Categoría: Cultura y Sociedad

  • Candidata presidencial recauda donaciones electorales mediante plataforma blockchain en Brasil

    Marina Silva, pre-candidata a las elecciones presidenciales de Brasil en 2018, parece haber tomado una iniciativa un tanto disruptiva: utilizar blockchain para registrar las donaciones a su campaña política.

    La candidata utilizará la plataforma Voto Legal, que utiliza la tecnología de Decred. De acuerdo con la empresa de blockchain, ‘Marina será la primera pre-candidata a la presidencia a utilizar el blockchain de Decred para hacer las donaciones a su campaña transparentes y rastreables’. Con la plataforma Voto Legal todos los ciudadanos estarán aptos para acceder al historial de financiamiento de la campaña de la candidata.

    Otros colaboradores del proyecto son la iniciativa del Movimiento en contra de la Corrupción Electoral (MCCE) y la empresa AppCívico, quienes han tenido una participación activa en estos procesos desde hace unos años.

    De acuerdo con el sitio web oficial de la plataforma, se determina lo siguiente: La plataforma Voto Legal fue idealizada de acuerdo con la legislación actual electoral y forma parte de un nuevo ciclo de donaciones electorales en Brasil, facilitando y estimulando la participación de los ciudadanos, que buscan propuestas de candidatos para definir no sólo su voto, sino también para realizar su contribución en valores y servicios. Cuanto mayor es la participación popular en una campaña, más viable se vuelve financieramente.

    Img: livecoins

    Asimismo, agregan que:

    Voto Legal se basa en un software libre, de bien público, que tiene una licencia libre para que pueda ser utilizado por cualquier candidato y también ofrece todas las funcionalidades necesarias para que cualquier ciudadano pueda efectuar una o más donaciones para candidatos de manera segura y transparente.

    El software basado en la tecnología Decred fue, incluso, homologado por el TSE (Tribunal Superior Electoral). Cabe señalar que  Decred es una moneda descentralizada e híbrida entre PoW (Proof of work)  y PoS (Proof of Stake). Con un número finito de monedas (20,999,999.99800912) Decred está fundada desde cero ya que los desarrolladores vieron en el crecimiento del Bitcoin problemas en la gobernabilidad.

    Al entrar en la página de Decred podemos ver las estadísticas y también sus principios reflejados en una Constitución donde marca de manera clara que la gobernabilidad de la moneda está en los usuarios.

    Marina Silva, que ya demostró grandes intenciones de concurrir a la presidencia, lanzó su sitio de financiamiento colectivo este martes, 17 de julio, que lleva el nombre Doe Marina y se puede acceder a través de este enlace.

    El sitio de recaudación de donaciones es la herramienta que utiliza la plataforma de Decred. Las donaciones serán aceptadas en reales, a partir de R $ 10,00, que pueden ser pagados con tarjeta de crédito o cheque. La meta de Marina es recaudar R $ 100 mil para realizar eventos en capitales por todo Brasil. Hasta el cierre de este artículo, ella ya había recaudado R $ 75.867 a través de 605 donaciones.

  • El arte de negociar con los chinos: Consejos prácticos

    El 9 de julio de 2018, Panamá y la República Popular China iniciaron la primera ronda de negociaciones de un tratado de libre comercio (TLC), el cual se espera que abra grandes oportunidades de negocios a los empresarios panameños. De ahí, nace la importancia de profundizar en la milenaria filosofía china que rige toda la vida de los chinos, incluso en los procesos negociadores y forma de hacer negocios con empresarios occidentales. Por un lado, la influencia del confucionismo y del taoísmo está presente en la forma de pensar y actuar de los chinos, y por el otro, las reglas contenidas en la obra de la literatura clásica china “El arte de la guerra” de Sun Tzu, que incluye los conceptos de estrategia y táctica, son reproducidas por los chinos a la hora de hacer negocios. De hecho, la Bolsa de Wall Street ha señalado que esta obra se ha convertido en el libro de culto en el mundo de la economía y empresa.

    En una relación de negocios con interlocutores chinos, la confianza y la paciencia son características claves. Mientras que los occidentales dan mucha importancia a la formalización del contrato, los chinos anteponen la palabra y la amistad  a las disposiciones normativas. Es por ello, que en los procesos de negociaciones comerciales es fundamental invertir más tiempo y esfuerzo para crear de antemano una relación personal sólida que genere confianza.

    China es una sociedad de clanes, basada en el grupo, que durante milenios opera bajo el sistema del guanxi, compleja red de relaciones o conexiones sociales aparejadas de una gran responsabilidad en términos de intercambios sociales y reciprocidad. Si bien es posible hacer negocios en China sin guanxi, no es posible desarrollarlos o hacerlos prosperar a largo plazo ignorándolos. Cabe destacar, que las empresas extranjeras suelen contratar a personas de nacionalidad china que tengan una importante red de contactos relacionadas con el proyecto en cuestión, tanto a nivel municipal, como provincial o nacional,  para abrir puertas y tener acceso a personas influyentes que sean útiles o ayuden a resolver situaciones delicadas. En el contexto empresarial de China, las actividades de los guanxi son consideradas éticamente aceptables y se diferencian claramente del soborno o la corrupción.

    El gigante asiático es también una sociedad altamente jerárquica en la cual el estatus y la imagen son altamente valorados. La noción de “guardar la cara” (“mianzi”) es extremadamente importante. El humillar aun no intencionalmente, o contradecir a un interlocutor chino frente a terceros puede poner en peligro meses de negociaciones y hasta acarrear la ruptura de la relación comercial de manera irremediable. Los chinos son también muy sensibles a su posición jerárquica en las estructuras sociales, por lo que hay que evitar la camaradería en una negociación. Al entablar una conversación, es muy importante siempre mirar a la cara del negociador y no al traductor a fin de hacerlo sentirse cómodo sin importar la barrera del idioma.

    Chunyan Li, consultora china residente en Francia, ofrece consejos prácticos a empresarios franceses en un libro cuyo título es “Réussir sur le marché chinois” (Tener Éxito en el Mercado Chino) para decodificar un país que aún es misterioso y evitar malentendidos a la hora de negociar, advierte ella. El modelo de negociación china es circular y no secuencial como la occidental. Ellos consideran los cambios como una constante y manejan las tareas de manera más fluida. Las estrategias se orientan más al largo plazo que al corto plazo. En la mente de los negociadores chinos, el cambio es aceptado como algo normal y no como un factor de inestabilidad, de manera que siempre intentarán pedir renegociar si las circunstancias se los permite. El proceso de decisión suele llevar más tiempo, pues analizan los temas con prudencia y el consenso del grupo prima sobre el espíritu individualista.

