Categoría: Politica y Actualidad

  • Saltó la Liebre

    Nuestra Canciller ahora opina que Panamá debe seguir los ejemplos de Colombia, Chile y Costa Rica que se han incorporado a la OCDE. Según la canciller, estar en la OCDE mejoraría nuestra institucionalidad, como sin duda ha mejorado la de México, miembro fundador de la OCDE.

    La OCDE aparentemente tiene estándares institucionales y mediciones muy robustos, y que esto le serviría a Panamá, que se está quedando atrás en institucionalidad, pero que a alguna gente no le va a gustar, dice la canciller.

    Y tiene razón, yo soy uno de aquellos a los que no les gusta esa idea. Y como buen lobo tengo mis motivos. La idea que la OCDE está dando prioridad en sus actuaciones internacionales a la “competencia fiscal perjudicial”, sobre temas como la educación, o la justicia y otros temas institucionales, deja en claro una cosa. La OCDE es más o menos lo mismo que la Unión Europea post Euro. Dicen las malas lenguas que la Unión Europea es un club alemán. O sea que el manejo de la política monetaria y fiscal de la Unión Europea tiene como objeto defender más que nada los intereses alemanes. El Euro evita que los estados usen la moneda propia con fines proteccionistas y hace barato comprar productos alemanes para quien tiene Euros. La política fiscal y regulatoria de la Unión Europea tiene como función principal defender el Estado del Bienestar Alemán asegurándose que no puedan surgir competidores de las industrias alemanas que sostienen el estado del bienestar con sus impuestos en otros países. La Unión Europea busca ahora estos start ups en el este o sur de Europa en la cuna.

    La OCDE actúa de manera similar, pero a nivel internacional. Mantiene la división del trabajo como está. Los países ricos acaparan las inversiones y los países pobres solo seguirán exportando materias primas. Cuando hablamos de competencia fiscal perjudicial, estamos hablando de evitar que los inversionistas de países desarrollados con impuestos altos no puedan escapar a países subdesarrollados con impuestos bajos. Al final, tras el discurso bonito y lindo de anticorrupción e institucionalidad, queda sólo esto. Sino pregúntenles a los mejicanos, fundadores de la OCDE, qué tan institucionales y libres de corrupción se encuentran. Pero que están cogidos por la burocracia, están.

    Otro argumento para que Panamá entre en la OCDE es que al final siempre nos aplican las regulaciones aunque no seamos miembros; por lo menos si estamos sentados a la mesa de la OCDE, podemos discutir las regulaciones antes que nos las apliquen, al estilo de la membresía del Reino Unido en la Unión Europea, según Yes Prime Minister. Que el Reino Unido se unió a la Unión Europea para luchar desde adentro contra ésta. Bueno, ya sabemos que al final no les funcionó y se han tenido que ir como sea de la misma. Panamá en la OCDE sería un disidente entre un mar de creyentes. Además, ser disidentes requeriría un gobierno de Panamá que tenga ideas claras sobre qué quiere hacer para el país y pueda disentir con las propuestas de los demás miembros de la OCDE de manera  firme y sustentada, algo que Panamá no ha hecho, por lo menos durante la actual Cancillería.

    Y no es la única manera de hacer sentir nuestra voz. Otro método es asociarse con los países no miembros de la OCDE a los cuales les han querido aplicar normas de la OCDE sin ser miembros. Y plantear una estrategia diplomática común que debe incluir usar los instrumentos de derecho internacional, sobre todo cuando buscan aplicarle a países miembros normas que los propios países miembros no se aplican a sí mismos en una jugada proteccionista. Eso es algo que el actual gobierno nunca quiso hacer. Bajarse los pantalones con la OCDE y, de ser posible, ser miembro putativo de la organización, parece que siempre fue la política no manifiesta del actual gobierno. Me alegro que al final lo digan.

    Y me alegro que ya no les quede tiempo para meternos en la OCDE.

  • ¿Entienden los periodistas qué es un debate?

    El formato de “debate” ya cansa. Digo, seamos honestos, no son debates, son paneles donde se le da a cada candidato un tiempo para criticar sus ideas. Y meter el clásico comercial “vota por mí” o “fulano no hizo nada cuando tuvo la oportunidad”. Punto, no es nada mas que esto. Por favor, no lo llamemos debate.

    Los periodistas que hacen las preguntas simplemente no están a la altura para hacer preguntas profundas. Y el formato no se presta para que los candidatos discutan las ideas o propuestas de los otros candidatos. Un debate debe ser una modo no solo de exponer ideas distintas entre dos o mas personas. Pero el formato varía. Por ejemplo en el caso de un debate tipo Karl Popper las personas podrían exponer sus argumentos sobre el tema sin interrupción, luego exponen sus contra argumentos a los que luego permiten que varios interlocutores distintos al moderador, hagan preguntas, y que los participantes puedan hacerse preguntas y contra argumentaciones al respecto. Este es el mejor tipo de debate sobre temas políticos.

    El moderador modera, y solo hace la primera pregunta para organizar los temas del debate, las demás preguntas las hacen otras personas y quienes debaten. Un buen debate no sólo nos permite conocer las ideas de quienes debaten, sino su personalidad, capacidades intelectuales, y madurez emocional.

