Categoría: Acción Humana

  • Google rompe la barrera cuántica: el primer algoritmo verificable

    Google ha anunciado hoy un avance que podría marcar un antes y un después en la historia de la computación cuántica: ha creado un algoritmo denominado Quantum Echoes, que ejecutado en su procesador cuántico Willow logra una velocidad hasta 13.000 veces superior a la del mejor superordenador clásico para una tarea específica, y –lo más llamativo– es verificable.

    ¿Qué significa “verificable” en este contexto?

    Uno de los grandes desafíos de la computación cuántica ha sido demostrar que los resultados obtenidos no son errores, sino que efectivamente superan lo que una computadora clásica podría replicar. Lo que hace diferente a «Quantum Echoes» es que su resultado puede reproducirse en otro sistema cuántico con iguales características, o compararse con experimentos físicos, de modo que la validez del dato no quede solo en manos de quien lo ejecutó. Esa “verificabilidad” es algo que muchos algoritmos cuánticos anteriores no tenían o tenían de forma poco práctica.

    Según uno de los investigadores de Google: “Si no te puedo demostrar que el dato es correcto, ¿cómo puedo hacer algo con él?” Este énfasis es clave: la diferencia entre “supremacía cuántica” o “ventaja cuántica” y “ventaja cuántica práctica” pasa, en buena parte, por que los resultados puedan validarse con confianza.

    ¿Cuál fue la tarea que hizo 13.000 veces más rápido?

    El equipo usó 65 qubits del chip Willow para ejecutar lo que se llama un correlador fuera de orden temporal (OTOC, del inglés out-of-time-order correlator). En términos simples, consistió en aplicar una secuencia de operaciones cuánticas hacia adelante, perturbar un qubit, y luego revertir esas operaciones con la intención de “escuchar un eco” cuántico. Esa señal revela cómo la perturbación se “propaga” o se “mezcla” dentro del sistema — un proceso difícil de simular clásicamente debido al crecimiento exponencial del estado cuántico.

    Google estima que replicar esos cálculos en la supercomputadora Frontier requeriría varios años continuos, mientras que su chip cuántico lo hizo en horas. Esa diferencia de escalas es lo que permite decir “13.000 veces más rápido”.

    También hicieron una prueba secundaria: usaron datos de resonancia magnética nuclear (NMR) para comparar resultados, aplicando la técnica como una especie de “regla molecular”. Esto apunta a conectar la teoría cuántica con experimentos del mundo real.

    Impactos potenciales y advertencias

    El avance ha sido celebrado como un hito: Google afirma que se trata del primer algoritmo cuántico verificable en hardware que supera las capacidades clásicas.  Se espera que este tipo de algoritmos puedan usarse en campos como la química cuántica, descubrimiento de fármacos, ciencia de materiales, y simulaciones moleculares que hoy están fuera del alcance.

    Pero varios expertos advierten que esto no es aún un “computador cuántico universal práctico”. Uno de los comentarios recurrentes es que el resultado es “estrecho en alcance” y aún queda un largo camino para lograr máquinas con millones de qubits (y corrección de errores robusta).

    Por ejemplo, Winfried Hensinger (University of Sussex) señala que aunque es un paso convincente, no garantiza que todos los problemas reales puedan tratarse cuánticamente de forma fiable. Y otros comentaristas mencionan que en ocasiones avances similares han sido revertidos o relativizados por mejoras en métodos clásicos.

    Otro punto es la escalabilidad: mantener la estabilidad (bajas tasas de error, aislamiento cuántico) con más qubits es muy desafiante.

    Qué representa este anuncio de Google?

    Este anuncio de Google representa una frontera técnica: no solo acelerar un cálculo, sino hacerlo de una forma verificable, reproducible y significativa. Es un paso hacia la visión de que los ordenadores cuánticos no sean solo curiosidades, sino herramientas utilizadas en ciencia, industria y tecnología.

    Pero todavía no es el final del camino: queda demostrar estabilidad a gran escala, reducir errores, ampliar la cantidad de qubits y desarrollar algoritmos aplicables a problemas útiles. Aun así, hoy google marcó una línea simbólica importante: la transición de “teoría cuántica fascinante” hacia “instrumento cuántico creíble”.

  • RCP al alcance de cualquier persona: cómo salvar una vida paso a paso

    «Más que un conocimiento útil, aprender a realizar RCP es una responsabilidad y una herramienta crucial.».

    La vida es un viaje con un inicio y un final. Aunque la mayoría de las muertes se deben a causas naturales o enfermedades crónicas, hay situaciones en que llega de forma repentina. Una de las más críticas es la parada cardiorrespiratoria (PCR): el momento en que el corazón deja de latir y, por tanto, de bombear sangre al organismo. Pero es potencialmente reversible.

    Cuando esto ocurre, los órganos vitales dejan de recibir oxígeno. Si la circulación no se restablece pronto, el daño cerebral comienza en apenas 5 minutos y se vuelve irreversible en 10-15 minutos. Saber actuar en esos primeros instantes puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

    ¿Por qué se produce una PCR?

    Puede presentarse a cualquier edad y en distintas circunstancias.

