Categoría: Politica y Actualidad

  • Burbuja especulativa: ¿Puede China pagar las cuentas?

    El jefe del gigante inmobiliario Evergrande bajo arresto domiciliario mientras el «milagro económico» se convierte en «burbuja especulativa».

    En medio de informes y rumores sobre animales de zoológico hambrientos y jubilados que no reciben sus pensiones, el presidente del Grupo Chino Evergrande,  el promotor inmobiliario más endeudado del mundo, en dificultades financieras, se encuentra ahora bajo “vigilancia residencial”, llamado arresto domiciliario, mientras el sector inmobiliario chino pierde su encanto y unos 42.000 gobiernos locales están buscando dinero para pagar a los acreedores.

    El presidente de Evergrande, Hui Ka Yan, o Xu Jiayin, está bajo supervisión policial las 24 horas del día y no puede salir de su casa ni recibir invitados sin permiso. Alguna vez fue el hombre más rico de China. En 2017, Hui Ka Yan tenía un patrimonio neto de 42.500 millones de dólares, superando al fundador de Alibaba, Jack Ma, y al fundador de Tencent, Pony Ma.

    Gran parte de la prosperidad de China –como la de Hui– probablemente ahora plantea un signo de interrogación, y no se trata sólo de los gigantes de la propiedad privada como Evergrande; son las decenas de miles de gobiernos locales los que han construido y “modernizado” China en lo que puede ser la burbuja inmobiliaria especulativa más grande de todos los tiempos.

    El tribunal no ha decidido en qué medida los bienes raíces representan el PIB de China (entre el 25% y el 30% según la mayoría de los cálculos), pero la cuestión, en una nueva era de exceso masivo de oferta y baja demanda, es dónde se asentará el nuevo equilibrio.

    Andrew Collier, director gerente de Orient Capital Research, dice: “China tiene que reducir el tamaño de la industria inmobiliaria en aproximadamente un tercio, lo que causará mucho dolor a los propietarios de viviendas, los gobiernos locales y algunos bancos”. Algunos analistas podrían describir esto como una evaluación optimista.

    Demasiado grande para caer

    George Magnus, investigador asociado del China Center de la Universidad de Oxford, dice que la deuda está en todas partes del sistema chino y su alcance es difícil, si no imposible, de evaluar.

    «Las deudas acechan en proyectos de asociaciones público-privadas: [hay] préstamos que no están en los balances o en los libros por completo, y otros planes de recaudación de fondos de los gobiernos locales».

    Anne Stevenson-Yang, fundadora y directora de investigación de J Capital Research, la describe como “una ciencia muy inexacta”, refiriéndose al problema de determinar la profundidad de la deuda nacional de China.

    «Un gobierno puede redactar un contrato con una empresa para obtener un préstamo de, digamos, 100 millones de yuanes», dice Stevenson-Yang, y añade que podría presentarse «como una venta de terrenos».

    «Existe un acuerdo de que la tierra será devuelta una vez que se devuelva el dinero, pero ese acuerdo no puede quedar escrito».

    Añade Stevenson-Yang: «Creo que el problema es demasiado grande para resolverlo».

    Una medida precisa de la deuda no registrada sería una tarea difícil, dice Dexter Roberts, director de asuntos de China en el Centro Mansfield de la Universidad de Montana e investigador principal del Atlantic Council .

    «Lo que sí sabemos es que es muy grande y está creciendo», dice Roberts.

    “Pekín parece decidido a evitar el riesgo moral de rescatar a los gobiernos locales. El problema es que el endeudamiento de los gobiernos locales se ha vuelto tan grave que se está extendiendo y afectando también a muchos chinos comunes y corrientes, como también ocurre con las personas mayores que ven retrasados ​​sus pagos de pensiones o con los funcionarios públicos a quienes no se les paga a tiempo. .”

    En resumen, la deuda que pesa sobre el antiguo gigante del crecimiento chino tiene que asentarse en alguna parte y es probable que caiga sobre las cabezas de aquellos que tienen menos probabilidades de poder pagarla. «El pueblo de China», dice Stevenson-Yang. Y añade, refiriéndose a la cuestión de cómo Beijing podría abordar el problema: “No tengo idea de cuál es su plan, aparte de esconder la cabeza en la arena. De hecho, creo que están estancados burocráticamente”.

    El economista Michael Pettis comentó en un hilo de tweets , en la plataforma de redes sociales ahora conocida como X, que probablemente sería mejor si Beijing proporcionara sólo un alivio temporal y al mismo tiempo obligara a los gobiernos locales a resolver la deuda ellos mismos”.

    El “aprieto extremadamente difícil” en el que se encontraban los gobiernos locales, con ingresos menguantes que limitan su capacidad para pagar las deudas, se debió a una confluencia de factores, dice Roberts.

    «Los cierres pandémicos y las medidas enérgicas contra el sector inmobiliario sobreapalancado, que probablemente eran necesarias pero que han sido muy perjudiciales para la economía en general, además de la caída de los ingresos y la capacidad de gasto provocada por los tiempos económicos difíciles en general».

    Magnus de Oxford dice: “ El gobierno central aparentemente ha comenzado a enviar inspectores para obtener una imagen adecuada de la deuda de los gobiernos locales, y los profesionales de las finanzas y algunos responsables de políticas hablan sobre canjes de deuda, en virtud de los cuales la costosa deuda de los gobiernos locales se canjearía por deudas más baratas. bonos del gobierno central.

    «Esto, en el mejor de los casos, ganaría un poco de tiempo, pero no es más que reemplazar deuda con deuda y realmente no resuelve el problema». Mientras tanto, los gigantes de la propiedad privada de China (Evergrande, Country Garden y Vanke, entre otros) continúan tambaleándose en un mercado sin interesados. Los gobiernos locales que se han endeudado sobre la base de activos inmobiliarios que ahora están sobrevaluados y que no serán rescatados desde arriba están en un aprieto.