    El debate actual ya ha demostrado ciertas cosas. La primera es que Maribel Gordón demuestra que los intelectuales de izquierda tienen todavía la capacidad de dominar el discurso político, porque la mayoría de sus opositores no tienen la capacidad intelectual ni valor moral para rebatirlo. Que Blandón efectivamente parece avergonzado de ser el candidato panameñista y Rómulo Roux el del Cambio Democrático. Que Nito juega a no perder más que a ganar y que la cautela parece ser el rasgo dominante de su personalidad. Que Ana Matilde, Lombana y Ameglio demuestran el problema de las candidaturas independientes para presidente, la ausencia de un staff con experiencia en atender los problemas del país fuera del argumento de “no somos los corruptos de siempre”. Que Saul Mendez seguirá con el mismo librito ideológico de siempre, o sea, ser Maduro volumen dos.

    Si hubieran seguido el consejo de hacer un Bingo, bueno el bingo se hubiera llenado. Digo, controlar las importaciones, cerrar AUPSA, revisar los Tratados de Libre Comercio (con el Donald de presidente de los USA, cómo no!), dar estatus constitucional al proteccionismo (adiós OMC), eliminar monopolios y oligopolios, sin dar pistas de cómo la ley proteccionista que ellos defienden, de hecho los fortalecería, igual que los controles de precios que algunos defienden. Ameglio prometió mas BDA y Banco Nacional.. o sea préstamos políticos.

    El tema es que ni los que preguntan, ni los que responden ven el gran elefante en el salón. El consumidor. Porque pareciera que elegimos políticos para que apoyen a los productores agropecuarios. No para que los consumidores panameños tengan comida sana y barata que no es lo mismo ni se escribe igual. Estas son las preguntas que ayer no se hicieron correctamente.

    Porque hay dos países donde se ha pasado, por las buenas o por las malas, a un modelo agrario exportador tras haber visto cómo el modelo anterior, de substitución de importaciones a modelos de exportación competitivo que añaden valor a la economía nacional. Por las malas fue el Chile del dictador Augusto Pinochet. Por las buenas fue la Nueva Zelanda en dos gobiernos distintos de partidos opuestos, usando el método de consensos y políticas de Estado.

    Sueño que algún día en el tema del agro, Panamá pueda ser Nueva Zelanda. Pero para eso necesitamos intelectuales y académicos, que a diferencia de Maribel Gordón, no tengan como benchmarking la Venezuela de Nicolás Maduro, o políticos que no tengan como norte la España de Felipe II. Personas que se atrevan a poner las ideas en el debate y políticos que se atrevan construir consensos para llevarlos a cabo. Y por favor, periodistas que se atrevan a hacer las preguntas correctas y fomentar el debate en serio. Todo esto ha faltado en los debates de esta semana.

  • El Bingo electoral

    Ayer fue el debate/panel de los vicepresidentes y salvo la ausencia del candidato Casis, no hay nada nuevo sobre el sol. O sobre las luces LED.  Los candidatos dijeron y repitieron lugares comunes, evadieron e hicieron campaña.

    Para el próximo debate propongo hacer un Bingo y juego de borrachos. Por cada lugar común que diga un candidato se tomará un trago y se pondrá una ficha en el Bingo. El primero que llena el Bingo se gana una Botella de agua. Para que los evangélicos puedan participar.

    En el Bingo propongo una serie de palabras y expresiones. Estos serán los campos:

    • Yo apoyo a la familia tradicional
    • Auto sostenible
    • Fomentar las exportaciones.
    • Consumir el producto nacional
    • Apostar por la juventud
    • Apostar por la educación
    • Parar las importaciones
    • En mi gobierno X será gratis (o subsidiado por el Estado)
    • Hay una mala distribución de la riqueza
    • Hay que eliminar AUPSA
    • Tecnificar el agro
    • Tienen al productor abandonado
    • En mi gobierno la cosa será diferente
    • No voy a privatizar X cosa
    • El matrimonio es entre un hombre y una mujer
    • Yo voy a parar la corrupción
    • El presupuesto alcanzaría de no ser por la corrupción
    • Para salvar la Caja del Seguro Social voy a hacer que todos paguen sus cuotas a tiempo

    Por cada vez que un candidato diga algo así, se pone una ficha en el bingo y se toma un trago.

    Creo que es la única manera de hacer unas elecciones, que pueden ser cruciales para el futuro de país, entretenidas. Porque por ahora, salvo predeciblemente los candidatos del FAD, los demás candidatos parecen decir lo mismo. Solo a Nito Cortizo y a Carrizo se lo justifico porque son los que van a la delantera y tienen que cuidar su ventaja, así que tienen que cuidarse de no cometer errores. Lo que no se entiende es cómo los demás candidatos, los cuales deben ver como ganan votos, son tan conservadores y aburridos que solo compiten por decir los mismos lugares comunes. Todo como si el país pudiera darse el lujo de esperar.

    Por lo menos con el bingo que propongo nos podemos librar del aburrimiento en estas elecciones.

  • Los Panama Papers y el bloqueo económico

    Después de la infame filtración de los Panama Papers, ha sido mucho más difícil para las compañías panameñas llevar a cabo negocios internacionales. Mi visión de este problema es desde el punto de vista de alguien que hace negocios en todo el mundo habiendo comenzado mis primeras empresas en Eslovaquia (parte de la Unión Europea).