    En adultos, las causas más habituales son:

    • Enfermedad cardiaca: a partir de los 50 años, las arterias coronarias pueden obstruirse por placas de colesterol. Si se bloquean por completo, el corazón puede sufrir un infarto que derive en arritmias graves y acabe en PCR. En menores de 50, las cardiopatías congénitas también son relevantes.
    • Traumatismos graves: accidentes de tráfico o laborales.
    • Otras causas: ahogamientos, atragantamientos, intoxicaciones o electrocuciones.

    En la infancia, la PCR suele deberse a problemas respiratorios (asfixia, ahogamientos o infecciones respiratorias graves), aunque los traumatismos y las intoxicaciones también son causas importantes.

    En todos los casos, la interrupción del latido cardiaco provoca un fallo rápido del organismo. Si nadie inicia maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) inmediata, las posibilidades de supervivencia caen en picado.

    Un problema de salud pública

    En Europa se producen hasta unas 700 000 PCR al año (una cada 45 segundos) y en España más de 50 000. Sin embargo, solo en un 12,5 % de los casos se inicia la reanimación antes de que lleguen los servicios de emergencia y apenas un 10 % de las personas afectadas logra recuperarse sin secuelas importantes.

    Si toda la población supiera realizar RCP, esta supervivencia podría duplicarse o incluso triplicarse. Por eso, aprenderlo no debería considerarse un conocimiento opcional, sino un deber ciudadano y una herramienta esencial de salud pública.

    La cadena de supervivencia

    La respuesta ante una parada cardiorrespiratoria debe ser rápida, precoz y ordenada, siguiendo la llamada cadena de supervivencia, que describe los eslabones sucesivos que aumentan la probabilidad de supervivencia.

    La cadena de supervivencia.
    SeMicyuc

    Estas actuaciones se basan en guías internacionales de organizaciones como la American Heart Association (AHA) y el European Resuscitation Council (ERC)

    Aunque existen diferencias entre adultos y la infancia, los primeros eslabones siempre requieren la intervención inmediata del testigo de la parada.

    1. Reconocer la PCR y alertar a los servicios de emergencias

    Una persona en PCR suele estar inconsciente y no respira o lo hace de forma anormal (gasping o boqueos). Ante esta situación:

    • Compruebe que el entorno es seguro.
    • Llame al número de emergencias local (112 en Europa, 911 en EE. UU.) indicando que hay una persona inconsciente que no respira y su ubicación.
    • Si hay más de una persona, una puede llamar y la otra iniciar la RCP. Si solo hay una, se debe poner el teléfono en manos libres e iniciar la reanimación sin demora.
    Reconocer la PCR.
    European Resuscitation Council

    2. RCP básica

    Tiene un doble objetivo: sustituir temporalmente la función del corazón y los pulmones para mantener el oxígeno circulando hasta que llegue ayuda profesional mediante:

    a) Compresiones torácicas:

    • Arrodíllese junto al pecho desnudo de la víctima.
    • Coloque el talón de una mano en el centro del pecho y la otra mano encima, entrelazando los dedos.
    • Con los brazos rectos, comprima con fuerza y rapidez (a un ritmo de 100-120 compresiones por minuto). Puede seguir el ritmo de canciones como “Stayin’ Alive”, de los Bee Gees, o “Macarena”, de Los del Río.
    • Comprima unos 5 cm en adultos, usando el peso del cuerpo y dejando que el pecho se reexpanda entre compresiones.

    b) Ventilaciones:

    Alternar 30 compresiones con 2 ventilaciones para las personas entrenadas. Sin embargo, si hubiera algún problema para realizar esas ventilaciones por falta de entrenamiento u otros riesgos o dificultades, se recomienda realizar las compresiones torácicas de forma continua.

    3. Uso del desfibrilador

    Los desfibriladores externos semiautomáticos (DESA) están disponibles cada vez en más lugares como aeropuertos y centros comerciales o deportivos, entre otros muchos. Estos aparatos pueden restablecer el ritmo cardiaco en algunos casos de arritmia (como, por ejemplo, la fibrilación ventricular).

    Son fáciles y seguros de usar: guían con instrucciones de voz y aplican la descarga solo cuando está indicada. Cuanto antes se usen, mayores son las probabilidades de supervivencia. Tras la descarga, continúe la RCP siguiendo las indicaciones del desfibrilador.

    Particularidades en la infancia y lactantes

    El origen de la parada cardiorrespiratoria en este colectivo suele ser respiratorio. Es esencial prevenir accidentes (asfixias, atragantamientos) y usar siempre cinturones de seguridad.

    Si ocurre una PCR, la reanimación cardiorrespiratoria debe iniciarse con 5 ventilaciones de rescate antes de las compresiones torácicas, especialmente cuando solo hay una persona reanimadora. Hay diferentes maneras de realizar las compresiones según la edad:

    • Lactantes: con los dedos medio y anular o ambos pulgares en el centro del pecho.
    • Niño/as pequeño/as: con el talón de una mano.
    • Niño/as mayores: similares a las de la persona adulta, con ambas manos.

    La frecuencia recomendada es la misma que en adultos: 100-120 por minuto, con ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones.

    Si la persona está sola, se aconseja iniciar la RCP durante 1 minuto antes de llamar a los servicios de emergencias, priorizando mantener la oxigenación.

    La importancia de saber actuar

    Cada minuto sin realizar la RCP reduce un 7-10 % la probabilidad de supervivencia. Actuar con rapidez, iniciar las maniobras básicas y usar pronto el desfibrilador aumentan significativamente las posibilidades de recuperación.

