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  • Hong Kong: de faro de libertad a altavoz único de Beijing

    La reciente disolución de la League of Social Democrats —el último partido pro‑democracia que aún celebraba protestas callejeras— marca un hito sombrío en la historia de Hong Kong. Bajo la coacción del régimen, este partido decidió disolverse ante la imposibilidad de operar bajo una vigilancia omnipresente y un peligro legal constante.

    Este desmantelamiento no ocurre en el vacío: es la culminación de un proceso sistemático de absorción política y cultural por parte de China. Desde que entró en vigor la Ley de Seguridad Nacional en 2020, Beijing ha actuado para eliminar cualquier forma de oposición institucional .

    Una gradual clausura de derechos políticos

    Según Freedom House, Hong Kong pasó de un estatus de “parcialmente libre” (scoring ~40/100) a una realidad de silencio y miedo (freedomhouse.org). Antes un laboratorio de libertades —con pluralismo político, prensa vibrante, y espacio para la crítica— ahora es una ciudad con una sola voz: la del partido único. Lo que otrora era autonomía garantizada por el principio “un país, dos sistemas”, se ha reducido a una mascarada jurídica detrás de uniformidad autoritaria.

    Las reformas electorales de 2021 y la promulgación del artículo 23 han reforzado este proceso, imponiendo filtros de lealtad que excluyen toda disidencia . Así, el sistema que antes permitía cierto disenso hoy está deliberadamente construido para excluirlo.

    La disolución de organizaciones y la persecución sistemática

    La más reciente disolución de la League of Social Democrats se suma a un largo registro: el Civic Party desapareció en 2023, la Democratic Party inició su proceso de disolución en abril de 2025 , y decenas de ONG, medios y sindicatos fueron clausurados o intimidados .

    Combinado con arrestos masivos —más de 300 bajo la NSL, 85% de ellos por expresiones legítimas según Amnesty International— surge un ambiente de autocensura y miedo, donde cualquier voz crítica es considerada «subversiva».

     ¿Qué se pierde cuando desaparece la disidencia?

    1. Pluralidad de ideas: sin oposición formal, la deliberación pública se empobrece gravemente.
    2. Controles democráticos: sin partidos adversarios, no hay rendición de cuentas real.
    3. Espacio civil: con medios, sindicatos y sociedades civiles destruidos, el sistema se queda sin contrapesos.
    4. Seguridad jurídica fracturada: la discrecionalidad reemplaza la previsibilidad.

    Hong Kong se convierte así en un modelo de cómo una entidad que alguna vez fue libre puede ser absorbida casi sin disparar un tiro, solo a través del silencio, la ley y la presión institucional.

     Comparativas globales

    La dinámica que hoy vive Hong Kong ya se observa en otros lugares. En Hungría, la izquierda recurrió a controles en medios; en Rusia, a leyes restrictivas; en Turquía, a detenciones por opinión. Lo común es el mismo mecanismo: legalidad formal para justificar autoritarismo real.

    Pero lo que hace a Hong Kong único es su transformación en apenas cinco años —de un polo de libertad a una región “cerrada” — según el CIVICUS Monitor.

    Reflexiones clave para democracias en riesgo

    • La legalidad no es legitimidad: lo que está permitido por ley puede seguir siendo profundamente injusto y opresivo.
    • Un solo partido, cero libertad: cuando solo una voz es escuchada, la democracia muere.
    • Silencio visible: la autocensura suele ser el peor síntoma de un régimen represivo.
    • El control sofisticado es más eficiente: el poder actual opera sin tanques, con corrupción legal y presión silenciosa.

    Rumbo irreversible

    Lo que antes fue Hong Kong, modelo de competencia política y prensa abierta, hoy es una ciudad muerta políticamente, absorbida por Beijing poco a poco, sin bombas, sin invasiones, pero con leyes, presión económica y jurídica.

    La disolución de la League of Social Democrats solo es la confirmación de un rumbo irreversible.

    Para quienes valoramos la libertad, queda una pregunta urgente: ¿Estamos atentos al silenciamiento de nuestra propia sociedad, sutil o legal a través de códigos, filtros o leyes? Porque lo que comienza en otro lado puede replicarse acá, si no actuamos con convicción.

  • El control de precios: una advertencia histórica y actual

    En 1971, C. Jackson Grayson lideró la Comisión de Precios durante el congelamiento decretado por Nixon y relató sus experiencias y fracasos sobre el control de precios, en Confessions of a Price Controller. Allí advirtió que:

    • Tratar de regular millones de precios con una burocracia humana es una misión imposible.
    • Las normas fueron arbitrarias y contradictorias, generando caos administrativo.
    • El control distorsiona los mercados, suprime inversión e innovación, y dirige la economía hacia la burocracia, no hacia el bienestar ciudadano.

    Hoy su advertencia resuena con fuerza ante el control de precios que como oleada,  resurgen en países desarrollados: desde Estados Unidos hasta Europa y Centroamérica.

    Tendencias globales en 2025

    1. Estados Unidos: medicamentos bajo control

    Durante la administración Biden y confirmada bajo Trump en 2025, se adoptaron medidas para fijar precios de medicamentos esenciales (insulina, monoclonales). Aunque buscan bajar costos, críticos advierten que:

    • Podrían disminuir la innovación farmacéutica,
    • Recaerían en fuertes disputas legales,
    • Funcionan como un control encubierto de precios con riesgos de efectos adversos

    Grayson habría advertido lo obvio: menos ingresos, menos I+D, menos avances médicos.

    2. Europa: energía y alimentos bajo corte regulatorio

    El debate sobre inflación ha llevado a Europa a considerar nuevamente controles de precios:

    • Hungría limitó márgenes en alimentos básicos al 10%, medida replicada por Croacia, Bulgaria, Grecia y Eslovaquia, como reacción a protestas sociales por alza de precios .
    • La UE estudia volver a imponer tope al gas, bajo la presión de industrias afectadas por aumentos desde la guerra en Ucrania.
    • En el Reino Unido y Polonia, persisten congelamientos en electricidad y gas, traducidos en costos para las arcas públicas y mercados distorsionados.

    Aunque justificadas como medidas sociales, estas intervenciones causan:

    • Escasez y reducen oferta,
    • Desincentivan inversión en energía,
    • Y crean una carga fiscal que recae en los contribuyentes.

