Categoría: Politica y Actualidad

  • Un aviso para Nito. Macri o el resultado del continuismo

    Argentina tiene un curioso sistema de Primarias, instaurado por el Kirchnerismo… donde en lugar de que los partidos políticos hacen primaras internas para elegir los candidatos, estas primarias actúan como una segunda vuelta adelantada, donde los partidos eligen sus candidatos en una elección simultánea, donde los que no pasan de cierto umbral lo pueden competir. En otras palabras, es una especie de segunda vuelta adelantada donde fuerza a un bipartidismo artificial. Donde los candidatos milagrosos que tienen poco voto partidista pero si una posibilidad de lograr un elevado voto independiente no tienen oportunidad. El número de 1.5 reglamentario es para entrar en la papeleta. Los que no pasen de esta cifra no pasan a la segunda vuelta. El resultado final es que el dúo Peronista Fernández y Fernández, donde Cristina Fernández, pese a todas sus acusaciones de corrupción, es la candidata a vicepresidenta, sacó el 47% de los votos, mientras que el dúo oficialista Macri y Pichetto, solo llegó al 32% de los votos. De seguir esta tendencia, es posible que Cristina Fernández vuelva al poder como vicepresidenta en las elecciones de Octubre.

    Y la culpa es de Mauricio Macri…. Macri heredó una economía argentina donde un tercio de la población sostiene a dos tercios de la misma que trabaja en el Estado o vive de subsidios del Estado. Donde las actividades productivas están gravadas con impuestos tales que si la carga fiscal fuera cumplida a cabalidad y nadie evadiera impuestos, se terminaría pagando en impuestos más de lo que se genera en ingresos brutos. Un país que pese a su elevada carga fiscal, sufre de déficits crónicos, que motivan elevadas tasas de inflación y problemas de deuda externa, incluyendo las amenazas crónicas de default.

    Argentina fue uno de los países más ricos del mundo per cápita   hace 100 años (o el número uno con correcciones actuales), pero ahora lejos de ser un país rico, una Australia o Canadá hispanoparlante, es superado en renta per cápita por países como Panamá, Chile y Uruguay en la región. Desde 1930 y peor aún, desde la llegada del Peronismo, Argentina ha caído en el surrealismo económico, la presunción de que el sentido común económico no se les aplica a ellos, una especie de Venezuela a fuego lento. Donde el caos económico no llegó de golpe de la mano de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sino que ha sido un proceso a fuego lento, de unos 80 años, donde gobiernos peronistas, gobiernos militares, gobiernos del partido radical, se han ido intercambiando el poder, de manera medio pacífica o violenta, pero nunca se han atrevido a cambiar de curso.

    Un país donde políticas como la substitución de importaciones, los impuestos a las exportaciones, las expansiones monetarias crónicas, que crean una inflación crónica que en los años 80s llegó a la hiperinflación. Un país que tiene crisis económicas serias cada 15 años, y que está seriamente en amenaza de default todo el tiempo. Un país donde los sindicatos peronistas y los que viven de las dádivas estatales controlan la calle. Un país que sigue teniendo las mejores universidades de América Latina junto con México y Colombia (pareciera que en todos estos casos tener las mejores universidades no ayuda mucho al país) pero que es incapaz de producir un pensamiento económico que no sea justificar las políticas populistas del poder. Un país que culturalmente fue líder en la región junto con México, pero ya no lo es pese tener mucha gente inteligente.

    Macri pudo haber cambiado todo esto cuando llegó al poder en el 2015, pero optó la política del gradualismo. O sea, evitar cambios radicales del modelo peronista de los esposos Kirchner, y peor aún, al no hacer cambios radicales, se continúa de hecho con las políticas más irracionales e irresponsables del gobierno anterior. Pero esta vez con “cariño” o con “rostro humano”. El resultado es que no se satisface a nadie. Para los populistas que siguen viviendo de las transferencias de riqueza de los sectores productivos, no es lo mismo que el populismo verdadero. Para los sectores productivos, la sangría de recursos continúa. Y la economía sigue decreciendo, mientras que los problemas se agravan. El gradualismo implica tener que seguir por un tiempo las políticas del gobierno anterior, validándolas de alguna manera, mientras poco a poco se arreglan las cosas. El problema es que es muy probable de que acabe el tiempo antes de que se puedan arreglar las cosas. Y eso es lo que le ha pasado a Macri, entre las políticas de choque los primeros 100 días y el gradualismo, eligió el último. Y la economía siguió empeorando, y las bombas que dejó Cristina Kirchner le estallaron en la cara.

    La lección para Nito Cortizo es clara…. si mantiene el gradualismo para cambiar los errores de las administraciones Martinelli y Varela, es muy probable que los cambios no se vean a tiempo, y tengamos una nueva presidencia de Ricardo Martinelli en el 2024. La única solución es huir hacia adelante y hacer los cambios y reformas antes de que sea demasiado tarde.

  • Secretario del Brexit ordena eliminar la Ley de Bruselas de 1972, que pone fin a toda la legislación de la UE en UK.

    El Gobierno inglés, a través del Secretario de Estado para el Brexit, ha firmado una orden para derogar la Ley del Parlamento que impuso la pertenencia de Gran Bretaña a la UE (CEE, Unión Europea, Comunidad Económica Europea) en 1972.

