Categoría: Cultura y Sociedad

  • Francia aceptará donaciones en criptomonedas para la reconstrucción de Notre Dame

    El Ministro de Estado para el Sector Digital de Francia, Cédric O, dijo que está dispuesto a cooperar con las plataformas de criptomonedas para permitir las donaciones de criptomonedas para la reconstrucción de la catedral de Notre Dame. La noticia fue informada por Bloomberg, el 17 de abril.

    Luego que la catedral medieval sufriera un incendio el 15 de abril que casi destruyó el monumento mundialmente famoso, se activaron en forma inmediata las donaciones para su reconstrucción; en solo dos días, las donaciones recaudadas alcanzaron los 900 millones de euros (más de mil millones de dólares).

    Cédric O —cuyo ministerio trabaja bajo los auspicios del Ministro de Economía y Finanzas de Francia, Bruno Le Maire— señaló que el sitio web recién lanzado por el gobierno para las donaciones de Notre Dame se creó extremadamente rápido y hasta el momento no respalda las contribuciones en criptomonedas. “Tuvimos un día para crear ese sitio web. Pero estamos abiertos a discutir con otros. Creo que cuanta más gente traigamos, más dinero podemos recaudar”.

    El ministro aclaró que de concretarse la idea, se aplicarían las mismas condiciones para las criptomonedas que para las monedas tradicionales. Las donaciones deberán llegar directamente a alguna de las cuatro organizaciones aprobadas para la recepción, no se cobrarán comisiones y se recopilará información para las deducciones por impuestos.

    Respondiendo al llamado del presidente Emmanuel Macron para donaciones para restaurar la catedral, y como pionero en el uso de blockchain para el bien social, BCF,  el importante exchange de criptomonedas global Binance, lanzó un canal de recaudación de fondos criptográficos. El nuevo canal de donación está alojado en la plataforma benéfica de Binance, que se lanzó como una iniciativa de The Blockchain Charity Foundation (BCF) y es denominada cryptorebuildNotreDame. Los fondos recaudados se asignarán a las entidades francesas correspondientes responsables de los trabajos de restauración.

    El lanzamiento fue comunicado en su Twitter oficial el 16 de Abril.   A la fecha, la campaña ha acumulado cerca de 70 donaciones en monedas de bitcoin (BTC), ethereum (ETH) y monedas de Binance (BNB), lo que representa un total de 3.1914 de Bitcoin (BTC)  equivalentes a 16778.79  dólares (USD).

    A principios de esta semana, Bruno Le Maire afirmó que la tecnología blockchain es una prioridad para el gobierno de su país. Destacó el progreso regulatorio de la criptomoneda y blockchain anunciado por la Ley PACTE, que fue aprobada por la Asamblea Nacional de Francia a principios de este mes.

  • Se tiene que decir

    Uno  no quiere ser insensible, pero se tiene que decir algo y se va a decir. Por ahora los debates, si bien han demostrado que hay cierta voluntad en algunos candidatos a la presidencia a tomarse riesgos en decir algo nuevo como en el tema de la Caja del Seguro Social, no se ve el deseo de los candidatos, a semanas de las elecciones, de arriesgarse mucho.

    Uno de los puntos clásicos es el tema de la educación. A diferencia de la Caja de Seguro Social, donde evadir el tema y pasarle la papa caliente al siguiente gobierno es imposible en esta ocasión por el riesgo de quiebra de la misma. Ello hace que las entidades financieras internacionales estén muy pendientes de qué va a hacer el próximo gobierno y si no, no harán los préstamos que un gobierno sin ahorros necesita para gastar sin tocar la sagrada y clientelista planilla.

    En la educación y la justicia no se dijo mucho, o si se dijo, quedó en palabras y proyectos grandilocuentes, pero sin demasiado contenido concreto, quizás porque son temas que no van a bloquear préstamos internacionales si no hacemos el intento por resolverlo. En el peor de los casos, la desidia y cobardía de los gobiernos se paga en forma de competitividad disminuida, oportunidades perdidas, peor calidad de vida, marginación social, delincuencia. Así que no hay presión para arriesgarse tocando temas como qué hacer con los gremios magisteriales, becas, etc. Ya que se debatió tanto sobre la beca universal, se pudo hablar del voucher escolar. Si se va a hablar de Constituyente sería bueno tocar el tema de la Asamblea y el de la justicia también. Son temas donde las presiones, el sacrificio y las buenas o malas consecuencias son internas. O sea que si nadie plantea el debate, ni como candidato ni como periodista, el tema se va a quedar sin plantear.

