Categoría: Acción Humana

  • El resentimiento, esa pasión que deforma el poder

    Entre las muchas pasiones humanas, el resentimiento es, quizás, una de las más invisibles y corrosivas. Gregorio Marañón, médico, historiador y liberal, lo exploró con precisión clínica en su obra Tiberio: Historia de un resentimiento (1939), donde no sólo retrata al emperador romano como personaje histórico, sino que traza una tipología universal del alma resentida, válida para cualquier tiempo o sociedad.

    Para Marañón, el resentimiento no es un pecado moral menor ni una debilidad emocional. Es un verdadero “virus de la conducta”. Lo define así:

    «Una agresión (…) produce en nosotros una reacción fugaz o duradera… Pero, otras veces, la agresión queda presa en el fondo de la conciencia… incuba y fermenta su acritud… y acaba siendo la rectora de nuestra conducta… este sentimiento… es el “resentimiento”».

    Este sentimiento, que puede anidar en personas inteligentes y disciplinadas, se convierte en una fuerza motora, pero no creativa, sino destructiva. El resentido no olvida. No redime. Recuerda con dolor, interpreta con hostilidad y actúa desde el agravio acumulado. Como advertía Marañón:

    «El alma resentida, después de su primera inoculación, se sensibiliza ante las nuevas agresiones… Todo, para él, alcanza el valor de una ofensa o la categoría de una injusticia».

    El resentido no siempre es agresivo de entrada. Al contrario, muchas veces adopta una fachada de humildad, virtud o mansedumbre. Pero cuando el azar o las circunstancias lo llevan al poder, su verdadero carácter se desata:

    «Así son temibles los hombres débiles y resentidos cuando el azar les coloca en el poder».

    El resentimiento no se cura con el éxito. Lejos de ello, el éxito lo confirma, lo justifica, lo envalentona:

    «El resentimiento es incurable. Su única medicina es la generosidad… Pero… al triunfar, el resentido, lejos de curarse, empeora… el triunfo… es una consagración solemne de que estaba justificado su resentimiento».

    Marañón distingue con cuidado el resentimiento de otras pasiones: no es envidia (no quiere lo que otro tiene), ni odio espontáneo. Es algo más sutil y más peligroso: una protesta constante contra el propio destino, contra lo que uno cree que se le ha negado injustamente.

    Esta psicología —describe el autor— muchas veces adopta formas morales, incluso ascéticas:

    «Muchos puritanos son sólo resentidos… su fracaso sexual se convierte en castidad ostentosa».

    Así, el resentido puede presentarse como el más íntegro, el más ético, el más moral… pero su moralidad está al servicio de una herida no resuelta.

    Para una sociedad democrática, o para cualquier institución —desde una empresa hasta un gobierno—, el resentimiento es una amenaza latente. Como advierte Marañón en una de las frases más inquietantes del libro:

    «Nada más eficaz para destruir la moral de un pueblo como el miedo a la delación, que es el más inesperado, el más sutil, el más difícil de combatir y vencer. (…) En efecto, las paredes oyen cuando la justicia calla».

    El resentido, al verse en el centro, ya no busca justicia: busca reparación simbólica, revancha, castigo. Desconfía de todos, incluso de sus aliados. Su rencor contamina decisiones estratégicas, bloquea pactos, impide la generosidad que requiere el liderazgo sano.

    En tiempos donde abundan discursos inflamados por agravios —reales o construidos—, conviene volver a Marañón. No para juzgar personas, sino para identificar síntomas. El resentimiento no sólo vive en los otros: también puede germinar en nosotros. La única prevención es, como él mismo dice, la generosidad, el autoconocimiento y la templanza.

  • Tres escenarios tras el ataque de EE UU a Irán

    Tras titubear sobre si Estados Unidos entraría en la guerra de Israel contra Irán, el presidente Donald Trump finalmente tomó una decisión. En la madrugada del domingo, aviones de combate y submarinos estadounidenses atacaron tres instalaciones nucleares en Natanz, Isfahán y Fordow, donde los iraníes tienen una planta de enriquecimiento de uranio enterrada a unos 80 metros bajo una montaña.

    Estos ataques deben considerarse parte de una secuencia que comenzó con la guerra de Gaza tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, y que continuó con los ataques de Israel contra Hezbolá (el grupo militante respaldado por Irán en el Líbano) y la caída del régimen de Assad, respaldado por Irán, en Siria.

    Irán nunca ha estado tan débil como ahora. Y cuando Trump dijo que podría tardar dos semanas en decidir si bombardear Irán, es probable que los israelíes le presionaran para que actuara antes.

    Podemos suponer que hubo mucha presión israelí sobre Trump para que utilizara los proyectiles de munición masiva, los bunker buster de 13 600 kilogramos. «bunker buster», que solo Estados Unidos puede desplegar con sus bombarderos B2.

    ¿Qué puede ocurrir ahora? Hay varios escenarios posibles.

    Irán contraataca

    Los iraníes saben que no tienen la fuerza necesaria para enfrentarse a EE. UU. y que los estadounidenses pueden causar enormes daños a su país e incluso poner en peligro la estabilidad del régimen iraní.

    Esta es siempre la principal consideración del régimen clerical liderado por el líder supremo Alí Jamenei: todo lo demás es secundario.