    La Ley de 1972 es el vehículo que permite que las regulaciones fluyan directamente a la legislación del Reino Unido desde los órganos legislativos de la UE en Bruselas. El anuncio de la derogación de la Ley marca un paso histórico en el retorno de los poderes legislativos de Bruselas al Reino Unido. «Estamos retomando el control de nuestras leyes, ya que es lo que el público votó en 2016», manifiesta el comunicado de prensa de la Secretaría del Brexit este Domingo. La derogación de la Ley de Comunidades Europeas de 1972 entrará en vigor cuando Gran Bretaña abandone formalmente la UE el 31 de octubre. Luego de haber firmado la legislación que cristalizará en ley la próxima derogación del ECA (European Communities Act) , el Secretario de Estado para Salir de la UE, Steve Barclay, dijo: «Esta es una señal clara para la gente de este país de que no hay vuelta atrás: nos vamos de la UE como lo prometimos el 31 de octubre, independientemente de las circunstancias, entregando las instrucciones que nos dieron en 2016».

    «Los votos de 17.4 millones de personas que deciden abandonar la UE es el mayor mandato democrático otorgado a cualquier gobierno del Reino Unido. Los políticos no pueden elegir qué votos públicos desean respetar. El Parlamento ya votó la salida a partir el 31 de octubre. La firma de esta legislación asegura que la Ley de Retiro de la UE derogará la Ley de Comunidades Europeas de 1972 el mismo día de la salida».

    También se manifestó sobre las innumerables regulaciones de la UE que fluyeron directamente en la legislación del Reino Unido durante décadas, y dijo que cualquier gobierno serio que tuviera la decisión de la salida (Brexit) el 31 de octubre debería mostrar su compromiso de derogarlo.

    Por último, el comunicado de prensa reproduce lo que es la nueva postura dura del gabinete de Boris Johnson: Esto es lo que estamos haciendo al poner en marcha esta derogación. Este es un momento histórico para recuperar el control de Bruselas sobre nuestras leyes.

    Líderes opositores o algunos conservadores que bregan por una salida con acuerdo, han manifestado su desacuerdo con esta Ley, demeritándola sobre el hecho que si se pospone la fecha, esta Ley no entraría en vigencia. Boris Johnson les ha respondido; «Algunos de ustedes han dicho públicamente que están decididos a tratar de evitar que salgamos de la UE en esa fecha si no podemos asegurar un acuerdo». El primer ministro agregó: ‘Es clarísimo que Bruselas, o la UE, simplemente no se comprometerá mientras ellos crean que existe la más mínima posibilidad de que el Parlamento pueda bloquear el Brexit el 31 de octubre». Mientras tanto, Johnson afirmó que «los llamados esfuerzos para evitar el «No Deal» están haciendo que el «No Deal» sea más probable de suceder».

  • Reformas de calado en Grecia: el impuesto corporativo se reducirá en casi un tercio para 2020

    El partido ‘Nueva Democracia’ del primer ministro Kyriakos Mitsotakis ganó una elección aplastante el pasado 7 de julio. Mitsotakis prometió reducir los impuestos corporativos, a la propiedad y a los ingresos, así como llevar a cabo reformas en la administración pública para eliminar los obstáculos burocráticos para las inversiones en una economía que se redujo en un cuarto durante la prolongada crisis de la deuda.

    El sufragio se realizó mediante votación nominal a medianoche después de una presentación de tres días de los objetivos del gobierno. La política fue aprobada por los 158 legisladores del partido conservador en el parlamento de 300 escaños.

    Las empresas griegas sentirán un alivio muy pronto. Kyriakos Mitsotakis anunció que el impuesto corporativo se reducirá del 28% al 24% para este año y al 20% en 2020, reduciendose prácticamente en un tercio. Asimismo el impuesto a los dividendos, disminuirán a la mitad, del 10 al 5%, para el próximo año.

    En los últimos años, las empresas tuvieron que pagar el 55% de sus ganancias al Estado en forma de impuestos y contribuciones a la seguridad social, y los ciudadanos pedían encarecidamente medidas que mejoraran su competitividad y sostenibilidad.

    Los cambios a los impuestos corporativos de este año no afectarán los ingresos del presupuesto actual, sino los del próximo, ya que las empresas pagarán el impuesto reducido en 2020, mientras que los nuevos recortes planeados para el próximo año se referirán a los ingresos del presupuesto 2021. Por lo tanto, el costo de la reducción de impuestos corporativos para el presupuesto del próximo año se calcula en 250 millones de euros, más otros 250 millones para los ingresos de 2021. En base a esto, el impuesto corporativo promedio (impuesto sobre la renta y los dividendos) se reducirá del 35.2% para los ingresos de 2018 al 27.8% para este año y al 24% para 2020.

    «Estamos pasando de la era de los impuestos y la pobreza, a inversiones y empleos bien remunerados», dijo Mitsotakis a los legisladores antes de la votación. «Depende de nosotros escribir nuestra propia historia, comenzando hoy votando las declaraciones del programa del gobierno».

    La prioridad del primer ministro es una reforma del complejo sistema fiscal de Grecia para crear un entorno más favorable a los negocios, necesario para atraer inversiones para impulsar la recuperación de la economía. Mitsotakis quiere cumplir con las promesas electorales de aliviar la carga impositiva para los griegos cansados ​​de la crisis, específicamente para las clases medias que fueron objeto de más ataques por parte de la administración anterior.

    «Necesitamos dar un mensaje de optimismo de que algo finalmente está cambiando en este país», dijo Mitsotakis antes de la votación. «El desafío central para Grecia es producir más riqueza y distribuirla de manera justa», agregó.

    Mitsotakis afirmó que su gobierno buscará además un inversor estratégico para el proveedor de electricidad estatal del país, Public Power Corporation SA, y que incluirá despidos voluntarios y venta de acciones en su red de distribución. El gobierno también planea acelerar el proceso regulatorio para que un proyecto de inversión turística muy retrasado en el aeropuerto en desuso de Atenas, Hellinikon, pueda ser lanzado para fin de año.