    3. EE.UU. municipales: control de alquileres y más

    En Nueva York, la propuesta progresista conocida como “Zohranomics” plantea congelar alquileres en un millón de viviendas, abrir supermercados estatales e incluso transporte público gratuito.

    • Economistas alertan sobre riesgos de desinversión, fuga de capitales y escasez de viviendas.

    Grayson lo anticipó: los controles pueden asistir algunos sectores, pero tienden a generar efectos negativos en el mediano plazo.

     Lecciones de Grayson aplicadas hoy

    1. Complejidad implacable: los mercados se mueven demasiado rápido para controlar cada precio.
    2. Confusión normativa: reglas arbitrarias llevan a burocracias ineficaces.
    3. Carga administrativa: formularios fallidos, protocolos mal diseñados, burocracia inflada.
    4. Efectos perversos: menos oferta, menor innovación y mercado manipulado.
    5. Deslizamiento ético: el control se convierte en excusa para el dominio estatal.

    Grayson ya vio estas dinámicas en 1971; ahora volvemos a repetirlas.

     Conclusión de orden liberal y práctica

    El control de precios resurge como medida temporal ante inflación o crisis. Pero si algo enseñó Grayson es que tales controles:

    • No solucionan el problema básico —como la falta de ingresos reales o distorsiones estructurales—,
    • Pueden convertirse en trampas institucionales difíciles de desmontar,
    • Y socavan la autonomía del individuo y del mercado.

    La alternativa correcta no es legislar más precios, sino:

    • Fomentar competencia,
    • Facilitar transparencia,
    • Estimular producción real e inversión,
    • Reforzar esquemas de protección social desvinculados de controles.

    El pasado nos advierte: sin corrección de fondo, sin diversidad económica y sin límite ético, las intervenciones vuelven maneras prolijas del abuso. La verdadera recuperación requiere menos controles y más libertad.

  • Control de Precios y Salarios: efectos económicos

    Extractos y traducción del libro “Forty Centuries of Wage and Price Controls . How not to figth inflation” Cuarente Centurias de Control de Precios y Salarios. -Cómo no controlar la inflación- V., así como apreciaciones propias. Esta obra pude ser adquirida en Amazon.com, ya sea en su versión impresa como electrónica de Kindle.

    A través de la historia se ha visto que el intervencionismo a través de los controles de precios y salarios –CP y S- pocas veces han podido ser mantenidos a través del tiempo debido a que existen amplias evidencias que estos controles causan graves y permanentes trastornos a la economía, así como penurias a los ciudadanos.

    Testimonio de ello lo presenta Jackson Grayson, Jr., que fue Presidente de la Comisión de Control de Precios bajo la Segunda Fase de las Políticas de Estabilización Económica del gobierno de Nixon. Sus apuntes los intituló: Confesiones de un Controlador de Precios –New York –Jones, Irwin, 1974-.

    Las intervenciones jamás han podido subsanar cualquier imperfección del mercado sino agravarlas

    1. Los controles causan una distorsión del sistema del mercado ya que los precios, bajo una economía no intervenida buscan su propio equilibrio y las intervenciones jamás han podido subsanar cualquier imperfección del mercado sino agravarlas. Las razones de ello no dejan de ser técnicas y aunque no son difíciles de entender, sí requieren tomarse el tiempo de estudiar el tema, cosa que pocos quieren hacer, pues escogen enfocarlo más desde una perspectiva visceral que intelectual económica. He aquí una pequeña discusión del asunto:
      1. En el mercado lo típico es la escasez de los productos y servicios y los mecanismos de equilibrio entre la oferta y la demanda son vastos, al punto que ningún gobierno y sus funcionarios podrían preverlos y controlarlos; razón por la cual siempre terminan causando distorsiones y agravando los problemas inherentes del sistema. Me refiero a los problemas de escasez y de las iniquidades propias de una porción de la población humana. Bajo condiciones normales, una escases producirá un aumento de los precios, y estos aumentos, a su vez, provocará que más inversionistas vean una oportunidad de oferta e inviertan, lo cual volverá a disminuir los precios hasta lograr una equilibrio. Desdichadamente, cuando los gobiernos interfieren, dictando precios inferiores al mercado, no se producirán las inversiones necesarias y la oferta ira en mengua, hasta que el sistema llegue a ser insostenible.

        El problema con la manipulación de los precios es que no llegan a producirse las señales de escasez

      2. El problema con la manipulación de los precios es que no llegan a producirse las señales de escasez, porque no son aparentes. Es el caso de los taxi en Panamá que pocos saben que el “no voy” es el resultado del control de precios y salarios. Los taxistas simplemente eligen no llevar a sus clientes a un destino que les resulte en pérdidas económicas. Igual es la situación de los llamados “transportistas piratas,” que no son más que un mercado negro producido por los propios controles estatales que disminuyen la oferta de servicios a los usuarios consumidores. El transporte es algo vital y cuando este falta, por cualquier razón, las personas no sólo buscarán el medio de movilizarse, sino que es un derecho inalienable.
      3. Los controles penalizan a quienes, por motivos variados, desean acceder a precios inferiores a los inflacionarios, ya no son tantos que entienden que no todos los precios son inflacionarios; lo cual es el caso si los aumentos en los salarios no terminan por producir un aumento en el endeudamiento gubernamental o en la oferta monetaria –en el caso de los países con bancas centralizadas-.
      4. Las grandes empresas que tienen buenos mecanismos de economía de escala, cuando no están intervenidas con controles artificiales y politiqueros, pueden elegir pagar mejor a sus trabajadores como estrategia de mantener una posición de liderazgo en el mercado. Estos aumentos no sería inflacionarios ya que salen de las ganancias de las empresas. Igual también pueden repercutir positivamente en los negocios de las empresas. Pero en el caso de sistemas intervenidos con control de precios y salarios, todo esto queda en un limbo, ya que las señales del mercado quedan afectadas y no se puede distinguir entre salarios inflacionarios y los no inflacionarios.
    1. Los controles de precio pueden ser utilizados con fines políticos muy alejados de lo económico Tenemos el caso de los precios de los alimentos, en dónde algunos demagogos proponen argumentos que resultan atractivos porque apelan a los sentimientos y que a primera vista parecen completamente “justos;” pero desafortunadamente lo justo no siempre es aparente a primera vista. Si, por ejemplo, decimos que los precios de los alimentos deben ser controlados porque el alimento es un derecho humano. Si esto fuese cierto, ¿entonces por qué no poner controles sobre las empresas que causan contaminación, o no emplean suficientes minorías y tal? ¿Dónde ponemos límites? Todo esto no es más que la manipulación de la economía y del mercado por el Estado; o más bien, por sus políticos con las astucia de apelar a nuestros sentidos de justicia. Pero lo justo no es asunto de sentimiento sino de entendimiento.