    Para evaluar la posible reacción de Irán, podemos fijarnos en cómo respondió al asesinato del jefe de la Fuerza Quds, unidad de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica, Qassem Soleimani, en enero de 2020.

    Irán dijo que habría una gran reacción, pero lo único que hizo fue lanzar una lluvia de misiles contra dos bases estadounidenses en Irak, que no causó víctimas mortales ni daños significativos. Tras esa represalia simbólica, Irán declaró que el asunto estaba zanjado.

    Es probable que la reacción de Irán a los nuevos ataques siga esta línea. Probablemente no querrá entrar en una espiral de represalias lanzando ataques contra instalaciones estadounidenses en la región. Trump ha prometido responder con la fuerza:

    Irán, un matón de Oriente Medio, debe ahora hacer las paces. Si no lo hace, los futuros ataques serán mucho mayores y mucho más fáciles.

    Tampoco está claro cuánto tiempo podrá Irán continuar esta guerra. Depende en gran medida del número de misiles balísticos y lanzadores que le queden.

    Existen diversas estimaciones sobre cuántos misiles balísticos puede tener Irán en sus arsenales. Se creía que tenía unos 2 000 misiles capaces de alcanzar Israel al comienzo de la guerra. Algunas estimaciones afirman que Irán ha disparado 700 de ellos; otros hablan de unos 400. Sea cual sea la cifra, sus reservas están disminuyendo rápidamente.

    Israel también ha destruido aproximadamente un tercio de los lanzadores de misiles balísticos de Irán. Si consigue destruirlos todos, Irán tendría una capacidad muy limitada para contraatacar.

    Irán da marcha atrás

    Antes de que Estados Unidos se involucrara en el conflicto, Irán dijo que estaba dispuesto a negociar, pero que no lo haría mientras Israel siguiera atacando.

    Así pues, una posibilidad es que ahora se alcance algún tipo de compromiso, en el que Israel anuncie un alto el fuego e Irán y Estados Unidos acuerden reanudar las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán.

    El gran problema es que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que no confía en el proceso de negociación y que no quiere detener las acciones militares hasta que todas las instalaciones nucleares de Irán hayan sido completamente destruidas. También ha estado bombardeando las terminales petroleras y las instalaciones de gas para ejercer aún más presión sobre el régimen.

    Pero el régimen se ha mostrado increíblemente decidido a no perder prestigio. Sufrió una gran presión en diferentes momentos durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y nunca consideró rendirse hasta que un misil estadounidense derribó por error un avión de pasajeros iraní, matando a 290 personas.

    Irán aceptó entonces un alto el fuego negociado por la ONU. Pero la guerra entre Irán e Irak duró ocho años y causó aproximadamente un millón de muertos. Y cuando el entonces líder supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini, aceptó el alto el fuego, dijo que era «peor que beber veneno».

    Dado el estado de las capacidades militares de Irán, Jamenei, el actual líder supremo, podría rendirse simplemente para intentar preservar el régimen. Pero esto supondría un gran retroceso para él.

    El régimen es muy impopular, pero, según mi experiencia, el pueblo iraní es muy patriota, leal a su país, si no al régimen. Aunque es difícil evaluar la opinión en un país de 90 millones de habitantes, muchos iraníes no querrían que Estados Unidos o Israel les ordenaran nada y preferirían seguir luchando.

    Netanyahu ha dicho que quiere crear las condiciones para que el pueblo iraní se levante contra el régimen.

    Pero vale la pena tener en cuenta que lo contrario de la autocracia no es necesariamente la democracia. Podría ser el caos. Irán tiene una gran variedad de grupos étnicos y podría haber enormes desacuerdos sobre qué debería sustituir al régimen clerical en caso de que cayera.

    En esta etapa, es probable que el régimen logre mantenerse unido. E incluso si Jamenei falleciera repentinamente, el régimen probablemente podría reemplazarlo rápidamente.

    Aunque no sabemos quién será su probable sucesor, el régimen ha tenido mucho tiempo para planificarlo. Los altos cargos también saben que una lucha por la sucesión tras Jamenei pondría realmente en peligro al régimen.

    La implicación de EE. UU. es limitada

    Según la nueva encuesta de The Economist y YouGov, publicada el 17 de junio, el 60  % de los estadounidenses se oponía a unirse al conflicto entre Israel e Irán, con solo un 16 % a favor. Entre los republicanos, el 53 % se oponía a la acción militar.

    Por lo tanto, estos ataques no son una medida claramente popular entre los estadounidenses en este momento. Sin embargo, si se trata de un hecho aislado y logra poner fin rápidamente a la guerra, es probable que Trump reciba el aplauso de la mayoría de la población.

    Otra cuestión es si los 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 % de Irán han sido destruidos en el ataque estadounidense.