    Más que un conocimiento útil, aprender a realizar RCP es una responsabilidad y una herramienta crucial. La formación continua desde las escuelas y en todos los entornos para saber actuar ante una parada cardiorrespiratoria resulta clave para que la cadena de supervivencia funcione y cumpla su objetivo: salvar una vida.The Conversation

    Jaime Barrio Cortes, Médico de familia e investigador senior en Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria en Atención Primaria (FIIBAP). Director del Máster en Salud Escolar y docente en Facultad de Salud, Universidad Camilo José Cela y Terín Beca, Médica especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Profesora de la Facultad de Salud, Universidad Camilo José Cela

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Bitcoin, crypto y Dorsey: una mirada mengeriana

    La reciente declaración de Jack Dorsey —“Bitcoin is not crypto”— reaviva un debate conceptual: ¿es Bitcoin una criptomoneda o algo diferente? Más allá del marketing, lo que está en juego es cómo entendemos la naturaleza de la moneda: ¿un bien de intercambio espontáneo, un monopolio estatal forzoso o un servicio privado sujeto al escrutinio del mercado?

    La moneda como bien de intercambio

    Desde la óptica libertaria, la moneda ideal no es una imposición estatal, sino un bien que surge espontáneamente del mercado: los agentes privados eligen libremente qué medio de intercambio toleran, en función de sus atributos (liquidez, divisibilidad, transporte, resistencia al deterioro, etc.). No es algo que “el Estado otorga”, sino que emerge como solución al problema del intercambio indirecto.

    Carl Menger, padre de la teoría subjetiva del valor y figura clave de la Escuela Austriaca, analizó cómo ciertos bienes primigenios (sal, ganado, conchas, metales) evolucionan hacia un uso monetario porque, históricamente, adquirieron demanda más allá de su valor de uso directo. Menger describe cómo, en un mercado libre, aquellos bienes que anticipan que se usarán en intercambios posteriores adquieren un valor especial: se generalizan como medios de intercambio.

    Para Menger, la moneda no es un fin en sí misma, ni algo decretado; es un bien intermedio que facilita el intercambio. La gente elige, en sus decisiones subjetivas, qué bien (o bienes) desempeñará ese rol.

    Así, en un mundo libertario no hay curso forzoso de uso, no hay dinero estatal obligatorio: hay competencia entre medios de intercambio privados. Si un activo privado es mejor aceptado —por estabilidad, seguridad, facilidad de uso— será premiado por el mercado.

    Bitcoin como emprendimiento privado

    Desde esa perspectiva, Bitcoin se inscribe como un emprendimiento privado de medio de intercambio basado en criptografía. El hecho de que no sea “moneda de curso forzoso” es una virtud desde el punto de vista libertario: nadie está obligado a usarlo; su adopción depende del valor que los usuarios le asignen libremente.

    Cuando Dorsey dice que “Bitcoin is not crypto”, trae a la mesa el argumento de que Bitcoin debe verse principalmente como dinero, no como un token o una “criptomoneda” entre muchas. Él subraya que el White Paper no emplea la palabra “crypto” sino que describe un sistema de “cash digital peer-to-peer” basado en prueba criptográfica.

    El matiz es válido: “crypto” es un término amplio que incluye multitud de proyectos con propiedades muy distintas. Pero el punto libertario central sigue siendo: Bitcoin es un medio privado, voluntario, descentralizado —no un dictado estatal.

    Claro que hay proyectos “scam”, “memes” o tokens con promesas vacías —y es legítimo distinguirlos. Pero todos ellos compiten en el mercado; su éxito o fracaso dependerá de su utilidad, credibilidad y respaldo real. No hay privilegios por decreto.

    Si Bitcoin logra combinar escasez predictible, resistencia a la censura, divisibilidad, verificabilidad, seguridad criptográfica y aceptación social, entonces puede crecer como medio de intercambio generalizado. Quienes lo rechacen pueden seguir usando otros medios. Esa es la competencia monetaria.

    Cripto, criptografía y libertad monetaria

    “Crypto” alude genéricamente a “criptografía aplicada” y “criptoactivos”. Bitcoin efectivamente descansa en cryptografía, pero lo hace como pieza en un sistema monetario distribuido. Decir “Bitcoin no es crypto” suena provocador, y en cierto sentido semántico puede tener aplicación si “cripto” se asocia con todo token especulativo. Se entiende lo que Dorsey quiere diferenciar y no parece que esté equivocado en lo esencial: enfatiza que Bitcoin apunta a servir como dinero más que como experimento especulativo; sin embargo, es preciso reconocer que Bitcoin (o cualquier activo similar) es un emprendimiento privado libre de curso forzoso, sujeto al juicio del mercado. Y he ahí la clave para una visión libertaria del dinero. No es que todos los criptoactivos sean moralmente equivalentes, pero su carácter voluntario y competitivo es lo que los torna interesantes.

  • ¿Quiénes son Originarios o Indígenas?

    Hoy me encontré con un escrito que plantea el tema que presento en el título de este escrito, el cual saca a relucir interesantes interrogantes respecto no sólo a que algunos que alegan que las tierras de Panamá les pertenecen dado que ellos fueron los primeros aquí o que son “indígenas”; razón por la cual me pareció interesante abordar el tema. Comencemos con las definiciones de palabras tal como el vocablo “indígena”, el cual puede referirse a “personas o comunidades, pueblos o culturas originarias de un determinado territorio; como también puede referirse a quienes son “naturales” de un territorio, con lo cual el chicheme se comienza a poner espeso.