    Esta burocracia económica y bloqueo no comenzó en Panamá, sino en Suiza. El Servicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos se dio cuenta de que una gran cantidad de dinero terminaba en cuentas en bancos suizos. Después de algunas presiones, introdujeron el FATCA, que es una regulación extraterritorial, que se propaga como un virus a través del efecto de red de los bancos.  Así es como funciona: si usted es una institución financiera estadounidense, debe cumplirla, porque es una ley. Si usted como institución coopera con otra institución bancaria (por ejemplo, a través de una relación bancaria con un banco intermediario), esta otra institución bancaria también tiene que cumplirla. Por lo tanto, si quieres estar en la red, tienes que cumplir (o la alternativa sería una deducción fija del 30% de todas las transferencias de los bancos que no cumplan).

    Lo que es interesante acerca de FATCA es no solo cuán proactivos son los reguladores estadounidenses y cómo son capaces de utilizar los efectos de la red para regular el sistema financiero de todo el mundo, sino también la facilidad con la que transfirieron toda la responsabilidad de su recaudación de impuestos a las instituciones financieras. Con FATCA, todo el secreto bancario ha desaparecido, todos los bancos quieren ahora conocer a los propietarios, a los beneficiarios finales, no hay cuentas numeradas.

    Inspirados en el FATCA, otros países inventaron algo similar, llamado CRS de la OCDE. Que no haya confusión, casi todos los países importantes firmaron el CRS, con la notable excepción de los Estados Unidos. Ahora todos los países obtienen reportes de información financiera privada de sus residentes fiscales.

    Lamentablemente, FATCA y CRS no son las únicas normas. Estar en la red no significa que las transferencias deban funcionar. Para que ello ocurra, hay otra alerta que cumplir: el lavado de dinero. FATCA y CRS, se aseguran de que las víctimas de los infiernos fiscales no tengan dinero anónimo en los llamados paraísos fiscales. Pero, ¿qué pasa con los malvados carteles de la droga que limpian el dinero usando varios esquemas? Pues bien, la mayoría de ellos reciben ayuda de bancos, pero no de bancos en paraísos fiscales, sino de bancos como Deutsche Bank o el Citi.

    Mientras tanto, hacer negocios internacionales en Panamá se está volviendo cada vez más difícil. Abrir una cuenta bancaria para un individuo o una empresa es un proceso difícil y burocrático, enviar dinero al extranjero es aún más difícil. Ha habido casos de envío de menos de $1000 al extranjero que han sido bloqueados debido a la sospecha de lavado de dinero. ¿En serio? ¿1000 dólares es blanqueo de dinero? Aparentemente, sí.

    Hablando con un amigo, que es director ejecutivo de una institución financiera europea, me dijo que cuando decidió solicitar ese trabajo, no tenía idea de que » iba a dirigir una estación de policía». Mi banquero, en el banco donde tengo mi dinero, dijo que tienen cinco veces más gerentes de cumplimiento que personas que realmente hacen lo que el banco debería hacer: ayudar a mi dinero a trabajar para mí y crear ingresos.

    Uno de los acontecimientos recientes es que la UE quiere añadir a Panamá a la lista negra de países con ‘dinero sucio’. Todo ello a pesar de que la UE considera a Panamá un país cooperante y de que Panamá ha firmado todos los tratados de la OCDE contra la evasión fiscal. Lo que esto significa: que todo el mundo considera a Panamá como una jurisdicción amigable, pero el dinero que toca el sistema bancario panameño es etiquetado, investigado y bloqueado como si fuera enviado directamente desde los cárteles de la droga.

    ¿Ayudará? Por supuesto que no. Los bancos del mundo estarán encantados de lavar dinero por una cuota, lo han estado haciendo durante años. Sólo se tiene que pagar a los bancos adecuados en los países adecuados una comisión porcentual por este servicio. En serio, sólo busque en Google los casos de lavado de dinero en el mundo, y verá que no son los bancos panameños los que ayudan a las empresas a lavar dinero. Los dueños de algo que la OCDE llama ‘dinero sucio’ estarían locos si utilizaran los bancos panameños, cuando incluso una transacción de $1000 desde Panamá es considerada sospechosa y merece una larga investigación.

    También tenemos el tema de las criptomonedas, al cual me referiré en el próximo artículo.

  • Un problema de mujeres?

    Como hoy, día que redacto mi columna, es el día internacional de la mujer, debo hacer varios comentarios sobre el feminismo.

    Los reaccionarios de todo tipo ven mal al feminismo, mientras que para todas las izquierdas, el feminismo es prácticamente un señalamiento de virtud. Soy progresista, ergo soy feminista y viceversa. El problema es que hay diversos tipos de feminismo, y como dice la feminista disidente Camile Paglia, casi todos vienen de Rousseau.

    Rousseau es el creador del mito del buen salvaje, en el cual la humanidad vivía un estado mítico de naturaleza, donde todo era lindo e idílico, hasta que un pecado original de la sociedad, rompe ese equilibrio y lanza a la humanidad a una larga caída, donde las personas nacen buenas, pero la sociedad las corrompe. Este pecado original puede ser la propiedad privada de los medios de producción para los socialistas, el patriarcado para las feministas que vienen de Rousseau, o sea casi todas, el separarse de la naturaleza para los ecologistas radicales, el comer carne para los veganos, en fin. Como todos estos movimientos tienen una rama Rousseauniana, el resultado es que suelen combinarse bastante bien. En movimientos socialistas feministas, o en movimientos ecologistas socialistas. Sin embargo no caigamos en el error conservador de pensar que todos estos movimientos tienen que ser rousseaunianos.