    Es preciso también comprender la influencia del taoísmo en el estilo de negociación de los chinos. Esta filosofía se basa en la no intervención en el curso natural de las cosas y en su aceptación. La mejor ilustración es la frase de Lao Tze “El mejor luchador nunca se enfada”. Por consiguiente, el estilo, por ejemplo, de negociación anglosajona de enfoque frontal y directo con técnicas de persuasión agresivas debe proscribirse con los chinos, ya que toda demostración de fuerza es percibida como una debilidad. Ellos practican el arte del compromiso y evitan las confrontaciones directas para no “perder la cara” frente a los demás. A manera de comunicación implícita (“hanxu”), un chino intentará primero por todos los medios evitar o eludir conflictos haciendo rodeos frente a la cuestión, con la esperanza de que el interlocutor entienda el mensaje. Estos patrones diferentes de comunicarse pueden conducir a malentendidos u ofensas no intencionadas.

    De lo anterior se desprende una lección práctica: En el marco de un partenariado con los chinos, se recomienda evitar los procedimientos judiciales o de arbitraje en caso de conflictos. Es aconsejable comenzar por buscar un compromiso, de lo contrario, se abre inmediatamente el camino a un conflicto mayor. Un enfrentamiento público será interpretado como una traición al principio de amistad y confianza, con efectos tremendamente negativos en la imagen proyectada hacia su sector de actividad y sus relaciones posteriores con otras empresas. Los expertos aconsejan que las disputas sean tratadas muy temprano mediante conversaciones conciliatorias  amigables  y de manera discreta.

    Chunyan Li explica que para el chino, no existe ni el sí ni el no rotundo. Cuando dice “sí”, significa “estoy escuchando” y no “estoy de acuerdo”. Cuando se trata de decir que “no”, los chinos prefieren responder “no estoy seguro” o “lo pensaré”. Un chino se siente avergonzado de rechazar algo de manera directa para no hacer “perder la cara” de su interlocutor o romper la atmósfera armoniosa. Decir “no” todavía parece difícil para los chinos pero un poco menos para las nuevas generaciones que han sido occidentalizadas. Si le parece mal una propuesta, dirá “si, parece interesante”, o “bueno, la estudiaré”, lo cual significa “no”. Estas serían las pistas para reenfocar la estrategia o condiciones comerciales. Una forma de dar su “si”, sin que sea definitivo, podría ser “estamos bastante satisfechos”.

    En síntesis, más allá del conocimiento en finanzas y economía, el conocimiento del comportamiento social, normas protocolarias y de comunicación china son esenciales para llevar a buen puerto cualquier negociación con este país. Los empresarios europeos que han tenido éxito en China coinciden en afirmar que además de la preparación, invertir en inteligencia cultural gestionando mejor las diferencias ofrece ventajas competitivas y minimiza riesgos. Es la lección de la antigua sabiduría china: “Busque el terreno común mientras mantiene las diferencias”.

  • Como un toro en una tienda de porcelana.

    Donald Trump no es un maestro de la sutileza, es narcisista y vulgar, gusta de los golpes de efectos exagerados, las rabietas y los desafíos para luego negociar. Ese siempre ha sido su estilo. Arma una bulla, insulta y rompe palitos. Luego se hace aspavientos de que logró algo, usualmente exagerando para luego negociar calladamente.

    Su viaje a Europa no es muy distinto. No solo ha criticado duramente a los europeos por no gastar el 2% del producto interno bruto en defensa, sino que ha pedido que se eleve el gasto militar al 4% del producto interno bruto, algo difícil de justificar cuando los países Europeos a duras penas pueden gastar el 2% pactado. Pero es su estilo, para luego negociar.

    Sin embargo Trump tiene un buen punto. Un punto que se pierde entre todas las críticas de los demócratas sobre cómo Trump insulta a los aliados y/o es un títere de Putin.

    La primera pregunta que nadie se hace es, ¿son realmente los países de la Unión Europea los aliados o potenciales rivales de los Estados Unidos? Porque si fueran aliados no tendrían barreras comerciales contra un aliado que ayuda a estos países a defenderse, pero que al mismo tiempo ve que sus exportaciones a los países en los que gasta su tesoro, y en el peor caso su sangre, son bloqueadas por barreras arancelarias y no arancelarias. Además, el hecho de que los Estados Unidos asuman en gran parte el costo de defender Europa, significa que estos países pueden usar recursos que deberían usar en su seguridad, en construir estados del bienestar, invertir en educación y salud, mientas los norteamericanos no lo hacen y lo peor, los europeos subsidian y protegen empresas que van a competir protegidas con las empresas norteamericanas y eliminan puestos de trabajo para esos votantes.

    La otra pregunta, ¿es Rusia realmente la Unión Soviética parte dos?

    No nos engañemos sobre Putin. Es autoritario, ha mandado a matar a sus opositores, se tomó Crimea usando la fuerza, creó un conflicto donde derribar un avión de pasajeros, es amigo de personajes como Maduro y El Assad. Pero no es la Unión Soviética. No busca imponer una ideología mundial como el comunismo. Más bien quiere restaurar la influencia Rusa en Europa Oriental y el Medio Oriente. En eso choca con los alemanes, sobre todo en el tema de la Ucrania. Putin es una vuelta a la política europea de las zonas de influencia anteriores a 1914. Es un nuevo Zar. No un nuevo secretario general del partido comunista. Y su Rusia no es la Unión Soviética. Si no fuera por las armas nucleares, Rusia no tendría tanta influencia. Su economía no es mayor que la de Italia y Brasil. Las economías de los principales países de Europa Occidental, la Alemana, la Francesa, la Británica y la Italiana cada una por separado es mayor que la Rusa. Sin embargo requieren de los Estados Unidos para que los defienda de Rusia. Porque simplemente no quieren gastar en defensa y punto. Eso no evita que personajes como la Merkel tengan una línea dura en el tema urso pese a que ha reducido al otrora temible ejército alemán a niveles risibles. Porque sabe que los gringos van a terminar «cargando el muerto».

    Y es allí donde hay algo de ira de Trump, si bien el exagera en los números, es cierto de que Europa depende mucho en materia energética de los hidrocarburos rusos. Y Rusia, es una economía de monocultivo, que vive del gas natural. Si los europeos quisieran contener a Putin deberían empezar por lastimar a su bolsillo, algo que no están haciendo. Si temen a la modernización de las fuerzas armadas rusas, deberían invertir más en defensa. Algo que tampoco están haciendo. En ambos casos prefieren que sean los norteamericanos los que «les saquen las castañas del fuego».