    El presupuesto de Grecia para 2020 mostrará que «el equilibrio fiscal del país no se ve alterado ni los objetivos de superávit primarios del gobierno anterior», dijo Mitsotakis. «Al lograr los objetivos para este año y el próximo, el gobierno tendrá la capacidad de reducir el nivel de superávit primario en los próximos años a un nivel más realista», y afirmó que «estos serán financiados por un mayor crecimiento, pero no sacrificando a la clase media».

  • Nueva Zelanda. ¿Cómo lo hacen?

    Nueva Zelanda es el país número uno en el Índice Legatum sobre prosperidad, un índice que aparte de medir el PIB de los países, mide cosas como la distribución de la riqueza, los derechos de las mujeres y las minorías, las libertades civiles, personales y económicas, la calidad ambiental de vida.

    Nueva Zelanda es el país número uno en el Doing Bussiness del Banco Mundial. Más que el propio Singapur. Es el país menos corrupto del mundo según el índice de percepción de Transparencia Internacional. Es el tercer país con más libertad económica según los índices del Heritage y del Fraser al mismo tiempo. Pero, ¿cómo lo hacen? ¿Cómo llegaron allí? No siempre fueron así.

    Es uno de los mejores países donde emigrar. Y tiene una crisis de vivienda. Por la cantidad de gente que quiere inmigrar y la especulación de inversionistas. Eso fue una de las razones por las cuales Jacinda Ardern ganó las elecciones. También tiene todavía problemas de integración del pueblo maorí original. Pero sigue siendo uno de los mejores países de la tierra donde vivir.

    Nueva Zelanda es una monarquía constitucional, lo cual deja un poco mal a los republicanos que piensan que un presidente ciudadano es garantía de democracia y prosperidad, porque si vemos, los países escandinavos, los países bajos y Nueva Zelanda o Canadá son monarquías constitucionales. El jefe de estado es la Reina Británica. El gobierno es ejercido por un primer ministro o ministra electa por el parlamento. La legislatura dura 3 años, y los Kiwis votan con dos votos. Una por la lista nacional del partido y la otra por el diputado local que los representa.

    Nueva Zelanda aunque nación rica, cometió el mismo error de Argentina, y el gobierno se expandió en la economía, con impuestos altísimos, controles de precios, salarios y divisas. Con lo cual al final su PIB quedó al nivel de Portugal. La legislación laboral era complicadísima, el estado manejaba muchas empresas estatales. Esa receta no dio resultados en Argentina, tampoco la dio en Nueva Zelanda. Solo que en los años 80s los Kiwis reaccionaron como nunca lo hicieron los argentinos. En 1984, el partido laborista de centro izquierda, cambió el modelo de país. La derecha ve a iconos como Ronald Reagan o Margaret Thatcher como modelos, pero Sir Roger Douglas, laborista, en un partido de centro izquierda, entre 1984 y 1990 privatizó empresas estatales, cortó subsidios al agro, se hizo un examen a cada departamento del gobierno y si no les gustaba lo que hacían o el mercado lo hacía mejor, se cerraba o privatizaba. En las empresas públicas que se quedaron, se pidió la profesionalización y el uso de criterios de mercado. Todo esto sin mucho aspavientos ideológicos. Más bien fueron pragmáticos, que buscaron lo mejor para su país.

    Se buscó simplificar todos los trámites y entidades estatales, de varios miles de empleados pasaron a tener 20 o 30 empleados. Pese a la reducción masiva de la planilla, el empleo aumentó en el país.

    Se simplificaron los impuestos y la recaudación subió un 20%. Sir Douglas se dio cuenta que gran parte de gasto en educación no iba destinado a la enseñanza, así que se ideó que los colegios fueran controlados por un consejo elegido por los padres de familia y se instauró la elección escolar. Los dineros ahorrados se destinaron a la educación, la salud, la seguridad, y excelente sistema judicial, de tradición británica.

    Los siguientes gobernantes, como Ruth Richardson profundizaron la tendencia.

    El primer ministro de Nueva Zelanda vuela en vuelos comerciales, los aviones del gobierno VIP fueron vendidos. Lo hacen para evitar que el presidente del gobierno no pierda el contacto con la gente y la realidad. Algo que nuestros presidentes latinoamericanos deberían aprender.

    Nueva Zelanda destina mucho dinero a la educación. Las bibliotecas públicas tienen Wifi, servicios virtuales de libros, música y películas que funcionan hasta internacionalmente. En Auckland, por ejemplo, hay 25 bibliotecas públicas para una ciudad de 1.6 millones de habitantes. Compare ahora que hay una sola para Panamá, San Miguelito y Chorrera.

    Peter Thiel el billonario gurú tecnológico se nacionalizó kiwi, dice que no conoce otro país que mire al futuro como Nueva Zelanda. Y Nueva Zelanda es el primer país que integra índices de prosperidad multidimensionales en sus políticas públicas. Es realmente un país que mira al futuro sin complejos.

