente; el sistema financiero podía hacerlo, aunque de manera imperfecta.

    La innovación realmente radical fue otra: crear propiedad digital que pudiera transferirse sin necesitar el permiso de una autoridad central.

    Esa propiedad continúa siendo extraordinariamente difícil de reproducir. Hoy se puede tokenizar dólares, emitir stablecoins, poner acciones sobre blockchain o hacer que los bancos liquiden operaciones en segundos.

    Pero si continúa existiendo una institución con capacidad unilateral de impedir que el propietario utilice su dinero, entonces habremos modernizado profundamente la infraestructura sin modificar necesariamente la relación de poder. Y esa distinción será fundamental.

    El futuro monetario no será simplemente digital

    Probablemente ya podamos dar por descontado que una parte creciente del dinero será tokenizada. La discusión interesante será otra:

    ¿Qué clase de dinero digital tendremos?

    ¿Dinero competitivo o monopolístico?

    ¿Dinero autocustodiable o permanentemente intermediado?

    ¿Dinero programable por sus propietarios o programable sobre sus propietarios?

    ¿Infraestructuras abiertas o redes autorizadas?

    ¿Privacidad como derecho o identificación permanente por defecto?

    U.S. Bancorp acaba de mostrar una posible respuesta: un sistema financiero instantáneo, global, eficiente y basado en blockchain, pero también congelable, reversible, administrable.

    No hay contradicción tecnológica entre esas características, la contradicción es filosófica.

    Bitcoin dice: si tienes las claves, tienes el dinero. La stablecoin bancaria puede terminar diciendo: si tienes las claves, puedes utilizar el dinero mientras el emisor no utilice las suyas.

    Y probablemente allí se encuentre una de las grandes disputas sobre libertad individual de nuestra época. La revolución tecnológica del dinero ya está en marcha, pero la pregunta importante no es si Wall Street terminará utilizando blockchain, de hecho, ya comenzó a hacerlo.

    La pregunta es mucho más antigua: cuando todo el dinero sea digital, ¿quién tendrá finalmente el poder de decirnos qué podemos hacer con él?

  • Wall Street descubrió la blockchain: la batalla ya no es por el dinero digital, sino por quién lo controla

    Wall Street descubrió la blockchain: la batalla ya no es por el dinero digital, sino por quién lo controla

    Durante años, buena parte del sistema financiero tradicional de Wall Street trató a las criptomonedas como una extravagancia tecnológica, una amenaza especulativa o, directamente, un problema que debía ser contenido mediante regulación.

    Ese debate empieza a quedar viejo.

    Goldman Sachs, Bank of America, Citi, Deutsche Bank y otras grandes instituciones financieras ya no están preguntándose si el dinero se moverá sobre blockchain. Están preparándose para emitirlo ellas mismas.

    Un consorcio integrado actualmente por 21 instituciones financieras anunció que constituirá durante 2026 una compañía destinada a emitir una stablecoin vinculada al dólar estadounidense durante el primer semestre de 2027. El proyecto, que comenzó en 2025 con apenas diez participantes, contempla posteriormente monedas vinculadas a otras divisas del G7, empezando probablemente por el euro.

    No es un experimento de una fintech exótica. Es Wall Street.

    Y posiblemente sea una de las noticias más importantes del año para entender hacia dónde se dirige el sistema monetario internacional.

    Del “cripto es una amenaza” al “queremos nuestra propia cripto”

    Conviene empezar haciendo una distinción que el entusiasmo tecnológico suele borrar: una stablecoin bancaria no es Bitcoin.

    Bitcoin es un activo monetario cuya arquitectura elimina la necesidad de confiar en un emisor central. No existe un Goldman Sachs de Bitcoin, ni un Ministerio de Bitcoin, ni un directorio que pueda decidir emitir otros veinte millones de bitcoins porque apareció una emergencia financiera.

    Una stablecoin bancaria, en cambio, seguirá siendo básicamente un pasivo emitido por una institución, denominado en una moneda fiduciaria y respaldado por activos financieros.

    Puede circular mediante blockchain, liquidarse las 24 horas, utilizar contratos inteligentes. Incluso puede ser tecnológicamente extraordinaria, pero sigue teniendo un emisor.