    Putin quiere debilitar a la Unión Europea porque sabe que una Unión Europea débil va a permitir a Rusia ganar algo de influencia en Europa Oriental aunque no creemos que los rusos sepan para que la quieren.  Trump no es fanático de la Unión Europea, los ve como rivales económicos de los Estados Unidos que sin embargo requieren de los Estados Unidos para su defensa. Para muestras un botón. El ministro de defensa alemán sugirió comprar aviones Loockheed F 35. Al final tuvo que renunciar. La razón, Ángela Merkel quería usar el dinero para comprar unos aviones ya existentes necesarios para enfrentar a la amenaza rusa ahora mismo, en desarrollar con Francia un caza futuro. En otras palabras Alemania prefiere ante la amenaza rusa, posponer un gasto en armamentos para subsidiar a la industria aeroespacial rival de la norteamericana aunque esto signifique no tener un caza moderno por diez años o más. ¿Puede entonces alguien tomar en serio a los socios militares de los Estados Unidos cuando piden mano dura frente a Putin?

    Trump se comporta como un toro en una tienda de porcelana, pero la pregunta es si la diplomacia de Obama y Hillary Clinton realmente logró algo.

    Y la pregunta final es, para qué rayos sirve la OTAN, organización a la que un fantoche como Juan Manuel Santos quiere ingresar a Colombia, como también lo hizo en la OCDE.

    La OTAN tenía una función clara en la guerra fría. La Europa de 1945 tenía 12 millones de soldados soviéticos versus 4 millones de soldados de los aliados occidentales, de los cuales 3 millones eran norteamericanos. Europa, sin la presencia norteamericana, hubiera sido fácilmente invadida por Stalin y este pudo haber impuesto el comunismo más salvaje en una nueva Edad Media.

    La OTAN evitó esto. Durante 44 años, las tropas de la OTAN y las de la URSS se vieron las caras en Alemania. Y países como Canadá, Islandia, Dinamarca y Noruega eran vitales para mantener abiertas las rutas de comunicación que permitieran mandar tropas a Europa en caso de una guerra. Italia,  Grecia y Turquía, enemigos históricos, evitan cualquier avance de la URSS en el Mediterráneo.

    La URSS y su sueño de revolución marxista global murieron en 1991. Pero la OTAN, en lugar de disolverse como su antagonista, el Pacto de Varsovia, se mantuvo, lo cual demuestra que las burocracias buscan siempre sobrevivir cuando se terminan las razones que justificaban su existencia.

    Y las encontró. Primero fue la participación activa en la guerra civil de Yugoeslavia, por motivos humanitarios en los cuales los únicos criminales de guerra juzgados fueron los serbios. Luego en las guerras contra el terror de Bush en Irak y Afganistán. Y aunque no existan enemigos claros, sigue buscando expandirse, metiendo a los países bálticos y a Georgia, actualmente a Colombia.

    Toda alianza militar lo es contra un enemigo común. La OTAN es la primera alianza que primero busca meter gente en ella para luego buscar enemigos que la justifiquen.

    Si Trump ha cometido un error grave es no insistir en la salida gradual de los Estados Unidos de la OTAN. Por lo menos eso iniciaría una discusión clara los fines de la OTAN y sus límites tras la guerra fría. Una discusión que tiene ya casi 30 años pendiente.

    Trump es el toro en la tienda, rompiendo a diestra y siniestra cosas que tenían que romperse hace rato. Por eso es odiado y vilipendiado, el problema es que no vemos los que propongan reemplazar las cosas rotas por cosas nuevas. Y si no lo hace, un Trump que tiene una guerra permanente contra medios hostiles y contra una burocracia estatal hostil, tarde o temprano puede perder y ver cómo el partido demócrata y los neoconservadores republicanos restauran el viejo orden.

  • Segregando el ‘Proletariado’ de las élites comunistas.

    Un político estadounidense visitó Rumania a fines de la década de 1970 y se preguntó por qué la tierra agrícola verde no tenía fincas en cada campo, como es el caso en las zonas rurales de América.

    La intérprete que lo acompañaba, con aspecto incómodo, no respondió a la pregunta por temor a represalias si le decía a un visitante que los agricultores habían sido sacados a la fuerza de sus tierras después de la confiscación masiva. Ella habría sido severamente amonestada  por contar que habían mudado a aldeas con casas abarrotadas, muchas de ellas hechas de ladrillos de arcilla, o en apartamentos de bloques de hormigón en la ciudad.

    Las tierras de los agricultores habían sido convertidas en granjas cooperativas dirigidas por la división local del Partido Comunista, en las que los antiguos propietarios tenían que trabajar el suelo, producir los cultivos y cosecharlos y solo recibir un pequeño porcentaje de la cosecha, mientras que el gobierno totalitario se llevaba la mayor parte.

    Fue una ingeniería social ideada por los soviéticos para separar por la fuerza a la mayoría de la población de sus propiedades, y para hacerlos dependientes del gobierno comunista en todas sus necesidades: comida, vivienda, electricidad, agua, atención médica, transporte, educación y entretenimiento.

    Mi esposo estadounidense no podía entender por qué no se le permitía entrar al ayuntamiento, o por qué había ciertas áreas limitadas para los extranjeros. No entendía que las mismas áreas que le estaban prohibidas, también estaban fuera de los límites de las masas populares.

    Tampoco entendía por qué los extranjeros y las élites del Partido Comunista podían alquilar habitaciones en buenos hoteles, mientras que el proletariado quedaba relegado a hoteles baratos con muebles rotos y mala comida.

    El extranjero que venía de vacaciones tenía que alquilar una habitación separada de su esposa rumana, y pagar caro, a menudo en dólares. Las tarifas de las habitaciones y los servicios eran muy diferentes.

    Segregación bajo el Comunismo

    El proletariado de las ciudades y los campesinos empobrecidos en las áreas rurales fueron segregados de sus amos comunistas en todos los aspectos de la vida.

    Todos los miembros del Partido Comunista, los organizadores de la comunidad y los bloques de informantes de escala menor, que reportaban a la policía sobre las idas y venidas de cada familia que vivía allí, compraban en sus propias tiendas de comestibles y ropa. Estos informantes y colaboradores del partido recibían dinero extra cada mes y raciones de comida que superaban a todos los demás.

    Los comunistas, incluso los funcionarios de más bajo nivel del partido, tenían sus propios policlínicos, médicos y hospitales. No faltaban buenos médicos y medicinas para aquellos que eran leales al Partido Comunista.