    El problemita con lo planteado es que las definiciones se refieren, más que nada, a los pueblos que estaban en Panamá, en el caso que nos ocupa, antes de la llegada de Cristóbal y… ¡vaya usted a saber cuantos pueblos o culturas estuvieron antes de quien alegan fue “descubridor de las Américas”. Lo siento, pero ni Cristóbal fue quien descubrió a las Américas, ni los indígenas que nos acompañan en el Istmo son “originarios”. Y… ¡ojo!, que les respeto y he tenido buena amistad con algunos y algunas poblaciones indígenas.

    En cuanto a las culturas o etnias de pueblos indígenas en Panamá, representan como el 12% de la población, alrededor de más de 400,000, según censo del 2010; las cuales mantienen sus propias lenguas, tradiciones, formas de gobierno autónomo y territorios protegidos en comarcas.

    La controversia surge cuando a partir del argumento que algunos esgrimen, y no tanto en Panamá, sino en otros países, tales como en los EE.UU., que por ser indígenas u originarios entonces son los verdaderos propietarios; y se formó la rumba. Desde dicha postura el asunto se torna peliagudo o, al menos, confuso. No más con eso de que, si hace 500 años mis antepasados vivieron en este lugar entonces hoy me pertenece, el asunto se vuelve confuso.

    Y más allá, ni hablar que antes de quienes ocuparon Panamá hace 500 años hubo otros “originarios” o muchos originarios; o, los enredos cuando consideramos que en las comarcas, que yo sepa, no hay títulos de propiedad, ya que “los propietarios” son toda la comunidad. Muchos panameños no ven ni entienden que la Constitución de Panamá como que no aplica en las comarcas; no más vean lo que dije en el tercer párrafo, que “mantienen sus propias formas de gobierno”.

    Entonces, veamos aquello de “nosotros”, “aquí”, “primeros” y tal. ¿Quiénes son “nosotros”? ¿Dónde es aquí? ¿Qué hemos de entender con “primeros”? Todo ello introduce elementos de ambigüedad con los cuales no podemos llegar a ningún punto de claro entendimiento; y mucho menos cuando hablamos de propiedad.

    Pero, a fin de cuentas, lo que debemos procurar o hallar son puntos de entendimiento en cuanto a qué se busca, pretende, persigue y tal; lo cual me lleva a preguntar: ¿Les será posible a los pueblos indígenas en Panamá seguir manteniendo sus formas de gobierno per saécula-saeculorum? ¿No les sería mucho más provechoso evolucionar en conjunto con un mundo que se perfila a las estrellas?

    He escuchado decir que: “hay que respetar la cultura indígena.” Ok, ciertamente, pero; ¿qué quieren decir con eso o cómo hemos de respetarla? O ¿qué significa no respetar una cultura? Jamás olvido que cuando fui a registrar mis canciones y me preguntaron en la aplicación el “género” de las mismas, y dije que eran “típicas”, no me lo aceptaban. Consulté con dos maestros compositores de la Sinfónica y formaron mansa discusión; lo cual me llevó y lleva a preguntar: ¿Acaso lo típico tiene dueño? Yo creo que la música indígena es típica, lo miso que la de Azuero o la mía, que es capitalina 😊

  • Panamá y su revolución en el café de especialidad: del terroir al podio mundial

    En los últimos años, Panamá ha logrado posicionarse como una de las referencias mundiales en el ámbito del café de especialidad. Ajustando su mirada hacia la calidad más que al volumen, el país centroamericano ha combinado condiciones naturales privilegiadas —altitudes, suelos volcánicos, microclimas— con innovación agronómica, trazabilidad y una cultura productiva colectiva que ha permitido escalar premios y récords internacionales.

    Un ecosistema único para el café premium

    Las regiones de Boquete, Tierras Altas, Renacimiento y Dolega, en la provincia de Chiriquí, constituyen el corazón del café de altura panameño. Allí, la confluencia de suelos ricos, altitudes entre 1 500 y más de 2 000 metros, lluvias bien distribuidas y brisas que suavizan las temperaturas crean un “terroir” difícil de replicar. Ese entorno natural, mediado por productores con alta especialización, da como resultado cafés con perfiles aromáticos florales, notas frutales delicadas, vivacidad en acidez y una claridad inusual en taza.

    Pero el mérito no es solo del entorno natural: muchos caficultores han profesionalizado su labor, dominando catación, procesos de fermentación controlada, secado de precisión y trazabilidad genética. Esta atención milimétrica permite que sus lotes logren puntajes superiores a los 90 puntos —umbral para considerarse “de especialidad”— con frecuencia sostenida en competencias internacionales.

    “Best of Panama”: plataforma de excelencia y subastas globales

    La puerta de entrada del café panameño al mundo es, sin duda, el concurso Best of Panama (BOP), organizado por la Asociación de Cafés Especiales de Panamá (SCAP). Cada año, los mejores lotes de diferentes categorías —Geisha (lavado y natural), Pacamara, tradicionales, varietales— compiten en rigurosas catas evaluadas por jueces locales e internacionales. Los ganadores luego se subastan mundialmente, atrayendo compradores de Europa, Asia, Oriente Medio y América.