    El feminismo siempre ha existido, siempre ha habido mujeres que cuestionan su estatus social inferior. Preocuparse por el medio ambiente empezó como un movimiento conservador. El socialismo de naturaleza religiosa siempre ha existido.

    El feminismo moderno empezó como una preocupación liberal por la falta de igualdad legal y de libertad personal de las mujeres, condenadas a no tener propiedad, a no heredar, a pasar de la tutela de su padre a la de su marido. La primera oleada del feminismo buscaba la igualdad legal más que todo, el derecho al sufragio universal y la igualdad legal para ser propietarias y ejercer profesiones. Este movimiento era más bien de clase media y alta. Al mismo tiempo surge un feminismo más proletario de trabajadoras de las industrias textiles, que combina las preocupaciones sindicales de la época como vacaciones, días libres, mejores condiciones de trabajo. Ese es el inicio de los distintos feminismos socialistas.

    La primera oleada del feminismo del siglo XIX a la primera mitad del Siglo XX, era tanto liberal como socialista, y se centraba en lograr derechos legales. La segunda oleada del feminismo es más bien de clase media y surge en la segunda mitad del siglo XX, era más de tendencia liberal social, y se centraba en cambios de actitudes sociales, más allá de los cambios legales. Por ejemplo el derecho de la mujer a su sexualidad, el derecho de la mujer a gozar de su cuerpo mediante el control de la natalidad y el aborto, la igualdad salarial, y estar libre del acoso.

    Este feminismo de segunda generación se aparta más del liberalismo, ya que por ejemplo implica no tanto la igualdad legal salvo en temas como el control de la natalidad y el aborto, sino acciones afirmativas del estado sobre la esfera privada, en temas como el acoso sexual, la discriminación laboral, la violencia doméstica y la maternidad. Esto aparta al feminismo un poco del liberalismo clásico. Y el individualismo en los temas sexuales lo aparta del comunismo tradicional que es algo puritano.

    Lo cual nos lleva a la tercera ola del feminismo, fundamentada en el postestructuralismo francés. Esta se aparta totalmente del liberalismo clásico e inclusive se puede hablar de un feminismo no-liberal. Si la primera ola busca la igualdad ante la ley del feminismo clásico, y la segunda buscaba lograr esa igualdad de manera más efectiva en la vida cotidiana, en la tercera ola, busca eliminar el patriarcado de las mentes de las personas mediante la modificación de la conducta y el lenguaje. Ya no es la igualdad legal o la acción afirmativa del estado en las esferas de la vida para garantizar esta igualdad. Ahora la masculinidad, el “male gaze”, o sea la lujuria masculina, el lenguaje sexista (básicamente todo el lenguaje), el man splaining (o sea el explicar cosas desde una actitud de superioridad masculina), la interseccionalidad, que lleva a la práctica la idea Nietzscheana de que no hay verdades sino voluntades de poder, ver “man xplaing”, han llevado a la tercera ola de feminismo a ser un feminismo iliberal, que sanciona códigos de conducta, códigos de lenguaje, o sea censura, que hace muy difícil identificar la verdad objetiva en favor de una subjetividad total, determinada por el género, pero que al mismo tiempo busca negar la idea de género. Esto ha llevado a un caos intelectual en las universidades y a una reacción contraria al feminismo, que vemos en personajes como Donald Trump y Jair Bolsonaro. Y no serán los últimos.

    La idea de un feminismo más relajado, seguro de sí mismo y liberal en su idea de buscar tanto la libertad, la igualdad y la fraternidad, ha sido reemplazada por el feminismo de los códigos estrictos y las políticas de identidad. Esto no solo ha ralentizado el feminismo, sino que ha provocado una reacción contraria al mismo.

    La idea de un feminismo liberal, donde se defienda la idea de que la mujer tiene el mismo derecho a decidir sobre su vida, propiedad y buscar su felicidad personal (que tiene un hombre), es liberal y es feminista. El problema es cuando se quiere actuar coactivamente sobre toda la sociedad para que cambie de acuerdo con los ideales feministas porque el patriarcado, que puede tener alguna razón biológica que explique por qué ha durado tanto y se presenta en casi todas las culturas humanas, sea erradicado porque es el pecado original que impide regresar a la humanidad a su estado de virtud original. Ese tipo de feminismo no es liberal. Es hermano del socialismo e imposible sin coacción estatal.

  • Preguntas que los periodistas (y el público) deberían hacerles a los políticos.

    Ya que el panel, porque no fue un debate verdadero, no hizo ciertas preguntas deberíamos proponer las nuestras. En varios ejes. Preguntas que eviten que los políticos, que no sean del FAD, den las mismas respuestas de cajón. Porque estas elecciones se ven soporíferas.

    Vemos los ejes y empecemos con las funciones esenciales de un Estado que se precie de serlo, seguridad y justicia.