    El proletariado, en cambio tenía que ver al único médico asignado en su vecindario con miles de pacientes en espera. El médico sobreexplotado y mal pagado a menudo recurría a sobornos para complementar un ingreso igualitario, determinado por los comunistas que implementaban condiciones laborales injustas. Ellos no tenían idea de economía ni tenían interés en planificar una sociedad basada en la igualdad de oportunidades y la equidad. Simplemente tenían el don de la palabra y estaban dispuestos a matar por su retórica ideológica.

    Los ciudadanos rurales tenían una existencia aún más miserable y recibían el cuidado en salud de una enfermera de la aldea, ¡si tenían suerte de tener una! No tenían tiendas y debían sobrevivir con las raciones agrícolas de la cooperativa y sus propios jardines.

    Mientras el proletariado tenía una piscina municipal con agua sucia que a menudo causaba brotes de enfermedades, las elites tenían sus propios centros turísticos en las afuera de las ciudades más grandes, con comunidades cerradas y protegidas por custodios personales. A menudo sus villas habían sido confiscadas a ciudadanos acusados de ser “burgueses”.

    Una vez al año, si tenía suerte, un trabajador común podía ir sol, sin su cónyuge a un centro turístico del proletariado donde se alimentaba mejor, recibía baños de barro y azufre y otras actividades relajantes.

    La ‘igualdad’ de las élites comunistas

    Los gobernantes del Partido Comunista a menudo festejaban los fines de semana en restaurantes donde la cuenta era pagada por el Partido o por los sobornos que recibían. El proletariado nunca vio el interior de un restaurante porque simplemente no podía pagarlo con un salario de USD 70 por mes.

    La educación superior se reservó primero para los hijos de las élites. Los hijos del proletariado podían pelear por los escaños restantes en cualquier universidad después de que las elites fueran admitidas, a menudo con calificaciones muy bajas.

    Ciudadanos de Bucarest agitan banderas rumanas mientras realizan una manifestación anticomunista en la Plaza de la República el 21 de diciembre de 1989, poco antes de la caída del régimen comunista. (AFP / Getty Images)

    Los comunistas estaban por encima de la ley sin importar cuán atroces pudieran haber sido sus crímenes, mientras que el proletariado era castigado por crímenes reales tanto como los supuestos e imaginados.

    El proletariado tuvo que viajar en los destartalados autobuses que arrojaban humos asfixiantes y trenes oxidados, mientras que las elites tenían sus propios automóviles, algunos con chofer, dependiendo del rango de partido.

    El trabajo voluntario era involuntario varias veces al año, incluida la época de la siembra y cosecha de otoño, sin embargo los hijos de los comunistas estaban exentos.

    Después de graduarse en la universidad, los estudiantes comunistas recibían los mejores trabajos y tareas, mientras que el resto era enviado a pueblos lejanos sin transporte público, agua, electricidad ni médicos; una existencia que el tiempo dejó en el olvidó.

    Después que los boletos de primera fila se distribuían a los comunistas, a los proletarios se les ofrecían boletos en la galería que no podían pagar; en cambio tenían que costearse: facturas de alquiler, comida y electricidad. A diferencia de la falsa retórica, ¡nada era gratis!.

    El entretenimiento no era importante para los trabajadores que estaban cansados de estas mentiras flagrantes. Las obras de teatro y los espectáculos siempre glorificaban al querido líder y al Partido Comunista que “desinteresadamente” protegía al proletariado de los “capitalistas malvados”.

    Aquellos del Partido que se mudaron al Oeste y continuaron apoyando y promoviendo el Comunismo a través de sus votos, decididos a cambiar el Occidente en una sociedad comunista, eran generalmente miembros del Partido y su familia vivía una vida privilegiada, separada de la dura vida del proletariado.

    Solo un cambio de régimen por medios violentos puso fin a la segregación de clase entre el proletariado y las élites comunistas en Rumania. Sucedió a través de un golpe militar durante la Revolución de diciembre de 1989.

    Por Ileana Johnson – La Gran Época

  • Celebración de la Unión Aduanera: el mayor bloque comercial del mundo cumple cincuenta años

    Hoy, 1 de julio, la UE celebra el cincuentenario de la Unión Aduanera, uno de los mayores logros de la Unión Europea.

    La Unión Aduanera, propiciada por los acuerdos históricos alcanzados en la posguerra que allanaron el camino a la integración europea, empezó a funcionar en 1968. Al suprimir los aranceles en el comercio de mercancías dentro de lo que hoy es la UE, la Unión Aduanera dio un primer paso decisivo en el proceso que ha convertido a la UE en el mayor bloque comercial del mundo, en el que las 28 administraciones aduaneras de la UE actúan como si fueran una única entidad.

    A lo largo de los cincuenta últimos años, la Unión Aduanera se ha convertido en una de las piedras angulares del mercado único. También facilita un porcentaje cada vez mayor del comercio mundial: las aduanas de la UE tramitaron el 16 % del comercio mundial en 2017.

    El 1 de julio de 2018, exactamente cincuenta años después de la creación de la Unión Aduanera, la Comisión va a organizar actos en aeropuertos y centros de enseñanza de toda la UE para difundir este logro extraordinario.

    Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Fiscalidad y Aduanas, ha declarado: «La Unión Aduanera es un logro enorme y único. Permite a los europeos aprovechar plenamente las ventajas del mercado interior, manteniendo la fluidez del comercio y preservando la seguridad de los consumidores. Deseo expresar mi agradecimiento a los muchos miles de personas que han contribuido, y lo siguen haciendo, a este logro europeo a lo largo de los cincuenta últimos años».

    ¿Cómo funciona la Unión Aduanera?

    La Unión Aduanera de la UE quedó establecida por primera vez en el Tratado de Roma y, en 1968, se suprimieron los derechos de aduana cobrados en las fronteras entre los Estados miembros de la Comunidad Europea. En la actualidad, se trata de una zona comercial única donde todas las mercancías circulan libremente, tanto las producidas en la UE como las producidas fuera de sus fronteras. Los derechos de importación sobre las mercancías procedentes del exterior de la UE se suelen abonar cuando estas entran por primera vez en la Unión. De este modo, los servicios de aduanas se aseguran del pago de esos derechos y los intereses financieros de la UE y de sus Estados miembros quedan protegidos. Las aduanas también evitan que entren en la Unión productos que supongan un riesgo para la seguridad o la salud de los ciudadanos de la UE; además, impiden la entrada de mercancías que hayan sido objeto de tráfico y contrabando o supongan un peligro para el medio ambiente y el patrimonio cultural europeo, o de mercancías que dañen los intereses financieros de la UE y de sus Estados miembros.