    Si no han sido destruidos, y dependiendo del daño causado a sus centrifugadoras, Irán podría reconstruir su programa nuclear con relativa rapidez. Y podría tener más incentivos para enriquecer aún más este uranio hasta alcanzar un 90 % de pureza, o un nivel apto para fabricar armas, con el fin de construir un dispositivo nuclear.The Conversation

    Ian Parmeter, Research Scholar, Middle East Studies, Australian National University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Soluciones al problema de nuestra basura

    «La mayor parte de la humanidad siempre ha vivido en condiciones de vida marginada y esa dura realidad es uno de los principales motores de la evolución humana, tanto biológica como sociológicamente.” En Panamá ya no podemos seguir con más de lo mismo en la forma en que lidiamos con la basura, el agua, tránsito, educación, la corrupción gubernamental, esa que se derrama al sector no gubernamental, y tanto más. Pero, en este escrito me voy a referir al problema de nuestros desechos del hogar. A pocos les gusta hurgar en los desechos de la sociedad, sean estos orgánicos o aun los sociales; lástima ya que en los desechos hay riqueza, y como en tantas esferas del quehacer mundano, también pueden ser fascinantes.

    Muchos protestan contra la privatización y favorecen que sea el gobierno que lo haga todo, incluyendo recoger y lidiar los la basura, pero; ¿crees que recoger la basura es gobernar? ¿Crees que los padres deben recoger los desperdicios de sus hijos ya creciditos?

    El alcalde Mizrachi dice que “hay que cambiar la cultura”; sí, pero… ¿cómo? Pues, como lo hicieron en Curitiba en Brasil, en dónde concluyeron que los problemas deben ser atajados en la fuente y no río abajo y para ello la mejor herramienta fue crear incentivos que induzcan a no botarla a ríos y tal. En Curitiba el municipio comenzó a comprar la basura y ya nadie la bota; y mejor aún, le resultó más económico. Lástima que en Panamá no le gusta eso a los políticos porque no quieren estar fuera del gallinero; que las gallinas y sus posturas son deliciosas.

    Hay diversas maneras de comprar y transportar los desperdicios a un vertedero o, alternativamente, segregarlos y llevarlos a sitios de reciclaje; tal como ya se hace con los envases de aluminio. Uno es que en cada barrio se ubique un centro de acopio en dónde la gente lleve sus bolsas de basura y reciban un pago; que puede ser en $, en pasajes de transporte, comida y tal. En otras ciudades se les dejó el negocio de recoger la basura a los piedreros, quienes la llevan y venden en los centros de acopio; con lo cual los piedreros van regresando a la sociedad.

    También hay otras alternativas, tal como ya hacen en ciudades en los EE.UU., en dónde inducen a los residentes a segregar la basura y no a revolverla toda en una sola bolsa infernal; que, si vidrio, metales, papel, y lo orgánico por otro lado. Mejor aún, lo orgánico, que es una fracción mínima de los desperdicios caseros y que contaminan y atraen ratas, plagas y tal; son fáciles de reciclar en casa con “vermimtinas” o “pudritinas” que convierten nuestros desechos en un tesoro para cultivos en casa.

    Allí les copio lo que me dijo mi amigo AI sobre como va el asunto en Curitiba. Sería fácil ir allá y ver como es el asunto. A ver si Mizrachi se anima.

    En Curitiba, la recolección de basura hoy en día es un proceso eficiente que abarca el 100% de la ciudad y recupera una gran cantidad de residuos para el reciclaje. El programa, que forma parte de una iniciativa más amplia para lograr «Basura Cero», ha aumentado la cobertura y el número de contratistas locales. Además, Curitiba destaca por su sistema de recolección separada de residuos orgánicos e inorgánicos, con calendarios específicos para cada tipo de basura, lo que facilita su reciclaje. 

    En fin, mis estimados compatriotas, soluciones existen y lo que falta es un auténtico deseo de solucionar.

  • ¿Más peligro nuclear hoy que en 1962?

    En 1962, el mundo se paralizó ante la Crisis de los Misiles en Cuba. Estados Unidos y la URSS, con John F. Kennedy y Nikita Jrushchov al mando, estuvieron a un paso real de la guerra nuclear. Y sin embargo, a último momento, se impuso la diplomacia, el miedo mutuo, la cordura: ambos líderes comprendieron que no habría vencedores si apretaban el botón.

    Hoy, más de 60 años después, cabe preguntarse: ¿Los líderes actuales —Putin, Trump, Netanyahu, Jamenei— tienen la misma lucidez racional y sentido histórico que sus antecesores?

    ¿Qué ha cambiado?

    En la Guerra Fría:

    • Solo dos superpotencias nucleares marcaban el tablero: EE.UU. y la URSS.
    • Existían canales diplomáticos activos, incluso en el clímax del enfrentamiento.
    • El miedo era estructural: la doctrina de Destrucción Mutua Asegurada (MAD) actuaba como freno.

    Hoy:

    • Rusia amenaza con armas nucleares tácticas en Ucrania casi como parte de su retórica oficial.
    • EE.UU. bombardea instalaciones nucleares iraníes (Fordow, Natanz, Isfahán) abriendo un nuevo frente global.
    • Israel e Irán se han convertido en actores estratégicos con capacidad de arrastrar a las potencias a un conflicto regional con consecuencias globales.
    • Las plataformas digitales aceleran los impulsos, y los líderes toman decisiones bajo presión mediática constante —sin el mismo tiempo para la reflexión estratégica que tenían Kennedy o Jrushchov.

    ¿Jugaban Israel o Irán un rol como el actual en la Guerra Fría?