    En educación nadie habla todavía de descentralizar, sino que se sigue en la quijotesca búsqueda del currículo perfecto. Nadie habla de cómo van a lidiar con la oposición de los gremios magisteriales al cambio, y peor aún, con la oposición interna de la burocracia del Meduca. Se habla de más presupuesto y más becas, de más calidad, pero no se explica por qué lo ya existente no funcionó, sino que se reitera a sí mismo. Entiendo, son las elecciones. Las promesas electorales son ideas que suelen cambiar, pero de allí a la demagogia barata solo hay un paso. Había que decirlo y se dijo.

     

  • La Asamblea que se nos viene

    Mientras miramos las carreras de caballos entre Nito, Rómulo, Lombana, Blandón, Ana Matilde, Saúl y Marco, y discutimos la veracidad de las encuestas o los 100 y uno simulacros de votación, o mientras el Tribunal Electoral decide si un detenido preventivamente puede correr para alcalde, nadie se fija en por quién vamos a votar en la Asamblea. Bueno, sí nos fijamos: en la última maleantería de los seguidores de Yaribel Abrego, quien estuvo a punto de ser vicepresidenta en la nómina de su partido, o en el cinismo de Benicio y otros de los diputados del PRD que hacen que la gente que pensaba votar por Nito los vea y se le pase, o en la telenovela de la Levy, entre otros; pero no pasa mucho más de la indignación en las redes sociales. La campaña del “no a la Reelección” se mantiene, pero no sabemos cuánto va a calar en un electorado panameño que detesta el clientelismo de otro, pero adora el clientelismo de su propio diputado. Puede ser que tengamos una Asamblea renovada, o puede ser que tengamos la misma Asamblea con pocas caras nuevas. Y nada nos garantiza de los diputados nuevos que no quieran seguir los corruptos y clientelistas pasos de los diputados anteriores. Total, si el sistema es corrupto, las personas van a tender a corromperse.

    Yo ni siquiera sé por quién voy a votar para diputado. Dos meses de campaña son muy pocos para aprender a conocer a los candidatos a presidente, pese a su exposición nacional. Son muchos menos para aprender a conocer a los candidatos a diputado. Decir “no a la reelección” es fácil. Total, ya se sabe por quién NO se va a votar, pero ¿qué pasa cuando se está en la mesa de votación y se tiene que decidir por cuál se va a votar’. Y lo peor, por ahora casi todos las promesas de campaña son de diputados y diputadas prometiendo que van a pasar leyes donde se gasta el dinero de otros, o sea, de los contribuyentes. Pero todos parecen ignorar el elefante en la sala…… ¿Qué van a hacer estos renovados aspirantes a diputados con la Asamblea si son electos? Porque éste es el verdadero problema.

    Por ahora pocos o ninguno han dicho que de ser electos promoverán reformas constitucionales y legales para reformar la actual Asamblea de Diputados. Pocos o ninguno. Y si estas reformas no se hacen, la corrupción en la Asamblea seguirá, solo que con nuevas caras.

    Ideas como acortar el período de los diputados permitiendo las elecciones de medio término cada dos años y medio en una asamblea monocameral o en la cámara baja en una bicameral. Cosas como establecer una Asamblea Bicameral, con la cámara superior formada por diputados nacionales, que se elija un tercio cada 4 años, para que no coincida con ninguna elección presidencial. La prohibición de partidas circuitales, la eliminación de los suplentes, las restricciones a la cantidad de personas que los diputados puedan nombrar tanto en monto como en los salarios. La eliminación de los privilegios fiscales. Es una inmoralidad que quienes deciden sobre establecer impuestos y cómo gastarlos, puedan eximirse de tener que pagarlos. Que quienes establecen delitos y penas por ley, hacen más difícil que se les investigue por estos delitos.

    Por ahora solo tres candidatos a presidente hablan de constituyente. Por ahora casi todos los candidatos a presidente hablan de reformas a la constitución. Por ahora se habla mucho del cómo reformar la Constitución, pero se habla poco de lo que queremos reformar. Y lo más lamentable es que de ese “no a la reelección”, los nuevos aspirantes a diputados, los llamados a sanear el sistema, tampoco hablan del tema. Lástima.

