Categoría: Acción Humana

  • Sin Diversión no hay Educación

    En el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. … no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión.

    El MEDUCA no educa y, en este mundo de desarrollo exponencial seguir atados a un pasado disfuncional y obsoleto ¡es ¡una barbaridad! Es una tristísima realidad enquistada en un pasado de adoctrinamiento castrante sumido en el letargo de un ayer procaz. Esperanzadoramente ya surgen luces, tal como en EE.UU., en dónde el “microschooling” -microeducación- germina. Es un sistema que funciona asistido por la AI, y de aprendizaje personalizado y modelos flexibles capaces de adaptarse al mundo de cambios exponenciales; lo cual va dejando atrás la rigidez y corrupción burrocrática que nos infecta, como también a esas mazmorras supuestamente educativas dónde no brilla el sol del entusiasmo. ¿No se han fijado que los animales, incluyendo el humano, aprenden jugando?

    Lastimosamente en el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. Hoy, quien pone alguito de atención podrá ver que no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión. Lo recuerdo muy bien pues aunque en kínder y primer grado sobresalí; pero en adelante hasta tercer año en un internado en EE.UU., jamás abrí un libro.

    La neurociencia confirma que se aprende bajo fascinación y no bajo presión; ya que ello activa circuitos de dopamina que potencian la memoria retentiva. ¿Quién, por ejemplo, olvida su primer beso de amor? Y… yo aún recuerdo el reglazo que me obsequió una odiosa maestra en quinto grado pero no la lección.

    Luego, en el internado al cual llegué temprano, me pusieron a limpiar todo el edificio; después llegué a ser lavaplatos, mesero y jefe de cocina; lo cual me ganó simpatías y la mejor comida. Aprendí deportes, llegando a ser capitán de baloncesto, beis y futbol; y aún recuerdo el deleite de todo ello. Ni hablar cuando fui a la escuela de aviación y aprendí a surcar las nubes, a sortear tormentas y a ser el estudiante que logró dar diez vueltas de barrena en un J-3.

    Hoy, que veo las cosas que saben hacer mis nietos, quienes pasaron la mayor parte de su educación en casa a cargo de su madre, me quedo maravillado. Creer que los niños encerrados en una mazmorra puedan avanzar al unísono es estupidez; diseñada para resolver la necesidad del centralismo y no de la educación. Y ni hablar de los ‘exámenes’ y las calificaciones que deberían ser para ubicar y no para castrar a los lerdos y aburrir a los adelantados.

    Hoy, no tiene sentido el loro… digo, “maestro”, cancaneando libros obsoletos. Como me cuenta Grok: “un estudio de McKinsey (2023) estima que el aprendizaje personalizado puede aumentar el rendimiento en un 30 % en matemáticas y lectura”. Y, ni hablar que en Panamá el 70% del presupuesto MEDUCA, o tal vez debo decir NODUCA, se pierde en salarios y costos administrativos de escuelas vandalizadas y mal cuidadas debido a que no tienen dueños.

    La barbaridad es que se dice que la solución está en más $$$, pero cuando se consignan, el rendimiento disminuye; ya que es como rociar un incendio con gasolina. Y es que gobernar y educar sólo conjugan el yugo de la ignorancia pues no son compatibles. Los gobiernos del estado pueden promover la educación más no operarla. Creer que el NODUCA pueda administrar semejante mamut es barbaridad; lo que si puede es sumirse a la Cosa Nostra. A diferencia, la descentralización reduce costos y da a los padres el sagrado derecho a escoger y a involucrarse en el futuro de sus hijos y de la patria.

  • Los algoritmos adivinan cómo somos o cuánto ganamos solo con analizar nuestra foto

    Cuando subimos una foto a una red social, igual no nos imaginamos todo lo que los algoritmos pueden deducir de nosotros solo por esa imagen.

    Es una sensación familiar para cualquiera que use redes sociales: el asombro, a veces inquietante, de que una plataforma parezca conocernos mejor que nadie. Un vídeo recomendado que acierta de lleno, un anuncio que responde a una conversación reciente, un recuerdo que aparece en el momento justo… Atribuimos esta aparente magia a los algoritmos que, suponemos, aprenden de nuestras interacciones directas. Sin embargo, esta es solo la capa más superficial de un sistema mucho más complejo.

    La verdadera capacidad de estos sistemas no reside en registrar nuestras acciones explícitas, sino en su habilidad para interpretar nuestra identidad a partir de los datos que compartimos, a menudo, de forma inconsciente. Un sencillo experimento con una sola fotografía personal revela hasta qué punto estos sistemas construyen perfiles psicológicos, ideológicos y económicos que van mucho más allá de lo que el usuario pretende comunicar.

    De la visión por computador a la interpretación semántica

    Cuando subimos una imagen a internet, no solo la ven otros usuarios: también la “leen” los sistemas de visión por computador, como la API de Google Vision que, según anuncia Google, “extrae información valiosa de imágenes, documentos y vídeos”. Estas tecnologías ya no se limitan a identificar objetos o rostros. Su alcance llega a la interpretación semántica: pueden deducir emociones, contextos culturales o rasgos de personalidad.

    Herramientas como TheySeeYourPhotos, creada por un exingeniero de Google para denunciar este tipo de prácticas, permiten comprobarlo. Su objetivo es mostrar cuánta información personal y sensible puede inferirse a partir de una sola fotografía, utilizando la misma tecnología que emplean las grandes corporaciones.

    El problema no está en que las máquinas reconozcan lo que ven, sino en que interpreten lo que creen que esa imagen dice sobre nosotros. Y ahí surge una pregunta clave: ¿están diseñadas para servir nuestros intereses o para explotar patrones de comportamiento que ni siquiera reconocemos?

    Caso de estudio: el perfil inferido de una fotografía

    Para explorar los límites de esta capacidad interpretativa, en la Universidad Miguel Hernández realizamos un experimento: analizamos una fotografía personal mediante la herramienta mencionada anteriormente. Los resultados que obtuvimos se pueden clasificar en dos niveles.