    No. Durante la Guerra Fría:

    • Israel era un actor militar relevante pero periférico, sin declarada capacidad nuclear hasta fines de los 60s.
    • Irán era un aliado estratégico de EE.UU. hasta la Revolución Islámica de 1979. No tenía ambiciones nucleares declaradas ni protagonismo militar regional como hoy.

    Hoy, ambos son nodos claves en el equilibrio de poder:

    • Israel, con un arsenal nuclear no declarado y doctrina de represalia inmediata.
    • Irán, decidido a desafiar la hegemonía regional y, tras los ataques, más expuesto que nunca a tomar decisiones extremas.

    ¿Qué hay del liderazgo?

    Kennedy tenía 45 años, estaba rodeado de asesores científicos, militares y diplomáticos que lo presionaban para atacar, pero él optó por el diálogo, el bloqueo y el intercambio secreto de misiles en Turquía por misiles soviéticos en Cuba.

    Trump hoy se jacta de haber ordenado bombardeos nucleares preventivos. Putin habla del “uso legítimo de lo nuclear” si Rusia se ve amenazada. La contención emocional parece haber cedido espacio al orgullo nacionalista.


    Entonces: ¿subestimamos o sobrestimamos el peligro?

    Puede que el miedo colectivo al hongo atómico haya disminuido —por distancia generacional—, pero los riesgos no son menores.
    Hoy hay más actores, menos tratados, y líderes más impredecibles.

    Einstein dijo:

    “No sé con qué armas se peleará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta será con palos y piedras.”

    ¿Estamos haciendo algo —como humanidad— para evitar que tenga razón?

  • A más gobierno más pobreza

    Dudo que podría excederme en mi constante criticar no sólo el desbocado poder gubernamental sino el desbocado tamaño de megalodón gubernamental. Y ¡ojo!, que no uso el término “estatal”, ya que estado, supuestamente somos todos y gobierno son los supuestos «servidores públicos», esos que poco sirven. El asunto está en ¿por qué no sirven? Y, la respuesta ya la di: porque se han o nos hemos excedido no sólo en el tamaño del aparato de gobierno sino en los encargos que le hemos o se han dado.

    Lo cierto es que, desde el momento en que una población permite el desbocamiento de su gobierno, dicha población está en problemas; ya que el aparato gubernamental es como un león glotón, que mientras más le das más quiere. Pero, no sólo eso, sino que dicho organismo estatal se va transformando y mutando en un monstruo que ya no sirve el interés de su gente, sino que sólo se enfoca en satisfacer su insaciable apetito.

    El elemento clave en todo esto es lograr que sean los ciudadanos, en su persona, en su familia, en el barrio y así, quienes atiendan y resuelvan sus vidas. ¡A cosas que jamás se delegan! La constitución la hace la gente, y le delega el cumplimiento de ello al gobierno. Pero, si, de salida, la constitución está mal constituida, allí comienza el problema. O peor, cuando una constitución, tal como la panameña, es tan torcida que instituye una absurda discrecionalidad a una abusadora clase política.

    Cuando hablamos del “mercado” estamos hablando de la relación entre ciudadanos, en dónde el poder estatal juega el papel mediador y no de ejecutor. Pero, cuando el gobierno pasa árbitro a jugador, se pone en marcha un proceso fatal; el proceso de juez y parte, permitiendo que el juez se quede con la mejor parte.

    Hay variedad de casos que ilustran el problema; tal como aquello del COVID o el Cambio Climático, que son como tantos males que, o no son tal como los pintan, o se curan con reposo y sopita de caldo de pollo; pero, ¡jamás con lobotomía!

    Cuando, como ocurre en Panamá, quien paga coima es quien se lleva la chuleta, entonces todo el mercado se prostituye. Me consta, ya que nuestra empresa perdió contratos ganados en licitación porque no “pagó”.

    Y ¡por supuesto! que los que menos tienen son los que más ilusión tienen de “¿qué hay para mí?” Es como el caso de los comederos para pájaros y tal, en dónde ya nadie trabaja en producir sino en ver qué “autoridad” es la que más promete dar lo que no le pertenece. Por algo en los años desde el COVID en nuestro patio son pocas las nuevas empresas que han sido creadas; sólo la informalidad y las botellas y garrafones.

    Desde 1751 ya personajes como el marqués d’Argenson habló del “laissez-faire”, que traduce “dejar hacer”. Tristísimo que luego de 271 años aún no veamos que dar al gobierno lo que es del gobierno y al pueblo lo que es del pueblo. En fin, los subsidios sirven, más que nada, para beneficiar a los politicastros y no a la población que, a la larga, sale perdiendo; ya que la verdadera riqueza es aquella que emana de la producción y no de la repartidera.

    Por otro lado, los precios deben obedecer o reflejar la realidad del mercado y no la codicia de los politiqueros. ¿Qué es más urgente, el aumento de salarios impuesto por agremiados o el logro de mayor empelo? Y, los bonos gubernamentales son un mecanismo destructor de la productividad y la riqueza. No es fácil de entender, pero es la realidad. En fin, sin una reducción del malgasto gubernamental, no hay salida.