     

  • Un tema de momentos

    Dicen que en la política el panameño apuesta a ganador, como en una carrera de caballos. Quizás porque las diferencias ideológicas entre los partidos políticos que no sean los comunistas mesiánicos y sectarios del FAD son tan pequeñas, que los partidos y los candidatos son prácticamente intercambiables, y la única diferencia es la capacidad del candidato de pagarte cosas gratis en campaña o en darte algún puesto público en el Estado si gana. En otras palabras es una apuesta económica real, no un voto por convicciones, donde no es fácil distinguir quién tiene convicciones o no, y se vota al menos malo o al que me resuelva.

    Lo bueno es que parece que en esta elección el menos malo pero bien clientelista de los partidos políticos principales va ganando. Esto permite a los pocos panameños que detestamos el clientelismo pero al mismo tiempo estamos cansados de votar en contra de la permanencia en el poder del partido que nos ha robado los últimos cinco años, o sea de votar a favor de la alternancia en el poder, poder votar libremente por el candidato de nuestra elección aunque no vaya a ganar. Porque sabemos que por ahora el gobierno actual tiene pocas oportunidades de permanecer el poder aunque literalmente vendan a sus madres por un puñado de votos. Así que por primera vez se puede votar pensando no en esta elección sino en el futuro.

    Sorprendentemente hay un fenómeno similar al de la elección de 1994, cuando la candidatura de Rubén Blades galvanizó a la juventud. En esa instancia, los partidos tradicionales ganaron. El PRD que tiene el piso electoral más grande ganó en esa ocasión y es favorito para ganar de nuevo.  Papa Egoró no quedó en una posición comparable a los candidatos de los partidos tradicionales, pero quedó cercano a éste. Entonces Rubén Blades cometió el error de irse del país. Y su momento político se perdió para siempre.

    En esta elección puede pasar lo mismo. Que un candidato independiente quede en un respetable cuarto lugar o inclusive más arriba. El resultado será que tendrá que tomar una decisión, puede darse por satisfecho y una este resultado para pedir un puesto en el próximo gobierno, o bien puede aprovechar este momento político para tratar de consolidar a los votantes que depositaron sus esperanzas en él y formar un movimiento político que eventualmente se convierta en un partido político. Para esto requiere la toma de decisiones inmediatas porque la vida política como la vida en general se compone de momentos que no vuelven. Y para esto se requiere de tener alguna ideología que le dé algo de identidad.

    En un país donde todos los candidatos de partidos principales, con excepción del FAD y casi todos los candidatos independientes hablan casi lo mismo, y los candidatos han demostrado un temor a las autoridades eclesiásticas firmando casi todos el pacto por la familia, un pacto hecho expresamente para discriminar a las minorías sexuales, solo el candidato que logre tener una marca que lo diferencie, podrá lograr que su partido subsista; o si es independiente, lograr convertir los votos que saque en un caudal de votos para la próxima elección.

    Muy pronto veremos quién es el que tiene el momento político.

  • ¿Entienden los periodistas qué es un debate?

    El formato de “debate” ya cansa. Digo, seamos honestos, no son debates, son paneles donde se le da a cada candidato un tiempo para criticar sus ideas. Y meter el clásico comercial “vota por mí” o “fulano no hizo nada cuando tuvo la oportunidad”. Punto, no es nada mas que esto. Por favor, no lo llamemos debate.

    Los periodistas que hacen las preguntas simplemente no están a la altura para hacer preguntas profundas. Y el formato no se presta para que los candidatos discutan las ideas o propuestas de los otros candidatos. Un debate debe ser una modo no solo de exponer ideas distintas entre dos o mas personas. Pero el formato varía. Por ejemplo en el caso de un debate tipo Karl Popper las personas podrían exponer sus argumentos sobre el tema sin interrupción, luego exponen sus contra argumentos a los que luego permiten que varios interlocutores distintos al moderador, hagan preguntas, y que los participantes puedan hacerse preguntas y contra argumentaciones al respecto. Este es el mejor tipo de debate sobre temas políticos.

    El moderador modera, y solo hace la primera pregunta para organizar los temas del debate, las demás preguntas las hacen otras personas y quienes debaten. Un buen debate no sólo nos permite conocer las ideas de quienes debaten, sino su personalidad, capacidades intelectuales, y madurez emocional.

    El debate actual ya ha demostrado ciertas cosas. La primera es que Maribel Gordón demuestra que los intelectuales de izquierda tienen todavía la capacidad de dominar el discurso político, porque la mayoría de sus opositores no tienen la capacidad intelectual ni valor moral para rebatirlo. Que Blandón efectivamente parece avergonzado de ser el candidato panameñista y Rómulo Roux el del Cambio Democrático. Que Nito juega a no perder más que a ganar y que la cautela parece ser el rasgo dominante de su personalidad. Que Ana Matilde, Lombana y Ameglio demuestran el problema de las candidaturas independientes para presidente, la ausencia de un staff con experiencia en atender los problemas del país fuera del argumento de “no somos los corruptos de siempre”. Que Saul Mendez seguirá con el mismo librito ideológico de siempre, o sea, ser Maduro volumen dos.