    “Emigrar”, dijo Stevenson-Yang de J Capital Research cuando se le preguntó qué haría si estuviera dirigiendo un gobierno local endeudado en China.

    Editado por Mike Firn y Elaine Chan.

  • Los mercaderes de escándalo

    Mateo 18:7 – ¡Ay a la persona por intermedio o acción de la cual deviene el escándalo! Si por la vía de la mano, o del pie escandaliza, mejor es cortarlo y desecharlo. Dicho en idioma más común hoy día: Quien, en puestos gubernamentales de jurisdicción y mando que por sus actos u omisiones, produce escándalo justo sería que fuesen defenestrados.

    Para entender la sentencia bíblica señalada primero debemos conocer el vocablo “escándalo”, el cual hoy día ha perdido su sentido original y brutal. El origen o etimología viene del latín scandälum, que originalmente era el escollo o piedra marítima de poca profundidad con la cual encallaban las embarcaciones y naufragaban. El término luego fue tomado para referirse metafóricamente como toda cosa, acto o conducta que hace caer en el mal a otros; es el dar mal o pervertido ejemplo.

    A dónde voy con este escrito es a denunciar el escándalo horroroso y latente que está omnipresente en nuestra gobernanza parasitaria que yo he apodado el “regalierno”. Pero el asunto no se limita al saqueo de la cosa pública sino al desgobierno; ese que tuerce la realidad convirtiéndose en el escándalo o escollo que conduce a la población al zozobro moral y socioeconómico.

    Hablo de una variedad de actuaciones inmorales que involucran el dar ventajas especiales a personas, empresas y otras organizaciones, tal como las sindicales que trastocan por completo la función de los gobiernos del estado. Ello no es cosa nueva, pero lo que sí es nuevo está en la conjunción del momento histórico de la singularidad que se produce en un mundo que ha llegado a su punto de inflexión; es decir, de cambios tan acelerados y dramáticos que cambiarán por completo el mundo tal y como lo hemos conocido.

    La acción escandalosa, esa que corrompe al pueblo, es muy variada en sus razones que en algunos casos son meramente un comportamiento de ineptitud; pero, en otros casos se trata de malevolencia que llega a lo diabólico. Tal sería el haber afectado el pensamiento de la población a tal grado y en tal desviación que una mayoría entrega a los gobernantes funciones que no son propias a las del gobierno sino de la comunidad; tal sería los servicios de transporte, agua, electricidad, salud, educación y tantos otros.

    En tal grado de tergiversación de la realidad los mercaderes del escándalo, vale decir, los prostituidos gobernantes y sus huestes de funcionarios parásitos, se vuelven diccionarios de la Babel, torciendo las palabras, frases e ideas hacia el mal y lo absurdo. Así, vemos desde la misma Constitución el uso de frases como: el “interés social, justicia social, deberes sociales, leyes sociales, defensa social, seguridad social, previsión social, mejoramiento social, etc. El término “social” aparece en más de 60 frases de la Constitución; pero en ningún momento lo llegan a definir, dejando dicha definición al arbitrio de los escandalosos de turno.

    Consabido es o debe ser que la mayor función constitucional del Estado es limitar el poder gubernamental; el cual, por su misma naturaleza tiende a corromperse en proporción al tamaño del gobierno. Típicamente, a medida que los gobiernos crecen más allá de sus legítimas funciones, el escándalo se vuelve la norma; tornándose en el instrumento que todos quieren aprovechar para sus fines personales.

    Hoy son tantas las piedras de escándalo, tal como la palabra “público”, usada para justificar prácticamente lo que sea; tal como lo absurdo de llamar “educación pública” al monopolio de adoctrinamiento estatal que poco o nada educa.

    La única función propia del estado es la defensa de los derechos de la persona.

  • Los productores de mendicidad

    La mendicidad es la acción de mendingar y quienes se dedican a producir mendigos son los gobernantes ineficientes y deshonesto o que siguen fines no loables. Pero… ¿cómo es que los malos gobernantes promueven el comportamiento mendaz? Lo promueven metiendo al gobierno en todo lo que no corresponde a una buena gobernanza. Han acostumbrado a la población a creer que todas las cosas que hacen nuestros gobiernos son propias de la gobernanza. Mendigos son los que viven a costillas de otros, aportando poco a nada a cambio. Pedir a los politicastros que provean… eeeh… de todo: trabajo, jamones, salarios mínimos, vivienda, salud, seguridad social, días libres, carnavales, ¡agua, agua!, descuentos, transporte, y tal vez el novio o la novia, es mendicidad.

    Y ¡por supuesto! que los burrócratas gubernamentales se desviven por crear una burrocracia o regalierno que promueve pedigüeños que pagan con votos. Entre las perversidades que todo ello promueve está el arrebatar al productivo para dar al improductivo y, de paso, van dañando la actividad empresarial de la cual todos dependemos.

    Visto así, los impuestos se convierten en un régimen de caridad compulsoria; aunque, si le dices a funcionarios y otros que reciben gracias del gobierno, que son mendaces, seguro se disgustarán; más que nada debido a que el regalierno se ha convertido en práctica común, a punto que ha llegado a ser cosa “normal”. O peor, que tienen ‘derecho’ a que les den. Que el empresario es un privilegiado que debe ser esquilmado para mantener a los mendaces consuetudinarios.

    En otras palabras, nuestros gobiernos se han convertido en maquinarias que producen mendicidad, a punto que la misma se convierte en potable; o “normal”. Como ya podrá ver quien quiere ver, estamos ante una dicotomía moral; en dónde se desalienta al productivo y promueve al parásito. Y peor aún es que todo ello va produciendo más y más mendigos que respaldan a los politicastros.