  • Vitalik Buterin presenta hoja de ruta para llevar la privacidad a todos los rincones de Ethereum

    En una era donde la privacidad digital se ha convertido en una demanda social y técnica urgente, Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, ha dado un paso clave al presentar una hoja de ruta integral destinada a reforzar las garantías de anonimato dentro del ecosistema de la red. Su propuesta, publicada en el blog de investigación de Ethereum el 11 de abril de 2025, establece una serie de reformas que abarcan desde cambios en wallets hasta mejoras en el protocolo base, con el objetivo de que la privacidad no sea una opción elitista, sino una funcionalidad estándar para todos.

    El planteamiento de Buterin parte de una observación clara: actualmente, proteger la privacidad en Ethereum requiere herramientas externas o conocimientos técnicos que muchos usuarios no poseen. Por eso, la primera etapa de su plan busca integrar funciones de privacidad directamente en las wallets más utilizadas, como MetaMask, sin requerir instalaciones adicionales ni flujos complejos.

    Herramientas como Privacy Pools y Railgun —que permiten ocultar el origen y destino de los fondos— podrían integrarse por defecto, habilitando un botón tipo “enviar desde saldo protegido” visible al momento de transferir activos. Así, el anonimato dejaría de ser un privilegio para quienes entienden cómo funcionan los mixers o los zk-SNARKs, y pasaría a ser una elección por defecto accesible para cualquier usuario.

    La segunda parte de la propuesta se enfoca en modificar el diseño de las aplicaciones descentralizadas (DApps) y los protocolos DeFi, en especial promoviendo el uso de una sola dirección por aplicación y usuario. Aunque esto puede parecer incómodo desde la perspectiva de la usabilidad, Buterin argumenta que impide correlacionar actividades entre plataformas, un elemento clave para mantener la privacidad en un entorno pseudónimo como Ethereum.

    El documento también aborda cambios técnicos a nivel de protocolo. Uno de los más destacados es la implementación de la propuesta EIP-7701, que permitiría dividir las transacciones en fases y facilitar que terceros —no necesariamente el emisor original— paguen las tarifas de gas. Esto resulta crucial para aplicaciones de privacidad, donde la revelación del origen del pago puede comprometer el anonimato.

    Otra innovación importante es el uso temporal de entornos de ejecución confiables (TEE) para blindar las comunicaciones entre usuarios y nodos RPC, los cuales suelen recolectar información sobre consultas realizadas. A largo plazo, Buterin propone reemplazar los TEE con sistemas PIR (Private Information Retrieval) y mixnets, tecnologías que impiden revelar metadatos de conexión.

    La hoja de ruta cierra con un llamado a reducir las comisiones de uso de los sistemas de privacidad mediante la agregación de pruebas criptográficas, lo que facilitaría su adopción a gran escala.

    La iniciativa de Buterin representa una síntesis entre valores fundamentales de Ethereum —descentralización, soberanía individual y accesibilidad— y una realidad global donde la privacidad está cada vez más amenazada. Si bien la implementación de esta visión llevará tiempo, marca un antes y un después en el compromiso del ecosistema con la protección de sus usuarios.

  • Parece que fue ayer: 30 años de ‘Antes del amanecer’

    Y sin embargo han pasado tres décadas. Antes del amanecer se estrenó en España el 23 de junio de 1995 (su estreno en EE. UU. había sido a finales de enero). Visto desde la perspectiva de 2025, treinta años parecen una eternidad.

    Para empezar, en junio de 1995 apenas existían los teléfonos móviles. Justo en el año en el que los espectadores pudieron ver cómo se cruzaban los caminos de Céline y Jesse en la ficción, se concedió en España la primera licencia para la explotación comercial de la tecnología de comunicación móvil 2G. Con esos aparatos, el encuentro en Antes del amanecer habría sido distinto y las dos secuelas que componen la trilogía (Antes del atardecer y Antes del anochecer, estrenadas respectivamente nueve y dieciocho años después de la película original) probablemente no habrían existido.

    En 1995 Internet estaba todavía dando sus primeros pasos. La palabra “google” no existía en su acepción actual (faltaban tres años para que Larry Page y Sergey Brin fundaran la compañía que desarrolló el buscador más famoso del mundo). No sabíamos lo que eran las redes sociales y apenas habíamos oído hablar de la IA. El mundo era muy distinto.

    Viajes por Europa

    En 1995 Austria acababa de entrar en la Unión Europea (tres años después de que la UE iniciara su andadura tras la firma del Tratado de Maastricht en 1992). Sin embargo el Erasmus llevaba ocho años de existencia, siendo ya entonces uno de los programas de movilidad juvenil de mayor éxito del nuevo ente político transeuropeo.

    Céline no es una estudiante Erasmus. Jesse tampoco; ni siquiera es europeo (es estadounidense y está viajando con un Eurail Pass, un billete de tren para viajar por Europa que comenzó a comercializarse en Estados Unidos y Canadá en 1959). Sin embargo, la idea de que dos jóvenes de veintipocos años se conociesen en un tren en algún lugar del Viejo Continente y se enamorasen era ya habitual en 1995.

    Un chico y una chica se sientan frente a frente en el vagón restaurante de un tren.
    Jesse y Celine, en el tren antes de decidir bajarse a conocer Viena.
    IMDB

    Según estadísticas posteriores, de los más de tres millones de estudiantes que habían participado en el programa Erasmus en 2017, el 25 % había conocido a su pareja durante el intercambio. En 2014 ya habían nacido más de un millón de hijos de Erasmus. Antes del amanecer es, metafóricamente, también hija de estos programas de movilidad y del optimismo generado por el tratado de Maastricht y de un proyecto transeuropeo en expansión.