    Si hubieran seguido el consejo de hacer un Bingo, bueno el bingo se hubiera llenado. Digo, controlar las importaciones, cerrar AUPSA, revisar los Tratados de Libre Comercio (con el Donald de presidente de los USA, cómo no!), dar estatus constitucional al proteccionismo (adiós OMC), eliminar monopolios y oligopolios, sin dar pistas de cómo la ley proteccionista que ellos defienden, de hecho los fortalecería, igual que los controles de precios que algunos defienden. Ameglio prometió mas BDA y Banco Nacional.. o sea préstamos políticos.

    El tema es que ni los que preguntan, ni los que responden ven el gran elefante en el salón. El consumidor. Porque pareciera que elegimos políticos para que apoyen a los productores agropecuarios. No para que los consumidores panameños tengan comida sana y barata que no es lo mismo ni se escribe igual. Estas son las preguntas que ayer no se hicieron correctamente.

    Porque hay dos países donde se ha pasado, por las buenas o por las malas, a un modelo agrario exportador tras haber visto cómo el modelo anterior, de substitución de importaciones a modelos de exportación competitivo que añaden valor a la economía nacional. Por las malas fue el Chile del dictador Augusto Pinochet. Por las buenas fue la Nueva Zelanda en dos gobiernos distintos de partidos opuestos, usando el método de consensos y políticas de Estado.

    Sueño que algún día en el tema del agro, Panamá pueda ser Nueva Zelanda. Pero para eso necesitamos intelectuales y académicos, que a diferencia de Maribel Gordón, no tengan como benchmarking la Venezuela de Nicolás Maduro, o políticos que no tengan como norte la España de Felipe II. Personas que se atrevan a poner las ideas en el debate y políticos que se atrevan construir consensos para llevarlos a cabo. Y por favor, periodistas que se atrevan a hacer las preguntas correctas y fomentar el debate en serio. Todo esto ha faltado en los debates de esta semana.

  • El Bingo electoral

    Ayer fue el debate/panel de los vicepresidentes y salvo la ausencia del candidato Casis, no hay nada nuevo sobre el sol. O sobre las luces LED.  Los candidatos dijeron y repitieron lugares comunes, evadieron e hicieron campaña.

    Para el próximo debate propongo hacer un Bingo y juego de borrachos. Por cada lugar común que diga un candidato se tomará un trago y se pondrá una ficha en el Bingo. El primero que llena el Bingo se gana una Botella de agua. Para que los evangélicos puedan participar.

    En el Bingo propongo una serie de palabras y expresiones. Estos serán los campos:

    • Yo apoyo a la familia tradicional
    • Auto sostenible
    • Fomentar las exportaciones.
    • Consumir el producto nacional
    • Apostar por la juventud
    • Apostar por la educación
    • Parar las importaciones
    • En mi gobierno X será gratis (o subsidiado por el Estado)
    • Hay una mala distribución de la riqueza
    • Hay que eliminar AUPSA
    • Tecnificar el agro
    • Tienen al productor abandonado
    • En mi gobierno la cosa será diferente
    • No voy a privatizar X cosa
    • El matrimonio es entre un hombre y una mujer
    • Yo voy a parar la corrupción
    • El presupuesto alcanzaría de no ser por la corrupción
    • Para salvar la Caja del Seguro Social voy a hacer que todos paguen sus cuotas a tiempo

    Por cada vez que un candidato diga algo así, se pone una ficha en el bingo y se toma un trago.

    Creo que es la única manera de hacer unas elecciones, que pueden ser cruciales para el futuro de país, entretenidas. Porque por ahora, salvo predeciblemente los candidatos del FAD, los demás candidatos parecen decir lo mismo. Solo a Nito Cortizo y a Carrizo se lo justifico porque son los que van a la delantera y tienen que cuidar su ventaja, así que tienen que cuidarse de no cometer errores. Lo que no se entiende es cómo los demás candidatos, los cuales deben ver como ganan votos, son tan conservadores y aburridos que solo compiten por decir los mismos lugares comunes. Todo como si el país pudiera darse el lujo de esperar.

    Por lo menos con el bingo que propongo nos podemos librar del aburrimiento en estas elecciones.

  • Un problema de mujeres?