    ¿Cuántos panameños cuestionan o ven mal la mayoría de las actividades en que están metidos los gobiernos desde los servicios de agua hasta la repartición de jamones?

    A todo eso y por otro lado, si nos fijamos, veremos que toda la mala práctica señalada tiene otros efectos colaterales perversos; tal es el caso de que la buena caridad, esa que es personal y no politiquera, promueve la productividad, mientras que la mala caridad centralista tiene efectos nefastos en la productividad y el bienestar del país.

    Aunque no lo sepan, la mayoría de los panameños son empresarios que por naturaleza humana son caritativos con su prójimo; es decir, con quienes conoce porque están “próximos” a ellos y viven sus penurias. La destrucción de está verdadera caridad es una barbaridad. El “normalizar” el confisca, parte y reparte por parte de politicastros a punto de que dicho malandar sea “normal”, va aumentando o degradando esa esencial autoestima de cada persona; ya que, a fin de cuentas, no son tan ingenuos como para no ver que son mendigos.

    La auténtica caridad no crea dependencia y así deja espacio para que las personas necesitadas lleguen a mejorar su situación. En general, la caridad siempre, en alguna medida, es degradante; pero lo es mucho más cuando no sólo es falsa sino que viene de parte de quienes suponen dirigir la nación.

    En fin, son tantos los que acusan que los intercambios del mercado, esos que se hacen en libertad, y no con descuentos obligados y controles de precio y tal, son tildados de sacar ventaja a los que menos tienen; ¿acaso son tan ciegos que no ven la perversidad del regalierno?

  • Mi entusiasmo por el liberalismo

    “No emperor has the power to dictate to the heart.”
    Friedrich Schiller

    El “huracán” Milei trajo consigo muchas sorpresas. Este histórico caso de “revolución cultural” bajo la bandera del liberalismo (revolución y liberalismo son contradicciones en términos. Lo sé, pero permítanme la licencia poética), presenta tantas aristas que es mucha la gratitud que los científicos sociales le debemos, ya que nos da incontables ángulos para analizar y desmenuzar.

    De ellas particularmente me interesa hoy considerar el fanatismo que se percibe en las redes sociales en los seguidores de Javier Milei. ¿Cómo se traduce ese fanatismo? ¿Cómo se define, o en qué -concretamente- consiste? En mi opinión, el fanatismo es sinónimo de “ideología”. Ha sido el profesor Alberto Benegas Lynch (h) quien nos machacó la importancia de evitar incurrir en la trampa ideológica, entendida como “una pseudocultura alambrada” que “es la antítesis del espíritu liberal, puesto que esta tradición de pensamiento requiere puertas y ventanas abiertas de par en par al efecto de incorporar nuevo conocimiento, ya que este demanda debates entre teorías rivales, puesto que el conocimiento es siempre provisorio, abierto a refutaciones”.

    Formada en las enseñanzas del Dr. Benegas Lynch (h), por supuesto que entre otros innumerables autores de la tradición liberal, el violento choque entre la intolerancia demostrada en infinidad de ocasiones por quien hoy se presenta como el potencial presidente “liberal” que regirá los destinos de Argentina, y esta característica troncal del liberalismo me resulta cada día más incongruente.

    Por «incongruencia» me refiero a la concepción totalizadora del ideario liberal, y el recurso a insultos e improperios dirigidos a otros individuos. Con el agravante de haberse convertido en el liderazgo de cientos de miles de personas que -arrastradas por el fanatismo- se creen con “derecho” a propiciar insultos y amenazas a quienes cuestionan las premisas del líder; o simplemente plantean observaciones o desafíos a las conclusiones que -como numerus clausus– ofrece el candidato.

    La tecnología sirve de óptimo conducto para la liberación de estas fuerzas fundamentalistas. Tras el telón del anonimato, o no, Twitter se ha convertido en un campo de batalla ilimitado, en el que los costos son nulos y los beneficios de la verborragia bélica -en su imaginario, al menos- muchos. Los usuarios se convierten en “soldados de Milei”; “organizadores de hostigamientos”, o “integrantes de las fuerzas del Cielo”. Todas ellas concepciones diametralmente opuestas al ideario liberal que -como también enseña el afamado Profesor Benegas Lynch (h), y su discípulo dilecto no se cansa de repetir, es el “respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión en defensa de la vida, la libertad y la propiedad”.

    El respeto “irrestricto” implica que no deberían admitirse excepciones a la práctica respetuosa; la concepción de “prójimo” trasunta una visión igualitaria, en tanto las acepciones de la palabra que en este sentido aplican, y ofrece la RAE son “individuo cualquiera” y “Persona respecto de otra, consideradas bajo el concepto de la solidaridad humana”. Y en cuanto al principio de “no agresión”, profundizar sería sobreabundante e irrespetuoso para con quienes dedican tiempo y esfuerzo a leer estos pensamientos en voz alta.

    Entiendo que es consecuencia directa de esta definición de liberalismo concluir que es parte troncal del ideario liberal asumir la RESPONSABILIDAD por los actos propios. De ahí que las múltiples evidencias de faltas de respeto a los proyectos de vida ajenos, que conllevan una percepción antagónica de lo que sería un “prójimo”, y -consecuentemente- la agresión sostenida del líder y sus seguidores a quienes ejercemos nuestra libertad de pensar distinto, o simplemente, planteamos desafíos o críticas que intentan ser constructivas,  hacen que me resulte muy difícil adherir a Javier Milei, como candidato político. Y esto debido a que me resultaría imposible hacerlo sin caer en una insostenible incongruencia con los principios que desde hace muchísimos años sostengo, luego de descubrir los fundamentos racionales, morales y epistemológicos que fundaban mi intuitivo descontento con el status quo, y con la Matrix a la que la formación de la escuela secundaria, y fundamentalmente, el CBC de la UBA me habían enchufado.