    La fama de Panamá se ha cimentado en esas subastas. En la edición de 2025, por ejemplo, un lote de Geisha Washed de la Hacienda La Esmeralda fue vendido por 30 204 dólares por kilogramo, estableciendo un nuevo récord global.  Esta cifra, jamás antes vista en la historia del café de especialidad, y no sólo en Panamá, ratifica cómo el mundo del café premium valora no sólo el origen, sino la narrativa, el control total de la cadena y la excelencia sensorial.

    De hecho, esa puja récord no es algo accidental: de los 50 lotes subastados en esa edición, 30 superaron los 1 000 USD por kilo. Y en otras versiones anteriores del BOP, lotes de Geisha han vendido por más de 1 000 USD la libra, haciendo de Panamá sinónimo de exclusividad cafetera.

    Innovación, colaboración y mirada al futuro

    Uno de los pilares del éxito de Panamá con el café de especialidad radica en el modelo colaborativo entre productores. A diferencia de otros países donde domina la competencia fragmentada, en Panamá se favorece el intercambio de conocimientos, la profesionalización colectiva, y la adhesión a estándares de calidad comunes. Además, existe un incentivo legal: cualquier persona puede convertirse en exportador incluso con pequeños volúmenes, lo que democratiza el acceso al mercado global.

    El 2025 también marcó otro hito: durante el BOP se anunció que Panamá será sede del World of Coffee 2026, el congreso internacional más importante del sector, y será la primera vez que se realice en Latinoamérica. Esta elección reafirma el protagonismo del país como epicentro global del café gourmet.

    Dentro del país, eventos como La Cosecha refuerzan la conexión entre el productor, el consumidor y el turista. En 2025, por primera vez, La Cosecha abrió su experiencia al público mediante paquetes turísticos, permitió visitar fincas emblemáticas y destacar la cultura cafetera como componente turístico-sensorial.

    Un camino de más que café

    El caso panameño trasciende la producción agrícola: es una historia de transformación cultural, científica y comercial. En apenas tres décadas, tras décadas de producción convencional, Panamá ha redefinido el café como lujo, cultura y obra artesanal. En ese trayecto, su especialidad (con el Geisha como emblema) ha servido para guiar la evolución global del segmento premium del café.

    Hoy, cada taza panameña que se consume en Europa, Asia o Norteamérica lleva consigo una narrativa de altura, de trazabilidad, de pasión y de un pequeño país que apostó por calidad en lugar de escala. Esa apuesta, respaldada por premios, récords y reconocimiento, inspira no solo a baristas y tostadores, sino también a productores de otras latitudes que sueñan con elevar su café más allá del convencional.

  • La AI Entre la Fascinación y el Espanto

    Unos piensan que la AI es un terror y otros que es la llave para abrir el portal a un mundo de maravillas; yo me inclino por ir más allá, ¡mucho más allá! Yo creo que el Creador nos entregó las llaves del Paraíso y que Él ya no tendrá que bajar al mundo en una nube resplandeciente a llevarnos, sino que nos espera allá, que llegaremos cuando encontremos el camino.

    Y lo creo porque a cado rato veo atisbos de que los humanos tenemos una capacidad latente que ni soñamos. Recuerdo el joven que acogieron unos frailes en un convento hace mucho tiempo, al cual le pedían que hiciese una multiplicación de dos cifras de grandes; el chico comenzaba a temblar, se tiraba contra las paredes y tal y… al cabo de un rato comenzaba a decir números, que al constatarlos eran la respuesta correcta a la multiplicación.

    Para mí la AI es un atisbo a aquella nueva dimensión que nos cuesta imaginar; aunque los indicios están en nuestro entorno y simplemente no los vemos. Pensamos que la AI nos va a quitar los empleos y a desestabilizar la sociedad; lo cual me lleva a preguntar: ¿acaso los adelantos que hemos visto han hecho eso? Y sí, cada adelanto, uno mucho más que otros, aumentan la contienda entre el mal y el bien; pero… ¿cómo vamos a derrotar el mal sino es con herramientas que nos lleven a un nuevo estadio de entendimiento y desarrollo?

    Lo que tantos no logran comprender son las reglas económicas de la escasez que desata la acción humana creativa. Son tantos que en vez de salir a ver cómo logran adelantar simplemente piden o exigen que el “estado”; es decir, el resto de la gente, les resuelva. Y es precisamente la tendencia de servilismo y dependencia que se aprovechan los pervertidos políticos para crear y mantener su mundo de fechorías.

    Como nos dice Michael Matulef: “Aún si la AI automatiza el 99% de los trabajos que hoy hacemos, no eliminará la escasez y los deseos humanos”. Simplemente no tenemos la capacidad de ver lo que ni soñamos. Nuestro principal problema y reto está en creer que los gobiernos o gobernantes nos pueden resolver nuestras necesidades o sueños; y simplemente no vemos que ese no es el camino, que el verdadero camino está disperso entre todos y cada uno de los humanos.

    Otro de nuestros mayores errores está en creer que estar empleado crea valor y que si las máquinas nos quitan el empleo ya no tendremos como ganarnos la vida. Pero como también dice Matulef: “El valor no es intrínseco, no es una cosa”. Lo que vale está dentro de nosotros y el reto es encontrar la llave. En resumen, la automatización no destruye el valor, sino que nos lleva a redescubrir nuestro camino hacia el Más Allá.