    Una ciudad del pasado

    Rodada en las calles de Viena con un estilo directo, realista y aparentemente simple, Antes del amanecer está narrativa y estilísticamente anclada en 1995. Sin embargo, la afinidad que sienten Céline y Jesse al encontrarse también tiene, incluso ya en 1995, un cierto carácter nostálgico.

    La película invoca un periodo específico de la historia de la ciudad de Viena, en concreto las últimas décadas del Imperio austrohúngaro. Algunas de las localizaciones escogidas para acompañar el proceso de enamoramiento de los personajes, tales como el Monumento a María Teresa, el Museo de Historia del Arte o la noria del Prater, remiten de forma directa a los últimos años del reinado del emperador Francisco José I y sus llamamientos patrióticos al esplendor de un imperio que, a finales del siglo XIX, había comenzado un proceso de desintegración irreversible.

    Un chico sentado sobre una balaustrada habla con una chica de pie a su lado con una ciudad de fondo.
    Viena es el tercer personaje de la película.
    IMDB

    Estos significados históricos se entretejen con otros que emanan directamente del pasado cinematográfico. Jesse y Céline pasean por Schreyvogelgasse, la calle en la que Harry Lime, encarnado por Orson Welles, sale de entre las sombras en el filme El tercer hombre (1949). La ciudad casi mágica que acoge a Jesse y Céline durante unas horas tiene poco que ver con la Viena de posguerra dividida en cinco secciones que vemos en la película de Carol Reed. Pero la referencia intertextual es tan obvia que casi parece que se quiera borrar de un plumazo la historia de la ciudad en la primera mitad del siglo XX, refugiándose en un pasado imperial que, en aquel momento, al igual que la relación entre Céline y Jesse, tenía las horas contadas.

    El hecho de que Viena acabara siendo el escenario de la película es casi tan casual como el encuentro de los personajes. El guion original escrito por Richard Linklater –también su director– y Kim Krizan transcurría en San Antonio, Texas, con dos estadounidenses como protagonistas. El cambio de ubicación estuvo, al menos al principio, dictado por motivos económicos: Linklater había solicitado financiación para rodar la película en Viena, así como en otras ciudades europeas, y obtuvo una respuesta positiva del Vienna Film Financing Fund, debido, principalmente, al papel relevante de la ciudad en la futura película.

    La historia no termina aquí: cuando llegó el momento del rodaje, la productora Castle Rock ya estaba involucrada en la producción y distribución de la película, con dinero suficiente para rodarla en cualquier lugar. Pero claramente, para entonces, las razones para rodar en Viena habían cambiado. La capital europea acabaría convirtiéndose en el tercer protagonista.

    Volver a verse

    Es sorprendente pensar que la trama de una película aparentemente tan realista (según la mayor parte de la crítica en el momento de su estreno) tenga como inspiración más directa dos melodramas clásicos como Tú y yo (1939) y su remake, homónimo en español (1957). Al igual que las parejas de enamorados en estas dos películas de Leo McCarey, Jesse and Céline toman la decisión, in extremis, de concertar un reencuentro seis meses después –sin intentar contactarse en el medio–.

    Un hombre y una mujer se miran delante de un vagón de tren.
    Jesse y Céline deciden, antes de separarse, quedar seis meses después en el mismo lugar.
    IMDB

    Vistos desde 2025, los protocolos de Jesse and Céline pueden parecernos casi tan desfasados como los de las parejas formadas por Charles Boyer/Irene Dunne y Cary Grant/Deborah Kerr. Sin embargo, el hecho de que, a diferencia de sus predecesoras, Antes del amanecer tenga un final abierto, con la promesa del futuro reencuentro, nos hace creer que, al menos en junio de 1995, todo era posible en esta joven configuración de una Europa sin fronteras.

    Vista treinta años después, y en un panorama geopolítico europeo y mundial totalmente distinto, Antes del amanecer nos retrotrae a un mundo que casi no reconocemos. Pese a todo, debido a esta mezcla de presente, pasado y futuro, la película acaba trascendiendo su momento histórico y cultural y mantiene su fuerza y su atractivo, aunque su época se haya desvanecido.The Conversation

    Celestino Deleyto Alcalá, Catedrático de Estudios Ingleses y Fílmicos, Universidad de Zaragoza y María del Mar Azcona, Profesora Titular Grado Estudios Ingleses, Universidad de Zaragoza

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Para qué un “Lambo” cuando puedes construir libertad?

    En los primeros años del boom cripto, el grito de guerra era claro: “When Lambo?”. Compra un par de Bitcoin, deja que suba 10x, y en teoría todo encaja: te compras un Lamborghini, lo presumes en redes y te integras al estereotipo del crypto bro. Pero dentro de esa narrativa hay una contradicción fundamental que los libertarios debemos cuestionar: la idea de convertir la descentralización y el dinero tradicionalmente abuso-centrado en un símbolo de estatus materialista, no fundado en valores como fue intencionalmente creado según el white paper sobre Bitcoin.