    2. Los controles engendran actitudes cómodas. Grayson nos llama la atención a que los CP y S, se convierten en cobijas de seguridad o chupetes apaciguadores en contra de las tribulaciones competitivas del mercado, que tantos aborrecen y prefieren que sus políticos les brinden amparo. En el mercado se tienen que tomar decisiones, y se corre el riesgo de bancarrota, los precios varían, y las empresas deben ser flexibles y ajustarse a las realidades de un mercado que cada día es más fluido y dinámico en el sentido tecnológico y mucho más. Frente a todo ello, muchos, y en particular los gremios sindicales, les ofrecen as su membresía aceite de culebras, como ilusión de una estabilidad que no existe en el mundo real. Todo ello va debilitando al mercado que de esta manera se pretende “proteger;” cuando en realidad lo que se termina haciendo es todo lo contrario y se pierde competitividad. Y las empresas tampoco se escapan de estos efectos ya que bajo un sistema de CP y S estas no tienen que abordar muchas decisiones salariales y tal, lo cual no es sano.

      Bajo sistemas controlados desde el Estado, los líderes empresariales y sindicales comienzan a preocuparse más por los mecanismos regulatorios que en la dinámica del mercado

    3. El cuerpo regulatorio se torna más importante que el mercado. Bajo sistemas controlados desde el Estado, los líderes empresariales y sindicales comienzan a preocuparse más por los mecanismos regulatorios que en la dinámica del mercado. En Inglaterra, por ejemplo, tras muchos años de CP y S, los líderes sindicales han pasado a ser otra rama más de los gobiernos de turno y son consultados por los funcionarios antes de que cualquier política pueda ser aplicada.
    4. Los controles distraen de las verdaderas causas de la inflación y de las barreras al desarrollo económico, particularmente del sector formal. En países con bancas centralizadas, los CP y S distraen la atención de los factores inflacionarios fundamentales y de las políticas fiscales y monetarias. En Panamá, sin banca central, ello distrae de los efectos impositivos sobre la economía, las políticas de importación y exportación, la productividad, restricciones competitivas y mucho más. La mayoría está convencida de que los CP y S y salarios constituyen una cura para la situación económica de los asalariados, por efectos de la inflación, y no meramente lo que en realidad es; vale decir, sus síntomas.

    OTROS EFECTOS ECONÓMICOS

    Existen otros aspectos o efectos económicos de los CP y S que igual debemos considerar:

    Primero, y tal como señala Roger Blough, quien escribe en el Monthly Labor Review –Revista Mensual Laboral-, Los controles pueden y de hecho producen flaco favor, ya que enmascaran las necesidades de reformas estructurales de la economía. Y no es tan solo que los controles distraen de los problemas de fondo de la inflación y otros, sino que los gobiernos los utilizan como excusa de inacción; ya que los controles parecen atenuar los efectos inflacionarios, impositivos y estructurales en general sin tener que entrar a considerar frenos a la demanda agregada o a los aumentos en las tasas de desempleo, tal como lo advierte Phillip Cagan. ¡Con razón que son tan populares con los politicastros!

    Los controles económicos por parte del Estado van trasladando las decisiones económicas de sus actores primordiales, tal como señala el Artículo 282 de nuestra Constitución, los particulares, para desviar hacia los politiqueros

    Segundo, es que los controles económicos por parte del Estado van trasladando las decisiones económicas de sus actores primordiales, tal como señala el Artículo 282 de nuestra Constitución, los particulares, para desviar hacia los politiqueros, incluyendo los sindicatos y muchas cúpulas empresariales que se tornan adictas a contubernios con los poderes de turno. Como ya señalé, no sólo que desvía la atención desde los actores esenciales a los demenciales, sino lo hace a costillas de los verdaderos motores de la economía. As su vez, esto aumenta desproporcionalmente el poder de negociación de los sindicatos, por más que no representen sino una minoría de todos los trabajadores; y los tornan arrogantes y más dispuestos a usar medidas de fuerza. Todo esto hace ver a los sindicatos como los héroes de la película y creadores de estabilidad, cuando es todo lo contrario, pues son enemigos de la economía del país. Los principales estudios económicos, tales como los de la Fundación Heritage y otros organismos internacionales sin fines de lucro, muestran con claridad que los países con mayor libertad económica son más prósperos; sin embargo, las políticas centralistas de control de precios y salarios disminuyen la libertad económica.

    Existen muchos efectos de los controles de precios que son poco conocidos y aparentes y a manera de ejemplo, uno de ellos, aunque no sea de mayor importancia, es el de los precios de lista de muchas empresas. Estas empresas tienden a curarse en espanto al colocar precios de lista altos para darse márgenes de ajuste cuando los gobiernos y sus aliados sindicales, e inclusive empresariales, deciden aumentar el SM. Esto es aparente cuando uno se fija en los precios que postean los fabricantes por Internet; y, sin embargo, buscando se encuentra uno que puede adquirir esos mismos productos a mitad de precio. ¿Será esto algo bueno?

    Existen otros efectos que ejercen los controles de precios, los cuales afectan la producción. Debemos notar que los controles siempre surgen durante períodos inflacionarios –sobreoferta monetaria- que disminuye el poder adquisitivo de los ciudadanos. A raíz de esos aumentos del costo de vida, los empresarios, comerciantes e industriales, intentarán pasarle sus costos aumentados a los consumidores, lo cual no siempre es posible debido a limitaciones en la elasticidad de los precios. A menudo lo que resultará es una reducción en los márgenes de utilidad de las empresas y comerciantes en general. De pronto veremos que muchas empresas que antes eran viables van perdiendo su atractivo como inversión y eventualmente ello produce una disminución artificial en la oferta, lo cual, a su vez, aumentará los precios. En fin, estas malas prácticas de intervención económica terminan colocando a toda la gente con los pelos de punta y creando intranquilidad.

    Al final del día nos daremos cuenta que existen muchas otras afectaciones que no podemos cubrir en un ensayo como este, so pena de hacerlo excesivamente largo y complejo.