     

  • El socialismo es impracticable

    Ludwig Von Mises, dijo que el socialismo era la aplicación de los valores militares en la economía y un programa político económico impracticable. Para que un programa socialista funcione, se necesita una mano de obra muy bien motivada y disciplinada, determinación que debe extenderse a toda la sociedad. Una sociedad socialista es una máquina de gente haciendo su trabajo de manera correcta, dentro de su organización, la cual al mismo tiempo tiene que trabajar de manera perfecta con otras organizaciones, todo bajo la dirección de orquesta de un planificador. Que no debe equivocar ninguna nota. Que debe tener la melodía, o plan correcto y verificar que todos sus subalternos cumplan a cabalidad su parte del plan. El problema es que el margen para soportar los errores e inconsistencias del mundo real no existe en el socialismo. La planificación centralizada es demasiado compleja e interdependiente para ser resiliente, necesita información perfecta en tiempo real que no existe, y necesita tener decisiones correctas todo el tiempo, lo cual es imposible de garantizar, porque están tomadas por seres humanos falibles operando con informaciones imperfectas y que no tienen la piel en juego si las cosas salen mal. Un solo error o problema en la cadena y el error se hace sistémico y afecta a toda la cadena porque todo está demasiado interconectado y centralizado. Esto inicia un proceso en cascada que termina destruyendo a todo el sistema como le pasó a la Unión Soviética en los 1980s.

    En una economía capitalista, sobre todo en un capitalismo liberal donde la libre competencia está más o menos garantizada y no se creen oligopolios demasiado grandes para fallar, el sistema está mucho menos descentralizado, existen muchas redundancias más o menos independientes, que garantizan que un fallo o error en el sistema sea localizado, y si una parte el sistema fracasa, otras empresas similares llenen su hueco rápidamente. La anarquía y redundancia del capitalismo, que los socialistas ven como un gasto innecesario de recursos, en realidad es una de sus fortalezas, porque crea redundancias y resiliencias. En un sistema capitalista la propiedad privada garantiza que los actores económicos tengan la piel en juego si las cosas salen mal. En el socialismo hay un solo sistema, el estatal, y por lo tanto, si éste fracasa, fracasa todo el sistema. Si una fábrica de pan en un sistema socialista trabaja mal, la gente se queda sin pan. Si una fábrica de pan en un sistema capitalista trabaja mal, la gente le compra pan a la competencia. En un sistema capitalista el dueño del negocio que quiebra pierde su negocio, es su piel la que está en juego. En un sistema socialista, el burócrata que tomó una decisión mala busca un chivo expiatorio o una excusa ideológica.

    El otro gran problema del socialismo es la motivación. Adam Smith declaró que el interés propio, es el motor de una economía capitalista, los biólogos evolutivos hablan de un gen egoísta, que la principal función de los organismos vivientes es perpetuar y reproducir sus propios genes. Es cierto que en las especies sociales como los humanos, el interés colectivo y la solidaridad tribal hacen contrapeso a los intereses individuales, pero pensar que la propaganda, el adoctrinamiento ideológico y el temor al castigo pueden reemplazar al interés individual y el tener la piel en juego como motivo para la producción económica, es ilusorio. No se puede cambiar la naturaleza evolutiva del ser humano. El interés personal seguirá existiendo, solo que en el socialismo se va a canalizar por medios poco productivos, como la intriga, el arribismo político, la corrupción y el mercado negro. Y la mano de obra y la burocracia disciplinada y motivada del socialismo simplemente desaparece. El sistema se estanca, como le pasó a la URSS durante el período Breznev en los 1970s.

    Por todas estas razones, el socialismo, por lo menos al estilo soviético, resultó un programa político económico inaplicable. Necesita de gente perfectamente motivada, en una burocracia sin motivos de lucro o interés personal, tomando decisiones perfectas con información perfecta, sin la asistencia de un mercado redundante y resiliente, sin arriesgar nada si las cosas salen mal. Algo que es imposible de lograr en el mundo real.

    El mercado puede ser caótico, la mano invisible de Adam Smith es una analogía mala de una época cuando los intelectuales eran deístas. Más bien es como la teoría evolutiva de Darwin, un proceso caótico de prueba y errores, donde la extinción o el cierre de empresas es la prueba de que los genes en el primer caso o los memes en el segundo caso, no eran los correctos para sobrevivir en el ecosistema. Donde a la muerte de una especie o empresa, otra llena su lugar ecológico o la ecología misma cambia. Pero el mercado, esa anarquía de millones de personas comprando y vendiendo, abriendo y cerrando empresas, esa destrucción creativa, es la razón por la cual las economías de mercado liberales son tan resilientes.

    Y la palabra operativa es liberal… economía de mercado liberales o capitalismo liberal. Porque también existe otro tipo de capitalismo. El capitalismo de amigos o mercantilismo. En el cual también existen la propiedad privada, los empresarios y el mercado capitalista, pero el Estado se asegura que existan ganadores y perdedores fuera de las decisiones tomadas dentro del mercado. Como le sucede a los bancos tras la creación de los bancos centrales o a los complejos militares industriales. O en América Latina a casi todas las grandes empresas. Esto sistema implica una especie de planificación por proxy que crea oligopolios “demasiado grandes para fallar” donde la intervención estatal evita que los dueños de estas empresas tengan la piel en juego si las cosas salen mal. Como los rescates bancarios. Estos oligopolios tienen los mismos problemas que las grandes economías estatales, errores o malas planificaciones suelen afectar en cascada grandes partes de la economía y usualmente requieren de transferencias de recursos de sectores productivos de una economía a otros menos productivos pero políticamente más influyentes cuando la piel está en juego. Por eso la palabra operativa es capitalismo, pero capitalismo liberal.

  • El impuesto a las remesas, otra demagogia populista

    Panamá está perdiendo dólares, pero no como la gente lo piensa. Mientras diputados y diputadas demagógicamente buscan imponer un impuesto a las remesas porque según ellos, “se está sacando plata de Panamá en lugar de poner en la calle”, miles de millones de dólares se van de Panamá, agobiados por las regulaciones bancarias impuestas por la OCDE y el GAFI, que hacen cada vez más difícil para los extranjeros abrir cuentas en Panamá versus abrirlas en Miami.