    1. ¿Qué piensa hacer con la seguridad ciudadana aparte de prometer que va a aumentar el pie de fuerza de la policía o comprar nuevos equipos, que son las promesas cajoneras?
    2. ¿Qué medidas va a tomar para asegurar que el Ministerio de Seguridad sea la cadena de mando entre un presidente democráticamente electo y la fuerza pública y no el vocero de la fuerza pública en el gabinete?
    3. ¿Qué medida va a tomar para evitar que los altos mandos de la policía no se metan en asuntos más allá del tema de la seguridad?
    4. ¿Qué medidas va a tomar para incrementar la participación ciudadana en el tema de la seguridad?
    5. Qué va a hacer respecto a la veda total a la importación de armas para deporte, defensa personal o caza a Panamá que se implantó en el 2011?
    6. ¿Qué se piensa hacer con respecto a las pandillas? ¿Seguirá el programa barrios seguros?
    7. ¿Qué opina de cómo está funcionando el sistema penal acusatorio?
    8. ¿Qué piensa hacer respecto al presupuesto del Órgano Judicial y el Ministerio Público, seguirán siendo comparativamente inferiores al del Ministerio de la Presidencia o la Asamblea Nacional?
    9. ¿Tiene pensado proponer alguna reforma constitucional a la manera de cómo son electos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia?
    10. ¿Opina que la actual procuradora está haciendo un buen papel o si pudiera propondría una persona distinta para el cargo?

    Economía Nacional. «Es la economía, estúpido» es la frase de James Carville. La economía se ha venido desacelerando, sin menos crecimiento hay menos dinero para pagar impuestos y cuotas del Seguro Social. La OCDE ha impulsado una serie de reformas que han afectado la competitividad de nuestra plataforma de servicios; ante esto qué piensa hacer para:

    1. ¿Reactivar la economía sin aumentar la deuda pública?
    2. ¿Recortar la deuda pública?
    3. ¿Enfrentar las presiones de la OCDE más allá el mero cumplimiento, que va a hacer? ¿Piensa usted tomar medidas para compensar los negocios perdidos para Panamá? ¿Tiene alguna estrategia de negociación común con otros países en nuestra misma situación?
    4. ¿Qué piensa hacer con la enorme planilla pública?
    5. ¿Qué piensa hacer con los subsidios?
    6. ¿Qué piensa hacer con los impuestos ahora que otros países los están bajando para ser más competitivos?
    7. ¿Cree que la corrupción es una causa de los problemas económicos de Panamá o un síntoma?
    8. ¿Qué piensa hacer para controlar la corrupción?
    9. ¿Qué piensa del actual Código de Trabajo, cree que son necesarias reformas al mismo?
    10. ¿Qué va a hacer con el déficit actuarial de la Caja del Seguro Social?
    11. ¿Qué piensa hacer con el control de precios?

    Nótese que no hemos hablado del agro, ni del sistema de salud ni la educación. Estos temas importan pero son temas de políticas públicas que no se pueden llevar bien a cabo si no hay seguridad y si la economía no marcha bien. Porque para mejorar el agro o reformar el sistema de salud o el sistema educativo, se necesita dinero, y el dinero lo produce una economía sana con seguridad física y jurídica.

    Mejorar el agro, la educación y la salud requiere de políticas públicas a largo plazo, que suelen ser políticas de estado, desgraciadamente, salvo en tener una buena infraestructura vial, no pareciera que existen los consensos a largo plazo para tener políticas de salud, educativas y agropecuarias que no cambien cada 5 años con cada gobierno. Y por ahora nadie parece prometer al agro nada más que más subsidios y más protecciones, o nadie habla de cambios profundos en el tema de salud o educación que no sean tirarle más dinero a lo que existe con la intención de que este cambie radicalmente. Así que curiosamente en las preguntas que planteo no incluyo estos temas, porque salvo el FAD que no teme ser demencial en sus propuestas, existe en los demás candidatos el consenso de responder a lo seguro hablando mucho y sin decir nada nuevo.

    Por lo que vemos, vamos hacia una campaña aburrida, donde ni siquiera los que están detrás de las encuestas quieren arriesgar algo. Así que hagámosles preguntas más duras, en lo económico y en el tema de la seguridad y la justicia, a ver si por lo menos arriesgan algo o van a seguir hablando como si estuvieran en una sustentación de tesis las semanas que nos quedan.

    Panamá ha tenido desde los 2010 dos gobiernos funestos, uno que hacía que todo se moviera a punta deuda pública sin importarle la institucionalidad, y otro que se dedicó a entregar letrinas, cortar cintas y firmar todo lo que le pusieran enfrente aunque entregara al país. No podemos permitirnos que el país pierda 5 años más.

    Necesitamos candidatos que den respuestas sinceras a las preguntas que aquí formulamos. Por ahora no las tenemos.

  • Panamá después de Maduro


    Unos turistas me preguntaban por qué las prostitutas en Panamá son colombianas, venezolanas y cubanas. La respuesta es sencilla. Son países con mujeres atractivas que han cometido serios errores históricos en su economía. Y Panamá ha sabido aprovecharse de ello, y no solo en el mundo de la prostitución. Los errores de las dirigencias de Colombia y Venezuela han sido la ganancia de Panamá. Maduro puede que se vaya, en un mes, en un año, o en 10 pero tarde o temprano se va. Y no sabemos el escenario que puede ser una Venezuela post maduro. Puede ser tipo Rumania, donde el Chavismo y los militares controlan el Estado, aunque dejando que la oposición pueda compartir el poder; puede ser como Irak, el gobierno totalmente en manos de la oposición y los remanentes del chavismo en la guerrilla. O peor, tipo Libia, en la cual el país queda en manos de facciones armadas por un buen rato.