    A fin de garantizar el correcto funcionamiento de la zona aduanera única, los Estados miembros de la UE utilizan un conjunto común de normas, cuyo elemento central es el llamado Código Aduanero de la Unión. Merced a este Código, actualizado en 2013 y de aplicación desde 2016, los países de la UE aplican las mismas normas y procedimientos para gestionar la importación, la exportación y el tránsito de mercancías.

    Las autoridades aduaneras nacionales de todos los países de la UE son las principales responsables de la gestión cotidiana de la Unión Aduanera y de cooperar entre sí y con la Comisión para hacer que funcione. Al mismo tiempo, la cooperación internacional es esencial para la protección de los intereses de las empresas y los ciudadanos europeos en todo el mundo. En este sentido, la UE ha firmado más de cincuenta acuerdos internacionales de cooperación aduanera y asistencia administrativa mutua con ochenta países terceros para apoyar los controles y el cumplimiento, y simplificar y armonizar los procedimientos aduaneros, lo que a su vez reduce la carga administrativa y los costos para las empresas europeas.

     

  • La cervecera más grande del mundo usará ethereum para medir su publicidad

    El gigante cervecero Anheuser-Busch InBev, con sede en Bélgica, busca sacudir el mercado de la publicidad digital con la ayuda de la tecnología blockchain. La cervecera más grande del mundo lanzó sus primeras campañas publicitarias a través de la aplicación de marketing móvil Kiip, que utiliza blockchain de ethereum para registrar y rastrear datos. El objetivo es supervisar y, eventualmente, ampliar el alcance de un anuncio en particular, según un comunicado de prensa.

    Kiip, una plataforma líder de comercialización y monetización móvil, y AB InBev, anunciaron la semana pasada que lanzaron con éxito la primera campaña publicitaria móvil en blockchain.

    Esta es una innovación significativa por dos razones: hace que el contenido de marca sea más relevante para los consumidores y es un gran avance en el fomento de la transparencia dentro de la cadena de suministro de publicidad móvil. La campaña se basa en la tecnología de objetivos de Kiip, que está siendo aprovechada por AB InBev para liberarse de las técnicas tradicionales de publicidad de interrupción para conectarse mejor con los consumidores de maneras atractivas y significativas.

    ‘Estamos construyendo una compañía para que dure los próximos 100 años y eso solo se puede hacer al alterar los paradigmas existentes a través de la innovación y poner a los consumidores en el corazón de todo lo que hacemos’, dijo Lucas Herscovici, vicepresidente de marketing global de AB InBev.

    ‘Como fabricantes de cerveza y con la marca más grande del mundo, nos tomamos en serio nuestra responsabilidad en la administración de la misma, a través de nuestro enfoque de publicidad y las formas en que creamos experiencias significativas para los consumidores con nuestro contenido de marca. Esta campaña aumentará la transparencia en la compra de anuncios programáticos y respaldará la forma en que nuestras marcas atraen la atención de los consumidores ‘.

    La Campaña de AB InBev, para sus marcas  Bud Light, Budweiser, Michelob Ultra, Estrella Jalisco, Stella Artois, y Bud Light Lime-a-Rita,  utiliza las capacidades únicas de orientación de anuncios de Kiip para avanzar hacia una estrategia de medios móviles que se basa en datos para orientar y entregar contenido a las audiencias correctas, mientras se aleja del modelo histórico centrado en interrumpir a los consumidores. La campaña usa tecnología emergente, en la forma del nuevo producto blockchain ‘Single Ledger’ de Kiip, para abordar problemas fundamentales, como el fraude publicitario móvil.

    Single Ledger permite a todos los actores en la cadena de ventas de anuncios móviles ver y auditar los datos de las campañas en forma directa.  La tecnología permite la reconciliación simple y clara de los datos de rendimiento de la campaña entre todas las partes, eliminando la posibilidad de informes fraudulentos por parte de terceros y servidores de anuncios, y agilizando lo que históricamente ha sido un proceso de informes y pagos difícil y complicado.

    Además, Single Ledger de Kiip ayuda a AB InBev a cumplir con su compromiso de garantizar que cada dólar publicitario se invierta bien en establecer conexiones significativas con los consumidores en los momentos importantes, y en los momentos en que probablemente busquen comprometerse con las marcas de AB InBev. ‘Cuando comenzamos a investigar sobre el potencial de blockchain, comenzamos a darnos cuenta de que si Kiip se iniciara hoy, se basaría en la tecnología blockchain’, dijo Brian Wong, fundador y CEO de Kiip.

    ‘El impacto mágico de Blockchain viene en la forma de su tecnología ledger inmutable y descentralizada. Los datos que se almacenan de manera única en miles de servidores nunca se pueden manipular. Vimos cómo el potencial de esta tecnología afectará varias áreas importantes del mundo de la publicidad, incluida la transparencia de la cadena de suministro, la conciliación de datos de campaña y la visibilidad de la verificación. Single Ledger, francamente, es solo el comienzo para nosotros ‘.

    El nuevo sistema de anuncios es solo el último movimiento de AB InBev en el espacio Blockchain. El gigante basado en Bélgica se unió  en Marzo a un consorcio para experimentar con la tecnología blockchain para usos de envío globales.

  • Akon lanza su propia criptomoneda, el AKoin

    Akon ha sido la más reciente figura del mundo del espectáculo en unirse al ecosistema de Blockchain, anunciando su propia criptomoneda, el Akoin. Al parecer, esta decisión busca respaldar la iniciativa Lightning Africa que dirige el cantante, y que cuyo objetivo es mejorar las condiciones de vida en el continente africano.

    La información se conoció durante una intervención del artista durante el foro Cannes Lions 2018, donde afirmó:

    «Creo que blockchain y las criptomonedas podrían ser los salvadores de África de muchas maneras, porque devuelve el poder a las personas y trae de vuelta la seguridad al sistema monetario y además, permite que las personas lo utilicen de forma que puedan avanzar y no permitir que el gobierno haga las cosas que los mantienen limitados.»