    Como hoy, día que redacto mi columna, es el día internacional de la mujer, debo hacer varios comentarios sobre el feminismo.

    Los reaccionarios de todo tipo ven mal al feminismo, mientras que para todas las izquierdas, el feminismo es prácticamente un señalamiento de virtud. Soy progresista, ergo soy feminista y viceversa. El problema es que hay diversos tipos de feminismo, y como dice la feminista disidente Camile Paglia, casi todos vienen de Rousseau.

    Rousseau es el creador del mito del buen salvaje, en el cual la humanidad vivía un estado mítico de naturaleza, donde todo era lindo e idílico, hasta que un pecado original de la sociedad, rompe ese equilibrio y lanza a la humanidad a una larga caída, donde las personas nacen buenas, pero la sociedad las corrompe. Este pecado original puede ser la propiedad privada de los medios de producción para los socialistas, el patriarcado para las feministas que vienen de Rousseau, o sea casi todas, el separarse de la naturaleza para los ecologistas radicales, el comer carne para los veganos, en fin. Como todos estos movimientos tienen una rama Rousseauniana, el resultado es que suelen combinarse bastante bien. En movimientos socialistas feministas, o en movimientos ecologistas socialistas. Sin embargo no caigamos en el error conservador de pensar que todos estos movimientos tienen que ser rousseaunianos.

    El feminismo siempre ha existido, siempre ha habido mujeres que cuestionan su estatus social inferior. Preocuparse por el medio ambiente empezó como un movimiento conservador. El socialismo de naturaleza religiosa siempre ha existido.

    El feminismo moderno empezó como una preocupación liberal por la falta de igualdad legal y de libertad personal de las mujeres, condenadas a no tener propiedad, a no heredar, a pasar de la tutela de su padre a la de su marido. La primera oleada del feminismo buscaba la igualdad legal más que todo, el derecho al sufragio universal y la igualdad legal para ser propietarias y ejercer profesiones. Este movimiento era más bien de clase media y alta. Al mismo tiempo surge un feminismo más proletario de trabajadoras de las industrias textiles, que combina las preocupaciones sindicales de la época como vacaciones, días libres, mejores condiciones de trabajo. Ese es el inicio de los distintos feminismos socialistas.

    La primera oleada del feminismo del siglo XIX a la primera mitad del Siglo XX, era tanto liberal como socialista, y se centraba en lograr derechos legales. La segunda oleada del feminismo es más bien de clase media y surge en la segunda mitad del siglo XX, era más de tendencia liberal social, y se centraba en cambios de actitudes sociales, más allá de los cambios legales. Por ejemplo el derecho de la mujer a su sexualidad, el derecho de la mujer a gozar de su cuerpo mediante el control de la natalidad y el aborto, la igualdad salarial, y estar libre del acoso.

    Este feminismo de segunda generación se aparta más del liberalismo, ya que por ejemplo implica no tanto la igualdad legal salvo en temas como el control de la natalidad y el aborto, sino acciones afirmativas del estado sobre la esfera privada, en temas como el acoso sexual, la discriminación laboral, la violencia doméstica y la maternidad. Esto aparta al feminismo un poco del liberalismo clásico. Y el individualismo en los temas sexuales lo aparta del comunismo tradicional que es algo puritano.

    Lo cual nos lleva a la tercera ola del feminismo, fundamentada en el postestructuralismo francés. Esta se aparta totalmente del liberalismo clásico e inclusive se puede hablar de un feminismo no-liberal. Si la primera ola busca la igualdad ante la ley del feminismo clásico, y la segunda buscaba lograr esa igualdad de manera más efectiva en la vida cotidiana, en la tercera ola, busca eliminar el patriarcado de las mentes de las personas mediante la modificación de la conducta y el lenguaje. Ya no es la igualdad legal o la acción afirmativa del estado en las esferas de la vida para garantizar esta igualdad. Ahora la masculinidad, el “male gaze”, o sea la lujuria masculina, el lenguaje sexista (básicamente todo el lenguaje), el man splaining (o sea el explicar cosas desde una actitud de superioridad masculina), la interseccionalidad, que lleva a la práctica la idea Nietzscheana de que no hay verdades sino voluntades de poder, ver “man xplaing”, han llevado a la tercera ola de feminismo a ser un feminismo iliberal, que sanciona códigos de conducta, códigos de lenguaje, o sea censura, que hace muy difícil identificar la verdad objetiva en favor de una subjetividad total, determinada por el género, pero que al mismo tiempo busca negar la idea de género. Esto ha llevado a un caos intelectual en las universidades y a una reacción contraria al feminismo, que vemos en personajes como Donald Trump y Jair Bolsonaro. Y no serán los últimos.