    El problema es que aunque no nos guste y lo neguemos, Panamá se ha beneficiado enormemente de los errores del chavismo tardío y del madurismo.

    Dependiendo qué pase en la Venezuela post Maduro y cuánto dure el período de transición, en algún momento la comunidad venezolana que vive en Panamá va a querer regresar a su país. Algunos lo harán inmediatamente, otros de manera gradual, dependiendo de cómo sea la Venezuela post Maduro. Muchas personas piensan que los venezolanos son inmigrantes y que no van a regresar, pero ellos son más bien exiliados y refugiados, eso explica sus problemas de adaptación, y es muy probable que solo aquellos que tengan negocios muy prósperos en Panamá no quieran regresar a su tierra.

    Este regreso gradual de los venezolanos a su tierra va a tener un efecto en la economía panameña. Los panameños nos hemos creado una reputación de xenofóbicos y legalmente a los venezolanos que tienen hijos en Panamá, se les cierran muchas puertas en las carreras profesionales, muchos de ellos ya están en edad universitaria, sus opciones son nacionalizarse o irse a un tercer país. Probablemente muchos decidan regresar a su país. Otros profesionales venezolanos están subempleados, odontólogas trabajando de vendedoras, abogados manejando restaurantes, contadoras de meseras y el proteccionismo laboral del panameño, del que el gobierno Panameñista es fiel defensor, hace duro que esos profesionales puedan desempeñar las carreras para las cuales se prepararon, así que la opción va a ser nacionalizarse o regresar a su país tarde o temprano. Si esta opción está abierta lo van a hacer.

    Hasta los empresarios venezolanos exitosos saben que Venezuela tiene un mercado potencial mucho más grande que el panameño. Así que muchos regresarán a su país o vivirán a caballo entre Panamá y Venezuela.

    Ahora bien, ¿qué efecto puede tener esto con respecto a la economía Panameña? Veamos.

    1. El mercado inmobiliario se va a deprimir más.

    La sobre oferta de los últimos años, la subida de las tasas de intereses hipotecarios, de por sí hacen que los precios de las viviendas caigan, y se vendan menos. Los precios de las viviendas deben bajar. Si muchos venezolanos quieren regresar a su país, probablemente vendan sus viviendas con pérdidas pero que igual les permiten comprar bienes en la deprimida Venezuela a bajo costo. Esto va a poner muchas viviendas a bajo costo en el mercado. Quien posea a ahorros se va beneficiar enormemente, pero está claro que la sobre oferta de viviendas va a hacer que los precios caigan y va a bajar la industria de la construcción de nuevas viviendas destinadas a grupos altos o medios. Lo mismo le va a suceder a los alquileres de habitaciones o cuartos o de locales comerciales.

    1. Las escuelas privadas van a sufrir.

    Muchas escuelas y universidades privadas estaban en rojo, y la emigración venezolana permitió que sus hijos sacaran del rojo a estas escuelas y universidades, las cuales poco a poco pueden volver al rojo si no encuentran nuevos clientes.

    1. Los depósitos se van a retirar.

    Poco a poco el dinero de muchos depósitos bancarios regresará a Venezuela. El bolívar siempre ha sido inestable; inclusive antes de Chávez, la inflación promedio era del 30% anual lo que hacía necesario tener depósitos en divisas en el extranjero si se quería ahorrar a largo plazo, así que los depósitos no regresarán a Venezuela en masa, pero el estado de depresión de la economía venezolana será tal que quien tenga ahorros en el extranjero podrá usarlos para adquirir bienes raíces baratos en Venezuela. Así que los depósitos pueden bajar de todas maneras.

    En general, todo el sector privado se beneficia de la inmigración venezolana. Es cierto que aumentan la competencia por trabajos o negocios, pero por otro lado un inmigrante necesita alimentar a sus hijos, educarlos, pagar hospedaje o comprar casa, comprar ropa, alimentos, muebles; en otras palabras, probablemente ocupe un puesto de trabajo pero crea muchos más en otros lugares.

    Ahora el regreso de estas personas y sus dineros hacia sus países va a tener un efecto negativo en la economía nacional si no buscamos una fuente de ingresos alternativa. Y por lo que veo eso queda para el próximo gobierno.

  • ¿Cuál debate?

    El Panel de los candidatos, mal llamado debate porque más bien fue una entrevista colectiva donde los candidatos no debatieron propuestas sino que presentaron sus respuestas a preguntas concretas hechas por los periodistas. Pero no debatieron las propuestas entre ellos. Era un panel y no un debate.

    Este es el formato blando del Tribunal Electoral Actual, que en su afán de eliminar las campañas sucias que ofenden a los ciudadanos, ahora las campañas son tan limpias que aburren al ciudadano. El debate lo gana no el virtuoso, sino Juan Jované los ganaría todos, sino el que no mete la pata y da seguridad. El que juega para no perder. Los que necesitan debatir para ganar votos no ganan nada con ese formato de “debates”. Pero a otros candidatos los ayuda bastante.