    Asimismo, Akon agregó que, como parte de Lightning Africa (proyecto que está llevando la energía solar a África), entre sus planes también está la creación de una ciudad ‘cien por ciento criptográfica’ con 810 hectáreas de tierra concedidas a Akon por el gobierno de Senegal, ubicada específicamente a cinco minutos del aeropuerto internacional, cerca de Dakar, la capital del país nativo del cantante. El plan de negocios dice que Akon Crypto City planea ‘criptonizar nuestros intercambios diarios humanos y de negocios’

    La ciudad criptográfica que planea crear Akon combinará los principales diseños de una ciudad inteligente y ofrecerá una forma nueva de coexistencia entre sus ciudadanos, afirmó durante la conferencia. Al hablar de los desafíos técnicos de la ciudad y la criptomoneda que creará, afirmó que aportará los conceptos e ideas y dejará que los desarrolladores se encarguen del resto.

    Un extenso sitio web para AKoin describe a Akon Crypto City como ‘Wakanda en la vida real’, refiriéndose a la nación ficticia de ultra alta tecnología gobernada por King T’Challa, también conocido como el superhéroe Black Panther, en la película y comics de Marvel’s Black Panther. También muestra una imagen simulada de una aplicación que manejaría retiros, depósitos y transferencias de AKoin, junto con servicios financieros como microcréditos y medios sociales y contenido generado por los usuarios. El sistema suena algo así como lo que se está planificando en las Islas Marshall, donde el gobierno firmó una ley a principios de 2018, que reemplaza el dólar estadounidense con su propia criptomoneda soberana .

    El sitio de AKoin es un claro llamado para que los inversores y empresarios participen tanto en el proyecto de criptomonedas como en la propia ciudad. Paralelo a AKoin, que se establece como una alternativa monetaria estable en toda África y alimentando el espíritu empresarial, Akon Crypto City se presenta en desarrollo y tiene oportunidades para que las experiencias criptográficas florezcan en esa ciudad única; una oportunidad como nunca antes (sic) para que las marcas, negocios y personas de alto perfil hagan cosas increíbles en este entorno cerrado, dando la bienvenida a cualquier persona que quiera dar un paso hacia el futuro.

    Muchos artistas han decidido apoyar proyectos basados en Blockchain, incluyendo lanzamientos de Ofertas Iniciales de Moneda (ICOs), sin embargo, una gran parte de estos proyectos han sido cuestionados por los principales críticos y reguladores del sistema financiero tradicional.

    Hay muchas razones para tener dudas sobre el plan, incluido el uso excesivo de ‘blockchain’ como una palabra de moda y una panacea para todos los problemas de divisas.  Pero vale la pena señalar que la organización benéfica Akon Lighting Africa de Akon, que ayuda a organizar financiamiento para paneles solares y proyectos de iluminación a pequeña escala, es un proyecto igualmente ambicioso que se extendió a 17 naciones africanas en sus primeros dos años de operación y actualmente reclama operaciones en 25 países. La organización ha ganado premios, obtenido el reconocimiento de la ONU y se convirtió en noticia el año pasado al obtener una línea de crédito de $ 1 mil millones de China. Un conjunto de inversiones similarmente robusto podría hacer que Akon Crypto City suene menos como una idea de ciencia ficción que encierra las modas de la tecnología.

    El Akoin estará disponible para la venta en dos semanas con la esperanza de que pueda ayudar al continente africano.

  • El nazismo, el fascismo y el socialismo tienen sus raíces en el comunismo

    El concepto de una “extrema izquierda” en contraposición a una “extrema derecha” es falso. Los sistemas que se ubican en los dos extremos del espectro, incluido el socialismo y el nazismo, tienen todos su raíz en el comunismo. Y todos ellos creen en los mismos conceptos comunistas clave, como el colectivismo de Estado, la economía planificada y la lucha de clases.

    Todos ellos fueron simplemente interpretaciones diferentes del marxismo, formado justo antes de la Primera Guerra Mundial, en un tiempo en el que la materialización de las ideas de Karl Marx fracasó y los comunistas tuvieron que comenzar de cero.

    Antes de introducirnos en la historia de estos sistemas divergentes, primero necesitamos entender la ruptura entre el socialismo y el comunismo.

    El socialismo se describe en la teoría de Marx de las cinco etapas de la civilización. Luego de ayudar a encuadrar el concepto de “capitalismo” como una sociedad donde la gente puede comerciar libremente, Marx profetizó que luego del capitalismo, vendría una etapa de “socialismo”, seguida de “comunismo”.

    El socialismo fue la etapa que Vladimir Lenin describió como el “monopolio estatal-capitalista”, en el cual una dictadura se adueña de todos los medios de producción.

    La idea es que un régimen comunista usa el poder absoluto de la “dictadura del proletariado” socialista, para destruir todos los valores, todas las religiones, todas las instituciones y todas las tradiciones; lo cual teóricamente conduciría a la “utopía” comunista.

    En otras palabras, el socialismo es el sistema político, y el comunismo es el objetivo ideológico. Por esta razón los seguidores del comunismo argumentan que nunca se alcanzó el “verdadero comunismo”. El sistema ha fracasado en destruir completamente la moral y la creencia humana, aunque se haya cobrado las vidas de más de 100 millones de personas en los últimos 100 años.

    “Antes de la Revolución Rusa de 1917, ‘socialismo’ y ‘comunismo’ eran sinónimos”, dice Bryan Caplan, en el capítulo sobre comunismo de la “Enciclopedia Concisa de Economía”. Caplan es profesor asociado en economía en la Universidad George Mason.

    “Ambos se referían a los sistemas económicos en los cuales el gobierno se adueña de los medios de producción”, sigue Caplan. “Los dos términos divergen en significado en gran medida como resultado de la teoría y práctica política de Vladimir Lenin”.

    Por supuesto, el fracaso de las predicciones de Marx fue también lo que hizo surgir las muchas interpretaciones del comunismo que emergieron después de la Primera Guerra Mundial; entre ellos el leninismo, el fascismo y el nazismo.

    Mientras el mundo hervía en el tumulto que condujo a la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918, muchos comunistas se refugiaron en las palabras de Marx, quien en el “Manifiesto Comunista” de 1848 dijo: “Trabajadores del mundo, uníos”.

    Así todo, los trabajadores del mundo no se unieron, al menos no como lo envisionó Marx. En vez de marchar con el comunismo, en gran parte marcharon detrás de sus respectivos reyes y países.

    Además, la vida de los trabajadores mejoró bajo el capitalismo, contradiciendo las predicciones de Marx que vaticinaban que serían peores. Entonces, cuando surgió la revolución comunista, no sucedió en las sociedades “capitalistas en su última etapa”, que en ese tiempo eran Gran Bretaña y Alemania, sino que sucedió en Rusia. Y en vez de que la Revolución Bolchevique fuera del “proletariado” contra la “burguesía”, como predijo Marx, fue el ejército y el espionaje contra el sistema feudal ruso de los zares.