    Esta obsesión con Lamborghinis no surge de valores épicos como libertad, autonomía o propiedad voluntaria; más bien, es un reflejo del culto al consumismo y la aprobación social del “nuevo rico”. Sin ir muy lejos, en 2017 y 2021 la proliferación de hashtags como “#bitcoin” junto a “Lamborghini” mostraba un vínculo casi automático entre riqueza cripto y ostentación. Incluso Lamborghini Newport Beach celebró en redes sociales ser el primer concesionario en aceptar pagos con BTC.

    Pero ese fetiche no es sinónimo de progreso: se basa en la ilusión del enriquecimiento rápido. Vitalik Buterin lo definió perfectamente: “If all that we accomplish is lambo memes and immature puns… I WILL leave”. En un entorno libertario, donde cada individuo es responsable de su vida y beneficioso del trabajo voluntario, ¿por qué perseguir símbolos de sacrificio colectivo en vez de soluciones que aporten libertad?

    Afortunadamente, la tendencia actual del ecosistema cripto muestra cambios positivos. El capital generado no sólo se dirige a Ferraris llenos de humo, sino que comienza a inyectarse en bienes más productivos y sostenibles: educación, tecnologías descentralizadas y, sobre todo, mercado inmobiliario. Un estudio de 2024 reveló que cada dólar de ganancia cripto impulsó unos $0.09 en consumo y $0.15 en precios de vivienda local . Un camino muy distinto al consumo ostentoso: es inversión con raíces y valor duradero.

    Además, esta transformación refleja el despertar de una comunidad más exigente. Dejar atrás al “crypto bro” es pasar del meme al mensaje: menos “to the moon” y más confianza en contratos inteligentes, DApps e intercambios libres y voluntarios sin intermediarios. Se trata de usar la tecnología para reducir el poder del Estado y la banca central, no para vestir sneakers de diseñador.

    También gana fuerza la madurez cultural dentro del ecosistema: ya no sólo la élite blanca y masculina consume criptomonedas; hoy el perfil es más diverso y equitativo, reflejando un ideal libertario de inclusión voluntaria y elección individual.

    En este nuevo capítulo, la comunidad cripto se replantea qué significa en verdad construir libertad. Ya no se trata de fanfarrias ni selfies con autos exóticos, sino de crear soluciones emergentes: redes resilientes, contratos autónomos y soberanía financiera bajo tu propio control.

    Por supuesto, una parte siempre seguirá soñando con Lambos —una fantasía legítima en sociedades libres— pero como libertarios debemos promover una visión donde la independencia económica se traduzca en libertad real, no en posesiones brillantes que desaparecen al apagar la red.

    Entonces, la pregunta libertaria no es “When Lambo?”, sino: ¿cómo usamos la cripto-tecnología para construir sociedades menos coercitivas, más justas y realmente libres? Ese debería ser el verdadero motor de nuestra revolución.

  • Zomia: la resistencia libertaria contra el Estado omnipresente

    En 2012, la Universidad de México (UNAM) destacó a Zomia como un “refugio para pueblos que se niegan a someterse al poder de un Estado” Hoy, más de una década después, este testimonio sigue resonando: Zomia no es un mero relicto antropológico, sino un faro libertario en un mundo donde el Estado, bajo cualquier bandera, busca expandirse.

    ¿Qué es Zomia?

    Zomia es una vasta región montañosa del Sudeste Asiático –más de 2.5 millones de km²– que abarca territorios de Vietnam, Laos, Tailandia, Birmania, suroeste de China e incluso zonas limítrofes con India, Pakistán y Afganistán. En estas tierras viven cerca de 100 millones de personas, agrupadas en diversos pueblos que han permanecido al margen del control estatal por milenios .

    La “anarquía por diseño”

    El antropólogo James C. Scott, en The Art of Not Being Governed (2009), explica cómo estos pueblos han cultivado deliberadamente formas de vida que los hacen poco absorbibles por los Estados centralizados: movilidad constante, agricultura migratoria, estructuras sociales horizontales, identidades fluidas, religiosidad itinerante, cultura oral. Scott lo llama “barbarie por diseño”: elementos culturales que, lejos de ser “primitivos”, son perfectamente funcionales para mantener la libertad individual frente al Estado.

    Desde una óptica libertaria, esto representa una respuesta activa a la coerción institucional. En lugar de esperar una revolución, la estrategia es simple: evitar el control estatal.

    Lecciones libertarias para el mundo moderno

    1. Subsidiariedad efectiva: Zomia demuestra que las comunidades pueden autoorganizarse sin necesidad de intervención estatal. Su éxito reside en soluciones locales, sin burocracias.
    2. Resistencia silenciosa y descentralización: Scott resalta cómo estos pueblos practican infrapolítica, es decir, formas cotidianas de resistencia, sin grandes rebeliones, pero con impacto real. Esa es la verdadera contracultura, algo que libertarios valoran como acción directa sin coletazos violentos.
    3. Cultura como herramienta de libertad: Zomia es una cultura de resistencia. Lo que los convierte en símbolos no es la revuelta armada, sino su decisión cotidiana de no ser “gobernados”. Su forma de vida es un testimonio de que existen modos alternativos de convivencia.
    4. Una advertencia para el Estado moderno: en un mundo que siente el impulso de digitalizar, censurar y regular cada aspecto de la vida, Zomia nos recuerda que cuando el Estado crece demasiado, la gente encuentra formas de escapar. No solo huyen geográficamente, sino que utilizan la descentralización tecnológica, criptomonedas, educación libre, comunidades digitales.