    El fanatismo y el entusiasmo.

    Observar los resultados del liderazgo político de Milei conlleva una sana preocupación por el futuro. ¿Cómo podría definirse, o al menos encuadrarse, el liderazgo de Milei? ¿Cuál es el impacto en sus seguidores? Y ese impacto, ¿es de la persona Javier Milei, o del ideario liberal? (o, en su defecto, aunque más incongruente todavía, del libertarianismo).

    Avolio et al. (2004) sostienen que los profundos y estresantes desafíos que afrontan las sociedades hoy en día demandan “(…)  a new leadership approach aimed at restoring basic confidence, hope, optimism, resiliency, and meaningfulness”. Definitivamente, las ideas liberales son, precisamente, las que refuerzan los valores de autoestima, esperanza, optimismo, resiliencia y significancia. Pero estos valores implican, ineludiblemente, la contracara de la convicción de que no existe el “derecho” a ser rescatados de las malas decisiones que cotidianamente los individuos tomamos. Y es esa cara de la “moneda liberal” la que no se le escucha a Javier Milei.

    Sin este componente en su oferta electoral, los seguidores de Milei encuadran perfectamente en el fanatismo. Los planetas se alinearon para que en mis típicos hallazgos “por casualidad” me encontrara con la obra de Mdme. Germaine de Staël, a quien conocí por intermedio del profesor de la University of Illinois at Champaign-Urbana, Aurelian Craiutu, y su artículo  que condensa magistralmente dos de las obras de Mdme. Staël más importantes: Réflexions sur la paix intérieure (1795) y De l’Influence des passions sur le bonheur des individus et des nations (1796)

    Germaine de Staël fue una pensadora francesa contemporánea de la Revolución Francesa de 1789, cuya preocupación -por la observación de los hechos revolucionarios- se focalizó en la existencia de extremistas y fanáticos, de lado y lado, así como en su defensa de la moderación política.

    Para Mdme. de Staël, los fanatismos surgen de estados de convulsión social, en los que la situación facilita el apasionamiento y los desbordes que conducen a las posiciones extremas. En el Siglo XVIII adelantó lo que considero son  los condicionantes de cualquier populismo, en la medida en la que, para esa doctrina, la adhesión a un partido demanda una obediencia ciega al líder, con independencia del contenido propuesto por ese liderazgo:

    Then the spirit of party takes full control and «seizes upon the mind like a kind of dictatorship,» which silences every other authority, including reason and sentiment.[9]. A dominating idea absorbs all others and is proclaimed supreme. This leads to a new form of slavery that commands to those under its yoke both the goals and the means that they ought to choose. Once the means and ends are determined, they become an article of faith, a dogma, not subject to discussion any longer.

    Este fanatismo puede llevar a justificar la violencia, de ser necesario, en la medida en la que la convicción sostenida implica ineludiblemente un utilitarismo basado en el Maniqueísmo del “nosotros” y “ustedes”. La existencia de un “enemigo” también se traduce en términos modernos a uno de los pilares del populismo, con absoluta independencia de que se trate de un populismo de izquierdas o de derechas [*l].

    La intransigencia que se percibe en Milei implica un agravamiento de la situación que podría presentarse en el futuro. Dice Mdme. de Staël que los fanatismos contienen, en sí mismos, un purismo que no distingue entre lo conveniente y lo inconveniente para la misma fuerza política (sin entrar a discutir sobre lo conveniente o inconveniente para la nación en su conjunto). Esto significa que cualquier legítima e imperativa negociación, en un marco democrático, implicaría transigir, una cesión, un abandono de la posición fundamental y una “traición” a la ideología abrazada con fundamentalismo. El utilitarismo, en este caso, se desdibuja por completo, y el sacrificio de una parte del ideario es intolerable, aunque ese sacrificio resulte en un beneficio mayor (tanto para el propio partido como, eventualmente, para la sociedad en general).

    Considero que esto último agrava la situación de La Libertad Avanza, en la medida que el contenido liberal de su propuesta, es completamente contrario a -precisamente- cualquier fanatismo, idolatría o fundamentalismo. Los liberales estamos convencidos de NO entronizar, ninguna idea (ni siquiera las propias), y menos aún a un  individuo.

    Esta intransigencia viene siendo una marca de nacimiento para lo que ya me animo a designar como “Mileismo”. Entonces, ¿cuáles serían las reacciones de los fanáticos seguidores cuando, Javier Milei se vea en la obligación de ejercer de político, de ejercer de “casta”, y, en el mejor de los casos, tener que negociar con sindicatos, piqueteros, gobernadores, intendentes, peronistas, kirchneristas…? ¿Y cómo nos afectaría a quienes no estamos ni de un lado ni del otro de la contienda? ¿Podríamos resultar casualties of war de esta batalla entre dos fanatismos de signo contrario? Salvo que esa negociación sea parte del intercambio político de Milei con Massa, o de Massa con Milei, mejor dicho; y el fanatismo de sus seguidores la haga encuadrar en la justificación del líder. Ojalá!… llegado el caso.

    On this view, truth is always on one side, error on the other; those who defend the same cause are labeled good, the others evil.The practical implications of this intolerant forma mentis are significant. We have no duties toward those who think differently from us other than to try to convince and re-educate them. The road to the most abominable crimes is thus wide open”

    Como alternativa de solución a los fanatismos, Mdme. de Staël sugiere el entusiasmo. Para ella,  «Enthusiasm is tolerant, not through indifference, but because it makes us feel the interest and the beauty of all things,» she writes. «Enthusiasm finds, in the musing of the heart, and in depth of thought, what fanaticism and passion comprise in a single idea or a single object.»