    Los políticos juegan para no perder, no para ganar. Y eso se vio en el debate de ayer. Todos, con las probables excepciones de Lombana y Genaro López, jugaron a lo seguro.

    El resultado es más o menos el mismo. No habrá cambios significativos en Salud, Educación, en la Caja de Seguro Social y en la política agraria. Será más de lo mismo; se le va a tirar más dinero al sistema sin cambiarlo, “solo que esta vez sí funcionará”. Más regulaciones de precios, más burocracia. ¿Qué puede salir mal?

    Y en el agro, mejor ir para atrás, a la substitución de importaciones, a la autarquía. Porque eso sí va a resolver el problema de los productores panameños aunque no el problema de los consumidores o el de la fábrica de pobres que es el trabajo agrario. Yo pensaba que los políticos trabajan para los consumidores y no para los productores, pero me equivoco. Los consumidores votan, pero los productores hacen donaciones de campaña y trancan calles. Claro que “la culpa es de los intermediarios y de AUPSA”. Dar un giro de 180 grados a la política agraria y tratar de imitar a Nueva Zelanda, ver temas como derechos de propiedad sobre la tierra están totalmente fuera del radar. Sólo Nito trató el tema de la OCDE y la Unión Europea. Para los demás este tema no existe. Y Genaro era de esperarse, trataría de imponer una Ley de Precios Justos a la venezolana, ¿qué rayos puede salir mal?

    En otras palabras, parece que gane quien gane en el 2019, el país va a seguir en la misma línea de Martinelli y Varela, de tirarle dinero de deuda a los problemas a ver si se resuelven solos, de volver a las protecciones agrarias y controles de precios para que en el agro todo siga como está.

    El problema es que cada vez hay menos dinero que tirarle a los problemas. Como descubre Varela, las recaudaciones de ingresos caen. Cuando la economía está bien, se pagan impuestos con los ingresos, pero si estos ingresos bajan, los ingresos fiscales caen también. Pero casi todos los políticos ayer parecen no darse cuenta de esto. Prefieren mantener la fachada de que Panamá es un país rico por magia y que siempre van a tener dinero que tirarle a los problemas. Y si realmente creen esto, nos vamos a estrellar y duro.

    El aburrimiento me mata. Porque en este caso el aburrimiento es resultado de evitar tratar de decir las cosas por su nombre, y eso nos va a matar a todos.

     

  • Llega el Año del Hidalgo

    En México hay un dicho que se puede aplicar al final de gobierno de cada período en toda Latino América, “este es el Año del Hidalgo, bien pendejo es quien deje algo”. El Año del Hidalgo es una institución política en México y también en Panamá. Es el último año de un período de gobierno, donde los funcionarios descubren, como en la canción de Wilfrido Vargas, el poco tiempo que les queda como funcionarios y comienzan “coge aquí, coge allá, coge allá, coge aquí, coge aquí, coge allá”.

    Ese es el año del Hidalgo en pocas palabras. Como nuestras sociedades de herencia colonial ven el servicio público como una manera de avanzar socialmente, servirse personalmente del servicio público es perfectamente aceptable. Y por supuesto, la tolerancia social hacia esto, se traduce en un Ministerio Público poco propenso a investigar y a un Órgano Judicial poco propenso a sancionar. Al no haber incentivos para no ser corrupto, muchos eligen serlo. Uno de los detalles que los estatistas de izquierda y derecha suelen olvidarse es que los servidores públicos son seres humanos con sus propias motivaciones personales más allá del servicio público, sólo que éstas, como ha demostrado la economía del “Public Choice”, canalizan sus motivos de manera distinta que los ciudadanos particulares en la empresa privada.

    Una de las tentaciones de todo servidor público es la de perpetuarse en el cargo; los panameños sabiamente la hemos limitado en el Ejecutivo mediante la figura de la no reelección presidencial. Esto limita esta tentación no sólo en el Presidente de la República, sino en muchos funcionarios con mando y jurisdicción que saben que no van seguir gozando de las mieles del poder después de 5 años.

    El problema es que esto si bien evita el mal mayor, nos deja el mal menor. El Año del Hidalgo o sea saber que te vas, así que no vas a dejar ni el papel higiénico de los baños al siguiente gobierno. Y tratar de rebuscarse como sea y donde sea. Si tienes que entregar la economía del país al FMI para lograr préstamos de último minuto que te puedas gastar antes de las elecciones tratando de no hacer lo que no hiciste en cinco años, lo vas a hacer. Si te tienes que pelear con los gringos mirando al otro lado en los movimientos raros en la frontera, lo vas a hacer. Si vas a tratar de gastarte todo el presupuesto del estado antes de Julio para no dejarle nada al siguiente gobierno, lo vas a hacer. Lo que importa es que los tuyos coman antes de las elecciones. Y como el pez se pudre por la cabeza, los funcionarios menores, que saben que sus puestos van a estar en juego la segunda mitad del año porque el partido que viene va a querer nombrar a su gente, a coger aquí y allá o a pedir coimas y a hacer favores. Porque saben que fuera de la planilla hace más frío y tienen que guardar para el invierno.