    Y donde existe un emisor existe también alguien capaz de establecer condiciones, identificar usuarios, congelar activos, rechazar operaciones o cumplir órdenes de una autoridad.

    La blockchain no elimina mágicamente el poder; puede descentralizarlo o puede hacerlo mucho más eficiente. Esa diferencia será fundamental durante la próxima década.

    La revolución que ganó sin tomar el poder

    Hay, sin embargo, algo extraordinariamente interesante en lo que acaba de ocurrir.

    Durante décadas el sistema financiero funcionó sobre infraestructuras construidas específicamente alrededor de intermediarios: bancos corresponsales, cámaras de compensación, custodios, agentes de transferencia, sistemas nacionales de liquidación y horarios bancarios.

    Bitcoin introdujo otra posibilidad: un libro contable global capaz de transferir propiedad digital sin que cada movimiento necesitara reconciliar varias bases de datos privadas.

    Después llegaron Ethereum, las stablecoins y la tokenización.

    Y lentamente ocurrió algo curioso, el establishment financiero que debía demostrar que aquella tecnología era innecesaria comenzó a adoptarla.

    Hay otra noticia de estas mismas horas que permite comprender la dimensión del cambio.

    La Securities and Exchange Commission estadounidense propuso el 1 de septiembre modernizar por primera vez en décadas las reglas aplicables a los transfer agents, actores fundamentales para registrar y transferir la propiedad de acciones.

    La propia SEC señala expresamente que las nuevas reglas pretenden adaptarse a procesos contemporáneos que incluyen el uso de blockchain en emisiones de valores y transferencias de acciones. Las reglas existentes datan fundamentalmente de finales de los años setenta y principios de los ochenta.

    Por supuesto, es todavía una propuesta regulatoria, pero el cambio conceptual es enorme.

    Ya no estamos discutiendo únicamente si alguien puede comprar bitcoin desde una aplicación. Estamos empezando a discutir si acciones, bonos, fondos, depósitos y dinero pueden acabar compartiendo una infraestructura financiera tokenizada y eso cambia completamente el tablero.

    Europa tampoco quiere quedarse afuera

    La competencia ya ha comenzado.

    Qivalis, el proyecto europeo destinado a emitir una stablecoin regulada denominada en euros, pasó de doce bancos en febrero a 37 instituciones financieras de 15 países europeos en mayo de este año. Su diseño prevé respaldo uno a uno en euros y cumplimiento del régimen europeo MiCA. BBVA participa, además, tanto en Qivalis como en la nueva iniciativa internacional de stablecoin bancaria.

    Es difícil interpretar semejante movimiento coordinado como una moda pasajera.

    Los bancos han descubierto algo que Tether y Circle comprendieron bastante antes: una moneda fiduciaria puede conservar su unidad de cuenta tradicional y, al mismo tiempo, adquirir características tecnológicas que el sistema bancario convencional nunca ofreció: transferencias permanentes, liquidación prácticamente inmediata, programabilidad, interoperabilidad internacional, custodia digital o mercados funcionando las veinticuatro horas. Y probablemente costos radicalmente inferiores en numerosos procesos. Hay mucho dinero en juego.

    Tether, solamente, tiene más de 180.000 millones de dólares emitidos y ha generado beneficios extraordinarios administrando los activos que respaldan USDT. Es perfectamente lógico que los bancos observen ese negocio y se pregunten por qué deberían dejarlo enteramente en manos de empresas nacidas fuera del sistema bancario.

    Hayek estaría interesado, pero probablemente haría algunas preguntas

    Desde una perspectiva liberal, la llegada de stablecoins privadas presenta una paradoja interesante: por un lado, cualquier mecanismo que introduzca competencia en la provisión de servicios monetarios merece atención; durante demasiado tiempo asumimos que moneda e infraestructura monetaria debían ser prácticamente sinónimos del Estado. No necesariamente.

    Una persona podría utilizar dólares mediante USDC, USDT, una stablecoin de un consorcio bancario, depósitos tokenizados, Bitcoin o cualquier otra solución que consiga suficiente aceptación. Cuantos más oferentes existan, mayor será potencialmente la competencia por seguridad, costes, privacidad, reservas, velocidad y calidad del servicio.

    Eso es bastante diferente de una CBDC.