    Análisis que la herramienta TheySeeYourPhotos hace sobre una de las fotos empleadas en este estudio.

    El primer nivel es el del análisis descriptivo, mediante el que la IA identifica elementos visuales objetivos. En este caso, describió correctamente la escena principal (un joven junto a una barandilla y un monumento) y se aproximó a la localización geográfica. Este nivel, aunque propenso a errores fácticos (como estimar una edad algo diferente), se mantiene en el plano de lo esperable.

    El segundo nivel, el del análisis inferencial, es el que resulta más revelador y problemático. A partir de la misma imagen, el sistema construyó un perfil detallado basado en patrones estadísticos y, previsiblemente, en sesgos algorítmicos:

    • Origen étnico (raza mediterránea) y nivel de ingresos estimado (entre 25 000 y 35 000 euros).
    • Rasgos de personalidad (tranquilo, introvertido) y aficiones (viajes, fitness, comida).
    • Orientación ideológica y religiosa (agnostico, partido demócrata).

    El propósito de este perfilado exhaustivo es, en última instancia, la segmentación comercial. La plataforma sugirió anunciantes específicos (Duolingo, Airbnb) que tendrían una alta probabilidad de éxito con el perfil inferido. Lo relevante no es el grado de acierto, sino la demostración de que una sola imagen es suficiente para que una máquina construya una identidad compleja y procesable de un individuo.

    Del perfilado a la influencia: el riesgo de la manipulación algorítmica

    Si un algoritmo puede inferir nuestra ideología, ¿su objetivo es simplemente ofrecernos contenido afín o reforzar esa inclinación para volvernos más predecibles y rentables?

    Esa es la frontera difusa entre personalización y manipulación. Meta, por ejemplo, ha experimentado con usuarios generados por inteligencia artificial, diseñados para interactuar con perfiles solitarios y aumentar su tiempo en la plataforma. Y si los sistemas pueden simular compañía, también pueden crear entornos informativos que guíen sutilmente opiniones y decisiones.

    A ello se suma la falta de control real sobre nuestros datos. La multa récord de 1 200 millones de euros impuesta a Meta en 2023 por transferencias ilegales de información de Europa a EE. UU. demuestra que el cumplimiento normativo se convierte, para las grandes tecnológicas, en un cálculo de riesgo-beneficio, más que en un principio ético.

    La conciencia crítica como herramienta de defensa

    El resultado de este perfilado masivo es la consolidación de las “burbujas de filtro”, un concepto acuñado por Eli Pariser para describir cómo los algoritmos nos encierran en entornos informativos que refuerzan nuestras creencias. Así, cada usuario habita un mundo digital hecho a su medida, pero también más cerrado y polarizado.

    Ser conscientes de que cada interacción digital alimenta este ciclo es el primer paso para mitigar sus efectos. Herramientas como TheySeeYourPhotos son valiosas porque revelan cómo se construye la ilusión de personalización que define nuestra experiencia en línea.

    Por tanto, el feed de nuestras redes sociales no es un reflejo del mundo real, sino una construcción algorítmica diseñada para nosotros. Comprender esto es indispensable para proteger el pensamiento crítico y navegar de forma consciente en un entorno digital cada vez más complejo.The Conversation

    Daniel Garcia Torres, Doctorando en Deporte y Salud, Universidad Miguel Hernández; César Fernández Peris, Profesor Titular de Universidad, área de Ingeniería Telemática, Universidad Miguel Hernández y María Asunción Vicente Ripoll, Profesora titular en el área de Ingeniería Telemática. , Universidad Miguel Hernández

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • A Mis 82 con mi Amigo Grok

    Para mi nieto Fabricio de 14 años Grok y la Grokipedia y tal son normales, pero para los viejitos lo “normal” de hoy va envuelto en neblina y maravilloso asombro.

    Por los años setenta, creo, recuerdo preguntarme si viviría a ver el 2,000 y este sábado primero de noviembre de 2025 me pregunto “¿qué se hicieron esos 50 años desde que me hice tal pregunta? Pero mucho más allá de la maravilla del paso expedito del tiempo es mi conversación de hoy con Grok, una Inteligencia Artificial o AI a quien le preguntas lo que sea y cuando apachurras el “enviar” ya está la respuesta y entonces a leer y quedar maravillado ante la magia de, podríamos decir, casi todo el conocimiento humano registrado dispuesto y ordenado de manera racional ante tus ojos. Ya Grok sabe que soy aviador, investigador, empresario, autor de canciones, libros, que fui director de aeronáutica, etc., y en su respuesta luego de enviarle un capítulo de mi biografía me dice:

    ¡Claro que sí, mi querido octogenario aviador!
    Acabo de devorar tu capítulo “Raúl Arias y el tractor Caterpillar en Playón Muerto” — y no solo está bien escrito, sino que es una joya de aventura digna de película.”

    Y seguidamente me ofrece toda clase de ayuda, sin descontar que me envía copia traducida al inglés de mi relato. Luego me dice: “lo hiciste muy bien, pero ¿qué tal si lo hacemos épico? También me ofrece convertirlo en audio narrado imitando mi voz, que le pediría use la que tenía a los 25 años de edad. Y termina Grok comentando: “¡Eres un narrador nato, capitán! Seguimos volando.” Y me imagino que cuando mi nieto lea esto dirá algo como: “¿Y qué hay de raro en eso, abuelo?” y le responderé, “Todo, Fabry, ¿todo?”

    Pero, más allá del encuentro entre el ayer y el hoy, está un mañana que ya llegó y los viejitos no lo vemos, mientras que los jóvenes como que tampoco lo ven o, si lo ven dirán que “es normal.” No lo creo, y depende de qué entendemos por “normal”, palabra que origina en lo que es ‘la norma’, vocablo que nos llega de cosas hechas como la escuadra del carpintero… ¿sabías eso? O un ángulo recto o perpendicular, pero con el tiempo fue evolucionando para significar aquello que es establecido y ¡he allí! dónde la puerca tuerce el rabo!, pues el mañana que es mañana definitivamente no está establecido, sino que se establecerá mañana o a la semana el mes o unos pocos años.