    CONTROLES Y EMPLEO

    Los controles de precios y salarios sí tienen buena capacidad de aumentar el empleo, pero no en el sector descentralizado sino del Estado, y el listado de nuevas entidades estatales que fueron creadas en los países europeos y en los EE.UU. luego de implantadas las leyes de control de precios y salarios dan testimonio de ello. ¡Lástima que estos empleos no sea productivos!, sino todo lo contrario, ya que requieren el aumento de los impuestos y con ello se desvían recursos capitales del sector productivo a despilfarrador.

    Los efectos de los CP y S en el sector privado son completamente opuestos ya que aumentan el desempleo, particularmente entre la población de los más jóvenes y de personas con impedimentos, incluyendo culturales.

    Los efectos del control de precios y salarios en el sector privado son completamente opuestos ya que aumentan el desempleo, particularmente entre la población de los más jóvenes y de personas con impedimentos, incluyendo culturales. Lo malo es que esta clase de estudios son complejos y pocos los entienden y ello crea más confusión que aclaración. Pero economistas renombrados, tales como el británico Sam Britann, advierte que “los topes de los precios que aprietan las utilidades empresariales en contraste con los salarios, desde la perspectiva del empleador constituyen un aumento de sus costos de producción y ello limitará su capacidad de emplear más personal.” Es o debería ser obvio que con la mengua en utilidades, los primeros que serán despedidos son los que están en la parte inferior de la cadena de empleo; precisamente los que se pretenden beneficiar. Estas cosas llegaron a ser entendidas en países como Inglaterra y en su momento fueron la razón de cambios importantes en los las políticas de relajamiento impositivo en 1974 para salvar a las empresas que estaban a punto de quebrar.

    Por otro lado y una vez que se hacen aparentes los efectos deletéreos del control de precios y salarios, y se procede a suspender esas prácticas, todo ello producirá cambios que a su vez producirán otra serie de medidas de incertidumbre y ajustes que afectarán la economía, ya que las empresas siempre tenderán a equivocarse a su favor y en su contra; hasta que eventualmente se vuela al punto de equilibrio propio de un mercado desembarazado. Pero aun así quedará latente por mucho tiempo la desconfianza de los empresarios que pensarán que en cualquier momento y a causa de una nueva situación inflacionaria, volverá el intervencionismo castrante.

    RESUMEN Y CONCLUSIONES

    L a experiencia humana en el tema del control de precios y salarios viene desde los albores de nuestra civilización, y ello lo podemos ver en obras literarias tales como “Forty Centuries of Wage and Price Controls de los autores, Robert L. Schuettinger y Eamonn F. Butler,” que nos retrotrae a través de cuarenta centurias de controles de precios y salarios. En el fondo de todo esto está el tema de lo que algunos llaman y claman ser el precio justo; y que lastimosamente nadie ha podido definir. Bueno, algunos sí lo definimos como el precio acordado de manera voluntaria entre las partes contratantes sin intromisión de agentes externos. Pero lo cierto es que estos controles siempre han terminado sin lograr sus objetivos, mientras típicamente han producido grandísimos daños a la economía y a la humanidad. Por ejemplo, en Egipto los controles de precios de los granos desembocaron en la apropiación de la propiedad de las tierras agrícolas por el Estado. Prácticamente no se escapa ningún país de haber impuesto medidas de control de precios en diferentes períodos de su historia y siempre terminaron siendo un inmenso fracaso. Pero uno de los casos más dramáticos se dio durante el mandato del Emperador Diocleciano de Roma. Miles de ciudadanos fueron asesinados por el gobierno antes de que estas brutales leyes fueran revertidas.

    Precio justo: el acordado de manera voluntaria entre las partes contratantes sin intromisión de agentes externos

    Los casos en la historia moderna no son menos, como tampoco menos dramáticos en muchos sentidos. Está el ejemplo ocurrido durante la guerra de independencia de los EE.UU. en Valley Forge, cuando George Washington incensado porque los comerciantes le aumentaban los precios de los alimentos de su ejército, estableció controles de precios y a raíz de ello sus tropas casi perecen de inanición. Y es que a los empresarios les salía muy riesgoso llevar los alimentos hasta un frente de batalla que se alejaba y hacía cada vez más peligroso. Y para concluir, quizás el caso más interesante por antiguo fue el de Babilonia hace cuatro mil años con el Código de Hammurabi que puede ser buscado por el lector en el Internet; en particular los artículos 257 al 277, que establecían estrictos controles de precios y condiciones para favorecer a los empleados y que igual que todos los casos en la historia, terminó en un gran desastre. 

  • El resentimiento, esa pasión que deforma el poder

    Entre las muchas pasiones humanas, el resentimiento es, quizás, una de las más invisibles y corrosivas. Gregorio Marañón, médico, historiador y liberal, lo exploró con precisión clínica en su obra Tiberio: Historia de un resentimiento (1939), donde no sólo retrata al emperador romano como personaje histórico, sino que traza una tipología universal del alma resentida, válida para cualquier tiempo o sociedad.

    Para Marañón, el resentimiento no es un pecado moral menor ni una debilidad emocional. Es un verdadero “virus de la conducta”. Lo define así:

    «Una agresión (…) produce en nosotros una reacción fugaz o duradera… Pero, otras veces, la agresión queda presa en el fondo de la conciencia… incuba y fermenta su acritud… y acaba siendo la rectora de nuestra conducta… este sentimiento… es el “resentimiento”».

    Este sentimiento, que puede anidar en personas inteligentes y disciplinadas, se convierte en una fuerza motora, pero no creativa, sino destructiva. El resentido no olvida. No redime. Recuerda con dolor, interpreta con hostilidad y actúa desde el agravio acumulado. Como advertía Marañón:

    «El alma resentida, después de su primera inoculación, se sensibiliza ante las nuevas agresiones… Todo, para él, alcanza el valor de una ofensa o la categoría de una injusticia».

    El resentido no siempre es agresivo de entrada. Al contrario, muchas veces adopta una fachada de humildad, virtud o mansedumbre. Pero cuando el azar o las circunstancias lo llevan al poder, su verdadero carácter se desata:

    «Así son temibles los hombres débiles y resentidos cuando el azar les coloca en el poder».

    El resentimiento no se cura con el éxito. Lejos de ello, el éxito lo confirma, lo justifica, lo envalentona:

    «El resentimiento es incurable. Su única medicina es la generosidad… Pero… al triunfar, el resentido, lejos de curarse, empeora… el triunfo… es una consagración solemne de que estaba justificado su resentimiento».