    Una moneda digital de banco central introduce potencialmente un único emisor público, una infraestructura vinculada directamente a la autoridad monetaria y una capacidad tecnológica de supervisión que nunca existió con el efectivo.

    Una stablecoin privada pertenece a otra categoría, pero “privada” no significa necesariamente “libre”, especialmente cuando quienes compiten son gigantes financieros estrechamente regulados por los mismos Estados.

    Podríamos terminar teniendo diez stablecoins diferentes cuyo funcionamiento práctico estuviera sometido a casi exactamente las mismas reglas de identificación, vigilancia, censura y autorización.

    Habría competencia entre marcas.No necesariamente competencia entre modelos monetarios.

    El peligro de confundir tokenización con descentralización

    Ésta probablemente sea la cuestión más importante.

    Blockchain es una tecnología. Descentralización es una estructura institucional. No son lo mismo.

    Un banco central podría emitir una CBDC sobre una blockchain y seguir teniendo control absoluto sobre esa moneda; un banco comercial puede tokenizar depósitos y conservar control completo sobre las cuentas; una bolsa puede registrar acciones mediante tecnología de registro distribuido y continuar decidiendo quién puede operar. Incluso podríamos construir un sistema financiero extremadamente eficiente técnicamente y simultáneamente mucho más invasivo en términos de privacidad.

    Ese escenario debería preocupar especialmente a los liberales.

    Porque uno de los errores más habituales de nuestra época consiste en confundir digitalización con libertad. La digitalización puede reducir intermediarios, pero también puede aumentar extraordinariamente la capacidad de control.

    El efectivo posee una característica que suele pasar inadvertida precisamente porque siempre estuvo allí: permite realizar una transacción legítima sin solicitar autorización tecnológica a nadie.

    En un sistema completamente tokenizado esa propiedad podría desaparecer.

    Por eso la pregunta relevante no será simplemente “¿Está funcionando sobre blockchain?”, sino ¿Quién controla las claves, quién puede modificar las reglas y quién puede impedir una transacción?. Son preguntas mucho más importantes que el nombre de la tecnología utilizada.

    Hasta el G20 cambió el lenguaje

    La transformación puede observarse incluso en los organismos internacionales.

    Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 reunidos el 31 de agosto y 1 de septiembre reconocieron expresamente el papel potencialmente transformador de los activos digitales para el crecimiento económico y destacaron el papel del sector privado en esa innovación.

    Al mismo tiempo, comoe ra de esperarse, reclamaron marcos regulatorios, supervisión, protección de la estabilidad financiera y aplicación de las normas FATF sobre activos virtuales. También señalaron específicamente la importancia de las stablecoins y de los pagos transfronterizos.

    Vale la pena observar la evolución semántica.

    Hace algunos años la discusión internacional giraba fundamentalmente alrededor del riesgo; hoy se habla simultáneamente de riesgo y oportunidad.

    No significa que los gobiernos hayan abrazado el ideal cypherpunk, sino algo bastante más sencillo: ya comprendieron que no podrán ignorar esta infraestructura.

    La verdadera batalla acaba de empezar

    Durante la primera etapa de Bitcoin, el conflicto parecía sencillo.

    Estado versus criptomonedas; Banco central versus dinero privado; Wall Street versus descentralización. Pero la realidad resultó bastante más interesante.

    La tecnología está siendo absorbida por las mismas instituciones que inicialmente amenazaba y ahora comienza una segunda batalla.

    No será una batalla entre dinero digital y dinero analógico, el dinero será digital de cualquier manera.

    La discusión será qué clase de dinero digital tendremos.

    Podemos terminar con una arquitectura abierta donde Bitcoin, stablecoins, depósitos tokenizados, monedas privadas y sistemas descentralizados compitan entre sí.

    O podemos terminar simplemente trasladando el sistema financiero existente a una infraestructura tecnológica mucho más eficiente, manteniendo los mismos intermediarios y añadiendo capacidades de supervisión que antes eran imposibles.

    Incluso podríamos terminar con algo peor: un ecosistema donde los bancos privados proporcionen la interfaz mientras los Estados establecen las condiciones de circulación del dinero mediante identificación permanente, listas negras automáticas y restricciones programables.