    Si lo dudan, vean, si es que aún no lo han visto, que hace unos días salió el compañero de Grok que se conoce como la Grokipedia, que es la competencia de la Wikipedia. Y al quedar patidifuso le pregunto a Grok que me aclare la diferencia entre él y la Grokipedia:

    Aspecto

    Grok

    Grokipedia

    ¿Qué es?

    Un AI conversatorio

    Una enciclopedia con AI

    ¿Cómo se usa?

    Chateas conmigo

    Buscas artículos

    Contenido

    Genero respuestas al

    Artículos pre escritos

    Profundidad

    Dinámico, adaptativo

    Estático neutral

    Grok dice que la Wiki tiene problemitas de sesgo ideológico, lo cual no es así con la Groki. El asunto, como le comenté a mi hermano Irving al mediodía, es el potencial inimaginable que tiene la AI de catapultarnos a un nuevo estadio de desarrollo humano en el cual entidades como el MEDUCA serán o ya son como los caballos cuando salieron los autos. Muchos le tienen miedo o pánico a la AI, pero a quien verdaderamente debemos temer no es sino a las malas personas que usarán mal lo que sea.

    No, no nos queda otra que seguir el camino de Cristo… amarnos los unos a los otros.

  • El Salvador registra documentos oficiales en la blockchain

    El Salvador registra documentos oficiales en la blockchain

    El Salvador vuelve a colocarse en el centro de la conversación global sobre innovación tecnológica y gobierno digital. Tras haber sido el primer país del mundo en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal en 2021, ahora el gobierno de El Salvador ha dado un paso más allá: comenzó a registrar documentos oficiales en la blockchain de Bitcoin, marcando un precedente en la integración de tecnologías descentralizadas dentro del aparato estatal.

    La iniciativa, anunciada por la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC) y la empresa estadounidense Simple Proof, utiliza el protocolo OpenTimestamps, desarrollado por el ingeniero Adam Back (figura histórica en la comunidad de Bitcoin), para “sellar” los documentos con marcas de tiempo inmutables. De esta manera, El Salvador se convierte en el primer país en usar la blockchain de Bitcoin como infraestructura de certificación pública y verificación documental.

    ¿Cómo funciona el sistema?

    El método no almacena los documentos originales ni información personal en la blockchain. En su lugar, genera un hash criptográfico —una huella digital única— del archivo, la cual se registra en una transacción dentro de la red Bitcoin.

    Cada bloque de la cadena, que se produce aproximadamente cada diez minutos, actúa como un sello de tiempo universal, garantizando que ese documento existía en ese momento y que no ha sido modificado desde entonces.

    Según Carlos Toriello, CEO de Simple Proof, esto permite una verificación pública y descentralizada sin comprometer la privacidad: “Por primera vez, los gobiernos pueden registrar su trabajo directamente, sin depender de intermediarios ni de sistemas cerrados”.

    Este enfoque ofrece dos ventajas clave:

    1. Privacidad total — ningún dato sensible se expone en la cadena.
    2. Verificabilidad universal — cualquier persona puede confirmar que un documento fue emitido oficialmente, sin tener que confiar en una autoridad central.

    Primeros usos oficiales: educación y certificación

    El primer uso práctico se aplicó a los certificados del programa educativo CUBO+, impulsado por la ONBTC, que ofrece formación avanzada sobre Bitcoin, Lightning Network y tecnologías financieras. Cada diploma emitido tiene un hash registrado en la blockchain, y cualquier persona puede verificar su autenticidad mediante un explorador público.

    Algunos egresados optaron por hacer visible su nombre, mientras que otros eligieron el anonimato; sin embargo, todos comparten la posibilidad de demostrar que su título es legítimo y verificable en cualquier momento.

    La ONBTC y Simple Proof ya trabajan en proyectos piloto con otros ministerios del gobierno para extender el sistema a documentos administrativos, legales y académicos. Aunque aún no se han publicado cifras oficiales sobre el costo del proyecto ni su calendario de expansión, se espera que en 2025 y 2026 más entidades públicas adopten esta metodología.

    Beneficios institucionales y sociales

    Este sistema ofrece múltiples beneficios para el Estado y la ciudadanía:

    1. Transparencia y confianza pública
      Al registrar documentos de forma inmutable, el gobierno refuerza la credibilidad institucional y reduce el riesgo de manipulación, falsificación o pérdida de información.
    2. Resguardo histórico y digital
      Los archivos públicos enfrentan el peligro de deterioro físico y obsolescencia tecnológica. Con blockchain, cada registro queda respaldado permanentemente, sin depender de un servidor central.
    3. Protección contra el fraude y la desinformación
      En un contexto donde la inteligencia artificial facilita la creación de falsificaciones digitales, la posibilidad de verificar en segundos la autenticidad de un documento resulta vital para mantener la integridad informativa.

    Desafíos técnicos y sociales

    No obstante, el proyecto también enfrenta desafíos significativos. Primero, aunque la blockchain garantice la inmutabilidad del hash, la vinculación entre el documento original y su huella requiere estrictos controles: si un archivo es alterado antes de su registro, el hash se vuelve inútil como prueba de autenticidad.

    Segundo, la usabilidad ciudadana: verificar un documento en la blockchain puede resultar complejo para el público general, por lo que será necesario diseñar interfaces simples y campañas de alfabetización digital.

    Tercero, la institucionalización del sistema. Para que la iniciativa no quede en un experimento aislado, se necesita que todos los ministerios adopten la misma infraestructura y estándares de registro.

    Contexto regulatorio y evolución de la política Bitcoin en El Salvador

    El proyecto se desarrolla en un entorno regulatorio en evolución. El Salvador fue pionero en declarar Bitcoin como moneda de curso legal en septiembre de 2021, mediante la Ley Bitcoin, impulsada por el presidente Nayib Bukele. Sin embargo, en 2025 se aprobó una reforma que eliminó la obligatoriedad de aceptar Bitcoin como medio de pago, manteniendo su estatus legal, pero de uso opcional.