    ¿Sigue Zomia siendo relevante en 2025?

    Sí. Las formas modernas de poder –vigilancia masiva, control de datos, intervención educativa– son la nueva frontera. Inspirarse en Zomia implica:

    • Favorecer comunidades locales abiertas, móviles y autónomas.
    • Reconocer que la descentralización no es solo técnica, también es cultural y social.
    • Rechazar sistemas educativos, sanitarios o financieros impuestos por el Estado, y avanzar hacia modelos voluntarios, cooperativos o basados en vouchers.

    ¿Es posible replicar Zomia fuera de Asia?

    No se trata de huir a las montañas. Más bien, se trata de construir espacios donde la autoridad sea reducida, temporal y delegada. Comunidades rurales autogestionadas, barrios que se organizan sin Estado, redes de voluntarios, iniciativas ciudadanas de transparencia. Todo esto ya existe como semilla de un mundo pos-estatal.

    Zomia es más que una curiosidad histórica: es un modelo práctico de libertad. Más allá del academicismo, esta región nos habla del poder del individuo y de la comunidad cuando se niegan a dejar su destino en manos de una autoridad central.

    Para la perspectiva libertaria actual, Zomia no es lejana o exótica: es la biblia viva de la no-sumisión, demostrando que, donde el Estado impone su presencia, florecen formas de vida alternativas. Ahí radica su verdadera lección: la libertad no siempre se conquista, a veces simplemente se elige.

  • El Politicastrismo

    Se le llama “politicastro” a quien ejerce la actividad gubernamental de manera ineficiente, deshonesta o pérfida y cuando los gobiernos se desbocan en tamaño y en lo que hacen, la tendencia del politicastrismo igualmente se desboca y crece. Las circunstancias que conducen al desbocamiento gubernamental y político son variadas, y entre las básicas, está el deseo de sacar provecho personal indebido; realidad que va en aumento en la medida en que la acción gubernamental se extralimita de sus funciones primordiales y fundamentales y es interesante conocer cuándo y cómo se desbocaron nuestros gobiernos.

    El desgobierno comenzó con la Conquista y el manejo de la finca del Rey a través de administradores ladrones y asesinos como Pedrarias, que abrieron las trochas del policastrismo en Panamá, Castilla de Oro o como quieran llamarle. Ya en 1850 con el tropel de la Fiebre del Oro y la construcción del Ferrocarril por los gringos de Aspinwall a la ciudad de Panamá, se pusieron en juego otros factores que marcaron el giro de nuestro desarrollo. Luego los gringos: independizaron el país; sanearon el área; construyeron el Canal; pavimentaron las calles de la ciudad y la dotaron de agua potable y condujeron las servidas al mar, la electricidad y tal. Todo ello acostumbró a la población a pensar que todas esas actividades eran propias del gobierno, lo cual es una monumental falacia, como pensar que también podemos delegar a la clase política la limpieza de nuestros traseros cuando vamos al retrete.

    Al irse los gringos en vez de privatizar las actividades señaladas, se las quedó la clase política; que no desperdiciaron la gran oportunidad de estar metidos en el concolón del chen-chen. Y es que, igual que los zorros aman los gallineros, el politicastrismo ama la conducción de: la educación, el transporte, el agua, la energía eléctrica, la seguridad social, etc., y por ello todas estas andan manga por hombro. La razón es simple; no hay peores empresarios que los politicastros. Ninguna de las actividades mencionadas son gobierno sino el mercado dónde está el chen-chen y donde no deben estar los zorros. Igual que los árbitros de un partido de futbol no deben andar pateando los balones.

    En el ayer de limitada capacidad informativa era relativamente fácil la opacidad en el manejo de la cosa pública, lo cual hoy día está cambiando de manera acelerada y creando crisis para los politicastros, a quienes no les es fácil esconder sus fechorías. Y, por otro lado hoy, que los secretos ya desaparecen, los ciudadanos no pueden seguir ignorando las realidades que les quedan en las narices.

    Antes no se escuchaban críticas al MEDUCA; pero hoy día lo dicen hasta las propias autoridades de dicha institución. Lo que pocos señalan es que educar y gobernar no conjugan. Que la burrocracia es prima de la ineficiencia y pretender que el gobierno pueda administrar una empresa del tamaño y complejidad de MEDUCA es tontería o muchas ganas de sacar ventajas mal habidas; es mantener ignorante al pueblo para estafarles.

    De tanto en tanto hay quienes me invitan a platicar y, entre las cosas que les pregunto es: “¿Para qué son los cupos de taxi?”, y se quedan mudos y sonrientes, pues jamás se los han preguntado. Son los permisos que daba Pedrarias Dávila a quienes querían montar cualquier negocio en la finca del rey; lo cual requería licencia, la cual tenía precio. Hoy el “cupo” es lo que cabe, según la Cosa Nostra de la ATTT. Pero… qué curioso que los Uber y tal, sean mejores y más más económicos. ¡Claro!, entre otra porque no pagan la coima… digo, el cupo.