    Sería blockchain, también tokenización. Hasta pordríamos llamarlo innovación; pero difícilmente sería la revolución monetaria que imaginaron quienes construyeron Bitcoin.

    Por eso el anuncio de Goldman Sachs, Bank of America, Citi y Deutsche Bank importa mucho más que saber si Bitcoin cotiza hoy a 75.000, 77.000 u 80.000 dólares.

    El precio nos dice cuánto alguien está dispuesto a pagar hoy; la infraestructura nos dice cómo podría funcionar el dinero mañana. Y allí está ocurriendo algo extraordinario.

    Después de intentar durante años domesticar a las criptomonedas, Wall Street parece haber comprendido finalmente que no puede detener la tecnología, así que ha elegido una estrategia mucho más inteligente: entrar en ella.

    La cuestión que queda abierta es si esa entrada producirá competencia monetaria y mayor libertad individual o simplemente construirá una versión tokenizada del viejo sistema financiero.

    Porque la gran discusión de los próximos años ya no será si utilizaremos blockchain, será mucho más antigua y mucho más importante: quién tendrá el poder sobre nuestro dinero.

  • Tether busca auditoría completa para aumentar transparencia

    Tether (USDT) es una criptomoneda conocida como «stablecoin» o moneda estable, diseñada para mantener un valor fijo en relación con una moneda fiduciaria, en este caso, el dólar estadounidense. Cada token de Tether está respaldado por reservas que incluyen dólares estadounidenses, bonos del Tesoro y otros activos financieros, lo que permite a los usuarios realizar transacciones en diferentes cadenas de bloques sin la volatilidad asociada a otras criptomonedas. ​

    Recientemente, Tether ha estado en el centro de atención debido a su compromiso con la transparencia y la estabilidad financiera. El 21 de marzo de 2025, Reuters informó que la empresa está en conversaciones con una de las «Cuatro Grandes» firmas de auditoría para llevar a cabo una auditoría completa de sus reservas. El CEO de Tether, Paolo Ardoino, destacó que este proceso es ahora más factible bajo la administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien apoya las criptomonedas. A pesar de haber emitido más de $140 mil millones en tokens vinculados al dólar, Tether hasta ahora solo ha proporcionado informes trimestrales en lugar de auditorías completas. Ardoino subrayó que esta auditoría es una prioridad principal y cree que el entorno regulatorio cambiante facilitará el proceso. Además, Tether recientemente nombró a Simon McWilliams como director financiero para liderar la empresa hacia la finalización de la auditoría. ​

    La importancia de una auditoría completa radica en la necesidad de confirmar que cada token de Tether esté respaldado adecuadamente por activos reales. En el pasado, la empresa ha enfrentado críticas y preocupaciones sobre la falta de transparencia en sus reservas. Por ejemplo, en 2019, se reveló que solo el 74% de los tokens estaban respaldados por efectivo y equivalentes de efectivo, lo que generó dudas sobre la solvencia de la moneda.

    La creciente adopción de Tether ha llevado a la empresa a convertirse en un actor significativo en el sistema financiero global. Según un artículo del Wall Street Journal, Tether mueve aproximadamente $190 mil millones diariamente y ha encontrado uso en países con restricciones al acceso al sistema financiero en dólares, como Irán, Venezuela y Rusia. Sin embargo, esta adopción también ha suscitado preocupaciones sobre su uso en actividades ilícitas, incluyendo el lavado de dinero por parte de cárteles de drogas y grupos terroristas. ​

    La falta de una auditoría completa ha sido una de las principales críticas hacia Tether. Aunque la empresa ha proporcionado informes trimestrales, estos no han sido suficientes para disipar las preocupaciones sobre la transparencia y la estabilidad de la moneda. La colaboración con una de las «Cuatro Grandes» firmas de auditoría podría mejorar la confianza en Tether y en el mercado de las criptomonedas en general.​

    Además de los esfuerzos de auditoría, Tether ha tomado medidas para mejorar su transparencia y estabilidad. Por ejemplo, la empresa ha reducido su exposición a activos de mayor riesgo y ha aumentado sus tenencias en bonos del Tesoro de EE.UU., considerados más seguros. Estas acciones buscan fortalecer la confianza de los inversores y usuarios en la moneda.​