    Marañón distingue con cuidado el resentimiento de otras pasiones: no es envidia (no quiere lo que otro tiene), ni odio espontáneo. Es algo más sutil y más peligroso: una protesta constante contra el propio destino, contra lo que uno cree que se le ha negado injustamente.

    Esta psicología —describe el autor— muchas veces adopta formas morales, incluso ascéticas:

    «Muchos puritanos son sólo resentidos… su fracaso sexual se convierte en castidad ostentosa».

    Así, el resentido puede presentarse como el más íntegro, el más ético, el más moral… pero su moralidad está al servicio de una herida no resuelta.

    Para una sociedad democrática, o para cualquier institución —desde una empresa hasta un gobierno—, el resentimiento es una amenaza latente. Como advierte Marañón en una de las frases más inquietantes del libro:

    «Nada más eficaz para destruir la moral de un pueblo como el miedo a la delación, que es el más inesperado, el más sutil, el más difícil de combatir y vencer. (…) En efecto, las paredes oyen cuando la justicia calla».

    El resentido, al verse en el centro, ya no busca justicia: busca reparación simbólica, revancha, castigo. Desconfía de todos, incluso de sus aliados. Su rencor contamina decisiones estratégicas, bloquea pactos, impide la generosidad que requiere el liderazgo sano.

    En tiempos donde abundan discursos inflamados por agravios —reales o construidos—, conviene volver a Marañón. No para juzgar personas, sino para identificar síntomas. El resentimiento no sólo vive en los otros: también puede germinar en nosotros. La única prevención es, como él mismo dice, la generosidad, el autoconocimiento y la templanza.

  • Tres escenarios tras el ataque de EE UU a Irán

    Tras titubear sobre si Estados Unidos entraría en la guerra de Israel contra Irán, el presidente Donald Trump finalmente tomó una decisión. En la madrugada del domingo, aviones de combate y submarinos estadounidenses atacaron tres instalaciones nucleares en Natanz, Isfahán y Fordow, donde los iraníes tienen una planta de enriquecimiento de uranio enterrada a unos 80 metros bajo una montaña.

    Estos ataques deben considerarse parte de una secuencia que comenzó con la guerra de Gaza tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, y que continuó con los ataques de Israel contra Hezbolá (el grupo militante respaldado por Irán en el Líbano) y la caída del régimen de Assad, respaldado por Irán, en Siria.

    Irán nunca ha estado tan débil como ahora. Y cuando Trump dijo que podría tardar dos semanas en decidir si bombardear Irán, es probable que los israelíes le presionaran para que actuara antes.

    Podemos suponer que hubo mucha presión israelí sobre Trump para que utilizara los proyectiles de munición masiva, los bunker buster de 13 600 kilogramos. «bunker buster», que solo Estados Unidos puede desplegar con sus bombarderos B2.

    ¿Qué puede ocurrir ahora? Hay varios escenarios posibles.

    Irán contraataca

    Los iraníes saben que no tienen la fuerza necesaria para enfrentarse a EE. UU. y que los estadounidenses pueden causar enormes daños a su país e incluso poner en peligro la estabilidad del régimen iraní.

    Esta es siempre la principal consideración del régimen clerical liderado por el líder supremo Alí Jamenei: todo lo demás es secundario.

    Para evaluar la posible reacción de Irán, podemos fijarnos en cómo respondió al asesinato del jefe de la Fuerza Quds, unidad de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica, Qassem Soleimani, en enero de 2020.

    Irán dijo que habría una gran reacción, pero lo único que hizo fue lanzar una lluvia de misiles contra dos bases estadounidenses en Irak, que no causó víctimas mortales ni daños significativos. Tras esa represalia simbólica, Irán declaró que el asunto estaba zanjado.

    Es probable que la reacción de Irán a los nuevos ataques siga esta línea. Probablemente no querrá entrar en una espiral de represalias lanzando ataques contra instalaciones estadounidenses en la región. Trump ha prometido responder con la fuerza:

    Irán, un matón de Oriente Medio, debe ahora hacer las paces. Si no lo hace, los futuros ataques serán mucho mayores y mucho más fáciles.

    Tampoco está claro cuánto tiempo podrá Irán continuar esta guerra. Depende en gran medida del número de misiles balísticos y lanzadores que le queden.

    Existen diversas estimaciones sobre cuántos misiles balísticos puede tener Irán en sus arsenales. Se creía que tenía unos 2 000 misiles capaces de alcanzar Israel al comienzo de la guerra. Algunas estimaciones afirman que Irán ha disparado 700 de ellos; otros hablan de unos 400. Sea cual sea la cifra, sus reservas están disminuyendo rápidamente.

    Israel también ha destruido aproximadamente un tercio de los lanzadores de misiles balísticos de Irán. Si consigue destruirlos todos, Irán tendría una capacidad muy limitada para contraatacar.

    Irán da marcha atrás

    Antes de que Estados Unidos se involucrara en el conflicto, Irán dijo que estaba dispuesto a negociar, pero que no lo haría mientras Israel siguiera atacando.

    Así pues, una posibilidad es que ahora se alcance algún tipo de compromiso, en el que Israel anuncie un alto el fuego e Irán y Estados Unidos acuerden reanudar las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán.

    El gran problema es que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que no confía en el proceso de negociación y que no quiere detener las acciones militares hasta que todas las instalaciones nucleares de Irán hayan sido completamente destruidas. También ha estado bombardeando las terminales petroleras y las instalaciones de gas para ejercer aún más presión sobre el régimen.

    Pero el régimen se ha mostrado increíblemente decidido a no perder prestigio. Sufrió una gran presión en diferentes momentos durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y nunca consideró rendirse hasta que un misil estadounidense derribó por error un avión de pasajeros iraní, matando a 290 personas.

    Irán aceptó entonces un alto el fuego negociado por la ONU. Pero la guerra entre Irán e Irak duró ocho años y causó aproximadamente un millón de muertos. Y cuando el entonces líder supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini, aceptó el alto el fuego, dijo que era «peor que beber veneno».

    Dado el estado de las capacidades militares de Irán, Jamenei, el actual líder supremo, podría rendirse simplemente para intentar preservar el régimen. Pero esto supondría un gran retroceso para él.