    Si se añade a esto que la única ventaja que Panamá tenía era la privacidad, que ahora con los acuerdos de intercambio de información automáticos se acabó, Panamá con su burocracia, inseguridad jurídica, lento y poco confiable sistema judicial, no tiene ventajas comparativas que puedan compensar la falta de privacidad actual. Añada el relajo de la acuñación de balboas, que infiere la intención de tener una moneda panameña propia real. El resultado final es que la gente no está depositando dinero en Panamá y los deposita en Miami o Puerto Rico, y de hecho está sacando su dinero del sistema bancario panameño. Y los activos líquidos de los bancos panameños han venido bajando notoriamente desde el 2016.

    Ante esta circunstancia, los diputados y diputadas, que parecen tomar sus lecciones económicas de Nicolás Maduro, proponen castigar a los extranjeros que viven en Panamá poniendo impuestos punitivos a las remesas. Y hasta han armado una carrera entre ellos. Uno propuso en el gobierno pasado una suma menor al 10%, otra para no quedarse atrás en la carrera por la demagogia propone 12% o más. “Los extranjeros se llevan nuestros dólares, por eso no hay plata en la calle”. En otras palabras, parecen que comparten las ideas económicas de Nicolás Maduro.

    Porque si poner plata en la calle hace una economía exitosa, todos estaríamos imprimiendo balboas como locos. Y todos seríamos millonarios. Pero el dinero no funciona así. El dinero tiene valor sólo si es proporcional a la cantidad de bienes y servicios que produce una economía. En un país donde no se imprime moneda propia, o no se acuña (por ahora) suficiente moneda propia, la cantidad de dólares que circulan en la economía de Panamá, o sea la masa monetaria, es producto de los bienes y servicios legales e ilegales que produce la economía de Panamá. Es la razón por la cual, salvo en el período de Ricardo Martinelli, donde ingresaron a la economía nacional inmensas cantidades de dinero producto de deuda pública, que la economía nacional vivió niveles de inflación anuales ínfimos.

    La economía de Panamá regula automáticamente su masa monetaria al no tener Banca Central, moneda propia o controles de divisas. Panamá vive ciclos de inflación, recesión o depresión, pero estos últimos suelen ser leves. La estanflación no existe. Y hemos estado creciendo desde 1990. Pero los chavistas encubiertos en la Asamblea Nacional parecen no entender esto. Y quieren centrar el precedente funesto de imponer controles de divisas en Panamá. Para ello están usando una red de mentiras y falacias. Recomiendo que se investigue en la web y se lean los trabajos de Luis Moreno.

    La falacia es que los extranjeros sacan divisas de Panamá. Como Panamá no tiene moneda propia, Panamá no tiene divisas. Que los extranjeros sacan dólares de Panamá. Salvo algunos narcos que contrabandean dólares, los extranjeros no sacan dólares en Panamá, los dólares que pagan en Western Union se quedan en los bancos panameños, lo que Western Union envía a sus países de origen son unos y ceros en los circuitos de una computadora. Los dólares físicos se quedan en Panamá. No es que las remesas mandan billetes de dólares por correo. Así que esos dólares y monedas de balboa, se quedan en los bancos panameños y les dan liquidez. No se van a ninguna parte.

    Otra falacia, “bueno, es cierto que no sacan billetes de dólares de Panamá, pero ¿no estaría ese dinero mejor usado en Panamá?”. Bueno, es que para que el inmigrante mande dinero a su país, tiene que producir bienes y servicios en Panamá. Tiene que haber trabajado para conseguir ese dinero. Sea legal o ilegalmente, pero tiene que haber producido algún bien o servicio. Y es dudoso que todo el dinero obtenido por esos bienes o servicios producidos en Panamá se exporte como remesas. El inmigrante tiene que alquilar un lugar donde vivir, tiene que comer, comprar alimentos, ropa, medicinas, salir a pasear aunque limitado, gastar en médicos y abogados y todo eso implica gastar dinero en la economía nacional, y pagar impuestos aunque sean de manera indirecta. O sea que el trabajo del extranjero beneficia a una compleja red de panameños que a su vez le venden bienes y servicios a ese extranjero. Este exporta como remesas el dinero excedente.

    Así que las remesas son o actúan como una compensación de los excesos de dinero que no se van a usar para comprar bienes y servicios en Panamá y refuerzan la liquidez de los bancos locales. Castigar las remesas no es solo un castigo a los extranjeros, también es un castigo a los bancos locales.

    Y peor, es un castigo a todos los panameños. Uno de los atractivos del sistema financiero panameño es que no existen controles de divisas; es fácil enviar dinero a Panamá y es fácil sacarlo. Un impuesto a las remesas crea por primera vez un control de divisas. Por primera vez, va a haber un costo para sacar dinero de Panamá. Las personas que tienen ahorros en Panamá, ya bajo presión de la OCDE y el GAFI ahora, van a ver la posibilidad de que en algún momento algún diputado proponga algún impuesto a los movimientos de capitales. Si se hizo una vez, se puede hacer otra vez. ¿Por qué parar solo en las remesas? Una razón más para seguir sacando los ahorros de los bancos panameños. Hasta que el centro bancario panameño deje de existir, y la masa monetaria llegue a niveles deflacionarios.

    Al menos que sigan el ejemplo de Nicolás Maduro y empiecen a imprimir y acuñar balboas en serio. Allí sí habrá plata en la calle. Y nadie se la va a querer llevar a otro país. Y no habrá más extranjeros trabajando acá.

  • La cordura regresa al MEF

    Héctor Alexander tiene una taréa titánica. 10 años de ministros de economía de tendencia panameñista y dos presidentes botarates han dejado a las finanzas en un estado lamentable.