    Esta serie de eventos refutó en gran parte las predicciones de Marx y obligó a los comunistas de la época a repensar todo de cero, como lo nota el autor bestseller Dinesh D’Souza en su libro: “La gran mentira: Exponiendo las raíces nazis de la izquierda americana”.

    Luego de Lenin, la siguiente revisión comunista en pisar el escenario mundial nació de la mano de Benito Mussolini, quien aprendió de la Primera Guerra Mundial la lección de que el nacionalismo es más unificador que la idea de una revolución de los trabajadores. Él entonces reacondicionó al marxismo en su nuevo sistema de fascismo, usando el principio colectivista “fasci”, que se refiere a un manojo de palitos que refuerzan el mango de un hacha.

    Mussolini explicó el concepto en su autobiografía de 1928, en la cual dice: “El ciudadano en el Estado fascista ya no es más un individuo egoísta que tiene el derecho antisocial de rebelarse contra alguna ley de la Colectividad”.

    Según “Rusia bajo el régimen bolchevique” de Richard Pipes, “No hubo socialista europeo prominente antes de la Primera Guerra Mundial que se haya parecido más a Lenin que Benito Mussolini. Como Lenin, él lideró el ala antirevisionista del Partido Socialista del país; como él, creía que el trabajador no era por naturaleza revolucionario y tenía que ser empujado a la acción radical por la elite intelectual”.

    Luego, poco después, Adolf Hitler emergió con su nuevo sistema socialista bajo el eslogan “nacional socialismo”.

    Aprovechando que el pueblo alemán había quedado dividido en nuevas fronteras nacionales establecidas por el armisticio, Hitler usó políticas de identidad para agrupar a sus seguidores.

    D’Souza hace notar que las políticas del partido Nazi seguían el modelo comunista. El programa de 25 puntos incluía educación y salud gratuitas, nacionalización de grandes corporaciones y fondos, control estatal de los bancos y el crédito, la división de grandes propiedades de tierras en unidades más pequeñas, y otras políticas similares.

    Además, D’Souza dice que “Mussolini y Hitler identificaban ambos al socialismo como el núcleo del Weltanschauung [estilo de vida] nazi y fascista. Mussolini era la figura líder del socialismo revolucionario italiano y nunca dejó de ser leal al socialismo. El partido de Hitler se definía como el defensor del “socialismo nacional”.

    Como todas las otras ideologías comunistas, Hitler se oponía agresivamente al sistema capitalista tradicional. Tal como Lenin culpaba a los ricos dueños de campos y Mao Zedong culpaba a los propietarios de tierras, Hitler transfirió la culpa a un único grupo de personas: los judíos.

    Como dice D’Souza: “el antisemitismo nazi nació del odio de Hitler al capitalismo. Hitler hace una distinción crucial entre el capitalismo productivo, al cual él puede aceptar, y el capitalismo de finanzas, al cual él asocia a los judíos”.

    El conflicto que tomó lugar más tarde entre los varios sistemas durante la Segunda Guerra Mundial no fue una batalla de ideologías opuestas, sino una pelea sobre cuál interpretación del comunismo prevalecería.

    Según “Camino de servidumbre” de F.A. Hayek, “El conflicto entre el partido fascista o nacional socialista y el viejo partido socialista se puede pensar, en gran parte, como la inevitable clase de conflicto entre facciones socialistas rivales”.

    El actual relato de que el socialismo está de algún modo separado del nazismo y el fascismo, y aún mas, creer que estos conceptos están divorciados de sus orígenes comunistas, se debe al revisionismo histórico y a mucha acrobacia mental.

    D’Souza atribuye este cambio de relato a lo que Sigmund Freud llama “transferencia”. La idea es que la gente que comete actos terribles suele transferir la culpa a otros, acusando incluso a sus víctimas, de ser lo que ellos mismos son.

    Por Joshua Philipp – La Gran Época
  • El cantón suizo Sion rechaza ser sede de los JJ OO de Invierno para no malgastar los recursos públicos.

    Los votantes del cantón del Valais rechazaron la candidatura de Sion para los Juegos Olímpicos de Invierno en 2026 con más del 54% de los votos.

    La oposición al proyecto se centró en los temores de deficits presupuestarios. Los detractores a la candidatura argumentaron que un cantón económicamente débil como el Valais haría mejor en invertir  en sus calles, hospitales y en el sector social en general, que en financiar los Juegos Olímpicos.

    La pregunta del Referendum del 10 de junio se relacionaba «exclusivamente» con el compromiso que asumiría el cantón del Valais de tomar un crédito por 100 millones de francos para organizar los Juegos Olímpicos (60 millones para infraestructuras y 40 para seguridad).

    Evidentemente, es imposible organizar unos Juegos Olímpicos con solo 100 millones de francos. Se estima que el presupuesto total sería de 2.400 millones de francos suizos, confirmó recientemente el Director Financiero del Comité Sion 2026 a la televisión pública RTS. De este monto, el gobierno suizo aportaría casi 1.000 millones de francos, si el Parlamento le otorgaba su aval.

    El rechazo al proyecto fue más pronunciado entre los suizos de más de 65 años  que entre la población entre 18 y 34 años. Sobre todo el rechazo fue hacia la contribución estatal de 1.000 millones de francos (866 millones de euros) que el Gobierno había autorizado ya, ya que un 65 por ciento se pronunciaba en contra o más bien en contra de la aportación financiera a través de los contribuyentes.

    El importe comprometido, según el Gobierno, era en su mayor parte una garantía ante posibles déficits, pero aún así solo un bajo porcentaje de los suizos aceptó  la contribución federal.

    Los votantes del NO del cantón lo hicieron convencidos de que este certamen les costaría mucho más que el beneficio que podría haberles representado. El no al proyecto también fue motivado por la desconfianza al Comité Olímpico Internacional (COI). Su campaña se centró en «30 días de fiesta, 30 años de deuda».

    Los promotores de Sion 2026, por su parte, se apoyaban en la visibilidad que el evento daría a la región con el consecuente aumento del turismo. Argüían que la existencia de infraestructuras habría reducido al mínimo la necesidad de nuevas construcciones. Su campaña trató de imponer el: «Sion 2026, los juegos en el corazón de Suiza».

    Sin embargo, sus esfuerzos fueron vanos y la capital del Valais no será la capital olímpica en el invierno de 2026, como tampoco lo fue en intentos precedentes.