    Los diputados son otra historia. No hay límites a la reelección de los mismos, y estos han sabido vender sus votos a los ejecutivos de turno a cambio de tener suficiente grasa clientelista con las cuales mantener sus maquinarias electoreras andando. Hay un movimiento de bases por la no reelección de los diputados. Simpatizo con el mismo. Los malos diputados no deben ser premiados con la reelección; sin embargo, la cultura del clientelismo es demasiado fuerte. Para el votante promedio, un buen diputado es el que trae gasto clientelista a sus comunidades, aunque su papel para el común de la nación sea funesto. Una de las medidas propuestas sería reformar la Constitución para limitar la no-reelección de los diputados. No es mala idea, hay diputados que prácticamente han vivido toda su vida de la planilla. Lo malo es que limitarla a un solo período como sucede en el ejecutivo, trasladaría el efecto del Año del Hidalgo a la Asamblea de Honorables Diputados. Si negocian todo ahora mismo, se pueden imaginar lo que llegarían a negociar si saben que tienen que ir de todas maneras y los votantes no los pueden castigar con la no-reelección o premiarlos con la reelección. De hecho, el debate sobre la penalización de la evasión fiscal dejó claro que los diputados con menos oportunidad de reelegirse eran los más dispuestos a aceptar los argumentos del gobierno. El Año del Hidalgo es una realidad.

  • Suiza y el Reino Unido acuerdan mantener la misma relación comercial actual, posterior al Brexit

    Suiza y Reino Unido firmaron el pasado lunes 11 de febrero en Berna, Suiza, un acuerdo que permitirá mantener las relaciones económicas y comerciales entre los dos países tras el Brexit.

    El Consejo Federal Suizo explicó que el acuerdo garantiza la continuidad de los derechos y obligaciones económicos y comerciales que surgen actualmente de los acuerdos entre Suiza y la UE. El nuevo acuerdo reproduce la mayoría de los acuerdos comerciales entre Suiza y la UE que actualmente rigen las relaciones entre Suiza y el Reino Unido, a saber: el Acuerdo de Libre Comercio de 1972, el Acuerdo sobre Contratación Pública y el Acuerdo sobre la Lucha contra el Fraude. Sin embargo, algunos acuerdos entre Suiza y la UE se basan en la armonización o el reconocimiento de la equivalencia de normas entre las dos partes y no se pueden replicar en su totalidad en esta etapa y por ello acuerdan parte del Agreement on Mutual Recognition in Relation to Conformity Assessment, y parte del Acuerdo sobre la agricultura de 1999.

    El Gobierno del Reino Unido dijo que el acuerdo simplifica el comercio y permitirá que las empresas sigan negociando libremente, sin ninguna tarifa adicional, después del Brexit. También prevé la eliminación continua de los aranceles en la gran mayoría de los productos comercializados entre el Reino Unido y Suiza. Según el Gobierno del Reino Unido, el comercio en estos términos preferenciales, más allá de en los términos de la Organización Mundial del Comercio, generará ahorros significativos y ayudará a salvaguardar los empleos británicos.

    Los dos países ya firmaron en los últimos meses acuerdos sobre el transporte por carretera, el transporte aéreo, los seguros y la libre circulación de personas. El acuerdo sobre comercio, firmado el lunes por el ministro de Comercio Exterior del Reino Unido, Liam Fox y el ministro suizo de Economía, Guy Parmelin, fue ampliado a Liechtenstein, en virtud de la unión aduanera existente entre Suiza y Liechtenstein. El pacto entrará en vigor cuando los acuerdos Suiza-Unión Europea (UE) dejen de ser aplicables a las relaciones entre Suiza y Reino Unido, indicaron las autoridades helvéticas en un comunicado.

    “Si la fase de transición prevista entre la UE y Reino Unido entra en vigor el 30 de marzo de 2019, los acuerdos bilaterales Suiza-UE continuarán siendo aplicables entre Suiza y Reino Unido”, explicó. En este contexto, los acuerdos servirán de base para las relaciones económicas y comerciales entre Suiza y Reino Unido tras la fase de transición. Sin embargo, en caso de un Brexit sin acuerdo el 29 de marzo, “el acuerdo se aplicará de manera provisional a partir del 30 de marzo de 2019”. Reino Unido es un socio económico importante de Suiza. En 2017 era el sexto mercado de exportación para las mercancías suizas, evaluadas más de USD 11 000 millones. Por su parte Suiza es el quinto mercado de exportación de Reino Unido fuera de la UE, después de Estados Unidos, China, Hong Kong y Emiratos Árabes Unidos.

    El consejero federal suizo, Guy Parmelin, dijo que el acuerdo «garantiza la continuidad de nuestras relaciones comerciales después de que el Reino Unido abandone la Unión Europea y sienta las bases de nuestras futuras relaciones». El acuerdo fue bien recibido por Anne-Marie de Weck, Presidenta de la Cámara de Comercio británico-suiza. Ella dijo: «Es imperativo para nuestros miembros, tanto los británicos como los suizos, que el comercio continúe. Suiza es el séptimo mercado de exportación más grande del Reino Unido, el tercer mayor mercado no perteneciente a la UE, el octavo mayor inversionista directo extranjero y el décimo destino principal para el exterior del Reino Unido» en inversión directa. Es de suma importancia que los gobiernos británico y suizo hayan asegurado la continuación de una gran relación comercial con este acuerdo «.