    El régimen es muy impopular, pero, según mi experiencia, el pueblo iraní es muy patriota, leal a su país, si no al régimen. Aunque es difícil evaluar la opinión en un país de 90 millones de habitantes, muchos iraníes no querrían que Estados Unidos o Israel les ordenaran nada y preferirían seguir luchando.

    Netanyahu ha dicho que quiere crear las condiciones para que el pueblo iraní se levante contra el régimen.

    Pero vale la pena tener en cuenta que lo contrario de la autocracia no es necesariamente la democracia. Podría ser el caos. Irán tiene una gran variedad de grupos étnicos y podría haber enormes desacuerdos sobre qué debería sustituir al régimen clerical en caso de que cayera.

    En esta etapa, es probable que el régimen logre mantenerse unido. E incluso si Jamenei falleciera repentinamente, el régimen probablemente podría reemplazarlo rápidamente.

    Aunque no sabemos quién será su probable sucesor, el régimen ha tenido mucho tiempo para planificarlo. Los altos cargos también saben que una lucha por la sucesión tras Jamenei pondría realmente en peligro al régimen.

    La implicación de EE. UU. es limitada

    Según la nueva encuesta de The Economist y YouGov, publicada el 17 de junio, el 60  % de los estadounidenses se oponía a unirse al conflicto entre Israel e Irán, con solo un 16 % a favor. Entre los republicanos, el 53 % se oponía a la acción militar.

    Por lo tanto, estos ataques no son una medida claramente popular entre los estadounidenses en este momento. Sin embargo, si se trata de un hecho aislado y logra poner fin rápidamente a la guerra, es probable que Trump reciba el aplauso de la mayoría de la población.

    Otra cuestión es si los 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 % de Irán han sido destruidos en el ataque estadounidense.

    Si no han sido destruidos, y dependiendo del daño causado a sus centrifugadoras, Irán podría reconstruir su programa nuclear con relativa rapidez. Y podría tener más incentivos para enriquecer aún más este uranio hasta alcanzar un 90 % de pureza, o un nivel apto para fabricar armas, con el fin de construir un dispositivo nuclear.The Conversation

    Ian Parmeter, Research Scholar, Middle East Studies, Australian National University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • MICA en Europa: ¿el mal menor en la carrera regulatoria cripto?

    Desde una mirada liberal, donde la mínima intervención estatal es la regla y no la excepción, toda regulación sobre el ecosistema cripto podría verse como un obstáculo innecesario al desarrollo de la libertad económica, la innovación y el derecho individual a disponer del propio capital sin tutela burocrática. Sin embargo, cuando la opción no es «libertad total o nada», sino elegir el mal menor, Europa con MICA (Markets in Crypto-Assets) parece estar haciéndolo mejor que Estados Unidos.

    Desde el 1 de enero de 2025, la Unión Europea ha implementado el reglamento MiCA. Si bien este marco legal impone requisitos, licencias y controles, también proporciona claridad y previsibilidad, dos condiciones fundamentales para cualquier actor que desee operar en un entorno jurídico estable sin miedo a persecuciones arbitrarias o cambios de criterio repentinos.

    En contraste, Estados Unidos —históricamente cuna del emprendimiento— ha caído en una trampa regulatoria caótica. En vez de ofrecer reglas claras, el país impone un mosaico de normativas estatales, interpretaciones contradictorias de agencias como la SEC y, peor aún, un enfoque reactivo basado en demandas judiciales. En términos liberales: incertidumbre, discrecionalidad y riesgo político.

    Esta diferencia ya está generando consecuencias medibles. La plataforma Paybis, con sede europea, reportó un aumento del 70 % en transacciones desde clientes de la UE durante el primer trimestre de 2025, mientras que su volumen proveniente de EE.UU. cayó. Los grandes exchanges como OKX, Crypto.com, Bybit y Coinbase están migrando o asegurando licencias en la UE bajo MiCA, como señal de que prefieren una regulación imperfecta pero transparente, antes que un entorno hostil e impredecible.

    Esto también se refleja en las cifras: Coinbase ha visto caer su volumen minorista del 40 % en 2021 al 18 % en 2025. Robinhood sufre una disminución del 35 % en su actividad cripto. La fuga no es solo de capital, sino también de confianza.

    Del otro lado, Europa —aunque reguladora— ofrece ciertas ventajas: una licencia bajo MiCA permite operar en los 27 países del bloque, hay obligaciones de transparencia, separación de fondos y auditorías, pero sin una persecución moral o ideológica al sector. No es la libertad ideal, pero al menos no es una selva jurídica ni un campo de minas regulatorio.

    Trump ha intentado revertir la tendencia, posicionándose como pro-cripto, prometiendo impulsar la innovación y limitar el poder de la SEC. Pero mientras tanto, el aparato legal estadounidense sigue atascado. Proyectos como la GENIUS Act podrían mejorar la situación, pero su futuro es incierto y, para muchos, demasiado lento.

    Desde una óptica liberal, el panorama es claro: el mejor entorno para las criptomonedas sería aquel donde el Estado no interfiere, ni limita ni exige licencias para innovar. Pero si esa opción no está sobre la mesa, la segunda mejor alternativa es una regulación clara, acotada y previsible, como la que hoy ofrece Europa.

    En este escenario, Europa no lidera por virtud, sino por ausencia de caos. Y eso, paradójicamente, la convierte —para los defensores del libre mercado— en el refugio momentáneo de una industria que nació para desafiar el control estatal, pero que hoy debe sobrevivir navegando entre burocracias.

    Mientras tanto, la pregunta es: ¿podrá EE.UU. recuperar su espíritu pionero o terminará regulando la innovación hasta hacerla huir?

    La carrera cripto no es solo tecnológica. Es, cada vez más, una batalla entre modelos de libertad y control. Y aunque ninguno sea ideal, hay diferencias que importan.

  • Soluciones al problema de nuestra basura

    «La mayor parte de la humanidad siempre ha vivido en condiciones de vida marginada y esa dura realidad es uno de los principales motores de la evolución humana, tanto biológica como sociológicamente.” En Panamá ya no podemos seguir con más de lo mismo en la forma en que lidiamos con la basura, el agua, tránsito, educación, la corrupción gubernamental, esa que se derrama al sector no gubernamental, y tanto más. Pero, en este escrito me voy a referir al problema de nuestros desechos del hogar. A pocos les gusta hurgar en los desechos de la sociedad, sean estos orgánicos o aun los sociales; lástima ya que en los desechos hay riqueza, y como en tantas esferas del quehacer mundano, también pueden ser fascinantes.