    Por ahora el nuevo ministro tiene el reto de volver a sanear las finanzas públicas, como lo estaban cuando dejó el puesto. Y ya hay indicios que demuestran que se busca algo de seriedad en el manejo de las finanzas públicas. Para empezar, hay voluntad de pagar las deudas del estado con sus suplidores. En otras palabras, los gobiernos anteriores tenían la mala costumbre de ordenar proyectos de obras públicas, para luego demorar el pago indefinidamente, agilizándolo a cambio de una rebaja o del pago de “comisiones” a intermediarios, usualmente operadores políticos en una orgía de corrupción.  Para hacer esto se han tenido que emitir bonos por dos mil millones de dólares. La mayor emisión de bonos de Panamá, la demanda llegó a alcanzar 5 veces lo que Panamá emitió.

    Con esto se espera terminar 8 años de déficits presupuestarios, pagarle lo que el estado debe a los suplidores y poner a andar obras de mantenimiento de infraestructura. Si bien no soy muy amigo de la deuda pública, a veces hay que endeudarse para sanear las finanzas hasta tomar medidas más permanentes. Esperemos que esta sea la intención del actual gobierno, y por ahora no dudamos de la buena intención.

    Otra medida saludable es detener la circulación de balboas. El balboa, hasta que Ricardo Martinelli llegó, había sido una moneda ficticia con paridad al dólar. Y sólo circulaba en forma de moneda fraccionaria en pequeñas cantidades. El problema de la acuñación de balboas en masa, primero por RIcardo Martinelli y luego por Juan Carlos Varela, es la cantidad de unidades monetarias; y de hecho, Varela planeaba acuñar cientos de unidades monetarias, por lo que ya no solo el Balboa es una moneda ficticia para propósitos monetarios, sino que empezaba poco a poco a comportarse como una moneda real, poco deseable, porque a diferencia de los dólares, no son convertibles en el extranjero a otra monedas, son incómodas de portar, no existe una política de cambio oficial ni un Banco Central. No la aceptan la mayoría de las máquinas, que solo aceptan dólares. Las pingües ganancias en señoreaje y los ahorros de transporte de dólares viejos no justifican todos estos inconvenientes. La ley de Gresham empezaba a aplicarse en Panamá, la moneda mala desplaza en el uso corriente a la moneda buena. Los billetes de un dólar empezaban a escasear, y habían personas que empezaban a vender billetes de un dólar a 1.25 monedas de balboa, una devaluación de hecho. Amazon y Pay Pal empezaron a cobrar en balboas y le adjudicaron un valor real de 0,95 balboas por dólar.

    Todas las molestias citadas no justifican la existencia de las monedas de un balboa, pero todavía, Varela pensaba emitir monedas de 5 y 10 balboas. Unos irresponsables totales y completos, el ex presidente y su equipo de trabajo. ¿Se imaginan el efecto que hubiesen tenido estas sobre los cajeros automáticos?  ¿Cuál hubiera sido la postura del Fondo Monetario Internacional? Existe una razón por la cual los chinos inventaron el papel moneda. Existe una razón por la cual existen políticas de emisión monetaria y de cambio. Panamá en 1904 tomó la decisión correcta de no tener Banco Central y moneda de curso forzoso. Las medidas de Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela iban en la dirección contraria. El ministro Alexander sabe que se estaba llevando la no política monetaria de Panamá por caminos muy peligrosos y ha decidido suspender el experimento.

    Y también ha dado mensajes muy claros sobre la contención del gasto público y la necesidad de fomentar el ahorro para luego poder invertir lo ahorrado, en un giro radical contra el populismo y el despilfarro que se sostienen sobre la falsa creencia de que el gasto es el que estimula la economía.

    Todavía no queda claro sobre qué va a pasar con los impuestos, por ahora no hay aumentos ni moratorias fiscales;  ni qué va a pasar con el Seguro Social. Pero es un buen comienzo y hay que aplaudirlo.

  • ¿Austeridad o aumento de impuestos?

    El nuevo gobierno se encuentra con una realidad económica poco envidiable. Los dos gobiernos anteriores endeudaron al país probablemente hasta más allá de los 30 mil millones de dólares si tenemos en cuenta todas las deudas del sector público y los “llave en mano”. El nuevo gobierno se topa con que los gobiernos anteriores jugaron a dejar el tema del programa de Invalidez, Vejez y Muerte al siguiente gobierno por 10 años y ya ahora no se puede postergar más la reforma; se encuentra que hay que reformar la educación , la salubridad y la seguridad. Quiere pagarle a los proveedores y usar el programa Manos a la Obra para reactivar la economía. Pero no hay dinero. A Laurentino Cortizo le quedan pocas opciones, puede pedir prestado, seguro de que las calificadoras y los bancos nos van a seguir prestando hasta que estemos como Grecia.

    Las otras opciones son, subir impuestos e inflar la moneda. Por ahora no podemos inflar la moneda,  aunque la existencia de los «martinellis» y su extensión empieza a preocupar; de hecho ya vemos como ciertos servicios empiezan a cambiar los balboas a 0.95 balboas por un dólar americano. Por primera vez el balboa es algo real así como la inflación monetaria gracias a que Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela no entienden que acuñar moneda por señoreaje es emitir moneda. No hay barreras mágicas entre acuñar monedas metálicas o imprimir papel moneda. Estamos acuñando balboas, esperemos que el gobierno entrante pare esta locura.

    Lo que queda entonces, si no se puede endeudar más o devaluar más nuestros ahorros y salarios, es subir impuestos o cortar gastos.