    La importancia de una auditoría completa no solo beneficia a Tether, sino también al ecosistema de las criptomonedas en su conjunto. Una mayor transparencia y responsabilidad pueden atraer a más inversores institucionales y minoristas, fomentando una adopción más amplia y una mayor legitimidad para las criptomonedas.​

    Ahora mismo, Tether se encuentra en una encrucijada crítica en su evolución. La colaboración con una firma de auditoría de renombre para realizar una auditoría completa de sus reservas es un paso significativo hacia la transparencia y la estabilidad financiera. Este esfuerzo no solo abordará las preocupaciones pasadas, sino que también fortalecerá la confianza en Tether y en el mercado de las criptomonedas en general. La comunidad cripto y los reguladores estarán atentos a los resultados de esta auditoría y a las medidas adicionales que Tether tome para garantizar la integridad y la confianza en su moneda estable.

  • PayPal revoluciona el mundo financiero con su Nueva Moneda Estable en Dólares

    En un movimiento que podría redefinir la forma en que hacemos transacciones financieras en línea, PayPal ha anunciado el lanzamiento de su propia moneda estable denominada en dólares estadounidenses, PayPal USD (PYUSD). Esta noticia, que llega desde la sede de la compañía en San José, California, está generando un gran revuelo en el mundo de las finanzas digitales y los entornos web3.

    Una Solución para un Mundo Digital

    Con el auge de las criptomonedas y las tecnologías blockchain, el mundo financiero ha experimentado cambios significativos en la última década. Sin embargo, uno de los desafíos continuos ha sido la volatilidad de muchas criptomonedas, lo que puede dificultar su adopción masiva y su uso cotidiano. Aquí es donde entra en juego el concepto de monedas estables.

    PayPal USD (PYUSD) es una moneda estable que tiene como objetivo proporcionar estabilidad y confiabilidad en un entorno digital en constante evolución. Esta moneda está respaldada al 100% por depósitos en dólares estadounidenses, bonos del Tesoro a corto plazo y equivalentes de efectivo similares. Esto significa que su valor estará directamente vinculado al dólar estadounidense, brindando a los usuarios la tranquilidad de saber que su dinero digital no sufrirá las fluctuaciones extremas comunes en otras criptomonedas.

    Una Nueva Era en los Pagos en Línea

    El lanzamiento de PayPal USD marca un hito en el mundo de los pagos digitales. Los clientes estadounidenses de PayPal tendrán la posibilidad de aprovechar esta moneda estable de varias formas:

    1. **Transferencias Rápidas y Sencillas:** PayPal USD permitirá a los usuarios transferir fondos entre cuentas de PayPal y billeteras digitales compatibles con facilidad, brindando una alternativa rápida y eficiente a las transferencias bancarias tradicionales.

    2. **Pagos Persona a Persona:** La moneda estable también se podrá utilizar para realizar pagos persona a persona, lo que agiliza y simplifica la forma en que las personas comparten gastos, hacen regalos o simplemente pagan a amigos y familiares.

    3. **Financiación de Compras:** PayPal USD se podrá utilizar para financiar compras en línea, lo que brinda a los usuarios la opción de utilizar una moneda digital estable en lugar de sus tarjetas de crédito o débito tradicionales.

    4. **Integración con Criptomonedas:** Los usuarios también podrán convertir sus criptomonedas admitidas por PayPal en PayPal USD, lo que facilita la transición entre monedas digitales y la adopción de la moneda estable.

    **La Visión de PayPal para el Futuro Financiero**

    El anuncio de PayPal USD no solo es un paso audaz hacia una nueva era de pagos digitales, sino también una muestra de la visión a largo plazo de PayPal en el mundo financiero en constante cambio. Dan Schulman, presidente y director ejecutivo de PayPal, explicó: «El cambio hacia las monedas digitales requiere un instrumento estable que sea digitalmente nativo y que se conecte fácilmente a una moneda fiduciaria como el dólar estadounidense». Schulman enfatiza la importancia de la innovación y el cumplimiento responsable en el avance de la tecnología financiera.