    La idea de un feminismo más relajado, seguro de sí mismo y liberal en su idea de buscar tanto la libertad, la igualdad y la fraternidad, ha sido reemplazada por el feminismo de los códigos estrictos y las políticas de identidad. Esto no solo ha ralentizado el feminismo, sino que ha provocado una reacción contraria al mismo.

    La idea de un feminismo liberal, donde se defienda la idea de que la mujer tiene el mismo derecho a decidir sobre su vida, propiedad y buscar su felicidad personal (que tiene un hombre), es liberal y es feminista. El problema es cuando se quiere actuar coactivamente sobre toda la sociedad para que cambie de acuerdo con los ideales feministas porque el patriarcado, que puede tener alguna razón biológica que explique por qué ha durado tanto y se presenta en casi todas las culturas humanas, sea erradicado porque es el pecado original que impide regresar a la humanidad a su estado de virtud original. Ese tipo de feminismo no es liberal. Es hermano del socialismo e imposible sin coacción estatal.

  • Panamá después de Maduro


    Unos turistas me preguntaban por qué las prostitutas en Panamá son colombianas, venezolanas y cubanas. La respuesta es sencilla. Son países con mujeres atractivas que han cometido serios errores históricos en su economía. Y Panamá ha sabido aprovecharse de ello, y no solo en el mundo de la prostitución. Los errores de las dirigencias de Colombia y Venezuela han sido la ganancia de Panamá. Maduro puede que se vaya, en un mes, en un año, o en 10 pero tarde o temprano se va. Y no sabemos el escenario que puede ser una Venezuela post maduro. Puede ser tipo Rumania, donde el Chavismo y los militares controlan el Estado, aunque dejando que la oposición pueda compartir el poder; puede ser como Irak, el gobierno totalmente en manos de la oposición y los remanentes del chavismo en la guerrilla. O peor, tipo Libia, en la cual el país queda en manos de facciones armadas por un buen rato.

    El problema es que aunque no nos guste y lo neguemos, Panamá se ha beneficiado enormemente de los errores del chavismo tardío y del madurismo.

    Dependiendo qué pase en la Venezuela post Maduro y cuánto dure el período de transición, en algún momento la comunidad venezolana que vive en Panamá va a querer regresar a su país. Algunos lo harán inmediatamente, otros de manera gradual, dependiendo de cómo sea la Venezuela post Maduro. Muchas personas piensan que los venezolanos son inmigrantes y que no van a regresar, pero ellos son más bien exiliados y refugiados, eso explica sus problemas de adaptación, y es muy probable que solo aquellos que tengan negocios muy prósperos en Panamá no quieran regresar a su tierra.

    Este regreso gradual de los venezolanos a su tierra va a tener un efecto en la economía panameña. Los panameños nos hemos creado una reputación de xenofóbicos y legalmente a los venezolanos que tienen hijos en Panamá, se les cierran muchas puertas en las carreras profesionales, muchos de ellos ya están en edad universitaria, sus opciones son nacionalizarse o irse a un tercer país. Probablemente muchos decidan regresar a su país. Otros profesionales venezolanos están subempleados, odontólogas trabajando de vendedoras, abogados manejando restaurantes, contadoras de meseras y el proteccionismo laboral del panameño, del que el gobierno Panameñista es fiel defensor, hace duro que esos profesionales puedan desempeñar las carreras para las cuales se prepararon, así que la opción va a ser nacionalizarse o regresar a su país tarde o temprano. Si esta opción está abierta lo van a hacer.

    Hasta los empresarios venezolanos exitosos saben que Venezuela tiene un mercado potencial mucho más grande que el panameño. Así que muchos regresarán a su país o vivirán a caballo entre Panamá y Venezuela.

    Ahora bien, ¿qué efecto puede tener esto con respecto a la economía Panameña? Veamos.

    1. El mercado inmobiliario se va a deprimir más.

    La sobre oferta de los últimos años, la subida de las tasas de intereses hipotecarios, de por sí hacen que los precios de las viviendas caigan, y se vendan menos. Los precios de las viviendas deben bajar. Si muchos venezolanos quieren regresar a su país, probablemente vendan sus viviendas con pérdidas pero que igual les permiten comprar bienes en la deprimida Venezuela a bajo costo. Esto va a poner muchas viviendas a bajo costo en el mercado. Quien posea a ahorros se va beneficiar enormemente, pero está claro que la sobre oferta de viviendas va a hacer que los precios caigan y va a bajar la industria de la construcción de nuevas viviendas destinadas a grupos altos o medios. Lo mismo le va a suceder a los alquileres de habitaciones o cuartos o de locales comerciales.