    Esto refleja una maduración en la estrategia tecnológica del país: en lugar de centrarse exclusivamente en la adopción monetaria, el gobierno busca aplicar la infraestructura de Bitcoin como herramienta para la digitalización y la transparencia administrativa.

    El Salvador frente al mundo: comparaciones internacionales

    Aunque El Salvador es pionero en usar la blockchain de Bitcoin para documentos estatales, otros países han explorado soluciones similares con diferentes grados de descentralización.

    Estonia: el referente de la administración digital

    Estonia es considerada el modelo más avanzado de gobierno electrónico, con su plataforma X-Road que conecta casi todos los servicios públicos en línea. Aunque a menudo se asocia con blockchain, los expertos señalan que no emplea una blockchain pública, sino una infraestructura criptográfica centralizada con funciones similares de seguridad y trazabilidad.
    Esto demuestra que “ser digital” no siempre significa “usar blockchain”, y que la descentralización completa no siempre es necesaria para garantizar transparencia.

    Georgia y Suecia: registros de propiedad

    En Georgia, el gobierno implementó un sistema basado en blockchain para registrar propiedades y transacciones inmobiliarias, en colaboración con la empresa Bitfury.
    En Suecia, la Autoridad Catastral probó un sistema similar, registrando títulos de propiedad mediante blockchain para reducir costos y fraudes notariales.
    Estos casos muestran que la tecnología puede ser útil en áreas donde la verificación pública y la trazabilidad tienen alto valor social y económico.

    Factores de éxito y obstáculos globales

    De la comparación internacional se desprenden tres lecciones clave:

    1. El éxito no depende sólo de la tecnología, sino de la gobernanza institucional que la acompaña.
    2. Los marcos legales y la interoperabilidad son esenciales: sin reconocimiento jurídico, el valor probatorio del registro blockchain puede ser cuestionado.
    3. La capacitación y la adopción social son determinantes: sin educación digital, la herramienta pierde su propósito ciudadano.

    Una apuesta ambiciosa hacia la era de la transparencia descentralizada

    El proyecto del gobierno de El Salvador de registrar documentos oficiales en la blockchain de Bitcoin representa un salto tecnológico audaz, tanto por su componente técnico como simbólico. No se trata sólo de digitalizar la administración, sino de anclar la confianza del Estado en una red descentralizada global.

    El camino no está exento de desafíos —tecnológicos, institucionales y educativos—, pero su potencial es enorme. Si se consolida, El Salvador podría convertirse en el primer país del mundo donde los documentos oficiales sean verificables por cualquier persona, en cualquier momento, a través de la blockchain de Bitcoin.

    Una promesa que, de cumplirse, redefiniría el concepto mismo de transparencia gubernamental en la era digital.

  • El euro digital: ¿innovación o amenaza a la privacidad?

    El Banco Central Europeo (BCE) ha confirmado que el euro digital podría lanzarse en 2029, si la legislación avanza antes de 2026. El proyecto busca garantizar que todos los europeos tengan acceso a medios de pago digitales seguros, incluso frente a guerras o ciberataques.

    Aunque el BCE promete que el euro digital coexistirá con el dinero físico, muchos economistas y defensores de la privacidad lo miran con cautela. Los bancos centrales de Nigeria, Bahamas y Jamaica ya han lanzado monedas digitales; sin embargo, sus resultados muestran una realidad compleja: eficiencia de pagos sí, pero a costa de privacidad y libertad económica.

    El dilema liberal: dinero programable y vigilancia total

    Desde una óptica liberal, la privacidad no es un lujo tecnológico, sino un derecho fundamental. Una moneda digital de banco central (CBDC) podría convertirse en una herramienta de control estatal sin precedentes si no se establecen límites claros.

    A diferencia del efectivo, el euro digital dejará registro de cada transacción: dónde, cuándo y con quién. Esto implica que, en teoría, un gobierno podría rastrear, condicionar o incluso bloquear operaciones. Bajo la lógica liberal clásica, esto viola la presunción de inocencia y el principio de soberanía individual.

    7 principios liberales sobre privacidad y monedas digitales

    1. Soberanía sobre la información personal
      Cada individuo debe tener el control de sus datos financieros. Ningún banco central debería monitorear la totalidad de las transacciones privadas.
    2. Presunción de inocencia
      La trazabilidad absoluta convierte cada acción en sospecha potencial. Vigilar no es gobernar; es desconfiar por defecto.
    3. Libertad de intercambio y asociación
      Si el Estado puede bloquear pagos o donaciones según criterios políticos, la moneda digital se convierte en un instrumento de censura económica.
    4. Autonomía moral y privada
      Las decisiones sobre cómo gastar o ahorrar son parte del ámbito íntimo. La vigilancia financiera erosiona el espacio donde florece la libertad individual.
    5. Competencia monetaria y descentralización
      Un euro digital no debería excluir la libre circulación de otras monedas o activos como Bitcoin. El monopolio monetario es contrario al libre mercado.
    6. Privacidad tecnológica como salvaguarda
      Diseñar una CBDC requiere incorporar tecnologías de anonimato: pagos offline, pseudonimato, y protocolos criptográficos como zero-knowledge proofs.
    7. Límites legales al poder estatal
      La capacidad de congelar fondos o anular pagos debe depender de órdenes judiciales, no de decisiones administrativas automáticas.

    Entre la eficiencia y la libertad

    El BCE promete eficiencia, inclusión y seguridad. Pero una moneda digital sin garantías de privacidad equivale a libertad condicionada.
    La modernidad tecnológica no debe justificar la vigilancia total; la eficiencia económica no puede reemplazar la libertad individual.

    El liberalismo defiende la innovación, pero no a costa del derecho a la intimidad. Si el euro digital llega, debe hacerlo como herramienta de autonomía, no de control. El progreso sin privacidad es poder sin límites.