    Además de brindar opciones de pago avanzadas, PayPal también se centra en aumentar la comprensión de los consumidores y comerciantes sobre las criptomonedas, las monedas estables y las monedas digitales del banco central (CBDC). La compañía trabaja en estrecha colaboración con los reguladores a medida que la industria evoluciona, y su enfoque educativo busca empoderar a las personas para que tomen decisiones financieras informadas en este nuevo paisaje digital.

    El lanzamiento de PayPal USD es un emocionante paso adelante en la evolución de los pagos en línea y la adopción de monedas digitales estables. Esta moneda representa no solo la innovación tecnológica, sino también la búsqueda de una mayor estabilidad y confiabilidad en un mundo financiero en constante cambio. Con su respaldo sólido y la amplia gama de opciones que ofrece a los usuarios, PayPal USD podría allanar el camino para una adopción más amplia de las monedas estables y sentar las bases para la próxima generación de transacciones financieras digitales. Con PayPal liderando el camino, el futuro de los pagos en línea nunca ha sido más emocionante.

  • DAI y el efecto viral del valor en USD

    Generalmente se considera que el dinero es algo que es universalmente intercambiable por bienes y servicios. A diferencia de los huevos, el arroz o el café, que solo los puedes tener para comprar algo más tarde. También se utiliza como unidad de cuenta. Por ejemplo, estoy acostumbrado a los precios en euros. Estoy escribiendo este artículo en Bogotá, Colombia, en una linda cafetería. Estoy pidiendo mi Flat White y una Cáscara Fizz; no tengo ni idea de cuánto cuesta. Miro el menú y dice «Soda de Cascara de Café – 6100». No sé lo que significa 6100, no sé si puedo conseguirlo en algún lugar más barato. Puedo comparar si es menos costoso que una bolsa de café, que son 22500. Por supuesto, tengo un teléfono inteligente y puedo pedirle que me diga el tipo de cambio o incluso que lo calcule. Pero no puedo hacer cálculos económicos en mi cabeza. No sé si puedo comprarlo más barato en ciudad de Panamá, o si vale más que una noche en un hotel.

    He aquí una observación interesante. Un dólar solía ser 26,73 gramos de 90% de plata a finales del siglo XIX. No era una representación de valor, la moneda física tenía un valor de fusión de 26.73 gramos de 90% de plata. No importaba quién lo acuñara, si tenía el mismo valor de plata, era un dólar. A mediados del siglo XIX, un dólar de oro llamado Liberty head consistía en 1.672 gramos ponderados y estaba compuesto en un 90% por oro. El valor actual de este dólar de oro sería de $62 USD. ¿Qué ha pasado?

    El gobierno de los EE.UU. rompió la paridad del dólar estadounidense con el oro. Pero mantuvo la idea de un dólar en la mente de la gente. El valor no bajó inmediatamente. La gente estaba acostumbrada a pensar en dólares estadounidenses. En 1935 un sándwich de Reuben costaba 0,35$. Un dólar era mucho dinero. Ahora lo dejas como propina para los camareros.

    Como el USD perdió su paridad con los metales preciosos, la gente seguía pensando en  términos de dólares estadounidenses. Los precios se iban inflando año tras año, por lo que se fueron ajustando lentamente, pero nunca tuvieron que hacer un cambio repentino, como el que yo experimenté, cuando mi país natal cambió de coronas eslovacas a euros en 2009. Ellos podían seguir con su proceso de pensamiento. Cuando alguien quería que pagaran $1000 por una noche en una habitación de hostal, sabían que algo andaba mal. Porque recordaban que solía ser diez veces menos la última vez que fueron.

    Todo el mundo sabe lo que debería costar su teléfono en su moneda nacional. Saben que 2 dólares por un Flat White está bien, pero ¿es el caso con 6.100 pesos colombianos? No lo sé, pero déjame calcular… 1.98 dólares. Probablemente bien.

    ¿Qué tiene que ver esto con los temas sobre los que estoy escribiendo? Al introducir las criptomonedas y crear la red, todavía tenemos el problema del cálculo económico. Mi Flat White sería 0.00052 Bitcoin hoy. Pero para mí, esto es lo mismo que cotizar el precio en pesos colombianos. No tengo ni idea de lo que significa. Afortunadamente, mi billetera en criptomonedas me permite enviar el valor en la moneda que yo elija. Nunca tengo que contar los ceros o multiplicar por la tasa de cambio, la billetera hace eso – de manera similar a la tarjeta de crédito con la que pago en la cafetería, no necesito pensar en el valor de los pesos colombianos y cómo cambiarlos, sucede automáticamente.