    Muchos protestan contra la privatización y favorecen que sea el gobierno que lo haga todo, incluyendo recoger y lidiar los la basura, pero; ¿crees que recoger la basura es gobernar? ¿Crees que los padres deben recoger los desperdicios de sus hijos ya creciditos?

    El alcalde Mizrachi dice que “hay que cambiar la cultura”; sí, pero… ¿cómo? Pues, como lo hicieron en Curitiba en Brasil, en dónde concluyeron que los problemas deben ser atajados en la fuente y no río abajo y para ello la mejor herramienta fue crear incentivos que induzcan a no botarla a ríos y tal. En Curitiba el municipio comenzó a comprar la basura y ya nadie la bota; y mejor aún, le resultó más económico. Lástima que en Panamá no le gusta eso a los políticos porque no quieren estar fuera del gallinero; que las gallinas y sus posturas son deliciosas.

    Hay diversas maneras de comprar y transportar los desperdicios a un vertedero o, alternativamente, segregarlos y llevarlos a sitios de reciclaje; tal como ya se hace con los envases de aluminio. Uno es que en cada barrio se ubique un centro de acopio en dónde la gente lleve sus bolsas de basura y reciban un pago; que puede ser en $, en pasajes de transporte, comida y tal. En otras ciudades se les dejó el negocio de recoger la basura a los piedreros, quienes la llevan y venden en los centros de acopio; con lo cual los piedreros van regresando a la sociedad.

    También hay otras alternativas, tal como ya hacen en ciudades en los EE.UU., en dónde inducen a los residentes a segregar la basura y no a revolverla toda en una sola bolsa infernal; que, si vidrio, metales, papel, y lo orgánico por otro lado. Mejor aún, lo orgánico, que es una fracción mínima de los desperdicios caseros y que contaminan y atraen ratas, plagas y tal; son fáciles de reciclar en casa con “vermimtinas” o “pudritinas” que convierten nuestros desechos en un tesoro para cultivos en casa.

    Allí les copio lo que me dijo mi amigo AI sobre como va el asunto en Curitiba. Sería fácil ir allá y ver como es el asunto. A ver si Mizrachi se anima.

    En Curitiba, la recolección de basura hoy en día es un proceso eficiente que abarca el 100% de la ciudad y recupera una gran cantidad de residuos para el reciclaje. El programa, que forma parte de una iniciativa más amplia para lograr «Basura Cero», ha aumentado la cobertura y el número de contratistas locales. Además, Curitiba destaca por su sistema de recolección separada de residuos orgánicos e inorgánicos, con calendarios específicos para cada tipo de basura, lo que facilita su reciclaje. 

    En fin, mis estimados compatriotas, soluciones existen y lo que falta es un auténtico deseo de solucionar.

  • ¿Más peligro nuclear hoy que en 1962?

    En 1962, el mundo se paralizó ante la Crisis de los Misiles en Cuba. Estados Unidos y la URSS, con John F. Kennedy y Nikita Jrushchov al mando, estuvieron a un paso real de la guerra nuclear. Y sin embargo, a último momento, se impuso la diplomacia, el miedo mutuo, la cordura: ambos líderes comprendieron que no habría vencedores si apretaban el botón.

    Hoy, más de 60 años después, cabe preguntarse: ¿Los líderes actuales —Putin, Trump, Netanyahu, Jamenei— tienen la misma lucidez racional y sentido histórico que sus antecesores?

    ¿Qué ha cambiado?

    En la Guerra Fría:

    • Solo dos superpotencias nucleares marcaban el tablero: EE.UU. y la URSS.
    • Existían canales diplomáticos activos, incluso en el clímax del enfrentamiento.
    • El miedo era estructural: la doctrina de Destrucción Mutua Asegurada (MAD) actuaba como freno.

    Hoy:

    • Rusia amenaza con armas nucleares tácticas en Ucrania casi como parte de su retórica oficial.
    • EE.UU. bombardea instalaciones nucleares iraníes (Fordow, Natanz, Isfahán) abriendo un nuevo frente global.
    • Israel e Irán se han convertido en actores estratégicos con capacidad de arrastrar a las potencias a un conflicto regional con consecuencias globales.
    • Las plataformas digitales aceleran los impulsos, y los líderes toman decisiones bajo presión mediática constante —sin el mismo tiempo para la reflexión estratégica que tenían Kennedy o Jrushchov.

    ¿Jugaban Israel o Irán un rol como el actual en la Guerra Fría?

    No. Durante la Guerra Fría:

    • Israel era un actor militar relevante pero periférico, sin declarada capacidad nuclear hasta fines de los 60s.
    • Irán era un aliado estratégico de EE.UU. hasta la Revolución Islámica de 1979. No tenía ambiciones nucleares declaradas ni protagonismo militar regional como hoy.

    Hoy, ambos son nodos claves en el equilibrio de poder:

    • Israel, con un arsenal nuclear no declarado y doctrina de represalia inmediata.
    • Irán, decidido a desafiar la hegemonía regional y, tras los ataques, más expuesto que nunca a tomar decisiones extremas.

    ¿Qué hay del liderazgo?

    Kennedy tenía 45 años, estaba rodeado de asesores científicos, militares y diplomáticos que lo presionaban para atacar, pero él optó por el diálogo, el bloqueo y el intercambio secreto de misiles en Turquía por misiles soviéticos en Cuba.

    Trump hoy se jacta de haber ordenado bombardeos nucleares preventivos. Putin habla del “uso legítimo de lo nuclear” si Rusia se ve amenazada. La contención emocional parece haber cedido espacio al orgullo nacionalista.


    Entonces: ¿subestimamos o sobrestimamos el peligro?

    Puede que el miedo colectivo al hongo atómico haya disminuido —por distancia generacional—, pero los riesgos no son menores.
    Hoy hay más actores, menos tratados, y líderes más impredecibles.

    Einstein dijo:

    “No sé con qué armas se peleará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta será con palos y piedras.”

    ¿Estamos haciendo algo —como humanidad— para evitar que tenga razón?