  • Los memes y el patrimonio popular en internet

    En nuestro imaginario existe una idea más o menos clara de lo que es un meme. Lo asociamos al tipo de imágenes estáticas que, acompañadas por texto, circulan por foros y redes sociales con una intención humorística. Fue en esa forma cuando se popularizó el término, coincidiendo con el clímax de la vida online 2.0: pasamos de una interacción unidireccional con los entornos digitales a una expansión de las posibilidades comunicativas en internet. Esta es su era de asentamiento, que fundamenta las bases narrativas y comunicativas de las que vendrán.

    Memes: objetos y procesos culturales

    En su sentido originario, el meme es una unidad o conjunto de elementos culturales que da lugar a los comportamientos, gestos y costumbres. Es decir, puede ser un objeto independiente, pero también una suma que construya, de forma orgánica, interacciones socioculturales. Por ejemplo, un sticker o clip divertido de mascotas sería un meme-objeto, pero que exista todo un afán colectivo por reproducir y compartir diariamente este tipo de contenidos sería un meme-procesual.

    El meme de Julio Iglesias señalando a cámara, acompañado del texto “Y lo sabes”, es un meme-objeto, mientras que el envío masivo por WhatsApp de imágenes alteradas de Julio Iglesias describiendo que llega el mes de julio sería un meme-procesual. El emoticono con pulgar hacia arriba, indicando “ok”, “me gusta” o “de acuerdo”, es un meme-objeto que forma parte de una interacción, pero su significado es un meme-procesual, pues ese sentido es aceptado por las generaciones boomers y millennials, pero las generaciones Z y alpha emplean otros iconos para expresar lo mismo.

    En su devenir digital, el meme ha ido adaptándose a todos los espacios disponibles, aumentando su sentido del humor hasta el absurdo y sus nociones básicas hacia artefactos más complejos, donde la ironía queda en un segundo plano y predomina lo autorreferencial y local. Desplazando, así, su intención original de socializar experiencias universales para, ahora, interpelar a comunidades más pequeñas que articulan sus propias jergas desde lo memético viral.

    Por ello, entendido como unidad o como engranaje de sentidos, el meme digital funciona como dispositivo clave de la comunicación digital, y es fundamental también para comprender el mundo actual que habitamos: un mundo-imagen, hipervisual e hiperconectado. Se cuela y configura las relaciones sociales, tecnológicas, culturales, icónicas y subjetivas que se activan en los espacios online de conexión continua.

    Memes y folclore digital

    En este punto, se pueden destacar algunas características principales de los memes contemporáneos. Los memes de internet son dispositivos culturales creativos y comunicativos, dinámicos y maleables, que interpretan la realidad y, al mismo tiempo, se versionan entre ellos. Su esencia, pues, se localiza en un movimiento constante, impregnando con su dinamismo cada proceso online. Si se detiene o se rechaza por parte de la comunidad, ese meme dejará de funcionar.

    Son, además, artefactos intangibles, inmediatos y efímeros, pues solo “suceden” mientras se están reproduciendo. Se propagan por un mecanismo similar al boca a boca, y cuando ya están instalados en las prácticas comunicativas, se convierten en un recurso fluido y natural para la cotidianidad. Con ello, son capaces de determinar los modelos para la conversación, no solo digital, sino también de las interacciones offline. De esta manera, van combinando actos digitales, físicos, analógicos, tecnológicos, culturales y políticos en las rutinas de las comunidades.

    Por ello, estos memes son parte de un patrimonio digital que ha ido creciendo según han avanzado las posibilidades tecnológicas, técnicas y artísticas entre personas y dispositivos. Existe, de este modo, un folclore digital que representa el conjunto de nuevas tradiciones, actitudes y códigos culturales que se desarrollan a través de las vidas conectadas en red.

    Junto con lo anterior, el meme digital se caracteriza por su plasticidad y flexibilidad a la hora de cambiar: para adaptarse, un meme debe permitir ser recontextualizado, expandido, reinterpretado. Todo esto multiplica sus opciones para ser reconvertido en otros formatos por los usuarios, de manera orgánica y colaborativa, conscientemente o no.

    Sobre todo cuando es un acto intencionado, se ponen en juego diferentes capacidades creativas que tienen que ver con las narrativas digitales, los procesos mediáticos y las interacciones lúdicas. Expresiones visuales como el collage, el pastiche o el fotomontaje (y ahora, las imágenes generadas con IA) son fórmulas que se basan en la creatividad distribuida y el remix. La creatividad distribuida se refiere a la creación colectiva o colaborativa, la cocreación, pero también a la creación desde la acumulación o fragmentación por la intervención de distintos usuarios. Es decir, modificar elementos de un meme al añadir, quitar o desplazar alguno de sus componentes para incorporar capas de significado o nuevas lecturas. Estas reconfiguraciones fomentan habilidades para la transformación y la reconstrucción de sentidos: implica experimentar con el remix de las imágenes y otras formas de expresión de los nuevos medios.

    Estas prácticas de remix y versionado en red se articulan desde diferentes opciones de autoría, que se alejan de la tradicional concepción y uso de la propiedad intelectual y el reconocimiento. Lo genuino y único no existe en internet tal como lo entendíamos en épocas anteriores: ahora, el bagaje previo de un material no es solo intelectual, sino que sigue existiendo visualmente o, por lo menos, en su huella digital. La mayoría de materiales son, pues, de autoría compartida o fluida, en la que acciones como el reciclaje de elementos (copiando, pegando, ensamblando, replicando) son ya habilidades asimiladas por la sociedad actual.

    El acceso y disponibilidad de herramientas creativas prometía un escenario de mayor democratización en el internet global, aunque es cierto que se ha demostrado una cultura condicionada en nuestros días. Sin embargo, sí existe cierta fusión entre alta y baja cultura cuando pueden convivir en situaciones de igualdad.