    Algunos proponen subir impuestos, total esa es la moda en los USA y en Europa. El problema es que subir impuestos, como si estuviéramos en los Estados Unidos o Escandinavia no va a funcionar. Mientras las personas vean a personajes como ciertos diputados del partido del gobierno en la Asamblea, la gente se seguirá preguntando si realmente vale la pena subir los impuestos solo para ver que la mayor recaudación, de haberla, se perderá en corrupción, subsidios clientelistas, planillas, contratos de alquileres a amiguetes. En otras palabras, es dudoso que los panameños estén dispuestos a pagar más impuestos, mientras vean que el dinero de los mismos no se destina al bien común sino a alimentar un monstruo burocrático, de corrupción, impunidad, clientelismo, populismo, y demagogia.

    En consecuencia, para poder justificar políticamente un alza de impuestos, la gente tiene que ver el resultado de esos impuestos. Los europeos pagan impuestos altos, porque están viendo que realmente se obtiene un beneficio colectivo de estos impuestos. Los norteamericanos que ven como parte de estos impuestos termina en subsidios clientelistas y en operativos militares de dudosas intensiones, están un poco menos dispuestos a pagar impuestos. Los latinoamericanos todavía más. Cuando vemos que tenemos un estado que no vale los impuestos que pagamos por él, y además es caro y complicado pagar impuestos, tratamos de eludirlos y usar ese dinero en cosas más productivas.

    En otras palabras, no nos gusta seguir engordando al monstruo. Y tenemos razón.

    Laurentino Cortizo debe empezar por cortar la grasa y matar al monstruo, racionalizando el gasto público. Luego podremos hablar de sacrificios. La gente no quiere que en una recesión económica le saquen un centavo más de sus ingresos en impuestos, y que se los quieran subir mientras siguen robando a manos llenas y los ladrones siguen impunes, es un insulto doble. El gobierno tiene que pensar en controlar los gastos en planilla y subsidios, y no solo los subsidios populistas a los pobres sino los subsidios mercantilistas a los empresarios. El gobierno debe pensar en retomar las privatizaciones, como la de los correos, la del IDAAN y aunque se opongan las personas más ricas de Panamá, la de los Aeropuertos Internacional de Tocumen, Rio Hato, David, y Panamá Pacifico, haciéndolo de manera separada para que puedan competir entre si. En otras palabras, el gobierno no debe hablar de subir impuestos, si antes no corta gastos, vende activos, y suprime la corrupción y la impunidad. Esperemos que siga este camino.

  • Control de Precios y Gradualismo

    Cuando Juan Carlos Varela anunció con sus promesas de campaña que iba a implantar el control de precios para poner 58 dólares en los bolsillos de los panameños, mandó varios mensajes negativos a los inversionistas.

    • “No sé de economía ni quiero saberlo. Que hay 4000 años de data que dicen que el control de precios no funciona, no importa”.
    • “Soy un demagogo, me interesan sus votos, voy a prometer lo que sea para ganar votos”.
    • “Estoy dispuesto a intervenir el mercado, sin que importe la seguridad jurídica, el cálculo económico a largo plazo, y la inversión a futuro en los mercados intervenidos, como el agrario”.
    • “Les voy a mentir, el control de precios es de emergencia pero lo voy a mantener cinco años”.

    Esos mensajes se mandaron al mundo por cinco años, a los cuales si se suman los Panamá Papers, los subsidios, la parálisis burocrática en trámites clave en todos los sectores, el gasto público fuera de control, el “no vamos a defender a Panamá de los ataques”, han hecho que la economía se paralice. El nuevo presidente Laurentino Cortizo tiene que moverse rápido para cambiar su imagen y atraer inversiones, porque subir impuestos en medio de una desaceleración económica sería desastroso y endeudar para gastar, bueno, Panamá está al límite de su crédito.

    Laurentino Cortizo tiene que mandar señales claras. Señales de que él no es Juan Carlos Varela. Señales de que el sí sabe de economía, de que no se dice a la gente lo que quieren oír sino lo que se debe hacer, aunque no guste, y dejar que los mercados agrarios y de alimento funcionen, derribando barreras en lugar de maquillarlas con controles de precios. El peligro para el nuevo presidente es caer en la tentación del gradualismo. O sea de tratar de hacer gradualmente y por consenso cambios económicos urgentes con el riesgo de que cuando se logre el consenso necesario, la situación se encuentre mucho más grave. Esto es lo que hizo Mauricio Macri en Argentina. Heredó una serie de situaciones económicamente destructivas de Cristina Fernández de Kirchner. Y pensó que por ser Mauricio Macri, la gente automáticamente iba a recuperar la confianza de los inversionistas, por no llamarse Cristina Fernández de Kirchner. Y que eso le iba a dar tiempo de lograr consensos para lograr los cambios económicos que necesitaba hacer. Pero el tiempo se le acabó y la economía Argentina es una bomba a punto de explotar.

    Don Laurentino Cortizo ha elegido eliminar gradualmente el control de precios, o eso creemos. En otras palabras, su medida de prolongar el control de precios aunque sacando varios artículos en lugar de eliminarlo de un solo golpe, lejos de mandar señales claras de que tenemos un gobierno pro mercado y no solo pro empresarios, manda señales confusas, en un momento donde debemos salir de la confusión creada por el gobierno anterior, rápido y de manera definitiva. Y si este patrón se mantiene en otros asuntos, como por ejemplo manteniendo las monedas de un balboa, o permitiendo que se esparzan rumores de que se van a acuñar modelo de 10 balboas o de que Panamá va a tratar de entrar a la OCDE. El buen gobierno debe dejar señales claras. Y hacerlo los 100 primeros días.