  • A más gobierno más pobreza

    Dudo que podría excederme en mi constante criticar no sólo el desbocado poder gubernamental sino el desbocado tamaño de megalodón gubernamental. Y ¡ojo!, que no uso el término “estatal”, ya que estado, supuestamente somos todos y gobierno son los supuestos «servidores públicos», esos que poco sirven. El asunto está en ¿por qué no sirven? Y, la respuesta ya la di: porque se han o nos hemos excedido no sólo en el tamaño del aparato de gobierno sino en los encargos que le hemos o se han dado.

    Lo cierto es que, desde el momento en que una población permite el desbocamiento de su gobierno, dicha población está en problemas; ya que el aparato gubernamental es como un león glotón, que mientras más le das más quiere. Pero, no sólo eso, sino que dicho organismo estatal se va transformando y mutando en un monstruo que ya no sirve el interés de su gente, sino que sólo se enfoca en satisfacer su insaciable apetito.

    El elemento clave en todo esto es lograr que sean los ciudadanos, en su persona, en su familia, en el barrio y así, quienes atiendan y resuelvan sus vidas. ¡A cosas que jamás se delegan! La constitución la hace la gente, y le delega el cumplimiento de ello al gobierno. Pero, si, de salida, la constitución está mal constituida, allí comienza el problema. O peor, cuando una constitución, tal como la panameña, es tan torcida que instituye una absurda discrecionalidad a una abusadora clase política.

    Cuando hablamos del “mercado” estamos hablando de la relación entre ciudadanos, en dónde el poder estatal juega el papel mediador y no de ejecutor. Pero, cuando el gobierno pasa árbitro a jugador, se pone en marcha un proceso fatal; el proceso de juez y parte, permitiendo que el juez se quede con la mejor parte.

    Hay variedad de casos que ilustran el problema; tal como aquello del COVID o el Cambio Climático, que son como tantos males que, o no son tal como los pintan, o se curan con reposo y sopita de caldo de pollo; pero, ¡jamás con lobotomía!

    Cuando, como ocurre en Panamá, quien paga coima es quien se lleva la chuleta, entonces todo el mercado se prostituye. Me consta, ya que nuestra empresa perdió contratos ganados en licitación porque no “pagó”.

    Y ¡por supuesto! que los que menos tienen son los que más ilusión tienen de “¿qué hay para mí?” Es como el caso de los comederos para pájaros y tal, en dónde ya nadie trabaja en producir sino en ver qué “autoridad” es la que más promete dar lo que no le pertenece. Por algo en los años desde el COVID en nuestro patio son pocas las nuevas empresas que han sido creadas; sólo la informalidad y las botellas y garrafones.

    Desde 1751 ya personajes como el marqués d’Argenson habló del “laissez-faire”, que traduce “dejar hacer”. Tristísimo que luego de 271 años aún no veamos que dar al gobierno lo que es del gobierno y al pueblo lo que es del pueblo. En fin, los subsidios sirven, más que nada, para beneficiar a los politicastros y no a la población que, a la larga, sale perdiendo; ya que la verdadera riqueza es aquella que emana de la producción y no de la repartidera.

    Por otro lado, los precios deben obedecer o reflejar la realidad del mercado y no la codicia de los politiqueros. ¿Qué es más urgente, el aumento de salarios impuesto por agremiados o el logro de mayor empelo? Y, los bonos gubernamentales son un mecanismo destructor de la productividad y la riqueza. No es fácil de entender, pero es la realidad. En fin, sin una reducción del malgasto gubernamental, no hay salida.

  • Vitalik Buterin presenta hoja de ruta para llevar la privacidad a todos los rincones de Ethereum

    En una era donde la privacidad digital se ha convertido en una demanda social y técnica urgente, Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, ha dado un paso clave al presentar una hoja de ruta integral destinada a reforzar las garantías de anonimato dentro del ecosistema de la red. Su propuesta, publicada en el blog de investigación de Ethereum el 11 de abril de 2025, establece una serie de reformas que abarcan desde cambios en wallets hasta mejoras en el protocolo base, con el objetivo de que la privacidad no sea una opción elitista, sino una funcionalidad estándar para todos.

    El planteamiento de Buterin parte de una observación clara: actualmente, proteger la privacidad en Ethereum requiere herramientas externas o conocimientos técnicos que muchos usuarios no poseen. Por eso, la primera etapa de su plan busca integrar funciones de privacidad directamente en las wallets más utilizadas, como MetaMask, sin requerir instalaciones adicionales ni flujos complejos.

    Herramientas como Privacy Pools y Railgun —que permiten ocultar el origen y destino de los fondos— podrían integrarse por defecto, habilitando un botón tipo “enviar desde saldo protegido” visible al momento de transferir activos. Así, el anonimato dejaría de ser un privilegio para quienes entienden cómo funcionan los mixers o los zk-SNARKs, y pasaría a ser una elección por defecto accesible para cualquier usuario.

    La segunda parte de la propuesta se enfoca en modificar el diseño de las aplicaciones descentralizadas (DApps) y los protocolos DeFi, en especial promoviendo el uso de una sola dirección por aplicación y usuario. Aunque esto puede parecer incómodo desde la perspectiva de la usabilidad, Buterin argumenta que impide correlacionar actividades entre plataformas, un elemento clave para mantener la privacidad en un entorno pseudónimo como Ethereum.

    El documento también aborda cambios técnicos a nivel de protocolo. Uno de los más destacados es la implementación de la propuesta EIP-7701, que permitiría dividir las transacciones en fases y facilitar que terceros —no necesariamente el emisor original— paguen las tarifas de gas. Esto resulta crucial para aplicaciones de privacidad, donde la revelación del origen del pago puede comprometer el anonimato.

    Otra innovación importante es el uso temporal de entornos de ejecución confiables (TEE) para blindar las comunicaciones entre usuarios y nodos RPC, los cuales suelen recolectar información sobre consultas realizadas. A largo plazo, Buterin propone reemplazar los TEE con sistemas PIR (Private Information Retrieval) y mixnets, tecnologías que impiden revelar metadatos de conexión.

    La hoja de ruta cierra con un llamado a reducir las comisiones de uso de los sistemas de privacidad mediante la agregación de pruebas criptográficas, lo que facilitaría su adopción a gran escala.

    La iniciativa de Buterin representa una síntesis entre valores fundamentales de Ethereum —descentralización, soberanía individual y accesibilidad— y una realidad global donde la privacidad está cada vez más amenazada. Si bien la implementación de esta visión llevará tiempo, marca un antes y un después en el compromiso del ecosistema con la protección de sus usuarios.