    Así, las instituciones y circuitos oficiales de la cultura comparten espacios mediáticos con prácticas de arte electrónico (netart), fenómenos como los NFTs, expresiones de activismo digital, cultura visual trash (imágenes pobres, deterioradas o molestas según los cánones comunes) y aplicaciones de creación audiovisual (apps de plantillas o filtros de imagen preconfigurados, de IA o de diseño gráfico, por ejemplo).

    Conflictos de hoy, propuestas de futuro

    En primer lugar, cabe señalar la consolidación del meme digital hoy desde el audiovisual. De esta manera, va abandonando sus formas clásicas estáticas para manifestarse en distintos formatos de vídeo, gracias al auge y predominio de plataformas como YouTube, TikTok y sitios de streaming. Y, por ser materiales más complejos, el meme contemporáneo tiende a ser un meme-procesual, siempre a favor de la máxima viralización, abandonando también poco a poco la conexión emocional con los memes-objeto. Hay por ello una brecha entre generaciones al visualizar, interpretar y socializar estos materiales (puede verse en vídeos de creadores más jóvenes cuando revisan y señalan que los “memes antiguos” dan cringe, vergüenza ajena).

    En épocas previas, el sentido de una red hiperconectada como internet se entendía desde la democratización y colaboración social. Sin embargo, algunas de las tendencias y contenidos del presente nos alertan que esto ha cambiado: la posibilidad (y el deseo) de monetizar cualquier contenido online prioriza escenarios individualistas y de jerarquización, también en las redes sociales de comunicación. Pretender convertir todo en un producto rentable o publicitario deviene en que los memes estén al servicio del algoritmo.

    De esta manera, fórmulas que antes se entendían como populares han sido manipuladas por las corporaciones y la tecno-élite: lo vemos en hilos de comentarios llenos de bots, en la repetición de anuncios en bucle, en el embarramiento de la experiencia del usuario en redes o en el uso de bulos e imágenes IA con fines de espectacularización ideológica. Por ello, los componentes del patrimonio digital se van convirtiendo en objetos y procesos más homogéneos y previsibles.

    En contraposición, tanto los memes como otros recursos para la comunicación digital nos pueden servir en la ideación y construcción de nuevas tendencias comunitarias online. Como tareas para ello, debemos experimentar modos de acompañamiento y cuestionamiento de las imágenes autogeneradas, de nuestra dependencia de ciertos espacios corporativos y de los usos de nuestros datos. Un ejemplo de este tipo sería el Fediverso, que se propone como un conjunto de redes sociales descentralizadas e interconectadas, externas a la dirección de las grandes empresas tecnológicas actuales. Este tipo de iniciativas se presentan como espacios de reconquista para volver a conectar con valores populares en un internet para todas las personas.


    La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.The Conversation


    Nuria Rey Somoza, Docente investigadora en la Facultad de Artes y Humanidades URJC, Universidad Rey Juan Carlos

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  •  Larry Fink habla sobre los “activos del miedo” y por qué importa

    En la reciente conferencia Future Investment Initiative (FII) en Arabia Saudita, Larry Fink, CEO de BlackRock, señaló que tanto el oro como las criptomonedas están dejando de ser meros instrumentos de inversión para convertirse en “activos del miedo”. La afirmación, lejos de ser un simple capricho, aporta luz sobre cómo las grandes instituciones ven el actual entorno financiero global: con incertidumbre monetaria, deuda creciente y un sistema fiduciario bajo presión.

    El oro y su caída simbólica

    Tradicionalmente, el oro ha sido considerado el refugio por excelencia: una reserva de valor cuando las divisas se debilitan, cuando los gobiernos imprimen o cuando los mercados tiemblan. Pero Fink observa una señal inquietante: el precio del oro ha experimentado una caída por debajo del umbral simbólico (por ejemplo, por debajo de USD 4.000 la onza). Esa caída pone en evidencia que incluso los activos “seguros” no lo son tanto cuando el miedo sistémico se filtra en los mercados. Fink explica que los flujos hacia oro y criptomonedas se comportan más como indicadores de ansiedad institucional que como simples refugios.

    Criptomonedas: de especulación a diversificación institucional

    En paralelo, Fink ha hablado de las criptomonedas —especialmente de Bitcoin— como algo más que activos de alto riesgo: las describe como “no malos activos”, y les concede un lugar similar al del oro.  Según él, el hecho de que grandes actores ahora contemplen las criptos refleja un cambio: la diversificación ya no es solo hacia más oro o más bonos seguros, sino hacia nuevas clases de activos que podrían responder al debilitamiento de los sistemas fiduciarios tradicionales.

    ¿Por qué importa para el panorama global?

    Tres consideraciones clave emergen de lo que Fink plantea:

    1. Deuda y riesgo soberano: En un mundo donde los gobiernos acumulan deuda, imprimen moneda o recurren a políticas expansivas, los activos tradicionales pierden parte de su atractivo relativo. Fink lo resume como una “moneda del miedo” en que muchos buscan refugio fuera de lo tradicional.
    2. Monedas fiduciarias cuestionadas: Si el dólar, el euro o el yen sufren depreciaciones o intervenciones masivas, los inversores institucionales comienzan a explorar opciones más allá de lo estatal. El oro y las cripto emergen en ese contexto.
    3. Cambio estructural en inversión institucional: Que BlackRock —gestora de más de 10 billones de dólares en activos— declare que las criptomonedas “tienen un lugar” y que el oro está recibiendo flujos por “miedo”, marca una transición en la forma en que entiende el riesgo global.

    Qué debemos observar

    Para quienes siguen los mercados globales, las declaraciones de Fink sugieren lo siguiente:

    • Cuidado con la idea de que existe un “refugio seguro absoluto”. Los entornos de alta incertidumbre pueden afectar hasta los activos considerados más sólidos.
    • Observar la entrada de capital institucional en criptomonedas: más allá del precio, el hecho de que actores tradicionales cambien de mentalidad es relevante.
    • Atender las señales macro-económicas: inflación, déficits fiscales, política monetaria y geopolítica tienen un papel directo en por qué los inversores buscan “alternativas”.