    La AI no nos quita nuestras funciones sino las aumenta y lleva a otro plano que todavía no vemos. Es lo que llamamos “creación destructiva”. En el mercado, aunque cada quien trabaja para sí, el resultado es para todos. El fracaso del MEDUCA es el resultado de dar a unos pocos burócratas aquello que es de cada uno y todos los panameños. Y sí, no hay caso que el cambio es desconcertante… ¡siempre lo ha sido! Pero el verdadero valor y la potencialidad está en la libertad y no en la centralización, en lo controles de precios, en los disque subsidios y tal. Ciertamente que la AI traerá grandes desajustes, pero mucho peor sería la pretensión de seguir con los fracasos MEDUCA del mundo.

  • Innovación, libertad y la vigencia de la destrucción creativa: lecciones del Nobel de Economía 2025

    El reciente anuncio del Premio Nobel de Economía 2025 —otorgado a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt— es más que un reconocimiento académico: es una reivindicación intelectual de la libertad creativa como motor del progreso humano. El fallo de la Real Academia Sueca distingue a Mokyr “por haber identificado los prerrequisitos del crecimiento sostenido mediante el progreso tecnológico”, y a Aghion y Howitt “por la teoría del crecimiento impulsado por la destrucción creativa”.

    El mensaje de fondo es nítido: las economías prosperan cuando las instituciones y los valores sociales permiten innovar, competir y aprender. El crecimiento no se impone por decreto ni por redistribución, sino por la acumulación de conocimiento útil y la valentía de destruir lo viejo para crear lo nuevo.

    Desde una óptica liberal, el galardón rinde homenaje a una línea de pensamiento que conecta a Schumpeter con la economía moderna del conocimiento. Aghion y Howitt formalizaron en los años noventa la intuición schumpeteriana de la “destrucción creativa”: el proceso mediante el cual las innovaciones reemplazan tecnologías obsoletas, generando incrementos sostenidos de productividad. Su modelo mostró que la competencia no destruye el capitalismo, sino que lo renueva constantemente.

    Mokyr, por su parte, aportó la mirada histórica y cultural. En The Lever of Riches y A Culture of Growth, demostró que la Revolución Industrial no fue un accidente geográfico, sino el resultado de una cultura de la curiosidad y del intercambio intelectual. Las sociedades que valoran el conocimiento práctico, la libre experimentación y la crítica abierta son las que logran innovar de forma sostenida. En otras palabras, la libertad —en el pensamiento, en el comercio y en la investigación— es condición necesaria del progreso.

    Economistas liberales como Peter Boettke han celebrado el premio precisamente por esa reafirmación del rol de las instituciones abiertas. Boettke recuerda que el capitalismo de libre entrada y competencia es el mejor marco para que la innovación florezca sin depender de planificadores ni burócratas. El mérito de Aghion, Howitt y Mokyr es haber ofrecido, cada uno a su modo, evidencia teórica e histórica de esa premisa: la prosperidad surge cuando las reglas del juego premian la creatividad, no la captura de rentas.

    También resuena aquí el eco de Deirdre McCloskey, quien ha insistido en que la “gran enriquecedora” moderna fue, ante todo, un cambio de actitudes hacia el comercio y la innovación. Su noción de “dignidad burguesa” complementa la teoría de la destrucción creativa: no hay progreso material sin una cultura que legitime al innovador y al empresario como agentes de mejora social.

    La coincidencia entre estos enfoques no es casual. En todos, la libertad ocupa el centro del escenario. El mercado competitivo —con sus imperfecciones y sobresaltos— sigue siendo el entorno más fértil para que surjan ideas nuevas. La intervención estatal, cuando busca “proteger” sectores obsoletos o dirigir la innovación hacia fines políticos, suele congelar justamente ese dinamismo que Schumpeter consideraba esencial para la vitalidad capitalista.

    Sin embargo, el premio también invita a una autocrítica liberal: la innovación sin competencia real degenera en monopolio, y el capitalismo sin virtud puede derivar en captura política. De ahí la necesidad de preservar instituciones que mantengan abiertos los canales de entrada, difundan el conocimiento y reduzcan los privilegios. La destrucción creativa no debe convertirse en destrucción concentrada.

    El Nobel de 2025, en definitiva, no celebra una moda académica, sino un principio civilizatorio: el progreso sostenido depende de la libertad de innovar. Mokyr, Aghion y Howitt nos recuerdan que el crecimiento económico no nace del control, sino de la confianza en la mente humana cuando se le permite crear, competir y equivocarse. Ese sigue siendo el fundamento moral y práctico del liberalismo económico.

  • Crash cripto de octubre: la lección más cara sobre riesgo y apalancamiento

    El crash cripto volvió a recordarnos lo que muchos habían olvidado: el riesgo nunca desaparece, solo cambia de forma. El 10–11 de octubre de 2025 quedará en los registros como uno de los peores episodios de volatilidad en el mercado cripto: en pocas horas se desencadenó una oleada de ventas que provocó liquidaciones masivas por cerca de $19–20 mil millones y arrancó una cascada de órdenes forzadas en derivados y posiciones apalancadas. El detonante inmediato fue una noticia geopolítica —el anuncio de aranceles del 100% a ciertas exportaciones chinas por parte de la administración estadounidense— que encendió el pánico macro y hizo caer bitcoin y otros activos de riesgo con una rapidez inusitada.