    Más allá de los desafíos que esta propuesta genera (como por ejemplo, cómo evitar que el entusiasmo se convierta en fanatismo), la respuesta estaría dada en la moderación, el equilibrio, la introspección, el desapasionado razonamiento y el pensamiento crítico. Para quienes nos consideramos liberales, sería un simple ejercicio de (i) nuestra libertad individual, y (ii) de la disciplina y la congruencia epistemológica, que nos impone la obligación de pensar, observar y arribar a conclusiones, con honestidad intelectual, y sin miedo a las consecuencias de hacer públicas esas conclusiones.

    Por ahora, así funciono. Pero ya hay algunos amigos sugiriendo que no me exprese tanto… a ver si todavía caigo en las garras del @GordoChoto, o del @GordoDerechoso.liberalismo

  • El Dilema de la Prosperidad: Retretes vs. Cohetes – Reflexiones sobre el G-20

    La medición de la prosperidad de una nación y la evaluación de su política económica y su impacto en la felicidad de la población no son tareas sencillas. A menudo, los economistas recurren al método simplista de medir la producción nacional y dividirla por la población, obteniendo así el producto per cápita. Sin embargo, este enfoque no considera la complejidad del bienestar y la calidad de vida de una sociedad. Guy Sorman, en su artículo «G-20: la parábola de los cohetes espaciales», publicado en el periódico ABC nos sumerge en una reflexión profunda sobre cómo evaluar el desarrollo y la prosperidad de una nación.

    Sorman destaca que la mera medición económica es insuficiente, ya que no tiene en cuenta el poder adquisitivo de las diferentes monedas ni la distribución de la riqueza dentro de un país. Para abordar esta limitación, los economistas introdujeron el coeficiente de Gini, que compara los ingresos del 10% más rico con los del 10% más pobre para evaluar la justicia social. Este coeficiente revela disparidades significativas en países como Brasil e India, en contraste con la relativa igualdad de ingresos en Escandinavia.

    Amartya Sen, un economista indio de renombre, llevó esta evaluación un paso más allá al proponer un índice de bienestar humano que también incorpora el acceso a la educación y la atención médica. Este enfoque multidimensional reconoce que el desarrollo no se limita a las cifras económicas, sino que abarca la calidad de vida de una sociedad en su conjunto.

    En sus palabras, Sorman plantea una pregunta esencial: «¿Qué contribuye más al bienestar de los indios, los retretes o las naves espaciales? ¿Coincide el progreso humano con el desarrollo?». Esta pregunta nos lleva a la India, donde recientemente se produjeron dos eventos aparentemente contradictorios que arrojan luz sobre esta cuestión.

    Por un lado, el Gobierno indio logró éxitos notables en la exploración espacial en un período de dos semanas. Instaló un laboratorio de observación en el polo sur de la Luna y envió una sonda solar al espacio. Estos logros resaltan el avance científico y tecnológico de la India, así como su creciente influencia en la comunidad internacional. Sin embargo, Sorman se cuestiona la utilidad de estos esfuerzos y plantea si realmente contribuyen al bienestar de la población.

    Por otro lado, en India, pasó desapercibida la muerte de Bindeshwar Pathak, un discípulo de Mahatma Gandhi. Gandhi creía que el progreso de la nación debería medirse en función del bienestar de la mujer india más pobre. Pathak abordó una desigualdad apremiante al diseñar un inodoro de arcilla simple que no requería infraestructura costosa y promovió su instalación en comunidades marginadas. Esta iniciativa buscaba mejorar las condiciones de vida de las mujeres más desfavorecidas y abordar problemas como la defecación al aire libre, que conlleva humillación y enfermedades.

    Este contraste plantea una cuestión fundamental: ¿qué es más importante para el bienestar de un país, la tecnología espacial o los servicios básicos como los retretes? ¿El progreso humano es un componente esencial del desarrollo económico? Estas preguntas son cruciales en un mundo donde algunos países parecen priorizar el poder sobre el progreso humano. China y Rusia, por ejemplo, han optado por el poder, arriesgándose a sacrificar el progreso humano en el proceso.

    Sorman concluye destacando que estas cuestiones fundamentales a menudo se pasan por alto en las cumbres de jefes de Estado, a pesar de su importancia. El poder y la prosperidad no siempre van de la mano, y la elección entre retretes y cohetes puede tener un impacto significativo en la vida de las personas.

    En resumen, Guy Sorman nos ofrece una visión provocadora sobre la medición de la prosperidad y el desarrollo, utilizando ejemplos de la India para ilustrar su punto.

    Su artículo nos insta a reflexionar sobre qué realmente importa en la búsqueda del progreso humano y económico y subraya la complejidad de evaluar el verdadero bienestar de una sociedad.

  • ¿Los límites del poder gubernamental?

    «En Panamá, históricamente hemos gravitado hacia el poder político gubernamental desde la época colonial.»

    Si buscas seguridad en tu casa por medio de un pitbull, debes asegurarte que el mismo sea de raza pura y cuando vas a escogerlo en dónde fue criado debes ir acompañado por un experto en perros que te ayude a escoger el mejor ejemplar. Luego, en casa, debes asegurarte de que el perro sea sociable. Mi hija y su marido tienen un pitbull que poco le falta para hablar y he notado en él que sabe muy bien distinguir entre personas de buenas intenciones y de las nada buenas.

    Pero, si vamos a tomar tantos cuidados con un perro de gran potencial de ataque ¿acaso no debíamos tener mucho más cuidado cuando se trata de montar gobiernos, dado que los gobiernos son los perros más rabiosos y dañinos de este mundo cuando no son bien paridos y limitados o encadenados?.