    1. Las escuelas privadas van a sufrir.

    Muchas escuelas y universidades privadas estaban en rojo, y la emigración venezolana permitió que sus hijos sacaran del rojo a estas escuelas y universidades, las cuales poco a poco pueden volver al rojo si no encuentran nuevos clientes.

    1. Los depósitos se van a retirar.

    Poco a poco el dinero de muchos depósitos bancarios regresará a Venezuela. El bolívar siempre ha sido inestable; inclusive antes de Chávez, la inflación promedio era del 30% anual lo que hacía necesario tener depósitos en divisas en el extranjero si se quería ahorrar a largo plazo, así que los depósitos no regresarán a Venezuela en masa, pero el estado de depresión de la economía venezolana será tal que quien tenga ahorros en el extranjero podrá usarlos para adquirir bienes raíces baratos en Venezuela. Así que los depósitos pueden bajar de todas maneras.

    En general, todo el sector privado se beneficia de la inmigración venezolana. Es cierto que aumentan la competencia por trabajos o negocios, pero por otro lado un inmigrante necesita alimentar a sus hijos, educarlos, pagar hospedaje o comprar casa, comprar ropa, alimentos, muebles; en otras palabras, probablemente ocupe un puesto de trabajo pero crea muchos más en otros lugares.

    Ahora el regreso de estas personas y sus dineros hacia sus países va a tener un efecto negativo en la economía nacional si no buscamos una fuente de ingresos alternativa. Y por lo que veo eso queda para el próximo gobierno.

  • ¿Cuál debate?

    El Panel de los candidatos, mal llamado debate porque más bien fue una entrevista colectiva donde los candidatos no debatieron propuestas sino que presentaron sus respuestas a preguntas concretas hechas por los periodistas. Pero no debatieron las propuestas entre ellos. Era un panel y no un debate.

    Este es el formato blando del Tribunal Electoral Actual, que en su afán de eliminar las campañas sucias que ofenden a los ciudadanos, ahora las campañas son tan limpias que aburren al ciudadano. El debate lo gana no el virtuoso, sino Juan Jované los ganaría todos, sino el que no mete la pata y da seguridad. El que juega para no perder. Los que necesitan debatir para ganar votos no ganan nada con ese formato de “debates”. Pero a otros candidatos los ayuda bastante.

    Los políticos juegan para no perder, no para ganar. Y eso se vio en el debate de ayer. Todos, con las probables excepciones de Lombana y Genaro López, jugaron a lo seguro.

    El resultado es más o menos el mismo. No habrá cambios significativos en Salud, Educación, en la Caja de Seguro Social y en la política agraria. Será más de lo mismo; se le va a tirar más dinero al sistema sin cambiarlo, “solo que esta vez sí funcionará”. Más regulaciones de precios, más burocracia. ¿Qué puede salir mal?

    Y en el agro, mejor ir para atrás, a la substitución de importaciones, a la autarquía. Porque eso sí va a resolver el problema de los productores panameños aunque no el problema de los consumidores o el de la fábrica de pobres que es el trabajo agrario. Yo pensaba que los políticos trabajan para los consumidores y no para los productores, pero me equivoco. Los consumidores votan, pero los productores hacen donaciones de campaña y trancan calles. Claro que “la culpa es de los intermediarios y de AUPSA”. Dar un giro de 180 grados a la política agraria y tratar de imitar a Nueva Zelanda, ver temas como derechos de propiedad sobre la tierra están totalmente fuera del radar. Sólo Nito trató el tema de la OCDE y la Unión Europea. Para los demás este tema no existe. Y Genaro era de esperarse, trataría de imponer una Ley de Precios Justos a la venezolana, ¿qué rayos puede salir mal?

    En otras palabras, parece que gane quien gane en el 2019, el país va a seguir en la misma línea de Martinelli y Varela, de tirarle dinero de deuda a los problemas a ver si se resuelven solos, de volver a las protecciones agrarias y controles de precios para que en el agro todo siga como está.

    El problema es que cada vez hay menos dinero que tirarle a los problemas. Como descubre Varela, las recaudaciones de ingresos caen. Cuando la economía está bien, se pagan impuestos con los ingresos, pero si estos ingresos bajan, los ingresos fiscales caen también. Pero casi todos los políticos ayer parecen no darse cuenta de esto. Prefieren mantener la fachada de que Panamá es un país rico por magia y que siempre van a tener dinero que tirarle a los problemas. Y si realmente creen esto, nos vamos a estrellar y duro.