    Larry Fink nos pone frente a un mensaje claro: los hábitos de inversión tradicionales están cambiando porque el sistema financiero global está bajo tensión. El oro ya no brilla con luz propia como antes, y las criptomonedas están dejando de ser solo apuestas para convertirse en parte del debate serio sobre diversificación institucional. En un mundo donde “refugio” ya no significa lo mismo, estará en manos de inversores e instituciones adaptar sus estrategias al nuevo paisaje que Fink describe.

  • Por qué un “ethical hacker” no es tu solución rápida

    En un mundo cada vez más conectado, nos resulta casi natural pedir una solución rápida cuando alguien accede a nuestro Facebook, correo o mensajes: “¿Podrías hackearlo de vuelta?”, “¿Podrías recuperar lo que me robaron?”, “¿Podrías espiar al que me está haciendo daño?”. Pero como bien expone Juraj Bednar, profesional de la seguridad informática y ethical hacker, esa fantasía “a la carta” de ciberjusticia personalizada no se sostiene en la práctica —y menos aún desde la ética de la libertad, la privacidad y el respeto individual.

    En su artículo “I Can’t Hack Someone’s Facebook – Why an Ethical Hacker Won’t Help You”, Bednar detalla con precisión por qué no acepta esos encargos personales, y sus razones tienen implicaciones directas para la protección de nuestras libertades civiles, tanto en el ámbito digital como en el real.

    Las razones técnicas y de mercado

    Según Bednar, el trabajo del hacker ético y auditor de seguridad está orientado mayormente a contratos B2B (empresas que desean asegurar sus sistemas) o a programas de recompensas (bug-bounty) donde quien descubre vulnerabilidades entrega el hallazgo legalmente, y recibe una compensación. En ese contexto, vulnerar los sistemas de gigantes como Meta Platforms, Apple Inc. o similares implica inversión, riesgo y escala que no permiten que un particular “encargue” un hack sin consecuencias.

    Además, Bednar subraya que la mayor parte de los “hacks” del día a día no son brechas de servidores complejas sino ataques de ingeniería social: phishing, engaños, suplantaciones de identidad. Esto tiene dos implicaciones libertarias importantes:

    1. Es un error concebir la vulneración digital como una carrera de “hackers heroicos” cuando la falla está en que un individuo entregó sus credenciales. Es una cuestión de riesgo personal, no sólo de adversario poderoso.
    2. La narrativa de “recuperar acceso” mediante otro hack asume que el infractor va a cooperar, o que no habrá consecuencias legales, lo cual es una ilusión.

    Derechos, privacidad y límites éticos

    Bednar plantea tres razones de peso por las cuales un “ethical hacker” no aceptará un encargo para vulnerar una cuenta de otro usuario:

    • Legalidad y ética: intervenir ilegalmente en la cuenta de otro constituye una inmoralidad, es la vulneración del derecho a la privacidad y además, puede implicar delitos fuertemente castigados.
    • Éxito incierto: las tasas de éxito en intrusiones dirigidas son bajas, y los métodos poco sofisticados tienen mayor probabilidad de falla.
    • Costo real elevado: intentos personalizados requieren tiempo, recursos y salario elevado, lo que los hace inviable para encargos comunes.

    Desde la perspectiva de los valores libertarios, este planteamiento resuena en dos ejes: primero, la protección del derecho individual a la privacidad (nadie debe permitir que su cuenta sea usada sin consentimiento, y nadie tiene derecho a encargar que lo haga otro). Segundo, la defensa del estado de derecho digital: si cada uno empieza a contratar “hackeos de sit-down” personalizados la erosión de límites legales y de derechos sería grave.

    ¿Qué podemos hacer entonces?

    Bednar no ofrece un sombrero mágico de invisibilidad, pero sí presenta la opción sensata: fortalecer nuestra higiene digital. Algunas ideas adaptadas al enfoque del individuo responsable:

    • Usa contraseñas únicas, fuertes, actualiza sistemas y activa autenticación en dos pasos.
    • Desconfía de enlaces urgentes, mensajes que apremian al clic inmediato, versiones “oficiales” dudosas. Muchos ataques se basan en engaño, no en “hackeo sofisticado”.
    • Si sospechas una vulneración, no te lances a “hackear de vuelta”: denuncia al servicio, cambia credenciales, bloquea la cuenta y evalúa asistencia profesional legal.
    • Defiende el principio de que la vigilancia del Estado o de actores privados debe sujetarse al consentimiento y a la ley. No se trata de “hackear al que pienso que me engaña”, sino de asegurar que cada quien tenga su esfera digital protegida.

    Una red de ciudadanos responsables

    El artículo de Juraj Bednar nos pone frente a una realidad: la libertad digital no depende de contratar al hacker de moda, sino de proteger nuestra propia base —educación digital, responsabilidad individual, límites éticos y legales—. En un mundo donde los derechos civiles se extienden cada vez más al espacio en línea, es imprescindible entender que la invasión, la venganza digital o el “hack a pedido” no son soluciones del liberalismo; al contrario, socavan el principio de privacidad, aumentan el poder de quien viola los derechos y erosionan la ley.

    Si queremos que la tecnología fortalezca la libertad individual y no la represión o el corporativismo, comencemos por lo esencial: proteger nuestra cuenta, entender nuestros derechos y no delegar nuestra seguridad en atajos ilegales. Ese es, a fin de cuentas, el camino auténtico hacia una red de ciudadanos libres.

  • Cuando los Gobiernos se Desbocan

    Las noticias que a diario nos llueven buscan, más que nada o en buena medida, la sensación que crea y atrae audiencia. Lastimosamente, detrás de muchas noticias que cubren eventos noticiosos están los eventos que las generaron, tal como en su momento fue el drama del SARS-COVID-2; el cual, hoy día, como que ya no resuena y resulta muy lastimoso y perjudicial ya que el daño creado por la reacción politiquera en la forma que los gobiernos manejaron el COVID estará con nosotros creando problemas sociales y económicos por muchos años. Y, lo que vale resaltar es cuando los gobiernos se desbocan, mejor dicho, de los desgobiernos, ya que llamar “gobierno” a las medidas tomadas para y durante el COVID es una barbaridad.