    ¿Cómo se convierte una noticia en una catástrofe de este tipo? En esencia, por la combinación de tres factores: (1) posiciones apalancadas masivas en exchanges centralizados y descentralizados; (2) mecanismos automáticos de liquidación que ejecutan ventas forzadas cuando el margen cae por debajo de ciertos umbrales; y (3) la naturaleza 24/7 del mercado cripto, que permite movimientos gigantescos incluso fuera del horario de los mercados tradicionales. Cuando los precios caen con rapidez, los stops y los márgenes fallan en cascada: una liquidación dispara otra y así hasta que el impacto se amplifica exponencialmente.

    A la turbulencia se sumaron fallos operativos y acusaciones públicas. Usuarios reportaron dashboards congelados, stops que no se ejecutaron y movimientos extraños en liquidez: las principales plataformas se culparon entre sí por sistemas sobrecargados y “flash crashes”. En paralelo surgieron sospechas en redes sobre operaciones muy oportunas —grandes cortos abiertos poco antes del anuncio— y tweets que apuntaron a posibles prácticas de “inside trading” o ejecuciones que habrían intensificado la caída. Estas acusaciones todavía están en el terreno del rumor y el escrutinio público, pero han alimentado la demanda de investigación y mayor transparencia del mercado.

    El coste humano fue doloroso y real. En Kyiv, medios locales e internacionales informaron la muerte de un conocido influencer y trader cripto, Konstantin (Kostya) Kudo/Galish, hallado sin vida en circunstancias que la policía investiga; su deceso coincidió con la oleada vendedora y ha sido vinculado por muchos a la presión financiera y emocional que sufren operadores altamente apalancados. Es importante tratar ese hecho con respeto: detrás de cada número hay vidas y personas afectadas.

    Lecciones prácticas y nunca del todo aprendidas.

    1. Solo arriesga lo que puedas perder. El tenedor emocional y financiero debe ser la primera regla: si una pérdida te arruina, no deberías exponerte. El apalancamiento amplifica ganancias y pérdidas; a menudo lo segundo es devastador.

    2. Gestión de riesgo y tamaño de posición. Usa tamaños de posición conservadores, fija márgenes adecuados y evita multiplicadores extremos. Diversificar y usar órdenes limitadas puede mitigar slippage en mercados volátiles.

    3. No confiar ciegamente en stops en exchanges congestionados. En un mercado 24/7, los stops pueden no ejecutarse al precio esperado durante un “flash crash”. Aprende a gestionar salidas manuales y planes de contingencia.

    4. Salud mental y comunidad. El trading de alta intensidad exige apoyo emocional y límites claros. Si sientes angustia o desesperación por pérdidas, busca ayuda profesional y apela a redes de apoyo; nadie vale menos por un trade fallido.

    5. Demandar mejor transparencia. Las acusaciones de operaciones oportunas y fallos de infraestructura muestran la necesidad de supervisión, auditorías de exchanges y reglas que reduzcan conflictos de interés y “dark liquidity” que empeora las caídas.

    6. Aprender de la historia, no especular con la tragedia. Las pérdidas ajenas no son lecciones abstractas: son advertencias sobre la fragilidad del apalancamiento y la asimetría de información en mercados emergentes.

    En conclusión, los mercados cripto ofrecen oportunidades reales, pero su naturaleza especulativa y apalancada transforma noticias geopolíticas en catástrofes financieras en cuestión de minutos. Jugar a ganar rápido puede salir caro; la prudencia, la gestión de riesgo y la responsabilidad colectiva (de traders, exchanges y reguladores) son las únicas formas de reducir el precio humano y económico de la próxima gran caída.  En el mercado, como en la vida, no se trata de ganar siempre, sino de poder volver a jugar mañana.

  • László Krasznahorkai, Premio Nobel de Literatura 2025

    El reciente Premio Nobel de Literatura 2025 otorgado a László Krasznahorkai marca un reconocimiento singular: no solo a una obra literaria exigente y visionaria, sino también a una mirada profundamente filosófica y política sobre la condición contemporánea. Su escritura, torrencial y lúcida, parece nacer de la certeza de que el mundo ha entrado en un proceso irreversible de degradación moral y espiritual. Sin embargo, en medio del caos, Krasznahorkai insiste en la posibilidad —quizá mínima, quizá trágica— de la lucidez.

    Nacido en Gyula, Hungría, en 1954, Krasznahorkai pertenece a una generación que creció bajo la sombra del totalitarismo y que asistió luego al desencanto de la transición democrática. Ese trasfondo histórico impregna su obra con una desconfianza radical hacia la política institucional, entendida no como espacio de emancipación, sino como un teatro de mediocridades. Para él, la política moderna se ha convertido en una maquinaria de distracción que evita confrontar lo esencial: la pérdida de sentido. De ahí que, en entrevistas, haya afirmado que su tarea no es intervenir políticamente, sino explorar las ruinas interiores que la política deja tras de sí.