    Lo que señalé anteriormente es tan así que lo que caracterizó al extraordinario experimento de la Constitución de los EE.UU. fue su propósito explícito que fue el de ¡limitar el poder del gobierno! En otras palabras, no dejar suelta en la calle a semejante monstruo. El inmenso reto está en cómo lograr eso; ya que la tendencia humana gira en torno a la búsqueda del poder.

    El gran problema que tenemos los panameños es que a través de nuestra historia hemos gravitado hacia y en torno al desmedido poder político gubernamental desde que fuimos una finca del rey de España. De hecho, nos separamos de España precisamente en búsqueda de nuestra libertad; la gran pregunta es: ¿logramos tal cosa?

    Para responder la pregunta que hago al cierre del párrafo anterior no hay más que hacer una introspección a la realidad del poder desbocado o corrupto de los gobiernos de nuestro estado. Y advertir que la carcoma está inscripta en la misma ley constitucional y de allí se esparce a todo el aparato gubernamental; si es que a ello podemos llamar “gobierno”.

    Y si logramos entender lo que señalo anteriormente, el reto que queda latente comienza con conocer y distinguir entre lo que es propio de una buena gobernanza y lo que es propio del mismo Demonio. Dicho de otra manera sería: advertir si hemos logrado que los zorros se mantengan en la selva y no que les hayamos dado las llaves de nuestros gallineros.

    Y, cuando hablo de “los zorros”, me refiero, en analogía, a ese segmento de la humanidad que por la naturaleza de la vida viven inclinados al malandar; a vivir a costillas de sus prójimos.

    En mi caso, estoy convencido de que hemos dado a los zorros el control completo de los gallineros de nuestra patria. ¿Acaso somos tan ciegos que cuando los vemos pasar no notamos que llevan los hocicos llenos de plumas y sus fauces embarradas de sangre?

    El otro enfoque de tan triste situación, de haber cedido a los zorros el control del país, está en entender lo que corresponde al buen gobernar y lo que es típico del gobierno de zorros. Y, por los vientos que soplan, no es cosa fácil advertir lo que corresponde al gobierno y lo que no. Bueno, no es que sea en sí tan difícil entender para qué es el gobierno; sino que luego de cientos de años de mal-gobierno el malandar se ha vuelto lo “normal”, como si ese normal fuese cosa buena.

    Así las cosas, sólo nos quedan dos caminos: 1) enderezar el rumbo antes de chocar contra los escollos de la realidad y; 2) la del Titanic.

  • ¿Qué tan endeudados están los países de Centroamérica?

    Los países suelen pedir prestado dinero a organismos internacionales cuando lo recaudado en impuestos no es suficiente para el pago de proyectos o gastos del Estado.

    En Centroamérica, el país que menos ha recurrido a esta práctica es Guatemala, cuya deuda pública es la más baja de la región con 22.593 millones de dólares, lo que equivale a un aproximado del 30 % del Producto Interno Bruto (PIB), según cálculos del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI).

    Mientras que los países con la mayor deuda pública son El Salvador, con el 76 % de su PIB comprometido y Costa Rica con el 63 %.

    “Históricamente Guatemala ha sido un país muy conservador. No ha estado en la situación de Honduras o Nicaragua en los años 80’s, países pobres altamente endeudados. Tampoco hemos llegado a tener dependencia de la deuda como la tiene El Salvador y Costa Rica, y eso de alguna manera genera un blindaje macroeconómico”, dijo a la Voz de América el economista Hugo Maul, investigador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

    El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su evaluación del Artículo IV 2023, dijo que la deuda de El Salvador es “elevada y se encuentra en una senda insostenible”. Por lo que recomendó, en febrero de este año, “el desarrollo de un plan fiscal y de financiamiento completo y ambicioso, destinado a reconducir la deuda a una senda sostenible y a facilitar el acceso al mercado internacional de capitales».

    Mientras que para Costa Rica dijo que “la orientación general de las políticas debe seguir centrada en hacer que la inflación regrese a la meta y que la deuda pública se mantenga en una firme trayectoria descendente”.

    ¿La deuda es funcional?

    Una de las maneras utilizadas por las entidades financieras para medir si un nivel de deuda es correcto o excesivo es comparando lo que se debe con el PIB de cada país, es decir, comparando el monto de la deuda con el valor de los bienes y servicios finales que produce ese país.

    Por ejemplo, si un país debe 80 millones de dólares y su PIB es de 100 millones, de lo producido, ya debe la mayor parte y su capacidad de riqueza queda reducida.

    Según el ICEFI, en 2020, varios países del mundo registraron un aumento del nivel de endeudamiento público debido a la disminución del PIB por la poca actividad económica. En el caso de Centroamérica, el nivel promedio de endeudamiento en la región era del 48,5 %. Luego de la pandemia, el promedio de deuda se elevó al 60,6 %.

    “Con las cifras consideradas en los presupuestos de ingresos y gastos del Estado para cada uno de los países de la región, se estima que, al cierre de 2023, la deuda pública regional media se reducirá́ hasta 54 % del PIB”, señala ICEFI.

  • Milei y el desafío de superar el personalismo en Argentina

    En el panorama político argentino, un fenómeno ha capturado la atención y ha generado un intenso debate: el ascenso del candidato presidencial conocido popularmente sólo como «Milei». Este economista liberal y orador carismático ha ganado notoriedad en los últimos años, atractivo para una base de seguidores que comparten su visión de una Argentina diferente. Sin embargo, este fenómeno no es único en América Latina y se inscribe en un contexto más amplio de populismo y personalismo político en la región.