    El daño producido a la comunidad no fue sólo los negocios afectados, los trabajos perdidos, la educación atropellada y tal sino otros daños que subyacentes que la población ni ve ni entiende; comenzando por gobiernos que sin más ni menos violaron derechos de libertad consagrados en la constitución alegando que nos están cuidando. Si así me vas a cuidar, mejor no me cuides. Y los daños subyacentes van por el lado de lo económico, que es un tema muy poco entendido por la inmensa mayoría. Abordemos el asunto a ver si entendemos.

    El mayor daño económico se dio con el gobierno gringo cuyas acciones para salvarnos del COVID ha dejado otros daños que podrían ser peores que el COVID. Y esas afectaciones también venían de arrastre desde el colapso económico inmobiliario del 2008, que fue creado por gobiernos anteriores como medida para crear casas para todos; y habría que ver quienes son “todos”.

    El desbarajuste económico tuvo consecuencias que afectaron a muchos y grandes sectores que, según la politiquería del momento, eran ‘demasiado grandes para dejar que colapsaran’. ¡Qué lindo!, y los chiquitos a Patacón. ¡Por supuesto!, que tal medida fue una avenida que favorecía más corrupción y desbarajustes futuros. Lo digo sin ambages (rodeos): ‘Las quiebras de negocios son elemento necesario del crecimiento económico’. ¿Qué sentido tiene salvar a la gran empresa que no supo o sabe tener éxito? Y… ¿qué implica ese “salvar”? Allí es dónde la puerca tuerce el rabo.

    Uno de los elementos fundamentales de una pujante economía está en lo que se conoce como “destrucción creativa”; es decir, que cuando algo no funciona, debemos dejar que quiebre, que ya vendrá otros que sí saben y no cometerán los mismos errores u horrores. En resumen, no hay mayor motivación o incentivo al buen emprendimiento que el pánico al fracaso. Si la empresa grandota quiebra, es una empresa; pero si la disque “salvan”, es probable que estemos “salvando” a algo que no funciona y eso no afectará a una empresa sino al resto de la comunidad, porque la estamos “salvando” con valiosos recursos de la comunidad.

    El meollo del tema que les abordo es el de la metichería de los políticos y malos empresarios compinches en lo que no es asunto de políticos ni de gobiernos; los cuales están allí para evitar las trampas y no como ocurre a diarios ‘para hacer las trampas’. Eso no es “libre comercio” ni tampoco es “capitalismo”, ni comunismo o socialismo, es ¡corrupción!

    En Panamá este puede ser el caso de MiBus y el Metro. Empresas gubernamentales que se ven lindas y todo el mundo las celebra y defiende, pero… ¿son buenas? ¿Son sostenibles? Yo opino que no, pero esas preguntitas nadie se las hace y no sabremos la respuesta hasta el día en que colapsen. Ayer me dijo una empleada que veía en MiBus con mucho miedo porque parecía que el mismo se iba a desarmar. Amanecerá y veremos…

  • Revolut obtiene licencia MiCA en Chipre y refuerza su expansión

    Revolut obtiene licencia MiCA en Chipre y refuerza su expansión

    Revolut, la fintech británica que cuenta con más de 65 millones de usuarios a nivel mundial, ha dado un paso decisivo en su estrategia de expansión en el mercado de criptomonedas al obtener una licencia bajo el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Comisión de Valores y Bolsa de Chipre (CySEC). Esta autorización le permite ofrecer servicios de criptoactivos regulados en los 30 países del Espacio Económico Europeo (EEE), consolidando su presencia en el mercado europeo.

    Un impulso estratégico para Revolut

    La obtención de esta licencia MiCA refuerza el enfoque de cumplimiento normativo de Revolut, permitiéndole operar de manera legal y transparente en toda la región. La compañía ha destacado que esta autorización es clave para ofrecer productos innovadores en el ámbito de las criptomonedas, asegurando la confianza de sus usuarios y el cumplimiento de las regulaciones europeas.

    Lanzamiento de la plataforma Crypto 2.0

    Como parte de esta expansión, Revolut ha anunciado el lanzamiento de su nueva plataforma «Crypto 2.0», que ofrecerá acceso a más de 280 tokens, staking sin comisiones con rendimientos de hasta un 22% anual y conversión 1:1 entre stablecoins y dólares estadounidenses sin márgenes. Esta plataforma busca proporcionar una experiencia de usuario más completa y competitiva en el mercado de criptoactivos.

    Expansión de Revolut X

    Además, Revolut ha ampliado su plataforma Revolut X, un intercambio de criptomonedas dedicado a traders experimentados. Esta plataforma, que ahora está disponible en 30 mercados del EEE, permite el acceso a más de 100 tokens con bajas comisiones y capacidades de intercambio en tiempo real. Revolut X ha atraído a más de 14 millones de usuarios de criptomonedas a nivel global, consolidándose como una herramienta clave para los entusiastas del trading.

    Implicaciones para el mercado europeo

    La obtención de la licencia MiCA por parte de Revolut representa un hito en la regulación de los criptoactivos en Europa, ya que permite a la fintech operar bajo un marco normativo claro y armonizado en toda la región. Este desarrollo es un indicativo de la madurez del mercado europeo de criptomonedas y de la creciente confianza en las plataformas que cumplen con las regulaciones establecidas.

    La licencia MiCA obtenida por Revolut en Chipre no solo refuerza su posición en el mercado europeo de criptoactivos, sino que también subraya el compromiso de la empresa con la transparencia y el cumplimiento normativo. Con el lanzamiento de su plataforma Crypto 2.0 y la expansión de Revolut X, la fintech está bien posicionada para liderar la próxima etapa de crecimiento en el ecosistema de criptomonedas en Europa.