    Krasznahorkai no se adscribe a ninguna corriente ideológica reconocible. Su pensamiento se mueve más bien entre el existencialismo y una suerte de misticismo apocalíptico. En sus novelas —como Satantango (Satan’s Tango), Guerra y guerra o Melancolía de la resistencia— el mundo aparece al borde del colapso, pero el verdadero desastre no es social sino espiritual: la imposibilidad de creer, de comunicarse, de orientarse. En ese paisaje, la esperanza no desaparece del todo, pero se vuelve una forma de resistencia silenciosa, casi monástica.

    El escritor ha expresado abiertamente su preocupación por la deriva autoritaria de Hungría y por el cinismo global que normaliza la desigualdad y la violencia. No milita en ninguna causa, pero su obra es, en sí misma, una forma de militancia: una crítica radical al conformismo, a la rapidez y la distracción que definen la era digital. Krasznahorkai ve en el arte una de las últimas reservas de profundidad frente a la superficialidad del consumo y la inmediatez mediática. En este sentido, su literatura es política no por lo que predica, sino por el tipo de atención que exige.

    También hay en él una influencia oriental, producto de sus viajes por China y Japón, donde encontró una visión del tiempo más contemplativa. Esa mirada contrasta con la ansiedad occidental por el progreso y la productividad, dos ídolos que Krasznahorkai considera vacíos. Su obra propone, así, una ética de la lentitud, de la observación, de la resistencia interior.

    El Premio Nobel otorgado a László Krasznahorkai puede leerse, entonces, como un gesto de reconocimiento hacia una voz que desafía la lógica del presente. En un mundo saturado de ruido, su prosa densa y meditativa nos recuerda que pensar sigue siendo un acto subversivo. Y que, incluso en el colapso, la literatura puede seguir siendo una forma de verdad y rebeldía.

  • En el Gobierno el Fracaso es Éxito

    ¿Te parece absurdo lo que digo en el título, donde en el gobierno el fracaso es éxito ? Entonces explícame ¿cómo es que mientras más fracasa el NODUCA más $$$ se le asigna? El reto está en entender las razones detrás de algo tan absurdo; y no crean que hablo sólo de Panamá, ya que el mismo fenómeno se dan en Gringolandia y otros sitios. Las “razones” son muchas, pero comencemos con las más básicas que son las reglas o realidades de la diferencia entre lo que es gobierno y lo que es empresa privada.

    En la empresa privada el éxito depende de si se logra ganancia, lucro; que, a su vez, requiere ofrecer un producto por el cual alguien o muchos están dispuestos a soltar sus billetes, lo cual no es el caso en la empresa gubernamental, cuyos fondos operativos le llegan vía los ‘impuestos’; es decir, aquello que se impone de Fidanque a Toledano. Y ya, nomás con esta realidad deberíamos entender que él o los gobiernos no están para los negocios, sean estos: electricidad, agua, transporte, educación, salud, etc.

    La función de gobierno no es compatible con los negocios, no sólo por las razones expuestas anteriormente sino es la de asegurar que las actividades comunitarias se lleven a cabo respetando al prójimo; sus derechos inalienables de libertad al hablar, transitar, religión, comerciar y mucho más. Pero, desdichadamente, desde siempre, están los que se ganan el sustento respetando a los demás y, por otro lado, los que eligen ganarse el sustento o el disfrute violando al prójimo. Si tan sólo los gobiernos se dedicaran a su verdadero encargo otro gallo cantaría en el mundo y en Panamá.

    Si mañana se les regala a los educadores y funcionarios del NODUCA las escuelas para que se conviertan en empresas privadas educativas y su éxito dependa de la calidad del producto ¿qué cree el lector harían los sindicatos magisteriales y los funcionarios?

    Tomemos el caso del fracasado NODUCA, el cual es una entidad de gobierno que se ha metido a hacer lo que no es gobernar. ¿O crees que educar es gobernar? Desgraciadamente el “no a la privatización” es prueba latente del lavado de cerebro que le han metido pervertidos políticos y otros al pueblo con el propósito de mantenerlos mansitos.

    Vean no más lo que ocurriría si se privatiza en MEDUCA: Se reduciría notablemente la congestión vehicular Se mejoraría la educación Se reduciría la burrocracia Los padres dejarían de ser víctimas pasando a ser clientes con el derecho de elegir Mejorarían notablemente las condiciones de las escuelas Se reduciría en grande la politiquería Mejoraría la economía Se reduciría el tamaño de mastodonte gubernamental Aumentaría notablemente la diversidad educativa El gasto educativo disminuiría ya que las privadas, entre otras, compiten en calidad y precio Se reduciría en grande la pobreza Al achicar el gobierno el mismo se torna más eficiente Crearíamos una cultura de emprendimiento y no de sometimiento En fin… podría seguir y seguir enumerando los resultados positivos; tal como que en vez de tener una sola entidad planificando la educación, tendríamos miles.

    El tuétano del mal es que, en nuestra querida Panamá, desde tiempos inmemorables, hemos cultivado una cultura de juega vivo, de sacarle provecho a la masa inculta e ignorante. Recuerdo de niño que mi padre, que igual que mi abuelo Novey, hizo empresa que dio miles de plazas de trabajo e hizo patria, hablaba de la cantidad de rabos blancos que como empresarios se morían de hambre, pero como políticos se volvían ricos, poderosos y engreídos. Pero hoy ya los de rabo prieto se la aprendieron y entraron a la competencia de la corrupción y el desgobierno.