    El aburrimiento me mata. Porque en este caso el aburrimiento es resultado de evitar tratar de decir las cosas por su nombre, y eso nos va a matar a todos.

     

  • Llega el Año del Hidalgo

    En México hay un dicho que se puede aplicar al final de gobierno de cada período en toda Latino América, “este es el Año del Hidalgo, bien pendejo es quien deje algo”. El Año del Hidalgo es una institución política en México y también en Panamá. Es el último año de un período de gobierno, donde los funcionarios descubren, como en la canción de Wilfrido Vargas, el poco tiempo que les queda como funcionarios y comienzan “coge aquí, coge allá, coge allá, coge aquí, coge aquí, coge allá”.

    Ese es el año del Hidalgo en pocas palabras. Como nuestras sociedades de herencia colonial ven el servicio público como una manera de avanzar socialmente, servirse personalmente del servicio público es perfectamente aceptable. Y por supuesto, la tolerancia social hacia esto, se traduce en un Ministerio Público poco propenso a investigar y a un Órgano Judicial poco propenso a sancionar. Al no haber incentivos para no ser corrupto, muchos eligen serlo. Uno de los detalles que los estatistas de izquierda y derecha suelen olvidarse es que los servidores públicos son seres humanos con sus propias motivaciones personales más allá del servicio público, sólo que éstas, como ha demostrado la economía del “Public Choice”, canalizan sus motivos de manera distinta que los ciudadanos particulares en la empresa privada.

    Una de las tentaciones de todo servidor público es la de perpetuarse en el cargo; los panameños sabiamente la hemos limitado en el Ejecutivo mediante la figura de la no reelección presidencial. Esto limita esta tentación no sólo en el Presidente de la República, sino en muchos funcionarios con mando y jurisdicción que saben que no van seguir gozando de las mieles del poder después de 5 años.

    El problema es que esto si bien evita el mal mayor, nos deja el mal menor. El Año del Hidalgo o sea saber que te vas, así que no vas a dejar ni el papel higiénico de los baños al siguiente gobierno. Y tratar de rebuscarse como sea y donde sea. Si tienes que entregar la economía del país al FMI para lograr préstamos de último minuto que te puedas gastar antes de las elecciones tratando de no hacer lo que no hiciste en cinco años, lo vas a hacer. Si te tienes que pelear con los gringos mirando al otro lado en los movimientos raros en la frontera, lo vas a hacer. Si vas a tratar de gastarte todo el presupuesto del estado antes de Julio para no dejarle nada al siguiente gobierno, lo vas a hacer. Lo que importa es que los tuyos coman antes de las elecciones. Y como el pez se pudre por la cabeza, los funcionarios menores, que saben que sus puestos van a estar en juego la segunda mitad del año porque el partido que viene va a querer nombrar a su gente, a coger aquí y allá o a pedir coimas y a hacer favores. Porque saben que fuera de la planilla hace más frío y tienen que guardar para el invierno.

    Los diputados son otra historia. No hay límites a la reelección de los mismos, y estos han sabido vender sus votos a los ejecutivos de turno a cambio de tener suficiente grasa clientelista con las cuales mantener sus maquinarias electoreras andando. Hay un movimiento de bases por la no reelección de los diputados. Simpatizo con el mismo. Los malos diputados no deben ser premiados con la reelección; sin embargo, la cultura del clientelismo es demasiado fuerte. Para el votante promedio, un buen diputado es el que trae gasto clientelista a sus comunidades, aunque su papel para el común de la nación sea funesto. Una de las medidas propuestas sería reformar la Constitución para limitar la no-reelección de los diputados. No es mala idea, hay diputados que prácticamente han vivido toda su vida de la planilla. Lo malo es que limitarla a un solo período como sucede en el ejecutivo, trasladaría el efecto del Año del Hidalgo a la Asamblea de Honorables Diputados. Si negocian todo ahora mismo, se pueden imaginar lo que llegarían a negociar si saben que tienen que ir de todas maneras y los votantes no los pueden castigar con la no-reelección o premiarlos con la reelección. De hecho, el debate sobre la penalización de la evasión fiscal dejó claro que los diputados con menos oportunidad de reelegirse eran los más dispuestos a aceptar los argumentos del gobierno. El Año del Hidalgo es una realidad.