    Un NO de larga data

    Suiza, que se ve a sí misma como un paraíso para los deportes de invierno, donde sus atletas se destacan en varias disciplinas, no ha recibido los Juegos desde 1948. En nueve ocasiones, el pueblo arrancó la candidatura de raíz: Ya en Sion, en 1963, en Berna y Zúrich unos años después, en los Grisones en 1980 y 1986, en Lausana en 1988, en Berna en 2002, luego otra vez en los Grisones en 2013 y 2017. Esta era la quinta vez que la capital del Valais soñaba con acoger la justa olímpica.

    En 1970, los Juegos de Invierno de 1976 fueron atribuidos a Denver, que derrotó a Sion solo en la tercera ronda de votación, con 9 votos por delante (de 69). Pero dos años más tarde, el pueblo de Colorado, consultado mediante referéndum, rechazó una subvención a su capital. El COI recurrió en última instancia a Innsbruck, Austria, que había sido sede en 1964.

    En 1995, Sion volvió a perder ante una ciudad estadounidense para los Juegos de 2002, que se celebraron en Salt Lake City. La candidatura suiza ocupó el segundo lugar, igual que la de Östersund (Suecia), a 40 votos del ganador, en un contexto de escándalo por corrupción.

    En 1999, se produjo la sorpresiva victoria de Turín contra Sion para los Juegos de 2006. Según el nuevo procedimiento establecido por el COI, las dos ciudades permanecieron hasta el final de la contienda, y todos daban a Sion el triunfo, sin embargo, perdió por 36 votos contra 53. Este 10 de junio de 2018, finalmente, es el pueblo del Valais el que aborta la candidatura. Como en 1963.

    La pregunta que respondieron los valesanos el 10 de junio se relacionó «exclusivamente» con el compromiso que asumiría el cantón del Valais de tomar un crédito por 100 millones de francos para organizar los Juegos Olímpicos. La población dijo «no», y la aventura terminó ahí.  ¿El círculo está completo?

  • El cliente siempre tiene razón, el consumidor es soberano.

    Una de las peores cosas que puede hacer quien vende un bien o servicio es insultar a los consumidores cuando estos no están satisfechos con su producto. Si se quiere seguir vendiéndoles, claro está. El consumidor es soberano, la oferta es validada colectivamente por su demanda.

    Una lección que Disney está aprendiendo ahora mismo. Parece mentira, el monstruo capitalista Disney no puede entender esta lección. En Hollywood hay una moda que surge del movimiento por la corrección política de los noventas. Las estudiantes de los noventas son las ejecutivas de hoy. Se pensaba que había que corregir el uso ofensivo y discriminatorio del lenguaje, porque la filosofía posestructuralista había develado las micro agresiones existentes detrás del lenguaje cotidiano.

    A este movimiento se suma el más antiguo que data de los años sesenta de la discriminación positiva. O sea, de demandar cuotas para las mujeres y grupos discriminados históricamente. En especial los afroamericanos. El resultado es lo contrario del whitewashing de Hollywood, el vicio de Hollywood de blanquear personajes que no eran blancos europeos en sus películas. Ahora se busca lo contrario, incluir personajes negros y/o femeninos en el cine. Disney es uno de los principales impulsores de esta corriente. Quizás por las acusaciones de racismo contra su fundador. La nueva Disney, administrada por personas de origen hebreo, busca todo lo contrario al racismo, aunque a veces parece que lo intenta muy duro, a expensas de sus intereses comerciales.

    Uno de los problemas de la discriminación positiva, es que sigue siendo una discriminación. O sea, los avances de las mujeres y grupos minoritarios se logran a expensas de discriminar a los hombres y grupos mayoritarios, o sea, a los hombres blancos. Esto ha creado una reacción negativa, que se refleja en la consigna “no nos reemplazarán” de la alt right. Lo más sano sería crear “puestos de trabajo” o en el caso del cine personajes para las mujeres y minorías, en lugar de hacer reasignaciones de sexo o de biotipo a personajes ya existentes, pero bueno, es la manera más perezosa de hacerlo, reemplazar a los hombres blancos por mujeres y minorías. Y por supuesto esperar el rechazo de estos.

    Star Wars, la Guerra de las Galaxias es una franquicia que cautivó la imaginación de los fanáticos de la ciencia ficción desde sus inicios en los 70s. Estos en su mayoría eran del sexo masculino, y blancos o mestizos. George Lucas lo sabía. Cuando George Lucas vende Lucasfilm a Disney por 4 mil millones de dólares, Disney cambia la estrategia. Quiere expandir su mercado de hombres de mediana edad, blancos o mestizos a hombres negros y mujeres. El problema no es la diversidad, sino cómo se haga.

    La franquicia Rápidos y Furiosos debe su popularidad mundial a su diversidad, la cual no parece forzada. En cambio Disney parece querer forzar la diversidad, creando caracteres femeninos que todo los saben y todo lo pueden, las llamadas Mary Sues, y por ser demasiado perfectos son demasiado aburridos e innecesariamente debilitando o destruyendo los caracteres masculinos, como se hizo con Luke Skaywalker o con Poe Dameron en El Ultimo Jedi. El resultado es que se ha alienado la fanaticada masculina de la franquicia Star Wars a expensas de un público femenino y afroamericano que sin embargo no ha llegado. Los señalamientos de virtud pueden granjear la simpatía de ciertos críticos, pero no van a llenar las salas de cine. Y Lucasfilm, ahora subsidiaria de Disney, comete el error craso, que no cometería Marvel, otra subsidiaria de Disney. Ponerse a pelear con los fans.

    Mientras que Kevin Feige de Marvel, mantiene una comunicación constante con los fans de Marvel, Kathleen Kennedy prefirió la confrontación. Si no gustó la película es porque se es un racista, o un misógino o un reaccionario de la alt right. Es cierto que algunos críticos de la película son todo eso, pero no la mayoría. Lo único que se logró fue alienar a los fanáticos duros de la Guerra de las Galaxias sin lograr atraer a los nuevos fanáticos de color o femeninos que no son señaladores de virtud profesionales. Insultar a los clientes más fieles no tiene sentido, pero pareciera que el señalamiento de virtud tiene supremacía sobre el hacer dinero. No en vano esto ha puesto nerviosos a los accionistas de Disney y les ha hecho perder valor a sus acciones.

    Atender al cliente es importante, sobre todo cuando se opera una franquicia, o sea un negocio que tiene que cumplir ciertos estándares de marca de manera que sus clientes sepan que esperar.

    En el cine comercial esto es tan válido como para un Mc Donald. Es la lección que Disney está aprendiendo ahora que está perdiendo dinero con Solo.