    El populismo en América Latina es un concepto amplio y heterogéneo que abarca diversas formas de acceso al poder. Desde el cesarismo de dictadores militares hasta el socialismo de líderes revolucionarios y el caudillismo de demagogos electorales, la región ha experimentado múltiples variantes de populismo a lo largo de su historia. El populismo se caracteriza por algunos o todos los siguientes puntos: la concentración de poder en manos de un líder carismático, la identificación de un enemigo «del pueblo» (la «casta» o el «nosotros y ellos»), el uso de sobornos institucionalizados y la promoción del culto a la personalidad del líder.

    En este contexto, surge el término «democracia plebiscitaria» (una figura citada y esgrimida por los candidatos y seguidores de Milei ante su escasa representatividad en el Congreso para poder llevar adelante sus propuestas), que encuentra su origen en la Segunda República Francesa en 1848, cuando Luis Bonaparte se convirtió en emperador vitalicio mediante referendos sucesivos. Este modelo de dominación plebiscitaria se ha observado en líderes como Putin, Chávez, Fujimori o Bukele directamente presionando militarmente al Congreso, quienes se conectan directamente con «el pueblo» para ganar su confianza y movilizarlo sin intermediarios institucionales. Esta dinámica genera polarización y ejercicios de iconoclastia antisistema.

    En este sistema, las elecciones se convierten en plebiscitos personales, y la política se decide basándose en la retórica mediática y la confianza personal en el líder. Este populismo surge de la crisis de la representación política. Cuando el sistema de partidos falla, la personalización de la política llena el vacío de legitimidad.

    Sin embargo, es importante destacar que Argentina es una democracia representativa, republicana y federal. La democracia plebiscitaria, caracterizada por la personalización del poder en un líder carismático, plantea desafíos a la representación política tradicional y puede llevar a una debilitación institucional, polarización y erosión de la democracia misma.

    El lema de LLA, el partido político o movimiento de apoyo a Milei, «Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre», plantea una contradicción con los principios de la libertad, tal como Karl Popper lo señala en su obra «La sociedad abierta y sus enemigos». Popper argumenta en contra de atribuir la transformación de la sociedad a individuos excepcionales o partidos únicos, en lugar de basarla en la promoción de ideas e instituciones que fomenten una sociedad abierta y pluralista. En este contexto, el enfoque debería estar en las ideas y en el respeto a los derechos fundamentales, en vez de simplemente cambiar de personas en el poder.

    La evolución hacia una sociedad más libre y abierta implica tiempo, errores, correcciones y un proceso de aprendizaje. Es un avance que se manifiesta en cambios pequeños, en la preferencia por la libertad en la vida cotidiana y en la valoración de los derechos individuales. El progreso no surge desde una imposición de ideas por parte de figuras de poder y en el poder, sino a través de la adopción gradual y voluntaria de principios libertarios.

    El desarrollo de instituciones también sigue una evolución, en lugar de una revolución. Por lo tanto, una Argentina verdaderamente diferente emergerá cuando las ideas de la libertad superen a las ideas arraigadas en una trayectoria pacífica y constante. Este cambio no puede ser atribuido únicamente a un grupo o partido, sino que debe ser un proceso compartido por la sociedad en su conjunto.

    Los slogans son de gran importancia, ya que pueden reflejar los valores y enfoques de un movimiento político. En este caso, es crucial considerar cómo el slogan se alinea con los principios de la libertad y el respeto a los derechos individuales, en lugar de promover un cambio basado en la sustitución de personas en el poder.

    En conclusión, el fenómeno argentino Milei y su enfoque en la personalización del poder plantean desafíos a la democracia representativa del país. Si bien es legítimo que los ciudadanos busquen un cambio en la política, es importante recordar que la transformación duradera y significativa se logra a través de la promoción de ideas y principios en lugar de depender exclusivamente de líderes carismáticos. La construcción de una Argentina verdaderamente diferente debe ser un esfuerzo colectivo basado en la adopción gradual de valores de libertad y respeto a los derechos individuales.

  • Zhang Zhan: Periodista encarcelada en hospital tras huelga de hambre

    Zhang Zhan, que informó desde la emergente pandemia de COVID-19 en Wuhan, pesa sólo 37 kilogramos.

    Zhang Zhan, la periodista china encarcelada,  fue ingresada recientemente en el hospital luego de meses de huelgas de hambre intermitentes en protesta por su encarcelamiento por informar desde la primera línea de la pandemia de COVID-19 en Wuhan, según compañeros activistas.

    Zhang, de 39 años, fue sentenciada a cuatro años de prisión por el Tribunal Popular del Distrito de Pudong de Shanghai el 28 de diciembre de 2020 y ha estado comiendo muy poco, en lugar de rechazar toda la comida, para evitar ser alimentada a la fuerza por sonda.

    Zhang, cuya liberación está prevista para mayo de 2024, fue ingresada en el hospital desde la prisión de mujeres de Shanghai por enfermedades digestivas relacionadas con la desnutrición tras varios meses de huelga de hambre, dijeron compañeros activistas de derechos humanos.

    El activista de derechos humanos Wang Jianhong, quien fundó el Zhang Zhan Concern Group, dijo que la enfermedad de Zhang sigue poniendo en peligro su vida. «La salud física de Zhang Zhan es muy mala porque lleva mucho tiempo negándose a comer», dijo Wang. «Esta huelga de semi-hambre dura más de dos años».

    «La situación no parece estar mejorando, pero todavía le quedan más de ocho meses de sentencia», dijo Wang, y pidió la liberación de Zhang bajo libertad condicional por razones médicas.

    «Si las autoridades no le ofrecen tratamiento humanitario y suplementos nutricionales, ella no sobrevivirá a su condena». Los repetidos intentos de contactar a la familia de Zhang no obtuvieron respuesta el jueves.