    Esto funciona si su cálculo económico es en el momento. ¿Pero qué pasa con las relaciones comerciales a largo plazo? ¿Qué pasa con la planificación financiera? Existe una idea similar de crear un «virus mental de valor» como cuando se rompió el ancla del USD con los metales preciosos. Existe una criptomoneda especial llamada «DAI». Es parte de un proyecto llamado MakerDAO. Una vista al futuro, cuando la forma en que trabajamos y nos organizamos cambia por completo. MakerDAO es una organización descentralizada. No tiene una oficina, no está directamente representada por una persona jurídica. Sólo existe en Internet. Tiene accionistas y usted puede convertirse en uno también, si compra su criptomoneda llamada MKR. Usted puede votar sobre las propuestas y participar en las cuotas que se recaudan en el sistema. Los autores de DAI son de todo el mundo. El proyecto es de código abierto y se puede copiar. No hay ningún jefe. Y lo que es más importante, no hay cuentas bancarias ni legislación, no hay entidad legal. Funciona de la misma manera que el correo electrónico. Los remitentes y receptores pueden estar en diferentes jurisdicciones y las leyes locales pueden aplicarse, pero no existe una legislación estatal que regule el correo electrónico para todos. Sólo se aplican las reglas del protocolo, reglas como «cuando te conectas al servidor de correo electrónico, primero dígame quién es y a quién le está enviando un correo electrónico. Luego envíeme los datos, pero asegúrese de no usar caracteres extraños. El sujeto puede tener sólo unos pocos caracteres de ancho. Si envía spam, rechazaré el correo electrónico».

    Parte de estas reglas son parte del protocolo en sí mismo, algunas partes dependen del servidor de correo electrónico, pero ningún político ha votado nunca sobre el aspecto que debe tener un correo electrónico. Es una regla emergente.

    ¿Qué tiene esto que ver con el USD y el DAI? Es una criptomoneda única en el hecho de que utiliza mecanismos de mercado para fijar el valor del DAI al USD. Esto significa que un DAI es aproximadamente un dólar estadounidense, independientemente del valor del dólar estadounidense. Este principio se llama stablecoin. Hay muchos stablecoins, como Tether, pero DAI es único porque está descentralizado. Tether funciona al tener (con suerte) reservas de 1:1 de un Tether (USDT) a USD. Estos USD se mantienen supuestamente en cuentas bancarias y pueden ser reclamados por algunos participantes de la infraestructura Tether. Si una entidad (como un banco, o banco central, policía financiera, etc.) decide que los Tethers se utilizan para el blanqueo de dinero, puede simplemente embargar o cerrar las cuentas bancarias de la organización que emite los Tethers y el valor desaparece.

    DAI es diferente, porque está respaldado por criptomoneda en algo llamado contrato inteligente. No es un lugar centralizado que pueda ser ocupado, ni es un operador que pueda apagarse. Por otro lado, mantiene su paridad con el dólar bastante bien. Si alguien te pide que le envíes 1000 USD, puedes enviarle 1000 DAI, ellos pueden reclamarlo en un año y el valor seguirá siendo de aproximadamente 1000 USD. Lo que esto significa que las personas que realizan cálculos económicos pueden cotizar el precio en DAI y no importa cuándo se liquide.

    Esto también significa que los panameños pueden enviar y recibir una representación de valor que utilizan diariamente en sus vidas como criptomoneda. Como es una economía en dólares, esto es muy singular y espero que los panameños y las empresas se beneficien de esta característica.

    El USD tiene un enorme efecto de red, cientos de millones de personas pueden hacer cálculos económicos usando el valor del USD y ahora pueden enviarlo como una criptomoneda – sin censura, sin retrasos y con tarifas bajas. También significa que los panameños sin cuentas bancarias (cerca de la mitad de la población adulta en Panamá) pueden saltarse la infraestructura bancaria e ir directamente a las criptomonedas.

    Ah, y puede crear la suya propia, con una tasa de interés del 1% anual. Bastante competitiva para los precios de los préstamos panameños, ¿verdad?