    El control de precios es dañino porque el sistema de precios es el mecanismo que permite a los productores saber qué se demanda, decidir qué producir, cuánto producir, cuándo producirlo y cuánto cuesta producirlo. El sistema de precios, es la cadena de información fundamental de una economía. Si se interviene el sistema de precios, se rompen las cadenas de información para los productores en los productos controlados. Y los productores de los mismos trabajan con información errónea. Para un gobierno que desea reactivar el agro, es bueno no tocar esta cadena de información.

    Así que es el momento de superar la tentación de gradualismo; ya las elecciones pasaron, y en los primeros 100 días es necesario mandar mensajes distintos, sobre el Control de Precios, sobre el gasto público, sobre la seguridad social, sobre la OCDE. Y las decisiones que se tomarán serán duras y es mejor tomarlas al inicio del gobierno. El gradualismo a lo Macri ha de derrochar el capital político de estos primeros 100 días, y pueda que no esté después, cuando sea necesario tomar medidas fuertes para desactivar la bomba.

  • La tónica de los 100 primeros días

    El nuevo presidente de Panamá es un político relativamente veterano, lo cual es bueno porque uno sabe que no se va a salir con locuras o improvisaciones, pero también se sabe que viene con el equipaje de la política tradicional. O sea con los compromisos y consensos con los demás miembros de su partido, que incluyen diputados cuestionables y políticos de todos los signos, porque el PRD tiene desde liberales hasta excomunistas y chavistas, y se jacta de ser socialdemócrata. Así que el presidente tendrá que hacer un equilibrio. Esto no siempre es malo, porque Ricardo Martinelli no tenía que buscar compromisos con nadie, y sabemos cómo terminó la historia, y Juan Carlos Varela solo buscaba compromisos cuando estos significaban problemas para él aunque no para el país.

    A pesar de que The Economist define a Nito Cortizo como “the bland and sensible choice” o sea aburrido y sensato, su discurso fue corto y entretenido, buscando demostrar una pasión que sus críticos dicen que no tiene. Para empezar, a un PRD que por mucho tiempo tuvo el nacionalismo canalero de la quinta frontera como su norte, que pareció haber perdido debido a que el tema canalero ya se arregló y el canal tiene 20 años de ser panameño, trata de crear un nuevo foco político, que es la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la sexta frontera. Somos el sexto país más desigual del mundo, y necesitamos oportunidades para todos, ley y orden. Que Panamá perdió una década en desarrollo institucional, lo cual es cierto, y de hecho se retrocedió una década en el manejo de las finanzas públicas. En eso Laurentizo Cortizo tiene razón, aunque sería bueno saber si entiende la profundidad del daño realizado. La evidencia empírica demuestra que las economías dirigidas no son las mejores para fomentar la igualdad, ya que suelen transferir recursos hacia los grupos poderosos, y por lo contrario, las economías inclusivas son las que tienen más igualdad al tener un estado de Derecho que garantice la igualdad ante la Ley, la igualdad de oportunidades, la inclusión institucional, y se pase de una economía extractiva a una inclusiva según la definición de Douglas North.

    Nito Cortizo habla de cinco Panamás, el moderno que más bien podemos llamar el internacional, el que está insertado de lleno en la economía global. El de los barrios y la clase media, cuya inserción en la economía global es solo a medias, el rural que es todavía menos insertado en el mundo globalizado y el de las comarcas que por razones culturales y legales vive en un mundo aparte, congelado y que es una fábrica de pobres. Integrar estos cinco Panamás va a ser un reto importante. Sobre todo cuando el clientelismo y la xenofobia parecen tener influencia en los barrios y la clase media, y el aislamiento y el proteccionismo en el mundo rural y las comarcas.

    En su discurso dejó claro que el Estado de derecho, la competitividad, la educación serán puntos importantes así como el más vago combate a la pobreza. Y dejó claro que el clientelismo y la erosión de la separación de poderes, fueron parte del legado de los últimos 10 años. E hizo un llamado a que el Ministerio Público y el Órgano Judicial hagan su parte; la pregunta que nos podemos hacer es, ¿la harán? ¿Qué pasa si estos se niegan a cumplir su parte?

    En los primeros 100 días, pretende presentar un proyecto de Reformas Constitucionales, ¿qué tan serias serán? Reformas a la ley de Contratación Pública. Hacer los pagos a los proveedores atrasados, ¿habrá el dinero?  Poner en marcha un plan de Obras Públicas, ¿habrá el dinero?  Rebajas de impuestos para reactivar la construcción y una ley de Leasing inmobiliario lo cual está bien y extender la cobertura de la ley de interés preferencial, esta última es una transferencia de recursos de la clase media a la Capac en nuestra opinión. Promover las inversiones extranjeras mediante PRO PANAMA y mediante la Unidad de Competitividad de los Servicios Internacionales. Todo esto está muy bien y es algo que hace tiempo había que hacer. También se busca crear el Banco de Oportunidades; en lo personal somos un poco escépticos sobre las bancas estatales, que terminan siendo focos de corrupción y clientelismo, AMPYME por ejemplo empezó bien y termino en clientelismo puro y duro. Y crear el Ministerio de Cultura, lo cual significa que el INAC se sentará en el gabinete como en muchos países.

    Así, entre medidas sensatas para aumentar la competitividad y medidas entre keynesianas y ofertistas para estimular a la construcción, prometemos pasar los primeros 100 días.

    Se le quedaron en el tintero algunas cosas, como si cree en derechos de propiedad, economía de libre mercado para todos o qué se va a hacer con la burocracia más allá de una austeridad moderada que si se prometió. En los próximos meses lo sabremos.