    Pesa sólo 37 kilogramos

    El activista de derechos humanos con sede en Gansu, Li Dawei, dijo que había hablado recientemente con la madre de Zhang, quien visitó a su hija en prisión el mes pasado, y dijo que estaba «casi en piel y huesos».

    Zhang pesa actualmente 37 kilogramos (82 libras), aproximadamente la mitad de su peso corporal normal, dijo Li.

    «El problema principal son los trastornos del sistema digestivo», dijo Li a Radio Free Asia. «También tiene un recuento bajo de glóbulos blancos y marcadores tumorales excesivos».

    Zhang apareció en su juicio en silla de ruedas, donde se declaró inocente. Una declaración de culpabilidad suele ser un requisito previo para un trato más indulgente en el sistema judicial chino.

    Li dijo que Zhang había logrado evitar la alimentación forzada por sonda comiendo alrededor de la mitad o un tercio de lo que les dan a otros prisioneros.

    «Ella está utilizando esto como una forma de defenderse y mostrar su inocencia y que su juicio y detención por parte de las autoridades fueron injustos», afirmó. «Su mentalidad es la de una prisionera política que muestra resistencia».

    Encarcelada por supuestamente inventar noticias

    Li dijo que espera que Zhang sea liberada de prisión según lo programado, pero que es poco probable que sea libre. «Hay un signo de interrogación sobre si ella estará en libertad o no después de su liberación», dijo. «Mírenme: no he recuperado mi libertad desde mi liberación».

    «Hoy en día, cada vez que salgo, la policía de seguridad del Estado me sigue a donde quiera que vaya, y mi pasaporte [y otros documentos de viaje] han sido declarados inválidos sin ningún motivo», dijo Li.

    Zhang fue encarcelada por supuestamente inventar dos artículos en sus informes desde Wuhan.

    El primer elemento fue su informe de que los ciudadanos de Wuhan se vieron obligados a pagar una tarifa para hacerse la prueba de COVID-19, y el segundo fue que los comités vecinales habían enviado verduras podridas a los residentes confinados en sus hogares bajo un bloqueo en toda la ciudad.

    Zhang dijo que admitió todos los hechos materiales del caso, pero se negó a declararse culpable del cargo, diciendo que la información que publicó no era falsa.

    Traducido por Luisetta Mudie. Editado por Malcolm Foster.

  • Elecciones y abejas

    En la «Fábula de las Abejas», Mandeville destaca cómo la colmena de abejas prospera cuando actúan de acuerdo con su interés propio en lugar de obedecer normas altruistas aparentes. Aunque inicialmente puede parecer que estas abejas actúan de manera egoísta, “viciosa” para obtener beneficios personales, es lo que finalmente conduce a un orden espontáneo en el que el bienestar general emerge de sus acciones individuales egoístas.

    Esta paradoja se relaciona con la discrepancia entre la oferta electoral y la demanda social de varias maneras. Primero, muestra cómo las agendas políticas que no se alinean con las verdaderas demandas y deseos de la sociedad pueden llevar a una especie de «virtuosidad aparente» similar a la de las abejas en la fábula. Los candidatos y partidos pueden prometer acciones altruistas o políticas moralmente elevadas, pero si estas promesas no están respaldadas por una comprensión genuina de las demandas reales de la población, pueden resultar ineficaces o incluso contraproducentes.

    En segundo lugar, la «Fábula de las Abejas» sugiere que cuando se imponen agendas moralistas desde arriba, se corre el riesgo de desencadenar consecuencias no deseadas. Del mismo modo, cuando las políticas se diseñan sin tener en cuenta la información distribuida en la sociedad y las verdaderas preferencias de los ciudadanos, pueden surgir efectos adversos. Las políticas pueden carecer de la adaptabilidad y la eficiencia que emergen de la autoregulación en un orden espontáneo.

    En el análisis de las diferencias entre los conceptos de orden creado y orden espontáneo, en las ideas de F.A. Hayek, en lo que el denominó taxis y nomos, se revela mejor aún la fascinante comprensión de cómo las sociedades y las normas emergen en la interacción humana. Este enfoque destaca la distinción entre dos tipos de órdenes: aquellos creados y planificados por alguien o grupo orgánico, y aquellos que surgen de manera natural no creado ni producto de designio alguno.

    El orden creado se manifiesta a través de estructuras que se originan a partir de mandatos específicos emitidos por entidades reconocibles, como empresas, gobiernos y familias. Estas estructuras tienen propósitos concretos y se alinean con objetivos específicos, como el logro de beneficios económicos o el mantenimiento del orden legal y social. En contraste, el orden espontáneo es una concepción que subraya su carencia de origen preciso y finalidad predefinida. Este tipo de orden, abstracto y difícil de percibir sensorialmente, se desarrolla a partir de interacciones humanas complejas. La sociedad misma, los mercados, el lenguaje y otras redes de comportamiento humano son ejemplos de órdenes espontáneos en los que la estructura y las normas no son impuestas desde arriba, sino que emergen hacia arriba de manera inorgánica.

    En resumen, la «Fábula de las Abejas» de Mandeville, las ideas de Hayek y la discrepancia entre la oferta electoral y la demanda social se conectan a través de la idea del orden espontáneo. Ambos casos resaltan la importancia de entender cómo las interacciones individuales y las preferencias personales pueden conducir a resultados beneficiosos y cómo las agendas o cambios impuestos desde arriba pueden tener consecuencias inesperadas, a pesar de sus muy buenas intenciones. Y para que las interacciones, este orden espontáneo pueda darse, sólo se necesita libertad. La respuesta está allí: más individuos y menos estado. Pensemos en todo esto en vista de las próximas elecciones.